La lectura como esperanza

Hablar de cultura en la ciudad implica integrar a muchas personas que la viven diariamente, aunque no aparezcan en el escaparate de los eventos. En la esquina de la avenida Fernando el Católico con Ángel Guimerá, en la puerta de una entidad bancaria, pasa las horas Luis. Sus circunstancias le obligaron forzosamente a cambiar de rumbo, dedica su tiempo a leer y duerme a la intemperie. Siempre que paso lo veo leyendo, su gesto concentrado transmite dignidad.

Hace unos años, me comentaba un voluntario de una ONG que atiende a las personas que duermen en los cajeros, que lo que más reclaman para esas horas de frío en la noche son sacos de dormir y libros. Luis lee libros de historia, sobre todo de Mika Waltari, donde viaja como Sinuhé El Egipcio o supera las mil y una pruebas que Afrodita pondrá en su camino, como Lario Turmo en la novela, El Etrusco. Empezó con los cómics de Marvel y actualmente la lectura se ha convertido en un refugio que le ayuda a soportar la vida en la calle.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

El acceso a la información, a la literatura y las historias se ha hecho cada vez más necesario entre las personas que viven situaciones de excepcionalidad, fruto de tragedias humanas. Hace dos años leíamos que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) junto con la organización Bibliotecas sin Fronteras, tratan de integrar en los campos de refugiados un conjunto de maletas que se transforman en estructuras para dispensar los servicios de una biblioteca.

Los diseños del francés Philippe Starck, fomentan además el desarrollo de la escritura y otras capacidades creativas como el dibujo o la fotografía. El autor de estas cajas compactas indica que «en el interior no hay juguetes, pero sus puertas llevan a abrir las mentes y a pasear por millones de universos diferentes». Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de ensayo en la región de Grandes Lagos. Existen otros ejemplos tan evocadores como las llamadas Bubisher, cuyo nombre remite al pájaro de la buena suerte en la tradición saharaui y que ofrecen lecturas dentro de los campos de refugiados de estos.

Respirar la libertad desde una situación que aprisiona es el objetivo común, y los libros se convierten en el camino para abrir una ventana a la vida. Algunas personas se detienen para hablar con Luis, sorprendidos por esa forma de mirar el mundo, desde uno de sus lados más duros y grises. Justo cuando me despedía de él, alguien apareció con la copia del artículo Leer alarga la vida de Berna González Harbour. “Veo humanidad todos los días. Llegará un momento mejor”, me dijo.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Luis. Fotografía de Maite Ibáñez.

Maite Ibáñez

Miedos…a unas buenas bravas!

Miedos, por Patrícia Pardo
Russafa Escènica 2016
Del 15 al 25 de septiembre de 2016

El miedo a ir a un bar que no conoces, pedir unas bravas y que te sirvan una mierda de bravas. Medio crudas. De hace dos días. Con mayonesa.
No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones… He visto islandeses hacer buenas paellas. He visto islandeses exigirme garrofón en Reykjavík.
El miedo a ir a un bar que no conoces y no saber cómo cocinan las bravas, saber que pueden sacarte unas bravas miserables, no te impide pedir bravas en bares desconocidos. Te la han pegado muchas veces pero nunca, ¡nunca!, nunca has desistido de ellas. Porque si están al punto y recién hechas y con la salsa… Tienes un orgasmo tántrico pensando en la Humanidad, y te fusionas con el amigo que te acompaña o con el libro que devoras como si aún estuvieras en los 90 y no supieras qué es la wifi. Unas buenas bravas con una cerveza te hacen posponer el objetivo de cien abdominales, de la ropa humedecida en la lavadora, de atender el desamor al otro lado del móvil. Unas buenas bravas y un-poco-de-pan-por-favor-puedes-sacar? equivalen a una buena raya de cocaína con la que trascender la corrección de lo que quiere decir ser mejor persona para tus antecesores porque inevitablemente profundizarás en los silogismos, en cualquier silogismo.

Patrícia Pardo. Imagen cortesia de Russafa Escènica.

Patrícia Pardo. Imagen cortesia de Russafa Escènica.

No de esta manera te ha pasado con la farándula. Porque la posibilidad de (re)encontrarte una obra dura, de hace dos días, so-po-rí-fe-ra, arrogante o vacua, ha hecho que reniegues de la escena. Malditos creadores escénicos que no saben ni hacer una tortilla francesa. ¡No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones! He visto islandeses hacer buenas paellas con carne de ballena, por favor.
El miedo a creer que hay cosas más importantes en el mundo que pedir y ofrecer unas buenas bravas, que no nos las merecemos, que nunca perdonaremos unas bravas aceitosas, que no vale la pena exigir un Conseller De Bravas, y no de Sepia, Olivas y Bravas. Bravas, joder, bravas!, bravas para todos!, bravas para todos! Porque si todos nuestros hijos quisieran cocinar bravas, profesionalmente o por amor a la brava, aunque las hicieran con salsa de yogur los muy hijos de puta, si todos nuestros hijos quisieran cocinar y comer bravas, el mundo se llenaría de tertulia, de sexo, de pimentón dulce, y todos aspiraríamos a ser resto de salsa. La salsa final que queda en el plato y mojas con el último trozo de pan después de comerte la última brava.

Detalle del cartel de Russafa Escènica 2016. Imagen cortesía de la organización.

Detalle del cartel de Russafa Escènica 2016. Imagen cortesía de la organización.

Patrícia Pardo*

* Miedos es el lema alrededor del cual gira la sexta edición de Russafa Escènica. Patrícia Pardo, clown y dramaturga, es quien firma el texto que da la bienvenida a Russafa Escènica 2016

La replicante cyberpunk Quimera Rosa

[sEXUS 3] Part I: Zhora, de Quimera Rosa
Auditori Alfons Roi
Facultad de Bellas Artes de San Carlos
Camino de Vera s/n. Valencia
Miércoles 7 de octubre, a las 12.00h

Haciendo un guiño a La Pianista de Elfriede Jelinek, esta performance revisita el universo de Blade Runner, la película de Ridley Scott, versión post-porno. Aquí las replicantes se han alejado definitivamente de la humanidad.

Mezclando escenas de surrealismo cyberpunk con prácticas sexuales no convencionales, las performers transforman sus cuerpos en instrumentos sexo-sonoros mediante prótesis electrónicas conectadas a la carne con técnicas BDSM.

sEXUS, Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

[sEXUS 3], Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

Todo el sonido de esta pieza está generado en directo por el contacto entre los cuerpos. Quimera Rosa condensa aquí sus seis años de experimentos electro-químicos en una mezcla explosiva de body noise en directo, sexo gender hacking, cuerpos mutantes, código y prótesis. ¿Os someteréis a su test de empatía?

Después, a partir de las 13.00h., Quimera Rosa conversará con Juan Vicente Aliaga, profesor del Departamento de Escultura, en el aula B-0-3. Organiza el Grupo de investigación Espacio urbano y Tecnologías de género y el Vicedecanato de Cultura de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Colaboran el Máster oficial en Artes Visuales y Multimedia, y el Máster oficial en Producción Artística.

Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

[sEXUS3], Part I: Zhora, de Quimera Rosa. Imagen cortesía de la UPV.

Pablo Llopis y su Artículo 25 en Edimburgo

Time to Change Art Project
Iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño
Tent Gallery de Edinburgh
Evolution House, 78. West Port (Edinburgh)

‘Time To Change Art Project’, que se inauguró el 13 de junio en la Tent Gallery de Edimburgo, es la primera exposición de un proyecto que también cuenta con talleres y ciclos de cine. Su principal objetivo es apoyar un cambio positivo en un contexto inmerso en crisis, enfrentarse al entumecimiento y la apatía generada por la falta de esperanza. El arte se involucra una vez más en los problemas actuales de nuestra sociedad. ‘Time to Change Art Project’ parte de la iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project' en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’ en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Este proyecto quiere mostrar diferentes percepciones de la crisis europea; la manera en que ha cambiado nuestras vidas y nuestro modo de observar el mundo.

La exposición cuenta con artistas italianos, griegos, españoles y escoceses. Entre ellos, destacan las fotografías de Pablo Llopis, fotógrafo de Castellón afincado en Glasgow que estudia fotografía en la Escuela de Arte de Glasgow.

Pablo Llopis (http://llopisivanez.blogspot.com.es/) participa en esta exposición con dos fotografías de Artículo 25 (2009). En esta serie muestra una galería de retratos de gente que vive en situación de indigencia. El trabajo alrededor del artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos incluye a esos colectivos que sobreviven día tras día en las calles y no tienen acceso a servicios básicos como agua, un techo bajo el que dormir, o educación. Este proyecto ya había sido expuesto, como en la exposición anual de 2009 en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Sus fotos de gente sin hogar en los barrios de Valencia, además de destacar por su incuestionable calidad técnica, están cargadas de humanidad. Hay fotógrafos que convierten simples retratos en descripciones psicológicas, que reflejan una vida detrás de una mirada.

Llopis está interesado en el modo en el que ciertas narrativas visuales pueden producir nuevas perspectivas en nuestra realidad. Usa la fotografía como herramienta con la que transmitir historias relacionadas con el respeto y la igualdad.

Esta exposición ha sido la primera de muchas, porque ‘Time To Change Art Project’ ya está preparada para viajar por toda Europa, haciendo paradas en Galicia y Cataluña. Se trata de un proyecto que irá creciendo a medida que recorre ciudades, que seguirá reclamando un futuro del que nosotros seamos partícipes.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.

 

Isidro Ferrer y su poesía de lo banal

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer
Set Espai d’Art
Plaza Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 12 de junio

‘Naturaleza Nómada’ es la primera exposición individual en Set Espai d’Art de Isidro Ferrer (Madrid, 1963). Ilustrador y diseñador por devoción, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.

Obra de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de su serie Cuaderno de Vacaciones, de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Isidro es un creador de poesía visual, en sus trabajos las imágenes juegan con distintos sentidos, plantea una mirada sorprendida hacia lo cotidiano para descubrirnos fragmentos de la realidad muy familiares y reconocibles para todos, al tiempo que intensamente extraños.
‘Naturaleza nómada’ es un juego, que partiendo de formas azarosas recuperadas de piezas creadas con un fin utilitario o decorativo, pero en cualquier caso inservibles, pretende a partir de la manipulación mínima antropomorfizar lo abstracto y dotar de carácter humano a lo banal.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Junto a ‘Naturaleza nómada’ presentamos ‘Funny farm’ creada para Luzifer y que es una colección que nace del mismo juego de traslación de la forma abstracta a la concreta intentando usar el mínimo número de elementos posibles para que aparezca lo sugerido.
Isidro Ferrer es premio Nacional de Diseño (2002), Premio Nacional de ilustración (2006), y desde el año 2000 es miembro de la Alianza Gráfica Internacional (AGI).

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Timbuktu y la dignidad humana

Película: Timbuktu.

Director: Abderrahmane Sissako.

Resulta muy, muy, muy reconfortante que entre tanta bazofia cinéfila americana que impera entre los estrenos aparezcan films de la talla de “TIMBUKTU” que se apartan de lo ordinario. Supongo, intuyo, que no durará mucho en la cartelera, esta clase de pelis no son demandadas por una mayoría de público entregado a causas más mediocres o comerciales aunque cierto es que juega a su favor el que haya sido nominada para los Oscars como mejor película extranjera de lengua no inglesa y, sobre todo, estrenada en unos tiempos en los que existe cierta sensibilidad sobre el tema que gira alrededor de la misma.

De su director, el mauritano Abderrahmane Sissako, conocía de oídas la existencia de su anterior film “Bamako” y poco más. En “Timbuktu” lo primero que se ha de tener en cuenta es que está basada en hechos reales que acaecieron en esa ciudad de Mali a lo largo del 2012. Después toca situarnos y para ello hay que hacerlo cerca del río Níger, con palpable proximidad al desierto del Sahara, entre tormentas de arena y entre poblaciones nómadas bereberes y árabes. Mención especial para una magnífica fotografía o para esos brotes de música étnica que tanto ayudan a ubicarnos en el lugar de los hechos.

- TIMBUKTU - makma 1

La primera escena, tan importante en el desenlace, sobre la persecución de un cervatillo al que se le intenta cazar por acoso y cansancio hace presumir que las imágenes y secuencias van a poseer una expresión artística, digamos, sensible y, en cierto modo, poética.

A partir de ahí se desarrolla una película que circula entre el integrismo musulmán y la dignidad humana, entre creencias, dependencias u obediencias religiosas o culturales y deseos más mundanos o profanos que se alejan de esos principios. Si te dicen que estás obligado a llevar calcetines, a llevar guantes, que no puedes fumar, que no puedes escuchar música, que no puedes jugar al fútbol, que no puedes, que no puedes, que no puedes, que no puedes… Visto desde la cultura y sociedad occidental suena bastante inconcebible y resulta difícil ponerse en el pellejo de seres tan humanos como cualquiera de otra latitud.

- TIMBUKTU - makma 3

Hay escenas tremendamente impactantes para cualquier espectador con un mínimo de impresionabilidad o susceptibilidad, como por ejemplo los niños jugando a fútbol sin balón, las lapidaciones con entierros hasta la cabeza, los azotes,… Ellas conviven en la trama argumental con situaciones cotidianas de un lugar que resulta una encrucijada cultural de diversos pueblos, de diversos idiomas. Los rostros, tan valiosos y trascendentales en esta película, se suceden como contrastes que reflejan angustia, indecisión, inquietud, ternura,…

Son muchas más cosas las que se pueden extraer, y muchas más las que habré omitido. Cualquiera de las teorías sobre el origen etimológico del nombre de una ciudad como Timbuktu puede hallarse entre las secuencias de la misma, desde la honradez de la mujer a un lugar lejano entre dunas. Por otra parte resulta interesantísimo el modo en que se humaniza a los radicales guerrilleros islamistas por las dudas y las resistencias que en privado realizan sobre las prohibiciones. Ah, y si atendemos a la traducción literal de su titulo original en francés «Le chagrin des oiseaux» tiene mucho significado ese dolor, esa pena de las aves de corral.

- TIMBUKTU - makma 2

La justicia, la igualdad, la libertad, la irracionalidad, la realidad, la pasión, la desesperación, la humanidad,…, entre algo de comedia y bastante drama hay demasiadas cosas atractivas para no dejar de recomendar este peliculón valiente y comprometido que contiene un final muy duro, demasiado duro, tanto como puede ser la vida.

JJ Mestre

 * Publicado también en Espacio Woody/Jagger

De Jong y Courtillot en Luis Adelantado

Desengaño, de Folkert de Jong
Atelier Familial, de Delphine Courtillot
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 4 de julio

Para la segunda exposición individual del artista holandés Folkert de Jong titulada ‘Desengaño’, De Jong muestra en primicia, su incursión en la cerámica y también algunas esculturas híbridas en madera tallada y bajo relieves. Folkert de Jong es bien conocido por su teatrales y narrativas recreaciones escultóricas que abordan temas como la guerra, la codicia y el poder tanto en la historia de la humanidad como en el presente.

La palabra desengaño en el contexto de la historia significa desilusión o un profundo sentido de transitoriedad, que normalmente es experimentado después del colapso o el declive de los imperios. Sabiendo que eventualmente siempre hay un renacimiento del arte y la literatura después de cada colapso de un sistema de poder, De Jong ve este tema como un punto de partida positivo para el concepto de su exposición.

Obras de Folkert de Jong en la exposición 'Desengaño'. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obras de Folkert de Jong en la exposición ‘Desengaño’. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Tras la relectura del conocido ensayo de Walter Benjamin ‘La obra de arte en la época de la reproductividad técnica’ de 1936, De Jong se acerca de nuevo a temas como la autenticidad, la reproductividad, la singularidad, la originalidad y el valor del arte. Benjamin identifica “el aura” de la obra de arte con la singularidad, con la experiencia de lo irrepetible y analiza cómo la reproducción técnica destruye dicha ‘originalidad’.

Las esculturas de cerámica y las planchas de madera grabadas nos remiten a las formas y técnicas artísticas más tradicionales. Ásperas y descarnadas como los materiales a los que se acerca, las piezas de De Jong encarnan un horror grotesco y un humor macabro que podría recordar a la obra de los artistas europeos del siglo XX como Georges Grosz y James Ensor.

Obras de Folkert de Jong y Delphine Courtillot. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obras de Folkert de Jong y Delphine Courtillot. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

La pieza central de la exposición, que preside la entrada de la galería, es la réplica del trono de la coronación de la familia real británica embadurnada de graffitis. La famosa silla que todavía se utiliza para la coronación de los reyes ingleses, mandada hacer por el rey Eduardo I en torno a 1296 para albergar la Piedra del Destino que fue usada, desde el siglo IX hasta el siglo XIV, para coronar a todos los reyes de Escocia. Con esta obra Folkert de Jong nos habla de la idea de fetiche, de ritual, del valor del patrimonio y en última instancia de la materialización del poder político encarnado en un objeto de arte.

Otra interesante aportación en la exposición es la colaboración con su esposa, la artista Delphine Courtillot. En esta línea de trabajos que recupera la utopía de las vanguardias artísticas, de una renovada búsqueda y sensación positiva en la colaboración entre las distintas disciplinas artísticas y artesanales, han creado juntos una serie de lámparas de sobremesa hechas de cerámica y telas pintadas a mano.

Obra de Folkert de Jong. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Folkert de Jong. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

El nuevo proyecto de Delphine Courtillot ‘Atelier Familial’ (Estudio familiar) es un proyecto utópico de un espacio creativo donde una familia simbólica invita a espíritus afines a unir fuerzas y revisar el campo de las artes aplicadas. En una era donde casi todo es manufacturado en China ‘Atelier Familial’ está ahí para inspirar a la gente a que haga suya la creación de los objetos de su vida cotidiana.

Nacido de la fascinación por los movimientos artísticos de principios del siglo XX desde el Art Nouveau, pasando por la Bauhaus y los talleres Omega con su constante dedicación a fundir los límites existente entre lo decorativo y las Bellas Artes, ‘Atelier Familial’ nos habla también sobre el idealismo de colaboración, contra la soledad del trabajo individual en el estudio, sobre experimentar con técnicas asociadas a la artesanía con la intención de crear objetos artísticos, que sean a la vez juguetonas e inventivas soluciones a los problemas de las restricciones técnicas, asociadas con el diseño de cosas que deben ser usables.

Obras de Delphine Courtillot en la exposición 'Atelier familial'. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obras de Delphine Courtillot en la exposición ‘Atelier familial’. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

La primera exposición de objetos producida en ‘Atelier Familial’ se concentra en vestidos y collares inspirados por el taller Omega y la ropa avant-garde creada por las artistas Sonia Delaunay y Sophie Taueber-Arp (y también lámparas creadas en colaboración con Folkert de Jong).

Usando una forma básica prestada de la tradicional ropa guatemalteca y mexicana, un cuadrado o rectángulo con aberturas para la cabeza y los brazos, y motivos directamente pintados en el textil (tela/lienzo), la confección de las túnicas y los vestidos es la forma menos complicada imaginable de crear una pieza de ropa. Con el mismo planteamiento básico, muchos de los abalorios necesarios para crear los collares están hechos de barro seco pintado. Ropa y joyas son expuestas en la galería como si desafiaran su estatus funcional y recuperaran, en ese sentido, su estatus de pinturas, tapetes y esculturas en miniatura.

Obra de Folkert de Jong. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Folkert de Jong. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

 

Mederox y su pintura simbólica

Mederox
Sala Lametro
Estación de Colón. Valencia
Hasta el 3 de mayo

Claude Lévi-Strauss acuñó el término “eficacia simbólica” para referirse al modo en que ciertas técnicas o rituales empleados por los chamanes podían llegar a curar trastornos psicosomáticos. Viendo las pinturas y dibujos de José Manuel Mederos Sigler, Mederox (Bejucal, 1949) se hace prácticamente inevitable relacionarlo con el simbolismo al que alude el gran antropólogo francés fallecido hace un lustro. Con el simbolismo y su eficacia a la hora de abordar los problemas que nos aquejan a los seres humanos. Si la ciencia se ocupa de las enfermedades desde el punto de vista objetivo, el arte ofrece la posibilidad de adentrarse en los grandes interrogantes de la existencia, permitiendo el acceso a cierta subjetividad oculta.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

¿A qué subjetividad se refiere la obra de Mederox? A aquella que establece lazos muy estrechos entre nuestra condición humana y la animal. Los más de 60 dibujos y pinturas, que Lametro exhibe como amplia muestra de sus trabajos realizados entre 1987 y 2013, se caracterizan por esa extraña comunión del hombre y la bestia que al parecer nos habita. Porque el hombre será todo lo bueno que Rousseau quiera, pero lo cierto es que no hay día a lo largo de su dilatada historia que no desencadene algún acto de violencia.

Y no sólo eso. Lo que Mederox refleja con su insistente presencia del animal en el estrambótico cuerpo humano de sus pinturas y dibujos, es la íntima conexión con lo real, extraño e inquietante mundo interior que nos zahiere, a pesar de la fuerte resistencia que oponemos para no saber nada de ello. A rebufo de la influencia afrocubana, Mederox transita por los territorios del arte primitivo para revelar el modo en que la cultura se apropia de ciertos signos externos con el fin de simbolizar aquello que le atrae, al tiempo que le produce miedo.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

El animal que llevamos dentro, y que Mederox pinta como parte intrínseca de uno mismo, tiene en cierto modo relación con los microbios o virus que combate la ciencia. Por eso sus pinturas y dibujos resultan extraños, con esos rostros y figuras grotescos, porque en el fondo nos hablan del cuerpo extraño que habitamos y de las amenazas externas o internas que vienen a incomodar de forma permanente nuestra existencia. Y aquí cobra todo su sentido una frase de Mederox recogida en la exposición: “El artista, si no encuentra la utilidad de su obra (no el beneficio mercantil ni económico), sino la utilidad espiritual…pierde su sentido”.

He ahí la “eficacia simbólica” de su trabajo, el sentido al que el artista cubano alude. La obra de Mederox propicia ese encuentro con lo real que nos habita y, al hacerlo, muestra caminos para abordarlo mediante el ritual simbólico que manifiestan sus pinturas y dibujos. También su poesía, que parece entroncar con el inconsciente freudiano. “El gran sueño ha sido poder soñar”, dice en uno de los textos que figuran en la exposición como parte de una selección de su libro 69 poemas.

Después de todo, el sueño, como explicó el gran maestro del psicoanálisis, no deja de ser una eficaz y fructífera manera de elaborar las pesadillas diurnas en el transcurso de la noche (la larga noche de los tiempos). Como decía el personaje de la película Léolo (Jean-Claude Lauzon), “porque sueño, yo no lo estoy”. Se refería a la locura, precisamente ésa que por disponer del arte y de la cultura podemos eludir mediante el sentido y la eficacia simbólica de obras nutrientes como la de Mederox.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Salva Torres

La sostenibilidad en un mundo totalizado

7 000 000 000
Artistas participantes:
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Inauguración: 31 de enero, 20 h.
Hasta el 27 de abril de 2014

Los comisarios, David Arlandis y Javier Marroquí, nos adelantan el enfoque y los contenidos de su nuevo proyecto.

7 000 000 000 es un proyecto que parte de la idea de desarrollo sostenible. Este concepto, como es bien sabido, surgió de un informe de la ONU publicado en 1987 con el simbólico nombre de “Nuestro futuro común” aunque también se le conoce como Informe Brundtland. El trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, encabezada por la entonces primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland definió el desarrollo sostenible como la acción de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades” y para ello, cualquier plan de acción pasaba necesariamente por el trabajo en tres áreas fundamentales: sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad medioambiental. Lo que se ha llamado el triángulo de la sostenibilidad.

Sin duda, desde entonces, se ha conseguido que sea una idea presente tanto en la agenda política de instituciones oficiales de todo tamaño, como en la política desplegada por los propios ciudadanos a través de redes más o menos complejas de iniciativas colectivas o incluso particulares. Sin embargo, se ha dado una cierta perversión en el uso de la expresión ya que a menudo se reduce la idea a su faceta medioambiental o, a la sumo, a la relación de la economía con la ecología. Y a la vez, cada día se hace más y más evidente que el sistema actual no va a ser capaz de evolucionar positivamente y dar respuesta a las demandas tanto a nivel local como global. Por ello, deben plantearse otros modelos de desarrollo diferentes que habrán de mostrarse más sostenibles. Estos modelos tendrán que basarse necesariamente en un entendimiento más amplio de la actividad humana, uno que mire directamente a la totalidad de la vida.

7 000 000 000 hace referencia a la cifra estimada de habitantes en el mundo ya que el problema del desarrollo sostenible abarca a la totalidad de las personas, tanto individual como colectivamente, y además, comprende todas las facetas de su vida. De hecho, nos basamos en la idea de Biopoder y Biopolítica que reformulan Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio. Afirman que el poder dominante hoy abarca la totalidad de las relaciones sociales, las mentes y los cuerpos. Pero precisamente por ello, la capacidad de producción de la multitud conserva y explota la capacidad creadora de realidad social. Parafraseándoles podemos afirmar que vida, producción y política son un circuito ininterrumpido dominado globalmente por el modo de producción capitalista pero, a la vez, en esta situación, todas las fuerzas de la sociedad tienden a activarse como fuerzas productivas; todos los poderes de la humanidad son convocados a contribuir a la reproducción global del trabajo, la sociedad y la vida. Es decir, la dominación llega hasta la vida misma, pero la resistencia también se encuentra en el desarrollo de la vida de los 7.000.000.000 de habitantes del planeta. Así pues, todas las facetas de la vida están relacionadas unas con otras, todas forman parte del gran escenario de la producción de nuestra contemporaneidad y en este mismo espacio es donde se produce la posibilidad de sublevación de forma creativa.

El perfil de los proyectos incluidos en el EACC responde a una manera muy concreta de hacer: la del artista como investigador, una manera de entender el arte y la práctica artística desde una posición crítica enfocada a la creación de conocimiento usando herramientas más cercanas a la investigación que a la producción estética de bienes de consumo. Se huye así del modelo contemplativo y se llega al entendimiento de la exposición como un lugar y un tiempo de producción de conocimiento colectivo, pero a la vez, como una ocasión para el encuentro de intereses comunes y, por último, como una ocasión para la activación de la acción social y política.

El espacio expositivo es un lugar de encuentro donde se aprende, donde pasan cosas, se incita a la reflexión crítica y se favorece el intercambio. En muchos de los proyectos que forman parte de 7.000.000.000 se fuerza a este cambio fundamental en el papel del espectador, que de hecho deja de ser mero espectador para convertirse en participante. Pensemos por ejemplo en el proyecto de Basurama Laboratori Públic de Castelló que crea un grupo de trabajo con ciudadanos de Castellón para documentar de manera autónoma zonas sensibles a la destrucción y el consumo del territorio. La manera de hacerlo es conectar a distintas asociaciones locales que ya están trabajando en esa línea para proponerles utilizar una serie de herramientas creadas por The Public Laboratory, una organización de EEUU que promueve el uso de herramientas de toma de datos de ecología a las poblaciones que lo necesiten (fotos aéreas, fotos térmicas o espectrofotometría, por ejemplo) con precios y tecnologías asequibles en licencias libres.

Ocurre algo similar, en cuanto a la necesidad de participación, con la pieza Rescate de Nuria Güell que se configura como una oficina activa instalada en el EACC que difundirá diferentes posibilidades creativas para revertir la insostenible situación económica que vivimos, ofertando asesoramiento gratuito a los ciudadanos interesados. En ambos casos la pieza -si es que podemos seguir hablando en esos términos- es inseparable de la participación ciudadana. No existe una obra más allá de la participación.

Sin embargo, la participación se da más allá de la propia obra, o al menos, más allá de la exposición de la misma. El Laboratori Públic de Castelló tiene la intención de crear un grupo de trabajo que continúe con su labor tras la clausura de la muestra y lo aprendido en Rescate se seguirá poniendo a disposición de la ciudadanía a través de la persona encargada de dar la información y asesoramiento a quienes lo pidan y que tras la clausura seguirá dándola en el Casal Popular de Castelló. Un ejemplo más podría ser Time/Bank, una de las iniciativas que encontramos en el EACC que supone la apertura de una sucursal de Time/Bank, un banco del tiempo que cuenta ya con sucursales en Bélgica, Berlín, Frankfurt, New York, Moscú y la última Ljubiana; y que colaborará con otra iniciativa similar, la Ecoxarxa, que se está desarrollando fuera del ámbito artístico. Time/Bank es un proyecto que consta de una instalación en la que podemos ver material diverso y documentación relacionada con las primeras iniciativas de banco de tiempo. La segunda parte trata de poner en marcha esa sucursal de banco de tiempo, con voluntad de continuidad, en la ciudad. Lo que se persigue es favorecer la implantación real de un modelo económico alternativo donde se intercambia con el tiempo como moneda.

Las tres obras de las que hemos hablado hasta el momento son, o bien nuevas producciones para 7 000 000 000, pensando siempre en la ciudad Castellón -como Laboratori Públic de Castelló o Rescate– o bien adaptaciones de iniciativas que ya se han desarrollado en otros lugares y que se adaptan a la ciudad y el espacio del EACC, como Time Bank. Esta última estrategia también se sigue en la obra de Daniela Ortiz y Xose Quiroga NN 15.518 que aunque se realizó en La Capella en Barcelona por primera vez, se vuelve a montar en el EACC y se vuelve a organizar una jornada de participación ciudadana para Castellón. En este aspecto, se ve claramente cómo los proyectos coinciden en la necesidad de articular lo global con lo local. 7 000 000 000 desde su propio título alude directamente a lo global y habla de temas que incumben a la totalidad de la población pero, aún así, es necesario siempre ver qué pasa con esos temas en lo local, en el mismo espacio donde se ubica la exposición.

En este perfil de artista hay algo que suele repetirse y es un tiempo muy dilatado. Lo podemos ver claramente en el caso de las obras de Carlos Motta. Por ejemplo, We Who Feel Diferently es un trabajo que ha llevado años de investigación previa y años de desarrollo y producción. El resultado toma la forma de una base de datos documental que casi podríamos llamar enciclopédica sobre la cultura queer. Para ello, ha entrevistado a especialistas de distintos ámbitos, activistas LGBTQQI, académicos, artistas y personalidades influyentes dentro del discurso queer de distintas procedencias como Colombia, Corea del Sur, EEUU. El relato que conforman todas estas entrevistas es una historia de diferentes desarrollos de las políticas sexuales en distintos países. We Who Feel Diferently es un proyecto que hace de la diferencia bandera y que ve en ella una oportunidad para pensar e imaginar de manera diferente a la retórica del discurso dominante.

En realidad todo el proyecto 7 000 000 000 se podría leer en esa consigna de “Siempre es posible crear nuevos mundos” que tan bien representa el pensamiento de Antonio Negri. Es algo que el arte ha estado trabajando desde hace décadas. Es el mensaje de que puedo ocuparme de pensar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, de este modo, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político-cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas. Y esto, a la luz de la crisis que vivimos es más importante que nunca. Pensemos en cuantas veces estamos escuchando por parte de la política global el discurso de que es lo único que podemos hacer o es el peor de los males posibles. Son muchas las obras presentes en este proyecto, casi todas, las que nos pueden llevar a esta idea de que existen otras maneras de hacer. Por ejemplo, tenemos Take the Square de Oliver Ressler. Una videoinstalación de tres canales que muestra el surgimiento de movimientos sociales con una capacidad creativa inconmensurable. Son, entre los tres vídeos, 88 minutos en los que vemos a activistas de los movimientos 15M en Madrid, Plaza Sintagma en Atenas y Occupy Wall Street en Nueva York discutiendo las posibles formas nuevas de organización social y política. Otro de los trabajos donde también se puede ver de manera extensa la diversidad de maneras de hacer es Radical Ecology and Tender Gardening de Johan Grimonprez, un video blog dividido en cinco categorías: Biotecture, Guerilla Gardening, Transition World, Radical Ecology y Off the Grid. Un trabajo que te lleva a una idea clara: sólo podremos solucionar totalmente los graves problemas medioambientales que tenemos cuando cambiemos profundamente nuestro sistema de producción capitalista. Pero que también te lleva a interrogantes tan interesantes como la relación entre esta producción, el medioambiente y la consiguiente alimentación de las personas. Es un ejemplo claro de lo absolutamente imbricados que están los tres vértices de los que hablaba el Informe Brundtland.

Pensemos también en Egyptian Chemistry de Ursula Biemann que explora la importancia del Nilo en Egipto. Un papel que se desempeña de una forma muy parecida a como veíamos con Grimonprez pero en sentido inverso, ya que aquí no partimos de la sociedad para que, a través de la economía, se altere el medioambiente y recaiga de nuevo en la sociedad; sino que en el caso del Nilo, es éste el que pone en marcha la rueda: su medio configura la economía y ésta la sociedad que acaba de nuevo afectando al primero y el segundo.

Una de las grandes cuestiones al hablar de sostenibilidad es la energía, un tema siempre presente en las cumbres y en la agenda política pero del que seguimos sin poder ver resultados significativos. En 2011 un terremoto causó en Fukushima el mayor desastre nuclear desde Chernobil, The Otolith Group presentó en 2012 The Radiant, un film resultado de una investigación en la que mezclan imágenes de la catástrofe con fragmentos de antiguos filmes propagandísticos en los que la energía nuclear y la propia construcción de la planta se asocian a la idea de progreso. Este contraste se complementa con entrevistas a expertos en energía nuclear y sus efectos radioactivos. Con Fukushima se volvió a dar protagonismo al debate sobre la energía y cómo abastecer las necesidades de consumo de las grandes ciudades. Las energías limpias cada vez están ganando más terreno pero otra parte de la industria sigue centrando sus esfuerzos en conseguir una mayor eficiencia lanzando cada año nuevos productos y usando las mismas viejas fuentes de energía. Ante esta situación hay voces que están reclamando un cambio de hábitos que nos lleve al consumo consciente.

Exceeding 2 Degrees propone exactamente eso, un pequeño cambio que llevado a gran escala en nuestras viviendas y edificios públicos repercutiría en una menor demanda de energía y en un ahorro económico. Este proyecto fue presentado el la 8ª Bienal de Sharjah y consistió en variar en dos grados la temperatura de la sala de exposiciones para conseguir bajar el gasto energético. Además el dinero ahorrado se invirtió para la reforestación del amazonas. En el EACC de Castellón repetirá la acción, bajará la calefacción del centro dos grados para ahorrar energía y con el dinero comprará una porción de selva amazónica a través de la organización medioambiental Nepenthes para salvaguardarla de la explotación global. Además, esta estrategia muestra una de las realidades más crueles de nuestro sistema desde hace siglos, que no es otra que la de la diferencia abismal entre zonas ricas y pobres del planeta.

Juan José Martín Andrés con su obra Infografías para entender el capitalismo en tiempos de crisis pone nombres y cifras a estas avergonzantes relaciones de desigualdad entre países. Así mismo la obra de Regina José Galindo viene denunciando desde hace años esta situación. En Saqueo se hizo incrustar en los dientes oro nacional de Guatemala. Cuando la operación estuvo concluida cogió un avión y viajó hasta Berlín, allí volvió a acudir a un quirófano para que el cirujano alemán le quitará el oro nacional, reproduciendo así el saqueo que el norte hace al sur desde hace siglos.

Esta es una pieza muy dura, como todas las de Regina José Galindo, y con una crítica, una denuncia muy áspera. También es una crítica muy contundente la que hacen Anneta Mona Chişa & Lucia Tkácová en When Labour Becomes Form que habla de la trampa en la que se encuentran las mujeres de entorno a 45 años, con una doble discriminación laboral por edad y por género y la obligación cultural de ser ellas las que se ocupen del trabajo reproductivo, de los cuidados de los mayores y los niños. Para hacer su pieza publicaron un anuncio en el periódico buscando una mujer de mediana edad en paro y ofreciéndole su fee por participar en la exposición, como pago por hacer un macramé diseñado por las artistas y que representa una gráfica que denuncia con datos reales, tomados por el Gobierno Eslovaco, las enormes diferencias en el campo laboral cuando las mujeres llegan a su mediana edad.

En este sentido, es un buen momento para explicitar un punto que nos parece muy importante. Encontramos en esta muestra, en realidad como reflejo de todo el arte crítico, piezas que hacen denuncias muy potentes de situaciones totalmente insostenibles -como la que acabamos de ver-; también piezas que van más allá y no muestran sólo la denuncia, aquello que no funciona, sino que muestran propuestas reales que llevan a cabo personas o colectivos para solucionar esas cuestiones que nos afectan en nuestro día a día -como Take the Square de Olvier Ressler-; pero también tenemos propuestas -como la de Laboratori Public de Castelló, Time/Bank o la obra de Tue Greenfort- que directamente lo que hacen es crear propuestas de solución, de mayor o menor calado. En todo momento, son conscientes de su limitación, de la imposibilidad de que su acción llegue a un movimiento tal que alcance su objetivo de una manera universal; sin embargo, su trabajo está pleno de valor al imaginar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, como decíamos, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas.

No cabe duda de que en el proceso de invención de un nuevo mundo, las potencialidades que hacen realidad el cambio no son estas prácticas artísticas sino los movimientos sociales. Lo que ocurre es que unos y otros viven un proceso de asimilación, cada vez trabajan más estrechamente. Esto se hace muy evidente, por ejemplo, en los grandes encuentros de los distintos grupos alter-globalización en los que la performance es ya un elemento esencial; o en la utilización del video como herramienta creativa y de difusión de experiencias. Pero esto son sólo formas evidentes. Lo más importante es que el arte está aportando al crecimiento de nuevas formas sociales su capacidad imaginativa, creativa. Estas prácticas han decidido firmemente ser partícipes de la invención de un nuevo mundo. La habilidad de los artistas para buscar soluciones creativas sale “fuera del arte” y son utilizadas sobre el tejido social. La división de especialidades de la modernidad deja huecos donde no llega ninguna de las formaciones académicas convencionales. Ahí es donde el artista puede actuar aportando alternativas creativas, pensando de una manera diferente, transversal, ensayando nuevas formas sociales, económicas, medioambientales…

Hub de empresas

El proyecto 7 000 000 000 no se mueve en el terreno de lo utópico, los proyectos hablan todos de realidad y de hechos. Como actividad paralela a la exposición, se ha organizado un encuentro de empresas para dar visibilidad a pymes que están trabajando día a día en cuestiones de sostenibilidad.

La intención es doble, por un lado, sacar del terreno de lo “artistico” el discurso del proyecto, ya que no tiene sentido hablar de sostenibilidad únicamente a través de proyectos vinculados al “arte” -aunque siempre defenderemos que estos proyectos ya poco o nada tienen que ver con el arte, entendido como una forma cultural ya muy lejana. Y por otro, dar a conocer a la ciudadanía una serie de empresas que les están ofreciendo la posibilidad de actuar sobre el mundo de una manera distinta, sencillamente cambiando su consumo.

Para ello, en la planta superior del EACC se va a diseñar un display con información básica sobre estas empresas y servicios que podrá estar disponible para el visitante en cualquier visita al Centro de arte; y además en febrero tendrá lugar un encuentro físico con estas empresas. Se configurará como una charla en la que todas las empresas tendrán la oportunidad de explicar sus servicios o productos a los ciudadanos de Castellón.