Ecos distantes y disidentes de Xavier Ribas

It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Del 20 de noviembre de 2015 al 22 de enero de 2016

Compuesta por tres fotografías de gran formato y dos imágenes encontradas, junto a textos del artista y reproducciones de documentos originales, It Would Never Be Quite The Same Again (Nunca volverá a ser la misma) entreteje historias que remiten a lugares disputados y actos de disidencia. Las obras articulan una serie de acontecimientos y documentos presentados como ecos distantes, en la historia reciente de Chile, Gran Bretaña y España, de las detonaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX y principios del XX en los campos de salitre del Desierto de Atacama.

Realizada como epílogo del proyecto Nitrato que Ribas presentó en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona [MACBA] en 2014, esta serie evoca de nuevo una amplia red de geografías e historias entrelazadas, de recuerdos personales y colectivos en torno a los contextos políticos particulares de España y de Chile en 1973, y en torno a las relaciones históricas entre Chile y Gran Bretaña, donde Ribas reside desde el año 2000. En ambos trabajos el Desierto de Atacama hace de punto de fuga.

Xavier Ribas al lado de una de sus obras. Imagen cortesía de Espaivisor.

Xavier Ribas al lado de una de sus obras. Imagen cortesía de Espaivisor.

El título It Would Never Be Quite The Same Again está tomado de las palabras pronunciadas por un juez británico para apoyar su veredicto del caso de la decapitación en 2002 de una estatua de Margaret Thatcher, ferviente defensora del dictador chileno Augusto Pinochet.

El mismo magistrado que inculpó al activista por la desfiguración de la estatua de la primera ministra británica reaparece de nuevo en Now You Have To Look At The Evidence Coldly And Dispassionately (Ahora debes encarar la evidencia fría y desapasionadamente) como juez instructor en el juicio de un grupo de activistas que, coincidiendo con el ataque de Israel a Gaza en 2009, destruyeron una fábrica de armas propiedad de ITT en Brighton. Curiosamente, en esa ocasión los activistas fueron absueltos al considerarse que actuaron «movidos por la necesidad» de evitar la destrucción ilícita de bienes palestinos por parte de Israel con armamento fabricado en Brighton, a la vez que el juez fue acusado de antisemitismo.

El sonado arresto domiciliario en 1991 de Augusto Pinochet en Londres es el tema de Thus The Dream Of My Youth And The Love Of My Life Passed Away And Left Me Desolate (Así, el sueño de mi juventud y el amor de mi vida pasaron, dejándome desolada). El destino de Pinochet se superpone al de un militar español del siglo XIX, el Conde de Morella, y al de unas piedras procedentes de la antigua ciudad romana de Leptis Magna, en la actual Libia, que fueron llevadas a Inglaterra en 1816 como regalo al Príncipe Regente.

Con esas piedras se construyó en los jardines del palacio de Windsor, un capricho arquitectónico denominado en su día el Templo de Augusto, el cual se encontraba verdaderamente deteriorado el año que Pinochet cumplió su arresto domiciliario a unos meros trescientos metros de distancia del monumento.

Imagen de la exposición It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas, cortesía de Espaivisor.

Imagen de la exposición It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas, cortesía de Espaivisor.

A Unique and Inevitable Voice (Una voz única e inevitable) rememora una entrevista a Salvador Allende a partir de unas fotocopias que se conservan en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni, en Vilafamés, Castellón. La entrevista ­(hoy desaparecida) fue filmada en 16 mm en 1972 por un periodista italiano para su emisión en la cadena de televisión norteamericana CBS, pero fue censurada y guardada hasta su exhibición por primera vez en la Bienal de Venecia de 1974, con Allende ya fallecido y Chile sumido en el violento régimen militar que siguió al golpe de estado de Pinochet, quien contó con el apoyo encubierto de la CIA y de grandes corporaciones norteamericanas con intereses en Chile como ITT.

Por último, Everyone Casts Their Own Shadow (Cada cual tiene su sombra) traza una serie de acontecimientos en torno al asesinato en Madrid del Almirante Carrero Blanco a manos de ETA en 1973, que alteró los planes de sucesión del anciano dictador General Francisco Franco a penas cinco meses después de que éste entregara el gobierno del país a su mano derecha.

Un cuadro de Antoni Tàpies, L’esperit català, adquirido en el verano de 1973 en París por una acaudalada coleccionista de Pamplona cuyo hermano había sido secuestrado aquel mismo año por ETA, es como una premonición de la detonación que hizo volar por los aires al coche de Carrero Blanco. El hecho de que este cuadro forme parte de la colección del Museo Universidad de Navarra, al igual que el álbum fotográfico del siglo XIX de la mina de nitrato Alianza en el Desierto de Atacama, sirve a Ribas para cerrar el círculo y dar por concluido su trabajo sobre el nitrato de Chile.

Obra de Xabier Ribas. Imagen cortesía de Espaivisor.

Obra de Xavier Ribas. Imagen cortesía de Espaivisor.

Sebastiao Salgado, ¡ay Dios, el Génesis!

Génesis, de Sebastiao Salgado
CaixaForum Madrid
Paseo del Prado, 36. Madrid
Hasta el 4 de mayo

Dicen que en el origen fue el verbo, la palabra, el lenguaje dotando de sentido al informe mundo. Una vez iluminada la larga noche de los tiempos, los hombres han portado la antorcha de las palabras para ir abriéndose paso entre las tinieblas. Pero la luz no ha dejado de estar amenazada por las sombras que esas mismas palabras proyectan en ocasiones, fruto del delirio humano. De manera que la naturaleza, tan pronto evoca el asombro como la estupefacción; el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, por seguir a Rilke.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum.

Sebastiao Salgado, cámara en mano, se ha paseado por medio mundo para acercarnos esas maravillas de la naturaleza a punto de devorarnos por su belleza. Diríase que en el blanco y negro de Salgado se concita el esplendor de un mundo milagrosamente a salvo del capitalismo más salvaje, cuyo paradójico salvajismo es fuente a su vez de imágenes poderosísimas. Génesis, tal es el título de la exposición en CaixaForum, recoge mediante 245 fotografías todo ese esplendor primigenio de la naturaleza que Salgado bruñe con mirada inmaculada. Un génesis casi literal, por cuanto se adivinan detrás de esos cientos de imágenes la presencia velada de cierto dios separando la luz y las tinieblas.

Comisariada por Lélia Wanick Salgado, Génesis es un canto a la belleza mayúscula, ésa que linda con lo siniestro en tanto reverso o fina prolongación del éxtasis a punto de convertirse en doloroso abismo. Como recoge Wanick, “a lo largo de ocho años, en treinta y dos viajes a lugares remotos”, Salgado ha ido localizando paisajes terrestres y marítimos, así como diversos ecosistemas y grupos humanos que se han mantenido intactos, para dejar constancia de esa belleza que parece rebañar los ojos del atónito espectador.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum

Dividida en cinco apartados, cada uno de ellos representando extensas regiones del planeta, a su vez diferenciados por colores que las delimitan en la sala de exposiciones de CaixaForum, Génesis abarca lugares tan dispares como la Antártida y los confines del sur, África, Las tierras del norte, La Amazonia y el pantanal o Santuarios como las islas Galápagos, Sumatra o Madagascar. Todos ellos espacios naturales al servicio de la poética mirada de Salgado, que más que fotografiar esos lugares lo que hace es crearlos a partir de un minucioso tratamiento del blanco y negro y del encuadre.

Los paisajes de Salgado conmueven sin duda por su grandiosidad, transmitiendo la sensación de fragilidad que produce tan inmensa naturaleza despojada de todo vestigio humano. Incluso allí donde mujeres y hombres de ciertas tribus y aldeas ocupan el protagonismo de la imagen, lo hacen para subrayar ese carácter atávico, primigenio, de la naturaleza que los contiene. Y cuando Salgado acerca su cámara para encuadrar fragmentos de esa naturaleza, entonces brota el asombro como efecto de la génesis propia del acto creativo.

Ya sea la pata de una iguana mariana, la enorme aleta de una ballena entrando en el agua, el labio forzado de una mujer indígena o el acechante rostro de un leopardo en la oscura noche, todo está dispuesto para que el ojo humano alucine visiones que Salgado produce con la sola sustancia del material fotográfico. El Génesis de Sebastiao Salgado en CaixaForum es un acto de pura creatividad en 245 imágenes de indudable belleza, allí donde la belleza asombra y provoca un temblor inexplicable.

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición 'Génesis'. Imagen cortesía de CaixaForum

Fotografía de Sebastiao Salgado en la exposición ‘Génesis’. Imagen cortesía de CaixaForum

Salva Torres

El cielo y el infierno del estallido árabe

Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe

Sala Lametro. Estación de metro Colón

Plaza Pinazo. Valencia

Hasta el 13 de julio

Hay imágenes que recuerdan la desgarrada frase de Shakespeare en Macbeth: “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no tiene ningún sentido”. Se nos olvida, en el confortable universo de la sociedad del bienestar, pese al azote de la crisis, que hay lugares repletos de agujeros negros por donde se esfuma la vida como si fuera una corta mecha encendida. La ciencia, la de verdad, afirma que todo es probable y que ninguna certeza existe en el mundo real, allí donde la corrupción se impone como una variable asociada al paso del tiempo. De manera que el sentido, de existir, es cosa de los hombres empeñados en construir relatos que transformen la muerte inevitable en horizonte de vida.

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Los países árabes están ahora mismo atravesados por ese ruido y esa furia que, en el punto de ardor máximo, termina confundiendo las proclamas de los iluminados que miran al cielo, con las oscuras pasiones de quienes acostumbran a vivir en las llamas del infierno. Y en medio del estallido, hombres y mujeres intentando hallar un sentido a la espiral de violencia que todo lo confunde. Que es lo que vienen a contarnos en imágenes los fotoperiodistas Manu Brabo, reciente Premio Pulitzer, Guillem Valle, Maysun, Ricardo García Vilanova y Diego Ibarra en la exposición Españoles en primera línea de fuego: estallido árabe, que hasta el 13 de julio muestra la Sala Lametro de la estación de Colón.

Esqueletos carbonizados, cuerpos ensangrentados, hombres armados y, en ocasiones, desalmados, mujeres clamando al cielo por algún hijo abatido a tiros, escombros, brazos en alto con sus fusiles, ojos en blanco, encendidos, crispados, vueltos hacia dentro en busca de un hilo de luz y de esperanza, en medio de paisajes desolados. Eso es lo que reflejan las 32 imágenes que integran la exposición, con Manu Brabo ocupando el espacio central de la sala, con sus fotografías duras, ásperas, conmovedoras. El civil sirio atendido de sus heridas durante un bombardeo, con la mirada perdida en sangre y ese cuerpo ladeado, es uno de los tantos ejemplos desgarradores que muestra Brabo, en el marco de PhotOn, III Festival Internacional de Fotoperiodismo.

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Maysun, una de las pocas fotoperiodistas involucrada en conflictos armados, explora la ambigüedad de los rostros extasiados por el dictador de turno o por quien supuestamente vendría a liberar al pueblo árabe de sus excesos. De manera que se confunden las partidarias del derrocado dictador egipcio Hosni Mubarak, con las Mujeres de Hermandad Musulmana que celebran la victoria del Dr. Mohammad Morsi, allí donde los rostros emanan un mismo goce abrasador. El cielo y el infierno del estallido árabe ligados por ese delirio que supura la guerra cuando se abre en canal para dividir inmisericorde a la sociedad.

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Guillem Valle apunta su cámara a las sombras que dejan explícitamente los cadáveres. También a la basura acumulada, con la foto de Gadafi, en el centro de Trípoli en Libia. La misma oscuridad, del mismo país, salpicada de intensos fogonazos rojos es la que recoge Ricardo García Vilanova, mientras  que Diego Ibarra amortigua tanto desgarro bélico con sus imágenes de corte más reivindicativo y social de Bahrein, que él asocia con ciertos sueños y esperanzas. Un ligero respiro en medio de las atronadoras imágenes de ese estallido árabe contado en primera línea de fuego por cinco arriesgados fotoperiodistas. Ellos sí, abriendo un hueco de luz con sus terribles imágenes. 

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Salva Torres