Cabanyal Íntim hace memoria

Cabanyal Íntim
Casas del barrio del Cabanyal en València
Del 10 al 20 de mayo de 2018

A Jacobo Roger, codirector junto a Isabel Caballero del festival Cabanyal Íntim, se le saltaron las lágrimas cuando escuchó alguno de los testimonios referidos a víctimas de la Guerra Civil española. Los escenificaron nietos e hijos de quienes sufrieron el conflicto bélico, en un extracto del espectáculo Ombres dirigido por Maria José Peris. Incluso alguno de sus narradores rompió a llorar, avanzando a duras penas con su testimonio. Por eso cuando Caballero dijo que el lema de este año, Memòria, les había proporcionado “un viaje increíble” y “una montaña rusa de emociones”, no pudo ser más exacta.

De manera que Ombres, de la compañía Cent i la mare, resultó un aperitivo cargado de intensa emoción de lo que Cabanyal Íntim propone en su programación del 10 al 20 de mayo. Así lo anuncia la obra en su sinopsis: “La casa está habitada y llena de voces que nos transportan a través de la música a la Guerra Civil”. Es una de las formas que adoptará esa Memòria de la que pretende dar cuenta un festival dotado con apenas 50.000 euros. “No solo hacemos cultura, sino que también educamos”, subrayó Roger, reivindicando más presupuesto con el que dignificar el trabajo que realizan en Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

Ombres, de Maria José Peris. Cabanyal Íntim.

“El festival tiene que estar ahí, en la trinchera del barrio, acompañándolo en su proceso. Es un proyecto que nace del corazón, pero que debería tener en cuenta el dinero que cuesta hacerlo”, señaló Caballero. Sobre todo teniendo en cuenta los datos suministrados por Manuel Cuadrado, profesor de la Facultad de Economía de la Universitat de València y coordinador del estudio de público del festival que atrajo el pasado año a cerca de 8.000 espectadores. Según esos datos, Cabanyal Íntim cuenta con un público “fiel” que no para de crecer: “El festival continúa atrayendo y creando nuevos públicos”, destacó.

Igualmente subrayó que el 55% eran mujeres, con una edad media de 41 años, con estudios universitarios y con una ideología progresista, lo que provocó una suerte de risueña complicidad. Además, el 96% de los espectadores muestra su intención de recomendarlo entre sus conocidos, al tiempo que reconoce acudir al festival para “conocer más sobre otras culturas o realidades”. De ahí que la educación a la que se refirió Roger quede reflejada en este estudio, cuyos resultados, con sus lógicos matices, son extrapolables a otros festivales de similares características, igualmente trabajando en precario pero con voluntad de hierro.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Piedra y encrucijada, de Paco Zarzoso. Cabanyal Íntim.

Más de 30 propuestas escénicas se harán eco en diferentes espacios del barrio del Cabanyal de esa Memòria del lema, que abarca desde la propia memoria histórica hasta la relacionada con el Alzheimer y otros tristes derivados, algunos representados con el antídoto del humor. Como por ejemplo, según precisaron los directores del festival, la obra Piedra y encrucijada, de la compañía Hongaresa con texto e interpretación de Paco Zarzoso. “Sorprenderá porque nos presenta a un Paco Zarzoso diferente y muy divertido”, apuntó Roger.

A la intimidad de las casas del Cabanyal, lugares tradicionales de escenificación de las diversas propuestas, se suman en la octava edición del festival otros espacios. El Refugio Antiaéreo del Grau es uno de los más emblemáticos. Se convertirá en una emisora de radio mediante la cual Antonia Bueno, directora de Amparito te ampara, traslada al espectador a 1937, cuando las bombas amenazaban y la gente buscaba un refugio para evitarlas. La memoria asociada a esa guerra atraviesa muchas de las propuestas, destacando entre ellas la de Olatz Gorrotxategi cuyo 43º 13’ 44” N, evoca las coordenadas donde fue enterrado el abuelo de la dramaturga vasca.

Caixa Popular es la única entidad privada que patrocina el festival, lo cual dio pie a la reflexión de Cuadrado con respecto a las posibilidades de crecimiento de Cabanyal Íntim: “Debería de haber más empresas, porque el dinero público es el que hay y son muchos a repartir”. Jose María Company, director del Departamento de Marketing de la entidad bancaria, precisó que su aportación iba más allá del patrocinio, al compartir el espíritu del certamen. “Queremos que sea un espacio d reflexión”, dijo Caballero. “Tenemos claro que la cultura no ha de ser gratis. Y las entradas deberían de valer diez veces más, pero queremos que Cabanyal Íntim sea accesible a todos los públicos”, concluyó Roger, haciendo de nuevo memoria de lo que cuesta mantener vivo un festival.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Cartel de Cabanyal Íntim.

Salva Torres

“Las dos películas son elementos de memoria histórica”

‘Las ahijadas’, de William James
Centro del Carmen
Museu 2, Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centro del Carmen, en colaboración con Es Baluard Museu d’art Modern i Contemporani de Palma, acoge, hasta el próximo 22 de enero de 2017, la exposición ‘Las ahijadas’, de William James, una singularísima instalación audiovisual -cuya morfología se completa con la contribución fotográfica de Almudena Soullard y diversas instantáneas de archivo privado- que focaliza su atención en parte del devenir biográfico de dos figuras de diverso lustre y soterrada referencia: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

La primera, refulgente icono de los oropoles hollywoodienses de los años 20, bailarina y diseñadora de vestuario y decorados, segunda esposa de Rodolfo Valentino y con cuyo ulterior marido, el aristócrata español y comandante naval Álvaro de Urzaiz, se tralada a Mallorca, fijando su residencia en la isla desde 1931 hasta los albores de la Guerra Civil Española. La segunda, artista de cabaret transgénero y activista de referencia en el movimiento LGBT valenciano desde finales de los años 70, víctima carcelaria de la vergonzante Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación  Social y presente paradigma de la lucha sobre políticas de género y justicia social en la ciudad de Valencia.

Con el objetivo de desentrañar las veladas e intrínsecas consonancias que emparentan a ambas conspicuas, Makma entrevista al artista británico, avezado investigador documental sobre las imbricaciones existentes entre la construcción del género y el espacio urbano, quien rubrica en esta exposición un dilatado y perseverante proceso credencial sobre la subrepticia consaguinidad de ‘Las ahijadas’.

Vista general de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿En qué momento o de qué modo se solidifica el germen del proyecto?

Empezó realmente en un proyecto de educación sobre historia oral por parte de Es Baluard en Palma de Mallorca, en un barrio de Palma que se llama Gènova. Los niños del colegio tenían que preguntar a los vecinos mayores sobre el pasado del barrio. Una vecina (María Salomé Juaneda Pujol) les contó que era la ahijada de Natacha Rambova, que había vivido allí. Más tarde, hicieron otra cita y los niños se fueron a su casa para ver la fotografías personales que habían sido propiedad de Rambova -algunas están reproducidas en la exposición, cedidas por ella-.

Posteriormente, Sebastián Mascaró -docente del museo- había oído el nombre de Rambova en otra ocasión, hablando conmigo, por mi amistad con la Rampova valenciana, y él comenzó a preguntar acerca de qué significa el hecho de que compartan el mismo nombre, a pesar de la pequeña diferencia (Rambova/Rampova); entonces, yo le expliqué que, para Rampova, Natacha Rambova era su alias y que en la época de la Transición la gente activista y progresista solía tener nombres de guerra y, así, si tenían problemas con la policía, no podían denunciar a los demás porque nadie sabía realmente cómo se llamaban sus compañeros. Ella eligió Natacha Rampova, aunque al principio era Rambova. La gente la llamaba Rambo y cuando se estrenaron las películas de ‘Rambo’, de Silvester Stallone, lo cambió por Rampova, porque no quería asociarse con esas películas.

Entonces decidimos que era una coincidencia muy interesante. La Rampova valenciana no sabía que Rambova, su heroína, había vivido en España -una parte de su vida desconocida para ella-. Pensamos que esta coincidencia podía formar la base de un proyecto. Esta idea de coincidencia, de casualidad, se ha mantenido durante todo el proyecto por el hecho de que se ha presentado como dos canales de vídeo que no tienen una relación obvia entre ellos, dejándose al espectador el encuentro de los vínculos entre los dos. Y eso es lo que he hecho en el proyecto, dos historias -la de Rampova en Valencia y la de Natacha Rambova en Mallorca-, en las que surgen ciertas ironías, conexiones y temas.

Una cuestión en la que debe repararse es en el propio título de la exposición, ‘Las ahijadas’, cuya nominación puede sugerir diversas interpretaciones, amén de encontrarnos con la figura de la ahijada de Natacha Rambova y entendiendo a Rampova como libérrimamente consanguínea de la primera por emulación. Sin embargo, la figura de la ahijada real no puede equilibrarse con la de Rampova y parece revelarse más bien como una excusa inicial para profundizar en el resto del proyecto.

Sin ella no habría proyecto, porque todo empezó con la ahijada real. Pero, claro, la información que ella tiene sobre Natacha Rambova viene a través de sus padres. Su madre era la doncella y su padre era el chófer del matrimonio y vivían en su casa de Cala Fornells, a partir del año 1933 (incluso tenían que casarse para ir a vivir con ellos para instalarse, aunque ya estaban comprometidos). Toda la información que la ahijada tiene procede de anécdotas y, sobre todo, acerca de lo bien que vivían, sus fiestas, la gente que les visitaba, pero no hay ningún análisis.

Un instante de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un instante de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ambas películas documentales atesoran sentido en sí mismas, funcionan de un modo autónomo. Sin embargo, ¿proponerlas en comunión en esta instalación audiovisual posibilita o exige un espectador proactivo, es decir, que se sumerja en el raquis de cada uno de ellos y esto propicie un análisis acerca de cuáles son los elementos que los cohesionan?

Claro. Se deja al espectador la búsqueda de los vínculos entre las dos. Quería posibilitar una manera de enfrentarse a esta coincidencia o casualidad, porque todo el proyecto se basa en la casualidad, la coexistencia de estos dos personajes que mantienen una relación casi abstracta. También es importante la simetría histórica del antes y el después de la dictadura, por lo que, en ese sentido, se ha pensado para una audiencia española o con un conocimiento acerca de la Guerra Civil, de lo contrario es muy difícil de seguir.

¿De qué modo te documentaste acerca de la figura de Natacha Rambova?

Comencé a estudiar la vida de Natacha Rambova y descubrí que había escrito un ensayo de cuarenta páginas, en el otoño del 36, para convencer a la comunidad internacional para apoyar a Franco -luego nunca se publicó-. Quería leer ese artículo y escribí a su biógrafo, Michael Morris, profesor de Historia del Arte en California recientemente fallecido. Acabamos negociando e hicimos un intercambio de derechos de publicación sobre las fotos de la ahijada a cambio de una copia del texto. Eso ha sido una fuente muy importante, porque ahí cuenta en primera persona todo lo que vio en Mallorca y todas sus ideas sobre las políticas de la República, siendo un monólogo de derechas muy reaccionario. Había que contextualizarlo, entonces entrevisté a un historiador mallorquín, David Ginard i Féron, sin el que tampoco habría sido posible el documental. El cuerpo central del proyecto son extractos de ese texto y él los comenta y contextualiza, siendo muy crítico con su contenido.

¿Conocer y tener una conexión previa con Natacha Rampova te ha influido cuando has profundizado en el devenir de Natacha Rambova y en la búsqueda de parentescos entre ambas?

Yo diría que no. Cuando tienes una instalación que tiene elementos distintos el significado reside en la distancia entre ambos. Lo que sucede, también, es que Rampova tiene una política muy clara, de izquierdas, muy crítica social y políticamente, y luego resulta que Natacha Rambova se casó con Álvaro de Urzaiz, que era monárquico y de derechas y que apoyaba a Franco, por lo que ella apoyaba a los nacionalistas antirrepublicanos. Sin embargo, Rampova viene de una familia muy republicana.

¿Deben considerarse dos figuras antitéticas?

No exactamente, porque Rambova era también libertaria. Esa ironía es muy típica de los procesos de la historia. Cada uno interpretamos la historia como queremos y esto resulta que no es fiable ni objetivo.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué cuestiones en común pueden servir de ejemplo de cómo el entorno, la atmósfera y el convulso devenir histórico de cada una de las dos figuras influye decisivamente sobre su actitud vital y política?

Un tema que comparten los vídeos es la reacción (en sí misma) contra la violencia. La diferencia es que Rampova fue víctima (durante las postrimerías del fraquismo) y Rambova era testigo (en plenos albores del Guerra Civil Española). Las reacciones son distintas y tampoco sabemos, más tarde, qué actitud tenía Rambova respecto de la dictadura. No hay ningún testimonio posterior, no sabemos qué pensaba. De todos modos, hay dos cosas muy significativas: una es que nada más llegar a Francia sufrió un infarto y su salud nunca se recuperó durante el resto de su vida; la otra cuestión es que rompió con su marido. Son hechos que sabemos y que están claros. Son hechos significativos, o así me gustaría pensarlo.

Un factor inquietante reside en el hecho de advertir a Natacha Rampova como apriorística émula de Rambova.

Sí. Emula la parte de Hollywood.

La del exotismo orientalista, pero ¿llevado al hiperbolismo para transgredirlo?

Bueno, hay otra ironía acerca de la que tampoco sabemos muy claramente el porqué. Para Rampova es muy importante que Rambova era muy libertaria y pansexual, y es muy difícil llegar a la verdad de la sexualidad de Rambova (yo creo que era heterosexual). Se ha hablado mucho acerca de que tenía una relación con Alla Nazimova, que era una actriz rusa conocida como lesbiana o bisexual y tenía muchos affaires con mujeres y actrices de Hollywood. También existe la idea de que Rodolfo Valentino (su primer marido) era gay, cuestión que yo no tengo nada clara. Insisto en que sobre estas cuestiones es muy difícil llegar a la verdad. La mitad de las mujeres de Estados Unidos estaban enamoradas de él y estamos hablando de una época en la que surge un fenómeno nuevo, que miles de mujeres de todas las clases sociales podían ver la misma imagen a la vez por la llegada del cine. Eso tuvo mucho impacto en la sociedad americana. Todas estas mujeres adoraban a Rodolfo Valentino y él no encajaba nada con la imagen del héroe americano; era extranjero, moreno, exótico y los papeles que le daban también eran así. No era fiable, honesto o abierto, sino una persona dudosa como personaje.

Un fenómeno sobre el que se han volcado las más diversas miradas, siendo especialmente turbia y fascinante aquélla de Kenneth Anger en ‘Hollywood Babilonia’, radiografiando el exceso y la posterior decadencia.

Está claro que los hombres de América le acusaban de maricón, entonces es muy difícil llegar a la verdad de su sexualidad, porque siempre está velada por esta acusación, aunque miles de personas estén convencidas de ello; sigue siendo una especie de icono gay. Parece que los que estaban cerca de Natacha Rambova y Rodolfo Valentino afirmaban que eran absolutamente heterosexuales, pero no lo sabremos nunca, realmente.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Sin embargo fue una década propicia para ciertas licencias cotidianas en contraposición a la época que Rampova hubo de padecer en España.

Rampova, hablando de la relación entre Rambova y Valentino, dijo que era un matrimonio para disimular su sexualidad y yo, en base a lo que he leído, no estoy tan seguro. Pero esa es la ironía, que para Rampova era muy importante que su musa fuera pansexual.

Todas esas complejidades o neblinosas dificultades para trabajar acerca de la figura y los archivos de Natacha Rambova no acontecen con Natacha Rampova, en tanto que, además de tu conocimiento próximo sobre su figura, existe una contemporaneidad muy facilitadora. Sin embargo, resulta singular descubrir algunos vídeos y pasajes poco conocidos, recibidos como una sorpresa o revelación para muchos espectadores de ‘Las ahijadas’, a pesar o fruto de su permanente presencia en el mapa del off-off valenciano.

Sí. Realmente creo que el vídeo de Rampova no es para nosotros, sino para la gente que no conoce a Rampo. Veo importante contar esa historia.

Para quien ya conoce a Rampova refrenda algo consabido.

Si, porque es una historia muy interesante y todas sus ideas sobre género son absolutamente actuales, aunque se han formado hace más de treinta años.

Radiografía no sólo las circunstancias político-sociales del país, sino que también es un curiosísimo testimonio de la ciudad.

Es memoria histórica. Las dos películas son elementos de memoria histórica. Esa ha sido otra motivación para desarrollar el proyecto.

Atendiendo a los episodios históricos que vertebran ‘Las ahijadas’, ¿consideras que atravesamos una nueva época de políticas y pensamiento reaccionarios?

Sí. Lo dice Rampo claramente. En el vídeo ella habla de la transversalidad de las luchas políticas y cómo esa idea de transversalidad se ha perdido. Como ejemplo, considera que todas las luchas afectan a toda la comunidad LGBT y tenían que estar presentes en todas las acciones y manifestaciones.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Cabanyal Íntim: éxito con escasos apoyos

Balance de la organización del festival Cabanyal Íntim

En su compromiso por potenciar y activar la rehabilitación del barrio marinero e impulsar y dignificar el trabajo de los creadores escénicos emergentes, el Festival Cabanyal Íntim cerró su 6ª edición el pasado domingo 15 de mayo con una asistencia de 8.000 espectadores, la consolidación de Territorio Performance, el reconocimiento a la labor social de la compañía valenciana Bandada con el Premio del Público, el estreno absoluto  de 9 espectáculos y la ausencia de ayudas municipales.

Pese a la falta de recursos y las condiciones precarias con las que se ven obligados a “trabajar” cada año, el equipo de Cabanyal Íntim –Isabel Caballero, Jacobo Julio, Sara Sevilla, Marta Borcha y Esther Melo- hace una valoración “muy positiva” de esta edición: “Estamos muy contentos del resultado obtenido que sin duda es fruto del esfuerzo colectivo ya que el Festival se levanta gracias a la implicación de los pequeños mecenas y patrocinadores, al altruismo y el amor al arte de voluntarios, colaboradores y vecinos del barrio y, como no, a la fidelidad del público. Sin embargo, seguimos esperando el apoyo económico municipal, que todavía está por venir, y que resulta necesario para la supervivencia del festival”.

Con seis ediciones celebradas, Cabanyal Íntim, articulado este año bajo el lema El Porvenir, ya está completamente arraigado en la ciudad como demuestran sus más de 8.000 espectadores: “El festival goza de una frágil salud de hierro, sigue creciendo cada año gracias a la respuesta y participación ciudadana pero necesita profesionalizarse para poder seguir adelante y ser sostenible”.

La última convocatoria del festival, cuya imagen del cartel cedió altruistamente la Premio Nacional de Artes Plásticas Esther Ferrer, ha estado marcada por “la calidad y diversidad de la veintena de propuestas exhibidas” y protagonizada por “las nuevas dramaturgias con 9 estrenos absolutos, espectáculos que, por experiencia de otros años, pronto llegarán a los escenarios de los teatros y salas valencianas”.

Uno de los espectáculos celebrados en el Cabanyal Íntim. Fotografía: Lore Land

Uno de los espectáculos celebrados en el Cabanyal Íntim. Fotografía: Lore Land

Novedad de esta edición ha sido la creación del Premio del Público con el que el festival ha querido reconocer el trabajo de una de las compañías programadas otorgándole una residencia y representación de su espectáculo durante un mes en la Sala OFF, así como su exhibición dentro del marco del Festival Matarranya Íntim, hermano del Cabanyal Íntim, que lleva las artes escénicas de vanguardia al medio rural. El espectáculo que más triunfó entre los espectadores del festival fue On està Merçé?, un musical a capella en clave de clown para adultos de las valencianas Bandada, compañía formada por 8 mujeres payasas que desde hace años vienen realizando una ejemplar labor social en la ONG Payasos de Hospital.

La consolidación de Territorio Performance con la implicación del Teatro El Musical y la creación de nuevos públicos es otro de los aspectos que han marcado esta edición: “La 2ª edición de este espacio de experimentación y de vanguardia escénica que inauguramos el año pasado y que este año hemos realizado en un teatro público, algo impensable hasta ahora, ha sido todo un éxito de público. Más de 150 personas se congregaron en el teatro y recorrieron sus diferentes espacios durante una sesión continua de 3 horas en las que diferentes acciones performáticas transformaron el hall, las oficinas, lavabos y salas de ensayos del Musical”.

El nacimiento del Off Íntim ha sido también otro de los aciertos de este año, “ya que ha dado visibilidad y apoyo a la programación cultural que se desarrolla en el barrio al margen de la programación oficial del festival, lo que ha complementado y amplificado las jornadas del mismo”.

Buena acogida han tenido también las Actividades paralelas, “que han dado mucha vida al festival con cines fórums que han abierto debate en torno a un documental sobre el 15 M, o actividades muy particulares como Green Guerrilla, con la que el colectivo Cabanyal Horta realizó con la ayuda de los asistentes un huerto urbano para el barrio para hacer la ciudad más habitable”.