Un barbero de Sevilla atemporal y surrealista

El barbero de Sevilla, de Giuseppe Verdi, bajo dirección musical de Francisco Valero-Terribas y dirección escénica de Kike Llorca
Rambleta
Bulevar Sur esquina C / Pío IX, s/n. Valencia
Viernes 12 y domingo 14 de abril de 2019

Después del gran éxito de ‘La Traviata’ de Verdi, Rambleta vuelve a poner la ópera al alcance de todos con la versión más fresca, divertida y sorprendente de ‘Il barbiere di Siviglia’, un melodrama buffo dividido en dos actos con libreto de Cesare Sterbini sobre la comedia homónima de Pierre- Agustin Caron de Beaumarchais.

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

Bajo la dirección musical del maestro valenciano Francisco Valero-Terribas, calificado por los especialistas como “uno de los directores jóvenes más interesantes de su generación. Una auténtica revelación”, en esta versión semi-escenificada con adaptación para orquesta de cámara, el amor se contempla como una única vía de escape ante el poder del dinero.

Kike Llorca en la dirección de escena y la Orquesta de Cámara y Coro Eutherpe -residente en Rambleta- rematan esta versión de ‘Il barbiere di Siviglia’, junto a un plantel con algunas de las voces más interesantes del panorama actual con Silvia Vázquez (Rosina), David Ferri (Il conte d’ Almaviva), Vicente Antequera (Figaro), Pedro Quiralt (Don Bartolo), Georgy Ekimov (Don Basilio), Sebastiá Peris (Fiorello), Tanya Durán (Berta).

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

Esta producción valenciana de la Fundación Eutherpe se representará en Rambleta el viernes 12 de abril (20:30 horas) y el domingo 14 de abril (19:00 horas), eliminando los clichés asociados a la ópera y brindando la oportunidad a todos de descubrir un Barbero de Sevilla atemporal, una comedia anacrónica impregnada de surrealismo.

Con su gran comicidad, ‘Il barbiere di Siviglia’ es una de las últimas óperas clásicas que dieron inicio al primer romanticismo y al bel canto. El libreto recoge cómo el dinero es capaz de marcar la relación entre los personajes, además de ser la solución para cualquier problema que surge a lo largo de su trama. Así, la relación de Rosina y el Conde de Almaviva es la única basada en el amor desinteresado. El planteamiento escénico de Kike Llorca invita a reflexionar sobre el valor del respeto, el precio de la felicidad y, en definitiva, la manera que tiene el poderoso caballero don Dinero de controlarnos y mantenernos enjaulados.

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

El barbero de Sevilla. Imagen cortesía de Rambleta.

Les Arts acoge el melancólico Il masnadieri de Verdi

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi, dirigido por Roberto Abbado
Palau de les Arts
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 6, 9, 12, 15 y 17 de febrero de 2019

El Palau de les Arts se adentra en el repertorio menos conocido de Giuseppe Verdi con ‘I masnadieri’. Esta obra se estrena en la Sala Principal el miércoles 6 de febrero, y contará con más funciones los días 9, 12, 15 y 17 de febrero.  El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega, así lo destacó en la presentación de la producción ante los medios de comunicación, acompañado por el director musical, Roberto Abbado y los principales solistas: Stefano Secco (Carlo), Roberta Mantegna (Amalia), Michele Pertusi (Massimiliano) y Artur Ruciński (Francesco), junto con el director de escena de la reposición, Allex Aguilera.

‘I masnadieri’, según explicó el maestro Abbado, es el primer encargo internacional de Verdi, que iniciaba a la par su fructífera relación con uno de los pensadores más importantes del Siglo de las Luces: Friedrich von Schiller. Se trata de una obra clave en el desarrollo musical y teatral del autor, escrita a caballo entre el Sturm und Drang -el ímpetu y la tempestad- y el Romanticismo primigenio, de los que toma y desarrolla un marcado sentido de la melancolía, un rítmico y vigoroso ímpetu, el idealismo del joven filósofo y el ansia de libertad del mismo Verdi del Risorgimento.

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Il masnadieri, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Estrenada en Her Majesty’s Theatre de Londres en 1847, el genio de Busseto contó con la colaboración de uno de los grandes intelectuales de su época, Andrea Maffei. Traductor de referencia al italiano de la obra del dramaturgo alemán, Maffei convirtió las cuatro horas de intenso drama ‘Die Räuber’ (‘Los bandidos’) en un libreto de dos horas y media condensado en bloques de acción.

Verdi compuso, tal y como explicó Roberto Abbado, una partitura impresionante, de gran riqueza de sentimientos, que oscila desde la ternura hasta la violencia. Además, escribió una música extremadamente exigente tanto para los roles protagonistas como para los primarios, en la que, como novedad, sitúa al coro como personaje principal.

‘I masnadieri’ exige cuatro intérpretes de primer nivel, en el que según señaló Iglesias Noriega, figuran los debuts en València de Stefano Secco y Roberta Mantegna, así como el reencuentro de dos voces apreciadas por el público de Les Arts: Michele Pertusi y Artur Ruciński.

Roberto Abbado y Jesús Iglesias Noriega, con los intérpretes de 'Il masnadieri'. Imagen cortesía de Les Arts.

Roberto Abbado y Jesús Iglesias Noriega, con los intérpretes de ‘Il masnadieri’. Imagen cortesía de Les Arts.

Los intérpretes de ‘I masnadieri’

Stefano Secco encarna a Carlo, bandido duro y violento y a su vez muy nostálgico, que refleja el prototipo del héroe romántico plegado en su interior, De difícil interpretación, según el propio tenor, en el pentagrama se reconocen momentos del Donizetti serio junto con cabalettas de compleja ejecución.

Artur Ruciński, barítono de referencia internacional, da vida al hermano de Carlo, Francesco, papel de oscura psicología, muy similar al Macbeth que Verdi musicó en el mismo año. El cantante polaco, que siempre descubre algo nuevo en el personaje, lo destaca por su singularidad frente al resto de roles verdianos para su tesitura.

El bajo Michele Pertusi, que el público valenciano recordará por ‘Don Pasquale’, debuta el papel de Massimiliano, padre de Carlo y Francesco. Se trata de un “rol vocativo”, de interpretación bastante concentrada y enérgica, cuyas demandas llevan del primer Verdi a la etapa madura del compositor.

'Il masnadieri', de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

‘Il masnadieri’, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Cierra el cuarteto, Roberta Mantegna (Amalia), la única mujer de la obra, un rol que Verdi escribió para una diva su época Jenny Lind, reputada soprano de coloratura; un papel que según Mantegna transita entre lo dramático y lo mágico, y que sólo a través de la muerte recibe el estatus de heroína.

Dominik Chenes, que cantará el papel de Carlo el día 15, Bum Joo Lee (Arminio) y Gabriele Sagona (Moser) completan un elenco, en el también participa el tenor ucranio Mark Serdiuk (Rolla) del Centre Plácido Domingo.

Allex Aguilera ha dirigido la reposición de la producción de Gabriele Lavia para los teatros San Carlo de Nápoles y La Fenice de Venecia, con escenografía de Alessandro Camera y vestuario de Andrea Viotti. Aguilera y Nadia García, del equipo de Les Arts, firman también la iluminación de la producción. Aguilera apuntó que se ha respetado la esencia del montaje, de corte posmoderno según Lavia, adaptándolo a los intérpretes y sus personalidades para crear un espectáculo completamente nuevo.

'Il masnadieri', de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

‘Il masnadieri’, de Giuseppe Verdi. Fotografía de Mikel Ponce y Miguel Lorenzo por cortesía de Les Arts.

Aida o la belleza trágica

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo dirección musical de Ramón Tebar
Palau de les Arts Reina Sofía
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 25 y 28 de febrero, y 2, 5 y 9 de marzo de 2016

El amor romántico sigue teniendo enorme tirón. Aida, de Giuseppe Verdi, es un claro ejemplo. Desde hace más de dos semanas ya no quedan entradas para ver en Les Arts la pasión desatada entre Aida y Amneris por el capitán Radamès. “Es una ópera maravillosa de Verdi, padre moral y ético de toda la humanidad”, explicó Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. La “lucha por la libertad” de los amantes verdianos, en un contexto de “brutalidad del imperio para destruir al individuo”, es a juicio de Livermore lo que convierte a la ópera en “universidad de los sentimientos”. Universidad que el intendente defendió como propia de un teatro público que contempla la representación operística “patrimonio de la gente”.

Ramón Tebar, que dirige Aida por primera vez como director principal invitado en Les Arts, incidió en el “conflicto de las pasiones humanas” y en el “imperio faraónico contra el pueblo oprimido” como principales características de una ópera que traslada a la actualidad lo que acontece en el Antiguo Egipto. Un Egipto de “pirámides, elefantes y camellos” que Verdi, no obstante, utiliza para “sintetizar sus más grandes preocupaciones”, entre ellas, recordó Livermore, la de “la nación grande que oprime a la pequeña” y el “abrumador poder de la iglesia sobre todos los estamentos”.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

La venezolana Lucrecia García encarna a la princesa etíope Aida, capturada como esclava al servicio de Amneris (Marina Prudenskaya), hija del faraón. Rafael Dávila es Radamès, el capitán de la guardia egipcia objeto del amor de ambas. “Esta sala va a explotar con tantísimo talento”, subrayó Tebar del amplio elenco interpretativo. Elenco al servicio de una historia de amor trágico que David McVicar pone magistralmente en escena. Lo hace huyendo de lo exótico, porque como señaló Livermore, “con el cine y los parques temáticos” ya no tiene sentido en la actualidad. “Es un melting pot, una mezcla extraordinaria de culturas”, cuya mezcolanza sirve para “poner en alto nivel el poder amoroso, político y religioso de Aida”, afirmó el intendente.

Tebar puso el énfasis en el término con el que concluye la ópera en palabras de Amneris: “La última palabra de Aida es pace (paz)”, refiriéndose con ello a la presión ejercida sobre ciertos pueblos y sus concomitancias con el “problema de los refugiados”. Livermore, deletreando la fotografía de Herbert List que sirve de cartel de la ópera, se refirió a la chica vestida de blanco con un espejo que oculta su rostro como metáfora de Aida. “Es una mujer que no tiene cara, en medio de un desierto, y que viene a representar al esclavo sin rostro como imagen poética de la ópera”. Livermore abundó en esta idea poética afirmando que un teatro público comunica “para el arte, no para vender, para hacer marketing”.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera en cuatro actos de Verdi se representará en Les Arts el 25 y 28 de febrero y los días 2, 5 y 9 de marzo, recuperando el montaje de McVicar realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. “La Marcha del Triunfo no fue representada completa la primera vez”, por razones en las que el intendente no quiso entrar. El nuevo elenco y la versión íntegra de esa escena son las novedades de esta nueva Aida, ópera que, según Livermore, “es siempre un reto para cualquier teatro”.

La “belleza” de la partitura musical y la “brutalidad” de la historia, repleta de violencia (David Greeves figura como maestro de artes marciales) y muerte trágica, hace de Aida un espectáculo de gran potencia y “uno de los super hits de la ópera”, remarcó Livermore, siempre atento a subrayar el carácter público de Les Arts, ahora universidad de los sentimientos que alcanza con Verdi el cum laude.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Salva Torres

Macbeth se humaniza en Les Arts

Macbeth, de Giuseppe Verdi
Dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Peter Stein
Con Plácido Domingo, Ekaterina Semenchuk, Giorgio Berrugi y Alexánder Vinogradov
Palau de les Arts
Avenida del Profesor López Piñero, 1. Valencia
Días 5, 8, 11, 14, 17 y 20 de diciembre de 2015

Plácido Domingo, que dijo rezar antes de cada función a Santa Cecilia, patrona de la música, y a San Blas, patrón de la garganta, encarna a un Macbeth más humano en Les Arts. Más humano porque, según el director musical Henrik Nánási, el público siente empatía por su personaje, “cosa que no sucede con lady Macbeth”. Y más humano también porque, según el barítono español, el villano de Shakespeare “se arrepiente” en la versión que Peter Stein escenifica de la ópera de Verdi. “No hubiera podido hacer la versión de la romanza en la que Macbeth no muestra arrepentimiento por sus crímenes”, subrayó Domingo.

El deseo de poder, las venganzas y las traiciones que convierten Macbeth en una radiografía de las más desatadas pasiones humanas, inauguran la temporada de abono de Les Arts. Un Les Arts que con esta ópera transfigura su fisonomía. “Hay una política de hoy y una política de antes”, dijo Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. Y en la política de hoy, “toda la gente puede entrar al Palau porque es un teatro público”. Antes también, pero al parecer esa gente no tenía igual cabida que ahora.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo, que insistió en su defensa de la anterior intendente de Les Arts, Helga Schmidt (“hizo una gran labor”), dijo que, en su caso, había incluso dejado “contratos que me daban 20 veces más que aquí”. De esta manera quiso dejar claro su identificación con el proyecto del Palau, antes de que llegara la propia Schmidt, y su convicción de que, a pesar de los recortes económicos, “se ha perdido la cantidad, pero nunca la calidad de los espectáculos programados”. Como también reconoció que el Macbeth de Les Arts “es más válido” que el anterior de Berlín.

Henrik Nánási, al tratar de explicar el por qué de esa mayor humanidad del villano ideado por William Shakespeare, destacó cierta contrariedad: “A veces pasa que nos toca vivir una vida que no queremos”. Ese desgarro interior alcanza a la lady Macbeth del cartel del espectáculo, abierta en canal por la pulsión de muerte que habita su ser. “Macbeth es víctima de la manipulación de su mujer”, señaló Plácido Domingo, quien subrayó la “oportunidad” que para él suponía “hacer un papel inédito”. Se refería a ese salto de tenor a barítono en su carrera, próxima a alcanzar los 150 papeles estelares. “Es tomar una dirección que no ha sido tu especificidad”.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

A pesar de esa dilatada trayectoria profesional, reconoció que los nervios previos a cada actuación no se le pasaban “nunca”. Y se explicó: “El trabajo de director de orquesta es agotador, pero el cantar me pone más nervioso porque la gente me exige más”. Acerca de sus planes en Valencia para 2016 no quiso adelantar nada, aunque aseguró que seguiría en la brecha.

Macbeth, aseguró el maestro, era una de las óperas “más extraordinarias de Verdi”, del que no sabe todavía por qué cambió el final en sus dos versiones de 1847 y 1865. La producción de Peter Stein, dijo, era “extraordinaria”, tanto por su “teatralidad” como por su “imaginación y movimiento continuo que hace que el público la sigue sin oportunidad para aburrirse”. Ekaterina Semenchuk es la mezzosoprano rusa encargada de dar vida letal a lady Macbeth, una mujer de armas tomar por aquello de instigar la sed de venganza y deseo de poder de su sanguinario esposo.

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Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Salva Torres