Cuerpos sin etiquetas en Ultramar

Cul Kombat, de la compañía Patrícia Pardo
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Días 12, 13 y 14 de abril de 2019

A partir del pretexto temático de la campaña de Amnistía Internacional ‘Mi cuerpo, mis derechos’, Guadalupe Sáez y Patrícia Pardo escriben ‘Cul Kombat’, una obra circense-teatral que cuestiona la intromisión en los cuerpos, en la identidad y la imposición de las categorías y que vuelve a la sala Ultramar los días 12, 13 y 14 de abril ahora con Amparo Oltra en el escenario.

Escena de 'Cul Kombat', de la compañía Patrícia Pardo. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Escena de ‘Cul Kombat’, de la compañía Patrícia Pardo. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

La compañía valenciana dirigida por la escritora teatral y clown Patrícia Pardo incorpora en sus montajes el clown gestual y el monólogo delirante además de aéreos o equilibrios. El objetivo no es otro que parodiar el egocentrismo, la debilidad y las contradicciones humanas ante la desgracia, la desigualdad social y el hetero patriarcado.

Cuerpo y control. Cuerpo y género. Cuerpo y violencia. He ahí algunos de los binomios de los que se hace cargo una obra que reivindica la eliminación de las categorías y que, a su vez, denuncia los abusos por ser etiquetada «mujer». Amparo Oltra y Patrícia Pardo protagonizan el espectáculo que cuenta con el singular vestuario de Raquel Renart y Mar Hernández, y el trabajo audiovisual de Andrés Jerez. Lluna Albert, Alberto Vidal, Enric Juezas y Santiago Blanco se encarga de los elementos escenográficos, mientras la iluminación corre por cuenta de David Sánchez.

Escena de 'Cul Kombat', de la compañía Patrícia Pardo. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Escena de ‘Cul Kombat’, de la compañía Patrícia Pardo. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Spencer Tunick: cuerpo y naturaleza

Spencer Tunick
Intervención fotográfica en Valencia
En el marco de las actividades del festival Intramurs
Sábado 30 de marzo de 2019

A modo de descripción informativa
‘Valencia. La piel del mediterráneo’ es el título de la última performance del célebre fotógrafo norteamericano Spencer Tunick, realizada en el marco de las actividades del festival Intramurs, el 30 de  marzo de 2019 en la ciudad del Turia.

Tunick, famoso por sus fotografías de desnudos masivos en grandes espacios naturales y ciudades de medio mundo, congregó, aproximadamente, 1.300 personas voluntarias para tomar cuatro fotografías enmarcadas bajo el tema reivindicativo de los derechos de la mujer y el empoderamiento femenino.

Las cuatro performances fotográficas, llevadas a cabo alrededor de las Torres de Serranos de la ciudad de Valencia, se compusieron con los miles de cuerpos desnudos de los hombres y las mujeres participantes.

Performance fotográfica de Spencer Tunick. Foto: Begoña Siles

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

La primera escena, tomada en el propio Puente de Serranos, constaba de tres figuras: la primera, con el hombre tumbado y la mujer de pie; la segunda, con la mujer poniendo su pie sobre el pecho del hombre, y la tercera, con las mujeres dando las manos a los hombres para que se pudiesen levantar.

Performance fotográfica de Spencer Tunick. Foto: Begoña Siles

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

La segunda escena, fotografiada en la Plaza de los Fueros, tenía dos posiciones: una con el hombre en posición fetal y la mujer de pie enfrente, y la otra, con el hombre de rodillas y la mujer dándole la espalda.

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

La tercera escena, realizada en la calle Roteros, contaba con la participación exclusiva de los hombres, tapados, a modo de crisálidas, con una tela blanca transparente.

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

Performance fotográfica de Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begoña Siles

Y la cuarta y última, se llevó a cabo bajo el árbol magnolio que hay en la esquina de Conde Trenor. En esta escena, sólo participaban las mujeres. Sus cuerpos tumbados se extendían como rizomas  alrededor del inmenso e imponente ficus.

La experiencia

Con esa acción decisiva de quitarse la ropa y participar en la instalación fotografía de Tunick, los miles de participantes expresaban una euforia catártica y unitaria propia de aquellos que sienten, de alguna manera, que han realizado un acto transgresor. Pero conviene recordar que Tunick, después de la querella contra el alcalde de New York en 1994 (la cual ganó) solo realiza sus instalaciones cuando consigue todos los permisos legales de la autoridad competente.

De este modo, Tunick cumple con la ley, no la transgrede. En todo caso, la trasgresión se situaría en otro marco ajeno a la ley civil y más próximo a ese otro precepto cultural relacionado con lo ancestral: el tabú al cuerpo desnudo. Los individuos participantes, así, sienten un acercamiento a un estado de naturaleza.

Spencer Tunick, en un momento de su intervención fotográfica en Valencia. Foto: Begoña Siles

Spencer Tunick, en un momento de su intervención fotográfica en Valencia. Foto: Begoña Siles

La mirada de Tunick

Tunick convierte a los miles de individuos desnudos en una forma compacta y abstracta. Una masa de cuerpos, sin vestimenta, que se extiende como una materia por el pavimento, por el asfalto o por la tierra. Y, como señala el fotógrafo, “creando un cuerpo vivo, orgánico que revela, desafía o reconfigura los puntos de vista de la desnudez y de la privacidad”.

La mirada fotográfica de Tunick revela los cuerpos desnudos de hombres y mujeres como una masa de la naturaleza, despersonalizada, simplemente cuerpos, sin sexualidad, sin erotismo, sin pornografía. Los cuerpos desnudos se expanden como una sustancia viva por el paisaje urbano en una confrontación entre la naturaleza y la cultura.

Y será la experiencia de la desnudez, como estado orgánico y natural, sobre la cultura, lo que prime ante la lente de Tunick, como ante el sentimiento de los participantes. Una desnudez que evita el repliegue del individuo sobre sí mismo y propaga un estado de comunión propio de un grupo atávico.

Spencer Tunick, durante su intervención fotográfica en Valencia. Foto: Begoña Siles

Spencer Tunick, durante su intervención fotográfica en Valencia. Foto: Begoña Siles

Se podría decir, como señala Georges Bataille en su libro ‘El erotismo’, que la acción decisiva de las performances fotográficas de Tunick de quitarse la ropa lleva al fotógrafo y a sus modelos a soportar “que somos seres discontinuos, individuos que mueren aisladamente en una aventura ininteligible; pero nos queda la nostalgia de la continuidad perdida. (…) La desnudez se opone al estado cerrado, es decir, al estado de la existencia discontinua. Es un estado de comunicación, que revela un ir en pos de una continuidad posible del ser, más allá del repliegue sobre sí”.

Una idea que Spencer Tunick afirma en las múltiples entrevistas: “Los participantes toman conciencia, en estos retratos de grupo, de la vida, de la muerte y del arte”.

Quizá sea ese sentimiento de comunión el que consiga que se produzca un silencio casi sepulcral, en el momento en que Tunick toma la cámara para sacar la fotografía del retrato grupal.  En ese instante, el murmullo producido por las miles de personas desnudas se ensordece: nada se oye, nadie se mueve.

Fotograma de 'Anticristo', de Lars von Trier.

Fotograma de ‘Anticristo’, de Lars von Trier.

Cuerpos como naturaleza: de lo imaginario a lo siniestro

Los retratos masivos de individuos desnudos no sólo forman una figura abstracta, sino también conforman el cuerpo como una masa de la naturaleza. Los cuerpos desnudos de toda puesta en escena de Tunick son retratados sin provocación, con una mirada casi naif que embellece la desnudez. Quizá lo que Spencer Tunick está presentando, tal y como apunta Carlos Cuadro, director del Centro Niemeyer de Avilés, “son los cuerpos en el paraíso. Su cámara es testigo de su particular visión del Juicio Final, no desde una visión simbólica religiosa, sino desde un racionalismo humanístico que sabe que no hay más paraíso que los cuerpos desnudos en contacto con la naturaleza”.

Por ello, en esta última instalación de ‘Valencia. Piel del Mediterráneo’, los cuerpos desnudos que se fusionan con la naturaleza, en concreto con el espléndido magnolio de Conde Trenor, sean sólo los cuerpos de las mujeres. De tal modo, el concepto de reivindicación y empoderamiento femenino, que subyace detrás de esta performance, alcanza en esta puesta en escena toda la coherencia en la obra del fotógrafo: el cuerpo femenino imaginario enraizado a modo de rizoma con el magnífico árbol. De nuevo, en esta performance fotográfica, el cuerpo femenino es representado como expresión máxima de la naturaleza.

Y ante esa visión imaginaria de la fotografía de Spencer Tunick de cuerpos desnudos fusionados a paisajes simbólicos de ciudades o de naturaleza, cabe incluir, por contraste, la mirada siniestra del director danés Lars von Trier en su película ‘Anticristo’ (2009). Lars von Trier muestra los cuerpos desnudos de hombres y mujeres enraizados de manera siniestra a la naturaleza, a la tierra; cuerpos desnudos como metáfora de una naturaleza siniestra y mortal. Y en ese universo de la película, la mujer, el cuerpo femenino, aparece como un cuerpo aciago, un cuerpo abyecto.

Y así, una vez más, el cuerpo femenino queda inscrito como unión imaginaria con la naturaleza –Tunick– o bien como fusión siniestra –Lars von Trier–.

Begoña Siles

Héroes del cáncer

La belleza del cuerpo diferente. Masectoart, de Toni Balanzà
Museo de Ciencias Naturales
Jardines de Viveros
C / General Elio, s/n. Valencia
Hasta el 7 de enero de 2017

La batalla de la vida deja muchas cicatrices. Más o menos ocultas o visibles, más o menos dolorosas y cauterizadas son como medallas que se otorgan a los héroes de la supervivencia. Algunas cicatrices cuentan historias de superación que bien pueden servir de ejemplo y motivo de esperanza a quienes pasan por el mismo trance. Como los que aparecen en la muestra, La belleza del cuerpo diferente. Masectoart, que se expone en el Museo de Ciencias Naturales situado en los Jardines de Viveros. Incluye más de 30 fotografías de mujeres mastectomizadas, y también un par de hombres, Juan y Pedro, que han posado ante la cámara de Toni Balanzà a lo largo de los últimos cuatro años. La exposición se realiza en colaboración con la asociación Vivir como antes y se puede visitar hasta el 7 de enero.

Además de profesional de la fotografía, vídeo y multimedia, Balanzà es óptico en  Benimámet. Una de sus clientes operada de un tumor de mama le pidió que le hiciera una  foto para un calendario solidario en el que participaban otras mujeres en su misma situación. Con el apoyo de su esposa, Ana García, fallecida a causa de un tumor cerebral en 2014, Balanzà prosiguió con entusiasmo la tarea de plasmar en imágenes fotográficas la belleza de los cuerpos diferentes.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

En 2012, presentó en Kir Royal Gallery de Valencia el primer fruto de su trabajo, la exposición Mujeres mastectomizadas. Una de las fotografías expuestas que representa a una torera con capote obtuvo la calificación de “obra fotográfica excelente” por parte de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen (Fepfi), y fue seleccionada para formar parte de la Colección de Honor de FEPFI 2012 y del libro ‘Un año de luz 2012’. En 2015, el antropólogo italiano, Giaccomo del Bechio, la usó para ilustrar una de sus libros destinado a estudiantes de medicina.

“Tras el éxito de la primera exposición más mujeres operadas a causa de un cáncer de mama se ofrecieron a ser fotografiadas por mí”, comenta Balanzà. “También dos hombres que conocí a través de los oncólogos de La Fe interesados en el proyecto. Debido a su presencia tuve que cambiar el nombre, y en vez de Mujeres mastectomizadas, se llama Mastectoart”.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Balanzà está realizando un documental que incluye entrevistas de 20 minutos con mujeres que han pasado por esta experiencia para compartir sus sufrimientos y esperanzas con otras que pasan por el mismo trance. Antes de posar ante su cámara, las modelos son maquilladas por un equipo de estilistas que se encarga también de darles un masaje relajante para que se encuentren a gusto en la sesión en la que se desnudan ante el mundo.

Toni Balanzà es presidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Valencia (AFPV) y organizador de dos de las 12 ediciones del Premi de Fotografia Professional de la Comunitat Valenciana  Ha sido vicepresidente de la Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen que ha representado ante la Junta Directiva de la Federación Europea de Fotógrafos Profesionales.

Recientemente ha participado, junto a un centenar de escritores y poetas, en la maquetación del libro ‘El camino del corazón solidario’, cuyo objetivo es recaudar fondos para Casa Caridad de Valencia.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Toni Balanzà. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Contra el olvido y el silencio

Donde germinan los silencios. Abel Azcona, Alejandro Mañas, Art al Quadrat, Marie-Pierre Guiennot, Pepe Bea
Sala de Exposiciones del Centro Social de Teruel
C / Yagüe de Salas, 16. Teruel
Hasta el 27 de mayo de 2016

El arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres.          Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria. La vida de los muertos y de las muertas habita en nuestro pensamiento, sin embargo, hasta el franquismo quiso matar esa memoria. Acabar con la memoria de un pueblo con la estrategia sibilina del paso del tiempo, ha sido la manera más burda de mostrar desprecio por los ciudadanos y ciudadanas, víctimas de la represión franquista.

En la actualidad, España es el segundo país del mundo con mayor número de fosas tras la Camboya de Pol Pot. Todavía muchas personas siguen sin saber qué sucedió con sus familiares desaparecidos, mientras que los responsables de aquellos hechos, considerados crímenes de lesa humanidad(1), siguen impunes. El juez Baltasar Garzón considera que hay más de 150.000 personas que permanecen enterradas en fosas comunes repartidas por toda la geografía española. Los olvidados y las olvidadas por el franquismo, no olvidan, por lo que sus tragedias, no pueden ser borradas de nuestra memoria, a pesar de que la historia oficial ha considerado que el pasado no debe ser removido. Su escudo protector ha sido la ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, a través de la cual se exoneraban todos los crímenes cometidos en España desde el 15 de diciembre de 1936 hasta el 15 de junio de 1977, lo que supuso el gran triunfo del franquismo, hasta el momento, evitando que fueran juzgados por crímenes contra la humanidad(2).

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

La Transición se ha construido sobre el olvido de los desaparecidos y de las desaparecidas. Los familiares fueron condenados al silencio durante el franquismo, mientras que durante la Transición, han sido abandonados y abandonadas por la mayoría de los políticos al ser dadas por buenas las condenas dictadas por los consejos de guerra franquistas(3). Dichas muertes han sido borradas de nuestra memoria al ser consideradas unas muertes pasadas que no afectan nuestro presente(4) porque no entran dentro del marco dominante de lo humano. En 2013, Naciones Unidas instó a España a investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, además de neutralizar la ley de Amnistía de 1977. Mientras, la ley de Memoria Histórica aprobada en diciembre de 2007, la cual contribuía a cerrar las heridas y a eliminar cualquier elemento de división entre los ciudadanos y las ciudadanas, ha sido “paralizada” por el Partido Popular.

“Donde germinan los silencios” es una exposición relacionada con la vida y la tierra, la misma que cubrió los cuerpos y que redime a quienes los cubrieron. Por otra parte nos habla de sanación, reparación y construcción de la memoria que pretendemos contribuya a cerrar heridas, a abrir políticas del perdón, a mantener viva la memoria y sobre todo a recordar. Aragón y el País Valenciano de donde proviene la asociación Pozos de Caudé y el lugar de nacimiento de la galería Coll Blanc, respectivamente, nos ofrecen la posibilidad con esta exposición, de restar protagonismo a la frontera de ambos territorios, la misma línea divisoria que tanto protagonismo tuvo durante la Guerra Civil, sinónimo del Frente de Aragón y de la Ofensiva de Levante, que culminó con la división de la zona republicana en dos partes y finalmente con la caída de Valencia.

Al mismo tiempo, los y las artistas, con sus respectivas obras van a proponernos a través de diferentes trabajos y lenguajes contemporáneos, un encuentro traumático a la vez que real, con la memoria invisibilizada y con el silencio, impuesto por la fuerza de las armas. La exposición dará inicio este viernes día 6 de mayo de 2016 a las doce del mediodía con la macroperformance Desafectos de Abel Azcona (Pamplona, 1988) a partir de la cual, el artista pretende llamar la atención sobre la ceguera de una sociedad que ha permanecido adormecida demasiado tiempo. Tanto durante la Guerra Civil española como en la época franquista, se asesinó a una cantidad brutal de personas, la mayoría de las cuales yacen en fosas comunes todavía sin identificar. Sus cuerpos fueron olvidados literal y metafóricamente porque al privarles de identidad, de liturgia, de duelo, se les condenó al olvido. Exiliados, fusilados, calumniados, deshonrados, mutilados, maltratados, heridos, muertos, enterrados.

Aquellos seres humanos sobreviven en el recuerdo pleno de su humanidad a través de parientes descendientes que el artista, en su labor de investigador, sirviéndose de las redes sociales y los recursos de internet, localiza y convoca para esta ceremonia performativa en que consiste Desafectos, la mayor macroperformance que se haya realizado hasta ahora de estas características y con este valor activista, que bien podría parecer de inspiración accionista de los años 70, pero no. Marie Pierre Guiennot (Dijon – Francia, 1970) interpreta, de una manera abstracta, el dolor y el sufrimiento inspirados en los testimonios de los habitantes de la zona de Teruel en sus dos obras Sólo habremos muerto si vosotros nos olvidáis, frase que está en la actualidad junto al monumento levantado en Pozos de Caudé donde fueron fusilados y fusiladas según diversas estimaciones, casi mil personas, y en El estruendo del silencio, trece piezas a través de las cuales homenajea a las trece mujeres fusiladas en Villarquemado y enterradas en los Pozos de Caudé, así como a las trece jóvenes fusiladas en Cella, una de ellas embarazada, enterradas en el cementerio de Albarracín. Alejandro Mañas (Castellón, 1985) recoge en sus dos trabajos el sufrimiento de los represaliados y de las represaliadas.

En Mi última noche, el artista rescata testimonios epistolares de despedidas llenas de sufrimiento ante el inminente fusilamiento, mientras que en Sonidos a la libertad recoge palabras de recuerdo, angustia e impotencia, las cuales surgen del recuerdo de las personas entrevistadas en la población de Cella. El colectivo Art al Quadrat formado por las hermanas Mónica y Gema del Rey Jordà (Sagunt, 1982), relatan la historia de seis mujeres reales en el video Jota de las olvidadas, mujeres que por otra parte sufrieron la represión franquista en carne propia y en cuyos lugares donde dicha violencia aconteció, es cantada, sacándolas del olvido y del silencio. Pepe Beas (Córdoba – Argentina, 1955) en la instalación De hijas y madres nos muestra el dolor de los vivos y el dolor de los muertos. El dolor de los padres, muertos en vida, ante el fusilamiento de los hijos e hijas.

Sus obras pretenden recuperar la memoria de los desaparecidos y de las desaparecidas, contando la historia no escrita y visibilizando la historia perseguida. La obra de todos estos artistas nos habla de resistencia. Sus obras no nos dejan indiferentes ante una realidad aterradora borrada por la dictadura, cuya historia fue reescrita con la intención de que se adecuase a la cosmogonía franquista. En ellas cobran protagonismo las mujeres republicanas, las grandes olvidadas por la represión franquista, víctimas de violaciones tumultuarias y de escarnios públicos en los que fueron rapadas y obligadas a beber aceite de ricino(5), lo cual les provocaba diarreas constantes, porque encarnaban la mujer no sumisa. Las violaciones en base al género fueron constantes durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista, siempre al amparo de la misoginia establecida por Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra del régimen quien ha pasado a la historia por ser uno de los impulsores de la segregación entre las madres rojas y sus hijos e hijas, con el objetivo de evitar que se “contagiaran” de su ideología.

Centro Social Teruel.

Donde germinan los silencios. Centro Social de Teruel.

Lamentablemente, todavía en la actualidad no hay ningún registro oficial documental sobre la represión franquista a las mujeres torturadas en base al género, pues fueron violadas, sometidas a abortos forzados, a descargas eléctricas en sus genitales y a los robos de sus bebés hasta bien entrados los años ochenta. Ellas han sido doblemente invisibilizadas: por ser mujeres y por ser rojas o compañeras de rojos, esposas de rojos o hijas de rojos. Y todavía, son las grandes olvidadas de la memoria histórica. Por otra parte esta exposición pretende recuperar la figura de los desaparecidos y desaparecidas, quienes se ha considerado, como dijo Videla, el dictador argentino, no tienen entidad: ni están muertos o muertas, ni están vivos o vivas(6).

España es la única democracia que no ha abierto ninguna comisión para esclarecer los horrores del franquismo. Nuestro país, en su momento, optó por el olvido. En la actualidad, es en Argentina donde se lleva a cabo la única querella contra el franquismo en base a la jurisdicción internacional y la única querella por la represión sufrida por las mujeres en base al género, desde marzo de este mismo año. Los represaliados y las represaliadas buscan justicia frente a la impunidad otorgada por la propia ley de Amnistía que otorgó perdón a los asesinos(7). Después de cuarenta años de la muerte del dictador Franco, es necesario visibilizar la memoria, la verdad y la justicia.

 

1 Este tipo de delitos según la legislación internacional siempre son perseguibles, independientemente del tiempo transcurrido. Lizundia, Fernando I.: El exterminio de la memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo, Editorial Catarata, Madrid, 2015, p. 99

2 Basterra, Mauricio: “Ley de Amnistía: cómo apuntalar los pilares de una dictadura”, Diagonal Saberes, 16 de octubre de 2012

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/ley-amnistia-como-apuntalar-pilares-dictadura.html 24-4-2016

3 Lizundia, Fernando I: Op. cit, p. 105

4 Butler, Judith: Marcos de guerra. Vidas lloradas, Ediciones Paidós, Madrid, 2009, p. 79

5 González Duro, Enrique: Las rapadas. El franquismo contra la mujer, Siglo XXI Editores, Madrid, 2012

6 Carlos, Carmen de: <La Pantera Rosa” Videla: “No están vivos ni muertos, estás desaparecidos”>, ABC Internacional, 18 de mayo de 2013

http://www.abc.es/internacional/20130518/abci-videla-vivos-muertos-desaparecidos-201305181314.html 24-4-2016

7 Martínez, Isabel: “Anna Mesutti: con las víctimas del franquismo no sirve borrón y cuenta nueva”, La Vanguardia, 29 de enero de 2015

http://www.lavanguardia.com/vida/20150129/54424032617/ana-messuti-victimas-franquismo.html 25-4-2016

Irene Ballester Buigues

Comisaria de la exposición

 

Combate cuerpo a cuerpo en Ultramar

Cul Kombat
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 4 al 6 de marzo y del 10 al 13 de marzo de 2016, a las 20.00h

Cul Kombat habla del género, de los cuerpos y de los sexos. Una auténtica declaración de intenciones en el que la compañía Patrícia Pardo nos presenta un trabajo donde el humor consigue cuestionar la falta de derechos sobre el cuerpo, sobre lo físico, sobre el individuo (derechos sexuales, reproductivos, de información, de autocontrol, de libre circulación …) en un mundo globalizado basado en la desigualdad.

“La publicidad del sistema heteropatriarcal y la propaganda de los gobiernos humanizan la idea del ciudadano y parecen salvaguardar la idea de humanos libres y cuidados. Pero el proceso publicitario, las leyes de los gobiernos y la tradición patriarcal cosifican, maltratan, violentan y controlan el cuerpo del ciudadano, especialmente de la ciudadana”, explica Patricia Pardo. Después de un año intenso de gira nacional e internacional (Hungría, Portugal, México, Islandia…) con la obra El fandango de Marx, estrenado en octubre 2014, Patricia nos acerca un nuevo trabajo donde el clown y el circo-metáfora son de nuevo protagonistas.

Cartel promocional de 'Cul Kombat'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Cartel promocional de ‘Cul Kombat’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

La Compañía de Teatro y Circo Patrícia Pardo nace en 2007 y asume el nombre de su directora, dramaturga e intérprete. Sus creaciones siempre desarrollan un trabajo de investigación sobre la coexistencia entre la expresión circense convencional, la existente, y el lenguaje escénico contemporáneo.

Desde la Sala Ultramar, recuerdan además que, en este caso, Cul Kombat cuenta con una autoría doble: “Patrícia Pardo y Guadalupe Sáez, de Lupa Companyia de Teatre, han escrito conjuntamente el texto de esta pieza más que necesaria, que además cuenta en escena con Eva Zapico, otra creadora sobredamente conocida.”

Cul Kombat podrá verse durante dos semanas coincidiendo con la semana de la mujer, del 4 al 6 de marzo a las 20.00 horas y del 10 al 13 de marzo a la misma hora.  Además, la compañía realizará una función extra para institutos el día 11 de marzo a las 10.00 horas.

Escena de Cul Kombat, de Patricia Pardo cía.

Escena de Cul Kombat. Sala Ultramar de Valencia.

 

María Ruido y la visibilidad de lo invisible

La pantalla en conflicto, de María Ruido
Comisaria: Johanna Caplliure
Galería Rosa Santos
Inauguración: jueves 21 de enero, a las 20.00h
Hasta el 11 de marzo de 2016

La pantalla en conflicto es el campo de lucha donde emergen las relaciones de tensión entre la narración y las formas de escritura, la visualidad de la violencia, la visibilidad de lo invisible. En ella se estructura el espacio psíquico de pertenencia y el lugar físico de la deslocalización o la fragmentación territorial en el lugar del Otro. Puesto que la precariedad de la vida, los migrados, el terror y la urgencia de la política imponen la producción de un imaginario fílmico compartido.

El trabajo de María Ruido indaga sobre la producción material y simbólica de las imágenes en el entrecruzamiento de la Historia, la memoria y las escrituras migrantes incidiendo en la construcción de las subjetividades, el trabajo y el poder sobre/de los cuerpos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La exposición La pantalla en conflicto (L’écran en conflict) circula en torno a la proyección de las siguientes películas de la autora: ‘La memoria interior’ (2002), ‘Tiempo Real’ (2003), ‘Ficciones anfibias’ (2005), ‘Zona franca’ (2009), ‘Le rêve est fini’ (2014) y ‘L’oeil impératif’ (2015).

Artista visual, investigadora y productora cultural, desde 1998, María Ruido desarrolla proyectos interdisciplinares sobre los imaginarios del trabajo en el capitalismo postfordista y sobre la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia. Vive en Madrid y Barcelona, donde es profesora en la Universidad de Barcelona, y está implicada en diversos estudios sobre las políticas de la representación y sus relaciones contextuales.

El día 13 de febrero se visionará ‘L’oeil impératif’ en una presentación pública junto a María Ruido en el contexto del ciclo ‘Cine por venir’ en el IVAM.  A partir de este día se añadirá al resto de películas proyectadas en la galería.

María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.