Louise Lecavalier en Festival 10 Sentidos

Festival 10 Sentidos
Louise Lecavalier
Teatro Principal
C/ Las Barcas, 15. Valencia
5 de mayo de 2019

Fuerza, contundencia, nervio. Son tres vocablos que definen a las bestias, figura que sirve de eje central de la octava edición del Festival 10 Sentidos que se celebrará en València durante el mes de mayo con el patrocinio principal de Caixa Popular. Las tres palabras sirven también para describir a la bailarina Louise Lecavalier, reconocida profesional que pone su fuerza, su contundencia y su nervio a disposición de la danza. Y lleva haciéndolo desde los años 80 cuando entró a formar parte de la compañía canadiense La La Human Steps y revolucionó la danza contemporánea.

Lecavalier será la encargada de inaugurar la octava edición del Festival 10 Sentidos el próximo 5 de mayo en el Teatro Principal de València, en la que será su primera actuación en la ciudad, después de haber recorrido espacios de todo el mundo. Caixa Popular es la entidad que hace posible estas actividades y que ha permitido sacar adelante un festival que la ciudad ha demostrado que necesita.

Ligada a la estética rock esta profesional ha llegado a colaborar en conciertos de David Bowie y de Frank Zappa, elevando la danza a la categoría del rock. De ella han dicho que es “la bailarina más brillante y trágica de nuestra época”, que es “una bailarina con piernas de fuego”, que ha influido como pocas en la escena contemporánea.

El Festival 10 Sentidos la invita para que presente ‘So Blue’, pieza creada por su propia compañía, Fou Glorieux, en la que ella misma sube al escenario en compañía de su Frédéric Tavernini. Juntos ponen baile a los sonidos electrónicos de Mercan Dade, una experiencia capaz de hipnotizar a cualquier espectador. Lecavalier explora en la capacidad que tienen nuestros cuerpos para transformarse en bestias, si no dirigimos bien nuestros instintos y reacciones. “Deseaba que el cuerpo dijera todo lo que quiere decir sin censurarlo, dejándolo libre para que él mismo se sorprendiera por lo que revela”, ha dicho la bailarina a propósito de este trabajo.

En ‘So Blue’ Lecavalier y Tavernini lo arriesgan todo en una atmósfera de alto voltaje al servicio de un trabajo radical, crudo e inquietante. “Rápido como el pensamiento, el cuerpo dicta sus leyes y transgrede sus límites”, señalan del espectáculo.

La presentación de esta obra en 10 Sentidos completa una propuesta que también permitirá contemplar trabajos anteriores de la bailarina. El hall del Teatro Principal acogerá una serie de vídeos y fotografías de los tiempos en que colaboró con Édouard Lock, con el que creó un lenguaje totalmente nuevo para la danza. El espectador tendrá la oportunidad de aproximarse a esta profesional para luego contemplar cómo explota en el escenario el lema de esta octava edición. Además, tras la función en el escenario del Teatro Principal de València, el público podrá mantener un diálogo con la artista que ofrecerá un coloquio en el hall del teatro.

El Festival 10 Sentidos, en su VIII edición, pretende reflexionar acerca del concepto de violencia y generar un diálogo para desmantelar el sistema violento e injusto en el que vivimos. Bajo el lema ‘Bestias’ la cita con las artes vivas en València pretende aproximarse a todo tipo de contextos violentos, con el fin de destaparlos y denunciarlos.

Caixa Popular vuelve a implicarse como patrocinador principal en este proyecto y ha renovado su compromiso un año más con el Festival. La entidad sigue comprometida en dar soporte a esta cita que aúna dos de los pilares fundamentales de su filosofía, la cultura y la implicación social y solidaridad.

Louise Lecavalier. Imagen cortesía del Festival 10 Sentidos.

Louise Lecavalier. Imagen cortesía del Festival 10 Sentidos.

Artur Heras o la pintura como combustible

No Ficción. Artur Heras
Sala Estudi General i Acadèmia
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

Artur Heras, acuciado por la rabiosa actualidad del discurso periodístico, tuvo que aclarar: “No hay temas de actualidad en mi obra; no pretendo hacer crónica puntual”. Gay Talese, al que Tom Wolfe atribuyó el nuevo periodismo que a él le adjudicaban, ya advirtió que para escribir un buen reportaje había que poner mucho cuidado en no imaginar absolutamente nada. Se trataba, dijo, de colocarse en la posición de quien nada sabe de antemano y por eso escucha. Y el emigrante le parecía un buen punto de arranque.

“La razón por la que la emigración es necesaria es porque la gente necesita sentirse un extraño. Eso es combustible, te da energía”. Artur Heras diríase que, siguiendo el ejemplo de Talese, se vuelve un exiliado cuando pinta, atendiendo a la extrañeza que le produce la vida. De manera que su obra, lejos de navegar plácidamente por esa actualidad palmaria, se deja empapar de la extrañeza que produce el tejido mismo de la realidad. “Yo escribo reportajes, y un reportaje no es ficción”, que decía Talese y secunda Heras.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

La exposición ‘No-Ficció’, que ocupa dos salas del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, explora esa ficción que no es tal. El propio Heras lo aclara cuando dice que al igual que la literatura, “la pintura está históricamente asociada a la ficción y en cualquier caso, tanto en las historias inventadas como en la transcripción de un hecho real, esta construcción se hace a través del lenguaje”. Y es a través de él como el artista de Xàtiva pone en tela de juicio los lugares comunes, emergiendo la extrañeza propia de quien se descubre atravesado por esas formas pictóricas.

Las más de 400 obras que integran esa ‘No-Ficció’, y que según Heras bien podrían servir de biografía, parecen construir una red mediante la cual contener cierta energía destructiva. De ahí la presencia de calaveras, de muerte, de esqueletos, pero también de esvásticas, de utopías, de rostros cariacontecidos. “Me interesa la pulsión a la hora de crear”, y cómo “cada proyecto es un modo de viajar por la experiencia, sin un plano para ese viaje”. Algo así como el texto y el abismo, con el que el profesor Jesús González Requena distingue ficción y artificio.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

“La palabra ficción no me gusta. Todas las grandes películas y todas las grandes novelas son verdad. Son verdad subjetiva. Son el resultado del trabajo que le ha permitido a un sujeto sobrevivir. Y que permite a otros sobrevivir porque lo revisitan y lo hacen suyo”. Artur Heras acoge en su obra “las emociones y el laboratorio” mediante el cual recrea ciertas experiencias. De ahí la importancia de las citas literarias como parte intrínseca de ciertas vivencias y que le llevan al artista a emitir cierta crítica: “Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una soberana estupidez”.

Y con el lenguaje como único medio de acceder a esa extrañeza de quien emigra hacia territorios siempre nuevos, Artur Heras va construyendo esos espacios de ficción que se comportan como reflejo de experiencias vividas. “Arte y artificio están en el mismo registro. Lo que debe quedar claro es que artificio no es sinónimo de mentira: es sinónimo de construcción humana”, apunta González Requena, como abriendo camino hacia la obra Heras, quien dice “reivindicar el poder de les imatges per transcendir les fronteres de la simple percepció, intentant oferir un antídot a l’excés de missatges que inunda les nostres retines”.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Josep Salvador, comisario de la exposición ‘No-Ficció’, explica que en las propuestas de Heras “hay una defensa del carácter revelador y comunicativo de la emoción, más allá de una lógica reductora y programática: la imagen siempre como símbolo o metáfora. Se trata pues de descifrar y no de la simple efusión lírica”. También: descifrar a partir de las formas efusivas que dialogan entre sí en su obra, y que hacen de sus imágenes un territorio a explorar, ajeno a la profusión de mensajes tan nítidos como atropellados.

La Sala Academia de La Nau reúne una veintena de piezas en torno a ‘Les emocions’, mientras que la Sala Estudi General compendia las relacionadas con el ‘Laboratori’, en una de cuyas paredes se suman 365 + 1 imágenes que vienen a radiografiar el actual año bisiesto en otras tantas emociones. “No se trata de ejercicios formalistas, sino que son trabajos que tratan de describir una significación precisa”, señala Salvador. “Son el simulacro de una experiencia”, añade.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ofrece un título alternativo de la exposición: “La estética aumentada”, refiriéndose a la realidad aumentada tan en boga ahora. Sin embargo, la ‘No-Ficció’ de Artur Heras, en tanto espacio donde múltiples formas combaten entre sí en medio del mundanal ruido, ya parte del aumento que provoca la extrañeza. El artista fija su atención en algo que le conmueve y, a partir de ahí, crea formas que le permitan sobrevivir. En este sentido, Heras, como Talese, se colocan siempre del lado de quien no es el conquistador o el poderoso, sino de quien siente la fragilidad del ser humano.

“La práctica de la pintura es solitaria”, dice. Y en esa soledad ha producido en tres o cuatro años el 90% de la obra inédita que muestra en La Nau. Obra en la que también subyace la idea de memoria “existencial o de ocultamiento de la misma”. Historia e intrahistoria, que diría Unamuno, de esa memoria que vuelve a luchar contra el olvido o los lugares comunes. “Hay mucho de memoria, de cuestionamiento acerca del sentido de la vida”.

