VLC Negra, resistencia ‘noir’ frente a la pandemia

8ª VLC Negra
FNAC, Ribes Espai Cultural (REC) y streaming
Del 6 al 14 de noviembre
Martes 27 de octubre de 2020

Un año más, VLC Negra retorna al panorama cultural de la ciudad. Y lo hace de manera inusual, celebrando su octava edición del 6 al 14 de noviembre.

Sin duda, son muchos los factores de este 2020 que han puesto piedras en el camino del festival. Sin embargo, a pesar de que en mayo no pudo realizarse y pareciendo que iban contra marea, Jordi Llobregat, Bernardo Carrión y Santiago Álvarez tomaron la decisión de seguir adelante.

Es por ello que, de manera excepcional, no solo se sitúa en el último trimestre del año, sino que, en sintonía con la situación de incertidumbre que vivimos actualmente, contará con algunas novedades.

Hay cosas que no cambian, como es la participación de grandes figuras del ámbito literario, tanto nacionales como internacionales. Sí, internacionales. La pandemia no va a ser un impedimento, ya que entre las novedades se encuentran los medios tecnológicos; se han incluido retransmisiones online vía streaming de cada uno de los eventos y actividades, de manera que no solo el púbico podrá disfrutar de los contenidos, sino que los propios autores desde donde se encuentren podrán, a través de la ventana de internet, mostrarse al público.

Entre la treintena de participantes figuran nombres como el de Elia Barceló, Víctor del Árbol, Guillermo Galván, Lorenzo Silva, Rosario Raro o Marta Robles; también Jordi Sierra i Fabra, a quien se le entregará el premio González Ledesma por su trayectoria; y algunos de los que entran en la categoría ‘Best novel’, como John Conolly o Tana French.

No obstante, son muchos autores los que se interesan por el festival, no por la posibilidad de ampliar su mercado y vender más ejemplares que VLC Negra les brinda, sino porque valoran el peso que tiene la cultura y la cuasi aparente innata necesidad que tiene la gente de ella (y que tan demostrado ha quedado en estos últimos meses).

En cuanto a las actividades previstas, en esta octava edición girarán en torno a la novela negra exclusivamente, dejando, así, para próximas ediciones el cine, la música o el teatro. Lo harán tanto en su vertiente presencial como virtual, concentrándose el mayor volumen de citas en los viernes y sábados (6, 7, 13 y 14 de noviembre), reservando el último día para la entrega de premios.

Gran parte de los eventos y talleres se localizarán en la calle, es decir, en espacios abiertos que permitan cumplir con las medidas sanitarias y de seguridad obligatorias vinculadas con la COVID-19. Sin embargo, continuarán habiendo actividades en entornos cerrados, pero habilitados para la ocasión, como son las sedes de FNAC y Ribes Espai Cultural (REC) –sede de la Universidad Popular en el Parque Central –siendo, esta última, una novedad–. Su propuesta pareció buena idea porque consideraban que le daría vida al festival por sus características espaciales, su aspecto modernista y por el propio significado histórico del lugar.

Es inevitable plantearse si VLC NEGRA funcionará debidamente esta octava edición. Han sido muchas las dificultades, desde las fechas en las que se programaba hasta la propia asistencia del público a los actos. El aforo, por ejemplo, se ha visto reducido a más de un 50% –permitiendo el acceso a 25 personas en el caso de FNAC y a 70 en el de Espai Ribes–. Por tanto, la reducción vertiginosa de asistentes presenciales es evidente.

Novelas finalistas a mejor novela de VLC Negra 2020. Imagen cortesía del festival.

Sin embargo, el hecho de que se cuente esta vez con los medios virtuales, amplía totalmente las expectativas e, incluso, llega a hacer más atractiva la programación de este año. El incluir los medios digitales, según declara Jordi Llobregat, es algo que ya llevaban tiempo queriendo hacer y esta ha resultado ser la oportunidad idónea.

Insisten en que las cifras no les importan en absoluto, sino que lo que pretenden es poder llegar de manera accesible al público, hacerles saber que la cultura se sigue celebrando e intentar disipar la negatividad que se haya podido crear en torno a las artes y a la cultura durante el primer estado de alarma, pues, como señala Santiago, “el éxito de esta convocatoria es que se celebre”.

Quizá la pandemia y el propio confinamiento –físico y mental– nos hayan retenido en nuestros hogares, pero los libros (al igual que las videollamadas, las tardes de cocina o las noches de manta y peli) han continuado ahí, acompañándonos. La necesidad de nutrirse de todo ello parece no cambiar en épocas de adversidades, pues en la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, los soldados pedían llevar libros al frente. Tal vez una manera de paliar el desgaste mental.

Por otra parte, los propios escritores –dejando de lado la mella que crea el estar encerrados y los bloqueos artísticos ocasionados– han tenido la oportunidad de mirar por la ventana e inspirarse en el negro mundo real que parece, como siempre, superar a la ficción de muchas novelas.

Si algo hemos podido observar es que las circunstancias actuales han sido el ingrediente que faltaba para que VLC NEGRA –con la ayuda de los espectadores, de las instituciones y del patrocinio, nuevamente, de Icono, de Bodega Cooperativa La Viña y Anecoop Bodegas– se reinvente e intente sorprendernos un año más con sus propuestas, demostrándonos la importancia de mantener el festival y celebrarlo; cuestión que supone, en parte, la esencia del festival.

Una esencia de resistencia, demostrando que “estamos aquí”.

VLC Negra
Bernardo Carrión, Jordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la presentación de la 8ª edición de VLC Negra. Fotografía cortesía del festival.

