El IVAM redescubre a Pinazo

Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas
Sala Pinazo
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Pinazo, tal vez sin proponérselo, y quizá sin saberlo, ha sido en España un pintor francamente revolucionario”, apunta Rafael Doménech en una de las citas de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas. El IVAM se hace cargo por primera vez de ese carácter revolucionario del pintor, con motivo del centenario de su muerte, en el denominado Año Pinazo. Y lo hace transformando a su vez la Sala de la Muralla en Sala Pinazo, para albergar esa modernidad del artista de Godella hasta ahora inexplorada.

“Ha sido un desafío, porque destacar esa vertiente moderna de Pinazo era justificar su presencia en el IVAM”, explicó Javier Pérez Rojas, comisario de la muestra que reúne 150 obras. Piezas de Pinazo en “diálogo y posibles correspondencias” con las de otros autores contemporáneos que en su mayoría nunca conocieron la obra del pintor valenciano. De ahí las Afinidades electivas a las que se refiere el título, tomado prestado de una novela romántica de Goethe, como justo subrayado de las sorprendentes ligazones entre Pinazo y artistas como Picasso, Goya, Barceló, Saura, Gargallo, Valdés, Gaya o Julio González, por citar algunos cercanos.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

“Un Pinazo inédito e insólito, que en parte se intuía, pero que hasta ahora no se había destacado ni visualizado desde que el IVAM abrió sus puertas hace 27 años”, destacan desde el museo como prueba “del antes y el después” que supone esta exposición a juicio de José Miguel Cortés, director del IVAM. Sorprende sin duda que así sea, porque no ha sido necesario estirar demasiado esa correspondencia de Pinazo con las vanguardias. Sus cuadros inacabados, el grado de abstracción de su vocación realista, los retratos infantiles tímidamente morbosos, sus paisajes turbios e incluso sus arriesgados e inquietantes desnudos, desbordan los límites de cualquier género al que se le adscriba.

Si lo que se pretendía era “romper con prejuicios y visiones restringidas sobre el artista valenciano”, Ignacio Pinazo y las vanguardias lo consigue a poco que la mirada se vaya deteniendo por el largo recorrido expositivo. “Pinazo es un hombre muy poliédrico”, resaltó Pérez Rojas. Tan poliédrico como escasamente académico. “Nunca lo fue”. En todo caso, “naturalista, pero muy innovador y reflexivo”, añadió el comisario, para concluir que la muestra no tenía “nada que ver con las exposiciones que se han hecho hasta la fecha de Pinazo”.

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas' en el IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’ en el IVAM.

Sin moldes que puedan servir para encajar de una vez por todas su obra, se advierten rasgos próximos a Goya en algunos retratos, también el carácter matérico de Barceló le resulta afín, así como el grado de abstracción de Jacinta Gil Roncalés resuena en algunas de sus piezas. Pérez Rojas destacó atinadamente su “mirada fotográfica”, fruto del “encuadre” y de la “exploración de los detalles”, que pudiera hacerse extensivo al cine con solo prolongar un poco más el punto de vista narrativo que adopta la exposición.

Las afinidades se extienden hasta artistas como John Cage, Kurt Schwitters, Pierre Soulages, Horacio Coppola, Jean Dubuffet o Herbert List, como prueba del carácter poliédrico de un Pinazo “gran explorador de lo moderno en Valencia”, subrayó el comisario. Por si cabía alguna duda de la apuesta con la que arranca el nuevo curso en el IVAM, Cortés apostilló: “Creemos en la obra de Pinazo y en su modernidad”. A falta del dinero que permita avanzar en la Cátedra Ignacio Pinazo creada junto a la Universitat de València (“nos vamos de un susto económico a otro”, Cortés dixit), el IVAM redescubre a Pinazo ofreciéndole los 1.000 m2 de su Sala de la Muralla.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Fernando Novella. Del objeto al evento

Fernando Novella. Del objeto al evento.
Castillo Mora de Rubielos, Teruel
Agosto 2015

Durante todo el mes, el Castillo de Mora de Rubielos (Teruel) acoge la exposición de Fernando Novella: del objeto al evento.

Novella se define como un artista que, partiendo de las premisas de Roland Barthes en La muerte del Artista, no crea obra sino que la produce−es decir, selecciona y combina. A su vez, conecta con Schwitters y Tuttle por su predisposición hacia la utilización de materiales rechazados por la sociedad consumista actual. De su otra alma mater, Tàpies, recoge la afirmación “Amo los materiales pobres y comparto la visión metafísica que dice que las cosas grandes y ampulosas expresan menos que las pequeñas y humildes.”

Fernando Novella. Sin Título. Cortesía del artista.

Fernando Novella. Sin Título. Cortesía del artista.

A Novella, en particular, le interesa exhibir lo dramático del pasado para darlo a conocer y establece un vínculo con el drama como parte de nuestra vida diaria. También establece paralelismos entre el artista como productor de arte y arqueólogo que recopila los restos de un yacimiento -ahora llamado sociedad de consumo- para construir la arqueología de nuestros tiempos.

Fernando Novella. Sin Título. Cortesía del artista.

Fernando Novella. Sin Título. Cortesía del artista.

La exposición muestra los objetos que demanda la sociedad de consumo, de todas clases: atractivos, funcionales, banales… A pesar de sus diferencias formales, Novella explota su gran potencial plástico y busca establecer fuertes vínculos con la cultura material de la que son fruto en una época en la que la obsolescencia y un estilo de vida acelerado impiden el disfrute de la posesión material.

Vanguardia y publicidad de Kurt Schwitters

Vanguardia y publicidad, Kurt Schwitters
Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca
Hasta el 15 de febrero de 2015

No se dejó arrastrar por las grandes corrientes totalitarias del siglo, algo habitual entre sus colegas vanguardistas. Y sin embargo, desde su posición de burgués acomodado, Kurt Schwitters (1887-1948) contribuyó a renovar el lenguaje artístico de su tiempo, ese que hoy conocemos como el de las vanguardias históricas.  Para ello se sirvió del collage y la pintura al óleo, de un lado, y de las herramientas del diseño gráfico como la tipografía, por otro. Con este último y con la pintura se ganará el sustento; con el collage desarrollará con total libertad su veta artística; además, esta novedosa técnica le permitirá aproximarse a las filas del movimiento dadaísta, del que fue rechazado por su condición burguesa, heroicidad atribuible a Richard Huelsenbeck. Ello no le impidió cultivar el espíritu Dadá a través de una filosofía unipersonal, a la que llamará Merz.

Kurt Schwitters. Tarjeta postal para Merz Werbezentrale (Agencia publicitaria Merz), tipografía sobre cartulina (Colección Merril C.Berman)

Kurt Schwitters. Tarjeta postal para Merz Werbezentrale (Agencia publicitaria Merz), tipografía sobre cartulina (Colección Merril C.Berman)

En esta exposición que presenta la Fundación Juan March en su sede del Museo de Arte Abstracto conquense la tesis es inequívoca: toda labor de índole artística en Kurt Schwitters tiene una raíz común. Para ilustrarlo se ha reunido un centenar de piezas –procedentes en su mayoría de la colección de Merrill C. Berman y del Archivo Lafuente– entre collages e impresos (folletos, carteles o cubiertas de libros). Además, en una de las salas se puede escuchar la grabación que Javier Maderuelo y María Villa llevaron a cabo en 1982 de su Ursonate, composición a partir de sonidos vocales basados en la repetición.

Kurt Schwitters, La catedral: 8 litografías, Hannover: Paul Steegemann Verlag. (1920); Litografía y collage (cubierta) sobre papel

Kurt Schwitters, La catedral: 8 litografías, Hannover: Paul Steegemann Verlag. (1920); Litografía y collage (cubierta) sobre papel

Más allá del espíritu Dadá que impregna algunas de sus obras, lo realmente destacable en Schwitters lo vemos en esta sala: sin ir más lejos, la modernidad de unos diseños claros y elegantes (líneas rectas, tipografías de palo seco o dibujadas en el caso de los titulares) en un tiempo en que lo más frecuente era la utilización de la letra gótica, un tipo que algo más tarde prohibirá Adolf Hitler en su afán por llevar la propaganda fuera de sus fronteras.

Sorprenden, si se tiene en cuenta que fueron diseñados hace casi un siglo, las cubiertas de los programas de mano de la Ópera de Hannover; el cartel para el Día Opel en el que apenas utiliza  una tinta y una tipografía propia, la Systemschrift; y, desde luego, los nombres con los que colaboró: si para la impresión de la Ursonate el cuidado tipográfico quedó a cargo del legendario Jan Tschichold, piedra angular de la renovación tipográfica, para uno de los números de Merz, la revista que publicaba por su cuenta, contó con El Lissitsky.

Kurt Schwitter, Merz nº11, 1924. Publicidad tipográfica: número de Pelikan; Tipografía sobre papel (Archivo Lafuente)

Kurt Schwitter, Merz nº11, 1924. Publicidad tipográfica: número de Pelikan; Tipografía sobre papel (Archivo Lafuente)

Como a los artistas de la Bauhaus en aquella época (Josef Albers, del que pudimos ver dos exposiciones recientemente, en Madrid y Cuenca, es un buen ejemplo), a Kurt Schwitters lo movía la búsqueda constante. Para él, el arte era –como dejó dicho– creación, y no imitación de “la naturaleza” o de “otros colegas, como sucede normalmente”. A propósito, lo nuevo no tenía (no tiene) por qué ser caro: el buen anuncio es barato, rezaba el que diseñó para dar a conocer su estudio. No es, una vez más, una cuestión de dispendio sin control, sino de gusto. De buen gusto fruto de esa búsqueda continua que llevó a cabo. Un espíritu rebelde, sí, pero aplicado.

Rafa Martínez

 

Breve visión histórica de los libros de artista

BREVE VISIÓN HISTÓRICA
DE LOS LIBROS DE ARTISTA

Vamos a dar una visión de la historia del libro de artista, en adelante LA que nos acerque a las posibles clasificaciones con las que poder adjetivar la descripción de un LA.

A mediados del s. XX, los artistas comienzan a experimentar con nuevos soportes formatos y materiales alternativos a los considerados géneros tradicionales de expresión plástica: la pintura, la escultura y la obra gráfica.

Interesados por el soporte «libro», los artistas comienzan a utilizar éste medio, -hasta entonces- tradicional vehículo de textos literarios o teóricos, para darle otro uso: la experimentación plástica. Edward Ruscha con las ediciones Twenty-six gasoline stations, (edición de 400 ejemplares numerados pero sin firmar,1963), y  Every building on the Sunset Strip, con un desplegable a modo de acordeón en su interior (1.000 ejemplares, 1966); junto con  Dieter Roth que edita Daily Mirror (1970) y las publicaciones del movimiento Fluxus, con los libros de Maciunas, o los conceptuales de Kosuth o Tim Ulrichs son claras muestras de las creaciones en busca de otros formatos.

"Twenty six gasoline stations", Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Twenty six gasoline stations de Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Estas obras inician el concepto actual de LA, según la historiadora y estudiosa del genero Anne Moeglin-Delcroix, Esthétique du livre d’artiste,  Bibliothèque Nationelle de France, París, 1997.

En estos momentos se toma conciencia del libro como una entidad artística propia, creándose un nuevo género independiente. Es por tanto un género del arte contemporáneo nacido en la segunda mitad del s. XX, a cuyo momento se llegó gracias a unos antecedentes cercanos en el tiempo, y que ayudaron a la creación del concepto actual del LA.

Obra de Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

«Daily Mirror » Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Simplificando mucho todas estas  influencias podemos y debemos citar a los poetas que rompieron con el texto lineal, cambiando la estructura del poema, autores como Mallarmé o Apollinaire, que con sus textos experimentales, preludiaban la escritura automática surrealista y que con sus ideogramas dibujan objetos mediante el texto tipográfico del poema: Calligrammes. Poèmes de la paix et de la guerre, 1913-16, y que dan paso a la poesía visual y a una forma diferente de la lectura de las páginas.

Calligrammes, de Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón.

«Calligrammes», Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Las vanguardias históricas, rompedoras de tradiciones artísticas, son, también, antecedentes claros del libro de artista: El Cubismo, supera los esquemas anteriores alejándose de la visión unifocal del objeto y que incorpora el collage y la tipografía. El Futurismo, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti con el Manifiesto de 1909, rompe con la tradición anterior en todas las facetas de la vida artística, cultural y social.

Les mots en liberte futuristes de Marinetti.  Imágen cortesía de José Emilio Antón

«Les mots en liberte futuristes», Marinetti. Imágen cortesía de José Emilio Antón

Para nuestro nuevo género artístico es importante la revolución poética futurista, con las innovaciones visuales en las páginas de las revistas y los libros, mediante la transformación tipográfica, la ruptura en la composición de la página, una nueva ortografía, el ruidismo y las onomatopeyas incorporadas al texto. Se rompe la página tradicional pasando a una página pictórica, y por tanto transforma el libro en un espacio plástico-poético.

Se renueva toda la poética dando paso al letrismo, la poesía concreta, visual, cinética, de acción…;como en Les mots en liberte futuristes (1918), de MarinettiDepero futurista de Depero (1913-1927), ejemplos concretos de este periodo.

Depero futurista, Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

«Depero futurista», Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Duchamp, configura la idea de utilizar el soporte libro como transmisor y vehículo de imágenes y textos, clave para entender la aparición de los libros de artista. Recordemos su concepción multidisciplinar de la obra de arte, los ready-made, (objetos ya realizados encontrados, que por ser elegidos por el artista se convierten en arte), los ensamblajes, los montajes ambientales y sus cajas.

Su libro Malheureux (1919) contenía las instrucciones para ser expuesto a las inclemencias del tiempo y así transformarse, indicando el camino a los libros intervenidos por los artistas. A bruit secret (1916), ovillo de cuerda entre chapas de latón, es precursor del libro escultura.

La utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado es, también, referencia fundamental para el futuro LA. Caja (1914), contiene notas manuscritas y dibujos; Caja verde (1934) y Boîte-en valise (1935-1941), son obras clarificadoras de este concepto.

Bote en valise de Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

«Bote en valise» Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

 

Un ruido secreto, de Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

«Un ruido secreto» Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

El surrealismo, que viene del subtítulo Drama surrealista de la obra de Apollinaire, Les mamelles de Tiserías, aportó la escritura automática, el frottage, el objeto surrealista y, como los futuristas, el concepto interdisciplinar de las artes.

A Marcelle Ferry, de A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

«A Marcelle Ferry», A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

El cambio en la naturaleza o destino de un objeto constituía un hecho artístico surrealista, por lo tanto el “objeto libro” adquiere un nuevo valor al transformarse en obra de arte en si mismo. Marx Erns, Arp, Man Ray, Cornell  entre muchos más, sitúan algunas de sus obras en la sintonía de lo que serán los LA.

El Manual de las maravillas, de Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

«El Manual de las maravillas» Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

Las vanguardias rusas, desde el constructivismo de 1914 a las obras multifuncionales y los diseños gráficos a partir de la revolución del 17, con obras de El Lissitzky, Rodchenko, Malevich, Popova, Akímov…, son inspiración para los artistas actuales.

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Habría que citar también las ediciones de los dadaístas; el libro desplegable La prose du Transsibérien et de la petite Jeane de France (1913) de Sonia Delaunay y las obras de Kurt Schwitters y de Bruno Munari.

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los diseños de la Bauhaus, escuela de diseño, arte y arquitectura, fundada por Gropius en Weimar, esta escuela editó los Bauhausbücher, a partir de 1925.

El ejemplar 4 de Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen cortesía José Emilio Antón

El ejemplar 4, Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen archivo Vicente Chambó

Y por último el movimiento Fluxus, que cuestiona el sistema establecido del arte y su comercialización, del que hemos hablado en un principio.

Estos son algunos de los diversos antecedentes, más contemporáneos, en los campos de la poesía y de las artes plásticas. El resultado de todos los antecedentes históricos y las aproximaciones desde la poesía, la plástica o los talleres de obra gráfica, dan como resultado el LA actual. Su carácter multidisciplinar incorpora en su elaboración, los talleres de encuadernación, la fabricación de papel artesanal, y todo tipo de artes aplicadas y artesanales. Parámetros nuevos que diferencian éste género de las otras formas de expresión dentro de las bellas artes y que en muchas ocasiones convergen dando como resultado un tipo de obra diferente, de gran diversidad y de gran libertad creativa.

Conferencia de José Emilio Antón, II parte. Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014. Coordinación y adaptación Vicente Chambó.

Ver primera parte de la conferencia https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

 

Tomislav Gotovac en Espaivisor

Total Gotovac de Tomislav Gotovac
En Galería espaivisor
c/  Carrasquer, 2. Valencia.
Hasta el 21 de Marzo de 2014.

Nacido en 1937 en Sombor (Reino de Yugoslavia, hoy en Serbia), murió en 2010 Zagreb, Croacia. Tomislav Gotovac fue un cineasta, fotógrafo, artista visual y performer. Estudió en la Facultad de Arquitectura de Zagreb (1955-1956) y se inscribió en el programa de dirección de cine en la Academia de Artes Escénicas en Belgrado en 1967. Se graduó en 1976.

Desde principios de la década de 1960 introdujo los temas sociales en su trabajo los cuales aborda de manera crítica, usando un lenguaje contemporáneo con una actitud radical. Este director de cine estructuralista y accionista no creía en la política, que consideraba muerta, pero sí en el arte como vehículo para el cambio. Caminó desnudo por diversos espacios públicos en un intento de provocar a un estado construido sobre la docilidad de las masas, afirmando su diferencia entre la dura línea de la conformidad social. Ridiculizó todos los puestos de poder y «a todos los que sirven al poder, independientemente de los sistemas políticos y sociales».

Tomislav Gotovac en una de sus performances.

Tomislav Gotovac en su performance, «¡Te quiero!»

Junto con sus acciones, Gotovac hizo películas experimentales y, en 1964, inauguró la edad dorada del cine underground yugoslavo con tres de sus obras. Gotovac mostró un temprano interés en el cine viendo películas clásicas en los cines del Zagreb. A mediados de los años 1950 asistió a proyecciones y reuniones en el Kino-klub de Zagreb (Cine-club de Zagreb), donde conoció a algunos de sus futuros colaboradores. Su artística carrera comenzó en el 1960 con una serie de fotografías (Cabezas 1960), seguidas pronto con otras fotografías relacionadas con su cuerpo como tema principal (la exposición «Elle», en 1962, «respirando el aire», 1962; «Manos», 1964; «Posando», 1964; «Cabezas de 1970», 1970). Realizó su primera película experimental en 1962 (La muerte). Además para un documental experimental hizo películas como «La mañana de un fauno» (1963) y la trilogía de la línea recta (Stevens-Duke), «El Jinete Azul» (Godard Art) y «Círculo» (Yutkevich-Count), todas hechas en 1964. Recibió por ello varios premios en los festivales cinematográficos.

Además de trabajar en la fotografía y el cine, Gotovac hizo numerosos collages en 1964 y 1965, inspirados en la obra de Kurt Schwitters. Hizo su primera performance «Nuestro Happening» en Zagreb en 1967. En la mayoría de los casos, sus acciones provocadoras no fueron anunciadas, como el «Streaking» realizado delante de una gran multitud de personas en 1971, cuando corrió desnudo por la calle en Belgrado, Zagreb, o con ¡Te quiero! caminando desnudo y dando besos al asfalto en el centro de Zagreb en 1981.

Él es el autor del primer happening en Yugoslavia (Zagreb, 1967) y el primer «Streaking»(Belgrado, 1971), además de hacer diversas series fotográficas que presentó como secuencias de películas o como documentos de sus performances, como por ejemplo, la exposición «Elle» (1962), «las manos» (1964), o «Streaking» (1971), donde Gotovac corrió desnudo a través de la calle Sremska de Belgrado. Gotovac recrea la performance diez años después en «Ilica», (la calle principal de Zagreb) en su actuación titulada Zagreb, te amo (corriendo desnudo, besando el asfalto). La performance sorprendió al público de a pie de Zagreb. Se resta pues importancia a la recuperación de su obra dentro de la narrativa de Historia del arte nacional croata y los clichés habituales de los subrepresentados disidentes que lucharon por la libertad de expresión artística en los tiempos oscuros de la represión comunista, tal y como cuenta en la historia de las lecturas estándard de «El cuerpo en el socialismo «. La selección de sus obras intenta acentuar procedimientos específicos, cuya estricta disciplina y posesividad analítica, a menudo traspasen en exceso y transgresión, para reforzar una vez más principal la organización sistémica que subyace a ellas, manteniendo su autonomía como la última responsabilidad para el sistema auto-inventado y perfeccionado cuya lógica de hierro gobierne la vida y arte de Gotovac.

A mediados de los años 1980, Gotovac realiza varias performances vestido con diferentes trajes, como el de Superman, barrendero, deshollinador, momia o Santa Claus. Pasó muchos años haciendo performances en distintos espacios públicos, basándose en el body art, cuyo propósito era sorprender y escandalizar al ciudadano medio, con un contenido provocativo. La excepcional popularidad de Gotovac o la fama de su «cuerpo retórico» se basa en las representaciones fotográficas que realiza en su práctica artística accesible para el público en general. El culto estatus de Gotovac se basaba en una creatividad y persistencia existencial con la identificación del arte y (su propia) vida, en la consideración de la creatividad como una extensión de la existencia del artista y la anticipación del arte en las mitologías individuales a través de (su propia) realización de la absoluta singularidad y la inadaptación de la personalidad del artista. Por estas razones el carisma de sus obras fue inconmensurable, -especialmente cuando se refieren a la relación entre el arte y política- y sus performances antológicas.

En 1984 se proclamó «Paranoia View Art» como una serie de actividades tales como performances y exposiciones de documentos. Durante toda su carrera artística Gotovac utilizó en distintas ocasiones su propio cuerpo como sujeto, mostrando distintos cambios físicos sin esconderse. Un ejemplo de ello es «Mister Foxy» (2002), donde recrea las mismas poses que hizo una modelo en una revista porno. En 2005, cambió su nombre por el de Antonio Gotovac Lauer como un acto de homenaje a su madre Elizabeta Lauer.

Gotovac es visto hoy en día como un artista cuyas innovaciones tuvieron una gran influencia en generación posterior de artistas plásticos, cineastas y artistas en general. Su culto estatus se basa en una persistencia creativa y existencial que identifica su arte y su propia vida. Sus obras han sido expuestas tanto en Croacia como en el extranjero. Entre las exposiciones y proyecciones mas recientes están las exposiciones individuales hechas en la Galeria Frank Elbaz, en París; en el estudio Edward Krasinski, en Varsovia (2012), y en la 54 ª Biennale di Venezia. La presentación croata realizada en 2011; Moderna galerija, Ljubljana (2009) y numerosas muestras colectivas: como formas biográficas. Entre estas encontramos la construcción de la persona Mitológica realizada en el Museo Reina Sofía, Madrid (2013-14); La Libertad de sonido: John Cage detrás de la Cortina de Hierro en el Ludwig Muzeum, Budapest; la exposición de hombres desnudos a partir de 1800 hasta la actualidad en el Leopold Museum, Viena; El hombre desnudo, en museos como el Lentos Kunstmusem, Linz, Ludwig Muzeum de Budapest o el Zagreb kinoklub. También ha realizado performances como, «la acción y la película» en el Centre Pompidou, Cinema 2, París y en Yugoslavia. Ha presentado cine experimental como en el Anthology Film Archive, en Nueva York; Ecologías de la Imagen/una sexta parte de la Tierra. Ecologías de la imagen -MUSAC- Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, León (2012); Museu de les narrativas Paral-leles / Museo de paralel Naratives-MACBA-, Barcelona; El socialismo y la Modernidad: Arte, Cultura y Política 1950-1974 en el Museo de Arte contemporáneo, Zagreb (2011); Promesas del pasado. Una historia discontinua del arte en la Europa del Este en el Centro Pompidou de París, de máscaras en el Bregenz, Magazin4 Bregenzer Kunstverein (2010);  o la exposición «Gender Check Feminidad y masculinidad en el arte de la Europa del Este» en el Museo Moderner Kunst de Viena (2009).

Tomislav Gotovac en una de sus performances.

Tomislav Gotovac en una de sus performances.