“Cada vez hay más control de la información”

‘Impacte de la Covid-19 al fotoperiodisme’
Mónica Torres (El País), Alberto di Lolli (El Mundo) y Germán Caballero (Levante)
Moderadora: Noa de la Torre
Unió de Periodistes Valencians
Viernes 29 de mayo de 2020

“No nos engañemos, el poder no tolera más que las informaciones que le son útiles”. Lo dijo la escritora y filósofa feminista Simone de Beauvoir y, como si de un eco se tratara, los fotoperiodistas Mónica Torres (El País), Alberto di Lolli (El Mundo) y Germán Caballero (Levante) han subrayado ese carácter utilitarista de las instituciones públicas e incluso privadas a la hora de facilitar el trabajo de los periodistas, canalizando dicha labor informativa en una sola dirección acorde con los interés partidistas del gobierno de turno. Lo hicieron en un encuentro online  organizado por la Unió de Periodistes Valencians, bajo el título de ‘Impacte de la Covid-19 al fotoperiodisme’, que moderó Noa de la Torre, presidenta de la Unió.  

Mónica Torres, en un momento del debate.

Mónica Torres se pronunció, para abrir el debate, de forma taxativa: “La situación del fotoperiodismo actualmente es pésima. No tenemos ningún apoyo real de los periódicos y la gente va muy por libre. Por parte de los estamentos nos han hecho una clausura absoluta a la información y ha sido bastante difícil trabajar”. Dijo hablar desde su propia experiencia como freelance durante 25 años en El País, subrayando cómo, en la situación actual, el fotoperiodismo “es cuando más falta hace y justo ahora es cuando peor está remunerado, lo cual es una paradoja”.

Germán Caballero, durante su intervención en el debate organizado por la Unió de Periodistes Valencians.

Germán Caballero no le fue a la zaga: “Comparto esa idea de que cuando más necesario es el fotoperiodismo, más precaria es nuestra situación”, añadiendo que tal inestabilidad no era cosa de ahora, sino que la llevan sufriendo desde la crisis de 2008. “Venimos de una profesión que estaba ya en coma y con el tema del Covid ha sido como otro golpe que nos han pegado. En esta situación es muy difícil trabajar, porque además de la reducción de ingresos, al mismo tiempo desde las instituciones públicas no se nos ha facilitado el acceso a ciertos lugares como hospitales o cementerios, que en una pandemia son básicos. El diagnóstico de cómo está la profesión, para mí, es que está en coma”, resaltó.

Alberto di Lolli amplió el marco del debate extendiendo los problemas del fotoperiodismo al periodismo en general que, en su opinión, se ha “devaluado muchísimo, lo que pasa es que nosotros los fotoperiodistas somos la cara visible de esa devaluación”. Su trabajo tiene dos particularidades que él destacó: “Para hacerlo tenemos que ir a los sitios y necesitamos tiempo para documentarnos gráficamente y hacer buenas fotos”. Luego abundó en los problemas del oficio durante la pandemia, aprovechada para cercenar su labor, pero que Di Lolli extendió en el tiempo: “Desde hace muchos años, por parte de las instituciones, no solo públicas sino también privadas, hay una cada vez más grande ambición por controlar la información. Yo no hablaría directamente de censura, porque es algo como más evidente, sino de algo más sutil y, por tanto, más peligroso”.

Alberto di Lolli, en un momento del debate.

Se refirió a cómo los gobiernos, los partidos y las empresas “te dan un acceso con cuentagotas a las cosas y cada vez quieren tener más controlado hasta dónde puedes llegar. Y esa ambición por controlarlo todo se ha puesto de manifiesto con esta pandemia, porque es algo que ha desbordado a todo el mundo en todos los niveles y, en ese desbordamiento, yo he encontrado más facilidades de acceso a los hospitales por parte del personal sanitario, que teóricamente era quien estaba más desbordado y focalizado en su trabajo, que por parte de los responsables de prensa y de las instituciones públicas. Los sanitarios estaban deseosos de que se contara lo que estaba ocurriendo, porque ellos vivían una realidad en su día a día que luego en los telediarios no aparecía”.

Torres se formuló la cuestión de si no se habían quedado cortos transmitiendo las imágenes de lo que estaba ocurriendo, “porque si hubiéramos podido entrar en el momento en que estaba todo caótico, a lo mejor la gente que no se lo acaba de creer sería más consecuente ahora al salir a la calle. Aquí no se ha podido. No te contestaban ni por mail, ni por wasap, ha sido desesperante”. “Se ha dulcificado la información gráfica que ha llegado a la sociedad”, señaló Caballero, que también pensaba que, cada vez más, se estaba intentando controlar la información. “De manera que con la excusa de evitar contagios, se han cometido abusos. No hay censura como tal, pero sí control de la información, porque no se ha podido documentar lo que pasaba cuando la pandemia estaba en su punto más alto”, agregó.

Cámaras de fotoperiodistas, durante su concentración de protesta por el derecho a informar del jueves 28 de mayo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

Di Lolli puso el acento en la universalidad del derecho a la libre información, de manera que no era de la sola incumbencia de los periodistas, sino de todos los ciudadanos. “No creo que los periodistas tengamos que hacer la reivindicación sobre si se está limitando la información, sino que tiene que ser la ciudadanía. Y si la ciudadanía hacia lo que va es hacia un modelo totalitario donde solo se cuente una cosa, donde el pudor se imponga, donde es mejor que la vida sea bonita a que sea real, bueno pues será lo que la gente quiere”, lamentó.

“Yo me pregunto”, continuó Torres, “si realmente a la gente le interesa lo que ocurre, sobre todo ahora que hay más desinformación que información. Cualquiera puede ir con un móvil, meterse en un hospital, grabar y luego colgar la noticia, incluso vender esas imágenes a una agencia y publicarse. Y la gente se está informando también así. Esto es un caos, porque yo para hacer una noticia me informo y puedo pasarme siete horas hasta hacer una foto. Es un trabajo muy laborioso. Y para que los medios sean creíbles lo que se muestra también tiene que serlo. El periodismo no puede ser gratuito”.

Para Di Lolli el problema es que se ha confundido la cantidad con la calidad. “Cuando se abre el espacio de Internet y de las redes sociales se empieza hablar mucho del periodismo ciudadano, que es el periodismo gratis en el fondo. Entonces, se empieza a transmitir la falsa idea de que el acceso a muchas cosas y de forma libre es mejor, y a lo que hemos llegado es a una situación de sobresaturación de ruido. Lo que se ha generado con las redes sociales es una cantidad de ruido que más que aportar luz e información a los ciudadanos, muchas veces lo que genera es una confusión absoluta”.

Fotografía de Alberto di Lolli que fue portada de El Mundo del 15 de abril de 2020.

Caballero puso en duda que la mayoría de la sociedad considerara el periodismo un sector esencial, lo cual daba lugar a lo que llamó una tormenta perfecta. “Estamos en una crisis de credibilidad muy importante que padecen los medios de comunicación y que parte de 2008 y de esa idea de todo gratis en Internet, con unas deudas cada vez más grandes por parte de esos medios y una información cada vez más sesgada en virtud no ya de una línea ideológica de ese diario, sino de unos intereses económicos que hay detrás sosteniendo ese medio de comunicación. Al mismo tiempo, estamos en una sociedad cada vez más polarizada y más frentista, donde la gente se quiere creer lo que ya piensa”.

Alberto di Lolli se refirió a una fotografía suya que, por su crudeza, levantó cierta polémica. “Esa semana éramos el país del mundo con la tasa de mortalidad más alta por población: teníamos 38 por cada 100.000. En ese contexto, qué imagen se puede transmitir de una pandemia donde el foco está en esa tasa: pues la que tiene ver con esas muertes. Y esa imagen contaba otras cosas que eran importantes: la mortalidad sin contabilizar en domicilios. Creo que han faltado imágenes duras como ésa, para que la gente se corresponsabilice con la gestión del contagio. Nuestro trabajo es como un espejo que ponemos delante de la sociedad para que se mire a sí misma. Cumple una misión penitencial”.

El niño sirio Aylan Kurdi que apareció ahogado en una playa de Turquía. Fotografía de Nilufer Demir.

“Cuando las imágenes son de un niño muerto en una playa turca todo el mundo las comparte”, remarcó Caballero, quien agregó: “Y probablemente quienes critican la imagen de Alberto, aquella la compartieran. Cuando tenemos una realidad tan bestia en la puerta de casa se ha de mostrar, porque se ha de anteponer el derecho colectivo al individual. Otra cosa es el uso que se puedan hacer de esas imágenes en los medios de comunicación y lo que se pueda contar con esa imagen”.

“Me sorprende”, abundó Torres, “que la gente se escandalice por ese tipo de imágenes, cuando está acostumbrada a consumir unos altos niveles de violencia en las películas. ¿Qué se ve en las redes sociales? ¡Si es una brutalidad! Creo que es un poco hipócrita. Otra cosa es la instrumentalización que los periódicos puedan hacer con nuestras imágenes”. Di Lolli lamentó que en la sociedad occidental se estuviera dando la espalda al dolor y a la muerte. “Nos está invadiendo un pudor que nos impide ver nuestras debilidades. Se está imponiendo una autocensura social a todos los niveles”, concluyó.

Alberto di Lolli, en un momento del debate online organizado por la Unió de Periodistes Valencians.

Salva Torres

1050 Discos Cardinales, Lapido, LGEB, Dr.Divago…en 16 Toneladas

Sala 16 Toneladas
C/Ricardo Micó, 3. Valencia
16 de Noviembre
Presentación libro ‘1050 Discos Cardinales’ de Juanjo Mestre
19:30 h. Entrada Gratuita
Concierto de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca
22:00 h. Entrada 15 € anticipada (movingtickets aquí). 19 € taquilla

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Imagen recortada de la contraportada del libro ‘1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Con motivo de la publicación del libro «1050 discos cardinales» de Juanjo Mestre, editado por Makma, se ha organizado un evento especial en la sala 16 Toneladas de Valencia.

El libro cuenta con ilustraciones originales de Cristina Benavente, y está teniendo una excelente acogida de público y entre crítica alternativa especializada.

«…El texto es de una independencia que nunca, y lo repito: nunca, había visto antes en ningún libro sobre discos, demostrando que se puede comer caviar y sopa borsch con la chupa de cuero puesta…» (Jorge García, Rock & more by Addison de Witt)

«…1050 discos cardinales es la mejor guía escrita en castellano sobre el rock and roll y los discos que le han ido dando forma…» (Gonzalo Aróstegui, Ragged glory)

«…Disfruto cada página y, después de esto, pienso que tal vez debería irme a una isla lejana a escuchar toda esa música que no ha pasado por mi reproductor…» (Juan Aybar, Being Vain)

«…Una perfecta guía de campo para un fascinante viaje por el cosmos de eso que se llama rock and roll…» (Bernardo de Andrés, Rock the best music)

«…Aquesta guia s’adverteix imprescindible per a tot aquell amant de la bona música de qualitat i el bon rock, de les guitarres i sense prejudicis d’estils…» (Chals Roig, No sé viure sense rock)

«…Si no es único en su género, sí es al menos un libro tan exhaustivo como singular en su planteamiento…»  (Salva Torres, El Mundo)

Y es que el contenido del libro responde a una selección de discos en orden cronológico que podría considerarse como un manual imprescindible de historia del rock desde un perspectiva muy personal de su autor, Juanjo Mestre, colaborador habitual de MAKMA y del que es fácil encontrar reseñas y críticas también en otros medios como Exile SH Magazine o el Espacio Woody/Jagger.

Mestre, con su peculiar estilo nos introduce en el mundo discográfico a través de obras muy reconocidas (Elvis, Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan…) y de bastantes otras que no lo son tanto, sin dejar de lado la actualidad, ni por supuesto, a grandes músicos representantes del panorama español que podrían considerarse menos conocidos, y todo ello con el objetivo de generar afecto y despertar interés por esa faceta del arte y del entretenimiento a la vez que ayuda a depurar el criterio personal del lector.

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Cartel del evento con horarios de presentación del libro ‘1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Junto al autor compartirán mesa como ilustres invitados en el coloquio dos nombres de reconocido prestigio nacional en el mundo de la música y que están muy presentes en el libro, concretamente ambos son compositores, guitarristas y vocalistas en sus respectivos proyectos musicales, por una parte el granadino José Ignacio Lapido -que tras su paso por 091 tiene una destacable trayectoria en solitario-, y por otra Cisco Fran, líder de la banda valenciana La Gran Esperanza Blanca. A ellos hay que sumar un tercer invitado, el bilbaíno Joserra Rodrigo, crítico musical, autor del muy recomendable libro «Pasión no es palabra cualquiera» y que también participa con un prólogo en «1050 discos cardinales».

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La Gran Esperanza Blanca: Chuso, Fede Ferocce, Luis y Cisco Fran

Con el fin de hacer más ameno este acto participarán con canciones en formato acústico Manolo Bertrán y Antonio Chumillas ‘Chumi’, miembros del grupo valenciano Doctor Divago, otra de las bandas que ocupan un hueco importante entre esos «1050 discos cardinales».

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Manolo Bertrán y Chumi de Doctor Divago

Después, para rematar una jornada con el mejor rock español de los últimos tiempos la sala 16 Toneladas abrirá nuevamente sus puertas a partir de las 22 horas. Será el momento de disfrutar primero con las nuevas canciones de La Gran Esperanza Blanca junto a otras más antiguas de su trayectoria.

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Cartel concierto en 16 Toneladas de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca

Finalmente el maestro José Ignacio Lapido, que se halla a punto de acabar la gira de su último álbum «El alma dormida», culminará un evento que para los seguidores más exigentes ya está considerado como la reunión musical más prometedora e interesante de este año en la capital del Turia.

Vicente Chambó

El cine huella de Rithy Panh

La imagen perdida, de Rithy Panh
Encuentro con el público en la Sala Berlanga
Domingo 19 de junio, con Rithy Panh, Luis Martínez (El Mundo), José Antonio Hurtado (Filmoteca de Valencia), Rafael Maluenda (Cinema Jove) y Carlos García (traducción)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, dijo el filósofo Theodor Adorno, derivando tamaña expresión en esta otra interrogativa: “¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz?” El director camboyano Rithy Panh responde afirmativamente, acogiendo en su cine la barbarie que supuso la pérdida de toda su familia durante el genocidio de los Jemeres Rojos.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Panh, que mantuvo un encuentro con el público tras el pase en la Filmoteca de Valencia de su singular película La imagen perdida (2013), se planteó, a preguntas de Luis Martínez, crítico de cine de El Mundo, si era posible representar lo irrepresentable. O mejor aún: si se puede mostrar aquello que excede con mucho los límites de la percepción y el sufrimiento humano. Y el director camboyano, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove, argumentó que hacer documental ya implicaba “cierto grado de ficcionalización”.

O lo que viene a ser lo mismo: que frente a las teorías contemporáneas que entienden el lenguaje como representación incapaz de ofrecernos lo real, por cuanto es una mediación y, por tanto, una mentira (de ahí el pensamiento relativista), Panh viene a decir que únicamente a través del lenguaje, en su dimensión poética, es posible conocer aquello que nos perturba. Para ello se hace necesario reconocer en ese lenguaje, además de su registro estrictamente comunicativo, una vía de acceso hacia lo incomunicable gracias a su poder evocador.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Rithy Panh puso los ejemplos de La lista de Schindler, de Steven Spielberg, y El pianista, de Roman Polanski. De la primera película dijo que le perturbaba, mientras de la segunda manifestó que le gustaba: “Polanski sí logra revelar esa destrucción del Holocausto sin mostrarla, sin caer en el voyeurismo para contar lo inenarrable”. Es lo mismo que hace Panh en La imagen perdida y, por extensión, en el resto de su filmografía. El director recrea los traumáticos recuerdos del genocidio de Pol Pot utilizando figuras de barro a modo de personajes. “Son de arcilla y están hechos con los elementos fundamentales, el agua, la tierra y el calor, para después volver a la tierra, se desintegran como nosotros, dejando un testimonio”.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

De manera que en La imagen perdida se van mezclando imágenes documentales, que Panh rescató de un rollo de película estropeada (“los Jemeres Rojos lo grababan todo, incluidas las ejecuciones”), con recreaciones de su propia vida mediante escenas compuestas por esas figuras de arcilla. Así es como el director de S-21, La máquina roja de matar (2003) va haciendo que emerjan los recuerdos sepultados bajo sucesivas capas de sucesos traumáticos. No es casual la presencia de una fotografía de Freud en medio de las escenas recreadas con personajes de arcilla.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Los traumas suelen permanecer ocultos hasta que surgen de nuevo cuando la vida empieza a recobrar la normalidad. El genocidio destruye la identidad y hay que reconstruirla, porque de lo contrario el trauma se transmite de generación en generación”, subraya Panh. Él lo hace evocando recuerdos amargos mediante la narración, que ejerce de diván sobre el cual van desplegándose los hechos traumáticos. De esta forma, la herida cauteriza por efecto del relato.

Los Jemeres Rojos y su líder Pol Pot aparecen en La imagen perdida como embajadores siniestros de cierta ideología comunista. La exaltación del pueblo y de la tierra que daría alimento a todos, siempre y cuando asumieran el totalitarismo del partido, sigue provocando escalofríos. “Hay algo del Gran Hermano de Orwell, en tanto que en Camboya no había vida privada, todo estaba bajo vigilancia, incluida la propia lengua: no se podía decir ‘mi mujer’ sino el más genérico ‘mi familia’ que implicaba un control colectivo”, recuerda Panh. Todavía hoy sorprende que esa izquierda maoísta ejerciera tamaño atractivo entre una buena parte de la intelectualidad europea. Pero esa es otra historia.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia del Festival Internacional de Cine  Cinema Jove.

Salva Torres

Concurso de fotografía Mercabarna Enfoca

Mercabarna Enfoca
Concurso de fotografía para fotoperiodistas e instagramers
8.000 € en premios
Del 26 de abril al 1 de julio

Mercabarna abre sus puertas durante tres meses a la fotografía con la convocatoria de los premios Mercabarna Enfoca para fotoperiodistas e instagramers. Desde el 26 de abril al 1 de julio, cientos de fotógrafos tendrán la oportunidad de visitar Mercabarna para documentar el día a día de un mercado conocido en el sector pero todavía desconocido por la ciudadanía.

Con 23.000 trabajadores, una extensión equivalente a 90 campos de fútbol y cerca de 700 empresas, Mercabarna es una verdadera ciudad. “Estamos muy contentos porque son unos de los premios con mayor monto económico de España pero sobre todo porque Barcelona podrá conocer la ciudad que le alimenta”, ha destacado el director general este martes durante la presentación del proyecto en el marco de la feria Alimentaria.

Flyer de Mercabarna Enfoca.  Fotografía cortesía de los organizadores.

Flyer de Mercabarna Enfoca. Fotografía cortesía de los organizadores.

Mercabarna Enfoca consta de dos concursos: profesional, dirigido a los profesionales del fotoperiodismo y documentalismo, con un premio de 6.000 euros, uno de los mayores de España para profesionales, y dos premios para usuarios de la red social Instagram de 1.000 euros cada uno, los de mayor dotación económica de España en esta categoría.

Para seleccionar a los ganadores del concurso profesional, en el que se busca una mirada “profunda, razonada, reflexionada y positiva de los valores del mercado”, Mercabarna Enfoca cuenta con dos profesionales de alto nivel: Chema Conesa, fotógrafo y exeditor gráfico de El País y El Mundo y David Airob, fotógrafo staff de La Vanguardia, exeditor gráfico de mismo diario y premio World Press Photo Multimedia 2014.

Chema Conesa, ha remarcado la importancia de que Mercabarna abra sus puertas a los ciudadanos. “La transparencia es importante y reconocer la importancia de la fotografía también”, ha precisado. Conesa ha agradecido a Mercabarna el reconocimiento que con esta acción hace al oficio del fotoperiodismo.

Un instante de la rueda de presna de Mercabarna Enfoca, con Chema Conesa, Josep Tejedo, Tania Castro y David Airob. Fotografía cortesía de los organizadores.

Un instante de la rueda de presna de Mercabarna Enfoca, con Chema Conesa, Josep Tejedo, Tania Castro y David Airob. Fotografía cortesía de los organizadores.

David Airob, ha asegurado que fotografiar Mercabarna “es un reto” por ser un Mercado con una gran extensión con gran diversidad de actividades. Airob, cuya trayectoria profesional en Cataluña le ha llevado varias veces a fotografiar Mercabarna, ha hablado de las luces del mercado y ha recomendado fotografiarlo a primera hora de la mañana porque su cercanía con el mar hace que este sea un momento gráficamente muy interesante. Airob ha precisado que “espera tener muchas dificultades para elegir el trabajo ganador por el alto nivel de los participantes”.

Los concursos, que se podrán ir siguiendo a través de las redes sociales, culminarán en una exposición fotográfica, que se celebrará en otoño, y donde se expondrán al público los mejores trabajos.

Para participar en será necesario preinscribirse a través de la web www.mercabarnaenfoca.com. La organización del concurso ha venido de la mano de Photon Festival, Festival Internacional de Fotoperiodismo, con seis años de trayectoria.

Una instántanea del mercado de pescado de Mercabarna. Fotografía cortesía de los organizadores.

Una instántanea del mercado de pescado de Mercabarna. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Enrique Amat: «el toreo es más arte que lidia»

Entrevista a Enrique Amat, escritor y crítico taurino del periódico ‘Levante’, con motivo de la presente edición de la Feria de Fallas 2016.

Durante el mediodía de San Taciano, a refugio, tras defensa y pared bermeja en callejón diurno, con el coso en paños menores y costuras del revés, Makma conversa tras los burladeros de la plaza de toros de Valencia con un referente de pluma estilística y domesticado acervo léxico taurino, horma de crónica y dechado de crítica por el Mediterráneo, Enrique Amat.

Amparándome en la técnica del círculo concéntrico -propedéutica filosófica de José Ortega y Gasset-, comienzo circunscribiéndonos cronológicamente. Tras la publicación de esta entrevista habrán transcurrido siete jornadas de Feria de Fallas, por tanto, ¿cuál sería tu diagnóstico de lo acontecido hasta el momento e, igualmente, qué esperas que suceda durante los días venideros, remate de la feria josefina?

La empresa califica la feria como “la feria del cambio”; efectivamente, José Garrido salió el otro día por la puerta grande -se presentaba en Valencia como matador de toros-. Ayer, Juan del Álamo -otro nuevo torero que igualmente se presentaba aquí como matador- también abrió la puerta grande. Por tanto, de momento la lectura es que los toreros jóvenes están apretando y pidiendo paso, siendo muy importante para el futuro de la fiesta. Ahora tenemos a otros dos toreros que están apretando mucho, como López Simón y Roca Rey, por lo que esta “feria del cambio” se va a consolidar, convirtiendo a Valencia en la plaza que marca el rumbo de lo que será la temporada en el resto de España. A partir de hoy comienza la gran feria, con toreros de champions, muy variada y con muchos matices.

En otros aspectos, la presente edición de la Feria de Fallas ha supuesto un punto de inflexión citadino, de refrendo popular. ¿Qué te ha parecido la manifestación acontecida en la jornada del domingo?

Eso fue muy importante, porque el año pasado se hizo algo parecido en Castellón, en el mes de febrero, y sólo fueron los aficionados y las peñas, echándose en falta a quienes viven del toro -el ganadero, el torero y el empresario- y no fue nadie. Este año sí que se han concienciado los profesionales, que en definitiva son los que se juegan el sustento. El domingo estuvieron aquí José Tomás, «El Juli», Morante, Ponce, ganaderos como Victorino Martí, Álvaro Domecq, Nuñez del Cuvillo, empresarios como los Chopera, Matilla, Cutiño (todos los empresarios relevantes), todas las fuerzas vivas del toreo se dieron cita aquí, aparte de los aficionados.

Se trataba de dar una llamada de atención, porque desde las pasadas elecciones municipales el tema antitaurino se ha puesto de moda. Ellos tienen una especie de aprensión por todo lo que significa la fiesta de los toros. Los taurinos siempre hemos sido bastante dejados y ellos se movilizan muy bien.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat en un instante de la entrevista, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista en la plaza de toros de Valencia, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Cabe hablar de estigmatización política?

La fiesta de los toros no está de moda por motivos políticos, se identifica con un mal entendido españolismo, con la derecha, cuando uno habla y se encuentra con toreros importantes como Pepe Dominguín o Domingo Dominguín, hermano de Luis Miguel, quienes eran del Partido Comunista; «Manolete» era íntimo amigo de Indalecio Prieto, con quien siempre se reunía en el exilio en México. No es correcto identificar las corridas de toros y los festejos populares con la España de la derecha, sí con el país, porque esto es una manifestación de la cultura española, pero aquí no nos pedimos el carné de ningún partido; a la plaza vienen gentes de todos los espectros.

En tu artículo/crónica del lunes en ‘Levante’, a propósito de la manifestación dominical, mencionabas reflexiones vertidas por Sáenz de Madariaga, Jean-Jacques Rousseau y el ínclito alcalde de Madrid, Tierno Galván, para tu discurso de abogacía ¿Debe uno recurrir a referentes demasiado distantes en el tiempo para encontrar argumentos de peso intelectual?

Almodóvar ha ganado un Oscar con una película de temática taurina; Andrés Calamaro es un defensor de la fiesta, como Joaquín Sabina (a quien podríamos calificarlo de progre); «Loquillo». Como yo estudié Derecho, las citas de la doctrina siempre las utilizo en aquella línea. Tierno Galván menciona que la fiesta de los toros es lo que más ha educado al pueblo español. Tal y como está la política y la sociedad española, que alguien como él hablase acerca de que los toros educan social y políticamente al pueblo es importante. Rousseau intuyó en su momento que la fuerza que tenía el pueblo, la cultura y la mentalidad española, estaban muy mediatizados por la fiesta de los toros. Un elemento de cohesión social.

En su ensayo sobre la ‘Tauroética’, Fernado Savater menciona que “en el derecho tradicional se considera bárbaro el hecho de no distinguir entre lo humano y lo animal. Es bárbaro, tradicionalmente hablando, quien trata a otros de sus iguales como animales”. ¿Cuánto de filosófico habría en ese debate y cuánto de atávico o telúrico?

El animalismo y el humanismo mal entendido funcionan con tópicos y frases hechas. El otros día, el alcalde (Joan Ribó) dijo que aquí, en esta plaza, debían celebrarse las corridas a la portuguesa, es decir, que no se mate a los toros; pero él no sabe que si no se matan aquí, cuando entren en el corral les van a dar un puntillazo, no se los llevan al campo. Ver cómo se mata a un toro en el corral es un espectáculo muy triste. En la plaza muere defendiendo su vida, con dignidad, brillantemente. El toro es cuidado durante cuatro años al máximo para que luego pueda defenderse en el coso. A mí no me gusta entrar en el debate, porque esto es un sentimiento también. Sólo pedimos respeto. A quién no le guste no se le puede obligar, pero que entienda que para otros es un privilegio sentir la fiesta de los toros. En España hay seis mil festejos populares al año y ello está completamente integrado entre la gente y el pueblo y no lo puedes quitar porque sí.

Entrando en materia de periodismo taurino, si hay un referente popular, entre otros, éste sería Joaquín Vidal, periodista, escritor y crítico taurino seguido por infinitud de lectores ajenos a la fiesta.

Joaquín trascendía la fiesta de los toros; escribía muy bien (quizá no sabía tanto de toros), pero él lo volcaba más al estudio sociológico. Era un referente, un extraordinario escritor. Recuerdo una crónica del día de San José, en Valencia, que tituló ‘El coladero de la calle de Játiva’, en la que analizaba el comportamiento, la idiosincrasia y la mentalidad del valenciano. Ya no era hablar sólo de toros y qué juego ha dado cada uno, sino también hablar de la filosofía del valenciano, como también lo reflejaría de Bajadoz o de Madrid.

Otro gran referente para mí ha sido Javier Villán, de ‘El Mundo’, quien ha sido poeta y crítico teatral. Escribía muy bien de toros y acerca de lo que era el entorno del toreo, el análisis de la personalidad de los toreros, de los aficionados, de la fiesta en sí.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

En base a tu experiencia, tras varios lustros como crítico taurino, ¿qué condiciones debe atesorar una crónica para que ésta sea plausible?

A mí me han gustado siempre los toros. Quise hacer periodismo, pero por circunstancias estudié Derecho. Tuve el privilegio de llegar a ser crítico taurino, llevando veintisiete años en el tema. A mí me gusta, primero, situar la corrida en un ambiente, o que la crónica tenga un pretexto. Como punto de partida, me gusta analizar el juego de los toros, uno por uno, porque, en definitiva, el toro es el rey de la fiesta. Lo primero que hay que hacer es valorar el toro que tienen delante los toreros. Muchos compañeros igual hablan en general, pero yo prefiero analizar toro por toro y eso es lo más importante. Luego analizar el comportamiento de los tres toreros y si a estos los puedo enmarcar en algún tipo de pretexto argumental y metataurino, mejor. Me gusta explicar e interesar a la gente, tampoco pretendo crear doctrina y que la gente vea los toros como los veo yo. El crítico tiene que informar y tratar de educar, aunque decía Guerra (Alfonso) que “de toros sólo saben las vacas… y algo”.

Yo llevo veintisiete años en esto y tengo mis dudas; me preocupa equivocarme al analizar un toro, si la crónica o la valoración la he hecho bien, aunque aquí no se equivoca nadie, ya que este es un espectáculo abierto, en el que valen todos los matices y opiniones, cuyos trofeos son por aclamación popular (si al presidente le aprietan se ve obligado a dar la oreja). Hay que respetar los gustos. A mí me gusta explicar lo que ha pasado en la plaza, que el lector se entretenga con la crónica y que ésta sea lo más didáctica posible (aunque yo no soy nadie para enseñar a otros); crear la crítica que me gustaría leer.

La crítica taurina es un género del periodismo y de la comunicación en el que predominan los aditamentos y los calificativos sobre los hilos narrativos. Se debe atesorar, por tanto, un excelso dominio del lenguaje. ¿Cómo diferenciar la propia pluma del influjo de otras?

Hay mucha gente que está pendiente de lo que escriben los demás o salen de la plaza, llaman y conversan para ver cómo lo han visto otros. A mí me gusta ver los toros, entre comillas, solo, no contaminarme con opiniones de nadie y escribir lo que yo pienso. Al día siguiente, a lo mejor echas un vistazo a lo que han hecho los demás. Como bien dices, el lenguaje es muy importante y la jerga taurina es riquísima; las expresiones son muy ricas, muy sugerentes. Tampoco hay que caer en la pedantería semántica. Hay que hacer la crónica para que la gente la entienda, pero sí me gusta introducir ciertas palabras.

¿Se escribe para un lector más avezado?

Sí, porque la crónica, en definitiva, te la lee un aficionado. En el caso de Vidal (Joaquín), no. Siendo incluso ‘El País’ un periódico antitaurino (Manolo Vicent, por ejemplo, ha combatido mucho los toros), a Vidal le leía mucho la gente, con independencia de los toros, porque era un buen escritor. El lector taurino busca para ver lo que ha pasado en la plaza, está más puesto, acostumbrado a la jerga. A mí me gusta utilizar múltiples términos, más que nada porque no te tienes que repetir. Si hablas de seis toros no puedes estar empleando la palabra «toro» continuamente; tienes que hablar de «astado», de «bureo», de «oponente», de «antagonista», porque luego, por la mañana, te levantas, coges el periódico y adviertes que en la crónica se repiten las palabras ochos veces.

No hay nada como desayunar con la palabra «genuflexo».

Puedes hablar de «genuflexos», de «hinojos», o un “toro claudicante”. Hay que buscar la riqueza en el lenguaje.

A propósito de ello, atesoras en marcha la culminación de un ensayo sobre, entre otras cuestiones, el lenguaje taurino.

Sí, será mi decimoquinto libro. Fundamentalmente, es un libro sobre los toros y la cultura, con algún pequeño ensayo sobre la Fiesta, como una creación de arte efímero de juego con la muerte, un arte que es volátil, puesto que una media verónica desaparece al realizarse. Habrá fotos, habrá cuadros, pero la obra del torero permanece en la retina de los aficionados, en la memoria. Una foto no es lo mismo. A partir de ahí, hablar de lo que representa el toro para la cultura, de qué gente se ha hecho eco o se ha inspirado en la fiesta de los toros -poetas, escultores, novelistas, dramaturgos, cineastas, músicos, etc.-; reflejar en todas las partes de la cultura la presencia de obras. Quiero recoger una treintena de cada disciplina y referirme, también, a la presencia del lenguaje taurino en la vida cotidiana española, en la jerga.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Es notable su presencia en el acervo popular?

Numerosas expresiones taurinas se utilizan, no sólo en la Fiesta, sino que se han extrapolado al devenir de la vida diaria: “te van a dar un bajonazo”, “te van a dar el tercer aviso”. Cuando alguien está muy enfermo puede decirse “lleva media en las agujas” (un toro que está “media en las agujas” significa que está a punto de doblar), o expresiones como “has estado peor que Cagancho en Almagro” -que era un torero muy importante que tuvo una muy mala tarde-, “hacer novillos” -que proviene de cuando los toreros antiguos se escapaban y se iban de capeas-. Hay mil modismos y palabras. Para referirse al miedo puedes recurrir a “canguelo”, “canguis”, “jindama”, “neurastenia”, etc. Son riquísimas y variadas las expresiones que decimos todos los días y están sacadas de la fiesta de los toros.

En algunos casos, expresiones en ineludible riesgo de extinción. ¿Consideras que existen rescoldos y augurios respecto de las generaciones venideras, especialmente atendiendo a la falta de formación en múltiples ambitos?

Eso difícilmente morirá, porque son expresiones enraizadas. Lo que pasa es que hoy se escribe mal y se lee peor, sobre todo a causa de los aparatos tecnológicos. Para la gente joven su vida es el smartphone y ello genera un empobrecimiento del lenguaje, que tendrá consecuencias, lógicamente, en todos los ámbitos. Pero creo que persistirá. Esto ha estado en crisis toda la vida y llevamos seis siglos con la fiesta de los toros. Imagino que se perpetuará.

A propósito de etapas críticas, recientemente se ha publicado un estudio de la tauromaquia en clave económica con resultados halagüeños.

Un estudio de Juan José Medina (profesor de Teoría Económica de la Universidad de Extremadura)  muy revelador, silenciado por la prensa oficialista, según el cual se crean 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos, apuntando la cifra que representa en el PIB nacional y la repercusión económica de la fiesta de los toros. Un estudio en profundidad de cuanto genera. La gente dice y habla sobre lo que cuesta el toro, pero la Diputación gana dinero porque el empresario paga; la escuela taurina o el museo no cuestan dinero, eso se saca de lo que el empresario da por el alquiler de la plaza a la Diputación; si es que, encima, no es deficitario. La empresa paga un canon muy alto por tener la plaza. A la Diputación nadie le dice lo que hace con ese dinero. Igual reinvierte en los toros un 20 o un 25% de los 300.000 € que obtiene de la plaza, el resto ahí queda. La fiesta no sólo no es deficitaria, sino que genera ingresos a nivel institucional, aparte de restaurantes, hoteles, furgonetas y todos los profesionales que se mueven alrededor del toreo, como banderilleros, apoderados, picadores, mozos de espadas, etc.

Además de la industria textil.

Fíjate que todos los días salen al ruedo quince o dieciocho profesionales vestidos de luces. Tres toreros, nueve banderilleros y seis picadores; multiplícalo por corridas. Un matador bueno igual se hace siete u ocho vestidos al año; los capotes, las muletas, los estoques, todo eso hay que hacerlo y es una industria que mueve a muchísima gente y genera numerosos puestos de trabajo.

¿Qué panorama de futuro vislumbras a medio y largo plazo?

Estamos en un momento complicado. El otro día estaba leyendo un libro sobre las vísperas de la Guerra Civil, en el año 34, momento en el que se decía que esto de los toros se acababa, que era una época muy convulsa. Pero bueno, pasó, y ahora estamos viviendo algo parecido a eso. Los toros no están de moda y las instituciones están con un afán de quitar la fiesta de los toros. Yo confío en que pasará. El otro día, el domingo, fue muy importante que la gente saliese a dar la cara. Espero que dentro de quince o veinte años, con muchas más canas, estemos aquí y sigamos hablando de la Feria de Fallas y que torea el hijo de «El Soro» o el nieto de «Paquirri», y que esto subsistirá. En ‘El caballero de Olmedo’ ya se hablaba del lance al toro y fíjate si han pasado siglos. Que cambiará esto, posiblemente sí. Sin los encierros de San Fermín o de Cuéllar esto no sería lo mismo, por ejemplo.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Estimas, por tanto, que la tauromaquia sigue siendo parte inherente y consustancial del arte y la cultura española contemporánea?

Estamos hablando de autores. En el ‘Gargoris y Habidis’ de Sánchez Dragó, que es una historia de España, él defiende muchísimo el tema atávico de los toros. Él es muy aficionado, va a Soria a presenciar el toro de Medinaceli. Ortega y Gasset decía que para entender la historia y la idiosincrasia de España había que asomarse a una plaza de toros. Mencionaba Valle Inclán que si el teatro tuviese la emoción que tienen las corridas de toros sería un espectáculo fantástico. De hecho, Rafael “El Gallo”, que ha sido para mí el torero más importante, le brindó un toro a la célebre actriz María Guerrero y le dijo algo así como: “tengo el honor de brindarle este toro y la admiro mucho por su arte, me gusta mucho el teatro, pero tenga en cuenta una cosa, que en el toro se muere de verdad y no de mentirijillas, como ustedes”. Aquí se es capaz de crear arte y encima jugándose la vida. Alguno no lo entendrá, pero creo que es lo más grandioso que hay.

¿Consideras compartir algún consejo para iniciarse en estas apreciaciones?

Que uno se ponga en el toro. Siempre recomiendo a los aficionados que de los seis toros, en uno sigan al toro desde que sale al ruedo hasta que lo arrastran, porque entenderán mucho mejor este espectáculo. Numerosas veces perdemos de vista al toro, que es lo más importante. Es verdad que lo pican, que lo banderillean, pero no se le pica por crueldad, todo tiene una justificación; y hay que matarlo, porque un toro placeado no se puede volver a torear, ya que aprende y es inteligente. En definitiva, son corridas de toros, no de toreros.

Aunque hay quienes acuden únicamente a ver a los toreros.

El domingo, por ejemplo, vendrán a ver a Cayetano y a «El Fandi», pero si quitamos al toro nos vamos al ‘Principal’. Como decía la frase de Madariaga, participa el toreo del ballet, de la música, como un arte multidisciplinar. El que se juega la vida es lógico que busque un animal lo más pastoño posible para generar su arte, pero si quitamos al toro…, es algo en lo que algunos taurinos también se equivocan a veces.

Nada como culminar con alguna anécdota emparentada con esta plaza.

Juan Belmonte, en 1912, toreó aquí una novillada sin picadores. Él no era físicamente fuerte, tenía unas piernas de trapo; él cambió, entonces, la forma de torear. Antes se toreaba sobre las piernas, con poder. Él, como no se podía mover, acortó las distancias. Hizo un toreo más de quedarse quieto, de valor. Antes decían que todos los terrenos eran del toro y él dijo “no, todos los terrenos son del torero”. Ahí tuvo que ver la intuición valenciana, puesto que a él se lo trajeron desahuciado de Sevilla. Vivió varios meses en una pensión, le dieron una oportunidad, llevando un vestido horrible, medio cojeando (era patizambo y feo). La gente se reía de él en el paseíllo. Al cabo de dos horas, algo habían intuido los valencianos, que aquello era algo nuevo. Convirtió la lidia en arte; fue la revolución belmontina de la ‘edad de oro’ de la tauromaquia. Ahora el toreo es más arte que lidia.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maridos, mujeres y su difícil convivencia

Marits i mullers, de Àlex Rigola, adaptación de Maridos y mujeres, de Woody Allen
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. Valencia
Sábado 16, a las 20.30h, y domingo 17 de enero, 2016, a las 19.00h

La crítica ha alabado unánimemente esta adaptación de Maridos y mujeres, que durante cuatro meses ha triunfado en la cartelera barcelonesa y ha congregado 25.000 espectadores en la sala Villarroel. Àlex Rigola, uno de los directores de escena más reconocidos de Europa, es el responsable de esta versión de la mítica película de Woody Allen estrenada en 1992 y que llega al escenario del Musical en dos únicas funciones: sábado 16 a las 20.30 y domingo 17, a las 19.00 horas. Una comedia dramática que se adentra en los conflictos de pareja con una visión cruda y mucho humor. Los intérpretes son Andreu Benito, Joan Carreras, Mónica Glaenzel, Sandra Monclús, Mar Ulldemolins y Lluís Villanueva.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

El guión de Marits i mullers está considerado uno de los más brillantes en la carrera de Woody Allen y disecciona las relaciones de pareja con tanta filosofía como humor. La trama arranca cuando Andreu y su mujer Rosa se enteran de que sus mejores amigos han decidido separarse. A partir de ese momento ellos también comenzarán a plantearse su relación.

Àlex Rigola acudirá el sábado al estreno del montaje en Valencia, primera parada en la gira de esta obra. Rigola ha sido director de la sección de teatro de la Bienal de Venecia entre 2010 y 2015 y ha dirigido el Teatro Lliure de Barcelona durante 8 temporadas. Director de escena de prestigio internacional, estrenó esta misma versión de Maridos y mujeres en castellano y con otro reparto en el Teatro de la Abadía en 2013. Su último trabajo es el montaje de El público, de Federico García Lorca.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Este montaje de Marits i mullers es una coproducción de Heartbreak Hotel, Teatro de la Abadía, Trànsit Projectes y La Villarroel. La crítica ha dicho de él: «La función es divertidísima (…) Tiene profundidad, humor, poesía, verdad y ritmo: ¿Qué más se puede pedir?» (Marcos Ordóñez. El País).  «En pocas palabras, me gusta más Àlex Rigola que (Woody) Allen. Es un placer descubrir que tiene igual talento para la comedia como para sus excesos (…) y su inteligente capacidad para dominar los tiempos y el espacio» (Javier Villán. El Mundo).

«De los mejores filmes de Woody Allen y una de las obras más inspiradas y populares de Àlex Rigola (…) Una puesta en escena brillante, por ingeniosa y meticulosa, y una soberbia dirección de actores.»

Santi Fondevila (ARA). «Incluso el propio Woody Allen aplaudiría la versión de Àlex Rigola de Marits i Mullers” (José Carlos Sorribes. El Periódico de Catalunya). «Versión dotada de un gran cuadro interpretativo, consigue una diversión de las más brillantes que se han podido ver en la escena local de muchos años a esta parte» (Joan-Anton Benach. La Vanguardia).

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

La ¿apuesta? de Valencia por Cinema Jove

El Festival y la ciudad
Aula Magna de La Nau de la Universitat de València
Jueves 17 de diciembre de 2015

“No entiendo cómo el Ayuntamiento [de Valencia] no apoya a saco Cinema Jove”. Lo dijo Javier Angulo, director del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), durante el encuentro mantenido con periodistas de diferentes medios de comunicación, en el que también participó José Luis Cienfuegos, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, y el propio director de Cinema Jove, Rafael Maluenda, que ejerció de moderador. “En Valladolid hay paladar de cine”, subrayó. Paladar que, en el caso de Valencia, está por hacer. “La marca Cinema Jove existe”, señaló Cienfuegos. Y agregó: “Tiene muchas posibilidades de crecimiento y desarrollo”.

El encuentro audiovisual ‘El Festival y la ciudad’, que acogió La Nau de la Universitat de València organizado por CulturArts IVAC, sirvió para radiografiar el estado de los festivales de cine en España. También, por contraste, para generar sana envidia con relación a los de Valladolid y Sevilla, cuyas ciudades se vuelcan en dichos certámenes. Y Angulo Insistió: “El Ayuntamiento de Valencia debería apostar decididamente por Cinema Jove”.

José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo, en el centro de la mesa, junto a los periodistas que participaron en el encuentro El Festival y la ciudad. Imagen cortesía de CulturArts.

José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo, en el centro de la mesa, junto a los periodistas que participaron en el encuentro El Festival y la ciudad. Imagen cortesía de CulturArts.

Para el director de la Seminci, un buen festival de cine se caracteriza por tener “un buen equipo profesional, una buena programación” y, de nuevo, “tener a la ciudad detrás”. También, por qué no, “un poco de glamour”. Y ofreció algunos datos extraídos de una encuesta a 3.000 personas. Por ejemplo, que el 70% de los encuestados opinaba que un festival le venía bien a la economía de la ciudad, y un 82% que los festivales de cine tienen gran impacto. “Es un valor añadido a la ciudad”, resumió Angulo.

Rafael Maluenda afirmó que se abría una “nueva etapa” en Cinema Jove “después de 30 ediciones”. El encuentro audiovisual entre directores de festivales y periodistas culturales de Valencia ya era, en opinión de Maluenda, síntoma de ese cambio. Cienfuegos subrayó que Cinema Jove “nació de las dudas que hubo en el Festival de Gijón”, certamen pensado en su origen para el público infantil y juvenil, y que el ahora director del Festival de Cine Europeo de Sevilla dirigió durante años.

“Un festival no es sólo proyección de películas”. Cienfuegos explicó la importancia de ofrecer un paquete turístico, porque hay gente, de entre 30 y 45 años, “que prepara sus vacaciones para ir a festivales, ver buen cine y disfrutar de la gastronomía local”.

Tanto Angulo como Cienfuegos coincidieron a la hora de señalar lo importante que era que la ciudad se creyera el festival: “Y ahí los medios de comunicación juegan un papel de suma importancia”. Como era de vital importancia situar el festival de cine “con respecto al resto de eventos de la ciudad”, así como “tener el festival abierto todo el año, generando actividades”. Y, por supuesto, ”el festival debe quedar al margen de la bronca política”, concluyó Angulo, que animó a los periodistas a visitar la Seminci.

De izquierda a derecha, José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo. Imagen cortesía de CulturArts.

De izquierda a derecha, José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo. Imagen cortesía de CulturArts.

Salva Torres

Harddiskmuseum, el museo de arte intangible

Harddiskmuseum, de Solimán López
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)

Los artistas visuales tienen un lugar destacado en esta sociedad, existen lugares y espacios donde pueden expresarse, decir lo que creen, lo que piensan: el mundo los mira, pero, ¿qué tipo de arte refleja nuestro tiempo?

Vivimos en una realidad en la que existe un sinfín tanto de intereses como de oportunidades; y para interactuar en ella utilizamos la creatividad como medio para resolver los problemas que se nos presentan. Como nos recuerda Nietzsche en su obra, necesitamos la estética para no sucumbir ante la realidad.

Los museos son una fuente inagotable de información donde podemos acceder a la contemplación y al disfrute de obras de arte únicas, genuinas, producto del pensamiento y la actividad de los artistas. En los espacios museísticos podemos contemplar el presente y el pasado de la historia humana a través del arte. Tenemos museos clasificados por temáticas, estilos, períodos de tiempo, etc.; de este modo podemos contemplar la línea de tiempo humana a través del arte.

Pero ¿dónde se expone el arte intangible? El Harddiskmuseum está especialmente creado para albergar obras de arte intangibles, un museo creado por un artista, donde el arte digital y lo efímero -efímero como puede serlo el concepto de un bit, que no tiene color, ni tamaño ni peso y puede desplazarse a la velocidad de la luz- se expresan en toda su amplitud. Obras creadas por medio de un código, de tipo binario, a base de ceros y unos, donde bits y pixeles se combinan para crear nuevos conceptos artísticos ampliando las fronteras del arte. Esto es lo que se respira, por ejemplo, en las obras de Solimán López, que no por proceder -entre otras cosas- de un lenguaje en código binario, sus obras tengan frialdad ni sentido de lo humano, todo lo contrario.

Código binario.

Cereos y unos son parte del código binario. Imagen capturada de Internet.

En palabras de Solimán López http://solimanlopez.com/ -artista y director de ESAT LAB- el laboratorio de la Escuela Superior de Arte y Tecnología www.esat.es: «El harddiskmuseum no divaga en un desierto de propuestas alternativas, sino que se suma al arte urbano, efímero, net-art y otros soportes para dialogar sobre este organigrama del arte y la sociedad. Abrir una línea confusa entre la figura del artista, la del museo, la de los presupuestos de cultura, la de la sociedad del conocimiento, la de la memoria, el starsystem del arte y, por qué  no, entretejer nuevos modelos expositivos, participativos, creativos y productores de ideas y reflexión».

En el Harddiskmuseum (HDDM) nos encontramos con obras de arte digitales, recientes -si contamos el poco tiempo que los artistas disponen de esta tecnología, más asequible que en sus comienzos-, obras creadas por medio de computadoras. Sabemos cómo finalmente internet ha cambiado el funcionamiento del mundo, pero antes de ello las imágenes realizadas con ordenadores también han influido en el mundo, en este caso, en el mundo del arte.

Las posibilidades que nos presenta la tecnología informática son infinitas, hoy día crear por medio de la combinación de software y hardware nos permite desarrollar un nuevo lenguaje visual donde los artistas se expresan. Lo digital es el código de comunicación común a todas las personas, instituciones, gobiernos y empresas. En comparación con otros medios de expresión artística, el ordenador se ha convertido en un instrumento que ha transformado nuestra sociedad y cultura como no lo ha hecho ningún otro en las últimas décadas.

El Harddiskmuseum pretende además reflexionar al respecto de la idea de convertir un museo en sí mismo en obra de arte, en instalación interactiva y obra colectiva, donde cada individuo y actor del mencionado organigrama del arte, desarrolla su mismo trabajo en torno a una propuesta artística, porque el disco duro no entiende de contenidos, sólo abre su memoria para que sea impregnada de buenas o malas ideas. Según nos dice el creador del museo.

Harddiskmuseum.

Vista frontal del Harddiskmuseum.

La observación de las obras en el HDDM se realiza de forma presencial, física. Así como algunas obras de arte creadas por la humanidad viajan en satélites para exponer al universo la creatividad del ser humano, en el caso del museo de arte intangible, las obras se exponen en pantallas; el soporte natural de los artistas que crean por medio de ordenadores: los futuros Miró, Velázquez, Dalí o Goya.

Por medio de unas carpetas que el espectador deberá tocar se visualizará la obra; imagen que será proyectada en una pantalla, como si hubiera sido pintada en un lienzo. En este aspecto el museo es convencional: hay que ir hasta él para ver las obras que allí se alojen, pero la experiencia sensorial, la contemplación de la obra y la emoción que nos depare, será distinta, inédita, actual, moderna o futurista -moderna tanto como lo es la tecnología de que disponemos-. Aunque su contenido es digital, la estructura del museo -el disco duro- es analógica, está creado con átomos. Su arquitectura y sus partes están compuestas de acero, plástico, etc.

Según Gilles Lipovetsky, «en la era hipermoderna, ser artista no es sólo crear obras con la esperanza de que se reconozcan en el futuro, sino también comunicar una imagen, figurar en el “Kunst Kompass”, estar cada vez más presente y ser cada vez más hipervisible en el mercado mundial del arte».

Manifiesto intangible.

Portada del Manifiesto Intangible de Solimán López.

Vivimos en un mundo globalizado, en pocos años hemos pasado de vivir únicamente en un mundo analógico, sólo compuesto de átomos, a vivir también (porque lo analógico no murió) en un mundo digital. Átomos y bits hoy día interactúan permanentemente diseñando el mundo actual donde vivimos. Lo digital ha convertido la imagen en un texto no convencional que, convertido en viral, se funde en el alma de lo global. Sepamos cómo movernos en este mundo en el que los bits son los protagonistas.

Según la web del HDDM http://harddiskmuseum.com/ el equipo del museo está formado por artistas, diseñadores, pedagogos, críticos, comisarios y profesionales del mundo del arte, la cultura y la educación que ponen a disposición del mundo una nueva herramienta de apoyo y difusión.

La repercusión que ha tenido en prensa escrita, redes sociales, revistas digitales y medios de comunicación ha sido muy completa y amplia; El Mundo, Europa Press, Makma, Revista Gràffica, Arteinformado, Informativos Telecinco, Madrid Press, Yahoo, Bonart, Radio Onda Cero, etc. han sido algunos de los medios -entre más de 30- que se han hecho eco de la noticia difundida a mediados del mes de junio por la Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) http://www.plataformadeartecontemporaneo.com

Muchas de las obras del HDDM nos invitarán a la reflexión y al pensamiento. El museo se presentó en sociedad en el mes de Septiembre del 2015 en la Galería Punto, Valencia. El nombre de la exposición sugiere la cualidad de su contenido: líquido.

Alejandro Macharowski

 

Aimeur: “Es imposible que esto vaya a peor”

Destroy. El corazón del hombre es un abismo, de Carlos Aimeur
Editorial Drassana
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
Viernes 26 de junio, 2015, a las 19.30h

Carlos Aimeur en Valencia es una firma asociada a la cultura, materia que impregna sus neuronas después de trabajar como periodista especializado en Las Provincias, El Mundo y otros medios. Actualmente es jefe de CulturPlaza.com. Cinéfilo empedernido, con varios proyectos audiovisuales en su haber, ávido lector y dueño de una prodigiosa memoria, era inevitable que antes o después  revelara su faceta de escritor. Y así lo hizo.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Sorprendió con Bonaventura, un relato de crímenes ambientado en la Valencia de la Guerra de la Sucesión que mereció el Premio Ciudad de Valencia 2007. Aimeur demostraba una solvencia y madurez impropia de un primer título, aspirando  a crear una atmósfera de intriga histórica similar a la de dos grandes hitos literarios: El nombre de la rosa y El Perfume. Sólo sus íntimos sabían que Bonaventura era en realidad su segunda historia  pues con anterioridad afiló sus garras con otra muy diferente: Destroy. El corazón del hombre es un abismo que hace poco publicó la editorial bilingüe Drassana, y que se presenta el 26 de junio por la tarde en el MuVIM.

Situada en la Valencia de los noventa, evoca la extinta Ruta del Bakalao sin nostalgia a través de una serie de personajes que la viven con intensidad: un camello, una puta yonqui y el encargado de una discoteca. A partir de las declaraciones de una prostituta, una juez novata y dos policías veteranos investigan un crimen ocurrido en Aldaia.

Además de una novela negra Destroy es la crónica de una generación, la que pasó su juventud en los noventa y maduró con la llegada del nuevo siglo para convertirse en “gente sin grandes metas ni pasiones, moderadamente progresistas, tímidamente burgueses, convencionales. Gente para los que vivir, como dice Carlos Marzal, es un puro mecerse insatisfecho que se consuela en su vaivén”.

Portada de 'Destroy. El corazón del hombre es un abismo'. Editorial Drassana.

Portada de ‘Destroy. El corazón del hombre es un abismo’. Editorial Drassana.

Toda primera novela es una especie de taller literario. ¿Qué aprendió usted con Destroy?

Que los personajes y la historia mandan. Hasta que no me sometí a ellos, hasta que no hice lo que ellos debían hacer, no tuve novela. En ocasiones, al hablar con escritores, cuando me decían que los personajes tenían vida propia y todas esas cosas pensaba que me estaban vendiendo humo. Pero no. Es verdad. Ocurre.

¿Cómo  se sumergió en los bajos fondos sin acabar entre rejas? 

Iba con la Policía, unos de confianza que conozco. (Risas) Realmente he tenido problemas con la primera parte de la historia, porque tenía que ponerme en situaciones y comprender actitudes que no me eran ni remotamente próximas. Algunos amigos me han comentado que leído les resulta extraño, como si la hubiera escrito otra persona. Para mí es un elogio porque significa que he conseguido lo más difícil, o al menos a mí me lo parece, que es ponerme en la piel de personas totalmente distintas a mí.

Valencia queda algo desdibujada como telón de fondo. ¿Fue deliberado no dar mucho protagonismo a la ciudad a favor de los personajes?

Fue por no ser redundante. Valencia estaba ahí. Quien la conoce la ve y quien no la conoce se la imagina.

¿Qué circunstancias confluyeron para generar un fenómeno como la Ruta del Bakalao y por qué dejó de existir?

Ha habido gente que lo ha analizado. Creo que es más producto de las circunstancias. Confluyeron un tipo de diversión, una legislación horaria muy laxa y otras circunstancias, como la irrupción de determinadas drogas recreativas, que unidas a las ansias de libertad permitieron esa celebración del exceso. Habría sido divertido si no hubiera sido tan largo, pero lo que era una fiesta se acabó convirtiendo en algunos casos en una pesadilla. En general, la mayoría de la gente que conozco que realizó la Ruta del Bakalao se fue distanciando conforme fueron adquiriendo responsabilidades, personales, laborales, familiares… Era una etapa de su vida.

¿Cuál es su postura respecto a las drogas? 

No tengo una postura única. No puedo poner en el mismo plano drogas nocivas como la cocaína, la heroína o el alcohol, que otras drogas de perfil más bajo como la marihuana o el tabaco. Lo que sí es evidente es que la represión, la Ley Seca, ha fracasado. Eso es un hecho. No sé cuál es la solución, si hay una o varias. Lo que sí que tengo claro es que la actual ‘solución’ no soluciona nada. Y obstinarse en un error es de necios.

¿Como jefe de cultura de Valencia Plaza, qué opina del momento cultural que vive nuestra Comunidad? ¿Espera algo positivo en este aspecto del cambio político?

Cualquier cambio suele ser para bien. En este caso, es imposible que sea peor. Durante la última década la actuación en materia cultural del PP en la Comunidad Valenciana ha acumulado más sombras que luces. Los últimos cuatro años han sido desastrosos. Todo aquello que se advertía desde la prensa o señalaban algunos desde el propio seno de las instituciones, se ha cumplido. Cuando denunciábamos proyectos faraónicos sin sentido como la Bienal de las Artes, se nos criticaba por ser antivalencianos. Cuando denunciabas el comportamiento irregular de personajes, te señalaban a ti. No creo que el PP lo haya hecho todo mal, pero sí que constato que durante los últimos años han permitido toda clase de desmanes y estupideces amparados en que era ‘su gente’. Que personajes como Consuelo Císcar o Paz Olmos hayan dirigido museos como el IVAM o el San Pío V ha sido una broma de mal gusto y ha durado tanto que ha sido denigrante.

El año 2015 trae un aluvión de novedades literarias escritas por valencianos. ¿Estamos ante un fenómeno puntual o son los  frutos de una cantera de novelistas que dejarán huella?

Es una ola, coyuntural, quizás, pero con visos de permanecer. Ahí será fundamental la respuesta del público. Si la audiencia responde y esos autores se pueden profesionalizar, habrá más testarudos.

¿Alguna nueva historia entre manos?

Muchas. Demasiadas. Lo peor es que no tengo tiempo para ellas. Prefiero pasar el poco tiempo disponible con mi hijo. Espero que la posteridad me perdone (Risas) pero prefiero jugar al fútbol con mi hijo, aunque siempre me gana de un gol, qué cosas.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Crepúsculo de un Rey

Final de partida, de Ana Romero
La Esfera de los Libros

Los reyes y los héroes siempre suscitan el interés del público. Y todavía más los antihéroes o los monarcas caídos a los pies de los caballos (o de un elefante). Este interés, equidistante entre el morbo y la legítima curiosidad por las figuras públicas, explica en parte el éxito de ‘Final de partida’, un libro de la veterana periodista Ana Romero escrito con conocimiento de causa y sin paños calientes que encabeza esta primavera las listas de best sellers.

La crónica de los hechos que llevaron a la abdicación de Juan Carlos I es el subtítulo de este retrato doblemente real, más en oscuros que en claros, que va más allá de la figura del monarca para reflejar a los personajes de la alta política y sociedad que le jalearon las gracias y lo protegieron de la Prensa, hasta que ya no se pudo más y las costuras del cordón sanitario reventaron.

Portada del libro 'Final de partida', de Ana Romero. La Esfera de los Libros

Portada del libro ‘Final de partida’, de Ana Romero. La Esfera de los Libros

El título ‘Final de partida’ remite a una obra de Samuel Beckett, ambientada en un espacio claustrofóbico, en la que un personaje le dice al otro: ‘Será el fin y me preguntaré qué pudo ocasionarlo y me preguntaré por qué tardó tanto’.

Romero no se inventa nada, aunque en su relato a veces la realidad supera la ficción. Se basa en cinco años de trabajo, decenas de entrevistas a personajes clave en el entorno del monarca y su propia experiencia como corresponsal en la Casa Real. “En mayo de 2010 ocupé ese puesto en El Mundo y al principio pensé que iba a hacer crónica rosa, pero me equivocaba”, dice Romero. “Me vi inmersa en una vorágine donde la monarquía y la alta política se mezclaba con el mundo empresarial y el establishment español”.

Lento declive

El declive del Juan Carlos I no fue cosa de un día, sino un largo proceso en el que convergieron un cúmulo de circunstancias: problemas de salud, amores no tan secretos, el asunto Nóos, etcétera. “En 1992 y 1997 ya se produjeron sendos amagos de escándalo a causa de sus líos de faldas, con una mallorquina y con la actriz Bárbara Rey”, cuenta Romero. “Entonces los barones del sistema hicieron piña para proteger al rey con una especie de cordón sanitario que mantenía amordazada a la prensa”.

El 14 de abril de 2012 fue una fecha decisiva, el amanecer de un regio crepúsculo. “El asunto del elefante fue la gota que desbordó el vaso. Las redes sociales la emprendieron con los medios tradicionales españoles. A partir de la caída en Botsuana, la puerta se abrió de par en par y por ella entraron a borbotones todo tipo de noticias, incluidas las averías de los aviones oficiales, metáfora perfecta de la crisis institucional y personal que sufrió la monarquía. Ocurrió todo al mismo tiempo, y cuando peor venía a todos. ‘Se le marchitó el clavel’, me dijo con gran clarividencia una persona de su entorno”.

Paul Preston explica el declive real en la búsqueda a una edad tardía del ‘descanso del guerrero’. Otros testimonios recogidos por Romero señalan que ‘dejó de entender al país y pensó que se lo perdonarían todo’.

'Final de partida', de Ana Romero. La Esfera de los Libros.

‘Final de partida’, de Ana Romero. La Esfera de los Libros.

En su libro, Romero cita a un amigo que lo quiere bien, quien compara el efecto de esta adulación con la «mala educación» que recibió su abuelo Alfonso XIII, mimado desde que nació hasta convertirse en un ser insoportable. La carta blanca que le concedió el sistema político, económico y social de la Transición le hizo relajar sus costumbres hasta niveles «inaceptables», según otro entrevistado.

Los acontecimientos se precipitaron en 2004. En febrero conoció a Corinna; en abril entró en prisión su amigo e intendente real, Manuel Prado, y en verano, el monarca hizo un préstamo-donación de más de un millón de euros a la infanta Cristina para que esta, junto a su marido, adquiriera el palacete de Pedralbes.

Campechano. Es  el epíteto que más se relaciona con Juan Carlos, el hombre que se impacientó con aquel ¡¿Por qué no te callas?! “Ese exabrupto lo retrata”, afirma Romero. “Es muy simpático pero sólo cuando él quiere. Tiene un gran olfato para los negocios y podría dar el tipo del típico comerciante levantino”.

Futuro de la monarquía

En cuanto al futuro de la institución en Europa y España, Ana Romero opina que «la monarquía está inmersa en un experimento que determinará si tiene o no lugar en una sociedad moderna».

“Si quiere sobrevivir deberá adaptar su origen arcaico a las exigencias de los nuevos tiempos y, sobre todo, que no se reproduzcan los esquemas infantiles e inmaduros que se han dado en el caso de Juan Carlos I. Mi libro pone en evidencia la necesidad de que exista un control sobre el trono y total transparencia. Creo que Felipe VI estará a la altura”.

¿Y Leticia? “Letizia todavía es una incógnita. De momento suscita sentimientos muy extremados de amor y odio, pero supongo que con el tiempo se irán equilibrando”.

Ana Romero (Cádiz, 1966) ha trabajado en Diario de Cádiz, Agencia EFE y El Mundo. Es autora de ‘Retratos del siglo XXI’ y ‘Carmen, Suárez y el Rey. El triángulo de la transición’. Ha sido corresponsal en Nueva York y Londres y ha vivido varios años en Abu Dabi por destino diplomático.

Ana Romero en la presentación de su libro 'Final de partida'. Imagen de Europa Press.

Ana Romero en la presentación de su libro ‘Final de partida’. Imagen de Europa Press.

Bel Carrasco