40 Mil Kms, de Chile a Valencia

40 Mil Kms, de Carlos Aedo y María Luisa Vergara
Sala Russafa
C / Dénia, 55. València
Sábado 9 y domingo 10 de junio de 2018, a las 18.00h

’40 mil kms’ toma su título del diámetro de la Tierra, una cifra simbólica sobre la distancia que nos separa o el espacio que compartimos. Sala Russafa acoge el estreno europeo de esta pieza creada por Teatro Club Social, una compañía chilena que esta semana llega a Valencia, dentro de la programación del festival Tercera Setmana.

Tomás Ibáñez, uno de sus directores, descubrió la obra el pasado verano en Santiago Off, muestra de teatro alternativo de Chile. Se trata del tercer montaje de este colectivo artístico, que investiga el género del Biodrama, una vanguardia dentro de la escena latinoamericana. “Consiste en trabajar con personas que no necesariamente han de tener una trayectoria actoral previa, pero sí están relacionadas con el tema que se quiere tratar en el espectáculo, y utilizar sus vivencias personales para transformarlas en material dramático”, explica la codirectora del espectáculo, María Luisa Vergara.

Escena de 40 Mil Kms

Escena de 40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Para ’40 mil kms’ hicieron un casting en el que localizaron a un músico y profesor haitiano, Ralph Jean Baptiste; a una actriz española, Aída Escuredo; y a una cantante boliviana, Mayra Padilla. A todos ellos se sumó una de las fundadoras del colectivo, Eliana Furman, que da vida a una argentina judía en la obra. “Queríamos mostrar la diversidad de los inmigrantes que se instalan en Chile. El país ha vivido una relativa estabilidad en los últimos años y ha pasado de ser fuente de emigrantes a recibir a personas de perfiles muy variados”, comenta Vergara, preocupada porque, como en Europa, empiezan a cuestionarse las reglas que deben de regir la acogida. “Hemos  querido ir a las historias individuales, conocer las motivaciones y caras de un fenómeno que suele tratarse de manera impersonal, deshumanizada”, señala la actriz y directora.

Ella misma tuvo la oportunidad de experimentar este tema en primera persona, ya que durante unos años desarrolló su carrera escénica en Londres. A su vuelta, se integró en Teatro Club Social, atraída por su vertiente de trabajo social. “Trabajaban con presos, con colectivos en riesgo de exclusión social, como los ancianos, protagonistas de su primer espectáculo. Pero no descuidaban la parte estética y artística en la puesta en escena. Para nosotros se ha convertido en una regla de oro, cuidar el fondo, pero también la forma”, apunta la codirectora del espectáculo.

Va a ser la primera vez que ’40 mil kms’ (https://www.youtube.com/watch?v=ZB2HJUzwKIA) se vea en Europa y que la compañía actúe en España. “Estamos ansiosos por ver la respuesta. En la obra se ve también la experiencia de una emigrante española y no sabemos cómo se va a entender su historia. Pero siempre es fascinante llevar una obra a otro país, ver cómo se transforman ciertos códigos, cómo surgen nuevos significados”, comenta Vergara. Tras su estreno en Sala Russafa, el 9 y 10 de junio, el espectáculo pasará por Alicante y Castellón, también dentro de la programación de Tercera Setmana. Ya en septiembre, viajará a Brasil, y arrancará una gira en Chile en la nueva temporada.

40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa

40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa

La calma tempestuosa de Vulcania

Vulcania, de José Skaf
Intérpretes: Aura Garrido, Miquel Fernández, José Sacristán, Ginés García Millán
Estreno en cines
Marzo de 2016

Vulcania es un parque temático de los volcanes ubicado en Francia. Ahora, también es una película de José Skaf. Y entre el parque temático y la película hay ciertas similitudes; una especie de eje imaginario que las vincula. Porque si en el parque temático se trata de convertir en algo amable lo que tiende a ser peligrosa naturaleza, también en la Vulcania cinematográfica hay una sensación de calma, tras la cual se esconde una trama subterránea a punto de explotar cual lava incendiaria.

