España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

«Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.»

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

Independencia y buenas prácticas para el IVAM

LA INDEPENDENCIA DE UN DIRECTOR DE MUSEO Y LAS BUENAS PRÁCTICAS

Las recientes polémicas desencadenadas por las decisiones de José Miguel García Cortés, tanto al respecto de la sala permanente para Miquel Navarro como por su decisión de anular las exposiciones programadas por Consuelo Císcar (al menos las que no hubieran sido aprobadas por el Consejo Rector), nos mueve a expresar nuestra perplejidad por las dimensiones que está alcanzando dicha polémica, que a nuestro modo de ver, está siendo orientada de una forma fuera de lugar.

Lo que salta a la vista en todo este proceso es la intromisión por parte de un Consejo Rector que fue reformulado el año pasado para que fuera únicamente integrado por políticos profesionales, como actualmente sucede, en lugar de expertos en Arte de reconocida trayectoria, que es lo que sería lógico. Esta falta de independencia, tanto del Consejo Rector respecto a los partidos políticos, como del director respecto al Consejo Rector, hace imposible entender un programa a medio/largo plazo para el IVAM, que de este modo está sujeto a los vaivenes de los resultados electorales, los intereses de partido y la instrumentalización más descarada.

Creemos que las argumentaciones del director del IVAM al respecto del caso de Miquel Navarro son completamente lógicas: la sala estaba prevista para la ampliación del museo, por lo que si no hay ampliación no hay sala, el escultor de Mislata ha estado presente en 49 exposiciones del IVAM y le han comprado dos instalaciones por valor de 1,2 millones de euros, por lo que no se puede decir que haya recibido un trato humillante, y finalmente en la Comunidad Valenciana hay más artistas aparte del mencionado, que también merecen ser promocionados y difundidos. Del mismo modo entendemos que lo más lógico para quien asumiera la nueva dirección del IVAM, después de Consuelo Císcar, era cortar por lo sano con las exposiciones apalabradas por ésta, para, en primer lugar, corregir la nefasta dirección del museo y, en segundo lugar, tener un mínimo margen de maniobra en la programación expositiva.

Es por eso que no entendemos que el debate no se centre en términos como la despolitización del Consejo Rector, la independencia del director del IVAM y el respeto a las buenas prácticas profesionales, puesto que gran parte de las polémicas como las surgidas con Uiso Alemany hubieran sido imposibles si se hubiera establecido una relación contractual con los artistas, como es de rigor en cualquier museo de excelencia, en lugar de llevarse a cabo de las maneras completamente faltas de profesionalidad de la anterior directora. El establecimiento de un contrato por escrito, el respeto a los derechos de autor y la contraprestación económica por los servicios prestados, son la base de una práctica institucional sana y democrática, y por lo tanto no entendemos, ni desde AVCA ni desde AVVAC, la renuencia de José Miguel García Cortés a pronunciarse a favor de las buenas prácticas profesionales y a comprometerse con ellas desde la dirección del IVAM, algo que el sector percibe como necesario si lo que se pretende es una sincera regeneración del panorama artístico de la Comunidad Valenciana.

Por lo tanto, animamos a la dirección del IVAM a defender su derecho a tomar las decisiones que considere oportunas y a seguir los pasos necesarios para conseguir un IVAM respetuoso con los profesionales y entendido democráticamente, ajeno a los intereses de ningún partido político, ya que estamos hablando de un museo que es de todos los valencianos.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”
El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria
Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

Visitantes
El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda
El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Eva Caro

Tareas para el nuevo director del IVAM

El pasado 24 de abril se publicaba en eldiario.es/cv un artículo en el que se detallaban las cuatro tareas urgentes a llevar a cabo en el IVAM para su regeneración, antes del cambio de dirección. La Conselleria de Cultura no ha llevado a cabo esas tareas de limpieza, ¿las llevará a cabo el director electo, José Miguel García Cortés?

La trayectoria de García Cortés está ligada a la de Consuelo Ciscar, pues fue ésta quien lo nombró director de La Gallera y posteriomente del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC). También fue llamado para estar al frente de un proyecto frustrado, que pretendía convertir el Centre del Carme de Valencia en un gran centro cultural al estilo del CCCB de Barcelona.

En el sector del arte crece el escepticismo ante la estrecha relación que ha vinculado al recién elegido director del IVAM con quien se considera que ha sido su peor directora, pues puede que la condición del nombramiento sea no remover el pasado.

Las tareas siguen sobre la mesa:

“Una auditoría para conocer las cuentas

El IVAM tiene un presupuesto cercano a los 6 millones de euros, la mitad que hace un lustro. Aunque la Generalitat asegura que sus cuentas están bajo control y supervisadas anualmente por la Sindicatura de Comptes, asociaciones como Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) y Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana (LaVac) han pedido una auditoría.

De hecho, la gestión de Císcar ha estado marcada por compras tan discutidas como las realizadas por tres millones de euros al artista al que promovía José María Aznar o las 61 fotografías adquiridas por casi medio millón a Gao Ping, el galerista chino ahora en prisión por liderar una trama dedicada al blanqueo de dinero.

Despolitizar el Consejo Rector

El Consejo Rector del museo, liderado por la consejera de Cultura, María José Catalá, y su equipo, e integrado, mayoritariamente, por profesionales afines al PP, debería hacerse el haraquiri. Debería, cree gran parte del sector, promover su renuncia para dejar paso a un “órgano al que deberían integrarse profesionales cualificados elegidos por concurso público, con un jurado integrado únicamente por profesionales del sector no vinculados al IVAM», como ya ha pedido, por ejemplo, AVVAC.

Frenar las gestiones de Císcar

Con la destitución de Císcar, la mujer de Rafael Blasco, a la espera de condena por la supuesta apropiación de fondos públicos destinados a la cooperación, se deberían frenar todas sus gestiones a la espera del nombramiento del nuevo director. Según fuentes del sector, Císcar ha trabajado últimamente a destajo para acelerar compras, concretar la futura programación del museo e incluso pretendería asistir a la Bienal de Dakar en representación del IVAM.

Destitución del personal de confianza

Desde el sector se ha denunciado en varias ocasiones la necesidad de “ racionalizar el estado de la últimamente engordada plantilla” del IVAM.  Hay quién va más lejos y pide la destitución del equipo de confianza de Císcar –al menos los cinco subdirectores y dos administrativas- y la conformación de una nueva estructura en la que, además, se depuren las duplicidades generadas por la superposición de los profesionales nombrados por Císcar a aquellos heredados de su predecesor, Kosme de Barañano (…)”.

Voro Maroto

Por un nuevo IVAM

Comunicado de las asociaciones profesionales de las artes visuales de la Comunitat Valenciana
Por un nuevo IVAM

Hace menos de dos meses se celebraba el 25 aniversario del IVAM. Este 4 de abril de 2014, por fin la mala gestión llegaba al principio de su fin, un hecho al que ha contribuido, entre otras causas, la presión ejercida por la ciudadanía y por las asociaciones profesionales del sector. Tanto AVVAC (Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló), AVCA (Associació Valenciana de Crítics d’Art) y LaVac (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana) hemos mostrado nuestro desacuerdo ante la nefasta gestión del IVAM en los últimos 14 años, al igual que innumerables voces de la cultura en la Comunitat Valenciana como ExAmics del IVAM, Salvem el Cabanyal, la Plataforma Valenciana x la Cultura y tantos otros desde diversos ámbitos. Esta ola de descontento ha rebasado las fronteras de la Comunitat y el IVAM ha acabado constituyendo un lamentable ejemplo en el Estado español, por la falta total de rigor y el nepotismo más descarado.

Es de suma importancia en este momento que no dejemos pasar la oportunidad de reconducir en profundidad la situación del IVAM, que no es solo el nombramiento de un director/a, puesto que el mero anuncio de un concurso público no implica que las condiciones de éste, especialmente en lo tocante a la composición del jurado, sean las deseables. Por lo tanto, consideramos que es fundamental en este proceso que las asociaciones profesionales del sector de las artes visuales en la Comunitat Valenciana sean consultadas antes de la designación del jurado que habrá de seleccionar al futuro director/a del IVAM. De esta manera el sector profesional que representamos podrá contribuir a garantizar una verdadera pluralidad y transparencia designando a algunos de los miembros del jurado, ajenos a las juntas directivas de nuestras asociaciones, desde un conocimiento especializado.

Es necesaria la despolitización del Consejo Rector para devolver al IVAM la independencia y profesionalidad que lo caracterizó en sus inicios.  Un órgano al que deberían integrarse profesionales cualificados elegidos por concurso público, con un jurado integrado únicamente por profesionales del sector no vinculados al IVAM.  Del mismo modo, el rigor y la transparencia deben ser la norma en una institución pública, y el caso que nos ocupa debe pasar por una auditoría externa de las cuentas del museo, que informe detalladamente de la gestión económica llevada a cabo durante este periodo para que la ciudadanía tenga conocimiento de en qué se han gastado los recursos públicos. Debido al antecedente que representa el agujero económico dejado en el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana por Consuelo Císcar, conocido tras su salida del cargo que anteriormente ocupó como Secretaria Autonómica de Cultura, es necesario conocer las facturas pendientes de pago así como los detalles relativos a los compromisos que puedan afectar a la programación, pues esos aspectos tienen consecuencias en el presupuesto futuro del IVAM.

Debemos evitar que continúe el descontrol en el IVAM, para que deje de ser entendido como una plataforma de beneficio personal para su cúpula directiva y allegados. El IVAM tiene que volver a ser interpretado como un servicio a la ciudadanía y como una plataforma que fomente el desarrollo del tejido creativo de la región, mediante una política de adquisiciones responsable, un programa expositivo de calidad  y un trabajo riguroso en cuanto a la investigación artística. Es hora de cambiar el rumbo del museo y que recupere su función social, donde se contemple el respeto tanto a los profesionales del arte como al contribuyente, y donde la mecánica de funcionamiento pase del amiguismo y el lucro particular a lo que en el sector del arte se conoce como “buenas prácticas”, basadas en la transparencia, el respeto a los derechos de los creadores y la honestidad profesional.

Ante este cambio de horizonte, las asociaciones profesionales del sector de las artes visuales, críticos, artistas y galeristas advertimos que otros museos y centros de la Comunitat Valenciana tampoco están siendo gestionados en base a unas buenas prácticas profesionales.  La destitución de Consuelo Císcar, con la convocatoria de un concurso público internacional cuya imparcialidad y apartidismo todavía está por ver, representa tan solo el comienzo de lo que debería de ser un cambio de rumbo en la política cultural valenciana.

Por un nuevo IVAM

Por un nuevo IVAM

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)
Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)
Associació de Galeries d’Art Contemporani de la Comunitat Valenciana (LaVAC)

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Bartomeu Marí: «¿Qué es hoy un museo público?»

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

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Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

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En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

«Dirigir un museo requiere concurso público»

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) forma parte del Consejo Rector del IVAM desde su última reestructuración, en junio de 2013, para representar a la Universitat de València en ese órgano como decana de la Facultat de Geografia i Història, a petición del rector Esteban Morcillo.

El IVAM no pasa por su mejor momento y el gesto de politizar la composición de su Consejo Rector, expulsando del mismo a profesionales estrechamente relacionados con su actual directora, Consuelo Ciscar, da signos de la desconfianza política del partido que la designó. Una desconfianza que prefiere ignorar los desatinos en la programación, clamorosos, pero que ve con preocupación la gestión económica del museo tras los numerosos episodios de instrumentalización protagonizados por su directora y divulgados por los medios de comunicación. El más escabroso de ellos puso en contacto al IVAM con Gao Ping, el presunto cabecilla de una mafia china dedicada al blanqueo de capitales. Así es el IVAM de Consuelo Ciscar.

En esta segunda parte de la entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, que garantice la idoneidad del perfil de los candidatos mediante un proceso transparente de concurso público, «como en el resto del mundo civilizado». Un mundo que nos queda cada vez más lejos.

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Hace unos meses te incorporaste como miembro del Consejo Rector del IVAM. ¿Cómo está siendo esa experiencia?

Sí que es cierto que nos ha provocado una especie de inquietud. Primero por la reacción, no estamos acostumbrados a la repercusión mediática, somos académicos y nuestro mundo es otro. Puede resultar molesto que el nombre de uno esté en prensa, y que se juzgue sin saber qué hacemos allí, ni porque, ni para qué, y que nadie preguntase tampoco, es algo que me llamó mucho la atención. ¿Tienes una duda? Pregunta.  Entiendo que pueda levantar suspicacias el nuevo Consejo Rector y ver allí a la universidad. La respuesta no sé si es fácil: es una cuestión de compromiso universitario, una responsabilidad institucional. Y eso es lo que pesó en la decisión. La universidad tiene que estar presente en estos lugares, en estos órganos de toma de decisiones, porque la voz de la universidad se tiene que escuchar, nosotros tenemos un compromiso no solo como universidad con los alumnos que formamos, sino también con la sociedad. Esta Facultad es una facultad que tiene y debe tener una íntima y estrecha relación con el mundo del arte, con el mundo de los museos, porque formamos a nuestros estudiantes en esos ámbitos. Nuestros estudiantes hacen sus prácticas externas en museos, como el Museo de Bellas Artes, como el IVAM, como el González Martín, MUVIM, en galerías de arte, etc. Pero además también tenemos algunos asuntos en común con el IVAM, concretamente el departamento de historia del arte tiene una cátedra de investigación junto con el IVAM: la Cátedra Ignacio Pinazo, codirigida por dos profesores del departamento de Historia del Arte, un profesor ya jubilado Javier Pérez Rojas y José Luis Alcaide, que activamente investigan y llevan a cabo trabajos muy importantes en el campo de la investigación artística valenciana.  En ese sentido consideré que como profesora de historia del arte y en segundo lugar como representante de una facultad como ésta, tenía la responsabilidad de estar presente en ese consejo rector, primero para que se escuchase nuestra voz pero también para de alguna manera hacer valer los intereses de nuestros alumnos. Posiblemente a veces puedo resultar una voz disonante, pero esa es, desde mi punto de vista, la grandeza de la democracia. Y estar en el Consejo Rector del IVAM sin duda fortalece la posición de un amplio sector de la sociedad civil que ve esta institución de forma crítica.

¿La experiencia? Pues está siendo… sorprendente, por utilizar algún término, si que es cierto que las primeras reuniones del consejo rector se trataron aspectos que tenían que ver con cuestiones de carácter más burocrático: aceptación de obras, de donaciones, la gestión del calendario de exposiciones… en las que había algunas cosas que me gustaban más y otras menos, y el ultimo de los consejos rectores al que pude asistir fue donde se planteó el tema de la reducción de plantilla del IVAM, y yo mostré públicamente mi rechazo, mi negativa a la reducción de personal, y así consta en acta.  Primero por lo que significa mi papel en el consejo rector y a quien represento –la Universitat de València-, y sobre todo, haciendo un ejercicio de honestidad, no podía mostrarme de acuerdo con una reducción de plantilla cuando estoy formando personas que van a trabajar en un futuro en ese sector, me parece una contradicción, y ese tipo de contradicciones no las digiero bien. Y, en segundo lugar, porque en épocas difíciles como esta, en las que hay que ajustarse el cinturón creo que la postura es reducir en todo menos en personas, lo último que se debe tocar son la personas, hay que luchar por ellas pues de lo contrario las avocamos a un “sinfuturo”.  En este sentido, he de valorar que se han hecho esfuerzos para que ese ajuste fuera lo mínimo posible y de lo que se planteaba en un inicio las cosas han cambiado bastante, no sé si mi postura consiguió mover sensibilidades, mi espíritu rousseauniano así lo desea. El consejo rectoral no decide, lo hace la mesa negociadora, el comité de empresa y la dirección, las negociaciones sé que han sido duras ante la postura de Hacienda, pero que se ha llegado a un consenso-acuerdo que ha minimizado el impacto.

Exactamente, ¿qué funciones cumplen los integrantes del Consejo Rector del IVAM?

Bueno, el Consejo Rector hasta ahora está aprobando cuestiones relacionadas con el calendario de exposiciones, con la aceptación de donaciones, con la aceptación de las compras que el IVAM hace y en los últimos tiempos estas compras se están haciendo a galerías de arte valenciano en su mayoría, la aprobación del presupuesto, aunque viene establecido por Cortes, pasa por el Consejo Rector y se informa del presupuesto y se da el visto bueno, y alguna que otra cosa más. Pero, realmente, en el tema de exposiciones simplemente se aprueba el calendario y la información que nosotros recibimos es una información muy general sobre las exposiciones: el titulo de la exposición, un poco el planteamiento o concepto en general, si está esponsorizada o no. Todo lo que es la gestión del proyecto expositivo, quien comisaría esa exposición, cuales son los tiempos, cual es el cronograma, cual es el presupuesto, la viabilidad, etc. eso ya queda a manos de la gestión de la gerencia.

¿Y qué opinión tienes de la programación que estáis aprobando desde el Consejo Rector del IVAM?

En los últimos consejos rectores, como había pasado tanto tiempo desde las últimas reuniones, la programación que se aprobó fue la que ya estaba realizada  y se han apuntado las líneas de las exposiciones futuras.

¿Eso no es una anomalía?

Parece ser que hacía bastantes meses que no se había convocado Consejo Rector, se había quedado eso pendiente de aprobación, en este sentido era un trámite burocrático.

Las exposiciones, sinceramente creo que hay exposiciones mejores y exposiciones que tienen una calidad un poco menor. En las últimas exposiciones por evidentes cuestiones presupuestarias se está jugando con la propia colección, que por otra parte es una colección magnifica, con las obras que hay en depósito, y creo que están dando resultados interesantes. Esto no es algo que sea nuevo ni único en el IVAM, otros museos lo están haciendo, El Prado lo hace continuamente, lo de revisar y jugar con su colección, con lo que tienen en depósito y contar historias nuevas. Recuerdo una frase, que a mí me gusta mucho, de Jean Baudrillard, quien afirmaba a colación del papel de la cultura que «todo lo que queda por hacer es jugar con los fragmentos». La sociedad contemporánea que elige y adapta elementos de su pasado y su presente, otorgándoles un valor significativo como expresión de su identidad. Ese universo de reconocimiento elocuente de nuestra cultura y nuestra cohesión social, que convierte el patrimonio en expresión de la memoria colectiva e histórica de la sociedad y que cobra importancia como expresión de la diversidad cultural.  Definitivamente ese es también el valor de un museo, tenemos fragmentos de nuestro pasado, de nuestro arte del pasado, o de nuestro arte actual, son fragmentos que nos cuentan distintas cosas y según cómo las mostremos, narremos, las expongamos, etc. podemos mostrar cosas distintas, tampoco hace falta traer grandes exposiciones que cuesten un riñón a todos para que una exposición sea buena, esté mejor o peor valorada, creo que debemos ser conscientes de cuál es nuestro presupuesto, de cuál es la situación, y en ese sentido, también hacer un ejercicio de conciencia. En su último libro el ICOFOM, sobre la definición de determinados conceptos museológicos, criticaba el desarrollo que la ciencia de los museos ha desarrollado en los últimos años basado en edificios espectaculares o exposiciones deslumbrantes.

Evidentemente, eso no significa que no hayan exposiciones loables, y esta es una opinión muy personal, tampoco soy quien para criticar, considero que una de las grandes valías del IVAM es su personal, su plantilla, creo que tienen un cuerpo de conservadores y de técnicos excelente y eso es algo que hay que proteger porque a nosotros nos preocupa el IVAM, lo que significa el IVAM en su conjunto. No hay que perder de vista que el IVAM es patrimonio de todos los valencianos. Y por tanto, creo que aquellas exposiciones que se gestionan por parte de sus conservadores son excelentes, porque son muy buenos investigadores. Pero mi opinión personal es que en estos momentos es más acertada una política de pocas exposiciones más significativas con una ampliación temporal más larga, y yo eliminaría esta abundancia de pequeñas exposiciones, esto es un planteamiento quizás muy personal. En clase de museología y museografía, cuando a mis alumnos les comento cómo gestionar un espacio expositivo o un museo les planteo la necesidad de establecer un plan expositivo y siempre mi consejo va dirigido a ese tipo de planteamiento con un cronograma claro.  Dadas las circunstancias económicas, pero también desde una perspectiva profesional, me inclinaría por una programación más selectiva, con 2 o 3 exposiciones notables e importantes al año, y cuatro de menor calado.

Lo que sí que echo en falta y no es que sea algo que sea propio del IVAM, sino de todos los museos valencianos, y que está afectando mucho a la recepción de lo cultural en la sociedad valenciana es que no hay dinero para invertir en dar difusión a las actividades museales, creo que falta esa especie de agenda común cultural y que la sociedad valenciana en su conjunto sepa y aprecie qué es lo que se está haciendo. Me sorprende, las colas que dan la vuelta a determinados edificios en Madrid o Barcelona para ver una exposición y me pregunto ¿qué pasa aquí?

El presupuesto que tiene el IVAM ahora, incluso este presupuesto reducido, es mucho mayor que el presupuesto que tienen otros museos en España. Esos museos, con las correspondientes restricciones presupuestarias del momento, mantienen su posicionamiento y el respeto del público y de los profesionales. Aquí el declive llegó antes de la crisis. ¿Por qué el IVAM ha perdido su posicionamiento? 

Es una pregunta un tanto difícil de responder, yo estoy de acuerdo, pero no es algo único del IVAM, le pasa a otros museos valencianos. También el MUVIM está siendo muy criticado porque ha perdido el horizonte que marcó Román de la Calle y, ahora mismo, está descapitalizado y sin orientación. No tiene una línea expositiva, ni un único discurso….  y el Museo de Bellas Artes adolece de dirección científica. Yo pondría algunas excepciones, el González Martí, dependiente del Ministerio de Cultura, es uno de los museos que funciona bien. Los museos dependientes de la Diputación de Valencia tampoco están mal, desde el punto de vista de cómo se gestionan las actividades que otros realizan y la programación, incluso yo diría que la difusión que dan de sus actividades. Es cierto que el IVAM cuenta con un presupuesto que supera en mucho lo que reciben otros museos, como el González Martí que su presupuesto es mucho menor. Algo pasa evidentemente.

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

De algún modo, el mismo hedor que intoxica otros ámbitos de lo público, ha intoxicado por contaminación y por repetición al mundo del museo. Se están reproduciendo sistemáticamente modelos de comportamiento, gestión, conductas y nombramientos que tienen que ver con formas opacas y poco democráticas.

Lo mismo que defendemos para la Universidad, acerca de cómo se accede a determinados puestos laborales, a determinados cargos de gestión basado en un modelo participativo, comprometido, democrático y que asegure la igualdad de oportunidades lo hemos de defender en otros ámbitos de gestión, en este caso en el ámbito cultural. Considero que esos son los modelos válidos, pues garantizan siempre que los mejor preparados accedan a los puestos correspondientes, luego uno se puede equivocar o no. Otra cosa sería caer en contradicción.

Aunque existen diversos modelos de gestión museográfica, en nuestra opinión el director o directora de un museo debería de ser un director científico, que accede de una manera transparente, por concurso público, como en el resto del mundo civilizado, a ese cargo, igual que pasa en el mundo de la universidad. Ello aseguraría su independencia y, así, poder gestionar de manera adecuada un museo, dando cuenta de su gestión y sometido a auditorías que hagan transparente todas las decisiones adoptadas, llevando a cabo las funciones y las finalidades del museo, aquello que todos conocemos: preservar y conservar la colección, difundirla, mostrarla y exhibirla, documentarla e investigarla, esas son las tres grandes funciones de un museo, esto es fundamental. No significa que no haya un gerente, una persona que se encargue de otro tipo de cuestiones, pero el papel de un director científico en un museo ha de ser una premisa. Y lo mismo en el mundo de la cultura, que en el mundo de la educación o el mundo de la sanidad, hay cuestiones que tienen que ser de consenso, cuestiones de estado y que no sea algo que dependa de un color o de un partido o de quien gobierne, no pueden ser cargos de confianza. Estamos en un momento crucial en el que la sociedad demanda un cambio y hay que escuchar su voz. En mi opinión estamos en un momento clave para revisar el modelo de museo que quiere esta sociedad, que necesita esta sociedad y que demanda esta sociedad.

Al hilo de esto, me gustaría aclarar que yo no aceptaría nunca un cargo de ese tipo. Cuando yo entré en el Consejo Rector mucha gente malpensó, creyendo que pretendía medrar para ser directora del IVAM o directora de algún otro museo. No, jamás, no, no, no. Soy una persona muy universitaria, me encanta la docencia y la investigación. Soy una persona muy institucional, muy universitaria, y no, no aceptaría nunca un cargo de ese tipo sin un concurso público. Pero en estos momentos no.  Primero no lo aceptaría por mi compromiso con la universidad, eso es un hecho, y en segundo lugar, porque estaría cayendo en lo mismo que crítico. Si yo defiendo que el director de un museo debe ser un director científico, y que debe acceder a través de un concurso público, en igualdad de oportunidades, transparente, no parece coherente entrar en ese juego, no me parecía ni lógico ni honesto. Lo digo públicamente: no me interesa absolutamente para nada.

El asunto de las donaciones al IVAM despierta preocupación, pues podrían estar aceptándose donaciones de un modo arbitrario. Hay que tener en cuenta que las obras donadas pasan a formar parte de la colección y hay que invertir recursos económicos para su almacenamiento, aseguramiento y conservación. Has comentado que desde el Consejo Rector se aprueban las donaciones, ¿bajo qué criterios se produce la aceptación de las mismas?

Todavía no tengo suficiente trayectoria en el Consejo Rector para realizar una valoración de las donaciones. Por ahora lo que he visto que se ha donado me ha parecido bueno y aceptable… me leo con detenimiento todos la documentación que nos presentan desde el Consejo Rector y en un principio la valoración de lo que se presenta es positiva. Sí que es cierto que lo ideal es que pasase por el filtro de una comisión de expertos, creo que está pendiente la aprobación de un consejo asesor, que se encargaría de estas cosas. Lo ideal es que exista al menos una comisión que se encargue de valorar y de apreciar si las donaciones que llegan al IVAM reúnen las condiciones de idoneidad y esto finalmente pasase al Consejo Rector, que es el que las aprueba como órgano responsable en última instancia. Es muy importante estudiar las obras que son donadas, pues a nadie se le escapa que la entrada de obras de un artista en un museo, prestigia al museo, pero, indudablemente, también prestigia al artista. No todo vale.

Se ha criticado la politización del Consejo Rector del IVAM, con motivo de su última reestructuración. ¿Cuántos de los integrantes tenéis un perfil profesional o académico en materia artística?

En realidad pocos, solo dos, José María Lozano, que es profesor de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia y yo. El resto son cargos políticos o relacionados con hacienda, pues hay un fuerte control por parte del sector económico. A mi me gustaría que hubiesen más personas del ámbito profesional del arte en el Consejo Rector, es una desiderata, pero…

¿A qué crees que se debe esa situación?

En principio esto se debe a un cambio legislativo, y posiblemente hay algún interés por controlar las cuestiones relativas al IVAM, hay un interés por seguirlo de cerca… es mi apreciación personal. Aunque, naturalmente, se podrían arbitrar otras soluciones para gestionar el museo que no pasasen exclusivamente por el perfil actual del Consejo Rector.

Antes de tener esa vinculación con el museo, ¿qué opinión tenías del actual IVAM?

La misma que tengo ahora. Para mí el IVAM es una institución muy importante dentro de la sociedad valenciana en su conjunto. Creo que el IVAM es y fue una apuesta fuerte, significativa e importante, creo que el IVAM es el gran buque insignia del arte contemporáneo y del arte actual en el conjunto de la sociedad valenciana. Creo que el IVAM cuenta con una plantilla excelente, con profesionales de primerísimo nivel, es una institución muy importante y significativa pero creo que debe ampliar horizontes. Es decir, mi impresión, primero es que el IVAM debe ampliar y abrir las puertas y los brazos al mundo universitario, sobre todo a las universidades públicas. Creo que el IVAM debe contar con los profesores de la Universidad, y los profesores de la Universidad contar con el IVAM, es decir, que se establezca un binomio, muy similar a lo que realizan otros museos.  En Madrid el Thyssen, el Reina Sofía o El Prado, tienen programas museo-universidad, que son sumamente interesantes y que funcionan realmente muy bien en la programación de difusión y de investigación científica de la colección del propio museo. Tiene que hacerse una política de acercamiento al conjunto de la sociedad valenciana, creo que se debe mostrar otra manera de abrirse a la sociedad, al público, esto lo pensaba antes y lo sigo pensando. Creo que hay que innovar, utilizando las tecnologías de la comunicación, haciendo una buena apuesta de difusión, mejorar esos aspectos de comunicación que faltan, además de apostar por la investigación. Y, finalmente, creo que debe dar cabida a la producción artística valenciana. El arte actual valenciano tiene mucha calidad y debería buscarse un espacio específico para que se mostrase lo que hoy en día se está produciendo.

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Se celebran los 25 años del IVAM y la opinión general entre los especialistas, dentro y fuera de Valencia, es que no será fácil recuperar el prestigio perdido. ¿Cuál crees que debería ser la hoja de ruta para este centro?

Para mí lo más importante es una buena planificación, todo pasa por planificar correctamente, desarrollar un plan de trabajo de un año o de dos años para así trabajar en la comunicación, realizar unas buenas exposiciones, con un carácter importante y relevante. No significa que estas exposiciones tengan que ser grandes eventos, realmente se puede hacer en conjunción con otras instituciones. Creo que la creación de sinergias es muy importante entre los propios museos valencianos, que sé que se ha hecho algunos intentos que no han salido lo bien que uno desearía, pero sobre todo con los museos a nivel estatal, creo que es fundamental, es como están trabajando el resto de museos. En un momento de precariedad financiera y económica hay que utilizar las colecciones y hay que aprovechar las de nuestros amigos y vecinos, que los tenemos al lado, para hacer trasvases de obras de arte, de exposiciones, con carácter itinerante, etc. Entrar en ese circuito es fundamental, sobre todo para que el IVAM siga estando y al mismo tiempo recupere ese posicionamiento de carácter nacional e internacional que siempre ha tenido. Creo que eso es fundamental. En cualquier caso, me centraría en una programación coherente, focalizada en aquellas lagunas que todavía no se han mostrado. Concentraría todos los esfuerzos en la producción de exposiciones “necesarias” y, de momento, dejaría aparcada la presencia internacional hasta alcanzar el nivel óptimo de la hoja de ruta.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la primera parte de esta entrevista abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza. LEER MÁS…

El Museo de Bellas Artes de Valencia centra la atención en la tercera y última parte de la entrevista con Ester Alba, como decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Con ella analizamos la situación en la que se encuentra la pinacoteca, con una directora -Paz Olmos- sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos. LEER MÁS…

Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.

Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.

«Las universidades privadas, ¿en qué ranking están?»

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) es, desde marzo de 2012, decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Su nombre saltó a los medios de comunicación en junio de 2013 a causa de su incorporación al Consejo Rector del IVAM, en representación de la Universitat de València en ese órgano. Su perfil independiente y progresista la convierten en un “perro verde” en el Consejo Rector de un Institut Valencià d’Art Modern que nunca estuvo tan politizado como ahora, ni atesoró tanto descrédito.

En una intensa entrevista/conversación, que publicamos en tres partes,  da un repaso crítico a la situación de la educación pública, el talento de tantos que se ven forzados a emigrar, las nuevas dinámicas en los estudios de historia del arte, el estado en el que se encuentra el IVAM, el descabezamiento del Museo de Bellas Artes de Valencia y la necesidad de aplicar modelos de transparencia y concurrencia pública frente a las habituales designaciones “a dedo” para acceder a los entornos profesionales de la cultura.

En esta primera parte, abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza.

 

La educación y la cultura no aparecen como asuntos prioritarios en la agenda política, ¿en qué dirección crees que van las decisiones del gobierno valenciano y en qué medida afectan al sistema educativo? 

Soy madre de dos niños pequeños y por decisión consciente y coherente estudian en un colegio público, creo que es importante no sólo defender la educación pública, de calidad, desde la teoría sino también desde la práctica. Esta postura no sólo se da como parte integrante de una sociedad que reclama el no desmantelamiento de la educación pública, sino también como profesional, como docente comprometida desde mi puesto laboral con la docencia universitaria, pública y de calidad. Al respecto, me siento orgullosa de ser una persona que  trabaja en educación pública. Al margen de ciertos indicadores, siempre utilizados en provecho de quien los publicita y mostrando un talante de autocrítica y capacidad de mejora,  considero que los mejores profesionales, sin duda, trabajan en la educación pública. Y, ¿cuál es la base de este argumento? Pues lo es la garantía que nos proporciona el actual sistema de acceso al puesto de profesor en la educación primaria, secundaria o superior en el sistema educativo público español. Un sistema basado en un concurso público que garantiza, en un alto porcentaje, la igualdad de oportunidades.

Es decir, en la actualidad no se accede a trabajar en un colegio, en un instituto o en una universidad del sistema público porque uno o una sea más amigo, más conocido o caiga mejor o peor a determinadas personas; sino porque ha superado un concurso de oposición, que garantiza la transparencia y permite que aquellos mejores expedientes, aquellas personas mejor preparadas, sean las que acaben trabajando como profesores en la educación pública. Yo creo que este sistema de acceso es el que garantiza que la educación pública en España haya sido una educación de calidad, y ese es el camino realmente, trabajando eso sí todos y todas al unísono para mejorar día a día.

Respecto a la universidad. A lo largo de las últimas décadas, la universidad pública ha sido un motor de cambio de nuestra sociedad, clave en la democratización del conocimiento y en la incorporación de la mujer a la esfera pública. La universidad pública ha dado respuesta a la demanda formativa de la sociedad, velando por la igualdad de oportunidades y promoviendo la movilidad social. Es mucho lo que queda por hacer, mucho lo que mejorar, sí. Pero a veces se pierde la memoria histórica y olvidamos de dónde venimos. ¿Cómo compararnos con universidades de larga tradición e historia democrática? Me parece absurdo ¿A caso nos olvidamos que hace apenas cuatro décadas que superamos el proceso de transición? Lo que no hay que olvidar es el camino que desde entonces ha recorrido la universidad pública española, con un crecimiento, consolidación y calidad internacional realmente vertiginosa. Ello no significa que no seamos conscientes de la necesidad de mejorar, de abordar los problemas de la universidad española, comenzando por el primordial: ser capaces de ofrecer una formación de calidad, rigurosa, profesional y crítica, como corresponde a la concepción de la universidad como un servicio público con una función fundamental para una sociedad democrática.

Una de las cuestiones que más me preocupa, en este sentido, es el cambio de modelo de gobernanza. Es decir, en el modelo de cómo se gestiona, cómo se dirige una universidad, un centro educativo público en general, apuntado ya en la LOMCE y para universidades en el llamado Informe de expertos solicitado por el Ministro de Cultura.  Es decir, el cómo una persona accede a los puestos de gobierno y de gestión académica. Creo que la autonomía universitaria es algo que hay que defender. La gestión de la universidad tiene que estar en manos de la propia universidad, la elección del rector o rectora debe ser democrática por parte de toda la comunidad universitaria, que sean ellos quienes decidan qué persona es la que quieren que dirija la universidad, su rumbo y la defensa de los valores universitarios, sin intervencionismos políticos.

Otro asunto que me preocupa, en relación a determinadas decisiones políticas, es el modelo en el sistema de acceso al mundo universitario. Un sistema de acceso que ha sufrido un bloqueo alarmante, a través de la imposición de la famosa “tasa de reposición”, que ha impedido la carrera académica habitual dentro de la universidad. Es decir, se han bloqueado las promociones a titular de universidad y a catedrático negando la legítima aspiración de los profesores a mejorar en su puesto docente tras pasar la exhaustiva evaluación a la que les somete una agencia independiente de evaluación de la calidad.

Pero lo más alarmante es que esto ha afectado, también, a los jóvenes profesores e investigadores: los ayudantes doctores y becarios de investigación. Una figura de profesor en formación, mileurista, que tras sus cinco años en la universidad ve como sus esperanzas de consolidarse se han evaporado. La tasa de reposición nos impide sacar concursos públicos y transparentes para su consolidación en la figura de contratado doctor o titular de universidad –que recordemos que es una oposición pública y transparente-, y asistimos al riesgo de exclusión de este profesorado que se ha formado del sistema universitario español. Un tanto sucede con los jóvenes doctorandos e investigadores postdoctorales. Jóvenes que se integran en grupos de investigación, que realizan estancias de investigación en el extranjero, en centros de investigación punteros, que formamos con nuestro dinero público, para que luego no tengan cabida dentro del sistema universitario. Creo que es algo que no nos podemos permitir: invertir en la formación de talentos y que esa inversión no se devuelva a la sociedad. La comunidad universitaria en pleno está concienciada de la necesidad de priorizar políticas universitarias conducentes a consolidar y estabilizar laboralmente a aquellos que hemos formado, el problema es concienciar a los políticos que nos gobiernan de ello. La estabilización laboral de los ayudantes doctores es una prioridad que está ya en la agenda de política de personal de esta universidad. Pero, más difícil es digerir el ver la cantidad de chicos y chicas, jóvenes promesas, que han realizado su tesis doctoral, a la que han dedicado no sólo mucho tiempo y esfuerzo sino también han invertido parte de sus economías familiares, algunos con gran dificultad, que marchan a buscarse un futuro más allá de nuestras fronteras. Estamos formando investigadores para que se vayan a fortalecer las economías de otros países, en vez de fortalecer nuestra economía, nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestro avance social… Todo ello agravado por una circunstancia añadida en el caso de la Universitat de València: la media de edad elevada de su plantilla. Esto puede generar un grave problema futuro no sólo desde el punto de vista científico, al no renovar equipos de investigación, sino también desde el aporte al trabajo diario de la ilusión, las ganas de trabajar y de hacer las cosas bien, de refrescar, en definitiva, el mundo universitario. Si no somos capaces, ahora mismo, de insertarlos dentro del mundo universitario, éste será uno de nuestros peores fracasos.

Además, el sistema de acceso no solamente está bloqueado, sino que también se quiere cambiar el sistema de contratación, a tenor de las opiniones vertidas por el informe de expertos, a través de un sistema “liberal”, competitivo, lo que significaría una contratación directa, “a dedo” o en base a determinadas cuestiones, ello no deja de suscitar ciertos interrogantes. Existe una cierta hipocresía y demagogia en argumentos que atacan a la universidad por endogámica. Es cierto que hay mucho que mejorar y avanzar en ese sentido, pero siendo transparentes. La pregunta es ¿con contrataciones “a dedo” se lucha contra la endogamia?, ¿o es todo lo contrario? Una reflexión que a mí me gustaría “hacer en voz alta”, porque, quiero decir que aquí se utilizan determinados términos de una manera muy demagógica, y luego la realidad de las alternativas que se plantean, parece que conducen, precisamente, a otro camino, que no es el que se pretende mejorar. Es bastante curioso. Por otro lado, la finalidad de esta nueva modalidad de contrato es poder insertar a los mejores expertos internacionales en nuestras universidades y eso mientras estamos expulsando del sistema universitario español a los que nosotros formamos y condenándolos a un futuro incierto.

