“El artista debería estar protegido”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Mariángeles y Enrique Fayos, responsables del Teatro Olympia que celebra sus 100 años
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de MAKMA

Mariángeles y Enrique Fayos dicen llevar el teatro en la sangre: “Forma parte de nuestro ADN”. Son, más que obligados deudores del legado paterno, fieles y apasionados continuadores del Teatro Olympia que ahora cumple 100 años. “El peaje que pagas por lo que tanto te gusta es alto porque desatiendes a la familia”. Pero la familia lo entiende, porque una pasión como esa no es cualquier pasión. Y se nota. Ambos defienden el teatro y el cine (porque el Olympia fue durante muchos años cine) como si estuviera en juego su propia vida. Al igual que defienden la cultura, recogida como un derecho en el artículo 44.1 de la Constitución.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Las inversiones en cultura se multiplican luego por siete”

“Todas las inversiones en cultura se multiplican por siete, algo que no ocurre por ejemplo en el sector del automóvil”, dice Mariángeles Fayos, presidenta a su vez de AVETID, la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo que el pasado lunes entregó sus premios, entre los cuales, por sorpresa, se coló uno de reconocimiento a su propia labor en el Olympia. Por eso no entienden que sea el sector de la cultura “el que menos ayudas públicas reciba”, contrariando “la fama que tiene de vivir de las subvenciones”. Lo cual, zanjan, “es falso”. Además, el tan criticado IVA cultural del 21%, “gestado con improvisación por un ministro [José Ignacio Wert] que era un mediano”, está “destrozando las salas pequeñas y medianas”. De ahí su proclama: “La cultura debería tener un IVA super reducido”.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“La cultura es el oxígeno de la sociedad”

Tienen la certeza de que el teatro es o debería ser “catalizador de la sociedad”. Y ponen como ejemplo el Sócrates de José María Pou que recientemente ha visitado el Olympia, para reflexionar en torno a la democracia en tiempos en que esa democracia se ve actualmente amenazada por diversos flancos. También comparten la necesidad de preservar el talento: “El artista debería estar protegido”. Al igual que los teatros y la cultura: “Somos el oxígeno y el motor de la sociedad”.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Recientemente han recibido también la Medalla del Consell Valenciá de Cultura por esos 100 años del Teatro Olympia, “bien cultural vivo de la ciudad”, destacó en la entrega del galardón su presidente Santiago Grisolía. “No hay tradición en el Consell de darle ese premio al teatro”, lo cual añade brillo a la distinción, subraya Enrique Fayos. Recuerda, al hilo de esa medalla, que Valencia fue en los años 50 una “potencia teatral”, con salas “como el Alcázar, Novedades, Eslava y otras muchas”. Y que el Olympia llegó a tener seis meses en cartel la película El expreso de medianoche, cuando era cine donde se proyectaban películas de Tarzán o de los hermanos Marx, o vendidas con meses de antelación las entradas para ver a Moncho Borrajo.

La recuperación de Valencia como potencia teatral pasa, dicen, por una “política cultural a largo plazo”, por una “transparencia y equidad en las ayudas”, por una “colaboración y no competencia entre lo público y lo privado” y por una “orden de ayuda a las salas que impulse la industria cultural”. Ven signos “esperanzadores” en el nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana, aunque reconocen ciertas prisas porque “el sector teatral está en urgencia”. Y eso que, como precisan, “con poco dinero se arreglaría el problema del teatro en Valencia”.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Entiendo que se paralizara el concurso del Teatro Musical”

Aunque no todo depende del dinero. “Entiendo que el Ayuntamiento de Valencia paralizara el concurso público para la gestión del Teatro Musical”. Lo entiende porque, según Enrique Fayos, “no puede ser que lo más importante fuera lo económico en lugar de primar la calidad de la oferta presentada”. Y destaca, como ejemplo de buena gestión privada, que “se puede hacer más con menos”.

Ahora ven nuevas amenazadas a la siempre frágil existencia del teatro, donde “el margen de rentabilidad es muy ajustado”. “Hoy la competencia no proviene del fútbol, sino de Internet y del móvil”, dicen, por aquello de la ingente oferta cultural a través de otros medios. Y no sólo para ellos como responsables de un teatro, sino para el propio actor desde otro punto de vista: “Que durante un espectáculo se enciendan 50 luces de móvil, genera un problema emocional al actor que piensa que no está atrapando la atención del espectador”.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Para celebrar los 100 años del Olympia tienen pensado, entre otras cosas, realizar tertulias del público con los actores, actuaciones en la entrada del teatro y una exposición con fotografías que reflejen ese siglo de la escena en Valencia. Un siglo que empezó el 10 de noviembre de 1915 con la ópera El Barbero de Sevilla y ha tenido su prolongación exitosa con la reciente Escenas de la vida conyugal de Ricardo Darín. “Es un actor con un enorme tirón; un mito”. Como lo es ya el Teatro Olympia.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Enrique y Mariangeles Fayos. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique y Mariangeles Fayos, tras los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Más artes escénicas y menos IVA

Presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Lunes 4 de mayo de 2015

“No es un problema del gobierno, es un problema nuestro. ¡Allá el gobierno!”. Y José Luis Alonso de Santos, encendido como un rayo por la mecha de las palabras, fue desgranando la importancia, tremenda importancia, de la prácticamente recién nacida Academia de las Artes Escénicas de España, que se presentó el lunes en Valencia de la mano de Sala Russafa. “Tenemos que hacernos respetar y recuperar el prestigio social”. ¿Cómo? Recuperando el buen correr del ciervo frente a la resignada tortuga, por utilizar su propia metáfora.

“Hablamos de la ambición de la excelencia, porque al igual que los médicos tienen que curar bien, nosotros tenemos que hacer buenas obras de arte con las que mover los cimientos del mundo”. Un mundo, continuó el presidente de la Academia, “que nos ha ido quitando las ambiciones y nos ha convertido en tortugas en lugar de ciervos”. Por eso insistió en la importancia de los profesionales del sector de las artes escénicas: “No somos un grupo marginal que nos quejamos de lo mal que está todo; somos una entidad de primerísimo orden que acaba de nacer para dignificar la profesión”.

Logotipo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen cortesía de la Academia.

Logotipo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen cortesía de la Academia.

Para ello, Alonso de Santos incidió en algo que es extensible al resto de colectivos agrupados en torno a una misma práctica cultural: “Tienen que ver que nos creemos el teatro, porque si no, es como el cura que no cree en Dios”. Y aunque el símil produjera entre el medio centenar de profesionales reunidos en la Sala Russafa un runrún de incredulidad, lo cierto es que el ciervo lo necesita para abandonar el lánguido paso de la tortuga.

En el editorial de la revista ‘Artescénicas’, cuyo primer número también se presentó en Valencia, Alonso de Santos explica que no es normal que, “entre la indiferencia y la resignación de los ciervos, las tortugas se vayan apropiando de todos los resortes para impedir ese ‘buen correr’, imprescindible para el positivo desarrollo de la humanidad, tal como la sueñan los ciervos”.  Pero lo peor, sigue diciendo el dramaturgo, es que “hasta los mismos ciervos empiecen a pensar que tal vez lo que ellos hacen no sea tan necesario, ya que la sociedad no lo estimula ni facilita, sino todo lo contrario”.

De ahí su hastío con el gobierno y el maldito IVA del 21%. “El IVA es una maldad, pero la cuestión fundamental estriba en ser nosotros grandes ante ese gobierno pequeño, siendo orgullosos como artistas”. De hecho, habló del nacimiento de la Academia como antídoto contra la peor de las enfermedades del ser humano: la resignación. Contra eso y contra la oscuridad que impone la maraña del bosque. “La sociedad es un bosque que nos está comiendo, porque hasta que algunos crearon un espacio abierto donde actuar, crear ritos y ceremonias, estábamos perdidos, y la Academia viene precisamente a hacer llanura en ese bosque”.

Imagen de los Premios Max de la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Por eso era tan importante darle sentido a la institución, porque “el gran peligro es que exista para nada”. Encontrar el “para qué”, que uniera a tanto “disidente orgulloso de serlo”, fue capital a la hora de poner en marcha la Academia: “Tenemos la responsabilidad de hacer el mundo menos inmundo; no es idealismo, es dar sentido a lo que no lo tiene”. No fue fácil ponerse de acuerdo con el término de Academia y menos aún con el de España que sigue al de Artes Escénicas: “La palabra España viene precisamente a descentralizar la institución, porque así tienen cabida todos”. De hecho, el presidente animó a los valencianos a que presentes proyectos, actividades y que encabecen propuestas.

“Y aquí estamos”, concluye José Luis Alonso de Santos en el editorial de ‘Artescénicas’, “metidos en esa eterna batalla entre crear o destruir, entre estimular posibilidades más enriquecedoras y creativas del ser humano, o dejar que crezcan solo las malas hierbas del egoísmo, la necedad pueril y el adanismo primitivo, fuera de los mejores canales del arte y la cultura que el esfuerzo de los mejores del pasado nos han legado”. La presentación acabó con la polémica, sin duda germen creativo de la propia Academia, entre teoría y práctica, y entre pathos y logos. Pero esa es ya otra historia…

Más información:

http://academiadelasartesescenicas.es

Profesionales del sector en la presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España en la Sala Russafa de Valencia.

Profesionales del sector en la presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España en la Sala Russafa de Valencia.

Salva Torres

 

Políticas culturales: ¿hay alguien ahí?

Las políticas culturales
Debats de La Nau de la Universitat de València
Con: Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Robert Lisart (EUPV), Miguel Ángel Mulet (PPCV) y Josep Mª Pañella (Compromís)
Moderador: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València
Martes 28 de abril, 2015

La maquinaria electoral está servida. Y cuando esa maquinaria se pone en marcha lo tritura todo. Incluida, claro está, la reflexión en profundidad de los asuntos que preocupan a los ciudadanos. Por ejemplo, la política cultural, que era el núcleo del debate organizado por La Nau de la Universitat de València en su Aula Magna. Se reunieron todos los partidos valencianos con representación institucional que concurren a las próximas elecciones autonómicas. Con la salvedad de Ciudadanos, que declinó su asistencia.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

Se habló de todo y de nada. ¿Los diez minutos que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y moderador del debate, concedió a cada uno de los intervinientes justifica la cascada de consignas, lugares comunes y escaso calado de las, llamémoslas así, propuestas? No, en diez minutos se pueden decir quizás no muchas más cosas, pero sí mejor argumentadas. De manera que puestos a nadar en el agua de los tópicos, nadie mejor que Miguel Ángel Mulet (PPCV) para abrir el debate.

Y lo abrió tendiendo la mano que mece la cuna al resto de partidos en la oposición: “Tenemos que encontrar puntos de encuentro”. Mulet se refería a los puntos que vendrían a cerrar una herida por la que se desangran las políticas culturales perpetradas por su partido en el gobierno hace ya unos cuantos años. Su intervención fue lo más parecido a lo que Pepe Iglesias ‘El zorro’ llamó “un cuchillo sin mango y sin hoja”.

Luego vino la intervención del resto de representantes políticos, por este orden: Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Robert Lisart (EUPV) y Josep Mª Pañella (Compromís). Todos ellos mirando de reojo al representante ‘popular’, objeto de la correspondiente crítica, pero todos ellos enarbolando la bandera de otra política cultural menos “clientelar”, menos dada al “despilfarro” y más asentada en los principios del “sentido común” y del consenso con los “profesionales del sector”.

Imagen del Palau de les Arts.

Imagen del Palau de les Arts.

Se habló de “restaurar los concursos públicos, tal y como se ha hecho en el IVAM” (Lisart), de “bajar el IVA al 4%” (Pañella) en justa correspondencia con otros países europeos, así como de recuperar la RTVV, la señal de TV3, el Circuit Teatral y hasta la Mostra. Aguilar puso igualmente el acento en el estímulo del mecenazgo, en la desaparición de las diputaciones y en el fomento del doblaje en valenciano. Salió a colación el Palau de les Arts y el Palau de la Música, dos espacios públicos que, en ocasiones, hasta se hacen la competencia programando lo mismo a la vez (Lisart).

Se habló de todo ello y más, pero sin salirse un centímetro del programa electoral. De hecho, cuando un representante de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana preguntó por cuestiones relacionados con su sector, salvo Amoraga, nadie las tenía contempladas en su programa. Como nadie contempló, más allá de tan genérico repaso a los despropósitos del Partido Popular, ofrecer argumentos de cierto calado en las supuestas políticas culturales del ansiado futuro cambio de gobierno.

Se habló de los músicos valencianos, de los artistas plásticos, de los escritores y libreros, de los actores y actrices, del teatro, del audiovisual… Pero salvo las propuestas de recuperar lo habido y por haber, sin que nadie se dignara a esbozar mínimamente cómo lo harían, bajo qué parámetros y con qué criterios, el mapa de las políticas culturales quedó dibujado con dos o tres pinceladas de la mejor de las voluntades. Nada que ver con el dibujo de un plan a medio y largo plazo para que la cultura, terreno mal abonado, diera poco a poco sus frutos más allá del ditirambo hacia los profesionales del sector o la reprobación acerca de lo tristemente acontecido durante los últimos años. Cultura viene de cultivar y por lo que se vio y escuchó en La Nau hubo más exposiciones trilladas, que verdaderas propuestas encaminadas a separar el grano de la paja.

Uno de los montajes falleros 2015.

Detalle de una de las Fallas 2015. Makma

Salva Torres

Danzad, danzad, malditos

Danzar en precario. El sector de la danza en la Comunidad Valenciana
Estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana (APDCV)
Realizado bajo la dirección de Albert Moncusí, del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València

Años de la Gran Depresión. Crisis galopante. Multitud de jóvenes y no tan jóvenes haciendo lo imposible por sobrevivir. El director Sidney Pollack llevó esa situación al cine en su película ‘Danzad, danzad, malditos’. En ella, un tropel de personas bailan hasta la extenuación en un concurso con el fin de alcanzar un jugoso premio en metálico. Día y noche, sin apenas descanso. Salvando las distancias, un estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana (APDCV) revela lo próxima que está aquella realidad de la presente.

Se trata del primer estudio laboral y sociológico que se hace en la Comunidad Valenciana sobre el sector de la danza. Estudio que viene a reflejar el mismo carácter extenuante de una profesión al límite de sus posibilidades. Los datos son harto elocuentes. El 51,1% de los profesionales que trabajan en espectáculos de danza percibe menos de 600€ al mes. Este porcentaje se eleva hasta el 61% si se trata de aquellos que se dedican a la enseñanza de la danza no reglada. Y el 82% no percibe remuneración alguna por las horas extras y los ensayos.

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

La socióloga y bailarina Carolina Ponce tildó de “craso error” que no se tenga en cuenta a los profesionales del sector a la hora de la gestión cultural de la danza. Una danza, dijo, que “sobrevivirá titánicamente, pero sobrevivirá”. Al estilo de la maldición fílmica. Y se dirigió al sector con signo exclamativo: “¡Reclamad vuestro derecho!”. Albert Moncusí, director del estudio realizado por el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, señaló que era “muy difícil vivir de la danza y dedicarse a la danza”. Un sector, a juicio de Miguel Tornero, presidente de la APDCV, “multidisciplinar y escasamente articulado o directamente desarticulado”.

Si las artes en general y la cultura en su más amplia acepción “están mal”, el de la danza, subrayó Moncusí, “es el más perjudicado”. El estudio ofrece más datos que corroboran tamaña precariedad. Un 20,3% de los profesionales por cuenta propia –la mayoría directores artísticos, coreógrafos y en menor medida bailarines- lo hace sin contrato. Y dada la inestabilidad laboral y la escasa duración de los contratos de trabajo, los profesionales de la danza se ven obligados a realizar múltiples actividades alejadas de su actividad escénica. Práctica que lleva a cabo un 43,3% de los profesionales y que, como subraya el estudio, “dificulta su desarrollo profesional”.

Logotipo de la APDCV.

Logotipo de la APDCV.

La precariedad se hace extensible a otros ámbitos de su quehacer artístico. “La danza raramente aparece en los medios de comunicación”, delata el informe, que también destaca el “descenso drástico” de las funciones, de público y de recaudación de danza en la Comunidad Valenciana. “Sólo la pérdida de espectadores ha caído en un 50%”. El estudio concluye con un “suspenso para la política cultural autonómica”, incidiendo en algo que se hace extensible a otros sectores de las artes: la toma de decisiones “desde una nula visión estratégica, sin criterios técnicos y sin un consenso con los profesionales”.

Asimismo, se denuncia que si bien la disponibilidad de espacios escénicos en la Comunidad Valenciana es aceptable en relación con el conjunto de autonomías –ocupa la cuarta plaza, con un total de 139 espacios-, esos espacios “están infrautilizados”. Finalmente, proponen la reducción del IVA cultural, el incremento de la inversión pública en ayudas y subvenciones, así como establecer un cupo mínimo de danza en la programación anual de teatros y centros culturales, entre otras demandas. De lo contrario, no quedará más remedio que seguir con la supervivencia titánica a la que se refirió Carolina Ponce.

Actuación escénica cortesía de la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana (APDCV).

Danzar en precario, estudio promovido por la Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana. Imagen cortesía de la APDCV.

Salva Torres

“Ahora quien no paga es la entidad pública”

Jornada ‘Nuevas fórmulas de financiación para el sector audiovisual’
Sala Berlanga
Filmoteca de Valencia
Celebrada el jueves 26 de febrero, 2015

Quien debiera dar ejemplo de cumplir con sus obligaciones, resulta que no lo hace. De manera que el sufrido ciudadano pagador de impuestos, ve cómo es ahora la institución pública quien se encarga de dar largas a sus compromisos de pago. Largas que en muchos casos se hacen eternas. “Jamás pensamos que el gran problema fuera la entidad pública”, reconoció Rafael Lambea, director general audiovisual de SGR (Sociedad de Garantía Recíproca). Lo hizo en el marco de la jornada ‘Nuevas fórmulas de financiación para el sector audiovisual’ celebrada en la Sala Berlanga de la Filmoteca.

Barbara Lennie en un fotograma de 'Magical girl', de Carlos Vermut.

Barbara Lennie en un fotograma de ‘Magical girl’, de Carlos Vermut.

Ximo Pérez, presidente de Productors Audiovisuals Valencians (PAV), organizadora del encuentro, abrió la jornada subrayando que la financiación de la cultura en España estaba “en mínimos históricos”. Y que la cultura siempre necesitará de la ayuda pública: “Si, por poner un ejemplo, el Teatro Real de Madrid cobrara por butaca lo que vale la ópera, se multiplicaría por veinte su precio”. De manera que la autofinanciación y la subvención pública son las dos vías que deben converger para sacar adelante el sector audiovisual.

De ahí la perplejidad de Rafael Lambea, en torno a esa garantía nula de cobro por parte de la entidad pública. “La subvención del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) es cero, ninguna garantía”. Jesús Prieto, abogado de Egeda, puso el acento en la “mala definición jurídica de la política de subvenciones”, lo que tenía como consecuencia la “incertidumbre acerca de lo que te van a conceder”.

Fotograma de 'El niño', de Daniel Monzón.

Fotograma de ‘El niño’, de Daniel Monzón.

Pero como la jornada estaba pensada para debatir acerca de las nuevas fórmulas de financiación, dejando a un lado la paralizante queja y el pesimismo, José Luis Moreno, director general de CulturArts, ofreció una cifra esperanzadora, los “cinco millones destinados a todas las líneas de ayudas al audiovisual valenciano”, que remachó con un “como nunca”. Y para seguir levantando el ánimo, María Coronado, coordinadora del sector cultural de Triodos Bank, explicó la labor de su banco a la hora de dar liquidez a proyectos teniendo principalmente en cuenta sus “aspectos cualitativos”.

Ximo Pérez afirmó que no se debían patrocinar las artes, “sino el disfrute de las artes”, aludiendo al fomento de “políticas culturales de incentivos sociales”. Incentivos, por ejemplo, para consumir cultura, que pasaba por la rebaja del IVA cultural. El “mal llamado IVA cultural”, según Prieto, cuya “fiebre” espera “que pase”.

Fotograma de 'Magical Girl', de Carlos Vermut.

Fotograma de ‘Magical Girl’, de Carlos Vermut.

Hasta entonces, bienvenidos sean los éxitos de SGR, que cumple diez años avalando más de 1.000 proyectos audiovisuales y 220 millones en producciones, con apenas el “0,98% de morosidad”, destacó Lambea. “Lo hemos conseguido porque cuando lo intentamos al principio no sabíamos que era imposible”, ironizó, tras recordar “la risa y el desprecio” de algunas entidades cuando contaron su proyecto avalista. “Todas las películas de los Goya han sido producidas con aval de SGR”, puntualizó orgulloso Lambea.

Entre ellas, Magical Girl: “Nos ha sorprendido porque es un producto pequeño que ha funcionado muy bien”. Como lo han hecho ‘Ocho apellidos vascos’, ‘La isla mínima’ o ‘El niño’. “Es más importante el guión que el activo circulante”, dice Lambea, quien subraya igualmente que “limitar la liquidez de un proyecto es un error”. Y agrega: “En el cine de guerrilla [cine de bajo presupuesto -200.00€] bulle el talento de este país”.

De las AIEs (Agrupación de Interés Económico) habló Luis Sevillano, de JJL Abogados, de la tasa catalana para prestadores de servicios de comunicación electrónica, el productor Joan Antón González, y de Iberoamerican Film Bonds, Fernando Labrada. De la Ley de Mecenazgo también se habló para darla por perdida: “¡Es un bluff!”.

Fotograma de 'La isla mínima', de Alberto Rodríguez.

Fotograma de ‘La isla mínima’, de Alberto Rodríguez.

Salva Torres

“Los artistas en ARCO pintamos poco”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Inma Femenía y Chema López, artistas valencianos presentes en la 34ª edición de ARCO, entre el 25 de febrero y el 1 de marzo de 2015
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Cada año, el mes de febrero tiene fecha reservada para el arte contemporáneo en Madrid. Hablamos de ferias nacidas para satisfacer la necesidad comercial de las industrias culturales y, especialmente, de las galerías. La cita es del 25 de febrero al 1 de marzo, días en los que se reúnen en torno a ARCO, Just Madrid y Art Madrid  las galerías más destacadas a nivel nacional y algunas de las más representativas del panorama internacional. Pero, sobre todo, y sin duda lo principal, cientos de artistas que deberían ser el centro de tamaña concentración de arte. Como por ejemplo, los cuatro artistas valencianos reunidos por MAKMA en torno a un café en Lotelito.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Salvo Inma Femenía, la más joven, al igual que la galería con la que va a JustMad, Área 72, el resto lleva años acudiendo a ARCO. “Yo he llegado a ir hasta con diez galerías”, dice Carmen Calvo, que el pasado lunes recibió de manos de los Reyes el Premio Nacional de Artes Plásticas correspondiente a 2013. Chema López, que acudirá con Rosa Santos, y Antonio Alcaraz, que lo hará con Múltiplos tras quedarse fuera la veterana Cànem de Castellón, son igualmente asiduos a la feria madrileña, que en esta edición únicamente contará con tres salas valencianas: Luis Adelantado, Espai Visor y la citada Rosa Santos, de un total de 212. “Es totalmente insuficiente”, señala Alcaraz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“ARCO es un producto más, como la moda”

Insuficiente para una feria que, a juicio de Chema López, está pensada para ellas: “Los artistas en ARCO pintamos poco”. Y añade: “Los artistas estamos si las galerías quieren, por eso digo que es una feria para las galerías”. Aún así, ellos están ahí, en representación de otros muchos, camino de la 34ª edición de la feria de arte contemporáneo más importante de España. Y nos hablan de las virtudes y vicios de tamaña concentración de galerías, artistas y coleccionistas en el recinto de IFEMA en Madrid. “ARCO es un producto más, como la moda”, apunta Carmen Calvo, que asume su papel crítico: “Yo, Pepito Grillo”.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Las ferias de arte sirven para hacer caja, no nos engañemos”

“El nombre lo dice todo: feria”, indica Inma Femenía, presente en JustMad, feria satélite junto a Art Madrid del astro solar que supone ARCO. “A mí me parece una gran feria”, apunta Antonio Alcaraz, que después de muchos años acudirá sin pinturas, ni dibujos, sino con Libro de Artista. En todo caso, como pasa con la publicidad, “parece que el que no está en ARCO no existe”, reconoce Chema López. Lo mismo les pasa a las galerías, que últimamente se quejan de que a veces no cubren ni los gastos, pero ahí están. De hecho, los cuatro coinciden a la hora de apuntar que, en la mayoría de los casos, “las galerías se mantienen porque van a ferias”, puesto que en la ciudad de origen “no se vende nada, salvo Madrid o Barcelona”. Carmen Calvo tiene muy claro que las ferias de arte “sirven para hacer caja, no nos engañemos”.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Las galerías deberían intercambiar cromos, darnos a conocer fuera”

No entienden el criterio de selección de galerías. “Han penalizado a aquellas galerías que no tuvieran en su nómina artistas extranjeros, lo cual me parece injusto porque no se valora el esfuerzo de muchas de ellas por poner en valor a gente del propio territorio”, critica Alcaraz. “No sé qué pasa, pero lo extranjero parece siempre más atractivo”, apostilla Femenía. Y, de ser así, ¿por qué no se apuesta por artistas españoles en galerías extranjeras? Quid pro quo. “Las galerías de aquí deberían hacer esa labor de establecer contactos, intercambiar cromos y darnos a conocer fuera”, sostiene Calvo. “Antes era muy habitual que las galerías intercambiaran artistas, pero ahora por lo que yo sé no se hace”, esgrime López. “Seguimos con el complejo de Bienvenido Mr. Marshall”, resalta con ironía Carmen Calvo, que acude a ARCO con la galería Fernández-Braso.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“El 21% de IVA es la muerte de la cultura”

Y cuando nos quitamos los complejos de encima, va el Gobierno español y sube el  IVA hasta el 21%. “Eso es la muerte de la cultura”, subraya Carmen Calvo después de arremeter contra el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, al que tuvo bien cerca durante la entrega de los Premios Nacionales. “No es cuestión de personalizar, sino de criticar una decisión que ha sido un palo y una ruina para el país a nivel de literatura, de arte…”. Y agrega: “Si acercar a la gente a la cultura cuesta, acercarla al arte contemporáneo todavía más, y con el IVA que tenemos ya ni te cuento. Porque detrás del artista, hay un transportista, un carpintero, el de las telas… hay un tejido social que depende de esto”.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López dice sin acritud (“tampoco pasa nada”) que a él en las 15 ediciones en las que ha participado en ARCO “nunca me ha comprado nada ninguna institución”. “Nosotros los artistas de las ayudas no nos enteramos, pero a las galerías con alguna ayuda les es más fácil ir a ferias”, destaca Alcaraz, quien delega precisamente su trabajo de promoción a esas galerías: “Prefiero que ellas se encarguen de mover y vender mi obra”.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También señalan que ARCO “se sobrevalora como acto cultural”, al ser la “única feria de relieve a nivel nacional” (López). Así como se alegran que haya “bajado el sensacionalismo” de antaño, con aquellos “artefactos espectaculares”, a favor de propuestas más sensatas. “Creo que ha bajado para que la venta sea más fácil; las galerías llevan piezas más seguras de vender”, remacha Femenía. De la relación entre galerías y artistas, Calvo asegura que se trata de “un matrimonio bien avenido”, aunque “a veces no”, y entonces “cambias, te vuelves promiscuo”. Asimismo, diferencia entre galeristas y galeros, “que son los que han robado”. Eso sí, a pesar de los pesares, a los cuatro artistas les une lo que la propia Carmen Calvo llamó “estar envenenado”: esa pasión por el arte que todos ellos comparten camino de ARCO.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó y Salva Torres

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

Chema Cardeña: “El teatro ya casi no existe”

La puta enamorada, de Chema Cardeña, bajo dirección de Jesús Castejón
Con Eva Marciel, Federico Aguado y Javier Collado
Teatro Rialto (Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia), del 13 al 16 de noviembre
Sala Russafa (C/Denia, 55. Valencia), del 21 al 30 de noviembre

‘La puta enamorada’, escrita por Chema Cardeña, se estrenó en 1999 en Valencia y se hizo ese año con el Premio Max Aub al Mejor Texto. Ahora vuelve igual de enamorada, bajo la dirección de Jesús Castejón, pero quizás más desencantada por el contexto difícil que le toca vivir. “Entonces el teatro estaba en ebullición y ahora prácticamente no existe”, explica Cardeña. “No existimos”, apostilla, en referencia a los actores y al teatro sacudidos por la crisis especialmente virulenta con el sector de la cultura.

De izquierda a derecha, Javier Collado, Eva Marciel, Jesús Castejón y Chema Cardeña, durante la presentación de 'La puta enamorada' en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

De izquierda a derecha, Javier Collado, Eva Marciel, Jesús Castejón y Chema Cardeña, durante la presentación de ‘La puta enamorada’ en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña señala que el 21% del IVA cultural “nos condena al suicidio”, dadas las “dificultades para mantener el teatro, mantener una obra en cartel y con ayudas que son simbólicas”. Y si “antes teníamos presencia y hasta molestábamos”, ahora ya “ni eso”. Ahora “somos como un ruido de fondo al que los políticos se han acostumbrado”. Todo esto lo dice en el Teatro Rialto, donde ‘La puta enamorada’ se representa hasta el 16 noviembre. Luego lo hará en la Sala Russafa del 21 al 30, protagonizada por Eva Marciel (La Calderona), Federico Aguado (Diego Velázquez) y Javier Collado (el pícaro sirviente).

“Los artistas no han sabido autogestionarse y dependen de los políticos y del dinero que manejan ellos”, afirma Castejón. Y tirando de ese hilo llegamos a esto: “Ahora ni gestionamos ni se nos hace caso”. El director de ‘La puta enamorada’ opina que todo ello se debe a la “inexistencia de tradición teatral” en un país como España que no la incluye en la educación, lo cual “es preocupante”. Precisamente la relación entre el poder y el arte es uno de los asuntos tratados en ‘La puta enamorada’ a su regreso a Valencia.

“El arte ha necesitado el poder y el poder ha utilizado el arte”, dice Cardeña de un texto que sitúa la acción en el siglo XVII del pintor Diego Velázquez. He ahí un tema que traspasa el tiempo. Sólo que ahora “al poder no le interesa el arte, luego estamos mucho peor”. Se entiende que en medio de esas tinieblas, la luz sea tan importante. “La luz es el cuarto personaje”, apunta Castejón. Y la luz es lo que encuentra Velázquez al aparecer en su vida La Calderona, la actriz amante del rey Felipe IV, que se convertirá en La Venus del espejo del pintor, por obra y gracia de Chema Cardeña.

Escena de 'La puta enamorada', de Chema Cardeña, bajo dirección de Jesús Castejón. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘La puta enamorada’, de Chema Cardeña, bajo dirección de Jesús Castejón. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Con La Calderona entra la luz en la vida de un Velázquez que era pintor de la corte, retratista de enanos y reyes feos”, afirma Jesús Castejón, que ha preferido desnudar el espacio escénico para que “la verdad aflore”. Y la verdad pasa por “la palabra y la emoción”. De ahí el miedo del director a que un exceso de elementos sobre el escenario tapara esa “búsqueda de la verdad”. Algo que tiene que ver con “el poder de la madre” y ese regreso al “seno materno” que representa para Velázquez la amante del rey. “Es un rayo de luz en su oscura vida”.

Para Cardeña, Velázquez se enamora de una mujer “libre, sin prejuicios”, que supone para él “un soplo de aire fresco” en medio de aquella corte que le encorseta. Pero una mujer ¿puta? “El título puede echar para atrás, sobre todo en un momento como el actual de mojigatería generalizada, pero la obra lanza una mirada a la sociedad de entonces, tan parecida a la actual. Basta sustituir el poder de los reyes por el de los políticos”, sostiene Cardeña.

‘La puta enamorada’ regresa a Valencia con funciones en dos espacios distintos: el Rialto y la Sala Russafa. “El público verá dos montajes diferentes, porque en Russafa, al ser la sala más pequeña, podrá tener a los actores más cerca, aunque igual se pierda algo de luz”, observa Cardeña. Todo ello en el “templo de la verdad” que para Castejón sigue siendo el teatro. “Nada que ver con lo que se representa en los Congresos”, agrega. He ahí de nuevo el poder y el arte de ‘La puta enamorada’.

Una escena de 'La puta enamorada', de Chema Cardeña, dirigida por Jesús Castejón. Imagen cortesía de la compañía.

Una escena de ‘La puta enamorada’, de Chema Cardeña, dirigida por Jesús Castejón. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Salva Torres

Bartomeu Marí: “¿Qué es hoy un museo público?”

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

macba_ext_770x473

Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

MACBA_3274_r_770x653

En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

El balance de las galerías valencianas en ARCO

Galerías valencianas en ARCO, JustMad y ArtMadrid: del 19 al 23 de febrero
Balance expositivo

Entre la “patraña” del IVA y el continuo trajín de la gente, coleccionistas (medio millar en ARCO, según la organización), curiosos y público en general, las galerías valencianas que acudieron a las distintas ferias de Madrid no dieron abasto. A Mira Bernabeu, que tomó hace nueve años junto a Miriam Lozano el testigo de Pep Benlloch en Espai Visor, la sonrisa le delataba. El Museo Reina Sofía le había comprado la serie completa de 60 fotografías de Sergio Zevallos. “Estamos muy satisfechos”, dice ahora con más calma. Pasado el aluvión, prefiere no echar las campanas al vuelo. “No se puede hablar de señal de recuperación”. No al menos hasta que pasen “dos o tres años que confirmen este aire de mejora”.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

A Mira Bernabeu se le ve cauto, quizás atemperado el éxito de Madrid por la realidad de Valencia. “Este año las ventas han estado equilibradas entre coleccionistas nacionales y extranjeros”. Eso sí, valencianos, ni uno. “Los coleccionistas valencianos compran sólo pintura en ARCO, lo cual es un poco provinciano”. Entre eso y que “no ha habido propuestas arriesgadas”, salvo la “pieza de cristal de Dan Graham”, y sí “un alza de lo tradicional”, Mira Bernabeu prefiere seguir a lo suyo, que es pensar ya en la próxima feria de arte en Colonia.

UN ARCO “SÓLIDO”

Entre el “ARCO del cambio” y el “ARCO muy digno” se mueven Olga Adelantado, de la galería Luis Adelantado, y Rosa Santos. La primera dice que los coleccionistas españoles “se han movido este año”; vamos, que han empezado a comprar de nuevo. En su caso, obras sobre todo de Darío Villalba, Luis Gordillo y el joven Rubén Guerrero. “Se ha criticado de ARCO que ha sido más tradicional, pero a mí me ha parecido más sólido”, remacha Olga. Rosa Santos se mostraba igualmente contenta: una de sus artistas, Andrea Canepa, había obtenido el Premio a la Joven Artista Revelación, lo cual ha supuesto la adquisición de obra para el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles. DKV Seguros también compró obra de Greta Alfaro.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

“Me han comprado los coleccionistas españoles que suelen hacerlo”, principalmente obra de Xisco Mensua y Chema López. Lo que a Rosa Santos le seguía causando extrañeza era el confuso asunto del IVA. “Nos ha afectado de manera negativa, porque mucha gente, incluidos periodistas, siguen pensando que aplicamos el 10%, incluso había gente que alucinaba cuando le hablábamos del 21%”. Graciela Devincenzi, de Alba Cabrera, presente en ArtMadrid con One Project del artista Rubén Fuentes, subraya que la mal explicada bajada del IVA hace quedar al galerista como “el malo de la película”. Al ser únicamente el artista quien puede aplicar ese 10% en la venta de su obra, a las galerías “incluso nos puentean”, sostiene Devincenzi, todavía recuperándose del inmenso trajín ferial.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

LA AUSENCIA DE CONSUELO CÍSCAR

Vicente García, de Vali30, vuelve de ArtMadrid con una “impresión buena”. La Casa de Cristal del Centro Cibeles fue testigo de largas colas para entrar. Hasta un total de 20.000 visitantes. Vicente García vendió sobre todo obra de Antonio Gadea, Manolo Páez y Equipo Crónica. Lo del IVA no le parece crucial. “Es importante en las subastas y, sin duda, en ARCO, porque allí la compra es institucional”. Más importancia le da al hecho de que Madrid sea una ciudad “mucho más abierta que Valencia”, donde todos los que pasan por allí se sienten “cómodos” y alejados del “localismo” que observa tanto en Valencia como en Barcelona.Ismael Chappaz, que junto a Juanma Menero lleva la galería Espai Tactel, ha vuelto de JustMad “muy bien para la época en que estamos”. Los primeros días no paraban de descolgar obra de su stand, vendiendo principalmente piezas de David Méndez Alonso, Antonio Fernández Alvira y Javier Palacios. Del IVA dice que es “un desastre” que no se resolverá hasta que no haya una Ley de Mecenazgo. Y le extrañó no ver a la directora del IVAM Consuelo Císcar, que estuvo presente la pasada edición, cuando directores como Manolo Borja-Villel, del Reina Sofía, visitan “todos los años” la feria.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

“PEQUEÑA RECUPERACIÓN”

De “patraña” califica Juan Cárdenas, de Kir Royal, lo del IVA, aunque piensa que el problema de fondo del mundo del arte no es ése: “La mayoría de galerías no sale fuera, cuando lo importante sucede en Nueva York, Londres y ahora China, que tras abrirse al exterior es un país de oportunidades”. Él ha vendido en JustMad obra de Keke Vilabelda y Fernando Bayona. “Los coleccionistas se han animado, dejando atrás esa mala de conciencia por comprar en tiempos de crisis”. Nacho Agrait, de Punto, piensa que hay una “pequeña recuperación”, a pesar de la “confusión” creada por la bajada del IVA: “Ha sido un parche mal puesto”.

Vicente Benlliure, de la galería Benlliure, estuvo en ArtMadrid y vio “algo más de alegría que otros años”. No se vende como hace seis o siete, pero sí “mejor que hace dos años”. En su caso, obras sobre todo de Manolo Valdés, Carmen Calvo o Chillida. Trinidad Hernández, de la galería Del Palau, habla de “trampa” del IVA y se queda con los contactos adquiridos en ArtMadrid. Julián Romero, de Trentatres Gallery, que acudió al Just On Paper de JustMad con las artistas Henrike Scholten y Raquel Carrero, regresa igualmente ilusionado con su participación en la feria por los contactos logrados: Feria de Estrasburgo y Swab de Barcelona. Las galerías valencianas, incluidas PazyComedias (JustMad), Aural de Alicante y Cànem de Castellón (ARCO), regresan pues con buenas sensaciones, a pesar del viento desfavorable de la crisis ¿amainando? y el mareo de una pésimamente explicada bajada del IVA. Habrá que seguir remando.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Salva Torres