«Tenemos una misión de divulgación artística»

#DesayunosMAKMA | Abierto València 2020
«Tenemos una misión de divulgación artística»
Con los galeristas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería)
Entrevista de Salva Torres y Merche Medina
Jueves 24 de septiembre de 2020

La octava edición de Abierto València, organizada por LAVAC del 25 de septiembre al 2 de octubre de 2020, además de portar consigo un cambio de imagen que ha implementado el diseñador valenciano Antonio Ballesteros, renueva su compromiso anual con el cronograma cultural de la ciudad en un inicio de temporada extraordinariamente inusual como consecuencia de la COVID-19, que, aún cuando ha trastocado el desarrollo habitual del evento, no ha mermado la necesaria voluntad de reemprender todo aquello que la pandemia se ha llevado consigo durante los últimos meses en el universo del arte.

Por ello, desde MAKMA hemos querido contar con el testimonio de tres jóvenes galeristas que han incorporado, recientemente, sus respectivos proyectos al mapa del mercado del arte valenciano: Amalio Vanaclocha, director de la Galería Vangar –que participa en Abierto València con la artista María Marchirant y su proyecto ‘La bañera de la rusa’–; Ignacio Borafull, responsable de La Mercería –iniciando la temporada de LAVAC con ‘What Remains’, de Lucía Blas–; y Pablo Vindel, quien emprende, junto a Carmen Mariscal, la galería The Liminal, exhibiendo ‘Ofrecer la protección más adecuada’, propuesta de la artista francesa Anaïs Florin que se programa en paralelo a Abierto València, aguardando su participación para venideras ediciones.

En primer lugar, ¿cómo habéis sobrellevado el fulminante cese de la actividad durante el estado de alarma?

Pablo Vindel (PV): Ha sido tremendamente extraño. En The Liminal estábamos en pleno proceso de reforma y acondicionamiento del espacio. Con el corte, a mitad de marzo, nosotros lo hemos vivido con mucha incertidumbre.

Amalio Vanaclocha (AV): Nosotros llevamos año y medio y la verdad es que empezamos bien. Con el parón te entra el miedo de cuándo podrás abrir. Pasa un mes, dos y tienes que seguir pagando. Después del confinamiento he percibido ganas de salir a las galerías y se ha vuelto a la normalidad muy poco a poco. Tuvimos que anular o posponer exposiciones a 2021. No obstante, me mantengo optimista.

Ignacio Borafull (IB): He notado bastante bajón. La respuesta del Gobierno fue una buena ayuda: recibir el cese de actividad, dejar de pagar autónomos, etc. El trastoque a la programación fue muy gordo, ya que te elimina exposiciones, hay que posponer, cancelar… No sabes cuándo vas a poder programar y tienes mucha incertidumbre. Así que, en mi caso, decidí hacer una exposición para la reapertura y comenzar, después, con Abierto València.

Una de las consecuencias más significativas de la pandemia ha sido la necesidad de potenciar la vertiente online en detrimento de la presencialidad. ¿De qué modo afecta a vuestro trabajo cotidiano en la galería?

IB: Es algo que va a ser complementario y necesario, pero no va a sustituir completamente a la galería y el espacio físico y presencial. La obra se disfruta más en persona que en un medio digital.

AV: Me sigo resistiendo a que la galería sea un medio digital. La proximidad, el recorrido por la exposición, su contexto… Aunque sí me ha pasado que he gestionado ventas por redes sociales. Estas ventas permiten que el negocio siga funcionando, pero ojalá no se pierda nunca la experiencia de que la gente siga acudiendo al espacio y se establezcan lazos.

IB: En la galería tenemos una misión de divulgación cultural y artística y eso, quizá, se pierda en el medio digital. Somos espacios a los que nos encanta que la gente venga. El espacio abierto de cara al público es muy importante.

PV: No puede ser un sustitutivo, pero, en este caso, nosotros hemos creado un segundo espacio que solo existe virtualmente; y creo que de esa manera estás ofreciendo otra experiencia. La galería, además de ser un lugar de venta y encuentro, también la entiendo como un lugar de producción de arte, dinámicas, conocimiento y reflexión. En este sentido, pasar a un espacio virtual –que no es un sustitutivo, sino un proyecto en sí mismo– sí que puede ser que genere una nueva dinámica de trabajar.

Una de las obras de la expsoción en The Liminal ‘Ofrecer la protección más adecuada’, de Anaïs Florin. Fotografía cortesía de la galería.

¿Se ha transformado la idea primigenia con la que emprendísteis vuestras galerías?

AV: Mantengo la idea de dar a conocer artistas que no son conocidos en València. Dar a conocer y promocionar a artistas jóvenes y de media carrera, manteniendo, ante todo, la ilusión en el proyecto.

PV: Hay ciertos cambios. Nosotros incidimos mucho en la cuestión de que somos una galería productora de arte contemporáneo. Tenemos un programa de residencias artísticas y de talleres en torno al libro de artista que sirven a la gente para conectar con la galería y dinamizar el espacio, cuestiones que requieren contacto y presencia física, en un principio. Ahora estamos planteando estas residencias artísticas online, donde se generan dinámicas muy interesantes, incluso espacios de intimidad. Frente a ese escenario, creo que debemos tomar, en vez del daño colateral, el beneficio colateral.

¿Cómo convive vuestra programación expositiva con la naturaleza comercial de la galería?

IB: Quizás mi primera motivación no sea vender, sino crear un proyecto con el que me siento involucrado. Pienso que a raíz de hacer cosas interesantes vamos mejorando y, al final, quizás nos vaya a llevar a un beneficio económico. Si solamente nos centramos en el tema económico estamos perdiendo muchísima alma en el arte. La razón de abrir la galería es para hacer proyectos que, muchas veces, no he conseguido hacer sin tener este espacio.

AV: No hay que perder de vista que es un negocio. Cuando programo, incluso a mí me gusta, porque el artista tiene interiorizado ese mensaje. Podemos hacer algún proyecto que sea muy potente, pero podemos no vender nada. Siempre has de saber conjugar un poco las dos líneas. Eso sí, a los artistas les doy total libertad para trabajar en la galería.

‘Beina’, de María Marchirant, perteneciente a la exposición ‘La bañera de la rusa’. Fotografía cortesía de la Galería Vangar.

En consecuencia, ¿cómo planteáis vuestra selección y nómina de artistas?

PV: La selección (volviendo a la idea de incertidumbre) es un trabajo más allá del negocio, tremendamente vocacional, del artista y del galerista. Debes tener una afinidad, respeto y amor por el trabajo que estás representando. Además, somos una galería feminista y queer (la única manifiestamente con esta idiosincrasia). Feminista fundamentalmente, porque representamos a práctica y exclusivamente a mujeres (salvo algún artista queer que no se identifica como mujer).

IB: Intento trabajar con gente con la que me llevo y me puedo comunicar bien. Si tuviera a un artista que me fuera a vender mucho, pero con el que no me llevase bien, decidiría no trabajar con él.

AV: Una de las señas de identidad fue esta. Yo veía algunas malas relaciones entre artista y galerista. No puedo permitir que un artista de mi galería vaya hablando mal de mí por el trato que le doy o las condiciones que le ofrezco. Sí es cierto que su producción es importante, pero pesa más en la balanza el feeling que tenga con ese artista, propiciando que ambos rememos en este barco y veamos cómo mejora la galería y cómo crece el proyecto; es decir, que vaya madurando la galería al mismo ritmo que sus carreras.

IB: Llega mucha gente a presentarte portfolios, y no tenemos la capacidad de asumir tanto volumen de artistas. Queremos darle al artista el espacio y el tiempo que se merece. Por eso hay que comunicar muy bien las condiciones, las expectativas y darle un punto de realidad.

Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Y en cuanto a su desarrollo venal, ¿qué particularidades distinguen al mercado del arte en España respecto de otros países?

IB: Yo, que estudié fuera, advierto que a la formación en España le hace falta conocimiento del mercado, y debería incorporarse en la universidad de manera constante. Explicar, invitar a las galerías y a todo tipo de profesionales del resto del mundo artístico y cultural, que al final también son mercado. Hay que hacer esas distinciones, como en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, hay otra forma de funcionar: allí tienen claro que no es un tabú hablar de empresa y de industria. Al final, la cultura es un industria y es una parte importante del PIB. En España hay mucho miedo porque se piensa que cualquier cuadro va a ser carísimo.

AV: Tener una galería de arte es, desde el principio, algo muy vocacional. Tuve muy claro que quería tener una galería, pero sin tener ni idea de cómo funcionaba. Después [tras cursar Historia del Arte en la Universitat de València], me formé en un museo de Barcelona y sí que vi que el sector cultural, allí, está más profesionalizado y tienen un público muy fiel.

IB: En otros países el arte se ve de una manera menos elitista, al contrario que aquí, donde todavía queda un poso de pensamiento de que al arte no es para el público general. Yo abrí la galería para que todo el mundo pueda tener obra original de calidad y que, en realidad, no es muy cara y puede adquirir gente de toda capacidad económica.

PV: Todo pasa por la comunicación, la reorientación en la enseñanza y el ajuste de expectativas del público, de los artistas y de los propios galeristas. Yo trabajé en Chicago y es verdad que ese pudor no existía, pero tampoco en ningún otro trabajo. No sé si es una cuestión de que allí el sector cultural ha sabido sobrepasar ese umbral o es que el sector laboral, en general, habla de dinero sin ningún tipo de pudor.

Detalle de una de las piezas de la exposición ‘What Remains’, de Lucía Blas. Fotografía cortesía de La Mercería.

¿Qué expectativas os brinda, por tanto, un evento como Abierto València? ¿Influye decisivamente en la elección del proyecto con el que iniciar la temporada?

IB: Desde luego, da más visibilidad. Mediante las campañas publicitarias y los gallery walks llegas un público distinto del habitual. Se nota una afluencia mayor en Abierto València que durante el resto del año. Las rutas hacen que el público vaya en el mismo día a varias galerías, cuando, normalmente, acude a ver una sola exposición por día. Eso cambia, también, la manera de percibir el arte y la propia ciudad. Abierto València ayuda a la gente a percibirlo como un gestalt: el todo frente a la individualidad de cada uno.

AV: Apuesto porque el artista con el que abro Abierto València sea de aquí, como, en este caso, María Marchirán, con la que dar a conocer un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo. En ese sentido, espero dar a conocer al artista y a la propia galería.

PV: No participamos de Abierto València, pero en próximas ediciones espero que sí. Creo que hay otra cuestión de la galería que creemos importante, que es aunar lo global y lo local. Realmente, se trata de generar un nexo fuerte entre ambos y una serie de dinámicas con las que experimentar.

Hemos apostado por artistas internacionales (salvo en un caso), pero lo hemos hecho con un sentido muy claro, y es que el programa de residencias, que implementamos como parte de la faceta productora de la galería, da la bienvenida a artistas locales, de forma que podemos generar esas sinergias con los artistas internacionales, que representamos y traemos para sus exposiciones. Así que, en paralelo con Abierto València, hemos apostado por una artista local de origen francés, Anaïs Floran, que trabaja y reside aquí –València es su tema de trabajo y creíamos que era una buena manera de conectar esas facetas–.

divulgación artística, Abierto València 2020
Los galerístas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Merche Medina

ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen

#MAKMAExposiciones #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Jose Ramón Alarcón | ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 21 de agosto de 2020

Tomando como premisa deontológica la supresión de los confines educativos y la correspondencia entre diversos campos del conocimiento mediante un solidificado equilibrio teórico-práctico, en el que convergen abstracción y empirismo, la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), bajo la dirección de Jaime Torres, implementa, desde su fundación, un cosmos de titulaciones técnicas que auxilian al educando a encarar su deriva profesional ulterior con el sustento formativo de la ciencia instrumental, en tanto que “la más noble y por encima de todas las demás, la más útil, pues gracias a ella todos los cuerpos animados que tienen movimiento ejecutan sus acciones”, tal y como consta en la justificación definitoria de su acrónimo.

Tal es el ideario aplicado a una de sus carreras de referencia, Arte y Diseño, cuyo programa ‘HDN in Art & Design’ –vertebrado ordinalmente por la adquisición de conocimientos, su conversión en habilidades y la gestión y defensa de un proyecto profesional–, reporta competencias en Diseño Gráfico, Ilustración, Videoproducción y Diseño Web, con el fin último de capacitar al alumnado en campos como Identidad Corporativa, Diseño Editorial, Ilustración, Diseño Web, Aplicaciones Interactivas para todo tipo de dispositivos, Tipografía, Fotografía, Imagen de Síntesis, Videoproducción, Gráfica Audiovisual y Animación 2D y 3D.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Si la deriva de tales estudios se orienta hacia un norte pragmático cuyos fines desembocan en el mercado laboral, uno de los ámbitos sustanciales de sus postulados educativos recae, ineludiblemente, sobre el estudio de la imagen y su inexcusable relación con su uso, en tanto que esta ocupa una posición de preeminencia que exige ser abordada en base a un proceso de análisis con fines funcionales y, por tanto, que auxilien a la constitución definitiva de profesionales capacitados, igualmente, para “el estudio de la imagen en sí misma, la que se realiza con fines estéticos”, afirma Alberto Adsuara –director del Departamento de Audiovisuales–, para quien aquella debe entenderse como la suma de dos factores: función (comunicacional) y estética (disruptiva), “y es ello una de las características diferenciadoras de ESAT: su implicación con el desarrollo disruptivo de la imagen y su vinculación al ámbito expositivo”.

No en vano, la Escuela Superior de Arte y Tecnología, de la mano y orientación curatorial de Adsuara, ha ejecutado, durante el último lustro, diversos proyectos fotográficos y exposiciones, de entre los que cabe destacar la muestra ‘Miradas fotográficas’, exhibida en el Museo de Bellas Artes de València durante el primer trimestre de 2017, en la que alumnos del último curso de la titulación de Arte y Diseño formularon una mirada actual sobre 30 obras representativas de la colección permanente del museo, lo que permitió no solo propiciar un factor cronológico inédito –como es la exposición de obras de artistas tan jóvenes en las dependencias de la segunda pinacoteca más importante del país–, sino “mostrar lo clásico con una visión moderna y contemporánea”, indicaba el director de ESAT, Jaime Torres, y, a la par, “acercar a la juventud al pasado”, aseveraba su comisario, Alberto Adsuara.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Igualmente, Las Naves–Centre d’ Innovació acogió, durante la primavera de 2018, la exposición colectiva ‘Revolutum’, que concitaba la obra de 12 profesores y 12 alumnos de la Escuela –“sin especificar en ningún momento quién es alumno y quién es profesor”, con el fin de profundizar en los vínculos e influjos gestados entre educante y educando, asentando “la demostración de esos productivos intercambios de talento que generan las relaciones directas en ESAT”.

