Juanli Carrión, apegado a la tierra

Autoctonía, de Juanli Carrión
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, de 17.00 a 22.00h
Hasta el 23 de octubre de 2015

Rosa Santos se complace en presentar Autoctonía la segunda exposición individual de Juanli Carrión en la galería. En esta ocasión Carrión presentará una nueva serie de dibujos de gran formato que conectan con su proyecto Outer Seed Shadow Valencia (OSS#VLC) que se podrá ver en el claustro de La Nau de Valencia a partir del 18 de septiembre.

OSS#VLC pertenece a la serie OSS que consiste en intervenciones de arte público en forma de jardines geopolíticos materializando la unión entre plantas e interacción humana. Para esta edición Juanli Carrión utiliza la reciente historia de inmigración de Valencia y su trazado geográfico como límites geopolíticos para la creación del jardín. Tras entrevistar a diecinueve inmigrantes (uno por cada barrio de la ciudad) acerca de su historia de adaptación e identidad cultural, cada uno de ellos eligió una planta; las cuales han sido plantadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en un parterre que representa, de forma esquematizada, la ciudad de Valencia.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

El título de la exposición proviene del mito griego Autóctonos (del griego Autos “uno mismo” y khthon “suelo”; es decir, “hijos de la tierra”) concepto que define a los habitantes originarios de un país a diferencia de los colonos o en el caso de la mitología griega los “bárbaros”. En la mitología, autóctonos son aquellos mortales que han surgido a partir de los suelos, rocas y árboles, y por ello poseen la propiedad de la tierra que habitan eternamente. Los autóctonos son héroes nacidos en la tierra, transformados en legendarios por la doctrina subsecuente de la autoctonía. Además de la ideología política de autoctonismo, este concepto que se originó durante la democracia ateniense envía también un mensaje al régimen anterior de tiranos y oligarcas: todos los atenienses, hermanos de la tierra, con independencia de su origen, tienen igual acceso al poder político.

Tomando este mito como punto de partida y su vinculación con el jardín de OSS#VLC, Juanli Carrión se interesa en cómo este mito aún prevalece en la actualidad a modo de ley que define los límites de la autoctonía de los inmigrantes, para lo que cuestiona el texto de la Ley de Extranjería de España usándolo para realizar ilustraciones botánicas de las diecinueve plantas que representan a los inmigrantes entrevistados en OSS#VLC.

Los dibujos están creados coloreando individualmente los 148.123 caracteres de la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros de España. En el proceso Carrión desafía algunas de las reglas de la ilustración botánica al usar un material popular como son los lápices de colores o la cadena de montaje (de repetitivo y tedioso trabajo) dotando a los dibujos de una carga política mayor. El resultado son unas piezas únicas donde las cualidades plásticas del lenguaje neutralizan el propio texto.

Esta nueva serie de dibujos enfrenta la política con la poesía de la ciencia. Con ella se materializa la noción de autoctonía para cuestionarla desde el lenguaje implícito en la Ley de Extranjería del estado español. Las palabras se transforman en las plantas del jardín de OSS#VLC. Paradójicamente las palabras/plantas dibujadas son las que condicionan la permanencia en el suelo español de sus diecinueve representantes.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La fotografía poética de Ricky Dávila

Ibérica, de Ricky Dávila
12 Star Gallery
32 Smith Square. Londres

Con 20 retratos y 4 paisajes desembarcó en la 12 Star Gallery, en el 32 de Smith Square, ‘Ibérica’, la exposición del fotógrafo bilbaíno Ricky Dávila. En colaboración con PhotoEspaña, la propuesta forma parte del 6º festival de arte y cultura contemporánea SPAIN NOW! encabezado por el Director Artístico Antonio Molina Vázquez, con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la oficina de turismo de Londres.

Como nos comentaba Ricky Dávila, “Ibérica nació en el 2007, cuando la cosa se presenta al público en la forma de un libro y una exposición. Ambos han tenido un recorrido itinerante a nivel internacional, que empezó en Latinoamérica, luego ha estado en Francia, en España hasta llegar a Londres.” Según el fotógrafo, “es un proyecto que ha quedado a medio camino entre una aproximación personal y algo con fundamento documental, en el fondo no tiene pretensiones de tesis, ni de ilustrar una sociedad que es para mí inabarcable e inexplicable en muchos sentidos. Si es cierto que lo acometí con la ilusión de poder hacer algo utilizando este territorio, esta geografía peninsular como escenario de acción, y luego tiene un fundamento de paisaje de retrato que al final es apelable al clasicismo de los géneros.”

Exposición 'Ibérica', de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Exposición ‘Ibérica’, de Ricky Dávila, en 12 Star Gallery de Londres. Imagen cortesía del autor.

Este proyecto, que el retratista califica de orgánico, no sigue un corpus claro de trabajo. “A mí me encanta adaptar la exposición a distintos escenarios. Ha tenido muchos destinos internacionales y lo que me gusta muchísimo es adaptar el trabajo a cada una de las situaciones. Estar aquí en Londres en un evento como este es un privilegio y estoy feliz además.”

Toda esa derivación poética de Ricky Dávila ha concluido con un libro que salió el 13 de octubre y una exposición titulada ‘Todas las cosas del mundo, que se inauguró el 9 de Octubre en el MAC Fenosa de Barcelona, cuyo fundamento, intención y orden de inquietudes, según el autor, es puramente poética y personal. “Mi evolución personal es esa, hay una derivación de la prosa a la poesía, de la tercera persona a la primera, todo eso explica el último de los proyectos.”

En cualquiera de los casos, continúa argumentando, “si uno hace las cosas con un poco de voluntad poética y artística hace las cosas con independencia de la coyuntura del tiempo en el que están hechas. Quisiera pensar que el trabajo tiene distintas lecturas pero el mismo valor, da igual en el tiempo en el que se vea, incluso tengo una cierta sensación de que si en fotografía las cosas están bien orientadas, el tiempo es un gran aliado. Al final este tipo de imaginarios cobran un poso y una pátina que en su momento no tenían, o si la tenían era más de actualidad. A mí me gusta ver como este trabajo evoluciona con el paso de los años, y cobra un tinte menos coyuntural.”

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición 'Ibérica', en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

Ricky Dávila (derecha) durante la inauguración de su exposición ‘Ibérica’, en 12 Star Gallery. Imagen cortesía del autor.

En concreto,  indica que su mensaje “es una visión muy personal de un entramado social que yo mismo ni me explico, que no tiene pretensiones de tesis, por eso huyo de la responsabilidad de hacer de todo esto una declaración de principios o un trabajo social. Lo cierto es que algún valor documental queda, en este juego de aprehender la realidad que tiene la fotografía nunca la alcanza del todo, algo en el tiempo va quedando de documental. Todo esto, tiene mucho más de intención particular que de tesis. En el fondo a partir del milagro de que somos individuales cada uno, de cualquiera de los retratos los explicamos todos. La condición de un buen retrato creo que es la de la empatía, que tiene lugar cuando uno fotografía a una persona, pero también cuando el espectador llega a crear vínculos con los fotografiados.”

En la exposición se mostraron los retratos que orientan al espectador con la mirada, que se alternan a paisajes desenfocados y en movimiento, como un reflejo de ese viaje geográfico y poético. Esos paisajes participan como complemento, “es una cuestión de ritmo, de oxígeno: cuando iba a inventariar el trabajo y a darle forma al libro me di cuenta de que le faltaba un poco de pauta, de tránsito y de ritmo. Entonces acabé con el corpus de retratos y, con el trabajo ya concluido, decidí hacer estos paisajes para dar una cadencia casi a modo de soneto.”

Un gran amigo de Ricky Dávila es el fotógrafo Alberto García Alix, que fue uno de los finalistas del premio Deutsche Borse Photography prize 2014 en Londres con su serie de autorretratos. Al él le une un ligamen de amistad y admiración. Al hablar de Alberto argumenta que la herencia o relación fotográfica con el leonés “no es formal, sino acerca del porqué hacemos las fotografías. Hay cuestiones muy compartidas que tienen que ver, como el documentalismo contemporáneo, el humanismo de nuevo cuño, explicar el corazón de los demás a través de la fotografía pero con claves más modernas. Con ser fotógrafo realista, que de algún modo utiliza la realidad modelándola. Esos son los puentes, para mí es un maestro humanista en el sentido más clasicista de la palabra. Todo eso es una fuente de inspiración permanente. Lo que estoy haciendo ahora tiene más que ver con el trabajo de Alberto que esto, ya que la perspectiva es diferente.”

Obra de Ricky Dávila en la exposición 'Ibérica'. La 12 Star Gallery de Londres.

Obra de Ricky Dávila en la exposición ‘Ibérica’. La 12 Star Gallery de Londres.

Miguel Mallol

Anna Bella Geiger. Ni más ni menos

Anna Bella Geiger. Circa MMXIV: ni más ni menos
Galería Aural
Labradores, 14. Alicante.
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 30 de junio de 2014

Circa MMXIV: ni más ni menos, es la primera exposición individual de la artista en España, una muestra expositiva que se entiende como un viaje por los pasajes de su producción artística desde los años 70 hasta algunas de sus piezas más actuales.

Circa es un término que la Anna Bella Geiger viene empleando desde el 2005 en las exposiciones que formulan un recorrido de una trayectoria que abarca toda la segunda mitad del s. XX hasta principios del s. XXI, que permite otros modos de relativizar obras elaboradas a través de diversas décadas, sin que ello perjudique a sus significados concretos y esenciales.

Anna Bella Geiger, "Local com ondas e meridianos". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Local com ondas e meridianos”. Imagen cortesía de la galería.

Geiger opta por la organización de su poética en series temáticas mediante la representación de los mapas, cuyo carácter icónico se tensa para crear una verdadera “topografía del arte” (el lugar del arte como geografía y la geografía como lugar de arte) en su abstracción planimétrica, en el trazado imaginario de meridianos, paralelos, planisferios, etc. y, simultáneamente, problematizar las delimitaciones culturales, históricas, políticas y sociales), para articular un discurso territorial en el cual confrontar los conceptos de identidad y alteridad, cultura nacional, el lugar del artista en la sociedad, la constitución del circuito del arte en Brasil y su posición en el mundo.

La artista revela las contradicciones del sistema representacional de la cultura y desconfía de la misión pedagógica de la imagen del nativo de Brasil.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Historia do Brazil. Little boys and girls”. Imagen cortesía de la galería.

Los años 70 son una etapa de debate profundo en la relación entre la cultura brasileña (periférica) y las culturas europeas y norteamericanas (centralizada). Con sus mapas híbridos, visionarios y críticos, repletos de un clamor anticolonialista, Anna Bella refrenda la ya conocida máxima del uruguayo Torres García, que, al proponer un mapa de América latina cabeza abajo, proclamó que el Sur es el Norte, y viceversa. Toda su obra refleja la idea de la descolonización. Esta preocupación de la artista relaciona la identidad cultural con el espacio vivido, tan evidente y coherente con nuestro mapa político actual.

Estimulada por las cuestiones suscitadas por el arte conceptual y el momento político vivido, su producción de la década de 1970 está marcada por un carácter eminentemente experimental: fotograbado, fotografía fotomontaje, serigrafía, fotocopia, tarjetas postales, vídeo, Súper 8, lo que la lleva posteriormente a trabajar toda una serie de formas híbridas (objeto-esculturas, grabado-objeto, fotografía-objeto, foto-collage, foto-instalación, vídeo-instalación), en el sentido de desdibujar fronteras entre ellos y con la idea de pasaje, del retorno a lo nómada, el exilio y de movimiento continuo. Tal vez por ser hija de inmigrantes y vivir en Río de Janeiro, se ocupa de la problemática de la adaptación, la mimesis, el intercambio y la ubicuidad, la búsqueda de lo global en lo local y viceversa. En los trabajos que dialogan con las vertientes conceptuales al indagar sobre el carácter ontológico del arte, Anna Bella Geiger interroga también los sistemas culturales y políticos que crean y perpetúan el arte.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Historia do Brazil. Little boys and girls”. Imagen cortesía de la galería.

Geiger desarrolla una poética contemporánea del espacio, pero la condición doblemente contemporánea de la artista se evidencia en el planteamiento de la liberación de la autonomía del arte y de la especificidad de los medios como géneros cerrados manteniendo el pulso con cada uno de ellos en la tentativa de establecer interdependencias. Anna Bella atraída por el carácter intimista y subjetivo del vídeo, y el juego metalingüístico, polemiza acerca de las narrativas de las producciones televisivas de entonces donde el consumismo y la pasividad propagada por la cultura de masas reproducía una visión contraria a la realidad cotidiana.

Anna Bella Geiger, "Local Da açao nº 1" (1979). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Local Da açao nº 1″ (1979). Imagen cortesía de la galería.

El vídeo es una herramienta de experimentación. Ello se evidencia en la “suciedad” de la calidad de la imagen y el sonido ambiente. Utiliza el dispositivo tecnológico para registrar una acción-operación donde hace frente a la presencia de otra frontera, la del tiempo. Aquí la artista es la protagonista de tres acciones que no son concebidas como performances, pues el uso del cuerpo no está concebido ni como un medio de expresión personal ni como soporte-, sino como simulacro. Los vídeos siguen el camino de la ironía, se tornan símbolos de resistencia y protesta hacia el régimen militar. Todo ello nos indica que Anna Bella Geiger adopta una postura crítica elaborada mediante la serie, la variación, mutación y repetición, cuestiones que le permite desarrollar a través del vídeo o del grabado como medios propicios a la seriación y multiplicidad, constituyendo la configuración formal de su trabajo.

Anna Bella Geiger, "Passagens" (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Passagens” (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Esta exposición propone una aproximación hacia la comprensión de la historia entre América del Sur y Occidente, puesto que la herida colonial señala las ausencias con las que se ha narrado la historia.

Anna Bella Geiger, "Sobre nácar com onda". (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “Sobre nácar com onda”. (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, 1933), considerada una de las más importantes artista contemporáneas brasileñas, ha dedicado toda su carrera a la investigación y experimentación artística entorno al debate arte y sociedad, y como docente a la formación de nuevas generaciones. Fue una de las primeras artistas conceptuales y pionera en la utilización del vídeo en Brasil.

Anna Bella Geiger, "O Pao Nosso de Cada Dia" (1978). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, “O Pao Nosso de Cada Dia” (1978). Imagen cortesía de la galería.

Arquitecturas ‘fantasmas’

Pueblos valencianos abandonados

Agustín Hernández  

Próxima publicación en septiembre

Pasear por un pueblo o una urbanización completamente despoblados produce una inquietante desazón, un sentimiento entre melancólico y nostálgico, inspirado por el recuerdo de las gentes que antaño los habitaron. Y surge la inevitable pregunta sobre la causa o cúmulo de causas que provocaron el exilio humano, tan tremendo vacío. ¿Una masiva emigración hacia tierras más prósperas o una fuga impuesta como daño colateral de grandes obras públicas?  Abandonados a su suerte y a la erosión de los elementos, estos poblados  configuran lo que se podría llamar arquitecturas fantasmas, a medio camino entre lo natural y artificial, en las que la manufactura humana se ve poco a poco devorada y poseída por el ímpetu de la vegetación. 

Despoblado de Jinquer. Pueblos valencianos abandonados

Despoblado de Jinquer. Pueblos valencianos abandonados. Foto: Agustín Hernández

El tiempo y la intemperie actúan sobre ellos. Son piquetas de acción lenta e inexorable, pero también el doble cincel de un artista cósmico que talla en ellos formas de una estética única. La belleza de los pueblos perdidos salta a la vista en  las imágenes que ilustran este texto cedidas por Agustín Hernández, un periodista empeñado en que los pueblos abandonados no sean también pasto del olvido. Junto al geógrafo José Manuel Almerich publicó, en 2006, Pueblos valencianos abandonados. Los paisajes del olvido, agotado tras un par de ediciones, que describía con palabras e imágenes la situación de estas localidades deshabitadas a causa de los movimientos migratorios hacia las grandes ciudades. Desde entonces, Hernández ha ampliado y enriquecido sus conocimientos sobre estos exmunicipios, entre 30 y 40 en la Comunidad Valenciana y sus alrededores más dignos de interés. En septiembre saldrá  Pueblos valencianos abandonados. La memoria del silencio gracias a la colaboración de un grupo de mecenas espontáneos que conectan con su voluntad y sentir. En sólo 20 días el proyecto logró más del 70% del presupuesto previsto (2.090 euros), con la participación de 60 personas, entre ellas varias residentes fuera de España, en Australia o Alemania. Por otra parte,  Hernández busca el apoyo de instituciones públicas y empresas para mejorar el libro, que pretende ser un proyecto abierto y participativo. Así, los lectores del blog y la página de Facebook, Pueblos valencianos abandonados dan su opinión sobre distintas propuestas de portada y aportan diferentes contenidos; fotografías de los lugares deshabitados o sugerencias. Mientras tanto,  Hernández lleva a cabo una campaña de divulgación de estos espacios a través de las redes sociales para completar contenidos del libro, que incluye tanto los pueblos fantasmas como sus bellezas naturales más notables. ( www.elspoblesvalenciansabandonats.blogspot.com)

Trinchera de uno de los pueblos abandonados. Foto: Agustín Hernández

Trinchera de uno de los pueblos abandonados. Foto: Agustín Hernández

Bibioj, Suera Alta, Benicalaf o Vizcota son algunas de estas localidades desiertas que se integran en paisajes  poco conocidos, algunos de gran valor y belleza, como el Chorrador de Zucaina, el Pozo Negro, los estanques de Almenara o la sabina La Juana.  Hernández recorre Bercolón y el despoblado de Las Olmedillas, en la cola del Embalse de Benagéber, el Chorrador de Zucaina y la aldea deshabitada de Bibioj. También la aldea de Jinquer y las trincheras de la Guerra Civil de Pedralba; Suera Alta y el Pozo Negro de Fuentes de Ayóda. Asismismo, el antiguo pueblo de Benicalaf del que sólo queda la iglesia, y la Font de Quart o los estanques de Almenara. 

“Cada vez haces descubrimientos sobre la marcha y encuentras lugares que no sabías ni que existieran”, dice Hernández. “No es fácil localizar estos pueblos, implica una labor de documentación previa, tanto en mapas como en libros, pues no figuran en internet. Pero llegar a lugares insólitos y casi inéditos,  como Los Moras, y ver paisajes inmensos y deshabitados, como el entorno del barranco de Santa Ana, no tiene precio. Es una gran recompensa descubrir, por ejemplo, la aldea de Vizcota (Alpuente) y luego admirar sabinas de cinco siglos como La Juana”, concluye Hernández.

El libro Pueblos valencianos abandonados  incluirá también los que se están recuperando en los últimos tiempos, entre ellos, La Reduela, en Ludiente. El hecho de que, en muchos casos la vegetación los haya invadido les da un aspecto diferente al que tenían hace medio siglo, cuando la montaña estaba habitada y por tanto cultivada y abancalada. Aldearroqueta en el interior del Maestrazgo es un caso paradigmático de recuperación. Una aldea abandonada convertida en una atractiva residencia rural, un lugar de sosiego y reposo en medio de la Naturaleza. Nacho Hernández, hermano del diseñador Mariscal es el artífice y director de este ejemplar reciclaje.

Despoblado de Suera Alta. Pueblos valencianos abandonados. Foto: Agustín Hernández

Despoblado de Suera Alta. Pueblos valencianos abandonados. Foto: Agustín Hernández

 Bel Carrasco