Juan Madrid: «¿Cómo y por qué hemos llegado aquí?»

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | Juan Madrid
‘Gloria bendita’ (Alizanza Editorial, 2020)
Viernes 2 de octubre de 2020

Almuerzo junto a Juan Madrid unos boquerones rebozados en el restaurante El Pesetas de Salobreña, la localidad costera granadina donde el más veterano y prolífico de los autores españoles de novela negra vive desde hace años. Juan Madrid está contento: acaba de ultimar las correcciones de ‘Gloria bendita‘, su primera obra desde el ictus que sufrió el 31 de octubre de 2016. Me informa de que Alianza Editorial tiene previsto publicarla a finales de este mes de octubre.

¿Te ha costado mucho volver a escribir una novela?

Un poco más que lo habitual. He tenido que llevar un registro de lo que iba escribiendo para evitar olvidarme de lo que ya había contado. Siempre he tenido muy buena memoria, pero el ictus me ha dejado como secuela el que me olvido de vez en cuando de cosas. Así que utilicé ese registro para no perder la pista de personajes, situaciones o conflictos. Y, además, esta vez he contado con una muy buena editora que ha solucionado cualquier pequeño problema que hubiera podido surgir.

Y físicamente, ¿no te has fatigado esta vez más? Porque, aunque mucha gente no lo sepa, escribir es también un trabajo físico. Te pasas muchas horas sentado en posiciones que son incómodas, poco ergonómicas, por decirlo de alguna manera.

Sí, Javier. Pero tú y yo estamos acostumbrados. Yo llevo escribiendo muchas décadas, toda mi vida. Y tú también.

Ya, pero a mí cada vez me cuesta físicamente más. Ya no soy un mozalbete. Entonces podía pasarme siete horas seguidas sentado y escribiendo. Ahora me tengo que levantar cada hora porque me duele la espalda.

Efectivamente. A mí me pasa lo mismo. Pero puedo superarlo porque escribir es lo que más me gusta. No me molesta demasiado la incomodidad física. Como te he dicho, el principal problema de esta novela han sido los olvidos. Pero está solucionado, mi editora ha hecho un trabajo fantástico con el libro.

La última vez que hablamos me dijiste que el libro va de las cloacas del Estado y la monarquía.

Más o menos. Y tú no, pero muchas de las personas con las que he hablado me han dicho que estoy loco, que no se puede escribir de estos asuntos. Que sobre estos temas quizá podría hacerse un ensayo, pero no una novela. A mí me parece que no saben bien lo que es una novela. La novela es un pretexto para escribir una historia, que puede ser o no de ficción. Porque tú puedes convertir en ficción cualquier cosa que ocurra o haya ocurrido. Y mi novela cuenta lo que todos sospechamos que ha ocurrido en este país para llegar a este estado de cosas tan catastrófico y terrible.

¿Lo que ha ocurrido en materia política?

En materia política, social y moral. Lo que ha ocurrido para llegar a un nivel tan profundo de corrupción. A un nivel tan descarado de dominio de unas clases por otras. A tal situación caótica. Estamos en los peores momentos de la historia de nuestro país en mucho tiempo, y no solo por el coronavirus. A mí no me apetece contar lo del coronavirus, otros ya lo están haciendo. El coronavirus lo que ha puesto en evidencia es lo jodida que es la situación.

¿Cómo y por qué hemos llegado aquí? Esa es la pregunta que me hago en el libro. Y me hago una pregunta de escritor, no de ensayista. Los personajes de ‘Gloria bendita’ son actores o testigos privilegiados de la corrupción política. Al más alto nivel. A mi edad, no me corto ya.

¿Qué falló? ¿Qué pasó o dejó de pasar en España para llegar aquí?

Falló la Transición. De aquellos polvos vinieron estos lodos. La Transición fue absolutamente fallida, pero lo que generó fue peor. Por ejemplo, cuando se habla del problema catalán, se presenta al independentismo como que quiere acabar con la democracia, con la libertad, con España. Y esto me parece una respuesta impresentable. Es patético que todos los intelectuales orgánicos de este país den esa respuesta.

Juan Madrid y Javier Valenzuela durante la presentación de la novela de este último ‘Pólvora, tabaco y cuero’ (Huso, 2019). Fotografía cortesía de la editorial.

Sí, una respuesta facilona, demagógica y oficialista. Pero es que siguen en esa línea. Ahora salen como fieras en defensa de la monarquía. Sueltan el topicazo de que el Emérito nos regaló la democracia. Como si no hubiera habido lucha antifranquista, con miles de muertos, exiliados y detenidos.

Esta es una de las ideas más catastróficas de este país. Y es dominante. Tú preguntas a los intelectuales orgánicos que salen en los periódicos y televisiones y te dicen que Juan Carlos fue quien creó la democracia en este país. ¿Cómo puede haber gente que diga esto y se quede tan tranquila?

Quizá es que estos intelectuales orgánicos no son para nada librepensadores. Quizá sueltan cosas tan vulgarmente conservadoras porque quieren ganar premios, que los inviten a los saraos de palacio real, tener columnas bien pagadas en los diarios de papel…

Sí, participan de la gran mentira. Incluso cuando ya es público y notorio que la familia real ha creado uno de los contubernios económicos más grandiosos y siniestros del último medio siglo. Si esto se sabe, ¿cómo pueden seguir defendiéndolo? Clama al cielo la falta de moralidad de estos intelectuales. Y si carecen de moral, se diluye toda su maestría literaria, que pueden tenerla.

A mí me recuerdan lo que contaba un profesor de Historia Antigua que tuve en la facultad que se llamaba Santiago Montero Díaz. Contaba que las legiones romanas, cuando iban por Europa, siempre llevaban detrás los llamados felacos, que eran una horda que iba viviendo de la rapiña y la prostitución. Habían perdido absolutamente su personalidad propia y originaria, eran carroñeros de las legiones. Me he acordado de esto escribiendo mi nueva novela, pero algunos dicen que no sé lo que son las novelas.

¿Cómo no vas a saberlo si has escrito cuarenta o cincuenta?

Más, más. Probablemente sesenta.

Me contaste que en esta novela las principales protagonistas son mujeres.

Una abuela, una madre y una hija. Tenía ganas de hacerlo, era como un desafío. Escribir desde el punto de vista de la mujer.

Pero siempre con una escritura clara, ¿no?

Sí, siempre una escritura clara y concisa. La de mis maestros americanos y rusos. Los Hemingway, Hammett, Rubén Fonseca, Isaac Babel, Julian Semionov, Tolstoi… O como la del más reciente Kent Haruf.

¿Y por qué crees que tanta gente piensa que la escritura retorcida, pedante e ininteligible es más literatura que la limpia, sencilla y directa?

Porque le han dicho que es así. Incluso hay pueblos como el argentino que creen que hay que escribir como Cortázar. Que si no, no eres inteligente. Voy a decir un pecado y lo siento mucho, Cortázar no es el escritor que más me gusta. Me gustan algunos de sus cuentos, pero cuando deja de ser Cortázar.

Doy fe de que cuesta mucho más escribir claro como el agua.

Mucho más. Cuesta mucho más escribir como Cervantes. Escribir como que lo que estás escribiendo parezca verdad es muy difícil. Es lo que hacían también Pérez Galdós y Ramón J. Sender.

Recibiste hace unos meses en Barcelona el Premio Vázquez Montalbán de novela negra. Tú fuiste amigo y compañero de viaje de Manolo…

Bueno, antes que a mí se lo habían dado a un montón de gente. (Risas) Pero sí, Manolo y yo nos queríamos bastante. Lo que hicimos fue crear la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, que fue la hostia. Había escritores de Estados Unidos, de Rusia, de Cuba, de Alemania oriental, de Alemania occidental…

Me parece recordar que, a finales de los setenta o comienzos de los ochenta, Vázquez Montalbán dijo que en España solo había dos autores negros y que Juan Madrid era el otro.

No, dijo que Juan Madrid era una de los dos. (Risas). Manolo era un tipo ingenioso y brillante. Me gustaba mucho cómo escribía y cómo era como persona. Era burlón y simpático, no se lo tenía creído. Aquí hay gente que escribe media novela y ya se cree que es la hostia. Manolo no se lo creyó nunca en su vida.

Juan Madrid
El escritor Juan Madrid. Foto: Andrea Abril.

Javier Valenzuela

Crónicas del desastre

#MAKMALiteratura | MAKMA ISSUE #02
Juan Madrid | Crónicas del desastre
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Domingo 9 de agosto de 2020

Aquella mañana, Mariano Céspedes Batallón fue a ver a Paco, el de la tiendecita de la esquina, y se puso a hablar con él. Le debía dieciséis euros.

–Vengo a pagarte, Paco –le dijo.
–No hace falta, Mariano. Ya me pagarás. ¿Quieres el periódico? –le preguntó Paco–. Así te distraes un poco, hombre.
–Bueno…, no, creo que no, hoy no me lo voy a llevar.
–¿Y eso? Hombre, llévatelo…, ya me lo pagarás cuando lo leas. Venga, tío, tómalo. Así te entretienes. No lo estropees mucho y me lo devuelves luego.
–No, no…, en serio, para las mentiras que cuentan los periódicos. –Mariano le sonrió.

Gastaba barbita recortada, que se le estaba volviendo blanca. Tenía cincuenta y ocho años, pero aparentaba diez más. Yo lo había visto varias veces en el metro de Colón tocando los primeros compases de ‘La Internacional’ con el acordeón.

–Vale, como quieras, pero ya sabes…, tú eres un amigo. No lo olvides –le contestó Paco.
Mariano contó dieciséis euros y se los entregó. Paco se extrañó bastante y le dijo que no corría prisa.
–Pero a mí me gusta pagar las deudas, ya sabes.

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Páginas interiores del relato inédito de Juan Madrid (ilustración de Kolo), publicado en MAKMA ISSUE #02.

Eso fue lo que me contó Paco una semana después, mientras se le saltaban las lágrimas. Ahí fue cuando me enteré de que Mariano llevaba ocho años separado de su señora. Tenía dos hijos mayores, uno en Bilbao de guarda de seguridad y el otro por la parte de Sigüenza, un bala perdida que se dedicaba a las chapuzas. Llevaba parado desde 2009 y parece que tenía tres o cuatro nietecillos, y que ni sus hijos ni sus nietecillos venían a verlo. Paco me comentó que los dieciséis euros se los fio un día porque Mariano quiso regalarle a sus nietecillos unos cuadernos para colorear la última vez que fueron a verle el año pasado, por Navidad.

Mariano, después de ajustar cuentas con Paco, se fue para el bar del Teodoro y le dijo que cuánto le debía. El Teodoro se le quedó mirando.

–¿Te ha tocado la lotería, macho?
–No, no…, es que me gusta pagar las deudas. Ya sabes.
–No corre prisa, Mariano, tío. ¿Un cafelillo con leche? Paga la casa.

Paco me dijo que no debía de haber mucha gente a esa hora en el bar El Tropezón. Quizás estuvieran los de siempre: el Lalo, Pepe Vinuesa y algún otro. La cantidad que debía Mariano no debía de ser mucha, ya que no bebía. Su único vicio eran los cafés con leche y el tabaco –los Ducados–. Tampoco podía saber si después fue a otros lugares a pagar lo que debía. Eso él no podía saberlo. Recuerda que aceptó el cafelillo que le ofreció el Teodoro y que a Mariano casi se le saltaron las lágrimas de agradecimiento.

–Después de pagarle al Teodoro ya no sé lo que hizo –insistió Paco.
–Debió de haber vendido el acordeón, ¿no crees? –le dije–. ¿Lo llevaba cuando habló contigo?
–Pues, no, don Juan, no lo llevaba. Me hubiera acordado.
–De ahí debió de sacar el dinero para pagar las deudas, ¿no te parece?
–A lo mejor. El Teodoro me dijo que debía los cafés de la última semana: siete cafés con leche y tres paquetes de Ducados. Lo pagó todo.
–Seguro que lo vendería.
–Eso creo yo también. Desde luego, ya no podía tocar más en el metro, las autoridades no le dejaban; vamos, que no le dieron licencia, ¿sabe usted? Por esa ley del ayuntamiento, esa que dice que los músicos callejeros tienen que tener un carnet o un examen, ya ve. Y él pues no lo pasó. No era muy bueno, la verdad.
–Vaya, no sabía eso. Entonces, ¿le negaron el permiso para tocar en el metro?
–Sí, señor, se lo negaron. Eso me dijo.
–Tocaba bastante bien ‘Té para dos’ y ‘Mi amor vive arriba’ y ‘El humo ciega tus ojos’; se las sabía de memoria. En cambio, ‘La Internacional’…, bueno, tocaba los primeros compases y nada más.
–No parecía de izquierdas, sabe usted, y tampoco demasiado cabreado. Era un hombre tranquilo y serio.
–La procesión va por dentro, Paco.
–Sí, eso debió ser. Un día me dijo que debía haber ensayado más, haberse preocupado de tocar bien el acordeón. Estudiar solfeo y esas cosas. Parece que desde joven era aficionado al acordeón, lo tocaba en las fiestas familiares, ya sabe.
–¿Y sabes algo de su señora? ¿Dónde vive?
–Pues no. Me acuerdo de ella, claro. Siempre estaba de mala leche, cabreada, una tía de malas pulgas. Se llamaba Clarita… También me acuerdo de sus niños. Ahora deben ser unos muchachones. Ni siquiera venían a verlo.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Según me dijo Paco, Mariano Céspedes había estudiado Peritaje Mercantil, de joven, en la Academia Bilbao, que ya no existía. El título se lo habían homologado en 1968. Estuvo trabajando treinta años en Ferretería El Siglo XX, de la calle Valverde, que tenía dos pisos y ocho empleados, además de don Victorio, el dueño. Cuando se murió don Victorio, en 1998, sus hijos vendieron el edificio, que se convirtió en unos hermosos apartamentos muy modernos. Mariano estuvo en el paro, pero hizo un cursillo en el INEM de Informática y en 2001 se colocó de contable en Materiales de Construcción Josema, en la calle de San Hermenegildo, que llegaba a facturar al año dos millones de euros. Se compró el piso, pero Materiales de Construcción Josema quebró en 2009 y Mariano tuvo que tirar con muchas fatigas el año del paro. Desde hacía dos años tocaba en el metro y se sacaba entre veinte y cuarenta euros a la semana, cuando venían buenas.

Y ya no pudo pagar las deudas con el banco. Yo lo vi dos o tres veces en el metro. Una vez me paré a escucharle ‘Té para dos’ y le puse en el platillo un dinero, no mucho.

–Muchas gracias, caballero. ¿Le gustaría escuchar otra melodía? ¿Qué le parece ‘El humo ciega tus ojos?’.

Le dije que adelante y la tocó. Luego le ofrecí un cigarro y nos pusimos a fumar y a hablar. Me dijo que se había separado de su señora hacía ocho años y con lo que sacaba tocando el acordeón en el metro pagaba las letras del banco, pero que le habían cortado la luz. Comía en Cáritas y usaba velas.

–¿Puede usted tirar con cuarenta euros a la semana? –le pregunté.
–Sí, señor…, a base de no gastar en comida…, ya ve. Me sale justo para pagar las letras del banco. Y si falta…, bueno, si me falta le pido a los amigos, aunque ya no me quedan amigos que pedirles dinero. Todos están jodidos. Así voy tirando.

No volví a verlo. Debió de ahorcase aquel día en que le comunicaron los del banco eso de que lo iban a desa…, bueno, que lo iban a desahuciar. Les debía quince mil quinientos euros, casi un año de impago. Es posible que ese día vendiera el acordeón y pagara las deudas. Lo encontró Paco una semana después, mosqueado porque no daba señales de vida. Según parece, al ver que no respondía nadie, acudió al taller de chapa y pintura de al lado y se vino con un muchacho que descerrajó la puerta.

Se había colgado de una de las vigas del techo, pero, al parecer, no hizo bien el nudo por falta de pericia –o vaya usted a saber por qué– y debió de tirarse más de media hora de agonía colgado del techo. Con los espasmos y los movimientos se le bajaron los pantalones. Llamaron a la policía y vinieron los del juzgado tres horas después.

Paco encontró sesenta y cuatro euros en un sobre, en el que Mariano Céspedes Batallón había escrito: “Para mis hijos”.

–No encontré la dirección de sus hijos, don Juan, ni de su señora. Tengo aquí el dinero guardado. ¿Qué hago?

FIN

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Ilustración de Kolo para ‘Crónicas del desastre’, relato inédito de Juan Madrid.

Juan Madrid

El olor a pólvora noir de Javier Valenzuela

‘Pólvora, tabaco y cuero’, de Javier Valenzuela (Huso, 2019)
Casa del Libro de Gran Vía
Gran Vía 29, Madrid
Presentación: miércoles 3 abril de 2019 a las 19:00

La Casa del Libro de Gran Vía (Madrid) acoge, el miércoles 3 de abril a las 19:00, la presentación en primicia de la novela negra ‘Pólvora, tabaco y cuero’, del escritor y periodista Javier Valenzuela, publicada bajo el sello Huso, que comanda la editora Mayda Bustamante. El acto contará con la presencia del prolífico y referente de la literatura noir española Juan Madrid.

Javier Valenzuela. MAKMA‘Pólvora, tabaco y cuero’ es una obra de múltiples resonancias: el primer detective anarquista en la historia de la novela negra; una protagonista que libra una batalla por la igualdad de las mujeres en unos tiempos particularmente machistas; la presencia en el relato de personajes históricos como el general Miaja o el escritor Arturo Barea; un homenaje al momento más heroico de Madrid, aquel del “¡No pasarán!”, cuando la ciudad, cercada y bombardeada, hambrienta y aterida de frío, se convirtió, como dijo el poeta Antonio Machado, en “rompeolas de todas las Españas”.

La aparición de esta novela negra, la tercera de Javier Valenzuela, coincide con el 80 aniversario del final de la Guerra Civil española.

Cubierta de 'Pólvora, tabaco y cuero', de Javier Valenzuela (Huso, 2019), cuya portada y creatividades interiores han sido creadas por el artista valenciano Fernando García del Real.

Cubierta de ‘Pólvora, tabaco y cuero’, de Javier Valenzuela (Huso, 2019), cuya portada y creatividades interiores han sido creadas por el artista valenciano Fernando García del Real.

Javier Valenzuela ha publicado con anterioridad 11 libros, 9 periodísticos y 2 novelas de temática noir ambientadas en Tánger. Nacido en Granada en 1954, trabajó durante 30 años en El País, donde fue director adjunto y corresponsal en Beirut, Rabat, París y Washington. Entre 2004 y 2006 fue director general de Comunicación Internacional en La Moncloa y en 2013, uno de los fundadores del digital infoLibre y el primer director de su revista tintaLibre. Recibió en 2017 el Premio de Periodismo Turia.

Valencia Negra dispara sus contenidos

VI edición de VLC NEGRA
Diversas sedes
Del 4 al 13 de mayo de 2018

La sexta edición del festival cultural VLC NEGRA se celebrará entre el 4 y el 13 de mayo en Valencia. Un año más, esta cita con la literatura y otras expresiones artísticas que rodean al género negro crece en número de autores internacionales, actividades, sedes, clubes de lectura y municipios donde se celebrarán eventos. Además de Valencia, el festival visitará las localidades de Aldaia, Benetusser, Burjassot y La Font de la Figuera.

Se celebrarán encuentros con autores, firmas de libros, clubes de lectura, representaciones teatrales –’Un crimen perfecto’, de Noir Productions, en Sala Russafa–, proyecciones de películas, series y documentales –en la Filmoteca Valenciana–, cenas y eventos con menú noir –en El Mercat y Gastroestudio–, exposiciones –en el Museu Etnogràfic de València, de la mano de H Negra–,  28 conciertos, – en 16 toneladas, Wah wah, El Loco Club, La Edad de Oro y Black Note–, masterclass, talleres infantiles y juveniles, se entregarán premios literarios en diferentes categorías y se convocará el concurso de microrrelatos #280 tirs.

En esta edición desaparece el certamen de cortos 360 VLC NEGRA, pero el festival seguirá dirigiéndose a los jóvenes mediante actividades de fomento de la lectura en nueve centros educativos de ESO y Bachiller. En total, se han organizado 115 actividades, 13 más que en la anterior edición.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Una de las señas de identidad de VLC NEGRA es su vocación de extender la oferta cultural por toda la ciudad e incluso a otros municipios. Así, tendrá presencia en salas de teatro, cines, librerías, museos, centros culturales, fundaciones, centros educativos, bibliotecas, establecimientos gastronómicos, escuelas de adultos, bodegas o institutos oficiales. En total, serán 40 las sedes de VLC NEGRA en 2018 frente a las 28 de la pasada edición.

Como cabezas de cartel, Donna Leon y Benjamin Black participarán en la VI edición del festival VLC NEGRA. La escritora estadounidense, que actualmente vive a caballo entre Venecia y Zurich, tendrá un encuentro con los lectores el miércoles 9 de mayo, a las 20 horas, en el Teatre Talía. Donna Leon es una de las escritoras de novela negra más leídas en el mundo y ha sido traducida a 23 idiomas. De las 28 novelas que ha publicado desde 1992 —al ritmo de una por año— 27 están protagonizadas por el comisario veneciano Guido Brunetti. Leon compartirá protagonismo con el irlandés Benjamin Black, seudónimo bajo el que John Banville escribe novela negra. Su personaje principal, el patólogo irlandés Quirke, ha protagonizado siete de las 11 novelas que ha publicado Black. Como Banville ha escrito 20 más. Su encuentro con los lectores será el sábado 5 de mayo a las 20 horas en la Fundación Bancaixa.

El festival casi duplica el número de autores internacionales con respecto a la pasada edición. Francia estará representada con cuatro autores: dos de ellos, Bernard Minier y Frank Thillez, están considerados, actualmente, los dos mejores autores de thrillers del país vecino. Les secundarán Romain Puértolas y Marin Ledun. Italia aporta tres: Santo Piazzese, Ben Pastor y Marko Zilahy. También habrá un peruano, Jorge Eduardo Benavides. Leon y Black completan la nómina de extranjeros en VLC NEGRA 2018.

Igualmente, VLC NEGRA vuelve a contar con los dos autores más veteranos y reputados del panorama nacional, algo que ya hizo en su primera edición, en 2013: Juan Madrid y Andreu Martín. También asistirán dos ganadores del premio Mejor Novela VLC NEGRA: Carlos Zanón y Alexis Ravelo, además de Alicia Giménez Barlett (Premio González Ledesma), Víctor del Árbol, Fernando Marías, Espido Freire, José Carlos Somoza, Jerónimo Tristante o Vicente Garrido. Pasqual Alapont, Jordi Colonques i Joan Canela, Susana Hernández, Ariadna Herrero o Martí Dominguez son algunos de los autores valencianos y en lengua catalana que podrá escuchar y ver el público.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Nominados y promoción

Este año se ha puesto especial énfasis en la promoción de los 15 autores nominados en las tres categorías. Además de la iniciativa del cruce de libros en Metrovalencia, se han grabado videos de los finalistas a Mejor Novela y Millor Novel.la para dar visibilidad a sus autores a través de las redes sociales de VLC NEGRA, así como otra serie de acciones de promoción mediante redes sociales y en librerías. Recordamos los nominados en las tres categorías, que pueden votarse a través de las redes sociales y físicamente en la Fira del Libre de este año:

MEJOR NOVELA

‘Por encima de la lluvia’, de Víctor del Árbol, (Destino, 2017)
‘Morir no es lo que más duele’, de Inés Plana (Espasa, 2018)
‘Taxi’, de Carlos Zanón (Salamandra, 2017)
‘Cuídate de mí’, de María Freixa (Plaza y Janés, 2018)
‘El peor de los tiempos’, de Alexis Ravelo (Alrevés, 2017)

MILLOR NOVEL.LA

‘Males decisions’, de Susana Hernández (Crimscat, 2017)
‘L’assassí que estimava els llibres’, de Martí Domínguez (Proa, 2017)
‘Napalm’, de Joan Canela i Jordi Colonques (Bromera, 2017)
‘Seràs un dels nostres’, de Ariadna Herrero (Llibres del delicte, 2017)
‘El mal que m’habita’, de Pasqual Alapont (Bromera, 2017)

BEST NOVEL

‘La transparencia del tiempo’, de Leonardo Padura (Tusquets, 2018)
‘Años de sequía’, de Jane Harper (Salamandra, 2017)
‘Canción dulce’, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire, 2017)
‘El lado oscuro del adiós’, de Michael Connelly (AdN, 2017)
‘Sirenas’, de Joseph Knox (Roja y negra, 2018)

El festival cuenta por segundo año con el patrocinio del Vino Icono, de Bodega la Viña de la Font de la Figuera, que a través de ANECOOP aporta casi la mitad del presupuesto del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

 

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

«Trato de escribir con la mayor independencia posible»

Entrevista con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura, a propósito de su reciente participación en la XXIX Semana Negra de Gijón

Portando frescos los vestigios de su galardón como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el escritor cubano Leonardo Padura ha procedido con su natural y habitual visita al festival noir por excelencia, rubricando una de las ediciones de mayor calado programático en las casi tres décadas de trayectoria de la Semana Negra de Gijón.

Padura, quien afirma que el premio ha tenido “a nivel oficial muy poca repercusión” en su país, admite que “ha sido una gratificación a muchos años de trabajo y también un reconocimiento a la cultura y literatura cubanas”. Durante la clausura del festival se ha exhibido en primicia el documental ‘Vivir y escribir en La Habana’, dirigido por su esposa, Lucía López Coll, que retrata al escritor transitando por el callejero de Mantilla, en el extrarradio sur-habanero, mientras fuma café y se desgrana parte del acervo que particulariza la saga de su heterodoxo policía Mario Conde.

En un encuentro con los medios, Leonardo Padura insiste en que “no soy economista, ni sociólogo, ni politólogo. Soy un escritor que vive, observa y escribe sobre una realidad desde una perspectiva más íntima y afectiva que sociológica o política”, aunque no evita las ineludibles referencias a los últimos acontecimientos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos. De hecho, anuncia que “estoy escribiendo una novela, ‘El último despertar’, en la que recupero a mi personaje, Mario Conde. Despierta el 17 de diciembre de 2014, día en que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Mario se levanta temprano con una de sus resacas habituales y tiene el presentimiento de que ese día va a pasar algo”. Un suceso que “no sabemos cómo va a evolucionar, ya que quedan muchas cosas pendientes, más allá de las cuestiones diplomáticas. Falta el restablecimiento de una serie de puentes que se rompieron durante cincuenta años, principalmente a nivel económico”.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversando sobre Mario Conde y acerca de un país que “ha visto quebrada su homogeneidad” desde los años del período especial, en la yerma década de los 90′, en la que, desde entonces, su personaje “recorre La Habana tratando de dar testimonio” -“me interesa la crónica de la realidad cubana contemporánea”, aunque con un “extraño sentimiento de no reconocer, de pertenecer cada vez menos”-, Leonardo Padura responde a algunas cuestiones para Makma acerca del universo literario, periodístico y social emparentados con su devenir biográfico.

En las últimas cuatro décadas su país ha transitado de la generación del marielito, del ostracismo de Reinaldo Arenas, por ejemplo, a una generación ulterior -de la que usted es uno de sus más ínclitos exponentes- que ha permanecido en Cuba y ha ofrecido un testimonio singular de la isla a través de la obra literaria. Sin embargo, ¿existe un poso evidente de tal metamorfosis entre los lectores cubanos, teniendo en cuenta los problemas de distribución de ejemplares en el país?

Creo que sí existe una metamorfosis en el lector porque existe una metamorfosis en el consumo de la cultura. Este es un tema muy complejo porque es muy abarcador. No podemos entender lo que está pasando con los lectores si no entendemos qué está pasando con los consumidores de cine y televisión, que son los medios más influyentes. En Cuba existen diferentes maneras de acceder a los consumos audiovisuales. Existen vías alternativas que reciben programación fundamentalmente de canales de Miami. Otra vía se llama el paquete, personas que reúnen toda una enorme cantidad de información y programación y la distribuyen en discos duros para descargar en las computadoras de los usuarios, a diferentes costes. Los que quieren estar al día pueden tener acceso. Hay una diversidad que antes no existía. El acceso a internet sigue siendo muy limitado, pero mucho más posible que hace cinco años.

Con respecto a la literatura, es un poco más complicado. Igualmente existen vías digitales, como por ejemplo ‘Campaña por la literatura inteligente’, desarrollada por un muchacho cubano, quien desde hace años sube a una gran lista de correo electrónico toda la literatura digital que recibe; de hecho, ahora mismo estoy leyendo una vieja novela de Tom Wolfe por esa vía. El libro físico tiene el gran problema de que no se importan libros en Cuba. El Grupo Planeta en México ha obtenido un permiso para importar fondos que allá no se distribuyen para venderlos en Cuba. Pero la producción de libros internos está deprimida y con los problemas económicos actuales se va a deprimir un poco más. Tan solo se publica el 40% de los libros previstos y ello genera una gran carencia de posibilidades de lectura, lamentablemente, en el país de lengua española donde se creó una gran y mayor masa de lectores potenciales. Hay libros que circulan poco o mal. De mi novela ‘Herejes’ se hicieron 4.000 ejemplares y se distribuyeron 2.000. Sin embargo, en la pasada Feria del Libro de La Habana se hizo una edición cubana de ‘1984’ (el más maldito de los títulos en Cuba) y se presentó, convirtiéndose en el libro suceso de la feria.

¿Qué le parece que su Mario Conde circule generosamente por las mesas del Café Versailles de Miami, durante décadas epicentro de la emigración cubana anticastrista en Litte Havana?

Mira, lo de Miami me ha sorprendido muy gratamente. Siempre tuve la impresión de que Miami era una ciudad poco lectora. Estamos hablando específicamente de la comunidad cubana. En los últimos años he tenido dos o tres presentaciones en su feria del libro muy satisfactorias. En el documental que presentamos acá (‘Vivir y escribir en La Habana’), que hizo mi esposa Lucia López Coll, que tiene que ver con la serie de Mario Conde, se exhibió en el Centro Cultural Español de Miami y hubo personas que lo vieron por los vidrios por la cantidad de gente que acudió. Ha habido un recambio generacional, una gran cantidad de jóvenes que llegan con referencias de lo que ha ocurrido en la comunidad cubana de los últimos años.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de 'Vientos de La Habana'. Imagen cortesía de la productora.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de ‘Vientos de La Habana’. Imagen cortesía de la productora.

Recientemente se ha exhibido en España la película ‘Viva’, una coproducción cubano-irlandesa, dirigida por el realizador dublinés Paddy Breathnach, cuyo argumento se adentra en ciertos sótanos de La Habana, en la sordidez y la nocturnidad de las drag queens, entre otras cuestiones. A pesar de su condición de foráneo, retrata la capital de un modo muy sobrio, difícilmente visto en otras cintas. ¿Considera que la sobriedad es el mejor modo de retratar y dignificar la ciudad de La Habana?

A veces se abusa a la hora de representar las ruinas de La Habana, que existen, que son reales. Pero es mucho más rica La Habana que las ruinas. Hay lugares muy precarios y otros relucientes, donde se aprecia esa revitalizacion de la ciudad. En general, muchas veces al mirar solamente a la parte sórdida de la ciudad se da un retrato parcial. Por esa época reciente circuló también ‘El rey de La Habana’, inspirada en la novela de Pedro Juan Gutierrez, que presenta esa parte de la ciudad de un modo mucho más profundo. Creo que ‘Viva’ lo presenta con cierta distancia, quizás más objetiva. En San Sebastián se va a presentar la película y la serie de Conde. La película ‘Vientos de La Habana’, a partir de mi novela ‘Vientos de Cuaresma’, y la serie para televisión de cuatro películas de 90 minutos con las cuatro primeras novelas de Mario Conde, protagonizada por Jorge Perugorría. Creo una de las cosas más interesantes es la forma en que el director español Félix Viscarret se acercó y fotografió La Habana, la estética de esa riqueza posible de ciudad, esa grandeza en su decadencia, que puede ser contradictoria.

¿En qué medida afectan a su proceso de escritura los ineludibles márgenes de censura con los que debe convivir en su país?

Trato de escribir con la mayor independencia posible. En el primer momento que fue posible me hice escritor independiente, siendo el pionero en Cuba. Tengo en mi casa el documento que atestigua que fui el primero que acudió al Instituto del Libro y se inscribió con la figura de escritor independiente, en 1995. Tras el premio ‘Café Gijón’ de 1996, entré en contacto con la editorial Tusquets y esto me ayudó muchísimo a tener esa independencia. He escrito lo que he querido escribir. Siempre uno respeta determinadas convenciones que no tienen que ser necesariamente políticas, sino sociales.

Recuerdo una anécdota de hace siete u ocho años. ‘El País’ me pidió un pequeño cuento para el suplemento de verano. Había leído en un periódico varios años antes la noticia acerca de un señor que había esperado a cumplir ochenta años para matar a su esposa. El hombre no resistía a la vieja y la mató, porque a los ochenta años, aunque se tiene responsabilidad civil, ya no vas a la cárcel. Me dije, “voy a escribir un cuentecito sobre esta historia”. Se lo mandé a una amiga lectora, residente en España, y me dijo: “ni se te ocurra, si publicas eso te van a crucificar”. Así que lo viré al revés. La vieja mata al viejo, lo cual también es posible. Eso demuestra determinados conceptos: que algo puede resultar desapropiado e hiriente.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Adentrándonos en el territorio del periodismo cubano, ¿qué le parce la figura y el fenómeno de Yoani Sánchez y su ‘Generación Y’, quien ha adquirido una gran relevancia internacional y permanentemente suena como candidata para los Premios Princesa de Asturias? ¿Ha tenido contacto con ella en la isla durante los últimos años?

Poco contacto. Conozco desde hace mucho tiempo a su esposo, Reinaldo Escobar; fue compañero mío en el diario ‘Juventud Rebelde’. Me cuesta mucho trabajo acceder a su labor por los problemas de acceso a internet a los que hacía referencia. Creo que han demostrado un poder de resistencia tremendo. Primero en el blog y ahora en el periódico ’14ymedio’, que veo y leo de manera aleatoria.

Usted, que ha crecido como escritor al paso de las sucesivas ediciones de la Semana Negra -de hecho, acudió a la primera, en 1988, como corresponsal de ‘Juventud Rebelde’, ¿qué cambios advierte en el devenir de la Semana Negra como formato y cuál ha sido su experiencia particular en el festival?

Yo vine a la primera y a la segunda edición como periodista. Sentí en aquellas primeras semanas negras algo que siento menos ahora (pero es lógico), en lo que empezó siendo un festival muy gremial. El primero se hizo en El Musel, fuera de la ciudad. Sentía una gran comunicación entre los escritores que venían. Todo el tiempo estábamos juntos, comíamos juntos, hablábamos mucho. Era un momento en que editorialmente había un boom de la novela negra en España. Surgieron colecciones como ‘Etiqueta Negra’ y ‘Cosecha Roja’. La novela negra acababa de independizarse del resto de la literatura y tenía un carácter propio. Eso hacía que el grupo también lo tuviera. Para mí fue decisivo en mi trabajo como escritor; haber podido, con muy poco dinero, comprar algunos libros, ir con dos maletas para La Habana repleta de ejemplares, algunos regalados; conocer a Manolo Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, escritores norteamericanos, franceses e italianos. Se creó una cofradía y eso es muy difícil de mantener. El festival ha tenido que adaptarse a diferentes momentos políticos y económicos. Sigue siendo un festival de resistencia, lo cual es casi un milagro. Sigue siendo una referencia para los escritores y lectores de novela policíaca. A pesar de que ahora existen muchos festivales de novela negra, el origen de todo eso estuvo aquí, en Gijón, con aquella primera Semana Negra que sentó las bases de lo que ha pasado hasta hoy.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Valencia Negra da en el blanco

Valencia Negra
III Festival de Género Negro de Valencia
Del 7 al 17 de mayo de 2015

Lo hacen por amor a la cultura. ¡Cómo si no! Ahora que es tiempo electoral, no hay partido que se haga cargo de ella. La cultura brilla por su ausencia en las proclamas políticas. De manera que Valencia Negra, como tantas otras iniciativas culturales, salen hacia delante por el amor, no correspondido económicamente, de gente como Jordi Llobregat, Santiago Álvarez y Bernardo Carrión, al frente del festival de género negro que se celebra del 7 al 17 de mayo. Y como llover llueve sobre mojado, tienen claro que el negro del festival adquiere un tinte menos siniestro gracias al esfuerzo y la respuesta de participantes y público.

De izquierda a derecha, Bernardo Carrión, Jordi Llobregat y Santiago Álvarez, emulando a la joven del cartel. Imagen cortesía de Valencia Negra.

De izquierda a derecha, Bernardo Carrión, Jordi Llobregat y Santiago Álvarez, directores del festival, emulando a la joven del cartel. Imagen cortesía de Valencia Negra.

“La tercera edición es la de la consolidación”, sostiene Álvarez, director de Contenidos de Valencia Negra. Y para ello enumera las 15 sedes que se extienden por toda la ciudad (“esperemos que el año que viene sean 20”), las más de 60 actividades y los cerca de 100 participantes. Y, por encima de todo, el nacimiento (“toda una responsabilidad”) del Premio Ledesma, en homenaje a Francisco González Ledesma, que se crea para reconocer toda una carrera literaria, siendo el primero en recibirlo Andreu Martín, uno de los “cuatro jinetes del apocalipsis en materia de novela negra”, según Álvarez. Los otros tres: Vázquez Montalbán, Juan Madrid y el propio Ledesma. “Queremos que sea un premio de larga trayectoria”, remacha Llobregat.

Fotograma de 'Vivamente el domingo', de François Truffaut, película que se proyectará en Valencia Negra.

Fotograma de ‘Vivamente el domingo’, de François Truffaut, película que se proyectará en Valencia Negra.

Y puestos a entregar premios, Valencia Negra los amplía este año. Al honorífico Ledesma se le suma el ya “tradicional” premio Mejor Novela y otros dos nuevos: Millor novel.la y Best Novel. Los votos de los lectores a través de la web del festival serán los que dicten los ganadores; más de 2.000 personas ya lo han hecho.

Ése es uno de los platos fuertes de la Valencia Negra consolidada. Pero hay más. Por ejemplo, la presencia de escritores como Dolores Redondo, famosa por su trilogía protagonizada por Amaia Salazar y enmarcada en el Baztán, Rosa Ribas, Juan Ramón Biedma o Javier Valenzuela, hasta un total de 40 narradores que pasarán por un festival con más autores valencianos que nunca, entre ellos Ferràn Torrent. El carácter internacional, autentificado el pasado año por Petros Márkaris, se profundiza en esta ocasión con la presencia del argelino Yashmina Khadra (seudónimo de Mohammed Moulessehoul), los argentinos Carlos Salem y Marcelo Luján, y los peruanos Santiago Roncagliolo y Jorge Eduardo Benavides.

Fotograma de 'Frío en julio', de Jim Mickle, película que se proyectará en Valencia Negra.

Fotograma de ‘Frío en julio’, de Jim Mickle, película que se proyectará en Valencia Negra.

Fotograma de 'Los canallas', de Claire Dennis, película que se proyectará en Valencia Negra.

Fotograma de ‘Los canallas’, de Claire Dennis, película que se proyectará en Valencia Negra.

El cine también contribuye a dar esplendor al festival, saltando a la Sala Rialto de la Filmoteca Valenciana. Se proyectarán cuatro películas, dos de ellas inéditas en Valencia: ‘Los canallas’ (Les salauds), de Claire Denis, y ‘Frío en julio’ (Cold in july), de Jim Mickle. Las otras dos: ‘Vivamente el domingo’ (Vivement dimanche!), de François Truffaut, e ‘Inquietudes’ (Trouble in mind), de Alan Rudolph.

El certamen #60EnNegro, al que se han presentado 53 trabajos en formato de un minuto, también da fe del auge del festival. Finalmente, 12 son los seleccionados para una competición en la que ya han votado 3.000 personas, según cifras facilitadas por Bernardo Carrión, director de Comunicación. Paco Plaza, director de la saga ‘REC’, y Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo o Víctor Ros, entre otras) mantendrán una charla antes de la entrega del premio al corto ganador.

Marilyn Monroe fotografiada por Weegee, al que se dedica una exposición en el MuVIM dentro de Valencia Negra.

Marilyn Monroe fotografiada por Weegee, al que se dedica una exposición en el MuVIM dentro de Valencia Negra. Imagen cortesía ©Weegee/Caravan.

Fotografía de Weegee, al que se dedica una exposición en el MuVIM dentro de Valencia Negra.

Fotografía de Weegee, al que se dedica una exposición en el MuVIM dentro de Valencia Negra. Imagen cortesía ©Weegee/Caravan.

Otro plato fuerte es la exposición que se abrirá al público el 14 de mayo en el MuVIM dedicada a Arthur Fellig, más conocido por Weegee. Fue uno de los pioneros del fotoperiodismo que, como recordó Carrión, “llegaba antes que nadie al lugar del crimen para fotografiar los sucesos”, al tiempo que revelaba y positivaba en vivo gracias al laboratorio instalado en su automóvil. También se le recuerda por sus fotografías a celebridades como Marilyn Monroe. La muestra cuenta con 96 imágenes del archivo de Side Gallery y permanecerá expuesta hasta el 31 de agosto.

El teatro en la Sala Russafa, con la reposición de ‘Matar al rey’ (Arden Producciones), y el cómic de Paco Roca, que dibujará a ritmo de jazz en la librería Bartleby, son algunas otras actividades de una Valencia Negra bien completa. Diez días de género negro que, como refleja el cartel realizado por Gustavo Ten, “da miedo, pero aún así incita a querer verlo”. Palabra de Santiago Álvarez, uno de los tres artífices de este festival en cuarto creciente, que le sigue el rastro a los tres más importantes: Gijón, Barcelona y Getafe. Todo ello en 2015, “el año de los festivales negros en España”.

Cartel de Valencia Negra, obra de Gustavo Ten. Cortesía de VLC Negra.

Cartel de Valencia Negra, obra de Gustavo Ten. Cortesía de VLC Negra.

Salva Torres

¿Padrino o mecenas? La fiebre del crowdfunding

Festival Valencia Negra
Diversos espacios de Valencia
Del 21 al 26 de mayo

El arte no tiene precio pero hay que pagarlo. Los artistas se empecinan en comer cada día, amén de  beber más de la cuenta o consumir sustancias que no hace falta mencionar. En el principio fueron Papas y purpurados quienes les llenaron el pesebre a cambio de que ellos atiborraran conventos e iglesias de arte sacro. Con la democracia el Estado tomó el relevo en una siempre polémica y errática política de subvenciones.

Pero esas dos pródigas tetas están más secas y chupadas que una bota de vino al final de la fiesta y hay que inventar otros cauces de financiación. Con siglo XXI y las nuevas tecnologías se impone el crowdfunding, cuya traducción literal es mecenazgo colectivo, aunque en lenguaje llano es el arte de sacar dinero de debajo de las piedras. De esta forma, a base de pequeñas aportaciones voluntarias  ya se han puesto en pie infinidad de tinglados, quioscos y paraetas. Un ejemplo reciente es el Festival Valencia Negra que arranca esta semana, del 21 al 26 de Mayo, en pleno mes del color y las flores y cuyo epicentro es la Sala Russafa, aunque también se desparrama por otros puntos de la ciudad: MuVIM, Cosecha Roja, Bibliocafé, etcétera.

“Nos hemos lanzado de cabeza a la piscina”, dice Jordi Llobregat, director de organización del evento con una imagen muy estival. “Confiamos en mucha gente, un grupo de 15 colaboradores directos y otros agentes que aportan ingredientes básicos del menú, desde el  local para hacer el banquete hasta el arroz para cocinar la paella”, añade en términos también metafóricos.

Un arroz que será negro como homenaje al tema del encuentro, pues la gastronomía se integra en el programa al igual que la música, el cine, la fotografía y el teatro. Un Festival holístico que trae a Valencia a grandes maestros como Juan Madrid y Andreu Martín, Juan Ramón Biedma, Carlos Zanón, Susana Hernández o Toni Hill, entre otros y lo más granado de los negros valencianos en el mejor sentido del término: Arias, Palomar, Piera y Valera.

“Los gastos más importantes son los viajes y dietas de los autores invitados, una docena en total, aunque en ese aspecto algunas editoriales nos echan una mano”, explica Llobregat. “Para cubrirlos hemos propuesto dos líneas de colaboración: los padrinos y los mecenas”.

Los padrinos lucen su munificencia con aportaciones a partir de cien euros y los mecenas, más modestos,  de cinco a cien a cambio de una serie de productos oficiales del Festival y entradas a actividades.

Como patrocinadores oficiales figuran la Diputación y el Colegio de Detectives Privados, uno de cuyos representantes participará en una de las mesas redondas. En el ciclo de cine se han programado filmes raros e inéditos como Pitfall, Homicide y Mafioso. Habrá mucho más que ver y oír (jazz), además de la concesión del I Premio Mejor Novela de Valencia Negra.

Tras el despliegue de trabajo, inventiva e ilusión, los organizadores del Festival esperan que éste sea el principio de una larga amistad, que Valencia responda a la llamada y el evento se consolide. “Ya tenemos cinco o seis autores apalabrados para la próxima edición”, anuncia Llobregat.

Cartel del Festival Valencia Negra

Cartel del Festival Valencia Negra

Bel Carrasco