Guiones de comedia y la expo del Tete Chumi

Primer Concurso de Guiones de Largometrajes de Comedia La Traca
2 de Junio a partir de las 19:00 horas
Exposición ‘Cómicos ibéricos’ del Tete Chumi
Del 2 al 30 de Junio
Centre Sociocultural de L’Eliana
Pl. Jutge Miquel Comes s/n

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Tete Chumi.
Imagen: Nicolas Nova Herrera

Leía hace poco en Au-Agenda una interesante entrevista a Teresa Cebrián, en calidad de Coordinadora del EDAV (Escriptors de l’Audiovisual Valencià), acerca del gran ninguneo que sufren los guionistas de cine, mentando tan solo dos premios como destacados, los de largometrajes con el Premio Julio Alejandro de la SGAE a nivel nacional, y, en la Comunidad Valenciana, el de cortometrajes de Quart.

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Debido a la rica tradición en España del género cómico ha nacido el Primer Concurso de Guiones de Largometrajes de Comedia La Traca, que tendrá lugar el próximo día 2 de junio en el Centro Sociocultural. Contará con la presencia de nombres importantes como Joan Alvarez -Director General de la Academia de Cine-, Abel Guarinos -Director General del Institut Valenciá de Cultura- y José Luis Moreno -Director adjunto de Audiovisual y Cinematografía-.

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El turismo es un gran invento – Comedia de Pedro Lazaga (1968)
Ilustración: Chumi

Precisamente ese día se inaugurará también en el mismo acto y con el mismo emplazamiento la nueva exposición de Antonio Chumillas, alias el Tete Chumi, el histórico armonicista, corista y fundador de la histórica y más longeva banda en activo de pop-rock valenciano Doctor Divago, aquí en su faceta de ilustrador después de haber trabajado durante años como diseñador gráfico y de haber ilustrado hace poco el libro «Botellas vacías» de Mariano López Torregrosa.

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José Sazatornil “Saza”
Ilustración: Chumi

Para los que conocemos su trabajo, especialmente el de aquella extraordinaria serie de superhéroes del blues con ilustraciones de Sonny Terry, Robert Johnson, Sonny Boy Williamson, Charlie Patton, John Lee Hooker, Lead Belly, Bessie Smith, Willie Dixon, Muddy Waters…, estamos seguros que será muy auténtica la nueva exposición de «Cómicos ibéricos» dedicada a actores españoles tales como Jose Luis López Vázquez, Gracita Morales, Pepe Isbert, Alfredo Landa, Sazatornil, Rafaela Aparicio, Florinda Chico, Carmén Maura, Luis Ciges, Chus Lampreave, José Sacristán, Gabino Diego, Neus Asensi, Javier Cámara…

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Pues eso, como dice Chumi, «de esas pelis en las que me he partido el pecho o tengo clavadas en la retina…» Un evento ideal para meternos unas risas, siempre tan necesarias en estos tiempos.

Juanjo Mestre

El striptease fílmico de Tomas Alfredson

Tomas Alfredson. Premio Luna de Valencia

Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Del 21 al 28 de junio

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

El cine de Tomas Alfredson no entiende de géneros, a pesar de tocarlos casi todos. Como tampoco entiende de política, si entendemos por ella ese cuerpo a cuerpo directo con los acontecimientos desde posiciones herméticas. Al director sueco le interesan las emociones y, para llegar a ellas, hay que prescindir de moldes, etiquetas, puños cerrados o palmas abiertas. El propio Alfredson lo apuntó, al intentar explicar el terror fantástico de su película Let the right one in (Déjame entrar): “Igual que en la mecánica del striptease, una mujer que sale directamente desnuda tiene menos interés que imaginar lo que hay detrás de su ropa”. Mejor, imposible. Sus películas, si provocan miedo, suspense o, en definitiva, emoción, se debe más a esa mecánica del striptease que al porno visual que nos invade.

Un poco antes de que Cinema Jove presentara en el Hotel Astoria al Premio Luna de Valencia, los guionistas debatían en la SGAE sobre su dramática situación. Y, entre otras cosas, el productor Sergio Castellote decía precisamente que el cine de terror había pegado “un bajón brutal” por las temáticas “excesivamente retorcidas”. Los cuerpos despedazados y la sangre a borbotones han llegado a cansar. Por eso Alfredson, al margen del supuesto terror de Déjame entrar, emociona: porque sugiere lo que el espectador debe completar con su inquisitiva mirada. Así lo explicó el propio director sueco: “El miedo está en las cosas que no muestras, dejando al público que rellene los huecos”.

Imagen de El topo, de Tomas Afredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Imagen de El topo, de Tomas Afredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Sus películas están plagadas de esos momentos, de ese striptease cinematográfico que atrapa la mirada de un espectador magnetizado por la cadencia con que cae la nieve, la sutil geometría de los edificios o esos rostros a punto de revelar un íntimo secreto. “Es más fácil mostrar ríos de sangre, al igual que a un hambriento mostrarle un festín, que describir con palabras el ansiado filete de carne”. El director de Tinker tailor soldier spy (El topo) huye como de la peste de tanta explicitud visual. “Hacer películas es algo más sutil que reflejar acontecimientos de actualidad”. Hacer películas es preguntarse “con qué elementos activar la imaginación del espectador”.

Y los elementos con que cuenta Tomas Alfredson en sus películas no tienen nada que ver con el propio cine, sino con ”olores, sabores o canciones”. Sin ir más lejos, el tema La mer con el que Julio Iglesias clausura El topo, o “el olor del tweed  o lana británica mojada” que Alfredson dice haber querido recrear en esta misma película. Atmósferas, sensaciones, encuentros velados, en el interior de una arquitectura igualmente destinada a mostrar por fuera, lo que dentro no termina de cuadrar. “La arquitectura me emociona personalmente, porque es con lo que se relaciona la gente”. Por eso tan importante como el encuadre es “lo que queda fuera”.

Imagen de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Imagen de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Cinema Jove

Lo mismo sucede con un tema tan explícito en Déjame entrar como es el acoso escolar. En lugar de quedarse con la explicitud social del problema, y su envoltorio de terror fantástico, Alfredson nos sitúa, de nuevo, en el complejo y misterioso terreno de las emociones. “La sensación de soledad, de no pertenencia a un grupo, es universal”. Al igual que el acoso escolar tiene “muchas caras” y puede darse ya de adulto “en el trabajo o cuando no te habla alguien o te ignoran”. Por eso su aproximación a los géneros, de cuyo etiquetado huye porque “no es mi trabajo”, no es “intelectual, sino emocional”. Como también huye de dar explicaciones del remake que Matt Reeves ha hecho de Déjame entrar. “La industria del cine es tan añeja, que se ha vuelto un poco antropófaga: se nutre de sí misma”.

Y puestos a hablar de emociones, Alfredson no duda en calificar de “ídolo” al compositor Alberto Iglesias, con el que trabajó en El topo, y con el que estaría “encantado” de volver a trabajar. El striptease del Premio Luna de Valencia también alcanzó al mismísimo Ingmar Bergman, retratista de “la burguesía de su época”, y a John Le Carré, “persona cálida y de un humor desbordante”. Su mirada inteligente, apenas disimulada con unas gafas de pasta, dejó entrever más cosas. Todas ellas al alcance de un espectador avezado en la mecánica del striptease con que construye cada una de sus películas.

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Déjame entrar, de Tomas Alfredson. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

 

Salva Torres