La Llotgeta se convierte en Centre Fotogràfic

La Llotgeta – Centre Fotogràfic
Fundación Caja Mediterráneo y Fundación Railowsky
Plaça del Mercat, 4. València
Miércoles 21 de noviembre de 2018

La Fundación Caja Mediterráneo y la Fundación Railowsky han firmado un convenio para convertir el histórico edificio de La Llotgeta de València en un nuevo centro cultural dedicado específicamente a la fotografía. El presidente de la Fundación Caja Mediterráneo, Luis Boyer Cantó, y el presidente de la Fundación Railowsky, Juan Pedro Font de Mora Busutil, han sido los firmantes del acuerdo. Ambas entidades cogestionarán este nuevo espacio, que pasará a denominarse La Llotgeta – Centre Fotogràfic.

El edificio de La Llotgeta está ubicado en el centro histórico de Valencia, junto al Mercado Central, y cuenta con dos salas para exposiciones, una sala de conferencias y un aula – taller. Luis Boyer aseguró que “La Llotgeta comienza una nueva etapa gracias al acuerdo entre la Fundación Caja Mediterráneo y la Fundación Railowsky”. “Entre nuestros objetivos”, añadió Boyer, “está el llegar a acuerdos y establecer sinergias con entidades de referencia que nos permitan ofrecer actividades y programación de calidad a la sociedad, y por eso es un orgullo haber llegado a un acuerdo con la Fundación Railowsky”. “Estamos convencidos que esta nueva etapa de La Llotgeta será todo un éxito”, concluyó el presidente de la Fundación Caja Mediterráneo.

Juan Pedro Font de Mora (izda) y Boyer, tras la firma del convenio. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Juan Pedro Font de Mora (izda) y Luis Boyer, tras la firma del convenio. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Por su parte, Juan Pedro Font de Mora afirmó que “la intención es convertir a La Llotgeta en un centro de referencia de la fotografía valenciana que tiene muchos y buenos fotógrafos, y servir como núcleo vertebrador entre Alicante, Castellón y Valencia. Además se le dará una vertiente internacional a través de la cooperación con otros países del Mediterráneo”.

El acuerdo alcanzado entre ambas entidades convertirá este nuevo espacio en un punto de encuentro en València para fotógrafos, organizaciones vinculadas a la fotografía y público en general. Mantendrá una programación de exposiciones fotográficas, conferencias, acciones formativas y actividades diversas. Asimismo, ‘La Llotgeta – Centre Fotogràfic’ abrirá sus puertas a entidades relacionadas con la cultura que necesiten un espacio para proyectos en torno a la fotografía.

Ambas Fundaciones expondrán, a partir del primer trimestre de 2019, sus valiosos fondos fotográficos, por lo que la ciudadanía podrá disfrutar de exposiciones formadas por obras de una gran calidad. Además, se habilitará un pequeño espacio para librería especializada en cultura y artes visuales gestionada por la Librería Railowsky.

Imagen antigua del edificio de La Llotgeta. Colección José Aleixandre por cortesía de La Llotgeta.

Imagen antigua del edificio de La Llotgeta. Colección José Aleixandre por cortesía de La Llotgeta.

La Llotgeta

El Centro Cultural La Llotgeta forma parte del conjunto arquitectónico del Mercado Central, pieza clave del modernismo valenciano cuyas obras comenzaron en 1915 y quedó inaugurado en 1928. El Ayuntamiento de Valencia convocó un concurso para su construcción que ganaron los arquitectos Alexandre Soler y Francesc Guardia. Se trata de uno de los pabellones administrativos anexos al edificio central del mercado, que desde su construcción ha pasado por distintas fases de usos públicos.

En 1980, el edificio de La Llotgeta fue reestructurado interiormente para albergar una entidad bancaria y finalmente en 1993 pasó a convertirse en el centro cultural de la Fundación Caja Mediterráneo en Valencia, siempre manteniendo su espíritu arquitectónico original y su idiosincrasia modernista.

Imagen actual de La Llotgeta por cortesía de Fundación Caja Mediterráneo.

Imagen actual de La Llotgeta por cortesía de Fundación Caja Mediterráneo.

Saura: «siempre estoy pensando en el futuro»

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Carlos Saura se presenta en Valencia con ‘Ausencias’

Ausencias, de Carlos Saura
La Llotgeta (Plaza del Mercado, 4)
Librería Railowsky (Grabador Esteve, 34)
Miércoles 2 de mayo de 2018, a las 19.00 y las 20.30h, respectivamente
Jardines de Viveros. Feria del Libro de Valencia
Jueves 3 de mayo, de 11.30 a 13.00h

El director de cine Carlos Saura presenta en València, en el marco de la Feria del Libro, su novela ‘Ausencias’. Lo hará en tres actos que tendrán lugar en La Llotgeta, a modo de coloquio con el autor, y en la Librería Railowsky, ambos el miércoles 2 de mayo, y en los Jardines de Viveros, donde firmará ejemplares de su libro, el jueves 3.

Carlos Saura (Huesca, 1932) ha dirigido más de 40 películas, entre las que cabe recordar: ‘La caza’; ‘Peppermint frappé’; ‘El jardín de las delicias’; ‘Ana y los lobos’; ‘La prima Angélica’; ‘Cría cuervos’; ‘Elisa, vida mía’; ‘Bodas de sangre’; ‘Carmen’; ‘¡Ay, Carmela!’; ‘Sevillanas;’ ‘Flamenco’; ‘Tango’; ‘Goya en Burdeos’; ‘El séptimo día’; ‘Io, Don Giovanni’ y ‘La jota’.

Saura desarrolla también una constante actividad como novelista, dibujante y fotógrafo. Entre sus novelas publicadas: ‘Pajarico solitario’; ‘Esa luz’; ‘Elisa, vida mía’. De sus libros de fotografías, cabe reseñar: ‘El Rastro’; ‘Flamenco’; ‘Las fotografías pintadas de Carlos Saura’; ‘Saura x Saura’; ‘VanishedSpain / España, años 50’.

‘Ausencias’, la novela que presenta en València, cuenta a su vez con una edición limitada exclusiva de caja-estuche (200 ejemplares numerados) diseñada por Laura Casalis (Franco Maria Ricci Editore). La caja-estuche (25,6 x 34,6 x 3,5 cm.) contiene: Plaquette ilustrada, de 16 páginas con firma autógrafa de Carlos Saura y textos de presentación; carpeta con 28 láminas en color (tamaño 20,5 x 29 cm.) en papel Stucco Sirio de 250 gramos, y ejemplar de la novela ‘Ausencias’ (Madrid, Ediciones Laborinto, 350 páginas).

Carlos Saura nos ofrece en esta novela (mucho más que un thriller) un sobrecogedor juego laberíntico que borra las fronteras entre realidad y ficción. El libro también incluye, como primicia exclusiva, los dibujos en blanco y negro de cámaras fotográficas pertenecientes a la colección del autor y elementos fundamentales en la intriga de una obra en la que también los más grandes fotógrafos (Erich Salomon, Weegee, Diane Arbus, Edward Weston…) tienen un papel estelar.

Carlos Saura. Autorretrato con Ernemann. Por cortesía del autor.

Carlos Saura. Autorretrato con Ernemann. Por cortesía del autor.

La Albufera según Jesús Castro

Albufera: Espejo del Sol, de Jesús Castro
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Del 23 de febrero al 13 de abril de 2018

Cuando las primeras sociedades anónimas (holandesas e inglesas) establecieron contacto con el mercado chino, la balanza de pagos fue deficitaria para los intereses europeos, ávidos de porcelanas, sedas etc. Los chinos lo único que aceptaron a cambio fue la moneda de ocho reales de plata española y los relojes. Para la moneda y la plata tenían el equivalente en su idioma; para los relojes no y los bautizaron como «las campanas que suenan solas».

En la España de primeros del siglo XX los distintos parlamentos estaban más interesados en sus reiteradas broncas que en gobernar para los ciudadanos; por aquel entonces había una figura de talante moral irrepetible: D. Joaquín Costa. Todos los partidos querían afiliarle para de este modo tener un argumento de peso en la cámara, a los que el insigne maño les contestó: «Estoy harto de tanta monserga sonora».

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

¿Y qué tiene esto que ver con la fotografía? Pues sencillamente que una buena fotografía habla por sí misma: «es una campana que suena sola» y por lo tanto no necesita de ninguna monserga sonora que le acompañe.

Lo único que puede valer es la definición que realice el propio autor sobre su obra, que normalmente coincide con la teoría de los equivalentes de Albert Stieglitz: «Lo que 40 años dedicados a la fotografía me han enseñado» o «en cada foto que tomo quiero transmitir al espectador la misma emoción que me ha producido al realizarla».

En la presente exposición ‘Albufera, espejo del sol’ Jesús Castro nos muestra su magisterio, su saber hacer, donde sus fotos hablan por sí solas. Dispuestas en un poema sinfónico de inigualable valor étnico y paisajístico. Para ello recurre a la armonía en la composición, la orquestación perfecta entre las luces y las sombras y el perfecto desarrollo de los motivos, alcanzando un clímax digno de admiración.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Guillermo Alarcón

Elena Aguilera y la esencia del azul

El azul no es un color, de Elena Aguilera
Aula Cultural la Llotgeta.
Fundación Caja Mediterráneo
Plaza del Mercado, 4. Valencia

El artista contemporáneo busca la relación con el entorno, donde se forma y donde da a conocer sus proyecto artístico. Así, en la exposición ‘El azul no es un color’, Elena Aguilera se integra en el contexto expositivo de la ciudad de Valencia, haciéndose eco del debate establecido entre los diferentes centros culturales que en la actualidad ponen a Valencia en el centro de este debate internacional sobre las formas y tendencias del arte, abstracción, arte conceptual, deconstrucción de lo formal, las nuevas tecnologías y su influencia en el lenguaje plástico, en cuanto a sus nuevas formas y conceptos expositivos.

También la Llotgeta, donde se ubica la exposición, ha sido en su intermitente historia un lugar de innovación, de compromiso con las nuevas propuestas expositivas. La pintora Elena Aguilera realiza un análisis de su propio lenguaje pictórico a través de las nuevas tecnologías, el vídeo, y nos ofrece cuatro proyecciones en las que visualizamos el proceso, secuencia a secuencia, de reflexión, de ejecución de una obra pictórica, sus dudas, soluciones, su visión del espacio, de la composición, su rechazo o empleo de lo decorativo, la contundencia de la línea, su vibración, el lenguaje de la abstracción, el paisaje…, en la que el tiempo es el factor fundamental.

Vista de la exposición 'El azul no es un color', de Elena Aguilera. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Vista de la exposición ‘El azul no es un color’, de Elena Aguilera. Imagen cortesía de La Llotgeta.

El espectador se sitúa ante dos proyecciones simultáneas en cada una de sus salas, pudiendo recrear en su mente el proceso, en la elección de esta alternancia de gestos, de borrados, de indecisiones y de decisiones en la creación de un mundo pictórico.

Tiempo, ritmo, luz, color, duda, proceso, soluciones, borrado, precisión, claridad, espacio, estructura, masa, veladura, el cuerpo, su fisicidad, su gesto, su huella en el espacio, en la arquitectura, en el paisaje natural, la mera observación de estos espacios y su impronta en nuestra mente, elementos que como pequeños seres se van sucediendo, mezclando,  en la creación de una imagen pictórica.

Elena Aguilera atiende a la premisa indiscutible del artista actual que debe acceder a todos los medios ya sean digitales, analógicos, artesanales, conceptuales, que tenga a su disposición para dar a conocer lo que interiormente le urge expresar.

Obra de Elena Aguilera. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Obra de Elena Aguilera. Imagen cortesía de La Llotgeta.

El lenguaje, la selección del material, incluso de la obra depende del criterio de ese momento y, en la actualidad, el video, la instalación son medios que convocan la comprensión del público. La pintura es un lenguaje universal e independientemente del material que se utilice en ella, siempre buscará la reflexión sobre su significado, sobre la virtud de su lenguaje para expresar las inquietudes de su tiempo, y la genealogía del arte.

‘El azul no es un color’, el título de la exposición, alude al debate de las primeras décadas del siglo XX sobre la esencia de la poesía, sobre la esencia de la creación y del arte, algo más que retórica, algo que va más allá de las convenciones establecidas y de la crítica al uso. Debate clave impulsado por los propios creadores, por mentes tan lúcidas como la del poeta Juan Ramón Jiménez, que pusieron la poesía española y mundial en la vanguardia pero también en el diálogo con los universales, con los clásicos.

La Llotgeta

Obra de Elena Aguilera. La Llotgeta

Perceval Graells traza su memoria

Traçant memòries, de Perceval Graells
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Inauguración: jueves 2 de junio, a las 20.00h
Hasta el 26 de julio de 2016

Traçant memòries es una mirada al pasado. Todos aquellos primeros recuerdos y vivencias de la vida de Perceval Graells. Es volver a la infancia, a los juegos y a aquellos momentos siempre felices con su familia y amigos. La muestra está compuesta por unas 50 obras, algunas en papel y otras en tela pero todas en técnica mixta (óleo, acrílico, ceras, lápiz…)

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Simplement estiu, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Estos recuerdos son sobre todo del lugar donde nació y pasó su infancia, Alicante y del pueblo de su madre, Tarazona de la Mancha. Por eso hacen referencia tanto al campo y sus viñas como al mar Mediterráneo.

Uno de los recuerdos más antiguos que tiene la artista es dibujar y pintar en una mesa blanca y donde las horas pasaban sin darse cuenta. A través de esta exposición quería volver a sentir esa sensación a través del trazo. Tener esa libertad de trazo que tenía en aquellos momentos.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

A través de la mirada, el cor, de Perceval Graells. La Llotgeta.

Años más tarde Perceval Graells ha visto algunas pinturas que guardó su padre de sus primeros años de vida y dice que ese trazo tiene mucho que ver con lo que en esta muestra se puede observar.

Perceval Graells.

Perceval Graells. Imagen cortesía de la autora. 

Pintores pintados

Retratos como reflejo del tiempo, de Blas Parra
Tapinearte
C / d’En Bou, 10. Valencia
Hasta el 24 de abril de 2016

“Las posibilidades del retrato son infinitas. Lo más importante es que el semblante del retratado refleje su actitud hacia el mundo, su particular relación del yo con el universo”. Así lo afirma Blas Parra, artista polifacético que practica la pintura, la escritura y la labor editorial en El Nadir, además de traducir obras de teatro.

Su última exposición, ‘Retratos como reflejo del tiempo’ se puede visitar en Tapinearte hasta el 24 de abril. Reúne retratos de siete pintores de distintas épocas, desde Rembrandt a David Hockney pasando por Morisot, Mary Cassatt, Jackson Pollok, Larry Rivers y Pierre Bonnard. Piezas aparte de trasfondo político, Familia Real Española actualizada con fondo de bandera republicana y US First Ladies (Primeras damas USA).

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Retrato de Larry Rivers, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

La elección de estos artistas no es arbitraria. “Cada retratado alude a un tipo de libertad que la sociedad propone y el poder niega”, dice Parra. “Las políticas artísticas institucionales divulgan y ocultan, pero cuanto más divulgan más ocultan porque se basan en la selección crítica y el mercado. Todos los pintores que retrato superaron las limitaciones y reparos del medio social que supieron utilizar en su provecho”.

Parra es licenciado en Derecho, fue funcionario relacionado con la gestión de museos, ha ganado un par de premios literarios y presentados varias exposiciones individuales y colectivas: Galería La Nave, La Llotgeta, Galería Benassar (Madrid), Ibercaja (Valencia) Reales Atarazanas, Universidad Politécnica, Diario Levante, etcétera.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Jackson Pollock, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

“Me siento un expresionista desplazado de algún centro con virajes hacia lo pop”, indica. “Trabajo todos los materiales, papel, cartón, madera, lienzo. Utilizo el gouasche, la acuarela, el acrílico, el óleo. Desde 1998 que presenté mi exposición en las Atarazanas con más de 50 retratos de escritores y prólogo de Bonet, practico el género retrato de iconos de la cultura, además de bodegones (collages) y algunos paisajes”.

También se ha hecho un autorretrato “y en cada retrato a partir de autorretratos de pintores que admiro me pinto yo mismo como ser virtuoso y a la vez desvalido, ambicioso y hasta tosco, en el sentido de nunca pulido, imperfecto. Las posibilidades del retrato son infinitas”.

Parra admira la obra de Antonio López, pero detesta “su mentiroso y congelado retrato de la realeza”. Cita como ejemplo de lo opuesto el gran retrato de Goya en el Prado y el encargo a Lucien Freud del retrato de la Reina Isabel de Inglaterra.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Rembrandt, por Blas Parra. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El milagro de Incubarte

Incubarte 7
Festival Internacional de Arte de Valencia
Diversos espacios de la ciudad de Valencia
Del 18 al 21 de junio de 2015

“Alcanzar la séptima edición en Valencia es todo un logro, una odisea”. Y Francisco Molina, director del MuVIM, terminó catalogando tamaña proeza de “milagro”. Hablaba de Incubarte, el Festival Internacional de Arte, que se celebra del 18 al 21 de junio en diversos espacios de Valencia. Hasta un total de 15, entre ellos el propio MuVIM, donde se presentó, el Jardín Botánico, Instituto Francés, Teatro Escalante, Sala Tossal, La Llotgeta, Galería 9 o Ibercaja. Todos ellos acogiendo alrededor de 200 obras, de las 2.700 propuestas enviadas, de 150 artistas de todo el mundo.

De izquierda a derecha, Alberto Maestre, Javier Marisco y Francisco Molina, en la presentación de Incubarte en el MuVIM. Imagen cortesía de la organización.

De izquierda a derecha, Alberto Maestre, Javier Marisco y Francisco Molina, en la presentación de Incubarte en el MuVIM. Imagen cortesía de la organización.

¿Se trata de un milagro por producirse en Valencia, tierra yerma de noticias culturales alentadoras? “Yo no sé si los milagros son territoriales, pero en el ámbito mediterráneo la creatividad es abundante, pero de continuidad escasa”. Y añadió: “Cuando algo se mantiene y crece, aunando la iniciativa privada y la pública, si no es milagro es, sin duda, algo excepcional”. Javier Marisco, director de Incubarte, zanjó la cuestión: “Sí, es un milagro”.

Obra de Olga Guseva. Cortesía de Incubarte.

Obra de Olga Guseva. Cortesía de Incubarte.

Un milagro consistente en ofrecer “un plan de oportunidad a los artistas”, que de esta forma pueden exhibir sus obras sin necesidad de currículum, mezclándose “artistas ya consagrados con otros noveles”, subrayó Marisco. Parte de la “culpa” de ese salto cuantitativo (de las 800 de 2013 y las 1.880 de 2014 a las 2.700 actuales) y cualitativo se debe al “trabajo del 2.0 y del Call For Artist” y a la presencia este año de Fermax, un patrocinador singular.

Obra de Fernanda Ramos. Cortesía de Incubarte.

Obra de Fernanda Ramos. Cortesía de Incubarte.

Alberto Maestre, director corporativo de la empresa de porteros electrónicos, explicó su apuesta por el Street Art, en relación directa con su producto. “Nosotros fabricamos placas de la calle (telefonillos) y en este sentido hacemos arte urbano”. De hecho, acaban de pintar su nueva fábrica, en lugar de con el blanco tradicional con un sorprendente mural. “Predicamos con el ejemplo”, aseguró, tanto por su apuesta mural como por el mecenazgo que, a su juicio, sirve “para potenciar el arte”.

Y el arte que durante tres días inundará Valencia con “muchas obras en pocos espacios” (Marisco), con carácter público, gratuito y festivo, abarca diversas disciplinas: pintura, escultura, instalación, fotografía, videoarte, performance, danza, pintura mural, arte urbano o mapping. Proyectos y creaciones interdisciplinares seleccionados de acuerdo al espíritu o criterio que anima Incubarte: visión original, innovadora y creativa en todas sus manifestaciones artísticas.

Obra de Eduardo Cure. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Eduardo Cure. Imagen cortesía de Incubarte.

Aunque el festival dura cuatro días, las obras seleccionadas permanecerán expuestas durante un mes. Entre los actos destacados, mencionar la inauguración en el Instituto Francés (jueves 18) de la Selección de la Biennale Internationale de Casablanca, que llega por primera vez a Valencia, acompañada para la ocasión de una performance poética de Pascal Uccelli. Una improvisación electroacústica de Antonio Jesús Sánchez, el mapping del colectivo Vitaminarte, Cassius Tonen Dj Set y ‘Fotocall Manta’, performance de Isabel Messeguer, serán quienes conformen el evento inaugural en la Plaza Correo Viejo.

Otra propuesta destacada es la proyección de videoarte en el MuVIM (viernes 19), selección de Bang Festival Internacional de Video Arte de Barcelona, del Under the Subway Video Art Night y de la mencionada Biennale Internationale de Casablanca. Así hasta el total de 200 obras en representación de más de 50 países. Milagro o no, Incubarte ha puesto el listón muy alto de cara a las próximas ediciones de un festival a rebufo de esas otras iniciativas artísticas populares que buscan la “simbiosis con la ciudad”, concluyó Marisco.

Obra de Ewa Doroszenko. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Ewa Doroszenko. Imagen cortesía de Incubarte.

Salva Torres

En el principio no fue el paisaje

Paisajes de dentro afuera
Fernando López 2007-2014
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 16 de enero, 2015

Como cualquier otro internetés de primera hornada, es decir, 1.0, antes fui un simple homínido; y el primer día que caí en ello tropecé contra una realidad que no era la mía, mejor dicho, que no era yo, porque llegar a ser cosas mías, o yo del todo, viene mucho más tarde. Ese día del primer tropiezo, que se ha de repetir hasta consolidarse y confirmarlo, ese día supe que afuera no estaba yo, y ese día fui uno.

El lector pensará que eso no es nada nuevo; no lo es, pero ocurre cada vez que un homínido salta de la cuna para abordar la realidad que le circunda, a cada golpe contra el entorno se descubre uno, y aprende que no es lo otro. Aunque existe un momento de importancia mayor, cuando se comprende como individuo autónomo y bien diferente al resto.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

La literatura no se pone de acuerdo sobre cuándo surge la conciencia de lo individual entre nosotros (un nosotros que deberíamos ceñir a los europeos que se expandieron por ahí dando lugar a distintos modos de entender el mundo, pero siempre en nuestro idioma) y, según quien, lo presentan como conciencia alumbrada en el Renacimiento del siglo XII europeo, otros lo trasladan al Renacimiento, que echa los dientes en el XIV, pero no habla con autoridad hasta bien entrado el XV, y resulta llamativo que esa conciencia de individualidad, de un ser yo muy distinto, tanto a la realidad que se nos enfrenta cuanto al resto del mundo, surja y se consolide en el XVI, para después dejarnos ver las cosas del exterior de manera enteramente ordenadas, bajo la forma de paisajes, primero urbanos con la plenitud del Renacimiento, y más tarde naturales, a raíz de su decadencia.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

En ese momento el individuo cobra protagonismo en la historia de Europa, mucho antes de la aparición del burgués por la Francia del XVIII, quien aprende a mirar atrás y verse muy distinto, ya no a lo otro, sino de lo anterior, de nuestro pasado, como bien supo mostrar Giovanni Battista Piranesi, nuestro primer contemporáneo.

¿Por qué me doy una vuelta por el tiempo, a mí que no me interesa nada la historia? Para desandar la mía y explicar mi entusiasmo con el paisaje de datos (el datascape de este internetés de primera hornada).

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

El día que empecé a flipar con el paisaje, y sus representaciones más estáticas, el jardín en todas sus variantes, o dinámicas, paisaje puro más tarde hecho land-art, ese día salí de paseo con Fernando López y comencé conversaciones interminables sobre la naturaleza de la representación y su capacidad para plasmar conceptos; incluso, cuando todavía me permitía tales excesos, llegué a explorar con él las fuentes mismas de la naturaleza en los parajes olvidados de Riópar, en su Albacete natal, bajo la excusa de la exploración de arquitecturas industriales abandonadas, con la carga romántica que tiene asomarte al pasado.

Hoy, cuando los interneteses 1.0 escapamos de la conexión perpetua, volver sobre esos paisajes, que insisten en hallar el mejor acomodo sobre maderas encontradas a las que se pregunta qué imagen podrían recibir; hoy, regresar sobre todo eso, me sigue dejando con idénticos interrogantes y ninguna respuesta, pero me enseña cuándo, por qué, e incluso con quién, comencé a tratar de verme a mí proyectado sobre el orden de formas y colores que es el paisaje y, como contraparte interesada en ahormarme, soy yo como individuo. Porque mirar no es ver; y cuando ves, miras de otro modo.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Nilo Casares

Cinema Independent Valencià: 7 directores

Cinema Independent Valencià
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Proyecciones los días 5, 12 y 18 de diciembre, a las 19.30

El ciclo Cinema Independent Valencià, que tiene lugar en La Llotgeta, recoge el trabajo de cineastas valencianos, tanto aquellos que poseen una dilatada trayectoria, como aquéllos que han realizado una serie de trabajos destacables. La mayoría de los autores ha sufrido tanto la carencia de medios como la de una inexistente industria audiovisual que les respalde.

Fotograma de 'Mundo de papel', de Iván Campos. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta.

Fotograma de ‘Mundo de papel’, de Iván Campos. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta.

Todos ellos han realizado obras, con cantidad de elementos en su contra, ejecutando las mismas por el afán de hacerlas, demostrando que cuando se hace algo con pasión e ilusión, aún teniendo elementos en contra y escasos apoyos, se realiza, teniendo luego una repercusión, porque a fin de cuentas, eso es lo que marca la diferencia.

Fotograma de El cadencioso movimiento de los vagos, de Javier Marisco. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta.

Fotograma de El cadencioso movimiento de los vagos, de Javier Marisco. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta.

La lista de los cineastas que participan en el ciclo Cinema Independent Valencià la integran J. Frames Bond, Javier Marisco, Pablo Llorens, Chechu Berlanga y Pablo Barrachina, Jorge Montalvo e Iván Campos. J. Frames Bond es director, escritor y animador en 2D y 3D. Dentro de su trayectoria emergente, ha realizado varios cortometrajes que le dieron a conocer, pudiendo realizar las series que le están dando fama, como ‘Cosas de Cosa’, cuya segunda temporada se está preparando, o ‘Subnormal muvis show’ nueva serie que está produciendo.

Fotograma de I don't no guay, de Jorge Montalvo. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta

Fotograma de I don’t no guay, de Jorge Montalvo. Cinema Independent Valencià. La Llotgeta

Javier Marisco es un artista multidisciplinar, responsable del festival Incubarte y cuyo trabajo abarca también el cine. Ha realizado obras de vídeo creación, de distribución internacional, y realizado el cortometraje ‘El Cadencioso Movimiento de los Vagos’, y ahora se concentra en la preparación de su primer largometraje.

Javier Marisco, director de El cadencioso movimiento de los vagos, en Cinema Independent Valencià, retratado por Pedro Hernández.

Javier Marisco, director de El cadencioso movimiento de los vagos, en Cinema Independent Valencià, retratado por Pedro Hernández.

Pablo Llorens es director y animador en stop-motion. Ganador de dos premios Goya, por ‘Caracol, Col, Col’, en 1995, y ‘El enigma del Chico Croqueta’, en 2004.

Chechu Berlanga y Pablo Barrachina son director y documentalista, respectivamente. Han realizado diversos cortometrajes y documentales, así como gran cantidad de trabajos audiovisuales. Son los creadores de pasodetodo.com y de producciones exprés.

Pablo Llorens, director de Caracol col col, en Cinema Independent Valencià de La Llotgeta.

Pablo Llorens, director de Caracol col col, en Cinema Independent Valencià de La Llotgeta.

Jorge Montalvo es artista plástico y audiovisual. En la actualidad, su obra más representativa se compone de decollage, collage digital y vídeo creaciones difíciles de encasillar. Sus vídeos se integran en el colectivo valenciano ‘Hay don´t’ , desde el cual realizan diferentes proyectos de vídeo, performance y arte sonoro. Su obra plástica y piezas vídeo gráficas se han mostrado en diversos espacios expositivos a nivel nacional e internacional.

Iván Campos es director de cine, artista gráfico, divulgador y gestor cultural. Ha trabajado en la industria audiovisual y fue a principios de década cuando comenzó a realizar trabajos de vídeo creación, así como de investigación. Ha realizado un gran conjunto de obras en casi todo el espectro del sector audiovisual.

 

Imagen promocional del ciclo Cinema Independent Valencià. Cortesía de Art Gruppe.

Imagen promocional del ciclo Cinema Independent Valencià obra de Art Gruppe.