Radiografía acerba de un monarca

‘El Rey’, de Alberto San Juan
Una producción de Teatro del Barrio
Teatro Principal
Barcas 15, Valencia
Del 23 al 25 de septiembre de 2016

Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias -católico y romano, vitalicio, duque, conde, capitán general, gran maestre, campechano (epíteto) y monarca-, atesora diáfana semblanza oficial y opaca biografía oficiosa. Figura irrefutable para la lacaya ortodoxia e ineludible incógnita de los hipogeos patrios.

De contenido inexcusable para las diacronías hispánicas, rubrica Alberto San Juan un libreto de sombras y remedos que cobra morfología escénica en ‘El Rey’ -una producción de la plataforma cultural (artística y política) Teatro del Barrio-, cuyo argumento, juicio y testimonio ha recalado en el Teatro Principal de Valencia, tras varios meses de recorrido, de la mano y la prosodia del propio San Juan, Manolo Solo y Luis Bermejo.

Luis Bermejo, como Juan Carlos I, durante un instante de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Luis Bermejo, como Juan Carlos I, durante un instante de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

Transitan por ‘El Rey’ una veintena de personajes de compartida y decisiva consanguinidad con la mano diestra (y siniestra) del acontecer político español de la segunda mitad del siglo XX, cuyo testimonio dispar se transmuta en radiografía acerba de Juan Carlos I y de sus coetáneos, sembrando dubitaciones certeras e interrogantes umbrías que vienen a revelar las incómodas costuras que rozan la entrepierna de nuestro tiempo.

Luis Bermejo, huérfano de histrionismos, gime, parvuliza y convulsiona a un monarca caduco, siendo San Juan y Solo quienes reportan fonética de homilía a la vasta nómina de conspicuos. Fruto de un explícito trabajo de documentación, los parlamentos de corte y cámara, las diatribas oficiales, el periodismo fámulo y las inquietantes memorias convierten el collage en una cruda y elocuente viñeta de información desestructurante, que salpica el cándido relato inoculado a sucesivas generaciones de súbditos.

Luis Bermejo y Alberto San Juan, durante un instante de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Luis Bermejo y Alberto San Juan, durante un instante de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

El aflautado y generalísimo Francisco Franco Bahamonde; Juan de Borbón y Battenberg (monarca apócrifo); el siniestro y estentóreo alma máter de la Legión, José Millán-Astray; el fugaz presidente Luis Carrero Blanco y la alargada proyección de Henry Alfred Kissinger; el dimitido prócer de la Transición, Adolfo Suárez González, y su dilatado sucesor, Felipe González Márquez. Rodolfo Martín Villa, Joaquín Garrigues Walker, Alfonso Armada y Comyn (General Armada) o Antonio Tejero Molina Tejero, entre otros, completan un horizonte de intenciones y despropósitos del cabaré nacional (vertical y tabernario), cuya puesta en escena alimenta la certidumbre de la sospecha que se cierne sobre el relato oficialísimo.

Completan el informe, amén de otras y numerosas plausibles licencias, la lucidez de camastro de Chicho Sánchez Ferlosio, la ingeniosa recreación de la pena capital, por el procedimiento de garrote vil, a Salvador Puig Antich, y el reparador encuentro -afilado dorso de aquella (no)entrevista- entre un litigante Jesús Hermida y el desenmascarado (por omisión) jefe del Estado, abocado a ocupar el Pudridero del Panteón de los Reyes -Cripta Real del Monasterio de El Escorial- ad eternum.

Manolo Solo, Luis Bermejo y Alberto San Juan, protagonistas de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Manolo Solo, Luis Bermejo y Alberto San Juan, protagonistas de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

Jose Ramón Alarcón

El MuVIM se hace eco de la República

La modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias del arte figurativo (1928-1942)
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

“Ha vuelto el MuVIM como museo de las ideas”, subrayó Rafael Company, director del museo valenciano. Y, con él, un sueño hecho realidad: la puesta en valor de La modernidad republicana en Valencia, tal y como reza el título de la exposición que ayer vio la luz. “Soñábamos que en este museo ese periodo histórico [1928-1942] fuera tratado como se merece”. Company no quiso hablar de censura (“quizás sea cuestiones de gusto”), pero manifestó su sorpresa por el salto que se produce durante ese periodo a la hora de dar a conocer la producción artística valenciana. Recuperar esa memoria, en forma de carteles, pinturas y esculturas, ha sido labor del propio Company y de Amador Griñó, en tanto comisarios de la muestra.

Uno de los carteles de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, también habló de esa vuelta del MuVIM. “Es una exposición que marca un cambio de ciclo y de formas”. Atrás, al parecer, quedan los ciclos de Javier Varela, Joan Gregori y Paco Molina, como antecesores de ese otro MuVIM sin ideas o escorado en otra dirección. El nuevo MuVIM arranca con esa recuperación de un periodo olvidado. Y lo hace con más de 200 carteles, pinturas, esculturas y fotografías reveladores del potencial artístico de esa época. “Es un homenaje a todos los artistas con independencia del signo ideológico”, puntualizó Company.