Aura Garrido en 'Vulcania', de José Skaf.

Aura Garrido en ‘Vulcania’, de José Skaf.

“Esa aparente calma anuncia cierta violencia”, comenta José Skaf, quien subraya que la irrupción de la misma se hace “desde la pausa”. No quería realizar una película de ciencia ficción con grandes efectos especiales (“no había presupuesto para ello”), sino mostrar esa “atmósfera opresiva” mediante acciones “que fueran más mentales que físicas”. De manera que Skaf narra la historia de Jonás (Miquel Fernández), afectado por la muerte de su familia en un oscuro accidente, empleando los recursos del thriller más intimista.

Miquel Fernández en 'Vulcania', de José Skaf.

Miquel Fernández en ‘Vulcania’, de José Skaf.

Jonás compartirá su melancolía con Marta (Aura Garrido), también afectada por lo sucedido, en medio del trabajo en una fundición comandada por sospechosos líderes, encarnados por José Sacristán y Ginés García Millán. “Es un regalo contar con esos actores”, señala Skaf, orgulloso de haber podido contar con semejante reparto para su primer largometraje, sorpresa en el pasado Festival de Sitges. Ciencia ficción distópica, esto es, reflejo de una sociedad abúlica por un exceso de control y seguridad, que, sin embargo, deja traslucir cierto horizonte: “Quería que el final fuera, pese a todo, esperanzador”, precisa el director.

Final esperanzador o no (el espectador tiene la palabra), Vulcania remite a las películas que muestran la pesadilla de cierta alienación social fruto del trabajo industrial y en serie, cuya opresión contrasta con la idealización de un mundo exterior al que constantemente se alude (la ciudad). El anhelo de Jonás y, después de Marta, por alcanzarlo, se verá amenazado por el siniestro control de quienes alimentan el fuego de la comunidad con su gélida organización de la comunidad.

Miquel Fernández y Aura Garrido en 'Vulcania', de José Skaf.

Miquel Fernández y Aura Garrido en ‘Vulcania’, de José Skaf.

“No hubo intención de crítica social”, advierte Skaf, por mucho que esa disposición de ánimo pueda remitir a la calma y seguridad de las sociedades opulentas en detrimento de la libertad. Vulcania también contiene cierta crítica al control de natalidad y las funestas consecuencias para quien se lo salta. “El hijo que Marta tiene fuera del matrimonio tradicional da pie a los prejuicios del pueblo y a su reacción moral”, apunta el director. Como en Hijos de los hombres, de Alfonso Cuarón, el nacimiento de un hijo provoca la alteración de un sistema que lo vive como problema y motivo de cruenta sospecha.

José Skaf dice que la ciencia ficción es un género que le atrae. Escrito el guión con Diego Soto y rodada en pocas semanas en el Pirineo catalán, Vulcania pretende “hacer reflexionar” acerca del mundo en que vivimos. La dialéctica entre seguridad y libertad, y los entresijos misteriosos del poder, están muy presentes en una película tan ajustada al guión que resta vida a los personajes. Con todo, un más que meritorio debut.

Aura Garrido y Miquel Fernández en 'Vulcania', de José Skaf.

Aura Garrido y Miquel Fernández en ‘Vulcania’, de José Skaf.

Salva Torres

Estreno: ”El mercado es más libre que tú”

Dentro de la oferta de espectáculos que tendrán lugar esta semana en la ciudad de Valencia, destaca el estreno este jueves 3 de Diciembre a las 20:00h del cuarto montaje de la compañía ”A Tiro Hecho” con la obra: ”El mercado es más libre que tú” en el Espacio Inestable (Carrer d’Aparisi i Guijarro, 7).

La cual ha germinado en colaboración con diversos colectivos sociales, dando pie a la formulación de un alegato contra el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones). Abordado esta vez, a través del movimiento, con un planteamiento de danza-política, o danza-protesta y que podrá verse hasta el 13 de Diciembre a excepción de los días 7, 8 y 9.

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Así pues, con el lenguaje de la danza contemporánea es con el que se ha experimentado en una línea de acción política, integrando los lenguajes actuales de la escena aderezados en todo momento por la música en directo del músico interdisciplinar (Don Rogelio J.) que participa junto al resto de bailarinas (Paula Romero, Margarida Mateos, Carla Chillida) y la intérprete cubana (Yarima Osuna) en la puesta en escena de una disección meticulosa del capitalismo global (gracias a la ironía y el humor del autor de los textos: Miguel Brieva). La co-dirección del espectáculo, sobre todo en lo referente al movimiento, ha sido posible gracias a la colaboración de Maite Bacete.

El haber contado desde el principio con el apoyo de ATTAC, la Plataforma contra el TTIP de Valencia, ha permitido tomar esta situación como punto de partida para hablar de los mecanismos de poder económico que disciplinan nuestras sociedades occidentales. También en diálogo con la plataforma madrileña No somos delito, y otras entidades sindicales, políticas y sociales hemos armado la estructura del montaje.

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Don Rogelio J

El partir de un hecho tan concreto, global y complejo ha obligado a transitar por los lenguajes de la danza desde una vinculación del cuerpo con la multitud, con la sociedad como grupo heterogéneo de personas. A través de los roles sociales se plantean series de movimiento; y aparecen relaciones de poder, de lucha constante o de rechazo. La inclusión de audiovisuales (Elías Taño) y el marco teórico del profesor Xabier Arrizabalo (Universidad Complutense de Madrid) terminan de englobar las acciones físicas dentro del contexto narrativo que se busca.

Ha sido la búsqueda constante de esta integración entre danza contemporánea y teatro político la que mantiene vivo este montaje, sin olvidar por supuesto, el sentido del humor que lo impregna todo: desde el movimiento (otorgándole frescura), al texto, el audiovisual o la música.

Un recorrido por la realidad, por el mundo de la televisión y la desinformación, por los movimientos sociales norteamericanos, la música negra, la geopolítica y la estrategia del capital; por la poesía financiera y el dinero, y el santo santórum de nuestros días: la publicidad.

Un montaje lúdico, mordaz, inteligente, con un protagonismo central de la danza y con un lenguaje contemporáneo que conecta con la sociedad a través de un tema que no le es ajeno, y que plantea un diálogo entre la ciudadanía y el poder, y que, una vez más, sueña con la construcción de un mundo mejor.

SINOPSIS:
“Cuando, una vez más, alguien nos repita que «el mercado es la libertad» invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero.” – JOSE LUIS SAMPEDRO

FICHA ARTÍSTICA:
Intérpretes: Yarima Osuna, Don Rogelio J., Paula Romero, Margarida Mateos Roig, Carla Chillida
Música en directo: Don Rogelio J.
Iluminación: Diego Sánchez
Escenografía: Los reyes del Mambo
Textos: Miguel Brieva, Eduardo Galeano, Xabier Arrizabalo
Dirección: Carla Chillida, Maite Bacete
Fotografía: Danislug Torrance
Vídeo: Nacho Carrascosa , Mámen Jiménez
Grafismo/
Ilustraciones: Elías Taño
Producción: A Tiro Hecho
Año de estreno: 2015
Duración: 75’
Idioma: Castellano

Más información:  atirohecho.wordpress.com/2015/11/19/estreno-el-mercado-es-mas-libre-que-tu/

 

El documental ‘No estem sols’ s’estrena al Cabanyal

No estem sols la pel·lícula sobre els moviments de protesta, es va estrenar a València, amb el teatre completament ple, el 7 de novembre a les 22h, en El Teatre El Musical del Cabanyal-Canyamelar, amb un col·loqui posterior de Pere Joan Ventura i El Gran Wyoming.

Un dels eixos narratius del documental, és la pròpia mobilització per part del veïnat  en contra del pla d’ampliació de l’avinguda de Blasco Ibáñez, ací en València. Així doncs ha estat triat precisament un espai que ha sigut plantejat dins del propi documental, mostrant per part de l’equip una gran satisfacció per poder inaugurar-ho ací, un dia després de la gala inaugural amb què el teatre comença una nova etapa d’activitat.

