Documental: una ventana a la realidad

Documentamadrid 2013
Cineteca (Matadero Madrid)
Paseo de la Chopera, 14. Madrid
Del 5 al 12 de mayo.

De las cocinas de la Cineteca de Madrid surgió, por encargo del ayuntamiento de la ciudad, la dirección de esta nueva edición del festival de documentales Documentamadrid. Un cambio de rumbo, precisamente, para este décimo aniversario del certamen, momento ideal para hacer cuentas de lo trascurrido o establecer nuevas directrices. Como nos cuenta Mikel Olaciregui, director del evento, una ocasión para “clarificar lo que era el contenido del festival, haciéndolo más a imagen y semejanza de los festivales internacionales, con una sección oficial de cortos y documentales”.

Es momento para hacer, en primer lugar, recuento del estado de salud de un género, el documental, que, como obra independiente, siempre ha tenido más dificultades que la ficción para encontrar su lugar en los canales tradicionales de exhibición. A pesar de los obstáculos, Olaciregui, ya desde su experiencia en Cineteca, constata su buen estado de salud. Un vigor que, sin duda, se debe a la existencia de “un público muy fiel, muy dispuesto y yo creo que muy creciente”. Incapaz de competir con las campañas de promoción del cine más comercial, el documental se debe, más que a la publicidad, a “la comunicación directa, la comunicación en redes sociales y la comunicación viral”, otra de las claves de su supervivencia. Así, “cuando se cruzan las redes sociales con la gente que está interesada en una temática o la gente que está interesada en el documental, en general, se obtienen resultados muy positivos”. En estas condiciones, festivales como Documenta se presentan para el género como “un factor de corrección al sistema de distribución comercial”, (…) un servicio, no sólo para los espectadores, sino, también, para muchos cineastas que tienen sus películas y no consiguen una sala para estrenarla”.

Con estas premisas arranca, entonces, esta nueva edición del certamen en el que se presentarán más de 70 trabajos entre películas a concurso o ciclos paralelos, y en cuya selección, nos dice Olaciregui, han tratado de “no incidir en un mismo tipo de temáticas o en un mismo tipo de formas de narrar. Lo que hemos intentado es que la programación sea lo más amplia y abierta posible.” Encontramos así, temáticamente, desde “el cine político hasta cine muy intimista que a través de vivencias personales trata de dar respuesta a cuestiones importantes que se plantea el ciudadano en el siglo XXI.” Son películas que provienen de todas partes del planeta, de China a Portugal, pasando por Suiza, Brasil, Alemania, Estados Unidos o España, una ventana ideal a la realidad social, política, económica y cultural de nuestro tiempo.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

Destaca Olaciregui en la sección oficial, como muestra de lo que se va a ver en esta semana de proyecciones, trabajos como The gatekeepers “que cuenta, desde el punto de vista de los servicios secreto israelíes, lo que ha sido el conflicto palestino-israelí desde la guerra de los 6 días hasta la actualidad”. O como Mea Máxima Culpa, de Alex Gibney, director que ha ganado el Oscar en un par de ocasiones, película que “trata de los abusos de parte de un sacerdote a 200 niños sordos y que fue un caso muy sonado y que llegó a involucrar al propio Vaticano”. Entre estos dos polos, encontramos todo tipo de temáticas, mucho más mediáticas, como la que trata Google and the world brain de Ben Lewis, largometraje que cuenta con co-producción española y que, en estos tiempos del to share, nos hablará sobre el litigio que sufrió Google cuando intentó volcar en su motor de búsqueda millones de obras literarias. Ya se sabe, los entresijos de esta guerra descarnada entre las empresas de Internet contra los derechos de autor. Pero no sólo los grandes temas, también historias más pequeñas, personales, como en Elena, de Petra Costa, de Brasil, que cuenta el viaje interior de una chica en la búsqueda de una hermana que años atrás abandonó el domicilio familiar. Como recuerda el director del certamen, “una variedad de temas y de estilos narrativos muy considerable en lo que es la selección.” Pues eso.

 Será ya en la sección Panorama donde encontremos una selección de lo mejor de la producción de no-ficción de nuestro país. Una sección que continúa la programación que durante el año preparan desde la Cineteca, “una instantánea de ultimísimo, del más reciente cine documental que se ha producido en España y que todavía estaba inédito en Madrid.” Son trabajos que, sin ser novedad absoluta, pues algunos se han presentado en otros festivales como Málaga, están todavía en el inicio de su andadura y que dan testimonio de la robustez que disfruta el género tanto en calidad como en variedad de estilos, “desde el histórico, con trabajos que sigue la figura del Valle de los Caídos, por ejemplo, hasta una cosa mucho más íntima como es la primavera.”

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

El programa se completa con dos ciclos realizados en colaboración con la Casa de América y la Casa Árabe. El primero de ellos, comisariado por Elena Fortes, directora del festival de cine mexicano documental ambulante, nos ofrecerá una panorámica de lo mejor de la producción documental de México, país, como se sabe, sujeto a profundas convulsiones tanto de orden político como económico o social. En el segundo, nos acercaremos a la realidad de Oriente Medio de la mano de dos trabajos: la serie de la BBC, Arabia Salvaje, de Dan Rees y Chadden Hunter, productores de Planeta Helado, y Valentino’s ghost (El fantasma de Valentino) de Michael Singh, sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la imagen que del mundo árabe y los musulmanes tenemos en Occidente.

Cierra la programación, un ciclo que recoge una muestra del cine documental realizado en España durante la Transición. Un espacio que nos da la oportunidad para reflexionar sobre los temas y las formas de narrar de una época, la transición del franquismo a la democracia, que se ha puesto en cuestión desde distintas perspectivas desde el estallido de la crisis, tanto económica como social e institucional en el que estamos sumergidos. En palabras de Mikel Olaciregui, una oportunidad para descubrir “muchísimos temas que habían permanecido como tabúes, que no se podían tocar en el régimen.” Cine político, sí, pero también películas que reflejan lo que era el cambio social que se estaba produciendo.

Aquí encontraremos títulos emblemáticos del cine documental de nuestro país, como Queridísimos verdugos, de Basilio Martín Patino, que nos relata la vida y las experiencias de tres verdugos durante la dictadura de Franco. O El desencanto de Jaime Chavarri, retrato de la decadencia de una familia burguesa franquista. También la vida social de la época (¿y aún de hoy?) como la que describe Rocío, para Olaciregui, una película especial, “que cuenta la influencia de la iglesia, de cómo se mezclaba ésta en las clases dominantes en lo que era una tradición popular como era el Rocío. Es una película que hasta hace muy poquito tenía todavía una cuenta pendiente con la justicia aquí, en Andalucía.” O musicales, como Canet Rock de Francesc Bellmunt, sobre el papel de la música como vehículo de expresión del deseo de cambio que impregnó aquella época.

¿Y qué diferencias hay entre aquellos artistas y los que destacan en estos momentos? “Yo creo que realmente hemos cambiado mucho como sociedad en estos últimos 30 años y, además, hay otro tema, que es muy gráfico”, reflexiona Olaciregui. “El acceso a los medios de producción, es decir, a una cámara que te da una calidad de imagen ya te da una gran variedad, y sobre todo, planteamientos muy ricos y muy frescos. Antes, para hacer un documental, aunque fuese un documental underground, se requerían unos medios de producción que no estaban al alcance de cualquiera y ahora los medios de producción, pues, no te voy a decir que los podemos tener cualquiera en nuestra casa, pero casi.” Evolución en los contenidos y en las formas de entender el lenguaje cinematográfico de la mano de una tecnología casi al alcance de todos. Las comparaciones son ricas y el debate necesario, pero sin despreciar a unos sobre los otros. “Yo creo que cada generación y cada persona que se pone a abordar un tema tiene sus dificultades, sus problemas y sus escollos en un momento u otro”, concluye el director de Documenta. Pero es que sin, duda, estos no serían posibles sin aquellos.

Larga vida, pues, al documental. Larga vida también a Documenta en este décimo aniversario. Y que siga… por muchos años.

Gerardo León

Cine con firma

Carlos Ríos, director del Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona

 

Del 25 de abril al 2 de mayo

 

Varios espacios.

 

www.cinemadautor.cat/es

 

Por Gerardo León

 

 

A punto de abrir sus puertas, cojimos a Carlos Ríos en medio del marasmo que significa inaugurar un festival. Entrevistas en radio, televisión, medios escritos, en fin, todo el lío que supone la inauguración de este certamen que dirige dedicado, en exclusiva, al cine de autor. Ese cine que, como nos comenta en esta entrevista, ofrece una mirada diferente, una mirada personal. Ya sea sobre el propio arte de narrar con imágenes como del mundo.

 

Con Carlos hablábamos de cine en general, cine de autor en particular, cine con credenciales. De crisis, de la económica y la propia del sector, de nuevas plataformas y usos del consumidor pero, sobre todo, hablábamos de su criatura (suya y de todo el equipo que la saca adelante), este festival de cine de Autor de Barcelona. El D’A.

 

 

¿Por qué un festival de cine de autor?

 

Bueno, lo primero que hay que decir es que, aparte de que el certamen lleve el nombre de cine de autor, este es un festival abierto. Es un festival de cine, en realidad. Es un festival con una mirada muy amplia sobre lo que se está produciendo a nivel audiovisual o cinematográfico en el mundo. Lo que pasa es que, es verdad, que la autoría o el llamarle “de autor”, es porque se cuida un tipo de cine que está más alejado de lo que sería el cine más industrial, comercial, fotocopia. De todas maneras, el ADN del festival es eso, un festival de cine de ficción, largometrajes… de autores.

 

Esta es la tercera edición del certamen, ¿cómo surgió, en origen, la propuesta de hacer un cine de estas características?

 

Bueno, esto surgió porque parte del equipo, y yo, personalmente, era codirector del Festival de Cine Asiático de Barcelona. Y hace tres años, cuando estábamos en pleno proceso de crisis económica en este país, hubo un final de etapa e inicio de otra etapa, y con este festival casi hemos vuelto a la esencia de un festival de ciudad. Una oportunidad para ver todo el cine que se produce principalmente en Europa, el cine independiente americano, todo lo que se está pasando en Sudamérica y todo el cine a nivel mundial. Pero, sobre todo es, eso, un festival de ciudad. Un festival para el público de la ciudad. Evidentemente, también pude ser atractivo par el resto del estado, cuidando la programación, cuidando los espacios, haciendo una programación grande y cuidando mucho la calidad de las películas. Y ahí está, sin categorías, sin temas, sin geografías, sin nada en concreto, sino un festival en general que, realmente, en Barcelona no lo teníamos. Igual que puede pasar en Madrid o puede pasar en Valencia con el Cinema Jove con lo que es la nueva autoría, y que en Barcelona, repito, no lo teníamos. Aquí hay diferentes propuestas de festivales. Pues, no sé, el festival de documentales, de películas dirigidas por mujeres, cinema gay y lésbico, es decir, todo tipo de propuestas. Pero no había un festival general. Y ahí está. Ahí está el Festival de Cine de Autor.

 

Puestos a hablar de autores, ¿qué sería para ti, hoy en día, un cine de autor?

 

Bueno, es una pregunta muy difícil. Quiero decir, no es que sea complicado responder pero, incluso, nosotros, el año pasado hicimos un pequeño juego para la inauguración que era hacer esta misma pregunta de ¿qué es el cine de autor? Y se la hicimos a una serie de directores, actores, actrices, productores, críticos, periodistas y, bueno, hay miles de respuestas. Pero la esencia, principalmente, es, eso, un cine donde la mirada del director o directora que dirige esa película es más especial. Donde tienen un protagonismo todos los que participen en esa película. No porque aquella película sea de un director, sino de todo el equipo. La mirada, repito. Esa mirada, esa propuesta está muy cuidada en los porqués. Por qué se rueda de tal manera, por qué tiene un estilo, por qué explica una serie de cosas, cómo quiere llegar al espectador y todos esos pasos se cuidan. Muchos dirán, bueno, pero entonces, ¿qué pasa? ¿Que el cine de Hollywood no tiene autores? No, al contrario. El cine de Hollywood nos ha proporcionado miles de autores. Clint Eastwood, por decir un solo director, es un autor indiscutible. Pero en el cine de Hollywood, que es el que principalmente copa las pantallas, hay mucha fotocopia. Es cierto, habrá directores y directoras, pero hay una serie de películas que son pura industria, pura película comercial. No hay una mirada especial hacia nada. Pueden ser muy divertidas. Tú y yo las podemos ver y disfrutar y reírnos brutalmente con esa película, pero estaríamos de acuerdo en que no las podemos incluir en la lista de autores a tener importancia. Quiero decir, que de las producciones, por ejemplo, de serie B, o de una película de terror no aparecen autores. Aparece alguno. Pero no en todas las películas de serie B o Z, son todos autores. Para no confundirnos, todos son directores o directoras. No quiero quitarle protagonismo a nadie porque yo creo que, si somos muy amplios de miras, la frontera la extendemos. Y en Europa también hay películas comerciales, también hay comedia con pocas aspiraciones artísticas. Pero hay que reconocer que una parte del cine que se produce en Europa es de autor, donde cada director o cada directora tiene unas intenciones. Como ves no es fácil responder (risas)

 

Sí, no es fácil, sabía que era una pregunta complicada. Pero es una cuestión siempre candente. Yo creo que hay un debate sobre esta cuestión, a veces con opiniones innecesariamente encontradas.

 

Sí, no es enfrentarlo. A lo mejor si le quitas la palabra autor, estamos hablando de un festival de cine. Y ahí ya nos adentraríamos en qué es el D’A y qué programación tiene. Qué estilo tiene el festival, qué cuida. Imagínate que el Festival de Barcelona de Autor pasara solamente películas muy, muy comerciales. Hombre, pues a lo mejor tendría mucha importancia y tendría mucho público, pero no tendría ninguna relevancia a nivel artístico y no estaríamos aportando nada. El Festival de Cine de Autor lo que intenta es hacer una mirada de todo lo que se produce, en seleccionar, en descubrir cosas, en descubrir nuevos directores, nuevos talentos… Y también dar la oportunidad a los autores que ya conoces. Por decir algo, está, por ejemplo, Gondry, o está Kiarostami o está Winterbottom, que son directores más o menos conocidos y que están presentes en el festival. Y es eso, esa combinación entre autores o autoras conocidos, películas de largo recorrido o de mucho éxito a nivel de crítica, público y premios, y esas nuevas promesas. Y también riesgo, hay películas de mucho riesgo.

 

La semana pasada saltaba la noticia del cierre de Alta Films como distribuidora en España de cine de autor y se produjo en algunos medios una especie de alarma con respecto a este tipo de cine. Sus posibilidades de distribución, etc. Vosotros, desde el festival, y estando en contacto con este mundo, ¿cómo veis la situación?

 

Bueno, la situación es mala. Cualquier cierre de un cine o el cierre de una distribuidora es mala noticia. Por otra parte, estamos en una situación de cambios, de usos, de cambios de modelos, de la difusión audiovisual o cinematográfica. El sistema tradicional del productor, distribuidor, exhibidor se ha desmontado. Hay otras pantallas, hay otras maneras de ver cine, hay otras maneras de consumir cine y está todo en proceso de cambio. Y encima se junta con una crisis. Una crisis real, económica, y una crisis de público en las salas de cine que era el modelo tradicional. El modelo tradicional se apoyaba en un productor que produce la película, se la vende a un distribuidor que decide hacer un estreno más o menos masivo, veinte copias, cuarenta copias, doscientas, intentaba encontrar cines y el público iba. En el momento en que todo eso se ha desmontado, porque hay muchísimo menos público, y eso es así, es cierto, hay menos público que va a las salas, se desmonta el modelo y hay que adaptarse. Ahora estamos en un momento de adaptarse a los cambios. Entonces, este modelo de crisis junto con un cambio de modelo pues a lo mejor arrastra a Alta Films a la desaparición. Yo creo, de todas formas, que es una alarma. Es decir, que no creo que vaya a cerrar realmente sino que tendrá que hacer una reestructuración importante. Pero no es una buena noticia. Y la situación  no es buena. Por el contrario, te puedo decir que el festival, el año pasado y esperemos que este año, sigue con buena salud. El festival está creciendo en el número de películas que proyectamos, en el número de espacios, en público. Porque público hay. Y público interesado en cine, hay. Y la prueba está en que realmente el visionado de películas, legales o  ilegales, es decir, de forma legal o ilegal, no cae. Es decir, hay un público y la gente tiene ganas de ver. Investiga, sabe, se ve más cine que nunca y la gente sabe más cine que nunca. Esto no quiere decir que todo el mundo consuma los mismos productos y las mismas películas, ¿eh? Así que yo lo único que puedo responder es que estamos en proceso de cambio, estamos en una crisis profunda económica y una crisis de concepción del cine, de la cultura y de las decisiones que se toman a nivel de las instituciones. Y ahora estamos en ello. En los cambios.

 

 

¿Podría ocurrir que los festivales como este pasaran de ser un espacio de promoción o lanzamiento a una, si no la única, manera de acceder a este tipo de cine?

 

Para muchos de nosotros, ya hace tiempo, es un espacio de difusión, una plataforma de un tipo de cine que no llegaría y no llega a las pantallas. El 90% de las propuestas del festival son inéditas en nuestra ciudad. Muchas de ellas, en España. Y se quedarán inéditas. No las volverás a ver, aparte del festival. Puede ir alguna a otro festival, igual que hay algunas que vienen de algún festival internacional o que se han proyectado en algún festival nacional, tipo San Sebastián, por decir algo. Pero hay algunas películas que nunca más las volverás a ver, que no tendrás la oportunidad de verlas en pantalla. En pantalla sala, quiero decir. En Internet, podrías. Y sí, los festivales cada vez más somos un espacio más de difusión e, incluso, muchos de ellos, y también el nuestro, el Festival de Cine de Autor, tenderá a convertirse en un difusor de contenidos. Un poco como distribuidor sí que participará en lo que es la difusión. Además, también en ese sentido, habrá una noticia después del festival, justo el día 2 de mayo, que anunciaremos nuevos proyectos del festival y que van en esa línea. En cómo ayudar a la distribución y la exhibición de una serie de películas que, sobre todo, con estos cambios que están produciéndose y con las malas noticias que vamos sumando, pues bueno, tenemos que poner nuestro granito de arena. Porque si el festival ha hecho un trabajo en seleccionar una serie de títulos, hay unos títulos que tienen un potencial grande a nivel nacional. Tenemos que ayudar o tenemos que darle más posibilidades para que se pueda ver.

 

Esto del cine de autor, en oídos del espectador medio, que no tiene tanto contacto con él, se presenta con una idea de cine raro o incomprensible. ¿Cómo ayudarías tú a desmontar este mito?

 

Primero hay que tener la mente abierta y dejarnos sorprender. El festival tiene una variedad muy grande de tipos y de estilos y de directores y de propuestas En el festival hay de todo. Hay películas de alto riesgo, hay películas que pueden estar más al margen por la producción, por el tipo de propuesta que hacen. Pero, después, hay propuestas que, sinceramente, siempre hablando de los cines en versión original, los que cuidan este tipo de cine o programan este tipo de cine, hay algunas películas, digo, que están en el festival y que podrías cambiarlas por las que tienes ahora mismo en las carteleras de, precisamente si hablamos de Alta Films, de los cines Renoir. ¿Por qué no llegan unas y llegan otras? Pues porque todas no caben. Es verdad que todo el cine que se produce en el mundo no cabe en una sala de cine, en las pocas salas de cine que hay. Y, lo más importante, repito, tener una mirada abierta, dejándote sorprender. Evidentemente a veces hay películas que te pueden disgustar. Pero a veces decides ver alguna película en televisión, las pocas que programan las televisiones, también eso es cierto, o vas al cine, te dejas sorprender y, a veces, pues, te disgusta. Pero un festival es eso. Un espacio para poder conocer propuestas de todo el mundo. Pero para desmontar ese mito yo creo que hay que decir que el cine de autor no es un estilo concreto que uno diga es más raro, o muy independiente, o muy alternativo, sino todo lo contrario.

 

Hablando en concreto del festival, ¿podrías contarnos cuál ha sido el criterio de selección de las películas?

 

Bueno, hay varias secciones. Hay una sección que es Direcciones, que intenta recoger la propuesta de directores con largo recorrido. Directores con una obra bastante extensa o, al menos, directores que son ya muy conocidos. Hay propuestas, como comentaba antes, como la de Winterbottom con Everyday, está Kiarostami con Like someone in love, está Michel Gondry con una propuesta que ha ido a rodar a EEUU, la propuesta de Frances Ha de Noah Baumbach, que es uno de los ejemplos del nuevo cine independiente americano. Después tenemos la presencia de Xavier Dolan, que es uno de los directores que cada año va a concursar a Cannes, que es el niño mimado de Cannes. Eso por Direcciones. En la parte de Talents es donde siempre intentamos escoger, buscar y ofrecer películas de los jóvenes talentos. Lo que es la nueva autoría y, sobre todo, porque serán los directores del futuro, los que reconoceremos y les pondremos nombres y apellidos. No son películas tampoco menores o muy desconocidas. Algunos de los directores o de las películas han tenido un largo recorrido a nivel internacional en festivales, han cosechado premios y éxito de crítica y público. Ahí está, de Bart Laytom El impostor, una propuesta que triunfó en el Sundance de 2012, o Simon Killer, de Antonio Campos, uno de los directores afincado en EEUU más importantes que, ya en Cannes, presentó tanto esta Simon Killer como Afterschool, una de sus películas más conocidas. Después hay sorpresas muy recientes como Leones de Jazmín López. Y luego otras propuesta nacionales como la de Jonás Trueba, Los ilusos. Es decir, que en estas dos secciones hay un poco un juego entre los directores más conocidos y los nuevos talentos. Y, a partir de aquí, con muchas de las propuestas que nos han llegado, con películas que hemos visto, hemos creado dos secciones temáticas, especiales de este año, (el próximo año serán otras). Como Film Diaries, que son películas que están muy centradas en el yo. Es decir, que es el yo del director o el yo el protagonista de la película. O el yo y la cámara, es decir, que la cámara se utiliza muchas veces como terapeuta. Un ejemplo que mucha gente, a lo mejor, conocerá, es Mapa, de León Siminiani. Una película que ha tenido una distribución muy particular, porque ha sido siempre el director el que ha ido con la película por todo el mundo. Esta es una película perfecta para entender qué propuesta es la de Film Diaries.

 

 

Sí, te iba a preguntar después en concreto sobre esa sección porque me preguntaba el por qué merecía ese tipo de cine una sección aparte. Si es que habéis encontrado ahí un nexo común en muchos autores.

 

Bueno, ha coincidido. Evidentemente es una propuesta, este Film Diaries, que no viene de ahora. De todas maneras sí que nace un poco en los últimos años porque son propuestas que van muy ligadas a la tecnología, a las cámaras. Eso que decimos del yo, yo y yo, es muchas veces porque el director o la directora lo hacen todo. Es decir, con una cámara digital rueda, monta, produce, escribe. A veces va sobre él mismo o sobre ella misma. Y es una cosa que, a lo mejor, se nota más ahora. Además, estamos en una sociedad donde el yo es lo más importante, a veces, ¿no? Y no solamente hay que hablar de Facebook y todas las redes sociales donde el yo toma más protagonismo. En cierta manera, es una tendencia. No quiere decir que no existiera antes, pero ahora es una tendencia. Y sobre todo porque en las películas que hemos visto y que nos han llegado había un nexo de unión. Incluso, hay una, The Juan Bushwick diaries, de David Gutierrez Camps, que son precisamente eso, unos diarios.

 

El festival acoge películas de EEUU, de Grecia, de Francia, Rusia… No sé cómo lo ves tú, pero a mi este cine de autor siempre me ha parecido una ventana al mundo, una oportunidad de conectar con el mundo, no sé si compartes esta perspectiva…

 

La verdad es que sí. Siempre el cine, bueno, el cine, seguro, es una ventana al mundo. A veces es una ventana de ficción, otras veces es docuficción, otras documentales, pero te da una perspectiva de cosas que pasan en el mundo. Miradas, maneras de entender la sociedad o que reflejan la sociedad de un país que tú no conoces o tú no has tenido la oportunidad de ir. Un ejemplo así, al vuelo, una manera de entender qué ha pasado en Rumanía, por ejemplo, es la retrospectiva que tenemos este año de 10 años de cine Rumano. A través de esa selección entendemos muy bien cómo ha sido la evolución de Rumanía. Sin estas películas, a no ser que hayas ido a Rumanía, no lo entenderíamos. Cómo se ha librado una sociedad de una dictadura, una dictadura, además, brutal que es la de Ceaușescu. A partir de aquí, el país entra en una democracia con sus más y con sus menos y con sus problemas políticos. Pero hay toda una serie de directores, una industria nueva de cine que nos permiten entender qué ha pasado en Rumanía, cómo está Rumanía, cuál ha sido su pasado, su presente y cuál es o, podemos vislumbrar un poco, cuál va a ser su futuro. Y sí, el cine es una ventana abierta al mundo, eso está claro.

 

 

Me ha llamado la atención en la sección oficial, en la de Directores, la presencia destacada del cine portugués. No sé si se debe a una casualidad o a que es un cine especialmente productivo en este sentido.

 

Sí, evidentemente, la propuesta de Joao Rui Guerra y Pedro Rodrigues, son dos directores importantes en Portugal. Bueno, depende de cada año. Este año nos ha quedado muy británico, también. Hay una presencia bastante alta del cine británico y anglosajón. Depende de la cosecha de cada año. También depende de qué selección se hace. A veces hay una presencia más grande de Francia. Otras veces, no. Este año, por ejemplo, no está representada Italia. Pero tampoco hacemos cuotas, no hacemos aquello de decir, tiene que haber una película italiana, una alemana y una francesa. Sino que tú vas seleccionando a partir de las propuestas que hay y ya está.

 

El cine español lo hemos visto representado en la sección de nuevos talentos. Nos has hablado ya de algunas obras. ¿Hay alguna que te gustaría destacar especialmente?

 

Bueno, con el cine español o el cine producido en España y en Cataluña tendemos a dar o acoger a esas propuestas que tienen más difícil acceso a las salas. O que no se han estrenado o que podemos ayudar a darles un empujón, más difusión para que se estrenen. Porque el cine español, la gran mayoría, menos mal, se estrena en las salas. Entonces, el festival tiene que dar cabida a aquel cine que lo tiene más difícil,. O también propuestas como la de Los ilusos de Jonás, donde ahí la idea es no hacer un estreno comercial en veinte salas del país sino ir a cada festival. Por ejemplo, en Madrid, que la estrenó en la Cineteca, esas cosas especiales. Ese es el objetivo. Eso no quiere decir que el próximo año no haya en la sección Direcciones una película, no sé, de Jaime Rosales o de Rebollo, siempre que no se haya estrenado antes. Aunque normalmente son directores que van a los cuatro o cinco festivales que ya conocemos y que tienen más importancia en premios y en difusión. Hablamos de San Sebastián o, incluso, Málaga. Nosotros también sugerimos que vayan a los festivales importantes. Es decir que el D’A no está a la altura de competir en difusión con San Sebastián, eso está claro. Hay directores que te dicen, me gustaría mucho presentar la película en el D’A, pero la difusión no es la misma. Y claro, es que tienes que hacerlo, tienes que ir a San Sebastián. Te tienes que esperar. No porque yo la haya visto, se va a estrenar antes en el festival. De producción nacional nos dedicamos a otras películas para poder darles un empujón.

 

También hay un espacio dedicado a al cinematografía catalana. Desde tu perspectiva, haznos un diagnóstico de la producción en Cataluña.

 

Con  las sección de Autoría Catalana intentamos también mantener un espacio, ya que estamos en Barcelona, a la producción que se realiza en Cataluña. Y también con el mismo objetivo. Darle cabida a una serie de películas que, a lo mejor, les cuesta encontrar un espacio de difusión o que se han proyectado en algunos festivales internacionales o nacionales, pero que aún en Barcelona no han encontrado la oportunidad porque, o no han conseguido distribución o no se han estrenado en salas. Una de ellas es, por ejemplo, Volar, una propuesta de Carla Subirana, que ya se ha proyectado en varios festivales, pero que aquí, en Barcelona, aún no se había proyectado. También tenemos el estreno de Otel·lo, una propuesta alrededor de la escuela de cine de la ESCAC, muy interesante. Son propuestas que se han podido ver, a lo mejor, en Málaga o San Sebastián o, a lo mejor, en Madrid, pero no hemos tenido la oportunidad de verlas en Barcelona. Después tenemos un par de estrenos, como Et dec una nit de divendres (Te debo una noche de viernes), de Dimas Rodríguez, una propuesta muy fresca, muy veraniega, muy indie. Y, desde luego, estamos muy contentos con la clausura. La clausura es precisamente un proyecto del que se había oído hablar mucho dentro del sector audiovisual, que finalmente se estrenó en la Berlinale, donde yo tuve la oportunidad de verla y me fascinó. Y, bueno, directamente de la Berlinale ha pasado a ser la clausura del festival. Estamos muy contentos y muy orgullosos de tener La plaga, una propuesta muy especial y muy interesante de Neus Ballús.

 

 

Por último danos alguna clave para animar al público a asistir al D’A de este año.

 

(risas) ¿Clave? Sí, que hay mucho cine. Que hay muchas propuestas interesantes. Yo siempre le digo al público que se deje sorprender. Ya no digo arriesgar. Que se deje sorprender porque encontrará maravillas. Y después, lo hemos puesto fácil. Hay un abono de cinco entradas por 20€, que sale a 5€ la película. Es decir, pocas cosas te dan por 5€. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para tener, al menos, entradas económicas. Para que la gente a quien le interese pueda asistir a la D’A.

 Gerardo León

 

Los derechos humanos en pantalla

XI Festival de Cine y Derechos Humanos

Teatro Victoria Eugenia

C/ Reina Regente, 8. San Sebastián

Del 19 al 26 de Abril.

 

La pantalla de cine como espacio de reflexión dirigido a la defensa de los Derechos Humanos en el mundo, como punto de partida o foro de debate, como espejo de una realidad, de una historia, la de los seres humanos y su entorno, a veces insosteniblemente dolorosa, en otras alegre y, a pesar de los conflictos y dificultades, cargada de ilusiones y esperanzas. ¿Por qué no?

 

Con estos objetivos en mente, el viernes 19 de abril abre sus puertas un festival que, como nos cuenta Josemi Beltrán, responsable de la Unidad de Cine de Donostia Cultura y rostro visible de la organización, nacía a iniciativa del Ayuntamiento de San Sebastián “como un ciclo más pequeño, más modesto, con menos películas y que con el tiempo fue creciendo en aspiraciones y convirtiéndose en el festival de medio formato que hay ahora”. Once ediciones más tarde, la creciente respuesta de los espectadores no hacía sino confirmar su interés, “que podía haber una demanda y unas ganas por parte del público de ir un poco más allá de lo que es una mera proyección cinematográfica y provocar algo más por medio del cine y de la imagen”.

 

Es, en definitiva, cine de calidad, cine que remueve y que conmueve, cine que busca “hacer saltar de la butaca” al espectador, de incomodarle a veces e, incluso, más allá de su función de mero entretenimiento o de escapismo, hacerle pasar a la acción, al compromiso. Razones y causas por las que implicarse no van a faltarle, eso es seguro.

 

El festival arranca su programa con Al nacer el día, último trabajo de Goran Paskaljevic, director de origen serbio que ya había merecido la atención de sus organizadores en ediciones precedentes y que, en esta ocasión, se acerca a tierras vascas con un relato sobre el nazismo. En la película, un profesor de música jubilado recibe la noticia del hallazgo de una misteriosa caja en el lugar donde se había edificado un campo de concentración para judíos en la Segunda Guerra Mundial. Para Josemi Beltrán, un relato oportuno, no sólo como testimonio de la represión de los nazis sobre los judíos, sino también porque “nos habla de hoy en día, de los marginados y de los desheredados, de las personas que viven también excluidas por el sistema. (…) una peli que mira hacia atrás, pero que también reconoce los peligros de hoy en día”, ya que, lamentablemente, “en algunos lugares no estamos tan lejos de situaciones que se podrían dar antes o durante la Segunda Guerra Mundial”.

 

Y es que, ya sea intencionadamente o no, los territorios de la antigua Yugoslavia tienen una presencia importante en el certamen, como atestiguan el número de producciones provenientes de esta parte de Europa que encontraremos en la programación. Como Kolona del director kosovar Ujkan Hysaj, o Parade, de Srđjan Dragojevićque nos acerca a las dificultades por las que pasan los derechos de la comunidad gay en una Serbia post-bélica. “Una película muy actual”, comenta Beltrán, “con una polémica muy reciente, las heridas todavía abiertas de la Guerra de los Balcanes relacionadas también con una historia de homofobia y de reivindicación de derechos”.

 

África será otro de los focos de interés geográfico del festival. De norte a sur, desde Argelia a Uganda, asistiremos a una serie de producciones que, desde muy diferentes perspectivas, analizan las problemáticas que asolan el continente africano. Dos trabajos destacan en este “apartado”, El Taaib, del argelino Merzak Allouache, y The Runner, de Saeed Taji Farouky. La primera de ellas nos acercará a un tema realmente controvertido, las dificultades de reinserción y la reconciliación entre ex-terroristas y las víctimas de sus atentados. En otro registro muy diferente, The runner nos sumergirá de nuevo en la realidad del Sahara. En esta ocasión, de la mano de un corredor de fondo cuyo sacrificio se convierte en símbolo de las esperanzas y de la lucha de todo un pueblo.

 

Turquía, España, Países Bajos, Suiza, Australia, Francia, Reino Unido, Austria, Estados Unidos o Japón también están representadas en este certamen. Un festival que pone su atención allí donde los derechos humanos están siendo asaltados o existe alguna situación de exclusión social.

 

Pero si en los últimos años ha habido un causante de situaciones de exclusión en el mundo ha sido la reciente y, todavía doliente, crisis económica. Una situación que ha devenido en desesperada para muchas personas en el mundo y, particularmente, en nuestro país. Sería imposible dejar a un lado este tema y ahí lo encontramos. Crisis como fondo o protagonista absoluto de Degrees, del director griego Georgis Grigorakis, o The Argentina experiment, de Yorgos Avgeropoulos, análisis del caso argentino visto, también, desde la perspectiva de la crisis que sufre el país heleno. Para Beltrán, “casi se podría sustituir todo lo que se dice de Grecia por la situación actual española”. Una película que sirve como referencia “de lo que se dio en Argentina en su momento con el corralito y cómo se organizó la sociedad para salir de eso.”

 El taaib de Merzak Allouache

Sin duda, una lección importante para nuestro país, cuya producción, aún escasa en este ámbito, estará representada por la cinta Libre te quiero del veterano Basilio Martin Patiño. Beltrán lamenta que no existan más producciones nacionales que traten la cuestión de la crisis desde nuestra perspectiva. Una situación que achaca, quizá, a la falta de distancia, pero también a una actitud de los “cineastas más jóvenes que adolecen de esa asepsia o esa corrección política que otros directores mayores no tienen”. Beltrán anima a estos directores a quitarse los miedos de encima y armarse de coraje. En este caso, la cinta de Patiño es un ejemplo. Una película que destaca por su frescura y su estilo directo. “No hay mucha mediación ni de voz en off, ni de intentar dirigir al espectador hacia un mensaje concreto, sino que se exponen, más o menos cronológicamente, lo que sucedió en la acampada de Sol durante los momentos más importantes de la misma”, cuenta el responsable del festival. Y continúa. “Que un director de esa edad haga una película tan joven, identificada también con la gente joven que estaba ahí en la acampada y con la actualidad más candente, yo creo que es un valor a tener muchísimo en cuenta”. Junto al mencionado Paskaljevic, Patiño asistirá al festival para encabezar un debate sobre estas y otras cuestiones de gran interés para el público.

 

Pero no todo serán conflictos en este certamen. También las historias de esperanza tienen aquí su espacio. Relatos de superación que, curiosamente, nos llegan por parte de aquellos que más difícil lo tienen, los discapacitados. Así, la película Murderball, deHenry-Alex Rubin y Dana Adam Shapiro, nos cuenta la historia de un equipo de rugby de alta competición parapléjico. Una cinta que ya estuvo en la sección oficial del festival y que ahora ocupa la programación de un ciclo que se paseará por los distintos barrios de San Sebastián. O El método arieta, de Jorge Gil Munárriz, este sí, estreno absoluto para el certamen. La historia de dos hermanas afectadas por un trastorno motriz que les impide controlar los movimientos de su cuerpo, pero que, impulsadas por una necesidad de comunicarse, desarrollan un método propio para hablar a través de la mirada. Un película que, recuerda Beltrán, “más que sobre la discapacidad, a ellos les gusta decir que es una película sobre la comunicación, y sobre el reto de comunicarse cuando uno tiene ciertas barreras, incluso ir más allá que, vamos a decir, las personas no discapacitadas”.

 

Hay mucho más. Grandes y más modestos trabajos, nombres desconocidos para el público que comparten cartel con otros ya consagrados, como es el caso de Werner Herzog, una presencia de lujo en cualquier cita. Herzog presentará en San Sebastián su documental Into the abyss, película que nos narra las vicisitudes de dos convictos recluidos en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Todo con el estilo característico del autor de Gizzly man o La cueva de los sueños olvidados.

En palabras de Beltrán, un trabajo con un “enfoque ético y un punto de vista super-contundente y helador para el espectador. Con el respeto que trata tanto a estas personas presas o a sus familiares como a las víctimas de sus crímenes o sus presuntos crímenes, y que no podíamos dejar de rescatar en pantalla grande. Es de esos trabajos que te da pena que no sea vean en el cine o que tengan una mayor difusión, porque son de esas pelis por las que creo que no van a pasar el tiempo”.

 Into the Abyss de Werner herzog

Al margen de otras actividades paralelas, la programación se completa con un homenaje a Patricio Guzmán, veterano documentalista de origen chileno cuyo trabajo ya fue reconocido en el certamen con el premio Amnistía Internacional por su película Nostalgia de la luz, para Josemi Beltrán, “uno de los mejores documentales de todos los tiempos”. Su ausencia, en aquella ocasión, se ve compensada ahora por su protagonismo en un seminario dedicado a su obra y al trabajo de documentalista. “Retratista de la dictadura de Chile y de la memoria histórica”, para Beltrán, la obra de Guzmán “es un ejemplo de lo que debe ser un cine comprometido y con fuerza estética”. Sin duda un buen colofón para este festival.

 Gerardo León

Festival de cine online

AtlántidaFilmFest.

 

Del 22 de marzo al 22 de abril

 

www.atlantidafilmfest.com

 

 

VHS, Betamax, Laserdisc, DVD, Blue-ray, la aparición de la televisión y el desarrollo de la tecnología ampararon nuevas formas de consumo de cine al margen de la vieja pantalla blanca, tradicional espacio de exhibición de películas desde que vio la luz el invento de los Lumière. En tiempos más recientes y siguiendo con esta lógica, la expansión de Internet en el ámbito doméstico pronto se reveló también como un espacio privilegiado para la difusión de material audiovisual. Dejando de lado la polémica de las descargas (legales o ilegales, lícitas o no), en los últimos años han aparecido en la red algunas iniciativas para la difusión de películas bajo demanda. Son otras formas de distribución que, buscando abrir líneas de negocio para la industria, tratan de adaptarse a las nuevas necesidades de consumo de los espectadores que han aparecido con el desarrollo del imperio de las tres uves dobles.

 

De acuerdo con esta tendencia, Filmin (filmin.es) iba a presentarse, desde su lanzamiento, como una propuesta pionera de este tipo de plataformas en nuestro país. Una marca bajo la cual se reunirían algunas de las firmas más importantes en la distribución de cine independiente en España: Cameo, Golem, Avalon, Wandavisión, Vértigo, Altafilms o Versus, viejos conocidos de aquellos espectadores que buscan en el cine las propuestas más arriesgadas y vanguardistas.

Ausente de Marco Berger

Pues bien, con este catálogo a sus espaldas, desde hace tres años, Filmin iba a respaldar una iniciativa que, con el tiempo, sin duda cambiará también la formas de promoción de largometrajes. Una nueva vía que trata de ofrecer una oportunidad a aquellos trabajos formalmente más arriesgados que encuentran dificultades para exhibirse por los canales tradicionales: la organización de un festival de cine enteramente on-line.

 

AtlántidaFilmFest es un certamen que, en palabras de su director, Jaume Ripoll, responde a la lógica evolución de los modelos convencionales. “Lo que hace Filmin en distribución de películas a través de Internet, en el caso de Atlántida trataría de emular el modelo de festival tradicional”. Aunque a Ripoll no le molesta reconocer que no hay nada que sustituya a la experiencia del cine en pantalla grande, esta forma de exhibición también ofrece muchas ventajas para el espectador. “Estés donde estés, ya tengas una conexión 3G o una conexión más buena, puedes ver ese tipo de películas. Sólo o con colegas, a un precio infinitamente menor de lo que cuesta una entrada de cine y en V.O.S. Cuando quieras, como quieras y donde quieras, ese es un poco nuestro lema.”

 

AtlántidaFilmfest es un certamen que se divide en dos secciones paralelas. La primera de ellas, la sección oficial a concurso, está dedicada al cine español y latinoamericano. Y es que, a parte de los estrenos internacionales, que también ofrece, y como recuerda su director, Atlántida “es un festival español y nuestra misión, como sección oficial, debe ser la de apoyar y difundir obras de autores nacionales o latinoamericanos que no se puedan ver aquí.” Una cuidada colección de operas primas o segundas obras de algunos de los autores patrios y de América latina que, sin duda, marcarán la senda de la vanguardia en los próximos años. David Valero, Michel franco, Marco Berger, Jazmín López o Carlo Serrano Azcona son  algunos de los nombres que empezarán a sonar entre el público y la crítica a partir de esta edición de Atlántida.

 

Además de la sección a concurso, y como ya hemos comentado, la sección Atlas es la que, con toda seguridad, supone el mayor reclamo para los potenciales espectadores de este certamen. Un espacio donde, a lo largo de todo el mes que dura el festival, podremos disfrutar de una selección de películas que han triunfado en los festivales más importantes del mundo. Una especie de “best of “, como lo describe Ripoll, “de lo mejor que se ha visto en este último año en festivales”. Grandes nombres como Michel Gondry, Abbas Kiarostami o Sarah Polley nos darán la oportunidad de disfrutar de sus últimas obras, antes, incluso, de que se exhiban en las salas comerciales.

 

Pero, al margen de los autores consagrados, Atlántida ofrece otras novedades. Todos los géneros, todos los estilos y propuestas narrativas se dan cita en este festival. “Aquel espectador que quiere género, que quiere peripecia, una película cuya trama me absorba o me lleve”, dice Ripoll, “tiene películas como Call Girl (de Michael Marcimain, Premio Fipresci del Festival de Toronto), Todas las cosas buenas (de Andrew Jarecki, director de la reconocida Capturing the Firedmans, con Ryan Gosling y Kirsten Dust) o Stories we tell (de Sarah Polley). Y quien quiera un cine más hermético, más arriesgado o que te lleve a terrenos poco confortables tiene también Post Tenebras Lux (de Carlos Reygadas)”. Por supuesto, también quien quiera simplemente divertirse y “pasar un buen rato”, encontrará alguna propuesta a su medida. Como Mi loco Erasmus, de Carlo Paidal, documental que narra las experiencias de los estudiantes extranjeros en Barcelona, o L’Âge Atomique, historia de amistades, drogas y sexo, opera prima de la directora francesa Hélena Klotz que mereció el  Premio Fipresci en el Festival de Berlín o el Premio Jean Vigo. Hay mucho más. Como un padre de familia numerosa, Ripoll quiere a todos sus hijos por igual, pero también tiene, inevitablemente, sus preferencias, entre las que destaca Sonidos del barrio, de Kleber Mendonça, “una película brasileña que ganó el festival de Rotterdam y estuvo elegida entre las diez películas del año por el New York Times. Es una película sobre la nueva clase burguesa en Brasil con un poderío visual y una épica sorprendente”.

The We and the I de Michel Gondry1

De lo que se trata, fundamentalmente, nos recuerda el responsable de Atlántida, es de romper con los tópicos y los prejuicios. “Lo que tenemos que hacer es que la gente le pierda el miedo al cine independiente y al cine que va a festivales y que entienda que puede ser igual de entretenido, igual de apasionante e igual de evasivo que el cine comercial. Y que del mismo modo que la gente escucha grupos de música en los festivales y no creen que sea algo denso, oscuro y obtuso, deben empezar a entenderlo igual con aquellos títulos que van a los festivales de cine”.

 

A Ripoll se le percibe satisfecho de la evolución que ha experimentado el certamen en su, todavía, corta vida. “Sí, hemos crecido mucho en cantidad y calidad de títulos. Habría sido impensable el primer año de Atlántida tener la nueva película de Michel Gondry, Abbas Kiarostami o Sarah Polley, por ejemplo. Nos hemos ganado un poco la confianza, por un lado, de los creadores españoles, que ven en Atlántida una manera de ganar un nuevo público, de darse a conocer y de llegar a más gente. Y de los distribuidores internacionales y nacionales, que entienden que Atlántida puede ser un paso muy positivo para la distribución de sus películas.”

 

Con estas credenciales en su currículum, la última edición de AtlántidaFilmFest empieza y concluye con dos platos fuertes, las últimas creaciones de dos cineastas que responden estrictamente con la etiqueta de autor. El mencionado Carlos Reygadas, con Post Tenebras Lux, film con el que obtendría el Premio al Mejor Director en Cannes 2012, y la segunda película del director español Jonás Trueba. Para ambos trabajos, Ripoll sólo alberga elogios. En el caso de la cinta de Reygadas, Ripoll nos invita a quitarnos prejuicios y concederle un par de horas de nuestro tiempo. “Es una película que te deja como mínimo una media docena de imágenes imborrables y que, después de unos meses, aún sigues recordándola. Tiene momentos impactantes y a mi me parece una auténtica obra de arte.” De Los ilusos, de Jonás Trueba, afirma que es “una prueba de cómo se puede hacer películas sobre el arte de hacer películas. Cómo podemos recuperar la estética y la temática del cine francés de la Nouvelle Vague y llevarlo a la España del 2013. Jonás da un paso más allá de Todas las canciones hablan sobre mi, multiplicando las virtudes de esa película”.

 

Pero, ¿y cómo podemos disfrutar de todos estos trabajos?, se preguntará, a estas alturas, el lector interesado. Pues muy fácil, nos cuenta el director de Atlántida. Basta con entrar en atlantidafilmfest.com o en filmin.es y apuntarse a cualquiera de las modalidades de suscripción que ofrece el certamen, ya sea por la vía de pago por película o adquiriendo un bono de 20€ para disfrutar de los 34 trabajos que ofrece el festival. No es mal acuerdo, tal y como están las cosas. Para los suscriptores habituales de Filmin, el bono cuesta 10€. Además, y de acuerdo con estos tiempos de dominio de las redes sociales, Atlántida es un festival que quiere contar con la participación de la concurrencia. Es por esta razón que ha organizado su propio Premio del Público. En este apartado, los organizadores proponen a los espectadores organizar la proyección de las películas que participan en el festival según su criterio personal e iniciativa y, más tarde, mandar las fotos del evento. Los autores de las fotos más divertidas contarán con una suscripción anual a Filmin.

Gerardo León