Por su parte, ‘ESAT en Railowsky’ permitió contemplar, durante el mes de abril de presente año, el trabajo fotográfico de los alumnos de la asignatura Fotografía de Estudio, clases de teoría y práctica, impartida por Adsuara, bajo la premisa referencial de la obra del fotógrafo y director norteamericano David LaChapelle, mientras que sus alumnos de primer curso alimentan los contenidos de ‘ESAT asalta Ruzafa’ –cuyas exposiciones colectivas cumplen cinco ediciones– y los estudiantes de la asignatura Narración Audiovisual, amén de habilitarse para la realización de videos corporativos, participan en el Festival Internacional de Cortometrajes de Radio City, que el pasado mes de mayo de 2019 celebró su décimo novena edición.

En definitiva, una suma de acciones –cuya materialización prosigue durante el estío mediante ‘ESAT en el Convent’, una exposición de obras monumentales en los jardines del espacio de ocio cultural Convent Carmen– que ejemplifican la teoría de inversión universitaria de la Escuela Superior de Arte y Tecnología, que transita inductivamente de la praxis a la formación abstracta complementaria para la implementación de programas de investigación y desarrollo.

ESAT,
‘Ira’, de Reveca Gómez. ‘ESAT en el Convent’, 2019.

Jose Ramón Alarcón

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

“El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Merche Medina | Ana Serratosa: “El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 7 de agosto de 2020

Para la galerista Ana Serratosa su licenciatura en Historia del Arte no hizo más que dotar de argumentos la sensibilidad, el aprendizaje, la investigación, el entusiasmo y la inquietud por transmitir su apasionada relación con el arte a todo el que se acercase, directamente o de manera periférica, a su lado.

En los albores de los 90, junto a la artista plástica Marisa Casalduero (València, 1961-2013) y sus respectivos cónyuges, emprendía en València la Galería Bretón. Un espacio a pie de calle que plantearon de un modo convencional, al uso de las galerías de arte de la época. Inauguraban con el pintor y escritor Antón Patiño – miembro fundador del grupo Atlántica, renovador del arte gallego durante los años ochenta–, que, según confiesa Ana Serratosa, “fue un impacto para amigos y clientes”.

Desde la Galería Bretón también apostaron por jóvenes creadores como José Luís Albelda, seducidos por su figuración en las pinturas sobre tabla y su toque casi realista y mágico, que evidencia una evolución técnica superior en sus obras –actualmente Albelda es profesor de la UPV–, y otros de la talla del mallorquín Bernardí Roig.

galerista, Ana Serratosa,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

“Al principio, trabajar con artistas conocidos es difícil. La galería abre la mente y trabaja para el futuro, y esto es satisfactorio porque vas viendo que la gente va entrando en las propuestas.

“Con Bretón acudíamos a ferias, como las de Estocolmo, Chicago, ARCO y Basilea. Vimos lo que se hacía en otros países y llevamos a artistas jóvenes fuera de València. Las ferias nos abrieron una ventana al exterior; entonces no existían las redes sociales”.

A mediados de los 90 y tras una crisis económica que asolaba a todo el país, la Galería Bretón cerraba sus puertas. No obstante, Ana Serratosa apostaba por abrir otro espacio, “pero no a pie de calle. Quería poder estar con el cliente y transmitirle qué es el arte contemporáneo, darle más profundidad a lo que es la parte teórica y lo que es el arte, no solo a la parte venal. Los que estamos vinculados al mundo del arte disfrutamos mucho con todo esto, así que por qué no hacer disfrutar a la gente que viene a visitarnos, dándoles conocimiento y ponernos de igual a igual”.

De este modo, la Galería Ana Serratosa se inauguró en el año 2000, cobrando forma en un penthouse de la calle Pascual y Genís de València. “Quería hacer algo distinto, venía de otra etapa que me había dado un bagaje de cómo funcionaba una galería, cómo relacionarse con los artistas y los galeristas”. Al situar la galería en un ático “me interesaba la relación de calidad con el arte, el artista y el cliente. El arte es conversación y los galeristas somos un filtro. Yo ya tenía un fondo importante de antes y, después, los artistas me cedían obra para hacer exposiciones, puesto que ya me conocían. Ahora me llaman artistas cada vez mas importantes”.

‘Decatrás’, de Pedro Castro Ortega, abrió la línea expositiva del nuevo espacio. Si bien Serratosa ya había apostado por el artista ciudadrealeño en su anterior etapa, en tanto que “algunos artistas y nosotros hemos crecido a la par”, confiesa. Con esta propuesta, la galerista pretendía hacer “un homenaje al mundo del arte –artistas, comisarios y coleccionistas–. Traje toda la obra vendida en aquellos diez años. Invité a los coleccionistas y luego Castro Ortega explicó qué había pasado con él en todo ese tiempo. Fue una exposición muy simbólica”.

Más tarde continuó solidificando el vínculo con autores con los que ya había trabajado, como el mencionado Bernardí Roig y su obra en blanco y negro de telas rasgadas, y otros internacionales.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

En paralelo a la trayectoria de la galería y con el fin de refrendar su criterio, en 2011 materializa Fondo Arte AS en una zona apartada del centro y del circuito habitual del gremio, próxima al cauce del río Turia, en cuya vaguada asienta en 2012, y de la mano del avilesino Javier Riera, ‘Alameda Llum’, el primero de sus proyectos artísticos al aire libre, mediante la instalación de once proyecciones que modificaron el espacio público, recurriendo a la intervención de la geometría en el paisaje.

Así, tras el impacto visual y social que esta propuesta supuso, Ana Serratosa formuló en 2014 ‘Eclosión en Valencia’, junto a la pareja de escultores alemanes Venske&Spänle y sus Smörfs, criaturas marmóreas que fueron diseminadas por la ciudad a comienzos de ese año. Algunos para quedarse.

Tiempo más tarde, Serratosa conoció a Bob Verschueren, artista belga de land art y académico de las Artes en Bruselas, quien tras una visita a València junto a su mujer y poeta Dominique Sintobin, queda impactado por el traslado del río fuera de la ciudad. De este modo, Verschueren investiga acerca del devenir histórico del Turia y crea un conjunto de instalaciones vinculadas con la huella del antiguo afluente, dando lugar a ‘Ecos de la Memoria’ –de noviembre de 2015 a febrero de 2016–.

Una vez finalizado este último proyecto, Ana Serratosa consideró que había concluido una fase y quiso hacer balance de ello junto a todos los actores que intervinieron en los tres proyectos emprendidos, convocándoles a un coloquio conjunto a modo de puesta en común y reflexión acerca de dichas acciones, en el que Marc Wellmann -–comisario de ‘Eclosión en Valencia‘ y actual director artístico del Berlin Kunstverein– apuntaba que “existen dos posicionamientos frente a la creación del proyecto: los proyectos permanentes y los efímeros crean una conciencia positiva al espectador. Hacen que el espectador esté alerta, observando el territorio, dándose cuenta de lo que hay en el lugar que habita, estableciendo conexiones entre ambos”.

Tras esta etapa, para Ana Serratosa continúan siendo de gran relevancia la formación, los viajes, las visitas a ferias nacionales e internacionales, la reflexión de sus acciones, así como la interacción con todos y cada uno de los agentes del mercado. Durante todo este tiempo, además de los mencionados, han complementado sus contenidos artistas como Jorge Pardo, Kara Walker, Kiki Smith, Carmen Calvo, Joana Vasconcelos, Carmen Jabaloyes y Helena Almeida, entre otros, siendo Carlos Franco –en cuya exposición ‘Pintura Fruta’ se exhibía una selección de los últimos trabajos del artista madrileño– y la creadora iraní Shirin Salehi, mediante ‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’ –comisariada por la historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar– sus más recientes apuestas expositivas durante la temporada 2018-19.

A la postre y tras este repaso por su trayectoria como galerista, Ana Serratosa concluye que “me gusta estar cerca del arte y crear cosas nuevas, dar a conocer lo que se está haciendo fuera y presentarlo de forma distinta. Tiene mucho aliciente y la gente también lo agradece”.

galerista, Ana Serratosa,
La galerista Ana Serratosa. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

Doce artistas revisitan sus obras en ‘IVAM Retrovisor’

‘IVAM Retrovisor’ | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
6 de mayo de 2020

Un total de doce artistas españoles participan en la iniciativa ‘IVAM Retrovisor’ para rememorar a través de sus ojos y en solo cien palabras sus propias obras de arte pertenecientes a la colección del IVAM. Carmen Calvo, José Mª Yturralde, Jordi Teixidor, Artur Heras, Patricia Gómez y Mª Jesús González, Ángela García Codoñer, Chema López, Isabel Oliver, Maribel Doménech, Mira Bernabeu y Ricardo Cotanda son los creadores que forman parte de esta propuesta, englobada en el programa ‘#IVAMdesdecasa’, con la que el museo pretende acercar su colección a los usuarios a través de su página web y difundir el valor de sus fondos, un patrimonio de más de 12.000 obras de arte.

El pintor Jordi Teixidor, ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas 2014 por su abstracción reflexiva, comenta sobre su obra ‘Pintura Azul’ (1986) que “desde un primer momento la precisión del título deja bien claro que la obra no es un paisaje; con su obviedad, el título señala al espectador la actitud que debe tomar cuando se coloca frente al cuadro”, poniendo de manifiesto las circunstancias y maneras del proceso de ejecución de esta pieza.

‘Has hecho de mi lo que querías’ (2005), de Carmen Calvo. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las obras que conforman esta selección, la artista conceptual Carmen Calvo explica una de sus características fotografías intervenidas titulada ‘Has hecho de mí lo que querías’ (2005). “Una vez me preguntaron: ¿qué quería decir el cubrir el rostro de estas mujeres con una estrella de David? No es cubrir, es anular a estas mujeres. Por ser mujer y por ser de raza judía”, proclama en su texto rotunda.

También bajo el género de arte feminista se encuadra la serie ‘Misses. Los concursos de belleza’ (1974) de la pintora Ángela García Codoñer, “obras reivindicativas hechas por mujeres que no aceptaban el papel que aquella sociedad había organizado para ellas”, escribe la autora. En esta línea, la obra ‘Cirugía’ (1970-1973), de la valenciana Isabel Oliver, trata, según la creadora, sobre “la dictadura de la belleza, impuesta a las mujeres respondiendo al arquetipo del gusto masculino de cómo debían ser las mujeres para ser adecuadas”. Por su parte, Maribel Doménech desvela por qué incorpora la fotografía en su trabajo titulado ‘La energía de una segunda piel’ (1993): “la piel como escudo protector y espejo de acontecimientos me permite desvelar el cuerpo en lugar de ocultarlo, la luz negra transforma la piel de la modelo, de tal manera que caderas, vientre, pechos y glúteos asemejan un cuerpo cíborg”.

En la propuesta de ‘IVAM Retrovisor’ también participa José Mª Yturralde, que cuenta en cien palabras el proceso de creación de ‘Figura Imposible’ (1972), una serie en la que el artista “trataba de explorar la idea del espacio-tiempo, de la forma, integrándola con los conocimientos científicos del momento”. Otro artista valenciano, el pintor e ilustrador setabense Artur Heras, destaca “la duplicidad y colores vibrantes propios del pop art” de su obra ‘Els set pecats capitals’ (1971). Mientras que Chema López selecciona su serie ‘Los años de plomo’ (2012-2013), donde traslada al lienzo las fotografías insertas en las fichas policiales de delincuentes. “Imágenes fotográficas con rostros tachados, hendidos y rasgados, en una operación que pone en cuestión la obstinación de nuestra sociedad por fijar y controlar a los ‘sujetos’ que la conforman”.

‘Cirugía’ (serie ‘La mujer’, 1970-1973), de Isabel Oliver. Fotografía cortesía el IVAM.

La fotografía también es el medio utilizado por Mira Bernabeu en su pieza ‘Panorama social, 1965 – 2007† – 2009* – 2014’ (2014), donde retrata el viejo zoo de València en una fase avanzada de dejación y abandono como elemento simbólico que puede extrapolarse a otros contextos.

Perteneciente a la serie ‘Llegar a la nieve’ (1995), Ricardo Cotanda presenta la obra ‘Dado’: un pañuelo masculino de algodón con una mancha bordada en hilo de seda, “la alusión más ‘filial’ a Marcel Duchamp”. La lista de artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’ culmina con el trabajo del dúo de artistas Patricia Gómez y Mª Jesús González, una intervención con arranque mural en un edificio del s. XVIII situado en el barrio del Carme de València para recordarnos que “ciertos lugares, en vísperas de su desaparición, funcionan como contenedores de memoria, y son capaces de hacernos percibir y reconstruir pedazos de historia y vivencias pasadas”.

Esta actividad de ‘IVAM Retrovisor’ es la segunda entrega de una iniciativa dedicada a recordar exposiciones y obras de arte de la colección del IVAM. Tras la primera serie, en la que participaron periodistas y críticos de arte recuperando en cien palabras sus muestras del IVAM favoritas, llega el turno de reunir a doce artistas para que comenten sus propias obras de arte.

Imagen de los artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Ana Yturralde: la vida en un rectángulo

“Como si fuera un juego, cogí ese rectángulo y vi la vida a través de él, después empecé a interesarme por la fotografía”. Estos son los primeros pasos de Ana Yturralde, fotógrafa reconocida nacional e internacionalmente, con exposiciones, libros, proyectos y premios a su espalda, que nos muestran muchas de sus motivaciones y su manera de ver el mundo. Desde pequeña ha estado ligada al arte por su padre, pero su primer camino fue la abogacía, dedicándose más tarde a su mayor hobby, sintiendo una debilidad por la cámara analógica, pero teniendo presente la utilidad de la digital.

Viaja con el deseo de aventura, de introducirse en las diferentes culturas y sorprenderse. Con sus fotos intenta tanto informar como remover el interior de las personas, perseguir la verdad como causar una emoción y reacción. Para ella, la fotografía tiene una gran capacidad documental, congela un momento y lo perpetua; el medio y el fotógrafo logran que no se nos escape un “efímero” de nuestras manos, mientras que “el instante decisivo” acuñado por Henry Cartier Bresson y muy presente en Ana Yturralde, consigue crear un momento mágico, donde todos los elementos que componen la imagen logran comunicar lo que está pasando de una forma creativa y organizada; Ana Yturralde es consciente de que la perspectiva que utilice el fotógrafo puede hacer que nosotros recibamos un mensaje u otro, por lo que analiza aquello que ocurre en el paisaje y establece una conexión con los sujetos, evitando así una mirada fría, fotos que podría hacer un turista. Además, casi siempre trabaja en blanco y negro, evitando distracciones.

Fotografía en picado de Ana Yturralde

Todas las obras de Ana Yturralde nos llevan a la fotografía documental humanitaria, pasando la cámara a ser una herramienta de cambio. Fotógrafos tan grandes como Josef Koudelka, Gerda Taro, Dorothea Lange, Kevin Carter… comparten esta concepción; pero las imágenes son peligrosas y, cuando unimos las ganas de cambiar el mundo con las desgracias, tenemos que tener mucho cuidado en cómo representarlas. Un fotógrafo tiene que saber como impactar, asustar, remover… al espectador, tiene que lograr llegar al sentimiento de este, informarle de lo que está pasando y no debería pasar, todo con un gran respeto hacia el retratado o el paisaje.

Fotografía de Ana Yturralde

Sus proyectos intentan ser siempre completos, compuestos por una serie de fotografías que entre ellas tienen un significado. Son muy personales, data a cada fotografía de una narración y elige las que ella considera mejor, tras un proceso de investigación.

A day with an african family, de Ana Yturralde

Si de algo se conoce a Ana Yturralde es de su concienciación con el albinismo. Hace unos años, Ana estaba por ir a Senegal para continuar realizando fotografías que captaban el alma de las personas, para estar con gente que era feliz con lo poco que tenían. Cuando ya estaba preparada para partir, la llamaron para proponerle un nuevo reto: hacer un libro con imágenes que hicieran visible al mundo una enfermedad que muchos no saben exactamente en qué consiste, el albinismo. Esta se caracteriza sobre todo porque quién la padece tiene una visión reducida, pudiendo presentar una evidente falta o ausencia de pigmentación en la piel, en los ojos y en el pelo. A todo esto sumamos el hecho de que, depende de dónde hayas nacido con dicha enfermedad, tendrás menos o más posibilidades de vivir. En el caso de África, las personas con albinismo sufren acoso, persecuciones, secuestros, mutilaciones y asesinatos; muchas de las creencias africanas presuponen que aquellos que tengan partes del cuerpo de un albino tendrán buena fortuna, creándose así un mercado negro de fragmentos humanos. De esta forma, Ana Yturralde se lanzó a esa nueva aventura para comparar el albinismo sufrido en Europa y el sufrido en África. Empezó un proyecto que seguramente le persiga en toda su carrera profesional, entrando desde el primer momento en su corazón, pues a ella también le impresionaron sus propias fotografías y se le instauró en la cabeza la idea de ayudar a partir de su arte. Entre las diferentes imágenes vemos heridas en el cuerpo por el sol, labios en carne viva, arrugas, manchas precancerígenas, deformaciones… Son imágenes duras tratadas con máximo cuidado y elegidas a conciencia. Además, en cada una vemos una historia, una frase, una anécdota del día.

Fotografía hecha para el proyecto de Casa África y la Fundación por los Derechos Humanos

Las fotografías de Ana Yturralde son pura poesía, cada una tiene una mirada, una esencia, una historia que la hace única. Las imágenes que más impresionan son las del albinismo, con esos rostros que parecen más mayores, llenos de heridas y manchas por el sol al no poseer cremas; pero su trabajo llega más allá que los proyectos relacionados con esta enfermedad: conecta diferentes culturas con niños que juegan o pintan, nos enseña las sonrisas más sinceras en un blanco y negro espectacular y consigue captar el esplendor del mundo cuando le deja espacio a los demás colores; retiene las notas de los músicos, los gritos en medio de un concierto, así como las pausas y los silencios. Ana Yturralde vive cada una de las fotografías que realiza, consiguiendo que nosotros también seamos partícipes de ellas.

Fotografía de una cantante por Ana Yturralde

The Shortest Lines Go For A Walk en Espai Tactel Toormix

The Shortest Lines Go For A Walk
Comisariada por Fran Ramallo con obra de las artistas Momu & No Es, Anne Berning y Amanda Moreno
Espai Tactel Toormix
Ca l’Alegre de Dalt, 55. Baixos C. Barcelona
Inauguración: viernes 8 de febrero de 2019

‘The Shortest Lines Go for a Walk’ es un capítulo de la biografía ficcional de la línea, manifestada en la obra de diversas artistas. Esta biografía comienza con Sixteen Miles of Stream de Duchamp, que se instala en la obra y en los escritos de Klee, que protagoniza uno de los capítulos de Lines. A Brief Story de Tim Ingold, que “sobrevuelva” un poema de T. S. Eliot., y que es descubierta en una camiseta de segunda mano, que se vende online como “Sonic Youth shirt L White Lines Vintage 90 ́s”.
La línea, durante el tiempo de la exposición se materializa en escultura, en dibujo, en los pasos de baile de un video, en itinerario, en el texto que leemos en una pintura, en unas pegatinas o en una hoja de sala.

Obra de Anne Berning

Obra de Anne Berning

Una línea, otra línea, …
(A partir de las reflexiones en torno a la línea en los Escritos de Paul Klee, de “Up, Across and Along” (capítulo de Lines. A Brief Story de Tim Ingold), de un garabato sobre un fragmento de Preludes de T. S. Eliot, y una camiseta de segunda mano que se vende online como “Sonic Youth shirt L White Lines Vintage 90 ́s”, etc.)

Una línea, el elemento más primitivo, cuando escribir y dibujar coinciden.
Una línea, al principio era el caos y también el comienzo del orden.
Una línea, a partir del punto. Cósmico. El origen del movimiento.
Una línea como el habla, como canto.
Una línea es una guía.
Una línea dinámica, temporal.
Una línea para caminar. Una línea natural.
Una línea cultural. Una línea de lectura. Una línea.
Una línea como escritura, un documento.
Una línea es una abstracción que puede tener múltiples títulos. (Camnitzer)
Una línea no es un discurso. Una línea que grita.
Una línea como anuncio de imágenes.
Una línea como anuncio de imágenes de una línea.
Una línea para que el marco sea ventana y la sala sea uno y otra.
Una línea es una voz en el espacio.
Una línea que es una voz en el espacio que continúa en la voz, en el espacio.
Una línea espesa. Una línea física.
Una línea ocupada. La línea baila.
Hey! Mum look, no more panty line.
Una línea con prisa. Una línea de dos dimensiones o tres.
Una línea atrapada en un banner.
Una línea corta. Una línea curva. Una línea que respira. Una línea clásica.
Una línea presa, una línea libre. ¿Qué le pasa a la línea?
Una línea, otra línea, …

Sobre las artistas

Anne Berning
Artista alemana nacida en 1958 y habitual de la galería Espacio Mínimo, ha expuesto entre otros en la Kunsthalle de Bremerhaven, en la Städtische Galerie Waldkraiburg, en el CAC de Málaga, en la galería Kuckei + Kuckei de Berlin, Grunt Gallery de Vancouver entre otras.

Momu & No Es
El colectivo formado por Lucía Moreno y Eva Noguera residentes entre Rotterdam, Barcelona y Madrid exploran la construcción de historias, hábitos y rutinas derivadas de sus alrededores inmediatos. Su obra ha podido ser vista, entre otros lugares en el Espai 13 de la Fundació Joan Miró (BCN), DA2 de Salamanca, Het Nieuwe Instittut de Rotterdam, el ING Art Center, Bruselas o el Espai Moncada en Caixaforum.

Amanda Moreno
Artista valenciana, trabaja desde diversas disciplinas como la ciencia, la tecnología o el propio lenguaje del arte para poner de manifiesto la accesibilidad y a la vez inaccesibilidad del sujeto con el conocimiento y su empoderamiento como agente creativo. Su obra ha podido ser vista en Espai Tactel, Luis Adelantado o ferias de arte contemporáneo como ARCO o SWAB.

Obra de Amanda Moreno

Obra de Amanda Moreno

Sobre el comisario

Francisco Ramallo
Es doctor en Historia del Arte, comisario independiente, asesor de arte, profesor de Historia del arte y Arte contemporáneo en Boston University Madrid y autor de artículos como “Espacio hostil y género en 1931: una novela de Miquel Llor y una fotografía de Claude Cahun”, “Ciudad postmoderna, ciudad surreal”, o “La superposición de ciudades como característica surreal del urbanismo postmoderno”. Su extensa formación académica se ha completado con másters en arte y literatura y una serie de estancias de investigación en en la City of New York University, que concluyeron con la tesis “El espacio como categoría surrealista en la producción artística contemporánea”.

Inversión matricial, en la Casa Bardín

Inversión Matricial. Do it yourself
de Alberto Santonja
Comisariada por Gabriel Songel González
Hasta el 21 de septiembre en la Casa Bardín
c/ San Fernando 44, Alicante

Con INVERSIÓN MATRICIAL, Alberto Santonja (Ibi, 1969) nos invita a participar de su reciente obra centrada en este doble sentido y juego de palabras. La inversión supondría la predisposición e invitación a ver los objetos cotidianos desde otra perspectiva más crítica y reflexiva de nuestros hábitos de consumo y hábitos de visualización de los mismos. Lo matricial es la referencia a los objetos pensados, proyectados y ejecutados para ser reproducidos en series cortas o tiradas masivas.

La trayectoria de Santonja ha estado siempre a caballo entre el Arte y el Diseño, entre la artesanía y la producción industrial, entre lo visual y lo icónico, y le ha permitido desarrollar puntos de encuentro entre todos los campos mencionados y cada obra que nos propone, ha supuesto una concreción de las múltiples contradicciones, dobles sentidos, iconos descontextualizados y cualquier observación de la vida cotidiana que le ha llevado a pararse, reflexionar y recrear el contrasentido que le ha producido.

De esta forma, podemos encontrar a lo largo de la exposición desde esculturas modeladas, a esculturas configuradas con objetos reciclados o descontextualizados, ready mades, autorretratos, instalaciones, moldes para series, y todo tipo de medio expresivo de sus observaciones. El lenguja común de todos ellos podríamos decir que es el lenguaje industrial, el aspecto de lo matricial para ser repetido masivamente. Por esta razón el autor se ha centrado en símbolos e iconos fácilmente reconocibles para el espectador, y así hacerlo partícipe de la observación y reflexión crítica.

INVERSON MATRICIAL 08

Dentro d elos lenguajes industriales utilzados cabría destacar el lenguaje del serctor juguetero, muy vivido por el entorno familiar y local del autor de la población de Iibi, conocida como cuna del sector juguetero en España. Pero no por ello debemos pensar que es una obra local. Todo lo contrario. La obra que nos presenta Alberto Santonja es un recorrido personal en lo conceptual, entre el arte y el diseño, y en lo geográfico, entre Iib y Valencia; y en lo experiencial en sus viajes y observaciones por el mundo.

De hecho, es una obra difícil de encasillar en una corriente concreta, porque va desde lo dadaista de los ready mades, al pop art usando iconos gráficos publicitarios, a las instalaciones povera, o a conceptos indusriales del Do it yourself, háztelo tú mismo. Es, por tanto, un lenguaj ecléctico más preocupado por provocar la concexión con el espectador que por encasillarse en una tendencia concreta.

Tenemos la ocasión de conocer a este artista polifacético a través de sus obras sobre la vida cotidiana, que nos invita a adoptar un punto de vista diferente al convencional que provoque la autocrítica o simplemente que nos hace fijarnos en detalles que, habitualmente, nos pasan desapercibidos.

INVERSIÓN MATRICIAL es una invitación a la observación y a la reflexión pero también a la diversión que deseamos nos haga pasar un rato interesante.

Gabriel Songel González

INVERSON MATRICIAL 03

There is life in Limbo. Rocio Villalonga

There is life in Limbo. Rocío Villalonga. Festival Internacional de la Imagen de Amman
Galería Darat Al Landa.
Amman, Jordania
Hasta 15 de Mayo 2018

Nos encontramos ante la sólida obra fotográfica de la artista española Rocío Villalonga (1966). En esta ocasión ha sido seleccionada para participar en el Festival Internacional de la Imagen de Amman 2018. La obra que presenta, en uno de los más prestigiosos centros de arte de la capital jordana, Darat Al-anda, es una serie fotográfica con título There is Life in Limbo. Se trata de un work in progress que comenzó con la serie El extraño Flujo de la Monarca (2015), expuesta en Valencia en la galería Alba Cabrera y comisariada por José Luís Pérez Pont. En palabras de la artista:

» Eran, y lamentablemente siguen siendo, tiempos convulsos, en los que la inacción de Europa para acoger y dar solución a los cientos de miles de vidas de personas, que se agolpaban en nuestras fronteras pidiendo refugio, y la violación constante a los artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos, desató la necesidad de entrar en contacto con los protagonistas.»

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Extracto de '' In Limbo there is control''.

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Extracto de » In Limbo there is control».

 En aquella ocasión, la artista ya entró en contacto con ACNUR y con diferentes asociaciones de migrantes, además de con Cruz Roja, y a través de imágenes de los protagonistas y vídeos testimoniales dio cuerpo a esa extraordinaria exposición inscrita entre la instalación y el foto-documental El extraño Flujo de la Monarca (2015). El rechazo que suscitó en la artista el comportamiento de Europa ante la mal denominada “crisis de los refugiados”, le llevó a presentar el proyecto a la Jordan National Gallery of Fine Arts que le otorgó una residencia artística en el año 2016. Aquí entró a trabajar de lleno con los refugiados del segundo campo más grande del mundo Za’tari. Desde aquí y en la actualidad coordina un taller de producción y edición de vídeo con móvil, actual laboratorio desde el que prepara un comisariado para dar voz a los que no la tienen. Fue durante esa misma época, cuando participa en un simposio de arte público con una obra de Land Art con título Borders, en Áqaba, al sur de Jordania, en a que deja de manifiesto la presión tan profunda que ejercen las fronteras en este territorio. Y es durante esos trayectos en coche de Norte a Sur y de Este a Oeste por estas tierras de Oriente Medio, como de un modo natural y sin pretenderlo (tal y como la artista manifiesta) comienza las dos series fotográficas: In Limbo there is control (2016-17) y There is Life in Limbo (2017-18).

Jordania es el país de las historias y las civilizaciones, del tránsito humano cruzando el país de sur a Norte de Este a Oeste y viceversa, país de huellas, de civilizaciones en sus pasos de Mesopotamia a Egipto, del Sur de Arabia al Norte. La Jordania bíblica, la nabatea y la bizantina, la omeya, la islámica. Por algo se bautizó como Transjordania, así se llamaba antes de ser el actual Reino Jordano Hachemita. País de alta carga antropológica, refugio de vidas truncadas, esperanza del desarraigo, patria del sin patria, huella histórica y presente de vidas y realidades. Los que llegan, los que se quedan a mitad del camino, los que se establecen y regresan, sedimento de memorias que sumergidas en el mar. Estas tierras de nadie y de todos hoy con fronteras, vividas y comprendidas en profundidad por Rocío Villalonga que lo refleja en su trabajo. Dos series: In Limbo there is control y There is Life in Limbo, ambas complementarias aunque abordando aspectos diferentes y tranzando una cartografía sensitiva de una Jordania que no sale en las guías turísticas. In Limbo there is control (2016-17) nos alerta de las fronteras y torres de vigilancia, como chivatos de una amenaza latente derivada de los conflictos bélicos de los países vecinos. La serie da título al espacio-frontera como “Limbo” y su visibilidad a través de las instantáneas fotográficas realizadas por la artista, de puestos de vigilancia y vallado, en los lindes de Jordania con Irak, Israel, Cisjordania, Arabia Saudita y Siria para controlar, por un lado al terrorismo y por otro, los flujos de migraciones forzosas provocadas por los conflictos en los países vecinos.