Como recuerda Vicenç Altaió i Morral, en una de las inscripciones de la muestra, “la cultura pasa por encima de las vicisitudes de la fatalidad política”. Y la fatalidad, no exenta de proclamas enfervorizadas, ya sea a favor del pueblo contra la opresión fascista o de la patria amenazada por el fantasma (siguiendo a Marx) del comunismo, está muy presente en La modernidad republicana en Valencia, que lleva por subtítulo Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942). Fatalidad o exaltación, en todo caso, “bien pluralista” (Company) y salpicada de artistas de enorme valía, como Josep Renau, Artur Ballester, Manuel Monleón, Carmen Gracia, Rafael Pérez Contel, Alfred Claros, Ricard Boix, Amadeo Roca, Teodoro Andreu o Balbino Giner.

Cartel de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Cartel de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

La exposición refleja con todo ese potencial artístico desde la primera dictadura de Miguel Primo de Rivera a la Dictablanda de Dámaso Berenguer, pasando por la República, en sus diferentes fases, hasta la Guerra Civil y posterior dictadura de Franco. Como señaló María José Gil, directora del Archivo de la Diputación de Valencia, los documentos expuestos son “como testigos de la historia”, que gracias al archivo foral “todavía por descubrir” revelan la realidad política y social de tan convulso periodo.

Hay carteles propagandísticos, taurinos, festivos, pinturas y esculturas que vienen a recoger todo el fragor de la época. Destacan sobremanera el de la mujer con bandera republicana proclamando la libertad, ‘La piedad’ de Alfred Claros, el cuadro ‘Bombardeos’ de Eleuterio Bauset, el retrato del Caudillo hecho por Josep Segrelles, ‘La bestia fascista’ de Boix, o el escudo de la España franquista con los retratos de Hitler, Mussolini, Salazar y Franco. También los numerosos carteles, de uno u otro signo, subrayando la exaltación del pueblo con lemas tan llamativos como: “La patria está en peligro. España contra la revolución y sus cómplices”.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

“En el campo del arte figurativo convivían diferentes tendencias, desde aquellas que ya apostaban por la innovación, hasta las que mostraban la continuidad del sorollismo o el benlliurismo e, incluso, la pervivencia de tradiciones todavía más antiguas”, explican los comisarios. Un pluralismo estético y, sin duda, ideológico como revelación de un periodo olvidado que el nuevo MuVIM rescata, gracias a los fondos de la propia Diputación, de museos y de colecciones tanto públicas como privadas. Rafael Company, a punto de saltársele las lágrimas, ha visto cumplido el sueño de mostrar a los valencianos aquella modernidad republicana.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

Imagen de la exposición en el MuVIM.

En primer término, escultura ‘La bestia fascista’, de Manolo Boix, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Norman Bethune por Bertolt Brecht

Los fusiles de la Sra. Carrar, de Bertolt Brecht
Lectura dramatizada para clausurar la exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’
Dirección: Josep V. Asensi
Dramaturgia: Pablo Corral Gómez
Actores: Josep V. Asensi, Betlem Martínez Vendrell,Teresa Villena García,Teo Gómez Mauri, Jorge Ruiz Peñalver, Mª Luisa Jesús Pérez
Palau de Cerveró
Plaza de Cisneros, 4. Valencia
Jueves 3 de septiembre de 2015, a las 19.00h

Con motivo de la clausura de la exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’, la Universitat de València presenta la lectura dramatizada de la obra de Bertolt Brecht ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’. La actividad se celebra este 3 de septiembre a las 19 horas en el Palau de Cerveró y correrá a cargo de actores de la compañía Cant del Cigne (Estudio Dramático de Valencia), bajo la dirección de Josep V. Asensi. La entrada es libre hasta completar el aforo.

El dramaturgo alemán escribió esta obra al conocer la tragedia de la carretera Málaga-Almería, cuando en febrero de 1937 miles de personas (mujeres, ancianos, niños) huían del avance de las tropas insurgentes de Franco y eran víctimas de la aviación y la armada fascista de Mussolini. La historia comienza una noche de abril de 1937, en un pequeño pueblo andaluz de pescadores, cuando Teresa Carrar amasa y cuece pan tranquilamente en su casa mientras su hijo pequeño José vigila, ante la mirada inquisidora de su madre a su hermano Juan, quien se encuentra pescando en el mar cercano.

Teresa, recientemente viuda por la muerte de Carlos durante el alzamiento en Oviedo pocos meses antes, recibirá la visita a lo largo de la noche de distintos vecinos del pueblo quienes, en su mayoría, opinan que sus hijos deberían estar en el frente como dicta el mandato oficial del gobierno. La lectura dramatizada se representará en la misma sala de exposiciones, rodeada de las fotografías que documentan el trabajo del médico canadiense Norman Bethune en aquel lugar.

Imagen alusiva a la lectura dramatizada de 'Los fusiles de la Sra. Carrar', de Bertolt Brecht en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

Imagen alusiva a la lectura dramatizada de ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’, de Bertolt Brecht en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

Norman Bethune, junto a sus colaboradores, prestó una ayuda vital a la población de Málaga en su huida de la ciudad hacia Almería. Este episodio trágico quedará reflejado en un relato impresionante suyo y en las fotografías de su colaborador Hazen Sise, que se pueden revisar en la exposición del Palau de Cerveró, que concluirá el próximo día 4 de septiembre.

La muestra reúne las fotografías de la vida de este destacado médico canadiense y se hace eco de sus acciones humanitarias y de los avances aportados a la medicina durante la Guerra Civil española. El proyecto, por tanto, constituye por extensión un reconocimiento a la labor de los médicos en tiempos de guerra.

La exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’, comisariada por Jesús Majada, traza un recorrido por la vida de Bethune, ofrece asimismo un documento gráfico único del éxodo de la población malagueña a Almería y un testimonio de valor excepcional de un trágico episodio de la Guerra Civil española. La muestra y el programa de actividades paralelas han sido posibles gracias a la colaboración de numerosas instituciones: Vicerectorat de Cultura i Igualtat de la Universitat de València, Centro Andaluz de Fotografía de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Embajada de Canadá en España, Fundación Canadá, Institut d’Història de la Medicina i de la Ciència López Piñero e Institut de Drets Humans de la Universitat de València.

Lectura dramatizada de 'Los fusiles de la Sra. Carrar'.

Actores de la compañía Cant del Cigne en la lectura dramatizada de ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’, de Bertolt Brecht, en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

 

Los títeres ocultos de Joan Miró

Mori el Merma. Joan Miró Joan Baixas
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 13 de septiembre de 2015

No fue una rueda de prensa, sino una novela de aventuras. Porque la historia de los decorados, máscaras y grandes títeres creados por Joan Miró para el espectáculo teatral Mori el Merma, de la compañía Teatre de la Claca, lo requería. Más de 30 años llevaban encerrados en baúles de mimbre. Acumulando polvo y olvido. Hasta que la insistencia de algunos, entre ellos el artista alicantino Eusebio Sempere, Joan Baixas, que fue quien dirigió el espectáculo junto a Teresa Calafell, y Rosa Castells, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), lograron casi lo imposible: que aquel valioso material vea ahora la luz tras múltiples vicisitudes.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

El Centro del Carmen, tras su estancia en el MACA, expone los muñecos diseñados por Miró, felizmente restaurados por el IVACOR de la Generalitat, junto a litografías, documentos, apuntes, fotografías de Francesc Català-Roca y un video relacionados con el proceso creativo. Joan Miró, que desde hacía tiempo mantenía su obsesión por el Ubú rey de Alfred Jarry, volcó todo su talento en la construcción de unos personajes en tela y goma espuma que fueran la encarnación de la España negra que la Transición negociaba por dejar atrás.

Mori el Merma, estrenada en el Liceo de Barcelona en 1978, no fue, según recordó Baixas, teatro político, “sino un vómito”. Un vómito de celebración, y en esto corrigió las palabras de Rosa Castells, “no por la muerte del dictador Franco, sino por la muerte del régimen franquista”. Porque el franquismo “era una araña que se metió por todos los sitios, creando una atmósfera irrespirable”. El espectáculo de la Claca venía a oxigenar todo eso y lo hizo a lo grande, con Joan Miró a la cabeza.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

“Fue nuestro comodín, porque en plena Transición nadie se hubiera atrevido a prohibir una obra firmada por un artista tan reconocido”, explicó Baixas, quien recordó lo “delicado y divertido” que resultó su estreno. “La fila 0, destinada a las autoridades, la ocuparon anarquistas y travestis, mientras que a Tarradellas y demás políticos los ubicamos en el palco”. Y Tarradellas quejarse se quejó poco, porque “se durmió durante la representación”.

Mori el Merma, insistió Baixas, fue un espectáculo para que la gente se divirtiera: “Ese era el mensaje”. Felipe Garín, director del Centro del Carmen, señaló que más que una crítica a la dictadura, “es una crítica al abuso de poder”. De hecho, destacó el mérito de una obra que “convierte la crítica política en obra de arte”. Joan Miró prefirió, llegado el momento de elegir entre marxismo y surrealismo, combatir la falta de libertades con poesía, que es la que “vomita” en el diseño tanto del fondo teatral como de sus grotescos personajes: el Merma, la Dona y sus ministros de la Guerra y Finanzas.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

“Los títeres siguen la tradición de gigantes y cabezudos y fueron creados siguiendo la verticalidad de la pintura, más que la horizontalidad teatral, de manera que había un peligro real a la hora de manejarlos dada su altura, por lo que utilizamos artistas de circo, saltimbanquis y gimnastas”. Baixas, a medida que avanzaba en la novela de aventuras que ha supuesto el rescate de tamaño material, se congratuló del resultado expositivo. “Es una rara avis en este país donde la cultura está embarrada”, dijo refiriéndose a la colaboración entre instituciones públicas y privadas de diferentes lugares. También matizó que el mal estado de los muñecos no se debía únicamente a su encierro durante 30 años en cestos de mimbre: “Nosotros también los maltratamos en escena”. Los dictadores como Ubú o el Merma son, por lo que se ve en el Centro del Carmen, resistentes. La creación de Joan Miró para Teatre de la Claca, también.

