¿Por una Internet sin censura?

Internet Freedom Festival
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Desde el martes 1 al domingo 6 de marzo de 2016

Más de 700 profesionales de 74 países diferentes que trabajan por una internet sin censura llenarán las salas de Las Naves desde mañana y hasta el próximo domingo. El Internet Freedom Festival abordará en 166 sesiones cuestiones como derechos humanos, la lucha contra la violencia de género o la vigilancia gubernamental.

Internet ya no es sólo una herramienta más de comunicación, sino que ha pasado a usarse como arma de control y abuso de poder. Según sus organizadores, las restricciones a las que somos sometidos “afectan de la misma manera a un periodista que tiene que mantener seguras sus fuentes contra el cartel en México o a un ciudadano chino que no puede acceder a contenidos censurados por su gobierno”.

Ante el creciente interés político y corporativo en controlar internet, el objetivo del Internet Freedom Festival es reunir a todos los individuos y organizaciones que trabajan para mantener libre la red con el fin de establecer objetivos comunes, aprovechar oportunidades, analizar las debilidades existentes y evitar amenazas potenciales. Además, pretende compartir recursos y conocimientos con el fin de mejorar las estrategias a la hora de enfrentarse a los obstáculos para un libre acceso a Internet.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Disidencia en Latinoamérica

Entre las sesiones que se realizarán esta semana se encuentra ‘El malware contra la disidencia política en Latinoamérica’, en la que participa una de las investigadoras más importantes del mundo en materia legal de privacidad y libertad de expresión, Joana Varon. Será el martes 1 de marzo a las 15.00 horas.

El jueves, a las 11.00 horas, tendrá lugar la sesión ‘Smart cities: ¿Redes de personas, redes de vigilancia?’ En ella se debatirá acerca de qué tipo de datos se han recabado en torno a las ciudades y la población, cómo debe ser procesada y presentada esta información y en qué medida debe ser pública o privada.

También este jueves, a las 18.30 horas, tendrá lugar la mesa redonda ‘Privacidad, gobierno transparente y libertad de información’. En ella participarán el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz; Renata Ávila, de la World Wide Web Foundation (creada por el “padre” de internet, Tim Berners-Lee); Malén Aznárez, presidenta de Reporteros sin Fronteras España; e Ignacio Escolar, director de eldiario.es.

Por otro lado, el sábado a las 10.00 horas habrá un ‘Taller de seguridad digital para periodistas de habla hispana’. Será impartido por Javier Garza, periodista mexicano experto en herramientas digitales para la protección de periodistas. Garza es autor de numerosos artículos sobre la violencia y el narcotráfico en su país, entre los que se encuentra “El peligro de entrevistar a El Chapo”, donde critica el encuentro entre el actor Sean Penn y el narcotraficante mexicano.

Uno de los acontecimientos más importantes del festival será la instalación del segundo nodo Tor del mundo (el único fuera de Estados Unidos) en la biblioteca de Las Naves. Tor es una red cuyo objetivo es cambiar el modo de enrutado tradicional, el que todos solemos utilizar, con el fin de mantener el anonimato y la privacidad de los datos. Con este navegador, cualquier persona que sea susceptible de persecución en su país de origen podrá utilizar la red sin miedo a ser detenido.

EL Internet Freedom Festival nació por la necesidad de “tender puentes entre organizaciones y profesionales muy diferentes pero que comparten un mismo objetivo: luchar contra la vigilancia indiscriminada y la censura en Internet”, según los organizadores del evento. Es el segundo año consecutivo que se celebra en Las Naves de Valencia (el año pasado bajo el nombre de Circumvention Tech Festival).

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

 

¿Hay vida táctil en el universo digital?

Graded Metal, de Inma Femenía
Comisario: Alex Brahim
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio

Lo dice Alex Brahim, comisario de ‘Graded Metal’: “Inma Femenía trabaja al revés. Crea en el entorno digital y luego lo traslada a lo físico. La manipulación, por tanto, de ese metal que da título a la exposición de Área 72, es posterior a la manipulación digital de los colores en el ordenador. Por eso Femenía subraya que la paleta manual del pintor tradicional se aloja ahora en el pantone digital. Pantone que ella trabaja, en cualquier caso, “mentalmente al modo analógico”. Esa “fractura entre lo analógico y lo digital” es, a juicio de Brahim, la que Inma Femenía sutura con su obra.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Detalle de una de las obras de Inma Femenía en la exposición Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Se hace difícil de entender para quienes son de la generación analógica, pero como recuerda el comisario de ‘Graded Metal’, Femenía pertenece a esa otra que se maneja con “naturalidad en la lógica informática”. No sólo con naturalidad, sino pensando que se trata de una herramienta como cualquier otra, para expresar las vivencias táctiles que navegan virtualmente por Internet. “Ese lenguaje digital tiene también su huella”, comenta la artista. Y añade: “La fotografía tiene la huella de la luz” Huella que Femenía rastrea por igual en la cadencia lumínica que ofrece el campo digital. “No hay que tener nostalgia”, concluye.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Ella no la tiene. De hecho, afronta con pasión lo que las nuevas tecnologías le ofrecen. Y lo que le ofrecen es “un paisaje multicolor” con el que “mostrar el fenómeno lumínico”. Fenómeno asociado al reflejo y la absorción de la luz, que Inma Femenía despliega gradualmente sobre la superficie de un metal que se retuerce y se pliega como invadido por una sustancia extraña. Como si la fractura entre lo analógico y lo digital existiera, y obligara a la artista a hermanar ambos mundos en terca oposición.

Por eso Alex Brahim habla de la actitud “pedagógica” de Femenía, encargada sin querer de establecer vínculos naturales entre ambos registros. Incluso entre esos otros que se desprenden del propio metal, habitado por colores suaves, al tiempo que manifiesta su rigidez. “Hay tensión entre lo sinuoso y lo duro”. De manera que Femenía, como apunta el comisario, trabaja con la “voluntad de controlar la conducta y respuesta del material”. Tensión, en suma, entre “lo controlable y lo aleatorio”.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Fotografía de Fernando Rincón cortesía de Área 72.

De hecho, la media docena de piezas realizada ex profeso para Área 72 manifiesta esa dualidad del metal que acoge dócil los colores, para rebelarse por dentro. “Es un material débil que parece que no lo es”, destaca la artista. Y Alex Brahim, acercándose al material, señala su parecido con cierto papel de envoltorio, mientras de lejos se comporta como el duro chasis de un vehículo siniestrado. De manera que la procedencia digital del trabajo de Femenía, termina dejando su huella táctil en ese metal graduado al que alude el título del conjunto expositivo. Como si lo digital, ahora sí, tuviera que ver con la huella más precisamente digital de la mano abriéndose paso en el mundo físico.

“Mediante las arrugas se crea cierta tridimensionalidad”, afirma la artista. Y el comisario agrega: “Se produce un juego óptico; juego de luces y sombras”. ‘Graded Metal’ extiende esas luces y sombras al terreno del diálogo, sin duda tenso, entre el universo virtual y la experiencia del contacto real. Inma Femenía lo resuelve depositando el trabajo con los colores del universo virtual, sobre el metal que le obliga al combate físico. Al revés, como insistía Brahim, pero en el fondo luchando por que afloren ciertas formas allí donde nada está garantizado.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Inma Femenía, en el transcurso de la entrevista. Imagen cortesía de Área 72.

Salva Torres

Made in Martillopis, la vida que hay en ti

Made in Martillopis
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 23 de abril 2015, a las 20.00h

A partir de la pintura acrílica y colores al agua se intenta expresar día a día la vida que nos desborda, nuestras alegrías y desilusiones, sin contenido expreso alguno y de manera no voluntaria, pero sin estridencias. Tampoco se trata de un análisis psicológico de nuestra alma, sino de mostrar aquello que somos mientras andamos, contamos y vivimos expresándolo de una manera instintiva y a la vez automática, en tanto en cuanto nos dejamos llevar hacia terrenos movedizos, a veces insinuando imágenes abstractas, otras cuadriculándolas y las mas, como ya hemos dicho, en el día a día, expresando abstractos inconformistas.

Apreciamos la forma, la figura, jugamos con ellas, pero no nos compensa, como tampoco nos convence lo que vemos, lo que hoy vivimos, en plena solitud ciudadana, sin ideales, sin cultura, tan solo absortos en este sistema privatizado de unos pocos privilegiados de la usura y la avaricia. Buscamos lo que con ella o sin ella, la forma, la idea, la figura en definitiva la cultura, nos pueda sugerir y más aun lo que al final le llegue al espectador, fuera ya de nuestro control. Buscamos despertar inquietudes, no por la forma en sí, sino más bien por la osadía de mostrarlo al mundo.

La pintura, la cultura, el arte en definitiva se insinúa y por ende incita, es inconformista. Ahora bien solo se puede apreciar desde una sensibilidad virgen, pero educada, sin complejos ni ataduras. Paso a paso, la vida tan solo se llega a concretar en alguna de sus vertientes, en el trabajo. Día a día, la vida que hay en ti puede ya no ser tuya y ser en los demás. Todo eso y más, en la exposición de pintura y serigrafía ‘Made in Martillopis’.

Obra de Made in Martillo. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de la exposición ‘Made in Martillopis’. Imagen cortesía de Espacio 40.

Fuembuena y la industria del ocio

Holidays, de Jorge Fuembuena
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 30 de abril, 2015

‘Holidays’ es un work in progress en el que Jorge Fuembuena plantea una interrogación sobre los lugares de ocio y el control que es ejercido en esos escenarios turísticos donde acude la gente a la búsqueda de nuevas experiencias en su tiempo libre.

Para ello, ha viajado a los países nórdicos (Islandia y Finlandia) y a otros del área mediterránea. Escenarios idílicos que, mas allá de su apariencia de lugares de libertad, encierran normas de control y regulación que obedecen a estrategias dictadas por las infraestructuras turísticas de los respectivos países.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Concentrándose en lugares de mar y montaña, emplazamientos de gran belleza que animarían a una contemplación íntima y solitaria, estas imágenes nos plantean precisamente la tensión existente entre la experiencia individual de los lugares y su imposibilidad al  haberse convertido éstos en objetivos de explotación turística.

Fuembuena lleva a cabo una exploración de esos paisajes naturales sometidos a la industria del ocio -y a otro tipo de industrialización- que choca con el estereotipado reclamo de las “postales turísticas”, y pone así de manifiesto el proceso contemporáneo de desromantización del paisaje natural y la consecuente nostalgia que su visión provoca.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

En el mundo actual, la posibilidad de llegar a los lugares más recónditos del planeta, en esos viajes organizados, atestados de gente, impide la contemplación y por tanto hace difícil hoy la experiencia estética individual. Lejos queda de nuestro mundo esa extraordinaria imagen del ‘Caminante sobre el mar de nubes’, pintada por el artista romántico alemán Caspar David Friedich en 1817-1818.

La imagen de ese caminante solitario contemplando la inmensidad del paisaje, absorto en su sublime belleza, de espaldas al espectador, ha sido sustituida en nuestro tiempo por esta otra de los tropeles de gente que nos encontramos en todos los lugares del mundo.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición 'Holidays'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fotografía de Jorge Fuembuena en la exposición ‘Holidays’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Rosa Olivares

bibrramblabookburning en Granada

Rogelio López Cuenca. Bibrramblabookburning
Plaza de Bibarrambla, Granada
De noviembre 2014 a marzo 2015

La plaza de Bibarrambla (Birrambla o Bib-rambla: de Bab-ar-ramla[1], Puerta del Arenal) ocupa un espacio central en el imaginario de Granada –de la propia ciudad acerca de sí misma más que de aquel construido hacia afuera y marcado por una visualidad cargada de exotismo romántico y de preferencia orientalizante–.

Tras la conquista cristiana, Bib-rambla sería escogida, a pesar de sus reducidas dimensiones pero a causa de su excelente ubicación –al lado del mercado y la Madraza y la Mezquita Mayor– como espacio idóneo para ejercer el papel de plaza mayor, por lo que conocerá sucesivas ampliaciones ya desde 1495, en que se derribaron casas y se construyeron en ella nuevos edificios.

El modelo de plaza mayor castellana constituye el núcleo fundamental de la vida urbana, un espacio emblemático en el que se concentran elementos clave de los poderes civiles, como la residencia del corregidor –el representante de la Corona en la ciudad–, o la de destacadas familias de la élite local, así como las casas del cabildo –símbolo de la autoridad de esa oligarquía–, o del poder eclesiástico. En Bibarrambla se van a encontrar el edificio consistorial de la Casa de los Miradores, otra casa de la Universidad y el Palacio Arzobispal junto a edificios más explícitamente vinculados al control y la represión, como una casa de la Inquisición o la Cárcel Real.

La plaza, rodeada de ventanas y miradores privilegiados, se convierte en el teatro principal de las más importantes manifestaciones públicas, celebraciones sacras o profanas de exhibición, de ostentación, de propaganda y de fomento de fidelidades: juegos ecuestres, de toros y cañas, procesiones, el Corpus, recibimientos de arzobispos, proclamaciones regias, ejecuciones públicas y autos de fe. Es el espacio ritual por excelencia, un dispositivo capital de difusión del programa ideológico de la monarquía católica y las élites locales.

Uno de los más célebres autos de fe celebrados en Bibarrambla tiene lugar en una imprecisa fecha entre finales de 1499 y principios de 1500, cuando el cardenal Cisneros, en palabras de su amigo y biógrafo Juan de Vallejo, «para desarraygarles del todo de la sobredicha su perversa y mala secta, les mandó á los dichos alfaquís tomar todos sus alchoranes y todos los otros libros particulares, quantos se pudieron aver, los quales fueron más de IIII ó V mill volúmines, entre grandes y pequeños, é hazer muy grandes fuegos é quemarlos todos».

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

La destrucción por el fuego, de entre «tres o cinco mil volúmenes», no fue ni de lejos el más cruel de los acontecimientos de que fue testigo Bibarrambla –que se llamó también arco de las Orejas y puerta de las Manos, porque en ella se exhibían, según se dice, los miembros mutilados de los ajusticiados–, ya que era el escenario preferido para el ahorcamiento público. La pena de muerte se aplicaba con largueza, y el patíbulo reunía a verdaderas masas de curiosos espectadores. En todo ello hay una correlación; dejó escrito Heinrich Heine que «donde se queman libros, pronto acabarán quemando también a seres humanos», casi cien años antes de que, en pleno ascenso del nazismo, en 1933, su propias obras ardieran, junto a otros veinte mil volúmenes, en Berlín, primero en la Opernplatz, delante de la Universidad Humboldt, e inmediatamente en más de veinte universidades más a lo largo de toda Alemania. El gesto, que sería repetido luego en el Madrid del año 39 y en el Chile del golpe militar de Pinochet, provocaría un comentario irónico de Freud, cuyas obras también ardieron en la pira: “Cómo ha avanzado el mundo, en la edad media me habrían quemado a mi”. No se puede evitar la imagen de los hornos crematorios y los campos de exterminio. Tampoco el primer emperador y unificador de China, Quin Shi Huang (el mismo que enterró para que vigilaran su mausoleo a miles de guerreros de terracota) se paró en demasiadas distinciones a la hora de quemar sean libros, sean personas. Algo en que alcanzará, como es sabido, eminencia la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, y donde destaca la especial persecución de las mujeres, que Silvia Federici relaciona con la aparición en Europa, en los albores de la Edad Moderna y los inicios del capitalismo, de una nueva división del trabajo que condenó a las mujeres al confinamiento en el dominio del trabajo reproductivo; uno de los periodos más sangrientos de la historia más sórdida de Europa: cuando para escapar a la tortura, las condenadas se suicidaban, los cadáveres eran igualmente quemados en la pira.

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

El siglo XX ha sido especialmente devastador en cuanto a destrucción de libros y bibliotecas (las últimas, la de Sarajevo, la de Bagdad, la de el Cairo) pero en esto no hace sino continuar una estela de infamia en la que se destacan la falò delle vanità de Savonarola o la quema de códices mayas y aztecas por los piadosos frailes españoles. A lo largo de esta historia de vergüenza han sido condenados a la hoguera desde libros religiosos y novelas, a ensayos y tratados políticos, y hasta tebeos. O bibliotecas enteras. Atribuye la leyenda –sin mucho fundamento, la verdad- al califa Omar la decisión de quemar la biblioteca de Alejandría (que ya había sido incendiada anteriormente por Julio Cesar, en el 48 a. C.) con el siguiente argumento: “si se trata de libros que coinciden con lo que dice el Corán, son inútiles puesto que lo repiten, y si dicen otra cosa, serán malos, luego quemémoslos todos”.

La quema de libros hoy nos repugna como algo abominable, lo mismo que un degüello o una lapidación. Solo minorías de fanáticos celebran tales actitudes. El secuestro o la desaparición forzada de la memoria, su depauperación, su desprecio y su trivialización, la deliberada construcción sesgada de las identidades, la invención de la tradición, su mixtificación, el control y la manipulación del archivo, el culturicidio, se ejecutan mediante otros procedimientos menos aparatosos. Los planes de exterminio no arrasan y exterminan sino en casos extremos, en los límites, en las fronteras donde se levantan –como la Gran Muralla de Quin Shi Huang- las murallas de la fortaleza de la banalidad. Como ha dicho Ray Bradbury, el autor del personaje del bombero pirómano en su novela distópica Fahrenheit 451: «No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer».

 «No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer»

«No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer» Ray Bradbury en Fahrenheit 451

No hay piras en las plazas, ni cadalso; el orden se impone por otros medios, por otros miedos: la lógica neoliberal aplicada a la ciudad provoca la mutación de la plaza. Un espacio intermedio, de mezcla, de usos múltiples, pasa a serlo de uso único; privatiza un recurso público, lo homogeniza para su explotación mercantil y lo tematiza en torno al tópico. Las marcas comerciales se adueñan del espacio. No hay más que una elección: pasar de largo o consumir. Muy revelador de la restricción de usos a que Bibarrambla ha sido sometida es el hecho de que el más significativo acto de recuperación del espacio público por parte de la ciudadanía en los tiempos recientes, el movimiento del 15-M en 2011, un espacio de tan marcado valor simbólico no fuera elegido ni utilizado como lugar de acampada.

Salvo interrupciones como la señalada, la ciudad, integrada en la industria del consumo cultural, se reduce a su imagen, a sólo imagen, y a una ajustada a las pautas de simplificación del tópico como objeto del turismo de masas, especializada y sintetizada en su peculiaridad, y a la vez sometida a las exigencias de estandarización del consumo masivo: la ciudad, mero espacio comercial. Los excluidos globales y los locales son uno y el mismo: los desconectados del consu(mis)mo disciplinante, los insolventes.

Rogelio López Cuenca MAKMA

Con bibrramblabookburning planteamos un proyecto de intervención temporal en este significativo espacio público, en este depósito de memorias, con la intención de hacer hablar al lugar, de introducir el debate e introducirnos en él, insertándonos en la tradición otra de la plaza, la de su tráfago cotidiano –la de su condición de múltiple y poliédrica–; en su polifonía disonante que en ningún momento se ha logrado someter a la univocidad, al sueño unísono del control absoluto; incluso en el corazón de las celebraciones oficiales –el carnaval, las sátira irreverente de las carocas, el latido de la sumisión fingida del discurso subalternizado.

El proyecto se desarrollará entre los meses de noviembre de 2014 y marzo de 2015, mediante la inserción de una cartelería específicamente concebida para ocupar los espacios originariamente destinados a albergar publicidad comercial de un kiosco central de Bib-rambla. Proponemos crear una suerte de monumento efímero que, a lo largo del tiempo de duración del proyecto y a través de la cambiante, intermitente  instalación de imágenes y textos –como un libro también, una especie de novela por entregas– plantee un diálogo con los lectores, habituales o esporádicos, con los paseantes, con los vecinos y con los turistas, y con el lugar mismo, con su pasado y con su actualidad, con nuestro inevitablemente compartido tiempo presente.

Rogelio López Cuenca 2 MAKMA

Rogelio López Cuenca / Elo Vega

 


[1] Vamos a utilizar indistintamente una u otra denominación, como reflejo de la diversidad de transcripciones y pronunciaciones a partir del nombre árabe original.
También como alusión a la multiplicidad de valores, usos y significados de la plaza.Integrando en el título el inglés, como lengua patrón global de la experiencia turística.Y en minúscula, en referencia a la dimensión cotidiana, doméstica, del espacio.Y de corrido, como de ordinario se habla.

El inventario cromático de Angélica Dass

Humanae, de Angélica Dass
IV Festival 10 Sentidos
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Viernes 14 de noviembre, 19.00h

Si participaste en el Work in progress de la exposición de Angélica Dass ‘Humanae’ durante el IV Festival 10 Sentidos o aún no conoces la exposición, el viernes 14 de noviembre a las 19h en el Centro del Carmen de Valencia tienes una cita para asistir a la presentación de las fotografías tomadas durante los días del pasado Festival 10 Sentidos.

‘Humanae’ es un proyecto, en desarrollo, de la brasileña Angélica Dass, que pretende desplegar un inventario cromático de los diferentes tonos de piel humana. Quienes posan son voluntarios que han conocido el proyecto y deciden participar en él. No existe una selección previa de los participantes ni se atiende a epígrafes de clasificación referentes a nacionalidad, género, edad, raza, clase social o religión. Tampoco hay una intención explícita de terminarlo en una fecha determinada. Está abierto en todos los sentidos e incluirá a cuantos quieran formar parte de este colosal mosaico global. El límite solo se alcanzaría al completar la totalidad de la población mundial.

Pocas veces se ha acometido una taxonomía fotográfica de estas proporciones; quienes precedieron a Angélica Dass fueron personajes del siglo XIX que, por diferentes motivos -policiales, médicos, administrativos o antropológicos- pretendían servirse de las fotografías para establecer desde el poder diversos tipos de control social. El más conocido es el de los retratos de identidad, iniciado por Alphonse Bertillon y utilizado ahora universalmente. Sin embargo, esta taxonomía de proporciones borgianas que ha iniciado Angélica, ha adoptado un formato, el de las Guías PANTONE®, que desactiva cualquier pretensión de control o de establecimiento de jerarquías en función de la raza o la condición social.

Estas guías se han convertido en uno de los principales sistemas de clasificación de colores, que son representados mediante un código alfanumérico, lo que permite recrearlos de manera exacta en cualquier soporte: es un estándar técnico-industrial. El proceso seguido en ‘Humanae’ también es sistemático y riguroso: cada retrato se sitúa sobre un fondo teñido con un tono de color idéntico a una muestra de 11×11 píxeles extraída del rostro del fotografiado. Alineados como en los famosos muestrarios, la horizontalidad no es solo formal también es de orden ético.

Así, sin aspavientos, con la extraordinaria simpleza de esta metáfora semántica, Angélica Dass diluye la falsa preeminencia de unas razas sobre otras. Le basta con un “inocente” desplazamiento del contexto socio-político del problema racial a un medio inocuo, el de las guías, donde los colores primarios tienen exactamente la misma importancia que los mezclados. Incluso se diluye la figura de poder que suele ostentar el fotógrafo en los retratos. La utilización de códigos y materiales visuales pertenecientes al imaginario que todos compartimos, deja en un segundo plano la autorreferencialidad, a menudo insistente y cansina, de los artistas.

A la dilución de la jerarquía del autor contribuye asimismo la voluntad de que el proyecto evolucione en otras direcciones ajenas a su control: debates, usos didácticos, réplicas y un sinfín de alternativas que ya se han activado al compartir ‘Humanae’ en las redes sociales. Muchos de los ingredientes que caracterizan el [mejor] espíritu de este tiempo parecen formar parte de este proyecto: autorías compartidas, solidaridad activa, propuestas locales susceptibles de funcionar a escala global, colaboración en red, comunicación expandida a espacios alternativos de debate, concienciación sin dirigismo ideológico, horizontalidad social. El espectador está invitado a presionar el botón de compartir en su cerebro.

Obra en pantone de Angélica Dass.

Obra en pantone de Angélica Dass de su proyecto expositivo ‘Humanae’, presentado en el Centro del Carmen dentro del Festival 10 Sentidos. Imagen cortesía de la organización del festival.

Cristina Chumillas