Cocentració en Colón el 22M

Cocentració en Colón el 22M

Ens conviden a veure la gran rellevància que han estat tenint els moviments socials pels carrers i places no sols de la nostra València, sinó també per tota arreu d’Espanya, on allò que es desenvolupa és una acció ciutadana en contra dels retalls, els desnonaments, les privatitzacions o la corrupció que estan a l’ordre del dia en la nostra societat.

No estem sols no sols va gravar-se en València, sinó que també per altres ciutats, com ara Barcelona, Madrid, Sevilla i Gijón, en l’any 2014. Es va estrenar enguany a la secció oficial del Festival de cinema de Sant Sebastià i té com a director a Pere Joan Ventura i coproductor a José Miguel Monzón, més conegut com El Gran Wyomimg.

Va sorgir quant el director va començar els moviments de protesta sorgits després del 15-m i amb l’objectiu de dibuixar un mapa de l’activisme social que omplia els carrers amb una sèrie d’aliances ciutadanes i moviments de protesta.

El director va obtindre un premi Goya en 2003 per El efecto Iguazú i té una llarga trajectòria de cinema documental i de compromís social. El Gran Wyoming, per la seua part, s’ha involucrat personalment en el projecte de No estem sols, on ha posat la lletra al tema musical del documental amb el seu grup Los insolventes i amb la col·laboració del seu llibre No estamos solos que continua la línea de la pel·lícula.

WYOMING GRABANDO EN EL ESTUDIO EL TEMA NO ESTAMOS SOLOS

Wyoming gravant en l’estudi el tema ‘No estamos solos’

L’accés a la projecció i al col·loqui son gratuïts amb el sistema d’entrada inversa; és a dir, que es podrà pagar l’entrada en acabar la projecció per tal de col·laborar amb el projecte.   http://www.teatreelmusical.es/

CARTEL_NOESTAMOSSOLOS

Cartell de la pel·lícula

Tràiler del documental: https://www.youtube.com/watch?v=giA6k-O0Kow

Estreno en Valencia de Globe Story

Globe Story, de Jorge Padín
Produce: El Perro Azul (La Rioja)
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Sábado 25 (20.30h) y domingo 26 de abril (19.00h).

Esta semana, Sala Russafa acoge el estreno en la Comunitat Valenciana de ‘Globe Story’, un sorprendente homenaje al cine mudo que tiñe de color sepia el escenario y al que acompaña la música creada por la pianista Elena Aranoa para contar con ternura y mucho humor una historia de amor sencilla, alejada de artificios, que navega entre las emociones de lo cotidiano.

Esta propuesta de la compañía riojana El Perro Azul comienza en el instante en que surge el flechazo al conocerse Greta y Max. A partir de entonces, el espectador asiste en primera persona a los momentos más importantes de su vida en común: se casan, se van en crucero de luna de miel, tienen un hermoso bebé, bailan, ríen, lloran… Y todo ello sin una sola palabra, pero con una rítmica y pegadiza melodía de piano que se convertirá en la banda sonora de sus vidas.

Imagen de Globe Story, de Jorge Padín, producción de El Perro Azul. Sala Russafa.

Imagen de Globe Story, de Jorge Padín, producción de El Perro Azul. Cortesía Sala Russafa.

Echando mano de una cuidada estética ambientada en los principios del siglo XX y de un impactante lenguaje gestual, sello de la compañía riojana, la puesta en escena es capaz de emocionar y hacer reír a carcajadas a espectadores de todas las edades.

Jorge Padín escribe y dirige esta pieza llena de creatividad, en la que con dos escaleras, un baúl y un montón de globos, los actores Gema Viguera y Fernando Moreno transportan al espectador a playas, océanos, montañas y jardines para vivir la emoción, la diversión y la aventura que supone enamorarse (y mantenerse enamorado).

Escena de Globe Story, de El Perro Azul. Sala Russafa

Imagen de Globe Story, de El Perro Azul, dirigida por Jorge Padín. Cortesía Sala Russafa.