Instalación de Mori el Merma. Centro del Carmen.

Muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Salva Torres

“La guerra civil aún interesa a los jóvenes”

Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal
Editorial Mandor

Una locomotora, un grupo de maquis, una pareja de guardias civiles y el jefe de una estación. Son los distintos puntos de vista desde los que José Antonio Vidal Castaño urde un relato de corte cinematográfico, escrito “como si llevara la cámara al hombro en vez de un lápiz en la mano”, inspirado en un hecho real ocurrido en Teruel, en 1946. El asalto y robo a un tren en la estación de Caudé llevado a cabo por los maquis de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) que consiguieron un importante botín, 750.000 pesetas de la época.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Asalto al tren pagador es el primero de una colección de doce relatos, publicados por  Mandor con ese título, elegido por el autor para encabezarlos, “porque las historias relacionadas con trenes tienen un halo entre romántico y aventurero”. Su hilo conductor es la guerra civil española, inagotable filón que ha inspirado no ríos sino océanos de tinta. “La guerra civil ya no apasiona tanto como en la Transición, pero sigue despertando interés, sobre todo entre los jóvenes que la ven idealizada como una época épica”, dice Vidal Castaño.

Aventuras, batallas, sexo salvaje y desenfrenado, tiernos recuerdos de la infancia, amor, humor y muerte se entrelazan en estas historias, “la mayoría escritas en los últimos años”, dice Vidal Castaño. “Si tengo una idea que puede dar origen a un cuento, la anoto en el primer papel que tenga a mano. Hay tres relatos  publicados en mi primer libro de narraciones, Ciudad sitiada, que he recuperado para conectar pasado y presente. Componen un libro que puede leerse cuento a cuento y salteados o todo seguido como si formasen parte de una novela.  En el orden hay un contexto común, los imaginarios  de guerra y posguerra, que parecen enredar y envolver al conjunto”.

De colofón, Vidal Castaño viaja al futuro y cuenta una sorprendente noticia, fechada en abril de 2019, que reproduce una patriótica receta de sopa de ajo a la burgalesa atribuida al  mismísimo General Franco, elaborada con productos genuinamente españoles.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds, de José Antonio Vidal Castaño.

Varios relatos están protagonizados por el inefable Oriol Ruvira i Furtamantes, inspirado en los personajes de Eduardo Mendoza. “Es una mezcla de periodista free-lance al servicio de quién le contrate y también un peculiar investigador privado, no exento de un toque de romanticismo y enajenación”, comenta Vidal Castaño. Las potentes figuras de Ernest Hemingway y Manolo Vázquez Montalbán también están representadas. “Además de ser dos grandes escritores, eran personajes polémicos, con amigos y enemigos, con personalidades poliédricas. Hemingway fue uno de los protagonistas de la guerra civil y se suicidó de manera poco usual. Vázquez fue protagonista, por sus escritos y actitud vital de la transición a la democracia en España. Ambos merecían el interés de un investigador tan peculiar como Oriol Ruvira i Furtamantes”.

Este año se publicará un nuevo ensayo histórico de Vidal Castaño, La España del maquis, 1936-1965 editado por Punto de Vista,  inicialmente en formato e-book. “Trata de ser un libro riguroso y a la vez de divulgación. Una visión panorámica de los maquis, de su mundo y de sus luchas en los más variados escenarios, desde Galicia o Cantabria hasta Levante o Andalucía, sin olvidar a los anarquistas catalanes y de otras zonas. Abordo esta temática con rigor pero sin academicismos”.

Doctor en Historia Contemporánea y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, Vidal Castaño  ha combinado la docencia con la escritura en una doble vertiente, ensayo y ficción. Los maquis son uno de sus temas preferidos. “Fueron los resistentes contra el franquismo más silenciados y su historia se ha movido siempre entre la fantasía y la realidad en base a testimonios a veces confusos o incompletos y llenos de temor”, comenta. “El miedo y sus consecuencias en el comportamiento humano han tejido la historia de las gentes que militaron en la guerrilla o que la ayudaron, sin recibir nada a cambio. Es un terreno abonado a los actos de generosidad e incluso de heroísmo, pero también a las delaciones, emboscadas y actos de crueldad, entre los propios maquis y entre estos y sus perseguidores. Mientras que la figura del maqui era asimilada por el franquismo a la de un “bandolero”; para las fuerzas de oposición era un luchador por las libertades políticas; es decir casi un héroe de leyenda. Tal vez todo eso y la soledad e incomprensión en la que vivieron envueltos hizo de ellos una figura romántica y atractiva que me esfuerzo en encajar en personajes, paisajes y circunstancias que sin disminuir su halo romántico nos hagan ver también su lado más dolorosos y sórdido”.

Su próximo proyecto es una novela que a través de una pareja central y un perro camina desde la guerra civil hasta casi nuestros días. “Una novela que se inicia alternando escenas de amor con las de odio, celos, guerra, en la que aparecerán desde seres anónimos y corrientes hasta importantes figuras históricas, todos ellos, pasados por el tamiz de la imaginación”, concluye Vidal Castaño.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Narrativas políticas. Con y contra la historia

Universidad Internacional de Andalucía. Isla de la Cartuja
C/ Américo Vespucio, 2, Sevilla
28 de mayo de 2015. 17:30 – 21:00 h.
Coordinación: Santiago Eraso
Participantes: Franco Berardi (Bifo), Amador Fernández-Savater y Lucrecia Hevia

El jueves 28 de mayo se celebran las jornadas Narrativas políticas. Con y contra la historia en las que daremos visibilidad a la re-lectura que estamos haciendo de nuestros archivos sobre las narrativas políticas contemporáneas y contaremos con la presencia de Franco Berardi (Bifo), activista y pensador italiano que actualmente es profesor de Estética en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Bolonia, y Amador Fernández-Savater, co-editor de Acuarela Libros y corresponsable del blog Interferencias.

Tanto Franco Berardi (Bifo) como Amador Fernández-Savater han participado en varios de los proyectos sobre problemas políticos contemporáneos que hemos organizado en el marco de UNIA arteypensamiento y en distintos momentos de sus trayectorias han analizado críticamente la crisis del humanismo como modelo de civilización del género humano.

Una crisis que, a juicio de Bifo, viene determinada por el regreso, en cierto modo, de algo semejante a la potencia superior de lo divino, pero ahora no a través de mandatos teológicos sino mediante la forma secularizada de capital financiero. Aquel movimiento de la razón ilustrada, en cuyo centro se situaba el bienestar de los seres humanos ya no tiene ninguna fuerza, ni siquiera mantiene la capacidad de establecer límites y garantías en defensa de los “derechos humanos”. Su lugar lo ha ocupado la circulación global de los algoritmos financieros, la potencia desterritorializada de las empresas globales.

Para presentar las jornadas contaremos con la colaboración de Santiago Eraso que desde 2001 hasta 2014 fue miembro del equipo de contenidos de UNIA arteypensamiento y actualmente es coordinador del proyecto Tratado de Paz en el marco del programa para la Capitalidad Europea Donostia-San Sebastián (DSS2016). A su vez, el debate final con el público asistente estará moderado por la periodista Lucrecia Hevia que en la actualidad dirige la edición andaluza deeldiario.es.

 

PROGRAMA

JUEVES 28 MAYO 2015

Lugar: Universidad Internacional de Andalucía (Monasterio de
La Cartuja, c/ Américo Vespucio 2, 41092, Sevilla)
Hora: 17:30 h. – 21:00 h.

17:30 h.
Presentación a cargo de Santiago Eraso

17:45 h.
Conferencia de Franco Berardi (Bifo): La encapsulación (del futuro en el pasado)

19:00 h.
Amador Fernández Savater. Presentación proyectos en UNIA arteypensamiento e introducción a la conversación con Franco Berardi (Bifo)

19:45 h.
Conversación entre de Franco Berardi (Bifo) y Amador Fernández-Savater

20:30 h.
Debate con el público asistente moderado por Lucrecia Hevia

 

MÁS INFORMACIÓN

· http://ayp.unia.es/index.php?option=com_content&task=view&id=922

Arqueología estética del franquismo

Ignasi Prat, ”El mundo de los vencedores”
Addaya Centre d’Art Contemporani
C/ Alexandre Rosselló, 10. Alaró (Illes Balears)
Comisario: Alex Brahim
Hasta el 11 de abril de 2015

Partiendo de la inquietud generada por la lectura de la novela Mala gente que camina de Benjamín Prado (Alfaguara, 2006), motivado por la brutalidad de la represión franquista y sobre todo por la impunidad irreversible de la que ha disfrutado, Ignasi Prat se adentra en una arqueología histórica del franquismo basada en la recuperación estética de las fachadas de las casas de los máximos responsables del régimen y la represión que llevaron a cabo.

Una primera etapa -aún abierta- de investigación la componen las actas de defunción de los implicados, en las cuales figuran las direcciones de sus residencias oficiales en el momento de su muerte, seguida de la búsqueda de estos lugares por la geografía española, hasta identificarlos y fotografiarlos. Prat se apropia una imagen que no es tanto un recuerdo como un pliegue espacio-temporal de un instante político que sobrevive camuflado al hecho histórico; pone luz y foco sobre estos refugios velados del poder, cuya fisicidad sobrevive a la biografía de sus propietarios, albergando para sus sucesores, además de un hogar, las prebendas asociadas.

Vista desde la piscina de la fachada sur del Palacio del Canto del Pico, una de les segundas residencias de Francisco Franco Bahamonde, Torrelodones (Madrid)

Vista desde la piscina de la fachada sur del Palacio del Canto del Pico, una de las segundas residencias de Francisco Franco Bahamonde, Torrelodones (Madrid).

El autor opta pues por señalar con perspicacia y sutileza el sinsentido mismo que da cimiento a la historia oficial. El trabajo es un claro manifiesto de ruptura generacional –el de quienes no vivieron el régimen- que se adentra en la actual economía de la experiencia sígnica, haciendo de sus retratos del mundo de los vencedores el lugar mismo de puesta en crisis de su relato, aquel que por consenso garantizó su inmunidad, la permanencia de sus intereses y el silencio del relato de los vencidos.

Esta revisión de los postulados estéticos del régimen, simbólicamente elementales como marca de clase en su autorepresentación, a partir de aquello abiertamente visible de sus espacios de intimidad, supone un perverso giro, un lado B de su propia imagen que ejerce desde la justicia poética un compromiso con las deudas del pasado que el hoy aún reclama. Se trata de una práctica cultural crítica que se nutre de la historiografía y el archivo, vinculados a una producción fotográfica de rigor que se sirve del medio y su función nemónica como dispositivos de contrasentido: la transmisibilidad de la fotografía como actualización disruptiva y no como continuidad. Entre lenguaje visual y narrativa histórica, esta fusión del discurso político y el estético supone un acto de responsabilidad semiótica con la óptica, en tanto que punto de vista fáctico del hecho fotográfico y lugar ético de aproximación al hecho histórico.

Vista de una fachada lateral de la residencia oficial de José Luis Arrese, Corella (Navarra)

Vista de una fachada lateral de la residencia oficial de José Luis Arrese, Corella (Navarra).

Bajo el subtítulo de Salón de invierno, en su primera exposición en una galería el autor hace un irónico guiño a la estética y la estructura de los salones de arte del régimen, a través del sistema de montaje y el cordel utilizado y de esta misma hoja de sala. Además, una proyección con todas las fotografías que forman parte del proyecto a día de hoy, una publicación del anterior Salón de mayo y las actas de defunción de los implicados complementan el repertorio expositivo.

Así mismo, El mundo de los vencedores incorporará nuevos materiales, más residencias, otros métodos, referencias y herramientas como Google Earth, y adoptará diversos formatos o subtítulos complementarios para generar nuevas lecturas y dispositivos, en función del grado de desarrollo y el contexto que acoja cada exhibición. Un proceso artístico abierto que es también un medio histórico provisional: una forma de mantener presente la urgencia de aquello que todavía resulta expectante.

Vista general del Pazo de Meirás, segunda residencia de Francisco Franco Bahamonde, Sada (La Coruña)

Vista general del Pazo de Meirás, segunda residencia de Francisco Franco Bahamonde, Sada (La Coruña).

Exposición de toros sin toros

Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante, 3-5. Valencia
Hasta el mes de abril, 2015

Hitler era un gran amante de los animales, sobre todo de su perra Blondi. Tanto, que prefirió matar a seres humanos en las cámaras de gas, antes que ver sufrir a un animal. Franco también era un gran amante de las corridas de toros, eso sí, oficiales, porque se encargó de prohibir los festejos taurinos populares. Y Timothy Treadwell, al que Werner Herzog le dedicó una película, murió devorado por uno de los osos grizzly que tanto amaba. Valgan estos tres ejemplos para mostrar algunas de las contradicciones del excesivo celo animalista.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, que se exhibe en Baños del Almirante, es una “exposición de toros sin toros”, como destacó Felipe Garín, director del Consorcio de Museos. De manera que ajustándose al enunciado, valgan esos toros como pretexto para mostrar la sociedad valenciana de la época (primera mitad del siglo XX) o para revindicar una fiesta de larga tradición. “No me importa que sea pretexto para reivindicar la tradición histórica de los toros”, afirmó Garín, quien agregó: “A Goya y a Picasso les gustaban los toros, forman parte de la tradición mediterránea”.

¡Ay, los toros! En Baños del Almirante se pasa de puntilla por ellos para, en su lugar, mostrar sus efluvios culturales. Un total de 25 fotografías del amplísimo archivo de la agencia EFE muestra a figuras del cine, de la literatura, de la música o de la realeza, en el contexto social, urbanístico y arquitectónico de la época, con el trasfondo de la tauromaquia ligando el conjunto. Ramón Pérez de Ayala, Guglielmo Marconi, Rita Hayworth, Matías Prats, Jorge Negrete, Alfonso de Borbón o la duquesa de Alba protagonizan algunas de las imágenes.

'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

También aparecen los muñecos Michelín en la plaza de toros de Valencia, cuando estaba prohibida la publicidad en los cosos taurinos. O imagen de la primera retransmisión televisiva de una corrida (1948), a cargo de una compañía americana de espectáculos al aire libre. “La exposición permite contemplar cómo ha evolucionado la sociedad, tomando los toros como excusa”, subrayó Garín. Excusa que permite acercar al visitante aquella Valencia de antaño en el marco de la actual fiesta fallera de marzo.

Pretexto, pues, de los toros, para avivar una polémica sustentada en los valores simbólicos y estéticos que dotan de sentido a la tauromaquia, frente a la supuesta brutalidad que defienden sus detractores. “Hoy, a diferencia de otras épocas, tiene lugar [esa polémica] en un contexto generalizado de sensibilidad ecológica pro-animalista que ha convertido casi en lugar común lo que antaño fueron considerados remilgos de intelectuales extravagantes, contrarios al sentir popular”, sostiene Fernando Savater en ‘Tauroética’.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección de la Agencia EFE (1910-1950)’ huye de esa polémica mostrando el ambiente social y cultural de la fiesta. Toros sin toros. Un cuchillo sin mango y sin hoja, para no herir a nadie y evitar así una discusión estéril. George Orwell lo tenía claro: “Hay personas, como los vegetarianos o los comunistas, con las que es imposible discutir”. ¿Incluiría el autor de ‘1984’, en la actual época de sensibilidad ecológica, a los animalistas?

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950) en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

Salva Torres

Juan Eslava: “Hitler era un holgazán”

La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos
Juan Eslava Galán
Editorial Planeta

Una inmensa biografía, cientos de películas y novelas, estremecedores documentales. ¿Queda todavía algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? El último libro de Juan Eslava Galán responde afirmativamente a esta pregunta. Con su inconfundible estilo desenfadado y desmitificador ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’ reúne 158 episodios increíbles, inéditos, insólitos, rocambolescos y surrealistas. La letra pequeña de la historia que abarca lo mejor y peor del ser humano desde el heroísmo y la ternura a la más vil abyección.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

“No, no me preocupa que me acusen de frivolizar un tema trágico”, asegura. “Se puede usar el humor y la ironía para contarlo todo. Es la marca de la casa ya que he escrito otras tres historias para escépticos: la del mundo, la de la guerra civil española y la Primera Mundial. Todas ellas están dirigidas a personas que no acaban de creerse la historia tal cómo se cuenta en las versiones oficiales”.

A la vista del volumen de 750 páginas ilustradas con imágenes de las que no se encuentran en Internet es lógico pensar que el autor ha necesitado años de trabajo. No es así. Eslava Galán lo escribió en el tiempo récord de seis meses. “No necesité documentarme, sólo confirmar algunos datos”, afirma. “Desde que tengo uso de razón me ha interesado mucho la historia, especialmente las dos guerras mundiales y la civil española. He visitado muchos campos de batalla y museos militares, mientras acopiaba información e imágenes de estas contiendas”.

El gato y la bailarina

Los alemanes lo llamaban Klaus, los ingleses Oscar y los americanos Sam. El gato de los tres ejércitos y los tres nombres y de las 7.000 vidas. Sobrevivió al hundimiento del Bismarck donde ejercía de mascota. De los 2.200 tripulantes sólo se salvaron 114, 115 si se incluye al gato rescatado por un barco de guerra que cinco meses después fue hundido por un torpedo. El gato se salvó de nuevo y pasó a formar parte del equipo de un portaaviones, uno de los que acabó con el Bismarck, que a los 20 días acabó en el fondo del océano. Un equipo de socorro rescató a Sam flotando en una canasta y fue recibido como héroe por el mismo Churchill, que le concedió, no una medalla pero sí un tranquilo retiro en una residencia de marinos de Belfast donde vivió por fin en paz once largos años.

En contraste con la increíble y tierna historia del gato, la tremebunda de una bailarina judía polaca que improvisó un strip tease cuando la obligaron a desnudarse antes de pasar a la cámara de gas. Aprovechando el desconcierto de los soldados, arrebató la pistola a uno de ellos y mató a un par de sus verdugos.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’.

Como ejemplo de la obsesión tecnológica y a veces algo excesiva de los alemanes, Eslava Galán relata la peripecia del U-1.206, un submarino ultramoderno que debido precisamente a su sofisticación técnica se hundió al final de la guerra cuando su capitán tiró de la cadena del retrete. Una auténtica cagada germánica.

Eslava Galán dedica varios capítulos a la figura siniestra de Hitler y sus infames secuaces, desde su ascenso al poder a su anómala vida amorosa.

“Hitler era un tipo bastante vago”, comenta. “Hasta los 30 años no tuvo oficio ni beneficio estable, y se sabe que acudió a comedores sociales y albergues para pobres. Cuando empezó la  guerra se vio obligado a trabajar, se empeñó en dirigirla sin tener estudios militares y cometió bastantes fallos que fueron providenciales. Pensar en la posibilidad de que hubiera ganado es espeluznante”.

Los ingleses aportaron la determinación, los americanos los dólares y los materiales y los rusos la sangre. Con esta frase resume Eslava Galán la aportación de los respectivos aliados. “Sin los rusos la victoria hubiera sido imposible”, señala.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, 'El catolicismo explicado a las ovejas'. Editorial Planeta.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, ‘El catolicismo explicado a las ovejas’. Editorial Planeta.

España y Franco

¿Y España? Nuestro país estuvo presente a través de la División Azul, el comercio del wolframio o personajes novelescos como el espía Juan Pujol, alias Garbo, que fue condecorado por la Reina Isabel II en 1984.

“Al principio de la guerra Franco quiso apuntarse pero Hitler lo despreció”, explica Eslava Galán. “Tras la Batalla de Inglaterra, Hitler pasó al plan B, intentar tomar Gibraltar para ahogar el comercio británico, pero por entonces Franco recurrió a sus argucias de gallego y se escaqueó”.

¿Todavía queda algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? “Tenemos un conocimiento bastante exacto de los hechos, pero se puede mejorar. Ahora están saliendo a la luz los archivos rusos y quedan por estudiar gran parte de los alemanes que los americanos trasladaron a su país”, concluye el veterano autor de ensayos transgresores, como ‘Una historia civil que no va a gustar a nadie’ o ‘El catolicismo explicado a las ovejas’, además de media docena de magníficas novelas históricas.

Portada del libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'. Editorial Planeta.

Portada del libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’. Editorial Planeta.

Bel Carrasco

Nuno Nunes-Ferreira. Tiempo arrasado

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles
Galería Paz y Comedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia

Símbolos arrasadores, tiempo arrasado

“Existe en todos los sentimientos humanos una flor primitiva, engendrada por un noble entusiasmo que no deja de menguar hasta que la dicha no es más que un recuerdo y la gloria una mentira (…)”[1].

El poder de la palabra es grande, puede que por eso los dictadores dediquen su empeño por igual a la censura que a la propaganda. Ambas son herramientas de fuerza destinadas a vencer y a convencer, a las que los dirigentes totalitarios destinan variados esfuerzos de representación en el espacio público, para construir una suerte de mitomanía icónica que los envuelva y legitime. “Un hombre con más razón que sus conciudadanos ya constituye una mayoría de uno (…)”[2], aunque seguramente esta lógica autoafirmativa de Thoreau sigue sin ser entendida en nuestro tiempo, pues el individuo tiende a buscar el refuerzo de la razón que otorga la masa, por equivocada que esta pudiera estar. Las sociedades han demostrado su debilidad por el poder arrasador de los símbolos, convertidos en elementos de arrastre colectivo con los que sintetizar ideologías e identidades por las que matar y morir. Con el paso del tiempo los lugares van quedando cubiertos por capas que componen cortes de memoria.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, vista de sala. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, vista de sala. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira (Lisboa, 1976) ha realizado una investigación acerca de los signos conmemorativos y de exaltación con los que la dictadura franquista cubrió los pueblos y ciudades del Estado español durante cuarenta años, tolerados otros treinta años más por el “régimen del 78”, hasta que en 2007 fue aprobada la conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica, “por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. La controvertida retirada de la simbología y ornamentación franquista del espacio público activa en el artista la interrogación acerca de los procedimientos humanos de borrado de memoria. Hasta el momento, la democracia española no ha sido capaz de depurar ese episodio de la historia, anclándose en fórmulas de silencio institucional que encontraron su punto de ruptura con la aprobación de la mencionada ley.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, detalle. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, detalle. Cortesía Galería Paz y Comedias.

En su afán por perdurar en el tiempo, “(…) Franco no dudó en imitar las técnicas arquitectónicas de la Alemania de Hitler para glorificar su régimen”[3], haciendo uso de la piedra como fenómeno que garantizase la preservación de su memoria fosilizada. El artista recupera esos “Fósiles”, con los que elabora la narración de un modo de comunicación icónica que implícitamente ha influido en la configuración del modelo de sociedad que, llegados a este punto, pugna al borde de la asfixia por realizar una segunda transición.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nunes-Ferreira opta por el lienzo y la escultura para reproducir escudos y placas que exaltan el franquismo, pero también otros formatos de memoria repartidos por la geografía española que representan placas conmemorativas, que señalan el lugar de nacimiento de personajes ilustres o el nivel alcanzado por el agua a causa de catastróficas inundaciones o riadas sucedidas en Valencia. La acumulación de esos registros es el resultado de un exhaustivo trabajo de campo, que persigue poner de manifiesto la voluntad humana de pervivencia como práctica constante que se remonta a las distintas culturas y civilizaciones.

“La muerte es difícil de entender; el ser humano se resigna siempre de mala gana a hacerse una idea exacta de ella (…)”[4].

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

José Luis Pérez Pont


[1] BALZAC, Honoré. La obra maestra desconocida. Mondadori, Barcelona, 2013.
[2] THOREAU, Henry D. Desobediencia civil y otros escritos. Alianza, Madrid, 2005.
[3] SUDJIC, Deyan. La arquitectura del poder. Cómo los ricos y poderosos dan forma a nuestro mundo. Ariel, Barcelona, 2007.
[4] HOUELLEBECQ, Michel. Las partículas elementales. Anagrama, Barcelona, 1999.