Ignasi Aballí, el ser o no ser de la imagen

Ignasi Aballí
Caso de Estudio
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de marzo de 2018

“¡Tan sólo desearías que pertenecer a la especie humana no fuera acompañado de este insoportable estrépito, que esos pocos pasos irrisorios que hemos dado dentro del reino animal no se pagasen con esta perpetua indigestión de palabras, de proyectos, de grandes comienzos!” Así entendía Georges Perec la existencia. Y así, deletreando esos pasos, presenta Ignasi Aballí su trabajo evocando al escritor francés con el cine como telón de fondo. El IVAM le dedica su Caso de Estudio reuniendo tres de sus proyectos: Desaparición, Sinopsis y Listado (cine).

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Un estrépito insoportable de imágenes y una indigestión de palabras de las que se hace eco Aballí mediante una serie de carteles, fotografías y una película que vienen a cuestionar el estatuto mismo de la imagen. “¿Qué aporta la imagen en este mundo saturado de ellas?” Y el artista catalán, al tiempo que formula la pregunta, no deja de dar pistas acerca de sus respuestas. “Adopto un punto de vista crítico que me lleva a limitarlas, a no añadir nada”. Contra la saturación, como se habla de grasas saturadas, Aballí opta por una dieta baja en calorías, de forma que la imagen quede aligerada de tanta contaminación visual.

En Desapariciones, 23 carteles y una caja de luz rememoran los guiones que Perec escribió para que fueran convertidos en películas. Algunas fueron rodadas y otras no. Da lo mismo a efectos de lo que Ignasi Aballí pretende, que no es otra cosa que jugar con la realidad y la ficción. Hay carteles que aluden a obras filmadas, en cualquier caso evocadores de una realidad que el artista reconstruye, y otras que son directamente fruto de la más pura invención. Todos ellos, eso sí, destilando el aroma del mejor diseño de carteles.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

“Me interesa el cine como lenguaje. No soy cineasta y recurro a hablar de él desde la periferia, desde un punto de vista marginal, desestructurando los elementos de ese lenguaje”, explica el artista. Aún así, las desapariciones a las que alude el título del proyecto, destacan visualmente por su fuerte presencia iconográfica. “Sí, quería que el propio cartel se aguantara por sí mismo como obra”. Perec hizo desaparecer la letra “e”, la más usada en la lengua francesa, para provocar un movimiento de desplazamiento o corrimiento telúrico del lenguaje, al que se aferra igualmente Aballí para que la imagen se salga de sus casillas comerciales.

La propia película de Aballí, Desaparición, se nos presenta en una caja de luz en la que se puede leer: “El final es la pantalla, que es solo superficie”. Ningún relato cabe en su interior que no sea, precisamente, el que manifieste su cansancio por la imagen como vehículo de cierta narración con sentido. La pantalla es tan solo superficie, materia de la expresión, inhabilitada como soporte de historias que avancen hacia el clásico final. “De Perec me interesa cómo utiliza el lenguaje per se, cómo juega con él”.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

La videoproyección, cuya duración es de 180 minutos en bucle, va en esa misma dirección del encadenamiento sin fin. Aballí, siguiendo la propuesta de Perec de mostrar 68 situaciones en las que el rostro no podía ser visto, monta la película con cientos de imágenes extraídas de los medios de comunicación. Rostros invisibles que se suceden una y otra vez a modo de carrusel fantasmagórico. “Cuando alguien oculta el rostro no suele ser por una buena causa”, y el artista se refiere, por ejemplo, a los detenidos que se tapan la cara para no ser identificados.

Sinopsis también lleva entre paréntesis el añadido de “película sin fin”. Colocado justo debajo de los espacios grabados por cámaras de vigilancia, Aballí se hace cargo de las situaciones violentas recogidas en esas pantallas para desvelar ese otro carácter inquietante de la imagen. “Nos venden que esas cámaras están ahí por nuestra seguridad, pero también nos vigilan”. El ser o no ser de la imagen que, al modo en que lo hacía Hamlet, manifiesta las dudas del saturado universo visual contemporáneo. Un universo que, como apuntaba Perec, se balancea entre el estrépito y la indigestión de palabras.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La realidad calcinada de Pablo Bellot

Actos de comunicación, de Pablo Bellot
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 21 de enero de 2018

“Es un puñetazo en la mesa, un grito que expresa lo que llevas dentro”. Y lo que lleva dentro Pablo Bellot es una sensación de angustia, que él canaliza a través del arte, motivada por la incomunicación de la actual sociedad, paradójicamente, “sobresaturada de información”. Así lo expresa el artista que hasta el 21 de enero muestra en el Centre del Carme una serie de instalaciones en torno a ese desgarro existencial. Lo hace apropiándose de los mensajes que el punk de los 80 vomitó a rebufo de esa misma impotencia comunicativa. A falta de palabras dadoras de sentido, el más histriónico sinsentido.

“Genero actos para expresar cosas. Todo tiene que ser directo, contundente, visceral”. Actos de comunicación ha llamado Bellot a esos puñetazos, sin duda actos desesperados. “El Estado oprime, te genera angustia que no sabes a quién dirigírsela”. Rota la comunicación clásica, que el artista ubica en la famosa terna del emisor, mensaje y receptor, ya solo queda emitir ese grito furibundo contra nadie en concreto, porque “ya no se conoce al receptor”. Un vacío existencial se apodera del conjunto expositivo, motivado por ese “momento convulso en el que vivimos y que hace que cada cual se aferre a lo que puede”.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

El coche calcinado que recibe al espectador nada más entrar en esos Actos de comunicación es síntoma de lo que nos aguarda. También el audiovisual que lo acompaña con fragmentos de canciones punk de los 80, de Alaska a Ilegales pasando por Eskorbuto. “Quien quema de un coche ya manifiesta algo contundente”, al igual que los temas “provocan unas vibraciones fuertes, feístas, de aquella música que incluso hoy tiene más vigencia, por esa visión de falta de futuro”, explicó el artista.

La exposición se plantea a modo de bucle que va de la denigración de esa sociedad contemporánea, toda ella caracterizada por la opresión y un control asfixiante, al grito desesperado. Diríase que una cosa lleva a la otra, sin que comparezca esa “comunicación de verdad” sugerida por Bellot, quien suple ese vacío, esa quiebra entre la palabra hueca de sentido y la angustia que provoca su constatación, mediante una sucesión de actos provocadores: señales de humo (a las que alude el coche calcinado), el sonido de una piedra, vibraciones, el morse lumínico, el humo del salvamento marítimo o la mierda a un millón de vatios. Todos ellos referidos a las diferentes instalaciones.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Pablo Bellot se limita a evidenciar las fallas de la sociedad contemporánea (incomunicación por saturación, anestesia social, válvulas de escape ordenadas), para justificar ese grito a la desesperada del artista que no encuentra otra salida que la “vomitera como último acto”. O como abunda en el texto que acompaña a la exposición: “Comunicaciones desesperadas, alteradas, agresivas e incompletas que muestran y satirizan el fracaso del propio proceso de comunicación”. Acorde con esa imposibilidad, sus instalaciones levantan acta de la impotencia comunicativa mediante el desgarro expresivo.

Por eso hay piedras que lanzar contra algo, gas pimienta, el grito “contundente y absurdo” de esa “mierda, un millón de vatios” arrojado desde el macro escenario vacío de un festival de música, 64 altavoces boca abajo a modo de insistente runrún o el parpadeo de luces que en morse deletrea la estrofa “agotados de esperar el fin”,  del grupo Ilegales. Vibraciones todas ellas ligadas al “nihilismo llevado a lo estético” que atraviesa el conjunto de la exposición.

“El individuo está abocado a utilizar el acto como mensaje, solo queda el grito y el puñetazo en la mesa como medio de expresión”. Y Pablo Bellot lo cumple a rajatabla, siguiendo en esto los dictados de Paul Virilio, a quien cita: “El puñetazo es el principio de la comunicación: con el puñetazo se gana proximidad cuando ya no se tienen palabras”. Aunque palabras desde luego hay, si bien clamando todas ellas por alcanzar ese fin último de la catarsis, la descarga energética y el grito como asidero desesperado.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Salva Torres

Tanteando el oro

‘Oxido’, de Alicia Torres
Casa de Cultura de Puçol
C/ Santa Teresa, 10. Puçol (Valencia)
Hasta el 26 de noviembre de 2017

La joven artista valenciana presenta su nueva exposición ‘Oxido’ en la Casa de la Cultura de Puçol. Se trata de un proyecto de investigación artística entorno a la pintura contemporánea seleccionado en la convocatoria CREANT 365 del Ayuntamiento de Puçol.

En la muestra vamos a poder disfrutar del trabajo de Alicia Torres y de su derivada experimentación con los distintos materiales. La artista utiliza el pan de oro como material y como concepto, por lo que en esta exposición nos situaremos en los límites entre la pintura y lo pictórico, sus piezas surgen como figuras retóricas que tratan de aludir a dichos términos sin hacer uso apenas de la propia pintura.

El color dorado, amarillo y precioso convive en nuestro imaginario colectivo, como el marco brillante capaz de iluminar y resaltar nuestros cuadros; por lo que mediante la experimentación con el pan de oro, ha descubierto que la oxidación causada por la resina acrílica se ha convertido en su principal modo de creación.

Oro oxidado: vocablos supuestamente incompatibles y el arte de la alquimia como técnica de producción. El oxígeno transforma las piezas, las construye y las destruye; arte y naturaleza y viceversa. Formas orgánicas y moldeables que juegan con la luz que las atraviesa, lo expandido cobra sentido para ser en el contexto y lo pictórico se define como secuela de la pintura.

Instalación de Óxido de Alicia Torres.

Instalación de Óxido, Alicia Torres. Imagen cortesía de la artista.

Disonantes y efectivos

Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político
Colectivo 1668. Dómix Garrido y Mario Gutiérrez
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 26 de noviembre de 2017

Disonantes y efectivos. Así se exponen Dómix Garrido y Mario Gutiérrez en su intervención en la Lonja de Alicante. Un toque de atención, una llamada de alerta y un grito socavado de auxilio. En esta línea de llamamientos el sonido es una de las herramientas inmersivas clave que destaca en la exposición ‘Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político’. Se trata de una serie de piezas de videoarte y performance que toman sentido en su conjunto. El objetivo es exteriorizar  el resultado de aquellas prácticas, sobre todo gubernamentales, que tienen un efecto directo en el individuo migrante, que normalmente es obligado a ello, y que solo trata de practicar su libertad supuestamente innata.

‘Lo ideal hubiera sido no inaugurar esta exposición, eso significaría que no existe este problema’, declara Dómix Garrido, resumiendo la necesidad compartida que tienen ambos artistas de expresar la injusticia de una situación. Cuentan que, en junio de 2014, llegaron a la ciudad de Melilla, ciudad fronteriza y comenzaron el proyecto que se expone. Reflexionan sobre el término fronterizo, estando precisamente en la frontera, pero sin ser eso mismo, situándose frente a frente, casi al margen. Esa línea divisoria (a veces imaginada) nos traslada inevitablemente a reflexionar sobre el inclasificable y casi interminable no-lugar.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Las disonancias se definen como un conjunto de sonidos que son poco inteligibles ya que se entremezclan. Cabe pararse a observar, y a escuchar. Pero antes se debe atravesar la negra cortina de entrada a la sala, donde ya se empiezan a escuchar esas disonancias. La famosa e hipnotizante apertura de ‘Europa’ de Lars Von Trier, nos da la bienvenida y nos lleva de lleno a una parte de Europa poco idealizada. Accedemos de esta forma a una especie de viaje estático, cuyo ambiente predominante está siendo reproducido por ‘Diálogos sordos (o la imposibilidad de un diálogo transfronterizo’, murmullos y voces rotas que parecen tratar de dialogar pero solo escupen sus historias ya sabidas y todavía por solucionar.

Las acciones del Colectivo 1668 se hayan recogidas en piezas audiovisuales. Entre las sucesiones de imágenes, algunas cifras se desvanecen casi de inmediato. Ante esta situación ha dejado de ser algo lejano, un hecho que hemos tratado de ignorar ante la escucha de los telediarios, pero que ahora se hace más real. Trata de nuevo de desaparecer pero algo queda en la memoria, acompañando, normalmente, a esas voces rotas y sordas. Los símbolos son también un continuo. La simbología que ya arranca en la propia imagen del colectivo, alcanza su punto álgido en los restos de la instalación ‘Balsa’ y la performance ‘Banderas mojadas’ que ocupan el final de la sala.

También invitan a la reflexión y participación. No importa que esas banderas estén mojadas, secas, clavadas en la pared u ondeando al viento. Son símbolos de una identidad. En este caso, una identidad perdida que trata de alcanzar una nueva en lugar alejado… Y para alcanzarla se hace necesario inventar y re-inventar, traspasar esa artificialidad de lo político que solo parece entender de límites. Esta importante misión se concreta en la intervención interactiva de Olga Diego ‘Alfombras voladoras’ [o como sobre volar una frontera]. En este taller participativo la imaginación da paso a la utopía y al trabajo conjunto, poniendo punto y final de una forma podríamos decir optimista. Pero la reflexión continúa ya que la problemática persevera en permanecer. Al igual que la frontera cuyas líneas parecen no tener fin.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

María Ramis

Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

La reflexión contemporánea de Casasola en Juan Gil-Albert

‘De ida y vuelta’, de Juan Carlos Rosa Casasola
Comisaria:  Andrea Brotons
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
San Fernando 44, Alicante
Del 11 de julio al 1 de septiembre de 2017

‘De ida y vuelta’, exposición de Juan Carlos Rosa Casasola, comisariada por Andrea Brotons, seleccionada en el concurso Arte en la Casa Bardín que se inaugura el próximo 11 de julio a las 20h en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, presenta obras de gran riqueza conceptual cargadas de un alto impacto visual. A través de piezas site-specific – realizadas gracias a la ropa donada en el proyecto colaborativo ‘Dona tu ropa al arte’- el artista benidormense crea nuevas columnas que ensalzan la arquitectura del centro para sumergimos en un entorno ficticio.

Las instalaciones de Casasola inundan la antesala de la Casa Bardín generando una búsqueda hacia reflexiones sobre temas profundamente contemporáneos, como son el choque de las nuevas tecnologías con nuestra percepción de la realidad, el distanciamiento y la añoranza en la escena digital, o la necesidad de una apariencia visible ante el espionaje juicioso de unas extrañas vecinas cotillas.

Imagen de 'BestSeller. HorrorVacui. Bildung ropa', de Juan Carlos Rosa Casasola. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de ‘#BestSeller #HorrorVacui #bildung’, de Juan Carlos Rosa Casasola. Fotografía cortesía de los organizadores.

El recorrido de Juan Carlos Rosa Casasola (Alicante, 1988) alberga desde 2010 numerosas exposiciones de las que destan aquellas que mostraron piezas que la comisaria Andrea Brotons rescata del estudio. Como es el caso de  ‘División del espacio – tiempo I,’ que fue expuesto en el IVAM en 2011 por el XXXVII Premio Bancaja de Pintura, Escultura y Arte Digital; ‘#BestSeller XVIII’, que fue seleccionado para el III Premio Mardel, en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante en 2015; ‘Everybody wants an iPhone’, que formó parte de EMERGE 2014, en la Galería Rafael Pérez Hernando de Madrid; y ‘#Smartpaint, Lección de anatomía’, que fue expuesto en la colectiva de 2015 del Premi de Pintura Fundació Guasch Coranty de Barcelona. Además, se han seleccionado proyectos relacionados con los últimos años de su estancia en Nueva York y Berlín, donde reside desde hace ya dos años, produciendo sus obras tanto en el estudio de la capital alemana como en el de Benidorm, su ciudad natal.

Tanto el documento audiovisual proyectado en bucle, ‘#Show #WaitingTime’ -que refleja los conceptos hipnóticos de inmersión/emersión propios de la expectación ante el paso del tiempo-, como una de sus piezas más destacas por su componente crítico hacia la industria textil, ‘#WorldFlags’ -en la que da visibilidad a los principales países productores de ropa-, son dos de las obras inéditas en las que el material de archivo reutilizado, tanto videos privados como ropa donada, evidencian la existencia de historias anónimas para remarcar dos caras de una misma moneda.

“Como el que emigra con la mente ya fijada en regresar, De ida y vuelta, - back and forth-, de aquí para allá, genera una nueva dimensión inclusiva que, desde el afecto que une la trayectoria personal del artista con el espectador implicado, crea un feedback entre lo conocido y lo novedoso. Un éxtasis que brota de los rincones más remotos como la naturaleza misma, desdibujando la línea divisoria entre realidad y ficción, entre lo privado y lo público, exterior e interior, el antes y el después, sujeto y objeto (Marta Gili, ‘Las lágrimas de las cosas’, 2014). Una invitación a la intervención contributiva del imaginario colectivo a idealizar otros mundos. Una escena en la que la personalidad del yo real y la del yo avatar puedan bailar desatados sin importar el omnipresente enfoque de las cámaras” (texto deAndrea Brotons, comisaria de la muestra, extraído del catálago).

Imagen de 'Show Artistoftherugs', de Juan Carlos Rosa Casasola. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de ‘#Show #Artistoftherugs’, de Juan Carlos Rosa Casasola. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Las dubitaciones creativas de Maite Centol en el CAI

‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre’, de Maite Centol
Sala 1
Centro de Cultura Antiguo Instituto
Jovellanos 21, Gijón
Hasta el 20 de agosto de 2017

La exposición ‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre’, que se ha inaugurado el pasado jueves 20 de julio en las Sala 1 del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón/CCAI, y que permanecerá abierta hasta el 20 de agosto de 2017, muestra una de las últimas propuestas de la artista Maite Centol.

En el espacio se integran tres instalaciones independientes en su formalización y desarrollo, que ahora se relacionan entre sí para establecer un discurso sobre la incertidumbre, sobre el grado de desconocimiento, generando desacuerdos sobre lo que se sabe o podía saberse, sobre la naturaleza de eso que llama mundo. Así, a través de una asociación de elementos compositivos diversos -que se corresponden con búsquedas y procesos de trabajo de diferente naturaleza, realizados por la artista en los últimos años-, la artista busca generar preguntas e hipótesis sobre la realidad humana.

Una primera pieza -una gran valla de retículas romboidales- sitúa al espectador dentro o fuera, en una representación irónica sobre límites personales y fronteras políticas. En otra de las propuestas se muestra el proceso creativo convertido en colección fotográfica, casi en catálogo de tipologías, sobre construcciones mínimas, arquitectura accidental que comparte escala y fragilidad con la condición humana.

La tercera de las piezas de la exposición es fruto de la colaboración con Juan Larrañaga, quien por su experiencia vital y profesional refleja también en su forma un tiempo de producción ahora pasado; un artilugio, un collage analógico con materiales del siglo XX creado para simular o interpretar el movimiento del corazón, el latir.

Imagen de parte de las obras presentes en la exposición ‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre', de Maite Centol. Fotografía cortesía del CAI.

Imagen de parte de las obras presentes en la exposición ‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre’, de Maite Centol. Fotografía cortesía del CAI.

Maite Centol (Logroño, 1963), quien reside y ha desarrollada su carrera artística en Gijón, es ya una artista consolidada, con un amplio currículo expositivo a sus espaladas, que ha llevado sus creaciones a diferentes espacios, tanto en el ámbito nacional (Asturias, Barcelona, Valencia, etc.) como internacional ( Inglaterra, Suecia, Chile, México. Una parte de su obra se encuentra en colecciones como las de el Museo de Bellas de Artes de Asturias y la Colección Monte de Piedad de Sevilla.

En sus propuestas utiliza diferentes estrategias y disciplinas con las que plantea una comunicación real con el espectador, haciéndole voluntario del proceso. Dibujo, propuestas pictóricas sobre diferentes soportes, fotografía, vídeo, performance o instalaciones sonoras son algunos de los lenguajes utilizados por la artista para transmitir sus reflexiones sobre la práctica artística, sobre la relaciones humanas, sobre el mundo que nos rodea. En definitiva, sobre la existencia en sí misma.

Con esta propuesta, la Sala I del CCAI sigue con su política de mostrar los proyectos seleccionados dentro de la convocatoria anual de subvenciones para producciones artísticas de la FMCEyUP, dando así cabida a manifestaciones artísticas contemporáneas de diferente naturaleza.

“Tres instalaciones que, independientes en su formalización y desarrollo, articulan ‘D.U.D.A’ con interés en compartir reflexiones sobre la realidad humana y su incertidumbre. Introspección irónica, inspirada en el ‘Principio de Incertidumbre de Heisenberg’, según la que, en una definición reducida, podemos señalar que se trata de un concepto que describe que el acto mismo de observar cambia lo que se está observando.” (Maite Centol).

Imagen de una de las obras presentes en la exposición ‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre', de Maite Centol. Fotografía cortesía del CAI.

Imagen de una de las obras presentes en la exposición ‘D.u.d.a. Sobre la incertidumbre’, de Maite Centol. Fotografía cortesía del CAI.

 

Posible teoría de la causalidad narrativa

Fade to Grey, de Michael Roy
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 23 de junio, a las 20.00h
Hasta el 4 de agosto de 2017

Sabemos que los relatos albergan poder, así que iniciemos uno de ellos a fin de intentar invocar un tipo de realidad…

Uno de los orígenes del mundo (contemporáneo) es la aparición de un dispositivo automático capaz de “capturar” la imagen. Este hecho no sólo generó una quiebra en la noción de representación sino también en la idea de lenguaje. Durante el periodo romántico, la lengua había adoptado la misión de “acompañar la historia de los hombres y el alma de los pueblos”, la fotografía marca el final de esa hegemonía y plantea un nuevo periodo en el que la palabra queda subordinada a la imagen. Nociones como documento o imagen verdad evidencian la fragilidad del texto, tanto oral como escrito, mostrando su aleatoriedad y polisemia. Ni tan siguiera un enjambre de un millar de palabras podía mermar las resistencias de la imagen.

“El lenguaje es un objeto concreto” (Jean Lescure, ‘Breve historia de Oulipo’, 1973)

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Pensemos en otro posible inicio…

En el principio fue la palabra. El propio Lévi-Strauss comienza El pensamiento salvaje con “una reflexión sobre la nominación y la expresión de lo concreto mediante lo abstracto”. Tanto las palabras, como los relatos tienen poder, incluso definen nuestra forma de percibir las imágenes ya que condicionan los regímenes de pensamiento.

“A felt a nostalgia for ages yet to come” (Saint Etienne, ‘Language Lab’, Finisterre, 2002)

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En ese espacio de fricción entre la imagen y la palabra incorporemos un tercer elemento, el tiempo, o mejor dicho, su ficción: la imagen tiempo.

El cine propició un nuevo modo de alfabetización, hemos crecido incorporando la idea de montaje sin tener la necesidad de explicitarla o explicarla. No necesitamos conocer el postestructuralismo o la semántica para intuir la arbitrariedad del signo, el hecho de que cada elemento se define en relación con el resto. Una imagen anterior condicionará la lectura de las siguientes. Nuestra formación en la imagen tiempo nos lleva a identificar una escena anterior con el pasado y a vincularla con la que estamos viendo en ese momento.

“Existe un estrecho parentesco entre las maneras en las que se forman los valores significativos de un cinegrama y de una imagen onírica” (Jean Epstein, ‘El pecado contra la razón. La imagen contra la palabra’, ‘El cine del diablo’, 1947)

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Todos estos principios nos conducen a un ámbito de indefinición, sentimos que hemos llegado a un relato que, en realidad, ya ha sido iniciado, ha comenzado en multitud de ocasiones y, al entrar en él, permanecemos silentes intentando identificar los signos, reconocer los recuerdos de otros que, por su familiaridad, casi podemos sentir como propios.

En 1980 Julia Fodor, que sería posteriormente conocida como Princess Julia, mira a cámara e inicia un recitado en francés, “Devenir gris”. La imagen se convierte en un referente permitiendo que Fade to Grey se convierta en el tema mas popular del grupo Visage.

Michael Roy, 2017, presenta su segunda exposición individual en Espai Tactel, el título de la muestra, el mismo que el del segundo single de Visage, ‘Fade To Grey’.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Interior: una galería de arte

Concebir un espacio arquitectónico como si fuese uno cinematográfico. No porque se presente ante nosotros una tramoya sino porque cada elemento nos conduce a otras imágenes: stills, capturas… Desconocemos si estas piezas son documentación previa al rodaje o se trata de la propia película expandida en el espacio. Ventanas. Imaginarios familiares y en conflicto. Frente a la noción del cine concebido como imágenes fotográficas nos encontramos con que lo que predomina es la imagen texto. Algo que podemos identificar con los orígenes del cine pero que, como señala Deleuze en ‘La imagen tiempo’, está también presente en nuestra cinematografía, tanto en la moderna como en la cotidiana. La fotografía, sobre todo cuando se vincula al relato, está más entrelazada a la palabra que lo que nuestros tópicos preconizan.

Si leemos las primeras, ‘Forest Knoll Drive’, nos encontraremos ante un bajorrelieve que, a su vez, es el título del video (2006) que se encuentra junto a ella. Una búsqueda rápida en internet nos sitúa de nuevo a un territorio conocido: una dirección de Los Ángeles, California.

El contenido del video, como el del resto piezas de la exposición, nos remiten a una estrategia planteada por el artista desde los años 90, la de no generar otras imágenes sino simplemente ‘posar su mirada’, seleccionar. Esta recolección de momentos, al igual que los instantes que componen nuestra memoria, esta cargada de ruido, deteriorada y distorsionada, efecto que se enfatiza por los sistemas empleados para registrarlas -capturas de imagen, decoupages, fotocopias…-.

El trabajo de Michael Roy, como ya veíamos en su pieza ‘I remember’ (2016), no sólo nos remite a construcciones nostálgicas, sino a los modos con los que hemos construido esas memorias. Hasta qué punto nuestras vivencias, recuerdos, deseos nos son propios o fruto de una construcción social y cultural, de relatos que otros han creado para generar esos grandes imaginarios.

Al mismo tiempo nos presenta una reflexión sobre el hacer, habitamos un mundo cada vez más plagado de imágenes así que cómo podemos posicionarnos ante él. Roy elige el intentar hacer sin hacer, confrontarnos con lo ya creado que, por otra parte, nos ha creado a nosotros mismos.

Pero su obra no se conforma con exponer lo que es visible, genera ámbitos de resistencia, nos obliga a confrontarnos con nuestros recuerdos y, a partir de ellos, dar sentido. En ‘The secret diary of’ (2011) mediante palabras tapadas Roy generaba espacios de vacío que universalizaban y nos invitaban a completar el sentido. En ‘Fade to Grey’ (2017) el espacio en blanco abandona su supuesta neutralidad para convertirse en otra enorme tachadura. El blanco no sólo delimita sino que construye, una sábana define al espectro, una línea, una frontera. El intentar acotar obliga a pensar en una disminución, como evidencia Peters en su cartografía, pero también una latencia basada en lo que se está intentando definir.

Y en ese espacio que se hace autoconsciente y en el que pueblan fantasmas de nuestro imaginario, nosotros, confrontándonos con un relato que alguien ha dispuesto pero no ha cerrado. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Somos actores cuyo acto es el de solo mirar? ¿Ha terminado la sesión o vuelve a iniciarse, una y otra vez?

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fundido a…

“Al fin y al cabo, la palabra ‘arte’ significa etimológicamente ‘actuar’, no ‘hacer’, sino ‘actuar’. En cuanto actúas, eres un artista” (Marcel Duchamp, citado por Maurizio Lazzarato, ‘Marcel Duchamp y el rechazo del trabajo’, 2014)

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto

Adelantado se engalana de nuevo

‘Plasma Pool’ de Folkert de Jong, ’Tristes Topiques’ de Ting Ting Cheng y ‘Why Animals Travel’ de Fuentesal & Arenillas
Galería Luis Adelantado y Boiler Room
C/ Bonaire, 6 Valencia
Inauguración: miércoles 25 de enero, 2017, a las 20h

La galería Luis Adelantando vuelve a apostar por una triple apertura donde podremos disfrutar de tres interesantes proyectos artísticos entre los que se establecen relaciones creando así un recorrido expositivo interesante y que no nos dejara indiferentes.

En primer lugar, presentan ‘Plasma Pool’ el nuevo proyecto de Folkert de Jong en el que nos habla del concepto de colisión entre el hombre y la naturaleza. Esta relación se refleja —según el artista—, en las historias de ciencia ficción, y la inteligencia artificial. Se trata de una propuesta en la que se mostrarán una serie de esculturas en bronce, con referencia al cuerpo humano, se presentarán algo distorsionadas, modeladas por el bronce caliente, dado su paso por la fundición. En diálogo con estros fragmentos de vida, encontraremos animales de un bronce dorado impoluto, en un ejercicio cargado de sinergias.

De Jong otorga una fuerte carga simbólica y de significado a estas obras. El oro, como metal precioso que posee un estatus superior sobre el resto de metales, simboliza en ellas la pureza y la inmortalidad. Pero, también nos mostrará la otra cara de la moneda; representando a su vez, el egoísmo humano y la explotación.

En esta relación de extremos, el artista encuentra la oportunidad de resucitar una nueva obra que viene de lugares dispares, como el ave fénix. Los animales dorados emergen como vencedores sobre un mundo material, destrozado por la violencia humana.

En diálogo con las esculturas, encontramos dibujos, que giran en torno a la idea de conflicto, la colisión y la interferencia. Algunos de ellos dirigen nuestra mirada hacia lo infinito, en alusión a la red de constelaciones que pueblan el universo. Otros, nos recuerdan en su complexión a unas súper dimensionadas manchas de Rorschach, que manifiestan el encuentro directo entre el cuerpo y la tinta, como medio artístico.

Plasma Pool de Folkert de Jong. Imagen cortesía galería Luis Adelantado.

Plasma Pool de Folkert de Jong. Imagen cortesía galería Luis Adelantado.

En segundo lugar,  podremos observar ‘Tristes Tropiques’ la segunda exposición individual de la artista taiwanesa Ting-Ting Cheng. La exposición incluye los más recientes trabajos de la artista, que fueron realizados durante una residencia artística en Brasil, entre los años 2015 y 2016.

El título de la muestra es homónimo al del libro Tristes Tropiques del antropólogo y estructuralista francés Claude Lévi-Strauss, publicado en 1955, quien documentó su viaje a Brasil, donde realizó una serie de destacados estudios de antropología. A pesar de su formato de diario de viaje, el libro explora su interés por la filosofía, la sociología, la geología y la historia de Sudamérica, a través de una perspectiva antropológica europea.

Durante su estancia en Brasil, Cheng se influenció e inspiró en los análisis críticos que Lévi-Strauss realizó del país. Irónicamente, encontró una conexión entre la colonización y la antropología. En sus constantes viajes de una a otra punta del país, se evidencia la intención de atrapar el momento, de conocer la cultura en primera persona.

En conclusión, Cheng genera su propia guía de viaje a través de su propuesta artística, en la que podemos encontrar fotografía, vídeo, pintura e instalación, a través de los cuáles examina los conceptos de viaje, sur, conocimiento, ficción y resistencia, trazando un recorrido tanto del país, como de su relación con él.

Y por último, en la siempre innovadora sala Boiler Room se expondrá ‘Why Animals Travel’ de los andaluces Fuentesal & Arenillas. Se trata de un proyecto de investigación basado en su experiencia dual como creadores de forma antagónica, y el estudio de la traslación. Del dibujo expandido y de su desterritorialización. Trabajando con materiales propiamente destinados al dibujo, los cuáles son despojados de su función original y dotados de un nuevo concepto, manteniendo el paralelismo de la materia pero desplazando todos sus componentes a un nuevo territorio.

Why Animals Travel de Fuentesal & Arenillas. Imagen cortesía galería Luis Adelantado.

Why Animals Travel de Fuentesal & Arenillas. Imagen cortesía galería Luis Adelantado.

‘Why Animals Travel’ describe los desplazamientos periódicos de su trabajo artístico, ciclo experimental y búsqueda constante. Narran la realidad adquirida por su proceso de vida, viaje, trabajo, tiempo, formación, como reflejo de su momento actual. Les interesa la idea de adaptación, desterritorialización y holismo.

Hablar de la desterritorialización les remite necesariamente a la obra de dos filósofos: Gilles Deleuze y Felix Guattari, quienes utilizan éste concepto en su filosofía, y para los cuales, tiene un sentido especialmente positivo: la apertura para lo nuevo, la línea de fuga como momento de salida de una antigua territorialidad y de construcción de un territorio nuevo.

La imagen digital en tela de juicio

File Genesis, de Solimán López
Sala Dormitori del Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de enero de 2017

Génesis u origen de archivos digitales. Así ha titulado Solimán López el conjunto de piezas multimedia que muestra en la Sala Dormitori del Centre del Carme. Es decir, File Genesis. Nada que ver con el génesis bíblico, pues allí donde primero fue el verbo, ahora el origen laico lo constituye la imagen. Origen sobre el que el propio artista ya nos advierte que hay que mantenerse alerta, por cuanto “en una sociedad tecnológico-dependiente, en la que se dan por sentadas las verdades emitidas por lo digital en la pantalla”, la verdad intrínseca a esa imagen pasa por su carácter representacional “y la mentira implícita en lo digital”.

Una de las piezas de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Una de las piezas de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

File Genesis viene a ser la puesta en escena del trampantojo al que finalmente nos abocan las imágenes desprovistas de relato. Solimán López, desmontando precisamente la supuesta verdad de esas imágenes acríticas, escora su discurso del lado de la sospecha diletante. De manera que la obra expuesta, centrada principalmente en las piezas File Genesis. Fisher Price y Red Cloth, interpela al espectador “estableciendo un vínculo confuso entre lo real y lo virtual”. Confusión que dificulta cualquier aproximación a la verdad, por cuanto esta aparece estrangulada entre la pura fisicidad y su traslación engañosa al código digital.

Por eso resulta pertinente la alusión que Solimán López hace al Mahabharata: “Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo…Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor…era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”. Esa especie de apocalipsis, destilando una imagen tan siniestra como cautivadora, diríase que atraviesa el conjunto expositivo.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Primero, capturando al espectador en la misma red donde aparecen atrapadas diversas pantallas con peces digitales (Fisher Price). Después, con el sonido machacón que va permitiendo la génesis de los archivos digitales a los que alude el título File Genesis, almacenados en seis esculturas de mármol “que funcionan como templos de la imagen digital”. Y, por último, desembocando en la pantalla donde una imponente arma parece abrirse paso entre burbujas. En medio, la pieza Red Cloth traza el horizonte de la visión conjunta: “Nos presenta la duda sobre la verdad de la representación digital a través de un video y un fragmento de tela roja”, señala el artista.

Esa mezcla de ficción cautivadora y fondo siniestro, de peces de colores atrapados en la red y armas que amenazan con destruir un mundo de burbujas, caracteriza el proyecto File Genesis. Proyecto que el propio Solimán López define así: “La construcción de la mirada a través de lo digital se convierte en arma de doble filo”. Por una parte, “la aceptación categórica de lo que vemos en la pantalla”. Y, por otro, la imposibilidad de “contemplar la posibilidad de una mentira absoluta derivada de la representación tecnológica”.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Representación, continúa subrayando el artista, “encargada en todo momento de representarnos una verdad inducida…suscitando una subjetividad extenuada que nos miente y convierte en individuos atrapados en la red digital”. File Genesis es la representación de esa vacuidad a la que convoca el trampantojo de la imagen. Engaño del ojo que fascina por su virtualidad al tiempo que angustia por la ausencia de sentido. File Genesis, que permanecerá en el Centre del Carme hasta el 19 de enero, ha sido producida por ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología) y Etopía (Centro de Arte y Tecnología), en colaboración con Gandía Blasco y ASUS y la asistencia técnica de Toni Vaca y José Luís Hidalgo.

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Solimán López en su exposición 'File Genesis'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Solimán López en su exposición ‘File Genesis’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres