El Centre del Carme más animalista

València Capital Animal
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia
Del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018

La plataforma València Capital Animal, formada por activistas culturales en defensa de los derechos de los animales, ha sido creada en València para organizar el mayor evento contra el maltrato animal que haya entrado nunca en un museo de esta ciudad.

Coorganizado junto al Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, el evento València Capital Animal, se celebrará del 27 de septiembre de 2017 al 8 de enero de 2018, en el Centre del Carme Cultura Contemporània. Cientos de artistas, pensadores y activistas unirán su creatividad y alzarán su voz para decir No Al Maltrato Animal.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, ha manifestado que “el Centre del Carme está abriendo la puerta a la iniciativa social y cívica de la Comunitat Valenciana y, con este proyecto, también del resto del Estado español. Capital Animal es una plataforma con un gran mensaje social y ecológico en defensa de los animales. Su pensamiento transmite valores como el respeto y la convivencia con todos los seres de nuestro planeta”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

València Capital Animal contará entre su extensa programación con la exposición inédita ‘Antitauromaquias’ del artista Andrés Rábago – El Roto, que presentará los dibujos originales creados para el libro del mismo nombre, que recoge los textos publicados por el escritor Manuel Vicent en el diario El País a lo largo de 20 años. Así mismo, una exposición individual rendirá homenaje al artista Paco Catalán, cuya obra está llena de compromiso y amor hacia los animales. Todos los días de su vida el artista realiza una viñeta animalista que siguen miles de personas en Facebook y Twitter.

Capital Animal es un evento que se fundó y realizó por primera vez en Madrid en el año 2016 de la mano de las periodistas Ruth Toledano y Concha López, junto con el comisario de arte Rafael Doctor. La plataforma ha sido creada para proponer y gestionar proyectos con los que se pretende informar, sensibilizar y concienciar sobre la realidad de los animales en nuestra sociedad para, de esta forma, facilitar el debate crítico y definir posibles soluciones que construyan una sociedad más justa para todos.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Sus fundadoras, Ángela Molina (artista y comisaria de arte) y Ángela Montesinos (doctora en filosofía y experta en arte y tecnología) explican que “nuestra herramienta principal es la creatividad y, desde ese lugar, queremos trabajar para que la cultura sea el vehículo desde el que aproximar a la ciudadanía las diferentes líneas en las que se está desarrollando el debate animalista, y poder reflexionar sobre todos sus aspectos”.

Molina manifiesta que “no podemos progresar como seres evolutivos si no somos capaces de respetar a otras especies. Vivimos en una sociedad de la explotación de muchos para el beneficio de unos pocos y los animales son el eslabón más bajo de esta cadena. Por eso, queremos apelar a la belleza, al pensamiento crítico, a la razón, al arte y a todo acto que respete la génesis de la creatividad: la vida misma, sin exclusiones”.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de El Roto. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Así pues, Capital Animal es algo más que un evento, una exposición o unas conferencias: es un espacio multidisciplinar de consciencia y cambio social que nos acerca al conocimiento de otras realidades no especistas. Un espacio donde no existe la discriminación de los individuos por criterios arbitrarios, como es el hecho de no pertenecer a nuestra misma especie.

El espacio elegido para el proyecto expositivo ha sido la Sala Ferreres y la Sala Goerlich del Centre del Carme Cultura Contemporània, que junto a las columnatas de los claustros gótico y renacentista y el Aula Capitular, donde se desarrollarán numerosas actividades, acogerán a cientos de personas preocupadas por los derechos de los animales.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Ilustración de Paco Catalán. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Humor contra fanatismo

Dessins en liberté (Dibujos en libertad)
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 8. Valencia
Hasta el 17 de febrero de 2016

El Roto, Ulises, Ajubel y Kap son los cuatro viñetistas españoles o residentes en España que participan en la exposición itinerante Dessins en liberté (Dibujos en libertad), que conmemora en clave de homenaje a las víctimas de la trágica matanza de los periodistas de Charlie Hebbo hace un año en París.

Ilustración de El Roto. Institut Français de Valencia.

Ilustración de El Roto. Institut Français de Valencia.

Producida por el Instituto Francés y el semanario Courrier International, la inauguró el pasado jueves en la sede del Instituto Francés de Valencia el presidente de la Unión de Periodistas, Sergi Pitarch. En total son medio centenar de dibujantes procedentes de 45 nacionalidades distintas que, a través de sus obras, combinando el ingenio, el humor y la ironía levantan una sólida barrera contra el fanatismo y el terror.

Ilustración de Bado. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Bado. Institut Français de Valencia.

Abierta hasta el 17 de febrero, esta muestra incluye una docena de paneles dedicados a una temática específica de plena actualidad relativa a la libertad de expresión: censura, internet, corrupción, derecho de la mujer, racismo, rebeliones, clima, etcétera.

En recuerdo a los acontecimientos de enero de 2015 contra la redacción de Charlie Hebdo, el objetivo de esta muestra es “ensanchar la perspectiva ilustrando la manera en la que la libertad de expresión se ejerce hoy en día en todos los continentes”.

Ilustración de Boligan. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Boligan. Institut Français de Valencia.

