Pioneras del Greenwich Village antes de Stonewall

#MAKMALGTBIQ | Orgullo LGTBIQ 2020
‘Damas de Manhattan: las mujeres que forjaron la historia de Nueva York’, de Pilar Tejera
Ediciones Casiopea, 2020
Miércoles 1 de julio de 2020

Aún con resaca por las noticias publicadas con motivo del día del orgullo LGTBIQ, nos detenemos unos instantes a repasar algunas historias que tuvieron lugar en el Village neoyorquino mucho antes de los disturbios de Stonewall, desatados en 1969 después de que la policía hiciera una redada en un bar de ambiente gay.

Desde hacía varias décadas, las mujeres ya acudían a garitos, clubs y bares de la zona donde daban rienda suelta a su homosexualidad sin tapujos. Desde finales de siglo XIX, Greenwich Village ya era pionero en muchos aspectos; uno de ellos, el de albergar esa corriente liberal que aún le caracteriza y que lo convierte en centro neurálgico del movimiento LGTBIQ. Los fairy resorts o clubs de homosexuales ya salpicaban Bowery Street.

En fecha tan temprana como 1912, la feminista Henrietta Rodman trasladó allí la sede del Club Liberal, estableciendo así un patrón de comportamiento en la zona. Rodman era miembro también del Heterodoxy Club, institución feminista radical fundada por otra liberal del momento, Marie Jenney Howe. Ambos locales compartían la misma manzana. Sus socias manifestaban allí su recíproca atracción física y también su bisexualidad. Las veladas se celebraban de forma abierta a los excéntricos y artísticos vecinos que a veces se sumaban a ellas. De esta forma, MacDougal Street fue conocida por sus clubs frecuentados por los amantes del “amor libre”. La manzana que ocupaba el Club Liberal y el Heterodoxy Club, acogió también la librería Square Bookshop y el teatro amateur Provincetown Playhouse. El público que recorría las calles vecinas era, como podemos imaginar, de lo más heterodoxo.

Henrietta Rodman.

«Los hombres son admitidos, pero no bienvenidos»

En 1925, Eve Kotchever, una inmigrante polaco-judía abría en MacDougal Street un club literario para lesbianas. Eve’s Hangout (el rincón de Eva) brilló como pocos garitos en las noches neoyorquinas pese a que solo estuvo abierto un año. En su puerta colgaba el elocuente letrero: “los hombres son admitidos, pero no bienvenidos”. Una periodista lo calificó como “uno de los locales más encantadores del Village”. Allí, cada noche, esta inmigrante organizaba lecturas de poesía, actuaciones musicales y tertulias donde los temas sexuales se debatían libremente. El local se convirtió en refugio de escritores e intelectuales que celebraban el placer erótico y homoerótico tanto en su trabajo como en sus vidas. La calle estaba en la lista negra de la policía que ocasionalmente se dejaba caer por allí con una buena provisión de porras y de esposas. El 11 de junio de 1926 el club sufrió una redada. Una de las detectives, infiltrada en el local, había descubierto el libro ‘Lesbian Love’, escrito por la mismísima Eve Kotchever. Eve fue arrestada y declarada culpable de «obscenidad» y de «conducta desordenada» y acabó siendo deportada. El bar no sobrevivió al arresto de su propietaria y tuvo que cerrar.

Un rastro que se reparte por todo Manhattan

Algunos de los edificios y apartamentos neoyorquinos que habitaron algunas parejas de mujeres siguen aún en pie. Ahí están las dos residencias que compartieron la agente y productora teatral Elisabeth Marbury y su compañera sentimental Elsie de Wolfe (la primera diseñadora de interiores profesional del país), en el 49 de Irving Place y, más tarde, en el número 13 de Sutton Place. También siguen resistiendo el paso del tiempo el piso donde Elsa Gidlow escribió uno de sus más conocidos libros de poemas mientras vivió en Manhattan en la década de 1920 (en el 447 West 22nd Street) o la preciosa casa donde vivió Alice Austen en Staten Island, que frecuentaba el Darned Club, donde las damas se reunían para fumar, montar en bicicleta, vestirse de hombres o amarse libremente. Allí conoció a la institutriz y bailarina Gertrude Tate, que sería su compañera sentimental de por vida.

La residencia donde compartieron su amor la sufragista Marion Dickerman y Nancy Cook se encuentra en el 171 West de la calle 12 (en uno de los primeros edificios de apartamentos, por cierto, en acoger parejas del mismo sexo). Las reformadoras sociales Anna Rochester y Grace Hutchins, que lucharon por mejorar las condiciones laborales, especialmente para las mujeres, vivieron en un apartamento del edificio situado en el 85 de Bedford Street desde 1924 hasta su muerte en 1966 y 1969, respectivamente. Y la casa y estudio de la fotógrafa Berenice Abbott, en el 50 de Commerce Street, también en el Village, es otro ejemplo de supervivencia. El rastro de las casas habitadas por estas mujeres en Nueva York puede seguirse a través del proyecto ‘NY LGBT, Historic Sites Project’.

La escritora y luchadora por la igualdad, Lorraine Hansberry, la pionera de la sanidad pública LiIlian Wald, la fotógrafa Berenice Abbot, que inmortalizó la vida de Manhattan en la década de 1930, o la primera dama Eleanor Roosevelt, que durante dos décadas mantuvo una relación sentimental con la periodista Lorena Hickok, son otros ejemplos.

La fotógrafa Alice Austen, por ejemplo, frecuentaba el Darned Club de Staten Island, donde las damas se reunían para fumar, montar en bicicleta, vestirse de hombres o amarse libremente. Allí conoció a la institutriz y bailarina Gertrude Tate, que sería su compañera sentimental de por vida. También se conserva la preciosa casita donde la fotógrafa vivió la mayor parte de su vida en Staten Island.

Era una época en que la mujer ya reivindicaba su derecho a reunirse en clubs que no admitían el acceso a los hombres. El Colony Club de Nueva York, abierto en 1903 por la sufragista y reformadora social Daisy Harriman, el Woman’s Press Club y el Sorosis Club, ambos impulsados por Jane Cunningham Croly y abiertos también en Nueva York, son buena prueba de ello.

Una republicana española y una dama de la alta sociedad estadounidense

También la inmigrante republicana Victoria Kent, nacida en Málaga en 1891, y Lousie Crane, quince años más joven que ella, de familia millonaria y oriunda de Massachusetts, mantuvieron una estable historia de amor. Procedían de mundos distintos, eran como agua y aceite, pero desde que se conocieron nunca más se separaron. Ocurrió cuando Louise ya había roto con la poeta Elizabeth Bishop, su compañera sentimental de dos décadas. Al parecer, el motivo de la separación no fue otro que Elisabeht halló a su compañera y a Billie Holiday en la cama. Louise Crane y Victoria Kent marcaron tendencia cultural y política en el Nueva York de principios de siglo.

Pilar Tejera

* Estas y otras historias están recogidas en el libro de reciente aparición ‘Damas de Manhattan:las mujeres que forjaron la historia de Nueva York‘, de la escritora Pilar Tejera, que reúne la vida de más de 30 mujeres sorprendentes.

“La corrección política es la más salvaje de las censuras”

‘Zizek, qué fácil lo tienes. Panfleto contra el intelectual del hoy’
Alberto Adsuara
Ediciones Sequitur
Madrid. 2020

“La educación es un arma defensiva del individuo contra la masa que lleva dentro”, dijo Elias Canetti, autor de ‘Masa y poder’ y firme defensor de la libertad individual que tiende a perderse en brazos de la militancia de partidos. A diferencia de los animales, que no necesitan de la política, los seres humanos, en tanto animal con logos, que dijera Aristóteles, nos organizamos en sociedad a través de esa polis tan necesaria como peligrosa, en tanto conformada por maneras distintas, muchas veces enfrentadas, de entender la realidad.

Un esquema extendido, al menos desde la Revolución Francesa, es el que nos divide entre izquierdas y derechas, posturas que a lo largo del tiempo se han mostrado irreconciliables, dando lugar a diversos enfrentamientos, algunos letales. Alberto Adsuara, refutando al filósofo comunista Slavoj Zizek, se hace cargo de tamaña disputa en la rabiosa actualidad, para cuestionar la superioridad moral de la izquierda, frente a una derecha tildada de fascista. Lo hace en su libro ‘Zizek, qué fácil lo tienes. Panfleto contra el intelectual del hoy’, editado por Sequitur, que también ha publicado ‘En defensa de la intolerancia’, ensayo que es rebatido por Adsuara. Todo ello en 182 páginas escritas durante el confinamiento decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez con motivo de la pandemia del Covid 19.

Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

“Si hay en Zizek un pensamiento obsesivo que ha demostrado ser relevante en la medida de su promiscuidad es sin duda el de las catástrofes”, comienza diciendo Adsuara, apoyándose en una primera cita del filósofo esloveno: “Si ahora tuviéramos una crisis no hay potencial revolucionario y esto significa que no podríamos cambiar nada en un sentido democrático, así que lo único que queda por hacer es sentarse y prepararse para una catástrofe grande, una guerra, una catástrofe ecológica que nos dé una oportunidad para tomar el poder…”. Catástrofe que, como dice el autor del panfleto, Zizek en el fondo desea “en la medida que serviría de catarsis necesaria y previa a la posibilidad real de introducir un verdadero comunismo en el mundo”.

Dentro de la izquierda estarían por un lado los socialdemócratas que, según Adsuara, “se creen buenas personas, porque poseen la superioridad moral”, y por otro los comunistas, que saben “que sólo siendo malos podrán instaurar lo que para ellos es la Única Verdad Posible –aunque eso tenga un precio, claro”. ¿Y en la derecha quiénes estarían? Pues, según el pensamiento popular, quien no es de izquierdas “y por ello un ser despreciable”. “Esto no significa que ser de derechas garantice bondad alguna, nada más faltaba”, afirma Adsuara. “La equidistancia es falsa y desde luego pienso que no es verdad esa idea de que el conflicto lo esté promoviendo ahora la derecha”, resalta.

Portada del libro ‘Zizek, qué fácil lo tienes’, de Alberto Adsuara.

Sabe que su libro es polémico, pero apela a la libertad de expresión en tiempos de trincheras mentales que la amenazan. “La autocensura es el mal de nuestro tiempo y yo lo veo en mis alumnos, que tienen 19 y 20 años y ya saben lo que no deben hacer antes de lo que deben hacer. Tienen miedo acerca de lo que pueden y no pueden poner, por temor a que algunas cosas puedan llevar a confusión o pueda ofender a no sé quién. Estamos en una sociedad hipócrita y falsa absolutamente”. Por eso, en otro pasaje del libro, recuerda que “las decisiones del sujeto del hoy se encuentran coaccionadas por el gran Otro de la Corrección Política, la más ladina –y salvaje- de las censuras conocidas”.

Adsuara tiene claro que quien está ejerciendo la violencia contra la libertad de expresión “a día de hoy es la izquierda en general y la más comunista en particular. No hay más que ver cómo actúan los movimientos subvencionados por la izquierda, como los feministas”. Y aquí sabe que entra de nuevo en un terreno pantanoso, aunque prefiere en este caso que sea el propio Zizek quien hable. “El problema radica, más bien, en las nuevas formas de dependencia que siguen a la decadencia de la autoridad patriarcal simbólica”. ¿Decadencia de la autoridad patriarcal? El comunista Zizek lo asegura, quebrantando la homogeneidad de izquierdas en torno a la todavía imperante sociedad patriarcal.

Manifestación del 8M en Madrid. Foto: Jesús Hellín (Europa Press)

“Yo en este aspecto me acerco a Zizek en la teoría, porque en la práctica no hace más que declarar que es feminista, después de haber dicho todo esto, por lo cual entra en una extraña contradicción que consiste en tener vivos a sus followers, a sus seguidores, es decir, al lobby más importante que hay ahora en el mundo, que es el feminista, al tiempo que declara que la sociedad patriarcal ha caído”, sostiene Adsuara, para ir un poco más lejos: “Las feministas no soportan que mujeres de derechas se declaren también feministas, incluso llegan a expulsarlas de manifestaciones; no lo consienten”. De ahí que diga que los manifiestos del 8M “hay que leerlos para saber que es imposible ser feminista y no ser de izquierdas. Igual que el intelectual solo es de izquierdas”.

Precisamente del 8M, objeto estos días de intensa polémica, Adsuara recuerda algo que señaló en su momento Pablo Iglesias, líder de Podemos y vicepresidente del actual gobierno: “Llegó a decir que todas las decisiones gubernamentales que se tomaran, él las haría transparentes y con cámaras, porque no podía concebir que las reuniones fueran privadas y a puerta cerrada. A mí me gustaría ver la reunión con puertas abiertas de cuando se decidió que el 8M iba a llevarse adelante, porque lo que interesaba era que la gente se manifestara. A ver dónde está la transparencia de esas reuniones”. Y añade: “Los de Vox se manifestaron también, porque les dejaron. ¡Si dejaban la manifestación del 8M, cómo no iban a dejar el resto! La cuestión no es que hubiera más cosas, ese es un argumento para imbéciles, sino que para permitir el 8M tuvieron que dejar que pasara todo lo demás”. 

También recuerda cómo Iglesias abogó en su día por la politización del dolor, para luego “salir tan tranquilo en su escaño diciendo que no hay derecho que esté usando el dolor la derecha para hacer política. Ahora no conviene. ¡Es acojonante!”, remarca Adsuara, que cierra el libro con otra declaración intempestiva de Iglesias, formulada en una conferencia promovida por Izquierda Anticapitalista: “Pido disculpas por no romper la cara a los fachas con los que discuto en televisión”, introduciendo después la posibilidad de irse de ‘cacería’ en búsqueda de fachas por Segovia, subraya el autor del libro. Un libro que repasa muchas otras cuestiones desarrolladas por Zizek, siempre en torno a esa catástrofe por llegar que impulsaría la revolución comunista. “Para explotar ese malestar tiene que seguir existiendo ese malestar permanentemente. Es más, sólo la existencia del malestar podrá asegurar la posibilidad de su explotación”, remacha Adsuara.

Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Lo íntimo y lo social en la obra de Maribel Domènech

‘Acciones cotidianas’, de Maribel Domènech
Centre del Carme
Museo 2-4, València
Hasta el 1 de octubre de 2020
Domingo 7 de junio de 2020

El Centre del Carme Cultura Contemporània presenta la exposición ‘Acciones Cotidianas’ de la artista valenciana, Maribel Domènech, que ya se inaugurara de forma virtual el pasado 15 de mayo, durante el confinamiento, y que se enmarca dentro de la convocatoria ‘Trajectòries’ del Consorci de Museus, repasando 35 años del arte comprometido y feminista de la artista valenciana, a través de esculturas, instalaciones, fotografías, vídeos y proyectos colaborativos. 

La comisaria de la exposición, Rocío de la Villa, explicó por videoconferencia que “esta exposición es importante no solamente porque es una retrospectiva que responde a la convocatoria de Trajectòries sino porque en esa mirada de síntesis a 35 años de trabajo, toda la obra que pertenece a la última década no se ha visto en la Comunitat Valenciana. Maribel Domènech tiene obra en colecciones y museos en Europa y Latinoamérica, se daba la paradoja de que ella estaba exponiendo en Brasil pero sus obras no se veían en su ciudad”.

Maribel Domènech, en un momento de la presentación. Imagen cortesía del Centre del Carme.

José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museus, señaló que “en esta exposición hay una doble reivindicación, de un lado reconocer el trabajo de una creadora de excepción que fue apartada de los circuitos públicos del arte en València por su activismo en el conflicto del Cabanyal y por otro lado la lucha que ha mantenido siempre esta artista contra la violencia de género a través de sus obras”.

El trabajo de Domènech gira en torno a la reflexión de la vida cotidiana: donde se entrecruzan lo íntimo y lo social en narraciones visuales, emocionales y performativas, que expresan el compromiso con la experiencia vivida y reclaman la participación de sus destinatarios.

A lo largo de 12 estancias se pueden reconocer las distintas problemáticas que atraviesan la obra de Maribel Domènech: el movimiento feminista, la lucha contra la violencia de género, el cambio climático o el paso del tiempo. Entre ellas destaca la sala central de Ferreres donde se ha situado el proyecto ‘Trilogía de la vida’ a través de tres vestidos que simbolizan el pasado, el presente y el futuro. 

Vista de la exposición de Maribel Domènech. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Desde mediados de los 90, Domènech utiliza cables eléctricos conductores de comunicación para crear figuras y palabras empoderantes que explicitan su posición feminista, en instalaciones contra la violencia de género y de resistencia ante los embates de la vida. El eje longitudinal de la exposición está protagonizado por estas piezas de resonancia autobiográfica que subrayan la reflexión sobre el transcurso vital y el compromiso arraigado en la experiencia.

‘Para observar el mundo a cierta distancia’ tejido en cable negro, habla del distanciamiento ante el presente desde la interioridad. En ‘Como una habitación llena de luz’ se aborda el pasado: el vestido tejido con cable blanco lleva detrás un camino de luz que simboliza todo lo que arrastramos. Esta trilogía está todavía en proceso ya que Domènech aún sigue trabajando en la tercera pieza dedicada al futuro y para la que cada día teje un metro.

Según la artista, que reconoce que estos vestidos pueden llegar a pesar en torno a los 200 kilos, “empecé a tejer estas piezas como una forma de proteger los cuerpos, su intimidad y su identidad”. La exposición incluye varias instalaciones inéditas realizadas ex profeso para el Centre del Carme como  ‘Seguimos de luto y con rabia’.

Obra de Maribel Domènech. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Domènech explicó que “los feminicidios son reflejados en estas obras realizadas en guirnaldas de luz. Esas guirnaldas que utilizamos en Navidad para celebrar un momento feliz aquí están denunciando lo que sucede en esos hogares y fuera de ellos también. Aquí hay 100 feminicidios cometidos de los cuales hay 11 de niños y niñas que se reflejan en una pequeña casa realizada en leds rojos y que hablan de cuando el enemigo está en casa”.

Esta pieza enlaza con la obra realizada por Domènech hace diez años sobre violencia de género, la exposición ‘Peregrinatio. Arte en las ermitas de Sagunto’ coordinada por el Consorci de Museus en 2008, que también recogía 100 feminicidios. “De ahí el título de esta instalación, diez años después, “Seguimos de luto y con rabia”, indicó Domènech.

Vista de la exposición de Maribel Domènech. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Esta exposición muestra además su escultura en hierro en la década de los ochenta, cuando su objetivo es ya narrar la vida cotidiana. Comprende su etapa posminimal, en la que predominan piezas de aluminio y ambientes lumínicos con los que explora una narratividad emocional ligada al habitar. Espacios desde los que proyecta las primeras instalaciones y piezas translúcidas blandas dirigidas a mostrar experiencias de vulnerabilidad.

Cierra la muestra otra obra de nueva creación ‘En movimiento constante’ (2017-2020), una instalación audiovisual realizada para esta exposición que simboliza el movimiento feminista y ecologista, dos corrientes que se unen en la lucha. El movimiento marino de un conjunto de boyas de distintos tamaños, colores y materiales simboliza el movimiento de género celebrando el 8 de marzo en los últimos años en España, en sintonía con otros países occidentales donde las mujeres están siendo decisivas para el cambio social: un giro humanitario y ecofeminista que también se enfrenta a la emergencia climática. La exposición de Maribel Domènech permanecerá abierta al público del 5 de junio al 11 de octubre. 

Vista de la exposición de Maribel Domènech. Imagen cortesía del Centre del Carme.

El artista en aislamiento (II): ÓS GAT

#MAKMAEntrevistas | El artista en asilamiento (II)
Ós Gat
Miércoles 27 de mayo de 2020

Un día más es un día menos. Así, aunque cada vez parece estar más cerca la puerta de salida, el aislamiento ha puesto en nuestro interior todo tipo de sensaciones y emociones que hierven con más intensidad a cada día que pasa. Estas sensaciones no son más que respuestas que muchas veces no sabemos o no somos capaces de descodificar. Y no es de extrañar: la fascinación de vivir una hiperrealidad ha hecho olvidarnos de nuestra realidad interior, que muchas veces pide ser escuchada.

Y ¿qué mejor forma de descifrar estos mensajes que el arte, acostumbrado a deambular entre nuestras preocupaciones y tratar de darles forma y sentido? Para ello, desde Makma, nos hemos puesto en contacto con Ós Gat, una joven ilustradora valenciana de 21 años, estudiante de Bellas Artes, que bajo su seudónimo realiza un arte muy personal e intimista que está triunfando en las redes sociales.

Después de la primera entrega de ‘El artista en aislamiento‘ en el que explorábamos el mito del artista que trabaja encerrado en su estudio, nos sentamos a charlar telemáticamente con la joven ilustradora para ver cómo es su actividad creadora y cuáles son sus reflexiones acerca del arte.

‘Tirachinas’, de Ós Gat.

La figura de Ós Gat nació en la calle realizando graffitis por los rincones de Valencia y, aunque hoy se dedique al arte digital, añora sus inicios como artista urbana en los que su estudio no estaba encerrado entre cuatro paredes, ya que, como asegura, es una experiencia totalmente diferente: “tienes otros tiempos, a veces tienes que ser rápida, no es como estar en casa, que te puedes tomar las cosas con calma. Además, hay muchos factores externos que intervienen en el proceso de una forma u otra, como el tiempo, la superficie, la gente, etc. Pero al final eso es lo que lo hace interesante y diferente, no lo tienes todo tan controlado y los resultados son muy diversos.”

A día de hoy acostumbra a trabajar en la intimidad de su habitación, lugar donde se siente más cómoda y a gusto para liberar sus pensamientos y sentimientos, confirmando el mito del artista que se aisla en su estudio refugiándose del mundanal ruído. En este sentido, el confinamiento por el que atravesamos no le ha supuesto ningún obstáculo para continuar con sus ilustraciones.

Sin embargo, sí que ha incidido en ellas, al causar ciertas sensaciones en el interior de la artista: “Al principio me generó un poco de ansiedad, me agobiaba sobretodo la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. Luego se fue pasando esa sensación de angustia, pero la incertidumbre sigue ahí. En mis ilustraciones casi siempre se refleja cómo me siento, y de una forma u otra, en las que he ido realizando desde que empezó la cuarentena se puede apreciar esto.”

‘Apretada’, de Ós Gat.

En sus dibujos resaltan los colores pastel sobre un fondo blanco y el uso de metáforas, frases hechas y juegos de palabras, de forma que simpatizan y conectan fácilmente con el público. Así, ha creado todo un universo onírico donde conviven humanos, plantas y animales, que a veces se entremezclan originando criaturas fantásticas, manifestando la relación orgánica entre el ser humano y la naturaleza.

Las cariñosas formas y colores seducen rápidamente al espectador que, al realizar una segunda lectura, se topa con un mensaje crítico, algunas veces directo y conciso, pero otras sutilmente sugerido que, junto con los recursos textuales, impregnan las ilustraciones con tintes poéticos. El feminismo se alza como uno de los pilares fundamentales de su obra, en la que constantemente cuestiona los roles de género y los estereotipos establecidos. Así, muchas veces, encontramos personajes transgénero o andróginos que invitan a un debate sobre el concepto de identidad.

‘Crece’, de Ós Gat.

Pero también reflexiona acerca de la identidad propia: la reivindicación del amor propio como mujer se hace presente en todas las ilustraciones. “Es fundamental incluir el feminismo en el arte, no solo por la visibilización que da, sino también por el hecho de ocupar espacios donde hasta hace relativamente poco no se han podido tratar estos temas y se ha invisibilizado a las mujeres”, asegura. “Hay que reclamar los espacios que se nos han negado durante años.”

‘8M’, de Ós Gat.

El ecologismo, la relación del ser humano y su entorno, es otro de los temas que trata la artista. Considera que “hay que ser críticos con los problemas que sufrimos hoy en día, y el arte es una buena forma de darles voz y visibilidad.” Sin embargo, tammbién esclarece que la protesta en el arte no es una obligación: “no todo el arte debe tener esa función, el arte por el arte, simplemente la función estética y otras temáticas no reivindicativas me parecen perfectamente válidas y las disfruto igual.”

En este sentido, antes que por su reivindicación, las ilustraciones de Ós Gat destacan por la expresividad de sus pensamientos y emociones. Ella misma nos explica: “considero que mi obra sí debe tener el compromiso de ser consecuente con los temas que creo importantes, y por tanto verse reflejados en ella. Pero puede que sea porque las ilustraciones que hago son muy personales y mi manera de pensar va implícita en ellas.”

Sus ilustraciones son un espejo, un espejo del alma en el que la artista cristaliza sus pensamientos y esculpe su ámbito emocional con absoluta sinceridad. “En ellas pretendo representar emociones y sentimientos, reivindicando su expresión de manera pública en una sociedad que nos priva de mostrarnos tal y como somos.”

‘Rapada’, de Ós Gat.

Muchas veces, por miedo al que dirán, tendemos a guardar nuestros sentimientos y emociones en nuestro interior, como si se tratasen de un objeto viejo preciado del que no queremos deshacernos, pero no encontramos un lugar para él, dejándolo arrinconado acumulando polvo. De alguna forma, Ós Gat, a través de sus ilustraciones, les quita el polvo y los ilumina, encontrándoles un sitio donde exponerlos. Y es que el aislamiento emocional, con el paso del tiempo, resulta más violento que el aislamiento físico.

Porque no hay duda que el arte es un lenguaje, incluso uno de los más eficaces a la hora de expresar los sentimientos y emociones y así lo testifica la joven ilustradora: “me permite expresarme de una forma que, de no ser así, a veces no sabría cómo verbalizarlo.”

‘Siempre bien’, de Ós Gat.

A través de sus obras, la ilustradora realiza un profundo ejercicio de introspección. Coloca la oreja en su vientre, corazón y cabeza, y se escucha a sí misma; voltea los ojos hacia dentro y se observa. Y después de un viaje navegando por sus entrañas, vuelve al lápiz para plasmar aquello que ha visto y escuchado.

El arte es casi una excusa para poder expresarse y conocerse, incluso, nos comenta: “No me gusta definir lo que hago como arte, me parece un poco pretencioso. Aún estoy formándome y aprendiendo.” Aunque prácticamente nadie dudaría de su cualidad artística, la obra de Ós Gat destaca por la honestidad y la fidelidad consigo misma que desprende.

‘Discomfort zone’, de Ós Gat.

Probablemente, la búsqueda de sinceridad que transmite ha hecho que su obra goce de gran popularidad en una red social como instagram. Y es que ¿hay algo más auténtico que ser fiel a uno mismo? “Mi intención a la hora de hacer las ilustraciones es expresarme. Son para mí, y luego las comparto. Era así al principio cuando no las veía nadie y lo es también ahora.”

Pau Tronch.

Poesía virtual para una cultura ecológica en el CCCC

‘Laboratorio Ecopoético’ | ‘#CCCCenCasa’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Martes 14 de abril

El Centre del Carme Cultura Contemporània traslada su ‘Laboratorio Ecopoético’ a las redes sociales, dentro de su programa ‘#CCCCenCasa’. Este laboratorio se fundamenta en el intercambio de saberes entre personas mayores y jóvenes en torno a la ecología, con la poesía como medio de expresión.

Tras varias sesiones celebradas en el Centre del Carme y que fueron interrumpidas por la COVID-19, el taller, en el que participan principalmente personas mayores, continúa ahora su proyecto desde el ámbito virtual como fórmula para combatir la soledad y el aislamiento que afecta especialmente a estas personas, consideradas grupo de riesgo.

Los talleres están organizados por Polyforum València y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, y coordinados por David Trashumante, director de Vociferio.

En sus sesiones, un equipo transdisciplinario de poetas, periodistas, historiadores e integradores sociales buscan generar un corpus poético en torno a diversos temas como la sostenibilidad, la especulación urbanística, la vuelta al mundo rural o el feminismo.

Así, en los próximos días las redes sociales del Centre del Carme ofrecerán diversos recitales poéticos a cargo de las personas integrantes de estos talleres, que presentarán los primeros resultados de su trabajo.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, ha manifestado que “estas acciones permiten visibilizar a un sector de la población especialmente vulnerable en estos momentos”, y ha recordado que “nuestro programa de mediación cultural busca diversas formas de aproximación al arte y a la cultura creando espacios para la palabra, para el diálogo, como fórmulas de integración social y de participación ciudadana”.

La propuesta virtual del ‘Laboratorio Ecopoético’ se suma a la iniciativa de ‘La merienda’, dirigida también a personas mayores, y coordinada por la mediadora Alba Cacheda, que ha continuado desarrollándose a través de entrevistas telefónicas, compartiendo afectos, escucha y cuidados en una situación que afecta directamente a este grupo de personas.

Pérez Pont ha señalado que “con el ‘#CCCCenCasa’ estamos desarrollando un proyecto cultural virtual que integre a todas las disciplinas artísticas para que la cultura no pare y para seguir apoyando al sector creativo valenciano y a sus artistas”.

Programación semanal

Dentro de ‘#CCCCenCasa’, esta semana las artistas Mónica y Gema del Rey Jordà (Art al Quadrat) nos abren las puertas de su estudio para adentrarnos en su proyecto creativo.

Su exposición del Centre del Carme, ‘De coros, danzas y desmemoria’, es una investigación sobre la recuperación de la memoria histórica a través del lenguaje contemporáneo y de la tradición oral. La exposición les permite mostrar la represión que impuso el franquismo en toda España, especialmente en la vida de la mujer. El objetivo de Art al Quadrat es trascender el relato histórico para recuperar la memoria de las damnificadas, con historias que resuenan ahora a través de sus cantos.

Inspirado en esta muestra, el programa de educación y mediación ‘#CCCCHabitantEspais’ propone esta semana un taller en el que experimentar con los sonidos. En la exposición de Art al Quadrat, el canto de diversas mujeres nos permite conectar con la memoria, modificando el significado de los escenarios presentados y alentándonos a generar nuevos espacios de compromiso y libertad.

Este taller propone a las familias diferenciar entre oír y escuchar, trabajando con los ruidos de la casa. El sonido nos ayudará a identificar la forma del espacio, sus dimensiones y sus usos en función de nuestra memoria, pero también en función de las reverberaciones y las reflexiones que produce en el espacio. Así, se proponen diferentes acciones desde la experimentación con el eco, la composición de una banda sonora con sonidos cotidianos, descubrir qué es el sonido holofónico o componer su propia fonoteca de la casa.

Además, esta semana ‘CCCC_Arquilecturas’ propone a las familias explorar la vivienda siguiendo ‘El curso del agua’, un taller didáctico donde invitar a las y los pequeños a reconocer de dónde viene el agua que sale de los grifos: buscar las llaves de paso, las alcantarillas de la calle desde la ventana y la fuente de calor que hace posible que podamos ducharnos con agua caliente.

Hay que recordar que cada semana estos talleres se van sumando a un conjunto de propuestas didácticas en familia que se encuentran disponibles en la web del Consorci de Museus como los talleres ‘El plano de mi casa’, ‘Aburrimiento’, ‘¿Dónde están las flores?’, que toma como base la muestra de Escif ‘Qué pasa con los insectos después de la guerra’, o la propuesta ‘Desde mi ventana’ inspirada en la exposición sobre Carlos Pérez. A esta última iniciativa, que busca convertir las ventanas en espacios de creación, se han sumado numerosas ilustradoras e ilustradores, diseñadores y artistas como Javier Mariscal, Escif, Juan Berrio, Paco Roca, Iván Solbes, Marta Colomer (Tutticonfetti), Lina Vila, Ortifus, Boke Bazán, Ibán Ramón, Alex Cervantes, Tomás Gorría, Calpurnio, Lucía Meseguer, Martín Forés y Mai Hidalgo, entre otros.

Las propuestas ‘#CCCCHabitantEspais’ están coordinadas por el equipo Arquilecturas, proyecto seleccionado dentro de la convocatoria Tangent, de mediación cultural del Consorci de Museus.

Conciertos ‘Sonoras’ y ‘TheCCCC’

Este próximo sábado 18 de abril las redes sociales del Centre del Carme ofrecerán una nueva propuesta sonora poniendo al alcance de sus seguidoras y seguidores los conciertos celebrados durante las primeras ediciones de los festivales ‘Sonoras’ y ‘TheCCCC’ en el Centre del Carme.

CCCContesenCasa’, Joanjo García

Este próximo domingo 19 de abril el canal de pódcast del Centre del Carme contará en su programa ‘#CCCContesenCasa’ con la intervención de Joanjo García, historiador y escritor de literatura en valenciano. Ha ganado el Premi Enric Valor de la Diputación de Alicante por ‘Quan caminàrem la nit’, el Premi de Narrativa Antoni Bru por ‘Tota la terra és de vidre’ y el Premi de Novel·la Ciutat d’Alzira por ‘El temps és mentida’.

La primera parte de este cuarto programa contará como siempre con uno de los ‘Cuentos por teléfono’ de Gianni Rodari. A continuación se ofrecerá una reseña de ‘Cors de gofra’, de la escritora noruega Maria Parr, editado por Nórdica Libros.

El podcast finalizará con dos cuentos: ‘La princesa y la felicidad’ y un cuento creado por el alumnado de la escuela para adultos Vicent Ventura en los talleres de narrativa de Rebombori Cultural, donde las alumnas y los alumnos ponen en marcha su creatividad con historias de los cinco continentes.

‘#CCCContesenCasa’ quiere invitar al público a participar incluyendo los audios de niñas, niños y familias que quieran compartir sus reseñas de libros, recomendaciones o comentarios sobre por qué les gusta leer o qué están leyendo durante la cuarentena. Los mensajes se pueden enviar por Whatsapp al 603 83 22 52 o al correo info@rebomboricultural.com.

Visitas virtuales

Dentro de su programa ‘#CCCCenCasa’, el Centre del Carme activa nuevas visitas virtuales que permitirán al público recorrer cada una de sus salas, de un modo inmersivo. Así, esta semana el Centre del Carme incorpora el recorrido por la muestra ‘Viaje a Corfú. Carlos Pérez. El hombre-museo’, una experiencia que se suma a la ofrecida en la exposición ‘(Escif). Qué pasa con los insectos después de la guerra’.

Todos los contenidos del programa online del Centre del Carme ‘#CCCCenCasa’ están disponibles en www.consorcimuseus.gva.es y a través de las redes sociales del @centredelcarme.

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VIDA EN ALBA CABRERA

VIDA
Eva Armisén
Galería Alba Cabrera
C/Joaquín Costa 4, Valencia
Hasta 31 de Enero

Eva Armisén empodera a la mujer mostrado su cara más franca y sincera. Propone con su nueva exposción VIDA, cargar de energía y fuerza a una sociedad cambiante y en continua evolución. Como escenario de este nuevo entramado reivindicativo, la galería Alba Cabrera presta sus paredes con el fin de dar soporte a una voz en ocasiones silenciada. El feminismo siempre fue uno de los estandarte de este espacio expostivo, el cual da su particular apoyo y soporte a la causa desde su expresión más artística.

VIDA, con colores vibrantes y optimistas actúa como catalizador de emociones. Transforma la técnica artística en una exhortación a la libertad y a la autoaceptación, nadie es perfecto pero asumirlo y aceptar esta condición de seres imperfectos convierte a sus receptores en personas más valientes. El personaje principal de las obras de Armisén, mira a los ojos, y desafía dulcemente a esos sentimientos que navegan entre nosotros.

Detalle de la mentalidad de la protagonista de los lienzos. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Tan potente es el mensaje, que lo apoya con letras, reafirmando su reflexiva visión sobre el mundo de la mujer. Sin miedo de estreno, alegría, refugio, astuta, infinito, son algunas de las palabras que enarbolan su trabajo. No renuncia a ninguno de los aspectos que envuelve a la mujer de ayer y de hoy, de hecho comenta que Para tí las rosas y las espinas, haciendo partícipe al espectador. Contando la historia de que la lucha la vivimos día a día desde dentro, en cada segundo, en cualquier espacio.

Usando el arte contemporáneo como lenguaje de transmisión, la artista lanza un mensaje liberador a un espectador en ocasiones enclaustrado en una sociedad ambigua donde la libertad de expresión viene marcada por una condición genética no escogida.

Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera.

Desde los inicios de la humanidad, la mujer ha sido relegada a papeles infravalorados, incluso tratada como personal de segunda en un mundo donde el hombre se erigía como dueño del mundo. Y no resulta extraño, ya que esta posición ha sido sustentada por todo tipo de estímulos, desde creencias caducas hasta los más actuales medios de comunicación, quienes presentan a la mujer como un ser al que hay que temer.

El arte no es un campo excluyente, y es que la mayoría de expresiones artísticas han venido acompañadas de la figura de un hombre, hasta el punto de no encontrar referentes femeninos en la autoría de las obras más punteras. Evidentemente no significa que no existieran, sino que sus ideas han sido sepultadas por lo políticamente correcto. De hecho, como apunta la escritora feminista Virgine Despentes »El acceso a los poderes tradicionalmente masculinos implica el miedo al castigo. Desde siempre, salir de la jaula se ha visto acompañado de sanciones brutales».

Ante este panorama histórico, resulta fácil entender la importancia de que la mujer artista se habra un hueco en el mundo del arte. En este caso, Armisén ha expuesto en más de medio mundo, aportado una visión distinta, empoderadora para hombres y mujeres, ya que todos somos parte del problema y del cambio al mismo tiempo. Deja en el aire la idea reivindicativa de que ojalá llegue el día en el que podamos dejar de justificar lo que somos y lo que creemos, permitiéndonos a nosotras mismas explorar todos los cambios que la VIDA nos invite a experimentar, sin tener que defender nuestra condición de mujer en cada paso que emprendamos.

Detalle de la obra de Armisén. Imagen cedida por la Galería Alba Cabrera

Victoria Herrera

Un silencio a gritos

Donde germinan los silencios, proyecto comisariado por Irene Ballester
Marie-Pierre Guiennot, Alejandro Mañas, Pepe Beas, Art al Quadrat, José Miguel Abril, Remedios Clérigues y Joan Tosca Cuquerella
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2019

El Centre del Carme Cultura Contemporània de Valencia acoge la exposición ‘Donde germinan los silencios’, una propuesta comisariada por Irene Ballester que busca la recuperación de la memoria histórica desde una perspectiva de género. A partir de la obra de Marie-Pierre Guiennot, y de los valencianos Alejandro Mañas, Pepe Beas, Art al Quadrat, José Miguel Abril, Remedios Clérigues y Joan Tosca Cuquerella, ‘Donde germinan los silencios’ habla de sanación, reparación y construcción de la memoria.

Según Irene Ballester, “el arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres. Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria”.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Desde un punto de vista poético, la exposición ofrece una deconstrucción de esos silencios a partir del arte. A través de diferentes herramientas artísticas, este proyecto quiere dar voz y poner luz sobre la memoria histórica que ha sido borrada y especialmente en el caso de la mujer.

“Esta exposición y este espacio evocador de silencios donde se lleva a cabo, tiene como objetivo mantener viva la memoria, y con ella, abrir políticas del perdón y de la reconciliación que nos permitirán trabajar por alcanzar una sociedad más justa e igualitaria”, explicó Ballester, quien añadió que ““ninguna obra nos dejará indiferente”.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, señaló que “en una semana en la que reivindicamos el papel de la mujer en la sociedad, esta exposición promueve la inquietud, el cuestionamiento del relato hegemónico, ofreciendo nuevos relatos para construir la historia y permitiendo la reflexión”. Las palabras de Svetlana Aleixévich inspiran este proyecto: “Todo lo que sabemos de la guerra, lo sabemos de la voz masculina. Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones ‘masculinas’. Las mujeres, mientras tanto, guardan silencio”.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Mediante diferentes herramientas artísticas, Marie-Pierre Guiennot interpreta de una manera abstracta el dolor y el sufrimiento. Alejandro Mañas evoca los fusilamientos de una forma metafórica. El colectivo Art al Quadrat relata la historia de las mujeres represaliadas por el franquismo y los escarnios públicos a los que fueron sometidas por ser mujeres y por ser republicanas. Las esculturas de Remedios Clérigues están hechas con restos de metralla de la Guerra Civil, “con ello visibiliza los cuerpos de las mujeres convertidos en campos de batalla”, subrayó la comisaria.

Pepe Beas habla del fusilamiento de las personas amadas, mientras que los rostros esculpidos de José Miguel Abril identifican un lenguaje de sufrimiento y angustia, sinónimo de memoria dolorosa. Por último, Joan Tosca Cuquerella habla de cómo la memoria ha sido borrada con el paso del tiempo. “De una manera poética, pone el acento  en la mirada y en el paso del tiempo, donde el olvido y la memoria se reconcilian para que nuestros ojos puedan ver y entender lo que se vio y se llevó a cabo en tiempo convulsos llenos de represión”, precisó Ballester.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme

Pérez Pont recordó la implicación del Consorci de Museus por la igualdad de género y anunció que próximamente se pondrá en marcha la segunda edición de los proyectos de investigación resultantes de la convocatoria ‘Reset’ de relecturas de género y multiculturalidad. También apuntó que “si en su primera edición se revisaron las colecciones de los museos de Bellas Artes de Castellón y de Alicante, en esta ocasión los proyectos analizarán desde la perspectiva de género los fondos del Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerní de Vilafamés y del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante”.

El proyecto ‘Donde germinan los silencios’ nace en 2017 en Aragón, en colaboración con el Gobierno de Aragón, la Fundación Santa María de Albarracín, la galería Coll Blanc Espai d´Art y con la Asociación Pozos de Caudé. La Asociación Pozos de Caudé recuerda cada año a los 1.005 fusilados durante la Guerra Civil española y sepultados en fosas comunes en este paraje cercano a la ciudad de Teruel.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Donde germinan los silencios. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La mirada libre de Agnès Varda

Agnès Varda, la mirada lliure
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 26 de enero al 19 de mayo de 2019

La Filmoteca de Valencia presenta el ciclo ‘Agnès Varda, la mirada lliure’, en el marco de su colaboración anual con Donostia Kultura. Después de los ciclos organizados en 1998 y 2012, la Filmoteca vuelve a prestar atención a una de las realizadoras más destacadas del cine europeo y una de las pioneras del cine feminista. ‘Agnès Varda, la mirada lliure’ podrá verse en la Sala Berlanga del 26 de enero al 19 de mayo.

Fotograma de 'Murs Murs', de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Fotograma de ‘Murs, murs’, de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Compuesto por ocho largometrajes y cinco cortos, el ciclo se inicia el sábado, 26 de enero, a las 18 horas, con la proyección de ‘Murs, murs’ (1980). Ensayo fílmico sobre los murales de la ciudad de Los Angeles, la película es también un retrato de la vías de expresión de la cultura chicana y una aproximación a la multiculturalidad de la ciudad californiana.

El ciclo incluye las tres películas que Varda dirigió en Estados Unidos y los retratos que dedicó a su pareja, el cineasta Jacques Demy, a la actriz Jane Birkin y a la escritora Elsa Triolet. También figuran los audaces ensayos fílmicos que rodó, ya en el nuevo milenio, en los que utilizó la tecnología digital con la cual ha conseguido un grado mayor todavía de libertad expresiva.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vinculada en sus orígenes a la ‘nouvelle vague’, Agnès Varda (Bruselas, 1928) ha realizado siempre un cine muy personal, entre la experimentación vanguardista y el ensayo documental, pero con un tono realista y una clara intención social. La cineasta lleva seis décadas realizando un cine que transgrede las fronteras entre documental y ficción mucho antes de que hacerlo se convirtiera en tendencia.

Su trayectoria cinematográfica ha sido reconocida en numerosas ocasiones y entre los premios que ha obtenido figura el León de Oro del Festival de Venecia por ‘Sin techo ni ley’ (1985) y el César por su biografía documentada en ‘Las playas de Agnès’ (2009). En 2017 recibió el Oscar honorífico por su carrera.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

«Si una calla, todas sangraremos»

Otredad y feminismo en ‘Speculum’, de Sükran Moral

Entramos a una sala iluminada y encontramos a una mujer tumbada en una camilla de reconocimiento ginecológico: el torso y cabeza cubiertos con un plástico y los pies –adornados por un elegante calzado de tacón– ya apoyados en los estribos; entre sus piernas abiertas reposa un televisor por el que van circulando imágenes que parecen arbitrarias y sin sentido, en una constante vorágine y caos.

No, no nos encontramos en un sueño propio del automatismo psíquico, si no que hemos entrado en el reivindicativo y fascinante universo de la artista turca Sükran Moral; específicamente, en una de sus más conocidas performances, ‘Speculum’, que repitió y reinventó entre los años 1996 y 1997 y que me dispongo a explicar en las siguientes líneas desde el principio del feminismo y la otredad, un rasgo, este último, que a menudo hemos eludido desde nuestra acomodada idiosincrasia occidental.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

La primera de esta provocadora serie fue ‘Speculum Rosso’, expuesta en el Studio Oggetto de Milán en 1996, cuyas imágenes correspondían a entrevistas y programas en los que se hablaba de homosexualidad, del placer femenino y la necesidad de romper los tabús, para terminar con una pantalla en rojo mantenida durante 60 segundos antes de recomenzar la emisión; dicha lámina simbolizaba la sangre femenina, que nos persigue constantemente a lo largo de nuestra vida y evolución como mujeres: desde la pérdida de nuestra virginidad (rotura del himen), pasando por la menstruación, el parto y finalizando en el (por desgracia, tan universal) feminicidio. Moral muestra que la vida de la mujer está rodeada por la violencia y la sangre incluso desde un punto de vista metafísico, ya que se le exige la adopción de un rol inferior al hombre y cualquier intento de ruptura de esta otredad es castigada con el ataque físico y psicológico. En palabras de la propia artista, «a la mujer se la desangra desde que nace hasta que muere».

Pero, ¿por qué utilizar un televisor? No sólo se trataba de la interacción y el dinamismo de las imágenes con el espectador, también redundaba en la importancia de este electrodoméstico indispensable en cualquier hogar –fuera este occidental u oriental–. El televisor, que era un artilugio extraordinario, ofrecía información al público que lo observaba y, del mismo modo, Moral parte de su sexo (establecido como un instrumento de valor inferior) para ofrecer una revelación al mundo. Según la propia artista, «la historia del arte está hecha toda de hombres y penes, ¿por qué no comenzar a darle primacía a las vaginas, ese eterno olvidado? (…) La sociedad tiene un odio particular hacia las mujeres y las niñas; es hipócrita y medieval. Temen el orgasmo femenino. Temen a las mujeres que tienen relaciones sexuales, y más a las mujeres que han estado con muchos hombres y lo han disfrutado».

Moral trata de establecer una conversación entre su cuerpo (en una situación de indefensión) y el cuerpo del público asistente, los espectadores, que reaccionan escandalizados o curiosos. Como diría Susana Sanz, «suscriben el espectáculo y la representación que se hace de sí mismos como algo normal, de manera que el uso del propio cuerpo es la vía que tiene el individuo/artista para revelarse».

De este modo, Moral pasaría de ser «el bárbaro», el Otro, a ser el dominador de la otredad, empleándola en su propio beneficio para transmitir un mensaje, precisamente como nos revelan Edward W. Said en ‘Orientalismo’ y Homi K.Bhabha en ‘El lugar de la cultura’. Dado que la artista redirecciona la visión, el objeto de contemplación que satisface la curiosidad exótica colonizadora ya no será «el bárbaro»; el que era considerado el Otro es el que pasa a controlar la mirada, objetualizando al que tradicionalmente se creía en su derecho de observar. De esta manera, se cumplen las peores pesadillas del colono/hombre que reacciona con la amenaza o la indignación.

Imagen de 'Speculum & Obitorio', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Obitorio’, de Sükran Moral.

En su primera reinvención de esta pieza, ‘Speculum & Obitorio’, expuesta en 1997 en el Museo Laboratorio di Arte Contemporánea (MLAC) de Roma, Moral sustituye las imágenes de entrevistas y programas televisivos por escenas de sus propias performances, incluyendo ‘Hamman’, una performance realizada en 1997 en una sala de baños turca para hombres, en la que entró a pecho descubierto para fotografiarse ante la estupefacción y horror de los usuarios. No dudó en aumentar la provocación de estas estampas al incluir un burdel, un hospital psiquiátrico para mujeres y un lugar destinado al acondicionamiento de cadáveres para su posterior sepelio; de esta forma, Moral establece una relación entre el nacimiento, el placer, la muerte y el entierro, que trata de causar repulsa en quien observa la pieza.

Y a estas alturas seguramente podrías preguntarte, querido lector… «¿por qué esta relación?» En su novela ‘Apocalypse’, Sükran Moral traza una línea paralela entre el proceso de creación de una idea y la maternidad que resulta muy aclaratorio: «El nacimiento de una idea es como el alumbramiento de un niño, ambos han surgido del placer de la madre, pero tan sólo el segundo es respetado y aceptado por la sociedad. El primero, por desgracia, está condenado al rechazo y la sepultura».

Además y, precisamente, como dijo en una de sus entrevistas, este es su tema favorito: el poder y las mujeres. «Porque el poder siempre somete a las mujeres. Si sometes a las mujeres, has sometido a la sociedad. Un hombre puede decir que la mujer lo había provocado y se le aplicarán atenuantes. Matar a una mujer sale barato. Nos estamos alejando de la ciencia, la cultura, estamos abrazando las ideas del Medievo, la mediocridad. Ahora, si una mujer está embarazada, desde el hospital se lo hacen saber a su marido o sus familiares para que impidan que aborte… Están creando otro modo de ver, contrario a la libertad de las mujeres».

Imagen de 'Speculum & Istanbul', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Istanbul’, de Sükran Moral.

La segunda y última reinvención de este trabajo no tarda en aparecer; será ‘Speculum & Istanbul’, creada para la 5º Bienal de Estambul, en 1997. Su novedad aquí será el uso de unos zapatos de salón con un tacón mayor y la colaboración de dos ayudantes, ataviadas con ropa interior negra y un plástico fino de alimentación semitransparente; la labor de ambas será mantener fija en todo momento la lona que cubre el torso de la artista.

De las tres piezas, esta fue sin duda la más criticada, ya que trataba de reflejar (en las figuras de las dos jóvenes señoritas) el apoyo social a la marginación y discriminación, mostrando la conformidad y felicidad de una juventud que ve natural ofrecer la parte inferior de su cuerpo y cubrir aquellas características que la sociedad no admite en una mujer, como puede ser la identidad. El concepto de identidad y mimetismo, sin duda, podríamos relacionarlo con la obra de Homi K. Bhabha, ya que para el colono «un negro siempre será un negro y una mujer siempre será una mujer». Piel y sexo son características de otredad evidentes que permiten establecer autoridad por medio del estereotipo, lo que nos lleva al falso intento de mimetismo («que no es la simplificación de una falsa impresión, si no la negación de la comparación») y al intento de destrucción por medio de la burla o la amenaza.

La feminidad es la única característica que la sociedad acepta en una mujer, y es por ello que Moral plantea su sexualidad desde una camilla ginecológica. En palabras de la propia artista, “en la tabla de ginecología no puedes posar mientras das a luz, no puedes ser femenina. Este trabajo, que avergüenza a los espectadores, en realidad enfatiza el voyeurismo de la comunidad, que nos ve como meros objetos de deseo o fábricas de niños. Si tenemos cualquier objetivo a mayores, la sociedad se encarga de taparlo».

Quisiera introducir aquí dos conceptos que me parecen muy esclarecedores e interesantes, y son los de Enrique Dussel y Karen Culcasi, que establecen la necesidad del artista Otro por emplear esa otredad que se le ha impuesto para diferenciarse de la sociedad y reivindicar una situación de equidad. Por un lado, está la consideración de Enrique Dussel en ‘Europa, modernidad y eurocentrismo’, que nos presenta cómo reacciona el público que está fuera de esta otredad, viendo que «el bárbaro» (en este caso, la mujer) se está oponiendo al sistema y proceso establecido, y convirtiéndose en un obstáculo que debe ser erradicado («bien por medio de la violencia, si fuera necesario», bien por medio del olvido: si no se habla de la pieza o de la artista, su labor no se expande y no puede afectar al entramado social).

Por otro lado, Karen Culcasi menciona en ‘Constructing and Naturalizing The Middle East’ que es inviable que «justifiquemos la otredad por medio de nuestra supuesta superioridad, dividiendo el mundo en parcelas de otredad imaginaria, y esperar no sólo que lo acepten, si no que no haya movimientos en contra’, como el que encabeza, por medio de la expresión artística, Sükran Moral.

Por último, comenta la artista que su trabajo no es distinto del de Courbet o el de Duchamp, solo que de haber nacido varón la reacción popular sería otra: «Si un hombre fuera el artífice de mi obra, probablemente todos estarían aplaudiendo; pero esta es una sociedad machista, desde sus políticos hasta las personas más influyentes en el arte».

Si trasladamos estas palabras a la lectura de Hal Foster en ‘El retorno de lo real’ y a su consideración del artista como etnógrafo, como vividor y transmisor en primera persona de los acontecimientos, la obra de Moral cobra un sentido histórico a mayores. Nos dice Foster que «el artista debe conocer la estructura e historia de cada cultura en profundidad, para que su mensaje sea coherente», y nadie mejor que Moral, que sufrió maltrato por su condición como mujer, para narrar y dar constancia de estos hechos sin caer en el «narcisismo y hermetismo» del que ya nos advertía Walter Benjamin.

El trabajo de Sükran Moral refleja una otredad que a menudo evitamos, demasiado enfocados en considerar al ente Otro como el varón de color de mediana edad al que la vida en Occidente le resulta pesarosa y compleja, mientras el Yo acomodado responde a otro macho de mediana edad, en este caso de raza caucásica. La mujer es la gran olvidada por el Nosotros y el Vosotros, el objeto de adoración cuyo mutismo continuado conviene a una sociedad que involuciona por miedo a perder su única herramienta de control: el poder. Y que, evidentemente, resulta mil veces peor en los países orientales, donde una niña recién nacida es una carga hasta que ovule y pueda ser empleada como objeto de negociación en un matrimonio arreglado.

La reinvención de sus piezas nos lleva a la mismísima reinvención de la mujer a lo largo de la historia, que, pese a las adversidades y dificultades, trata de abrirse paso y reconducir su destino fuera del fetiche y las condiciones del heteropatriarcado. La mujer no se rinde, se exhibe, se sitúa al nivel del hombre y desafía los criterios impuestos empleando su propia otredad, igual que el varón negro de Frantz Fanon quiere dejar de ser esclavo y comenzar a ser amo utilizando aquello que lo hace diferente.

Sükran Moral establece un puente entre Ellas y Nosotras que debería haberse forjado en los albores del feminismo, pero cuya incorporeidad social nos cegó abruptamente; nos grita que estamos juntas en este movimiento, que las divergencias del juicio itifálico entre las necesidades de las mujeres orientales y las occidentales son nimias, que en la práctica todas somos víctimas potenciales de la violencia de género, y que «si una calla, todas sangraremos».

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

Tamara Iglesias

Valie Export y el goce femenino

The practice of love, de Valie Export
Dentro del ciclo ‘El cos com a arma’
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Martes 6 y miércoles 7 de marzo de 2018

«Texto de placer: el que contenta, colma, da euforia; proviene de la cultura, no rompe con ella y está ligado a una práctica confortable de la lectura (intriga de predestinación). Texto goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone en crisis su relación con el lenguaje».

Esta cita de Roland Barthes de su libro libro ‘El placer de texto’ deja en evidencia los efectos de la escritura en aquel que la recorre. Los textos de la emblemática artista feminista Valie Export movilizan cierto goce tanto en su forma, como en su contenido.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

El espectador de cortos y performances como ‘Man&Woman&Animal’ (1970), ‘Remote…Remote…’ (1973), ‘Syntagma’ (1984), ‘Tapp und Tastkino’ (1968), ‘Hyperbulie’ (1973), ‘Adjunt dislocations’ (1973), ‘The voice as performance, acta and body’  (2007) o de sus dos experimentales largometrajes, ‘Invisible Adversaries’ (1977) y ‘The practice of love’ (1984), será desbordado por el brío gozoso de las texturas y narrativas de estos. Y será a través de ese brío por donde penetre, como señala Barthes, la ideología. Y la ideología que hace penetrar con fuertes oleadas Valie Export es la ideología feminista, tal y como ella manifiesta.

“De alguna manera me enteré por revistas y periódicos que existía algo llamado feminismo, en concreto por medio de revistas americanas. (…) Me puse a trabajar sobre la manera en que la Historia del Arte muestra los comportamientos femeninos, en cómo trata a las mujeres o los temas femeninos. A través de ello pude hacer que mi arte llevase un mensaje social”.

Fotograma de 'Invisible adversaries', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Invisible adversaries’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export, a través de diferentes técnicas artísticas, performance, cine, fotografías, dibujos, instalaciones y vídeos, tiene la voluntad de cuestionar el rol de la mujer, del cuerpo femenino, tal y como ha sido pensado, representado por el arte y la sociedad patriarcal. Un cuestionamiento que lleva a la agresión y a la provocación, tal y como ella declara: “Yo inserto el sujeto femenino dentro de las estructuras masculinas de poder. La penetración, la agresión y la provocación son todavía importantes elementos del arte dramático, porque ellos retan el diálogo y la discusión”.

La penetración, la provocación y la agresión son las técnicas dramáticas para poner en un “estado de pérdida y desacomodar” al lector de su obra; a la vez que para tambalear -deconstruir- los  “fundamentos  culturales, históricos, psicológicos”, con respecto a la representación de lo femenino y de la mujer.

Igual deberíamos pensar que la provocación y la agresión, esas técnicas dramáticas de la obra de Valie Export, evidencian además un cierto deseo femenino. Un deseo que hace huella en el goce del propio cuerpo femenino.

Su obra no sólo habla desde la conciencia ideológica de la crítica feminista de la artista, sino también desde la lengua inconsciente del sujeto artista. Y será esa lengua la que hace que la obra de Valie Export rasgue los velos de la máscara femenina, para mostrar un cuerpo femenino descarnado en su goce.

Fotograma de 'The practice of love', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘The practice of love’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Begoña Siles