SINDOKMA y las Tierras Áridas

Festival del Libro SINDOKMA
Centre Cultural La Nau (Valencia)
Del 25 al 28 de octubre de 2018

El festival del Libro SINDOKMA, va tomando forma para consolidarse como destacado evento en el panorama cultural de otoño. Un año más, aportará una amplia visión del mundo editorial independiente y dando cabida a los trabajos más delicados y cuidados de entre los realizados habitualmente en una producción artística y contemporánea minuciosa. Por lo que hemos podido saber de SINDOKMA, -entre otras novedades- se incorporará la exposición ‘Tierras Áridas’, que seguirá siendo visitable  pasadas las fechas de encuentro entre editores, diseñadores, dibujantes, ilustradores, tipógrafos, encuadernadores y público previstos para los días 25, 26, 27 y 28 de octubre de 2018. Así, mientras el grueso de programación se celebrará entre las citadas fechas, ‘Tierras Áridas’ permanecerá abierta al público del 26 de Octubre hasta el 23 de Noviembre del presente año 2018, en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, ubicado en el corazón de la ciudad de Valencia (España).

La exposición, ‘Tierras Áridas’ mostrará de manera individual, pieza por pieza, la obra gráfica sobre papel que conforma un proyecto común de Publicación Ensamblada, y donde cada obra, pone de manifiesto el sentimiento que invocan diferentes paisajes desérticos del mundo.

Hay una gran diversidad geográfica, son 25 los autores que provienen de diferentes universidades y editoriales, como Arizona, Phoenix (EEUU), Ciudad Juárez, Chihuahua, (México), Bristol y Londres (Inglaterra), Valencia, Jaén y Granada, (España), aunque pueden incorporarse algunos artistas más de otros países, que están organizados en 4 grupos de trabajo formados cada uno de ellos por 6 artistas.

El grupo de Jaén, cuyos componentes son los artistas, Antonio Alcaraz, Antonio Damián, Antonio Gómez, Antonio Terrada, Christian Walter, y Jim Lorena, se levanta en torno a la Asociación Cultural Librodeartista.info Ediciones. Iniciativa que vio la luz hace una década con una finalidad clara, poner en contacto a artistas interesados en la edición contemporánea y la creación en formato libro de los cinco continentes. Para ello se creó la red social redlibrodeartista.org, con la que vincular intereses y tejer dichos contactos, intercambiar conocimientos y desarrollar colaboraciones profesionales. La citada Red de libro de Artista fue fundada y conducida por Jim Lorena y Antonio Damián. Esta sería la génesis de un proyecto que desemboca en Tierras Áridas.

En cuanto al grupo de Ciudad Juárez, (Cuerpo Académico Gráfica Contemporánea, adscrito a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México) está formado por: Hortensia Míguez, Ioulia Akhmadeeva, Ireri Topete y Carles Méndez Llopis, entre otros artistas todavía por revelar.

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

Imagen: Cortesía de Antonio Damián

El grupo de Phoenix, en torno al Herberger Institute for Design and the Arts de Arizona, EEUU, está formado por: Heather Green, Miriam Del Saz, y Rogelio Gutiérrez entre otros.

De la ciudad donde se desarrolla Sindokma, Valencia, (España) encontramos el grupo formado en torno al Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, con nombres como Agnieszka Marcelak, Alejandro Rodríguez León, Fernando Evangelio y José Manuel Guillem.

El listado de artistas para participar en Tierras Áridas no está cerrado, puesto que las propuestas colaborativas siguen abiertas en virtud de la calidad de propuestas y coherencia de nuevos equipos de otras nacionalidades que enriquezcan más si cabe el mensaje.

Cada grupo creado por seis integrantes, realizará un libro de artista compuesto por seis hojas de 60×30 centímetros, que se ensamblarán en una pieza a modo de libro de artista, siguiendo un modelo normalizado, y dando como resultado un total de dieciocho ejemplares (hasta el momento del cierre de redacción).

Expuestos lo parámetros técnicos, si nos paramos a reflexionar un segundo, descubriremos que una de las muchas características que hacen realmente cautivadora esta iniciativa, radica en la mirada condicionada por las circunstancias personales, culturales y geográficas de cada artista. Mirada que desentraña la nada, lo inhóspito, y lo convierte en algo tan grande y tangible como el propio desierto.

El festival del libro, donde se enmarca la exposición, Sindokma, coorganizado por MAKMA, La Nau de la Universitat de València y La Generalitat Valenciana a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, cuenta con el patrocinio del Ajuntament de València y Gandía Blasco, así como con la colaboración de la Universitat Politècnica de València, el Colegi Mayor Rector Peset, ESAT, IVAM, EASD, Museu Joan Fuster, Masquelibros, El Caballero de la Blanca Luna, ECOMUNICAM, y Pinta Valencia.

Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

Imagen cortesía Makma: Editores y colaboradores de SINDOKMA 2017

SINDOKMA, conforme a lo referido anteriormente, propone la puesta en valor de proyectos editoriales poco convencionales, pero de una calidad excelsa en sus producciones. En este festival, se concentran ejemplares que dan minuciosa muestra de detalles especiales, en la mayoría de los casos, auto ediciones, foto libros, libros de artista, libros objeto, encuadernaciones y ediciones contemporáneas o revistas alternativas por citar algunos ejemplos.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zua. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma. La Zúa. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Arce de la Cage. Fotografía de Archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Canibal. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Barlin Libros. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del  Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. ESAT. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Escuela de Arte y Superior de Diseño. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del Libro Sindokma 2017. Punto de Papel. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L'horta gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. L’horta Gràfica. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Libros del Zorro Rojo. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Bizco Books. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro Sindokma 2017. Grafito Editorial. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Algunos de los Stands del Festival del libro SINDOKMA 2017. Editorial Pensaré Cartoneras. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros de la pasada edición de SINDOKMA 2017. Fotografía, archivo Vicente Chambó

Imagen del montaje de la exposición Tipografía y Dadá libros. SINDOKMA 2017. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Como ya ocurrió en 2017, el festival SINDOKMA programa una completa relación de actividades, mesas redondas y presentaciones para todos los públicos. Sin olvidarse de los más pequeños, para los que prepara talleres didácticos gratuitos.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo Vicente Chambó.

Una de las mesas redondas de la pasada edición del Festival del Libro Sindokma. Fotografía de archivo, Vicente Chambó.

Fuentes de la organización han indicado que la Sala Duc de Calàbria albergará además otra exposición de edición contemporánea del fondo de la UPV con lo que el Centre Cultural La Nau convertirá a Valencia en capital de interés internacional de la edición contemporánea.

Un encuentro festivo entre editores, lectores y libros

La Fira dels Llibres
Centro de arte Villa Eugenia
Godella (Valencia)
Del 8 al 10 de abril

Los libros salen de feria en búsqueda de sus lectores y lectoras. Con este espíritu lúdico de encuentro nace La Fira dels Llibres que tendrá lugar del 8 al 10 de abril en el centro de arte Villa Eugenia de Godella. Los libros como nudos sociales con los que propiciar vínculos entre editoriales, autores, público y lectores. Una feria centrada en dos ejes: la bibliodiversidad y la ecología editorial, una mirada a la pluralidad, la heterogeneidad y los buenos hábitos en el mundo de los libros. Las editoriales serán las protagonistas de esta feria que nace con el objetivo de consolidarse en el panorama cultural autonómico y estatal. La Fira dels Llibres contará con la participación de las valencianas El Nadir, Denes, Drassana, El Caballero de la Blanca Luna, Litera, Milimbo y Sargantana, la aragonesa Jekyll&Jill, la madrileña Melusina y la catalana Pol·len Edicions. Las editoriales participantes organizarán actividades en sus paradas con los autores y autoras de sus catálogos. Toda la programación se puede consultar en la web www.lafiradelsllibres.com

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Cartel de La Fira dels Llibres de la ilustradora Aitana Carrasco.

La feria será inaugurada el viernes 8 de abril a las 20.15 h en un acto en el que se presentará la exposición de poesía visual del escritor Carles Cano. El sábado (de 10 a 20 h) y el domingo (de 11 a 19 h) se abrirán al público las puertas de la feria, donde serán los propios editores los que en sus paradas muestren, expliquen y vendan las publicaciones de sus catálogos. Además, La Fira dels Llibres será dinamizada con una programación de actividades que el sábado contará con el espectáculo infantil Joguines Màgiques de Rodamons Teatre (11 h); una conversación sobre el arte de editar: el libro debe superar al árbol con Vicente Chambó, premio nacional de Edición en 2008 y 2012 (13 h); la propuesta gastronómica de Pimentó Torrat (14 h); la charla sobre posibles futuros del libro End time books (homenaje a Jaime Ortega) a cargo de Letra Salvaje Ediciones (17.30 h), y la actividad Vengo a hablar de mi libro (19 h), una presentación simultánea en la que los 14 autores participantes tendrán 150 segundos para presentar su libro al público asistente. Para el domingo está programado el taller Geografia del conte con Milimbo (12 h), una comida con la Guía gastronómica de la Valencia migrante (14 h) y, ya por la tarde, la charla ¿Qué leen nuestros libreros y libreras? con la participación de las librerías Bartleby, Dadá y United Minds (17 h). La clausura será el domingo a las 19.30 h con el recital Esto no es vanguardia, de Jesús Ge.

La Fira dels Llibres es una iniciativa de las concejalías de Cultura, Biblioteca y Educación del Ayuntamiento de Godella y la revista de arte y pensamiento Bostezo.

Estefanía Martín gana el Premio de Dibujo DKV–MAKMA

Estefanía Martín Sáenz
Ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA

Estefanía Martín Sáenz ha sido galardonada con el Premio de Dibujo DKV – MAKMA. Las Ausentes, su propuesta para el certamen, se centra en los personajes secundarios femeninos de los cuentos clásicos, a los que reivindica a través del dibujo y el vídeo. El objetivo de su proyecto es, en palabras de la artista, “relatar todos esos cuentos que se crean de manera paralela al cuento ya escrito y dar vida a estos personajes ausentes”.