A partir de la conocida ilustración de los cigarrillos Gitane, Ulises hace un alegato contra el racismo, un tema que tratan también el canadiense Bado (El racismo es el otro), el argentino Langer o Glez de Burkina Faso y el mexicano Boligan. No es casualidad que en el panel dedicado a poner en solfa la corrupción aparezcan otros dos españoles: El Roto con una de sus imágenes que valen por millones de palabras y Kap con una viñeta de corte clásico que representa a un grupo de trajeados con los bolsillos rebosantes de billetes ante una caja fuerte vacía llena de telarañas: No sabemos lo que ha pasado…¡pero hace unos años la caja estaba llena!

El cubano Ajubel que residió varios años en Valencia, donde fue editado por el sello MediaVaca, opta por una imagen siniestra de un hombre barbado con y sin cabeza: Je pense…donc je ne suis plus!

Ilustración de Krauze. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Krauze. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Haddad. Instituto Francés de Valencia.

Ilustración de Haddad. Institut Français de Valencia.

Bel Carrasco

La Turia de los creadores visuales

50 años en cartelera. La Turia, 1964-2014
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

La Cartelera Turia cumplió 50 años en enero y se halla ahora “en su Semana Grande, coincidiendo con los Sanfermines”. Vicente Bergara, director de la veterana publicación, lo dijo sin pañuelo rojo al cuello, pero animado por idéntico espíritu taurino, tras haber sorteado las diferentes cornadas que ha sufrido la Turia a lo largo de su empinada trayectoria. Para celebrar tan longeva existencia, muchos de los artistas que han colaborado en la revista, desde que en 1964 saltó a la arena editorial, muestran su particular homenaje mediante diversas creaciones ex profeso.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

“Es la Turia de los creadores visuales”, subrayó Toni Picazo, responsable junto a Mila Belinchón de la exposición que acoge La Nau de la Universitat de València. Creadores tan ilustres como Eduardo Arroyo, Manuel Boix, Carmen Calvo, El Roto, Juan Genovés, Artur Hereas, Mariscal, MacDiego, Paco Roca o Rosa Torres, reunidos en torno a una efemérides que “desprende aroma de familia Turia”. Y Picazo, en un elocuente lapsus de rebufo franquista, habló de cómo esa familia había “sobrevivido 40 años, perdón, 50, y ese logro está presente”.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Y lo que está presente en La Nau son las 51 obras de antiguos colaboradores, por cada uno de los 50 años celebrados más el que ya transcurre, junto a un audiovisual de Pepa L. Poquet, resumen de la trayectoria de la revista, y una selección de portadas de la Cartelera Turia. En el audiovisual se pueden ver secuencias de películas, entre ellas alguna pornográfica, tan del gusto de la Turia, y diversas imágenes relacionadas con el proceso de creación de la publicación, así como instantes señeros de su dilatada vida, siempre según la visión personal de Poquet.

El amor al cine, la denuncia política, la cultura como exigencia o la reivindicación del placer y del sexo son algunos de los rasgos destacados por Toni Picazo como característicos de la Carteleria Turia, todos ellos presentes en la exposición de La Nau. Pero dada la importancia que desde sus orígenes concedió la revista a la ilustración, el diseño y las artes plásticas, era de obligado cumplimiento rendir homenaje a cuantos colaboraron en este aspecto, siendo esos artistas los encargados de realizar una obra específica para los 50 años. Obra que será portada de la revista en los próximos números.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

“No queremos que se termine a los 50”, precisó Mila Belinchón, una vez visto el resultado de la celebración y el ánimo encendido de algún que otro nostálgico de aquella Turia resistente al franquismo. De entre los más de 2.000 números seleccionados, como representativos de esa pertinaz huida hacia delante, figuran portadas clásicas alusivas a la República o las igualmente provocativas con referencias a cierta sexualidad desbocada. También se rinde homenaje a todos aquellos artistas ya fallecidos que dejaron su impronta plástica en la publicación, como Anzo, Toledo, García Puche o Jordi Ballester.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Las obras exhibidas en la Sala Acadèmia de La Nau “invitan a la reflexión, la sonrisa o el cuestionamiento, pero nunca a la indiferencia”, resaltan las responsables de la exposición. Después de superar diversos intentos de censura, tendría gracia que fuera la crisis económica la peor de esas censuras para la Cartelera Turia, que sobrevive a pesar de todos los pesares. Vicente Bergara, erre que erre, anuncia incluso la salida digital, “diferente a la edición impresa”, de una revista que sigue pintando y mucho ahora en La Nau.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Ver visiones: la corrupción y el fraude

Ver visiones. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont
Hasta el 13 de julio de 2014

El Roto (Galería Alba Cabrera) / Hugo Martínez-Tormo (Galería Kessler-Battaglia)
CIS: La corrupción y el fraude

Vista de sala con obras de El Roto en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Vista de sala con obras de El Roto en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Los resultados del estudio realizado por el CIS del barómetro del mes de abril de 2014 muestran como la corrupción y el fraude se han convertido en la segunda cuestión que más nos preocupa, tan solo el paro queda por encima ¿Qué ha cambiado para que a finales del 2007 esta cuestión preocupa­ra al 0,4% de los encuestados y en el último barómetro al 44,5%? La verdad es que estos años ha llo­vido mucho, han llovido casos como el Gürtel, Nóos, Bárcenas, Palma Arena, Emarsa, Brugal, EREs fraudulentos y muchos otros casos con menor repercusión relacionados con programas de actuación urbanística, recalificación de terrenos y una apretada lista de personajes de novela negra interpreta­dos por alcaldes, funcionarios, constructores y agentes urbanizadores. Sin embargo siempre que se han destapado casos de corrupción en este país hemos demostrado tener unas buenas tragaderas aceptando con gran naturalidad todo lo que nos ha caído. La única explicación que encuentro a esta vergonzosa tolerancia es que en el fondo todos hemos llegado a trampear alguna vez. No podemos negar que el pequeño fraude nos es familiar, por supuesto salvando la gran diferencia de escala y las razones para hacerlo, en algunos casos no se tiene otra opción, ya que pagar o no pagar impuestos significa comer o no comer. Pero pongamos la vista en esos otros casos que no vienen motivados por una necesidad ¿Qué es lo que realmente mueve a alguien, que ya se encuentra en una situación de privilegio, a arriesgarse a actuar de manera ilícita para conseguir más beneficio? Seguramente habrá varias motivaciones pero me temo que el origen de gran parte de ellas está en la manera en la que nuestra sociedad mide el éxito o el fracaso, atendiendo únicamente a resultados cuantificables y de­jando de lado valores y principios éticos que no resultan productivos.

Hugo Martínez-Tormo. String Vibration. Contour lines, 2014. Instalación, erosión con tinta sobre papel. 500 x 200 x 3 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Hugo Martínez-Tormo. String Vibration. Contour lines, 2014. Instalación, erosión con tinta sobre papel. 500 x 200 x 3 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

La corrupción es tan antigua que resulta imposible datar su origen, posiblemente el primer caso de corrupción documentado sea el de un funcionario en época de Ramsés IX (1.100 a.C). En la Roma clásica se dieron casos sonados, pero a diferencia de hoy en Roma pesaban más los valores y el suicidio era una salida muy recurrida entre los políticos acusados de corrupción, ya que esta vía permitía conservar el honor.1 ¿Qué pocos suicidios vemos hoy en política, verdad?

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

Entre las obras de Hugo Martínez-Tormo (Valencia, 1979) encontramos varias representaciones de suicidios2, el hecho de que el protagonista de estas acciones sea el propio artista es algo secun­dario, no estamos ante un artista atormentado, la clave está en la autodestrucción. En todas estas obras el suicidio es doble: por un lado tenemos el autorretrato del artista quitándose la vida y por otro el registro en vídeo de la destrucción de la propia obra. La destrucción toma fuerza como idea recurrente, la destrucción del territorio, de la naturaleza y en especial del propio individuo como modelo de todo un sistema fallido. Cuando algo está tan viciado que ha dejado de funcionar, hacer tabula rasa se convierte en una necesidad. Destruir para poder empezar de cero.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler Battaglia.

Vista de sala con obra de Hugo Martínez-Tormo. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería Kessler-Battaglia.

String Vibration es el título de una serie de obras vinculadas a una teoría científica llamada “teoría del todo” o “ToE” (Theory of Everything), esta teoría busca hipótesis capaces de unificar o explicar todas las interacciones fundamentales de la naturaleza bajo una sola fórmula.3 La influencia de esta corriente se traduce al campo artístico en una voluntad de unificar disciplinas y conceptos en una misma obra. En el proceso de creación de String Vibration se establece un juego entre dimensiones en el que la obra pasa de la bidimensionalidad del dibujo y la fotografía a la tercera dimensión del volumen escultórico que resulta de la acción desarrollada por el artista. En esta serie de obras se ha seguido una metodología concreta que tiene algo de ritual y consiste en lanzar una cuerda atada en sus extremos a un bloque de papel formado por 250 hojas selladas por todos sus lados. El dibujo que resulta al dibujar la silueta de la cuerda será objeto de una repetición intensiva. El artista repite mecánicamente el mismo dibujo, siguiendo el sentido inverso a las agujas del reloj hasta agotar la tinta de varios bolígrafos y conseguir horadar el papel atravesando el bloque por completo. Esta acción que puede llevar hasta 20 horas refleja la cuarta dimensión, la del tiempo. Durante este largo proceso de varias jornadas la mente queda en blanco como en un ejercicio de meditación.

El Roto. Degradación moral. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. Degradación moral. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

Andrés Rábago García (Madrid, 1947), El Roto, dice que pensar no es lo que habitualmente en­tendemos como pensar, “llamamos pensar a un movimiento mecánico de la mente, parar el pen­samiento es una forma de pensar”4. Es decir que para poder empezar a pensar hay que partir de un estado concreto en el que la mente esté preparada para pensar. Rábago utiliza la pintura como ejercicio para llevar la mente a ese estado de pensamiento no dirigido donde se trabajan las ideas que originan sus dibujos. No ve televisión desde la guerra del Golfo pero lleva años siendo uno de los mejores barómetros de la sociedad ilustrando a diario en sus viñetas los temas que preocupan a los ciudadanos. Su lenguaje es sintético y eficaz y está perfectamente adaptado al medio y al tiempo en el que publica. En sus dibujos no sobra nada, son ellos los que consiguen captar la aten­ción del lector para más tarde disparar a la conciencia los textos que acompañan a sus personajes. En las viñetas de El Roto casi siempre aparecen hombres con traje oscuro: empresarios, brokers, banqueros y políticos, son quienes encarnan los aspectos negativos de un sistema económico que hace aguas. En sus ilustraciones se sirve de la ironía para retratar realidades relacionadas con la desigualdad entre clases, el neoliberalismo o la corrupción.

