Fe de erratas

Makma ISSUE #02

Habla la leyenda de un personaje llamado Titivillus (o Tutivillus), un demonio que trabajaba en nombre de Satanás y cuya maldad provocaba primero errores en el trabajo de los escribas, y años más tarde en imprentas, autores y editores. Está claro que a este demonio no le gustaba que el pensamiento humano se pudiera custodiar sobre el papel, así que se dedicaba a robar palabras y letras con el fin de tergiversar significados, generar dudas, y crear confusión al lector, provocando a la vez trifulcas entre escritor, editor y transcriptor del texto. Cuanto más daño hiciera al mundo de las letras, más satisfactoria su malvada labor.

Titivillus, tatuaje. Imagen de archivo: Vicente Chambó

Destacan de él interpretaciones gráficas medievales muy características, identificándolo como un ser con zarpas de demonio en plena huída con un saco en la espalda repleto de “tipos” (letras) hurtadas de cualquier texto, o con un hatillo con libros en ristre dándose a la fuga.

Titivillus. Imagen cortesía www.h2g2.com

La primera referencia de sus fechorías está datada en 1285, concretamente en el Scrirptorium de Tractatus de Penitentia, de John Galensis (Juan de Gales), aunque con posterioridad, aparece en diferentes manuscritos con imágenes dignas de un Bestiario conforme a lo descrito. Tras el invento de Gutemberg, Titivillus traslada su campo de batalla a cualquier imprenta, importante o humilde, donde se le atribuyen todas las erratas detectables. Ya en el s. XX el autor e ilustrador Marc Drogin, señala en su manual Medieval Calligraphy: Its history and technique (1980, Allanheld, Osmun & Co. Publishers, Inc. y Abner Schram, Ltd.) lo siguiente:

 “Durante el último medio siglo, todas las ediciones del Oxford English Dictionary han incluido alguna referencia de página incorrecta con una primera mención a Titivillus a pie de página”.

Titivillus en plena huída. Imagen de archivo: Vicente Chambó.

Pero ni Cervantes, ni Lope, Quevedo o Góngora, se libraron tampoco de Titivillus en las respectivas ediciones de sus obras, sobre todo en las primeras, que son como es natural, las que más erratas contienen.

Ya más recientemente (2015), este legendario ser se convirtió en protagonista al dar nombre a la Revista Internacional sobre Libro Antiguo (prensas de la Universidad de Zaragoza) que no es otro que: Titivillus (ISSN-0915, 1 2015).

Montaje con MAKMA ISSUE #002 y revista Titivillus. Vicente Chambó 2019.

Así las cosas, aunque era impensable que la bestia hubiera desaparecido por completo, (se la creía más bien adormecida debido a la proliferación de lo digital) no podríamos habernos imaginado que Titivillus podría atacar a la revista MAKMA ISSUE #02. Pero lo hizo. Y se valió de la consecución de diversos hechos, como ocurre en los peores accidentes, aprovechando que estaba lanzada la fecha de la fiesta de aniversario MAKMA, con los invitados convocados, y todo en marcha para presentar la revista en papel, para cuya realización, maquetación e impresión, se disponía de un espacio de tiempo muy reducido.

Así Titivillus, debió perpetrar varios ataques sin ser descubierto. El primero con la intención de suprimir la firma de la fotógrafa con mayor presencia en el Palau de la Música (Valencia) en los últimos años, -un total de 25 según las palabras de la propia Eva Ripoll- para arrebatar su firma de la magnífica imagen de la página 81, y de la que MAKMA, da fe de errata en este artículo sobre el 250 aniversario de Bethoven a celebrar en el indicado Palau de La Música de Valencia en 2020.

Leila Josefowicz y Ramón Tebar. Palau de la Música, Valencia. Fotografía de Eva Ripoll cuyo pie de foto no aparece en ISSUE #02 MAKMA, Página 81

El trabajo de Eva Ripoll en fotografía es conocido y reconocido, pero no el de escultura, (Art i Natura, Dones Creadores. Casa de la Cultura, Alzira, Valencia). MAKMA, sigue buscando el momento de la cadena en el que se coló Titivillus para arrancar la firma de Eva Ripoll del pie de foto, precisamente, golpeando donde más duele a MAKMA, que es justo en el merecido reconocimiento a la propiedad intelectual y el respeto a los derechos de autor.

Pep Carreres, Eva Ripoll, Gloria Tello e Ivan Balaguer en la Exposición Art i Natura Dones Creadores. Fotografía Sales Prats

No conforme con esto, Titivillus comete otro ataque con saña en la página 43, (entrevista a Sara Joudí, realizada por Merche Medina, robando una “S” del titular que desapareció como por arte de magia). “Durante este tiempo hemos podido ganar la confianza de los coleccionistas” debería figurar en el texto de la entrevista a la gerente de la Galería Shiras (Valencia).

Titivillus devorando una ¨s¨. Página 43, Makma ISSUE #02. Fotografía: Vicente Chambó

En la página 94, último párrafo, 5ª línea, en lugar de ¨entre el anarquismo racional y el poliamor» debería leerse ¨entre el anarquismo relacional y el poliamor». Y en otro aspecto, es importante comentar que el papel escogido para imprimir el citado número MAKMA ISSUE #002 parece haber sufrido cambios en su morfología, al menos se ha detectado una menor capacidad de absorción, aunque mínima, y esto cambia sensiblemente algún matiz que puede ser imperceptible para la mayoría, pero nunca para un editor.

Sara Joudí, gerente de Galería Shiras. Fotografía de Archivo MAKMA.

Damos fe de estas erratas y errores, y solo nos queda el consuelo de que libros, revistas, sellos, y carteles míticos, se convirtieron en objeto de deseo por la presencia de este tipo de erratas, y cuanto más grandes mejor. Y precisamente por ser imperdonables los citados casos, en unos años ya se encargarán de darle valor al ejemplar de MAKMA ISSUE #002 coleccionistas de rarezas y casas de subastas. Ojalá el tiempo pueda resarcir a Eva Ripoll y Sara Joudí lo que el demonio de los errores les haya podido restar.

Con tantos siglos de leyenda, mencionar las fechorías de Titivillus y mantener viva la historia de sus andanzas nos ayudará a crecer con la humildad que exigen nuestros papeles.

Vicente Chambó

Russafa se abre al arte

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Diversos espacios culturales. Valencia
1, 2 y 3 de Junio de 2018

Con carácter de bienal, Russafart regresa. Un camino que cierra ahora, un ciclo de diez años. Edad de madurez para un evento cultural que tuvo la originalidad de abrir las puertas de los estudios de arte al público y que convocó una amplia participación y colaboración social del céntrico barrio de Russafa. Hoy somos un referente para nuevos espacios de arte, dentro y fuera de Valencia y nuestra convocatoria atrae a visitantes y creadores de todo el mundo.

Los días 1, 2 y 3 de junio de 2018 bajo el lema «Creando arte» abriremos de nuevo las puertas de los talleres y espacios artísticos. El reencuentro entre público y arte tiene lugar tras dos años de intenso trabajo, tiempo suficiente para evidenciar que el arte está en constante búsqueda creativa y renovación de sus lenguajes y formas de expresión. No exenta de dificultades, marcada por estos duros años de crisis, con amargas experiencias de censura y de recortes en la libertad de expresión a nivel nacional, esta fiesta del arte, permitirá constatar la obra de más de 200 artistas.

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Un momento excepcional para descubrir qué se cuece al interior de los talleres, espacios donde se nos revela en toda su dimensión el día a día del arte en sus ámbitos más íntimos, donde la inspiración y los motivos toman una forma definitiva. Los testimonios de quienes han vivido esta experiencia retratan la singularidad de estos encuentros: cada estudio es un mundo, cada artista un misterio. Y es en esta cuando la complicidad del arte y la cultura llegan a su clímax sin dejar la creación de germinar.