La propuesta de Martín Sáenz hurga en esas figuras femeninas que son importantes en determinados cuentos pero que, a su entender, tienen escaso protagonismo y de los que se sabe menos de lo que desearía, como ocurre en ‘Bruja del Este’, ‘Madre de Juan sin miedo’ o ‘Susana, Juana y Ana’. Títulos que inspiran su trabajo y con los que invita a la reflexión.

La bruja del este, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

La bruja del este, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

El premio, dotado con 3.000€, ha sido otorgado este lunes 5 de octubre, tras el veredicto de un jurado compuesto por: Alicia Ventura, comisaria de exposiciones y asesora del Proyecto Arteria DKV; Vicente Chambó, cofundador de MAKMA, director de El Caballero de la Blanca Luna y comisario de exposiciones; Óscar Alonso Molina, comisario y crítico de arte; Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC de dibujo e ilustración; Ricard Huerta, director del Institut Creativitat i Innovacions Educatives de la Universitat de València, y Juan Bautista Peiró, asesor de la Colección DKV.

El proyecto de Estefanía Martín Sáenz fue seleccionado entre las casi cuarenta propuestas presentadas, de todas las comunidades autónomas excepto de Ceuta y Melilla, y cuyos autores podían emplear cualquier tipo de técnica y cualquier tipo de soporte, siempre que su creación incluyese el empleo del dibujo en cualquiera de sus variantes. El proyecto debía acreditar su capacidad para llevar a cabo una exposición monográfica en el Centro del Carmen de Valencia, en donde Las Ausentes se mostrará a partir de diciembre de 2015.

La madre de Juan Sin Miedo, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

La madre de Juan Sin Miedo, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Geometría, línea, figuración o ilustración, en base a collages o híbridos con material recuperado, han puesto difícil la decisión del jurado, máxime cuando detrás de cada candidatura había un proyecto sólido y con argumentos suficientes para contribuir a que el dibujo contemporáneo sea elemento de admiración y reflexión.

Tras la llamada del jurado para darle la noticia, la artista se ha mostrado muy emocionada. “En este momento me viene a la cabeza ver el proyecto realizado y la curiosidad que pueda despertar en la gente”, comentó Estefanía Martín, que en estos momentos compatibiliza su trabajo como escaparatista en Madrid con el dibujo y la creación contemporánea.

Las princesas delicadas, del  proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

Las princesas delicadas, del proyecto Las Ausentes, de Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA.

El objetivo del Premio DKV – MAKMA es recuperar la práctica del dibujo, poniéndola al servicio de los cuentos populares y las narraciones de tradición oral. Se trata de acercar el arte a los más jóvenes, precisamente a través de una disciplina que se halla en el origen mismo de la práctica artística.

Abordar el premio desde la temática de los cuentos populares, ya sean tradicionales o de invención reciente, permite acercar el dibujo, y por ende el arte, a las más jóvenes generaciones, tomando precisamente como base el carácter iniciático de esos cuentos para el niño y el adulto que comparten esa experiencia de la narración como vehículo de aprendizaje ante la vida.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía de Eduardo Sánchez.

Estefanía Martín Sáenz, ganadora del I Premio de Dibujo DKV-MAKMA. Fotografía de Eduardo Sánchez.

 

MASQUELIBROS. Feria del libro de artista

MASQUELIBROS
Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías. Madrid.
8, 9 y 10 de mayo

MASQUELIBROS, el encuentro dedicado al libro de artista en Madrid, y el más importante de España, celebra este año 2015 su cuarta edición. Habitual del mes de junio, adelanta su fecha a los días 8, 9 y 10 de mayo. Esta edición viene también acompañada de un cambio de ubicación: MASQUELIBROS vuelve con ilusión renovada al entorno de las bibliotecas, y tendrá lugar en la BPM Eugenio Trías, situada en el antiguo pabellón conocido como “La Leonera” de la Casa de Fieras. Este lugar idílico fue mandado construir por Fernando VII y ha sido recientemente intervenido por Araujo y Nadal Arquitectos, que han seguido los preceptos de conservación de la identidad del edificio.

Emilio Sdun en MASQUELIBROS 2014. Imagen Vicente Chambó

Emilio Sdun en MASQUELIBROS 2014. Su obra y su recuerdo estarán presentes en MASQUELIBROS 2015. Imagen de archivo MAKMA, 2014.

En el espacio de la biblioteca coexistirán los libros tradicionales con los libros de artista. Así, el objeto se convierte en sujeto del arte por sí mismo. La selección de expositores de MASQUELIBROS se ha llevado a cabo a través de un comité externo que examinó las propuestas presentadas, que crecen en número cada edición evidenciando la buena aceptación y difusión de la disciplina del libro de artista dentro de las Bellas Artes. Se podrán encontrar artistas, colectivos, galerías, editoriales y escuelas que presentan sus propios proyectos.

Caridad Fernández y Carmen Isasi, de Tres en Suma Espacio de Arte. Masquelibros 2014. Imagen Vicente Chambó.

Caridad Fernández y Carmen Isasi, de Tres en Suma Espacio de Arte. Masquelibros 2014. Imagen de archivo MAKMA, 2014.

Como cada edición, MASQUELIBROS desarrollará un programa de actividades paralelas durante los tres días que dure la feria, dirigidas a colecionistas, profesionales y visitantes y para todas las edades.

Como en las ediciones anteriores, MASQUELIBROS contará con un artista invitado de amplia trayectoria y renombre: Daniel Verbis. Además de pintura, murales e instalaciones, entre otras disciplinas, este artista cuenta con una abundante y magnífica obra sobre papel. Habitual de ferias como ARCO y JustMad, traerá a MASQUELIBROS algunas de sus mejores obras. En anteriores ediciones se ha contado con la presencia de grandes nombres del arte contemporáneo español entre las listas de artistas invitados: Isidoro Valcárcel Medina, Pilar Lara o Mateo Maté. Por otro lado, también destaca la figura del artista revelación, que en esta cuarta edición lleva la firma de Manuel Antonio Domínguez: Entre una extensa programación de presentaciones y mesas redondas, también se podrán seguir varias entrevistas a diferentes artistas en el blog creado para el evento www.masquelibrosferia.blogspot.com .

Imagen de la obra de Domínguez Gómez, artista revelación de MASQUELIBROS 2015

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Imágenes de la obra de Domínguez Gómez, artista revelación de MASQUELIBROS 2015. Imágenes cortesía MASQUELIBROS.

Destaca también la presencia de editoriales de culto, como El Caballero de la Blanca Luna con sus reconocidos y galardonados ejemplares: Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, ilustrado por Carlos Domingo; y Fábulas Literarias, ilustrado por María Balibrea y Xus Bueno, ambos distinguidos con el Premio Nacional de Edición (Bibliofilia), Ministerio de Educación Cultura y Deporte, y premio de la Consellería de Educació Cultura i Esports, entre otros. También podrán verse en primicia las primeras ilustraciones que Tánia Blanco está realizando para la edición Fábulas de la Étnia Kikuyu, (Valencia, El Caballero de la Blanca Luna ed.) obra que actualmente está en proceso de creación y verá la luz próximamente.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de El Caballero de la Blanca Luna ed. Valencia 2012.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de El Caballero de la Blanca Luna ed. Valencia 2012.

MASQUELIBROS, también dará lugar a la presentación del primer libro de artista Suso 33, realizado con motivo de su exposición antológica: One Line en Ceart, y que responde al título, 3 Cuaderno Escocia. El libro, está a mitad de camino entre pieza única y edición limitada. Se compone de 400 ejemplares, numerados que serán intervenidos manualmente por el artista.

Por último, entre otras muchas propuestas que llenaran MASQELIBROS en La leonera de la antigua casa de las Bestias de El  Buen Retiro madrileño, la cuidada selección de 11 artistas de la Asociación MAV (Asociación de Mujeres en las Artes Visuales), muestra comisariada por Susana Blas.

Cabanyal, el poder del ejemplo

El pasado viernes 17 de abril se celebró en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, bajo la presidencia de Su Majestad la Reina Doña Sofía, el acto de entrega del Premio Unión Europea de Patrimonio Cultural/Premios Europa Nostra concedidos a realizaciones españolas. Al evento asistió una  representación de la Asociación Cultural Esfera Azul, Coordinadores del Proyecto Cabanyal Archivo Vivo, representantes de la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar y de la Plataforma Salvem el Cabanyal.  La Presidenta de la Asociación de Vecinos Cabanyal-Canyamelar, Pepa Dasi,  recogió el diploma de manos de Su Majestad la Reina Doña Sofía, en representación a todos los Vecinos del Barrio.

El Proyecto Cabanyal Archivo Vivo de Valencia ha sido premiado en la categoría de Educación, Formación y sensibilización, en el año de 2013. Al conceder un Premio a El Cabanyal: un archivo vivo, el Jurado ha señalado «la importancia de la iniciativa ciudadana cuando es consciente de su responsabilidad con respecto al patrimonio cultural tanto a nivel urbano o de calle, como a mayor escala arquitectónica y social. El proyecto muestra, de manera ejemplar, hasta qué punto se puede despertar la sensibilidad de los ciudadanos hacia el frente marítimo histórico de Valencia, a través de una planificación urbana sostenible, basada en la identidad cultural y en la participación».

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El Barrio marítimo del Cabanyal formado principalmente por casas de arquitectura popular modernista, caracterizadas por un importante trabajo artesanal en carpintería, forja y cerámica, fue  declarado BIC (Bien de Interés Cultural) en 1993. Desde hace unos años con la presentación del PEPRI (Plan de Protección y Reforma Interior) del Cabanyal que dividiría el barrio por la mitad  con una gran Avenida y supondría la desaparición de 1651 viviendas, surgió un importante debate y contestación ciudadana, a la vista de la importante pérdida del patrimonio cultural que supondría para la ciudad de Valencia.

Cabanyal Archivo Vivo es un proyecto propuesto por la asociación La Esfera Azul, coordinado por Lupe Frigols, Emilio Martinez, Bia Santos, que tiene como objetivo la puesta en valor, a través de las herramientas de la cultura, de los valores, la identidad, la memoria y el patrimonio del barrio del Cabanyal en Valencia, amenazado por los proyectos urbanísticos que pesan sobre él en la última década.

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Inicialmente Cabanyal Archivo Vivo, es un conjunto de acciones en el espacio real y en internet, que abarcan el ámbito pedagógico (con la realización de un material sobre el patrimonio arquitectónico y cultural del barrio), social (encuentros y mesas redondas con especialistas y asociaciones vecinales del litoral marítimo) y proyectos artísticos (una serie de propuestas a partir de conceptos de geolocalización y la edición de un número especial de la revista “la mas bella”).

El Proyecto fue desarrollado y presentado en el Barrio del Cabanyal del 12 al 18 de diciembre 2011, y sigue desarrollándose hasta la actualidad. Entre las diferentes acciones realizadas se encuentra “Hablemos sobre el Cabanyal”, dirigido por Bia Santos, en el que se ha reunido más de un centenar de testimonios que ponen de relieve la riqueza de la memoria oral, así como la importancia del patrimonio humano dentro del espacio físico. También ha contado con el proyecto pedagógico Aprendiendo del Cabanyal. Propuestas lúdicas y educativas, coordinado por Bia Santos dirigido por Silvia Molinero y Mixuro Estudio de Arquitectura,  con una serie de actividades lúdicas y educativas infantiles de concienciación sobre el patrimonio, en el cual fueran distribuido los ejemplares de los juegos educativos. a más de 150 colegios a nivel nacional e internacional. También fue realizado el ciclo de mesas redondas, Cabanyal. Patrimonio cultural, participación ciudadana e iniciativas de futuro, en las que han participado tanto especialistas en arquitectura, conservación del patrimonio, como asociaciones vecinales que desarrollan acciones en el barrio. Destaca dentro del conjunto de actividades dos proyectos artísticos: La Más Bella revista objeto fundada en 1998, dirigida por Pepe Murciego y Diego Ortiz, ofrece en cada uno de sus números una edición monográfica sobre un tema. En esta ocasión el tema elegido es el Cabanyal y bajo el título “La Más Bella Playa” participan alrededor de cuarenta creadores de relevancia nacional e internacional, coordinada  por Lupe Frigols y Pepe Murciego. Derivas virtuales en el Cabanyal, comisariado por Emilio Martínez, es una muestra de proyectos artísticos geolocalizados realizados por varios colectivos de artistas. Entre los participantes se encuentran los colectivos y artistas Clara Boj y Diego Díaz; Transnational Temps, Manusamo&Bzika, y el Grupo Laboluz UPV. Todos eso proyectos se encuentran alojado en el repositorio on-line www.cabanyalarchivovivo.es, lo cual ya contabiliza más de 30.000 visitas.

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El Premio Unión Europea de Patrimonio Cultural/Premios Europa Nostra es el premio más prestigioso en el campo del patrimonio. Se convoca anualmente con el fin de reconocer y fomentar las mejores prácticas relacionadas con el  patrimonio cultural en toda Europa, estimular el intercambio de conocimientos y experiencias entre todos los países europeos, incrementar el conocimiento y el aprecio por el patrimonio cultural europeo, y fomentar iniciativas similares mediante el “Poder del Ejemplo”.

El libro debe superar al árbol

El libro debe superar al árbol.

El proyecto de edición que el presente manifiesto tratará de glosar en las siguientes líneas, seguro que podría ser -para la gran mayoría de las personas- el arquetipo de libro que no sabrían ubicar entre los mal acotados conceptos: edición contemporánea, libro de artista, edición denuncia, libro objeto, edición creativa, obra de arte, libro de bibliofilia, libro ilustrado, edición limitada, primera edición, recopilación de tradición oral, recopilación de cuentos y fábulas, muestra tipográfica, o edición ecológica.

En realidad podría ser todo a la vez, pero en este y en cualquier otro caso, por muy extraordinario o no que fuere su contenido, que el libro sea más o menos ecológico, sostenible, atractivo, e incluso solemne, depende de la conciencia y criterio que tenga su poseedor, que es quien finalmente le concede la gracia de cuidarlo y compartirlo, o la condena de ignorarlo. Y un ejemplar compartido, releído, transmitido y cuidado a lo largo del tiempo, es un ejemplar que habrá optimizado los recursos, y honrado a la materia prima con la que está hecho, principalmente papel, que como todos sabemos, proviene del árbol. No lo expresarían mejor dos citas anónimas:

“Imagínese que los árboles dieran wiffi, todo el mundo plantaría árboles como locos y acabaría la deforestación. Es una lástima que solo produzcan el oxígeno que respiramos”

“¿Creen que su vida es mala?, piensen que hay árboles que han estado creciendo durante 25 años para acabar siendo propaganda electoral”

Primera prueba de imprenta. Imagen, Vicente Chambó.

Primera prueba de imprenta. Imagen, Vicente Chambó.

Cada proyecto editorial me lo planteo con la idea de aportar nuevos elementos que potencien al libro como soporte de comunicación y transmisión de conocimientos, pero también como espacio de creación e investigación sin escatimar tiempo en hacer y deshacer para empezar de nuevo una y mil veces si no me satisface plenamente lo realizado. Es importante explorar todos los territorios y las diferentes fórmulas y técnicas con las que se puede realizar: tipografía móvil, offset, serigrafía, litografía, gofrado, perforado, troquelado o producción de desplegables, por citar algunos ejemplos. Buscar nuevas fórmulas de comunicación entre lector por un lado, y autor, ilustrador y editor por otro, forman parte de la exigencia profesional del editor, y nada más satisfactorio que hacer uso de códigos alternativos al propio texto e imágenes, que por sí mismos, –como no podría ser de otra manera- son y deben seguir siendo a mi entender, los elementos más importantes.

Plancha manchada después de imprimir. Imagen Vicente Chambó.

Plancha manchada después de imprimir. Imagen, Vicente Chambó.

Los editores nacidos en los países desarrollados, tenemos la responsabilidad de no ignorar, al menos por más tiempo, tres grandes problemas inherentes al ser humano y muy relacionados entre sí que necesitan respuestas urgentes: el problema ecológico, el problema energético, y el problema humanitario. Abrir debate e incidir sobre ellos pasa por tenerlos presentes en nuestras publicaciones. Ojalá la apuesta didáctica que propongo pueda servir para ello, yendo más allá del placer de la lectura, la contemplación y el análisis. Por empezar, uno de los problemas que he querido abordar, es la vida programada de los productos industriales, también conocido como obsolescencia programada, y así me propuse incorporar al libro un elemento de reflexión al respecto. Para ello, se me ocurrió hacer la estampación del ejemplar con una imprenta fabricada en Berlín, capital de la antigua República Democrática Alemana antes de la caída del muro y también principal ciudad industrial y tecnológica de los entonces países del COMECON, pues según las prácticas industriales de los antiguos países del Este, las producciones fabriles de vehículos, electrodomésticos y lógicamente también de imprentas debían tener una vida de 25 años funcionando bien, frente a la idea de vida útil programada del aparato que la sociedad de consumo propone (en general de 2 a 5 años), haciendo insostenible el balance entre la materia prima que la madre tierra es capaz de producir y el consumo. Lo cierto, es que dicha imprenta (Planeta, super variant), sigue funcionando -con las revisiones y reparaciones lógicas del desgaste- en perfecto estado desde su fabricación entre los años 1984-1989. Con ello, tenemos un ejemplo de que la fecha de caducidad de dichos productos industriales viene impuesta por el mercado de consumo, e invita a la reflexión y a generar debate sobre dichos problemas. Cabría la afirmación que me gusta citar, del economista, filósofo y poeta Kenneth E. Boulding (Liverpool, 1910-Boulder, Colorado 1993) para profundizar en la cuestión: “Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, es un loco o es un economista”

Planet Variant en pleno trabajo de impresión. Imagen, Vicente Chambó.

Imprenta Planet Variant fabricada en Berlín (antes de la caída del muro) en pleno trabajo de impresión de: Fábulas y Cuentos del Viejo Tíbet. Julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Imprenta Planet Variant. Placa identificativa de su fabricación en Berlín, antigua República Democrática Alemana. Imagen, Vicente Chambó.

Placa identificativa de la imprenta Planet Variant, fabricada en Berlín, capital industrial de la República Democrática Alemana. Imagen, Vicente Chambó.

Dando un paso más, me planteé reservar una parte del texto para poder imprimirlo con tipografía móvil, en concreto con una imprenta Hispania, cuidando mucho que lo impreso por una y otra imprenta no resultara estridente en la percepción del lector. Para ello, tuve que hacer una exploración entre los diferentes tipos (letras) fabricadas con plomo que pude encontrar y buscar su tipografía homóloga en formato digital. Una vez localizadas con la ayuda de mi tipógrafo, me decanté por la tipografía Bodoni, aunque -montando los moldes para imprimir- descubrimos que nos faltaba una letra mayúscula que no diré, y hubo que sustituirla por otra de una tipografía diferente. En cualquier caso, lo importante es que había hallado en la tipografía Brooklyn digital su similar, la idea se podía llevar a la práctica, dos tipografías y dos técnicas de impresión conviviendo en un mismo texto y en un mismo libro, permitiendo crear un juego perceptible, y a su vez ayudando a reflexionar sobre mis planteamientos. Por lo tanto, hay una parte del libro que se ha impreso con tipos móviles de plomo, -letra a letra- a mano, con la intención de remontarnos más todavía a las diversas técnicas con que se puede imprimir ¿Podrá el lector diferenciar lo impreso por cada una de las técnicas empleadas y distinguir las páginas?

Composición tipográfica. Texto preparado para imprimir: Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó.

Tal vez creando este tipo de juegos de apreciación, o dicho de otra manera, invitando a diferenciar, el lector quiera descubrir –con sensibilidad y tino- qué parte del texto se ha realizado con tipografía móvil y qué parte no, o tal vez se plantee buscar la letra que no pertenece a su familia tipográfica, descubriendo entre la lectura y la sensación visual un nuevo elemento de comunicación experimental en el libro.

Detalle de molde tipográfico listo para imprimir Fábulas y cuentos del viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó.

Detalle de molde tipográfico listo para imprimir un titular de cuento. Imagen, Vicente Chambó.

En ocasiones, me pregunto si con todo ello puedo incidir en modo alguno en los hábitos de la sociedad de consumo, si lo realizado es demasiado complejo y absurdo para hacer una edición cuyo coste de producción es necesariamente elevado por el cuidado y tiempo que requiere su realización, y por lo tanto contradictorio con mi idea de llegar al público con la necesidad de modificar hábitos de consumo y lectura y abrir el debate de la sostenibilidad. Otras veces pienso que tal vez con detalles y creaciones de libros de estas características si puedo influir mínimamente, aunque sea en una sola persona. Una es más que ninguna, y por otro lado mi concepto de edición pasa por la voluntad de crear un volumen que me sobreviva, capaz de reunir a varias generaciones a su alrededor. Solo los libros especiales sobrevivirán, y con ello perpetuarán al árbol del que proceden. Los recursos naturales son finitos, es algo que sabemos de la misma manera que conocemos que algún día moriremos, y actuamos y vivimos como si los recursos fueran infinitos, así como vivimos sin pensar en que la vida también acabará para nosotros cuando llegue el momento, en mis reflexiones siempre sale venciendo la idea que pequeños gestos pueden ser importantes para mantener un planeta mejor.

Plancha con restos de tinta roja, y  plancha con restos de tinta verde después de imprimir Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó

Plancha manchada de tinta roja, y plancha manchada de tinta verde después de imprimir Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Familiares y amigos han dedicado burlas y chirigotas a mi conducta firme en lo que respecta a la separación y reciclaje de residuos domésticos, especialmente con la aparición de reportajes que ponen a la luz hechos como los descubiertos en ciertas plantas de vertidos, en las que una vez recolectados los distintos contenedores que separan, papel, plásticos, o vidrio, acaban siendo mezclados por el propio camión en el vertedero, sin ser reciclados posteriormente, acto lamentable que no debe desanimar en el empeño. Ante ello, solo cabe denunciar y seguir haciendo lo correcto. Dibujo_ori1 - copia sello maque 1 - copia

Las dos imágenes superiores muestran el dibujo original y el diseño del sello de fantasía. Sobre éstas líneas, uno de los sellos franqueados. Imagen Vicente Chambó

 

Dos ejemplos de sellos de fantasía franqueados. Diseñados a partir de dibujos originales de Carlos Domingo. Imagen, Vicente Chambó.

Utilización de varios modelos de sellos de fantasía. Las imágenes están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba abajo según el orden en el proceso de creación. Las ilustraciones para diseñar los sellos son de Carlos Domingo. Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imágenes, Vicente Chambó.

Como editor, todavía puedo aportar otros elementos para comunicarme, -al margen de los códigos expuestos utilizados en las técnicas de impresión -como la creación de sellos de fantasía inspirados en sellos reales, haciendo un guiño al correo tradicional y evocando la belleza de piezas filatélicas singulares, o utilizando espacios como lo son las guardas y el colofón, partes del libro muy interesantes para incorporar elementos surrealistas, tanto literarios como iconográficos. Los elementos que custodian la obra, también son espacios que me gusta aprovechar para conectar con el lector, en este caso, una caja realizada a mano, con madera resistente, de roble, (me resultó inviable realizarla con madera tibetana), o la encuadernación, válida para mostrar los colores de las banderas de plegaria tibetanas (1), o la presencia de uno de los seres legendarios míticos de la cordillera del Himalaya, el Yeti, y la apariencia del color blanco nieve, que oscurecerá con el manejo del libro, al igual que las pisadas del hombre convierten la pureza de su blancura en fango.

Dibujo para realizar la caja. Imagen, Vicente Chambó.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Vicente Chambó.

Arriba, apuntes para crear el estuche. Abajo, el estuche del libro. Imágenes, Vicente Chambó.

Otro de los desafíos que me plantea la edición, es mostrar equilibrio entre lo tradicional, la creación contemporánea, y lo pedagógico (implícito en el texto, ilustraciones y diseño). Poder ofrecer un universo por descubrir al lector sin perder la armonía. Las páginas de Fábulas y cuentos del viejo Tíbet están dotadas de un sinfín de minuciosidades y guiños -como voy contando- difíciles de percibir incluso manejando mucho el ejemplar. Provocar el deseo del ser humano para perpetuar el libro en su vida cotidiana es una búsqueda nunca satisfecha, siempre insuficiente, esto sin dejar de ser consciente de la necesidad de incorporar nuevos soportes tecnológicos para ciertos textos. Es obvio que crear debate y despertar interés alrededor de un libro es el mínimo que me exijo como editor, y ¿no son las fábulas y cuentos una forma de hacerlo?

Banderas de plegaria tibetanas.

Banderas de plegaria tibetanas.

Expresadas algunas de mis inquietudes de editor, como autor, he de confesar que hay una buena dosis de sucesos y vivencias personales que me han empujado a escribir y seleccionar el contenido del libro. Lo entenderán más adelante, en cuanto al proemio, obedece a la necesidad de concluir la obra en su concepto global, para lo cual, me resulta más sencillo realizar personalmente la investigación que explicar minuciosamente para luego exigir a terceros, algo que sucede a menudo conmigo mismo, por lo que ponerme sobre el teclado y borrar o reescribir lo propio, cuesta menos que hacerlo con un trabajo ajeno. En este caso, todo comenzó cuando escribía el prólogo para una edición anterior, en la que quería incluir un relato didáctico sobre el origen de las fábulas y en la investigación me encontré con la hermosa historia de Sirechuel, el rey de Persia que financió a su consejero, el físico Berzebuey para ir a la India en busca de unas plantas que procuraban la inmortalidad. Así comienza el primer capítulo de Calila y Dimna (2). Al menos 10 años atrás, yo había tenido un tertulia con Ramón Rodríguez Culebras (Cascueña, Cuenca, 1930-Castellón 2001) quien a modo coloquial me confesó haber encontrado cierto paralelismo entre la crueldad de historias como la de (Judith y Holofernes, o Jael y Sísera) incluidos en los llamados Speculum Humanae (mss. s. XIV-XV), con algunos cuentos tibetanos. Relatos que a éste le habían llegado a través de unos monjes lamaístas en un encuentro interreligioso informal con personas practicantes de varias confesiones. La cosa ocurrió de forma anecdótica. Le pedí que me consiguiera estos cuentos tibetanos por curiosidad, los mandé a traducir, y los comparé con una pequeña edición de Araluce (3) -cuyo contenido leí, disfruté y compartí en muchas ocasiones- que había comprado en el rastro de Valencia en un remoto domingo de finales de los 80.

Portada de la Edición de Araluce.

Portada de la edición de Araluce.

Así, sin querer empezó mi recopilación. Los folios permanecieron en mi cajón varios años y resistieron tres mudanzas, hasta que leí la historia que une a las fábulas con la búsqueda de la inmortalidad. Pensé que las casualidades no existen, y debía hacer algo. En Tíbet se habría mantenido la tradición oral muy pura por el aislamiento geográfico de su territorio, pero mantenía buena comunicación con India a través de Sikim. Por otro lado, pensé en el riesgo que correrían los cuentacuentos tibetanos que por costumbre reúnen a un numeroso público a su alrededor. Cualquier reunión numerosa es incómoda para las autoridades chinas.

Día festivo en Lhasa. Imagen Bruno Berger, 1938/39, cortesía Budesarchive.

Día festivo en Lhasa. Imagen, Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

En la situación política actual, una reunión de personas alrededor de un cuentacuentos podría considerarse una manifestación, por lo tanto, sería disuelta, y la tradición iría desapareciendo, y al fin y al cabo, no hay labor más gratificante para un editor que impedir que historias milenarias se pierdan. De los diez u once primeros cuentos, pasé a recopilar muchos más, para ello ha colaborado conmigo una mujer muy especial que ayudaba a ancianos pobres y desprotegidos de las comunidades tibetanas desplazadas a Nepal, quién en una situación personal muy especial me requirió mantener su anonimato para poder seguir su actividad en aquel país sin el lastre de su única y muy lejana familia.

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Lhasa vista por Ernest Schäfer, 1938/39. Imagen, cortesía Bundesarchive.

Otra gran parte de los relatos es fruto de un despliegue de contactos que me ha llevado años. El criterio de selección es sin duda algo íntimo, me interesaban las historias carentes de presencia religiosa, de por sí, la espiritualidad ya está presente en los cuentos y fábulas de todo el mundo, y probablemente, esa carencia, le otorga más posibilidades de que la fábula o el cuento tenga un origen más remoto, procedente de la tradición Bön (4), tradición que se pierde en la historia del remoto Tíbet anterior al Lamaísmo. Algunos de los cuentos fueron completados entre varias versiones del mismo relato, en este caso, cabe destacar “La historia del labio partido de la liebre”. Las fábulas están vivas, y se adaptan a la necesidad del cuentacuentos y su escuchante. Un buen narrador, siempre adaptará la historia a cada situación con ejemplos y enseñanzas llenas de gracejo.

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Otro modelo de sello recreado a partir de una ilustración de Carlos Domingo.

Entre todo el material, fui depurando y adaptando hasta las 29 narraciones que conforman la obra, todas de tradición oral recopiladas y clasificadas en tres tipologías, (9) fábulas, (11) cuentos tradicionales y (9) cuentos maravillosos. Especialmente, los cuentos maravillosos son extraordinarios por sus características, ya que Tíbet era caldo de cultivo de demonios. A juzgar por las antiguas leyendas y creencias populares, eran mucho más numerosos los demonios que los propios seres humanos. En el imaginario tibetano adoptan mil formas distintas, seres maléficos que viven en los árboles, en las rocas, en los valles, en los lagos o en manantiales. De muchos de los cuentos he llegado a reunir múltiples versiones, escogiendo y completando las más puras e interesantes para la edición.

León de piedra,  imagen de la escultura que según ciertas creencias puede haber inspirado en cuento "El león de piedra,  Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet". Imagen Hugh E. Richardson, 1949. Región del valle Chyongye. The Tíbet álbum. Pitt Rivers Museum.

León de piedra, imagen de la escultura que según ciertas creencias puede haber inspirado el cuento con dicho título. Imagen Hugh E. Richardson, 1949. Región del valle Chyongye. The Tíbet álbum. Pitt Rivers Museum.

