Un silencio a gritos

Donde germinan los silencios, proyecto comisariado por Irene Ballester
Marie-Pierre Guiennot, Alejandro Mañas, Pepe Beas, Art al Quadrat, José Miguel Abril, Remedios Clérigues y Joan Tosca Cuquerella
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2019

El Centre del Carme Cultura Contemporània de Valencia acoge la exposición ‘Donde germinan los silencios’, una propuesta comisariada por Irene Ballester que busca la recuperación de la memoria histórica desde una perspectiva de género. A partir de la obra de Marie-Pierre Guiennot, y de los valencianos Alejandro Mañas, Pepe Beas, Art al Quadrat, José Miguel Abril, Remedios Clérigues y Joan Tosca Cuquerella, ‘Donde germinan los silencios’ habla de sanación, reparación y construcción de la memoria.

Según Irene Ballester, “el arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres. Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria”.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Desde un punto de vista poético, la exposición ofrece una deconstrucción de esos silencios a partir del arte. A través de diferentes herramientas artísticas, este proyecto quiere dar voz y poner luz sobre la memoria histórica que ha sido borrada y especialmente en el caso de la mujer.

“Esta exposición y este espacio evocador de silencios donde se lleva a cabo, tiene como objetivo mantener viva la memoria, y con ella, abrir políticas del perdón y de la reconciliación que nos permitirán trabajar por alcanzar una sociedad más justa e igualitaria”, explicó Ballester, quien añadió que ““ninguna obra nos dejará indiferente”.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, señaló que “en una semana en la que reivindicamos el papel de la mujer en la sociedad, esta exposición promueve la inquietud, el cuestionamiento del relato hegemónico, ofreciendo nuevos relatos para construir la historia y permitiendo la reflexión”. Las palabras de Svetlana Aleixévich inspiran este proyecto: “Todo lo que sabemos de la guerra, lo sabemos de la voz masculina. Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones ‘masculinas’. Las mujeres, mientras tanto, guardan silencio”.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Mediante diferentes herramientas artísticas, Marie-Pierre Guiennot interpreta de una manera abstracta el dolor y el sufrimiento. Alejandro Mañas evoca los fusilamientos de una forma metafórica. El colectivo Art al Quadrat relata la historia de las mujeres represaliadas por el franquismo y los escarnios públicos a los que fueron sometidas por ser mujeres y por ser republicanas. Las esculturas de Remedios Clérigues están hechas con restos de metralla de la Guerra Civil, “con ello visibiliza los cuerpos de las mujeres convertidos en campos de batalla”, subrayó la comisaria.

Pepe Beas habla del fusilamiento de las personas amadas, mientras que los rostros esculpidos de José Miguel Abril identifican un lenguaje de sufrimiento y angustia, sinónimo de memoria dolorosa. Por último, Joan Tosca Cuquerella habla de cómo la memoria ha sido borrada con el paso del tiempo. “De una manera poética, pone el acento  en la mirada y en el paso del tiempo, donde el olvido y la memoria se reconcilian para que nuestros ojos puedan ver y entender lo que se vio y se llevó a cabo en tiempo convulsos llenos de represión”, precisó Ballester.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme

Pérez Pont recordó la implicación del Consorci de Museus por la igualdad de género y anunció que próximamente se pondrá en marcha la segunda edición de los proyectos de investigación resultantes de la convocatoria ‘Reset’ de relecturas de género y multiculturalidad. También apuntó que “si en su primera edición se revisaron las colecciones de los museos de Bellas Artes de Castellón y de Alicante, en esta ocasión los proyectos analizarán desde la perspectiva de género los fondos del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerní de Vilafamés y del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante”.

El proyecto ‘Donde germinan los silencios’ nace en 2017 en Aragón, en colaboración con el Gobierno de Aragón, la Fundación Santa María de Albarracín, la galería Coll Blanc Espai d´Art y con la Asociación Pozos de Caudé. La Asociación Pozos de Caudé recuerda cada año a los 1.005 fusilados durante la Guerra Civil española y sepultados en fosas comunes en este paraje cercano a la ciudad de Teruel.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La mirada libre de Agnès Varda

Agnès Varda, la mirada lliure
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 26 de enero al 19 de mayo de 2019

La Filmoteca de Valencia presenta el ciclo ‘Agnès Varda, la mirada lliure’, en el marco de su colaboración anual con Donostia Kultura. Después de los ciclos organizados en 1998 y 2012, la Filmoteca vuelve a prestar atención a una de las realizadoras más destacadas del cine europeo y una de las pioneras del cine feminista. ‘Agnès Varda, la mirada lliure’ podrá verse en la Sala Berlanga del 26 de enero al 19 de mayo.

Fotograma de 'Murs Murs', de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Fotograma de ‘Murs, murs’, de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Compuesto por ocho largometrajes y cinco cortos, el ciclo se inicia el sábado, 26 de enero, a las 18 horas, con la proyección de ‘Murs, murs’ (1980). Ensayo fílmico sobre los murales de la ciudad de Los Angeles, la película es también un retrato de la vías de expresión de la cultura chicana y una aproximación a la multiculturalidad de la ciudad californiana.

