Regina José Galindo. Pasar a la acción

7 000 000 000
Artistas participantes: 
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Hasta el 27 de abril de 2014

Regina José Galindo. Pasar a la acción

“(…) El Homo sapiens-sapiens ya no habla una sola lengua veraz y funcional. Un balbuceo maldito infecta sus trabajos y sus días. Ya no se encuentra en situación de acuerdo ontológico con los hechos del mundo. Palabra y objeto, pensamiento y comunicación, no se mezclan ya orgánicamente. Hay, por tanto, constantes e inevitables deslizamientos entre significante y significado, entre intención y forma ejecutiva. Nunca podemos decir todo lo que queremos, nunca podemos limpiar la descripción verbal o el análisis de una posible penumbra de ambigüedad, de valores incipientes o privados y de connotaciones en última instancia inexpresables”.[1]

Durante décadas se ha construido una imagen colectiva de progreso y evolución lograda a través del concepto de globalización, como síntoma de una sociedad occidental que se creía capaz de extender su concepto de bienestar y su estilo de vida alrededor del mundo. En las bases de ese modo de pensar se encuentra el posicionamiento pueril de una buena parte de la población y la agitada lucha de intereses económicos y geopolíticos. En ese orden mundial las diferencias que se señalan no son de carácter racial, religioso, ideológico o sexual, las diferencias vienen marcadas por la capacidad económica de los sujetos y la pobreza es el signo excluyente, que convierte a millones de personas en seres excedentarios.

Allí donde la familia y los negocios comunitarios estaban tradicionalmente capacitados para absorber y mantener a todos los seres humanos recién nacidos y, habitualmente, a garantizar su supervivencia, las presiones globales y la apertura de los propios territorios a la circulación de capital y mercancías sin ataduras los hizo inviables. Su efecto directo ha sido la insostenibilidad de los equilibrios autóctonos, provocando forzosamente la salida masiva de personas de sus países de origen. Los esfuerzos por detener la marea de esa emigración económica suelen ser poco exitosos. La miseria prolongada provoca la desesperación y la puesta en circulación de millones de emigrantes, convertidos en población excedente[2], que sale despedida en una dirección contraria de la de los ejércitos de conquistadores, comerciantes y misioneros llegados siglos atrás. Las dimensiones totales y las consecuencias están aún por evaluar, pero la situación actual deja de manifiesto la facilidad con la que los capitales atraviesan fronteras y encuentran acomodo en cualquier lugar, burlando los controles fiscales a la sombra de paraísos poco celestiales, frente a la dificultad que encuentran las personas para pasar esas mismas líneas fronterizas.

Regina José Galindo (Guatemala, 1978) realiza mediante su proyecto “Looting” (2010) un ejercicio simbólico de movimiento extraterritorial de riqueza, desplazando oro de Guatemala a Alemania. Frente a la sofisticación empleada por los emporios financieros, las multinacionales o las grandes fortunas en manos de unos pocos, la artista elige una fórmula de evasión que quiere evidenciar lo grotesco de esas prácticas patológicas de la avaricia. Tras someterse a una intervención odontológica, las piezas molares de Regina José Galindo son recubiertas superiormente por oro guatemalteco de gran pureza que, tras viajar a Alemania, un médico berlinés se ocupará de extraer.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Las imágenes fotográficas y el vídeo de esta performance se convierten en los testigos documentales de un pequeño saqueo, que nos trae a la memoria el gran expolio de metales preciosos y riquezas llevado a cabo por Europa sobre las llamadas tierras del “nuevo mundo”. Ese concepto imperialista ha codificado frecuentemente las relaciones de occidente con el resto de áreas y culturas, marcando pautas de imposición y sometimiento con las que ha querido extenderse un modelo económico finalmente poco edificante.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Un ejemplo más reciente de imperialismo lo encontramos en la acción bélica llevada a cabo por EEUU sobre Irak. Tras un argumentario refugiado en los propósitos de paz mundial y lucha contra el terror se perseguía el saqueo y control de sus reservas de petróleo, el otro oro. La población de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) no es más que el 10% de la población mundial; en el otro extremo, en la más absoluta pobreza, no sólo están la mayor parte de los indios, sino también millones de asiáticos, latinoamericanos y sobre todo africanos. La tendencia que marca el Instituto de investigación económica dependiente de Naciones Unidas indica que los ricos son cada vez más ricos, mientras que los pobres lo son cada vez más, incrementándose los índices de la desigualdad.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Regina José Galindo. Looting, 2010. Imagen cortesía de la galería.

Ciertamente el arte no dispone de capacidades instrumentales para hacer revertir las situaciones enunciadas, pues su papel no es el de resolver los conflictos, aunque perfiles artísticos como el de Regina José Galindo contribuyen a definir el papel de ciertos creadores en un territorio de mediación simbólica con su sociedad. La gran revolución que comienza a desarrollarse está teniendo lugar, o tendrá lugar, en niveles emocionales y de comprensión personal. Se trata de una revolución “persona a persona”, por lo que los estímulos y las narraciones capaces de activar esas esferas de reflexión humana se hacen más necesarios que nunca. Las ideas no monolíticas y las expresiones de pensamiento no totalizador son a las personas como el rocío, que riega por absorción a las especies naturales con las que entra en contacto. La acción de denuncia de la artista no posee la virtud de revertir los flujos de la economía mundial, como tampoco puede hacer un pulso a los centros de poder en los que se diseñan o se legitiman las estrategias políticas que acaban determinando los límites en los que transcurren nuestras vidas en ciertos aspectos. Señalar la turbia situación de saqueo de unos sobre otros, que por cotidiana es asumida como “normal” por la mayoría, es un modo de introducir en la agenda pública contenidos no administrados desde la cúspide de la pirámide. Las posibilidades en la construcción del relato son el nuevo-viejo campo de batalla en el que se libra la contienda de la comunicación social. La versatilidad de las redes, su dinamismo y agilidad, son una herramienta aún por explotar en todas sus posibilidades desde la base civil y creativa para propósitos organizados de germinación de ideas.

José Luis Pérez Pont


[1] Steiner, George. Errata. El examen de una vida. Siruela, Madrid, 1998.

[2] Bauman, Zygmunt. Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Paidós, Barcelona, 2005.

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