El fantasma de La Engaña

Engaña, de Javier Arce
Galería Siboney
C / Santa Lucía, 49. Santander
Hasta el 22 de febrero de 2016

Javier Arce regresa a la galería Siboney, con la que trabajó en sus comienzos y en la que realiza algunas de sus primeras exposiciones individuales (Los hermosos vencidos, 1999) y posteriormente (1+1=1, 2004). Esta muestra coincide en el tiempo con la que realiza en la Galería T20 de Murcia, (Keep politics out of this picture), que permanecerá abierta hasta fin de enero, y supone el regreso del artista santanderino, a la escena expositiva de la ciudad, desde su última exposición individual en 2011 (Fanfarria para el hombre corriente), en la que fuera su galería de cabecera, Del Sol St. y a la que ha estado ligado desde el inicio de sus actividades, cuando expuso en ella su Guide to easier living, en 2006.

Dibujo de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

Dibujo de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

En los últimos años la trayectoria de Arce, de intensa expansión nacional e internacional, ha tenido un impulso enorme, proliferando su presencia en numerosas exposiciones individuales, colectivas y ferias. El artista afincado en Esles apuesta por la originalidad de sus propuestas artísticas, siempre en los límites de lo conceptual, que han llamado la atención de la crítica especializada.

Del 16 de enero al 22 de febrero, presenta una instalación en la galería Siboney, en la que reflexiona -y recrea hasta cierto punto- sobre ese fantasma en que se convirtió el túnel de La Engaña, abandonado cerca de su conclusión, la que se prolongó durante 17 años, en lugar de los 52 meses previstos inicialmente, aquel proyecto llamado a unir por tren Cantabria con el Mediterráneo. En esta exposición conviven el dibujo y la escultura.

Se trata de la instalación titulada Engaña, que se compone de una serie de dibujos y de una escultura instalada en el suelo de la galería. El proyecto alude tanto a la historia y memoria del lugar como el paisaje y las gentes del lugar.

Engaña, exposición de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

Engaña, exposición de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

Dice Javier Arce: “Parto de imágenes encontradas principalmente en documentos digitales y fotografías tomadas por mí o amigos con los que he compartido paseos por la zona de los Valles de la Vega de Pas en donde se encuentra el túnel, pero también por zonas más cercanas a la costa como el túnel de Obregón o Guarnizo». Las imágenes elegidas son portadoras «de un potencial simbólico, de la fuerza de abrir para nosotros un mundo de esperanzas, de creencias, un horizonte de ideas muy generales y abstracto al que nos enfrentamos movilizando, sobre todo, nuestro deseo-acaso nuestro deseo de ser-«, señala J. L. Brea (‘Las tres eras de la imagen’).

“Como he apuntado anteriormente -señala Arce- la instalación se compone de una escultura situada en el plano del suelo de la galería, este suelo es el encontrado en los diferentes túneles en el entorno de La Engaña (recordar que hay cinco, siendo el más largo el de la Engaña con casi 7000 metros de longitud). Son bloques de hormigón de muy mala calidad en los que se aprecia por el desgaste de la erosión el encontrado de hierro. Por otro lado los dibujos, en torno a 15, son dibujos únicos realizados con mi sangre, también tengo que destacar que cada uno de ellos será enmarcado con una madera del lugar (roble, haya, castaño, fresno, tilo, abedul etc)”.

Obra de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

Detalle de la exposición de Javier Arce. Imagen cortesía de Galería Siboney.

 

Juan Sánchez, como todo el mundo

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda
Galería T20
C/ Victorio, 27, bajo. Murcia
Hasta el 26 de septiembre

Me llamo Erik Satie, como todo el mundo.

Erik Satie

Se llama Juan Sánchez, como todo el mundo, y esta es su primera exposición individual en una galería, una exposición que con su flamante título: A veces confundir la Historia ayuda, parte de una curiosa tesis: ser despistado ayuda y puede ser cojonudo; una tesis que —según explica— se articula desde dos confusiones, a saber:

Confusión 1. Cuando el joven Kandinsky visitó la exposición de los impresionistas en Moscú en 1895 y quedó fascinado delante de uno de los almiares pintados por Monet. No entendió eso que veía, por raro, no veía lo que había pintado en la tela pero los contrastes de color y aquellas pinceladas le sorprendieron tanto que confundió la forma sin alcanzar a averiguar la imagen hasta que buscó el título de aquel pequeño lienzo entre la nómina de cuadros expuestos. Bueno, como decían los papeles era sólo un montón de heno pero resultaba muy hermoso.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Confusión 2. Cuando en 1908, Kandinsky regresó al estudio de uno de sus paseos vespertinos por Murnau y contempló sorprendido, quizás alarmado, la belleza y la potencia de un cuadro sobre el caballete en el que veía sólo una superficie coloreada sin ningún rastro de representación. Al acercarse para cogerlo entre las manos, descubrió confuso que se trataba de uno de los paisajes en los que estaba trabajando que había quedado invertido y que, al verlo así boca abajo, había perdido todo anclaje a la realidad y al suelo.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

El recuerdo de estos dos momentos epifánicos en la trayectoria de Kandinsky —que los relata en su biografía Mirada retrospectiva— sirven pues para entender mejor la propuesta de Juan Sánchez si pensamos que 1) Kandinsky no vio de primeras lo que había pintado realmente Monet en su cuadro porque estaba más pendiente del trabajo de pintura que de la imagen pintada, necesitando de las palabras de un título para contrastar aquello que veía; y 2) Kandinsky se acercó a las bases de la abstracción leyendo a Worringer, escuchando a Schönberg y dándole la vuelta a sus cuadros, lo que los hacía diferentes, extraños, nuevos. ¿Viéndolos del revés? ¿Quizás a contraluz? Esto resultará fundamental puesto que la confusión primera de Juan Sánchez fue pensar que Kandinsky descubrió esa cosa rara en su paisaje —como el almiar de Monet— no por estar volteado sino del revés, visto por detrás y a contraluz, confundiendo la historia.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

El desenfado, la ironía y la necesaria libertad de interpretación de la historia de la pintura y su tradición reciente no están para nada reñidos con esta serie de cuadros en los que con una factura impecable, por pulcra, aún la poca pintura y la extrema sencillez primera, revela obras muy concretas, compactas y efectivas que hacen del cuadro un índice —siguiendo a Benjamin H. D. Buchloh— que se juega la vida consigo mismo sólo con sus valores, un todo, con sus claves, las que les ha ido dando la historia.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Una de ellas es la forma, que será autónoma o no será. Pero esto que se lo explique él si fuera necesario.

Otra, la importancia dada a la objetualidad del cuadro como soporte de la pintura. Una importancia que radica en denunciar su presencia, la que da forma y superficie al lienzo pero dándole la vuelta a su frontalidad; en subrayar su estar, dejando que el bastidor se vea y participe activamente en la composición, por trasparencia, decidiéndola incluso; en darle buena parte del protagonismo al separar espacios y articular su instalación diferenciada en la pared o sobre el suelo o en rincones o combinado con objetos encontrados.

Una tercera: la incorporación de la luz como fenómeno, a modo de leve veladura desde atrás, esa luz eléctrica —a veces un simple reflejo— que a su manera desnuda todo el cuadro como dispositivo y hace saltar por los aires la caja de su teatro —como si viéramos al trasluz, confusos con Kandinsky, aquel paisaje de Murnau una tarde cualquiera de 1908.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Escribo esto mientras amanece en las playas del Mediterráneo, lo que daría lo mismo si no fuera tan tarde ahora tan pronto y si no me sintiera como Ortega escribiendo cerca de Lisboa sobre Velázquez, sin sus libros ni sus notas, de memoria. Escribo sin mis libros ni mis notas ni conexión a Internet, incapaz de visitar por la ventanita del ordenador el estudio de Juan Sánchez que es su blog, donde se pueden encontrar las bases de su trabajo, su abecedario plástico hecho paso a paso, la definición de la forma autónoma y casi todas las pruebas o posibilidades para seguir pintando confundiendo la Historia, como todo el mundo, aunque sea casi sin pintura.

 

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Juan Sánchez. A veces confundir la Historia ayuda. Imagen cortesía del artista.

Ricardo Forriols

 

A Quemarropa funciona!

Tras el cierre de la primera semana de Residencias A Quemarropa, con la visita de Luisa Pastor, Aurelio Ayela, Javi Moreno, Javier Duero y Javier Palacios, la transformación de Parking Gallery, de galería de arte a taller y showroom artístico sigue su proceso hasta el 26 de julio.

Javi Moreno en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Javi Moreno en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Para ayudar a la promoción artística y las relaciones profesionales de los residentes, la organización de Residencias A Quemarropa ha elaborado una agenda de formación, tutorización y visitas. Esta se inicio el pasado lunes 7 de julio, donde los residentes pudieron hablar y compartir experiencias tanto laborales como personales con artistas como Luisa Pastor, Aurelio Ayela, Javi Moreno y Javier Palacios, cerrando la semana con la intervención de Javier Duero. Tras el cierre de la primera semana se entablan las primeras sensaciones, según la organización, “ésta es una manera de entablar un engranaje intergeneracional de lazos entre los diferentes profesionales del sector, de intentar acercar a diferentes agentes artísticos bajo un mismo techo, en Alicante, y con el objetivo de  impulsar una unión que revitalice y empuje la gestión cultural y el desarrollo de proyectos de calidad.  Desde visitas privadas a los residentes, hasta un número de jornadas de puertas abiertas, A Quemarropa busca convertirse enuna plataforma de encuentro para los artistas de la zona (pretendiendo abrir su campo hacia un panorama más nacional e internacional)”.

Luisa Pastor en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Luisa Pastor en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Siguiendo la agenda programada, durante las dos siguientes semanas el público podrá visitar la galería diariamente a partir de las 19:00h de la tarde, teniendo la oportunidad de hablar y compartir experiencias directamente con los artistas residentes.  Como parte especial del proyecto, los residentesmostrarán en una pequeña presentación abierta al público dossiers de su obra durante los días 17, 18 a partir de las 18:00 h. y 24 de julio  que se realizarán en la sala Freaks a las 19.00h.

El jueves 17 a las 19:00h Residencias A Quemarropa celebrará una mesa redonda para debatir sobre el funcionamiento y la elaboración de espacios y proyectos culturales independientes, contando con los puntos de vista de Luisa Martí (La ballena Imantada), Natalia molinos (Freaks Bar), José Luís Carrillo (Mistos), Carlos Balsalobre (l’espai), Patricia Navarro (El paseo Vintage), Francisco Sarabia (Diario de un ocioso), Ana Alarcon (Revista 34).

A lo largo del resto de la residencia, los seleccionados continuarán con una serie de visitas de artistas plásticos (Olga Diego, Pablo Bellot, Elio Rodríguez y Susana Guerrero), galeristas, críticos y comisarios (José Luis Pérez Pont, Galería EspaiTactel, Galería T20 y Galería Aural). Entre otras colaboraciones Mistos permitirá el uso del plato de fotografía de sus instalaciones.

Aurelio Ayela en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.

Aurelio Ayela en A Quemarropa. Cortesía Colectivo Cristal.