El viaje a la locura de ‘Hamlet’

Hamlet, de Chema Cardeña y Toni Aparisi
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 14 al 16 de junio de 2019

El Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa presenta su segunda propuesta esta semana, una original versión de ‘Hamlet’. Palabra y movimiento se entrelazan para aportar un nuevo acercamiento a una de las tragedias icónicas de William Shakespeare.  

El director, actor y dramaturgo Chema Cardeña se une al bailarín y coreógrafo Toni Aparisi para codirigir este montaje, desarrollado en el Taller de Danza Teatro para profesionales de Sala Russafa. El curso ha celebrado este año su segunda edición y se basa en la creencia de que ambas disciplinas están mucho más próximas de lo que podría parecer, ya que nacen de la misma raíz y utilizan parámetros expresivos muy similares.

Trabajando durante seis meses de manera complementaria el lenguaje corporal y textual, los actores han ido adquiriendo herramientas coreográficas mientras que los bailarines han trabajado el uso de la palabra, profundizando en ambos casos sus capacidades para dar vida a una historia sobre el escenario. El resultado de esta formación puede verse del viernes 14 al domingo 16 de junio con el estreno de la versión de Hamlet codirigida por Cardeña y Aparisi. 

Hamlet, de Chema Cardeña y Toni Aparisi. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El montaje se sitúa en un hospital mental en el que los pacientes, alternando momentos de lucidez y psicosis, se sumergen en un experimento psiquiátrico. A modo de terapia, ejecutan una representación de la obra creada por Shakespeare. Un bailarín representa al Príncipe de Dinamarca que, ante la disyuntiva de tratar de hacer justicia o aceptar el asesinato de su padre por parte de su tío para robarle la corona, decide vengar el magnicidio, desencadenando la violencia y la tragedia a su alrededor. Los enfermos acompañan al protagonista de esta historia en un viaje a la locura que les ayuda a identificar emociones y a empatizar con ellas, encontrando en las artes escénicas un placebo para aliviar sus dolencias.  

“A pesar de que en la obra de Shakespeare el texto tiene un papel muy importante, se puede decir lo mismo con la palabra que con el cuerpo. Y la trama es lo suficientemente conocida, de manera que el espectador puede reconocer fácilmente las escenas, lo que está ocurriendo en la obra”, comenta Aparisi. 

Hamlet, de Chema Cardeña y Toni Aparisi. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El propio elenco va componiendo la escenografía en una puesta en escena poco convencional, donde conviven e interactúan recursos expresivos de la danza y el teatro para recrear la traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral. Una pieza que para Cardeña lo es todo: “toca todos los temas, las pasiones, los temores, las verdades… Tanto si te acercas a ella como espectador como si lo haces como artista, siempre te rompe el alma”, señala el dramaturgo y director de escena.

Una de las obras más inquietantes y certeras del autor inglés, que aborda asuntos como lo sobrenatural, el destino, el sentido de la vida y otras cuestiones filosóficas, casi inherentes al ser humano, de la mano de un cuerdo fingiéndose loco (¿o es al contrario?) cuya verdadera tragedia no es la pérdida de su padre, si no la de la cordura. 

Hamlet, de Chema Cardeña y Toni Aparisi. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Este montaje forma parte del VIII Festival de Talleres de Teatro Clásico, que continúa su octava edición hasta el 30 de junio con Noche de Reyes (20-23 de junio) y El vergonzoso en palacio (28-30 de junio). Además, la programación paralela del festival incluye una muestra fotográfica sobre los montajes de posgrado realizados desde el inicio del festival, que puede visitarse en el hall del teatro. Y este jueves 13 de junio ofrece la exhibición del Taller de Danza para no profesionales Fina Estampa, con acceso gratuito. Toni Aparisi presenta esta pieza con coreografías propias y creaciones colectivas, realizadas en común entre los alumnos, que giran alrededor de la canción homónima, compuesta por la peruana Chabuca Granda y popularizada, entre otros intérpretes por Caetano Veloso o Maria Dolores Pradera. 

Sala Russafa, acostumbrada a las representaciones teatrales y a la música, se transforma en un lugar de autoexploración y conocimiento personal en la última sesión de la temporada de El Arte de Conocerte. Esta propuesta fusiona las técnicas de la psicología Gestalt con las de la improvisación teatral para ofrecer una experiencia de crecimiento personal, tanto a los que deciden participar como actores como a quienes acuden como público. En ambos casos es necesario inscribirse a través de la web del teatro www.salarussafa.es  

Óscar Cortés ha creado esta pieza con la colaboración del Doctor en Psicología y ex profesor de la Universitat de València Manuel Ramos.  Sobre las tablas, los intérpretes conocen las situaciones que han de ir solventando, descrubriendo creencias, prejuicios, miedos y fortalezas en ocasiones desconocidas, con las que pueden empatizar o disentir los espectadores.   Una curiosa forma de confrontarse con uno mismo y con la sociedad para cuestionar los patrones de conducta que quizá son un obstáculo o un desvío en el camino a la felicidad.   

Hamlet, de Chema Cardeña y Toni Aparisi. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Clásicos contemporáneos en Sala Russafa

IV Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 5 al 28 de junio, 2015

Sala Russafa ofrece la cuarta edición de su Festival de Talleres de Teatro Clásico, que  promueve una nueva visión de autores y textos que forman parte de la historia de la literatura universal, programando montajes que recuperan su esencia, pero desde acercamientos novedosos.

El autor, director y actor Chema Cardeña es el responsable de la programación del festival que se celebra del 5 al 28 de junio. «Este año, la nota dominante es la traslación, las cuatro piezas para adultos que hemos seleccionado han trabajado textos icónicos, pero llevándolos a una época y contexto totalmente distintos, que nos permite hacer nuevas lecturas sobre historias y personajes que todos conocemos», comenta Cardeña.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un ejemplo claro es el estreno de ‘La Dama Boba’ (5- 7 de junio), con la que arranca el festival. La actriz y docente Iria Márquez dirige la nueva versión de este texto de Lope de Vega, pieza clave del teatro del Siglo de Oro español. Nueve actores que durante ocho meses han recibido una formación actoral intensiva interpretan esta comedia de enredos entre damas, galanes y criadas. Sin embargo, al ritmo del jazz norteamericano de los 50′, Márquez traslada la trama al siglo XX y cambia el género de algunos personajes, haciendo que vivan situaciones equívocas que dan nuevas interpretaciones a los versos originales de Lope.

Además, el festival sirve para reivindicar el trabajo realizado en cursos de iniciación, profundización y perfeccionamiento en las artes escénicas -impartidos tanto dentro como fuera del centro cultural- que dan a conocer nuevos intérpretes de la escena valenciana. «Las tres ediciones precedentes han tenido muy buena acogida por parte del público y han sido un trampolín para muchos intérpretes. Incluso a raíz de los talleres y espectáculos han surgido nuevas compañías, como Verona Teatro o Kalicnicta Teatre», señala Cardeña.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Este año se da la alternativa a los once nuevos actores que interpretan ‘Julio César’ (12 al 14 de junio). En esta versión, el clásico de Shakespeare es la pieza que ensaya una mal avenida compañía contemporánea. Representando escenas del magistral drama, surge la comedia coral más pura y farandulera, con equívocos, gags y ágiles réplicas creados por Ana Campos, una de las integrantes del taller y autora del texto, en colaboración con su director, Chema Cardeña.

La IV edición del festival ha invitado al Centro de Artes Visuales del Puerto de Sagunto a presentar una interesante propuesta escrita y dirigida por Mariola Ponce. ‘Olvidando a Lear’ (20 y 21 de junio) traslada al famoso villano creado por Shakespeare a mediados del siglo XX y le presenta aquejado de alzhéimer, en una residencia de ancianos donde le atiende la enfermera Cordelia y el Dr. Kent. El espectáculo, que parte de ‘El Rey Lear’, combina versos originales, audiovisuales y nuevas tramas para plantear un dilema entorno al valor de la palabra, el recuerdo y la condescendencia.

Imagen de Hamlet-Haipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Por último, la programación para adultos del IV Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa se cierra con el estreno del 25 al 28 de junio de ‘Hamlet-Jaipur’. Chema Cardeña firma y dirige una sorprendente versión que traslada la famosa tragedia shakesperiana de la corte medieval de Dinamarca a la convulsa India de 1946. Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico. «Ha sido necesario crear un nuevo personaje para introducir la trama histórica y trabajar el argumento, incluyendo la filosofía y religión hindú, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder  y su difunto padre» comenta Cardeña.

Una selección de piezas que incluye una propuesta familiar interpretada por los alumnos del Taller de Teatro para Niños que imparte Amparo Vayá en Sala Russafa. Sus pequeños actores subirán a las tablas del centro cultural para contar la historia de ‘Una casa monstruosa’, una pieza escrita y dirigida por la propia Vayá que podrá verse el 21 de junio a las 12h a un precio de 3€. Para el resto de la programación, se ofrece la posibilidad de disfrutar de los espectáculos con entradas simples (6€) o mediante un abono para cuatro representaciones a 18€.

Imagen promocional de 'Olvidando a Lear', de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen promocional de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

La Celestina de Atalaya en Sala Russafa

‘Celestina, la tragicomedia’, de la compañía Atalaya
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Viernes 23 de enero, a las 20.30h.

Sala Russafa acoge este viernes 23 de enero el estreno en Valencia de ‘Celestina, la tragicomedia’, de la compañía andaluza Atalaya. Acreedora de cerca de 30 reconocimientos, entre los que destaca el Premio Nacional de Teatro, esta formación es una de las más consolidadas de la escena española, cosechando reconocimientos de crítica y público con montajes en los que revisitan clásicos de toda época y estilo, como ‘Hamlet’ (W. Shakespeare), ‘Medea’ (Eurípides) o ‘Divinas Palabras’ (Valle Inclán), entre otras.

Siempre con un fuerte componente estético, adaptando el texto y la interpretación al público contemporáneo, vertiendo una sacudida sobre el espectador que le traslada de la butaca a la escena, rompiendo la barrera de la cuarta pared.

Escena de 'La Celestina, la tragicomedia', que se presenta en Sala Russafa. Compañía Atalaya

Escena de ‘La Celestina, la tragicomedia’, que se presenta en Sala Russafa. Compañía Atalaya.

Este viernes, en el centro cultural de Ruzafa, ofrecen una única función del nuevo acercamiento, firmado por Ricardo Iniesta, al clásico de Fernando de Rojas, obra cumbre de la literatura dramática española.

Aparcando moralinas católicas, ‘Celestina, la tragicomedia’ se centra en la pasión, en el empeño por vivir y disfrutar del presente, para contar la historia de dos amantes en la que interviene La Celestina, una alcahueta y proxeneta a la que da vida la impresionante interpretación de Carmen Gallardo, galardonada por este papel como la Mejor Actriz de en los Premios Escenario de Sevilla y a la Mejor Interpretación Femenina en el XXXIV Festival de Teatro de Ciudad de Palencia (2012).

En un montaje ágil, con una puesta en escena pictórica, llena de erotismo, intriga, humor y brío, encontramos el retrato de una sociedad ambiciosa, gobernada por el dinero y las relaciones sociales. Pero el amor intentará pasar por encima de las convenciones y las tretas en este espectáculo que ha recibido excelentes críticas y que lleva tres temporadas en gira, recorriendo 14 comunidades autónomas y saltando a Latinoamérica.

Más allá de elencos estrella y grandes producciones, la función del viernes 23 es una ocasión única para disfrutar en Valencia de la calidad artística del teatro que se crea en otras comunidades autónomas.(VÍDEO: http://www.youtube.com/watch?v=0IW0_qsdoPY)

Escena de 'La Celestina, la tragicomedia', de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘La Celestina, la tragicomedia’, de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Déjà vu, imágenes que resuenan

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales
Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado
Universitat Politècnica de València UPV
Hasta el 15 de julio de 2014

Somos y no somos, decía Heráclito, para referirse al río en el que jamás entramos dos veces por igual. Esa misma extrañeza es la que nos provocan ciertas imágenes que juraríamos haber visto antes, sin saber dónde ni cómo ni por qué. Lo cierto es que algo resuena en nuestro interior, por evocación de alguna vivencia pasada en forma de imagen que retorna, y no terminamos de localizar la fuente exacta que nos suscita ese temblor presente. Desubicados, zarandeados por el déjà vu (lo ya visto) que genera esa impresión, dudamos siquiera por un instante del ser al que Hamlet interrogaba en su famoso monólogo.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales agrupa un buen puñado de imágenes con la sana intención de provocar en el espectador esa extraña sensación de lo ya visto y, sin embargo, misteriosamente percibido de nuevo. Ya sea el bravío mar de Alberto Adsuara, la reconocible Ophelia de Marta Blasco, los innumerables rostros femeninos de Javier Gayet, los ventiladores de Irene Pérez Hernández o las Naturalezas muertas de Vanessa Colareta. Todo se muestra idéntico a como lo reconocemos, en tanto elementos de cierta serie de imágenes, para reflejar enseguida esa otra cara extraña del mismo río en el que jamás nos bañamos dos veces.

Serie fotográfica de Javier Gayet en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Serie fotográfica de Javier Gayet en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Que las obras mostradas, todas ellas de reciente adquisición por el Fons d’Art i Patrimoni de la Universitat Politècnica de València (UPV), no se hallen ubicadas en ninguna de sus dependencias públicas y, por tanto, exhibidas por vez primera, le agrega extrañeza al déjà vu propuesto por el comisario David Pérez. Extrañeza que tiene que ver tanto con las imágenes que recuerdan otras imágenes similares, como con aquellas otras cuya puesta en escena ha sido pensada para provocar ese efecto de rara percepción. Tal es el caso de las fotografías de Greta Alfaro, cuya mesa repleta de cálidos alimentos contrasta con el nevado paisaje donde se inserta, para observar después otra (¿la misma?) mesa ya devastada en un paisaje agreste.

Obra de David Ferrando en la muestra 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Obra de David Ferrando en la muestra ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

En el fondo, valga la redundancia por aquello del fondo artístico del que proceden las imágenes, diríase que Déjà vu. Relecturas y discronías visuales alienta cierta desazón motivada por esa interrogación del ser desubicado. Cristina Middel lo acusa en sus fotografías con la representación de dos mujeres asustadas, quién sabe si temerosas de un pasado que amenaza con regresar violentamente o sintiendo miedo por un futuro que inquietantemente se abre. Como se abre el campo por culpa de un supuesto meteorito que David Ferrando muestra como metáfora del engaño. Si la naturaleza no miente, los hombres sí, parece decirnos el artista.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Álex Francés abre un agujero en esa misma naturaleza para mostrarnos en su interior el cuerpo desnudo de un hombre, éste sí extrañamente carnal, frente al ficticio meteorito de Ferrando. Francisco Sebastián cierra el círculo de esa naturaleza, en su mayoría protagonizada por la muerte, con su bosque gris. La relación de ciertos objetos en un hierático espacio interior, obra de Nuria Fuster, y la piel “extraída” de un solar del barrio del Cabanyal en Valencia y luego “estampada” a modo de pieza escultórica, de Patricia Gómez y María Jesús González, configuran dos muestras más de ese espíritu enigmático que provoca el retorno de algunas imágenes. La pieza sonora de Nacarid López, realizada a partir de la resonancia del entorno escultórico de la UPV, no hace más que agregar misterio al déjà vu propuesto.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición 'Déjà vu'. Sala de Exposiciones del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Salva Torres