Artur Heras, en medio de la vorágine de las presentaciones y las ruedas de prensa, recuerda lo que apuntó el compositor ruso Dmitri Shostakóvich, cuando en plena Guerra Mundial, sitiada Leningrado, hablaba de las emociones que le llevaban a seguir creando sinfonías en medio del horror bélico. He ahí el combustible, sin duda producto de la extrañeza, del que hablaba Talese y del que Artur Heras se nutre para construir la ‘No-Ficció’ que hasta mediados de septiembre se mantendrá en La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Salva Torres

Marat-Sade, teatro de auténtica locura

Marat-Sade, de Atalaya
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Única función: sábado 4 de junio, a las 20.30h

“Es uno de los grandes textos del teatro universal”, dice Ricardo Iniesta, director de Atalaya. Lo cual justifica sobradamente su elección como parte del repertorio de la compañía sevillana. Si a eso le añadimos el hecho de que durante cinco décadas jamás ha llegado a Valencia el Marat-Sade de Peter Weiss, la sola representación en Espai Rambleta el próximo sábado adquiere rango de solemnidad. Algo, sin embargo, ajeno a cuanto ocurre en la obra que describe el choque de caracteres entre el colectivista Marat y el individualista Sade, en el marco de los años posteriores a la Revolución Francesa. Allí donde la solemnidad deja paso a la sordidez.

Pasados más de 200 años desde que Marat fuera asesinado por Charlotte Corday, en el tumultuoso contexto revolucionario, lo cierto es que la obra posee una absoluta actualidad. “Más actual no puede ser, porque se habla de desigualdad, de corrupción, de ir contra los banqueros, los oligarcas, los políticos incompetentes; algo que en Valencia habéis sufrido especialmente”, señala Iniesta. Un espectáculo que dadas las personalidades enfrentadas requería de actores en su madurez. “Es el más difícil que ha afrontado Atalaya y el más extenuante para los actores por su nivel de voltaje, de energía, de compromiso”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“La obra obliga a los actores a un sobreesfuerzo tremendo”

En este sentido, Iniesta comenta que es “cinco veces” Así que pasen cinco años, la obra con la que Atalaya ha estado en el Teatro Valle Inclán de Madrid, porque “requiere un sobreesfuerzo tremendo”. De ahí la necesidad de “actores muy consolidados”. Se da la coincidencia, además, de que se cumple el centenario del nacimiento de Peter Weiss, lo que termina por convertir Marat-Sade en un espectáculo de “rabiosa” actualidad. Rabia que en el escenario obliga a “darlo todo”.

El título original, con ser largo, resume la acción: La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade, que Weiss acortó a Marat-Sade. Y es que la obra tiene lugar en esa casa de salud mental donde Sade utiliza a internos para representar un hecho de la Revolución Francesa. Teatro dentro del teatro, para poner en escena “el choque entre el individualista exacerbado que es Sade y Marat en tanto representante de las ideas colectivistas que llevaron a la revolución”, explica Iniesta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Más peligroso que el mesianismo es la religión del dinero”

De nuevo, la actualidad. “Esas ideas colectivistas están ahora muy de moda”. Aunque el director de Atalaya subraya que el Marat “más humanista” termina siendo superado por el Sade “cínico, que defiende la destrucción del mundo por el individualismo feroz del hombre”. Hannah Arendt en ‘Sobre la revolución’ dice que “los tiranos se elevan al poder gracias a la ayuda de los pobres o pueblo llano”. ¿Es tan peligroso el mesianismo de ciertos líderes? “Eso es muy peligroso, pero bastante más peligroso son los dictados de la religión y, sobre todo, de la religión del dinero, de aquellos que no quieren que nada cambie”, sostiene Iniesta.

El Marat-Sade que llega a Espai Rambleta viene precedido del éxito cosechado en aquellas ciudades por las que ha ido pasando. “En Barcelona fue toda una catarsis, con el público gritando enfervorizado. Lo mismo que en Málaga, Valladolid…El público la verdad es que ha reaccionado muy cálidamente a nuestra propuesta”. Más que cálidos se muestran los personajes interpretados por Jerónimo Arenal (Marat), Manuel Asensio (Sade), Silvia Garzón (Corday) y Carmen Gallardo (narradora), cuyo papel como maestra de ceremonias “es fundamental” y de quien dice que no se ha llevado el Premio Max “porque no es de Madrid”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Carlota Corday sería ahora como Marie Le Pen”

De las numerosas versiones de la obra de Peter Weiss, Iniesta dice haber aprendido “por dónde no ir”. Salvo el trabajo de Adolfo Marsillach en 1968, lo que supuso el estreno de Marat-Sade en España, ningún otro le ha aportado algo que no sea para perfilar a su manera los personajes. “A Carlota Corday la he visto en general muy ñoña, cuando era una tipeja peligrosa y llena de fuerza”. Por situarla en la actualidad, sería una mujer “en la extrema derecha, como Marie Le Pen”. Y añade: “Una mujer de los girondinos que defendía postulados reaccionarios y que quería cargarse la revolución”. De ahí el asesinato de Marat, que en pintura inmortalizara Jacques-Louis David.

De Sade tampoco ha encontrado Iniesta en otras obras el personaje que buscaba. Al final ha sido su propia investigación y búsqueda, mediante más de 100 ensayos, las que han ido decantando al maestro del sadomasoquismo. “Quien ha representado la locura y el sadismo no puede aparecer como un gran orador refinado”. El coro o cuarto estado es otro de los protagonistas indiscutibles del Marat-Sade de Atalaya. “El primer estado es la aristocracia, el segundo, la religión, el tercero, la burguesía, y el cuarto, el pueblo”, que viene a “equilibrar la balanza entre Marat y Sade”, explica el director.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Sade termina comiéndose a Marat”

Siendo Peter Weiss, a juicio de Iniesta, “partidario de las ideas de Marat, con el tiempo se fue radicalizando, al contrario de lo que sucede con la gente que se va haciendo mayor”. De manera que la “fuerza de Sade termina comiéndose a Marat, más apocado”. El individualista extremo aplastando al humanista moderado, en lo que bien pudiera constituir otra lección de vigente actualidad. “Esa idea de apocalipsis está sin duda sugerida”. E Iniesta cita ‘La estética de la resistencia’, en la que Peter Weiss revisita Marat-Sade para establecer esa relectura de su propia obra.

“La pobreza, no la carencia, es abyecta porque coloca a los hombres bajo el imperio absoluto de los cuerpos, de la necesidad”, recoge Arendt. Y los cuerpos están muy presentes en la obra de Atalaya. Cuerpos a punto de ser embalsamados, envueltos en mortajas. “Las grandes telas blancas que forman parte del tejido escénico dan esa idea de sábanas, mortajas, telones, columnas, que aluden a lo que sucede en los baños del hospital de Charenton”. Un teatro de locura en tiempos de revolución que alcanza a nuestros días. Todo ello en Espai Rambleta en una sola función que puede ser memorable. Como memorables son Marat y Sade en un pulso plenamente actual. Rabiosamente actual.

Ver la noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Escena de Marat-Sade, de Atalaya.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres

La energía de Victoria Cano deja huella

Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, de Victoria Cano
Sala Ferreres del Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de mayo de 2016

“Somos materia en transformación”, dice la artista. Y energía, mucha energía, que es la que transmite Victoria Cano durante el recorrido por su exposición Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, en la Sala Ferreres del Centro del Carmen. “Esta sala te desnuda completamente”. Y así, metafóricamente desnuda y como si hubiera salido de un largo régimen de internado, desgrana lo que han sido 15 años de soledad trabajando en su estudio. Un viaje interior que ha ido mezclando con viajes exteriores para mostrar pinceladas de esa soledad mediante exposiciones en Roma, Jeonbuk (Corea del Sur), Venecia, Qingdao (China), Nueva York, Milán y Berlín. El resultado de todo ello se puede ver concentrado en esta exposición de Valencia.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

“Hay una variedad dentro de la unidad”. Y esa unidad, para Victoria Cano, tiene que ver con la energía que impulsa a la creación. Energía asociada a su vez al “tránsito entre la vida y la muerte”. Porque las 200 piezas que conforman esos Ecos & Huellas de su “viaje interior hacia fuera”, junto a los 80 libros voladores que cuelgan del alto techo de la Sala Ferreres, ligan lo vivo y lo muerto en su eterno ciclo. Por eso hay huellas dactilares insertas en sus naturalezas, al igual que perfiles humanos contorneando un tsunami o la figura humana intercalada entre un aluvión de formas en gestación.

Victoria Cano concibe su obra como un todo en el que las partes se van imbricando sin que se sepa a ciencia cierta lo que es naturaleza, propiamente dicha, y lo que es la naturaleza humana. Por eso advierte que el ser humano “hace cosas que van contra la naturaleza” y, cuando tal cosa sucede, “la naturaleza no perdona”. Esa difícil sintonía entre interior y exterior atraviesa el trabajo de Cano. La variedad de técnicas utilizadas, como el lápiz 3D, con las que ha investigado en su taller durante los 15 años de soledad, está siempre al servicio de una máxima: “Transmitir emociones”, resume la artista.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Emociones que tienen siempre que ver con los ecos de esa naturaleza en constante transformación. Cuando la aceleramos, violentando su ritmo, la armonía se quiebra y surgen las agresiones. Como en ese Mediterráneo con alambres, el tsunami devastador, el terrorismo ejemplificado en unas Torres Gemelas cuya luz eléctrica liga con el de la clorofila o la destrucción de un edificio de la Facultad de Bellas Artes del que Victoria Cano toma ciertos elementos de reciclaje. “Territorios, huellas, energía, del aire, de la tierra, de los fluidos”, explica su autora, para revelar “nuestra frágil y provisional existencia” que nos negamos a reconocer.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

“Deberíamos generar belleza como efecto de la armonía entre todo lo vivo”. Esa armonía que la artista rastrea mediante diversos ecos y múltiples huellas se puede ver en su exposición, a veces de forma inquietante y en otras ocasiones de manera más o menos amable. “Me interesa que la gente penetre en la obra”. Como en la pieza ‘Los álamos del jardín’, videoinstalación y técnica mixta, que permite al espectador contemplar a un tiempo el estatismo y el movimiento del bosque, remarcando así su posición pasiva y activa juntamente.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Si el único viaje es el viaje interior, como recoge la artista mediante la cita de Rilke, entonces la exposición de Victoria Cano es un gran viaje al fondo de esa naturaleza humana en continua transformación. Un viaje lleno de una energía que tan pronto avanza creativa como tiende a la destrucción. Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, que se puede ver hasta el 1 de mayo, es la forma que tiene Victoria Cano de proponernos un viaje solitario hacia la armonía por difícil que esta sea.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Obra de Victoria Cano en el Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Salva Torres

El arte primitivo pop de Eduardo Bertone

Origen. Eduardo Bertone
La Fiambrera Art Gallery
C / Pez, 7. Madrid
Viernes 19 de febrero, a las 19.00h
Hasta el 9 de abril de 2016

Eduardo Bertone es un artista lleno de energía que crea, utilizando diferentes técnicas, representaciones de mundos imaginarios que toman imágenes del mundo real. En sus propias palabras, su obra se puede definir como espontánea, abrupta, colorista, humanista y absurda. Su producción es muy vasta y abarca desde la creación digital hasta la pintura mural.

En esta exposición para La Fiambrera Bertone nos invita a recordar nuestros orígenes, a buscar en nuestro pasado con un aire de nostalgia. En Origen realiza un ejercicio de retroceso hasta el arte primitivo, revisando las culturas de la antigüedad y actualizándolas con personajes pop que nos transportan a nuestra propia infancia. Establece un paralelismo entre la simplicidad de las primeras expresiones artísticas y la complejidad del mundo actual.

Origen, de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Origen, de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

La obra principal de Origen es un gran mural compuesto por cuatro paneles de madera pintados con técnica mixta. Además de este cuadríptico central la exposición muestra los bocetos de la obra, el origen del mural. De esta forma podrá verse el proceso creativo de Bertone, y no solo a través de los bocetos preparatorios, sino porque el artista trabajará in situ durante los días previos a la inauguración para completar los paneles del mural. El acceso a la galería, convertida en atelier durante estos días, será libre para que pueda contemplarse en directo la realización de una obra de arte.

Eduardo Bertone (Rosario, Argentina 1977), estudió diseño gráfico e ilustración. Desde 1998 trabaja como creativo en publicidad (para firmas y agencias internacionales como Mini, Smart, L’Oréal, HP, Hachette, Leo Burnett, DDB, etc.), actividad que compagina con proyectos artísticos de diversa índole. Sus obras han sido recogidas en libros y revistas de todo del mundo, Illustration Now! (Taschen), IA-AP (NY), y Best 200 Illustrators 2009 (Lürzer’s Archive), etc.

Origen, de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Origen, de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Un momento decisivo en su carrera como artista lo marca en 2006 su participación en el proyecto Fabrica: les yeux ouverts, con una exposición colectiva itinerante que se muestra en el Centre Pompidou de Paris, en el Shanghai Art Museum, en la Triennale di Milano, en el Mumok de Viena, y en el Shiodome Italia Creative Center de Tokyo.

Otros acontecimientos destacables en su trayectoria son su participación en 2007 en Outsiders Exhibition (Holanda) junto al mítico colectivo francés Le Dernier Cri; la adquisición por el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid de tres obras de un colectivo que Bertone creó junto a otros artistas; la selección de una de sus obras para el Artaq (el festival francés de arte urbano), y la invitación a participar en 2012 en Dos Exhibition, que le lleva a Toronto junto a un grupo de artistas contemporáneo ya consagrados. Eduardo Bertone, residente en Madrid desde hace años, es artista de La Fiambrera desde 2014.

Obra de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Obra de Eduardo Bertone. Imagen cortesía de La Fiambrera.

 

Lin Cortés, toda una sensación en Loco Club

Gipsy Evolution. Lin Cortés
Loco Club
C / Erudito Orellana, 12. Valencia
Viernes 5 de febrero de 2016, a las 22.30h

Lin Cortés (Córdoba, 1976), uno de los artistas más relevantes del nuevo flamenco, presenta su debut en solitario. Maestro de la fusión de estilos, Lin mezcla con exquisito talento sonidos brasileños, flamencos, rock, pop y funk. Con una de las gargantas más cálidas del panorama nacional, huye de las etiquetas para ofrecernos su música, natural, sincera y sin pretensiones. Lleno de emociones puras y buena energía, se presenta con un directo apoteósico que embelesa al público, evoca infinidad de sensaciones y nos descubre distintos matices de él mismo y de su arte.

Su disco Gipsy Evolution es la expresión de su anhelo por que tenga lugar una evolución y un cambio, es un grito, un deseo. Sus conciertos están repletos de energía, fuerza, sensibilidad y de una constante improvisación, que se apoya en una banda de primera categoría con la que existe una compenetración transparente y admirable. Lin y su banda dejan que la emoción fluya, la transmiten y consiguen así el clima perfecto para una experiencia completa y memorable.

Lin Cortés. Sala Loco Club.

Lin Cortés. Sala Loco Club.

Lin Cortés ha colaborado con autores de la talla de Vicente Amigo, Enrique Morente, Raimundo Amador, Kiko Veneno, Rosario, Niña Pastori o Antonio Carmona, entre otras estrellas internacionales como Howe Gelb o Buddy Miles, el batería de Jimi Hendrix.

Comenzó su carrera como músico y cantante tan pronto como echó a andar. Es hijo y nieto de artistas y sobrino del cantaor ‘El Pele’. En el reto de volar por libre le acompañan una experimentada banda de lujo compuesta por: Toni Romero (teclados), David Bao (batería), José Marín (guitarra eléctrica) y Josué Ronkío (bajo).

En su primer disco colaboran artistas como Estrella Morente, Vicente Amigo, Raimundo Amador, El Pele, Alba Molina, La Negra, Lya o María Toledo. Es un disco que huye de las etiquetas y cuyo primer single, ‘La primavera’, ha resultado ser todo un fenómeno en las redes sociales. Lo utiliza como excusa perfecta para lanzar al mundo un mensaje lleno de esperanza: “el amor existe y sólo hay que olerlo para saber que lo tienes muy, muy cerca”.

Han dicho…

“Con Lin Cortés, lo hecho por Ray Heredia, Sorderita o Pepe Luis Carmona no ha caído en saco roto”. -Rojas Arquelladas, Mondo Sonoro-

“¿Imaginan que Prince es un gitano de Córdoba y que aún no lo conocen ni en Londres ni en Nueva York?”. -Gentleman-

“El disco más impresionante de este año es Gipsy Evolution. Por fin están ocurriendo cosas en el terrero del flamenco o en el del pop. Canciones como ‘Ángel Negro’ son directamente lo que uno merece escuchar”. -José Manuel Gómez, “Gufi”, Future Beats, Radio Gladys Palmera-

“Uno de los artistas más prometedores del nuevo flamenco”. -La Opinión de Málaga –

“Gipsy Evolution está dando que hablar desde el minuto 1. Si tienen ocasión de asistir a uno de sus conciertos, háganlo, no se arrepentirán”. -Bruno Sokolowicz, Scannerfm–

Lin Cortés.

Lin Cortés. Sala Loco Club.

 

Julia Llerena, al vacío

Pensamiento interestelar, de Julia Llerena
AJG Contemporary Art Gallery
Espacio Miracómolate
C / Murillo, 10. Sevilla
Inauguración: miércoles 10 de junio, a las 20.30h
Hasta el 25 de junio de 2015

A raíz de una necesidad personal de búsqueda y reflexión sobre la identidad, Julia Llerena (Sevilla, 1985) plantea diseccionar los conceptos espacio tiempo para plantear los enigmas que invaden al ser humano dentro de su entorno. A través de sus piezas, nos interroga sobre los límites del espacio y nuestras capacidades perceptivas, considerando el vacío una necesidad para el desarrollo de la existencia.

El trabajo de Julia combina la virtuosidad en la ejecución de sus obras con una gran profundidad de discurso, que elabora a raíz de estudios realizados sobre pequeños elementos que van apareciendo en su vida cotidiana o que sencillamente forman parte del ideario común sobre los que construye un mundo propio. Para este proyecto, Julia Llerena ha hallado en la inmensidad del universo el medio idóneo para desarrollar las ideas que definen su trabajo: ingravidez, sutileza, silencio, soledad y el orden que se establece dentro de un aparente caos original.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición 'Pensamiento interestelar'. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición ‘Pensamiento interestelar’. Imagen cortesía de AJG Gallery.

El silencio y la soledad componen una parte de la vida. Sobre el hombre recaen historias y leyendas que dan lugar a hipótesis acerca de la realidad de todas ellas, como podemos ver en Dear Spaceman, donde Llerena despersonifica a un astronauta Neil Armstrong quemando su rostro negándole así la posibilidad de hallarse: su identidad se ha perdido en el espacio y en el tiempo, entre las dudas de su propia realidad.

Neil Armstrong pudo haber plasmado su huella en la Luna, o pudo no haberlo hecho, convirtiendo esta historia en una verdad relativa, en historia para la historia y no para la ciencia. Dear Spaceman se pierde en la oscuridad y en la incertidumbre, en la inmensidad del espacio donde la soledad se incrementa y el rumbo se vuelve impreciso y variable, recordándonos que todos llevamos algo de ese astronauta que deambula en la indeterminación de su propio destino.

Pensamiento interestelar es una pieza donde se hallan diversos elementos colocados sobre una mesa dispuestos de manera similar a los del universo. Durante un año, Julia realizó recorridos a pie a lo largo de 50 a 60 minutos, apropiándose de pequeños elementos que iban apareciendo en su camino, a priori insignificantes a la vista de cualquiera.

Detalle de 'Pensamiento interestelar', de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Detalle de ‘Pensamiento interestelar’, de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Estos fragmentos son colocados sobre una mesa con un aparente orden aleatorio, iluminados por un foco, sencillo, sutil y cuya apariencia final bien se semeja a un sistema solar, a una galaxia. En esta pieza condensa energía, espacio y materia, orquestadas de modo similar al universo gracias a un meticuloso trabajo de medición que sintetiza la naturaleza de lo eterno e ilimitado.

En el vídeo Tiny Explosions, Julia Llerena interviene con fuego las láminas del atlas, provocando una serie de explosiones en cadena. Con esta acción, la artista fragmenta el infinito y lo multiplica, encapsulando en esta obra la esencia del abismo. El formato tiene mucho que decir en este discurso: por un lado, las imágenes de galaxias y nebulosas pertenecían ya al pasado en el momento de la toma fotográfica, debido a la naturaleza de la luz y el tiempo que transcurre desde que es emitido del cuerpo hasta el sensor donde se crea la imagen. Este rasgo interesa especialmente a Llerena, por la similitud que guarda con su preocupación por la dificultad que supone para el ser humano vivir el presente.

Por otro lado, las ilustraciones son una reproducción del escenario interplanetario, su intervención y posterior grabación suponen otra duplicación mientras que la repetición en vídeo es una clara redundancia en la idea de lo infinito. El fuego se reproduce y los agujeros resultantes adquieren un símil con formas celestiales, cuerpos del universo que existen y permanecen como enigmas.

Cloud Galaxy es un claro ejemplo de la caducidad del conocimiento, testigo de ciencias obsoletas que en el pasado fueron referente de avance científico. El hecho artístico se impone sobre esta ciencia dotándola de alma, convirtiéndolas en emblemas del triunfo de la subjetividad sobre el carácter caduco de la ciencia. Sobre el atlas, la intervención de Llerena traspasa la realidad de la imagen y crea una nueva lectura; a través de la hendidura comprobamos cómo nuestra mirada se desconcierta al hallar un extraño elemento que nos impide adivinar la profundidad real de la cavidad, produciendo un interesante juego visual donde la artista nos invita a cuestionarnos la veracidad del conocimiento empírico del mismo modo que el viejo atlas es una demostración del conocimiento empírico, ya obsoleto.

Traducir a la escala humana el carácter descomunal del universo es, cuanto menos, un reto. No se trata sólo del universo sino de un universo subjetivado, interpretado y humanizado, porque el arte tiene entre otras la función de aportar respuestas cuando la ciencia es incapaz de satisfacer las necesidades del conocimiento. Y es que sólo el pensamiento es capaz de sobrepasar los límites de lo conocido. En este caso, un pensamiento interestelar.

María Arregui Montero*

* Texto por cortesía de AJG Gallery

Cadáver exquisito: por azar al arte

A los postres un cadáver y otras nimiedades
Exposición del colectivo Cadáver exquisito
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta finales de febrero

Asociaciones libres. Escritura automática. Cadáveres exquisitos. He ahí los procedimientos utilizados por los surrealistas para hacer emerger un sentido oscuro, violento y pulsional que vendría a contrariar ese otro sentido del orden convencional. “Actividad ultra-confusional que toma sus fuentes en una idea obsesionante”, según afirmó André Breton, uno de sus impulsores. ¿Idea obsesionante? ¿Pero cuál?

Obra de Javier Marisco en la exposición 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Javier Marisco en la exposición ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

Los propios surrealistas partían de una evidencia: la de hallarse habitados por algo que no entendían, pero que sin duda les afectaba con gran intensidad. Tanta, que se tornaba en esa idea obsesionante que emergía en su obra, tras ponerse en marcha la maquinaria creativa impulsada por el torrentoso azar. Que es lo que hacen los 12 artistas valencianos reunidos en torno a esa misma práctica del Cadáver exquisito. Cadáver o cadáveres exquisitamente dispuestos en una de las salas de La Llotgeta.

Obra de Daniel Gordillo en 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Daniel Gordillo en ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

Iván Campos, Toni Cosin, Violeta Esparza, Manuel Gamonal, Daniel Gordillo, Daniel Granero, Javier Marisco, Jorge Montalvo, Eduardo Romaguera, Jorge Rubert, Nacho Ruiz y Bru Soler. He ahí los artistas, en riguroso orden alfabético sin duda inapropiado, cuya búsqueda de la provocación y del desconcierto, característicos del afán surrealista, adquiere otros derroteros. A estas alturas del culmen televisivo, donde el escándalo o lo escandaloso ha sido transformado en mercancía, la práctica del cadáver exquisito tiene ya otra finalidad.

Obra de Jorge Rubert en 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Jorge Rubert en ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

En el caso de los artistas reunidos en la muestra colectiva de La Llotgeta, que lleva por elocuente título ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’, se trata de poner el acento en la asociación libre, en la práctica artística de conjunto, en la energía que libera el propio acto creativo. Una energía que se bifurca como el jardín de senderos de Borges, tomando cuerpo de distintas formas.

Obra de Violeta Esparza en 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Violeta Esparza en ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

Y el cuerpo, sin duda, adquiere especial protagonismo en los casos de Daniel Gordillo, Javier Marisco y Eduardo Romaguera. Cuerpos descoyuntados o en bucle como experiencia de abismamiento de la pulsión que nos habita. Lo vivo de la pasión, pues, ligado a su reverso siniestro en forma de esqueleto, de masa amorfa o del eterno femenino. La problemática del deseo se escenifica en esa carnalidad que no termina de hallar la buena forma, por fragmentación del cuerpo, por apelmazamiento o por su repetición incansable.

Obra de Eduardo Romaguera en la exposición 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. Aula de Cultura La Llotgeta.

‘Entre dos lunas’, obra de Eduardo Romaguera en la exposición ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

La sociedad de consumo es otro de los caminos que toma ese espíritu del cadáver exquisito. Dólares (Granero), anagramas (Rubert), recortes de prensa de los medios de comunicación de masas (Montalvo) son utilizados para que emerja ese malestar en la cultura del que habló Freud. Incluso la historia del arte (Rembrandt comparece en la obra de Gamonal) se ve abducida por la seducción de las imágenes en tanto narcótico para la vista. De ahí la deconstrucción practicada en todos esos símbolos que apenas representan cierta alienación del sujeto.

Obra de Jorge Montalvo en 'A los postres un cadáver y otras nimiedades'. La Llotgeta.

Obra de Jorge Montalvo en ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. La Llotgeta.

‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’ pone el acento en la catarsis que supone la asociación libre y en los fantasmas que afloran una vez practicada. Por eso de nimiedades, nada. En todo caso, la manifestación real y sin ambages de cuanto este colectivo de artistas lleva dentro y de otra forma no se hubiera atrevido a contar. La neurosis de Woody Allen en materia sexual, trasladada a esta ristra de cadáveres exquisitos que el Aula de Cultura La Llotgeta muestra hasta finales de febrero. Bon profit.

Obra de Manuel Gamonal. La Llotgeta

Obra de Manuel Gamonal en la exposición ‘A los postres un cadáver y otras nimiedades’. Aula de Cultura La Llotgeta.

Salva Torres

Alberto Feijóo: Something we used to Know

Alberto Feijóo: Something we used to Know

Tras su exposición en el Centro 14 (Alicante), Alberto Feijóo (Alicante, 1985) nos explica su trabajo Something we used to know: “Los lugares frecuentados, los acontecimientos presenciados, las relaciones interrumpidas, todos esos fragmentos de recuerdos que, como los objetos que antes atesorábamos, ocupan un espacio en un almacén que es nuestra memoria.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (tabla de madera 100 x 80 cm combinada con fotografías enmarcadas de medidas variables). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (tabla de madera 100 x 80 cm combinada con fotografías enmarcadas de medidas variables). Imagen cortesía del artista.

“Something we used to know” que se podría traducir como: “algo que solíamos conocer”, es un trabajo que gira en torno a la Juventud y a sus recuerdos.
El foco se centra en la etapa de la vida comprendida entre la adolescencia y la vida adulta, de límites difusos y abierta a miles de interpretaciones y enfoques.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (tabla invertida apoyada sobre dos pomelos 80 x 60 cm). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (tabla invertida apoyada sobre dos pomelos 80 x 60 cm). Imagen cortesía del artista.

Todos estamos configurados de nuestras experiencias pasadas y somos un producto de las mismas. La manera de expresión física y mental de un determinado tramo vital en un individuo deja un remanente que lo acompaña para siempre.
De esta manera, se pretende que dos momentos en el tiempo se pongan en relación, pasado y presente se entrelazan formando así superposiciones de capas que, en distintiva, son recuerdos.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (Bodegón  de fruta: lo componen frutas naturales y frutas pintadas con pintura acrílica en spray en varios colores. Esta pieza es efímera y se degrada conforme avanza la exposición). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (Bodegón de fruta: lo componen frutas naturales y frutas pintadas con pintura acrílica en spray en varios colores. Esta pieza es efímera y se degrada conforme avanza la exposición). Imagen cortesía del artista.

Uno de los elementos catalizadores es la Música, mediante la cual canalizamos nuestra energía.
Dicha disciplina, es una forma más de encuentro social y de expresión artística. Un elemento diferenciador que agrupa y a la vez disgrega grupos de personas con los que nos sentimos identificados e incluso formamos parte.

Alberto Feijóo "Something we used to know". Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know”. Imagen cortesía del artista.

“Something we used to know” se configura de fotografías en su mayoría, pero también de objetos y de documentos de épocas pasadas, cosas que se desentierran para la ocasión y que forman parte de un imaginario personal. Este trabajo consta de dos formatos, por un lado una publicación y por otro una exposición. Ambos tienen cosas comunes y lugares de encuentro aunque están concebidos de manera independiente.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (fotografía). Imagen cortesía del artista.

En resumen,” este proyecto es un intento de analizar la identidad, el anhelo de recordar lo que fuimos y de recuperar lo perdido”.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo "Something we used to know" (Fotografía). Imagen cortesía del artista.

Alberto Feijóo “Something we used to know” (Fotografía). Imagen cortesía del artista.