Metro cuadrado. Danza, espacio y reflexión

Entrevista a Edwin Valentín, director de Metro cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme, Carrer de Gregori Gea, 6, Valencia
Del 18 al 21 de octubre de 2018

¿Somos conscientes del espacio que ocupamos?
La velocidad con la que transitamos los lugares apenas deja tiempo para una toma de conciencia real del espacio que habitamos. En el mundo en que vivimos, se impone más que nunca repensar la forma en la que consumimos tiempo y espacio, conocedores de que ambos son compartidos y en muchas ocasiones efímeros. El arte, y más concretamente la danza, siempre interesada en el movimiento, ha investigado y conformado la manera en que vemos el cuerpo. Ahora, la concepción de este ha cambiado para terminar fundiéndose en un todo. Fagocitados por una rutina opresora que vacía de sentido nuestros trayectos, sumergiéndonos en dinámicas donde se desdibujan los límites de nuestra frontera de contacto.

Sin duda, la danza es el mejor catalizador a través de la cual el ser humano puede expresar sus ansiedades y miedos, experimentar con sus emociones y dirigir su fuerza, tanto hacia lo individual como a lo colectivo. Las residencias del Carme Teatre acogerán en este mes octubre la práctica e investigación en torno al movimiento hecho danza. Gracias al grupo 33 Volts, dirigido por Edwin Valentín, podremos disfrutar de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Edwin Valentín estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, su país de origen, de donde parte la inspiración de sus obras. Licenciado y especializado en Antropología Física, sus proyectos ahondan en los fenómenos sociales y culturales que tienen como punto de referencia el cuerpo y su relación con el entorno. Su formación artística comenzó en un Bachillerato de Artes y Humanidades, ligado al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el que se especializó en danza.

En 2014 quedó en 4º lugar en la primera edición del concurso “Encuentro Creadores de Danza, Premio Movimiento Original”, de la Ciudad de México, en la cual presentó por primera vez el proyecto Metro cuadrado, que estrena en Valencia el próximo jueves 18 de octubre.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

 ¿De dónde surge Metro cuadrado?

El contexto de la ciudad de México es el de vivir en una ciudad enorme en la cual las dinámicas que tu generas o que la propia ciudad te genera, te ponen en un estado de alerta. Más allá de la situación del país, el hecho de cómo convivir con tanta gente, es lo que me inspiró. Cuando has de ocupar el transporte público para moverte a cualquier lado, entras en relación con un todo, en un estado en el cual ves a las personas y no te queda otra opción que estar cuerpo a cuerpo, en una ciudad en la que todas las horas se han vuelto “hora pico”, en algunas líneas de metro. Por mucho que trates de evitarlo el espacio personal se pierde y termina por generarse una masa. El hecho de cruzarme la ciudad de México, de norte a sur para trabajar me hizo pensar en esas personas que hacen todos esos tránsitos constantemente.

Un día que estuve en un paradero de autobús esperando el trasporte, empecé a agobiarme por el ruido de los puestos ambulantes, el tráfico, la gente, el cansancio etc. y traté de voltear la cabeza hacia arriba para respirar y ver hacia el cielo. Me encontré con una enredadera de cables y me di cuenta de que no había espacio por ningún sitio. De ahí sale Metro cuadrado, de esa sensación en la que te preguntas ¿estamos viviendo esto?, ¿de dónde viene? y ¿para dónde vamos? En ese momento, mi punto de apoyo fue el metro de la ciudad que sirvió para la primera exploración de la obra.

Al momento de mudarme a Valencia, me encuentro con una ciudad en la que se siente totalmente lo contrario, en la cual yo tengo espacio, mi cuerpo lo vive distinto, se llega a relajar de otra manera. Descubro esta ciudad, nueva para mi y la siento totalmente contraria, los mismos traslados se hacen sin tanta gente, y no siento la misma sensación que en México. Entonces fue cuando me planteé ¿cómo estas personas viven  la relación con la sobrepoblación mundial?, ¿cómo se vive la sobrepoblación mundial en una ciudad como Valencia? y ¿qué pasa con este concepto?, ¿se piensa? De ahí, decido retomar Metro cuadrado aprovechando la oportunidad que generan las residencias del Carme Teatre. Estas me permiten generar un proyecto para trabajar las visiones de cómo los habitantes de una ciudad más pequeña sienten la sobrepoblación aunque, tal vez, pueda parecer que no está tan presente ese concepto o imagen. Tenia todavía esa sensación de que se podía indagar más en Metro cuadrado, explorando los distintos ángulos de donde tratar este tema. Desde un principio me interesó tener bailarines de aquí para que ellos me hablaran de sus vivencias y ver cómo sus cuerpos las expresan.

 Háblanos de la obra ¿en que consiste?

La obra parte de la danza contemporánea y podría definirse como tal porque el principal elemento del cual comunicamos es el cuerpo y el movimiento. Nos apoyamos de video, de artes plásticas, etc. La música es esencial ya que el espectáculo es mudo. La piezas sonoras no son del todo melódicas y hay algunas que transmiten sonidos ambientales con el fin de generar una sensación concreta. El sentido del oído está muy presente dentro de la pieza, por lo tanto, hablamos de danza contemporánea apoyada en otras artes.

¿Metro cuadrado tiene un punto experimental?

Si, los bailarines van a ser quienes a través de su cuerpo trasladen una serie de sensaciones al público. Siempre les pido que hablen y que conozcan el concepto que trabajamos en la obra, con el fin de que ellos lo reflexionen e investiguen y me vayan contando a través de sus experiencias y su vida cómo sienten esta relación entre ellos y la reducción de espacio. A partir de esta reflexión previa, comienzan a investigar el movimiento que posteriormente integrarán dentro del discurso. Este proceso a mi me enriquece tanto a nivel personal como profesional, nutriendo también el trabajo y la obra en sí, en la que se pueden ver un conjunto de emociones diversas.

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

¿Cómo fue el proceso de selección del equipo de Metro cuadrado?

El proceso de selección de bailarines fue un poco largo, porque al principio tuve que buscar personas que quisieran integrarse dentro del proyecto. Buscaba en primer lugar, que más allá de que fueran bailarines tuvieran una buena condición física, porque la propuesta tiene varios momentos de mucha fisicalidad, en la cual el cuerpo se pone muy al límite. El equipo lo conformamos Cristina Martí (Conservatorio Superior de Danza del Institut de Teatre Barcelona), Ivan Colom (Conservatorio Superior de Danza de Valencia), Pablo Caracol (Ilustrador y bailarín), Natalyd Altamirano (Asistente de dirección, actriz y bailarina y yo mismo como antropólogo físico, director, coreógrafo y bailarín.

¿Qué te pareció el espacio del Carme Teatre?

