El arte y el poder en las ideas

Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba
Sala Parpalló del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2017

El cartel cubano mantuvo las distancias con la etapa sombría del realismo socialista y la influencia nociva del triunfalismo panfletario de la propaganda revolucionaria. Desde una conceptualización creativa que marcó una insuperable diversidad estética y definió una personalidad única en el contexto contemporáneo, supo acompañar cada episodio y acontecimiento político, histórico y cultural del incipiente proceso que definió la Cuba posterior a 1959. De modo que esta cartelística se convirtió en una mediadora atípica en las relaciones entre el nuevo poder y la propaganda.

Ciertamente no fue una relación idílica. No estuvo ajena a censuras, ni al voluntarismo ideológico que invadió la institucionalidad. Pero lo que realmente le otorgó una dimensión internacional y un protagonismo sin precedentes, fue un lenguaje nacido de la síntesis de recursos expresivos bajo los designios del pop art, el arte óptico, el art noveau y todas las reformulaciones artísticas que se asimilaban en la isla y se cubanizaban al mismo tiempo, mientras desarrollaba una iconografía y un simbolismo sin apego alguno al cartel comercial.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) abre, al parecer, una nueva etapa de «redescubrimiento» museístico al dejar inaugurada esta amplia muestra que agrupa no solo la vanguardia del diseño gráfico cubano que tuvo el mayor exponente en el cartel de cine -conocido por anteriores muestra exhibidas en este recinto-, sino en todo el escenario político y propagandístico en un período de tres décadas enmarcadas entre 1959 y 1989, año que marca la caída del muro y el impás de una crisis material que se extiende hasta el presente.

La exposición comprende un recorrido visual por la gráfica de los primeros 30 años de la revolución cubana. El poder de la propaganda del régimen naciente jugó un papel fundamental en los mensajes destinados a crear una conciencia colectiva sobre el ejercicio de la soberanía e identidad nacional. Un remix de carteles representativos de la época, diseñados por los principales exponentes de la gráfica cubana. La ausencia de mujeres diseñadoras es un denominador común en este período. Pocas oportunidades tuvieron las creadoras para dejar su impronta en la nueva cartelística cubana que nacía con fuerza renovadora del lenguaje visual imperante. ¿Casualidad? «No hay motivos aparentes», según explicaba la comisaria de la exposición, Moraima Clavijo, «solo es un hecho constatable que a fecha de hoy, sigue siendo un tema a revisar».

En la etapa que comprende la muestra, la producción de carteles fue inmensa. Los contenidos propagandísticos a divulgar, eran los logros de la revolución repletos de metáforas visuales. El juego de imágenes, los héroes de la revolución, las efemérides, la contienda de la caña de azúcar, la campaña de alfabetización, las organizaciones de masas, la pesca y los actos culturales eran los temas recurrentes a tratar en la gráfica naciente.  Carteles cargados de color con influencias del pop art norteamericano, el realismo socialista, el art deco o influencias tan dispares como la gráfica polaca.

Un cartel que nace de la necesidad, aunque la actividad creativa era desbordante, faltaba todo lo demás. Se contaba con pocos recursos para desarrollar los diseños y trabajaban con medios precarios. De ahí su virtud, un nuevo sello marcaba la identidad del cartel cubano, limitados medios técnicos y la fuerza visual de las ideas, imperaba en los diseños.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

El movimiento cultural de los primeros años de la revolución cubana marcó un inédito rumbo en la cinematografía. La producción era insaciable, películas filmadas en Cuba y gestionadas desde el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica), necesitaban transmitir un mensaje acorde con los nuevos tiempos. Temas recurrentes como pasajes de la revolución, los héroes de la patria, la cultura con influencias de la Unión Soviética y el bloque socialista del este eran las historias contadas bajo el prisma revolucionario. Un cine cubano que expresaba las realidades protagonizado por la sociedad del momento, la experiencia de la revolución y sus hechos trascendentales. En este contexto se desarrolla una gráfica muy visual, con motivos aparentemente simples donde la idea prevalecía en el resultado final.

Muchos creadores conforman la escuela cubana del cartel, entre los que destacan Rafael Morante, Julio Eloy, Alfredo Rosgaaart, Eduardo Muñoz Bach (de origen Valenciano), René Azcuy o Antonio Pérez NIKO, algunos en activo a fecha de hoy. Un movimiento renovador marcado por una época, que supieron adaptarse al contexto internacional para crear la identidad de la gráfica cubana que prevalece hoy día. Estos y muchos otros diseñadores y artistas trabajaron sin descanso durante más de una década, creando una ingente producción con la que conseguirán además de informar de la ajetreada vida cultural del momento, elevar el cartel publicitario a la categoría de obra de arte.

Según palabras de la comisaria Moraima Clavijo, el objetivo principal de la exposición ‘Cartell Cubà 1959-1989. Crònica gràfica de la història recent de Cuba’ «es el de dar a conocer la importancia de la producción gráfica cubana y la efervescencia creativa de la segunda mitad del siglo XX en un campo como el de las artes gráficas, convertidas (con el cartel propagandístico a la cabeza) en vehículo de expresión de las complejas vicisitudes sociales de la etapa inmediatamente posterior al triunfo revolucionario».

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Con esta muestra el MuVIM realiza su particular aportación al conocimiento del arte y los artistas latinoamericanos y la inclusión de los mismos en los circuitos nacionales y locales, estrechando relaciones y creando sinergias con centros internacionales. La muestra forma parte de un proyecto expositivo mayor que bajo el título de ‘Poder y Propaganda’ alberga además la muestra ‘Les imatges del poder’ que inaugurará el museo el próximo día 29 de junio.

Inmersos en plena Revolución tecnológica digital, nos encontramos en una época dominada por un lado por la licuada actualidad política y la supuesta alteración de las estructuras del poder, y por otro por el bombardeo iconográfico y la continua aparición de nuevos o renovados códigos visuales, aparentemente, cada vez más simplificados. Resulta de especial relevancia en este contexto plantear una reflexión como la que aborda el MuVIM con esta propuesta.

El ciclo ‘Poder y Propaganda’ lo conforman dos exposiciones de tesis que investigan, reflexionan y dan algunas pistas sobre cómo se construye -y se ha construido históricamente- la imagen del poder, poniendo de manifiesto la potencia propagandística, expresiva y comunicativa de la imagen artística, y su maleabilidad al servicio de las exigencias del poder (centralizado, absolutista, o democrático, horizontal y “enredado”), siempre atento a los gustos y tendencias del momento.

La muestra se divide en cuatro grandes bloques (‘El cartel político’, ‘El cartel cultural’, ‘El cartel de cine’ y ‘El cartel institucional’) que abordan las similitudes y discordancias en el desarrollo del arte del cartel y su devenir estético según el carácter de su ámbito de actuación y el tipo de organismo emisor que realizaba el encargo.

Las obras expuestas, 57 carteles originales de la época, realizados en serigrafía y una selección de fotografías que ilustran el paisaje urbano cubano con algunas de sus vallas más representativas, forman parte de los fondos del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (26 carteles), y de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (31 carteles).

Además, el MuVIM ha enriquecido la muestra incorporando parte de su recién adquirida colección de 14 carteles cubanos que, a partir de octubre, conformarán (junto con una serie de paneles divulgativos y otros elementos) la versión itinerante de esta exposición. Una apuesta del MUVIM por dotar de fondos al museo como una experiencia inicial que pretende ser de largo recorrido.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Los diseñadores cubanos y el arte del cartel

Tres son las características que comparten todas las obras que se integran en esta muestra: su falta de finalidad comercial, hecho que los sitúa en el ámbito de la propaganda institucional, su gran calidad artística, y su carácter innovador representativo de una estética y lenguaje propios cultivados y llevados a su máxima expresión a lo largo de este particular período.

El nuevo régimen surgido de la Revolución vio en la democratización cultural una de sus principales estrategias de acción para el desarrollo del nuevo orden social. Proliferan en esta época políticas culturales orientadas a corregir desigualdades ilustrando a las masas, y a preservar y construir la nueva identidad cultural cubana.

En la propaganda, a través de soportes tradicionalmente publicitarios y de la mano de una generación de artistas y diseñadores locales, el régimen cubano encuentra una excelente vía de comunicación directa con el pueblo que se convertirá además en un fecundo campo de experimentación artística que sentará las bases para la aparición y el desarrollo de un lenguaje y un estilo propios que elevarán el cartel a la categoría de obra de arte.

La vida cultural y el cine como campo de experimentación

En la efervescencia creativa cubana del arte del cartel tendrán un papel decisivo una serie de instituciones oficiales, fundadas tras la victoria revolucionaria, para la promoción cultural en el país. El cine, con la aparición en 1959 del ICAIC – Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico, se convierte en el principal campo de experimentación artística y en la vía para el desarrollo de un diseño gráfico caribeño de nuevo signo.

Destacan en este ámbito los carteles reinterpretados a la manera cubana de películas importadas (japonesas, checas, soviéticas, francesas, italianas, rumanas, alemanas, polacas, búlgaras, coreanas, etc). Esa libertad de reinterpretar, por artistas cubanos, la publicidad de estas películas se revela como uno de los factores cruciales para la expansión de este particular universo gráfico y del ocio cinematográfico.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición. Imagen cortesía del MuVIM.

Propaganda con influencias artísticas

Los creadores del momento, que ya habían formulado las directrices de la emergente estética cubana vinculada al ámbito cultural, supieron aprovechar estas experiencias, reconvertir soportes y códigos propios del lenguaje publicitario de tintes capitalistas, superar la herencia del realismo socialista y crear una gráfica política de nuevo sello al servicio de la revolución.

Los carteles de esta sección son una buena muestra de cómo las soluciones estéticas se despegan de la rigidez socialista inicial para jugar con las posibilidades expresivas del color, el uso de recursos propios de tendencias pictóricas como el art nouveau, la abstracción geométrica, el pop art o el informalismo y la potencia comunicativa del diseño puramente tipográfico.

La ciudad y el paisaje urbano

Otra de las características más sobresalientes del diseño gráfico cubano de estas décadas es su importante proyección urbana. Más allá de la intencionalidad del mensaje que se quería divulgar, y del valor creativo de la pieza en sí, tanto el cartel como la valla van a convertirse en elementos absolutamente representativos, icónicos, del paisaje urbano cubano. En la exposición se muestra una serie de fotografías y reproducciones de los ejemplos más significativos de este período. Su carácter efímero, su constante renovación y su valor creativo, convierten a estos soportes en huellas documentales, testigos directos de la historia gráfica, política y social de la isla y en verdaderas obras de arte.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Vista de la exposición sobre el cartel cubano. Imagen cortesía del MuVIM.

Arístides Rosell

Un retrato de la lealtad: ‘Últimos días en La Habana’

‘Últimos días en La Habana’, de Fernando Pérez
Estreno en España: 7 de abril de 2017
Cines Babel
Vicente Sancho Tello 10, Valencia

Tras su laureada presencia en la XXXVIII edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la reciente Biznaga de Oro a la mejor película iberoamericana en el XX Festival de Málaga, ‘Últimos días en La Habana’, bajo la dirección del realizador cubano Fernando Pérez, incoa su periplo por las salas españolas con la pretensión de diseminar la caleidoscópica radiografía de un particular microcosmos habanero, en el que confluyen algunos de los consabidos grandes temas de la idiosincrasia cubana.

Polarizada a través del pulso consuetudinario de sus dos personajes protagónicos -Miguel (Patricio Wood) y Diego (Jorge Martínez)-, la senda que rubrican el joven guionista Abel Rodríguez y el propio Fernando Pérez escenifica los vericuetos y singularidades de la amistad de dos individuos perfilados por sus lacerantes desdichas, cuyas respectivas naturalezas antagónicas, en lugar de alimentar el abismo que distancia sus inquietudes, solidifican un afecto mutuo edificado por un ignoto pasado común transmutado en lealtad.

'Últimos días en La Habana'. MAKMA

Habita en ‘Últimos días en La Habana’ una omnipresente relación con el epílogo, que transita desde la razón cronológica del título hasta la turbada espera que reporte forma a los desenlaces respectivos de sus protagonistas. Si Patricio Wood encarna a un ser infausto, gobernado por la contención y el laconismo, Jorge Martínez procura dotar a su encamado estoicismo un hálito último de mundano  deseo, amparado por el maquillaje de la extroversión y la emotividad del recuerdo; y es la memoria la que solidifica el vínculo, por necesidad, entre Miguel y Patricio, entre el contumaz anhelo de la huida y la resignada expectativa de la muerte.

De este modo, “’Últimos días en La Habana’ trata de ser un filme sobre la amistad, sobre el derecho de cada individuo a expresarse a su manera: un filme sobre la diversidad”, tal y como ha sentenciado Fernando Pérez durante el cálido y honesto encuentro mantenido con el público durante el estreno de la cinta en los Cines Babel de Valencia.

Con una cierta e ineludible previsibilidad, a través de esta heterogénea relación umbilical entre Miguel y Diego, Fernando Pérez merodea algunos de los acostumbrados y recurrentes asuntos que han sido abordados -con notorios resultados en numerosos casos- por la filmografía cubana de las últimas décadas, como son la diáspora y el exilio, la homosexualidad y la prostitución masculina y, en menor medida, la enfermedad del SIDA.

'Últimos días en La Habana'. MAKMA

Películas como ‘El súper’ -de León Ichaso, Orlando Jiménez Leal y Manuel Arce-, ‘Una noche’ -de Lucy Mulloy-, ‘Habana Blues’ -de Benito Zambrano-, ‘La ciudad perdida’ -de Andy García- o ‘Regreso a Ítaca’ -de Laurent Cantet-, han diseminado, con acento local e internacional, el apesadumbrado y espectral poso del éxodo cubano, mediante ejemplo de aspiración, huida y revistación nostálgica.

‘Conducta Impropia’ -de Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal-, ‘La Partida’ -Antonio Hens-, ‘Viva’ -de Paddy Breathnach- o ‘Fátima o el parque de la fraternidad’ -de Jorge Perugorría-, han retratado, documental o ficcionalmente, el uliginoso y habanero territorio nocturno de la homosexualidad, con el diástole de la marginalidad, el oprobio político y el lupanar masculino como metodología superviviente.

Por su parte, ‘El acompañante’ -de Pavel Giroud- y ‘Boleto al paraíso’ -de Gerardo Chijona- han sido los filmes que con más lúcida precisión y especificidad han volcado su evolución argumental sobre la enfermedad del SIDA, mediante el acerbo retrato del Sanatorio de los Cocos, ignominioso ejemplo de la política de reclusión y control implementada por el totalitarismo castrista.

'Últimos días en La Habana'. MAKMA

E instituidas con referencia propia, por razones de compendio temático y fulgor internacional, ‘Fresa y Chocolate’ -de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío- y ‘Antes que anochezca’ -de Julian Schnabel-, enarboladas a partir de las figuras de Roger Salas (consecuencia e inspiración literaria) y Reinaldo Arenas (gestada a partir de su imprescindible y homónimo legado autobiográfico).

De este modo, ‘Últimos días en La Habana’ no se resiste a elevar su testimonio sin la inclusión de estos elementos que aún palpitan en la memoria colectiva y en la educación cinematográfica de la isla, aderezado con el heteróclito folclorismo de los solares y cuarterías -populares corralas de vecinos de una Habana en ruinas- y procurando al espectador la sensación de encontrarse ante un reconocible canto radiográfico del temperamento capitalino cubano, cuyos personajes secundarios y elementos terciarios no hacen sino reforzar la impresión de pleonasmo, oxigenado, eso sí, por la amarga e introspecitva circunspección de la benevolencia que se encarama, nocturna y silente, sobre los piadosos hombros de Miguel, convertido, a la postre, en una excepcionalidad por la que ‘Últimos días en La Habana’ se justifica y cobra sentido último, consolidando a Fernado Pérez como unos de los imprescindibles cronistas de la capital cubana que -como lo procura su compatriota, el escritor Leonardo Padura- construyen un relato de conceptos universales a partir del ceñido cinto de la inmediatez habanera.

'Últimos días en La Habana'. MAKMA

Jose Ramón Alarcón

 

Retrato de una mujer libre

Como arena entre tus dedos
Gadea Fitera
La Esfera de los Libros

Algunas personas tienen vidas tan intensas y extraordinarias que desafían las leyes de la verosimilitud. Vidas tan increíbles que parecen fruto de los delirios de un guionista trastornado por los excesos de las drogas y el alcohol. Es el caso de Margarita Ruiz de Lihory, aristócrata valenciana que, a principios del pasado siglo y con sólo 20 años de edad, abandonó a su marido, dejo a sus cuatro hijos al cuidado de su madre y  emprendió una aventura  insólita para una mujer de su época.

Gadea Fitera, autora del blog ‘Diario de una madre inexperta’ que publica El Mundo digital, fabula su historia en ‘Como arena entre tus dedos’ (La Esfera de los Libros). Un relato que plasma las múltiples facetas de esta mujer fuera de serie, la primera periodista con corresponsalía extranjera propia, agente doble, pintora, abogada y amante de grandes hombres de su tiempo, como Miguel Primo de Rivera o Henry Ford entre otros muchos. Además del título de baronesa de Alcahalí, que usurpó a su hermana mayor, acumuló otros varios títulos nobiliarios de abolengo.

Portada del libro 'como arena entre tus dedos', de Gadea Fitera.

Portada del libro ‘como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“Conocí la apasionante figura de Margarita de forma casual durante una conversación con una de mis tías y quedé fascinada”, dice Fitera. “A medida que me informaba sobre su vida iba quedando más atrapada por la personalidad de esta mujer arrolladora, egocéntrica, narcisista, superdotada, ante todo un espíritu libre”.

Fitera se documentó a fondo en las hemerotecas de ABC y Las Provincias centrándose en el periodo 1920-1954 en el que trascurre la historia. A lo largo de los dos años que ha dedicado a escribirla afronta con valentía el reto de dar vida a un personaje que, de haber sido totalmente imaginario, la haría sospechosa de impostura y exageración. Porque la vida de Margarita Ruiz de Lihory es un conjunto de avatares que supera la más febril fantasía. “Fue una de esas personas que puede caer muy bien o resultar insoportable”, comenta. “Yo quería que los lectores empatizaran con ella, que al llegar al final del libro comprendieran sus motivaciones”.

Coleccionista de reliquias

Para lograr ese objetivo, Fitera combina el relato en presente y en primera persona con la voz de un narrador imparcial que rememora las peripecias de Margarita por Marruecos, México, Cuba, Estados Unidos y París hasta su regreso a España, donde residió sus últimos años a caballo de sus residencias en Madrid, Barcelona y Albacete. Fue en esa etapa cuando un macabro suceso eclipsó su brillante trayectoria para convertirla en carnaza del populacho y llevarla incluso a la cárcel, aunque por pocos días. Uno de sus familiares denunció que había amputado la mano del cadáver de su hija pequeña, Margot.

“El semanario El Caso dio noticia del suceso que suscitó un aluvión de críticas y rumores”, comenta Fitera. “Se decía de ella que oficiaba misas negras, que daba amparo a nazis, incluso que mantenía contactos con alienígenas del planeta Humo. Todo ello especulaciones sin sentido. Lo que sí es cierto es que Margarita tenía gran afición a conservar reliquias, desde el bisturí con el que habían operado a uno de sus hijos, a los órganos de sus mascotas que ella misma extirpaba y guardaba en formol tras su muerte”.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Como Fitera relata en las primeras líneas de su novela, fue en Marruecos donde se inició en los rituales funerarios de los yezidíes, una secta islamista que acostumbra a mutilar a sus difuntos.  Siendo católica devota combinaba su fe religiosa con las creencias esotéricas muy en boga en su época. La familia Bassols de su último esposo, mucho más joven que ella, era propietaria de la mayor biblioteca espiritista de Cataluña de la época. Mundana y cosmopolita y a la vez animada por un intenso afán espiritual que la impulsaba a buscar algo más allá de los límites de la realidad.

Entre claros y oscuros, gozos y tormentos, Fitera traza una retrato de un mujer libre, adelantada a su tiempo. “Es cierto que la situación de la mujer es hoy mejor que a principios del XX, pero creo que estos últimos años se ha producido una involución. Si una mujer abandona a sus hijos  recibe muchas más críticas y rechazo que si lo hace un hombre”.

‘Como arena entre tus dedos’ es la primera novela que publica, pero no la primera que escribe. Con ‘La sombra de un desconocido’ quedó finalista de los Premios Planeta. Ahora piensa ya en su próxima obra ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Bel Carrasco

Ana Peñas gana el Catálogo Iberoamérica Ilustra

Ana Peñas Chumillas, ganadora de la VII edición del Catálogo Iberoamérica Ilustra
El premio se entregará el 29 de noviembre de 2016 en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

La ilustradora valenciana Ana Peñas Chumillas es la ganadora de la séptima edición del Catálogo Iberoamérica Ilustra, que estará integrado por las obras de 34 ilustradores iberoamericanos que fueron seleccionados de entre más de 950 participantes. La entrega del premio del ganador del Catálogo se llevará a cabo el próximo 29 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Este Catálogo es convocado desde el 2010 por Fundación SM, El Ilustradero y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Reúne tanto a ilustradores consagrados como a jóvenes talentos y da como resultado una publicación que busca servir como objeto de referencia y consulta para el medio editorial, así como una exposición itinerante que busca difundir la obra de los profesionales de la ilustración a nivel Iberoamérica y contribuir con el desarrollo cultural del mundo de habla hispana y portuguesa.

Cartel del VII Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Cartel del VII Catálogo Iberoamérica Ilustra.

El jurado estuvo integrado por: Andrea Fuentes (México), Mauricio Gómez Morin (México), Jorge Alderete (Argentina-México), Mónica Bergna (México-Venezuela) y Silvia Lanteri (Argentina). La selección final que conformará el VII Catálogo Iberoamérica Ilustra consta del trabajo de 34 ilustradores, de una participación total de más de 950 ilustradores provenientes de 20 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

El jurado decidió darle el premio por unanimidad a Ana Peñas Chumillas por considerar que “sus ilustraciones muestran una aguda, original, fresca y poco complaciente mirada sobre su entorno. Cabe destacar su impecable técnica, acertada paleta, fino humor y entrañables personajes”.

Como ganadora del primer lugar, Ana Peñas recibirá un premio de 5.000 dólares, será la diseñadora de la portada del Catálogo y de la nueva convocatoria, además tendrá un espacio destacado en la muestra que se exhibirá en la FIL de Guadalajara del 26 de noviembre al 4 de diciembre del presente año. Además de la ganadora, el jurado decidió otorgar tres menciones especiales, por la calidad de su trabajo, a los ilustradores: Ana Bustelo García (España), Hernán Paredes Sánchez (México) y Mariana Ruiz Johnson (Argentina). En esta edición del Catálogo quedaron representados ilustradores de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, España, México, Portugal y Venezuela.

Ana Peña Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ana Peña Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ana Peñas Chumillas nació en Valencia, en 1987, ha estudiado Bellas Artes en Valencia y Diseño Industrial, carrera que cursó entre Valencia, Italia y Holanda. Durante sus estudios de Bellas Artes, se formó también en ilustración, en el Espai Francesa Bonneimason (Barcelona) con el ilustrador Ignasi Blanch.

Sus ilustraciones se mueven entre la consciencia del poder de la imagen como transmisora de mensajes y la convicción del necesario diálogo que aquella debe propiciar con su receptor. La deformación de la realidad se convierte en un vehículo para criticar o reflexionar sobre cuestiones como la memoria colectiva, las contradicciones de nuestra sociedad y la relación entre las personas y los lugares que habitan.

Ilustración de Ana Peñas Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ilustración de Ana Peñas Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Las ‘mamás belgas’ conquistan el mundo

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens
Diputación de Valencia y Ayuntamiento de Ontinyent

De Ontinyent a Bruselas, de Belgrado a l’Alfàs del Pi. La odisea de las mamás belgas, el grupo de mujeres judías que trabajaron de enfermeras en España durante la guerra civil,  ha interesado y conmovido a los habitantes de los cuatro puntos cardinales. El documental Les mamàs belgues, realizado por Sven Tuytens que relata por primera vez su odisea, se verá también en otros festivales internacionales como el Ekurhuleni International de Sudáfrica. El Centro Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York y otras instituciones culturales se han interesado por él y, gracias a la intervención del hispanista Paul Preston, se proyectará  en Londres, en la London School of Economics, el próximo diciembre.

Todo empezó por una foto. Una imagen que representa a un grupo de mujeres en cuyos semblantes se trasluce cierta expresión de alivio. Fue captada en Barcelona, en 1937, y la mayoría de ellas eran judías que llegaron a España por medio de los sindicatos belgas huyendo de las primeras persecuciones nazis y que realizaron una gran labor como enfermeras en el Hospital Militar Internacional de Ontinyent.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Más de 80 años después un documental relata la odisea de estas mujeres atrapadas entre dos guerras y marcadas por la tragedia, pues muchas acabaron en campos de exterminio nazis. Les Mamàs Belgues es un proyecto de Sven Tuytens, corresponsal de la Radiotelevisión belga en España desde hace seis años que ha contado con el apoyo económico del Área de Igualdad de la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Ontinyent  y el asesoramiento del profesor de Didáctica Joan Torró.

“La idea del documental surgió de la foto de esas mujeres que encontré en el Centro de Estudios de la Segunda Guerra Mundial de Bruselas dirigido por Rudi Van Doorslaer”, dice Tuytens. “En los años ochenta el director de dicho centro escribió un artículo sobre ellas, y pensé que sería muy interesante conocer a fondo su historia. Los episodios de esa época están casi siempre protagonizados por hombres, los combatientes y brigadistas”.

Cartel de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Cartel de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Debido al largo tiempo transcurrido, la idea podría haber acabado en agua de borrajas, pero la buena estrella condujo el proyecto a buen puerto. Fascinado por la historia, Jorge Rodríguez, exalcalde de Ontinyent y presidente de la Diputación, apostó por financiar el filme y los franciscanos que ocupan el vetusto edificio que fue Hospital Militar no pusieron ninguna pega para que se convirtiera por unos días en plató de rodaje. “Me dijeron que no nos dejarían rodar porque la guerra les traía malos recuerdos, pero los padres franciscanos me recibieron con los brazos abiertos y nos dieron todas las facilidades, tal vez por ser un interlocutor extranjero, alguien neutral”, comenta  Tuytens.

La centenaria Rosariet

La aportación del profesor JoanTorró que conocía a fondo la historia por ser natural de Ontinyent fue fundamental. A través de él se conectó con Rosariet, una anciana de 96 años que siendo muy joven trató a las Mamás belgas, como las llamaban cariñosamente los habitantes del pueblo. “Su testimonio es el hilo conductor del argumento, un elemento esencial”, indica Tuytens.

Con un presupuesto de 50.000 euros, el documental se rodó en noviembre de 2015 a lo largo de una semana por la productora valenciana Primera plana. Dura 26 minutos y se ha doblado a varios idiomas: castellano, valenciano con subtítulos en inglés, francés y neerlandés. Incluye imágenes inéditas cedidas por la Filmoteca valenciana como las que captan la llegada a la ciudad de 16 ambulancias donadas por Bélgica a principios de la guerra civil.

Fotograma del documental 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotograma del documental ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Además de las belgas, trabajaron en el Hospital Militar mujeres procedentes de Holanda, Argentina, Cuba y países del este de Europa como Polonia, Rumanía y Hungría que empezaban a sufrir el efecto de los progroms antisemitas alentados por el nazismo. Muchas carecían de conocimientos de medicina pero eso no les impidió realizar una inestimable labor. Resistieron el avance franquista y un par de semanas antes del fin de la contienda partieron a Argelia francesa y desde allí regresaron a Europa. Unas se sumaron a la Resistencia y otras acabaron en los campos de exterminio entre ellas una que había sido madre durante su estancia en Ontinyent; con ella también murió su hijo de cuatro años, nacido en tierras valencianas.

Las mamás belgas. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las mamás belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Bel Carrasco

«Trato de escribir con la mayor independencia posible»

Entrevista con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 Leonardo Padura, a propósito de su reciente participación en la XXIX Semana Negra de Gijón

Portando frescos los vestigios de su galardón como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el escritor cubano Leonardo Padura ha procedido con su natural y habitual visita al festival noir por excelencia, rubricando una de las ediciones de mayor calado programático en las casi tres décadas de trayectoria de la Semana Negra de Gijón.

Padura, quien afirma que el premio ha tenido “a nivel oficial muy poca repercusión” en su país, admite que “ha sido una gratificación a muchos años de trabajo y también un reconocimiento a la cultura y literatura cubanas”. Durante la clausura del festival se ha exhibido en primicia el documental ‘Vivir y escribir en La Habana’, dirigido por su esposa, Lucía López Coll, que retrata al escritor transitando por el callejero de Mantilla, en el extrarradio sur-habanero, mientras fuma café y se desgrana parte del acervo que particulariza la saga de su heterodoxo policía Mario Conde.

En un encuentro con los medios, Leonardo Padura insiste en que “no soy economista, ni sociólogo, ni politólogo. Soy un escritor que vive, observa y escribe sobre una realidad desde una perspectiva más íntima y afectiva que sociológica o política”, aunque no evita las ineludibles referencias a los últimos acontecimientos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos. De hecho, anuncia que “estoy escribiendo una novela, ‘El último despertar’, en la que recupero a mi personaje, Mario Conde. Despierta el 17 de diciembre de 2014, día en que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Mario se levanta temprano con una de sus resacas habituales y tiene el presentimiento de que ese día va a pasar algo”. Un suceso que “no sabemos cómo va a evolucionar, ya que quedan muchas cosas pendientes, más allá de las cuestiones diplomáticas. Falta el restablecimiento de una serie de puentes que se rompieron durante cincuenta años, principalmente a nivel económico”.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Conversando sobre Mario Conde y acerca de un país que “ha visto quebrada su homogeneidad” desde los años del período especial, en la yerma década de los 90′, en la que, desde entonces, su personaje “recorre La Habana tratando de dar testimonio” -“me interesa la crónica de la realidad cubana contemporánea”, aunque con un “extraño sentimiento de no reconocer, de pertenecer cada vez menos”-, Leonardo Padura responde a algunas cuestiones para Makma acerca del universo literario, periodístico y social emparentados con su devenir biográfico.

En las últimas cuatro décadas su país ha transitado de la generación del marielito, del ostracismo de Reinaldo Arenas, por ejemplo, a una generación ulterior -de la que usted es uno de sus más ínclitos exponentes- que ha permanecido en Cuba y ha ofrecido un testimonio singular de la isla a través de la obra literaria. Sin embargo, ¿existe un poso evidente de tal metamorfosis entre los lectores cubanos, teniendo en cuenta los problemas de distribución de ejemplares en el país?

Creo que sí existe una metamorfosis en el lector porque existe una metamorfosis en el consumo de la cultura. Este es un tema muy complejo porque es muy abarcador. No podemos entender lo que está pasando con los lectores si no entendemos qué está pasando con los consumidores de cine y televisión, que son los medios más influyentes. En Cuba existen diferentes maneras de acceder a los consumos audiovisuales. Existen vías alternativas que reciben programación fundamentalmente de canales de Miami. Otra vía se llama el paquete, personas que reúnen toda una enorme cantidad de información y programación y la distribuyen en discos duros para descargar en las computadoras de los usuarios, a diferentes costes. Los que quieren estar al día pueden tener acceso. Hay una diversidad que antes no existía. El acceso a internet sigue siendo muy limitado, pero mucho más posible que hace cinco años.

Con respecto a la literatura, es un poco más complicado. Igualmente existen vías digitales, como por ejemplo ‘Campaña por la literatura inteligente’, desarrollada por un muchacho cubano, quien desde hace años sube a una gran lista de correo electrónico toda la literatura digital que recibe; de hecho, ahora mismo estoy leyendo una vieja novela de Tom Wolfe por esa vía. El libro físico tiene el gran problema de que no se importan libros en Cuba. El Grupo Planeta en México ha obtenido un permiso para importar fondos que allá no se distribuyen para venderlos en Cuba. Pero la producción de libros internos está deprimida y con los problemas económicos actuales se va a deprimir un poco más. Tan solo se publica el 40% de los libros previstos y ello genera una gran carencia de posibilidades de lectura, lamentablemente, en el país de lengua española donde se creó una gran y mayor masa de lectores potenciales. Hay libros que circulan poco o mal. De mi novela ‘Herejes’ se hicieron 4.000 ejemplares y se distribuyeron 2.000. Sin embargo, en la pasada Feria del Libro de La Habana se hizo una edición cubana de ‘1984’ (el más maldito de los títulos en Cuba) y se presentó, convirtiéndose en el libro suceso de la feria.

¿Qué le parece que su Mario Conde circule generosamente por las mesas del Café Versailles de Miami, durante décadas epicentro de la emigración cubana anticastrista en Litte Havana?

Mira, lo de Miami me ha sorprendido muy gratamente. Siempre tuve la impresión de que Miami era una ciudad poco lectora. Estamos hablando específicamente de la comunidad cubana. En los últimos años he tenido dos o tres presentaciones en su feria del libro muy satisfactorias. En el documental que presentamos acá (‘Vivir y escribir en La Habana’), que hizo mi esposa Lucia López Coll, que tiene que ver con la serie de Mario Conde, se exhibió en el Centro Cultural Español de Miami y hubo personas que lo vieron por los vidrios por la cantidad de gente que acudió. Ha habido un recambio generacional, una gran cantidad de jóvenes que llegan con referencias de lo que ha ocurrido en la comunidad cubana de los últimos años.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de 'Vientos de La Habana'. Imagen cortesía de la productora.

Leonardo Padura, junto al actor Jorge Perugorría, durante un instante del rodaje de ‘Vientos de La Habana’. Imagen cortesía de la productora.

Recientemente se ha exhibido en España la película ‘Viva’, una coproducción cubano-irlandesa, dirigida por el realizador dublinés Paddy Breathnach, cuyo argumento se adentra en ciertos sótanos de La Habana, en la sordidez y la nocturnidad de las drag queens, entre otras cuestiones. A pesar de su condición de foráneo, retrata la capital de un modo muy sobrio, difícilmente visto en otras cintas. ¿Considera que la sobriedad es el mejor modo de retratar y dignificar la ciudad de La Habana?

A veces se abusa a la hora de representar las ruinas de La Habana, que existen, que son reales. Pero es mucho más rica La Habana que las ruinas. Hay lugares muy precarios y otros relucientes, donde se aprecia esa revitalizacion de la ciudad. En general, muchas veces al mirar solamente a la parte sórdida de la ciudad se da un retrato parcial. Por esa época reciente circuló también ‘El rey de La Habana’, inspirada en la novela de Pedro Juan Gutierrez, que presenta esa parte de la ciudad de un modo mucho más profundo. Creo que ‘Viva’ lo presenta con cierta distancia, quizás más objetiva. En San Sebastián se va a presentar la película y la serie de Conde. La película ‘Vientos de La Habana’, a partir de mi novela ‘Vientos de Cuaresma’, y la serie para televisión de cuatro películas de 90 minutos con las cuatro primeras novelas de Mario Conde, protagonizada por Jorge Perugorría. Creo una de las cosas más interesantes es la forma en que el director español Félix Viscarret se acercó y fotografió La Habana, la estética de esa riqueza posible de ciudad, esa grandeza en su decadencia, que puede ser contradictoria.

¿En qué medida afectan a su proceso de escritura los ineludibles márgenes de censura con los que debe convivir en su país?

Trato de escribir con la mayor independencia posible. En el primer momento que fue posible me hice escritor independiente, siendo el pionero en Cuba. Tengo en mi casa el documento que atestigua que fui el primero que acudió al Instituto del Libro y se inscribió con la figura de escritor independiente, en 1995. Tras el premio ‘Café Gijón’ de 1996, entré en contacto con la editorial Tusquets y esto me ayudó muchísimo a tener esa independencia. He escrito lo que he querido escribir. Siempre uno respeta determinadas convenciones que no tienen que ser necesariamente políticas, sino sociales.

Recuerdo una anécdota de hace siete u ocho años. ‘El País’ me pidió un pequeño cuento para el suplemento de verano. Había leído en un periódico varios años antes la noticia acerca de un señor que había esperado a cumplir ochenta años para matar a su esposa. El hombre no resistía a la vieja y la mató, porque a los ochenta años, aunque se tiene responsabilidad civil, ya no vas a la cárcel. Me dije, “voy a escribir un cuentecito sobre esta historia”. Se lo mandé a una amiga lectora, residente en España, y me dijo: “ni se te ocurra, si publicas eso te van a crucificar”. Así que lo viré al revés. La vieja mata al viejo, lo cual también es posible. Eso demuestra determinados conceptos: que algo puede resultar desapropiado e hiriente.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Leonardo Padura durante un instante de su encuentro con los medios en la XXIX Semana Negra de Gijon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Adentrándonos en el territorio del periodismo cubano, ¿qué le parce la figura y el fenómeno de Yoani Sánchez y su ‘Generación Y’, quien ha adquirido una gran relevancia internacional y permanentemente suena como candidata para los Premios Princesa de Asturias? ¿Ha tenido contacto con ella en la isla durante los últimos años?

Poco contacto. Conozco desde hace mucho tiempo a su esposo, Reinaldo Escobar; fue compañero mío en el diario ‘Juventud Rebelde’. Me cuesta mucho trabajo acceder a su labor por los problemas de acceso a internet a los que hacía referencia. Creo que han demostrado un poder de resistencia tremendo. Primero en el blog y ahora en el periódico ’14ymedio’, que veo y leo de manera aleatoria.

Usted, que ha crecido como escritor al paso de las sucesivas ediciones de la Semana Negra -de hecho, acudió a la primera, en 1988, como corresponsal de ‘Juventud Rebelde’, ¿qué cambios advierte en el devenir de la Semana Negra como formato y cuál ha sido su experiencia particular en el festival?

Yo vine a la primera y a la segunda edición como periodista. Sentí en aquellas primeras semanas negras algo que siento menos ahora (pero es lógico), en lo que empezó siendo un festival muy gremial. El primero se hizo en El Musel, fuera de la ciudad. Sentía una gran comunicación entre los escritores que venían. Todo el tiempo estábamos juntos, comíamos juntos, hablábamos mucho. Era un momento en que editorialmente había un boom de la novela negra en España. Surgieron colecciones como ‘Etiqueta Negra’ y ‘Cosecha Roja’. La novela negra acababa de independizarse del resto de la literatura y tenía un carácter propio. Eso hacía que el grupo también lo tuviera. Para mí fue decisivo en mi trabajo como escritor; haber podido, con muy poco dinero, comprar algunos libros, ir con dos maletas para La Habana repleta de ejemplares, algunos regalados; conocer a Manolo Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, escritores norteamericanos, franceses e italianos. Se creó una cofradía y eso es muy difícil de mantener. El festival ha tenido que adaptarse a diferentes momentos políticos y económicos. Sigue siendo un festival de resistencia, lo cual es casi un milagro. Sigue siendo una referencia para los escritores y lectores de novela policíaca. A pesar de que ahora existen muchos festivales de novela negra, el origen de todo eso estuvo aquí, en Gijón, con aquella primera Semana Negra que sentó las bases de lo que ha pasado hasta hoy.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor cubano Leonardo Padura posa frente a los neones diurnos de la Semana Negra. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

«Los jóvenes ya consideran la moda un arte»

Entrevista con el artista y diseñador de moda Manuel Fernández a propósito de
‘Fashion Art EU’
Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM)
Barra de Ferro 5, Barcelona
Hasta el 24 de julio

28 artistas de la Unión Europea unen su talento en esta fusión de moda y arte que el diseñador Manuel Fernández  presenta en el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona, del 23 de Junio al 24 de Julio

Makma ha tenido la oportunidad única de entrevistarle durante su estancia en nuestro país, ya que es difícil ubicarle, porque Manuel Fernández tiene el espíritu nómada y el alma libre.

Instantánea de una de las piezas que forman parte de la exposición 'Fashion Art'. Fotógrafía: Neus Flores.

Instantánea de una de las piezas que forman parte de la exposición ‘Fashion Art’. Fotógrafía: Neus Flores.

¿Podrías contarnos cómo surgió la idea original de ‘Fashion Art’?

¡Uy, ya ha pasado mucho tiempo desde entonces!…éramos unos niños todos (ríe). Fue una idea casual y fortuita que apareció durante un desfile en Madrid (mi madre tenía una tienda de novias). El vestido que yo había diseñado para la ocasión no tenía nada de especial, no era original, y yo tenía un amigo pintor a quien propuse que le diera color. El resultado podía parecer raro, pero fue mucho mejor de lo esperado, la idea se fue extendiendo con el boca a boca y se fue conociendo entre más artistas (Manolo Valdés y Gordillo, entre ellos) y, así, hasta un total de 50 artistas. Tardé 5 años (de 1998 a 2003) en crear la primera colección, que se expuso en el Museo Nacional de Buenos Aires. A partir de ahí, hicimos la primera gira de exposiciones por Latinoamérica. La idea nace con vocación internacional, en itinerancia permanente, y así estuvimos por Uruguay, Chile, México, etc. Siempre bien acompañados de artistas locales, para la integración total del arte en su propio territorio.

¿Cómo llega tu exposición al MEAM de Barcelona?

Ésta es una exposición que ya estuvo en Bruselas. Hacía tiempo que estaba buscando una fórmula que me funcionara para exponer en los museos europeos, y a nivel internacional tenemos previsto exponer también el 15 de septiembre en Asunción (Paraguay), con una escena muy potente de 15 artistas locales y 30 artistas internacionales. La siguiente exposición será en la Habana, el 15 de noviembre, y después en Zimbabwe, en diciembre, para las navidades. Ésta, la del MEAM, es una exposición cerrada solamente a 28 artistas, representativos de los 28 estados miembros de la Unión Europea, para mantener la itinerancia en Europa. Aunque ahora, tras el Brexit, habrá que ver cómo influye la política a la ruta de nuestra exposición (su voz suena algo circunspecta).

Instantánea de una de las piezas que forman parte de la exposición 'Fashion Art'. Fotógrafía: Neus Flores.

Instantánea de una de las piezas que forman parte de la exposición ‘Fashion Art’. Fotógrafía: Neus Flores.

Por favor, cuéntanos un poco acerca de la colección que presentarás en Hamburgo este mes.

Es una colección de arte alternativo que haremos los días 14, 15 y 16, en la que el agua será un elemento muy importante con el que jugar. Será una muestra solamente de seis trajes, con un estilo mucho más joven, al que se sumará la magia y la energía del street art.

Una vez fusionados el diseño y el arte, ¿has pensado en incorporar también otras disciplinas a tu trabajo, como la música o la danza?

Siempre hay nuevos proyectos en mente, que necesitan tiempo para madurar, porque me gusta mantener la calidad de mis proyectos y no se puede ir rápido en crear nuevos formatos. Ya he hecho algunos guiños y escarceos con el teatro y la danza, pero en lo que estoy apostando más últimamente es con los fashion films (cortos de moda), sumando sinergias entre Puerto Rico y Madrid.

¿Cómo se hace la selección de los artistas colaboradores en cada colección?

Ahora mismo tengo unos 300 artistas trabajando conmigo. Para seleccionarlos busco en las redes, pero sobre todo entre mis contactos. En la actualidad es más fácil encontrar artistas que cuando empezamos. Los mismos gobiernos de los países en los que exponemos, a través del Ministerio de Cultura, ya nos indican los artistas que tienen notoriedad y gancho en su país. La selección se basa sobre todo en que se sumen proyectos variados, tanto en técnica como en estilo, y especialmente en el feeling de mi intuición (necesito que me cuenten algo, que me conmuevan). Busco que las obras de los artistas me emocionen.

Instantánea varias piezas que forman parte de la exposición 'Fashion Art'. Fotógrafía: Neus Flores.

Instantánea varias piezas que forman parte de la exposición ‘Fashion Art’. Fotógrafía: Neus Flores.

¿Qué le aconsejarías a un diseñador joven que justo empieza en la profesión?

Que se marque objetivos, que vea las limitaciones también, pero que siempre crea en sí mismo. En mi caso, yo quería desfilar y luchar por ello. Hay que estudiar y enfocarse, informarse y también hay que tener talento. Cuando yo entré a trabajar para Francisco Valiente se triplicaron las ventas y decidí independizarme. Hay que ahorrar un poco por si decides tomar tu propio camino, pero con ganas, ilusión y esfuerzo se consigue todo.

Para terminar, ¿crees que tu público ha cambiado con el tiempo?

Hoy en día los jóvenes están mucho más preparados, tienen más información y ya consideran la moda como un arte. Aunque he notado que la gente no lee mucho en general, sí veo que están más abiertos y tienen más interés ahora. ‘Fashion Art’ se ha asentado ya como movimiento en sí mismo, como una nueva fórmula de expresión artística.

Neus Flores

El reggaetón de Gente de Zona llega a Valencia

Gente de Zona
Marina Real Norte
Puerto de Valencia
Domingo 24 de julio, 2016, a las 22.00h

La esencia más exportable de esa Cuba aperturista actual llega a Valencia este mes de julio. Se trata del grupo de reggaetón, Gente de Zona, compuesto por Alexander Delgado y Randy Malcom, que actuará en la Marina Real Norte del Puerto de Valencia el domingo 24. Un auténtico fenómeno de masas que sólo durante el último mes alcanzó los cerca de cuatro millones de escuchas a través de la todopoderosa plataforma digital Spotify, verdadero indicador global de gustos y tendencias musicales en cuanto a consumidores de nuevos sonidos se refiere.

Y es que las cifras que rodean a este dúo de reguetoneros avalan un éxito vertiginoso. En 2014 encabezaron, durante 41 semanas seguidas, la lista de Hot Latin Songs con ‘Bailando’, un auténtico rompepistas producido para Enrique Iglesias que obtuvo tres Grammy Latinos y seis premios Billboard de la música latina en 2015.

Imagen del videoclip de 'La Gozadera', de Gente de Zona.

Imagen del videoclip de ‘La Gozadera’, de Gente de Zona. Imagen cortesía del grupo.

Este pasado año, junto a Marc Anthony, colocaron ‘La Gozadera’ directamente en el número uno en las listas de Latin Airplay, Canción Tropical, Latin Rythm, así como en iTunes, ocupando simultáneamente la primera posición en países tan dispares como EE UU, Costa Rica, Perú, Colombia y España. Y así, hasta convertirse en Disco de Oro e himno por antonomasia del verano a uno y otro lado del Atlántico.

Imagen del videoclip 'Traidora', de Gente de Zona. Imagen cortesía del grupo.

Imagen del videoclip ‘Traidora’, de Gente de Zona. Imagen cortesía del grupo.

Ahora, en 2016, este dúo macerado en la mejor tradición del son cubano, el reggaetón y hasta ese sonido jamaicano setentero que es el dancehall, se lanza a la definitiva conquista mundial con ‘Traidora’, single cocinado de nuevo junto a Marc Anthony e incluido en el magnífico, ‘Visualízate’, destinado a ser el nuevo éxito estival.

Lo harán, para empezar, en una gira española que les llevará este mes de julio a Murcia (22), Tarragona (23), Valencia (24), Leganés (29), Marbella (30) y Barcelona (31).

Cabe señalar, con todo, el largo recorrido musical de Alexander Delgado y Randy Malcom, quienes comenzaron a rapear en el año 2000 en Alamar, distrito de La Habana considerado como la cuna del hip-hop cubano. Así, ya en 2007 habían facturado ‘Lo mejor que suena ahora’, en 2010 ‘A full’ y en 2012 dejarían fuera cualquier tipo de duda con ‘Oro: Lo nuevo y lo mejor’.

Gente de Zona.

Alexander Delgado y Randy Malcolm, Gente de Zona. Imagen cortesía del grupo. 

Los sótanos de ‘VIVA’ elevan Cinema Jove

VIVA, de Paddy Breathnach (Irlanda-Cuba, 2015)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Sección oficial de largometrajes
Del 17 al 24 de junio de 2016

Aproximarse a la capital cubana con una mirada foránea, sometida por la idiosincrasia de un clima templado oceánico que viene a perfilar el devenir del director dublinés Paddy Breathnach, atesora el riesgo de merodear el previsible territorio del folclorismo y el hirviente aceite del exceso, más aún cuando el guión -que rubrica su compatriota Mark O’Halloran- vaga y husmea las razones nocturnas y la cámara se adentra en los sótanos etílicos y la prosodia escénica del submundo drag habanero.

Sin embargo, ‘VIVA’ -producida por Benicio del Toro y seleccionada por Irlanda para competir en la categoría a la Mejor Película de Habla No Inglesa en la pasada edición los Oscar- aguanta el pulso con la cinética del comedimiento y la naturalidad actoral de un Héctor Medina que soporta con solvencia el torrente del eximio Jorge Perugorría.

Jorge Perugorría y Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Jorge Perugorría y Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

‘VIVA’ -heterónimo del personaje nuclear del filme- se acerca a la figura de Jesús, un joven rent boy homosexual y peluquero, cuya flamante dedicación es la de recomponer los postizos que pueblan las cabelleras transformistas de un cabaré, quien, amén de revelarse dotado para el show noctívago, se enfrenta al reencuentro, quince años después, con la áspera figura paterna de un rústico boxeador, dipsómano y recién excarcelado -encarnado por Perugorría-, y cuya relación viene a dotar de fondo argumental al previsible (y fascinante) territorio de las imposturas que habita en la espuma de la superficie.

Por la cinta transitan secundarios decisivos, como la severa y honda pluma de ‘Mama’, hipocorístico encarnado por el mirífico actor Luis Alberto García -personaje que atesora todo el interés y gravedad necesarios para elucubrar con un spin-off acerca de este show director tabernario, audaz y purpurino-, la exudación caribeña y la transpiración urbana, el olor a comino de un precario arroz con frijoles, el ron blanco Planchao y el tabaco negro excluido del racionamiento, la voz gemebunda de la cosmética Rosita Fornés -perfumando el hilo discursivo del guión a ritmo desgarrado de ‘Qué te pedí’, ‘Es mejor que tú lo sepas’ o ‘El mañana vendrá’- y el agradecido sonido directo de ‘El Amor’, a lomos guturales de María de los Ángeles Félix Massiel. Todos los elementos del acervo social contenidos en un cuadrilátero de la Habana nunca antes retratada con semejante profundidad de campo reducida, que auxilia a reportar indubitable veracidad a las isobaras del exceso.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Con estos mimbres, ‘VIVA’ conversa y reflexiona (desde la acción y algunos artificios argumentales) acerca de la identidad construida a la contra, la insospechada perseverancia y pundonor de la fragilidad, la insumisa naturaleza extravertida frente al oscurantismo, las densas cicatrices de la marginalidad y, sobre todo, edifica un permanente y universal conflicto paterno-filial con pretensiones de redención para ambos dechados generacionales, gestados al calor subterráneo de las agrestes afueras de lo social.

Sin dubitaciones (por necesario y radical subjetivismo), magnífica elección para incoar este trigésimo primer Cinema Jove, aún cuando su singladura concluya huérfana de laureles.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Héctor Medina en un instante de VIVA, de Paddy Breathnach. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Jose Ramón Alarcón

 

Las cruces de Corduente

Creus, de Teresa Herrera Corduente
Galería del Palau
C/ Palau 10, Valencia
Hasta el 27 de mayo de 2016

Las cruces son una de las formas más usadas en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, por su simpleza y utilidad. De la observación de la naturaleza el ser humano copió la forma hasta la saciedad, creando grandes cruces, artificiales, incluso componiendo auténticos símbolos identificatorios. La cruz es la forma mínima de intersección. Teresa Herrera Corduente presenta con ‘Creus’ los avances de su investigación artística aunque siempre fiel a sus figuras geométricas, de escondidos significados, y sobre todo con la técnica implacable de experimentación con distintas arenas de todo el mundo.

A pesar de que la formación geométrica de la cruz se puede intuir a lo largo de toda la trayectoria artística de la artista, es ahora, en la Galería Palau, cuando ha decidido dedicarle varias series relacionadas entre si. En un primer lugar, a modo de retrospección, comienza la muestra con piezas donde presiden los tonos terrosos. Estas piezas son de producción anterior pero sirven para dar pie a la nueva producción que ocupa la mayor parte de la exposición. Conforme avanzamos los marrones van desapareciendo, sirviendo de apoyo a las grandes cruces que se componen de negros y grises, aunque esos tonos terrosos vuelven a aparecer con más potencia al terminar el recorrido. Se genera así un recorrido cíclico para nada casual. Algunas piezas están colocadas directamente sobre el suelo con la intención de generar esa sensación de verticalidad. Las cruces se construyen en este caso desde el punto más bajo de la vista del espectador con lo que se consigue que, a modo de “objetos totémicos”, tal y como las define acertadamente Inma Boscà, hacen que las obras contengan ese tono de sacralización intrínseco al significado de las cruces.

Algunas piezas de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Algunas piezas de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Su formación artística es autodidacta algo que no deja de sorprender si atendemos al perfecto acabado de todas sus piezas. Tanto las formas como la texturas están conseguidas a través de arenas de diferentes lugares del mundo. Pensar que parte de esas playas, montañas o desiertos han viajado por todo el mundo para acabar formando parte de una obra de arte es un añadido a la observación de las piezas. En esta ocasión, la artista ha conseguido el blanco de Cayo Blanco, Cuba, los brillantes grises de Katmandú, Nepal, el negro de Agua Amarga, Almería y el marrón rojizo del desierto del Namib, Namibia.

‘Creus’ es sencillez en la reflexión, algo que en el lenguaje artístico resulta a veces complicado de conseguir. A pesar de que se pueden llevar a cabo tantas lecturas como observadores, en las geometrías creadas por Corduente no vemos una intencionalidad preestablecida, sino que parece dejarse guiar por la línea marcada, esa que la misma gravilla le indica. Esa misma que hace que sus solemnes cruces continúen la línea desde lo más bajo para coincidir en lo más alto.

Algunas piezas de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Algunas piezas de la exposición. Fotografía: María Ramis.

María Ramis