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Detalle de la exposición 'There is life in Limbo'

Imagen: Cortesía de Rocio Villalonga. Detalle de la exposición ‘There is life in Limbo’

La artista lo relata así en un comunicado con motivo del congreso celebrado en 2017 en el IVAM Imaginar en Mediterráneo:

»… es pues, en esos trayectos, cuando se me hacen visibles en la ruta, las torres de vigilancia y las vallas fronterizas. Las primeras torres de vigilancia que en un inicio surgían como algo anecdótico en el camino, se configuraron en algo reiterativo en el paisaje, marcando el comienzo de esta serie fotográfica que habla de las fronteras (el Limbo), los puestos de vigilancia y las torres vigías (el control). Y es así como Jordania, en una explotación casi racional de la frontera, surge como frontera entre estados vecinos y enemigos, frontera de lucha, pero frontera que respeta un cierto equilibrio entre fuerzas que no quieren destruirse mutuamente.Y es que la situación geográfica del Reino Hachemita provoca que la vigilancia sea omnipresente, como receptora humanitaria de palestinos expulsados de su territorio ocupado por Israel, los iraquíes huidos de su territorio por los ataques del Estado Islámico y los Sirios huyendo de una guerra desoladora saliendo de estampida hacia otras tierras en paz. A ello hay que sumar los egipcios que entran en el país como trabajadores temporales y los sudaneses. Todo ello convierte a Jordania, en la esperanza terrestre hacia una nueva vida sin cruzar el Mediterráneo

Ya en 2017-18 Rocío Villalonga se detiene a observar y mostrar esa otra parte humana, actuando en los sedimentos de la memoria a través de arquitecturas abandonadas, de donde nace la serie fotográfica There is Life in Limbo que se expone actualmente hasta mayo en la galería Darat Al Anda, con motivo del Festival Internacional de Fotografía, de Amman.

La artista así nos relata:

» El término Limbo ya desaparecido en la doctrina católica, era el mundo entre los vivos y los muertos, el que no iba ni al cielo y el infierno iba al Limbo. Lo que implica la semejanza con el viaje migratorio en relación al abandono, errancia y destinación desconocida. There is Life in Limbo, que da nombre a este trabajo fotográfico de casas abandonadas en territorios deshabitados, es a su vez una experiencia; experiencia compleja en la que el sujeto, vive un intenso trance fantasmagórico con el espacio, ya sea el que abandona, el que recorre, el que ansía o al que llega. El viaje migratorio es una mutación que condiciona la experiencia, no reduciéndose a un simple cambio de espacio por cuestiones materiales. Es también una fractura y un abandono, voluntario u obligado, doloroso, incluso el tránsito de un estado a otro del individuo. La definición de Limbo en este caso se emplea para definir el espacio en el que como artefactos se diseminan las construcciones abandonadas, muestra del viaje realizado por todos aquellos que por algún motivo abandonan su hogar o su negocio. A su vez, desde el campo de la informática Limbo es la zona en una memoria, volumen o espacio de almacenamiento, a donde se envían los archivos borrados. Similitud con la identidad borrada de los moradores de esas casas en su tránsito migratorio. Las series buscan reflejar la experiencia profunda que resulta de la migración. El vacío, el Limbo, es la frontera que muestra su capacidad de crear grietas que interrumpen las estructuras del tiempo y espacio, desterrando a sus moradores al infierno del espacio infinito

Al atlal era el nombre que recibían los lugares abandonados en la poesía clásica preislámica. A través de las ruinas y las casas abandonadas el poeta recordaba a su amada, este concepto en árabe se llama “ante las ruinas”. Así el poeta solía comenzar diciendo que estaba en las ruinas y, como hace Rocío con la serie fotográfica There is Life in Limbo, nos invita a visitar esos espacios abandonados y de un modo aparentemente accidental sumergirnos en un vértigo semejante al que Hitchcock consagró en su película. En esta ocasión la artista a través de su cámara nos empuja a situarnos en unas vidas ajenas y sentirlas propias. Recrear y asimilar la diáspora del tránsito, es parte de la experiencia que se vive cuando vemos las fotografías de la serie, donde el paso del tiempo, el abandono, la errancia, el silencio en una atmósfera desoladora es una constante. Pero que como bien advierte la autora, la vida se asoma de nuevo cuando en estas ruinas aparecen los graffitis anunciadores de negocios, mensajes políticos y profesionales en sus abandonados muros. Como diría el gran poeta árabe Mahmoud Danwis: “Sobre esta tierra hay algo que merece la pena vivir”.

Portada. Detalle de la exposición ''There is life in Limbo'': Cedida por Rocio Villalonga

Portada. Detalle de la exposición »There is life in Limbo»: Cedida por Rocio Villalonga

Khalid Khreis, curator. 2018, Apr, 07

Director Jordan National Gallery of Fine Arts.

Ningún hashtag (todavía) en Plastic Murs

‘Don’t have a hashtag yet’, de Emak, Miedo12 y PRO176
Plastic Murs
Denia 45, Valencia
Hasta el 27 de abril de 2018

El galerista Sidney Janis de Nueva York promovió la exposición ‘Post Graffiti’ en diciembre de 1983. Su selección mostró el trabajo de Keith Haring, Jean Michel Basquiat, y Kenny Scharf frente al de Crash, Futura 2000, Lady Pink y Ramellzee, entre otros. Aquella  no fue la primera (ni la última) exhibición que alteró el contexto y el significado de las piezas de graffiti, por trasladarlas desde la calle al  interior de una galería de arte y enfrentarlas, igualmente, a lo pintado en el taller. De forma premonitoria el título definía un tiempo ya pasado, por la aparente superación de los métodos de la old school; algunos pensaron que marcaba un final, por falta de relevo, de la generación pionera.

Imagen de una de las obras que integran la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen de una de las obras que integran la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Como saben, nada fue definitivo ni terminal. El movimiento no ha podido detenerse y ha configurado la imagen de la ciudad globalizada: él mismo se retroalimenta con nuevos practicantes, renovando su escenario casi cada dos lustros. Además, pese a las herramientas digitales y las redes sociales, aún perdura la transmisión manual de la experiencia vicaria, el paso del maestro al aprendiz.

Pasaron décadas y en 2013 se fundó la galería Plastic Murs, que ya nos ha señalado alguna pista sobre la relación arriba apuntada: la exposición ‘Lugares Comunes’ (2017) y la presente ‘Don’t have a hashtag yet’. Ambas hacen ver y entender el arte contemporáneo desde otra perspectiva, inclusiva, con las prácticas artísticas de la calle. Apuntamos lo irónico del título “el no tener hashtag yet”: esa no es una preocupación para estos artistas, pueden etiquetarlos ustedes si lo necesitan. Aparte de lo matizable de las traducciones al español de Street Art, Graffiti, Urban Art…existe cierto rechazo a ser encasillado bajo esas tipologías. La muestra es un rico encuentro, apuesta sin batalla entre los estilos de PRO176, Miedo12 y Emak, que transitan con desparpajo por los muros y el estudio, entre la pieza clásica de graffiti hip hop y el dibujo geométrico, a mano alzada, más delicado y dinámico.

Un instante de la inauguración de 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Un instante de la inauguración de ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

La pintura mural plana y bidimensional de PRO176 (Paris, 1976) posee tres gruesas ramas bien enraizadas: apadrinado por SEEN, sintetiza la influencia del godfather of graffiti del Bronx, y reconoce su deuda con los recursos gráficos de Jack Kirby, padre de los superhéroes de la editorial Marvel. Otro sólido punto de apoyo original es el genuino graffiti parisino de los años noventa. Igualmente es uno de los primeros miembros del reconocido colectivo Ultra Boyz International.

Emak (Barcelona, 1980) es técnica y maestría, es buen hacer, sabe combinar el esmalte en aerosol con la pintura acrílica y las brochas, construyendo planos en movimiento, formas fugadas y colores inverosímiles de arriesgado equilibrio. Podríamos etiquetar su trabajo como pintura mural urbana, (¿neobarroca?), que refleja la tradición del graffiti de letras europeo, brillante y rotundo, con todas las variaciones inimaginables de sus cuatro letras. Imaginación incansable.

Imagen de una de las obras que integran la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen de una de las obras que integran la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Miedo12 (València, 1971) está activo en la calle desde 1998, un respeto ganado a pulso. Es escritor de graffiti e ilustrador profesional. Al igual que sus compañeros, también escribe (y traza, soberbio) el dibujo de su nombre. Su wild style y paleta de colores saturada es inconfundible; como experto tipógrafo, destacan sus letras por encima del muñeco, la parte figurativa que escolta a la pieza clásica. Miedo12 es igual de efectivo al resolver sobre persianas metálicas, tapias de solares o en la obra gráfica de estudio y en los murales decorativos de interiores. Siempre ha formado parte de la crew italiana BN –21 años en la brecha–, y sus trabajos pueden verse repartidos entre España, Italia, México o Guinea.

La didáctica selección de ‘Don’t have a hashtag yet’ enseña libertad, sin etiquetas, por eso deben estudiarla. Gracias por llegar hasta aquí.

Imagen general de la exposición 'Don't have a hashtag yet', en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Imagen general de la exposición ‘Don’t have a hashtag yet’, en Plastic Murs. Fotografía de Estrella Jover, cortesía de la galería.

Juan Canales Hidalgo

 

Circo en el museo

Periferias, de Circo Gran Fele
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de febrero de 2018

¿El circo es el mayor espectáculo del mundo como proclaman sus adeptos? Algunos podrían poner esta afirmación en duda, pero es indiscutible que sí es uno de los espectáculos más antiguos del mundo. Un cúmulo de disciplinas, destrezas y habilidades que han evolucionado a lo largo de los siglos. Desde los coliseos romanos a modernas carpas con aire acondicionado. De sangrientas luchas cuerpo a cuerpo entre hombres y animales a refinadas exhibiciones de atletismo artístico. El circo es perenne porque en sí mismo encierra una metáfora de la vida. En el centro de una pista circular el hombre y la mujer se enfrentan al desafío de un continuo y progresivo ‘más difícil todavía’.

Volar como los pájaros, hacer aparecer y desaparecer objetos, manipularlos como si la ley de la gravedad no existiera. Y los más importante, provocar la carcajada del respetable. Porque un circo sin payasos es algo muerto. En esa burbuja fuera del espacio y el tiempo tiene cabida lo imposible, lo sorprendente, lo más extraordinario que la mente pueda imaginar. Se materializan los sueños y se estimulan los sentidos, incluso los que todavía están por descubrir.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Centre del Carme.

El circo es un mundo aparte habitado por seres que, en cierta manera pertenecen a otra raza. Destinados a cierto desarraigo debido a su vida nómada, establecen fuerte vínculos familiares de clan y tribu que se transmiten de generación en generación, junto a los secretos de su oficio. Más allá de una vocación se trata de una forma de vida que se lleva en la sangre y en el ADN. Y en contraste con este ambiente familiar un tono cosmopolita que ha hecho del circo un precedente de la globalización.

Pese a mantener intacta su esencia ha experimentado cambios en las últimas décadas, posiblemente el más importante la gradual desaparición de números con animales salvajes. El desarrollo de una conciencia animalista ha provocado que uno de sus grandes atractivos en el pasado, la exhibición de fieras domadas, no sea vista con buenos ojos. Es harto sabido que la vida de estos animales es una condena permanente a la cautividad, a fatigosos viajes en cabinas herméticas, a un proceso de doma, de sometimiento a la voluntad del hombre en el que es inevitable sufrir malos tratos y vejaciones.

En ese aspecto uno de los pioneros fue el Circo Gran Fele con denominación de origen valenciana y un cuarto de siglo de vida que hace décadas dejó de utilizar animales. A principios de los años noventa los hermanos Pla, Rafael y José comenzaron a actuar en una carpa instalada en la Plaza Zaragoza, y, a mediados del pasado siglo su padre, el ventrílocuo Gran Fele ya era conocido por todos los niños. Se extensa trayectoria incluye numerosos espectáculos y giras por todo el mundo. Orinoco, Orient Expres, El Tren, Pla y Pla y Cía, Feria de las Maravillas. Son algunos de sus espectáculos que han embelesado a niños y adultos de todas las edades.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Este mes la compañía ha instalado su carpa en un entorno histórico y noble, la espaciosa Sala Ferreres del Centre del Carme, abierta al público hasta el 25 de febrero en una doble dimensión, como muestra del atrezzo circense y como escuela de circo los fines de semana.

Divulgar el mundo del circo y sus periferias, y al mismo tiempo poner en valor el ambiente que se respira en él, a través de unos valores  intrínsecos, como el compañerismo, la amabilidad, el trabajo en equipo y la filosofía del esfuerzo son los objetivos del Gran Fele. Los talleres son una iniciación al circo como actividad artística relacionada con el cuerpo humano. Equilibrios, acrobacias, malabares y risas. Las claves para triunfar son las ganas de superación y el trabajo en equipo. Con asesoramiento de profesionales experimentados se desarrollan como enseñanzas principales: acrobacias de suelo, saltos acrobáticos, trapecio y telas. Como enseñanzas complementarias,  el alambre, malabares y el ensayo con monociclos para quien esté dotado de un buen sentido del equilibrio.

La gran sala del Centre del Carme acoge una exposición permanente llamada ‘Periferias’ que incluye: La Barraca de los Fenómenos, el Gabinete de Curiosidades, el Carrusel de tracción animal, El Pulgarcito, además de diversos espectáculos sorpresa.

Circo Gran Fele se define como “una compañía de circo contemporáneo, mediterráneo y vitalista. Un circo sin animales que fusiona el teatro, la danza contemporánea, las distintas disciplinas circenses junto a la mejor música interpretada en directo por la Banda del Fele”. Con más de 20 años de trayectoria y la participación en numerosos festivales internacionales y nacionales, ha recibido numerosos premios entre los que figuran el Nacional de Circo 2008 concedido por el Ministerio de Cultura, el Max Especial de Circo o el Premio Caleidoscopio de La Unión Europea, entre otros.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Bel Carrasco