Según Alexandra David-Neel (1868-1929), “Tíbet está lleno de entes horripilantes que persiguen a los hombres y a los animales para arrebatarles la vida y saciarse. Vagan por gusto a través de las estepas y de los bosques, y el viajero corre peligro de topar súbitamente con uno de ellos en cada recodo del camino”

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El tiro con arco era una de las grandes aficciones de los tibetanos y practicado en días festivos. Imagen de Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía de Bundesarchive.

Estas creencias, han dado pie a un amplísimo repertorio de literatura oral trasmitida de generación en generación, costumbre milenaria que en la actualidad no está garantizada en Tíbet, con lo que el aporte literario, es un testimonio exquisito del saber popular puro y poco contaminado de los tibetanos, aislados del mundo por la cordillera del Himalaya hasta hace relativamente poco tiempo, coincidiendo con la política de Pekín.

A pesar de la fe en la reencarnación, hay que comer. imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

A pesar de la fe en la reencarnación, hay que comer. Imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Pensé, que las fábulas y cuentos seleccionados debían tener una historia previa como eje vertebrador entre la parte literaria, los mensajes de sostenibilidad, el debate sobre los problemas políticos e históricos del Tíbet y el amor al libro como elemento aglutinador de todo ello. El guión, exigía un relato didáctico, inédito y original, un modelo diferente de proemio, más próximo a un relato breve, capaz de poner al lector frente al misterioso Tíbet con el máximo rigor. Debería tener presente el concepto de libro como pieza homogénea capaz de envolver tantas ideas. Con todos estos datos en mi inconsciente nació Kunsang Tapontshang, la mujer tibetana que narra en primera persona la historia y argumentos de los protagonistas, el valor de los cuentos, de la tradición oral y describe muchos detalles del Tíbet místico y desconocido de principios del s. XX hasta la huida del Dalai Lama en 1959 (5).

Tibetano con la cornamenta de una res. Imagen Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Tibetano con la cornamenta de una res. Imagen Ernst Krause, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Los buitres son protagonistas en los funerales celestes tibetanos, y alcanzan a tener grandes dimensiones. Imagen, Erns Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Los buitres son protagonistas en los funerales celestes tibetanos. Hay animales de grandes dimensiones. Imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Madre tibetana con su hijo. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Madre tibetana con su hijo. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

 

Muchacha tibetana cargando piedras. Imagen , Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana cargando piedras. Imagen , Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

En cuanto a las ilustraciones, la elección de Carlos Domingo (San Agustín-Teruel, 1969) como ilustrador se produjo de forma natural. Mi relación con él viene de lejos, ha formado parte de todos los proyectos colectivos que he comisariado, es interesante mencionar que durante el tiempo que duró la selección de los textos, le aporté algunos cuentos y fábulas que se descartaron con posterioridad, aunque para dichos relatos, Domingo ya había realizado algunas ilustraciones. Finalmente dichas fábulas y cuentos fueron descartados y sustituidos por otras consideradas más interesantes para la publicación, pero los dibujos los conservé y les di vida en los personajes del mencionado relato inicial. Me resultaba doloroso renunciar y dejar fuera la belleza y singularidad que vi en esos dibujos, así que había que salvarlos. ¿Palabra pintada o pintura escrita? Siempre me pregunto si el lector será capaz de identificar dichas imágenes y si es posible diferenciar entre la pintura realizada sobre lo leído, o la narrativa inspirada en lo previamente pintado.

Carlos Domingo verificando la gama cromática de la edición. Imagen, Vicente Chambó.

Carlos Domingo verificando la gama cromática de la edición en julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Domingo inicia su formación plástica en la facultad de Bellas Artes de San Carlos (UPV, Valencia), donde se licencia en 1993 (especialidad de pintura) y donde actualmente es profesor. En ese mismo año realiza su primera exposición individual (Galería José Cataluña, Santander). El primer reconocimiento destacado por su trabajo llega en la XIX convocatoria del Premi Alfons Roig, cuyo jurado estaba compuesto por críticos como Román de la Calle o Daniel Giralt-Miracle, también es premio Senyera de pintura (2004) entre otros. Posteriormente, trabajó en “Vertical leve”, una individual realizada en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad MuVIM de Valencia con motivo de dicha distinción. Con las muestras: Você està aquí (Galería Valle Ortí, 2007), Superficie de revolución (Galería Alejandro Bataller, 2011), o Preludio de una edición de fábula (El Caballero de la Blanca Luna, 2011-2012) -por citar solo algunas- confirma su interés especial por la relación del hombre con la naturaleza y su entorno. La composición de la obra de Domingo, es una crítica al trato y abuso que confiere el ser humano a la naturaleza. Entre sus ilustraciones, podemos ver animales tanto en miniatura como a página completa que representan secuencias puntuales de los cuentos o fábulas. En muchas de ellas, desafía el límite, como si las ilustraciones quisieran salirse de los lindes del papel que las custodia. Para realizarlas ha utilizado soportes con tramas variadas, en algunas de ellas se aprecian las marcas del papel verjurado. Todo ello, da muestra del ingenio de un lenguaje gráfico excelente. La bondad de su estética, se emite en un código que puede ser sintonizado tanto por los defensores de las proporciones áureas como por quien ve más allá de una simple composición pictórica limpia. A la belleza en la pintura se la relaciona con manifestaciones artísticas del renacimiento, pero cuando se le añade sanguina y mucha sutileza pertenece a Carlos Domingo.

Verificando colores en julio de 2012. Imagen, Carlos Domingo.

Verificando colores en julio de 2012. Imagen, Carlos Domingo.

Compartir proyectos -en materia de arte contemporáneo- me ha permitido conocer la obra y pensamiento de Carlos Domingo en profundidad, y un editor debe contar con un valor seguro para afrontar una aventura con tantos planteamientos abiertos: el viejo Tíbet, la tradición oral, la tipografía, la sostenibilidad, la plástica, la estética, y demás territorios. Y a juzgar por los grandes cambios que aporta la comunicación en soporte digital, hacer un libro puede ser como internarse en un territorio abrupto con climatología complicada, donde la relación entre ilustrador y editor es definitiva.

Vicente Chambó

 

(1) Hay dos tipos de banderas de plegaria: las de tipo horizontal, denominadas lung ta (que significa “caballo de viento”) en tibetano y las verticales denominadas darchor. “Dar” significa “para aumentar la vida, fortuna, salud y dinero”, “cho” significa “todos los seres sensibles”. Las banderas de plegaria lung ta (horizontales) son las que más hemos visto, poseen una forma rectangular o cuadrada y se encuentran unidas a lo largo de su borde superior a una larga soga. Por lo general son colgadas en una línea diagonal de lo alto a lo bajo entre dos objetos (por ejemplo, una roca y la punta de un mástil) en sitios elevados tales como arriba de templos, monasterios, estupas o pasos en las montañas. Las banderas de plegaria darchor (verticales) son por lo general un gran rectángulo solo que se adosa a un mástil a lo largo de su lado más largo. Tradicionalmente, las banderas se encuentran en grupos de cinco, una por cada uno de los cinco colores elegidos. Representan los 5 elementos en la cosmografía tibetana, y se disponen de izquierda a derecha en un orden específico. Los elementos se encuentran asociados con diferentes colores en sus tradiciones que simbolizan; Azul: cielo-espacio; Blanco: agua; Rojo: fuego; Verde: aire; Amarillo: la tierra.

(2) Los orígenes del Calila y Dimna se pierden en la antigüedad, se trata de una de las primeras referencias de la fábula del lejano oriente en el mundo europeo. La obra reúne fábulas y apólogos que en la India aparecen primero en colecciones como el Panchatantra, o el Mahabarata. En el s. VI dC. el médico y filósofo persa Berzebuey tradujo el Calila e Dimna al pahlevi, y Abdalla Ben Almocafa al árabe en el siglo VIII, de cuya traducción se hizo la castellana en 1251 por orden de quien sería Alfonso X el Sabio, a quién algunos críticos se la atribuyen.

 

(3) Cuentos tibetanos. Ilustraciones De la Helguera, J. Colección, los mejores cuentos de todos los países, nº 18. Barcelona: Publicaciones Araluce, 1936.

 

(4)El Bön es una antigua tradición chamánica y animista tibetana, anterior a la llegada del budismo cuya influencia sobre las creencias del Budismo Tibetano influyó hasta el punto de crear una especie de sincretismo religioso. Para el tibetólogo noruego Per Kværne, el término Bön designa tres tradiciones religiosas tibetanas distintas: en primer lugar, una religión tibetana preexistente al budismo y que es suplantada por éste en los siglos VIII y IX, a continuación, una religión sincrética que aparece en el Tíbet en los siglos X – XI, tiempo en el que el budismo, después de un período de decadencia, se propagó desde India para pasar a ser la fe dominante, y por último, el extenso corpus de creencias populares, a menudo mal definidas, incluida la adivinación, que no son de origen búdico y son comunes a los adeptos del bön o bönpos y a los budistas. Hasta hoy el bön sigue existiendo en Tíbet como religión minoritaria.

 

(5)Para saber más, ejemps: (literalA fines de los años 50, cuando terminaba la primera ola de liberación en Tibet, una antigua esclava de 36 años, de nombre Lando, se levantó frente a un grupo de siervos y esclavos emancipados para dar éste testimonio: Cuando Lando tenía ocho años, a su padre le dieron una paliza a latigazos que lo dejó paralizado. Luego el capataz fue a sacarlo de la cama para que volviera a trabajar. Como no pudo levantarse de la cama, lo mató a latigazos por “fingir” que estaba paralizado; lo mató ahí mismo en la cama. El capataz le dio la espalda al muerto y se llevó arrastrando de la mano a Lando como esclava. Ella tenía que dormir en el establo con las ovejas que se le había ordenado pastorear. El amo la violaba cuando le daba la gana y la esposa celosa la golpeaba hasta dejarla inconsciente. Lando quedó embarazada y el amo la vendió para tapar la “vergüenza”. Lando vivió en ese tormento 28 años. No le permitían tener contacto con su familia. Rezaba por la muerte, pero no se suicidaba por temor a que su reencarnación fuera peor. Cuando llegó la liberación, grupos de revolucionarios fueron a organizar a los esclavos y siervos para tumbar a los opresores. Pero Lando jamás había escuchado la palabra “opresión” y no sabía qué significaba. Pensaba que el sufrimiento que vivía era su propia culpa, su insoslayable karma. Al escuchar su relato, los siervos liberados lloraron y gritaron: “¡Abajo la servidumbre!” Para entonces, Lando era activista y dirigente revolucionaria”.

Strong, Anna LouiseWhen serfs stood up in Tibet: a report. Pekín: New World Press, 1959. Disponible en: http://www.marxists.org/reference/archive/strong-anna-louise/1959/tibet/index.htm

Gyatso, Palden; Shakya, Tsering. Fire under the snow: testimony of a tibetan prisoner. London: Panther, 1998

David Neel, AlexandraViaje a Lhasa. Barcelona: Editorial Península, 1999.

David Neel, AlexandraMagos y místicos del Tíbet. Barcelona: Indigo Ediciones, 1988.

Harrer, Heinrich. Siete años en el Tíbet. Barcelona: Editorial Juventud, 1983

Alfred Bell, Sir CharlesThe Tibet AlbumThe British MuseumPitt Rivers Museum.

Schäfer, Ernst. Expedición de 1938 y 1939. Disponible en: http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Deutsche_Tibet-Expedition_Ernst_Sch%C3%A4fer

Film GeheimnisBudesarchive. Disponible en: http//www.youtube.com/watch?v=Vmh4GLddGG8

FrenchPatrick. Artículo (The Guardian, 10 marzo, 2009). Disponible en: http: http//www.theguardian.com/world/2009/mar/10/tibet-dalailama

Miles, James. Entrevista sobre el Tibet (CNN WORLD). Disponible en: http://edition.cnn.com/2008/WORLD/asiapcf/03/20/tibet.miles.interview/

Publicado por Vicente Chambó en Pasiones Bibliográficas, SBVJG. Valencia, 2014.

Carlos Mondriá, la realidad de la fábula

Carlos Mondriá. “Aesopi phrygis fabulae
El Caballero de la Blanca Luna, Hotel del Carmen
Blanquerías, 10. Valencia
Hasta el 28 de febrero

Los dibujos sobre las fábulas de Esopo, recreadas por Carlos Mondriá (Alzira-Valencia, 1984), son más reales que la existencia del propio Esopo: es el veredicto de las miradas críticas.

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

En ocasiones, el veredicto se pronuncia sin juicio previo si el pecado está probado. Es el caso de un desatino de la exposición comisariada por Javier Portús y presentada en El Museo del Prado bajo el título Fábulas de Velázquez, (24 de noviembre de 2007 a 24 de febrero de 2008, sala 62B, La filosofía y la historia) en la que algo ajeno a la obra pictórica pasaba inadvertido. En la ficha técnica correspondiente al retrato de Esopo figuraba el dato: Esopo, escritor.

No hay constancia de que alguien considerase el error, que por otro lado, no pasaba de un detalle que podría considerarse anecdótico en aquella exposición del Museo del Prado, y máxime al pie de una pieza tan fascinante como el retrato de Esopo de Velázquez, pero lo cierto es que Esopo nunca dejó testimonio escrito de sus fábulas (así lo describe Bergua, Juan B. en Fábulas Completas -Madrid, Ediciones Ibéricas). De hecho, ni siquiera hay referencias biográficas concluyentes sobre su verdadera existencia.

Los indicios nos señalan que, de existir, es muy probable que naciera en Frigia (Esopo es un río frigio) entre los años 612-527 a.C. Fedro así lo considera en sus Fábulas esópicas, pero no tenemos pruebas palpables. Hay más contradicciones sobre su existencia que de su aspecto físico, pues, de existir -era espantosamente feo y deforme-, el citado retrato también da muestra de ello. Del personaje real o del mito, todo indica que fue esclavo y supo hacerse liberar por el último de sus dueños, el filósofo Xanthos, quien quedó prendado de los infinitos recursos de su oratoria.

Siempre hablando según la leyenda, Esopo recorrió casi todo Egipto, Babilonia y una gran parte de Oriente con Xanthos, y como hombre libre fue admirado por su talento para componer fábulas y apólogos hasta el punto que su capacidad llegó a oídos de Creso, rey de Lidia, quien le dio la oportunidad de trabajar para él en algunas misiones diplomáticas. Uno de estos compromisos, consistía en ir a Delfos a consultar el oráculo haciendo unas ofrendas al dios Apolo en su nombre, para después repartir oro entre los sacerdotes locales. Esopo hizo las ofrendas al dios Apolo como le había encomendado Creso, pero no hizo el reparto de oro a los sacerdotes al comprobar la hipocresía, falsedad y codicia de éstos, de manera que el oro que debía repartir entre ellos lo devolvió a Creso intacto.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30x40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de “El caballo y el soldado”, de Carlos Mondriá. Grafito sobre papel. 30 x 40 cm. Imagen cortesía del autor.

Los sacerdotes, en venganza, le tendieron una trampa ocultando una copa de oro consagrada y destinada a Apolo entre su equipaje, y seguidamente, le acusaron de sacrilegio para que los jueces de Delfos le condenaran.

Considerada por los griegos como el punto central de la tierra, la ciudad de Delfos acumulaba demasiado poder en sus jueces y sacerdotes, y Esopo fue condenado a ser arrojado desde lo más alto del Hyampeo.

Esopo -antes de morir-  les anunció que su muerte tendría la respuesta en Cronos, el verdadero juez de los tiempos, quien haría desaparecer Delfos debido al acto de crueldad e injusticia que cometían con él. Y así sucedió, un tiempo más tarde, la ciudad consagrada a Apolo fue destruida y saqueada. Lo cual hizo crecer con fuerza el mito de Esopo.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de “El caballo y el soldado”, de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

En cualquier caso, está considerado como el primer fabulista de la tradición  literaria europea, y su propia existencia es como el apólogo que precede a la moraleja de su fábula “La mula”.

“Enseña esta fábula que incluso cuando las circunstancias destacan a un hombre, no debe olvidar su origen, pues nuestra existencia es sólo incertidumbre.”

Las fábulas a él atribuidas fueron reunidas por Demetrio de Falero muchos años después, (h. el año 300 d. C.)  y el gran Fedro le da vida en dos de sus fábulas: “Esopo jugando a las nueces con los niños en Atenas” y “Esopo aconsejando paciencia a los atenienses cansados del tirano Pisístrato”. Pero también, Herodoto, Heraclio de Ponto, Aristófanes, Plutarco y una larga lista de nombres se refieren a Esopo reforzando el mito.

Parece que el escultor Lisippo (Sición, Peloponeso h. 370 a.C. – h. 318  a.C.)  realizó una estatua elevada en su honor que se ubicó en Atenas, pero tampoco ha llegado hasta nuestros días para poder verificar su existencia.

Detalle de "El caballo y el soldado" de Carlos Mondriá.

Detalle de “El caballo y el soldado” de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Ya entrado el s. XIV, en la “Vida de Esopo” atribuida al monje benedictino Planudes Maximuses se describe lo poco agraciado que fue, citando textualmente:”Era el más disforme de sus contemporáneos…”, y precisamente sobre éstas referencias se centra el mencionado retrato realizado por Velázquez (y también el de Goya).

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro". de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de “El gallo, el perro y el zorro”, de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Si el mito de Esopo ha inspirado a los citados Goya y Velázquez, las fábulas a él atribuidas con sus animales y personajes astutos, pacientes, generosos o inteligentes renacen una vez más para recuperar protagonismo. La mano virtuosa de Mondriá hace que recobren la vida a través del preciosismo de sus grafitos.

“En 2012 me quedé sin trabajo, y por supuesto, no había coleccionistas que compraran mis cuadros”  –confiesa Mondriá- que pudo mantenerse unos meses con los ahorros. “Hasta que los fundí”. –añade-.

Al no poder hacerse cargo de los respectivos alquileres de estudio y vivienda, no le quedó otra alternativa que vaciar y marcharse, -es de los decentes que no dejan colgados a los acreedores-.

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro", de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de “El gallo, el perro y el zorro”, de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

“Abandoné la mayoría de mis cuadros por no tener donde guardarlos ni recursos para transportarlos” –confiesa-. “Volví a la casa de mis padres después de más de 10 años de vida independiente”.

La limitación del espacio familiar le permitía pocas alegrías, y tuvo que mantener los enseres personales apilados en cajas, y esta misma limitación de espacio hizo que centrara su trabajo en pequeños formatos y principalmente en dibujos sobre papel. Tiempo después, por azar, parte de aquella obra pictórica un día abandonada, fue descubierta en un rastrillo por unos coleccionistas, que ante la calidad de lo que veían, investigaron la procedencia de su firma, lo buscaron en la red y le localizaron para hacerle encargos.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Ahora, el hotel del Carmen muestra el preciosismo salido de su templado pulso, y sugiere visitar la muestra durante el día con luz natural, puesto que la iluminación de sus paredes no responde a la de una sala de exposiciones institucional. El espacio, en cambio, es muy respetuoso con el Centro Histórico y concede un valor añadido a visitantes y huéspedes. Entre las piezas expuestas, dos obras de pintura de medio formato (óleo sobre lienzo y tabla), trece excelentes dibujos de pequeño formato (grafito sobre papel), interpretan varias de las citadas fábulas, como lo son: El caballo y el soldado; El cuervo y Hermes; El cabrero y las cabras montesas; El perro, el zorro y el gallo; El cuervo enfermo; o El León y el Toro. En ocasiones, los dibujos se centran en pequeños detalles, partes del cuerpo u objetos que protagonizan cada historia, como el casco del soldado, la punta de su lanza, la mirada del caballo, el olfato del zorro, o el gesto del perro. En resumen, y casi a modo de moraleja, Mondriá rescata la leyenda de Esopo exhibiendo virtud y meticulosidad.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía del Hotel del Carmen.

La muestra, concluye con una instalación inspirada en el espíritu crítico y de autoexigencia del artista, en ella, una papelera suspendida en el aire contiene restos de varios de los bocetos descartados por el autor, y forma parte del proyecto Fabularte, primer acto conmemorativo del X aniversario de El Caballero de la Blanca Luna en el centro histórico de Valencia.

Vicente Chambó

Adiós a Emilio Sdun

Makma quiere rendir homenaje a Emilio Sdun. El artista alemán, afincado desde hace 20 años en España (pedanía cuevana de Los Guiraos) donde instaló su editorial “Prensa Cicuta” y desde donde ha ilustrado numerosos libros y se ha mantenido fiel a su gran pasión por la tipografía falleció victima de una enfermedad detectada hace unos meses.

Una manera de rendir tributo a la persona, al artista y al tipógrafo, la encontramos rescatando la entrevista en exclusiva realizada por makma (12 de diciembre de 2013), en el marco de la primera edición de la Feria del libro de artista de Alicante, FALA, que en la primera edición de la feria le concedió el premio a su trayectoria como editor.

Emilio Sdun (Leubnitz, Sajonia­-1944) empezó su futuro como impresor en la escuela de Artes y Oficios de Berlín en 1963. Pasaron algo más de dos décadas desde el inicio de su formación hasta que fundó su propia editorial. En el año 1984 creó Prensa Cicuta en un taller en Dreieichenhain, cerca de Frankfurt al Main,  en cuyo lugar desarrolló sus trabajos. El nombre de la editorial lo toma de una planta tóxica que crecía en la parte exterior del edificio donde se ubicaba la imprenta (Cicuta), lugar en el que se mantuvo hasta 1996, año en el que Sdun se trasladó a Almería (España) lugar en que reside y trabaja actualmente manteniendo el citado nombre. En la primera etapa de su carrera los libros que salían de su taller estaban impresos en Alemán, pero cuando se traslada a España,  pasa a imprimirlos en castellano. Recientemente (algo más de un año) ha creado la revista Sísifo, en la que como en la mayor parte de su obra predomina el texto en armonía con el espacio. El concepto Sdun pasa por el conocimiento del proceso de trabajo desde el inicio. Muchas de las letras para imprimir las elabora él mismo. Las talla si es necesario antes de montarlas en un molde para componer el texto y estampar, al igual que las ilustraciones que acompañan el texto que también realiza con diversas técnicas, litografía, serigrafia o grabado, por ejemplo. Hablamos siempre de pequeñas tiradas que por sus características se resuelven en libros con textos no muy extensos y con tiradas que van desde ejemplares únicos hasta cien. Su vida gira alrededor de los libros y de los instrumentos para hacerlos, para construirlos letra a letra.

 

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-¿Por qué se decidió a vivir de los libros?

Soy un amante de la poesía y de los libros en general. Tenía una biblioteca en Alemania procedente de la familia con la que conviví desde temprana edad, la recuerdo desde que tengo uso de razón, o antes, tal vez desde los dos o tres años. En ella había títulos de Goethe, Schiler, Eichendorff… parte de ésta biblioteca me la traje de Alemania progresivamente. Conforme iba reformando la casa en España y ganando espacio me iba trayendo la biblioteca y el propio material de imprenta.

 

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-¿Por qué España?

Mi sueño era Inglaterra, Irlanda, sur de Francia y España. En mis últimos años de residencia en Alemania trabajé con Fernando Arrabal en un libro de poemas, y después con la obra de Lorca. Finalmente me cautivó España y concretamente Andalucía. Aunque para ello siempre influyen las vivencias y la casualidad. Concretamente un viaje a Granada, el color de los montes, la Alhambra, la luz y la temperatura. En 1990 encontré en una aldea de Cuevas de Almanzora una pequeña finca con una casa abandonada en la Aldea los Guiraos donde me quedé hasta ahora.

-¿Cómo fue el proceso?

Adquirimos la casa y la fuimos reformando poco a poco hasta trasladarnos definitivamente. Era el año 1996. Desde entonces tengo la residencia y mi taller de trabajo allí.

-¿Cómo da a conocer su trabajo tan aislado de grandes ciudades?

Hubo un momento que considero es importante, en 1999 era el 250 aniversario del nacimiento de Goethe y fuimos invitados a participar en la feria Estampa de Madrid, donde acudimos con una obra realizada para tal fin, titulada “El libro de Zuleika-El diván de Oriente y Occidente”. Era un ejemplar único. Finalmente la obra no fue adquirida en aquel certamen y la conservo en mi casa. En ese mismo año los profesores de la Escuela de Arte de Oviedo me invitaron a realizar unas conferencias y cursos de tipografía y caligrafía con motivo de sus jornadas.  Desde entonces empezaron los contactos con otros institutos y especialmente con la Facultad de Bellas Artes San Carlos de Valencia con Antonio Alcaraz.

 

Mostrando su caja de música

Emilio Sdun mostrando su caja de música en Fala. Imagen Vicente Chambó

 

-¿Cómo ve el futuro del libro?

El taller de Prensa Cicuta es, –creo- uno de los últimos talleres de tipografía. Los jóvenes hoy en día trabajan con ordenadores, impresión digital y nuevas tecnologías. Con la irrupción de lo digital, creo que el libro de calidad y de creación manual tiene un valor añadido, por el hecho de ser realizado manualmente. Esto ayudará para que no se pierda. Lo más complicado lo veo en la creación de los propios tipos para imprimir, puesto que son de plomo, o de madera y se van erosionando o desgastando. La última fundición de tipos que conozco la realizó la fundición Bauer en Barcelona y cerró hace unos años.  Tras una conversación con el director de la compañía el Sr. Hartmann me dijo: sigue con tu trabajo que eres el único.

-Sr. Sdun, sin duda su trabajo ha contribuido a un pequeño renacimiento, a evitar la extinción de la impresión con tipos móviles, ¿Dónde más podemos encontrar continuidad?

Que yo conozca hay gente en Madrid, en Valencia, en Jaén, en Córdoba, en Málaga, en Santander, o en Granada, de los que yo tenga constancia, pero tengo entendido que hay más que continúan con la labor. Es una satisfacción para mí ser una pequeña onda expansiva.

-¿Qué le parecen las ferias de libro de artista que han surgido en los últimos años en España, Arts Libris, Masquelibros, y ahora Fala en Alicante?

Para mí ha sido una sorpresa porque existe una diferencia entre las ferias de Alemania y de España. En este tipo de ferias de Alemania se ven habitualmente ediciones de tiradas pequeñas y en España lo que se ve son muchos libros originales, libros de creación única en los que no se utiliza prácticamente nada la tipografía, con las excepciones de algunos editores como la Seiscuatro y otro que tengo frente a mí y usted conoce mejor que nadie en Valencia (Rie).

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

-¿Entre los alumnos y asistentes a clases y conferencias que usted ha impartido cree que hay la continuidad suficiente como para dedicar una vida profesional a ello?

No sé, (responde con aspecto serio) creo que mucha gente empieza con ilusión, hacen uno, dos libros, puede que alguno más, pero acaban dejándolo para trabajar de camarero por citar una forma de vida entre muchas. Cuando la edad me impida seguir con mi taller no sé qué ocurrirá con todo. En Uelzen (ciudad próxima a Hamburgo) desde hace ya 28 años, si no me equivoco, y con carácter anual, nos reunimos entre 12 y 15 artistas para  realizar una carpeta bajo un tema común en el que cada artista realiza una obra. Desde su origen es un trabajo colectivo relacionado con temas como el agua y los derechos humanos, principales asuntos que nos preocupaban. El espacio es una especie  de torre de agua de 40 metros de altura y cuatro pisos llenos de máquinas para imprimir y fundir letras en linotipia y monotipia. Esta torre: Hans–Hergot-Thurm Uelzen, se puede ver en www.menro.de. Los participantes somos impresores, encuadernadores, maquinistas, fundidores o creativos de mi generación. Pero como he dicho, ahora, las nuevas generaciones con las que he estado en contacto, suelen acabar en su mayoría renunciando al sueño de tener continuidad en una imprenta tipográfica.

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

-¿Es por lo tanto, el impresor-editor profesional con tipografía móvil una especie a extinguir?

Creo que sí.

 

Vicente Chambó

Perfectum officium editorial: Vicente Chambó

El Caballero de la Blanca Luna
X Aniversario

Determinadas premisas y presupuestos de la inquietud intelectual alumbran un objetivo último de existencia de acción y producción cuyas redes de manifestación y permanencia atesoran, en el caso que nos ocupa, un inmediato vínculo con aquellas estrategias orientadas al servicio del progreso de los individuos en términos de virtud y excelencia.

Paradigma de perfectum officium, Vicente Chambó (Valencia, 1961) rubrica en el presente  un ideario deontológico a través de la consumación y celebración -en forma de decenio- de su “centro de producción y gestión de patrimonio cultural” ‘El Caballero de la Blanca Luna’, presupuesto de excelsas intenciones cuyo denominatio -recuérdese aquí al singular personaje Sansón Carrasco- hubo germinado al calor del IV Centenario de la I Edición de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ (1605) -primera parte del conspicuo título cervantino- en modo y forma de aproximación y reinterpretación plástica de esta primera novela polifónica, a través de la perspectiva de una veintena de artistas valencianos que exhibieron sus trabajos en la sede en la que aún prosigue su director, en pleno corazón de Ciutat Vella.

Detalle de la exposición conmemorativa por el IV Centenario de El Quijote, en El Caballero de la Blanca Luna. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Detalle de la exposición conmemorativa por el IV Centenario de El Quijote (2004), en El Caballero de la Blanca Luna. Imagen Consuelo Chambó.

No se antoja errática ni estocástica la deriva que ‘El Caballero de la Blanca Luna’ ha tomado desde su alumbramiento una década atrás. Lo que Vicente Chambó incoa como “proyecto integral”, en cuanto a la recuperación de un espacio arquitectónico depauperado y reconvertido en epicentro de creación, debe entenderse a través de lo que supone para la ecología política el productivismo, huyendo así, como incólume homo ecologicus, de la teleológica producción de bienes materiales -de inherente pervivencia finita- como exclusivo sinónimo de progreso económico y social. Es a partir de este precepto como más notablemente puede comprenderse la metodología de trabajo que emprende a continuación y logra consumarse como un proyecto de diagnóstico, diseño, ejecución y evaluación materializado a través de un sello editorial indubitablemente mirífico.

Detalle de ilustraciones pertenecientes a 'Fábulas literarias'. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Detalle de ilustraciones pertenecientes a ‘Fábulas literarias’. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

La singularísima reedición de ‘Fábulas literarias’ -del neoclásico poeta tinerfeño Tomás de Iriarte, con ilustraciones de María Balibrea y Xus Bueno- y ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’ -compilados por el propio Chambó, quien rubrica, además, un decisivo relato/exordio en “voz femenina” para perfilar la deriva de sus protagonistas, e ilustrado por Carlos Domingo- (Premio Nacional de Edición 2008 y 2012, respectivamente, en la modalidad de Libros de Bibliofilia), no sólo permiten al editor valenciano recuperar ecuménicamente el prosopopéyico género literario y didáctico de la fábula, como cáustico hontanar de aprendizaje, sino que sitúan a ‘El Caballero de la Blanca Luna’ como referente inexcusable en el campo de la edición de “Libro de artista” (atendiendo a un sentido primigenio de universalización y acercamiento pedagógico del arte al ámbito consuetudinario de los ciudadanos) y para el estudio de los procesos metodológicos de cada edición que el propio Chambó exhorta a descubrir en cada una de sus manifestaciones o ensayos, como en el reciente opúsculo ‘El libro debe superar al árbol’, publicado por la Societat Bibliogràfica Valenciana Jerònima Galés en el volumen conmemorativo ‘Pasiones Bibliográficas’, fruto de su vigésimo aniversario.

Ejemplar de 'Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet'. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Ejemplar de ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

En éste último, el editor valenciano pormenoriza cuantas vicisitudes y detalles técnicos hubieron sido decisivos para la constitución de ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’ (estampación de los ejemplares en una superviviente imprenta del Berlín Este de la extinta RDA, “juegos de apreciación” vinculados con el empleo de la tipografía móvil, sellos de fantasía, etc), sino que brinda al lector -y a quien goza del placer de su conversación- el confín de sus motivaciones últimas a la hora de emprender un proyecto editorial, subrayando “al libro como soporte de comunicación y transmisión de conocimientos, pero también como espacio de creación e investigación”, y dibuja un mapa de responsabilidades que asume como editor -y traslada a sus homólogos- en pos del “problema ecológico, el problema energético y el problema humanitario”.

Ilustración de Xus Bueno para el proyecto '1808-2008. La Revisión'.

Ilustración de Xus Bueno para el proyecto ‘1808-2008. La Revisión’.

A lo largo de los dos últimos lustros ‘El Caballero de la Blanca Luna’ no se ha distinguido únicamente como lacre editorial, sino que enarbola una de sus extremidades en labores de comisariado artístico a través de la consumación de diversos proyectos, como ‘1808-2008. La Revisión’ -una aproximación reinterpretativa de la iconografía vinculada con la Guerra de la Independencia Española en su II Centenario a través del trabajo de diversos artistas plásticos, erigiéndose en un precedente para el ulterior volumen ‘Fábulas literarias’- y ‘Fabularte’, senda de “mensaje didáctico de las fábulas y los cuentos populares y tradicionales interpretado en artes plásticas”, cuya última exhibición, emparentada con las fábulas del ínclito Esopo a través del grafito de Carlos Mondriá, puede visitarse en el vestíbulo y sala central del Hotel del Carmen de Valencia, generosamente familiarizado con la trayectoria de ‘Fabularte’ durante el último lustro.

'El caballo y el soldado', de Carlos Mondriá. Imagen de Jose Ramón Alarcón.

‘El caballo y el soldado’, de Carlos Mondriá. Imagen de Jose Ramón Alarcón.

De este modo y con pedagógica voluntad contemporaneizante, ‘El Caballero de la Blanca Luna’ se polariza, desde sus orígenes, en torno de la producción de nuevo patrimonio cultural, decisiva determinación que debe reseñarse por lo que supone de conciencia ulterior en materia de significancia y testimonio, preservación y trascendencia para un horizonte endocultural de frágiles cimientos presentes.

Jose Ramón Alarcón

 

“Queremos dar visibilidad a quien no la tiene”

Desayunos Makma en Lotelito
Con José Ramón Alarcón y Merche Medina, coordinadores de Russafa Book Week End, Eva Mengual, fundadora de La Seis Cuatro, y Marta Pina, de la Colección Pusilánime
Entrevista realizado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo Makma

“Ha pretendido gestarse como un evento de referencia para el sector del libro”. Lo dice José Ramón Alarcón, quien junto a Merche Medina coordina Russafa Book Week End, la primera edición de una feria del libro que arranca el viernes con vocación de quedarse. Lo tiene todo para que así sea: una ubicación “idónea”, ocho librerías del “inquieto” barrio de Ruzafa (Gotham, Cosecha Roja, Kowalski, Slaughter, Le Petit Canibaal, Bartleby, Ubik Café, Camelopardus) a las que se suman otros espacios de la Comunidad Valenciana, y un sinfín de actividades complementarias, desde talleres, a conferencias, pasando por recitales de poesía, cuentacuentos, performances y conciertos. Las editoras Eva Mengual y Marta Pina participan en la feria. Reunidos en torno a un desayuno, nos hablan de la situación del sector del libro.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“El sector está enfermo de sector”

Russafa Book Week End nace “en busca de la especificidad, de la heterodoxia, tratando de ser lo más singulares posibles con el fin de reforzar una parte del sector que dispone de menos estructura, pero cuyos proyectos son interesantísimos”. Y a lo que dice Alarcón, añade Medina lo siguiente: “Valencia es una ciudad muy creativa a todos los niveles. Nosotros hemos detectado que hay menos visibilidad para determinadas publicaciones, tanto a nivel de librerías como de editoriales que apuesten por ellas. Esta feria lo que quiere es dar visibilidad a quien no la tiene”.

Y energía no les falta, sobre teniendo en cuenta, como apunta Alarcón, que “el sector está enfermo de sector, porque cuando hay mucha ortodoxia o un armazón pesado dificulta las cosas. Y poner en común a diferentes actores de un mismo espectro cultural es muy complicado”. Ellos lo han intentado montando un evento “integrador, no excluyente, ubicado en un barrio inquieto y de referencia como Ruzafa, pero que incluye a espacios de toda Valencia y del resto de la Comunidad Valenciana”, explica Medina.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Somos muchos pero en distintas direcciones”

Eva Mengual tiene la sensación de que en Valencia hay muchos pequeños editores haciendo cosas, pero que la mayoría no se conoce entre sí. “A veces tienes que irte a otras ferias de fuera para conocer a los de tu ciudad. También veo que hacemos muchas cosas, pero cada uno en una dirección. Si Russafa Book Week End sirve al menos para conocernos, ya es importante”. A Marta Pina lo que le gusta de este tipo de ferias “es el contacto con la gente, poder explicar de tú a tú en qué consiste un proyecto. También sirve para ver lo que hacen otras personas, qué temas tratan, qué medios utilizan”.

Russafa Book Week End se distancia de las tradicionales ferias de Viveros o de Gran Vía en que, además del libro tradicional, acoge otras publicaciones ligadas a lo que se llama Libro de Artista. “Llegamos a un espectro muy amplio, desde autoediciones a revistas pasando por fanzines, libros de infantil y juvenil o textos más específicos”, señala Alarcón. Y de nuevo el público. “Sobre todo queremos tener contacto con el público, que es lo que aviva el sector, más que la ataraxia de estar paralizados o acomodados”.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Un Libro de Artista no se comercializa como un libro”

Eva Mengual tiene muy claro que su trabajo está más cerca del mundo del arte que del mundo editorial. “Son obras de arte en forma de libro, por lo que no puedes comercializarlo como si fuera un libro tradicional”. Russafa Book Week End es un escaparate perfecto para este tipo de publicaciones. “Habrá un público diverso que se va a sorprender; hay una parte de descubrimiento”, comenta Alarcón.

Marta Pina cree que hay un resurgir del libro como obra artística y librerías que destinan un rincón a ese producto autoeditado. Eso sí, “muchas librerías quieren hacerlo, pero tampoco saben cómo tratar ese tipo de libros”. A juicio de Alarcón, ello se debe a que el librero “no suele ser un buen vendedor” de esa clase de publicaciones. “Suele ser una persona inquieta intelectualmente, pero no sabe vender; le falta chispa”.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Por eso Marta Pina prefiere otros medios de distribución. “Si exceptuamos Dadá, que cuida tu material y es muy ordenada, y un par de sitios más, mi experiencia con las librerías tradicionales no ha sido buena. Prefiero el tú a tú de las ferias”. Alarcón subraya que el canal de distribución tradicional “se alimenta de la novedad, de ahí que todo el fondo que tú atesoras se difumine por completo en esos espacios donde los libros apenas duran dos o tres semanas”. Pero no se resigna: “Sabemos que esos son los cauces, pero hay una responsabilidad última por nuestra parte en forma de acción, en lugar del inmovilismo”.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“La feria tiene un componente educativo”

Y como la acción se demuestra andando, Merche Medina opina que esta feria viene a llenar precisamente ese hueco. “Sirve para encontrarse y aunar esfuerzos”. Entiende que el librero tradicional tiene “infinidad de propuestas además de la tuya, por lo que ahí se pierde la esencia del pequeño editor”. En cualquier caso, Russafa Book Week End, respaldada por la Generalitat Valenciana, pretende cubrir todo el abanico de publicaciones. “Las editoriales que tienen su distribución y las radicalmente independientes y cuyo radio de acción es mucho más limitado”. Para ello cuentan con la participación del Gremi de Llibrers, la Associació d’Editors del País Valencià, la Associació de Il.lustradors y la Asociación Valenciana del Cómic.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También quieren que la feria tenga “un componente educativo”, tratar de “sensibilizar a la gente acerca de cómo se hace un libro, porque cuando lo saben, empiezan a valorarlo”. “No pretendemos hacer lo que en otros países llevan generaciones haciéndolo, pero hay que empezar poco a poco”, precisa Medina. Russafa Book Week End, del 17 al 19 de octubre, tiene mucho trabajo por delante. Seguro, también, que muchas ediciones para lograrlo. Hacía falta.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres