Sobre lindes y otros colapsos

‘Atlas Mundial de Selecciones’, Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Del 25 de mayo al 1 de julio de 2017

La naturaleza crea barreras casi imposibles de salvar que han condicionado, desde los orígenes de la humanidad, incluso los rasgos de las poblaciones y actuales asentamientos. A pesar de todo, el ser humano ha ido superando estos obstáculos naturales en su afán por conocer. Ya casi no existen fronteras naturales, por lo menos no las psicológicas, pero en cambio, se han ido creando otro tipo de límites. Sin duda alguna, guerras y conflictos son fuentes de creación de barreras artificiales.

Juan José Martín Andrés nos pone sobre la pista del origen de algunas de las pugnas actuales por el territorio en su nueva exposición ‘Atlas Mundial de Selecciones’ de manera sencilla pero muy eficaz. Actualmente residente en México, el artista presenta sus últimos trabajos gráficos, mapas originales intervenidos. Originales en el sentido de que muestran las divisiones de la época para la que fueron concebidos: el siglo XX, un siglo de profundas y cambiantes demarcaciones. Si el espectador se fija, no podrá reconocer muchos de ellos, no solo por el hecho de que el artista ha ocultado con opaca tinta vastas zonas con el objetivo de deshacer el concepto territorio-nación, sino por el gran cambio  sucedido (no en términos de calidad, sino en cantidad) en cuanto a la situación de las fronteras.

'Nations of the world' Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

‘Nations of the world’ Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

Imperios, repúblicas, constantes anexiones o separaciones de líneas rectas son elementos que Juan José Martín Andrés recalca a través del vacío. La ausencia de dibujo sirve aquí para hacer denotar el espacio. Los cambios de perspectiva y las distorsiones permiten al artista añadir reflexión y juego. Un juego que ya adelantaban en 1980 Guattari y Deleuze, cuando teorizaron sobre la máquina de guerra y el Estado. Mientras que el primero combate por una apertura espacial, el segundo controla y marca los límites de dicho espacio. Las maniobras resultantes quedan reflejadas en el presente, en ese tablero en el que fuerzas políticas y económicas ‘juegan’, como si no estuvieran en el mundo real.

Martín Andrés proyecta una distancia que resulta complicada de pronosticar para el día a día del ciudadano, y consigue, aunque sea de forma imperceptible, que se admire el panorama desde un punto de vista de global. En un mundo donde el cerebro humano está constantemente recibiendo datos, pero que solo retiene un escaso tanto por ciento, se hace necesario y agradable el reposo y el detalle. Aún teniendo en cuenta este consejo, se advierte que, con un rápido vistazo a ’Atlas Mundial de Selecciones’, una abrumadora sensación de velocidad histórica puede recaer sobre la conciencia, provocando, casi sin remedio, una exteriorización facial de incredulidad.

María Ramis

La más avariciosa Bienal Martínez Guerricabeitia

12ª Bienal Martínez Guerricabeitia
Avaricia omnium malorum radix
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
Hasta el 30 de marzo

Hace 25 años cayó el muro de Berlín, también llamado el muro de la vergüenza. Justo entonces se inauguraba el IVAM y se fundaba el Patronato Martínez Guerricabeitia. Desde entonces han pasado muchas cosas, entre ellas una escalada sin precedentes de la acumulación de riqueza en las altas esferas. Como si la caída del muro, además de libertad, hubiera abierto la puerta de par en par a la voracidad de las grandes fortunas. Como señaló el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, “ha sido precisamente en las sociedades democráticas, basadas en la equidad, donde se ha permitido una concentración extraordinaria de la riqueza”. Lo cual da mucho que pensar. Algo que viene haciendo el Patronato Martínez Guerricabeitia desde su nacimiento a través de sus bienales.

Obra de Adrian Melis en la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia en La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Obra de Adrian Melis en la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia en La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

La celebración de su 25º aniversario coincide además con la 12ª Bienal, este año dedicada precisamente a la avaricia, pecado capital que, de un modo u otro, ha figurado siempre como trasfondo de cada una de las bienales. José Pedro Martínez, director de actividades del Patronato, se dio cuenta de ello al hacer balance del camino recorrido. “Ya sea en Contra natura, en Inmigración y emigración o en Violencias, el tema de la avaricia está en todas ellas”. Ahora, de un modo explícito y como queriendo cerrar el círculo, se han presentado 20 obras de otros tantos artistas bajo el lema ‘Avaricia omnium malorum radix’ (El origen de todos los males es la avaricia).

Obra de Cristina Lama en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabietia.

Colección inigualable de 500 obras

La Nau de la Universitat de València recoge toda esa avaricia en una veintena de piezas plásticamente diversas, pero que viene a reflejar en conjunto el despropósito económico que ahora padecemos. “Y no vamos a peor, porque hay mucha solidaridad entre la gente de a pie”, subraya José Pedro Martínez, que apunta en esta dirección positiva de cara a futuras bienales. Entretanto, ahí está la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia haciendo especial hincapié en la avaricia mediante obras “no sólo plásticamente atractivas, sino que inducen a la reflexión”.

Confidential de Juan José Martín Andrés en la Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Confidential de Juan José Martín Andrés en la Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Tal es el espíritu con el que nació el Patronato: fomentar y difundir el arte contemporáneo, promover vías de debate social e incrementar el patrimonio artístico de la Universitat de València, en cuyo seno de integró por expreso deseo de Jesús Martínez Guerricabeitia. Su hijo José Pedro adelanta que con las “seguramente dos compras” que hagan de obras de la presente Bienal, la universidad pública alcanzará ya las 500 piezas. “No hay ninguna otra a nivel nacional, ni siquiera en Europa, con semejante colección de arte contemporáneo”.

He ahí una excelente noticia, que sirve en cierto modo para compensar el desastre económico y social motivado por la avaricia, y que se ha cebado singularmente en territorio valenciano. José Pedro Martínez, a pesar de los signos de recuperación anunciados últimamente, cree que todo sigue “exactamente igual”. Y se explica: “Al poder financiero no le interesa que esto siga así, porque se están dando cuenta que puede acabar en una revuelta social. De manera que hay cierta tendencia a la recuperación pero a nivel macroeconómico, porque a nivel de población apenas se notará lo justo para que esa revuelta no se produzca”. Eso sí, aunque el mal de la crisis “es común”, en la Comunidad Valenciana ha sido “especialmente doloroso”, producto del “cúmulo de despropósitos sin punto de comparación con otras comunidades autónomas”. Aunque luego matiza: “También ha sido consecuencia, en buena medida, de la infrafinanciación que sistemáticamente hemos ‘recibido’ de la Administración central”.

Senyoa B, de Mavi Escamilla, en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Senyoa B, de Mavi Escamilla, en la 12ª Bienal de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

¡Ley de Mecenazgo, ya!

La 12ª Bienal Martínez Guerricabetia cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y el patrocinio de Banco Santander y de la Fundación Cruzcampo del Grupo Heineken. La inversión privada, dado el calamitoso estado de las arcas públicas, es la vía a seguir y, para ello, nada mejor que la puesta en marcha de una ley de mecenazgo a la que se invoca, pero no termina de llegar. “La iniciativa privada no sólo espera un beneficio moral por apoyar a la cultura, sino cierta recompensa económica. Por eso la Ley de Mecenazgo es la única solución, que ya funciona en otros países, y que resulta urgente implantar aquí, porque si no poco se puede hacer”, afirma tajante José Pedro Martínez.

La avaricia, que los 20 artistas seleccionados recogen en sus múltiples variantes de corrupción, especulación financiera o abusos de poder, convierte esta última Bienal en inmejorable escaparate de la sociedad contemporánea. “El arte no es arte sin ética”, señaló Antonio Ariño durante su presentación en La Nau. “Cada obra es motivo de reflexión, sin dejar aparte su belleza”, subrayó José Pedro Martínez. A caballo entre esa calidad estética y esa cualidad ética que el arte ofrece, en tanto vía privilegiada para acceder a verdades más profundas que las recogidas en cifras, alcanza sus 12 años la Bienal Martínez Guerricabeitia a lomos del cuarto de siglo de un Patronato que, en esto sí es avaricioso, ya piensa en nuevas fórmulas para seguir avanzando.

Detalle de la obra de Ruth Gómez en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Detalle de la obra de Ruth Gómez en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Patronato Martínez Guerricabeitia.

Salva Torres

Regina José Galindo. Pasar a la acción

7 000 000 000
Artistas participantes: 
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Hasta el 27 de abril de 2014

Regina José Galindo. Pasar a la acción

“(…) El Homo sapiens-sapiens ya no habla una sola lengua veraz y funcional. Un balbuceo maldito infecta sus trabajos y sus días. Ya no se encuentra en situación de acuerdo ontológico con los hechos del mundo. Palabra y objeto, pensamiento y comunicación, no se mezclan ya orgánicamente. Hay, por tanto, constantes e inevitables deslizamientos entre significante y significado, entre intención y forma ejecutiva. Nunca podemos decir todo lo que queremos, nunca podemos limpiar la descripción verbal o el análisis de una posible penumbra de ambigüedad, de valores incipientes o privados y de connotaciones en última instancia inexpresables”.[1]

Durante décadas se ha construido una imagen colectiva de progreso y evolución lograda a través del concepto de globalización, como síntoma de una sociedad occidental que se creía capaz de extender su concepto de bienestar y su estilo de vida alrededor del mundo. En las bases de ese modo de pensar se encuentra el posicionamiento pueril de una buena parte de la población y la agitada lucha de intereses económicos y geopolíticos. En ese orden mundial las diferencias que se señalan no son de carácter racial, religioso, ideológico o sexual, las diferencias vienen marcadas por la capacidad económica de los sujetos y la pobreza es el signo excluyente, que convierte a millones de personas en seres excedentarios.

Allí donde la familia y los negocios comunitarios estaban tradicionalmente capacitados para absorber y mantener a todos los seres humanos recién nacidos y, habitualmente, a garantizar su supervivencia, las presiones globales y la apertura de los propios territorios a la circulación de capital y mercancías sin ataduras los hizo inviables. Su efecto directo ha sido la insostenibilidad de los equilibrios autóctonos, provocando forzosamente la salida masiva de personas de sus países de origen. Los esfuerzos por detener la marea de esa emigración económica suelen ser poco exitosos. La miseria prolongada provoca la desesperación y la puesta en circulación de millones de emigrantes, convertidos en población excedente[2], que sale despedida en una dirección contraria de la de los ejércitos de conquistadores, comerciantes y misioneros llegados siglos atrás. Las dimensiones totales y las consecuencias están aún por evaluar, pero la situación actual deja de manifiesto la facilidad con la que los capitales atraviesan fronteras y encuentran acomodo en cualquier lugar, burlando los controles fiscales a la sombra de paraísos poco celestiales, frente a la dificultad que encuentran las personas para pasar esas mismas líneas fronterizas.

Regina José Galindo (Guatemala, 1978) realiza mediante su proyecto “Looting” (2010) un ejercicio simbólico de movimiento extraterritorial de riqueza, desplazando oro de Guatemala a Alemania. Frente a la sofisticación empleada por los emporios financieros, las multinacionales o las grandes fortunas en manos de unos pocos, la artista elige una fórmula de evasión que quiere evidenciar lo grotesco de esas prácticas patológicas de la avaricia. Tras someterse a una intervención odontológica, las piezas molares de Regina José Galindo son recubiertas superiormente por oro guatemalteco de gran pureza que, tras viajar a Alemania, un médico berlinés se ocupará de extraer.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Las imágenes fotográficas y el vídeo de esta performance se convierten en los testigos documentales de un pequeño saqueo, que nos trae a la memoria el gran expolio de metales preciosos y riquezas llevado a cabo por Europa sobre las llamadas tierras del “nuevo mundo”. Ese concepto imperialista ha codificado frecuentemente las relaciones de occidente con el resto de áreas y culturas, marcando pautas de imposición y sometimiento con las que ha querido extenderse un modelo económico finalmente poco edificante.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Un ejemplo más reciente de imperialismo lo encontramos en la acción bélica llevada a cabo por EEUU sobre Irak. Tras un argumentario refugiado en los propósitos de paz mundial y lucha contra el terror se perseguía el saqueo y control de sus reservas de petróleo, el otro oro. La población de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) no es más que el 10% de la población mundial; en el otro extremo, en la más absoluta pobreza, no sólo están la mayor parte de los indios, sino también millones de asiáticos, latinoamericanos y sobre todo africanos. La tendencia que marca el Instituto de investigación económica dependiente de Naciones Unidas indica que los ricos son cada vez más ricos, mientras que los pobres lo son cada vez más, incrementándose los índices de la desigualdad.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Ciertamente el arte no dispone de capacidades instrumentales para hacer revertir las situaciones enunciadas, pues su papel no es el de resolver los conflictos, aunque perfiles artísticos como el de Regina José Galindo contribuyen a definir el papel de ciertos creadores en un territorio de mediación simbólica con su sociedad. La gran revolución que comienza a desarrollarse está teniendo lugar, o tendrá lugar, en niveles emocionales y de comprensión personal. Se trata de una revolución “persona a persona”, por lo que los estímulos y las narraciones capaces de activar esas esferas de reflexión humana se hacen más necesarios que nunca. Las ideas no monolíticas y las expresiones de pensamiento no totalizador son a las personas como el rocío, que riega por absorción a las especies naturales con las que entra en contacto. La acción de denuncia de la artista no posee la virtud de revertir los flujos de la economía mundial, como tampoco puede hacer un pulso a los centros de poder en los que se diseñan o se legitiman las estrategias políticas que acaban determinando los límites en los que transcurren nuestras vidas en ciertos aspectos. Señalar la turbia situación de saqueo de unos sobre otros, que por cotidiana es asumida como “normal” por la mayoría, es un modo de introducir en la agenda pública contenidos no administrados desde la cúspide de la pirámide. Las posibilidades en la construcción del relato son el nuevo-viejo campo de batalla en el que se libra la contienda de la comunicación social. La versatilidad de las redes, su dinamismo y agilidad, son una herramienta aún por explotar en todas sus posibilidades desde la base civil y creativa para propósitos organizados de germinación de ideas.

José Luis Pérez Pont


[1] Steiner, George. Errata. El examen de una vida. Siruela, Madrid, 1998.

[2] Bauman, Zygmunt. Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Paidós, Barcelona, 2005.

La codicia humana no conoce límites

Bienal Martínez Guerricabeitia.
Sala Academia del Centro Cultural La Nau.
Calle de la Universidad, 2. Valencia.
Inauguración: 13 de febrero, a las 19 h.
Hasta el 30 de marzo de 2014.

Se inicia la 12ª Bienal Martínez Guerricabeitia, organizada por la Universitat de València, un referente del arte contemporáneo en la ciudad, que cuenta con veinticuatro años de historia. En esta ocasión se presenta bajo el lema “avaritia omniun malorum radix” o lo que es lo mismo, “el origen de todo lo malo es la codicia”.

Miki Leal, In ictu oculi, 2013. Imagen cortesía Fundación General de la Universidad de Valencia.

Miki Leal, In ictu oculi, 2013. Imagen cortesía Fundación General de la Universitat de València.

La Bienal coincide este año con la conmemoración del 25 aniversario de la Fundación del Patronato Martínez Guerricabeitia (1989 – 2014). Ha sido concebida como un “caleidoscopio” para conocer las últimas tendencias de la creación, entender el estado del arte actual e incitar a la reflexión del público.

De la misma manera, pretende estimular la creatividad de jóvenes artistas españoles, y al mismo tiempo, aumentar el patrimonio artístico de la Universitat de València a través de la selección de una veintena de obras de arte contemporáneo.

Abigail Lazkoz, It only happened once and I don't remember it very well,  2010. Imagen cortesía de la Fundación General de la Universidad de Valencia.

Abigail Lazkoz, It only happened once and I don’t remember it very well, 2010. Imagen cortesía de la Fundación General de la Universitat de València.

El comité de selección ha estado integrado por los críticos Sema De Acosta, Johanna Caplliure, Oriol Fontdevila, Alfonso de la Torre y Lorena Martínez de Corral, y las galerías de arte ADN (Barcelona), Paula Alonso (Madrid), Nuble (Santander), La Real (Palma de Mallorca) y Aural (Alicante). Los artistas seleccionados son Carlos Aires, Efrén Álvarez, Suso Basterrechea, Chubasco, Mavi Escamilla, Miguel Ángel García, Ruth Gómez, Núria Güell, Rubén Guerrero, Haritz Guisasola, Cristina Lama, Abigail Lazkoz, Miki Leal, Juan José Martín Andrés, Nacho Martín Silva, Adrian Melis, Fran Mohíno, Isaac Montoya, Daniela Ortiz y Manuel Ros.

Isaac Montoya, Reconstrucción (París), 2010 (fotografía digital bajo metacrilato, 115 x 250 cm). Imagen cortesía del artista.

Isaac Montoya, Reconstrucción (París), 2010 (fotografía digital bajo metacrilato, 115 x 250 cm). Imagen cortesía del artista.

La sostenibilidad en un mundo totalizado

7 000 000 000
Artistas participantes:
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Inauguración: 31 de enero, 20 h.
Hasta el 27 de abril de 2014

Los comisarios, David Arlandis y Javier Marroquí, nos adelantan el enfoque y los contenidos de su nuevo proyecto.

7 000 000 000 es un proyecto que parte de la idea de desarrollo sostenible. Este concepto, como es bien sabido, surgió de un informe de la ONU publicado en 1987 con el simbólico nombre de “Nuestro futuro común” aunque también se le conoce como Informe Brundtland. El trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, encabezada por la entonces primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland definió el desarrollo sostenible como la acción de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades” y para ello, cualquier plan de acción pasaba necesariamente por el trabajo en tres áreas fundamentales: sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad medioambiental. Lo que se ha llamado el triángulo de la sostenibilidad.

Sin duda, desde entonces, se ha conseguido que sea una idea presente tanto en la agenda política de instituciones oficiales de todo tamaño, como en la política desplegada por los propios ciudadanos a través de redes más o menos complejas de iniciativas colectivas o incluso particulares. Sin embargo, se ha dado una cierta perversión en el uso de la expresión ya que a menudo se reduce la idea a su faceta medioambiental o, a la sumo, a la relación de la economía con la ecología. Y a la vez, cada día se hace más y más evidente que el sistema actual no va a ser capaz de evolucionar positivamente y dar respuesta a las demandas tanto a nivel local como global. Por ello, deben plantearse otros modelos de desarrollo diferentes que habrán de mostrarse más sostenibles. Estos modelos tendrán que basarse necesariamente en un entendimiento más amplio de la actividad humana, uno que mire directamente a la totalidad de la vida.

7 000 000 000 hace referencia a la cifra estimada de habitantes en el mundo ya que el problema del desarrollo sostenible abarca a la totalidad de las personas, tanto individual como colectivamente, y además, comprende todas las facetas de su vida. De hecho, nos basamos en la idea de Biopoder y Biopolítica que reformulan Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio. Afirman que el poder dominante hoy abarca la totalidad de las relaciones sociales, las mentes y los cuerpos. Pero precisamente por ello, la capacidad de producción de la multitud conserva y explota la capacidad creadora de realidad social. Parafraseándoles podemos afirmar que vida, producción y política son un circuito ininterrumpido dominado globalmente por el modo de producción capitalista pero, a la vez, en esta situación, todas las fuerzas de la sociedad tienden a activarse como fuerzas productivas; todos los poderes de la humanidad son convocados a contribuir a la reproducción global del trabajo, la sociedad y la vida. Es decir, la dominación llega hasta la vida misma, pero la resistencia también se encuentra en el desarrollo de la vida de los 7.000.000.000 de habitantes del planeta. Así pues, todas las facetas de la vida están relacionadas unas con otras, todas forman parte del gran escenario de la producción de nuestra contemporaneidad y en este mismo espacio es donde se produce la posibilidad de sublevación de forma creativa.

El perfil de los proyectos incluidos en el EACC responde a una manera muy concreta de hacer: la del artista como investigador, una manera de entender el arte y la práctica artística desde una posición crítica enfocada a la creación de conocimiento usando herramientas más cercanas a la investigación que a la producción estética de bienes de consumo. Se huye así del modelo contemplativo y se llega al entendimiento de la exposición como un lugar y un tiempo de producción de conocimiento colectivo, pero a la vez, como una ocasión para el encuentro de intereses comunes y, por último, como una ocasión para la activación de la acción social y política.

El espacio expositivo es un lugar de encuentro donde se aprende, donde pasan cosas, se incita a la reflexión crítica y se favorece el intercambio. En muchos de los proyectos que forman parte de 7.000.000.000 se fuerza a este cambio fundamental en el papel del espectador, que de hecho deja de ser mero espectador para convertirse en participante. Pensemos por ejemplo en el proyecto de Basurama Laboratori Públic de Castelló que crea un grupo de trabajo con ciudadanos de Castellón para documentar de manera autónoma zonas sensibles a la destrucción y el consumo del territorio. La manera de hacerlo es conectar a distintas asociaciones locales que ya están trabajando en esa línea para proponerles utilizar una serie de herramientas creadas por The Public Laboratory, una organización de EEUU que promueve el uso de herramientas de toma de datos de ecología a las poblaciones que lo necesiten (fotos aéreas, fotos térmicas o espectrofotometría, por ejemplo) con precios y tecnologías asequibles en licencias libres.

Ocurre algo similar, en cuanto a la necesidad de participación, con la pieza Rescate de Nuria Güell que se configura como una oficina activa instalada en el EACC que difundirá diferentes posibilidades creativas para revertir la insostenible situación económica que vivimos, ofertando asesoramiento gratuito a los ciudadanos interesados. En ambos casos la pieza -si es que podemos seguir hablando en esos términos- es inseparable de la participación ciudadana. No existe una obra más allá de la participación.

Sin embargo, la participación se da más allá de la propia obra, o al menos, más allá de la exposición de la misma. El Laboratori Públic de Castelló tiene la intención de crear un grupo de trabajo que continúe con su labor tras la clausura de la muestra y lo aprendido en Rescate se seguirá poniendo a disposición de la ciudadanía a través de la persona encargada de dar la información y asesoramiento a quienes lo pidan y que tras la clausura seguirá dándola en el Casal Popular de Castelló. Un ejemplo más podría ser Time/Bank, una de las iniciativas que encontramos en el EACC que supone la apertura de una sucursal de Time/Bank, un banco del tiempo que cuenta ya con sucursales en Bélgica, Berlín, Frankfurt, New York, Moscú y la última Ljubiana; y que colaborará con otra iniciativa similar, la Ecoxarxa, que se está desarrollando fuera del ámbito artístico. Time/Bank es un proyecto que consta de una instalación en la que podemos ver material diverso y documentación relacionada con las primeras iniciativas de banco de tiempo. La segunda parte trata de poner en marcha esa sucursal de banco de tiempo, con voluntad de continuidad, en la ciudad. Lo que se persigue es favorecer la implantación real de un modelo económico alternativo donde se intercambia con el tiempo como moneda.

Las tres obras de las que hemos hablado hasta el momento son, o bien nuevas producciones para 7 000 000 000, pensando siempre en la ciudad Castellón -como Laboratori Públic de Castelló o Rescate- o bien adaptaciones de iniciativas que ya se han desarrollado en otros lugares y que se adaptan a la ciudad y el espacio del EACC, como Time Bank. Esta última estrategia también se sigue en la obra de Daniela Ortiz y Xose Quiroga NN 15.518 que aunque se realizó en La Capella en Barcelona por primera vez, se vuelve a montar en el EACC y se vuelve a organizar una jornada de participación ciudadana para Castellón. En este aspecto, se ve claramente cómo los proyectos coinciden en la necesidad de articular lo global con lo local. 7 000 000 000 desde su propio título alude directamente a lo global y habla de temas que incumben a la totalidad de la población pero, aún así, es necesario siempre ver qué pasa con esos temas en lo local, en el mismo espacio donde se ubica la exposición.

En este perfil de artista hay algo que suele repetirse y es un tiempo muy dilatado. Lo podemos ver claramente en el caso de las obras de Carlos Motta. Por ejemplo, We Who Feel Diferently es un trabajo que ha llevado años de investigación previa y años de desarrollo y producción. El resultado toma la forma de una base de datos documental que casi podríamos llamar enciclopédica sobre la cultura queer. Para ello, ha entrevistado a especialistas de distintos ámbitos, activistas LGBTQQI, académicos, artistas y personalidades influyentes dentro del discurso queer de distintas procedencias como Colombia, Corea del Sur, EEUU. El relato que conforman todas estas entrevistas es una historia de diferentes desarrollos de las políticas sexuales en distintos países. We Who Feel Diferently es un proyecto que hace de la diferencia bandera y que ve en ella una oportunidad para pensar e imaginar de manera diferente a la retórica del discurso dominante.

En realidad todo el proyecto 7 000 000 000 se podría leer en esa consigna de “Siempre es posible crear nuevos mundos” que tan bien representa el pensamiento de Antonio Negri. Es algo que el arte ha estado trabajando desde hace décadas. Es el mensaje de que puedo ocuparme de pensar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, de este modo, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político-cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas. Y esto, a la luz de la crisis que vivimos es más importante que nunca. Pensemos en cuantas veces estamos escuchando por parte de la política global el discurso de que es lo único que podemos hacer o es el peor de los males posibles. Son muchas las obras presentes en este proyecto, casi todas, las que nos pueden llevar a esta idea de que existen otras maneras de hacer. Por ejemplo, tenemos Take the Square de Oliver Ressler. Una videoinstalación de tres canales que muestra el surgimiento de movimientos sociales con una capacidad creativa inconmensurable. Son, entre los tres vídeos, 88 minutos en los que vemos a activistas de los movimientos 15M en Madrid, Plaza Sintagma en Atenas y Occupy Wall Street en Nueva York discutiendo las posibles formas nuevas de organización social y política. Otro de los trabajos donde también se puede ver de manera extensa la diversidad de maneras de hacer es Radical Ecology and Tender Gardening de Johan Grimonprez, un video blog dividido en cinco categorías: Biotecture, Guerilla Gardening, Transition World, Radical Ecology y Off the Grid. Un trabajo que te lleva a una idea clara: sólo podremos solucionar totalmente los graves problemas medioambientales que tenemos cuando cambiemos profundamente nuestro sistema de producción capitalista. Pero que también te lleva a interrogantes tan interesantes como la relación entre esta producción, el medioambiente y la consiguiente alimentación de las personas. Es un ejemplo claro de lo absolutamente imbricados que están los tres vértices de los que hablaba el Informe Brundtland.

Pensemos también en Egyptian Chemistry de Ursula Biemann que explora la importancia del Nilo en Egipto. Un papel que se desempeña de una forma muy parecida a como veíamos con Grimonprez pero en sentido inverso, ya que aquí no partimos de la sociedad para que, a través de la economía, se altere el medioambiente y recaiga de nuevo en la sociedad; sino que en el caso del Nilo, es éste el que pone en marcha la rueda: su medio configura la economía y ésta la sociedad que acaba de nuevo afectando al primero y el segundo.

Una de las grandes cuestiones al hablar de sostenibilidad es la energía, un tema siempre presente en las cumbres y en la agenda política pero del que seguimos sin poder ver resultados significativos. En 2011 un terremoto causó en Fukushima el mayor desastre nuclear desde Chernobil, The Otolith Group presentó en 2012 The Radiant, un film resultado de una investigación en la que mezclan imágenes de la catástrofe con fragmentos de antiguos filmes propagandísticos en los que la energía nuclear y la propia construcción de la planta se asocian a la idea de progreso. Este contraste se complementa con entrevistas a expertos en energía nuclear y sus efectos radioactivos. Con Fukushima se volvió a dar protagonismo al debate sobre la energía y cómo abastecer las necesidades de consumo de las grandes ciudades. Las energías limpias cada vez están ganando más terreno pero otra parte de la industria sigue centrando sus esfuerzos en conseguir una mayor eficiencia lanzando cada año nuevos productos y usando las mismas viejas fuentes de energía. Ante esta situación hay voces que están reclamando un cambio de hábitos que nos lleve al consumo consciente.

Exceeding 2 Degrees propone exactamente eso, un pequeño cambio que llevado a gran escala en nuestras viviendas y edificios públicos repercutiría en una menor demanda de energía y en un ahorro económico. Este proyecto fue presentado el la 8ª Bienal de Sharjah y consistió en variar en dos grados la temperatura de la sala de exposiciones para conseguir bajar el gasto energético. Además el dinero ahorrado se invirtió para la reforestación del amazonas. En el EACC de Castellón repetirá la acción, bajará la calefacción del centro dos grados para ahorrar energía y con el dinero comprará una porción de selva amazónica a través de la organización medioambiental Nepenthes para salvaguardarla de la explotación global. Además, esta estrategia muestra una de las realidades más crueles de nuestro sistema desde hace siglos, que no es otra que la de la diferencia abismal entre zonas ricas y pobres del planeta.

Juan José Martín Andrés con su obra Infografías para entender el capitalismo en tiempos de crisis pone nombres y cifras a estas avergonzantes relaciones de desigualdad entre países. Así mismo la obra de Regina José Galindo viene denunciando desde hace años esta situación. En Saqueo se hizo incrustar en los dientes oro nacional de Guatemala. Cuando la operación estuvo concluida cogió un avión y viajó hasta Berlín, allí volvió a acudir a un quirófano para que el cirujano alemán le quitará el oro nacional, reproduciendo así el saqueo que el norte hace al sur desde hace siglos.

Esta es una pieza muy dura, como todas las de Regina José Galindo, y con una crítica, una denuncia muy áspera. También es una crítica muy contundente la que hacen Anneta Mona Chişa & Lucia Tkácová en When Labour Becomes Form que habla de la trampa en la que se encuentran las mujeres de entorno a 45 años, con una doble discriminación laboral por edad y por género y la obligación cultural de ser ellas las que se ocupen del trabajo reproductivo, de los cuidados de los mayores y los niños. Para hacer su pieza publicaron un anuncio en el periódico buscando una mujer de mediana edad en paro y ofreciéndole su fee por participar en la exposición, como pago por hacer un macramé diseñado por las artistas y que representa una gráfica que denuncia con datos reales, tomados por el Gobierno Eslovaco, las enormes diferencias en el campo laboral cuando las mujeres llegan a su mediana edad.

En este sentido, es un buen momento para explicitar un punto que nos parece muy importante. Encontramos en esta muestra, en realidad como reflejo de todo el arte crítico, piezas que hacen denuncias muy potentes de situaciones totalmente insostenibles -como la que acabamos de ver-; también piezas que van más allá y no muestran sólo la denuncia, aquello que no funciona, sino que muestran propuestas reales que llevan a cabo personas o colectivos para solucionar esas cuestiones que nos afectan en nuestro día a día -como Take the Square de Olvier Ressler-; pero también tenemos propuestas -como la de Laboratori Public de Castelló, Time/Bank o la obra de Tue Greenfort- que directamente lo que hacen es crear propuestas de solución, de mayor o menor calado. En todo momento, son conscientes de su limitación, de la imposibilidad de que su acción llegue a un movimiento tal que alcance su objetivo de una manera universal; sin embargo, su trabajo está pleno de valor al imaginar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, como decíamos, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas.

No cabe duda de que en el proceso de invención de un nuevo mundo, las potencialidades que hacen realidad el cambio no son estas prácticas artísticas sino los movimientos sociales. Lo que ocurre es que unos y otros viven un proceso de asimilación, cada vez trabajan más estrechamente. Esto se hace muy evidente, por ejemplo, en los grandes encuentros de los distintos grupos alter-globalización en los que la performance es ya un elemento esencial; o en la utilización del video como herramienta creativa y de difusión de experiencias. Pero esto son sólo formas evidentes. Lo más importante es que el arte está aportando al crecimiento de nuevas formas sociales su capacidad imaginativa, creativa. Estas prácticas han decidido firmemente ser partícipes de la invención de un nuevo mundo. La habilidad de los artistas para buscar soluciones creativas sale “fuera del arte” y son utilizadas sobre el tejido social. La división de especialidades de la modernidad deja huecos donde no llega ninguna de las formaciones académicas convencionales. Ahí es donde el artista puede actuar aportando alternativas creativas, pensando de una manera diferente, transversal, ensayando nuevas formas sociales, económicas, medioambientales…

Hub de empresas

El proyecto 7 000 000 000 no se mueve en el terreno de lo utópico, los proyectos hablan todos de realidad y de hechos. Como actividad paralela a la exposición, se ha organizado un encuentro de empresas para dar visibilidad a pymes que están trabajando día a día en cuestiones de sostenibilidad.

La intención es doble, por un lado, sacar del terreno de lo “artistico” el discurso del proyecto, ya que no tiene sentido hablar de sostenibilidad únicamente a través de proyectos vinculados al “arte” -aunque siempre defenderemos que estos proyectos ya poco o nada tienen que ver con el arte, entendido como una forma cultural ya muy lejana. Y por otro, dar a conocer a la ciudadanía una serie de empresas que les están ofreciendo la posibilidad de actuar sobre el mundo de una manera distinta, sencillamente cambiando su consumo.

Para ello, en la planta superior del EACC se va a diseñar un display con información básica sobre estas empresas y servicios que podrá estar disponible para el visitante en cualquier visita al Centro de arte; y además en febrero tendrá lugar un encuentro físico con estas empresas. Se configurará como una charla en la que todas las empresas tendrán la oportunidad de explicar sus servicios o productos a los ciudadanos de Castellón.

Galería Aural en JustMad4

La Galería Aural de Alicante presenta en JustMad 2013 los interesantes trabajos de Isaac Montoya y Juan José Martín Andrés.

Isaac Montoya. Carnivalismo es un vídeo desarrollado con las técnicas de selección de color de series anteriores como Odios Encadenados, Una marca para siempre o Cenicienta y Mr. Hyde. En estas imágenes se ocultan distintas realidades que sólo pueden ser desveladas mediante el uso de unos filtros de color. Un mundo paralelo queda suspendido en la memoria del espectador provocando nuevos discursos frente a la realidad de la imagen dominante.

Isaac Montoya

 

Juan José Martín Andrés (Soria, 1978) centra su trabajo artístico en la experimentación del dibujo, tanto en su práctica tradicional como en procesos digitales o de instalación e intervención en el espacio. Éste surge tras una selección de imágenes pre-existentes: portadas de libros, cómics, revistas, titulares de periódicos o carteles de contenido político; para descontextualizarlas posteriormente y presentar una pieza que, fiel a la original, propone una lectura que cuestiona los elementos de la construcción gráfica e ideológica de la misma.

Juan José Martín Andrés