Los pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas, artistas urbanos y performers invitan al espectador a formar parte en este festival, distribuidos en 60 estudios artísticos y proyectos, además de 28 espacios expositivos. El conjunto de esta muestra descubre las maneras de hacer, crear y pensar del colectivo de productores de arte que habita en el barrio de Russafa.

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

En esta edición se reitera el concurso de pintura rápida y contaremos con la participación de cinco artistas de Lisboa, como parte de los intercambios culturales a nivel internacional que hemos venido realizando con eventos similares a Russafart.

Celebramos esta edición de Russafart bajo el signo de “Creando arte” que encuentra su riqueza en las prácticas dedicadas al reconocimiento de la cultura como forma de activar la comunicación mutua entre artistas y público. Una ocasión óptima para activar la vertiente cultural y creativa del barrio de Russafa.

Destacamos la valiosa aportación de los comercios del barrio de Russafa que colaboran con el evento, del mismo modo agradecer a todas las personas, entidades y patrocinadores que hacen posible el evento, creando sinergias recíprocas.

La asociación Russafart les invita a participar de esta edición, donde las experiencias creativas de los artistas del barrio de Russafa se fusionan en estos 10 años de incansable actividad artística con un programa de actividades y propuestas, fusionando el carácter lúdico, festivo y de acción creativa que nos identifica.

Les esperamos para disfrutar del arte y del barrio porque Russafart es Russafa y Russafa es Russafart.

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

La ciudad se expone en Standard Galería

La ciudad se expone
Alberto Adsuara, Otilia Pelyva, Camila Restani, Eva Ripoll y Francesco Zangari
Standard Galería y Estudio
C / Luis Oliag, 43 (Monteolivete). Valencia
Inauguración: viernes 23 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 9 de octubre de 2016

‘La ciudad se expone’ es una muestra de fotografía de paisajes urbanos de cinco fotógrafos: Alberto Adsuara, Otilia Pelyva, Camilla Restani, Eva Ripoll y Francesco Zangari.  La comisaria de la exposición, Otilia Pelyva, explica: «Sin duda, el paisaje urbano es un asunto interesante desde el punto de vista de la creación de imágenes. He estado siempre fascinada con la fotografía urbana, y es por eso que decidí hace un año comisariar una exposición que diera cuenta de la variedad de aproximaciones posibles, atendiendo a la arquitectura y sus transeúntes, cada uno con su propia vida y su propia historia. Durante mi investigación encontré y conocí a los fotógrafos increíbles representados en esta muestra; todos trabajan en diferentes estilos y cada uno muestra las peculiaridades de aquellos lugares que habitaron».

Cartel de la exposición 'La ciudad se expone' en Standard Galería y Estudios.

Cartel de la exposición ‘La ciudad se expone’ en Standard Galería y Estudios.

Pelyva continúa diciendo: «El trabajo de Alberto Adsuara es absolutamente impresionante; se puede ver los muchos años de experiencia detrás de su obra asombrosa. Fran Zangari es un fotógrafo dinámico y experimental, un narrador visual que documenta la vida de la calle y la decadencia urbana en la arquitectura, y tiene una capacidad de capturar incluso la emoción más fugaz en las expresiones faciales. Las fotos de Eva Ripoll son fascinantes e intoxicantes en sus detalles de los espacios urbanos; en sus obras realmente se puede sentir su foco en reflexiones, patrones y texturas. Y Camilla Restani ha demostrado un ojo hábil para la narración visual. Definitivamente, estamos deseando ver a dónde lo aquí expuesto».

‘La ciudad se expone’ es la quinta muestra de 2016 en Standard Galería, que es el nuevo centro de arte que se abrió en abril por El Museo Independiente de Artes Contemporáneos (The Independent Museum of Contemporary Arts- www.imoca.ie). IMOCA es una institución fundada y gestionada por artistas que ha proporcionado una plataforma para exposiciones contemporáneas junto a un programa integral de servicios y recursos para artistas durante los últimos diez años. El patrocinio corre a cargo de SOTOL mescal.

Obra de Alberto Adsuara en 'La ciudad se expone' en Standard Galería y Estudios.

Obra de Alberto Adsuara en ‘La ciudad se expone’ en Standard Galería y Estudios.

Fotografiar un cadáver, ¿documento, espectáculo?

Fragments #0
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 10 de mayo

No hay tantas fotografías como otros años. Ni tantas de fotoperiodistas valencianos. Tampoco tiene la forma de almanaque visual de los hechos más relevantes acontecidos en la Comunidad Valenciana. Y tampoco se presentan al modo tradicional de las secciones informativas de cualquier medio. De hecho, ‘Fragments d’un any’, tras diez ediciones, desaparece como tal para convertirse en ‘Fragments #0’. Lo hace con el objetivo de agitar el periodismo gráfico, mostrando imágenes en apartados que invitan a la reflexión.

Fotografía de Manu Fernández en 'Fragments #0'. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Manu Fernández en ‘Fragments #0’. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

La exposición que acoge La Nau está estructurada en cinco secciones: límites, espectáculo, transición, lenguaje y periodista gráfico. Siendo igualmente fragmentos del quehacer de los ‘fotoreporteros’, se presentan con otra intención. Diríase, siguiendo la idea de Juan José Millás, que dada la convulsa realidad, al igual que Freud se encargó de la interpretación de los sueños, alguien se tendría que encargar de la interpretación de la vigilia. Tal es la pretensión de Pablo Brezo, comisario de la muestra organizada y producida por la Universitat de València y la Unió de Periodistes Valencians, en colaboración con Consum y Doctor Nopo.

Fotomontaje de las imágenes de Nathan Weber en 'Fragments #0'. La Nau de la Universitat de València.

Fotomontaje de las imágenes de Nathan Weber en ‘Fragments #0’. La Nau de la Universitat de València.

Y para ello, nada mejor que tomar la fotografía de Nathan Webber que preside la sección dedicada a los límites del periodismo gráfico. En ella se ve a un grupo de periodistas fotografiando el cadáver de Fabienne Cherisma, víctima del terremoto de Haití de 2010. ¿Documento o espectáculo? Lo mismo cabría decir de esa otra imagen en la que aparecen dos chicas haciéndose un selfie con catástrofe al fondo. La muerte y los desastres naturales transformados en objeto de uso mercantil e incluso fetichista.

Pablo Brezo, que presentó la exposición junto al vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, y el presidente de la Unió de Periodistes, Sergi Pitarch, destacó que eso era precisamente lo que se pretendía: “Más reflexión, más crítica; que el público entienda el papel del fotoperiodista”. También los “conflictos éticos” (Pitarch) que promueven con su trabajo a pie de calle, allí donde una fotografía puede resumir lo que está pasando o desencadenar la polémica por herir ciertas sensibilidades. Dónde está el límite entre la información objetiva y la carnaza periodística, sabedora del morbo que suscitan ciertas imágenes, es otra de las cuestiones sugeridas en el nuevo formato de ‘Fragments #0’.

Fotografía de Biel Aliño en 'Fragments #0'. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Biel Aliño en ‘Fragments #0’. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Se acabó esa retahíla de fotografías acuñadas por los periodistas gráficos valencianos en una presentación a mansalva. Ahora la presentación se concibe al servicio de la reflexión, perdiendo precisamente la espectacularidad de antaño y su carácter crítico más rabioso, a favor de un pensamiento más sosegado. Sigue habiendo imágenes de fotoperiodistas valencianos: Biel Aliño, Fernando Bustamante, Germán Caballero, Juan Carlos Cárdenas, García Poveda, Kai Försterling, Miguel Lorenzo, Irene Marsilla, MAO, Eva Ripoll, Roberto Solsona. Pero la selección, que sin duda escocerá a muchos, forma parte de un conjunto más amplio de imágenes y autores ligados en torno a esa idea del cuestionamiento del periodismo gráfico.

Fotografía de Nathan Weber en 'Fragments'.

Fotografía de Nathan Weber en ‘Fragments #0’. La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Retrato de 11 mujeres al borde…

Diverses. Històries de Dones
Objectives. Dones Fotoperiodistes
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 26 de abril

A razón de seis imágenes por banda, en una suerte de destilado existencial, 11 fotoperiodistas valencianas narran la vida cotidiana de otras tantas mujeres singulares. Algunas más que otras, porque no es lo mismo dedicarse a aquello que te gusta, por excluyente que sea su práctica profesional, que soportar la inclemencia, ésta sí exclusiva y verdaderamente sufrida, de ciertas enfermedades raras. Por eso el título del conjunto expositivo es atinado: ‘Diverses. Històries de dones’. Y más acertado aún sería sin el punto. Así: diversas historias de mujeres.

Paca, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Objectives.

Begoña, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Porque las hay de todo tipo: desde la futbolista Maider o la camionera Begoña, profesiones tradicionalmente masculinas, a la esposa, madre de seis hijos y abuela de diez nietos, de nombre Paca, pasando por la agricultora Rosa, la odontóloga cooperante Elena, la solista de la Orquesta de Valencia Esther o la activista contra el desahucio Paula. También están las historias de la senegalesa Aïssatou, la gitana universitaria Maleni y, más allá de la exclusión social, los dolorosos casos de Fide, con su enfermedad rara, y Elvira, paciente de osteogénesis imperfecta (huesos de cristal).

Fide, retratada por Amparo Simó.

Fide, retratada por Almudena Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Todas ellas ‘colgadas’ en el claustro de La Nau de la Universitat de València. Un total de 66 imágenes que vienen a airear cada una de esas 11 singulares vidas de otras tantas mujeres al margen del estereotipo femenino. Y sin duda que hay historias que se amoldan a esa ruptura de ciertas convenciones: futbolistas y camioneras, hasta hace bien poco, prácticamente ni existían. Pero esposas, madres y abuelas de toda la vida, pues eso, que había muchas. De manera que las historias que cuelgan en La Nau son tan diversas como de gran mezcolanza su desencajada temática.

Fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, odontóloga, en la fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

En cualquiera de los casos, las 11 fotoperiodistas valencianas se limitan a dejar constancia de ciertas vidas poco corrientes. De manera que las fotografías expuestas a modo de espejos invertidos del glamour publicitario, y más próximas a la aspereza del reality sin show que valga, no buscan tanto la admiración por su belleza, que el reflejo documental de cuanto les sucede a esas mujeres en su diversa singularidad. La empatía entre retratistas y retratadas, tras un año entero de mutua convivencia, se deja notar en la serie de 66 imágenes, sin duda reveladoras del mensaje, diáfano y claro, que se quiere transmitir: la voluntad y energía de esas mujeres tan dispares.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Raquel Abulaila, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Provi Morillas, Eva Ripoll, Amparo Simó, Almudena Torres y Mónica Torres son las ‘culpables’ de que esas vidas se conviertan en historias gráficas. Algunas más que otras. Porque no es lo mismo tocar en una orquesta de hombres, jugar al fútbol, conducir un camión o ser odontóloga, que percibir la degradación real de un cuerpo sin estereotipos que valgan. Ejemplar fue, sin duda, la dignidad con la que Fide, luchando con su rara enfermedad, dio cuenta de su historia durante la inauguración de la muestra.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

‘Diverses. Històries de dones’, que estará en La Nau hasta el 26 de abril, testimonia el duro recorrido existencial de 11 mujeres. Un recorrido igualado por la condición de género de sus protagonistas, pero al que le falta un mejor criterio de selección narrativa dadas sus radicales diferencias. Diversidad, sí, pero de qué género.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Emma. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, solista de la Orquesta de Valencia, retratada por Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maleni, en la fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paula, activista contra el desahucio, fotografiada por Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

 

 

 