El padre: el fin del patriarcado

El padre, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama
Dirección: Juan Prado
Sala Russafa
C/ Dènia, 55. Valencia

Los conflictos entre padres y madres a la hora de educar a los hijos, el principio del fin del patriarcado, la envidia del hombre ante el vínculo visceral que se establece entre la mujer y sus hijos. Son algunas de las cuestiones esenciales que plantea ‘El Padre’. Una adaptación del clásico de August Strindberg, dirigida por Juan Prado, que se estrenó este pasado fin de semana en la Sala Russafa a cargo de la nueva compañía valenciana Atelier del Drama integrada por María Minaya, Begoña Navarro, Andrés Simarro, Vicente Soriano, Isabel Torrijo, Amparo Iserte y Carlos Bañuls.

“Es un doble estreno, el de la compañía y el de la pieza, por eso decidimos trabajar sobre un texto de Strindberg, ya que es el mejor entrenamiento”, dice Prado, protagonista de la obra. “Sus personajes ofrecen tal riqueza que son un sueño para cualquier actor”.

Hay muchos motivos para disfrutar de este gran dramaturgo capaz de trazar “un retrato profundo y clarividente de nuestras almas escindidas, incapaces de conocernos a nosotros mismos y mucho menos a la  persona con la que compartimos la  vida”, dice Prado. “Strindberg tiene la habilidad de formular tantas preguntas, que seguro que alguna va a hacer pensar al espectador”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Padre ‘versus’ madre

La trama se sitúa en 1880, en Suecia, donde un capitán de caballería y científico de prestigio se enfrenta a su mujer por un desacuerdo en la forma de educar a la hija de ambos. Una disputa que derivará en una dura y tensa batalla entre sexos. Insistiendo en la autoridad que le otorga su condición de padre, el capitán topará con la firme oposición de su esposa, convencida de la precaria salud mental de éste y dispuesta a utilizar cualquier arma para evitar que lleve a cabo sus planes.

“La obra reflexiona sobre la envidia del hombre ante el vínculo natural de una madre con un hijo, del que se siente excluido y es incapaz de comprender”, comenta Prado. “La mujer sólo por el hecho de ser madre ya es creadora, el hombre, en cambio, ha necesitado crear civilizaciones para sentirse creativo. Este cuento de Strindberg es su personal visión de cómo los cambios que empezaron en su época llegarían a transformar la sociedad occidental, la caída del patriarcado. También nos advierte de que si las mujeres se aferran al poder como los hombres, el resultado será más de lo mismo, en una constante rueda de lucha por el poder”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Según Prado, este texto marca el nacimiento del drama moderno y anuncia, hace un siglo, un colapso del patriarcado que está hoy de plena vigencia. “Nunca antes se había hablado sobre este tema de manera tan clara y profunda. Strindberg llega a plantear qué es lo que nos hace realmente hombres y mujeres, madres y padres. Además, siembra la duda de si alguna vez podremos llegar a conocer al otro y a nosotros mismos”.

Veinte años de experiencia

Prado ha desarrollado durante dos décadas su carrera en Madrid. Ha trabajado en proyectos cinematográficos, la televisión y en la Compañía de Teatro Español. Ha ejercido como ayudante de dirección en numerosos montajes del Centro Dramático Nacional y ha impartido cursos de interpretación. Además, ha dirigido ocho montajes, el último una adaptación para la compañía cántabra Suma Teatro del texto de Arthur Miller, ‘Panorama desde el puente’.  Hace unos meses por circunstancias personales, Prado regresó a Valencia y decidió mantenerse en activo, impulsando esta nueva compañía que inicia su andadura.

El estreno en Sala Russafa es el primer paso de un proceso que continúa. “Vamos a seguir trabajando, profundizando en los personajes y mensajes de ‘El Padre’ porque, mientras el montaje esté activo, el teatro no deja de evolucionar y crecer.  Esperamos llevarla a Madrid y toda España, pero vamos paso a paso”, concluye Prado.

El padre. Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Boyhood: tiempo real, tiempo cinematográfico

‘Boyhood’, de Richard Linklater
Estrenada el viernes 12 de septiembre, 2014

¿Una vida atrapada en el momento o un momento atrapado en la vida?, con este dilema termina ‘Boyhood’. Una película de homenaje al tiempo. Y, en concreto, al momento, a ese espacio de tiempo insignificante donde la vida queda atrapada.

Prender el tiempo, recorrer el tiempo, detener el tiempo para no ser devorado por él, es una de las grandes aspiraciones del ser humano. Con la fotografía consiguió detener el tiempo, captar un breve momento de la vida;  con el cine lo hizo transcurrir,  reflejar el deslizamiento de la vida en cada momento. En ‘Boyhood’, el director Richard Linklater, ha fusionado el tiempo real al tiempo cinematográfico.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

‘Boyhood’ narra la vida del joven Mason desde los seis hasta los dieciocho años. Un personaje interpretado, al igual que los otros personajes, por el mismo actor durante los doce años que dura la historia. Sí, el envejecimiento real de los actores se fusiona con el envejecimiento de sus personajes. El tiempo cinematográfico de ‘Boyhood’ representa, sin ninguna manipulación de maquillaje, las huellas que el transcurrir del tiempo real deja en los cuerpos de los personajes.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de 'Boyhood', de Richard Linklater.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

En ‘Boyhood’ esas huellas del transcurrir del tiempo están más cerca de la vida que de la muerte. Son las huellas de la infancia y de la juventud. Aunque en el rostro y en el cuerpo de Mason se vaya inscribiendo la vida, su comportamiento no rezuma la vitalidad de ese momento de la existencia; todo lo contrario, exhala apatía. Esa apatía que emana de la vida de los adultos que le rodean y contagia a la nueva generación.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en 'Boyhood', de Richard Linklater.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

Una apatía que no les paraliza para funcionar con la realidad cotidiana -esa cotidianidad que tan bien capta la cámara de Linklater-, pero deja asomar “una verdad desagradable: envejecer, morir es el único argumento de la obra” como en el poema de Jaime Gil de Biedma, ‘No volveré a ser joven’.

Ellar Coltrane, de niño, en 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de niño, en ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

Begoña Siles

Una lectura marxista de Gru 2

Gracias a la ubicua cartelería que contamina nuestras ciudades cualquiera con ojos en la cara puede comprobar que Gru 2 es uno de los estrenos estrella de la cartelera del verano. Una inocente película de animación que tiene mucho de atracción de feria en su dispositivo tridimensional y que ofrece no pocas dosis de golpetazos, zancadillas y bromas para todos los públicos. Sin embargo, bajo la fina y colorida capa de diversión industrial que la cinta ofrece aparecen escondidos entre las tinieblas de las gafas tridimensionales los síntomas y las tensiones sociales de una sociedad como la norteamericana que conforman una inquietante radiografía.

Para conseguir reflejar las pesadillas norteamericanas sin logar despertar a los niños que duermen tranquilamente el sueño de una película de verano, la cinta mezcla elementos progresistas como las relaciones familiares que presenta y que están ejemplificadas en la figura de Gru. No sólo un ex villano metido a salvador de la humanidad sino también un padre soltero (¿viudo?) al cargo de sus tres hijas, una de ellas lo suficientemente gay-friendly como para bromear sobre su posible lesbianismo algo, todo sea dicho de paso, completamente inusual para una cinta de animación dedicada al público familiar. Sin embargo este progresismo en el terreno de lo afectivo deja un amplio espacio para cargar de manera cómica y un tanto (un mucho) preocupante sobre otros dos grupos sociales marginados: los inmigrantes y la clase obrera que protagonizan los principales gags humorísticos. Pero vayamos por parte y expliquemos la perversa trama que se teje alrededor de esta hora y media escasa de diversión.

Despicable Me 2 - 3En esta secuela Gru decide desmontar las acciones de un villano que se ha hecho con una poderosa y peligrosa pócima y que, tomando la parte por el todo, se ha refugiado en un centro comercial escondiéndose bajo la apariencia de un étnico empresario del mismo. De este modo no sólo tenemos la imagen de EEUU como un centro comercial y como prolongación de la propia experiencia cinematográfica de Gru 2 que probablemente se desarrolle en uno de estos lugares, sino que también tenemos al enemigo interno: por un lado, el mexicano que regenta un restaurante y por otro, el chino, que en un alarde de originalidad no regenta un establecimiento de comidas sino una tienda de peluquines. Descartado al afeminado chino, y en este punto lamento chafaros el argumento, el malvado resulta ser el mexicano que bajo su tienda de tamales, gorditas y tacos esconde un verdadero y aparatoso emporio del mal. Los chistes sobre este personaje pasan de lo folclórico a lo levemente racista en su repertorio de gracietas dedicadas a la cultura “latina” que incluyen máscaras de luchadores, bailes sabrosones y una alta capacidad amatoria o “hipertrofia sexual de las clases socialmente inferiores” que diría Román Gubern. Si todo esto no fuera lo suficientemente estereotipado como para ofender a una de las principales naciones migratorias a EE.UU. el antagonista luce un aparatoso tatuaje de la bandera mexicana en su peludo pecho. Y esas mismas bromas pesadas pasan de lo levemente racista a lo profundamente preocupante cuando la única razón que esgrime el héroe  para sospechar y atacar a este empresario mexicano residen en que el hijo de éste corteja a la hija del gótico pero anglosajón Gru. Así y tras la primera parte de la película la conclusión a la que llegamos es que parece que las nuevas estructuras familiares son menos amenazantes para la industria mainstream que el mestizismo propio a una sociedad como la norteamericana que está dejando atrás a pasos agigantados su mayoría blanca y sajona.

"Miracolo a Milano", Vittorio De Sica, 1951

“Miracolo a Milano”, Vittorio De Sica, 1951

Pasemos ahora a la clase obrera que en la película está representada por los “minions” unos seres diminutos e infantiles y que forman parte de una larga tradición iniciada por la Disney  de objetos o seres humanizados que son aptos para el trabajo  pero que aparecen representados sin la dignidad del protagonista o su círculo íntimo. Pensemos, por ejemplo, en toda la colección de soperas y teteras cantantes de “La Bella y la Bestia” o en las laboriosas herramientas de Manny Manitas que siempre ayudaron a su dueño sin necesidad de un convenio laboral, porque, vamos a ver, esos seres amarillos diminutos que ayudan a Gru ¿bajo qué régimen cotizan? En este caso en particular y sin lograr averiguar si pertenecen al sector industrial o servicios los “minions” de Gru tienen un parecido significativo con los Curris de Fraggel Rock (Inges en la versión latinoamericana) que sin ser objetos humanizados no pertenecen al género humano sino a una raza de asalariados sin otros rasgos culturales distintivos que el vivir en una analidad permanente. Sin embargo, estos seres viven su propia aventura cuando son secuestrados por un ingenio mecánico del malvado mexicano que construido en forma de aspiradora gigante los absorbe hacia el cielo en una escena que recuerda a la controvertida ascensión a los cielos de los pobres de “Milagro en Milán” de Vittorio de Sica. De igual modo estos obreros, los minions, los ascienden a su cielo particular ya que el “calabozo” que les ha preparado el mexicano son unas vacaciones pagadas en una remota isla paradisiaca. Claro, que todo tiene su trampa: en ese espacio maravilloso el mexicano les inyecta el malvado suero que ha creado y que según especulaciones de esta humilde crítica debe de consistir en una especie de esencia de latinidad que tiene fatales consecuencias ya que los trabajadores se vuelven violetas y se rebelan contra el orden establecido. De esta guisa y completando la lista de guiños reaccionarios nos acercamos al final de la cinta a través de la transformación de los minois en monstruos de apetitos voraces. Una transformación en la que queda patente la influencia nociva que los inmigrantes (mexicanos) pudieran tener sobre la clase obrera (norteamericana) consiguiendo que en esta vuelta por la montaña rusa del cine tridimensional se pase del color violeta de la piel monstruosa al negro de la pesadilla neoliberal.

"Miracolo a Milano", Vittorio De Sica, 1951

“Miracolo a Milano”, Vittorio De Sica, 1951

Nacho Moreno