Beatriz Milla

“He contado la forja de un picoleto”

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | Lorenzo Silva
‘El mal de Corcira’
Ediciones Destino, 2020
Domingo 2 de agosto de 2020

Titular una novela es como poner la guinda al pastel. Un título desafortunado puede echar por tierra años de trabajo. Conscientes de ello, los escritores se emplean a fondo en un supremo esfuerzo de síntesis, pues se trata de resumir el contenido del libro en un puñado de palabras. Y cuanto menos palabras mejor. A veces, se recurre a una referencia histórica para lograr ese fin. Lo hizo Javier Cercas en ‘Soldados de Salamina’ y lo ha hecho otro gran autor, Lorenzo Silva, en ‘El mal de Corcira‘ (Ediciones Destino, 2020), décima entrega de su serie sobre Bevilaqcua. En Corcira, la antigua Corfú, se produjo, hace 2.450 años, una terrible guerra civil relatada por Tucídides en la que Silva ve un espejo de la lucha que vivió en España contra ETA, pues tuvo efectos muy parecidos en la población vasca: “el enaltecimiento de los airados, el ostracismo de los sensatos y la perversión del lenguaje”, explica Silva.

Con esta novela cumple el deseo aplazado de abordar la lucha contra el terrorismo vasco en la que se forjó un joven Bevilacqua, en Guipuzcoa. A la vez que relata los orígenes de su personaje y cuenta la resolución de un crimen en el presente, plantea una cuestión crucial: en qué medida nos conforma aquello contra lo que luchamos.

picoleto
Portada de ‘El mal de Corcira’, de Lorenzo Silva.

“El mal de Corcira es un virus que cuando te lo inoculan te permite considerar que tu vecino, por no someterse a tu agenda o a tu visión de la vida, es un enemigo al que se puede no solo combatir, sino abatir”, dice Silva. “Desde el momento en el que una ideología acepta el sacrificio humano como instrumento de promoción, el desastre está servido. Sus efectos se proyectan más allá del presente, en las generaciones posteriores, sobre todo si ignoran lo que pasó porque alguien les ha legado una desmemoria selectiva”.

En una playa de Formentera aparece asesinado un varón que ha sido visto frecuentando ambientes gays. Cuando encargan a Bevilacqua la investigación, debido a la identidad del muerto, un ciudadano vasco condenado por colaborar con ETA, el subteniente y su equipo se trasladan a Guipúzcoa, una zona que conoce bien por su implicación, casi treinta años atrás, en la lucha antiterrorista. Sus recuerdos de juventud se entrelazan con sus pesquisas. 

“La novela es el relato de una investigación criminal en el presente, pero también la narración de cómo alguien aterriza casi como un marciano en la lucha antiterrorista, se implica a fondo en ella y esto acaba marcando su carácter para siempre”, comenta Silva. “En esa narración vemos a un guardia civil veinteañero que contrasta con el Bevilacqua maduro que lo recuerda. Es una especie de bildungsroman, o novela de formación, de cómo se hace mi protagonista lo que es. Muy bien podría llamarse ‘La forja de un picoleto’”.

Lorenzo Silva. Imagen cortesía del autor.

A la hora de abordar este proyecto, Silva pensó que resultaría difícil armar el pasado y el presente en un todo. “Tenía bien pensadas, antes de empezar, las dos historias y sus intersecciones, pero siempre, al pasar a la ejecución, es normal que surjan dificultades y problemas de ajuste. Sin embargo, y salvo un giro que era particularmente complejo, sobre todo a la hora de sincronizarlo en las dos historias, todo fluyó con una naturalidad que creo que se nota en la lectura”.

Para Silva, evolucionar y envejecer a la par que sus personajes estrella “es una gozosa forma de vivir dos existencias, en la que los logros de una hasta pueden llegar a compensar los tropiezos de la otra, y esto funciona en las dos direcciones. Para mí, Bevilacqua y Chamorro han sido el salvoconducto hacia la literatura como forma de vida. Gracias a ellos puedo dedicarme a tiempo completo a mi vocación, y hacerlo con entera libertad pese a haber renunciado a los ingresos que me daban las otras profesiones que tuve y que me permitían ser libre de escribir lo que quisiera cuando no me leía nadie. Esa libertad incluye escribir otras cosas que no tienen tanta venta ni despiertan tanto interés, y la siento también dentro de la escritura de la serie. Con Bevilacqua no hay tema que me interese al que no pueda acercarme, así lo he demostrado. Su mirada me da la posibilidad de hacerlo sin servidumbres ni deudas con nadie, ni siquiera con la Guardia Civil, que acepta que en mis novelas no todo sea ejemplar o idílico —y este libro es una muestra— con una naturalidad que ya quisiera uno ver en otros colectivos”.

Es inevitable la comparación de ‘El mal de Corcira’ con ‘Patria’, de Fernando Aramburu. “Tratan el mimo tema de fondo, pero las diferencias son grandes. Aramburu se centra en el drama de los vascos. En su novela, los guardias civiles, en su mayoría no vascos, son figurantes al fondo. En la mía, esos figurantes son protagonistas, y miran y cuentan cómo sufrieron, más que ningún otro colectivo, ese drama de los vascos e hicieron, más que nadie, para que al fin concluyera: para que ETA dejara de existir”.

En relación a los efectos de la COVID-19 en el mundo de la cultura, Silva reconoce que los escritores están más habituados al aislamiento y al trabajo en solitario que otros creadores, pero eso no le reconforta. “Espero que esta situación pase y todas las formas de cultura tengan la manera de producirse y comunicarse como antes. Como dijo Pericles a los atenienses, y recuerda Tucídides, nadie puede sentirse afortunado en medio de la desgracia de su ciudad”, concluye Silva.

Lorenzo Silva con su libro ‘El mal de Corcira’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

«El mundo literario del planeta mira a la Semana Negra»

#MAKMAEntrevistas | Ángel de la Calle (director de contenidos de la Semana Negra de Gijón)
XXXIII Semana Negra de Gijón
Centro de Cultura Antiguo Instituto
Jovellanos 21, Gijón
Del 3 al 12 de julio
Jueves 2 de julio de 2020

Semejante a aquel célebre proemio alumbrado por René Goscinny y Albert Uderzo que, reiteradamente, nos exhortaba a inmiscuirnos en las vicisitudes gráficas de ‘Astérix el Galo’, la Semana Negra de Gijón resiste, indomable, al invasor –un virulento asaltante que, desprovisto de gladius y scutum, ha transformado en páramo (entre otras y más severas consecuencias) lo que en condiciones ordinarias hubiera sido, durante los próximos meses, un vergel cultural en sus múltiples y estivales acepciones–.

Y, efectivamente, conducido a través de un fértil programa de actividades y una heterogénea y eximia nómina de autores del género, el longevo (y pionero) festival noir gijonés ha logrado sobreponerse a las consabidas contingencias que nos han asolado (con nulos visos de haber tocado a su fin), erigiéndose en la primera cita de este insólito orden cotidiano con el sector de libro y sus heteróclitos habitantes.

Por ello, desde MAKMA entrevistamos a Ángel de la Calle, director de contenidos de la Semana Negra (y celebrado autor de cómic), cuya presente edición, eso sí, se ha visto mermada en lo morfológico, mudándose del populoso escenario de los antiguos astilleros navales (por el que transitaban más de medio millón de individuos) a las dependencias del Centro de Cultura Antiguo Instituto, dejando en cueros culturales lo que otrora era instruida celebración y literaria algarabía social.

La Semana Negra de Gijón formaliza, a partir de mañana, su trigésimo tercera edición. ¿Se ha revelado en una inopinada excepción con motivo de la COVID-19?

Sí. Pero en algún momento habrá que empezar a reunirse los lectores con los autores y estos entre ellos. El lunes tenía un conversatorio con Cristina y Marisol, las directoras del Hay Festival y la FIL de Guadalajara que acaban de recibir el Princesa de Comunicación y Humanidades, y hablábamos de eso. El Hay Festival fue todo telemático y la FIL no se sabe, falta mucho para noviembre, pero México aún está en periodo de ascenso del virus. Pero la idea es tratar de hacer presencial lo que se pueda. Con aforos limitados como nos pasa a nosotros. Por eso el mundo literario del planeta mira a la SN.

Cartel de la XXXIII Semana Negra de Gijón, creado por la artista italiana Lorena Canottiere.

Desde el primer avance de contenidos, en el (ahora distantísimo) mes de marzo, hasta la reciente y última rueda de prensa, ¿ha corrido la Semana Negra pandémico riesgo o, por contra, desde la organización os habéis mantenido incólumes?

Nosotros, ya antes del virus, perdimos a José Luis Morilla, Mori, nuestro fotógrafo desde hace más de 20 años. Llegó a la SN con 17 años. Eso nos dejó tocados, y días después el puto virus llegó y al rato se llevó a Luis Sepúlveda. En fin… El resto del equipo está bien; aquí, en Asturias la pandemia fue más benigna y el sistema sanitario público es de los mejores del mundo. Yo perdía a mi madre, aunque no directamente por la COVID, y cada cual del equipo a su alrededor tendría sus historias, pero directamente nadie fue afectado.

¿Qué te parece y qué esperas de este nuevo formato? ¿Puede compararse, en cierta medida, con las celebraciones incipientes de finales de los años 80?

Hacerla, asumiendo que es una contradicción con lo que nosotros planteamos. Ya saben, públicos masivos, accidentales, un festival literario de primer orden, callejero, en medio de una fiesta popular, etc. Es casi lo contrario de lo que va a ser este año. Lugar emblemático, pero cerrado, con públicos limitadísimos y medidas sanitarias muy exigentes. Entrada gratuita, pero sacada con anterioridad telemáticamente, etc. Por fortuna, podremos salir al aire emitiendo en directo las 6 horas diarias del encuentro literario y de ideas, a través del canal de YouTube de la SN y de la página web www.semananegra.org.

Pero sí es una apuesta vanguardista, como lo fue aquella Semana Negra de 1988, en tanto que somos adelantados en el mundo de cómo hacer un encuentro presencial de autores, tras (o durante, mejor) la pandemia.

(De izquierda a derecha) Pablo León, director general de Cultura del Principado de Asturias, Ana González, alcaldesa de Gijón, y Ángel de la Calle, director de contenidos de la SN, sostienen a la mascota Rufo (creada por el artista Quique Herrero), dedicada en la presente edición al fótografo Mori. Fotografía cortesía de la organización.

Como has mencionado, la presente edición se encuentra huérfana tras los fallecimientos del escritor Luis Sepúlveda y del fotógrafo Mori, dos figuras tan dispares como imprescindibles en el devenir del festival. ¿De qué modo serán homenajeados en los próximos días?

Una de las dos exposiciones, ‘Mori omnipresente’, está dedicada a él y son sus fotos de estos años. La expo la comisaría Alex Zapico, responsable del espacio de fotografía y fotoperiodismo de la SN. El primer acto literario de la SN será la presentación del libro póstumo de Luis –’Historia de Mix, de Max y de Mex’ (Tusquets Editores, 2020)–, con la presencia de su viuda y familia. Pero siempre el mejor homenaje es el recuerdo y la complicidad con sus ideales.

Carlos Zanón, Lorenzo Silva, Juan Bolea y Marta Robles debatirán acerca de lo que le espera a la novela negra española tras la pandemia. ¿Te aventuras a perfilar un horizonte al respecto?

No. Ya no hablo de futuro. Tenía una bola de cristal que heredé de Carlos Marx, pero se me rompió. Misma bola con la que Carlos Marx predijo que la revolución social acontecería en Alemania e Inglaterra.

Más allá de la omnipresencia del coronavirus, ¿qué otros temas destacados forman parte del ubérrimo cronograma?

Realmente, esperamos no hablar de coronavirus. Si miras el programa, en el que hay más de ciento y pico actos, en ninguno se habla del tema. Hablamos de novela negra LGTBI, de novela histórica, de un país sin sindicatos, de la obra maldita de Manuel Vázquez Montalbán, de la fortuna de la familia Franco, de la delincuencia de moqueta y de la de metralleta, de novela fantástica, de poesía, de los 75 años de la liberación de Mauthausen y Auschwitz, del cómic anarquista, del futuro… Y mucha música.

¿Es pronto para situar geográfica y cronológicamente la XXXIV Semana Negra de Gijón?

Te repito lo de mi rota bola de cristal.

Ángel de la Calle. Fotografía de Marina cortesía del autor.

Jose Ramón Alarcón

La niebla y la doncella: amores que matan

La niebla y la doncella, de Andrés Koppel
Cines Kinépolis de Valencia
Festival de Cine Antonio Ferrandis de Paterna
Agosto de 2017

Después de haber visto verdaderas obras maestras en nuestro cine negro como ‘La Isla mínima’ (Alberto Rodríguez), ‘Tarde para la Ira’ (Raúl Arévalo), ‘No habrá paz para los malvados’ (Enrique Urbizu) y ‘Qué Dios nos perdone’ (Rodrigo Sorogoyen), las expectativas se disparan automáticamente cada vez que un thriller asoma el hocico en nuestra cartelera, pero como todo en la vida, una buena racha se puede acabar.

‘La niebla y la doncella’, de Andrés Koppel, tenía muchos puntos a su favor: la firma de un escritor galardonado con un Premio Planeta por ‘La marca del meridiano’ (2012) y un Nadal por ‘El alquimista impaciente’ (2000), como es el madrileño Lorenzo Silva. Un elenco de lujo, de los que son seña de calidad: Quim Gutiérrez, Verónica Echegui, Roberto Álamo y Aura Garrido. Por último, estábamos ante una saga muy exitosa de libros, algo que por lo menos asegura la asistencia de cientos de fans. El problema es que el filme se pierde.

Fotograma de La niebla y la doncella, de Andrés Koppel.

Fotograma de La niebla y la doncella, de Andrés Koppel.

No estoy aquí para criticar la historia, ni el modo de narrar de su director, de hecho me encuentro con Koppel y con Silva en los Cines Kinépolis de Paterna justo al terminar el visionado y todavía con las sensaciones encontradas después de ese final. Estrecho la mano del director, al que le encargaron esta película para desvirgarlo en los largometrajes y que se encuentra muy excitado. Le digo que me ha gustado y me sonríe, más comedido está Lorenzo Silva, que da el contrapunto a la charla, pues cuenta las cosas con calma y serenidad; Koppel es un torbellino.

La película trata de un crimen en un lugar pequeño y precioso, donde la mentira es parte de la trama. “Tanto en la novela como en la película la gente miente cuando habla y una cosa es lo que la gente siente, lo que realmente le está pasando, y otra es cómo lo interpretan y entienden la realidad de lo que realmente ha pasado. Cuando a ella le pasa lo que le pasa, lo que están contando ellos que creen que ha pasado, ellos entienden que ha pasado y ¿es realmente lo que ha pasado? Y es algo de la investigación policial realmente terrible, porque como no tengas una máquina del tiempo…”, comenta Koppel sin que me deje casi encender la grabadora.

Koppel deja paso a Silva, que con más templanza desarrolla lo que el director intenta decirnos en este galimatías de palabras. “Hay un momento en que desaparecen todos los testigos -explica Silva con su penetrante voz-,  desaparecen todos los vestigios, la gente se calla. Porque hay una inercia de que las historias criminales clásicas, o bien aparece la prueba irrefutable, o bien los cómplices confiesan, y la realidad es que confesar, confiesa muy poca gente. Y en cuanto alguien aprende que si tú no confiesas en el juicio no vale -Silva hace un gesto de resignación- al final las historias criminales navegan a la hora de establecer conclusiones en un territorio de incertidumbre, de hipótesis”.

Fotograma de 'La niebla y la doncella', de Andrés Koppel.

Fotograma de ‘La niebla y la doncella’, de Andrés Koppel.

No hemos entrado todavía en materia, solo soslayamos la película, porque todo lo que cuenta puede estar trillado, pero no por ello deja de funcionar. Silva prosigue haciendo hincapié en la falsedad de la gente de la isla, en el teatro que se monta allí para encubrir, para proteger, tal vez por miedo. “El gran problema de los personajes (los protagonistas) es que se encuentran con una comedia, la gente está representando un papel de principio a fin, incluso preparan escenas. La primera de la película es una comedia con un solo espectador, está todo preparado para engañar a ese espectador”, señala el escritor.

Aunque se trata de un asesinato, todo está envuelto en un halo de amor prohibido, de amor consentido y de atracción, todo ello se nota a lo largo del filme. “Son dos historias de amor y es la única vez en toda la serie de este personaje, donde el investigador se siente ofuscado por una mujer en la investigación, y que le nubla la vista en muchos sentidos. Si quieres entender el motor criminal de la película, sin destripar nada, está un sentimiento amoroso que hace que la gente haga cosas que supuestamente no debe hacer”, sentencia el literato.

Evidentemente el reto lo tenía por delante Andrés Koppel, porque era su primera película, ya sabemos lo que puede penalizar pinchar en tu ópera prima en este país, y en segundo término, porque estaba ante la adaptación de un libro de éxito con cientos de adeptos. ¿Eso daría mayor vértigo al canario? “Todo lo contrario -responde sereno Koppel-, siempre que los espectadores comprendan que es la película que me inspira su lectura. Yo como lector de Lorenzo Silva me he inspirado para hacer una película (…) es la película que entiendo que hay dentro».

Fotograma de 'La niebla y la doncella', de Andrés Koppel.

Fotograma de ‘La niebla y la doncella’, de Andrés Koppel.

Y continúa: «Cuando me ofrecieron el proyecto, yo me había leído la novela ya, y me había pasado lo que a ti te había pasado antes [al principio de la charla les comenté que el giro del filme al final del segundo acto me descolocó por completo], dices, ¡hostia!, aparte, la frase que sale en la película es la que estaba en la novela, casi lo conté de la misma forma. Si tienes una emoción cuando empiezas un proyecto, es todo mucho más sencillo, lo que me había gustado era la relación de Vila y Anglada, teniendo eso sabía que tenía película. Había una película ahí. Y a partir de ahí había muchos temas que explora Lorenzo, entre otros el de la madre, que es lo que te pasa cuando matan a tu hijo. Quizás el tema más obvio de todos. Yo tengo un hijo, me matan a un hijo y no sé muy bien, no sé si la justicia me va a servir”, termina el director con esa reflexión y la mirada chispeante.

Si hay algo en la película que me gustó, que me pareció muy certero, fue la sobriedad de Vila, la autenticidad de los personajes, sin la necesidad de gabardinas, malos gestos o cigarrillos por doquier. Quim Gutiérrez está muy contenido, se lo comento al director que asiente con satisfacción, parece que he dado en una de las cosas que pretendían transmitir. “Soy un hombre que me gusta la contención -revela Koppel, aunque no parece contenido en sus gestos-. Son gente (los investigadores) que imagino necesitan esa contención para poder investigar».

La niebla y la doncella, de Andrés Koppel.

La niebla y la doncella, de Andrés Koppel.

«Hay una cosa que Andrés vio muy bien -cuenta Silva-, y Quim, que es un creador de personajes, también vio. Que es que cuando tú investigas un homicidio, con una muerte trágica, con lo cual manejas material sensible, tienes que ir con cuidado para que no se sepa lo que sabes. Para no herir a quien puede tener la emoción más a flor de piel y eso te impone ser una persona comedida, cuidadosa, una persona que marca las distancias, analítica y tiene que hacerlo con aquellas personas que te van a decir la verdad. Las personas que están en el ajo del crimen no te van a decir nunca la verdad, pero hay personas que sí te pueden decir la verdad, pero hay que darles confianza y no se les da pegando voces o acorralando a nadie, así no se da confianza, hay que generar espacios”.

Estamos llegando al final de la entrevista con algunos temas sobre la mesa; con frialdad les pregunto por la mala acogida de la película en el Festival de Málaga y Koppel tuerce el gesto. Está claro que aquello marca un punto de inflexión, tanto es así que deciden remontar la duración de los diálogos, reduciéndolos, y hasta la música. Sin duda, las pésimas críticas en Málaga pueden dañar la repercusión y recorrido del filme, pero no nos llevemos a engaño: la película es entretenida. Al despedirme, Koppel me vuelve a preguntar si de verdad me ha gustado o lo digo por decir; le comento que sí, que me ha gustado, que está claro que hay que valorarla como una ópera prima y que no se puede comparar, por ejemplo, con ‘La Isla mínima’. Sonríe y se marcha. Desconozco si satisfecho con mi contestación o pensando en cómo va a reaccionar la taquilla.

Como siempre, me quedo con esa sensación grata de conocer a directores de cine, poder hablar con ellos y encontrar en su óptica el punto de vista que me ha faltado para poder hablar con mayor propiedad. Una vez más hay que agradecer a el Festival Antonio Ferrandis de Paterna su entrega y cariño, sin ellos nada de esto podríamos hacer.

Fotograma de 'La niebla y la doncella', de Andrés Koppel.

Fotograma de ‘La niebla y la doncella’, de Andrés Koppel.

Javier Caro

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

«El desconocimiento es razón para contar una historia»

Recordarán tu nombre, de Lorenzo Silva
Ediciones Destino
Librería Estvdio
C / Burgos, 5. Santander
Jueves 15 de junio de 2017

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) cogió un tren desde Madrid para presentar horas después en Santander su último trabajo, ‘Recordarán tu nombre’. Una novela que muchos tacharán como «otra  novela más» sobre la Guerra Civil, pero que dista mucho de ello. En ella, Silva se centra en la figura del General Aranguren, el gran olvidado, al que pocos recuerdan y que el escritor ha conseguido resucitar tras ocho años de trabajo.

Lorenzo Silva en su presentación del libro 'Recordarán tu nombre'. Imagen cortesía de Librería Estvdio.

Lorenzo Silva en su presentación del libro ‘Recordarán tu nombre’. Imagen cortesía de Librería Estvdio.

Hay quien podría pensar que ya se han escrito demasiadas novelas sobre la Guerra Civil, sin embargo Lorenzo Silva contesta con un rotundo NO. No son suficientes, no porque su número sea reducido, sino porque «existen enormes lagunas sobre el tema», subraya. Son muchos los autores que más que ahondar en los hechos, buscan ensalzar una ideología escribiendo «sin ambición de verdad, plasmando ideas muy someras sobre el enfrentamiento». Las ideologías son más fuertes que la verdad y esto, en temas tan sensibles como la Guerra Civil, son aún más patentes. «Hay mucho desconocimiento hacia el tema y esta es una buena razón para contar una historia», señala.

El General Aranguren no fue escogido por Lorenzo Silva solo por ser aquel que no quiso ir contra la República desoyendo órdenes; su figura va más allá de eso. Silva vio en él la misma mirada que su abuelo Manuel vio en aquel General que prefirió moverse por su deber antes que por conveniencia, la figura del héroe que fue fusilado, como tantos otros, como si de un delincuente se tratara.

Lorenzo Silva en un momento de la presentación de su novela 'Recordarán tu nombre', en la Librería Estvdio. Foto: Danae N

Lorenzo Silva en un momento de la presentación de su novela ‘Recordarán tu nombre’, en la Librería Estvdio. Foto: Danae N

No es ningún secreto la admiración o, por lo menos, la atracción que siente el autor por la Guardia Civil y es esa admiración la que le lleva a aclarar que esta institución fue creada sobre valores liberales en 1844, algo que pocos sabemos porque, durante el Régimen franquista la Guardia Civil sufrió un lavado de cara, renaciendo acorde a la ideología del Régimen.

‘Recordarán tu nombre’ no es una novela más acerca de la Guerra Civil, al igual que él no es un escritor más. Silva es el tipo que te cuenta una historia compleja con palabras sencillas que te envuelven en la trama. Un tipo que, sin ningún esfuerzo y sin que tú te des cuenta, hace que te cuestiones todo lo que sabías hasta ahora sobre el tema.

Cercano y propenso a la reflexión, Lorenzo Silva es un contador de historias cuya aspiración no es otra que lanzar una mirada que permita al lector tomar sus propias decisiones y, si todo sale bien, saldrás con más preguntas que respuestas.

Lorenzo Silva.

Montaje con la portada del libro de Lorenzo Silva. Ediciones Destino

Danae N.

Esa negra que me cautiva

Festival Valencia Negra
Del 5 al 15 de mayo de 2016

El Festival más oscuro del calendario enfila su recta final dejando una estela de llenazos y ovaciones. Largas colas para ver al escritor francés Lemaitre, el padre de Camille, e intenso fervor ante la presencia, en vivo y en directo, de autores como Juan Carlos Somoza, Rosa Montero, Lorenzo Silva entre otros muchos hasta casi medio centenar. Este fin de semana se celebra el colofón, una firma colectiva en el Paseo Russafa y la representación de La Soga, inspirada en la película homónima de Hitchcock en la sala del mismo nombre. La respuesta del público a esta cuarta edición de VLC Negra ha sido apabullante. Delata una  insaciable sed de mal, crímenes y sangre imaginaria en una sociedad cada vez más pusilánime y sensible, que se blinda ante el horror real.

¿Qué es lo que tanto nos seduce de esa negra de labios sensuales pintados de sangre, pezones duros como balas, que esconde una dosis letal de arsénico en el guardapelos y un estilete en el corsé? Una negra de piel ardiente que a veces muda en princesa de los hielos de mirada gélida. Esa otra dama misteriosa que vino del norte revitalizando un género que languidecía a finales del pasado siglo tras el furor del cine negro y la novela negra americana con Hammett, Chandler y toda la basca.

Pierre Lemaitre en Valencia Negra.

Pierre Lemaitre en Valencia Negra. Europa Press.

Hay que reconocerles el mérito a autores como Stieg Larsson y Henning Mankell que con La quinta mujer y las muchas que siguieron nos dejó con la boca abierta. Gracias a ambos, ya fallecidos, supimos lo mucho que madrugan los escandinavos, las cantidades ingentes de café que consumen, y lo sistemático y minucioso de su trabajo policial. De septentrionales latitudes proceden grandes magos del crimen de ficción algunos de nombres casi impronunciables.

Cajón de sastre

No hay duda ni discusión posible. La novela negra reina en las librerías donde compite con la romántica-erótica y la histórica en el ránking de literatura popular. Una de las claves de su éxito es que funciona como una especie de caja de Pandora, un cajón de sastre si lo prefieren, de paredes permeables que absorbe los contenidos más diversos. Relatos que denuncian la corrupción de las altas esferas, aliadas en ocasiones a los bajos fondos, hoy lógicamente muy en boga, thrillers más o menos truculentos protagonizados por asesinos en serie que van muy en serio, tramas de intriga de estilo más clásico ambientadas en el presente o en otras épocas. Lo social se entrelaza con lo costumbrista, con lo histórico y lo científico, etcétera, en una  amalgama cuyo resultado final depende, naturalmente, del talento literario de cada escritor. Porque no hay que olvidar que estamos hablando de literatura, y aunque las palabras hieren más que las espadas, todavía no pueden matar.

Dice Vicente Garrido que para escribir buenas novelas negras, además de una técnica depurada, hay que tener un alma oscura. No sé si estoy del todo de acuerdo. Creo que algunas personas, como él mismo, poseen una especie de empatía negativa que les permite ahondar en el corazón del mal sin que éste les perturbe. Aunque a larga sea una actividad peligrosa, pues el que se asoma al abismo acaba atraído por él. Así surgen fenómenos como Thomas Harris, con dos obras cumbres del género, El dragón rojo y El silencio de los corderos.

VLC Negra. Cartel de Fernando Cervera.

VLC Negra. Cartel de Fernando Cervera.

Espejo deformante

Amo la novela negra. He leído miles y miles de títulos, seducida por esa negra cautivadora que siempre lleva un as en la manga. Un espejo deformante en el que se refleja nuestro lado más malévolo reprimido en lo más hondo y ofrece en bandeja el desafío intelectual de un estimulante enigma. No importa el número de  muertos que aparezcan, ni los litros de sangre derramada, sino el proceso que sigue el protagonista, bien sea madero, detective, periodista o ama de casa metida a sabuesa. Investigar, ponderar,  poner orden en el caos, dilucidar los hechos y descubrir la verdad con mayúsculas. Sea cual sea su calidad literaria, toda novela negra representa la eterna pugna entre lo racional y los instintos más primarios. La mente y la bestia.

Me pondrían en un brete si me obligaran elegir mis autores preferidos, pues son legión y mis gustos eclécticos. En estos momentos me viene a la mente Lemaitre por sus turbadoras y magistrales descripciones, como la espeluznante batalla de Álex contra las ratas mientras pende colgada en una jaula. También Fred Vargas que maquina prodigiosos argumentos rayanos en lo inverosímil, casi cuentos de hadas, pero tan bien relatados que los disfrutas y te los crees a pies juntillas. Desde Francisco García Pavón, creador de Plinio, Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, a los ingeniosos jeroglíficos de John Verdon, algo artificiosos pero resultones, la historia de mi vida está jalonada de títulos negros a todo color. Y espero poder añadir muchos más a esta siniestra y seductora biblioteca.

Rachel McAdams en Sherlock Holmes, versión cinematográfica de la novela de Arthur Conan Doyle.

Rachel McAdams en Sherlock Holmes, versión cinematográfica de la novela de Arthur Conan Doyle.

Bel Carrasco

Festival en rojo y negro

Festival VLC Negra
Del 6 al 15 de mayo de 2016

La pasión y entusiasmo que se dedica a cualquier proyecto permite sacar mayor partido al dinero disponible para llevarlo a cabo. El Festival VLC Negra, que se celebra del 6 a 15 de mayo en distintos enclaves de la ciudad de Valencia, es un buen ejemplo. Con sólo cuatro ediciones y un presupuesto de 30.000 euros (un 20% menos que el año pasado) ha logrado convertirse en un referente indispensable en el mapa de eventos dedicados a la novela negra que existen en España. Un encuentro que va más allá de la literatura para incluir teatro, cine, música, etcétera. El hecho de que sus tres principales artífices sean autores de otras tantas novelas negras dice mucho del espíritu que les anima. Santiago Álvarez publicó el pasado año, La ciudad de la memoria y Jordi Llobregat, El secreto de Vesalio traducida a varios idiomas. Sinpiedad de Bernardo Carrión se editará próximamente.

La edición de este año  incluye 75 actos que se celebrarán en 20 puntos diferentes de la ciudad en los que participan 40 autores. Entre ellos, Lorenzo Silva, Fernando Marías, Juan Gómez Jurado, Reyes Calderón, Ignacio del Valle o Berna González Harbour.

El momento cumbre será el sábado 7 de mayo, con la presencia del escritor francés Pierre Lemaitre, Premio Goncourt 2013, el padre de  Camille Verhoeven, Comandante de la Brigada Criminal de París, un policía de breve talla y agudo ingenio protagonista de una serie negra, cuya cuarta y última entrega se publica en España el 5 de mayo. Fundación Bancaja ha cedido su sala de amplio aforo, 344 butacas, para evitar que el público no pueda acceder al acto como ocurrió  la pasada edición  debido al poder de convocatoria del escritor griego  Petros Márkaris. Antes del encuentro con Lemaitre se celebrará una charla entre Rosa Montero y José Carlos Somoza, y el escritor italiano Antonio Manzini presentará la sesión inaugural, el viernes.

Pepe Sancho en una imagen de la serie Crematorio, de Rafael Chirbes.

Pepe Sancho en una imagen de la serie Crematorio, de Rafael Chirbes.

Homenajes y teatro

El primer fin de semana incluye un homenaje a Rafael Chirbes, fallecido el pasado verano, que recibirá a título póstumo el premio González Ledesma que premia toda su carrera literaria. Los periodistas Xavier Aliaga y Mikel Labastida, junto a un representante de la Fundación Chirbes, abordarán la trayectoria y la obra del autor de En la orilla y Crematorio.  El festival dedicará otro homenaje a Rafael Tasis (Barcelona, 1906), padre de la novela negra en catalán, que murió exiliado en París en 1966. Recientemente, se han cumplido los 60 años de la publicación de La biblia valenciana, la primera novela negra que fue editada en catalán en España.

Fiel a su vocación de extender el festival por toda la ciudad, VLC Negra se hará presente esos días en más de veinte lugares. La Sala Russafa será el epicentro con varios encuentros con autores y seis representaciones de La soga, montaje teatral inspirado en la película de Hitchcock, dirigido por Iria Márquez, de la compañía Arden Producciones.

Octubre Centre Cultural acogerá dos jornadas, el 10 y 12 de mayo. La primera dedicada a autores en lengua valenciana, como Esperança Camps, Xavier Aliaga, Silvestre Vilaplana, Jordi Juan o Salvador Company. La segunda, centrada en el cine, contará con la presencia del cineasta Rodrigo Cortés. Ese día también se proclamará el ganador del concurso de cortometrajes #60EnNegro, tras las votaciones del público y la decisión final del jurado, que seleccionará el mejor corto  entre los cinco finalistas.

Fotograma de Made in USA, de Jean Luc Godard.

Fotograma de Made in USA, de Jean Luc Godard.

Cine y jazz

Como cada año, el festival dedica un ciclo al cine negro, esta vez, al cine polar francés. La Filmoteca Valenciana exhibirá cinco películas, con dos proyecciones de cada una de ellas para un total de diez. Groupi Mains Rouges (Jackes Becker, 1943), Pleins feux sur l’assasin (Georges franju, 1961), Made in USA (Jean Luc Godard, 1966), Eaux profundes (Michel Deville, 1981) y Conexión Marsella (Cédric Jimenez, 2014).

Por segundo año el festival impulsa un circuito de jazz, que se celebrará en cinco sedes diferentes: Sala Russafa, Black Note, Café Rialto, La edad de oro y Bistro Musical Una Cosa Rara. En total, 18 conciertos.

Una firma colectiva con autores pondrá punto final. La Casa del Libro es el lugar elegido. Se dispondrán unas mesas en el Pasaje Ruzafa de manera que la accesibilidad a los autores y su interacción con el público sea lo más estrecha posible.

Cartel del Valencia Negra.

Detalle del cartel del Festival Valencia Negra.

Bel Carrasco

Primavera negra

Festival VLC Negra
Varios espacios en Valencia
Del 9 al 18 de mayo

Con sólo dos años de vida el Festival VLC Negra se consolida como una de las citas imprescindibles en el mapa nacional para los amantes de uno de los géneros más en boga del panorama literario: la novela policiaca, el thriller, la negra…  Una cita que, sin ánimo de competir sino de completar, se suma a las ya existentes en Barcelona, Getafe y Gijón. A base de entusiasmo, incontables horas de trabajo voluntario y el apoyo de la Diputación y el Ministerio de Educación, con un ajustado presupuesto de unos 30.000 euros, los organizadores han hecho una especie de milagrosa multiplicación de panes y peces, duración del evento, participación de autores y actividades incluidas en el programa. El festival pasa de cuatro a nueve días, del 9 al 18 de mayo, y triplica su contenido plural, que incluye cine, fotografía, teatro, animación infantil, etcétera.

Multidisciplinar y popular

Jordi Llobregat, director del festival; Santiago Álvarez, responsable de los contenidos y Bernardo Carrión, coordinador de comunicación y audiovisual, ataviados con sus flamantes camisetas de diseño inspiradas en el cartel del festival, presentaron esta semana el evento. “Un evento multidisciplinar y popular”, lo definieron. “Un vehículo de difusión de la novela negra, la que mejor refleja la actualidad, la corrupción y el  lado oscuro de la naturaleza humana”.

Presentación del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Presentación del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

La presencia del escritor griego Petros Markaris, que ha descrito magistralmente en sus novelas la crisis del Mediterráneo, es uno de los platos fuertes gracias a la colaboración con Amnistía Internacional y la librería Cosecha roja. El autor griego junto a Lorenzo Silva, Ángeles G. Bartlett, Carlos Zenón y el cineasta Enrique Urbizu son algunos de los 36 autores que participan en el festival,  cuyo epicentro es el barrio de Russafa: la librería Cosecha roja y la Sala Russafa, donde se representarán dos montajes: La Huella y Terapia de bala del valenciano Vicente Marco, así como teatro para niños.

La marea negra se extenderá por toda la ciudad, a través de la red de bibliotecas públicas y numerosas librerías, la FNAC y el MuVIM, sede de una muestra fotográfica que rescata imágenes de la Valencia negra real contada en las páginas de sucesos. Son 40 fotografías de José Aleixandre, Manuel Molines, Vicent M. Pastor y Vicente Martínez, con textos de los periodistas Teresa Domínguez y Bernardo Carrión.

Películas inéditas

Otro de los alicientes del festival es un ciclo de cine negro que incluye cuatro interesantes títulos inéditos en España: Lady killer, La ragazza in vetrina, L’estranguleur y Owning mahoney. Una de las novedades de esta edición es un Certamen de miniclips de una duración de 60 minutos que cuentan una historia de género negro. «Se trata de acercar a la gente joven al género», señalan los organizadores. «Hemos recibido 57 y seleccionado 12 entre los de mayor calidad audiovisual».

Cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

El premio Mejor Novela VLC Negra se disputa este año entre cinco autores: Carlos Salem (Muerto el perro), Claudio Cerdán (Un mundo peor), Berna González (Margen de error), Víctor del Árbol (Respirar por la herida) y Andreu Martín (Les escopinades dels escarabats).

La televisión también tendrá su hueco con la presencia de la serie Víctor Ros, basada en el detective del siglo XIX creado por Jerónimo Tristante que también participa en el festival.

Debates y talleres

En esta segunda edición se han potenciado las actividades con bibliotecas y diversos autores valencianos participarán en debates, encuentros y clubs de lectura convocados por diversas bibliotecas valencianas: Emili Piera, Luis Valera, Xavier Aliaga, Juli Alandes y Vicente Garrido. El alicantino Mariano Sánchez Soler impartirá un taller de novela negra, cuyos asistentes ganarán su derecho a participar a través de un sorteo. También los bolsillos se verán beneficiados, pues la librerías aplicarán un descuento a todas las obras del género durante los días de celebración del festival.

La clausura de VLC NEGRA se celebrará el domingo 18 de mayo en un acto que pretende acercar a los escritores y el público. La librería Cosecha Roja (Sevilla, 20) será el escenario de la firma colectiva de autores, acompañada de un vermut negro. El festival celebrará su último acto con una comida en la que los autores y colaboradores del festival degustarán, cómo no, el ya tradicional arròs negre.

Detalle del cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Detalle del cartel del Festival VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco