“Los seres humanos somos tiempo”

Héroes, de Tamzin Townsend
Intérpretes: Juan Gea, Luis Varela e Iñaki Miramón
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 9 al 18 de septiembre de 2106

“Los seres humanos somos tiempo, efectivamente”. Juan Gea no lo duda, tras meterse en la piel de un ex militar agorafóbico en la obra de teatro Héroes, que dirige Tamzin Townsend y que protagoniza junto a Luis Valera e Iñaki Miramón. Viene a su tierra Valencia para hablar en el Teatro Olympia (del 9 al 18 de septiembre) de ese tiempo que pasa, feroz, descarnado, pero anclado con rabia en el presente. “He oído críticas que dicen que nos pasamos el tiempo de la obra recordando. No, no… Efectivamente hablamos del tiempo, pero no estamos filosofando sino que se traduce físicamente en el escenario”.

En cualquier caso, por seguir a Marcel Proust: “Demos vida al inmenso edificio de nuestros recuerdos”. Que es lo que hace el teatro, ahora de la mano de Gea, Varela y Miramón: tres ex militares, en su día probablemente los héroes que dan título a la obra escrita por Gérald Sibleyras, ahora retirados en una residencia militar donde, entre otras cosas, evocan su pasado militar como trampolín de vivencias presentes un tanto delirantes. “Es una mezcla de Los Hermanos Marx, Esperando a Godot de [Samuel] Beckett y Antonio Ozores”.

Juan Gea, en Héroes. Teatro Olympia. Fotografía de Sergio Parra por cortesía de la productora.

Juan Gea, en Héroes. Teatro Olympia. Fotografía de Sergio Parra por cortesía de la productora.

“Luis Varela es historia viva del teatro”

El cineasta Andrei Tarkovski, hablando mucho y bien de ese tiempo que inexorablemente atraviesa a los tres héroes de Townsend, ya dijo que con el tiempo se había dado al hombre un regalo amargo y dulce a la vez. Esa cualidad agridulce se saborea en Héroes, incluso desde su escenografía. “Está muy cuidada, con un jardín de residencia de lujo que a su vez parece un panteón”, subraya Gea, “prendado” con el trabajo de Tamzin Townsend y con el de sus compañeros de reparto. “Luis [Varela] es historia viva del teatro, al que no puedo mirar a la cara durante la obra, prefiero mirar un botón de su camisa, porque rompo a reír. E Iñaki [Miramón] es sorpresivo”.

Irremediable preguntar a Juan Gea por su personaje Ernesto Jiménez de la exitosa serie televisivia El Ministerio del Tiempo (otra vez, el tiempo). “Pues se ha convertido en una especie de icono, porque alguien me llegó incluso a decir que Ernesto era la imagen clave de El Ministerio…”. Un personaje en las antípodas del que ahora representa en Héroes. “Ernesto es un personaje frío, hierático, siempre detrás en plan siniestro, para el que tuve que hacer un ejercicio de contención. Todo lo contrario al que interpreto aquí”, un Gustave que sufre de agorafobia y que aparece más desatado.

Escena de 'Héroes'. Teatro Olympia. Imagen cortesía de la productora.

Escena de ‘Héroes’, de Tamzin Townsend. Teatro Olympia. Imagen cortesía de la productora.

El Ministerio del Tiempo le ha dado a la televisión un prestigio  que había perdido”

Y hablando de series televisivas, Juan Gea piensa que “hay aciertos”, pero también “muchas series de consumo rápido”. En todo caso, El Ministerio del Tiempo cree que le ha dado a la televisión “un prestigio que había perdido”. Y puestos a recordar (de nuevo el recuerdo a la palestra), trae a colación Farmacia de guardia, la serie que triunfó en los 90, y que da pie a extraer como conclusión del éxito en televisión una mezcla de “azar y por supuesto calidad”. Eso sí, apunta que estamos “entre la forma antigua de ver televisión y la de ahora a través de Internet”, donde por cierto ha triunfado sobradamente El Ministerio

Escena de 'Héroes', de Tamzin Townsend. Teatro Olympia. Imagen cortesía de la productora.

Escena de ‘Héroes’, de Tamzin Townsend. Teatro Olympia. Imagen cortesía de la productora.

“Deseo que vuelva RTVV pero sin intereses políticos de por medio y mejor gestionada”

De su paso por L’Alqueria Blanca, la popular serie de la extinta Canal 9, recuerda igualmente “la ilusión de todo el equipo por sacarla adelante”, al tiempo que desea la vuelta de RTVV, “pero sin intereses políticos de por medio y con una mejor gestión”. Gestión para la que reconoce no estar él especialmente dotado, a pesar de haber trabajado durante 12 años en una caja de ahorros de Valencia. “Sí, aquello lo deje, a pesar de la seguridad de por vida que me daba ese trabajo, porque el teatro siempre me había atraído”. De manera que un buen día “aparecieron Miguel Narros y Miguel Ángel Conejero, me presenté a unas pruebas y ya no pude dejarlo”. Pidió cuatro de excedencia en el banco y hasta hoy. “Llegué a tener sueños de que me asomaba a un balcón y me caía”, por el vértigo de haber dejado aquel trabajo, pero ahora “te acostumbras a la seguridad de la inseguridad”.

Como actor tiene claro que resulta esencial dejarse penetrar por el personaje, sin que el yo lo obstaculice. “Hay que vencer las defensas y abrirse absolutamente a todo, que es lo que hemos hecho los tres en Héroes, ponernos a jugar como niños”. Y es que Juan Gea reconoce que, ya sea en la piel de Ernesto o ahora en la de Gustave, “a mí disfrazarme me encanta”.

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Juan Gea, en el medio, junto a Iñaki Miramón (izda) y Luis Varela en 'Héroes'. Teatro Olympia de Valencia.

Juan Gea, en el medio, junto a Iñaki Miramón (izda) y Luis Varela en ‘Héroes’, de Tamzin Townsend. Teatro Olympia de Valencia.

Salva Torres

Cinema Jove, un amor en conserva

Premio Luna de Valencia Especial: Joachim Lafosse y Ferenc Cakó
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Chico Marx dice en Amor en conserva, última película de los Hermanos Marx: “Tengo algo que vale más de un millón de dólares”. “¿Y qué es?”, le preguntan. Su respuesta: “Amor”. El Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove vale ese millón de euros, pero se gestiona con poco más de la mitad: 540.000. El resto corre a cuenta de ese amor. Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, lo destacó utilizando la anécdota del inspector de la FIAPF que, tras visitar por sorpresa el festival, exclamó: “Con ese presupuesto hacéis uno de millón de euros”. Manuel Tomás, director gerente de CulturArts, salió al quite: “También se puede interpretar a la inversa: que se puede hacer con 500.000 euros” y, agregó después, “a base cariño”.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Todo ello vino precedido del entusiasmo declarado por la actriz Ana Álvarez hacia Cinema Jove, un festival que considera “un tesoro que tiene la ciudad de Valencia”. Manuel Tomás lo corroboró: “Para nosotros es un tesoro, cuidado, mimado e impulsado”. Un tesoro valorado en 540.000€, porque los tiempos son duros y hay que acatarlo. La propia Ana Álvarez asumió la fórmula del crowdfunding o micromecenazgo vía redes sociales para poner en marcha proyectos cinematográficos, pero con matices: “Las instituciones públicas deberían fomentar las ayudas al sector”. “La sostenibilidad de la cultura es un tema que nos preocupa”, y Manuel Tomás dijo estar en ello. Entretanto…

Entretanto se siguió avanzando en la programación de la 29ª edición de Cinema Jove. Rafael Maluenda dio a conocer en la Sala Berlanga los nombres del Premio Luna de Valencia Especial otorgado al director belga Joachim Lafosse, de quien se proyectarán sus cinco largometrajes, y al director húngaro de cine de animación Ferenc Cakó. Del primero, Maluenda dijo que se trataba de un autor cuyas historias se apoyaban en “paradojas”. Por ejemplo, ésta: “Cómo las buenas intenciones pueden generar grandes desastres”. Hablaba, claro está, del cine de Lafosse, caracterizado en su mayoría por las “relaciones de autoridad y poder”.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De Ferenc Cakó apuntó Maluenda que se trataba de “uno de los grandes cineastas de animación en activo”. Su técnica de animación con arena protagonizará la gala de apertura del festival en el Teatro Principal el 20 de junio. ”Será un gran descubrimiento para el público no especializado”. De la presentación de esa gala se encargará precisamente Ana Álvarez, sorprendida, tras conocer otros festivales de la talla de los de San Sebastián, Málaga, Berlín o Moscú, de la enorme acogida de Cinema Jove por parte del público. “¡Es que llenan las salas, algo que no he visto en otros festivales grandes y pequeños”, recalcó.

La actriz de Don Juan de los infiernos, de Gonzalo Suárez, se refirió precisamente a la presencia de este director en la sección Cuadernos de rodaje del festival. “He hecho lo posible para que viniera, porque es muy amigo mío”. He ahí el espíritu, una vez más, de Cinema Jove: un festival que acerca grandes directores al público y comparte con él la pasión por el cine. Una pasión recompensada por los vínculos afectivos y profesionales que se generan entre los participantes y que Álvarez representa en una sección querida del festival: el Encuentro Audiovisual de los Jóvenes. Un tesoro más del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Fotograma de 'Lecciones privadas' de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Lecciones privadas’ de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres

“Lo de Valencia no es enfermedad, es pandemia”

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista a Joaquín Leguina, por el equipo de dirección de Makma (José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres)
Presentación en Valencia de su libro ‘Historia de un despropósito’
Editorial Temas de Hoy

A Joaquín Leguina, un molesto Zapatero, le llegó a decir: “Leguina escribe muy buenas novelas…pero, la verdad, últimamente en política no atina demasiado”. ¿Y quién lo hace? A tenor de lo ocurrido en los últimos años, diríase que la sentencia de Zapatero bien pudiera ser el reflejo, no de Leguina, sino de los sucesivos gobiernos que han creado la burbuja económica, la han explotado y siguen, erre que erre, traspasándose las culpas. Para dar cuenta de tamaño agujero político, Joaquín Leguina ha escrito Historia de un despropósito, cuyo subtítulo ofrece elocuentes pistas de por dónde van los tiros: Zapatero, el gran organizador de derrotas.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Entre bocado y bocado de una tostada de pan con tomate y sorbos de caña, Leguina va tejiendo con sus palabras el descosido producido por las políticas de Zapatero. Bueno, más que políticas…”A Zapatero le gustaba levantarse por la mañana y tener una ocurrencia, para salir luego en los periódicos”. Porque, como dice el que fuera durante doce años presidente de la Comunidad de Madrid, la “trivialidad ideológica” de Zapatero consiste precisamente en eso, en la “falta de sustancia, de basamento”. Para que semejante insustancialidad haya calado dentro del PSOE, ha sido necesario pasar “de la confrontación de ideas, al comentario”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma'. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“ES NECESARIA UNA LIMPIEZA DEMOCRÁTICA”

“En los orígenes del partido se discutía y no pasaba nada, pero ahora sólo hay comentarios elogiosos hacia los mandos”. En Historia de un despropósito va incluso más lejos: “La prensa ha ayudado mucho”, confundiendo “interesadamente la confrontación de ideas con la división interna”. De ahí la “obsesión por la imagen” de Zapatero, que redujo el debate al lema: “Vale más un gramo de imagen que un kilo de acciones”. Concepción que muestra, en opinión de Leguina, el “camino hacia ninguna parte” de la sociedad reflejo de esa política descafeinada.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Leguina, que arrastra las frases empujadas por un deje socarrón, se enerva cuando piensa en la solución a tamaño despropósito. “Es necesario hacer una limpieza democrática, que pierda el PP, y me da igual quién gane, porque esto está lleno de mierda”. Y como está al tanto de lo que sucede en Valencia, no duda en hacer extensible ese tufo maloliente. “Esto de Valencia no es una enfermedad, sino una pandemia, porque lo de aquí ocurre en muchos otros sitios”. Recuerda, sin ir más lejos, que él estuvo en la inauguración del IVAM hace 25 años (“aquél era un proyecto hermoso”), pero desde que “esta señora [Consuelo Císcar] se casó con quien se casó, se ha ido llenando de mierda”. Y apela, de nuevo, a la limpieza democrática.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

“ESTAMOS EN UN CAPITALISMO SIN CAPITALISTAS”

Limpieza para sanear la economía. “Estamos en un capitalismo sin capitalistas”, porque quienes manejan la Bolsa “son tiburones”, cuya fuerza consiste en “poder largarse en cualquier momento”. En su blog, Leguina pone el caso de César Alierta, presidente de Telefónica con un sueldo anual de 14 millones, que se llevará otros 6,2 en acciones por sus desvelos a favor de la empresa. Es decir, lo que ganará un funcionario de grado alto en 400 años de trabajo. ¿Cómo se corrige esto? “Con medidas políticas que nadie termina de tomar”. Un despropósito más. Suma y sigue.

De Elena Salgado, única ministra que estuvo durante todos los años de gobierno Zapatero, dice, a rebufo de lo apuntado, que “trató bien a los de arriba y mal a los de abajo”. En el contexto valenciano, cita a Ciprià Císcar, hermano de la directora del IVAM, “uno de los tíos más cultos que conozco, aunque no le sirva de nada”, para dejar constancia del cúmulo de despropósitos que va desgranando en las 280 páginas del libro. Entre ellos ( y van…), el reparto del pastel de las televisiones privadas. Eso sí, Leguina subraya el acierto de Zapatero a la hora de despolitizar Televisión Española. “Pero, ¿por qué no despolitizó todas las televisiones, incluidas las autonómicas? Pues porque no se atrevió con los nacionalistas”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“TÚ DICES LEY DE MECENAZGO EN HACIENDA Y TE SACAN EL REVÓLVER”

Y aquí Leguina coge aire. “¡Qué necesidad tenía Zapatero de meterse en el juego perligrosísimo que le propuso Maragall! Además, ¿qué quiere decir una España plural? Porque si es plural, entonces Cataluña también debe ser plural. Zapatero abrió un melón que llevó a la frustración y a una reforma estatutaria que, como en el camarote de los Hermanos Marx, termina siempre con la frase ‘y además dos huevos duros’. Eso fue un desastre, que llevó a la ruina al PSC [Partido Socialista de Catalunya] y a despertar los instintos de los separatistas”.

Y la cultura, ¡ay, la cultura! “La concepción de [Cristóbal] Montoro y sus muchachos es que la cultura es entretenimiento y si lo es, pues toma 21%”. Y si al dinero público no se le espera, tampoco caben muchas esperanzas con la entrada de ingresos por la vía privada. “Tú dices Ley de Mecenazgo en Hacienda y te sacan el revólver”. Total, que el despropósito continúa, a falta de esa limpieza democrática que el autor de Tu nombre envenena mis sueños estima de rigurosa necesidad. Porque “apretarse el cinturón puede ser bueno, pero es incompatible con –a la vez- bajarse los pantalones”. Y de eso nada. Palabra de Joaquín Leguina.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Salva Torres

La manifestapena de Albert Pla

Teatro Talia

Albert Pla

Valencia

Hasta el 24 de marzo

C/Caballeros, 31

Manifestación, en euskera, es manifestapena. Lo cual, invertido al castellano puro y duro, no puede tener mejor sonoridad para explicar el último espectáculo de Albert Pla (Sabadell, 1966). Porque resulta que el cantautor catalán, aunque la denominación le quede corta, se ve inmerso en una catarata de manifestaciones durante la trama, sin duda traumática, de su Manifestación. Su intención era quedar con una chica, coincidiendo con una protesta antisistema. Y lo que tenía un cierto cariz romántico, termina siendo el origen de un callejón sin salida. Bueno, con salida en forma de bucle. Porque la protesta antisistema se dará de bruces con otra antiaborto, que desembocará a su vez en otra independista. Y así, de manifestación en manifestación, Albert Pla sufrirá la angustia de quien se halla preso de tamaña manifestapena.

La intención de Pla no era reivindicar una suerte de protesta masiva, sino llamar la atención acerca de lo crispada que está la gente. Crispación que, en el caso de la Manifestación dirigida por Pepe Miravete, y que recala en el Teatro Talía de Valencia tras pasar antes por Madrid, tiene un trasfondo de locura, de camarote de los Hermanos Marx, donde se van juntando antisistema, contrarios al aborto e independentistas. Todos juntos y revueltos. Todos ellos manifestando sus respectivas penas contra lo que consideran injusto: el Estado opresor, el libertinaje, la rancia nación española. Frente a esas injusticias, cada cual reclamando su goce: anárquico, reproductor, independentista.

A Albert Pla todas esas manifestaciones se le quedan cortas. De ahí su Manifestapena. Por eso coge la guitarra, enchufa palabras eléctricas y libera el malestar que lleva dentro y que todas esas manifestaciones juntas no pueden hacerse cargo. Su descarga es visceral, por eso no cabe en el pacifismo de esas protestas. Las toma como eje articulador de una trama que se ríe de tanta manifestación beata. Lo suyo podría resumirse en el acto surrealista por antonomasia: coger una pistola y disparar en la calle al primero que pasa. En el fondo de Manifestación late ese acto reinvindicativo, esa violencia larvada, ese puñetazo que busca el brazo oportuno. Demasiadas manifestaciones, demasiados puntos de colisión, y qué pocas voces autorizadas. Para desautorizarlo todo, ahí está Albert Pla en medio de un sinfín de protestas.

Salva Torres