Desde tu posición al frente de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València, ¿qué perspectiva de futuro ves a los estudiantes en estas materias y qué acciones llevarías a cabo en materia de política educativa y laboral si tuvieras la capacidad para ello?

Todos los años la Facultat organiza varias actividades dirigidas a la orientación de los/las estudiantes que se incorporan a la universidad. Una serie de acciones que van dirigidas a los estudiantes de bachillerato, en ese crucial periodo de transición o de inserción en el mundo de la universidad, que es un mundo desconocido y nuevo para ellos. Actividades, como el programa Conèixer, que es una especie de “puertas abiertas” para que los estudiantes de secundaria entren, conozcan la universidad, conozcan la facultad y qué estudios de grado, máster y doctorado ofertamos. Esta facultad es conocida como la Facultat de Geografia i Història, pero aquí tenemos cuatro títulos de grado: Geografía y Medio Ambiente, Historia, Historia del Arte, e Información y Documentación, que se dedica al tema de la archivística, bibliotecas, documentación y gestión de archivos en general, tanto de la empresa pública como de la privada, archivos sanitarios de hospitales, y que es una carrera muy interesante y con una gran inserción laboral. Pero además tenemos una decena de másteres oficiales. En arte y patrimonio cultural como  el Máster en Historia del Arte y Cultura Visual, o el  Máster en Patrimonio Cultural: identificación, análisis y gestión; en historia como el Máster en Historia Contemporánea, Máster en Historia e Identidades Hispánicas en el Mediterráneo Occidental (siglos XV-XIX), Máster en Historia de la Formación del Mundo Occidental (Antigua, medieval y Moderna) y el Máster en Arqueología; así como másteres en geografía y desarrollo local: Máster en Técnicas para la gestión del Medio Ambiente y del Territorio, Máster en Gestión y Promoción del Desarrollo Local, Máster en Cooperación al Desarrollo y el Máster en Gestión de Recursos Hídricos.

Realmente, se ha realizado un gran esfuerzo por parte de esta Facultad, entendida tradicionalmente como una facultad de letras, por conseguir que una amplia oferta de especialización, pero sobre todo mirando a una profesionalización del estudiante al servicio de la sociedad. Esto no significa una mercantilización de la universidad, ni la incorporación de la empresa dentro del mundo de la universidad, no confundamos, lo que estamos es preparando a nuestros estudiantes a través de materias que tienen que ver con el mundo de la profesión y de la investigación. De hecho, carreras como Historia del Arte se han preocupado por asignaturas que normalmente no habían tenido hasta ahora cabida dentro de estos estudios, como pueden ser la museología, la museografía, la gestión del patrimonio cultural, etc., se trabaja mucho la crítica de arte, y estamos trabajando en proporcionar estudios de expertización a través del nuevo Laboratorio de Historia del Arte. Yo creo que ese enriquecimiento es importante, hay que abrirse a otras disciplinas, el contacto entre universidad y sociedad es muy significativo y muy importante.

En relación a las cuestiones de política educativa, una de nuestras mayores preocupaciones es la orientación de los y las alumnos/as que acaban sus estudios universitarios. A ellos dirigimos una serie de actividades de orientación hacia el mundo de la especialización (posgrado, másteres y doctorados), el mundo de la investigación, pero también el mundo de las salidas profesionales. En estos momentos  no podemos más que ser sinceros y mostrar realmente que estamos ante un panorama de incertidumbre, “hay muchas nubes negras en el horizonte” y no se ven visos de despeje. En estas circunstancias la mejor apuesta de futuro es estar lo mejor preparados posible, la preparación, la adquisición de conocimiento, es algo que van a tener siempre. Les podrán quitar la ilusión, sus derechos sociales, cosas que hasta ahora hemos dado por seguras y hemos conocido como algo hecho y hemos descubierto que no era así, pero el conocimiento, el saber, el pensamiento crítico, la formación de calidad los van a acompañar siempre y van a formar parte de lo que ellos son como seres humanos pero también de lo que ellos pueden aportar a la sociedad como universitarios, esa sociedad del conocimiento tan ansiada, siempre en boca de todos, pero que realmente no se apuesta por ella. Si conseguimos que salgan bien preparados, no sé si encontrarán trabajo en este país, pero al menos espero que en algún lugar se valore esa preparación.

En materia de política educativa yo creo que ha sido un error muy, muy grande, la subida de las tasas universitarias, que afecta a los alumnos de grado, pero que sobre todo afecta a los alumnos de master, lo que se paga por crédito, que ronda los 40, casi 50€ por un crédito de master, es realmente un absurdo. Esto es algo que habría que replantearse, el precio de los postgrados, de los másteres en la universidad pública, para hacer más accesible a toda la comunidad universitaria los estudio de especialización. Porque el grado, son grados generalistas evidentemente, pero si lo que requerimos es que de la universidad salgan bien preparados para una respuesta a la sociedad no lo van a poder hacer si no acceden a un master. Y esa vía en muchas ocasiones la estamos cortando para aquellos estudiantes con menos recursos u obligándolos a cursar másteres en otros países europeos donde son mucho más baratos.

La universidad debe realizar y exigir un cambio en la política del gobierno por la reducción de las tasas universitarias. Dentro de las políticas propias, la Universitat de València ha realizado una apuesta muy fuerte con la convocatoria de becas propias, cuyo presupuesto ha cuadruplicado, con el fin de que ningún alumno/a quede fuera del sistema universitario por motivos económicos. Y esto es un contexto presupuestario difícil y complicado; de verdadera asfixia económica. La Universitat de València padece una cierta insuficiencia económica y financiera no provocada por ella. Desde que estoy en el gobierno de la Facultat primero como vicedecana y ahora como decana he visto como el presupuesto se reducía cada año alrededor de un 10% y hemos hecho política económica de austeridad. Esta insuficiencia económica ha venido provocada por  los recortes reales aplicados al presupuesto universitario, como se ha aplicado recortes en educación no universitaria, en sanidad y en política social. Hoy las universidades se encuentran con un presupuesto que se sitúa en niveles de 2004 en términos reales. El retroceso es evidente. Pero, agravando este problema, nos encontramos con el incumplimiento por parte de la Generalitat Valenciana del pago de la deuda contraída con las universidades y reconocida por la propia Generalitat. La llamada deuda histórica que en el caso de Universitat de València equivale a casi 300 millones de euros, el equivalente a toda una anualidad. Es decir, en la época de bonanza, el gobierno valenciano ya no liquidaba a las universidades el dinero comprometido, sino que parte de éste se iba acumulando en una deuda que ya ha pasado a ser histórica y cuya liquidación, pese a haber sido pactada con las universidades, se está demorando. Este importe que se debe, que podría haber laminado los efectos de los recortes, y que se corresponde con gastos ya comprometidos por las universidades y ejecutados, sigue siendo una asignatura pendiente.

No es ya que se recorte el presupuesto o que no se pague la deuda contraída. Es que cuando se comprometen fondos para la subvención ordinaria, la Generalitat suele pagar a través de mecanismos financieros que generan intereses. Las universidades públicas han ido asumiendo esos intereses, por lo que han tenido que ajustar aún más sus presupuestos. Eso sin contar con el efecto que tiene el retraso en el pago de subvenciones e importes correspondientes a fondos de investigación. Ese dinero debe ejecutarse en paralelo al proyecto, y en muchos casos no hay otra solución que adelantarlo por parte de las universidades, asumiendo de esta forma una carga en forma de intereses sobre ese capital. En resumen, el problema de las tensiones de tesorería de las universidades públicas se deriva de los retrasos en el cumplimiento de obligaciones del gobierno, con el efecto de tener que hacer un ejercicio adicional de austeridad para superar esta difícil situación.

Y, por último, en cuanto a política laboral, en los últimos años se ha realizado un notable esfuerzo por la incorporación de  prácticas externas en las carreras, que tradicionalmente era algo propio de las carreras de ciencias o tecnológicas, lo tenían bastante claro, en las carreras de humanidades nos ha costado un poquito más, pero se ha hecho un esfuerzo muy grande para que el alumno pueda acceder al mundo laboral, ya en las propias carreras. Eso sí, sin que las prácticas externas degeneren en mano de obra barata o gratis para las empresas y que con ello se eviten contratar. La práctica externa debe de tener un carácter formativo evidentemente, no se trata de que el alumno vaya a trabajar sino a formarse, y a conocer el mundo laboral: cómo funciona un museo, cuál es el organigrama de un museo, cuáles son las funciones, cómo trabaja una galería de arte, nosotros tenemos muchos convenios precisamente con las galerías de arte donde van nuestros alumnos a formarse, y yo creo que incentivar este tipo de prácticas es bastante importante. También intentamos que los profesionales se inserten en la formación universitaria organizando jornadas, seminarios con el fin de que cuenten su experiencia profesional de primera mano a los alumnos/as  y conozcan de cerca la realidad laboral, yo creo que eso es algo importante.

Ester Alba Pagán.

Ester Alba Pagán.

Las entidades bancarias están buscando nuevas fuentes de beneficios que puedan sustituir el negocio de las hipotecas y parece que han fijado su atención en la sanidad y en la educación. ¿Qué opinión tienes de la línea privatizadora que está impulsando el Gobierno de España en esos sectores? 

Nuestra respuesta ahí es contundente, hay aspectos donde lo privado no cabe, hay determinados derechos que todos tenemos como ciudadanos, uno es la sanidad, otro es la educación y la cultura, habría otros derechos de los que podríamos hablar, pero estos yo creo que son los fundamentales, es una cuestión de pacto de estado. Hay cosas que son intocables, inviolables. Tanto la sanidad como la educación deben ser públicas, y no pueden ser entendidas nunca como un negocio, es decir, ¿la sanidad y la educación tiene que ser rentables económicamente?, y más cuando en este país en muchas ocasiones la rentabilidad económica se entiende desde unas miras de enriquecimiento inmediato, cortoplacista. La sanidad y la educación son rentables, y lo son como apuesta de futuro, a largo plazo, pues revierten en una sociedad bien preparada, una sociedad que tiene un bienestar social, así se enriquece.  A mí me asustan mucho los cambios legislativos, no por el hecho de que haya un cambio, sino por el número elevado de ellos ¿cuántos cambios legislativos ha tenido la educación desde la transición? Esto es absurdo. Cada vez que accede un partido distinto al gobierno se vuelve a cambiar ley, y se vuelve a reformar, un parche tras otro. Esto es una cuestión de estado, debemos de tenerlo claro. La educación es una cuestión de consenso entre todos, y de construir una educación que ha de ser pública, accesible a todos y que sobre todo garantice la igualdad de oportunidades; es un derecho constitucional ¿si no de qué estamos hablando? Yo creo que en ese sentido vamos un poco a la deriva, tengo esa impresión. No sé si naufragaremos en algún momento o ya lo estamos haciendo.

En el sector profesional del arte contemporáneo en Valencia se ve con extrañeza la escasez de docencia en materia del arte de las últimas décadas. ¿A qué se debe?

Sí que es cierto, porque es algo que yo he comprobado como alumna de Historia del Arte en esta Facultad.  Si echamos la mirada hacia atrás, de manera tradicional, los estudios de arte propugnados por los departamentos de la universidad española, con algunas salvedades como Barcelona, se mantenía un planteamiento excesivamente tradicional. Aquello de que “después de Goya no había arte”, significaba una especie de freno a partir del siglo XIX. Pero, sin embargo, esto ya no es así, precisamente la reforma universitaria sirvió al departamento de Historia del Arte de la Universitat de València para reflexionar sobre estos vacíos. En el Consejo de departamento de Historia del Arte, el órgano de gestión más importante del departamento, de manera democrática se discutió la elaboración de los nuevos planes de estudio y se hizo un gran esfuerzo por insertar, no solo esas asignaturas profesionales que comentábamos antes, sino también asignaturas que tuviesen que ver con el arte contemporáneo y las manifestaciones artísticas más actuales. Lo que sucedía con aquellas asignaturas de Arte contemporáneo anuales de la antigua licenciatura es que el profesor empezaba por la Ilustración, Revolución Francesa, Neoclasicismo, Romanticismo, Impresionismo, Vanguardias, pero no se llegaba nunca al final del temario, el problema es que lo último siempre quedaba por dar, precisamente aquello relacionado con el arte actual. Detectado ese problema, con la reforma de los planes de estudio se sacaron esos bloques temáticos del final y se crearon asignaturas nuevas, concretamente asignaturas que tienen que ver con las últimas tendencias, con el llamado arte actual, y con la cultura visual: dedicada a la fotografía, dedicado al cine, además hemos tenido excelentes profesores como Pilar Pedraza, yo creo que una de las profesoras más queridas de nuestro departamento, como también nuestros profesores valiosísimos en el mundo de la historia del cine. Esto ha revolucionado nuestros estudios, de hecho el máster en Historia del arte y cultura visual muestra el esfuerzo por insertar todo lo que tiene que ver con el mundo contemporáneo, con el mundo del arte actual, de las nuevas expresiones artísticas, el mundo del género también, la importancia de la mujer artista, que ha sido muy denostado a lo largo de la historia, etc. Es un master, que además es de los pocos que a nivel nacional ha alcanzado la Mención de Calidad, y que deriva en un Doctorado de excelencia. El cambio ha sido fundamental, ¿sabes dónde más lo notamos? En el trabajo final de master, y en las tesis doctorales en donde el porcentaje de estudios de investigación se dirigen al mundo del arte contemporáneo, al mundo del mass media, al mundo de la cultura visual, del cine, del cómic, les interesa muchísimo el arte actual, el arte con el que ellos se identifican, se relacionan. Pero esa mirada más tradicional de la Historia del Arte, que mira y analiza el pasado, también tiene que existir. Hemos pasado de un extremo al otro lado. Debemos recuperar el entusiasmo por el arte clásico, el arte medieval, el barroco, pues están perdiendo interés en la formación de nuevos investigadores, que están más entusiasmados por estas nuevas tendencias.

Sin embargo, los alumnos de grado, porque no todo el mundo se puede permitir hacer un máster, perciben esa falta de docencia en la materia, y cuando hacen trabajos de fin de grado, perciben por parte de cierto profesorado cierto desprecio hacia lo contemporáneo y una infravaloración por los trabajos realizados sobre esas materias.

Puede ser, mi visión es distinta, yo soy profesora de arte contemporáneo, por lo que no voy a denostar precisamente lo que explico, lo que trabajo, y lo que investigo, de hecho mis proyectos de investigación en la actualidad están relacionados con el tema del arte, mujer, arte contemporáneo, y todo lo que significa una revisión del arte producido por mujeres en el arte actual. Desconozco si compañeros míos, dedicados a otros ámbitos artísticos, o a otra manera más tradicional de entender el mundo del arte, pueden ver con otros ojos el arte contemporáneo, o el Arte Actual, el arte del presente. Es cierto que de manera tradicional se ha dado una cierta confrontación en la manera de ver y entender la historia del arte. Una confrontación que tiene una tradición muy larga, entre el hecho de “yo soy un historiador del arte”, soy historiador, y por tanto, mi visión del arte no solo tiene que ver con el análisis de la imagen, con la percepción del objeto artístico, con su contextualización histórica, etc. sino con la documentación de primera mano, utilizando fuentes primarias, visitando el archivo, descubriendo documentos que nos permita una relectura de las cuestiones artísticas que se tratan desde un punto de vista de etapa o de periodo histórico en relación al arte. Y que consideran, y así en muchas ocasiones ha sucedido y ha pasado, que el arte más actual o el arte contemporáneo, cuando uno entra a investigar esa parcela temporal concreta está haciendo más crítica de arte que historia, pero no es cierto. Es decir, la única diferencia es lo temporal, entre un pasado remoto o un presente que ya comienza a ser pasado también. De ahí que en el máster tratemos ambos aspectos: la historia del arte y la cultura visual en dos itinerarios diferenciados, para recoger ambas visiones.

Lo difícil de trabajar arte actual es encontrar la distancia temporal necesaria, ese poso histórico que necesita el arte. Así como dirimir algunas cuestiones que, por otra parte comienzan a ser tradicionales: ¿qué es verdaderamente el arte? o ¿qué artistas son los merecedores de formar parte de la historia del arte en mayúsculas?, porque no todos pueden entrar, y nos falta una perspectiva evidentemente temporal o histórica para ello, pero también todos sabemos que el arte se revisa continuamente, que incluso la apreciación sobre determinados artistas o sobre determinados movimientos artísticos, cambia, evoluciona y lo que en un momento determinado se apreciaba ya no se aprecia. La consideración de lo artístico es mutable evidentemente, porque es tan mutable como nuestro pensamiento, el arte forma parte de nuestra concepción del mundo, de manera global, desde el punto de vista de nuestro pensamiento y nuestra relación con la sociedad. Estamos en la efeméride del Greco, un artista que ha gozado de una escasísima fortuna artística a lo largo de la historia, pero hoy nadie duda de su valía y excepcionalidad. Aunque dentro de la profesión de la historia del arte hay quien mantiene una visión más tradicional del arte, también es cierto que este departamento, en los últimos años, se ha nutrido de jóvenes profesores con ideas nuevas que se han formado en Nueva York, en París, en Italia y que nos hemos movido para conocer nuevas tendencias en el mundo de la historia del arte. La historia del arte ya no es esto de la estampita de las vírgenes, hemos cambiado un poco. En cualquier caso, nosotros proporcionamos herramientas para que el alumno se interese en profundizar en procesos de creación de distintas épocas. Y el arte actual, ciertamente, constituye uno de los aspectos que despierta más admiración, interés e inquietud.

¿Qué ambiente se respira entre el profesorado y los alumnos de la facultad ante el precipicio social que muestra la realidad?

Los alumnos en la actualidad están muy comprometidos y a mí esto es algo que me gusta mucho, me siento muy orgullosa de los estudiantes de esta facultad. Cuando empezaba a estudiar en la facultad y cuando comencé a dar las primeras clases con la beca de investigación, siempre escuchabas aquello de que los alumnos “ni sienten, ni padecen”; es decir que parecía que nada les interesaba, no participaban en las clases, eran muy apáticos, parecía que nada les preocupaba. Mi sorpresa fue descubrir que aunque parecían dormidos no lo estaban realmente. Hubo un curso excepcional, los profesores les llamamos la “generación de los valientes”, aquellos que lucharon y se manifestaron por la continuidad y la autonomía de la disciplina de la Historia del Arte.

En la actualidad, como resultado de la difícil situación actual el cambio es más visible: los alumnos son participativos, comprometidos, están llenos de ilusión, de luchar por lo que ellos consideran que son sus derechos, pero además están muy próximos a los problemas sociales y son solidarios con los más desfavorecidos. Nuestros alumnos concretamente, han hecho algunas acciones muy interesantes como las jornadas de un libro por un kilo de comida, preocupándose por sus compañeros más desfavorecidos, hacen piña y se mueven mucho desde ese punto de vista. Están muy activos, tanto en lo social como en lo ideológico podíamos decir, sobre todo defendiendo la universidad pública, la universidad en que se están formando y que aprecian.  Y la aprecian y estiman porque la Universitat de València es la UNIVERSIDAD, con mayúsculas, es la universidad de todos los valencianos. Es la universidad más antigua, no nos olvidemos de que la Universitat tiene más de 500 años, y forma parte de nuestro  patrimonio cultural, de nuestra historia como pueblo. La tenemos que defender también desde ese punto de vista, de lo que es y lo que significa en la sociedad actual como elementos histórico y cultural, que ha formado parte de nuestro pasado, nuestro presente y que ha de formar parte de nuestro futuro, es un legado del que no podemos prescindir. También la universidad es un referente para la sociedad valenciana. Es una institución respetada y respetable. Es un lugar de conocimiento y del saber. Independiente de los poderes políticos y de los avatares partidistas.

Respecto al profesorado la cosa es un poco más complicada. Muchos se han jubilado en los últimos años con una sensación agridulce, con la impresión de que ya no pueden más, que se les agota la energía de luchar y de ver como esto está en peligro, y un poco se han ido con esa zozobra de qué es lo que pasará. A ello, se ha unido el cambio de la dedicación docente del profesorado, es decir, si tú investigas mucho estás a 16 créditos, si eres joven y estás iniciando tu carrera te ponemos a 24, pero si creemos que no investigas lo suficiente te ponemos a 32 créditos, con lo que el profesor entra en un bucle interminable de clases que le impiden investigar y del que es difícil salir. Esto ha creado un conflicto, incluso ha dividido y enfrentado la posición del profesorado. La investigación forma parte de nuestra profesión, es un tercio de nuestra dedicación, nosotros somos personal docente e investigador, somos profesores y somos investigadores. Pero la manera en la que se mide la investigación es quizás lo inadecuado, pues se aplican a la producción científica de Humanidades o Ciencias Sociales criterios propios de las Ciencias Experimentales, bajo unos criterios determinados de calidad-impacto, que son muy discutibles, y son discutibles porque no todas las áreas, ni la calidad ni los impactos científicos se miden de la misma manera. La universidad no es homogénea y, consecuentemente, no se pueden aplicar las mismas condiciones ante situaciones distintas y diferenciadas.

Esta manera de medir la investigación es propia de sistemas “liberales” del mundo anglosajón, no se trata de evaluar la calidad, novedad e interés del texto publicado, sino de en qué revista o editorial lo has publicado (lo que se decide con criterios un tanto competitivos: medir y no evaluar). Esto sorprende y más cuando en investigación de historia, lo que tiene sentido es investigar la historia del lugar, del locus, la historia está ligada al territorio, a la sociedad, así lo defiende incluso organismos de carácter internacional como la UNESCO y el ICOM que plantean el estudio y la defensa del Patrimonio desde conceptos nuevos como el Heritge Place, es decir el patrimonio ligado a su lugar. En muchas ocasiones esta perversión de quién es considerado o  no “investigador” de acuerdo a estos parámetros mercantilistas ha creado una ruptura muy fuerte en el mundo universitario, que es algo que preocupa, y más cuando, lo que tenemos que hacer es “ir todos de la mano”, cohesionados con una actitud firme y conjunta frente a quienes intentan socavar la autonomía universitaria, con ese tipo de reformas internas.

A todo esto se le añade aquellas críticas que alzan su voz ante la presencia de las universidades españolas en los rankings. Y esto enlaza con la preocupación ante la situación financiera de todas las universidades públicas, por ese precipicio económico al que estamos siendo sometidos. Cuando se escucha aquello de que las universidades públicas no están en los rankings … bueno, no estamos en los rankings y ¿dónde están las privadas? ¿En qué ranking están? No se les espera siquiera… me llama muchísimo la atención. Y cuando uno observa qué universidades son las que están ocupando los primeros lugares en los rankings científicos, evidentemente son las universidades que tienen un mayor presupuesto, tienen suficiencia económica y pertenecen a países democráticos que creen, apoyan y sostienen sus universidades a las que dedican el 3% de su producto interior bruto, mientras nosotros estamos en el 1’33% PIB, creo recordar.  Universidades, además, que tienen y que gozan de una gran autonomía universitaria. Es que esto nadie lo cuenta, es decir, no están arriba porque sí, sino porque cuentan con un sistema que permite su crecimiento como universidad desde el punto de vista docente y científico. Son cuestiones que debíamos tener claras. El problema de la universidad es que la sociedad no es consciente de todas estas cuestiones, nos falta hacernos visibles y comunicar nuestros problemas.
(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la segunda parte de esta entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM, como miembro de su Consejo Rector, y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, a la que se acceda mediante un proceso transparente de concurso público, para garantizar la idoneidad profesional del perfil de los candidatos, “como en el resto del mundo civilizado”. LEER MÁS…

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Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera