Cuando la calle entra por la ventana de los ‘Soñadores’

#MAKMAExposiciones | ‘Dreamers 2.0’, de VV.AA.
Comisaria: Cristina Chumillas
IX Festival 10 Sentidos | ‘Soñadores’
Las Naves, Centre d’Innovació
Joan Verdeguer 16, València
Del 10 de septiembre al 10 de octubre
Miércoles 9 de septiembre de 2020

“Las calle ha entrado por la ventana”, pronuncia Isabelle (Eva Green) durante una secuencia de ‘The Dreamers‘ (‘Soñadores’, 2003), de Bernardo Bertolucci; un lírico y metáforico modo de anunciar, con morfología de adoquín, la espontánea y virulenta irrupción de las revueltas de Mayo del 68 en el callejero doméstico (y universal) de París, abanderadas por una heteróclita y fecunda generación estudiantil que atesoraba por norte vindicativo la desaprobación de los poderes políticos y económicos.

Protestas enmarcadas en un convulso contexto nacional (aumento exponencial del desempleo, crisis industrial y exacerbada polarización partidista) e internacional (de marcados acentos anti-imperialistas, tras la eclosión, entre otras, de la Revolución cubana y el ineludible descrétido estadounidense a causa de la guerra de Vietnam).

Un escenario que no difiere en demasía de cuantos entornos administrativos, sociales y culturales han configurado el devenir geopolítico –con mutaciones epidérmicas– desde entonces hasta nuestro días (semejantes en crispación e incertidumbre).

Cartel de la IX edición del Festival 10 Sentidos, bajo el lema ‘Soñadores’, de cuya imagen gráfica se ha encargado la diseñadora PIlar Estrada. Fotografía cortesía del festival.

Por ello, el Festival 10 Sentidos, en su heterodoxa novena edición, centra su atención proposicional en la figura de los ‘Soñadores’, lema bajo el que se pretende focalizar la atención en “las generaciones más jóvenes, que se van a encontrar con un modelo de vida distinto, con unas circunstancias inéditas y con miles de sueños truncados. ¿Qué piensan? ¿Cómo conciben los años venideros? ¿Por qué luchan?”.

Y al calor de las explícitas referencias del celuloide, la programación de festival principia su cronograma presencial (tras la inciativa, volitiva y primaveral, de ‘Future Desires’) mediante ‘Dreamers 2.0‘, exposición colectiva, comisariada por la historiadora, galerista y gestora cultural Cristina Chumillas, que concita la obra de 27 artistas provenientes del Máster de la Universitat Politècnica de València (UPV) en sus diversas titulaciones (Animación, Artes Visuales y Multimedia, Fotografía, Ilustración y Producción Artística).

Tal y como refiere su comisaria, “son artistas en proceso de aprendizaje, que ponen en valor herramientas como el conocimiento y la innovación, que reivindican un modelo de sociedad diferente y cambiante donde se priorizan derechos fundamentales como la libertad de expresión o la pluralidad sexual, que luchan contra el machismo y los estereotipos de género”.

Cristina Chumillas, comisaria de la exposición, e Inma García, directora ejecutiva del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Dreamers 2.0’. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Creadores que «manifiestan su repulsa frente a la destrucción de las personas y del territorio», y que «exponen los temas que les afectan de una manera más personal, como la cuestión del tiempo o el vacío, abordado desde una visión estética clásica, y exteriorizan el temor que les provoca la crisis del cuarto de siglo», aservera Chumillas en su texto curatorial.

Una generación de artistas perfilada por las consecuencias de la denominada ‘Crisis del cuarto de vida’ –terminología rubricada, a finales de los años noventa, por la psicóloga Abby Wilner, que desembocaría en una publicación homónima, en 2001, junto a la periodista Alexandra Robbins–, que afecta a las personas comprendidas entre los 20 y los 30 años de edad (especialmente a aquellas con estudios superiores y titulaciones universitarias), quienes padecen un inquietante período de inseguridad frente a sus propias capacidades y ante el incierto porvenir, alumbrado desde la confusión y el desencanto.

Un conjunto de síntomas que se refugian tras la obra ‘Cuarter – Life Crisis Fest’, del artista asturiano Arze.design, quien emula la composición mural de decenas de carteles en los que descansa el concepto. “Uniendo, por un lado, la estética del movimiento vaporwave, nacido en Internet y ligado a sentimientos de depresión, crisis, ensimismamiento y nostalgia, y, por otro lado, los festivales de música, templos y focos sociales de la juventud contemporánea, surge este proyecto”, sentencia el artista.

Captura de uno de los chat que conforman la obra ‘Chat Player’, de Meritxell Ahicart. Fotografía cortesía del festival.

Igualmente, por ‘Dreamers 2.0’, entre otros, evolucionan conceptos críticos asociados a la injerente relación existente entre el espacio público y la publicidad (‘div class=”ad”>Public Spaces </div>’, de Jorge Pérez Higuera); la descomposición de los esteriotipos asociados a las personajes femeninos en los cuentos clásicos (‘Princesas por Apocalipsis’, de Raquel Juan Maestre); la invisibilidad de los individuos tras el ejercicio virtual y frente a las pantallas (‘Invisible’, de Paola Tejera Manchón’); la infame radiografía laboral padecida por las kellys en el depredador marco turístico de las Canarias (‘Islas Canarias’, de Alejandrx) o la simbología audiovisual tras el turismo hpiderdesarrollado (‘Ficciones Turísticas. La Mirada’, de Sara Fornés).

Y sugestiva y túrbida resulta la obra de Meritxell Ahicart en su composición ‘Chat Player’, que incluye capturas de pantalla de mensajes y fotografías de torsos y rostros anónimos fruto de su trabajo en una plataforma de chat erótico, “donde aportaba la identidad de perfiles ficticios con el pretexto de que hombres pudieran conocer mujeres y satisfacer sus fantasías», apunta la artista.

A la postre, ‘Dreamers 2.0’ procura un negativo final tan diverso como emparentado entre sí, cuyo nexo en común, tal y como indica Cristina Chumillas, es la materialización de “una reflexión social que, como individuos, creo que tenemos que hacer de manera independiente y, depués, intentar aplicar en el ámbito colectivo”.

Soñadores
Detalle de la obra ‘Cuarter – Life Crisis Fest’, del artista asturiano Arze.design. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

Crónicas del desastre

#MAKMALiteratura | MAKMA ISSUE #02
Juan Madrid | Crónicas del desastre
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Domingo 9 de agosto de 2020

Aquella mañana, Mariano Céspedes Batallón fue a ver a Paco, el de la tiendecita de la esquina, y se puso a hablar con él. Le debía dieciséis euros.

–Vengo a pagarte, Paco –le dijo.
–No hace falta, Mariano. Ya me pagarás. ¿Quieres el periódico? –le preguntó Paco–. Así te distraes un poco, hombre.
–Bueno…, no, creo que no, hoy no me lo voy a llevar.
–¿Y eso? Hombre, llévatelo…, ya me lo pagarás cuando lo leas. Venga, tío, tómalo. Así te entretienes. No lo estropees mucho y me lo devuelves luego.
–No, no…, en serio, para las mentiras que cuentan los periódicos. –Mariano le sonrió.

Gastaba barbita recortada, que se le estaba volviendo blanca. Tenía cincuenta y ocho años, pero aparentaba diez más. Yo lo había visto varias veces en el metro de Colón tocando los primeros compases de ‘La Internacional’ con el acordeón.

–Vale, como quieras, pero ya sabes…, tú eres un amigo. No lo olvides –le contestó Paco.
Mariano contó dieciséis euros y se los entregó. Paco se extrañó bastante y le dijo que no corría prisa.
–Pero a mí me gusta pagar las deudas, ya sabes.

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Páginas interiores del relato inédito de Juan Madrid (ilustración de Kolo), publicado en MAKMA ISSUE #02.

Eso fue lo que me contó Paco una semana después, mientras se le saltaban las lágrimas. Ahí fue cuando me enteré de que Mariano llevaba ocho años separado de su señora. Tenía dos hijos mayores, uno en Bilbao de guarda de seguridad y el otro por la parte de Sigüenza, un bala perdida que se dedicaba a las chapuzas. Llevaba parado desde 2009 y parece que tenía tres o cuatro nietecillos, y que ni sus hijos ni sus nietecillos venían a verlo. Paco me comentó que los dieciséis euros se los fio un día porque Mariano quiso regalarle a sus nietecillos unos cuadernos para colorear la última vez que fueron a verle el año pasado, por Navidad.

Mariano, después de ajustar cuentas con Paco, se fue para el bar del Teodoro y le dijo que cuánto le debía. El Teodoro se le quedó mirando.

–¿Te ha tocado la lotería, macho?
–No, no…, es que me gusta pagar las deudas. Ya sabes.
–No corre prisa, Mariano, tío. ¿Un cafelillo con leche? Paga la casa.

Paco me dijo que no debía de haber mucha gente a esa hora en el bar El Tropezón. Quizás estuvieran los de siempre: el Lalo, Pepe Vinuesa y algún otro. La cantidad que debía Mariano no debía de ser mucha, ya que no bebía. Su único vicio eran los cafés con leche y el tabaco –los Ducados–. Tampoco podía saber si después fue a otros lugares a pagar lo que debía. Eso él no podía saberlo. Recuerda que aceptó el cafelillo que le ofreció el Teodoro y que a Mariano casi se le saltaron las lágrimas de agradecimiento.

–Después de pagarle al Teodoro ya no sé lo que hizo –insistió Paco.
–Debió de haber vendido el acordeón, ¿no crees? –le dije–. ¿Lo llevaba cuando habló contigo?
–Pues, no, don Juan, no lo llevaba. Me hubiera acordado.
–De ahí debió de sacar el dinero para pagar las deudas, ¿no te parece?
–A lo mejor. El Teodoro me dijo que debía los cafés de la última semana: siete cafés con leche y tres paquetes de Ducados. Lo pagó todo.
–Seguro que lo vendería.
–Eso creo yo también. Desde luego, ya no podía tocar más en el metro, las autoridades no le dejaban; vamos, que no le dieron licencia, ¿sabe usted? Por esa ley del ayuntamiento, esa que dice que los músicos callejeros tienen que tener un carnet o un examen, ya ve. Y él pues no lo pasó. No era muy bueno, la verdad.
–Vaya, no sabía eso. Entonces, ¿le negaron el permiso para tocar en el metro?
–Sí, señor, se lo negaron. Eso me dijo.
–Tocaba bastante bien ‘Té para dos’ y ‘Mi amor vive arriba’ y ‘El humo ciega tus ojos’; se las sabía de memoria. En cambio, ‘La Internacional’…, bueno, tocaba los primeros compases y nada más.
–No parecía de izquierdas, sabe usted, y tampoco demasiado cabreado. Era un hombre tranquilo y serio.
–La procesión va por dentro, Paco.
–Sí, eso debió ser. Un día me dijo que debía haber ensayado más, haberse preocupado de tocar bien el acordeón. Estudiar solfeo y esas cosas. Parece que desde joven era aficionado al acordeón, lo tocaba en las fiestas familiares, ya sabe.
–¿Y sabes algo de su señora? ¿Dónde vive?
–Pues no. Me acuerdo de ella, claro. Siempre estaba de mala leche, cabreada, una tía de malas pulgas. Se llamaba Clarita… También me acuerdo de sus niños. Ahora deben ser unos muchachones. Ni siquiera venían a verlo.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Según me dijo Paco, Mariano Céspedes había estudiado Peritaje Mercantil, de joven, en la Academia Bilbao, que ya no existía. El título se lo habían homologado en 1968. Estuvo trabajando treinta años en Ferretería El Siglo XX, de la calle Valverde, que tenía dos pisos y ocho empleados, además de don Victorio, el dueño. Cuando se murió don Victorio, en 1998, sus hijos vendieron el edificio, que se convirtió en unos hermosos apartamentos muy modernos. Mariano estuvo en el paro, pero hizo un cursillo en el INEM de Informática y en 2001 se colocó de contable en Materiales de Construcción Josema, en la calle de San Hermenegildo, que llegaba a facturar al año dos millones de euros. Se compró el piso, pero Materiales de Construcción Josema quebró en 2009 y Mariano tuvo que tirar con muchas fatigas el año del paro. Desde hacía dos años tocaba en el metro y se sacaba entre veinte y cuarenta euros a la semana, cuando venían buenas.

Y ya no pudo pagar las deudas con el banco. Yo lo vi dos o tres veces en el metro. Una vez me paré a escucharle ‘Té para dos’ y le puse en el platillo un dinero, no mucho.

–Muchas gracias, caballero. ¿Le gustaría escuchar otra melodía? ¿Qué le parece ‘El humo ciega tus ojos?’.

Le dije que adelante y la tocó. Luego le ofrecí un cigarro y nos pusimos a fumar y a hablar. Me dijo que se había separado de su señora hacía ocho años y con lo que sacaba tocando el acordeón en el metro pagaba las letras del banco, pero que le habían cortado la luz. Comía en Cáritas y usaba velas.

–¿Puede usted tirar con cuarenta euros a la semana? –le pregunté.
–Sí, señor…, a base de no gastar en comida…, ya ve. Me sale justo para pagar las letras del banco. Y si falta…, bueno, si me falta le pido a los amigos, aunque ya no me quedan amigos que pedirles dinero. Todos están jodidos. Así voy tirando.

No volví a verlo. Debió de ahorcase aquel día en que le comunicaron los del banco eso de que lo iban a desa…, bueno, que lo iban a desahuciar. Les debía quince mil quinientos euros, casi un año de impago. Es posible que ese día vendiera el acordeón y pagara las deudas. Lo encontró Paco una semana después, mosqueado porque no daba señales de vida. Según parece, al ver que no respondía nadie, acudió al taller de chapa y pintura de al lado y se vino con un muchacho que descerrajó la puerta.

Se había colgado de una de las vigas del techo, pero, al parecer, no hizo bien el nudo por falta de pericia –o vaya usted a saber por qué– y debió de tirarse más de media hora de agonía colgado del techo. Con los espasmos y los movimientos se le bajaron los pantalones. Llamaron a la policía y vinieron los del juzgado tres horas después.

Paco encontró sesenta y cuatro euros en un sobre, en el que Mariano Céspedes Batallón había escrito: “Para mis hijos”.

–No encontré la dirección de sus hijos, don Juan, ni de su señora. Tengo aquí el dinero guardado. ¿Qué hago?

FIN

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Ilustración de Kolo para ‘Crónicas del desastre’, relato inédito de Juan Madrid.

Juan Madrid

“El nivel de sufrimiento lo tenemos muy bajito”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (15 de junio)
Con Paco Roca y Laura Pérez
Moderado por Álvaro Pons
Sábado 20 de junio de 2020

A los ilustradores Laura Pérez y Paco Roca la pandemia, como a todo el mundo, les pilló por sorpresa, aunque lo del confinamiento, en sus respectivos casos, forme parte consustancial de su actividad diaria. Confinamiento, claro está, que al ser de obligado cumplimiento por el estado de alarma decretado por el Gobierno, ha provocado en ellos una especial contrariedad. “No solo los dibujantes, hay muchas profesiones que estaban más habituadas a esto de estar encerrados en casa trabajando. También es verdad que esta situación nos ha sobrepasado a todos, incluso a los dibujantes de comic”, señaló Roca. “Yo no había estado tanto tiempo, lógicamente, sin salir de casa. Pero era como un sueño que, en mi caso, siempre había tenido, de que ojalá el mundo se parase por un tiempo para poder ponerme al día de todas las cosas pendientes”, añadió, quien terminó reconociendo: “Me ha faltado un mes más de cuarentena para ponerme al día con el mundo”.

Laura Pérez también aseguró haber trabajado confinada “desde hace muchos años”, porque su vida en la ilustración y ahora en el cómic siempre ha sido  trabajar “desde casa para cualquier tipo de cliente”. Lo que sí ha echado en falta, subrayó, “es salir a respirar, para descongestionar un poco las ideas. Y he tenido como una satisfacción oculta de decir, qué bien, por fin puedo estar encerrada del todo y no tengo compromisos sociales obligados, que en realidad te quitan tiempo. De manera que he aprovechado mucho estos meses e incluso me ha faltado un poco de tiempo”.

Paco Roca en un momento del WebinarsLaNau.

La Nau de la Universitat de València los reunió el pasado lunes en una nueva edición de WebinarsLaNau, en la que hablaron precisamente de su experiencia durante esta pandemia y del modo en que esta imprevista situación ha podido afectar igualmente al mundo del cómic, conversación que moderó Álvaro Pons, director del Aula de Cómic de la Universitat. “En este tipo de profesiones que tenemos”, abundó Roca refiriéndose a los dibujantes, escritores y demás, “es verdad que hay un poco de locura, en el sentido de que nos apasiona lo que hacemos y nos creamos nuestro propio mundo en el estudio. Lo único que me deprime en muchos casos es pensar que mientras tú estás aquí trabajando, pues igual tus amigos  están en un bar tomando una cerveza o alguno de viaje. Lo bueno de la cuarentena es que sabes que nadie estaba haciendo nada, con lo cual no tenías un sentimiento de malgastar tu vida”.

Laura Pérez, en un momento del WebinarsLaNau.

Paco Roca y Laura Pérez coindieron a la hora de señalar que lo extrañamente vivido seguro que tendrá su traslación a corto plazo en el trabajo de los creadores: “Es difícil abstraerte de la situación que hemos estado viviendo e imagino que todo eso cala en el trabajo que estás haciendo y en el trabajo futuro”, dijo Roca. “Si en esos momentos estás elaborando una historia, como en mi caso, es normal que haya recogido cosas de lo que me estaba afectando, algunas no tan evidentes pero sí relacionadas con la forma en que ves las cosas ahora, que han cambiado y no pueden ser como eran antes. Parecía una distopía, pero de repente era como si estuvieras en una película que ya se había grabado”, apuntó Pérez.

Álvaro Pons, en un momento del WebinarsLaNau .

Álvaro Pons, a modo de reflexión que dio pie a nuevas cuestiones, afirmó que nos hemos encontrado durante esta pandemia “con que el apocalipsis era más un drama doméstico, donde la realidad era la que se imponía en el día a día, en ese confinamiento, cada uno en su casa, y con la realidad de las muertes que ha habido en las residencias. Hemos tenido una experiencia real de eso que antes veíamos en la tele, y la hemos encontrado muy diferente, no por ello menos terrible”. Y se refirió al cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca, donde se aborda el problema de la tercera edad, y a “lo sobrenatural” que está en la última obra de Laura Pérez.

“Creo que nos olvidaremos pronto de todo esto, pero quedará la vivencia y veremos de forma diferente determinados temas. Ha sido al menos un buen ejercicio para saber cómo es el comportamiento humano en un momento como éste, aunque quienes hayan vivido una guerra seguro que supera infinitamente este padecimiento que hemos tenido. De manera que pienso que tenemos el nivel de sufrimiento muy bajito en el día a día, más allá, por supuesto, de la gente que ha enfermado, que eso es otra cosa. Los demás nos hemos dado cuenta es que vivíamos muy cómodamente”, explicó Roca.

Portada del cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca.

“Toda la ficción que hemos visto hasta ahora está llena sobre todo de acción”, resaltó Pérez, por oposición a la pasividad cotidiana a la que nos ha obligado la pandemia. “Hemos tenido que estar quietos en nuestras casas más o menos cómodamente. Mi tía abuela, que tiene 95 años, me dice que esto es peor que la guerra, porque es invisible. De manera que cada uno sufre su momento de ver que la realidad puede cambiar en cualquier instante. En un futuro, quienes hagan cómics referentes a esto le van a dar una naturalidad o un empuje distinto, en la que a lo mejor no hay tanta acción, pero sí algo más de reflexión, con un enfoque más humano, más realista quizás”.

“Toda esta pandemia ha hecho que todo el mundo se quedase en pausa”, insistió Roca, que dijo no haber tenido la agenda tan despejada desde 2008, porque todo estaba cancelado. “Por otro lado”, añadió, “pensaba que había tenido que venir una pandemia para tener el tiempo en mis manos, aunque la tecnología siempre está por delante y no se puede controlar, y al poco tiempo ya volvía a tener la agenda otra vez llena de charlas y talleres online. De manera que la tecnología nos hace la vida más sencilla, pero también se me ha complicado la existencia con las nuevas tecnologías”. “Muchas historias de cómics se van a ver influenciadas por esta acción directa de la tecnología que tenemos ahora”, apostilló Pérez.

Pons se refirió a lo “increíblemente activo” que ha estado el cómic durante el confinamiento a través de los webcómics en twitter, en Instagram, en Facebook, lo cual ha permitido, a su juicio, impulsar ese cómic digital que existe desde los primeros tiempos de Internet, pero que quizás ha dado ese salto para ser conocido por todo el mundo. “Al comienzo de la cuarentena, la necesidad de comunicarte acabó saliendo por donde sea y, teniendo la posibilidad de la comunicación vía online, ha sido la oportunidad perfecta.”, aseguró Roca, para quien la mayor dificultad, pese a todo, estaba en sacarle un beneficio a todas estas cosas, “porque durante todo este tiempo ha sido el altruismo total, gratis para todo el mundo, y te das cuenta que ha funcionado, pero sacarle beneficio es lo que todavía resulta un misterio. “ Las personas creativas se buscan la vida en el momento en el que estén”, remarcó Pérez. “Ha sido interesante, porque parecían los 80. Todo el mundo se hacía su fanzine, incluso El Víbora ha vuelto rescatando material antiguo. Tuvimos todos la sensación de una hermandad solidaria”, concluyó Roca.

‘Ocultos’, de Laura Pérez.

“Ha habido una generosidad rebosante de los autores a la hora de compartir sus materiales, y de las editoriales. ¿Esto abre la posibilidad de nuevos canales de distribución más allá del papel o el papel sigue siendo todavía demasiado fetiche?”, preguntó Pons. “El papel siempre va a ser un elemento fetiche, pero sí es cierto que mucha gente va a poder disfrutar más del contenido online. Lo importante es que haya difusión de las dos maneras: del digital y del libro, porque si se suman siempre habrá más público”, respondió Laura Pérez. “En la Comunidad Valenciana siempre ha habido una gran cantidad de autores, pero ahora quizás hay un momento de mayor interés por parte de los museos, de las librerías, de la universidad, y aquí se ha dado una confluencia de sinergias mayor quizás que en otros lugares”, señaló Roca.

En este sentido, el autor de ‘Arrugas’ subrayó la importancia que tiene la cultura como “punta de flecha” que sigue a las propuestas de la economía en tanto marca de un país o de una Comunidad. “Primero entra la cultura y luego otras cosas, y a veces se nos olvida eso, el gran valor que tiene la cultura, ya no solo por el dinero que pueden generar los autores, librerías, imprentas, fotomecánica, traductores, sino por la forma de vender un país. Francia y Estados Unidos se han vendido con su cultura y después ya viene todo lo demás”. “El apoyo a la cultura es el apoyo a un sello, a una distinción que tiene un territorio y que tienen unas personas que se dedican a ello. Y en Valencia siempre ha habido una historia impresionante en el terreno artístico”, concluyó Pérez.

Paco Roca y Laura Pérez. Imagen cortesía de WebinarsLaNau.

Salva Torres

El artista en aislamiento (II): ÓS GAT

#MAKMAEntrevistas | El artista en asilamiento (II)
Ós Gat
Miércoles 27 de mayo de 2020

Un día más es un día menos. Así, aunque cada vez parece estar más cerca la puerta de salida, el aislamiento ha puesto en nuestro interior todo tipo de sensaciones y emociones que hierven con más intensidad a cada día que pasa. Estas sensaciones no son más que respuestas que muchas veces no sabemos o no somos capaces de descodificar. Y no es de extrañar: la fascinación de vivir una hiperrealidad ha hecho olvidarnos de nuestra realidad interior, que muchas veces pide ser escuchada.

Y ¿qué mejor forma de descifrar estos mensajes que el arte, acostumbrado a deambular entre nuestras preocupaciones y tratar de darles forma y sentido? Para ello, desde Makma, nos hemos puesto en contacto con Ós Gat, una joven ilustradora valenciana de 21 años, estudiante de Bellas Artes, que bajo su seudónimo realiza un arte muy personal e intimista que está triunfando en las redes sociales.

Después de la primera entrega de ‘El artista en aislamiento‘ en el que explorábamos el mito del artista que trabaja encerrado en su estudio, nos sentamos a charlar telemáticamente con la joven ilustradora para ver cómo es su actividad creadora y cuáles son sus reflexiones acerca del arte.

‘Tirachinas’, de Ós Gat.

La figura de Ós Gat nació en la calle realizando graffitis por los rincones de Valencia y, aunque hoy se dedique al arte digital, añora sus inicios como artista urbana en los que su estudio no estaba encerrado entre cuatro paredes, ya que, como asegura, es una experiencia totalmente diferente: “tienes otros tiempos, a veces tienes que ser rápida, no es como estar en casa, que te puedes tomar las cosas con calma. Además, hay muchos factores externos que intervienen en el proceso de una forma u otra, como el tiempo, la superficie, la gente, etc. Pero al final eso es lo que lo hace interesante y diferente, no lo tienes todo tan controlado y los resultados son muy diversos.”

A día de hoy acostumbra a trabajar en la intimidad de su habitación, lugar donde se siente más cómoda y a gusto para liberar sus pensamientos y sentimientos, confirmando el mito del artista que se aisla en su estudio refugiándose del mundanal ruído. En este sentido, el confinamiento por el que atravesamos no le ha supuesto ningún obstáculo para continuar con sus ilustraciones.

Sin embargo, sí que ha incidido en ellas, al causar ciertas sensaciones en el interior de la artista: “Al principio me generó un poco de ansiedad, me agobiaba sobretodo la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. Luego se fue pasando esa sensación de angustia, pero la incertidumbre sigue ahí. En mis ilustraciones casi siempre se refleja cómo me siento, y de una forma u otra, en las que he ido realizando desde que empezó la cuarentena se puede apreciar esto.”

‘Apretada’, de Ós Gat.

En sus dibujos resaltan los colores pastel sobre un fondo blanco y el uso de metáforas, frases hechas y juegos de palabras, de forma que simpatizan y conectan fácilmente con el público. Así, ha creado todo un universo onírico donde conviven humanos, plantas y animales, que a veces se entremezclan originando criaturas fantásticas, manifestando la relación orgánica entre el ser humano y la naturaleza.

Las cariñosas formas y colores seducen rápidamente al espectador que, al realizar una segunda lectura, se topa con un mensaje crítico, algunas veces directo y conciso, pero otras sutilmente sugerido que, junto con los recursos textuales, impregnan las ilustraciones con tintes poéticos. El feminismo se alza como uno de los pilares fundamentales de su obra, en la que constantemente cuestiona los roles de género y los estereotipos establecidos. Así, muchas veces, encontramos personajes transgénero o andróginos que invitan a un debate sobre el concepto de identidad.

‘Crece’, de Ós Gat.

Pero también reflexiona acerca de la identidad propia: la reivindicación del amor propio como mujer se hace presente en todas las ilustraciones. “Es fundamental incluir el feminismo en el arte, no solo por la visibilización que da, sino también por el hecho de ocupar espacios donde hasta hace relativamente poco no se han podido tratar estos temas y se ha invisibilizado a las mujeres”, asegura. “Hay que reclamar los espacios que se nos han negado durante años.”

‘8M’, de Ós Gat.

El ecologismo, la relación del ser humano y su entorno, es otro de los temas que trata la artista. Considera que “hay que ser críticos con los problemas que sufrimos hoy en día, y el arte es una buena forma de darles voz y visibilidad.” Sin embargo, tammbién esclarece que la protesta en el arte no es una obligación: “no todo el arte debe tener esa función, el arte por el arte, simplemente la función estética y otras temáticas no reivindicativas me parecen perfectamente válidas y las disfruto igual.”

En este sentido, antes que por su reivindicación, las ilustraciones de Ós Gat destacan por la expresividad de sus pensamientos y emociones. Ella misma nos explica: “considero que mi obra sí debe tener el compromiso de ser consecuente con los temas que creo importantes, y por tanto verse reflejados en ella. Pero puede que sea porque las ilustraciones que hago son muy personales y mi manera de pensar va implícita en ellas.”

Sus ilustraciones son un espejo, un espejo del alma en el que la artista cristaliza sus pensamientos y esculpe su ámbito emocional con absoluta sinceridad. “En ellas pretendo representar emociones y sentimientos, reivindicando su expresión de manera pública en una sociedad que nos priva de mostrarnos tal y como somos.”

‘Rapada’, de Ós Gat.

Muchas veces, por miedo al que dirán, tendemos a guardar nuestros sentimientos y emociones en nuestro interior, como si se tratasen de un objeto viejo preciado del que no queremos deshacernos, pero no encontramos un lugar para él, dejándolo arrinconado acumulando polvo. De alguna forma, Ós Gat, a través de sus ilustraciones, les quita el polvo y los ilumina, encontrándoles un sitio donde exponerlos. Y es que el aislamiento emocional, con el paso del tiempo, resulta más violento que el aislamiento físico.

Porque no hay duda que el arte es un lenguaje, incluso uno de los más eficaces a la hora de expresar los sentimientos y emociones y así lo testifica la joven ilustradora: “me permite expresarme de una forma que, de no ser así, a veces no sabría cómo verbalizarlo.”

‘Siempre bien’, de Ós Gat.

A través de sus obras, la ilustradora realiza un profundo ejercicio de introspección. Coloca la oreja en su vientre, corazón y cabeza, y se escucha a sí misma; voltea los ojos hacia dentro y se observa. Y después de un viaje navegando por sus entrañas, vuelve al lápiz para plasmar aquello que ha visto y escuchado.

El arte es casi una excusa para poder expresarse y conocerse, incluso, nos comenta: “No me gusta definir lo que hago como arte, me parece un poco pretencioso. Aún estoy formándome y aprendiendo.” Aunque prácticamente nadie dudaría de su cualidad artística, la obra de Ós Gat destaca por la honestidad y la fidelidad consigo misma que desprende.

‘Discomfort zone’, de Ós Gat.

Probablemente, la búsqueda de sinceridad que transmite ha hecho que su obra goce de gran popularidad en una red social como instagram. Y es que ¿hay algo más auténtico que ser fiel a uno mismo? “Mi intención a la hora de hacer las ilustraciones es expresarme. Son para mí, y luego las comparto. Era así al principio cuando no las veía nadie y lo es también ahora.”

Pau Tronch.

“Todo producto cultural debe tener un coste”

Remando en el mismo barco (III) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Con los ilustradores Lirios Bou y Pau Valls
Martes 19 de mayo de 2020

La vida se abre paso entre los escombros que ha dejado la pandemia, montañas de pérdidas humanas y económicas imposibles de calcular. Por su propia naturaleza, contumaz y resistente, la vida siempre sigue adelante. Durante las largas semanas, primero de confinamiento y ahora de desescalada —feas palabras que marcarán nuestra memoria—, muchos hombres y mujeres han cruzado ese umbral decisivo que es la paternidad, la maternidad. Lógicamente, se plantean infinidad de preguntas sobre el sentido de traer un nuevo ser a un mundo cada vez más incierto y peligroso. Pero la vida, el amor, se imponen a todas las dudas.

Una de estas parejas es la formada por los ilustradores alcoyanos, afincados en València, Lirios Bou y Pau Valls, que esperan a su primera hija, Jana, en la segunda quincena de mayo. Son jóvenes, pero su amor ha superado la prueba del tiempo porque se conocieron hace ya 15 años en la Escola d’Art i Superior de Disseny de Alcoy, donde Valls cursaba el ciclo superior de Ilustración y Bou acababa de comenzar bachillerato artístico. Poco después se mudaron a València para estudiar la carrera de Bellas Artes.

Ilustración de Pau Valls, por cortesía del autor.

Los dos se dedican a la ilustración profesionalmente, pero en diferentes facetas: “Aunque hemos trabajado para diversos clientes y tipos de encargo, nuestros perfiles difieren ligeramente”, dicen. Valls centra su trabajo en el cómic y la ilustración editorial, mientras Bou se dedica más al libro infantil y a la ilustración didáctica. Debutó hace un par de años como autora de un álbum ilustrado, ‘Ramiro el boxeador’ (Andana Editorial, 2018), por el que recibió el I Premi Llibreries Valencianes 2019 al mejor libro de literatura infantil. Una divertida historia que enseña a resolver conflictos sin violencia a través de las peripecias de Ramiro. Hijo del Tigre de Benicolleja, nieto de la Flaca Pegona, bisnieto de Puño Veloz y tataranieto de los mejores boxeadores del pasado, Ramiro entrena muy duro para colgar su retrato en el ‘Muro de los Campeones’ y que su familia se sienta orgullosa de él. Solo hay un pequeño problema: Ramiro no quiere pegar a nadie.

Por su parte, Valls ha desarrollado su carrera en varios frentes como ilustrador de libros infantiles en Anaya, Ediciones del Bullent y otras editoriales. También en la revista Camaruc. Sus dibujos de trazo limpio y elegante han ilustrado varias portadas de los suplementos de El País y proyectos solidarios como ‘Dibujos por sonrisas’. Como autor de cómic destaca su obra ‘Solo es ficción. Historias cortas en blanco y negro’.

Valls fue seleccionado, en 2008, para la XIII Bienal de Jóvenes Creadores de Europa del Mediterráneo, y para el Quinto Catálogo Iberoamericano de Ilustración, en 2014. Obtuvo el premio en la modalidad de cómic en los Premios Creación Injuve, en 2011. 

“A pesar de que habitualmente trabajamos de forma individual, muchas veces nos es imprescindible el apoyo del otro. Nos corregimos, nos damos ideas, sugerencias…, aunque debemos confesar que no siempre nos hacemos caso. Con la llegada del bebé nos hemos visto obligados a compartir estudio en casa y eso facilita esa interacción mientras trabajamos. ¡Por suerte nos llevamos muy bien y nos gustan estilos musicales parecidos!”

Ilustración de Lirios Bou, por cortesía de la autora.

A la crisis económica que inquieta a todos, en su caso se suma la preocupación de traer una persona al mundo en estos momentos tan inciertos. “En lo personal ha sido duro no tener cerca a la familia por el estado de alarma. En lo profesional, por suerte, no hemos notado todavía un gran golpe, pero sí hemos renunciado al descanso por maternidad/paternidad, y estamos aceptando encargos por miedo a que en el futuro próximo no vengan otros”.

Este último año, Bou ha compaginado su trabajo como ilustradora con su puesto en el departamento comercial de Edicions Bromera. “Esto nos permite afrontar la crisis con mayor tranquilidad, ya que dedicarse exclusivamente a la ilustración implica vivir en una inestabilidad económica constante”.

Sobre las medidas que debería implementar el Gobierno en el ámbito de la cultura, consideran “que cada sector tiene sus peculiaridades y cada uno necesitaría un tipo de ayuda diferente”. Sin embargo, “es indiscutible que una de las medidas más urgentes para todos los creadores, que ya lo era antes de esta crisis, es la regulación de la cuota de autónomos en función de los ingresos. Sería importante también desarrollar el ‘Estatuto del Artista’ y del ‘Trabajador Cultural’, un proyecto muy necesario en el que los creadores habíamos depositado muchas esperanzas”.

“Por otro lado”, añaden, “se debería crear conciencia de que todo producto cultural tiene un coste. Durante este período de confinamiento han sido muchos los creadores que han cedido obras desinteresadamente y sería muy triste que este acto de generosidad devaluara aún más nuestro trabajo de cara al futuro”, concluyen Bou y Valls.

Lirios Bou y Pau Valls. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

De San Isidro al Cabanyal: ‘València se Ilustra’

#ValènciaseIlustraenCasa | #MomentosAlhambraenCasa | La Rambleta
23 de abril de 2020 a las 19:00

El confinamiento ha despoblado las ciudades ofreciendo imágenes insólitas de amplias avenidas solitarias o animales salvajes triscando por los parques. La pandemia va a cambiar la percepción de los espacios públicos y la relación del hombre con su entorno urbano. Habrá que respetar más que nunca las distancias de cortesía y aprender a convivir según normas más estrictas.

¿Cómo ven la ciudad los artistas que habitan ella? Esa es la pregunta a la que responde el proyecto ‘València se Ilustra’, que arrancó en 2016 con una serie de exposiciones en las que media docena de ilustradores valencianos o residentes en la capital del Turia ofrecen su visión personal de distintos enclaves de la urbe.

Debido a las presentes circunstancias la celebración de este evento se traslada al entorno digital dentro del ciclo #MomentosAlhambraenCasa. Hoy, 23 de abril de 2020, se dará el pistoletazo de salida con el encuentro #ValènciaseIlustraenCasa, conducido por la comisaria Cristina Chumillas mediante un Facebook Live de Rambleta (a partir de las 19:00). Participan media docena de ilustradores cuyas obras forman parte del contenido: Alba Casanova, Julieta XLF, Lau, Fran Mengual, Sergio Montal y Tete Chumi, en interacción con todos aquellos que quieran intervenir desde sus casas.

El edificio Torner visto por Alba Casanova.

Alba Casanova retrata el edificio Torner(1950), situado en la Avenida del Oeste, un singular proyecto arquitectónico de Javier Goerlich que encierra fuertes contrastes. Julieta XLF evoca la figura de María Cambrils representando la calle de la Libertad,conocida como la calle de la Reina, donde nació una de las primeras y mayores defensoras de la igualdad de la mujer.

Por su parte, Laura Rico, más conocida como Lau, viaja al corazón del barrio de Benimaclet para brindar homenaje al librero Javier Undiano, al frente de Estudio 64, uno de los espacios de la ciudad que da cabida a la ilustración. En una mirada retrospectiva, Fran Mengual evoca sus orígenes, el lugar donde creció en el Camino del Cabanyal, entre el instituto donde cursó sus estudios y el cementerio. Rodeada por algunos de los edificios más altos de València, esa zona todavía conserva algunas de las contadas barracas y huertos que han sobrevivido al urbanismo feroz.

También Sergio Montal regresa al barrio donde se crió, plasmando la Plaza Jesús y el mercadillo de los sábados, que de pequeño recorrió muchas con su madre, incluida la estampa de las cúpulas azules sobresaliendo por encima de los árboles. Antonio H. Chumillas García, alias Tete Chumi, muestra el puente de entrada a València por San Isidro,donde asoma el campanario de la parroquia consagrada a este santo. También recuerda, así, su niñez, cuando llegar hasta allí desde Patraix, cruzando campos de cultivos, acequias y alquerías, era toda una aventura

La fachada de la librería Estudio 64 vista por Laura Rico.

Los artistas que participan en esta muestra eligen libremente los espacios que ilustran. “Lo único que pedimos a los seis convocados en la misma exposición es que no representen el mismo edificio», dice Cristina Chumillas. «Pese a ello, el Mercado Central, el Mercado de Colón o la Albufera han salido bastantes veces repetidos en diferentes ediciones. Cada vez se eligen espacios por criterios personales o reivindicativos para que la gente descubra y valore lugares olvidados».

La particularidad en esta edición, subraya Chumillas, es que los seis artistas, de forma espontánea, ofrecen una especie de recorrido ilustrado por València desde el sur al mar. “Se inicia por el puente de San Isidro, una de las entradas a la ciudad, luego por Archiduque Carlos, llega a la plaza de Jesús, de ahí al centro por la Avenida del Oeste y su edificio Torner. La próxima parada es Benimaclet, para desembocar en el Cabanyal. Esto es algo insólito hasta ahora. Un recorrido no previsto por València, de manera que estando en casa nos van a sacar de casa”, concluye la comisaria.

Lo que sí es muy probable es que en la próxima edición de ‘València se Ilustra’ proliferen las imágenes de calles vacías que estamos viviendo estos días de confinamiento.

Visión del puente de entrada a València por San Isidro, de Tete Chumi.

MAKMA

Ilustrar las calles ‘Desde mi ventana’

‘Desde mi ventana’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
16 de abril de 2020

La obligada reclusión doméstica a causa de la COVID-19 ha llevado a los ciudadanos a sumergirse en un mundo paralelo, crear otras rutinas e inventar pequeños alicientes diarios que mitiguen la claustrofobia, como salir al balcón para aplaudir a los nuevos héroes. Los balcones, “los ojos de las casas”, como los llamaba Ramón Gómez de la Serna, han adquirido un papel protagonista en la cotidianeidad. Pequeñas plataformas desde las que lanzar y recibir mensajes creando vínculos e interacciones que refuerzan nuestra identidad social pese al aislamiento.

El balcón como palco, púlpito o podio. El balcón ventana al mundo. Y también como marco de una obra artística. Es la propuesta didáctica del Centre del Carme Cultura Contemporània, ‘Desde mi ventana’ que invita a los ciudadanos, especialmente a las familias con niños, a transformar sus ojos en espacios temporales de arte.

Ilustración de Javier Mariscal. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

“La comunidad cultural se está volcando con esta situación insólita que nos ha tocado vivir», dice el director del museo, José Luis Pérez Pont. «Trabajamos para permitir que la cultura llegue a los hogares a través de un proyecto online muy especial, el #CCCCenCasa, al que ahora sumamos nuevas colaboraciones desde el ámbito del diseño y la ilustración». Este proyecto, concretamente, es «un homenaje a la forma de trabajar de Carlos Pérez, buscando la interrelación de las artes, a través de un plan educativo e integrador”.

Dentro del programa de educación y mediación, #CCCCHabitantEspais, la propuesta está inspirada en la exposición ‘Viaje a Corfú. Carlos Pérez. El hombre-museo’, un compendio deluniverso personal del pedagogo valenciano, que dignificó diferentes formatos y expresiones artísticas fomentando la entrada en los museos del diseño, la ilustración y las artes escénicas. La idea es reproducir en pequeña escala los Kunsthalle, espacios temporales de arte, de libertad creativa y expresiva, alternativos a los museos, fórmula que interesaba mucho a Pérez.

Decenas de ilustradores, diseñadores, arquitectos y artistas están llenando las redes sociales con sus ingeniosas creaciones, producto de una inspiración espontánea en la que nos abren una ventana a su universo interior. Entre ellos: Juan Berrio, Paco Roca,Iván Solbes, Marta Colomer (Tutticonfetti), Lina Vila, Ortifus, Boke Bazán, Ibán Ramón y ESCIF. Los inconfundibles Garriris de Javier Mariscal trepan por las fachadas y se asoman a las calles vacías, ese exterior que es hoy desierto impasible.

Ilustración de Lina Vila. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Desde Madrid llega la propuesta de Aurora Gorrión, artista de collage, y desde Pamplona la ilustración del arquitecto Carlos Pereda. El productor de cine, ganador de un Goya de Animación por ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, Alex Cervantes, se ha sumado a esta ola, igual que el diseñador editorial, Tomás Gorría, el historietista Calpurnio, la diseñadora gráfica y collagista Lucía Meseguer, el artista Martín Forés y la artista e ilustradora, Mai Hidalgo.

La intención es que los ciudadanos compartan sus iniciativas en las redes sus obras creando un gran tutti frutti artístico, como llamaban popularmente a las exposiciones de Carlos Pérez. Interactuar con el exterior, potenciar la imaginación, experimentar la ventana como espacio de intervención, descubrir el encanto de las acciones temporales y disfrutar de las posibilidades creativas del entorno doméstico son los objetivos de esta propuesta didáctica.

Pensada para motivar la participación de los más pequeños, ‘Desde mi ventana’ propone generar interferencias en la imagen que les llega a través de los cristales, añadiendo aquello que les gustaría ver, eliminando lo que no les gusta, modificando la visión y personalizando esa imagen a su gusto mediante rotuladores, temperas, acuarelas, plastilina o barro.

Al igual que el resto de actividades de educación y mediación incluidas en el programa #CCCCHabitantEspais, esta propuesta puede descargarse en la web del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana www.consorcimuseus.gva.es y seguir su evolución a través de las redes @centredelcarme.

Ilustración de Juan Berrio. Fotografía cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Bel Carrasco

Marta Pina ilustrará la imagen del 35 Cinema Jove

35 Festival Internacional de València – Cinema Jove
Del 19 al 27 de junio de 2019

El Festival Internacional de València – Cinema Jove, organizado por el Institut Valencià de Cultura, retorna al comienzo del verano con lo mejor del cine internacional realizado por jóvenes, cuya 35 edición se celebrará del 19 al 27 de junio.

Desde el año 2017 la imagen de Cinema Jove ha corrido a cargo de diferentes artistas e ilustradores que año tras año han plasmado la filosofía del festival. La cartelería ha sido realizada por artistas como Patricia Bolinches (2017), Daniel Rueda y Anna Devís (2018) y David de las Heras (2019).

Este año la encargada de plasmar la imagen de la 35 edición del festival será Marta Pina, diseñadora e ilustradora que utiliza medios tradicionales junto a sistemas de impresión más actuales, siendo una de sus señas de identidad el collage.

Portada de uno de los números de la revista Bostezo. Obra de Marta Pina.

Marta Pina crea piezas únicas que narran de una manera muy visual, a la manera de fotogramas reconvertidos, todo aquello que representa Cinema Jove: un festival ecléctico, joven, repleto de óperas primas y que invita a la exploración, sin olvidar su larga trayectoria y grandes clásicos.

A modo de referencia curricular, los trabajos de Marta Pina se han podido ver en la cartelería de diferentes festivales como Bing Bang Dones, del MuVIM, Christmas Design Festival, de Las Naves, o en revistas como La Leche, Bostezo o DXI Magazine.

Tal y como refieren desde la organización, “Pina reconoce ser consumidora del festival, siendo Cinema Jove una de las primeras experiencias culturas que recuerda al instalarse en València en su época de estudiante, lo que le aportaba una perspectiva como público que ha enriquecido la obra”.

Igualmente, destacan que “su capacidad de trabajo ha aportado un gran abanico de posibilidades a la hora de jugar con la imagen, recordando que, no solo se trata de una imagen gráfica, sino que se recalca la importancia del movimiento dentro de lo estático a la hora de la creación de los diferentes formatos, tanto redes sociales como cartelería urbana”, cuestión que se formula en perfecta sintonía con lo cinematográfico.

Cartel del festival Bing Bang Dones, del MuVIM. Obra de Marta Pina.

MAKMA

‘Dientes de Leche’, un cómic sin adulterar

‘Dientes de Leche’, de Boris Ramírez Barba
Editorial Hirukoa
Presentación en Ateneo Cómics
Calle Serrano 10, Alicante
Sábado 31 de agosto de 2019 a las 18:30

Sin duda alguna el panorama actual fundamenta el cómic como una materia que se está viendo rejuvenecida por una nueva concepción del lenguaje narrativo y estético, que viene siendo desarrollada por las recientes generaciones de artistas y creativos que trabajan en el sector. Impulsados por una serie de eventos y por la apuesta de grandes museos, como por ejemplo el MuVIM o el IVAM – dentro del caso valenciano-, se generan nuevos discursos y actividades entorno a esta disciplina. El cómic, asociado a recuerdos infantiles, tiene ahora un nuevo valor que, por un lado, presenta diferentes lecturas en lo referente a las producciones pasadas y una nueva singularidad aprovechada por las nuevas creaciones. 

Siguiendo esta línea de preferente innovación, el autor de cómics e ilustrador Boris Ramírez presenta su primera novela gráfica titulada ‘Dientes de Leche’. La historia gira en torno a Cara, una niña muy imaginativa que trata de establecer contacto con sus padres, encerrados en la habitación de su casa. Las escenas se suceden en un ambiente sobrecogedor que persigue la sugestión de pesadilla e incertidumbre. Todo este ambiente se relata a través de un dibujo muy característico, la escala de grises y un único tono amarillo. Con motivo de la primera presentación del volumen en formato físico nos adentramos un poco más en lo que supone la apuesta por la creación joven, sus dificultades y retos, así como en una historia que no dejará indiferente a nadie. 

Has trabajado para otros proyectos la ilustración y el cómic, pero esta es una de tus obras más personales, una novela gráfica en la que tú generas todo el contenido tanto gráfico como narrativo, ¿qué diferencias has notado con respecto a otros trabajos anteriores?

He trabajado bastante tiempo como ilustrador y diseñador de personajes para algunas campañas publicitarias, donde todo tenía que pasar varios filtros y muchas opiniones, y sigo realizando muchos encargos para portadas y cosas así. Trabajar solo, por mal que me haga quedar o por terrible que suene, es la forma más cómoda y agradable de trabajo para mí. No digo que salgan mejores productos, Dientes de Leche se habría beneficiado muchísimo (sin duda) de ayudas u opiniones externas, incluso de otros ilustradores, pero, de vez en cuando, lo mejor es trabajar simplemente para uno mismo. Más todavía en proyectos tan personales como este, a veces, demasiadas opiniones juntas se convierten en obstáculos no solo en contra del tiempo si no que también contra el confort de los propios autores. Personalmente adoro el cómic como disciplina en parte por esto mismo. Es uno de esos medios que posibilitan el trabajo de autor, de aquellos que, aunque requieran de un trabajo exagerado, permiten a una sola persona crear universos enteros. No se me ocurre nada que pueda llegar a ser más satisfactorio.

Un único escenario, un único personaje… ¿Qué recursos o referencias te ayudaron a afrontar el desarrollo de una historia así?

Ha sido bastante delicado. Por ello, era muy importante dotar casi de personalidad a elementos inanimados. No solo en casos evidentes como en los que el compañero de peluche de Cara mantiene conversaciones fluidas con su amiga, si no que también con muchos apartados que parecen carecer de importancia, como las tijeras amarillas perdidas, cuya misteriosa desaparición se convierte casi en una subtrama de la que nadie quiere hablar demasiado; de los recuerdos de los padres de Cara, totalmente tergiversados y versionados por una mala memoria; de los dibujos infantiles garabateados en hojas amarillas desperdigados por la habitación de Cara… Casi todo lo que dibujo tiene fines más allá de lo estético, algunos más determinantes que otros, por supuesto, pero en la casa vacía de Cara, en ese único escenario, siempre se están produciendo cambios o detalles de los que, muchas veces, ni siquiera se hace mención. 

Quizá el dividir la trama en diferentes secciones, con sus respectivos cambios de máscaras, hace que el lector note más aún la evolución del personaje, ¿tienen alguna justificación más allá de la coherencia narrativa?

Al fin y al cabo, lo que vemos en Dientes de Leche es a Cara, una niña a solas que se hace mayor. Buena parte de esto queda representado con sus máscaras, así como sus estados o necesidades de cada momento. Los primeros cambios pueden llegar incluso a pasar desapercibidos, pero conforme vamos pasando páginas, las máscaras de Cara cambian radicalmente, así como su actitud y su entorno. 

A lo largo de la historia se suceden una serie de espeluznantes momentos oníricos, auténticas pesadillas que nos llevan a rememorar recuerdos infantiles, ¿te has inspirado en algo personal?

Digamos que son oníricos, de acuerdo. Como decía antes, esta es una obra muy personal para mí. De niño solía tener pesadillas muy vívidas y terrores nocturnos que recuerdo perfectamente aún hoy, quizá a causa de unos gustos prematuros. Antes de tener el guion final, antes de haber terminado de definir la trama, ya tenía una lista muy bien preparada de aquellas pesadillas y momentos de terror que me habían marcado tanto. La realización de este cómic ha sido casi terapéutico para mí, una auténtica vomitona de ponzoña enquistada, y he acabado encontrando muchas similitudes y características comunes en pesadillas que me afectaron en diferentes momentos y de formas paralelas. He sido muy fidedigno con ellas, e incluso he llegado a representar casi con exactitud el pasillo y la distribución de la casa donde me crié, así como mi cuarto, que ahora es más de Cara que mio. 

Portada del cómic ‘Dientes de Leche’. Imagen cortesía del autor.

Al final del volumen, nos encontramos con un guiño, una breve historia extra sobre el “otro” personaje casi protagonista de la historia, ¿qué nos puedes contar sobre el peluche de Cara? 

Quisimos introducir algo de material extra a la hora de publicar el volumen completo, así que, además de algunas ilustraciones y portadas alternativas, incluimos una pequeña historia de una sola página que cuenta cómo se conocieron Cara y Osi. Para mí, Osi es muy importante, ya que es un peluche que tuve de niño y aún conservo junto a mi cama. Es casi idéntico a cómo queda representado en la obra, pero ahora está un poco más machacado. Ha llevado también una vida dura. Como pasa con Cara, las relaciones con seres inanimados, que en la infancia pueden ser tan naturales, pueden llegar a complicarse con el tiempo. Ahora pienso en él y me doy cuenta de lo poco imaginativo que era de crío al bautizarlo de forma tan simple, pero es una pieza importante para mí tanto dentro como fuera de la obra. 

¿Crees que el lector se identifica más con el peluche que con Cara?

Es algo delicado, creo. Osi es la voz de la razón en determinados momentos, pero uno no puede evitar pensar mal de él. Puede parecer engañoso. Supongo que cada uno podrá verse reflejado donde quiera. Estoy seguro incluso de que muchos se identificarán con los padres de Cara, que la ignoran y aislan, que la abandonan y parecen preferir no saber nada de ella. O no, no lo sé. La gente se suele identificar más con aquello a lo que quiere parecerse que con lo que en realidad es.

No solo la narrativa destaca por la experimentación, sino también la técnica, la escala de grises y un único color son los aspectos más llamativos del cómic, ¿por qué este método para narrar la historia de Cara?

Es cierto que narrativamente creo que Dientes de Leche es diferente. No tenemos una historia tradicional al uso. Realmente, la historia está compuesta por una comunión de “micro-relatos”, pequeñas historias y anécdotas que van dejando avanzar a Cara. Por supuesto, todas ellas se entrelazan para dejar ver en su conjunto una historia coherente, pero esta trama es una suma de momentos. Por ello, necesitaba también una estética muy definida, muy reconocible, para que esos momentos se difuminaran unos con otros de manera más homogénea. 

Esta forma de contar la historia también permitió muchísima libertad a la hora de jugar con Cara, con sus ideas y sus periplos. Y ese único tono… bueno, es un amarillo febril que creo queda muy bien en las partes más crudas.

Ya que comentas que has tratado la historia como una sucesión de momentos, y que has incorporado una estética acorde a lo que querías transmitir, ¿qué referentes han sido tu guía?

Dientes de Leche bebe mucho del ero-guro. Una de mis novelas favoritas, La Bestia Ciega de Edogawa Rampo, destaca bastante en su estilo, ya que configura la historia principal por medio de lo que podrían considerarse narraciones breves, relatos cortos, a modo de capítulos. Es cierto que la carga sexual que identifica al ero-guro es casi subliminal en Dientes de leche, ya que he preferido no dotar a la obra de ese tipo de connotaciones, a pesar de que, aún así, y si se entrecierran un poco los ojos, sigue estando bastante presente. En el cómic, podemos encontrar a gran cantidad de autores de este género (principalmente japoneses), y creo que lo que al final buscan todos, conmigo incluido, es una representación más o menos poética, más o menos surrealista, de la pesadilla y de lo abyecto. Con Dientes de Leche, más allá de sus tramas o de sus significados conceptuales, busco representar la pesadilla y hacer que el lector paladee lo grotesco y lo perturbador. 

No queremos revelar ningún aspecto clave de la historia, pero el final podría generar ciertas cuestiones, ¿quisiste dotar a la obra de algún aspecto del terror psicológico?

Aunque en algunos puntos pueda parecer que Dientes de Leche hace uso de elementos muy desagradables o demasiado físicos para tratar de alcanzar ese malestar que el libro debería emanar a cada página, el verdadero horror se encuentra en segundo plano. Sin embargo, opino, es muy evidente. Casi todo mi trabajo gira de forma levemente obsesiva alrededor de una vomitona existencialista. Algunas veces más sutil y otras a gritos, siempre acabo encaminado hacia una dirección bastante depresiva en ese sentido. Un ejemplo muy claro es el libro de ilustraciones Mortis Causa, que autopubliqué hace cerca de un año. Allí resumo toda la vacuidad que me condena muchas veces al insomnio en unas 30 páginas de absurdismo ilustrado mudo. 

Hirukoa publicó el año pasado Dientes de Leche en castellano y en inglés en la conocida plataforma Comixology, ¿qué opinas sobre el formato digital que parece estar en alza en los últimos tiempos tanto en cómics como en libros? ¿Cómo crees que afecta particularmente al mundo del cómic?

El beneficio de tener la obra a la venta en formato digital es que siempre está disponible. Con un par de clicks cualquiera puede acceder a ella de manera inmediata. Tenerla en Comixology da bastante visibilidad, la verdad, sobre todo a la hora de promocionar el cómic por redes, que es donde más difusión se ha realizado. Hemos logrado bastantes ventas digitales, y estoy muy contento por ello. Hemos conseguido llegar a muchos países, incluso hemos vendido alguno en Japón. Como autor, saber que mi obra puede llegar a tantos lugares es una maravilla. Como lector… puede que sea más viejo de lo que creo, ya que soy casi incapaz de leerme ni un solo cómic en mi ordenador. Publicar en digital tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero es cierto que permite que la obra llegue a sitios que de de forma física sería impensable. España parece quedarse atrás en este sentido, ya que en muchos otros países, el consumo de cómics digitales es muy elevado. Pero es cuestión de tiempo. Dientes de Leche ha sido publicado también (junto con otros cómics de la misma editorial) por la nueva plataforma valenciana Tebeox, que apuesta precisamente por este medio. Lo importante al fin y al cabo es dar facilidades y capacidad de movimiento a tu obra para que pueda llegar a todo tipo de lector.

La historia y el género se alejan considerablemente de lo que suele publicarse en España y todavía más aún si hablamos de un autor joven como es el caso, según tu experiencia profesional, ¿te has encontrado con dificultades en el complicado sector editorial español? 

Me puse a trabajar en Dientes de Leche bastante desanimado, la verdad. Llevaba muchos intentos de publicar con una editorial sin conseguirlo. Desde que terminé Bellas Artes he estado intentando sacar adelante alguno de mis cómics, y ha sido terriblemente frustrante ver como cientos de horas de trabajo en diferentes proyectos se quedaban en nada al no encontrar el modo de publicarlos; cómo tantas ideas muy queridas eran rechazadas tajantemente o, peor aún, ignoradas. Uno de mis cómics fue seleccionado por una plataforma para realizar un crowdfunding que no llegó a ninguna parte. Publiqué con Amazon también una novela, Escamas de Pez Cautivo, pero no conseguí los resultados esperados. En fin, muchos intentos muy diferentes con muchas obras muy distintas que no parecían dar frutos. Entonces me decidí por hacer una obra totalmente mía, sin pensar en gustos ajenos o posibles mercados. Una obra sin adulterar en la que contase lo que me diera la gana como me diera la gana. Si no conseguía que ninguna editorial se interesase por ella pues tendría que volver a autoeditar. Era casi un último intento, pienso ahora. Y entonces la editorial Hirukoa se mostró interesada, lo que es muy de agradecer, teniendo en cuenta el carácter tan “poco mercantil” de la obra y que yo era un autor que nunca antes había publicado de esta manera. Es una editorial que se arriesga, que publica aquello le gusta, aquello que piensa que se debe publicar, no panfletos vendibles por modas sacadas de youtube o tendencias o parodias. Ahora cuenta con un catálogo muy interesante que combina todo tipo de autores, y sigue trabajando por sacar adelante proyectos ambiciosos.  Al final, todo es no dejar de intentarlo y, sobre todo, hacerlo de manera que satisfaga, en primer lugar, a aquel que lo intenta.

‘Dientes de leche’ está publicado en diferentes plataformas digitales como ComixologyDriveThrucomics o Tebeox. Además puede adquirirse a través de la página web de la editorial Hirukoa

Booktrailer del cómic ‘Dientes de Leche’.

María Ramis. 

36 Ilustradores ‘pintan’ Valencia

Valencia se Ilustra
Rambleta
Bulevar Sur esquina calle Pío IX, s/n. Valencia
Hasta el 16 de junio de 2019

La ciudad se expone cada día a infinitas miradas. Las de sus propios residentes que la observan con la indiferencia que da la familiaridad sin fijarse mucho en los detalles. Y también las ávidas miradas de los turistas y visitantes concentradas en los hitos monumentales y lugares considerados de interés. ¿Pero cómo ven la ciudad los artistas plásticos que viven en ella?

Responde a esa pregunta València se Ilustra, un proyecto de largo recorrido que lleva a cabo Rambleta y Cervezas Alhambra con el asesoramiento de la galería Pepita Lumier, y que rescata lugares emblemáticos e inspiradores de la ciudad desde la mirada personal de los artistas de la ilustración.

Ilustración de Inma Carpena. Imagen cortesía de Rambleta.

El centro cultural de San Marcelí reúne en una amplia sala las obras de los 36 ilustradores que han participado en las últimas dos ediciones de este proyecto convirtiéndose así en epicentro de la ilustración valenciana durante los casi dos meses que la exposición permanecerá abierta al público, del 2 de mayo al 30 de junio. Rambleta y Cervezas Alhambra iniciaron este proyecto en 2016 para respaldar y poner en valor la ilustración local, incentivando la creación, dando visibilidad al artista y generando nuevas audiencias, rompiendo barreras y llevando la cultura a lugares no convencionales. Desde enero de 2018 cuenta con el comisariado de la Galería Pepita Lumier.

En cada edición, durante tres ciclos previos a una exposición final, València se Ilustra selecciona a un grupo de ilustradores destacados que aportan una mirada curiosa y diferente de la ciudad con trabajos realizados ex professo. Los ciclos se llevan a cabo en diferentes puntos de la ciudad y reúnen el talento local en torno a la riqueza cultural valenciana desde la perspectiva vanguardista y original de los ilustradores.

Jardín Botánico, ilustración de Mar Hernández ‘Malota’. Imagen cortesía de Rambleta.

 Tras las muestras realizadas en los distintos barrios de València, los meses de mayo y junio se reúne en una gran exposición colectiva a todos los artistas participantes en las acciones que se han llevado a cabo en los diferentes barrios durante dos ediciones: 36 ilustraciones de 36 artistas transforman el centro cultural en un itinerario visual por la ciudad de València, un mapa urbano trazado por los artistas que la pueblan. 

“Para seleccionar a los ilustradores participantes hemos tenido en cuenta sus méritos y la calidad de sus obras”, dicen las comisarias de Pepita Lumiere. “Hemos buscado también diversidad estética en sintonía con cada presentación y, al mismo tiempo combinar las firmas consolidadas más o menos reconocidas con las emergentes”.

Los ilustradores tienen absoluta libertad para elegir el tema procurando no repetir el mismo escenario, aunque ha habido doblete con dos lugares muy emblemáticos: El Mercado Central y el Jardín Botánico. También se incentiva mostrar lo que se podría llamar ‘Cara B’ de la ciudad. Así, los trabajos de Inma Carpena que dibuja un comedor social, de Javier Lacasta Llácer, el Tribunal de las Aguas o Víctor Viza sobre el Rastro. El conjunto de las obras refleja distintas técnicas desde las ejecutadas a mano a las realizadas de forma digital y la combinación de ambas. Los estilos también son muy heterogéneos, pues hay representantes del street art, graffiti y diseño. La nómina de autores incluye nombres consagrados como Malota y Aitana Carrasco entre otros muchos.

Ilustración de Aitana Carrasco. Imagen cortesía de Rambleta.

Pepita Lumiere destaca la importancia de esta iniciativa que incluye tres eventos a lo largo del año ofreciendo un apoyo a los artistas desde una firme actitud de mecenazgo. “Para los ilustradores es muy estimulante participar en este proyecto colectivo que les permite interaccionar entre ellos y sentirse reconocidos, pues la ilustración, pese a la cantidad de talento que  existe,  sigue arrastrando cierto complejo de hermana pequeña de la pintura. Por otra parte Valencia Ilustra crea un patrimonio sólido que persistirá en el tiempo”.

Hasta el 20 de junio se podrán ver en una misma sala de la Rambleta los trabajos finales de los dieciocho protagonistas de la última edición de València se Ilustra (2018-2019): Fran Salcedo, Xiana Teimoy, Malota, Pau Valls, Victoria Ripalda, Cento Yuste, Aitana Carrasco, Alba Quílez, Cristina de Cos-Estrada, Eduardo Luzzatti, Javier Parra, Juanjo Gasull, Inma Carpena, Francesc Roig, Víctor Visa, Mar Villar, Javier Lacasta Llácer y África Pitarch. Además, las obras de la edición anterior (2017-2018) en la que participaron:  Martina Almela, Raquel Aparicio, Luis Armand Villalba, Lirios Bou, Julia Cejas, Luis Demano, Aaron Feliu, Azucena González, Jaume Mora, David de Limón, Omega TBS, Andrés Palmero, Fran Parrenyo , Ausias Pérez, César Sebastián, Belén Segarra, Elías Taño y La Nena Wapa Wapa.

Torres de Serranos, ilustración de Javier Parra. Imagen cortesía de Rambleta.

Bel Carrasco