El ciclo incluye las tres películas que Varda dirigió en Estados Unidos y los retratos que dedicó a su pareja, el cineasta Jacques Demy, a la actriz Jane Birkin y a la escritora Elsa Triolet. También figuran los audaces ensayos fílmicos que rodó, ya en el nuevo milenio, en los que utilizó la tecnología digital con la cual ha conseguido un grado mayor todavía de libertad expresiva.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vinculada en sus orígenes a la ‘nouvelle vague’, Agnès Varda (Bruselas, 1928) ha realizado siempre un cine muy personal, entre la experimentación vanguardista y el ensayo documental, pero con un tono realista y una clara intención social. La cineasta lleva seis décadas realizando un cine que transgrede las fronteras entre documental y ficción mucho antes de que hacerlo se convirtiera en tendencia.

Su trayectoria cinematográfica ha sido reconocida en numerosas ocasiones y entre los premios que ha obtenido figura el León de Oro del Festival de Venecia por ‘Sin techo ni ley’ (1985) y el César por su biografía documentada en ‘Las playas de Agnès’ (2009). En 2017 recibió el Oscar honorífico por su carrera.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

“Si una calla, todas sangraremos”

Otredad y feminismo en ‘Speculum’, de Sükran Moral

Entramos a una sala iluminada y encontramos a una mujer tumbada en una camilla de reconocimiento ginecológico: el torso y cabeza cubiertos con un plástico y los pies –adornados por un elegante calzado de tacón– ya apoyados en los estribos; entre sus piernas abiertas reposa un televisor por el que van circulando imágenes que parecen arbitrarias y sin sentido, en una constante vorágine y caos.

No, no nos encontramos en un sueño propio del automatismo psíquico, si no que hemos entrado en el reivindicativo y fascinante universo de la artista turca Sükran Moral; específicamente, en una de sus más conocidas performances, ‘Speculum’, que repitió y reinventó entre los años 1996 y 1997 y que me dispongo a explicar en las siguientes líneas desde el principio del feminismo y la otredad, un rasgo, este último, que a menudo hemos eludido desde nuestra acomodada idiosincrasia occidental.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

La primera de esta provocadora serie fue ‘Speculum Rosso’, expuesta en el Studio Oggetto de Milán en 1996, cuyas imágenes correspondían a entrevistas y programas en los que se hablaba de homosexualidad, del placer femenino y la necesidad de romper los tabús, para terminar con una pantalla en rojo mantenida durante 60 segundos antes de recomenzar la emisión; dicha lámina simbolizaba la sangre femenina, que nos persigue constantemente a lo largo de nuestra vida y evolución como mujeres: desde la pérdida de nuestra virginidad (rotura del himen), pasando por la menstruación, el parto y finalizando en el (por desgracia, tan universal) feminicidio. Moral muestra que la vida de la mujer está rodeada por la violencia y la sangre incluso desde un punto de vista metafísico, ya que se le exige la adopción de un rol inferior al hombre y cualquier intento de ruptura de esta otredad es castigada con el ataque físico y psicológico. En palabras de la propia artista, “a la mujer se la desangra desde que nace hasta que muere”.

Pero, ¿por qué utilizar un televisor? No sólo se trataba de la interacción y el dinamismo de las imágenes con el espectador, también redundaba en la importancia de este electrodoméstico indispensable en cualquier hogar –fuera este occidental u oriental–. El televisor, que era un artilugio extraordinario, ofrecía información al público que lo observaba y, del mismo modo, Moral parte de su sexo (establecido como un instrumento de valor inferior) para ofrecer una revelación al mundo. Según la propia artista, “la historia del arte está hecha toda de hombres y penes, ¿por qué no comenzar a darle primacía a las vaginas, ese eterno olvidado? (…) La sociedad tiene un odio particular hacia las mujeres y las niñas; es hipócrita y medieval. Temen el orgasmo femenino. Temen a las mujeres que tienen relaciones sexuales, y más a las mujeres que han estado con muchos hombres y lo han disfrutado”.

Moral trata de establecer una conversación entre su cuerpo (en una situación de indefensión) y el cuerpo del público asistente, los espectadores, que reaccionan escandalizados o curiosos. Como diría Susana Sanz, “suscriben el espectáculo y la representación que se hace de sí mismos como algo normal, de manera que el uso del propio cuerpo es la vía que tiene el individuo/artista para revelarse”.

De este modo, Moral pasaría de ser “el bárbaro”, el Otro, a ser el dominador de la otredad, empleándola en su propio beneficio para transmitir un mensaje, precisamente como nos revelan Edward W. Said en ‘Orientalismo’ y Homi K.Bhabha en ‘El lugar de la cultura’. Dado que la artista redirecciona la visión, el objeto de contemplación que satisface la curiosidad exótica colonizadora ya no será “el bárbaro”; el que era considerado el Otro es el que pasa a controlar la mirada, objetualizando al que tradicionalmente se creía en su derecho de observar. De esta manera, se cumplen las peores pesadillas del colono/hombre que reacciona con la amenaza o la indignación.

Imagen de 'Speculum & Obitorio', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Obitorio’, de Sükran Moral.

En su primera reinvención de esta pieza, ‘Speculum & Obitorio’, expuesta en 1997 en el Museo Laboratorio di Arte Contemporánea (MLAC) de Roma, Moral sustituye las imágenes de entrevistas y programas televisivos por escenas de sus propias performances, incluyendo ‘Hamman’, una performance realizada en 1997 en una sala de baños turca para hombres, en la que entró a pecho descubierto para fotografiarse ante la estupefacción y horror de los usuarios. No dudó en aumentar la provocación de estas estampas al incluir un burdel, un hospital psiquiátrico para mujeres y un lugar destinado al acondicionamiento de cadáveres para su posterior sepelio; de esta forma, Moral establece una relación entre el nacimiento, el placer, la muerte y el entierro, que trata de causar repulsa en quien observa la pieza.

Y a estas alturas seguramente podrías preguntarte, querido lector… “¿por qué esta relación?” En su novela ‘Apocalypse’, Sükran Moral traza una línea paralela entre el proceso de creación de una idea y la maternidad que resulta muy aclaratorio: “El nacimiento de una idea es como el alumbramiento de un niño, ambos han surgido del placer de la madre, pero tan sólo el segundo es respetado y aceptado por la sociedad. El primero, por desgracia, está condenado al rechazo y la sepultura”.

Además y, precisamente, como dijo en una de sus entrevistas, este es su tema favorito: el poder y las mujeres. “Porque el poder siempre somete a las mujeres. Si sometes a las mujeres, has sometido a la sociedad. Un hombre puede decir que la mujer lo había provocado y se le aplicarán atenuantes. Matar a una mujer sale barato. Nos estamos alejando de la ciencia, la cultura, estamos abrazando las ideas del Medievo, la mediocridad. Ahora, si una mujer está embarazada, desde el hospital se lo hacen saber a su marido o sus familiares para que impidan que aborte… Están creando otro modo de ver, contrario a la libertad de las mujeres”.

Imagen de 'Speculum & Istanbul', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Istanbul’, de Sükran Moral.

La segunda y última reinvención de este trabajo no tarda en aparecer; será ‘Speculum & Istanbul’, creada para la 5º Bienal de Estambul, en 1997. Su novedad aquí será el uso de unos zapatos de salón con un tacón mayor y la colaboración de dos ayudantes, ataviadas con ropa interior negra y un plástico fino de alimentación semitransparente; la labor de ambas será mantener fija en todo momento la lona que cubre el torso de la artista.

De las tres piezas, esta fue sin duda la más criticada, ya que trataba de reflejar (en las figuras de las dos jóvenes señoritas) el apoyo social a la marginación y discriminación, mostrando la conformidad y felicidad de una juventud que ve natural ofrecer la parte inferior de su cuerpo y cubrir aquellas características que la sociedad no admite en una mujer, como puede ser la identidad. El concepto de identidad y mimetismo, sin duda, podríamos relacionarlo con la obra de Homi K. Bhabha, ya que para el colono “un negro siempre será un negro y una mujer siempre será una mujer”. Piel y sexo son características de otredad evidentes que permiten establecer autoridad por medio del estereotipo, lo que nos lleva al falso intento de mimetismo (“que no es la simplificación de una falsa impresión, si no la negación de la comparación”) y al intento de destrucción por medio de la burla o la amenaza.

La feminidad es la única característica que la sociedad acepta en una mujer, y es por ello que Moral plantea su sexualidad desde una camilla ginecológica. En palabras de la propia artista, “en la tabla de ginecología no puedes posar mientras das a luz, no puedes ser femenina. Este trabajo, que avergüenza a los espectadores, en realidad enfatiza el voyeurismo de la comunidad, que nos ve como meros objetos de deseo o fábricas de niños. Si tenemos cualquier objetivo a mayores, la sociedad se encarga de taparlo”.

Quisiera introducir aquí dos conceptos que me parecen muy esclarecedores e interesantes, y son los de Enrique Dussel y Karen Culcasi, que establecen la necesidad del artista Otro por emplear esa otredad que se le ha impuesto para diferenciarse de la sociedad y reivindicar una situación de equidad. Por un lado, está la consideración de Enrique Dussel en ‘Europa, modernidad y eurocentrismo’, que nos presenta cómo reacciona el público que está fuera de esta otredad, viendo que “el bárbaro” (en este caso, la mujer) se está oponiendo al sistema y proceso establecido, y convirtiéndose en un obstáculo que debe ser erradicado (“bien por medio de la violencia, si fuera necesario”, bien por medio del olvido: si no se habla de la pieza o de la artista, su labor no se expande y no puede afectar al entramado social).

Por otro lado, Karen Culcasi menciona en ‘Constructing and Naturalizing The Middle East’ que es inviable que “justifiquemos la otredad por medio de nuestra supuesta superioridad, dividiendo el mundo en parcelas de otredad imaginaria, y esperar no sólo que lo acepten, si no que no haya movimientos en contra’, como el que encabeza, por medio de la expresión artística, Sükran Moral.

Por último, comenta la artista que su trabajo no es distinto del de Courbet o el de Duchamp, solo que de haber nacido varón la reacción popular sería otra: “Si un hombre fuera el artífice de mi obra, probablemente todos estarían aplaudiendo; pero esta es una sociedad machista, desde sus políticos hasta las personas más influyentes en el arte”.

Si trasladamos estas palabras a la lectura de Hal Foster en ‘El retorno de lo real’ y a su consideración del artista como etnógrafo, como vividor y transmisor en primera persona de los acontecimientos, la obra de Moral cobra un sentido histórico a mayores. Nos dice Foster que “el artista debe conocer la estructura e historia de cada cultura en profundidad, para que su mensaje sea coherente”, y nadie mejor que Moral, que sufrió maltrato por su condición como mujer, para narrar y dar constancia de estos hechos sin caer en el “narcisismo y hermetismo” del que ya nos advertía Walter Benjamin.

El trabajo de Sükran Moral refleja una otredad que a menudo evitamos, demasiado enfocados en considerar al ente Otro como el varón de color de mediana edad al que la vida en Occidente le resulta pesarosa y compleja, mientras el Yo acomodado responde a otro macho de mediana edad, en este caso de raza caucásica. La mujer es la gran olvidada por el Nosotros y el Vosotros, el objeto de adoración cuyo mutismo continuado conviene a una sociedad que involuciona por miedo a perder su única herramienta de control: el poder. Y que, evidentemente, resulta mil veces peor en los países orientales, donde una niña recién nacida es una carga hasta que ovule y pueda ser empleada como objeto de negociación en un matrimonio arreglado.

La reinvención de sus piezas nos lleva a la mismísima reinvención de la mujer a lo largo de la historia, que, pese a las adversidades y dificultades, trata de abrirse paso y reconducir su destino fuera del fetiche y las condiciones del heteropatriarcado. La mujer no se rinde, se exhibe, se sitúa al nivel del hombre y desafía los criterios impuestos empleando su propia otredad, igual que el varón negro de Frantz Fanon quiere dejar de ser esclavo y comenzar a ser amo utilizando aquello que lo hace diferente.

Sükran Moral establece un puente entre Ellas y Nosotras que debería haberse forjado en los albores del feminismo, pero cuya incorporeidad social nos cegó abruptamente; nos grita que estamos juntas en este movimiento, que las divergencias del juicio itifálico entre las necesidades de las mujeres orientales y las occidentales son nimias, que en la práctica todas somos víctimas potenciales de la violencia de género, y que “si una calla, todas sangraremos”.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

Tamara Iglesias

Valie Export y el goce femenino

The practice of love, de Valie Export
Dentro del ciclo ‘El cos com a arma’
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Martes 6 y miércoles 7 de marzo de 2018

“Texto de placer: el que contenta, colma, da euforia; proviene de la cultura, no rompe con ella y está ligado a una práctica confortable de la lectura (intriga de predestinación). Texto goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone en crisis su relación con el lenguaje”.

Esta cita de Roland Barthes de su libro libro ‘El placer de texto’ deja en evidencia los efectos de la escritura en aquel que la recorre. Los textos de la emblemática artista feminista Valie Export movilizan cierto goce tanto en su forma, como en su contenido.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

El espectador de cortos y performances como ‘Man&Woman&Animal’ (1970), ‘Remote…Remote…’ (1973), ‘Syntagma’ (1984), ‘Tapp und Tastkino’ (1968), ‘Hyperbulie’ (1973), ‘Adjunt dislocations’ (1973), ‘The voice as performance, acta and body’  (2007) o de sus dos experimentales largometrajes, ‘Invisible Adversaries’ (1977) y ‘The practice of love’ (1984), será desbordado por el brío gozoso de las texturas y narrativas de estos. Y será a través de ese brío por donde penetre, como señala Barthes, la ideología. Y la ideología que hace penetrar con fuertes oleadas Valie Export es la ideología feminista, tal y como ella manifiesta.

“De alguna manera me enteré por revistas y periódicos que existía algo llamado feminismo, en concreto por medio de revistas americanas. (…) Me puse a trabajar sobre la manera en que la Historia del Arte muestra los comportamientos femeninos, en cómo trata a las mujeres o los temas femeninos. A través de ello pude hacer que mi arte llevase un mensaje social”.

Fotograma de 'Invisible adversaries', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Invisible adversaries’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export, a través de diferentes técnicas artísticas, performance, cine, fotografías, dibujos, instalaciones y vídeos, tiene la voluntad de cuestionar el rol de la mujer, del cuerpo femenino, tal y como ha sido pensado, representado por el arte y la sociedad patriarcal. Un cuestionamiento que lleva a la agresión y a la provocación, tal y como ella declara: “Yo inserto el sujeto femenino dentro de las estructuras masculinas de poder. La penetración, la agresión y la provocación son todavía importantes elementos del arte dramático, porque ellos retan el diálogo y la discusión”.

La penetración, la provocación y la agresión son las técnicas dramáticas para poner en un “estado de pérdida y desacomodar” al lector de su obra; a la vez que para tambalear -deconstruir- los  “fundamentos  culturales, históricos, psicológicos”, con respecto a la representación de lo femenino y de la mujer.

Igual deberíamos pensar que la provocación y la agresión, esas técnicas dramáticas de la obra de Valie Export, evidencian además un cierto deseo femenino. Un deseo que hace huella en el goce del propio cuerpo femenino.

Su obra no sólo habla desde la conciencia ideológica de la crítica feminista de la artista, sino también desde la lengua inconsciente del sujeto artista. Y será esa lengua la que hace que la obra de Valie Export rasgue los velos de la máscara femenina, para mostrar un cuerpo femenino descarnado en su goce.

Fotograma de 'The practice of love', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘The practice of love’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Begoña Siles

Dirección femenina: coraje de mujer

La librería, de Isabel Coixet (Goyas a Mejor película, dirección y guión adaptado)
Verano 1993, de Carla Simón (Goyas a Mejor dirección novel, actor de reparto y actriz revelación)
Premios Goya
Sábado 3 de febrero de 2018

“Lo que más valoro de un ser humano es la virtud que comparte con dioses y animales: el coraje”. Estas son las palabras del Sr. Brundish, personaje de ‘La librería’, que dirige a su interlocutora la Sra. Green, protagonista de la película, para añadir a continuación: “Y usted Sra. Green posee esa cualidad en abundancia”.

Fotograma de 'La librería', de Isabel Coixet.

Fotograma de ‘La librería’, de Isabel Coixet.

Y verdaderamente hay que tener mucho coraje no sólo para abrir una librería en un pueblo pequeño de la costa norirlandesa en los años cincuenta, sino también para colocar en el escaparate y recomendar abiertamente la lectura de la polémica obra de Vladimir Nabokov, ‘Lolita’.

Un estado de ánimo que comparte Frida, la niña protagonista de la opera prima, ‘Verano 1993’, de Carla Simón. En ella, relata el valor de la citada Frida, una niña de seis años, para adaptarse a su nueva vida tras la muerte de su madre. ‘Verano 1993’ narra la experiencia de un duelo vivido con llanto silencioso, inocente y valiente.

Fotograma de 'Verano 1993', de Carla Simón.

Fotograma de ‘Verano 1993’, de Carla Simón.

Oda a la creación

‘La librería’ y ‘Verano 1993’ son una oda al coraje para vivir, para creer y crear en la vida. Un coraje que las dos directoras han transmitido a sus personajes femeninos y a sus respectivas historias. Un coraje exhalado de la intensa y personal mirada creadora de ambas realizadoras. Así, la experimentada mirada de Isabel Coixet -16 películas reconocidas y premiadas a nivel nacional e internacional- y la novel de Carla Simón han conseguido conmover al público, a los miembros de la Academia de Cine español y a los miembros de los jurados  de diversos festivales.

Un impetuoso valor creativo que supera cualquier impedimento que la industria cinematográfica pueda imponer a las mujeres, demostrando que  cuando la creación está adherida a las entrañas angustiosas del creador, ésta consigue derribar todas las barreras hasta ofrecer la obra al mundo.

Ahora bien, se deberían impulsar ciertas políticas sociales, económicas y educacionales para que ese tránsito sea menos abrupto y el camino de la creación fuese menos intrincado y más llano en su andadura. De ese modo, probablemente, más mujeres se animarían a adentrarse por esa senda de la creación y, con ello, quién sabe, tal vez habría más mujeres nominadas y galardonadas en los festivales.

Fotograma de 'La librería', de Isabel Coixet.

Fotograma de ‘La librería’, de Isabel Coixet.

Begoña Siles

Confesiones matrimoniales

Ciclo Cine y Mujer. Grandes Directoras del Cine Español
Organiza: Junta Municipal de Ruzafa.
Colabora: Imprevisual Gestión Cultural
Función de Noche, de Josefina Molina
Imprevisual Galería
C / Dr. Sumsi, 35. Valencia
Jueves 6 de octubre, 2016, a las 19.00h

“Esta tarde Juana me ha dejado en la puerta del teatro. Sin avisar, hoy miércoles 16 de septiembre, Daniel ha venido a verme. Hacía por lo menos un año que no nos veíamos. Pasó al camerino entre función y función. Y mientras yo cenaba, hemos hablado. Hemos hablado mucho. De repente, he sido capaz de decirle lo que tanto tiempo he tardado en confesarme a mí misma. Y me siento vacía”.

Con estas palabras de la actriz protagonista Lola Herrera se inicia Función de Noche, esta rara avis dentro de la cinematografía española dirigida por Josefina Molina en 1981.

Función de noche relata esa confesión. Confesión que Lola Herrera mantuvo en ese camerino del teatro con su ex marido el actor Daniel Dicenta. La cámara de Josefina Molina capta las desgarradoras palabras que Lola Herrera y Daniel Dicenta se confesaron sobre su vida, sus deseos, sus frustraciones y, sobre todo, sobre su fracaso matrimonial. Una confesión catártica, atravesada por palabras de dolor, de miedo, de angustia, de rabia, de impotencia. Sobre todo para esa mujer, Lola Herrera, que al igual que Daniel Dicenta, se interpretan a sí mismos.

Una confesión de una hora y media grabada en directo y sin cortes.  Confesión que en su tramo final Lola Herrera inicia atrapada en un llanto sufriente y termina con un tono de  serenidad y esperanza.

“Esperaba todo del matrimonio. Me sentí tan mal, porque pensaba que era una mierda. Tengo un complejo que me muero, no me acepto. Nos han estafado. Me he estafado. Tengo 46 años y ya no voy a descubrir el amor. (…) Yo quiero un futuro; sola. No creo en el hombre (…) Quiero tener paz. Mi vida ha sido una guerra. Me he comprado una casa en el campo. Quiero irme allí. Quiero tener paz”.

Lola Herrera en un fotograma de 'Función de noche', de Josefina Molina.

Lola Herrera en un fotograma de ‘Función de noche’, de Josefina Molina.

Mirada feminista

Una confesión que Josefina Molina narra desde el hacer cinematográfico del cinéma vérité. Un hacer cinematográfico documental que quiere atrapar con una espontaneidad expresiva y en tiempo real la verdad de la realidad. La directora, a través de la estética documental del cinéma vérité, mostró la verdad de una confesión matrimonial y dio voz, a través del personaje real de Lola Herrera, a una mujer a la que no habían escuchado, ni se había escuchado nunca.

Josefina Molina ha declarado en numerosas entrevistas que la película “sólo tenía una pretensión: hablar de una generación de mujeres. Con la utilidad que pudiese servir a esas mujeres para reflexionar, saber sobre su propia vida y ser testimonio de una época, de una forma de educar a las mujeres y de las vivencias, relaciones entre hombres y mujeres en aquella época de la dictadura”.

Una pretensión muy acorde con el planteamiento de las directoras feministas norteamericanas y alemanas de la década de los setenta. Unas directoras, avaladas por el movimiento feminista, que realizaron documentales de corte social o intimista donde las mujeres protagonistas contaban sus experiencias de la vida, del trabajo, de la política, de la sexualidad con  el intento de concienciar a la audiencia de la opresión y dirigirla hacia una acción política feminista. Función de Noche, el documental de Josefina Molina, transpira conciencia y mirada feminista.

Fotograma de Función de noche, de Josefina Molina.

Fotograma de Función de noche, de Josefina Molina.

Begoña Siles

Angel Business en Cinema Jove

Angel Business, de Alberto Adsuara
Sección de Webseries
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Viernes 24 de junio de 2016

El Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove presenta el próximo viernes 24 de junio la web serie Angel Business -la serie- de Alberto Adsuara, profesor de fotografía y narración audiovisual de ESAT. El festival crea por primera vez una sección dedicada a la ficción online.

El mediometraje de Alberto Adsuara es una ficción que se presenta como una novedosa web serie donde un matrimonio adiestra a mujeres jóvenes para llegar donde la Justicia no es capaz de llegar (https://www.facebook.com/angelbusinesslaserie). La serie es un formato ideal para ser divulgado en redes sociales.

La sección de webseries del festival Cinema Jove se desarrollará del 22 al 24 de junio de 2016 y contará con proyecciones, mesas redondas y encuentros con los creadores y el público.

Angel Business es un nuevo concepto de serie. No es una serie al uso porque no contiene un canal de distribución previamente establecido. No es una serie para televisión aunque en ella pudiera tener cabida… y no es, después de todo, una webserie porque no cumple con los requisitos habituales de este género…

Podría tratarse de una serie multicanal, así entendida ya desde su misma creación y configuración. Estructurada en 8 capítulos y sin un claro hilo narrativo lineal, la serie se desarrolla buscando conexiones en los fragmentos de la misma trama.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

El argumento es el siguiente. Un matrimonio adiestra a chicas jóvenes para hacer lo que la justicia no consigue. Eva es propietaria de un salón de belleza, El Salón de Eva, especializado en tratamientos faciales. César, su marido, es dibujante de cómics y un fanático de la lectura, “única forma real de conocimiento”, según sus propias palabras. Begoña, hija de César y su primera mujer, está pasando por un momento de incertidumbre y confusión, a pesar de tener un carácter fuerte. Es la que ayuda a sus padres a reclutar mujeres soldados para la causa.

Paula, amiga de Begoña, es una mujer ambigua, entre ingenua y cruel. El matrimonio se ha impuesto una misión a favor de la justicia, “de la justicia por amor”, como diría la misma Eva. Hay hombres que deben pagar por su cobardía miserable. Pero no todo es lo que parece. O, cuando menos, no todo es tan sencillo.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Fotograma de Angel Business, serie de Alberto Adsuara. Cortesía del autor.

Ficha artística: Cristina Fenollar, Elena Climent, Andrea Jara, Candela Vera, Paula Zaragoza, Paula Boix e Isidoro Gasqué

Ficha técnica
Sonidistas: Fernando Caballero, Jorge Peñalva y Miguel Ángel Cuevas
Operador: Samuel Navarro
Ayte dirección: Manuel Ibáñez
Escript: Helena Dobón
Fotografía: Alberto Adsuara
Maquillaje: P. Zaragoza y Vanesa Rivera
Maquillaje FX: Norbert Albert y Cristina García
Edición y montaje: Manuel Ibáñez y Samuel Navarro
Música: Victoria Contreras
Motion graphics y música: Guillem Zaballos.
Guión y dirección: Alberto Adsuara

Combate cuerpo a cuerpo en Ultramar

Cul Kombat
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 4 al 6 de marzo y del 10 al 13 de marzo de 2016, a las 20.00h

Cul Kombat habla del género, de los cuerpos y de los sexos. Una auténtica declaración de intenciones en el que la compañía Patrícia Pardo nos presenta un trabajo donde el humor consigue cuestionar la falta de derechos sobre el cuerpo, sobre lo físico, sobre el individuo (derechos sexuales, reproductivos, de información, de autocontrol, de libre circulación …) en un mundo globalizado basado en la desigualdad.

“La publicidad del sistema heteropatriarcal y la propaganda de los gobiernos humanizan la idea del ciudadano y parecen salvaguardar la idea de humanos libres y cuidados. Pero el proceso publicitario, las leyes de los gobiernos y la tradición patriarcal cosifican, maltratan, violentan y controlan el cuerpo del ciudadano, especialmente de la ciudadana”, explica Patricia Pardo. Después de un año intenso de gira nacional e internacional (Hungría, Portugal, México, Islandia…) con la obra El fandango de Marx, estrenado en octubre 2014, Patricia nos acerca un nuevo trabajo donde el clown y el circo-metáfora son de nuevo protagonistas.

Cartel promocional de 'Cul Kombat'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Cartel promocional de ‘Cul Kombat’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

La Compañía de Teatro y Circo Patrícia Pardo nace en 2007 y asume el nombre de su directora, dramaturga e intérprete. Sus creaciones siempre desarrollan un trabajo de investigación sobre la coexistencia entre la expresión circense convencional, la existente, y el lenguaje escénico contemporáneo.

Desde la Sala Ultramar, recuerdan además que, en este caso, Cul Kombat cuenta con una autoría doble: “Patrícia Pardo y Guadalupe Sáez, de Lupa Companyia de Teatre, han escrito conjuntamente el texto de esta pieza más que necesaria, que además cuenta en escena con Eva Zapico, otra creadora sobredamente conocida.”

Cul Kombat podrá verse durante dos semanas coincidiendo con la semana de la mujer, del 4 al 6 de marzo a las 20.00 horas y del 10 al 13 de marzo a la misma hora.  Además, la compañía realizará una función extra para institutos el día 11 de marzo a las 10.00 horas.

Escena de Cul Kombat, de Patricia Pardo cía.

Escena de Cul Kombat. Sala Ultramar de Valencia.

 

Las víctimas de la crisis según Sergio Terrones

No eres tú, es un nosotros, de Sergio Terrones
Espai d’Art de El Corté Inglés de Nuevo Centro
Hasta el 28 de febrero de 2016

No eres tú, es un nosotros es el título de la exposición del  artista valenciano Sergio Terrones, que se enmarca dentro del ciclo de apoyo a los jóvenes creadores  ‘Gesto gráfico y conceptual, del trazo íntimo a su expansión en el muro’, en el Espai d´Art de El Corte Inglés Nuevo Centro. Esta exposición es el nuevo proyecto del artista de la “berdad” que quiere criticar con esta grafía los recortes en educación.

A sus 25 años Terrones vive el día a día como una transición, como un viaje donde se permite jugar con la ambigüedad del mensaje. Su arte bebe del lenguaje graffitero de la estética del 68, el cual ha utilizado en las calles pero que ahora se propone introducir en la sala de exposiciones. El artista valenciano escenifica los malabarismos de la gente joven para poder llegar a final de mes, con dificultades pese a su alta capacitación profesional. Además, escenifica una “pluralidad donde vernos reflejados y reflejadas, porque víctimas de la crisis hemos sido todos y todas, no sólo tú”.

El trabajo de Sergio Terrones (Valencia, 1990) desmonta, subvierte y por lo tanto increpa a la sociedad dominante y con ello al poder, afirma la crítica de arte Irene Ballester, coordinadora de la sección Arte y Feminismo. No deja indiferente frente a lo normativo, frente a la ignorancia y tampoco frente al contexto de crisis que nos rodea. Sus pilares artísticos los conforman la obra de Robert Longo y Juan Genovés, cuyos puntos en común, considera Ballester, conforman la imaginería de los desastres a través de características cinematográficas.

Sergio Terrones, a la izquierda, delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d'Art.

Sergio Terrones, a la izquierda, delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d’Art.

Los protagonistas de su trabajo surgen del poder real de la línea que viene de la mano, la misma que incardina su obra entre la representación tradicional y entre lo abstracto, ofreciéndonos una lectura diferente de la realidad. Su obra, por tanto se muestra como una bofetada ante lo real, donde lo tradicional y lo cotidiano, es desmontado, concluye Irene Ballester.

La tarea de promoción y divulgación del arte contemporáneo valenciano más joven sigue siendo el objetivo planificado de la Sala Espai d’Art Nuevo Centro (EANC). Rebasado un sexenio de proyectos en los cuales la creatividad ha venido avalada por casi medio centenar de artistas -que en muchas ocasiones han montado la primera exposición individual de su trayectoria profesional-, esta séptima temporada pretende asentar y potenciar dicho itinerario a través de dos factores fundamentales como son la reubicación del Espai d’Art en El Corte Inglés de Nuevo Centro y una programación vinculada al Gesto gráfico en tanto que acción y pensamiento, arraigando así más allá de los márgenes del dibujo.

El ciclo incluye las obras de seis artistas valencianos, que contemplan una investigación interdisciplinar elaborada tanto desde la gestualidad pura, como situada a partir de la definición de sus propios códigos visuales, sus iconografías y sus mensajes. Conforme a todo ello, se presentan las creaciones de Jesús Poveda, Patricia March, Sergio Terrones, Alejandra de la Torre y Enric Fort, que junto a Ana Vernia, galardonada con el XVI Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, configuran el trayecto expositivo que el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro (EANC) lleva a cabo hasta junio de 2016.

El artista Jesús Poveda inició el ciclo el pasado septiembre con la exposición Mecanismos gráficos: visiones de los nuevos medios, en noviembre expuso Patricia March con la muestra El ruido del silencio y en diciembre la ganadora del XVI Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, Ana Vernia,  expuso su pintura con la exposición La oportunidad de las moscas. Ahora es el turno de Sergio Terrones.

Sergio Terrones junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Ademuz Espai d'Art.

Sergio Terrones junto a una de sus obras. Imagen cortesía de Espai d’Art.

“Cuento lo mínimo para que se piense lo máximo”

Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz
I Premio de Dibujo DKV-MAKMA
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: martes 15 de diciembre de 2015, a las 19.00h
Hasta el 31 de enero de 2016

Estefanía Martín Sáenz, I Premio de Dibujo DKV-MAKMA, presenta su proyecto ganador en el Centro del Carmen. Las Ausentes, que es como ha titulado la artista su trabajo, se acerca al mundo de los cuentos, objeto de la convocatoria, poniendo su atención en los personajes femeninos silenciados en muchas de esas narraciones. “Me interesaba dar voz a quienes no la tienen”, aunque afirma que detrás de esa intención no hay una pretensión de corte feminista. Las ausentes aludidas son la madre de Juan sin miedo, la Bruja del Este, la Señora Miller y las princesas delicadas. Las 16 piezas que integran la exposición, 14 dibujos, un vestido y una tela, están realizadas con enorme sutileza, de manera que, como subraya la propia artista, con “lo mínimo, el espectador piense lo máximo”.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Las princesas delicadas, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Por qué elegiste esos cuentos que han servido como referente para tu proyecto Las Ausentes?

Mi idea era dar vida a personajes que apenas tienen protagonismo en los cuentos, para lo cual tuve que leerme muchos. Podía haber cogido, por ejemplo, Caperucita, pero hablar de una madre que deja a su hija en el bosque no me apetecía. Preferí escoger personajes que fueran buenos, de ahí la selección de la madre de Juan sin miedo, de la Bruja del Este en El maravilloso mago de Oz, de Susana, Juana y Ana, en Las princesas delicadas, y de la Señora Miller en Rumpelstiltskin (El enano saltarín). Me interesaba dar voz a quienes no la tienen, porque a la Bruja del Este le aplasta una casa que se cae y poco más sabemos de ella. Lo mismo pasa con las tres princesas, que se ponen enfermas y no conocemos el por qué.

¿Esa elección de mujeres ausentes en los cuentos obedece a alguna razón de corte feminista?

Es verdad que todo gira en torno a la mujer y que no hay hombres. Puede que sea feminista, no lo sé. Pero, en todo caso, lo hago no por que crea que la mujer es lo más de lo más, porque de hecho creo en la igualdad, sino porque la mujer me da mucho juego. Me nutro de todas las revistas de moda y luego lo que hago es cambiarlas para que no parezcan modelos. Como en Frankenstein, construyo una especie de mujer con trocitos de muchas.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Juan sin miedo, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cómo fue el proceso de elaboración de los personajes de cada uno de los cuentos?

Primero me leí los cuentos. Luego escribí la vida de estos personajes y fui viendo qué me encajaba. Por ejemplo, la madre de Juan sin miedo no conocía la belleza, hasta que un día ve la flor más bella del mundo y cree que es el diablo. Entonces le promete a su hijo que él no tendrá miedo. De ahí surgió la idea de dibujar a esa madre como agarrándose las manos de miedo, pero siendo una mujer normal. En la Bruja del Este, a pesar de ser la más poderosa y la más bella, yo he reflejado sus debilidades y cómo se pone máscaras para que no digan ¡pobre Bruja del Este!

¿Y los otros dos?

La Señora Miller pensé dibujarla como una mujer preciosa, pero luego fue surgiendo otra imagen, un poco grotesca con su diente de oro. Para las princesas delicadas, de las que no sabemos nada, me fui centrando en la personalidad de cada una a raíz de lo que sugerían sus respectivas enfermedades.

¿Por qué crees que son tan necesarios los cuentos, cuando precisamente existe esa otra percepción despectiva que recoge la expresión ‘no me cuentes cuentos’?

Yo creo que obedece a la necesidad de vivir otras vidas, de estar en otros sitios en los que nunca has estado. Además, vivimos un mundo tan gris, con todo lo terrible que está pasando, que necesitamos coger un libro y desconectar. Es como una vía de escape, porque de política ya andamos bien servidos. Lo último que he leído es La chica del tren [Paula Hawkins].

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La señora Miller, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Crees que establecer una temática a la hora de convocar un premio condiciona y limita la libertad creativa del artista?

No, para nada. En mi caso, supone un reto. Me ha venido bien pensar en la temática del cuento, porque después de todo el artista lo que hace es amoldar esa temática al terreno en el que vienes trabajando, sin perder de vista la línea propuesta en el certamen. Pero siempre lo haces tuyo. Si te ciñes al cien por cien al proyecto sería nefasto.

El Premio de Dibujo DKV-MAKMA se centra en los cuentos porque se pensó que era una buena forma de ligar la creatividad con la educación artística orientada a los más jóvenes. ¿Qué te parece?

Me parece esencial que a los niños se les enseñe el arte desde muy pequeños, porque son muy agradecidos. A veces piensas que al meter personajes malos en un cuento igual te van a decir algo, que los van a rechazar, pero es que luego ves que les gusta, porque quieren conocerlo todo; no tienen miedo. Si a mí en el colegio me hubieran exprimido, probablemente sería mejor de lo que soy ahora.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

La Bruja del Este, obra de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Imagen cortesía de la artista.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?

Son muchos, pero me gusta fijarme en artistas que conozco y admiro. Amy Cutler, por ejemplo. También Guillermo Peñalver, todo lo que hace me parece de una gran exquisitez; Blanca Gracia, Alejandro Calderón… ¡Tengo tantos!

¿Qué técnicas has empleado a la hora de realizar Las Ausentes?

Sobre todo dibujo, dibujo y dibujo. También tinta china, acrílico, acuarela; terciopelo labrado para la Bruja del Este. Y alguna gasa.

¿Cómo es el proyecto expositivo que presentas en el Centro del Carmen?

Son 16 piezas: 14 dibujos más un vestido, pensado para que vaya cosido al cuerpo para que no se pueda quitar, y una tela de 1,70×1,80 que no va a bastidor. Había pensado también incorporar un video que luego he descartado porque me obligaba a quitar otras piezas de la serie de cuentos y, después de todo, lo que he trabajado principalmente es el dibujo y prefería que fueran ellos los protagonistas. En cada una de las piezas va una frase inventada por mí y otra de cada uno de los cuentos. En un cubo situado a la entrada presento a las cuatro ausentes, a modo de prólogo. Y ya en la sala del fondo desarrollo las historias. En todo caso, cuento lo mínimo para que el espectador piense lo máximo.

Estefanía Martín Sáenz. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía: Eduardo Sánchez.

Salva Torres