El arcoiris femenino de Juan Olivares

She’s like a rainbow, de Juan Olivares
Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

La sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau acoge la exposición ‘Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch’, (FCB), que ha recaído en el artista Juan Olivares por su obra ‘She’s like a Rainbow’, presentado por la Galería Set Espai D’Art.

La FCB con este premio busca “fomentar la difusión de la cultura en general y del arte contemporáneo en particular y poner en valor la labor indispensable de las galerías de arte para la consecución de ambos objetivos”. Contar con el apoyo de la Universitat de València a través de la cesión de la sala de exposiciones más grande de La Nau, ha sido fundamental para conseguirlo, ya que, en este espacio singular, el público podrá disfrutar de la calidad de las obras que optaban al galardón, en una exposición única, con 26 piezas seleccionadas por 13 prestigiosas galerías como partes  especiales de sus colecciones para optar a este premio. La exposición permanecerá hasta el 22 de mayo.

Juan Olivares, junto al micrófono, durante la entrega del Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

Juan Olivares, junto al micrófono, durante la entrega del Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. Imagen cortesía de La Nau.

La selección ha sido realizada por Juan López-Trigo, presidente de la FCB, Carlos Pascual de Miguel, patrono de la FCB, abogado y coleccionista de arte, Juan Viña, de la Universitat de València y patrono de la FCB; Kosme de Barañano, catedrático de Historia del Arte de Universidad Miguel Hernández, Lorena Corral, historiadora del Arte, comisaria independiente y directora de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Coca-Cola y Norberto Piqueras, coordinador de Exposiciones del Centro Cultural La Nau de la Universitat de València. Este jurado ha seleccionado la obra de Juan Olivares por unanimidad.

En la pintura de este artista de Catarroja, según la define Rosa Ulpiano, “se percibe un efecto collage por las capas que le dan forma y por las distintas piezas que van componiendo la obra. Su proceso creativo está relacionado con los ritmos y experiencias de lo vital, en el que el tiempo es un componente indispensable en el resultado final. Olivares encuentra inspiración en el cine, el jazz y en la poesía”.

She's like a rainbow, de Juan Olivares.

She’s like a rainbow, de Juan Olivares. Imagen cortesía de La Nau.

 

La mirada de Madoz

Coloquios de Cultura Visual
Fundación Mainel
Plaza Porta de la Mar, 6. Valencia
Todos los viernes de noviembre, 2015, a las 19.30h

Las nuevas formas del coleccionismo de arte, la peculiar mirada del fotógrafo Chema Madoz y una retrospectiva de los últimos 100 años de cultura artística valenciana. Es el programa de los Coloquios de Cultura Visual, organizados por la Fundación Mainel, que se celebran todos los viernes de este mes de noviembre y reúnen a artistas, profesionales, estudiosos y amantes de la cultura visual, para reflexionar acerca del papel que ésta tiene en la sociedad actual.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En esta vigésima edición destaca la sesión del día 13 dedicada a Chema Madoz, uno de los fotógrafos más relevantes del panorama actual. La mirada de Madoz convierte los objetos cotidianos en algo extraordinario, creando un juego de metáforas que ha llevado a calificar su fotografía como poesía visual. Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, Madoz (Madrid, 1958) ha realizado numerosas exposiciones individuales, tanto en España  como en el extranjero, y en su obra destacan los trabajos surrealistas en blanco y negro.

Capta imágenes extraídas de hábiles juegos de imaginación, en los que perspectivas y texturas crean un impactante efecto visual. En el encuentro de Valencia el fotógrafo madrileño conversará con el profesor Luis Vives-Ferrándiz sobre esta peculiar mirada del fotógrafo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En la primera mesa, que tendrá lugar el viernes 6, intervendrán Rosina Gómez-Baeza y Alicia Ventura, expertas en arte y coleccionismo, quienes con el artista y galerista Mira Bernabeu tratarán desde un prisma profesional el papel de los nuevos mecenas y el nuevo coleccionismo en el arte contemporáneo.

El día 20 de noviembre, última sesión, se dedicará a hacer un viaje por los últimos 100 años de la cultura artística valenciana. El encargado de este recorrido es el historiador del arte José Francisco Yvars, quien fuera director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Los Coloquios de Cultura Visual es una de las actividades culturales más longevas y mantenidas en el tiempo de todas las que tienen lugar en Valencia. Comenzaron en 1997, año en el que se celebraron dos ediciones en el Colegio Mayor Universitario La Alameda. Tras la buena acogida de la iniciativa, la Fundación Mainel estableció los viernes de noviembre como la fecha a señalar en el calendario, y no ha faltado nunca a la cita.

Importantes nombres de las artes y de la docencia de nuestro país han dejado su huella en los Coloquios. Antonio López, Román de la Calle, Tomás Llorens, Felipe Garín, Venancio Blanco, Julio López, Horacio Silva, María Corral, Alberto Corazón, Kosme de Barañano, Eva Lootz, Isidro Ferrer o Jaime Rosales son sólo algunos de estos nombres. Todas las sesiones se celebran a las 19.30 horas en la sede de la Fundación Mainel y son de acceso libre hasta completar el aforo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

 

Cortés llega al IVAM con formas del pasado

El diario alemán Costa Blanca Nachrichten se ha interesado por la opinión de AVVAC sobre el reciente nombramiento del nuevo director del IVAM. Ignacio París, presidente de AVVAC de 2009 a 2012, responde:

La elección de un nuevo director implica también una nueva etapa para el IVAM. ¿Cuáles son los retos más importantes con los que tiene que enfrentarse el sucesor de Consuelo Císcar?

Aunque el periodo Consuelo Ciscar ha sido nefasto, el declive del IVAM se inicia antes; bajo la dirección de Cosme de Barañano, y tiene como punto de inflexión el cierre de la segunda sede del IVAM –el Centre del Carme– un espacio singular que se había demostrado extraordinariamente fecundo y sugerente para los artistas y proyectos que allí se desarrollaron. Este cierre rompió la articulación del museo en dos espacios, uno dedicado fundamentalmente al arte moderno y el otro al contemporáneo, una estrategia que se había mostrado eficaz. Pero volviendo de manera más precisa a tu pregunta; en la recuperación del prestigio del IVAM los retos que debe afrontar se desarrollan en varios frentes: En el ámbito estricto de la gestión política y administrativa son necesarias la transparencia contable y la plena autonomía profesional desarrollándola al margen de la mercadotecnia de los partidos políticos. Por otra parte la recuperación del prestigio intelectual de este espacio debe estar basado tanto en el rigor y profundidad curatorial de los proyectos expositivos que se lleven a cabo como en el desarrollo de actividades culturales que piensen y debatan críticamente el arte, el sentido del museo y el hecho expositivo. Se trata de convertir el museo en un espacio de comunicación, pero también de investigación debate y pensamiento. Por último pero no menos importante es tanto repensar la formas de diálogo, participación e integración con la ciudad, el barrio y el sector profesional local como establecer una red de colaboraciones con otros espacios, nacionales y foráneos que posibilite el intercambio de producciones y proyectos y la optimización de recursos.

¿José Miguel García Cortés tiene la experiencia necesaria para afrontarse a estos retos?

Hay que dar un margen de tiempo y dejar trabajar al nuevo director. Pero en cualquier caso y viendo su trayectoria parece carecer de experiencia internacional y su perfil especialmente los últimos años es más es el de un docente y teórico, que puntualmente ha llevado a cabo algunos proyectos expositivos, que el de un comisario independiente o el director de un espacio expositivo.

¿Ha valido la pena elegir el nuevo director a través un concurso internacional? ¿O los resultados, para el sector del arte, son más bien una decepción?

Es innegable que la convocatoria de un concurso es importante y supone los reconocimientos primero de que es urgente avanzar en los usos democráticos en el ámbito de la gestión cultural y segundo que la gestión anterior era inadecuada en sus formas. Sin embargo, desde el punto de vista de AVVAC, el proceso ha estado plagado de irregularidades y no ha tenido ni la transparencia exigible ni funcionamiento deseable –algo que ya denunciamos en su momento criticando la composición del jurado– y que se ha agravado con la ausencia inexplicada de alguno de los que inicialmente fueron nombrados. Por otra parte sabemos que la convocatoria de un concurso no es por si misma una garantía de democracia si en la intención política está instrumentalizar y pervertir el proceso. Parece que solo había una intención de maquillaje democrático y no de regeneración. No era mucho mas que una operación de propaganda. Teniendo en cuenta que la reclamación sectorial de “buenas prácticas” se remonta a principios de 2007, haber conseguido que en 2014 se convoque por primera vez un concurso público para la dirección de un museo en la Comunidad Valenciana y que el proceso sea decepcionante, podría, con optimismo, calificarse de una victoria pírrica. Por otra parte tan necesario como el concurso es la constitución de un consejo rector o un patronato independientes, ya que estos organismos pueden condicionar la gestión del director convirtiendo el concurso en una mera formalidad.

Hay quién dice que García Cortés ha sido un protegido de Císcar. ¿Hubiese sido mejor un director que no haya tenido ninguna relación con el IVAM hasta ahora?

De hecho es Císcar quien lo nombra director del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC). Y desde luego hubiera sido necesario que se nombrara a alguien sin ninguna vinculación con Císcar o la última etapa del IVAM, y Cortés en su trayectoria profesional parece íntimamente vinculado a un pasado y a unas formas de actuar que exigen una regeneración. Ahora lo que debemos exigir es que quien esté al frente del museo afronte el inmediato, o progresivo, desmontaje del entramado de intereses económicos y personales que ha empobrecido intelectual y económicamente al IVAM durante la etapa Císcar

Con un presupuesto tan a la baja, ¿es posible recuperar el prestigio que el museo tenía antes?

Creemos que sí. Aunque sea complicado, no se trata tanto de disponer de mucho dinero como de una gestión eficaz e inteligente. Probablemente sea imposible realizar espectaculares exposiciones de arte moderno, pero la contemporaneidad si se puede explorar con un presupuesto menor. El gran problema es la inflación de una plantilla cuyos meritos en muchos casos es discutible y que hipoteca presupuestariamente el desarrollo de actividades, que es lo que da sentido a la institución. En cualquier caso creemos que si se aspira a tener un museo de calidad, la financiación pública no puede continuar recortándose y que si la institución vuelve a gestionarse profesionalmente y de modo transparente el apoyo público (estatal, regional y local) debería irse incrementando.

La colección del IVAM está considerada bastante fuerte. ¿Se podría aprovechar más estos recursos propios?

Una irreflexiva política de donaciones ha deteriorado en los últimos años considerablemente la colección, aumentándola excesivamente en volumen pero no en calidad y haciéndole perder sentido (con el problema presupuestario y dotacional que esto conlleva). Sin embargo es cierto que en épocas anteriores se construyó, además de manera económica, una colección interesante y plena de sentido que debe ser un recurso importante para el IVAM. Sin embargo desde AVVAC queremos advertir contra la idea de las relecturas constantes de las colecciones como mantenimiento de la actividad de los museos en tiempos de crisis por la renuncia que esto supone al impulso a la producción y creación contemporánea que en España tanto depende de las instituciones.

Comparado con museos como el Reina Sofía o el Macba, el sueldo del nuevo director del IVAM va a ser bastante más bajo. Con estas condiciones, el IVAM seguirá jugando un papel menor en el panorama museístico de España, ¿no?

Comparado con la precaria situación de los artistas en España, el sueldo de director del IVAM no es bajo. Uno de los problemas menos abordado en los debates sobre la gestión del arte en este país es la excesiva relevancia que tiende a atribuirse a los directores. Una verticalidad estructural que no favorece el diálogo y el trabajo en equipo. Un buen museo debe ser fruto también de la colaboración y la convivencia de voces y criterios del trabajo conjunto de los equipos que lo componen y de los profesionales que eventualmente intervienen. En cualquier caso el interés de un museo no es directamente proporcional al sueldo de su director. En el mismo IVAM se pudo comprobar con el desmedido sueldo de Barañano y la progresiva pérdida de interés del museo.

A Consuelo Císcar se le ha reprochado, entre otras cosas, que el IVAM haya estado ligado demasiado a la política. ¿Cómo se puede evitar tal situación, dado que el museo depende del dinero de la Generalitat?

En una sociedad realmente democrática es precisamente la financiación pública la que debe ser garantía de independencia, ya que es el dinero de todos y ese dinero debe de ser el que posibilite la diversidad de acción, pensamiento y crítica. Esto es algo que a veces no entiende el poder político, que tiende a excederse en sus atribuciones. Así que depende en primera instancia de la independencia y capacidad de negociación de los responsables del museo el poder mantener la independencia. En segundo lugar el sector profesional y la sociedad civil tendrán que reclamar la participación en los órganos de gobierno de los museos como garantía de diversidad y servicio público.

¿Qué haría falta cambiar para que el IVAM fuese un foro de intercambio y una referencia también para los artistas de la región?

Eso depende de la voluntad del actual director, de su concepto de museo, del interés en proyectar una mirada sobre el presente e insertarse en la realidad cultural mas cercana con la creación de un espacio dinámico de debate investigación y pensamiento, donde los criterios de excelencia se basen tanto en la colaboración con el exterior como en el impulso y fortalecimiento del tejido creativo local. O de si por el contrario el proyecto que ha presentado es el de un “museo espectáculo”.

El grupo parlamentario EUPV ha pedido una auditoría especial sobre la gestión del IVAM durante los tiempos de Císcar. ¿Cómo se podría mejorar la transparencia en cuanto a la gestión del museo?

Hoy por hoy depende de la conciencia democrática de políticos y gestores, pero como dijimos antes para profundizar en un proceso de gestión transparente es fundamental que en el organigrama de cualquier museo existan organismos independientes y de composición plural con capacidad para conocer cuentas y presupuestos, aprobar adquisiciones y donaciones, etc.

POR UN NUEVO IVAM

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”
El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria
Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

Visitantes
El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda
El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Eva Caro

Tareas para el nuevo director del IVAM

El pasado 24 de abril se publicaba en eldiario.es/cv un artículo en el que se detallaban las cuatro tareas urgentes a llevar a cabo en el IVAM para su regeneración, antes del cambio de dirección. La Conselleria de Cultura no ha llevado a cabo esas tareas de limpieza, ¿las llevará a cabo el director electo, José Miguel García Cortés?

La trayectoria de García Cortés está ligada a la de Consuelo Ciscar, pues fue ésta quien lo nombró director de La Gallera y posteriomente del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC). También fue llamado para estar al frente de un proyecto frustrado, que pretendía convertir el Centre del Carme de Valencia en un gran centro cultural al estilo del CCCB de Barcelona.

En el sector del arte crece el escepticismo ante la estrecha relación que ha vinculado al recién elegido director del IVAM con quien se considera que ha sido su peor directora, pues puede que la condición del nombramiento sea no remover el pasado.

Las tareas siguen sobre la mesa:

“Una auditoría para conocer las cuentas

El IVAM tiene un presupuesto cercano a los 6 millones de euros, la mitad que hace un lustro. Aunque la Generalitat asegura que sus cuentas están bajo control y supervisadas anualmente por la Sindicatura de Comptes, asociaciones como Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) y Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana (LaVac) han pedido una auditoría.

De hecho, la gestión de Císcar ha estado marcada por compras tan discutidas como las realizadas por tres millones de euros al artista al que promovía José María Aznar o las 61 fotografías adquiridas por casi medio millón a Gao Ping, el galerista chino ahora en prisión por liderar una trama dedicada al blanqueo de dinero.

Despolitizar el Consejo Rector

El Consejo Rector del museo, liderado por la consejera de Cultura, María José Catalá, y su equipo, e integrado, mayoritariamente, por profesionales afines al PP, debería hacerse el haraquiri. Debería, cree gran parte del sector, promover su renuncia para dejar paso a un “órgano al que deberían integrarse profesionales cualificados elegidos por concurso público, con un jurado integrado únicamente por profesionales del sector no vinculados al IVAM», como ya ha pedido, por ejemplo, AVVAC.

Frenar las gestiones de Císcar

Con la destitución de Císcar, la mujer de Rafael Blasco, a la espera de condena por la supuesta apropiación de fondos públicos destinados a la cooperación, se deberían frenar todas sus gestiones a la espera del nombramiento del nuevo director. Según fuentes del sector, Císcar ha trabajado últimamente a destajo para acelerar compras, concretar la futura programación del museo e incluso pretendería asistir a la Bienal de Dakar en representación del IVAM.

Destitución del personal de confianza

Desde el sector se ha denunciado en varias ocasiones la necesidad de “ racionalizar el estado de la últimamente engordada plantilla” del IVAM.  Hay quién va más lejos y pide la destitución del equipo de confianza de Císcar –al menos los cinco subdirectores y dos administrativas- y la conformación de una nueva estructura en la que, además, se depuren las duplicidades generadas por la superposición de los profesionales nombrados por Císcar a aquellos heredados de su predecesor, Kosme de Barañano (…)”.

Voro Maroto

25 años: el ocaso del IVAM

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) celebra sus 25 años de existencia. Una existencia que ha vivido un deterioro agresivo en su mala gestión. Si otrora fue el ejemplo a seguir por otros museos nacionales e internacionales aun con escasos medios económicos, hoy día es el modelo que ejemplifica el declive cultural de una ciudad.

En sus orígenes el IVAM se constituyó como algo más que un museo, como un Instituto; que de acuerdo a sus objetivos fundacionales debe impulsar y dinamizar todo el sector del arte contemporáneo. Y que además, como tal, hoy día debería mantener este correlato con el tejido de profesionales que trabajan en la ciudad y a los que se ha dado la espalda. Desde el año 2000, el IVAM entró en una degradación que, a lo largo de una década, ha sido cada vez más notable.

IVAM cuando los museos hacen "crack"

En la actualidad, se evidencia en demasía como el Instituto ha perdido completamente aquella relevancia en el contexto artístico y su programación incumple gran parte de las funciones de sus estatutos fundacionales. En opinión de una mayoría de profesionales, desde el año 2000 las muestras que se presentan en el IVAM están directamente relacionadas con los caprichos y compromisos de sus directores, sin seguir las directrices de difundir y dar a conocer las propuestas que configuraron el arte del siglo XX y las que están sentando las bases del XXI.

Desde las asociaciones que firmamos este comunicado queremos también poner de relieve que los parámetros de profesionalidad en la gestión, en los modelos de relación con los agentes implicados (proveedores, artistas, comisarios, prensa, etc..) y en los sistemas de evaluación y control de los objetivos y del gasto, no cumplen los mínimos criterios deontológicos deseables. Existe, además, una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por la dirección del centro y que en un sinfín de ocasiones hemos denunciado públicamente.

Por todo ello, exigimos transparencia. Transparencia en las cuentas del museo y en las adquisiciones de obra para su colección, en la contratación de servicios externos, así como en las cuestiones relacionadas con las donaciones. Del mismo modo, pedimos, en un momento como el actual, que su directora dimita o sea destituida de su cargo si no explica de manera pormenorizada aquellos asuntos en los que la independencia entre el dinero público y sus intereses privados se ha visto comprometida e incumplida. Y principalmente, consideramos que su sustitución al frente de la dirección del IVAM es ya imprescindible, mediante un procedimiento de acuerdo al Manual de Buenas Prácticas (que otras autonomías gobernadas por el PP ya han asumido y aplicado a sus políticas culturales), que garantice la selección no politizada de un profesional con el perfil adecuado. A través del concurso público se pretende aplicar la máxima de una democracia cultural en la que el rigor y la regularidad acompañe las bases de nuestro sector como parte del aparato democrático.

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

El prestigio o desprestigio de una institución, se incorpora y afecta a la acción de quien gobierna. La trayectoria histórica del IVAM y su constitución como elemento central del programa público de cultura exigen la consistencia de un proyecto, que por su calidad cuente con un elevado grado de consenso.

Solicitamos, al máximo responsable cultural de nuestra comunidad, el Presidente Alberto Fabra, que tome cartas en este asunto donde, una vez más, la labor de los profesionales del sector de la cultura y el arte moderno y contemporáneo se ha visto ninguneada y maltratada, a la vez que los intereses culturales, económicos y turísticos valencianos han resultado gravemente dañados. Algo que, una vez más reiteramos, vamos detectando desde largo tiempo. Los profesionales reivindicamos un IVAM vivo, activo, en el que podamos trabajar, investigar, proponer y para el que deseamos una integración total en la participación del crecimiento cultural de la ciudad de Valencia.

Por último, solo podemos hacer un llamamiento a nuestros políticos para que con su ayuda podamos devolver el rigor y el respeto a esta institución, contribuyendo con ello a iniciar un nuevo ciclo capaz de reactivar el importante papel que el IVAM está llamado a desarrollar.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)