Angel Business en Cinema Jove

Angel Business, de Alberto Adsuara
Sección de Webseries
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Viernes 24 de junio de 2016

El Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove presenta el próximo viernes 24 de junio la web serie Angel Business -la serie- de Alberto Adsuara, profesor de fotografía y narración audiovisual de ESAT. El festival crea por primera vez una sección dedicada a la ficción online.

El mediometraje de Alberto Adsuara es una ficción que se presenta como una novedosa web serie donde un matrimonio adiestra a mujeres jóvenes para llegar donde la Justicia no es capaz de llegar (https://www.facebook.com/angelbusinesslaserie). La serie es un formato ideal para ser divulgado en redes sociales.

La sección de webseries del festival Cinema Jove se desarrollará del 22 al 24 de junio de 2016 y contará con proyecciones, mesas redondas y encuentros con los creadores y el público.

Angel Business es un nuevo concepto de serie. No es una serie al uso porque no contiene un canal de distribución previamente establecido. No es una serie para televisión aunque en ella pudiera tener cabida… y no es, después de todo, una webserie porque no cumple con los requisitos habituales de este género…

Podría tratarse de una serie multicanal, así entendida ya desde su misma creación y configuración. Estructurada en 8 capítulos y sin un claro hilo narrativo lineal, la serie se desarrolla buscando conexiones en los fragmentos de la misma trama.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

El argumento es el siguiente. Un matrimonio adiestra a chicas jóvenes para hacer lo que la justicia no consigue. Eva es propietaria de un salón de belleza, El Salón de Eva, especializado en tratamientos faciales. César, su marido, es dibujante de cómics y un fanático de la lectura, “única forma real de conocimiento”, según sus propias palabras. Begoña, hija de César y su primera mujer, está pasando por un momento de incertidumbre y confusión, a pesar de tener un carácter fuerte. Es la que ayuda a sus padres a reclutar mujeres soldados para la causa.

Paula, amiga de Begoña, es una mujer ambigua, entre ingenua y cruel. El matrimonio se ha impuesto una misión a favor de la justicia, “de la justicia por amor”, como diría la misma Eva. Hay hombres que deben pagar por su cobardía miserable. Pero no todo es lo que parece. O, cuando menos, no todo es tan sencillo.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Ficha artística: Cristina Fenollar, Elena Climent, Andrea Jara, Candela Vera, Paula Zaragoza, Paula Boix e Isidoro Gasqué

Ficha técnica
Sonidistas: Fernando Caballero, Jorge Peñalva y Miguel Ángel Cuevas
Operador: Samuel Navarro
Ayte dirección: Manuel Ibáñez
Escript: Helena Dobón
Fotografía: Alberto Adsuara
Maquillaje: P. Zaragoza y Vanesa Rivera
Maquillaje FX: Norbert Albert y Cristina García
Edición y montaje: Manuel Ibáñez y Samuel Navarro
Música: Victoria Contreras
Motion graphics y música: Guillem Zaballos.
Guión y dirección: Alberto Adsuara

“Yo sigo con mis obsesiones”

Manolo Valdés. Obra reciente: Pinturas y Esculturas
Marlborough Gallery
6 Albemarle Street. Londres
Hasta el 16 de julio

Una serie de pinturas y esculturas realizadas siguiendo esa comunión con el material y la reinterpretación de obras de artistas representativos que le caracteriza, traen hasta la capital del Reino Unido piezas nuevas que siguen la línea de trabajo elaborada durante sus más de cincuenta años de carrera, junto a ejemplares que representan nuevos retos en su investigación. Repasamos con el artista su trayectoria, sus inquietudes y sus proyectos.

Lo tenía claro ya cuando dejó la Universidad y empezó a pintar. ¿Cómo nace usted como artista y el ‘Equipo Crónica’ como grupo artístico a principios de los 60?

A los dieciséis años decidí viajar a París. Cuando llegué a París, me encontré con una realidad muy lejana de lo que me estaban enseñando en Valencia. Llegué allí y descubrí a Pierre Soulages o Rauschenberg junto con otros ejemplos de artistas rompedores. En definitiva descubrí la libertad. Me dí cuenta que la cosa era mucho más amplia que lo que yo hasta entonces había estudiado. Volví a Valencia sobreexcitado. Esto me lleva a hacer cosas que no eran ortodoxas, lo que me provoca conflictos y la expulsión de la escuela de Bellas Artes. Fue una época difícil de gran inseguridad frente a gente más preparada que yo. Me fui al estudio y empecé un camino autodidacta. Años después, satisfecho con mi trabajo, me encuentro con Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo con los que emprendo un camino juntos por la insatisfacción que cada cual tiene, frente a la situación social y artística que nos rodeaba. Era una época difícil en España que quisimos retratar y denunciar a nuestra manera.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

¿Qué camino decidió tomar cuando se disolvió el ‘Equipo Crónica’ y empezó su carrera en solitario? 

El final de este grupo que formamos sucedió muy pronto, pero yo al día siguiente me fui al estudio y pensé ¿Qué voy a hacer?, seguí con lo que estaba haciendo el día anterior. Empecé a hacer cuadros muy similares a los que estaba haciendo el ‘Equipo Crónica’, como es lógico. Además no tenía ningún rechazo ni ninguna intención de separarme, aunque luego la evolución se produjo y me separé de una manera natural.

Desapareció el collage y la digitalización. 

En parte, en principio sí, y luego introduje otras técnicas a la pintura como son la referencia a la pintura abstracta, la pintura matérica pero se mantienen algunas de las imágenes que asimilé entonces.

¿Buscaba la abstracción o bien recuperar la esencia de la imagen como elemento representativo? Me refiero al uso de los iconos que utiliza durante su carrera.

Yo siempre me he planteado la pintura, cuando parto de un cuadro a otro, como una manera de comentarla, de hablar de ella. Yo hablo de la pintura, desde la especificidad de la misma. Muchas de las imágenes se han mantenido a lo largo de mi trayectoria, porque creo, a medida que pasa el tiempo, que tengo otras ideas, otra situación que me hace hablar de ello de una manera distinta. Sigo hablando de ella y no huyo de las mismas imágenes. Así como hay artistas que les produce fastidio trabajar sobre una imagen que ya han hecho, yo no, yo sigo con mis obsesiones.

¿Usted cree que hay una evolución en su carrera?

Eso espero, es algo que yo creo y de hecho se produce muy lentamente, aunque para mí no es un objetivo que sea distinto. Yo cojo una obra de Matisse reinterpretada que ya he hecho y si creo que puedo hacerlo de una manera distinta, me pongo a hacerla, no tengo pena de volver a tomar los mismos iconos.

¿Cuál es su relación con la materia en general y su recorrido de investigación artística?

La relación con la materia es la relación con la pintura, yo parto de una obra de Velázquez y pienso “yo la voy a pintar de otra manera“, porque desde el XVII hasta ahora han pasado muchas cosas. Introduzco materia porque este elemento ha existido durante todo ese tiempo y lo hago mío. Pero también introduzco el Pop porque me ha enseñado que puede redimensionar la realidad y alcanzar las medidas que utilizo. Pinto lo que me apasiona, lo releo y esa es mi aportación, a partir de un cuadro saco otro.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Agrede, trabaja, desgarra la tela, tiene una relación intensa con las texturas y la superficie.

Trabajo la tela buscando siempre efectos plásticos. Sin embargo cuando están terminados los meto tras un cristal para que sean más tradicionales. Mi intención es que sean absolutamente tradicionales, yo no busco la modernidad como sistema, sino más bien lo contrario. Intento esculpir la tela, dándole una profundidad que luego con el cristal la vuelve a su bidimensionalidad original.

¿De la obra elige fragmentos o personajes?

Generalmente son fragmentos, yo retrato al personaje por su significado y la referencia a artistas de renombre. En Dama sin embargo, he intentado que no sea nadie. He querido pintar el cuadro completo, es como si hubiese ido al museo y lo he pintado con el marco y todo. No pretendo que se lea un personaje sino que se lea lo que es un cuadro museístico. Lo que me interesa es pintar un cuadro como objeto.

Sus esculturas se componen de una base muy sólida y que luego el dinamismo que no se encontraba en las esculturas hieráticas que hay en las calles, se encuentran en los sombreros estos que vemos aquí.

En el fondo hay como distintas maneras de hacer escultura, de trabajar el material, que se complementan. Una de las cosas que me gusta es cuando, para hablar de una cosa, lo digo la mayor cantidad de veces que pueda.. En esta exposición se puede ver un recorrido desde lo tradicional a la geometría contemporánea. Yo soy un modelador, en lugar de con el barro en este caso modelo con la escultura. Head por ejemplo es un ensamblaje de madera, con trozos que son tacos.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Cuál es su inquietud escultórica actualmente. 

Estoy haciendo más esculturas últimamente. Estoy introduciendo ahora, como por ejemplo en el caso de la obra El dibujo como pretexto II, la idea de realizar un dibujo en el aire. He cogido líneas de la misma manera que estampo los trazos del lápiz y he hecho una escultura con ella.

¿Cuál es su relación con el mercado inglés con la realidad del Reino Unido?

La relación es buena porque aprecian mi trabajo y el mercado es suficiente para lo que yo produzco, que no es tanto. La producción es larga, para realizar estos cuadros se invierten meses o años. Al estar el mundo tan globalizado y tener tanta demanda no hay un mercado específico. En Londres mi última exposición fue hace diez años en la Marlborough, aunque el año pasado creo que hubo una pieza del Equipo Crónica en The World Goes Pop, la exposición que la Tate Modern dedicó al arte pop.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Mi próxima exposición es en París, luego Finlandia, Helsinki, Alemania, Pekín, entre otras.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Miguel Mallol

Lo imperceptible cotidiano de Luis Úrculo

Ornamento y delito, de Luis Úrculo
Espai Tactel
C/ Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 6 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 17 de junio de 2016

“Los astrólogos tienen encuentros secretos dentro de un cuarto del emperador como panal de miel donde construyen sucesos anticipados al futuro…” (Tristan Tzara)
‘Ornamento & delito’ de Luis Úrculo es un ambiguo acuerdo de contrarios, una disección de algunas ideas desarrolladas por Adolf Loos en el ensayo del mismo título, para ser convertidas en conceptos más flexibles, es decir, fieles y en réplica a los postulados del arquitecto vienés. Loos invita a deshacerse del ornamento (elemento que considera un freno a la evolución, pues no es expresión de nuestra cultura), y a preocuparse por las cualidades de los nuevos materiales.

Lo que realmente señala el arquitecto en su texto es que el delito no es tanto del ornamento, como del hombre que no usa su capacidad para confeccionar nuevos adornos. Se trata de un eje estratégico que convierte a  Loos en un continuador de la senda iniciada por el clasicismo postbarroco de Ledoux o Schinkel, y que desemboca en el racionalismo arquitectónico.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Luis Úrculo presenta una antítesis que enlaza con la lista de contradicciones vertidas en algunos escritos y proyectos que Loos nos ha legado (recordemos cómo se adaptó a las necesidades de Tristan Tzara, un poeta diametralmente opuesto al racionalismo, cuando este le encarga su residencia francesa). Una reflexión sobre lo decorativo que contribuye, como otros trabajos del artista, a un mejor conocimiento de lo doméstico-arquitectónico.

Estamos ante una propuesta expositiva que continúa el proceso de registro del comportamiento de los materiales, iniciado con Reconstructions (2015) y en el que  Úrculo prescinde del cuerpo (de aquellas manos anónimas que coprotagonizaban el vídeo) para concentrarse, citando a Heidegger, en lo “cósico”. La exploración del potencial de lo imperceptible-cotidiano, se lleva ahora a cabo a través de unos fragmentos ficticios que reproducen las tramas abstractas presentes en un material arquitectónico real, cuyo proceso de obtención, a veces, también es fingido.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El artista acude de nuevo a la variedad de formas artísticas. Haciendo uso del dibujo (tengamos en cuenta que el arquitecto vienés se oponía a imitar mediante una tintura el material subyacente), o la fotografía (recordemos que Loos cuestionó la capacidad de este medio para representar la arquitectura, pues consideraba que los inquilinos no podían reconocer sus casas cuando las veían fotografiadas), Luis Úrculo crea un enviroment con el que anula la “alternancia wölffliniana” en favor de la coincidencia entre lo “clásico” (homenajeando la preocupación de Loos por las cualidades del material), y lo “barroco” (a través de la filiación romántica del paisaje presente en la abstracción).

‘Ornamento & delito’ supone una paradójica contribución a los estudios que desde el siglo XVIII, se han llevado a cabo sobre los comportamientos del adorno. Una investigación que propone la huida del ornamento (el freno a la evolución según Adolf Loos), como regreso a lo decorativo.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Francisco Ramallo

Cámaras en el exilio

Fotógrafos valencianos
Proyección internacional a través del exilio

En un mundo plagado de imágenes que viajan a velocidad de vértigo a través de Internet y las redes sociales, qué distingue a un artista de la fotografía de un profesional o un aficionado. Un cúmulo de factores difíciles de cuantificar. La mirada, la perspectiva, el encuadre, el punto de vista… Amén de una técnica más depurada, el artista aporta su visión personal, a través de la cual un fragmento atrapado de la realidad muda en arte al aportar un ángulo diferente, otra manera de ver las cosas que provoca en el espectador una reacción de identificación o rechazo.

La fotografía artística en Valencia incluye un amplio catálogo de autores, obras y tendencias unidos por un denominador común. El exilio a Madrid, Barcelona u otra gran capital europea es obligatorio si se desea lograr una proyección internacional. “En los ochenta el mundo de la fotografía artística estaba atomizado y habían más oportunidades para los nuevos creadores”, comenta Juan Pedro Font de Mora, de la librería y galería fotográfica Railowsky. “En los últimos años se ha ‘recentralizado’ en Madrid y los catalanes viven inmersos en su propio espacio y sólo se interesan por sus propias producciones”.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado.

El ‘cándido’ artesano

Pese a esta situación, dos grandes veteranos, Joaquín Collado y Francisco Moltó, han visto recompensada su larga trayectoria. Durante la primavera de 2014 se celebraron actos y exposiciones para rescatar la ingente obra de Collado, que también se expondrá, a partir del próximo 8 de octubre, en la galería Clément Kauterde París. Collado inició su actividad fotográfica a principios de los años cincuenta y a lo largo de varias décadas su mirada amable, próxima y humana captó la evolución de la sociedad valenciana. “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”, dice el fotógrafo que mejor ha captado la realidad en tonos de grises del Barrio Chino.

De niño, Francisco Moltó fantaseaba con la idea de ser aviador y espía, y muy joven empezó a hacer fotos en el Puerto, a los aviones de Manises y a la gente con quien se cruzaba en sus viajes. La exposición Rostros de ciudad,  presentada la primavera pasada en el MuVIM, reunía un centenar de sus instantáneas realizadas entre 1962 y 2009. También es autor de Stockholm, una galería de imágenes captadas a la intemperie de una hermosa y fría ciudad sueca, Estocolmo.

Fotografía de Paco Moltó.

Fotografía de Paco Moltó.

Fiel a la cámara analógica y al blanco y negro, Moltó se incluye en la llamada fotografía cándida, emparentado con Salomon, Cartier-Bresson, Evans, Winogrand o Català-Roca. Es un cazador de imágenes en el bullicio de la calle. “Fotos de gente vista de modo muy simple, como a través de los ojos de los paseantes; la humanidad del momento”, señaló Moltó en la inauguración de su muestra citando a Robert Frank.

Junto a estos veteranos de avanzada edad, otros fotógrafos valencianos han alcanzado la consagración en el mundo del arte: Eduardo Nave, Sergio Belinchón, Ricardo Cases, Julián Barón y Xavier Mollà.

Fotografía de Eduardo Nave.

Fotografía de Eduardo Nave.

Atentados de ETA

La impresión que le produjo a Eduardo Nave el atentado de la ETA contra el padre de un compañero, Manuel Broseta, fue el punto de inspiración de uno de sus principales trabajos, A la hora, en el lugar, una crónica desnuda del horror que reúne 45 escenarios donde la banda ETA ejecutó sus crímenes.

Ricardo Cases nació en Orihuela, pero estudió periodismo en Bilbao y ha trabajado como fotógrafo de prensa en El Mundo y varias revistas. Es uno de los autores incluidos en la Biblioteca de LaFábrica en su colección de bolsillo. Imágenes de caza y personajes pintorescos atraen el interés de una cámara que atrapa el momento sin concesiones estéticas. Su mirada rehúye la imaginería pop y se centra en las pulsiones que laten bajo la superficie banal, kistch y poco glamurosa de la España contemporánea.

Sergio Belinchón trabaja actualmente en Berlín, también en forma soporte vídeo. Los temas sobre los que gira su obra son la ciudad como escenario, la transformación del territorio, el turismo y los espacios donde la realidad y la artificialidad se confunden. Muchos de sus proyectos hablan de la relación que el ser humano establece con este entorno desde su ausencia.

Julián Barón se especializa en fotolibros, proyectos comprometidos con la actualidad, como los que ha publicado sobre la muerte de Franco o el relevo del Rey. Relatos sin palabras basados en una personal manipulación de imágenes televisivas.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondencia amb Mediterránia en el Museo de Etnologia de Valencia.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondència amb Mediterrània en el MuVIM.

La exposición del MuVIM Correspondència amb Mediterrània reúne la primera obra individual de Xavier Mollà presentada en un museo valenciano. Desde su objetivo, el Mediterráneo es como “la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor”, dice Mollà. Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta 2015, divididas en diversos capítulos que despliegan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el tránsito de personas, entre los que se incluye el drama del éxodo  provocado por la Guerra de los Balcanes u otros conflictos.
No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía para “demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirma el fotógrafo de Ontinyent.

Históricos

La maldición del obligado exilio de las cámaras se proyecta también hacia el pasado. Autores como José Martínez Sánchez (1807-1874), retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos  e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. Nació y falleció en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabel II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer. María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, archiveros valencianos, recuperaron en un libro la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Gabriel Cualladó (1925- 2003), miembro del Grupo Afal y del movimiento de renovación de la fotografía española, es otro valenciano  que triunfó en Madrid, donde trabajaba en una empresa de transportes de su familia. Realizó sus primeras fotografías a su hijo con una cámara Capta, y a partir de ahí se inició su interés por la fotografía.

Bel Carrasco

Las maderas a la deriva de Álvaro Tamarit

Driftwood, de Álvaro Tamarit
Set Espai d’Art
C / En Grenyò, 7. Jávea (Alicante)
Inauguración: sábado 8 de agosto, a las 20.00h
Hasta el 5 de septiembre de 2015

Driftwood es una palabra de origen inglés que significa madera a la deriva y es el nombre que da título a la muestra de Álvaro Tamarit (Xàvia, 1976) en Set Espai d’Art, donde el rescate de fragmentos y la reutilización se convierten en técnicas de la escultura.

Los elementos encontrados son reordenados, generando una nueva vida a los materiales, este proyecto ofrece a sí una mirada crítica y más objetiva sobre el comportamiento del ser humano con el entorno natural.

“Materiales encontrados en la orilla del mar, piezas de madera encontradas en mi camino diario o donadas por amigos son trabajados mediante procesos constructivos como el encofrado, el ensamblaje y el encolado para así dar forma a las obras definitivas. Además han sido cortadas, talladas, lijadas y pulidas sutilmente a mano para darles un mejor acabado intentando que conserven la esencia que la propia deriva les ha conferido”.

“Uno de los motivos que me impulsa a trabajar con madera erosionada y a construir objetos funcionales es el hecho de invitar al espectador a disfrutar del contacto directo con los elementos que conforman la exposición, dándoles plena libertad a la hora de sentir las formas con el tacto. De este modo podrán contemplar las obras no tan sólo con la mirada, sino sintiendo la superficie suave y pulida de la madera, fruto de la fricción del tiempo y del trabajo humano”, según explica el propio artista.

Esta exposición agrupa dos series de piezas, instalaciones y objetos funcionales realizados por el artista en Cambridge, U.K. y en su estudio de Jávea (Alicante).

Obra de Álvaro Tamarit.

Obra de Álvaro Tamarit en la exposición Driftwood. Cortesía de Set Espai d’Art en Jávea.

Kir Royal se llena de Ausencias

Ausencia. Gil Gijón, Carlos Sagrera y Josep Tornero
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: viernes 29 de mayo de 2015, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

La galería Kir Royal presenta la exposición colectiva  ’Ausencia’ con las obras de los artistas españoles Gil Gijón Bastante, Carlos Sagrera y Josep Tornero. A través de técnicas y metodologías diferentes, los tres artistas abordan el tema de la ausencia concebida como pérdida, falta, o simplemente como recuerdo y memoria.

La exposición abre con los lienzos de Carlos Sagrera (Madrid, 1987), que proyectan al visitante en las estancias de la casa de sus abuelos, vacía tras su desaparición. A partir de unas fotografías de los años setenta, el artista empieza a realizar una reconstrucción pictórica de los espacios en los que ha crecido. Utiliza el material fotográfico como documentación y como catalizador de su memoria, recuperando un pasado individual que de alguna forma puede llegar a conectarse de manera colectiva dentro de un marco geográfico temporal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

¿Qué es lo que queda del pasado en estos espacios ahora vacíos? Mediante el material fotográfico que ha ido encontrando y realizando posteriormente sobre la casa, Sagrera trata de recomponer desde un punto de vista personal la idea de la pérdida, el duelo, el refugio… Le interesa entrar en la vida privada para llegar a lo que se oculta a conciencia, lo que permanece dentro, detrás de lo que vemos a primera vista y no se deja ver, lo siniestro, los espacios que comienzan en los límites de la imagen.

La memoria y el paso del tiempo son dos factores que producen inquietud al artista, es por ello que comienza a trabajar con esta reconstrucción como con un sentido de “frenar” ese desarrollo natural y la pérdida del espacio haciéndolo imagen. Para ello ha ido buscando diferentes formas de representar el olvido, las alteraciones y alucinaciones de la memoria, las huellas del paso del tiempo, las marcas de los objetos que ya no están… La negación a representar figuras humanas dentro de los espacios viene dada por el hecho de que generalmente el espacio permanece tras la desaparición de éstos.

Obra de Josep Tornero en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Josep Tornero en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Seguidamente se encuentran los cuadros en blanco y negro de Josep Tornero (Valencia, 1973). Se trata de fragmentos, pinturas que representan manos como en la serie Fighters (Luchadores) o sábanas abandonadas como en la serie Phantoms (Fantasmas). A través de las imágenes que de alguna manera quedan en nuestra memoria, a través de la lectura de algún poema o algún escrito que haya podido hacer surgir una imagen interna… a través de todos estos filtros, se van materializando las imágenes que después el artista desarrolla.

Es la imagen la que motiva a Tornero a pintar. La obra de este artista combina con maestría la belleza, el rigor intelectual y, sobre todo, el medio para dotar de simbolismo a la imagen creada. Una atmósfera personal invade cada cuadro, consiguiendo que el espectador se exija una segunda mirada que descubre una belleza ideal que se manifiesta en composiciones que conjugan lo contemporáneo con lo clásico.

Josep Tornero aborda su obra de manera lenta, meditada y laboriosa, captando con el modelo un diálogo que es reflejo de la fuerte tensión psicológica del momento. Las composiciones vienen cargadas de un dramatismo tan inquietante como bello. En su obra es central el tema del cuerpo humano, aunque se trate simplemente de fragmentos o huellas que, como tales, evocan el tema de la memoria. Recuerdos que remiten a un pasado en el que estas manos lucharon y estas sábanas acogieron cuerpos, historias y relatos apenas citados como dejando un halo de misterio. El cuerpo humano contiene una potencia visual que acaba por atrapar y es potencialmente un elemento de comunicación. No hacen falta excesivos discursos cuando una obra se centra en el cuerpo, rápidamente empatiza con el espectador, dice seguramente mucho más de lo que el artista pretende representar.

Obra de Gil Gijón en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Gil Gijón en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Finalmente, las obras en polvo de Gil Gijón Bastante (Puertollano, Ciudad Real, 1989) tratan también el tema de la identidad, la memoria y el paso del tiempo. El polvo y la pelusa de una casa está formado por infinidad de partículas que provienen de la suciedad que arrastramos bajo nuestros zapatos, la polución del ambiente, el desgaste de los objetos que tenemos en casa, fibras de la ropa que usamos y un tanto por ciento de la piel muerta y desechos de las personas que viven allí.

Nada, según el artista, puede representar mejor que eso la degradación continua que produce el tiempo. A raíz de ahí Gil centra su atención en la memoria, en reconstruir el recuerdo a partir de ese excedente que la acción del tiempo va dejando como rastro. Él comienza su trabajo rescatando fotografías antiguas de álbumes familiares, instantes cargados de huellas, reproduciéndolas empleando simplemente un adhesivo y el polvo recogido de los hogares de las personas allí representadas.

Se trata de retratos minuciosos en los que poco a poco el autor va dándole forma al polvo hasta configurar el claroscuro de la fotografía lo más fielmente posible al original para no alterar el recuerdo que encierra. Somos polvo, o solamente sombra como la que proyectan las ultimas obras “invisibles” de Gil.

El artista se acerca así a las practicas anti-visuales del arte, en una obra tan frágil que roza lo efímero, pero de una forma que incluso minado por su propia fragilidad o desaparición, no parece escapar de la paradoja inicial de lo efímero en el arte. Una paradoja que apunta explícitamente a como lo efímero desea aun así durar para siempre. Pretende provocar una reflexión acerca de la caducidad de la materia y del ser, apelando para ello a la memoria y a la identidad.

Obra de Carlos Sagrera en 'Ausencias'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Isidro Ferrer y su poesía de lo banal

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer
Set Espai d’Art
Plaza Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 12 de junio

‘Naturaleza Nómada’ es la primera exposición individual en Set Espai d’Art de Isidro Ferrer (Madrid, 1963). Ilustrador y diseñador por devoción, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.

Obra de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de su serie Cuaderno de Vacaciones, de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Isidro es un creador de poesía visual, en sus trabajos las imágenes juegan con distintos sentidos, plantea una mirada sorprendida hacia lo cotidiano para descubrirnos fragmentos de la realidad muy familiares y reconocibles para todos, al tiempo que intensamente extraños.
‘Naturaleza nómada’ es un juego, que partiendo de formas azarosas recuperadas de piezas creadas con un fin utilitario o decorativo, pero en cualquier caso inservibles, pretende a partir de la manipulación mínima antropomorfizar lo abstracto y dotar de carácter humano a lo banal.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Junto a ‘Naturaleza nómada’ presentamos ‘Funny farm’ creada para Luzifer y que es una colección que nace del mismo juego de traslación de la forma abstracta a la concreta intentando usar el mínimo número de elementos posibles para que aparezca lo sugerido.
Isidro Ferrer es premio Nacional de Diseño (2002), Premio Nacional de ilustración (2006), y desde el año 2000 es miembro de la Alianza Gráfica Internacional (AGI).

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Posibles clasificaciones del libro de artista

POSIBLES CLASIFICACIONES DEL LIBRO DE ARTISTA

Una forma inicial de adjetivar un libro de artista, en adelante LA es el número de ejemplares de su tirada. En los siguientes apartados, intentaremos explicar de forma clara y sencilla las diferentes opciones.

Edición abierta.

Las publicaciones de Fluxus y de artistas conceptuales son abiertas, pues en su idea, el libro representa un soporte muy adecuado para difundir propuestas, es una forma de llegar al público. Parte de esas propuestas fomentaban la autorreflexión sobre la propia naturaleza del arte. El concepto desplaza al objeto artístico y el libro editado es un soporte ideal para mostrar sus ideas, convirtiendo esos libros en obras de arte ideológicas.

Boltanski

“Reconstitución de las gestas”, Christian Boltanski. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Para una mayor difusión de sus ideas, lo mejor era llegar a cuantas más personas mejor, por lo que muchas veces las ediciones eran abiertas, es decir se multiplicaban cuando lo requería la situación, abaratando, al mismo tiempo, los precios de su adquisición.

Por lo tanto, la edición abierta de un LA, es aquella que no tiene límite de ejemplares, su vocación es clara: difundir la obra lo máximo posible.

La edición numerada y firmada.

Es una de las posibilidades más frecuentes entre los LA editados. La edición tiene que estar, como hemos dicho, controlada en todos sus aspectos por el artista para que el resultado sea su obra personal.

El número de ejemplares suele ser reducido y en ellos debe identificarse y especificarse la información con que se ha realizado. Cuantos más datos más transparencia. La técnica con que se ha realizado, el tipo de papel utilizado, el gramaje, es importante especificar si se compone de litografías, serigrafías, etc. En cada ejemplar estará la firma del autor y una numeración que indica exactamente el ejemplar de la tirada.

La granada transformada, A. Gorafe.100 ejemplares

“La granada transformada”, A. Gorafe.100 ejemplares. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los libros seriados suelen estar realizados de varias formas: manualmente, haciendo, una a una  copias de un primer modelo inicial, o autoeditados, mediante  técnicas de reproducción artísticas, como la serigrafía o impresoras o fotocopiadoras de fácil manipulación personal que permitan repetir el ejemplar inicial.

También puede retocarse manualmente cada ejemplar, uno a uno; por todo ello los libros seriados suelen tener un escaso número de ejemplares que se numeraran como en el caso anterior.

"Edoi" José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

“Edoi”, José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

El libro como ejemplar único es el que concede y da fuerza a la conocida denominación “libro objeto”, en cuyo caso, el LA, en este caso, ni se edita ni se multiplica de ninguna manera, es una obra única.

Es en éste último caso en donde se pueden aplicar técnicas artísticas con mayor libertad de experimentación, pintura, collage, incisiones, gofrados, perforaciones, etc., siendo fácil encontrar soportes muy variados para su realización como fruto de una mayor libertad creativa, ya que no se tiene en cuenta la posibilidad de que vaya a ser reproducido mediante una edición, y por lo tanto, no hay límites. Se trata de la opción a la que más fácilmente puede acceder un artista plástico a la hora de plantearse la realización de un libro, y se describe simplemente como obra única o ejemplar único.

"Blue", José Emilio Antón

“Blue”, José Emilio Antón, ejemplar único. Imagen cortesía del artista

OTRAS CLASIFICACIONES

Intentar clasificar y definir todos los diferentes tipos de LA es pretender un imposible, es algo que tanto Ángel Sanz como yo mismo teníamos claro, pues tratar de diseccionar todas las posibilidades y sus variantes representaría un trabajo que no podría abarcarlo todo, a pesar de ello, nos atrevimos a plantearlo en un libro.

La editorial LUPI y su editor, que forman parte de una asociación cultural del mismo nombre, creada para experimentar y difundir la parte del arte actual más minoritario: el Mail Art, el arte de acción, la poesía experimental, etc., fue la que nos encargó la realización de un libro divulgativo sobre los LA. Aceptamos el reto de enfrentarnos a lo imposible, a la clasificación de los LA; porque aún sabiendo lo quimérico de la tarea pensamos que tal vez fuera útil iniciar ese camino que podría abrir la visión sobre estas obras no solo a los profanos, sino que, tal vez, daría más ideas a los que se iniciaran en la creación de libros. Nuestra intención no era encasillar, ni ordenar definitivamente, y mucho menos dogmatizar sobre el tema, sino reflexionar sobre la variedad del mundo de los LA.

El libro se editó con el curioso título de: EL LIBRO DE LOS LIBROS DE ARTISTA. Guía de campo de este nuevo género. Un acercamiento multifocal, con diversas propuestas para la clasificación de ejemplares.

Nada más entregar el original, acuciados por el editor, ya se nos habían ocurrido muchas más de las 72 propuestas descritas, pero había que entregar al editor el texto en el tiempo acordado. A las 72 propuestas corresponden 72 LA reales de 20 artistas diferentes que componen una muestra itinerante.

En el análisis inicial de los diferentes LA que hemos podido estudiar, se apreciaba la utilización de todo tipo de materiales desde el barro a los soportes digitales; todo tipo de formas, desde tablillas vegetales unidas, hasta los propios libros editados; todo tipo de técnicas artísticas y además libros participativos, de instrucciones, efímeros, comestibles… o libros instalación. En fin una tarea dificil a la que enfrentarse, pero muy enriquecedora.

Felipe Ehrenberg, nos escribió desde Sao Paulo, diciendo:

“Este libro reúne datos sobre el género, brindando información en torno a la libertad creativa que se dan los artistas para aplicar las más variadas técnicas y oficios. Difícil, que no imposible, clasificar y definir los diferentes tipos de Libros de Artista que surgen todo el tiempo. Por algo se empieza. Para eso, este libro es imprescindible”.

Palabras alentadoras como las de Felipe Ehrenberg nos dieron ánimo para seguir analizando los LA.

En cuanto a la descripción de las tipologías, lo primero y básico es la FORMA.

A lo largo de la historia, el soporte de la escritura evoluciona adoptando diferentes formas. Alrededor del año 1.200, en las bibliotecas de Fez, Gaza o Damasco coexistieron simultáneamente rollos, códices, libros en papiro o pergamino. Estas posibilidades, y  otras muchas, han permitido la transmisión del saber en cada época y, ahora, pueden ser revisadas por los creadores de LA. Empezamos, pues, ésta posible clasificación atendiendo a la forma adoptada por el libro.

Tablillas:

Es uno de los formatos más antiguos usados para la transmisión de ideas. Soporte de escritura fueron las placas de bambú, madera, hueso, concha, arcilla o metal cubiertos en ocasiones de cera, barniz, yeso, y otros materiales.

Las tablillas de barro cocido sumerias, con incisiones de escritura cuneiforme se sitúan

en el inicio de la transmisión escrita de datos. Sobre tiras de bambú unidas entre si, por finas cuerdas, se escribían epopeyas, en lengua brahmi, en el sur de la India

Las tablillas son una de las formas actuales también para la realización de LA.

"Apuntes hermeticos", Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Apuntes hermeticos”, Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Rollo:

El rollo, que podía ser de diversos materiales flexibles, escritos o pintados, ha sido usado en diversas culturas, desde las orientales como Japón o China a Egipto o Roma, y hemos identificado dos variantes posibles:

Rollo anopistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada sólo en una de sus caras.

Rollo opistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada por las dos caras del rollo.

El rollo se producía alrededor de un eje que podía ser de madera o metálico y en el caso de ser carta o comunicado se sellaba con el lacre y sello de quien enviaba el comunicado. Ejemplos de obra contemporánea son Roll poster de Sanguinetti (1980), un rollo impreso en serigrafía con 40 ejemplares, y en España, Genomatría de Eduardo Scala o Obertura -realizado por quien suscribe- en un rollo de música para gramola antigua reutilizada (7 m. de longitud).

"Obertura", José Emilio Antón. Cortesía museo de Ourense.

“Obertura”, José Emilio Antón. Imagen cortesía Museo de Ourense.

También son rollos de gran importancia en la historia los Torah de la cultura hebrea, algunos con importantes protecciones de gran valor artístico. Estos rollos se custodian en compartimentos especiales de las sinagogas de todo el mundo orientadas hacía Jerusalem y durante su lectura los varones tienen que ir con la cabeza cubierta.

Desplegable.

Al abrirlo se puede desdoblar en diversas direcciones por los diferentes plegados no uniformes. Algunos libros desplegables pueden estar pensados para situarse en paramentos verticales, funcionando a modo de cuadro.

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“Alejandrina”. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Desplegable en acordeón.

Es el libro que despliega sus páginas dobladas normalmente de forma uniforme, en una sola dirección, este plegado de páginas se asemeja al instrumento musical llamado acordeón, de donde toma su nombre.

Ya hablamos anteriormente, -refiriéndonos al Mail Art- que este formato servía para hacer una obra colectiva mediante el envío de una obra a un artista para que éste pudiera añadir una nueva obra para enviarla al siguiente artista, y así sucesivamente hasta formar un desplegable múltiple de imágenes de diferentes artistas.

Se trata de una fórmula práctica y sencilla, y es muy frecuente en los artistas que pretenden realizar un proyecto colectivo.

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“Bodegón”, Equipo Crónica. Imagen cortesía Biblioteca Nacional.

Pancarta.

Superficie flexible y bidimensional de gran formato que transmite un mensaje claro y directo.

Aplicado a los LA, serían aquellos que transmiten sus propuestas plásticas en superficies bidimensionales de dimensiones superiores a lo normal.

Códice.

Varias hojas de forma cuadrangular unidas entre si por uno de sus lados, la forma de ésta unión da lugar a los diversos tipos de encuadernación.

El voluminoso papiro dejó paso a las hojas de pergamino cosidas, al estilo de los codex romanos, por un lateral, dando inicio al libro normalizado.

El códice se impuso en occidente desde la edad media y ahora es la forma más usual del libro en todo el mundo.

Silueteado.

Olvidando el tradicional formato rectangular, el libro es recortado de diferente forma adoptando la imagen externa deseada por el autor.

Hay formatos triangulares o pentagonales, las esquinas pueden estar redondeadas o adquirir formas complejas, pero por regla general uno de los lados posibilita su apertura y funcionamiento.

Pop up.

Dentro de los libros editados existen los que en la arquitectura interior de sus páginas permiten juegos de movimiento o desarrollos tridimensionales que salen del formato inicial normalizado. Existen muchos ejemplos en los cuentos infantiles. Para niños y para adultos los libros de David A. Carter, como “El 2 azul”, o “El punto rojo”, son un prodigio de imaginación y pueden considerarse LA editados.

El artista chileno Pedro Núñez, cuya obra “De un barrio a otro”, es un ejemplar único que doblando las páginas en pop-up y recortando por medio de cientas de incisiones crea una escultura tridemensional, o en Cuaderno leído I, en la que partiendo de un cuaderno Moleskine interviene con técnicas de origami y pop-up.

"Física", Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

“Física”, Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

Caja-Contenedor.

Caja receptora de elementos bi o tridimensionales que pueden estar sueltos o unidos y permiten una lectura continuada como si de páginas se trataran.

Ya hablamos de la gran influencia de Duchamp en este campo, con la utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado, obras como las ya citadas “la Caja verde” y “Boîte-en valise” (1935-1941) y las imaginativas cajas de Cornell.

A las mencionadas, habría que añadir las cajas de Weiner, “Quelques choses” (1992) y “On Kawara 247 mois/247 jours” (1993) y los libros-caja de la española Pilar Lara, recientemente fallecida, con obras como “Fragmentos”, “Mirador al valle” o “Soldadito español”. Es, por tanto, la caja-contenedor uno de los formatos con más posibilidades de asombrarnos.

Libro escultórico.

Se trata de una obra tridimensional que imposibilita la lectura interna para potenciar una lectura global de su aspecto externo, probablemente lo que más cercano al concepto anterior de libro objeto, ya que ha perdido la facultad de mostrarnos las páginas que podría contener y se muestra en definitiva como una escultura.

Como muestra las obras de Joseph Beuys: “Filzpostkarte” y “Holzpostkarte”

Libro Joya:

Su pequeño formato permite su portabilidad, adecuándose, por su aspecto, para ser lucido como una joya. En general, su contenido puede relacionarse con el recuerdo (íntimo, religioso o material).

Son muy interesantes los libros joya de la italiana Elisa Pellacani, como “Icaro”, colgante de plata de 4 páginas de edición abierta.

"Icaro", Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Icaro”, Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Digital.

Para su realización y su lectura son necesarios medios informáticos. El libro, se convierte en un elemento virtual alejado de los soportes físicos tradicionales.

Puede visionarse mediante marco digital, pantalla de ordenador  o proyector.

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Ver artículo relacionado 1: https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

Ver artículo relacionado 2: https://www.makma.net/breve-historia-de-los-libros-de-artista/

Imagen de la portada “MIERDA DE ARTISTA”. Piero Manzoni (constaba de 90 cajitas) La leyenda dice: “Contenido neto 30 gramos, conservada al natural, producida y enlatada en mayo de 1961”.

 

Conferencia de José Emilio Antón, Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014.

Coordinación y adaptación Vicente Chambó.