Denica Veselinova: sobre la (in)comunicación

Des-comunicados, de Denica Veselinova
Galería Set Espai d’Art
Plaza del Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Inauguración: jueves 18 de enero, a las 20.00h
Hasta el 16 de marzo de 2018

La galería Set Espai d’Art se complace en invitarles a la exposición ‘Des-comunicados’, donde por primera vez en Valencia podrá verse el trabajo de la artista Denica Veselinova (Bulgaria, 1982). Fruto de una reflexión acerca del lenguaje como forma de pensar y de definir el mundo, la muestra plantea cuestiones de diversidad cultural, comunicación e incomprensión.

“Quizá debido a su propia condición bilingüe, el proceso de afrontar un idioma distinto al materno y su consiguiente fracaso son temas recurrentes en el trabajo de Denica Veselinova. La instalación multidisciplinar interactiva Mouthsaic, que constituye la parte central de la muestra, pone especial hincapié en las nociones de vergüenza o inseguridad a la hora de entablar la comunicación y en la traducción como una herramienta imperfecta de transmisión de información”, explica Kasia Nagórska en el texto que acompaña la muestra.

“La intención de la obra es alterar el mensaje artificialmente a través de la tecnología que traduce una serie de frases a idiomas aleatorios hasta que la traducción y re-traducción constantes alcancen un nivel de abstracción, impidiendo su comprensión. La pieza, que combina los conceptos de lingüística, filosofía, antropología y sociología, se complementa con una serie de dibujos sobre papel que exploraran el tema de la comunicación humana a través de juegos de palabras y metáforas visuales”, añade Nagórska.

Obra de Denica Veselinova. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Denica Veselinova. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Sento MM, a toda velocidad

Emociones fuertes, de Sento M M
El Sótano Coworking
Avenida Catedrático Soler, 14. Alicante
Hasta el 14 de enero de 2017

Reconozco que tenía cierta impaciencia con esta cita, viernes 23 de diciembre de 2016. La oportunidad de ver por primera vez y de manera individual las imágenes fotográficas de Sento M M en El Sótano Coworking. Un espacio de iniciativa privada, joven y moderno, que sigo con especial interés ante cualquier propuesta cultural que ofrece. No me cabe duda de que pronto desplegará todo su potencial como asociación cultural que desarrolla distintos proyectos artísticos, entre los que destacan las exposiciones fotográficas.

Sento M M, especializado en fotografía y en grabación y montaje de cortometrajes y videoclips, tiene ya varios reconocimientos y galardones en su incipiente trayectoria. Obtuvo, en 2013, el primer premio en el III Premio de Fotografía Centro 14 con la obra ‘Patinando en la Explanada’.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

En esta ocasión, la exposición ‘Emociones fuertes’ que puede visitarse hasta el 14 de enero de 2017, muestra 15 imágenes digitales de 30 x 40 cm. a través de las que su autor quiere captar el movimiento, la dificultad del instante de un salto, un giro o una acrobacia.

Inspiradas en la práctica de una serie de deportes urbanos: longboard, roller, parkour, bmx y slackline. Disciplinas no exentas de riesgos que se centran en la capacidad motriz y habilidad de cada participante e implican una adaptación al entorno para superar los diferentes obstáculos de la ciudad y que cada vez cuentan con mayor número de practicantes que ensayan y realizan trucos y maniobras al límite del equilibrio. Quienes los practican, presentan rasgos de identidad comunes: un lenguaje, códigos, vestimentas o actitud que los convierten en un fenómeno social y una filosofía de vida,  algo similar a las tribus urbanas.

Sento M M ha ejercitado alguna de estas actividades surgidas en las últimas décadas y que tienen como denominador común el ámbito ciudadano en el que tienen lugar. Cada vez es más frecuente contemplar a jóvenes en parques y jardines con sus patinetes, rollers, bmx o realizando saltos para lo que precisan de un riguroso entrenamiento físico y técnico que les lleva a la exploración y superación de límites y desafíos.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

En Alicante podemos verlos en el Paseíto Ramiro, el castillo de San Fernando o en la playa. El longboard y el roller, se desarrollan sobre ruedas -tabla o patines-, el bmx con bicicleta que permite las acrobacias, en el parkour, sus practicantes o traceurs saltan y franquean obstáculos buscando la máxima efectividad y fluidez en sus desplazamientos y el slackline, quizá el más arriesgado, es un deporte en el que se usa una cinta plana y tensa enganchada en dos puntos fijos por la que camina el deportista, sin ningún tipo de ayuda para mantener el equilibrio.

A través de estas imágenes su autor nos sorprende. Consigue fotografías de gran plasticidad en las que su luz y encuadres denotan una enorme calidad técnica y profesionalidad, a pesar de la dificultad de captar el movimiento en prácticas que se realizan a enorme velocidad. Un segundo antes o después y el objetivo no se hubiera conseguido. Esperamos ya las próximas propuestas de Sento M M.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Pilar Tébar
Vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte

Arte enchufado

Electronic Timing. Colección Beep de Arte Electrónico. Caso de Estudio
Sala Josep Renau
Facultat de Belles Arts
Universitat Politècnica de València
Del 27 de octubre de 2016 al 3 de marzo de 2017

El pasado mes de septiembre, durante la rueda de prensa anterior al acto de investidura como Doctor Honoris Causa UPV 2016, el investigador norteamericano Roger Malina recordó el trabajo de su padre como el de un pionero en la década de 1950 citando alguna de las críticas que recibió entonces. Una de ellas decía: “Si hay que enchufarlo, no puede ser arte”. El trabajo de Frank J. Malina entonces, como el de Roger Malina ahora, están detrás de esta exposición donde casi la totalidad de las obras que se muestran necesitan ser enchufadas.

Fruto del convenio de colaboración firmado este año por la UPV y la Colección BEEP de Arte Electrónico, gracias al interés del Máster Oficial en Artes Visuales y Multimedia y a la colaboración de LaAgencia, la exposición ‘Electronic Timing. Colección Beep de Arte Electrónico. Caso de Estudio’ se plantea como un ejercicio expositivo que pretende mostrar la mejor colección de arte electrónico contemporáneo de nuestro país (colección que surgió en el contexto de la feria de arte contemporáneo ARCO en 2006) en el ámbito de la Universidad para su estudio e investigación, coincidiendo con su décimo aniversario. Este programa se encuadra dentro de los esfuerzos de responsabilidad social corporativa del grupo Ticnova en apoyo de la Universidad Pública, dando a los alumnos la oportunidad de trabajar con casos reales, poniendo a su servicio la Colección Beep de Arte Electrónico.

Obra de Jose Manuel Berenguer de la Colección Beep.

Obra de Jose Manuel Berenguer de la Colección Beep.

Se trata de un proyecto expositivo que reúne obras realizadas con nuevos medios y que abarcan desde el llamado net art, la robótica, la electrónica, el bioarte y lo digital hasta el arte interactivo, cubriendo todas las facetas que permite la tecnología contemporánea y siendo un fiel reflejo de los nuevos modos de reflexionar sobre nuestra realidad en plena era tecnológica.

Uno de los aspectos más importantes de la muestra es el enfoque como “caso de estudio”, lo que permitirá que los estudiantes y el profesorado de la Universidad trabajen directamente en el montaje, la documentación y la preservación de las obras, conociendo de primera mano la complejidad tecnológica que configura las obras contada por sus protagonistas, los artistas y técnicos que impartirán a los estudiantes sesiones de trabajo para explicar tanto sus propias metodologías de trabajo como los protocolos necesarios para la preservación de estas obras. La propuesta, aunando práctica artística y tecnología, promueve una alianza innovadora en la intersección Arte, Ciencia y Tecnología, buscando el encuentro y la convergencia entre métodos científicos y artísticos.

Así, esta exposición plantea un novedoso enfoque pedagógico al ofrecer a los estudiantes las obras como “casos de estudio”. Enfrentarse al estudio de obras de arte de base tecnológica implica una dificultad añadida: la necesidad de comprender las transformaciones tecnológicas y entender la conceptualización de las propuestas. Al llevar a cabo el montaje junto a los artistas y técnicos, los estudiantes de la UPV conocerán de primera mano los procesos creativos de los artistas.

Obra de Daniel Canogar de la Colección Beep.

Obra de Daniel Canogar de la Colección Beep.

Toda la documentación generada durante la exposición por los estudiantes en torno a la colección (instrucciones de montaje, fichas de mantenimiento, protocolos de preservación ante la obsolescencia de los componentes, recopilación de lenguajes de programación y mantenimiento informático, etc.) constituirá a su vez una información relevante tanto para los investigadores, los gestores culturales como para los mismos conservadores de la colección BEEP, ofreciendo un conocimiento en profundidad de las obras y una sistematización de sus requisitos de exposición.

Para que esto sea posible, el espacio de la Sala Josep Renau se ha ajustado a un diseño expositivo a modo de stands de feria, ya que la muestra se plantea como un work in progress, como un ensayo que se desarrolla en el tiempo y donde las piezas irán cambiando, actualizándose, cada tres semanas, de manera que al final todas las que integran la colección serán revisadas, exhibidas y documentadas.

Obra de Analivia Cordeiro de la Colección Beep.

Obra de Analivia Cordeiro de la Colección Beep.

La Colección BEEP de Arte Electrónico: 12 años dedicados al Arte tecnológico

La Colección BEEP de Arte Electrónico es el fruto del objetivo del grupo TICNOVA de potenciar la creación artística vinculada a la tecnología, favorecer la comunicación entre los desarrolladores/creadores de tecnología y los creadores artistas. Una colaboración natural que beneficia y enriquece a ambos mundos.

Vinculada desde sus inicios a la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid ARCO a través del Premio ARCO-BEEP de Arte Electrónico, ha generado en 10 años una de las colecciones de Arte Electrónico más importantes de Europa. 16 obras resumen de forma ecléctica las tendencias de los medios tecnológicos en el campo de las prácticas artísticas.

En una metáfora sobre el funcionamiento de la sociedad y el uso de la internet se sitúa la obra de Davide Grassi, Christophe Bruno, el colectivo Ubermorgen, Julius Von Bismarck & Benjamin Maus, Manuel Fernández o Daniel Canogar. Trabajando con programas informáticos destaca el caso de las instalaciones de Charles Sandison, jugando bajo la metáfora recurrente del espejo encontramos las obras de Christa Sommerer Laurent Mignonneau y de Rafael Lozano-Hemmer y en la conjunción de arte sonoro y nuevos medios las piezas de José Antonio Orts. Por su parte, Eduardo Kac reflexiona a través del conocido como bioarte en torno al sujeto en el mundo postdigital mientras que Andrés Pachón y Manu Arregui nos exponen una nueva realidad social valiéndose de la tecnología 3D.

En el campo de la robótica, nos encontramos con las esculturas interactivas de Anaisa Franco que conectan lo físico y lo digital, y de Marcel·lí Antunez en la que un tronco de madera esconde un sistema robótico empático; con nuevas formas de comunicación entre elementos mecánicos en las instalaciones de Ricardo Iglesias y Gerard Kloger; con una búsqueda de un sistema auto-organizativo en mímesis con la naturaleza en las piezas de José Manuel Berenguer; y, en la obra de Marcela Armas, como canal para investigar los conceptos de energía y sostenibilidad.

Cartel de la exposición Electronic Timing. Imagen cortesía de la UPV.

Cartel de la exposición Electronic Timing. Imagen cortesía de la UPV.

Artur Heras toma la plaza

Abierto/Open/Obert per Obres, Artur Heras
Galería Paz y Comedias
Pl. Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 24 de septiembre, 2016

Así es. Este verano Artur Heras ha tomado la histórica plaza del Patriarca situada en el centro de la ciudad de Valencia. Si nos colocamos en la fachada principal del Colegio Seminario del Corpus Christi, recayente en la calle de La Nave, estaremos a unos metros de las dos exposiciones que muestran el trabajo de este gran artista valenciano. Por un lado, en el Centre Cultural La Nau nos encontramos con ‘No Ficció. Obsolescència i Permanència de la Pintura’, mientras que en la galería Paz y Comedias hallaremos ‘Abierto/open/obert per obres’. Ambas muestras, programadas de forma paralela, forman parte de un mismo proyecto donde se pretende poner en valor la obra del artista implicando al público de manera directa.

L'impresionismo est arrivé. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

L’impresionismo est arrivé. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

En este sentido, la exposición de Paz y Comedias juega un papel importante. El título tan “abierto”, tanto por el concepto como por el hecho de presentarlo en diversos idiomas, encierra una clara intención de tratar que el público se interese y entre. En general, las galerías poseen ese aura acristalada y pulcra que nadie se atreve a pisar. Es por eso que Artur Heras realiza una intervención ex-profeso con la que trata de romper esa sensación y llamar la atención sobre el exterior. ‘Abierto/Open/Obert per obres’ simula una gran fractura sobre el cristal de la galería cuya cinta de seguridad señalizadora nos indica el nombre del autor de la instalación. De esta forma, una sola pieza de la exposición se encarga de llamar la atención y de fomentar la asistencia de un tipo de público que no acude por el nombre del artista, sino por la obra en si.

Esta intención recuerda a los orígenes de la obra artística de Heras, donde la dificultad para lograr esa renovación formal buscada en los años 60 por él y demás artistas, se equipara a la dificultad que entraña el acercamiento al arte. Y, aunque su intención no es presentar la actualidad, la sutileza de sus imágenes y la captación de representaciones clave nos retraen, inevitablemente, hacia una reflexión sobre el contexto actual.

Una vez aceptada la invitación a entrar, comienza un recorrido expositivo en el que se presentan, como no podía ser de otra forma, las constantes características del trabajo de Heras. El uso del lenguaje y de la palabra que no desmerece la plasticidad, Valencia y toda su imaginería reinterpretada, lecturas irónicas de la Historia del Arte, e incluso, algún guiño a los aspectos frutales que realizó en los años 70. Pero lo más interesante son los cambios que se irán produciendo en la propia muestra conforme avance en el tiempo. Una buena manera de mantener en vilo al público que ya ha asistido y a aquel que falta por llegar.

Del costat d'allà. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

Del costat d’allà. Una de las obras de Artur Heras que se pueden ver en la muestra. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

El cine huella de Rithy Panh

La imagen perdida, de Rithy Panh
Encuentro con el público en la Sala Berlanga
Domingo 19 de junio, con Rithy Panh, Luis Martínez (El Mundo), José Antonio Hurtado (Filmoteca de Valencia), Rafael Maluenda (Cinema Jove) y Carlos García (traducción)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, dijo el filósofo Theodor Adorno, derivando tamaña expresión en esta otra interrogativa: “¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz?” El director camboyano Rithy Panh responde afirmativamente, acogiendo en su cine la barbarie que supuso la pérdida de toda su familia durante el genocidio de los Jemeres Rojos.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Panh, que mantuvo un encuentro con el público tras el pase en la Filmoteca de Valencia de su singular película La imagen perdida (2013), se planteó, a preguntas de Luis Martínez, crítico de cine de El Mundo, si era posible representar lo irrepresentable. O mejor aún: si se puede mostrar aquello que excede con mucho los límites de la percepción y el sufrimiento humano. Y el director camboyano, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove, argumentó que hacer documental ya implicaba “cierto grado de ficcionalización”.

O lo que viene a ser lo mismo: que frente a las teorías contemporáneas que entienden el lenguaje como representación incapaz de ofrecernos lo real, por cuanto es una mediación y, por tanto, una mentira (de ahí el pensamiento relativista), Panh viene a decir que únicamente a través del lenguaje, en su dimensión poética, es posible conocer aquello que nos perturba. Para ello se hace necesario reconocer en ese lenguaje, además de su registro estrictamente comunicativo, una vía de acceso hacia lo incomunicable gracias a su poder evocador.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Rithy Panh puso los ejemplos de La lista de Schindler, de Steven Spielberg, y El pianista, de Roman Polanski. De la primera película dijo que le perturbaba, mientras de la segunda manifestó que le gustaba: “Polanski sí logra revelar esa destrucción del Holocausto sin mostrarla, sin caer en el voyeurismo para contar lo inenarrable”. Es lo mismo que hace Panh en La imagen perdida y, por extensión, en el resto de su filmografía. El director recrea los traumáticos recuerdos del genocidio de Pol Pot utilizando figuras de barro a modo de personajes. “Son de arcilla y están hechos con los elementos fundamentales, el agua, la tierra y el calor, para después volver a la tierra, se desintegran como nosotros, dejando un testimonio”.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

De manera que en La imagen perdida se van mezclando imágenes documentales, que Panh rescató de un rollo de película estropeada (“los Jemeres Rojos lo grababan todo, incluidas las ejecuciones”), con recreaciones de su propia vida mediante escenas compuestas por esas figuras de arcilla. Así es como el director de S-21, La máquina roja de matar (2003) va haciendo que emerjan los recuerdos sepultados bajo sucesivas capas de sucesos traumáticos. No es casual la presencia de una fotografía de Freud en medio de las escenas recreadas con personajes de arcilla.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Los traumas suelen permanecer ocultos hasta que surgen de nuevo cuando la vida empieza a recobrar la normalidad. El genocidio destruye la identidad y hay que reconstruirla, porque de lo contrario el trauma se transmite de generación en generación”, subraya Panh. Él lo hace evocando recuerdos amargos mediante la narración, que ejerce de diván sobre el cual van desplegándose los hechos traumáticos. De esta forma, la herida cauteriza por efecto del relato.

Los Jemeres Rojos y su líder Pol Pot aparecen en La imagen perdida como embajadores siniestros de cierta ideología comunista. La exaltación del pueblo y de la tierra que daría alimento a todos, siempre y cuando asumieran el totalitarismo del partido, sigue provocando escalofríos. “Hay algo del Gran Hermano de Orwell, en tanto que en Camboya no había vida privada, todo estaba bajo vigilancia, incluida la propia lengua: no se podía decir ‘mi mujer’ sino el más genérico ‘mi familia’ que implicaba un control colectivo”, recuerda Panh. Todavía hoy sorprende que esa izquierda maoísta ejerciera tamaño atractivo entre una buena parte de la intelectualidad europea. Pero esa es otra historia.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia del Festival Internacional de Cine  Cinema Jove.

Salva Torres

Enrique Amat: “el toreo es más arte que lidia”

Entrevista a Enrique Amat, escritor y crítico taurino del periódico ‘Levante’, con motivo de la presente edición de la Feria de Fallas 2016.

Durante el mediodía de San Taciano, a refugio, tras defensa y pared bermeja en callejón diurno, con el coso en paños menores y costuras del revés, Makma conversa tras los burladeros de la plaza de toros de Valencia con un referente de pluma estilística y domesticado acervo léxico taurino, horma de crónica y dechado de crítica por el Mediterráneo, Enrique Amat.

Amparándome en la técnica del círculo concéntrico -propedéutica filosófica de José Ortega y Gasset-, comienzo circunscribiéndonos cronológicamente. Tras la publicación de esta entrevista habrán transcurrido siete jornadas de Feria de Fallas, por tanto, ¿cuál sería tu diagnóstico de lo acontecido hasta el momento e, igualmente, qué esperas que suceda durante los días venideros, remate de la feria josefina?

La empresa califica la feria como “la feria del cambio”; efectivamente, José Garrido salió el otro día por la puerta grande -se presentaba en Valencia como matador de toros-. Ayer, Juan del Álamo -otro nuevo torero que igualmente se presentaba aquí como matador- también abrió la puerta grande. Por tanto, de momento la lectura es que los toreros jóvenes están apretando y pidiendo paso, siendo muy importante para el futuro de la fiesta. Ahora tenemos a otros dos toreros que están apretando mucho, como López Simón y Roca Rey, por lo que esta “feria del cambio” se va a consolidar, convirtiendo a Valencia en la plaza que marca el rumbo de lo que será la temporada en el resto de España. A partir de hoy comienza la gran feria, con toreros de champions, muy variada y con muchos matices.

En otros aspectos, la presente edición de la Feria de Fallas ha supuesto un punto de inflexión citadino, de refrendo popular. ¿Qué te ha parecido la manifestación acontecida en la jornada del domingo?

Eso fue muy importante, porque el año pasado se hizo algo parecido en Castellón, en el mes de febrero, y sólo fueron los aficionados y las peñas, echándose en falta a quienes viven del toro -el ganadero, el torero y el empresario- y no fue nadie. Este año sí que se han concienciado los profesionales, que en definitiva son los que se juegan el sustento. El domingo estuvieron aquí José Tomás, “El Juli”, Morante, Ponce, ganaderos como Victorino Martí, Álvaro Domecq, Nuñez del Cuvillo, empresarios como los Chopera, Matilla, Cutiño (todos los empresarios relevantes), todas las fuerzas vivas del toreo se dieron cita aquí, aparte de los aficionados.

Se trataba de dar una llamada de atención, porque desde las pasadas elecciones municipales el tema antitaurino se ha puesto de moda. Ellos tienen una especie de aprensión por todo lo que significa la fiesta de los toros. Los taurinos siempre hemos sido bastante dejados y ellos se movilizan muy bien.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat en un instante de la entrevista, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista en la plaza de toros de Valencia, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Cabe hablar de estigmatización política?

La fiesta de los toros no está de moda por motivos políticos, se identifica con un mal entendido españolismo, con la derecha, cuando uno habla y se encuentra con toreros importantes como Pepe Dominguín o Domingo Dominguín, hermano de Luis Miguel, quienes eran del Partido Comunista; “Manolete” era íntimo amigo de Indalecio Prieto, con quien siempre se reunía en el exilio en México. No es correcto identificar las corridas de toros y los festejos populares con la España de la derecha, sí con el país, porque esto es una manifestación de la cultura española, pero aquí no nos pedimos el carné de ningún partido; a la plaza vienen gentes de todos los espectros.

En tu artículo/crónica del lunes en ‘Levante’, a propósito de la manifestación dominical, mencionabas reflexiones vertidas por Sáenz de Madariaga, Jean-Jacques Rousseau y el ínclito alcalde de Madrid, Tierno Galván, para tu discurso de abogacía ¿Debe uno recurrir a referentes demasiado distantes en el tiempo para encontrar argumentos de peso intelectual?

Almodóvar ha ganado un Oscar con una película de temática taurina; Andrés Calamaro es un defensor de la fiesta, como Joaquín Sabina (a quien podríamos calificarlo de progre); “Loquillo”. Como yo estudié Derecho, las citas de la doctrina siempre las utilizo en aquella línea. Tierno Galván menciona que la fiesta de los toros es lo que más ha educado al pueblo español. Tal y como está la política y la sociedad española, que alguien como él hablase acerca de que los toros educan social y políticamente al pueblo es importante. Rousseau intuyó en su momento que la fuerza que tenía el pueblo, la cultura y la mentalidad española, estaban muy mediatizados por la fiesta de los toros. Un elemento de cohesión social.

En su ensayo sobre la ‘Tauroética’, Fernado Savater menciona que “en el derecho tradicional se considera bárbaro el hecho de no distinguir entre lo humano y lo animal. Es bárbaro, tradicionalmente hablando, quien trata a otros de sus iguales como animales”. ¿Cuánto de filosófico habría en ese debate y cuánto de atávico o telúrico?

El animalismo y el humanismo mal entendido funcionan con tópicos y frases hechas. El otros día, el alcalde (Joan Ribó) dijo que aquí, en esta plaza, debían celebrarse las corridas a la portuguesa, es decir, que no se mate a los toros; pero él no sabe que si no se matan aquí, cuando entren en el corral les van a dar un puntillazo, no se los llevan al campo. Ver cómo se mata a un toro en el corral es un espectáculo muy triste. En la plaza muere defendiendo su vida, con dignidad, brillantemente. El toro es cuidado durante cuatro años al máximo para que luego pueda defenderse en el coso. A mí no me gusta entrar en el debate, porque esto es un sentimiento también. Sólo pedimos respeto. A quién no le guste no se le puede obligar, pero que entienda que para otros es un privilegio sentir la fiesta de los toros. En España hay seis mil festejos populares al año y ello está completamente integrado entre la gente y el pueblo y no lo puedes quitar porque sí.

Entrando en materia de periodismo taurino, si hay un referente popular, entre otros, éste sería Joaquín Vidal, periodista, escritor y crítico taurino seguido por infinitud de lectores ajenos a la fiesta.

Joaquín trascendía la fiesta de los toros; escribía muy bien (quizá no sabía tanto de toros), pero él lo volcaba más al estudio sociológico. Era un referente, un extraordinario escritor. Recuerdo una crónica del día de San José, en Valencia, que tituló ‘El coladero de la calle de Játiva’, en la que analizaba el comportamiento, la idiosincrasia y la mentalidad del valenciano. Ya no era hablar sólo de toros y qué juego ha dado cada uno, sino también hablar de la filosofía del valenciano, como también lo reflejaría de Bajadoz o de Madrid.

Otro gran referente para mí ha sido Javier Villán, de ‘El Mundo’, quien ha sido poeta y crítico teatral. Escribía muy bien de toros y acerca de lo que era el entorno del toreo, el análisis de la personalidad de los toreros, de los aficionados, de la fiesta en sí.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

En base a tu experiencia, tras varios lustros como crítico taurino, ¿qué condiciones debe atesorar una crónica para que ésta sea plausible?

A mí me han gustado siempre los toros. Quise hacer periodismo, pero por circunstancias estudié Derecho. Tuve el privilegio de llegar a ser crítico taurino, llevando veintisiete años en el tema. A mí me gusta, primero, situar la corrida en un ambiente, o que la crónica tenga un pretexto. Como punto de partida, me gusta analizar el juego de los toros, uno por uno, porque, en definitiva, el toro es el rey de la fiesta. Lo primero que hay que hacer es valorar el toro que tienen delante los toreros. Muchos compañeros igual hablan en general, pero yo prefiero analizar toro por toro y eso es lo más importante. Luego analizar el comportamiento de los tres toreros y si a estos los puedo enmarcar en algún tipo de pretexto argumental y metataurino, mejor. Me gusta explicar e interesar a la gente, tampoco pretendo crear doctrina y que la gente vea los toros como los veo yo. El crítico tiene que informar y tratar de educar, aunque decía Guerra (Alfonso) que “de toros sólo saben las vacas… y algo”.

Yo llevo veintisiete años en esto y tengo mis dudas; me preocupa equivocarme al analizar un toro, si la crónica o la valoración la he hecho bien, aunque aquí no se equivoca nadie, ya que este es un espectáculo abierto, en el que valen todos los matices y opiniones, cuyos trofeos son por aclamación popular (si al presidente le aprietan se ve obligado a dar la oreja). Hay que respetar los gustos. A mí me gusta explicar lo que ha pasado en la plaza, que el lector se entretenga con la crónica y que ésta sea lo más didáctica posible (aunque yo no soy nadie para enseñar a otros); crear la crítica que me gustaría leer.

La crítica taurina es un género del periodismo y de la comunicación en el que predominan los aditamentos y los calificativos sobre los hilos narrativos. Se debe atesorar, por tanto, un excelso dominio del lenguaje. ¿Cómo diferenciar la propia pluma del influjo de otras?

Hay mucha gente que está pendiente de lo que escriben los demás o salen de la plaza, llaman y conversan para ver cómo lo han visto otros. A mí me gusta ver los toros, entre comillas, solo, no contaminarme con opiniones de nadie y escribir lo que yo pienso. Al día siguiente, a lo mejor echas un vistazo a lo que han hecho los demás. Como bien dices, el lenguaje es muy importante y la jerga taurina es riquísima; las expresiones son muy ricas, muy sugerentes. Tampoco hay que caer en la pedantería semántica. Hay que hacer la crónica para que la gente la entienda, pero sí me gusta introducir ciertas palabras.

¿Se escribe para un lector más avezado?

Sí, porque la crónica, en definitiva, te la lee un aficionado. En el caso de Vidal (Joaquín), no. Siendo incluso ‘El País’ un periódico antitaurino (Manolo Vicent, por ejemplo, ha combatido mucho los toros), a Vidal le leía mucho la gente, con independencia de los toros, porque era un buen escritor. El lector taurino busca para ver lo que ha pasado en la plaza, está más puesto, acostumbrado a la jerga. A mí me gusta utilizar múltiples términos, más que nada porque no te tienes que repetir. Si hablas de seis toros no puedes estar empleando la palabra “toro” continuamente; tienes que hablar de “astado”, de “bureo”, de “oponente”, de “antagonista”, porque luego, por la mañana, te levantas, coges el periódico y adviertes que en la crónica se repiten las palabras ochos veces.

No hay nada como desayunar con la palabra “genuflexo”.

Puedes hablar de “genuflexos”, de “hinojos”, o un “toro claudicante”. Hay que buscar la riqueza en el lenguaje.

A propósito de ello, atesoras en marcha la culminación de un ensayo sobre, entre otras cuestiones, el lenguaje taurino.

Sí, será mi decimoquinto libro. Fundamentalmente, es un libro sobre los toros y la cultura, con algún pequeño ensayo sobre la Fiesta, como una creación de arte efímero de juego con la muerte, un arte que es volátil, puesto que una media verónica desaparece al realizarse. Habrá fotos, habrá cuadros, pero la obra del torero permanece en la retina de los aficionados, en la memoria. Una foto no es lo mismo. A partir de ahí, hablar de lo que representa el toro para la cultura, de qué gente se ha hecho eco o se ha inspirado en la fiesta de los toros -poetas, escultores, novelistas, dramaturgos, cineastas, músicos, etc.-; reflejar en todas las partes de la cultura la presencia de obras. Quiero recoger una treintena de cada disciplina y referirme, también, a la presencia del lenguaje taurino en la vida cotidiana española, en la jerga.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Es notable su presencia en el acervo popular?

Numerosas expresiones taurinas se utilizan, no sólo en la Fiesta, sino que se han extrapolado al devenir de la vida diaria: “te van a dar un bajonazo”, “te van a dar el tercer aviso”. Cuando alguien está muy enfermo puede decirse “lleva media en las agujas” (un toro que está “media en las agujas” significa que está a punto de doblar), o expresiones como “has estado peor que Cagancho en Almagro” -que era un torero muy importante que tuvo una muy mala tarde-, “hacer novillos” -que proviene de cuando los toreros antiguos se escapaban y se iban de capeas-. Hay mil modismos y palabras. Para referirse al miedo puedes recurrir a “canguelo”, “canguis”, “jindama”, “neurastenia”, etc. Son riquísimas y variadas las expresiones que decimos todos los días y están sacadas de la fiesta de los toros.

En algunos casos, expresiones en ineludible riesgo de extinción. ¿Consideras que existen rescoldos y augurios respecto de las generaciones venideras, especialmente atendiendo a la falta de formación en múltiples ambitos?

Eso difícilmente morirá, porque son expresiones enraizadas. Lo que pasa es que hoy se escribe mal y se lee peor, sobre todo a causa de los aparatos tecnológicos. Para la gente joven su vida es el smartphone y ello genera un empobrecimiento del lenguaje, que tendrá consecuencias, lógicamente, en todos los ámbitos. Pero creo que persistirá. Esto ha estado en crisis toda la vida y llevamos seis siglos con la fiesta de los toros. Imagino que se perpetuará.

A propósito de etapas críticas, recientemente se ha publicado un estudio de la tauromaquia en clave económica con resultados halagüeños.

Un estudio de Juan José Medina (profesor de Teoría Económica de la Universidad de Extremadura)  muy revelador, silenciado por la prensa oficialista, según el cual se crean 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos, apuntando la cifra que representa en el PIB nacional y la repercusión económica de la fiesta de los toros. Un estudio en profundidad de cuanto genera. La gente dice y habla sobre lo que cuesta el toro, pero la Diputación gana dinero porque el empresario paga; la escuela taurina o el museo no cuestan dinero, eso se saca de lo que el empresario da por el alquiler de la plaza a la Diputación; si es que, encima, no es deficitario. La empresa paga un canon muy alto por tener la plaza. A la Diputación nadie le dice lo que hace con ese dinero. Igual reinvierte en los toros un 20 o un 25% de los 300.000 € que obtiene de la plaza, el resto ahí queda. La fiesta no sólo no es deficitaria, sino que genera ingresos a nivel institucional, aparte de restaurantes, hoteles, furgonetas y todos los profesionales que se mueven alrededor del toreo, como banderilleros, apoderados, picadores, mozos de espadas, etc.

Además de la industria textil.

Fíjate que todos los días salen al ruedo quince o dieciocho profesionales vestidos de luces. Tres toreros, nueve banderilleros y seis picadores; multiplícalo por corridas. Un matador bueno igual se hace siete u ocho vestidos al año; los capotes, las muletas, los estoques, todo eso hay que hacerlo y es una industria que mueve a muchísima gente y genera numerosos puestos de trabajo.

¿Qué panorama de futuro vislumbras a medio y largo plazo?

Estamos en un momento complicado. El otro día estaba leyendo un libro sobre las vísperas de la Guerra Civil, en el año 34, momento en el que se decía que esto de los toros se acababa, que era una época muy convulsa. Pero bueno, pasó, y ahora estamos viviendo algo parecido a eso. Los toros no están de moda y las instituciones están con un afán de quitar la fiesta de los toros. Yo confío en que pasará. El otro día, el domingo, fue muy importante que la gente saliese a dar la cara. Espero que dentro de quince o veinte años, con muchas más canas, estemos aquí y sigamos hablando de la Feria de Fallas y que torea el hijo de “El Soro” o el nieto de “Paquirri”, y que esto subsistirá. En ‘El caballero de Olmedo’ ya se hablaba del lance al toro y fíjate si han pasado siglos. Que cambiará esto, posiblemente sí. Sin los encierros de San Fermín o de Cuéllar esto no sería lo mismo, por ejemplo.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Estimas, por tanto, que la tauromaquia sigue siendo parte inherente y consustancial del arte y la cultura española contemporánea?

Estamos hablando de autores. En el ‘Gargoris y Habidis’ de Sánchez Dragó, que es una historia de España, él defiende muchísimo el tema atávico de los toros. Él es muy aficionado, va a Soria a presenciar el toro de Medinaceli. Ortega y Gasset decía que para entender la historia y la idiosincrasia de España había que asomarse a una plaza de toros. Mencionaba Valle Inclán que si el teatro tuviese la emoción que tienen las corridas de toros sería un espectáculo fantástico. De hecho, Rafael “El Gallo”, que ha sido para mí el torero más importante, le brindó un toro a la célebre actriz María Guerrero y le dijo algo así como: “tengo el honor de brindarle este toro y la admiro mucho por su arte, me gusta mucho el teatro, pero tenga en cuenta una cosa, que en el toro se muere de verdad y no de mentirijillas, como ustedes”. Aquí se es capaz de crear arte y encima jugándose la vida. Alguno no lo entendrá, pero creo que es lo más grandioso que hay.

¿Consideras compartir algún consejo para iniciarse en estas apreciaciones?

Que uno se ponga en el toro. Siempre recomiendo a los aficionados que de los seis toros, en uno sigan al toro desde que sale al ruedo hasta que lo arrastran, porque entenderán mucho mejor este espectáculo. Numerosas veces perdemos de vista al toro, que es lo más importante. Es verdad que lo pican, que lo banderillean, pero no se le pica por crueldad, todo tiene una justificación; y hay que matarlo, porque un toro placeado no se puede volver a torear, ya que aprende y es inteligente. En definitiva, son corridas de toros, no de toreros.

Aunque hay quienes acuden únicamente a ver a los toreros.

El domingo, por ejemplo, vendrán a ver a Cayetano y a “El Fandi”, pero si quitamos al toro nos vamos al ‘Principal’. Como decía la frase de Madariaga, participa el toreo del ballet, de la música, como un arte multidisciplinar. El que se juega la vida es lógico que busque un animal lo más pastoño posible para generar su arte, pero si quitamos al toro…, es algo en lo que algunos taurinos también se equivocan a veces.

Nada como culminar con alguna anécdota emparentada con esta plaza.

Juan Belmonte, en 1912, toreó aquí una novillada sin picadores. Él no era físicamente fuerte, tenía unas piernas de trapo; él cambió, entonces, la forma de torear. Antes se toreaba sobre las piernas, con poder. Él, como no se podía mover, acortó las distancias. Hizo un toreo más de quedarse quieto, de valor. Antes decían que todos los terrenos eran del toro y él dijo “no, todos los terrenos son del torero”. Ahí tuvo que ver la intuición valenciana, puesto que a él se lo trajeron desahuciado de Sevilla. Vivió varios meses en una pensión, le dieron una oportunidad, llevando un vestido horrible, medio cojeando (era patizambo y feo). La gente se reía de él en el paseíllo. Al cabo de dos horas, algo habían intuido los valencianos, que aquello era algo nuevo. Convirtió la lidia en arte; fue la revolución belmontina de la ‘edad de oro’ de la tauromaquia. Ahora el toreo es más arte que lidia.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes engañosas

Harun Farocki. Lo que está en juego
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

El título con el que han sido editados sus ácidos textos en las revistas Filmkritik y Trafic ya lo dice casi todo: ‘Desconfiar de las imágenes’. Ahí está resumido el modo en el que Harun Farocki concibe esas imágenes, que ahora reúne por primera vez en España el IVAM, en colaboración con la Fundación Tàpies. Imágenes reales, muchas de ellas captadas con videocámaras, e imágenes virtuales que vienen a darse la mano para explicar esa forma lábil que tienen las imágenes de construir la realidad. Una realidad que Farocki desenmascara utilizando las propias imágenes como material de engaño.

Imágenes de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

La exposición Lo que está en juego, comisariada por Carles Guerra y Antje Ehmann, pretende llamar la atención sobre ese carácter epidérmico de lo visual, ocultador de otras capas más profundas de la realidad. “Vivimos rodeados de pantallas, de millones de imágenes, y lo que Harun Farocki nos dice es que hay que desconfiar de ellas, tener una actitud crítica”, señaló José Miguel Cortés, director del IVAM. Actitud que salta a la vista en la galería donde se exhiben los trabajos del cineasta que tachó de conformista el cine de Wenders, Fassbinder o Schlöndorff, lo cual da muestra del lugar extraterritorial de su cine.

En el cortometraje Inextinguishable Fire (Fuego Inextinguible), por poner un ejemplo al que aludió Carles Guerra, un hombre hace las veces de un vietnamita que narra ante la cámara los efectos de las bombas de napalm. Para ello, apaga un cigarrillo en su brazo comparando los 400 grados de esa insignificante pero dolorosa quemadura, con los 3000 grados alcanzados en aquella bárbara explosión. Farocki, tras lo cual, advierte al espectador: “Primero cerrarán los ojos ante las imágenes, luego cerrarán los ojos ante la memoria, después ante los hechos y, finalmente, los cerrarán ante todo el contexto”.

Imagen de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imagen de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Las videoinstalaciones que primero se exhiben en el IVAM, para después viajar en junio a la Fundación Tàpies, intentan abrir esos ojos del espectador acostumbrado a ver la parte más edulcorada de las imágenes. “Farocki, deconstruyendo el sentido de las imágenes, nos incita a aprender a mirar”, subrayó Cortés. “Es un trabajo que requiere detenerse para advertir su carácter crítico”, explicó Antje Ehmann, viuda del cineasta. Para Carles Guerra, el cine desconfiado de Farocki “entra en el lenguaje y lo desmonta”, de ahí su rebeldía ante aquellos otros cineastas alemanes que obedecen las reglas cinematográficas.

Lo que está en juego reúne desde sus primeros cortometrajes, algunos recientemente restaurados, a sus más recientes videoinstalaciones, junto a programas de televisión en los que Farocki retrata a otros artistas. “Produjo mucho para televisión”, indicó Guerra, destacando la cadencia natural de su trabajo hacia espacios alejados del cine. “Su lenguaje encaja mejor en galerías y museos por la singularidad de su lenguaje”, añadió el comisario y director de la Fundación Tàpies.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

El trabajo de Harun Farocki aborda desde el documental a las nuevas tecnologías, ya sean aplicadas a la simulación militar o los videojuegos. “Empezó haciendo películas documentales para acabar obsesionado con los videojuegos y el pixel de la imagen”, apuntó Guerra. Ese acercamiento a lo real de la huella fotográfica está, en cualquier caso, presente a lo largo de su producción, ya sea en forma de ese brazo quemado a golpe de cigarrillo o mediante la presencia de la muerte recogida en la videocámara de un centro penitenciario. Y es que lo que está siempre verdaderamente en juego en la obra de Farocki es el continuo desenmascaramiento de la realidad. Un juego que explora sus diversas capas, en su afán por alcanzar el tuétano de la misma. “Imágenes que te envuelven y se apoderan de nosotros”, señaló Cortés en relación al conjunto expositivo.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Imágenes de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Salva Torres

Ocho artistas en busca de su papel

On Paper
Marina Camargo (Sao Paulo 1980), Inma Femenia (Alicante, 1985), Matías Ercole (Buenos Aires 1988), Victoria Iranzo (Valencia 1989), Oliver Johnson (Luton 1972), Julia Mariscal (Barcelona 1981), Hugo Mártínez-Tormo (Valencia 1979), Guillermo Ros (Valencia 1988)
Área 72
Avda. Barón de Cárcer, 37. Valencia
Hasta el 6 de febrero de 2016

El proyecto expositivo On Paper explicita el interés de Área 72 por la contemporaneidad, entendida como “morder y rozar el nervio del tiempo” en palabras de Kevin Power. Para ello dedica la presente exposición a estudiar el renacimiento del papel como soporte y objeto artístico e investigar si es posible identificar un nuevo lenguaje con/en uno de los materiales más antiguos de la historia.

Para este trabajo ocho jóvenes artistas de procedencia geográfica e intereses plásticos muy diversos hacen un homenaje al papel con trabajos realizados en algunos casos ad hoc para su presentación en el espacio de Área 72.

On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

En una época de valoración de los recursos, el papel, uno de los materiales más antiguos de la historia, retoma una posición privilegiada como soporte discursivo y objeto de creación, ofreciendo a los artistas una excusa para desinhibirse de los soportes con los que habitualmente trabajan. Este proceso de liberación confiere a las obras un aire de frescura y versatilidad que se respira al recorrer la exposición y pone a prueba la capacidad dialógica de cada una de las obras con las demás.

El papel nos seduce además por sí mismo, por su contextura orgánica, su fragilidad, delicadeza, versatilidad y  temporalidad. Por su sencillez. La obra artística ejecutada sobre el soporte papel tiene ese valor añadido de rareza primaria, enigma germinal. Como brote iniciático de nuevos caminos.

On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

La exposición trata de mostrar distintos usos que los artistas han dado al papel para la creación contemporánea y, con ello, dignificar este lenguaje. En algunos casos el papel es el soporte y condición determinante de la obra, mientras que en otros es el contenido discursivo final. Así, hay obras con un recurso instalativo, otras que se manifiestan como objetos, o piezas que constituyen el soporte de obras de fotografía o videocreación.

En la exposición puede verse un amplio abanico de técnicas y se advierten las posibilidades expansivas del soporte, en cierta medida, volverse un nuevo recurso del objeto y de su función.  En algunas de ellas, el artista ha ejecutado simplemente los trazos de sus prácticas habituales sobre este soporte, sin discriminar el soporte en sí, sino usando sus bondades. En otras, aprovecha la materialidad misma del papel para problematizarlo, y en otras únicamente lo emplea como planimetría pretextual para que su grafismo se comporte más rudimentario, casi de naturaleza epistolar.

Obra perteneciente a la exposición On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

Obra perteneciente a la exposición On Paper. Imagen cortesía de Área 72.

Tras los vestigios pedagógicos de Lledó

Emilio Lledó Íñigo
Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2015

Perfilada de un anunciado debate político y social,  concluye la XXV edición de los Premios Princesa de Asturias -primera tras el cambio de denominación-. Se disuelven progresivamente los protocolos y se enfría el exaltado pulso de actividad que ha regentado la ciudad de Oviedo y el Principado de Asturias durante cinco jornadas de hálito cosmopolita y ciertas dubitaciones locales.

De entre la nómina de galardonados del presente año, allende los sonoros y merecidos focos de Hollywood o la cacofónica ausencia de dos pilares fraternos del juego interior norteamericano, deambula sobre las tupidas y húmedas alfombras del Hotel de la Reconquista la sombra octogenaria de un pensador de lúcida sencillez y espíritu docente sempiterno.

Emilio Lledó (Sevilla, 1927), Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, atraviesa la Cordillera Cantábrica para reportar norte, con su porte de sur y olvidado acento de Triana, nutrido de una longeva trayectoria como revisitador hermeneuta de la Historia de la Filosofía, amén de un vívido adalid de la relevancia académica y cultural del objeto de estudio de la Filosofía del Lenguaje, influido por el magisterio de la ‘escuela de Madrid’ de un joven Julián Marías, la impronta de Hangs-Georg Gadamer y su ‘Verdad y Método’ o la proximidad, siendo alumno, del filólogo clásico alemán Otto Regenbogen, durante sus interrumpidos períodos como estudiante y docente por tierras germanas, así como en sus cátedras de la Universidad de la Laguna, Barcelona y la UNED.

Tras contemplar su obra pictórica respectiva como galardonado en la exposición del pintor Marcos Tamargo -artista que por quinto año consecutivo se encarga de realizar los retratos de los ocho premiados en las distintas categorías-, Emilio Lledó tiene a bien conversar con Makma y reflexionar sobre algunas cuestiones capitales de su pensamiento pedagógico, antes de partir y regresar a las exigencias de su ‘l’ (ele minúscula) en los butacones de la Real Academia.

Emilio Lledó y Marcos Tamargo.

Emilio Lledó conversa con el artista Marcos Tamargo frente a la obra que este último ha pintado con motivo de su galardón. Fotografía: Merche Medina.

Durante este lapso de tiempo transcurrido desde el anuncio del premio hasta el solemne acto académico de entrega, ¿en qué medida todo este proceso ha podido influir o modificar el ámbito de su trabajo y, por supuesto, cómo ha experimentado la relevancia y magnitud de este reconocimiento?

Ha sido muy impresionante. El adjetivo ha sido un poco trivial, pero muy mutante y muy distinto de la vida normal que uno lleva de trabajo, etc. Es una alegría también, en un mundo que hay que promover, no tanto por mí, como agraciado de un premio, sino que, con independencia absoluta de mi propia persona, creo que las humanidades, la comunicación y los mensajes, el arte, la educación de la sensibilidad -que tienen que ver con las humanidades- son algo no sólo necesario, sino imprescindible para el desarrollo de una sociedad moderna y saludable que quiera pensar en su desarrollo, plenitud y progreso.

En el contenido de su discurso, tras la recepción del premio y durante las jornadas precedentes, ha hecho un explícito diagnóstico de las necesidades y desequilibrio existentes en la actualidad respecto de la transmisión de conocimiento, supeditándolo decisivamente a la labor de los medios de comunicación. ¿Considera que se presenta un porvenir al respecto mucho más plausible del que se dibuja en la actualidad o, en cambio, debemos esperar un horizonte futuro escasamente prometedor?

No. Yo quiero creer que hay un futuro, una posibilidad de amplitud y un cultivo de eso que llamamos Humanidades, pero eso depende, no tanto de mis propios y nuestros deseos individuales o parciales, sino de la educación, de los programadores de la política educativa de un país, siendo esto importantísimo. Que los que tienen el poder de organizar la cultura se den cuenta del material tan delicado, sensible e importante que es ese cultivo de la cultura, valga la redundancia. En este sentido, los que nos movemos en el mundo de la vida intelectual, por así decirlo, aunque no signifique nada para el poder (o confiemos en que signifique bastante), tenemos que estar insistiendo continuamente en la necesidad de que se den cuenta de la trascendencia de este cultivo. La riqueza de un país (como he apuntado otras veces) es su cultura, no sólo la riqueza material y concreta.

Atendiendo a su predilección por el magisterio de los eximios filósofos griegos, durante la Antigua Grecia el sentido primigenio de “felicidad” (eudaimonía) -consecuencia de la posesión material y relacionado con el concepto de posesión- se transforma para emparentarse con un concepto de ser alejado del acaudalamiento personal. ¿Hemos retornado o quizás no haya cambiado esa primera acepción vinculada con el materialismo y el utilitarismo?

Sí. Precisamente porque estamos en una sociedad de consumo, donde hay tantos bienes consumibles, todo ello es un peligro para el ser. Nos parece que ser es tener y, en cambio, no basta con tener. Debemos pensar que hay bienes inmateriales -que no se pueden tomar con las manos, que carecen de materia- que son deseos e impulsos, que son renovaciones. En este sentido, el futuro tiene que ser el cultivo de esa esperanza, si no no merecería la pena. Una sociedad convertida en puro tener, acaba consumiendo al consumidor.

Atendiendo a su docencia filosófica, esa concepción del ser debe partir o así lo hace, ineludiblemente, del lenguaje -germen de la construcción del pensamiento-. En base a ello, en los nuevos modos o la morfología que nos es más coetánea se visibilizan numerosas carencias -en cuanto al ámbito pedagógico se refiere. La capacidad léxica y, por tanto, de la comprensión, de la construcción de lo cotidiano y, por ende, de lo real, se desequilibra. ¿Cuáles serían las coordenadas que consideraría más adecuadas para remediar esta situación presente y consolidar una nueva programación educativa?

La educación y el amor por el descubrimiento de la lectura. Hacer que desde la escuela los niños lean, pero lean textos literarios, sin ser preciso que estos sean textos muy importantes. Pero, insisto, que lean, aunque sean cuentos. Que el pensamiento fluya y no quede limitado a pequeños flashes de información (eso no es cultura en absoluto ni desarrollo de la vida intelectual).

Sin embargo, es curioso que usted, sus contemporáneos y cuantos le han precedido se ha educado en férreas disciplinas educativas. Parece inimaginable, hoy en día, ver a un a joven estudiando latín o griego clásico, incluso a los nueve o diez años.

Emilio Lledó entrevistado por Jose Ramón Alarcón.

Emilio Lledó durante un instante de la entrevista con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Merche Medina.

Bueno, a lo mejor es una desgracia no verlo, porque yo lo he estudiado y, posteriormente, las lenguas clásicas más a fondo. Para mí es un enriquecimiento fundamental en mi propia educación. No concibo que pudiera estar alejado de ese mundo clásico, que ha sido un sustento durante toda mi formación.

¿En qué momento surge en usted esa inquietud por la Filosofía, antes de ser cursada en la Universidad y trasladarse, posteriormente, a Alemania?

Me interesaba de una manera muy inconsciente. Quizás entender el lenguaje, las palabras que tienen que ver con la filosofía: verdad, mentira, engaño, odio, amor, etc. Todo eso me llamaba la atención. Después me fui encaminando por ese derrotero, en el que he sido muy feliz.

Para concluir e inquietado personalmente por cómo transmitir todo ese conocimiento a los más jóvenes, ¿podría indicar alguna lectura recomendable, fundamentalmente de contenido filosófico, de mayor cuerpo o densidad?

Por ejemplo, leer diálogos de Platón, pero sobre todo leer literatura. Tal vez los diálogos exigen una mínima formación. Leer el Quijote, a Jovellanos o a Clarín.

Emilio Lledó.

Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

¿Hay vida táctil en el universo digital?

Graded Metal, de Inma Femenía
Comisario: Alex Brahim
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio

Lo dice Alex Brahim, comisario de ‘Graded Metal’: “Inma Femenía trabaja al revés. Crea en el entorno digital y luego lo traslada a lo físico. La manipulación, por tanto, de ese metal que da título a la exposición de Área 72, es posterior a la manipulación digital de los colores en el ordenador. Por eso Femenía subraya que la paleta manual del pintor tradicional se aloja ahora en el pantone digital. Pantone que ella trabaja, en cualquier caso, “mentalmente al modo analógico”. Esa “fractura entre lo analógico y lo digital” es, a juicio de Brahim, la que Inma Femenía sutura con su obra.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Se hace difícil de entender para quienes son de la generación analógica, pero como recuerda el comisario de ‘Graded Metal’, Femenía pertenece a esa otra que se maneja con “naturalidad en la lógica informática”. No sólo con naturalidad, sino pensando que se trata de una herramienta como cualquier otra, para expresar las vivencias táctiles que navegan virtualmente por Internet. “Ese lenguaje digital tiene también su huella”, comenta la artista. Y añade: “La fotografía tiene la huella de la luz” Huella que Femenía rastrea por igual en la cadencia lumínica que ofrece el campo digital. “No hay que tener nostalgia”, concluye.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Ella no la tiene. De hecho, afronta con pasión lo que las nuevas tecnologías le ofrecen. Y lo que le ofrecen es “un paisaje multicolor” con el que “mostrar el fenómeno lumínico”. Fenómeno asociado al reflejo y la absorción de la luz, que Inma Femenía despliega gradualmente sobre la superficie de un metal que se retuerce y se pliega como invadido por una sustancia extraña. Como si la fractura entre lo analógico y lo digital existiera, y obligara a la artista a hermanar ambos mundos en terca oposición.

Por eso Alex Brahim habla de la actitud “pedagógica” de Femenía, encargada sin querer de establecer vínculos naturales entre ambos registros. Incluso entre esos otros que se desprenden del propio metal, habitado por colores suaves, al tiempo que manifiesta su rigidez. “Hay tensión entre lo sinuoso y lo duro”. De manera que Femenía, como apunta el comisario, trabaja con la “voluntad de controlar la conducta y respuesta del material”. Tensión, en suma, entre “lo controlable y lo aleatorio”.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

De hecho, la media docena de piezas realizada ex profeso para Área 72 manifiesta esa dualidad del metal que acoge dócil los colores, para rebelarse por dentro. “Es un material débil que parece que no lo es”, destaca la artista. Y Alex Brahim, acercándose al material, señala su parecido con cierto papel de envoltorio, mientras de lejos se comporta como el duro chasis de un vehículo siniestrado. De manera que la procedencia digital del trabajo de Femenía, termina dejando su huella táctil en ese metal graduado al que alude el título del conjunto expositivo. Como si lo digital, ahora sí, tuviera que ver con la huella más precisamente digital de la mano abriéndose paso en el mundo físico.

“Mediante las arrugas se crea cierta tridimensionalidad”, afirma la artista. Y el comisario agrega: “Se produce un juego óptico; juego de luces y sombras”. ‘Graded Metal’ extiende esas luces y sombras al terreno del diálogo, sin duda tenso, entre el universo virtual y la experiencia del contacto real. Inma Femenía lo resuelve depositando el trabajo con los colores del universo virtual, sobre el metal que le obliga al combate físico. Al revés, como insistía Brahim, pero en el fondo luchando por que afloren ciertas formas allí donde nada está garantizado.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Salva Torres