Tenía mucha ilusión de representar en el Carme Teatre. La primera vez que conocí la sala, en su sede actual, me provocó bastante. Es una sala no muy grande en la cual el público está muy cerca de lo que está sucediendo. Cuando entré inmediatamente lo pensé, “aquí yo podría representar Metro cuadrado”. Desde un primer momento, la sala en mi mente se prestaba para realizar esta obra en la que quería que la gente estuviera cercana a lo que hiciéramos en escena. El Carme Teatre es el espacio perfecto.

¿Podríamos afirmar que hay un tono crítico en la obra?

Mi intención es que el público reflexione sobre la sobrepoblación y llegue a pensarlo como algo que no está tan lejano, que se vea como un espejo que refleja una sociedad. En nuestro planteamiento, confluyen muchos elementos que sirven para hablar de este tema y hacer pensar al público que somos distintos elementos. Existe una complejidad mayor, no por estar separados unos de los otros y que aquí en Valencia no se viva esta situación de sobrepoblación, no significa que en otro lado no esté pasando.

El fin último es que el arte comunique alguna emoción, sentimiento o imagen, que mueva al público hacia esta reflexión. Nosotros a partir de las emociones, el movimiento y las imágenes pretendemos que al público se le genere algo en su ser que lo haga reflexionar. Para mi es muy importante este tema y considero que es algo relevante de que hablar. La población mundial va en aumento. No está mal que vaya en aumento, pero hemos de darnos cuenta que no somos los únicos, la humanidad no es lo único que habita en este espacio.

¿Crees que Metro cuadrado se podría lanzar a la calle?

Sí, es una buena manera de acercar la danza al público en general. Yo creo que el arte debe ser más accesible, con apoyo del gobierno y de las instituciones, y tiene que haber un hábito y una educación por consumir arte en la sociedad. Creo que ahora más que nunca la gente necesita ser muy empática, sentir y saber qué es lo que están sintiendo los demás. En estos tiempos todo es tan rápido que la gente necesita tomarse un tiempo para reflexionar eso que está sintiendo, y el arte ayuda en este proceso.

¿Si te dieran la oportunidad de lanzar Metro cuadrado a la calle lo harías?

Sí, sin pensarlo, lo haría.

¿Para cuándo la próxima obra? ¿Alguna idea de futuro en mente?

Tengo varias ideas en mente, pero hay una en especial que me está moviendo mucho desde hace unos meses atrás. Primero habría que terminar Metro cuadrado, seguir representando la obra hasta donde se pueda y una vez asentada, empezar otra investigación. Yo que veo México en la distancia y me genera muchas emociones y pensamientos, hay algo sobre mi país de lo que quiero hablar, quizás no sobre él, pero sí partiendo del mismo. Creo que en el próximo proyecto México estará más explícito que en Metro cuadrado, que ya está más globalizado. Considero que la obra debería estar abierta y continuar. Se puede adaptar a otras circunstancias, espacios y bailarines.

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Andrés Herraiz Llavador

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València

 

Drap: Contra el consumo compulsivo

Drap, de Mou Dansa
Teatro Astoria de Chiva
Miércoles 25 de abril de 2018
Sala Russafa de Valencia
Jueves 26 de abril

El 24 de abril de 2018 se cumplen cinco años del peor desastre de la historia en el sector de la moda: el derrumbe del edificio Rana Plaza, donde más de 1.100 trabajadoras murieron y hubo más de 2.000 heridas. En este contexto la ONGD SETEM Comunitat Valenciana presenta ‘DRAP’, un espectáculo para fomentar un cambio en los hábitos de consumo del sector textil y del calzado. Las funciones, que tendrán lugar el miércoles 25 de abril en el Teatro Astoria de Chiva, y el jueves, 26 de abril en la Sala Russafa de València, tendrán como objetivo concienciar a la sociedad del efecto que nuestros hábitos de consumo pueden tener en la consolidación de un nuevo sistema económico que priorice las necesidades de las personas, el respeto de los Derechos Humanos y la conservación del medio ambiente.

El proyecto ‘DRAP’ surge de la unión de la compañía Mou dansa con la ONG Setem Comunitat Valenciana, una propuesta escénica socialmente comprometida. Una denuncia al consumo compulsivo, la explotación laboral y el impacto medioambiental derivado de la industria textil. Una llamada a la conciencia desde el arte a una de las mayores consecuencias de la globalización, la moda, en la semana en la que se cumplen cinco años del peor de la historia de este sector. En este sentido, la Campaña Ropa Limpia ha comenzado una campaña para reclamar a las marcas de ropa que se suministran en Bangladesh que firmen el Acuerdo de Transición 2018 para mejorar la seguridad en las fábricas.

Cartel de 'Drap', de Mou Dansa. Imagen cortesía de la compañía.

Cartel de ‘Drap’, de Mou Dansa. Imagen cortesía de la compañía.

El espectáculo forma parte del proyecto ‘La Moda en Danza’, un proyecto financiado por el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación de Valencia, dirigido a fomentar un cambio en los hábitos de consumo del sector textil y del calzado en la comunidad educativa de centros de educación secundaria. Mediante una serie de talleres en las aulas se conciencia al alumnado sobre el efecto que nuestros hábitos de consumo pueden tener en la consolidación de un nuevo sistema económico que priorice las necesidades de las personas, el respeto de los Derechos Humanos y la conservación del medio ambiente.

Tras el trabajo en las aulas, el proyecto contempla la creación de un espectáculo de danza para acercar a la sociedad de forma artística la dura realidad de los trabajadores y trabajadoras del sector textil y del calzado. Para ello, se ha contado con la colaboración de la Compañía Mou Dansa, una agrupación joven, abierta y dinámica que en todas sus creaciones se plantea nuevos retos para acercarse de manera efectiva al público. La compañía ha sido premiada en diversos certámenes nacionales e internacionales: gana el Certamen Coreográfico de Sevilla y el premio al mejor bailarín, que recae en Miguel Tornero; se hace con el premio de interpretación del Certamen Internacional Burgos-Nueva York y con el premio a la mejor bailarina (para Mónica Cervantes) en el Certamen Internacional Masdansa de Canarias.

DRAP es una pieza de 50 minutos de duración creada e interpretada por Jessica Martín, Isabel Abril, Isabela Alfaro, Abel Martí y Luis Meliá. La obra cuenta con la dramaturgia de Xavier Puchades, la dirección técnica de Ximo Rojo y la música Jordi Wheeler con la colaboración de de Ulises Eliza. La compañía ofrecerá una pieza para danza que sensibiliza y ahonda en la problemática de la industria textil dando voz a la parte más desfavorecida, las personas trabajadoras.

La propuesta se divide en dos partes: la primera muestra la relación de Occidente con la ropa, su publicidad y su consumo desmedido. En una segunda parte, se adentra en la producción en una fábrica textil de un país empobrecido y los efectos nocivos de salud y en el medio ambiente que genera. Se ha colgado el cartel de agotadas todas las localidades para la representación en la Sala Russafa. Pero todavía quedan entradas para la función del Teatro Astoria de Chiva,  previa reserva de plaza a través del correo electrónico: sensibilizacióncv@setem.org

Draps, de Mou Dansa. Fotografía de Ramón Chroques por cortesía de la compañía.

Draps, de Mou Dansa. Fotografía de Ramón Chroques por cortesía de la compañía.

Un paseo por ARCO

Entre los días 21 y 25 de febrero se dieron cita muchas de las más destacadas galerías e instituciones nacionales e internacionales en Arco, que como es habitual, se ha convertido en un punto de encuentro en el que convergen tanto galerías e instituciones como críticos, coleccionistas, artistas y, por supuesto visitantes.

Dejando de lado el objetivo comercial que dentro de sus propios cánones de calidad predomina en la feria, hemos querido indagar en los escaparate de algunas de las galerías, que recordemos, siempre intentarán dar visibilidad a las mejores obras en cuanto a significado, y de este modo atraer la atención, porque bien es cierto que los encargados de las mejores colecciones no solo se fijan en el autor de la obra, su prestigio y trayectoria, lo más habitual es que se muevan por los más variados patrones para escoger las piezas, y lo que en sí representan para sus colecciones. Teniendo en cuenta esto, lo que hemos tratado de hacer es ver cuales son las ideas o propuestas de algunas de las galerías que hemos elegido por proximidad geográfica, y sus propuestas en Arco para atraer potenciales compradores y atraer la atención de los citados visitantes y profesionales.

Para empezar, en cuanto al stand de la galería Luis Adelantado, debemos decir que su puesta en escena ha sido muy impactante, la monumental obra de Jorge Peris «La Patética para Instrumento Innombrable» se erguía prácticamente en el centro de éste. Se trata de una obra en la que el autor juega con el desgaste de los materiales, la madera muestra signos que dan la sensación de que se encuentra en mal estado, además de la idea de equilibrio. De hecho, la obra se encuentra en total suspensión, motivo por el cual los trabajadores de la galería tenían que estar muy atentos para que nadie pudiera derribarla, puesto que, teniendo en cuenta las proporciones de la obra, podría incluso haber causado daño a algún transeúnte. Esta idea del equilibrio que muestra Jorge Peris la podemos encontrar en otras piezas que se pueden ver en la galería, como lo es por ejemplo «Escalera de Sauro».

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

También se pudo disfrutar de obras de artistas, como Rubén Guerrero, Darío Villalba, Marius Engh o Irma Álvarez-Laviada. Rubén Guerrero con sus obras explora los límites de la pintura además de tener un buen tratamiento de la geometría y la tridimensionalidad, éstas fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga con el nombre de «Familias Mínimas». De la artista Irma Álvarez-Laviada se muestra una obra sin título, pero cuyos materiales nos llamaron la atención, puesto que se trata de un aglomerado de poliuretano, madera de mansonia y cristal de museo.

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Rosa Santos, en el que nos llamó la atención una gran cantidad de autores: Alex Francés, Juanli Carrión, Rafael Tormo i Cuenca, Xisco Mensua, Greta Alfaro, Xavier Arenós, Mira Bernabeu, o Chema López. Rosa Santos apuesta en gran medida por artistas de origen valenciano y ofrece una lectura que invita a pensar que reivindica lo más próximo, no tanto como una mirada de la defensa del folclore, sino más bien desde el punto de vista del cambio emblemático al que se enfrenta Valencia y en el que parece poner acento.

Destacamos sobre todo a los artistas Xavier Arenós y Rafael Tormo i Cuenca y sus obras. La de Arenós se compone de cuatro vigas de hierro entrecruzadas, éstas llevan dos colores: rojo y blanco. El significado de la obra tiene que ver con el momento en que Valencia se convirtió en la capital de la República en 1937, tema de actualidad en cuanto a exposiciones, teniendo en cuenta que el año pasado se celebró en la Nau la exposición «Valencia, capital de la República». Los colores simbolizan los bandos enfrentados durante la Guerra Civil Española (1936-1939), es decir, el bando de los Nacionales sublevados y el republicano. El hecho de que se encuentren entrecruzadas muestra la convulsión del momento al igual que el material nos habla de la tensión que se vivió durante aquellos años.

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

La obra de Rafael Tormo i Cuenca muestra ideas muy interesantes. Por un lado, vemos lo que parecen ser chabolas, tiendas de campaña o jóvenes. Lo que en primera instancia puede parecer un ambiente de pobreza es una visión del 15-M en Valencia, el movimiento de los indignados que tantas voces silenciosas hizo resonar por un instante. Aunque lo interesante en esta obra es el método en que se ha realizado. Se trata de pequeños paneles de cerámica llevados a cabo a la manera tradicional valenciana, la típica del siglo XIX. En aquella época los temas predominantes eran: el folclore, las fiestas, lo regional, naranjos, falleras, hortelanos o campos. En este caso, lo que se ha plasmado no es el folclore, sino una reivindicación de derechos y libertades. Es en este punto en el que encontramos cierto paralelismo. Realmente la cerámica del siglo XIX valenciano y la obra de Tormo y Cuenca hablan de Valencia, dejando de un lado lo obvio, de como era valencia y de como es ahora, la Valencia de las tradiciones y de exaltación regional frente a la Valencia progresista y crítica que cuestiona el orden establecido y reclama sus derechos.

Rafael Tormo y Cuenca.

Rafael Tormo y Cuenca.

También nos pareció interesante la obra de Mira Bernabeu y cómo mediante el uso de la fotografía en grupo consigue mostrar valores de diferente índole, ya sean; morales, históricos, religiosos, o del comportamiento humano en general. El dramatismo no es un recurso, sino un vehículo mediante el cual los personajes de sus obras manifiestan aquello que el artista se propone, de ahí que la escena sea un propio escenario teatral.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Al llegar al stand de Espaivisor damos razón de lo numeroso de obras expuestas. En todas está presente el aroma a actualidad. Los temas en sí no son nuevos, pero desgraciadamente siempre aparecen en las noticias porque se reiteran o bien por el hecho de que se recuerdan algunos hechos del pasado que aún hoy en día dan lugar a una cantidad ingente de debate. Nos vamos a adentrar en un stand en que se habla de sexualidad, represión, censura, feminismo, o el sufrimiento de aquellos que se ven forzados a abandonar su tierra o a permanecer encerrados entre cuatro paredes.

Encontramos a artistas latinoamericanos consagrados como, Miguel Ángel Ríos o Carlos Leppe. Miguel Ángel Ríos, con su obra, nos muestra como el hombre es quien pone fronteras al mundo, sobre todo el hombre blanco europeo. Critica el Postcolonialismo, los pliegues en la obra muestran esta idea de que en continentes como África las fronteras están hechas con escuadra y cartabón. El chileno Carlos Leppe se nos muestra como un gran performer que manifestó su identidad sexual en un contexto en que ésta esta peor vista que nunca, en tiempo de la dictadura de Pinochet.

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

El colombiano Miguel Ángel Ríos en «Serie Faenza» también se involucra en toda la oleada de artistas que se encargan de mostrar la comunidad homosexual reprimida de la sociedad. En la obra se plasma como Ríos se presenta en un cine al que se sabe que los hombres acuden para mantener relaciones sexuales entre ellos. Usa una caja en la que escondía su cámara, y llegado el momento, accionaba el obturador. Sus fotografías, como podemos ver, presentan cierto encanto debido a la belleza íntima que desprende el sistema analógico.

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

Entrando en la temática feminista encontramos a Liliana Maresca, Orlan, o Sanja Ivecovic. Aunque ésta última nos ha llamado bastante la atención. Porque no solo se muestra feminista, sino que además lo hace con un tono burlón frente a la tiranía del dictador Tito de Yugoslavia. Tito usaba la televisión para adoctrinar a la población mediante una serie de frases con las que trataba de mostrar la conducta adecuada al pueblo. Ivecovic emula esos anuncios y se burla de ellos. En las imágenes aparece saltando, danzando y mostrándose fuerte, segura e intrépida, un mensaje muy lejano al que el dictador trataba de mostrar por medio de estos mensajes de obediencia y sumisión.

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

Otras de las obras más interesantes que Espaivisor trajo a Arco fueron las de Mª Jesús González y Patricia Gómez, sus obras «Celda 1-1» y «Celda 5-3» son muy sobrecojedoras. Mediante un proceso en el que interviene el látex, extraen pintadas de paredes en las que ha habido personas retenidas, personas que han sufrido, que han visto la crueldad humana. Básicamente estas obras extraen la memoria de dichos lugares, nos muestran mediante los vestigios de las personas que las habitaron lo que han pasado, sus pensamientos, sus sentimientos. Unas obras magníficas que nos invitan a reflexionar sobre como los humanos nos comportamos con nosotros mismos, así como las injusticias que llegamos no solo a cometer, sino a permitir.

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Espai Tactel. La galería valenciana presentó obras de los artistas Amanda Moreno y Christo & Andrew. Todo el stand gira alrededor de la idea del cuerpo, con elementos que aluden a éste o su propia durabilidad, como se ve en las obras. Además, la idea del futuro también se encuentra bien presente, se utilizan elementos que poco a poco han sido introducidos en la sociedad con motivo de mejorar nuestro día a día, como el iWatboard que se ve en la obra «Hyper Futuristic»

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

Dejando de lado las obras futuristas de Christo & Andrew, debemos hablar del interés que despiertan las obras de Amanda Moreno. Éstas hablan directamente del cuerpo y, a su vez, del carácter efímero que caracteriza a éste. Las obras que nos plantea son: «Sleepwalker Chronobiology» y «In the Mood of Worms».

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

La segunda se muestra como un ejemplo de Vanitas, aunque, lejos de mostrarse como en otros momentos de la Historia del Arte mediante una calavera o bajo la idea de Hommo Bulla, aquí se nos presenta como una cara más o menos visible realizada con formas de gusanos. Estas formas aluden a los intestinos debido a la rugosidad con que han sido realizadas. Pero la verdadera relación se encuentra con los propios gusanos, que en sí aluden a la muerte, debido a que son los que acuden a nuestro cuepo una vez éste se encuentra en estado de descomposición.

El último de los stands que visitamos fue es el de la galería Aural, y esta no fue una visita como las anteriores. Lo que pudemos contrastar obedece a los criterios que se siguieron para montar el stand. La idea principal es que el espacio y las obras deben permanecer en total armonía. Además, los propios artistas deben de mostrar cierta armonía con los demás, ya sea: temática, cronológica, o espacial, por ejemplo.

Aural ha tratado de mostrar gran parte de las mejores obras de las que la galería dispone basándose, no tanto en las normas que el mercado dicta, sino teniendo en cuenta lo que las obras tienen que decir, que lo que éstas expresen tenga significado y lleve al espectador a realizar un diálogo con ellas. No se busca tanto mostrar el arte por el arte, sino más bien que las obras tengan cosas que decir, sentimientos que expresar, a fin de cuentas, inducir a la reflexión.

Entre ellas, obras de: Anna Bella Geiger, Concha Jerez, Fernando Sinaga, Isaac Montoya, Javier Vallhonrat, José Maldonado, Juan José Martín, Luis Gordillo y Máximo González. Dentro de la obra de estos autores podemos encontrar temáticas muy variadas, al igual que estilos, como por ejemplo la vinculación entre Sinaga y el Postminimalismo. También es muy interesante la manera en que Máximo González critica el sistema económico o la manera en que Juan José Martín cuestiona las fronteras políticas del planeta.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

Así pues, como podemos comprobar, las galerías escogidas proponen temáticas más o menos diferentes y formas muy diversas de presentar sus obras. Pero todas tienen en común, salvo Espai Tactel, obras de carácter crítico y social. El feminismo se encuentra muy presente, el cuestionamiento de fronteras y el orden establecido es una de las temáticas que comparten Espaivisor y Aural, mientras Espai Tactel habla de temas profundos e introspectivos, como el concepto de vanitas.

En sí, todas las galerías han llevado las obras y temáticas más actuales, que sin duda han llamado la atención e invitado a pensar en relación a éstas, algo que sin duda suma para atraer a coleccionistas. Como siempre, Arco es una feria en que todos los stands sacan a relucir sus mejores argumentos buscando atraer a todo aquel que se pase por ella, y sin duda, los stands de las galerías visitadas han estado a gran altura.

Baltasar Camps Estellés.

 

“La gente no busca lo bueno, busca un libro de Tweets”

Del Silencio, Lara Peiró Agüera
Ilustraciones de Mebekha
Ediciones En Huida

El mundo de la poesía está en constante cambio, lejos quedan ya los enmudecidos ecos de la obra de Rosalía de Castro o de Zenobia Camprubí poetisas hoy olvidadas por una sociedad que ansía la inmediatez y opta por las frases breves y los mensajes claros. Hoy por hoy, todo lo que ha de ser dicho parece caber en un Tweet. En las antípodas de estas realidades, jóvenes poetisas como la valenciana Lara Peiró Agüera (Valencia, España 1994) son paradigma de una poesía intimista, y en muchas ocasiones desgarradora que ahonda en las complejidades del estar, el vivir y el callar.

Redactora Jefa de Le Miau Noire, Lara es autora de “Los días no vividos” su primer poemario y termina de publicar “Del Silencio”, su segunda obra que ya ha presentado en Valencia y que pasará por Málaga y Madrid en los próximos meses. Poetisa y traductora literaria asentada en Valencia con la mitad de su corazón en Berlín, atesora una prometedora trayectoria en la que destacan diversas publicaciones en revistas digitales y portales web.

Lara Peiró. Fotografía de Javier Gincas

Lara Peiró. Fotografía de Javier Gincas

¿Por qué en poema ?

La poesía es personal, para mi es un modo de alivio. La poesía me viene puede que sea porque leo más poesía que narrativa, aunque estoy intentando cambiarlo. Yo desde muy pequeña he leído poesía, en especial la del siglo de oro. Cuando vivía en Berlín conocí a Fany Rubio que cogió esa “libretita” que yo no enseñaba a nadie, leyó mis poemas y me motivó a seguir redactando, ahí pensé que aquello que escribía era poesía.

¿Podríamos admitir entonces que la poesía es tu medio?

Si, estoy más a gusto en poesía que en narrativa por supuesto. Escribo mucho de noche, a veces me levanto, comienzo el verso y no me voy a dormir hasta que no acabo el poema. Hay poesía y “poesía”, la gente cree que lo que se vende hoy es “poesía” y cultura, pero no se vende poesía. No es que sea crítica sino que en muchas ocasiones los libros no tienen poemas, sino frases, tweets, si cuentas los caracteres son los mismos de un tweet. La poesía la estamos matando nosotros. Me considero una afortunada de tener dos libros publicados.

¿En qué se distingue “Del silencio” de tu primer poemario?

Con “Los días no vividos” yo estaba viviendo en Berlín, vine lo presenté y todo se tramitó desde Berlín, era algo nuevo y yo no era consciente de lo que estaba pasando. Ediciones En Huida fue la única editora a la que le presenté el manuscrito y no se planteó si tenía un numero determinado de seguidores en Instagram. “Los días no vividos” fue algo más espontáneo, “Del silencio” ha sido todo lo contrario, son poemas que he dejado reposar, los he leído y vuelto a leer, los he reescrito en muchas ocasiones.

Los días no vividos hacen referencia a Berlin, yo allí era feliz pero me comía mucho la cabeza en plan: yo estoy aquí soy feliz pero siento que me estoy perdiendo un montón de cosas en Valencia. Pensaba: “me estoy perdiendo un montón de cosas por estar haciendo aquí lo que yo quiero en realidad”.

La diferencia entre ambos poemarios radica en la madurez, en “Los días no vividos” yo no era consciente de que estaba haciendo un libro. “Del silencio” es un libro maduro producto de muchas lecturas e influencias, los poemas están mucho mejor estructurados, guardan un lenguaje más cuidado, aunque convino partes con un lenguaje más vulgar que pretenden despertar al lector. En sí es un libro para el que he trabajado mucho, ha sido el producto de un año entero en el cual algunas partes del libro han permanecido en un cajón, sin que las leyera nadie.

Yo he cambiado mucho, si lees los dos libros te das cuenta de que son dos poetisas totalmente distintas. El primero es una poesía más adolescente, son voces distintas, una más infantil y otra más madura, supongo que eso es lo bonito de seguir escribiendo.

“Del silencio” y “Los días no vividos”. Fotografía cortesía del autora.

“Del silencio” y “Los días no vividos”. Fotografía cortesía del autora.

¿A quién van dirigidos los poemarios?

Hoy por hoy, considero que los poemas de “Los días no vividos” pueden agradar a los más jóvenes que se pueden sentir identificados con algunos poemas. Mi poesía no es difícil de leer, “Del silencio” va dirigido tanto a jóvenes como adultos pero no a un nivel adolescente, de hecho casi nunca escribo del amor, si escribo del amor hablo de un amor maduro.

¿Qué motivó la redacción de este segundo libro de poemas?

Empecé a escribir muchos poemas hasta que me di cuenta de que sí que había como una temática en torno a la casa y el silencio. Estaban muy estructurados aunque no me considero metódica para escribir poesía. Los poemas guardaban una temática parecida, dentro de una estructura que parecía seguir una historia. Al juntarlos me salieron las tres partes del libro en torno a la casa, la habitación y el silencio. Aun así yo no era consciente de que tenía un libro para mi, yo tengo poemas. Cuando envié el manuscrito a Ediciones En Huida les encantó y decidieron publicarlo ese mismo año.

¿Las redes sociales definen la publicación de libros?

Desgraciadamente si, osea da igual lo que escribas, si tienen 10.000 seguidores en Instagram te publican en muchos sitios y en algunas ocasiones sin haber leído el manuscrito. Yo no me muevo por decir: “voy a vender libros o quiero ser famosa”, yo sencillamente escribo. Creo que el 60% del éxito en este mundo es lo que nosotros llamamos el postureo, es muy triste pero es así, prima más el poder que tengas en las redes que la calidad de tu texto como escritora. Cuando anuncié por Instragam “Del silencio” unas chicas me preguntaron si mi libro era de frases y al decirles que era de poesía dejó de interesarles. La gente no busca lo bueno, la gente busca un libro de Tweets. Yo hablo de poesía no de poetweets.

¿Por qué “Del silencio”?, ¿Por qué esos lugares? ¿Qué son “Casa” y “Habitación” para ti?

El libro en un principio se iba a llamar la casa del silencio, pero no terminó de convencerme y se quedo en “Del silencio” ya que todos los poemas giran en torno a esa palabra. La temática del libro gira en torno a esas cosas que no dices, que te callas ya sea porque no te atreves o por las posibles consecuencias que puedan tener lo que vas a decir, al final he dicho lo que tenía que decir, quizás sabiendo que esas personas no se van a leer el libro en la vida.

El libro esta muy relacionado con la familia, la amistad y en cierta medida con el futuro. La casa remite a la familia, habitación es como mi espacio, el espacio abstracto en el que yo estoy a gusto y en el que me puedo expresar sin miedo a ninguna represalia, en donde digo aquello que siento. No es un espacio físico ni la proyección de mi misma sobre un espacio concreto.

En el apartado de “Casa” los poemas tienen titulo; en el apartado de “Habitación” tienen números; en el apartado “Del silencio” es como un poema muy largo, una sucesión de versos que cobran sentido a modo de historia. Casa y silencio guardan una carga más dramática mientras que habitación es más relajado y positivo ya que habla de donde estoy a gusto, lo que me gustaría ser. En casa se plasman muchas añoranzas de la infancia, aquellas cosas que no van a volver, como la voz de un ser querido que ya no está.

“Del silencio”, es un libro que hace daño, algunas personas que vienen a los recitales terminan llorando. La gente cuando coge el libro se piensa que es una poesía muy happy porque yo soy una persona muy risueña, pero “Del silencio” es todo lo que no digo, aquello que no se ve. Es muy autobiográfico y está escrito desde la tristeza. Yo no era consciente de que este libro hacia daño hasta que lo presenté al público.

¿Háblanos de las Ilustraciones?

En “Los días no vividos”, la imagen de la portada remite a las flores de los cerezos que en Berlín florecían en primavera por una calle concreta cercana a donde vivía. Esa imagen a mi me impactó.

En “Del silencio”, yo quería que fuera una revolución para mi “yo” escritora, quería que fuera un libro cuidado que se notara que llevaba trabajo detrás. Yo seguía en Instagram a una ilustradora conocida en redes sociales por Mebekha, hablaba con ella porque me encantaban sus ilustraciones y le pedí que realizara la ilustración de la portada y de una pasamos a 5 más. Ella leyó el manuscrito, le encantó y realizó unas ilustraciones de algunos de los poemas, el proceso duró unos 6 meses y hoy por hoy somos amigas.

Por último ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Voy por el capítulo décimo de mi primera novela, llevaba tiempo que necesitaba dar un paso más allá de la poesía. Tenía una idea en la cabeza basada en una historia real, una estructura planteada que huye de las novelas al uso. He hecho lo que me ha dado la gana, escribo y decido el modo en que quiero contar la historia, necesito sentirme a gusto. Estoy muy contenta con lo que llevo escrito.

Ejemplares de “Del silencio”. Fotografía cortesía de la autora.

Ejemplares de “Del silencio”. Fotografía cortesía de la autora.

Andrés Herraiz Llavador

Las “MALAS BUENAS PRÁCTICAS” a debate

Mesa redonda: “Malas buenas prácticas”
Galería pazYcomedias. Valencia
4 de diciembre de 2015, 19h.

Con la participación de:
-Javier Martín-Jiménez, asesor de Arte de la Comunidad de Madrid
-Àngel Masip, artista visual
-Jose Luis Perez Pont, comisario

La progresiva implantación de las “buenas prácticas”  culturales se ve en ocasiones distorsionada, generando procesos que representan un retroceso, pues se amparan bajo esa denominación para enmascarar decisiones que no responden en realidad a un juego limpio. Es lo que desde ahora hemos empezado a llamar “malas buenas prácticas”.

Tras unos años de elaboración de documentos desde el sector del arte, negociaciones con las diferentes administraciones, numerosas reivindicaciones de los profesionales de la cultura ante los progresivos procesos de precarización, la arbitrariedad y la politización en las decisiones que afectan a la gestión de algunos contenedores culturales, etc.

La mayor parte de los programas electorales han incorporado ya el mantra de las “buenas prácticas”, como marca que legitima su propuesta cultural y que, sin entrar en detalles, se quiere validar mediante una nebulosa plagada de lugares comunes, que obvia las necesidades culturales de la sociedad y las potencialidades y carencias del propio sector.

La realidad de la política cultural se está reformulando tras las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo, aunque no son pocas las dudas que surgen ante el titubeo en unos casos, o el desconcierto y la inacción en otros. Los nombramientos “a dedo” de carácter “provisional” al frente de algunas instituciones culturales han hecho saltar las alarmas en la Comunitat Valenciana y en otros territorios, casi tanto como esos “códigos de buenas prácticas culturales” emanados desde la institución sin procesos de diálogo ni participación. Así son las nuevas “malas buenas prácticas”. La pregunta es si son un síntoma transitorio o si han llegado para quedarse, como un simple efecto placebo, tranquilizante, ineficaz y adormecedor.

Ángel Masip. Meteorismo -detalle. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ángel Masip. Meteorismo -detalle. Cortesía Galería pazYcomedias.

Asedio a una intervención artística

Instalación de Julia Lorenzo
Plaza del Árbol
Barrio del Carmen de Valencia

La vida nos absorbe hasta el punto de encerrarnos en una selva de realidad incomprensible. Nos empuja a ir con el cuchillo entre los dientes y a veces con cara de perro para defender la parcela de independencia personal y familiar. En el día a día, custodiar lo que está dentro de los lindes de la libertad personal impone mantener mucha tensión y no podemos distraernos en otras cosas que las estrictamente necesarias para solventar los compromisos de fin de mes. Así es como parece que nos quieren, calladitos y a lo nuestro. Centrados en vivir un modelo de vida que se diluye sin solidificar suficientemente valores como la amistad, el valor, la solidaridad, la compasión, el esfuerzo, la sana competitividad, el civismo y el cuidado del bien común, por citar algunos.

Piezas de la instalación de Julia Lorenzo en la Plaza del Árbol de Valencia. Imagen  Vicente Chambó

Piezas de la instalación de Julia Lorenzo en la Plaza del Árbol de Valencia. Imagen Vicente Chambó.

Pero no debemos renunciar. Eso nunca. El Centro Histórico se ha llenado de turistas en los últimos años. Bienvenidos visitantes que aportan colorido con sus cámaras de fotos y hacen del consumo una forma de recibir divisas. Con el calor, es fácil ver a dichos visitantes tapándose la nariz por el olor nauseabundo de los mondongos y orinadas de perros cuyos dueños miran para otro lado. No se puede generalizar. No todos los propietarios actúan igual con sus mascotas, y a lo del pipí habría que darle una solución. Les hablo de calles como: En Borràs, Mare Vella, Santo Tomás, Tenerías, o plazas como la Plaza de la Cruz o la Plaza del Ángel y alrededores -excepto la calle Caballeros y adyacentes- el Barrio del Carmen tiene localizadas amplias zonas de minas que hay que ir esquivando mientras muchos edificios históricos están abandonados y se dejan caer a la vez que las fachadas resisten apuntaladas durante años y años.

En la imagen Julia Lorenzo con un compañero del montaje en el momento de la paralización de la instalación. Imagen Vicente Chambó

Julia Lorenzo con un compañero de montaje en el momento de la paralización de la instalación. Imagen Vicente Chambó.

Es el caso de la fachada que decidió intervenir Julia Lorenzo, lugar situado en la plaza del Árbol hacia calle Santo Tomás. Edificio en estado ruinoso con dicha fachada sujeta por grandes bases de hormigón y estructuras metálicas desde hace más de 10 años si no calculo mal.

Vista de la fachada apuntalada con Julia Lorenzo y su acompañante. Imagen Vicente Chambó

Vista de la fachada apuntalada con Julia Lorenzo y su acompañante. Imagen Vicente Chambó.

Los trabajos como los de Julia Lorenzo enriquecen el Barrio del Carmen. Se trata de realizaciones muy interesantes y estéticamente atractivas no exentas de elementos de reflexión.

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Otra de de las intervenciones de Julia Lorenzo en el barrio de El Carmen, calle Coronas, Valencia. Imagen Vicente Chambó.

Una mañana, Julia Lorenzo transportó las piezas de su instalación previamente realizadas en su estudio. Se dispuso a montar y colocar cada elemento en un lugar de las citadas calles para cuya resolución todo estaba medido. Hasta el último detalle. Uno de los inconvenientes técnicos que tuvo que salvar consistía en taladrar un viejo y horrendo chapado que cubre un lado de la fachada.

Al fondo pueden verse los listones para sujetar el montaje sobre el horrendo chapado pintarrajeado de la fachada en estado de abandono. Imagen Vicente Chambó.

Al fondo, los listones de madera para sujetar el montaje sobre chapado de la fachada. La foto muestra el estado de abandono de la fachada con Julia Lorenzo y su acompañante. Imagen Vicente Chambó.

La descubrí en la calle trabajando en plena instalación. Así que tomé una tarjeta y le pasé mi contacto animándola a participar en un proyecto artístico de los que llevo entre manos. Al darme cuenta que no llevaba mi cámara, fui rápidamente a por ella con el fin de registrar aquella obra de arte urbana. Al volver me encontré con la Policía Local obligándola a paralizar su trabajo.

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Imagen Vicente Chambó.

Me puse a hacer fotos y le pregunté a uno de los agentes cuál era el motivo por el que no podía seguir Julia con su instalación. El agente me contestó (educadamente) que no se podía perforar la pared de una propiedad privada y a continuación otro agente de la Policía Local me pidió la documentación y se tomó nota de mis datos.

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Lo que puede verse de la instalación. Imagen Vicente Chambó.

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Julia no pudo terminar con su instalación pero dejó testimonio de una parte de ella. Su único delito: dar luz y poner color a un Centro Histórico que es ya un poco mejor gracias a artistas como ella.

Julia Lorenzo. Imagen Vicente Chambó.

Julia Lorenzo. Imagen Vicente Chambó.

Vicente Chambó

Estreno en Valencia de Globe Story

Globe Story, de Jorge Padín
Produce: El Perro Azul (La Rioja)
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Sábado 25 (20.30h) y domingo 26 de abril (19.00h).

Esta semana, Sala Russafa acoge el estreno en la Comunitat Valenciana de ‘Globe Story’, un sorprendente homenaje al cine mudo que tiñe de color sepia el escenario y al que acompaña la música creada por la pianista Elena Aranoa para contar con ternura y mucho humor una historia de amor sencilla, alejada de artificios, que navega entre las emociones de lo cotidiano.

Esta propuesta de la compañía riojana El Perro Azul comienza en el instante en que surge el flechazo al conocerse Greta y Max. A partir de entonces, el espectador asiste en primera persona a los momentos más importantes de su vida en común: se casan, se van en crucero de luna de miel, tienen un hermoso bebé, bailan, ríen, lloran… Y todo ello sin una sola palabra, pero con una rítmica y pegadiza melodía de piano que se convertirá en la banda sonora de sus vidas.

Imagen de Globe Story, de Jorge Padín, producción de El Perro Azul. Sala Russafa.

Imagen de Globe Story, de Jorge Padín, producción de El Perro Azul. Cortesía Sala Russafa.

Echando mano de una cuidada estética ambientada en los principios del siglo XX y de un impactante lenguaje gestual, sello de la compañía riojana, la puesta en escena es capaz de emocionar y hacer reír a carcajadas a espectadores de todas las edades.

Jorge Padín escribe y dirige esta pieza llena de creatividad, en la que con dos escaleras, un baúl y un montón de globos, los actores Gema Viguera y Fernando Moreno transportan al espectador a playas, océanos, montañas y jardines para vivir la emoción, la diversión y la aventura que supone enamorarse (y mantenerse enamorado).

Escena de Globe Story, de El Perro Azul. Sala Russafa

Imagen de Globe Story, de El Perro Azul, dirigida por Jorge Padín. Cortesía Sala Russafa.

Des-cerebrados

Las desafortunadas declaraciones aparecidas en el artículo publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título “Comisarios, los cerebros del arte” han generado un profundo descontento en el sector profesional artístico valenciano.  Los principales representantes del sector profesional de las artes visuales valenciano: la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA) y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC), han elaborado un comunicado-réplica a algunas de las ofensivas declaraciones que aparecen en dicho artículo, que reproducimos íntegramente en MAKMA:

RÉPLICA DE AVVAC Y AVCA A LAS DECLARACIONES APARECIDAS EN EL ARTÍCULO “COMISARIOS, LOS CEREBROS DEL ARTE”

Desde la Asociación Valenciana de Críticos de Arte [AVCA] y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón [AVVAC], nos vemos obligados a responder a algunos de los comentarios que aparecen en el artículo firmado por Carmen Velasco y publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título ‘Comisarios, los cerebros del arte’. Estos comentarios no hacen sino poner en evidencia un notable desconocimiento de las más elementales nociones de las Buenas Prácticas Profesionales reconocidas para con los y las artistas, comisarios y curadores por todo el sector profesional de las artes visuales, así como la falta de respeto hacia el ejercicio del y la artista visual o de quién ejerce la crítica-comisariado de arte contemporáneo.

El enfoque que se da en el artículo a la relación comisariado-artista se caracteriza por una perspectiva desigual donde se perfila una total subordinación de la figura del artista a la del comisario. El punto culminante de este enfoque llega con la declaración de Juan Lagardera en la que afirma que “Estoy en contra de pagar a los artistas porque éstos se benefician directamente de la acción de ser expuestos en un espacio público. Si se paga, se adultera uno de los procesos más democráticos y libres que existe en el mundo del arte que es la irrupción del mercado”. Resulta sorprendente que a estas alturas un comisario que ha percibido dinero público en múltiples ocasiones por su trabajo niegue este derecho a las y los artistas, basándose en el supuesto beneficio de la visibilidad del que, en todo caso, también él participa. Además, con dicha afirmación también demuestra ignorar la estrecha relación que existe entre mercado, galerías, museos públicos y productores culturales, un entramado indisociable en el que no existen compartimentos estancos.

Este trasnochado punto de vista únicamente revela el nulo conocimiento del funcionamiento del mundo del Arte por parte del mencionado comisario, pues demuestra que no sólo desconoce el Manual de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales, aprobado y consensuado por el Ministerio de Cultura y por todo el sector del Arte en el año 2008, sino que ignora que el propio IVAM firmó su adhesión a dicho Manual el pasado 10 de diciembre, en un comunicado público que se encuentra disponible en la web del Museo, comprometiéndose, entre otras cosas, a pagar a los y las artistas siempre que participen en una exposición, práctica que todos los Centros de Arte de excelencia del país vienen realizando desde hace años. Incluso el propio Defensor del Pueblo, Síndic de Greuges, instó hace meses a la Consellería de Turisme, Cultura i Esport a comprometerse con la firma de un contrato en toda relación entre artista y espacio de arte público, en el cual entre varios conceptos debía necesariamente figurar los honorarios del artista. Ante la inexistencia de un contrato y honorarios nos encontramos ante un claro caso de discriminación laboral, abuso profesional y deterioro del tejido artístico.

También se hace obligado recordar que la tarea que llevan a cabo los y las artistas constituye una labor de investigación, en muchas ocasiones inmaterial, que escapa a las leyes de mercado. Afirmar que “es el mercado quien debe aceptar o no a un artista” supone ningunear la labor no sólo de los y las artistas sino de quiénes ejercen la crítica y el comisariado, desplazándoles en su labor profesional en favor de los caprichos de quien puede permitirse el lujo de adquirir obras de arte. Y acudir a la falacia de que el mercado es democrático y libre es insostenible. Es por ello que el apoyo con dinero público a críticos, artistas y comisarios debe existir, puesto que es el medio para proveer a la sociedad un acceso democrático y libre a la cultura, del mismo modo que no dudamos en pagar a los y las empleadas públicas de la cultura en museos y universidades. Considerar que el o la artista es el único agente que no debe ser remunerado por su trabajo en una exposición pagada con dinero público es algo que, a día de hoy, nadie con sentido común y conocimiento del funcionamiento de un proyecto expositivo se atreve a defender.

Estos razonamientos, sumados al hecho de no encontrar a ninguna mujer comisaria en el grupo de entrevistados y a la sorpresa que nos causa la consideración de las y los artistas como incapaces de dirigir un proyecto expositivo, producir conocimiento y experiencias estéticas bien coordinadas o participar de las políticas culturales, nos mueven a mostrar nuestro firme rechazo ante este tipo de planteamientos que, a todas luces, se encuentran en vías de extinción.

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo "Comisarios, los cerebros del arte".

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo “Comisarios, los cerebros del arte”.

NOTA: La imagen de cabecera corresponde a la inauguración de la exposición “Dueñas del arte”, con su comisario Juan Lagardera y la concejala de cultura del Ayuntamiento de Valencia, Mª Irene Beneyto. AVCA y AVVAC denunciaron en un comunicado la gestión de ese proyecto.

Off_Herzios rompe con el Consorcio de Museos

El equipo de Off_Herzios y Audiotalaia quiere comunicar públicamente el cese de la colaboración entre el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana y nuestra organización. Esta declaración implica el cese inmediato de todos los preparativos para la Quinta Edición del certamen Off_Herzios en colaboración con el CMCV prevista para esta primavera en la Sala La Gallera, en verano en el Claustro del Centro del Carmen y otoño de nuevo en La Gallera, pero bajo ningún concepto significa el fin de este festival y sus actividades.

Esta situación ha sido fruto de una deriva institucional que ha afectado a esta y a tantas otras actividades del CMCV. A lo largo de los meses de septiembre, octubre y noviembre hemos asistido a una retirada paulatina de fondos que ha culminado, de forma abrupta, con un mensaje en el que se nos confirma que la “única vía posible de colaboración es a través de la cesión gratuita de espacios”.

Dicha situación deja sin financiación una programación transversal y anual prevista con más de 16 actuaciones, conciertos, talleres y performances a cargo de artistas y creadores, locales, nacionales e internacionales, así como dos proyectos expositivos únicos para la Sala La Gallera y la consiguiente documentación de las actividades mencionadas y su presencia en la Red en nuestros catálogos digitales.

Dada la situación de cambio, no podemos evitar recordar lo que ha dado de si nuestro trabajo financiado por el CMCV, cuyo proceso culminó en la Sala La Gallera el pasado abril de 2014. Aquella fue la consecuencia del trabajo realizado los 3 primeros años de vida del Certamen (centrados en un modelo de cultura autogestionada), siendo esta un hito de programación cultural en una Comunitat Valenciana acechada por las deudas y la mala gestión del dinero público.

A pesar de la coyuntura socioeconómica, Off_Herzios / La Gallera Suena consiguió situar en el mapa de la ciudad la Sala La Gallera, trazar una programación abierta y variada ofreciendo un amplio elenco de propuestas sonoras de vanguardia a nivel nacional y sobre todo a nivel local. Las cifras de público (cerca de 1200 personas visitaron el certamen) evidencian el éxito de la programación y su calado en el entramado cultural de la capital levantina. Todo ello apuntalado sobre una filosofía de trabajo basada en la seriedad, el respeto a los trabajadores de la cultura, la voluntad inclusiva, la pluralidad, la pedagogía y didáctica a la hora de explicar nuestras programaciones, el máximo respeto al uso de dinero público; y sobre todo basada en la sana convicción de abrir la creación sonora de vanguardia a nuevos públicos y nuevos escenarios culturales.

Finalmente y por encima de todo, Off_Herzios / La Gallera Suena demostró que es posible arrancar un proyecto de estas características en la Comunitat Valenciana y no solo eso sino que se puede, en el proceso, dignificar el trabajo de músicos, artistas, creadores, productores, comisarios, fotógrafos, diseñadores y todas aquellas personas implicadas en una producción cultural de dicho calado.

Es importante mencionar la profunda tristeza que nos llena al saber que nuestro proyecto no tendrá una continuidad en La Sala La Gallera. Este sentimiento responde a la firme convicción que lo que en dicho espacio realizamos es el fruto de un uso consciente y coherente del edificio. La decisión de presentar una programación en La Gallera siempre  aludió a la idoneidad de la misma para la exposición de propuestas de creación sonora y a los estándares de comisariado en los que Audiotalaia y su equipo se basa. En ese sentido, La Gallera Suena se planteó como un pequeño intento de conferirle a tan singular sala una coherencia y un discurso programático siempre con la vista y el oído puesto en exprimir al máximo sus posibilidades como equipamiento público. Para Audiotalaia, La Gallera nunca fue un mero contenedor, sino una caja de resonancia tan importante como los artistas que la han hecho vibrar, por ello sentimos profundamente que La Gallera, por ahora, no vuelva a sonar.

Habiendo repasado la trayectoria, conocedores de nuestro recorrido y la importancia de nuestra labor el Equipo de Off_Herzios quiere anunciar el inicio de un período de búsqueda de financiación en la Comunitat Valenciana y tratará, en los próximos meses, de encontrar cauces para la celebración de la Quinta Edición del Festival Off_Herzios, siempre y cuando se cumplan las condiciones que consideramos indispensables, aquellas que son marca de nuestras producciones y a las que no pensamos renunciar bajo ningún concepto, aquella filosofía que nos ha formado como trabajadores, como entidad y como comunidad.
Seguimos.

Edu Comelles
Director Artístico Off_Hz