Salva Torres

Russafart, en cuarto creciente

Russafart: Comunicando arte
280 artistas, 84 espacios
Barrio de Russafa. Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Partimos de cero. Es como volver a empezar”. Arístides Rosell, coordinador general de Russafart, lo dijo refiriéndose al presupuesto con el que cuenta una iniciativa cultural que gana adeptos, participación y nivel artístico año tras año. En su cuarta edición, que el catedrático y ex director del MuVIM Román de la Calle afirmó como preludio de la quinta (“el año que viene alzaremos la mano”), serán 280 artistas y 84 espacios los que participen en una bienal que convierte el barrio de Russafa en el “gran escaparate de la ciudad” (Rosell), entre el 30 de mayo y el 1 de junio.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

De la Calle, evocando cierto dictum romano en forma de pregunta (“¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por Roma?”), trasladó la cuestión al evento a punto de arrancar: “¿Qué podemos hacer por el barrio?”. La respuesta: Russafart. “Es un proyecto inductivo, no es institucional”. Viniendo de abajo, en lugar de arriba, “puede ser, no la guinda del pastel que se le atribuye al arte, sino el imán para ayudar a la transformación”. Y Román de la Calle apeló a ese sentimiento colaboracionista de los artistas, espacios privados y talleres para lanzar su máxima: “Nula ciudad, sin ética”.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Rebeka Catalá, coordinadora artística y convaleciente por una enfermedad, dejó dicho en un escrito que leyó Arístides Rosell, que a Russafart no se venía a ver, “sino a vivirlo”. A vivir la apertura de talleres, de estudios y espacios expositivos, en los que una larga nómina de artistas mostrarán sus obras de primera mano, ‘Comunicando Arte’, según el lema de esta cuarta edición, sin redes sociales de por medio, sino “de forma directa con la gente”, subrayó Rosell, para quien el éxito del encuentro cultural estaba en la riqueza de su carácter colaborativo.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

El Ayuntamiento de Valencia, con una exigua dotación, que suple con aportación en materia de seguridad ciudadana, permisos y licencias, Imprenta Romeu, Ideo o Real Academia de Bellas Artes son los que cubren de cierta forma las necesidades presupuestarias, que nunca llegan a compensar el “ingente trabajo” (Rosell dixit) de cuantos colaboran de manera altruista en Russafart. La creatividad tiene su precio, pero no se paga. “Todo esto si lo cuantifican son miles de euros, pero finalmente es low cost”, destacó el coordinador general del evento artístico presentado en la galería Imprevisual.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Russafart, como novedad, contará en esta edición con la participación de diez artistas brasileños de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, que permitirá cierto intercambio cultural todavía por cerrar. Los artistas serán presentados el 27 de mayo en las Escuelas de Artesanos de Russafa. Pintura, fotografía, poesía, proyección de videos, música, lecturas teatralizadas y performances coparán las exposiciones y actividades previstas en espacios tan dispares y fecundos como Espacio 40, Café Berlín, Arquitécnica Ruzafa, Canguro Verde, Café Dublín o Sporting Club Russafa, junto a diferentes estudios y talleres.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

El “indisimulable centro comercial” en el que lleva camino de convertirse el barrio de Russafa, a juicio de José Saborit, artista de Russafart, cuenta con la amortiguación de un evento artístico que “surgió de abajo como trama de afinidades” que para Saborit constituye su mayor fuerza. A falta del presupuesto necesario que dignificara el esfuerzo creativo de tantos artistas, valga ese espíritu colaboracionista como prueba fehaciente del vigor cultural de un barrio a prueba de lastimera crisis.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Salva Torres

Las mujeres toman el Mercado Central

Dones per dones
Mercado Central
Plaza Ciudad de Brujas, s/n. Valencia
Hasta finales de marzo

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Están los mercados, tan citados últimamente como espacios de trajín constante de dinero volátil, fatuo, especulativo. Y está el simple mercado, en tanto lugar de venta de productos, estos sí, necesarios para la subsistencia diaria. En aquellos, los sujetos apenas se relacionan entre sí lo justo para intercambiar cifras mareantes y cerrar operaciones que, de existir cierta ética, sonrojarían al mismísimo Al Capone. En estos otros más cercanos y pedestres, las personas se juntan movidas por intereses que guardan relación con la economía doméstica. De estas últimas personas, más en concreto mujeres, se hacen cargo 10 fotoperiodistas valencianas en una exposición que sirve para homenajear su quehacer diario durante años en el Mercado Central de Valencia.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Raquel Abulaila, Tania Castro, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Eva Ripoll, Amparo Simó y Mónica Torres han sido las encargadas de plasmar en 28 imágenes el trabajo de un nutrido grupo de mujeres, en representación del amplio colectivo que trabaja diariamente bajo la cúpula del Mercado Central. En el pasillo que hace las veces de línea divisoria entre los diferentes puestos o paradas, colgadas como si fueran grandes ventanales, se suceden las fotografías de 2×1,40 en armónico caos. Como dice Consuelo Chambó, “cada una de las fotoperiodistas ha trabajado por libre”, de manera que la exposición reúne todo ese caudal creativo en un mismo río revuelto de imágenes. “Y el caso es que mezcladas, las imágenes funcionan”, subraya Chambó.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consumo ceremonioso

Dones per dones, concebida para festejar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es una exposición que irradia alegría. A pesar del vasto esfuerzo diario, de los años que caen como moscas sobre los rostros de esas mujeres y del runrún de la crisis, todas ellas aparecen en las fotografías como si celebraran toda una vida dedicada al comercio, a la venta de productos que miman como parte de una larga cadena tendente al consumo ceremonioso. Por eso no es de extrañar que María Teresa abrace tiernamente a una cabrita en la imagen tomada por Mónica Torres y que la propia artista explica así: “María Teresa Martínez (señora cabrita), vive por y para el Mercat. Empezó a trabajar a la temprana edad de 13 años. Su abuela ya regentaba un puesto de ultramarinos y sus padres, una pollería durante 50 años”.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consuelo Chambó, llevada por su propio entusiasmo y el que irradian esas mujeres, se sirvió de una escalera de aluminio para elevar el rango de tamaño trabajo a la categoría de prima donnas. “Les dije que si alguna tenía vértigo que no se subiera, pero lo hicieron gustosas”. Y ahí están, en contrapicado, luciendo excelso palmito con la cúpula de vidrio y cerámica por montera. Su trabajo, al igual que el de Eva Ripoll, privilegia el aspecto arquitectónico del Mercado Central, otorgando así coherencia temática a sus fotografías.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Radiante laboriosidad

También Marga Ferrer buscó cierto hilo argumental. Y lo encontró en su serie de mujeres con animales vivos. Eso sí: lo suyo le costó. “Me centré en la tipología del retrato y que el producto fuera un animal vivo; encontrar un conejo fue lo más difícil”. Lo compró en La Pobla de Vallbona y lo trajo para que Pepa posara con él en su puesto de carnes; el inquieto animal complicó la sesión de fotos. Más sencillo resultó retratar a Elisa, con sus caracoles, y a Paquita, gallina en brazos. De ésta, Marga dice lo siguiente: “Paquita Campos lleva 24 años vendiendo huevos en el Mercat Central de Valencia. Ella y su marido venden 20.000 huevos a la semana. Las gallinas ponedoras son de la Granja Mico”.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Y de esta forma se van sucediendo las 28 imágenes de Dones per dones: con Sandra, de 20 años, cargando pesadas calabazas, fotografiada por Raquel Abulaila; con Laura Alcañiz y sus enormes tijeras (Tania Castro); con Virginia, iluminada por jugosas fresas (Emma Ferrer) o con Pepa, Amparo y Conchín, en primer término, subrayando el legado de muchas de estas mujeres, y que Irene Marsilla ha tomado como fuente de inspiración de su trabajo. Son, qué duda cabe, muchas más. Pero valga esa pequeña muestra de 28 imágenes, como sentido homenaje de las fotoperiodistas valencianas a las mujeres trabajadoras, en este caso del Mercado Central. Un Mercado Central ajeno a los tristes avatares de los mercados financieros y, quien sabe si por eso, irradiando una contagiosa alegría.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Salva Torres