El Roto. ¡Nos están desalando! Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. ¡Nos están desalando! Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto no sería El Roto sin los textos que acompañan la mayoría de sus dibujos, me atrevería a decir que debe a sus sentencias más de la mitad de su éxito, son frases muy cuidadas al igual que las que encontramos en publicidad solo que en este caso el objetivo es el contrario, lo que busca El Roto no es que compremos sino que pensemos, su obra apela a nuestra capacidad crítica y a nuestra responsabilidad como ciudadanos, no sólo a la hora de votar, sino también en nuestras propias acciones. «La corrupción que se achaca a los que están arriba no está sólo arriba, porque no sería posible sin los de abajo (…) Tiene que haber una limpieza colectiva. Conviene que cada uno de nosotros limpie su cuadra»5.

El Roto. Broker. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

El Roto. Broker. Tinta y rotulador sobre cartulina. 34 x 32 cm. Imagen cortesía del artista y Galería Alba Cabrera.

David Arlandis

1 Perea Yébenes, Sabino. La corrupción en el mundo romano. Ed. Bravo, Gonzalo. Signifer libros.
2 Por ejemplo en: Diálogo tautológico, Diálogo entre dimensiones, When X cuts Y, Global Sepukku, Diálogo & materia, Dimensional game.
3 Colaboradores de Wikipedia. Teoría del todo [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2014. [fecha de consulta: 21 de abril del 2014]. Disponible en
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Teor%C3%ADa_del_todo&oldid=73813301
4 Entrevista a Andrés Rábago García. La casa encendida TV. Programa nº 41, 2010.
5 Montilla, Cristóbal G. El roto irrumpe en el museo, [en línea]. Diario El Mundo, Arte, Exposición tempo­ral.14/02/2014. [fecha de consulta: 21 de abril del 2014]. Disponible en
http://www.elmundo.es/andalucia/2014/02/14/52fe730222601d35678b4588.html

 

Ver visiones: El presente reinterpretado

VER VISIONES. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/Museu, 2. Valencia
Inauguración: 16 de mayo a las 20:00 h.
Hasta el 13 de julio de 2014

VER VISIONES. Reinterpretando el presente es un proyecto comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont.

Ángel Masip ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Ángel Masip («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

La exposición que acoge el Centro del Carmen de Valencia hasta el 13 de julio y que se inaugura en el marco del Día Internacional de los Museos, es una nueva colaboración entre LaVac y Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana.

Ángel Masip ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Ángel Masip («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Tras la selección de 21 artistas, representados por las galerías integrantes de LaVac, y la invi¬tación a 10 críticos de arte de la Comunitat Valenciana, se realiza un recorrido que rein¬terpreta el presente a través de un diálogo simbólico entre las obras de los artistas y algunos ítems destacados del último barómetro de opinión del CIS.

Carmen Calvo ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Carmen Calvo («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Según los comisarios, Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont: “La intención de Ver visiones es generar un recorrido que, por sí mismo, construya un relato dentro del espacio del Centre del Carme, de importantes connotaciones históricas y gran presencia arquitectónica. Los artistas se han agrupado en nueve parejas, ocupando la Sala Goerlich y los ocho espacios a ambos lados de la Sala Ferreres, y en un grupo de tres a lo largo del pasillo de esta última. A su vez, cada uno de estos emparejamientos se ha vinculado con uno o varios de los asuntos estudiados en la encuesta más reciente del CIS, generando una doble relación: la de los artistas entre sí, cuyas vinculaciones responden a criterios tanto de cercanía como de disparidad, y la de éstos con el tema seleccionado de la encuesta sociológica. El círculo se cierra con los textos realizados por diez críticos que vin¬culan, desde su posición subjetiva, cada uno de los grupos de artistas y sus temas asociados.

Darío Villalba ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Darío Villalba («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Por todos estos motivos, la narración resultante de esta selección de obras –y así pues su recorrido– no responde a los criterios pre-establecidos de planteamiento, nudo y desen¬lace, por continuar con la metáfora literaria, sino que más bien su discurso se construye con pequeños relatos independientes (o incluso composiciones poéticas) que, puestos en común y en escena, conviven y generan, a su vez, nuevas relaciones espaciales e inespera¬das convivencias narrativas. Desde su genealogía, el proyecto ha propuesto como princi¬pal argumento la pretensión de generar “visiones”, en el sentido de facilitar la imaginación de nuevos escenarios posibles entre el arte, la sociedad y la política. Una posible versión de estas visiones se ofrece aquí, propiciando un encuentro con el público y deseando que sean ellos quienes las concluyan.”

Javier Palacios ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Javier Palacios («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Artistas:
Art al Quadrat (Collblanc)
Pilar Beltrán (Cànem)
Bimotor (Aural)
Carmen Calvo (Benlliure)
Jorge Carla (Cuatro)
Equipo Realidad (Punto)
Bartolomé Ferrando (Galería del Palau)
Josep Ginestar (Isabel Bilbao)
Damià Jordà (Misterpink)
Lucebert (Rosalía Sender)
Oswaldo Maciá (Espaivisor)
Hugo Martínez Tormo (Kessler Battaglia)
Ángel Masip (Parking Gallery)
Miaz Brothers (Paz y Comedias)
Roberto Mollá (Trentatrés Gallery)
Javier Palacios (Espai Tactel)
El Roto (Alba Cabrera)
Amparo Tormo (Galería Thema)
Lukas Ulmi (Set espai d’Art)
Darío Villalba (Luís Adelantado)
Enrique Zabala (Rosa Santos)

Críticos:
David Arlandis, Alba Braza, Johanna Caplliure, Maite Ibáñez, José luis Giner, José Luis Martínez Meseguer, Ricard Silvestre, Pilar Tébar, Salva Torres, Rosa Ulpiano.

Equipo Realidad ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Equipo Realidad («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Galerías asociadas a LaVac:
Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Collblanc, Cuatro, Kessler Battaglia, Mister Pink, Del Palau, Parking Gallery, Paz y Comedias, Punto, Rosa¬lía Sender, Rosa Santos, Set Espai d’art, Espai Tactel, Thema, Trentatrés, Espai Visor.

Equipo Realidad ("Ver visiones. Reinterpretando el presente"). Imagen cortesía de La VAC.

Equipo Realidad («Ver visiones. Reinterpretando el presente»). Imagen cortesía de La VAC.

Lee el texto de los comisarios. Pincha aquí.

«Los ilustradores somos cronistas de la vida»

Entrevista a Carlos Ortin
Ilustrador y profesor de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia

Carlos Ortin es ilustrador freelance. Publica sus primeras historietas en las revistas más representativas de los años 80: Madriz y Cairo. Esta etapa (1983/1988) queda reflejada en el álbum recopilatorio Calor Humano, editado por La General. De forma simultánea realiza trabajos de literatura infantil, carteles y diseño editorial con ilustraciones de prensa para El País, el suplemento literario Babelia, los dominicales El País Semanal, La Mirada y El Dominical y las revistas Ciberp@ís, Tentaciones, Negocios, Ábaco y JotDown, entre otras. Ha recibido premios del Ministerio de Cultura a las mejores ilustraciones en 1986 por Signo 2, publicado por Editorial Gregal, y en 1999 por Narices, buhitos, volcanes y otros poemas ilustrados… de la Editorial Media Vaca. Durante los últimos diez años ha combinado sus trabajos de ilustración con actividades de comisariado de exposiciones, como Ilustrísimos, para las ferias de Bolonia, Beijing y Bogotá y Los hoteles de la imaginación para el MuVIM, y con la presidencia de la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales (FADIP) de 2003 a 2007. En la actualidad dirige el Curso Avanzado de Ilustración Profesional en la Escuela de Ilustración ESAT de Valencia, es profesor del Master de Diseño e Ilustración de la UPV y miembro del Observatorio de la Ilustración Gráfica. En esta amplia entrevista para MAKMA habla de la «edad de oro» que vive la ilustración, de la libertad que se respira como ilustrador, de la casi inexistente tradición de consumo de productos culturales en nuestro país, y de lo importante que resulta que existan dibujantes, porque saben hablar con imágenes. Carlos Ortin en estado puro.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

¿Sigue siendo la ilustración un género menor dentro del amplio espectro de las artes plásticas? 

El objetivo de la ilustración no es hacer una obra única que se cuelgue en una pared, sino la comunicación, la reproducción masiva de mensajes gráficos ligados a una idea. La ilustración es cultura popular multifuncional y desea llamar la atención de un público amplio. Afortunadamente, las clasificaciones del tipo artes mayores, artes menores o artesanía en la plástica están desapareciendo en el contexto actual.

¿Ha mejorado su status en los últimos años? 

Últimamente he oído que la ilustración vive en España una “edad de oro”. Supongo que porque, de repente, casi todo el mundo ya conoce en qué consiste el oficio de ilustrador. No hace mucho tiempo cuando me preguntaban a qué me dedico, tras mi respuesta mi interlocutor abría mucho los ojos y repetía: “i-lus-tra-dooor… si, si…”, y ante su extrañeza yo decía: “bueno, dibujante”. También se nota una mayor presencia en los medios. En ese sentido sí que ha mejorado la consideración social. En otros aspectos sigue como siempre y además, afectada por las circunstancias actuales de crisis, incertidumbre digital, etc…

¿Se puede marcar el punto de inflexión en que tal cambio se produjo?

Ha sido una evolución gradual. A lo largo de los últimos veinte años han aparecido ilustradores mediáticos y todo lo que tiene que ver con la imagen ha adquirido pujanza. Por otro lado se ha convertido en un género atractivo para las nuevas generaciones de artistas por la gran variedad de estilos a desarrollar y medios donde expresarse. Se han dado cuenta que cualquier cosa creativa tiene antes que ser dibujada. La ilustración se escapa de cierta imagen de encorsetamiento y oficialidad que puedan tener otro tipo de artes. Respira libertad, comunicación y posibilidades.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Valencia cuenta con una notable tradición de dibujantes e ilustradores. Como siempre, ¿nadie es profeta en su tierra? ¿Por qué?

Valencia no es un centro editorial potente, tampoco industrial, por lo que nuestro oficio no cuenta aquí con muchos clientes. De modo que nuestros dibujantes e ilustradores tienen también la tradición de emigrar, lógicamente. Hoy día es más fácil trabajar para otros lugares desde aquí, aunque siempre se ha hecho.

Según un estudio, apenas el 40% de quienes se consideran ilustradores ejercen profesionalmente y viven de ello. Se trata de un mal endémico en este país, que se repite en otras profesiones. ¿Pero es especialmente sangrante con los ilustradores o no?

Sí, recuerdo ese estudio, lo elaboramos en la Asociación de Ilustradores. Es cierto que es un mal endémico español, pero te aseguro que lo mismo pasa con casi todos los trabajos creativos. Se publican muchos libros (en realidad, pocos ejemplares aunque muchos títulos) pero se venden pocos porque es verdad que hay pocos lectores, los canales de distribución son mediocres y casi no existe una tradición de consumo de productos culturales. Pero los nuevos tiempos traen nuevas posibilidades que muchos ilustradores están aprovechando con resultados esperanzadores.

¿Por qué la ilustración forma parte de los estudios en Formación Profesional y no tiene cabida como especialidad universitaria? ¿O eso ya se ha corregido?

Ya hace algún tiempo que se incluyó la ilustración como asignatura en el grado de Bellas Artes. En ESAT funciona como asignatura desde el principio y se le dedica un gran espacio, como la Escuela de Ilustración.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

La ilustración abarca diferentes campos, publicidad, cómic, sector editorial, producción audiovisual, animación, multimedia. ¿Dónde tuvo más pujanza y dónde lo tiene ahora?

Vamos a establecer unas pocas diferencias. Un ilustrador es aquel grafista que elabora o recibe un texto, una idea o un mensaje y lo interpreta gráficamente. Es un autor. Por otro lado, un grafista que participa de un proyecto audiovisual rediseñando personajes, haciendo fondos o dando color, es un ilustrador técnico pero no un autor. Si hablamos de ilustración como un trabajo autoral, la mayor pujanza actualmente aunque sólo sea a nivel popular está en los “humoristas” gráficos, como El Roto, en el álbum ilustrado y en el cómic, que siempre tiene muchos aficionados. Los videojuegos movilizan cantidades de seguidores, dinero y profesionales. Pero sólo consideraría como ilustrador al creador de la imagen gráfica de estos productos.

¿La Escuela Valenciana del cómic ha tenido su continuidad en otros campos de la ilustración? ¿Los Calatayud, Torres, Micharmut, Sento, tienen sus continuadores?

La aportación a la narración gráfica española de estos monstruos y algún otro como Artur Heras, Mariscal, Mique Beltrán o Paco Giménez, fue muy importante hace veinticinco años y lo sigue siendo ahora. Mi generación se formó espoleada por su trabajo innovador y aparecieron ilustradores de la talla de Ana Miralles, Ana Juan, Ramón Marcos, Incha, Enric Solbes… y justo después llegaron Paco Roca, Txemacántropus, Pablo Auladell, Lalo Kubala, el equipo Grúa, Nacho Casanova… es decir, que sí, que la cosa continúa. Y los novísimos ya están aquí.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo puede considerarse al dibujo además de una forma de expresión libre? ¿Cómo memoria? ¿Como un pasatiempo? ¿Cómo registro de una época? ¿Como un oficio que nos permite ser profesionales en el desarrollo de una imagen? 

Realmente, el atractivo de la ilustración es que abarca todo eso. Combina la vocación y la necesidad de los artistas por expresarse gráficamente con la posibilidad real de desarrollar una carrera profesional en línea de sus intereses. Por otra parte, la ilustración es un arte comunicativo en el que los dibujantes ejercemos de cronistas del tiempo que nos ha tocado vivir, añadiendo un gran punto de interés a esta profesión.

¿Qué le recomendarías a los estudiantes de ESO y/o BACHILLER que estén interesados en el dibujo, la ilustración y el cómic? 

Pues que mientras llega el momento de hacer inmersión en la profesión que han elegido, aumenten su cultura popular, personal y visual. Que lo miren todo, que lo lean todo y que dibujen sin parar. Notarán una gran diferencia de inmediato.

¿Cuál ha sido el momento en que supiste que tu vida profesional iba a cambiar? ¿Existen «momentos clave» en nuestra historia que nos ayudan en ello? ¿Cómo participar en distintos eventos como concursos, ferias, salones, etc., que nos permiten darnos a conocer a los demás?

Creo que unas cosas llevan a otras. Cuando estás inmerso en una dinámica de trabajo, los diferentes momentos van llegando sin ser consciente. Sencillamente, aparecen necesidades y pones todos los medios para cubrirlas. Cuando era adolescente no paraba de dibujar y leer, entonces tuve la necesidad de enseñar lo que hacía a los demás. Después conoces gente que te muestra otros caminos y los recorres esperando encontrar el tuyo propio. Te presentas a concursos, conciertas citas con editores, estás al tanto de lo que hay, fracasas, aprendes, pruebas otra vez, vuelves a fracasar, pero mejor como decía Beckett, cada vez mejor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Ilustración de Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Viendo tu trabajo en retrospectiva, aparte de logros profesionales y premios, en cuanto a lo personal ¿qué te ha dado el dibujo? ¿Porqué es importante que existan dibujantes?

Por lo que dije antes, no soy capaz de distinguir entre lo profesional y lo personal. Son dos partes de un mismo todo. Mi vida personal alimenta la faceta de ilustrador y viceversa. Y todos los grandes dibujantes que conozco actúan igual. No tenemos más horario de trabajo que el que nos imponemos y en cualquier momento surge el desencadenante. Nos hacemos preguntas y las desarrollamos gracias al dibujo y a las ganas de comunicar, de expresarnos. Es importante que existan dibujantes porque saben hablar con imágenes, y éstas siempre deben hacer pensar algo más allá a aquel lector que las descodifique. Por eso.

¿Cómo surge la necesidad de crear una «Escuela de Ilustración»?

La Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia detectó el creciente interés que por la ilustración se ha generado, tanto en los medios como por su gran interés comunicativo. A partir de ahí, la escuela supo rodearse de profesionales para ofrecer un curso novedoso, realista y competitivo, que muestra un panorama de la profesión muy útil para los más interesados. Cada curso aparecen nuevas preguntas. Llevamos ya siete ediciones tratando de aportar las respuestas.

Calidad estética, buena técnica, originalidad narrativa. ¿Son ésas las tres patas que definen a un buen ilustrador? ¿Se puede prescindir de alguna de las tres en favor de otras a tener en cuenta?

Si os fijáis, son las mismas tres patas que definen a, por ejemplo, un buen escritor, un buen director de cine, un buen compositor, un buen diseñador o un buen periodista. Y se puede decir que el creativo que prescinda de alguna de estas tres patas se caerá, indefectiblemente, del taburete.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Carlos Ortin. Imagen cortesía del autor.

Alejandro Macharowski / Salva Torres

 

Cine de mucha animación en la Filmoteca

Animatopía, los nuevos caminos del cine de animación

Filmoteca de CulturArts IVAC

Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia

Hasta el 29 de diciembre

Animación viene de ánima, alma: o sea, dotar de alma a lo que carece de ella. El Roto, que ahora expone en La Nau de la Universitat de València sus imprescindibles ilustraciones y dibujos, pone un ejemplo de situación desalmada: alguien le recuerda a un representante del poder que detrás de los números hay personas; “¡pues que se aparten!”, responde enojado aquél. La ahora denominada Filmoteca de CulturArts IVAC inicia un ciclo de Cine de Animación, con 25 largometrajes que se irán proyectando hasta el 29 de diciembre, que pretende básicamente eso: transitar por los nuevos caminos de la animación de las dos últimas décadas, con el fin de mostrar narraciones con alma en tiempos desalmados.

Fotograma de 'Biografía de un mentiroso: la falsa historia de Graham Chapman de Monty Phyton. Imagen cortesía de la Filmoteca CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Biografía de un mentiroso: la falsa historia de Graham Chapman de Monty Phyton. Imagen cortesía de la Filmoteca CulturArts IVAC.

De esta manera, mientras el holding CulturArts sigue con sus recortes de plantilla (“¡pues que se aparten!”), la Filmoteca, que pertenece a CulturArts, muestra 25 películas de animación pobladas de personas virtuales con problemas reales. Total: el ciclo Animatopía, los nuevos caminos del cine de animación, que arranca mañana martes 1 de octubre y se extiende hasta finales de diciembre. El inicio del ciclo no puede ser más esclarecedor: la recuperación del alma perdida de Graham Chapman, uno de los fundadores de Monty Python. A liar’s autobiography (Biografía de un mentiroso: la falsa historia de Graham Chapman de Monty Python), de Bill Jones, Jeff Simpson y Ben Timlett, dibuja el perfil francamente animado de Chapman, fallecido a los 48 años tras dejar muestras de su humor ácido en Monty Python. Él era Brian en la surrealista La Vida de Brian. La canción con la que finaliza esta película, la vitalista Always Look On The Bright Side Of Life, sería a su vez cantada el día de su entierro por Eric Idle, creador del tema y compañero de Chapman en los Python.

Fotograma de Vals con Bashir, de Ari Folman. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Fotograma de Vals con Bashir, de Ari Folman. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Con esta rocambolesca autobiografía de Graham Chapman arranca el ciclo Animatopía, cuyas siguientes películas rastrean igualmente pasajes del alma humana, mediante distintas técnicas de animación y con largometrajes de diversa procedencia. En Vals con Bashir, de Ari Folman, el alma se conturba al recuperar cierta memoria perdida en la Guerra de Líbano y, más concretamente, en la masacre de Sabra y Chatila. Cine de animación de muchos quilates, con una estética oscura y salvaje para subrayar una violencia pretérita que retorna.

Fotograma de Hair High, de Bill Plympton. Imagen cortesía de la Filmoteca.

Fotograma de Hair High, de Bill Plympton. Imagen cortesía de la Filmoteca.

El alma deprimida o destilando cierta nostalgia parece ser el hilo conductor de Animatopía, los nuevos caminos del cine de animación. Por el ciclo pasarán, entre otras, la agridulce Chico y Rita, de Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando; Arrugas, de Ignacio Ferreras, o Gordo, calvo y bajito, de Carlos Osuna, todas ellas en representación de un cine de animación español sumamente imaginativo y de altos vuelos. Fantástico Sr. Fox, de Wess Anderson, o cierta rebelión en la granja; 9,99, de Talia Rosenthal, o cómo encontrar el sentido de la vida por menos de 10 dólares; Metropía, de Tarik Salehm, o visión futurista amarga por culpa del agotado petróleo, y Hair High, de Bill Plympton, o el regreso de los muertos vivientes en el marco de una High School norteamericana, son algunos de los 25 títulos programados. Películas de animación, con alma, en la Filmoteca de CulturArts IVAC, o lo que va quedando de ella.

Fotograma de 9,99$, de Talia Rosenthal. Imagen cortesía de la Filmoteca CulturArts IVAC.

Fotograma de 9,99$, de Talia Rosenthal. Imagen cortesía de la Filmoteca CulturArts IVAC.

Salva Torres 

El Roto y sus lúcidos agujeros negros

OPS, El Roto, Andrés Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles)
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 12 de enero

No habrá paz para los malvados. La película de Enrique Urbizu, su título, bien pudiera servir de carta de presentación de la obra de Andrés Rábago, primero OPS, luego El Roto. Sus ilustraciones o viñetas ácidas parecen ajustar cuentas con todo aquello que convierte el mundo en un lugar ruidoso, sucio, puro sumidero o agujero negro por donde se evacúa la mala bilis destilada por individuos aquejados de la fiebre del oro. Su manera de dibujar, de proclamar a los cuatro vientos las contradicciones humanas mediante frases lapidarias, al igual que su pintura extraña y misteriosa, parecen llevar dentro la marca del Zorro, de Robin Hood o el más próximo Tío de la Vara.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Viñeta de El Roto en La Nau.

Y la tentación es inmediata: convertir a El Roto en el paladín de las causas justas. Parece un indignado al que los indignados toman por bandera; un espía que surgió del frío páramo franquista con el fin de sembrar la incertidumbre en las cerradas filas del poder. Y así sucesivamente hasta llegar al calificativo de “intelectual comprometido” que le colgó a El Roto como una medalla Antonio Muñoz Molina. En un país tan dado a la búsqueda de Cid Campeadores que nos liberen de nuestra responsabilidad individual para izar pensamientos traducidos en justa acción, allí donde bulle el más apasionado desconcierto, sujetos creativos como OPS, El Roto o Andrés Rábago están llamados a ocupar, los tres juntos y por separado, el espacio creativo que debería de ser patrimonio de muchos.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Detalle de uno de los dibujos de El Roto en La Nau.

Por eso El Roto para en seco los caballos de quienes quieren cabalgar a lomos de sus lúcidas viñetas, entre impulsadas por miles de demonios y un par de ángeles, y advierte: “Soy un dibujante contenido; no trato de hacer exhibición de valentía, sino que lo que hago sea útil, no hiriente”. O sea, que quienes quieran ver sólo agujeros negros en sus ilustraciones (que los hay y muchos), por los que adentrarse en un goce extremo, hallarán contrariados la paciente reflexión de El Roto: “Pretendo añadir comprensión, claridad y luz en el mundo en que nos movemos”. Y remacha, por si acaso: “No pretendo ser el que castiga a los malvados”.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Viñeta de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de la Nau de la Universitat de València.

Y ahí le tienen, tan campante, llenando con sus dibujos, ilustraciones y pinturas, tres salas de La Nau de la Universitat de València, en la exposición más amplia dedicada a su obra. Felipe Hernández, comisario de la muestra, la resumió así: primero, “un viaje desde lo profundo de la mente”, que OPS tradujo en un “combate contra los rituales del franquismo”; después, “un trabajo conectado con la realidad en que vivimos”, que El Roto realizó a base de un “excelente dibujo y unas palabras precisas”, y, para rematar, “subimos una planta para meternos en un plano de conciencia superior donde se halla su pintura trascendental, el ámbito del misterio y de lo sacro”.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Una de las viñetas de El Roto en La Nau.

Alrededor de 200 obras, más una serie de publicaciones de apoyo en vitrinas, conforman esos “tres estratos temporales, desde el punto de vista histórico y mental”, subrayó El Roto, que definen el conjunto expositivo. Histórico y mental porque Andrés Rábago tiene muy claro que cuando critica algo, por muy externo y social que parezca, “también se refiere a mí mismo”. Porque los descosidos de El Roto no sólo revelan los agujeros negros de una sociedad enferma, sino los propios síntomas de la conciencia herida por dentro. Agujeros negros, mas agujeros acompañados de la lucidez que provoca la mirada atenta y profunda de los asuntos humanos.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

Pintura de El Roto en la exposición de La Nau. Imagen cortesía del Centre Cultural La Nau.

OPS, El Roto, Rábago: Un viaje de mil demonios (y un par de ángeles), tal es el título de la exposición, ha sido producida por la Universitat de València y el Patronato Martínez Guerricabeitia, junto al Ayuntamiento de Llobregat y el Centre d’Art Tecla Sala, y permanecerá en La Nau hasta el 12 de enero. Más de tres meses para poder contemplar esa “rabiosa actualidad”, tan del gusto de unos medios de comunicación a los que El Roto critica, a través de una obra que cabalga tirada a partes iguales por demonios y ángeles: abducida por los agujeros negros de su ácida mirada, y por la esperanzada salida a la que nos convoca igualmente su lúcida reflexión.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Una de las viñetas de El Roto en el Centre Cultural La Nau. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres