“Siempre he querido cantar en un escenario”

Santi Millán Live!
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Hasta el 17 de noviembre

El actor y cómico Santi Millán vuelve a Valencia con un nuevo espectáculo en el que nos promete y asegura muchas risas. Después de triunfar en series como Siete vidas o Frágiles y de recorrer media España con sus espectáculos, en esta ocasión nos trae Santi Millán Live!, su espectáculo más personal que se puede ver en el Teatro Flumen hasta el 17 de noviembre.

Santi Millán. Fotografía: Daniel Ebo.

Santi Millán. Fotografía: Daniel Ebo.

Pregunta: Dices que éste es uno de los espectáculos más personales de tu carrera, ¿por qué?
Respuesta: Porque en este espectáculo hago aquello que realmente me gusta hacer. Santi Millán Live! es un espectáculo que reúne tres de mis grandes pasiones: la música, el sexo y el humor. Además, en Santi Millán Live! recupero una manera de actuar en el teatro propia de mis inicios en La Cubana, donde la interacción con el público y la improvisación jugaban un papel muy importante.
P.- ¿Cuáles son las claves de este espectáculo?
R.- Es un espectáculo para pasarlo bien. El público que viene a verme me dice que ha pasado un rato muy divertido. La gente tiene ganas de pasárselo bien y ahora más que nunca.
P.- Vemos que habrá una interacción con el público, ¿es importante que el público se sienta parte de los espectáculos, que participe en ellos?
R.- A mí me gusta que así sea. Me gusta el teatro porque puedes tener un contacto más directo con el público y hacer que forme parte del espectáculo.

Santi Millán. Foto: Daniel Ebo.

Santi Millán. Foto: Daniel Ebo.

P.- En el espectáculo dices que te gustaría ser una estrella de la canción, ¿esto es cierto?
R.- Más que una estrella de la canción, una estrella del rock. Me gusta mucho la música y por eso la incorporo en este espectáculo; llegados los 40 hay que hacer lo que realmente te apetece y yo siempre he querido cantar encima de un escenario.
P.- ¿Cuánto hay de personal o de autobiográfico en esta función?
R.- Algo de personal siempre hay cuando escribes un monólogo, de tus experiencias, pero cuando te subes a un escenario estás interpretando un personaje.
P.- Tras tantos años haciendo monólogos y haciendo reír. ¿Qué te ha aportado a tu vida dedicarte a esta profesión?
R.- Me ha aportado mucho. Es lo que siempre he querido hacer.
P.- ¿Qué ha significado para ti protagonizar Frágiles, una serie tan especial e íntima que fue la gran sorpresa del año pasado?
R.- Ha sido una gran experiencia. Mucha gente me conoce por papeles más cómicos y gracias a Frágiles me han podido ver en un registro más íntimo, dramático y sensible. La sensación que me llevo es que a la gente le ha gustado mucho la serie, constantemente me preguntan si va a haber una tercera temporada y eso quiere decir que a la gente le ha gustado.
P.- ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
R.- Ahora mismo estamos haciendo gira con mi espectáculo Santi Millán Live! por toda España. Además, estoy grabando una nueva serie para Telecinco, “El Chiringuito”, junto a Blanca Portillo y Jesús Bonilla, entre otros.

Santi Milán. Fotografía: Daniel Ebo.

Santi Milán. Fotografía: Daniel Ebo.

Laura Alfaro

“Sales del cine y no se te olvida”

Entrevista a Javier Pereira, protagonista de Stockholm
Viernes 8 de noviembre, estreno en cines de toda España

Javier Pereira lleva toda la vida metido en el mundo de la interpretación. Con tan sólo quince años le vimos en su primera serie Señor Alcalde, más adelante en El Super, Nada es para siempre o Al salir de clase. Por si fuera poco, ha trabajado con directores como Montxo Arméndariz, Daniel Sánchez Arévalo o María Ripoll. Ahora se pone en las manos de Rodrigo Sorogoyen, por segunda vez, para dar vida al protagonista masculino de Stockholm. Un film sustentado únicamente por dos actores, Aura Garrido y él, y que dará mucho de qué hablar.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Pregunta.- Stockholm iba a ser un corto que al final se convirtió en película. Tú estuviste desde el principio en este proyecto. Cuando te lo propusieron, ¿qué pensaste de él?

Respuesta.- Me parecía un reto. Veía mucho diálogo, mucho que estudiar y ensayar para luego hacer esas tomas tan largas. Aún así me atraía mucho, tenía muchas ganas y lo veía como una oportunidad de hacer un papelón. Siempre con mucha expectación y muchas ganas de sacarlo adelante porque nos hemos esforzado mucho en que salga esta película.

P.- Al estar desde el principio en el proyecto, ¿notaste una gran diferencia del corto al largometraje?

R.- Totalmente. El corto era una idea pequeñita, casi no daba tiempo, eran diez páginas. Creo que hubiese costado empatizar más con el corto, porque al ser tan pequeño no se hubiese cogido tanto cariño a los personajes, no te hubieras creído tanto el proceso. Para mí el éxito de la película es que es muy real o intenta serlo como cualquier relación, gente que hayas conocido un verano o en fiestas. Creo que todos hemos tenido noches especiales o mágicas y para contar eso necesitas tiempo, para que el público se sienta identificado.

P.- En mi opinión creo que dura lo perfecto para que puedas entrar en el juego y en cada una de las partes del mismo. 

R.- Completamente de acuerdo, creo que está muy bien que sea simétrico y que se dividan estas dos partes, la noche oscura, el día con luz. Las dos partes duran cuarenta y cinco minutos que también es un acierto porque parecen dos películas en una.

P.- Es cierto lo de la noche pintada con más oscuridad y el día con mucha más luz.

R.- Esto lo han hecho aposta, han buscado los colores y los estilos.

P.- Sólo sois dos personajes los que sustentáis la película, ¿érais conscientes de esta responsabilidad?

R.- Siempre la tenía en la cabeza, aunque a veces intentas que se te olvide para concentrarte. Sabíamos desde el principio que era una película de noventa minutos en los que todo el rato salían nuestras caras y al mínimo que un actor no te guste, cuando solamente hay dos, te desconcentras y desconectas. Para nosotros era un reto aguantar escenas tan largas, que salieran bien y que también siguiéramos con ese juego de seducción los dos, a ver quién gana y estar muy atentos.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

P.- Son unos personajes que requieren mucha preparación porque ya no es sólo que sea un guión muy extenso, sino porque ambos son complejos e imagino que habréis tenido muchos ensayos para entenderlos.

R.- No hubieron muchos ensayos, sólo seis o siete días porque no teníamos tiempo, pero sí les dimos mucha importancia porque era necesario ya que no podíamos fallar en el rodaje.

P.- Un máster en interpretación por lo que veo.

R.- Bueno, no lo sé. Un buen o mal actor depende mucho de las frases que tenga que decir y del personaje. Si nosotros llegamos a poder lucirnos un poco es gracias al guión y a las frases que nos han puesto, que están muy bien hechas y por esto el actor puede sacar muchas cosas que lleva dentro. Aunque los ensayos fueron pocos, los aprovechamos al máximo porque era mucho texto. En ninguna película he hablado tanto, y he hecho otros papeles de protagonista, pero en esta ocasión es que era todo diálogo. También entraba mucho en juego lo que no estabas diciendo, porque eran dos personajes muy psicológicos, tienes que decir muy bien el texto, pero por dentro tienes que estar disimulando.

P.- Luego también el espectador no llega a saber cuando estáis mintiendo o no, hay mucho misterio.

R.- Eso está bien. Nunca se cuenta la enfermedad que tiene ella, por ejemplo. Ellos son partidarios de que lo sugerente es mejor que decirlo todo y tampoco en la vida real contamos todo. Se utiliza mucho la ironía y el humor. Esto es lo bonito de la película que hay cosas que nunca vas a saber.

P.- Dar vida a un personaje que oculta tantas cosas no debe ser nada fácil.

R.- No, es lo interesante también. Cada decisión que toma esta personaje lo haría de una manera si está solo y de otra si está con alguien y oculta muchas cosas.

P.- ¿Llegaste a conocer del todo a tu personaje?

R.- Lo intenté. No sé hasta que punto. Vi películas en las que recordaba personajes en los que me podría basar, como por ejemplo Drive, uno de los protagonistas no habla en casi toda la película y como espectador lo ves misterioso y te preguntas qué se le estará pasando por la cabeza. De cada uno cogí cosas, más la vida que le di al personaje, también hablé con amigos. Hay  gente que cuando sale de fiesta o sale de cañas es el más abierto y el más gracioso, pero cuando está en su casa se encierra, tiene sus manías y le cuesta abrirse.

P.- Además son personajes con un estado de ánimo muy bipolar.

R.- Son dos personajes que están en un momento difícil de sus vidas y no encuentran la paz y la tranquilidad, y justo se encuentran esa noche en la que pasan muchas cosas y juegan con los sentimientos.

P.- Cuando vi la película por primera vez yo pensaba que era ella la que tenía un problema, al verla por segunda me di cuenta de que tu personaje también lo tenía.

R.- Creo que son los dos. Hacemos hincapié en el de ella para que luego pase lo que pasa, pero él mío también tiene su historia. Te preguntas cómo un tío puede ser tan encantador y luego ser tan raro. Creo que su comportamiento no lo hace aposta, pero él tiene sus manías, aunque tiene que pensar en las consecuencias de sus actos. Al final esta película habla de las consecuencias; él quiere algo rápido y no piensa en el daño que puede estar haciendo.

P.- ¿Cuáles fueron las pautas que os dio Rodrigo Sorogoyen a la hora de hacer esta película?

R.- Estuvo muy encima nuestro. Tenía muy claro cómo eran los personajes y nosotros hablamos con él y llegamos a un acuerdo. Fue un trabajo en equipo y una construcción de todos.

P.- Imagino que seréis conscientes de que al ser una película que genera tantos interrogantes mucha gente nada más salir del cine no puede evitar comentarla, genera mucha conversación.

R.- Creo que es una película que al menos sales del cine y no se te olvida. Tengo amigos que ya la han visto y al día siguiente me han escrito mensajes diciéndome que se estaban acordando de la historia y de escenas de la misma. También es una película en la que algunos defienden al personaje de ella, otros a mí y otros van cambiando. Lo bueno es que hay diferentes versiones y opiniones y se puede dialogar. Seguro que si viene un grupo de gente a verla luego se toman una cerveza y la comentarán y les vendrán imágenes.

P.- La primera vez que la vi me paso eso, que no podía dejar de comentarla.

R.- Creo que es una película que es bueno ver dos veces porque te vas a fijar en muchas más cosas y puedes observar un poco más. Pasan tantas cosas y hay tanto diálogo que no te da tiempo a pillar todo la primera vez.

P.- ¿Qué escenas te resultaron a ti más complicadas?

R.- Creo que todas las de andando por Madrid, las de la Gran Vía, por los ruidos y porque estábamos todo el rato andando. También todos los planos secuencias del final, de cuando le esconde las llaves, porque esa escena no se corta, son siete u ocho minutos y tenía que salir todo en una, no hay montaje. Esa escena fue de las más difíciles, sólo hicimos cuatro tomas y había que elegir una de ellas.

P.- ¿Qué es Stockholm? Porque algunos la definen como una película de amor, otros como un drama, otros como suspense…

R.- Tiene un poco de todo. Es muy difícil ponerle una etiqueta sin ver la película, porque no la puedes vender como una comedia romántica, ni como un drama, ni como un thriller. Creo es un reflejo del momento en el que estamos y cómo nos relacionamos.

P.- Tampoco puedes hacer una entrevista o contestar a cosas de la película si no la ves.

R.- Claro, es que si no es muy complicado.

P.- ¿Qué te ha aportado a ti como actor estar en Stockholm? Porque es un paso importante en tu carrera.

R.- Mi representante según la vio me dijo: “Este es el mejor videobook que puedes tener”, y tenía razón. Para mí personalmente ha significado mucho y profesionalmente también porque yo ya me voy haciendo mayor y he intentado hacer un personaje más maduro, más serio, comparado con los personajes que había hecho antes más juveniles y alegres. Con éste quería cambiar el registro y a ver cómo va.

P.- ¿Podría ser un trabajo adecuado para empezar una etapa más madura?

R.- Sí, yo creo que es un inicio a la madurez. Es un cambio. Tengo ya 32 años y la juventud empieza a pasar y aunque no queramos ser mayores tenemos que ser responsables de la edad que tenemos y del proceso. Empecé muy joven en esto y hay que avanzar.

P.- ¿Cómo crees que has cambiado o evolucionado desde que empezaste a hacerte conocido desde muy joven por series como Nada es para siempre o Al salir de clase?

R.- Por suerte he podido ir trabajando y he obtenido mucha experiencia. También estudié en una escuela de interpretación. Entre mis estudios y el trabajo he ido evolucionando y progresando. Al final el cine es muy cuadriculado con el tema horarios; llegas y enseguida tienes que grabar. También es importante que guardes tus energías, porque luego las vas a necesitar por ejemplo si estás trabajando doce horas de noche.

P.- Empezaste con quince años en la serie Señor Alcalde, ¿qué mella ha hecho en ti la interpretación?

R.- Experiencia personal y profesional de lo que yo he podido vivir desde los catorce años trabajando en esta profesión. Todo lo que he conocido en este mundillo me ha dado mucha riqueza. He aprendido las cosas que un chaval de esa edad aprende y dentro de esta profesión otras muchas y positivas. Es una suerte saber que desde el principio te gusta esto y trabajar, es el mejor regalo que me ha podido hacer la vida.

P.- Esta película lleva promocionándose desde hace muchos meses, desde el Festival de Málaga y ha recibido muy buenas críticas, ¿os da miedo el estreno?

R.- Estamos encantados del buen boca a boca que hay. De todos los pases que hemos hecho la gente sale encantada y te dice cosas buenas. Hay gente que le ha podido gustar más o menos la película pero muy poca gente sale diciendo: “Qué mierda”. Para nosotros es importantísimo, porque si gusta es porque hemos hecho un buen trabajo y que el cinco lo hemos conseguido, y para las circunstancias de esta película y el dinero que teníamos llegar hasta aquí ha sido un logro. Lo malo es que esta película es mucho mejor que se vea sin saber mucho y que no se creen muchas expectativas porque al fin y al cabo no hay grandes cosas,  es una historia de dos personas. Si vienes sin saber qué película te vas a encontrar,  te sorprende mucho. Piensas que es la vida, es muy real, es muy identificable, si no te ha pasado a ti le ha pasado al de al lado, te hace empatizar con los dos personajes.

P.- Tienes dos películas pendientes de estrenar que son Anochece en la India y otra que terminaste de grabar hace poco llamada Serie Z. ¿Qué me puedes contar de estas dos películas?

R.- En Anochece en la India trabajo junto a Juan Diego, tengo un personaje secundario y es una película muy bonita y que va a dar que hablar. En la otra soy protagonista también, pero es una película de terror y es otro género totalmente diferente. Ahora estoy con una obra de teatro llamada Perversiones sexuales en Chicago.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Laura Alfaro

 

 

“Quiero que el público sienta a Nora”

Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, bajo la dirección de Ximo Flores
Versión y adaptación: Jerónimo Cornelles y Ximo Flores
Intérpretes: Rebeca Valls, Jerónimo Cornelles, Teresa Crespo, Albert Forner, Miquel Mars y María Minaya
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Estreno: Viernes 18 de octubre, a las 20.30h
Hasta el 10 de noviembre

Un café cerca del Teatro Rialto nos acompaña a la valenciana Rebeca Valls y a mí cuando hablamos  de su último trabajo. Tras una temporada encima de las tablas madrileñas, la actriz vuelve a su tierra natal para interpretar uno de los papeles más importantes de su carrera, o al menos eso afirma ella. Rebeca Valls dará vida a Nora Helmer, protagonista de la obra teatral Casa de muñecas escrita por el dramaturgo Henrik Ibsen, que cambió el teatro y su contenido. El trabajo más famoso y reconocido de Ibsen es precisamente éste que desde un primer momento negó que fuese feminista, a pesar de que muchos críticos lo considerasen así, algo que vuelve a recalcar Rebeca Valls, que afirma sentirse orgullosa de interpretar a este personaje y que para ella ha sido todo un reto.

Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de Muñecas

Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de Muñecas. Foto: Laura Alfaro

¿Qué significa para ti interpretar a Nora Helmer, uno de los iconos del teatro?

Hay un paralelismo entre Nora y yo. El secreto de Nora es su miedo y su orgullo para ella misma y es casi lo mismo que sentí yo cuando me ofrecieron el papel. Por un lado es la oportunidad de mi vida, porque es una suerte que a una actriz de mi edad le den este personaje y, a la vez, está el miedo porque hay que hacerlo bien y meterse en el mundo de Nora y en el de los Helmer.

¿Cuál es el mundo de los Helmer?

Me refiero al mundo de Henrik Ibsen, aunque no es el mismo que hemos planteado nosotros que lo hacemos desde la actualidad. El papel de la mujer en la sociedad de aquel entonces es muy diferente al que vivimos ahora. En ese momento la frase: “Torvaldo, siéntate aquí, tenemos que hablar”, fue una revolución. La gente se levantó del teatro, se paró la función porque que una mujer se plantara a su marido y le dijese eso, no se concebía.  Ahora esto ya no es así, pero sí que es verdad que no está del todo normalizado. Sigue existiendo violencia de género, desigualdad en el trabajo, en algunas familias e incluso en nosotras mismas está instaurado por educación. El director de nuestra obra se ha centrado más en la lucha por esos roles que siguen existiendo, incluso en el masculino, que para algunos hombres también es difícil de asumir.

Entonces se plantea que la igualdad es buena tanto para los hombres como para las mujeres.

Nosotros hablamos del individuo y no le ponemos sexo. Es ir hacia la libertad del ser humano, sin ser hombre o mujer, y completamente fuera de los roles que marca la sociedad.

El no estar obligado a tener un rol sino crearte el tuyo propio.

Exacto. Muchas veces se nos instaura uno, el cual asumimos, y construimos nuestro mundo en base a ese rol. Nosotros intentamos romper con todo esto y lo que hacemos es llevarlo hacia la espiritualidad y la pureza, porque a partir de ello nos enfrentaremos a un mundo sin tener prejuicios y podremos tener otras visiones que no sean las que nos marcan los demás.

El interpretar una obra con tanto trasfondo, ¿qué te ha aportado como actriz y como persona?

Si no me involucrase en Nora a nivel personal no valdría de nada y esta es la lucha que tengo que hacer cada segundo en el escenario. A pesar de que me meta en el mundo de Nora desde el principio, también tengo que ver lo que pienso yo para que mi personaje pueda liberarse de su rol y llegar al público.

¿Cómo definirías a Nora Helmer?

Tiene ingenuidad e inocencia pero también cosas vanidosas, a veces dice lo primero que se le viene a la cabeza porque no tiene algunos filtros por no pensar por sí misma y los que tiene se los han impuesto. Desde que ella oculta una cosa aprende a mentir y no le da importancia. Al hacerlo se oculta parte de lo que ella es en realidad y en el final se enfrenta a esa verdad. Es una mezcla rara y difícil pero muy rica porque tienes muchos matices. Por otra parte, el viaje que vive Nora a lo largo de la obra es radical porque empieza en un punto y termina en otro completamente diferente y el motivo de ese trayecto es el amor, sin él no tendría sentido. Lo bueno de Nora es que todo pasa en presente y en el escenario y no tienes que inventarte absolutamente nada.

Imagen de la obra 'Casa de muñecas', dirigida por Ximo Flores. Imagen cortesía de Teatro Rialto

Imagen de la obra ‘Casa de muñecas’, dirigida por Ximo Flores. Imagen cortesía de Teatro Rialto

¿Qué diferencia hay entre la Nora del siglo XIX y la del XXI?

Una de las partes es que no hay nadie bueno ni malo. Todos son víctimas y tienen un rol contra el que tienen que luchar desde la individualidad. En un principio no hay mucha diferencia porque la Nora nuestra también está encerrada en esa casa de muñecas, no es una Nora moderna que mire Internet ni el móvil. Ella hace y piensa lo que le dicen y actúa como una muñeca, dando placer, haciendo reír y teniendo un protocolo. Tiene que mostrar siempre felicidad y, por otro lado, no tiene ningún valor porque no ha hecho nada por sí misma. Por eso su secreto es a la vez su orgullo, porque es la primera vez que hizo algo sola, pero es algo que no puede contar.

Es fácil sentirse identificada con este personaje, ¿no?

Es muy fácil. Nora tiene un punto más espiritual o supersticioso y más fe que yo, por ejemplo, pero todas nos hemos visto en el rol de esposa y madre, porque casi va unido, pero no debería ser así, deberíamos sentirnos seres humanos. Deberíamos ser lo que queramos y no lo que nos impongan.

¿Cuál es la evolución que veremos de Nora?

La evolución ocurre en tan sólo tres días y en este tiempo ella es capaz de cambiar mucho. Esta es otra complicación que se añade y que realmente es un reto. El espectador vive el vía crucis con Nora. La transformación, la angustia y el miedo; el enfrentarse con uno mismo que es de lo que habla Ibsen. Este cambio llega en un momento que es necesario, porque la angustia casi es insoportable y es, o cortar esto, o suicidarte: hay dos caminos posibles y decide vivir marchándose. Me gustaría dar en esa última escena algo realmente auténtico, que cualquier mujer pueda sentir las palabras que está sintiendo Nora y las pudiera decir.

A mí la obra, en un principio, me recuerda un poco a Shirley Valentine, una mujer que vive en un rol y decide liberarse.

Puede haber semejanzas, pero la diferencia es el secreto inconfesable de Nora que es enfrentarse a sí misma. El modo de transcurrir y el motor va a ser diferente.

¿Qué opinaría Nora del asalto de las feministas que hubo en el Congreso de los Diputados hace unos días?

Es tan difícil eso. En el punto en el que acaba la obra, ella va a empezar a aprender por sí misma y se va a liberar de lo que tenía para no juzgar y no tener filtros. Esa pregunta se la tendrías que hacer a Nora tiempo después, porque al principio de la obra ella está, seguramente, en contra del aborto. Al final de la obra ella se enfrenta a sí misma y se va dándole igual la sociedad y eso es muy valiente.

¿Cómo crees que revolucionó Henrik Ibsen el teatro?

Ibsen a partir de Los pilares de la sociedad, que es una obra que escribió antes de Casa de muñecas, cambió el modo de escritura y modificó el teatro de cinco actos a tres. Transformó el modo de escribir, las historias que contaba no hablaban de héroes clásicos sino que empezó a mirar desde la introspección, lo que tenía delante y darle opinión a eso que veía. Ibsen decía que un espíritu de rebeldía verdadero es aquel que busca la felicidad en esta vida. Por eso creo que debíamos cambiar a la hora de interpretar esta obra, porque si Ibsen quería que fueran los problemas de aquí y del ahora, debíamos mostrarlos en el escenario. Por ello tengo que unirme tanto a Nora y pensar en lo que siento con respecto a lo que estamos hablando y sobre qué quiero luchar y cambiar.

Cartel anunciador de la obra 'Casa de muñecas', dirigida por Ximo Flores y protagonizada por Rebeca Valls. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Cartel anunciador de la obra ‘Casa de muñecas’, dirigida por Ximo Flores y protagonizada por Rebeca Valls. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

¿Cómo es volver a actuar en tu tierra después de estar trabajando tanto tiempo en Madrid?

A mí me encanta volver aquí y me gustaría que se hicieran más cosas. Creo que se están esforzando para que sobreviva aquí el teatro. Si se fomentase, Valencia podría ser muy rica culturalmente. Para que la gente vaya más al teatro hay que darle más importancia, tanta como a la educación, aunque se debería dar más, como se hace en Francia o en otros países europeos. Si desde arriba no se le da esa importancia, nosotros también le iremos dando menos.

Has trabajado en muchas obras de teatro en Madrid, ¿qué diferencia ves de Madrid a Valencia con respecto al público?

En Madrid todo el mundo va a al teatro y aquí no hay placer ni ganas por ver cosas diferentes. No hablo sólo de teatro comercial, hablo de todo tipo como El Matadero, Microteatro, El Teatro Español… que siempre están llenos. Como actriz me encantaría hacer más teatro, pero como espectador creo que también gusta ver la sala llena y compartir ese viaje, de ver al actor en directo y disfrutar.

La actriz Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de muñecas.

La actriz Rebeca Valls, frente al cartel de Casa de muñecas. Foto: Laura Alfaro

Laura Alfaro

 

 

 

Cuatro “fieras” encerradas en el Talia

Un déu salvatge, de Yasmina Reza, bajo la dirección de Carles Sanjaime
Teatro Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 20 de octubre

El texto francés de Yasmina Reza “Un dios salvaje” se ha convertido en una clara referencia teatral. Ha sido traducido a varios idiomas y ha triunfado por Europa, Latinoamérica e incluso los Estados Unidos. Una historia que sólo cuenta con cuatro actores, dos matrimonios, que se reúnen para tratar de resolver un conflicto entre niños con una actitud conciliadora y pacífica, al menos de apariencia, pero que más tarde acabará explotando, convirtiéndoles a todos en verdaderas fieras.

Carles Sanjaime es el director encargado de llevar esta obra al Teatro Talia con texto en valenciano y que cuenta con cuatro actores muy conocidos en la televisión valenciana. Pilar Almeria, Pep Ricart, Jaime Linares y Empar Canet, que dan vida a los personajes de esta obra, anteriormente interpretada por profesionales de la talla de Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero o en la película dirigida por Roman Polanski por Jodie Foster, Kate Winslet o Christoph Waltz, hablan del reto que ha supuesto para ellos. “Te sientes un poco responsable a la hora de interpretar un papel así, pero llega un momento que hay que olvidarse de eso, coger el toro por los cuernos e intentar contarlo tú misma”, afirma Empar Canet que interpreta a Ana, uno de los personajes más pacíficos hasta que su paciencia se acaba.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de “Un déu salvatge”. Imagen cortesía del Teatro Talia.

La obra trata de muchos temas, uno de ellos es la hipocresía pero también la falta de empatía entre los dos matrimonios. “ La crítica brutal que hace, que es un poco pesimista, es que es imposible tener empatía. En la obra no somos capaces porque cada uno piensa una cosa y cree que lo suyo es lo correcto. Mi personaje sobre todo, porque va por delante con el tema de los derechos humanos y por su rigidez de pensamiento. Es la que desencadena todo”, explica Pilar Almeria, que interpreta a Verónica, la más integrista, piensa que la cultura puede salvar al mundo.

Entre los personajes masculinos nos encontramos a Jaime Linares y Pep Ricart. Linares interpreta a un hombre bueno que tan sólo quiere tener contenta a su mujer (Pilar Almeria) y Ricart, a un incansable trabajador pegado al móvil y con un toque cínico y aburrido hacia todo lo que ocurre a su alrededor.

Los actores coinciden que la parte más complicada del espectáctulo es el principio, en el que deben de ocultar sus rencillas y aparentar cordialidad. “Nosotros ya conocemos el final y, por tanto, sabemos por dónde va a ir; entonces, intentar ser amables y civilizados al principio cuando en el fondo de nuestro corazón está todo lo que va a pasar, es complicado. Hay unos 20 minutos de la obra en la que somos unos salvajes totalmente”, apunta Almeria.

Estos son los ingredientes de “Un dios salvaje”, que hasta el 20 de octubre permanecerá en el Teatro Talia. Pero esto no es todo, sino que además contiene una sorpresa. El teatro da la oportunidad, el 27 de septiembre, de disfrutar del espectáculo y, cuando se acabe la función, pagar lo que el público crea que vale la obra, de una forma totalmente anónima. Algo totalmente original que, al fin y al cabo, es como debe de ser el teatro, que apuesta por el público y el espectáculo.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de “Un déu salvatge”. Imagen cortesía del Teatro Talia.

Laura Alfaro

La relación amo y esclavo según Joan Morey

Espolones. Joan Morey
Espai Tactel
C/ Denia, 25. Valencia
Hasta el 31 de octubre

El artista mallorquín Joan Morey presenta en la galería Espai Tactel su nuevo trabajo, Espolones. Este trabajo está basado en una conferencia de Jacques Derrida, donde una vez más Morey sigue los pasos realizados en anteriores trabajos y plasma de forma artística lo que el escrito ofrece. “Me baso en ensayos literarios o textos teatrales que a mí me sirven como partitura o elementos para desarrollar un guión”, explica el artista.

Detalle de la obra de Joan Morei, Espolones, en Espai Tactel. Foto: Laura Alfaro

Detalle de la obra de Joan Morey, Espolones, en Espai Tactel. Foto: Laura Alfaro

En su último trabajo adquiere mucha importancia la relación entre el esclavo y el amo, de la que Morey afirma que es la misma que la del artista y su público. “Se podría comparar a las relaciones sadomasoquistas y sería muy fácil de entender. Si no hay un esclavo, no hay un amo, y viceversa; es decir, hay una dependencia. Con el arte pasa exactamente lo mismo: si un artista y su obra no tienen un espectador, no tiene sentido que se produzca este arte y al revés tampoco”, explica Morey. Cuando se le pregunta si es posible que con Espolones se intente comparar la unión entre conferenciante y público para hablar de la relación esclavo y amo, Morey afirma: “Ese es exactamente el leit motiv de la obra. Cuando Derrida hace una conferencia lo que hace es situarse en una posición de poder desde la que él transmite unos pensamientos, una información y tú la recibes. Si tú como espectador o audiencia o como oyente no procesas esa comunicación, no vamos a tener una relación ni siquiera de dependencia y va a ser como hablar como un muro”.

Detalle de la obra de Joa Morei, Espolones, en Espai Tactel. Fotografía: Laura Alfaro

Detalle de la obra de Joa Morey, Espolones, en Espai Tactel. Fotografía: Laura Alfaro

El centro de esta exposición es una mesa a modo de autopsia llamada “mesa de castración”, donde a partir de ella podremos observar todos los engranajes de este trabajo. También encontraremos un audio interpretado por la actriz catalana Carmen Callols que, al igual que hizo Derrida en su momento, nos comunicará un mensaje. El objetivo es que el espectador lo observe y escuche y saque sus propias conclusiones. “Sería como un laberinto con varias entradas, varios recorridos y salidas y cada espectador tiene la libertad de poder recorrerla por el espacio que más cómodo se sienta”, apunta Morey.

Como actividad de acompañamiento, Joan Morey nos habla de Manuel Segade, un crítico gallego que realizará el 26 de septiembre una perfomance complementaria, donde hablará de la forma de entender esta pieza y hará una relación histórica entre el trabajo de Morei y su forma de entenderlo. La exposición estará en Espai Tactel hasta el 31 de octubre.

Detalle de la obra de Joan Morei, Espolones. Imagen cortesía de Espai Tactel

Detalle de la obra de Joan Morey, Espolones. Imagen cortesía de Espai Tactel

Laura Alfaro

Jóvenes y rebeldes ‘Grease’ llegan a Valencia

Grease, el musical
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44.  Valencia
Hasta el 6 de octubre

Valencia acoge durante estos días uno de los musicales de más éxito de las últimas décadas. La película, basada en este mismo espectáculo creado por Jim Jacobs en 1972, consolidó la carrera de un jovencísimo John Travolta, que se convirtió en un ídolo juvenil tras interpretar al rebelde y desvergonzado Danny Zuko, y hoy en día es considerada como una de las historias musicales de mayor referencia en nuestro cine. Nos referimos al musical Grease que durante estos días llena el patio de butacas del Teatro Olympia con un sinfín de espectáculos musicales que contagian el buen humor y la alegría que desprende esta obra.

Por todos es conocido el amor adolescente entre Sandy Olsson (personaje interpretado en la película por la increíble Olivia Newton-John) y Danny Zuko (John Travolta), muchos aún recuerdan esas estupendas canciones que hoy en día resuenan en la cabeza de muchos seguidores de la obra y de la película. You´re the one that I want, We go together o Summer Nights son algunas de las más recordadas de este musical y el espectáculo que ofrece el Teatro Olympia no decepciona al ser interpretadas perfectamente por cada uno de los actores.

Uno de los momentos del musical Grease. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Uno de los momentos del musical Grease. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Cada número musical está acompañado por actores y bailarines que mientras cantan nos deleitan con una estupenda coreografía que dan ganas de saltar de tu butaca e interpretar con ellos. La puesta en escena merece especial mención, sobre todo a la joven actriz Eva Manjón que interpreta a una estupenda y rebelde Rizzo capaz de transmitir el espíritu de la época.

Aunque no es oro todo lo que reluce, particularmente hay algún número musical o escena que te puede sacar de la historia o parecer más flojo, pero esto no impide que el espectáculo sea un trabajo brillante, donde se nota el esfuerzo y las ganas de su equipo técnico e interpretativo.

Si queréis pasar un buen rato y os consideráis seguidores de la película o el musical, no podéis dejar de ver Grease que hasta el seis de octubre os estará esperando en el Teatro Olympia.

Uno de los momentos del musical Grease. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Uno de los momentos del musical Grease. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Laura Alfaro