Cris Blanco, entre lo analógico y lo digital

Bad Translation, de Cris Blanco
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 17. Valencia
Sábado 5 de noviembre de 2016

La última performance de Cris Blanco, ‘Bad Translation’, es una lucha encendida entre lo analógico y lo digital, y donde la primera de las opciones resulta claramente ganadora. Blanco, artista multidisciplinar, invita al público a adentrarse en un juego lleno de humor donde intenta traducir la nueva tecnología a la vieja, creando un efecto divertido y atrapante desde el primer minuto, y en la que, además, se nos habla de cómo la tecnología organiza nuestro día a día.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Para cumplir este objetivo, Blanco nos presenta como escenario un gran ordenador, creado con materiales artesanales, elaborados por la propia compañía. Es hacer el camino a la inversa, «traer lo digital a lo analógico», describe la propia Blanco. Esa analogización está llena de reflexión sobre el influjo que tiene la tecnología en la sociedad actual, pero también de comedia, de un interés por encima de todo de divertir al público, de hacerlo cómplice y partícipe del juego.

«Me gusta ese mix de disciplinas, mezclar lo supermoderno con lo tradicional, jugar con las convenciones teatrales (…) que todo sea permeable». El público, por supuesto, se presta encantado a ese juego que se da entre adultos que aceptan creérselo y que están dispuestos a reírse mucho.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

No es la primera vez que Blanco experimenta con esta voladura de las reglas convencionales. En ‘El agitador vórtex’ (2014) creaba cine en directo, y el patio de butacas asistía al rodaje de una película hecha también de manera artesanal.

Cris Blanco desarrolla proyectos escénicos desde 2003 y trabaja en performances, música, teatro y cine, mezclando los géneros y las disciplinas. ‘Bad Translation’ ha sido creada y desarrollada por ella y Óscar Bueno Rodríguez, Javier Cruz, Amaranta Velarde y Cris Celada, los cuales también actúan en la obra. Ha sido coproducida por Mercado de las Flores/ El Granero, La Casa Encendida, Las Naves, Fuga.es y CAET – Centro de artes escénicas de Terrassa.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bodas de oro agridulces

Jordi i Lola, de Ximo Llorens, Compañía La Dependent
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. Valencia
Del 14 al 24 de abril de 2016

Una pareja se dispone a celebrar sus bodas de oro en la terraza del hogar familiar y lo que arranca como un festejo de la perdurabilidad del amor da un quiebro hacia el reproche de desaires y mentiras.

Los nombres de los protagonistas de esta historia de lo cotidiano dan título a la obra en valenciano que acoge el Teatre Micalet del 14 al 24 de abril, ‘Jordi i Lola’, de la reputada compañía de Alcoi La Dependent.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

El montaje cierra la trilogía del comedor del dramaturgo Ximo Llorens, que arrancó hace 15 años con ‘Un sopar de dimecres’, y prosiguió en 2011 con ‘Què fem de la mare?’

Los tres montajes son comedias amargas e intimistas que recorren conflictos sociales y situaciones cotidianas. Al espectador se le ofrece la oportunidad de observar a través de un microscopio un microuniverso donde la épica brota de las relaciones entre personas normales.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

La complicidad entre los protagonistas se arraiga en las experiencias compartidas entre sus actores, Neus Agulló y Pep Cortés, dos vacas sagradas de la escena teatral valenciana que han participado en toda la trilogía. Ella como actriz en todos los montajes, y él como director en los dos primeros y como intérprete en este último.

Al contraste entre las lunas de miel y de hiel de la pareja contribuye la escenografía de Jon Berrondo, tres veces galardonado con el premio Max, en 1998, 2000 y 2001.

Escena de 'Jordi i Lola'. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de ‘Jordi i Lola’. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

‘Desgraciados’ muy a su pesar en Zircó

Desgraciados, de Fernando Ballesteros y Jesús Cristóbal
Teatro Zircó
C / Joaquín Navarro, 11. Valencia
Viernes 8 de abril, 2016, a las 20.30 y 22.45h

‘Desgraciados’ es un espectáculo creado e interpretado por Fernando Ballesteros y Jesús Cristóbal. La comedia es la clave fundamental del montaje protagonizado por dos mendigos que han hecho de un viejo muro de una ciudad cualquiera, su hogar. El tono, en ocasiones cercano a la farsa y a lo bufonesco, permite a los personajes opinar sobre temas universales; pero en otros momentos se aproxima más al mundo clown, desarrollando pequeños conflictos cotidianos con una intensa carga emocional. El espectáculo oscila entre lo exagerado y lo sutil, teniendo muy presente en su creación que la realidad supera siempre y con creces a la ficción.

Partiendo de unos personajes muy elaborados y habiendo generado una sólida relación entre ellos, los actores afrontan cada función sin un texto fijo. Serán los propios personajes los que resuelvan las situaciones teniendo a su disposición cualquier recurso y basándose, eso sí, en un argumento, un tiempo y un espacio concretos. El espectáculo está salpicado de pequeños números cerrados, que sirven de referencia a los actores. Este concepto, exige una alta concentración, buenos reflejos y una trabajada cartera de recursos.

Cartel de la obra 'Desgraciados'. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Cartel de la obra ‘Desgraciados’. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Antonio y Manuel, los personajes de ‘Desgraciados’, han sido puestos en juego en diversos formatos teatrales con estas mismas condiciones. El microteatro fue su origen y después han hecho incursiones en eventos, galas y presentaciones. La aceptación y el cariño del público fueron la clave decisiva para que Teatro Atópico decidiera crearles un espectáculo a su medida. Durante una hora y diez minutos aproximadamente, se enfrentan a la que según uno de ellos es la noche del fin del mundo.

Antonio y Manuel son en la obra dos mendigos que comparten cartones, cerveza e interminables horas de discusión sobre los temas más transcendentales de la existencia. Hace tanto tiempo que viven juntos cobijados únicamente por un viejo muro de una ciudad cualquiera, que la única desgracia que podría acabar con ellos sería la separación. Todo lo demás son simplemente las cosas de la vida. Y ellos han aprendido a vivir la suya sin poner los ojos en el mañana.

Escena de 'Desgraciados'. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Escena de ‘Desgraciados’. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Con el tiempo como única posesión, observan el mundo desde afuera, como meros espectadores de una sociedad que les rechaza. Nunca están de acuerdo en nada, sus jornadas se centran en profundas batallas dialécticas, se ladran constantemente mientras esperan nadie sabe qué… pero se necesitan, se apoyan incondicionalmente y no sabrían qué hacer con sus vidas el uno sin el otro.

Antonio terminó en la calle por no dar la talla, por ser bruto, impulsivo, derrochador y desafortunado en sus decisiones. Manuel por adelantarse a su tiempo, por ser demasiado observador, por ser un visionario incomprendido. Los años de calle les han curtido la piel y el carácter, pero también les han abierto las mentes y les han otorgado un particular punto de vista. Sin posesiones, sin esperanzas, sin futuro y cargados de sinsabores y desprecios, si les preguntas quienes son, ellos entre risitas cómplices, te dirán que solo son unos desgraciados.

Escena de 'Desgraciados'. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Escena de ‘Desgraciados’. Imagen cortesía de Teatro Zircó.

Eclécticos en la galería Mr. Pink

Eclécticos, con Quique Marzal, Ismael Teira, Sandra Ferrer, Javier Pastor, Carmen Ortiz, Sara V. Molina, Natalia Domínguez y Javier Velasco
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 18 de diciembre de 2015

La galería Mr. Pink acoge la exposición Eclécticos, propuesta de muestra colectiva, que comparten Quique Marzal, Ismael Teira, Sandra Ferrer Gallego, Javier Pastor, Carmen Ortiz, Sara V. Molina, Natalia Domínguez y Javier Velasco. En ella se aúnan el carácter y personalidad de cada artista en una apuesta común, tratando diversos temas que se han trabajado en pareja, explotando así la conexión entre los artistas, que aporta una dimensión nueva y un mayor magnetismo en las piezas expuestas.

Este experimento expositivo pone de manifiesto la complicidad entre las parejas, creadas “ad hoc” para la muestra, con un nexo de unión, ya sea temático, estético o práctico, pero en todas ellas se aprecia el resultado del tránsito entre artistas, del transvase emocional y de la conexión entre las obras creadas.

La clave del experimento es que las parejas se entendieran, dinamizar eso que les une, con el fin de crear obras nuevas, puesto que el nexo no es la obra, sino el resultado de la unión. Cada pareja ha propuesto el hilo conductor por el que desarrollar su trabajo, llegando finalmente a crear piezas en común o contrapuestas, enfrentadas, de inspiración mutua, el producto de una reflexión, de un discurso, del entendimiento y la copula.

Tras la puerta, de Sandra Ferrer Gallego y Javier Pastor, plantea, como sugiere el título, lo que la puerta esconde, lo que no se ve, lo oculto a los ojos de la sociedad, la intimidad. Con esta línea temática, presentan dos registros diferentes de una misma dimensión, lo personal, lo íntimo, lo particular, un misterio que desconocemos, esto es lo que tengo, esto es lo que soy. Estas piezas comparten un espíritu intimista, aunque “lo que hay detrás de la puerta distorsiona mucho”.

Obra de Ismael Teira en la exposición Eclécticos. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Ismael Teira en la exposición Eclécticos. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Paisaje Ibérico, de Quique Marzal e Ismael Teira, es un trabajo en el que estos dos artistas  muestran dos elementos significativos y presentes en el paisaje español, las palmeras y el toro de Osborne. Estas dos piezas puestas en común, reflexionan sobre el paisaje, la sociedad actual, de su relación y del engaño visual que esto puede generar, es decir, lo que se ve no siempre representa la realidad.

Obra de Natalia Domínguez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Natalia Domínguez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Una silla es una silla; una silla es un poema; un poema es una silla, de Javier Velasco y Natalia Domínguez, aprovechan las rupturas, sinergías y cortocircuitos de la comunicación, jugando con los significados asociados a los objetos, evidentes o incorporados, apropiándose de los mismos para construir un nuevo código, que modifique y ponga en cuestión el significado de aquello a lo que nos enfrentamos.

Obra de Sara V. Molina. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Sara V. Molina. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Incipit, de  Sara V. Molina y Carmen Ortiz, plantean la utilización de la obra del otro artista como punto de partida para la creación de otra nueva, estableciendo un diálogo, un intercambio de miradas tamizadas por la edad, la identidad y la personalidad, una obra basada en una visión alternativa del otro, creando una interrelación, un par.

María Barranco es Legionaria en el Talía

Legionaria, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra
Con María Barranco
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 30 de septiembre al 4 de octubre de 2015

La actriz María Barranco estrena en el Teatro Talía el montaje Legionaria, basado en la novela Las mil noches de Hortensia Romero, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra. En Legionaria, Hortensia Romero, una puta, cuenta su vida. La acción transcurre en el patio de la casa de la protagonista. Allí, Hortensia irá recordando a solas, a veces con la complicidad del público, su vida.

A través de sus recuerdos veremos desfilar a todos los personajes de su vida, sus padres, el novio con el que nunca se casó, el legionario con el que se fugó, las putas de la “casa” donde trabajó en Sevilla y sus clientes, los ricos, los pobres, los próceres, los artistas, los viciosos, los raros y los beatos.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

«Me gustaría -dice Quiñones- que en el decorado se viera la luz de Cádiz, un patio blanco, con una buena sombra. Me gustaría que se oliera a la cal con la que se enlucen las casas, a geranio de las macetas, que se guisara una tortillita de camarones en un fuego, que saliera el agua de un grifo del patio y pudiera lavarse la cara o refrescarse de tanta calor».

«Me gustaría -continúa diciendo- que sonaran unas alegrías de Cádiz o música carnavalesca, de esa que siempre te hace reír…. que hubiera una canción del gran Javier Ruibal… Prepárense para oír marranadas, pero ¡tan bien dichas, que da gloria oírlas!»

El productor de la obra Pedro P. Pérez (más de 30 películas: desde Solas a las 16 nominaciones de El Niño) regresa a la producción teatral con Legionaria, «porque la adaptación del fabuloso texto de Quiñones tiene el concepto de los grandes éxitos teatrales: te ríes y lloras… Te emocionas… ¡Y sexo!… Picante, como se solía decir», explica.

Y añade:  «Esas ganas de comerse la vida de Hortensia, a pesar de las dificultades, es toda una lección en la actualidad: de cómo la alegría de vivir y la dignidad pueden con todo».

De María Baranco destaca Pérez «su gracia natural, su habla guasona andaluza, su técnica, que proviene de la experiencia y, sobre todo, su carisma de cara al público. Una Legionaria ideal que dará muchísimo que hablar y desternillarse».

María Barranco como 'Legionaria'. Teatro Talía.

María Barranco como ‘Legionaria’. Teatro Talía de Valencia.

 

Doña Letizia y las damas del pop (Art)

Otra historia, de Javier Granados
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta finales de mayo

La historia de su reconocimiento pasa por ciertos trabajos en plastilina. Como el que realizó para Don Felipe y Doña Letizia como regalo de boda, a petición de Ana Togores, madrastra de la entonces princesa y ahora reina. O como el que le hizo al peluquero suizo que peinaba a la diva del rock Tina Turner. O a Alejandro Sanz. Por ello, a Javier Granados se le conoció al principio como el chico de la plastilina. Cuando lo recuerda, no puede dejar de esbozar una sonrisa de complicidad que le lleva a mostrar algunos de aquellos trabajos, ahora agazapados entre la producción con la que se presenta en Valencia.

Chupa Chupo, en alusión a Mariana de Neoburgo, de Javier Granados, en 'Otra historia'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Chupa Chupo, en alusión a Mariana de Neoburgo, de Javier Granados, en ‘Otra historia’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Toda esa historia inicial ha dejado paso a esta ‘Otra historia’ que muestra en la galería Alba Cabrera. Una historia del arte que Granados interpreta a su manera, retomando obras de Hopper, Vermeer, Schiele, Munch o Velázquez para darles una vuelta en tono irónico, sarcástico, mordaz. Una vuelta protagonizada por mujeres, todas ellas ocupando la posición que en muchos de los cuadros comparados era exclusividad del hombre. Como, por ejemplo, en el retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares, sustituido en la versión de Granados por una mujer rodillo en mano.

'Correos pero rápido', de Javier Granados, aludiendo a 'Desnudo femenino reclinado' de Ego Schiele, en la exposición 'Otra historia'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

‘Correos pero rápido’, de Javier Granados, aludiendo a ‘Desnudo femenino reclinado’ de Ego Schiele, en la exposición ‘Otra historia’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

-¿Por qué?

– Porque me interesaba devolverle a la mujer el protagonismo que le han robado.

Y Javier Granados llena la galería Alba Cabrera de cuadros y esculturas con desbordante colorido y no menos desbordantes mujeres. Algunas, de alta alcurnia; la mayoría, mujeres de andar por casa. Todas mostrando ese “poder en la sombra” que Granados les otorga utilizando una iconografía pop y cierto lenguaje publicitario pasados por la batidora del humor manchego. “Me gusta Almodóvar”, reconoce.

'Maria Antonieta revolucionada', de Javier Granados, aludiendo a la María Antonieta de Vigee Lebrun. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

‘Maria Antonieta revolucionada’, de Javier Granados, aludiendo a la María Antonieta de Vigee Lebrun. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Y al igual que le sucede al cineasta, también Granados transforma la angustia existencial de todas esas mujeres al borde de un ataque de nervios, en damas del pop (art) llevando la voz cantante. De manera que ‘El grito’ de Edvard Munch pierde su carácter siniestro para convertirse en un ‘No me grites’. Al igual que el ‘Desnudo femenino reclinado’ de Egon Schiele deja de parecer un cuerpo obsceno, para clamar como figura de sello ‘Correos pero rápido’.

'No me grites', de Javier Granados, en referencia a 'El grito' de Edvard Munch, en la exposición 'Otra historia'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

‘No me grites’, de Javier Granados, en referencia a ‘El grito’ de Edvard Munch, en la exposición ‘Otra historia’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

La crudeza y claroscuros de las obras originales dejan paso en la comparativa de Granados a la luminosidad y el aire jocoso. “Me gustan los juegos de palabras y el humor negro con el fin de desmitificar la historia del arte”. Y lo hace bajo una apariencia frívola que el artista achaca a la “factura pop, que es muy visual”. Apariencia que a su juicio esconde “segundas lecturas, guiños irónicos y cierta crítica”. De ahí esa ‘Otra historia’ que da título al conjunto expositivo.

'Un timbrazo a tu corazón', de Javier Granados, en alusión al Retrato de Gabrielle d'Estrées y su hermana la duquesa de Villars, de Pomarède. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

‘Un timbrazo a tu corazón’, de Javier Granados, en alusión al Retrato de Gabrielle d’Estrées y su hermana la duquesa de Villars, de Pomarède. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Frente a la Historia del Arte con letras grandes, Granados ofrece esa otra historia del arte con minúsculas, paradójicamente poblada de mujeres mayúsculas. Mujeres redondas, afables, cachazudas, transmutando el universo hondo del referente artístico en otro más chispeante, más de superficie, aliado con la publicidad. “Para mí es una catarsis en positivo”. Ninguna bajada a los infiernos creativos. “Hago cuadros que me gustan y eso me ayuda”. Le ayuda a Javier Granados a interpretar el arte como lo protagonizan sus mujeres: de forma descarada y lúdico festiva.

'Condesa de mis olivares', de Javier Granados, en referencia al Conde Duque de Olivares de Diego Velázquez. Cortesía de Alba Cabrera.

‘Condesa de mis olivares’, de Javier Granados, en referencia al Retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares de Diego Velázquez. Cortesía de Alba Cabrera.

'Ya es primavera', de Javier Granados, en referencia a Edward Hopper. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

‘Ya es primavera’, de Javier Granados, en referencia a Morning Sun de Edward Hopper. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

 

Salva Torres

Diálogos transversales

Kir Royal

Horacio Silva / Keke Vilabelda

Valencia

Kir Royal Gallery comienza la nueva etapa tras su primer año de vida incorporando otras disciplinas con el ciclo Diálogos. Así como el primer año de la galería lo dedicamos a tratar la idea de retrato como símbolo de identidad, en este segundo año queremos trabajar la idea de procesos como búsqueda y evolución.

La representación de dos artistas de trayectorias disímiles, como son Horacio Silva y Keke Vilabelda, que seleccionan un lenguaje (la pintura en este caso) como punto de partida para ser parte de su época, servirá de arranque a este primer ciclo de Diálogos.

En Diálogos, Kir Royal busca una relación de complicidad, de correspondencias y confrontación entre contemporáneos con distinta experiencia o trayectoria en el mundo del arte. Este ciclo se repetirá en los años venideros de la galería y el método de selección parte de la búsqueda en conjunto de la galería y el artista de mayor experiencia visitando y revisando el tejido más joven de la ciudad, buscando una obra que muestre con carácter y valentía las repercusiones de su época y la raíz que lo conecta con sus contemporáneos de mayor trayectoria.

Dos artistas valencianos que eligieron la pintura como medio; con lenguajes y soportes disímiles en salas continuas de la galería nos plantean una forma de mirar y construir un discurso.

Horacio Silva (Valencia 1950), tras más de dos años sin exponer de manera individual en la ciudad se adentra en Diálogos inaugurando el ciclo y enseñando su última producción de obras en papel. En su obra actual, de un marcado carácter expresionista, el gesto se acentúa con las excoriaciones, raspaduras y manchas que conforman las texturas de su obra. El tratamiento del soporte y las marcas son producto del proceso de la obra, destruyendo y construyendo el discurso. Una imagen reconstruida, donde el artista nos deja rastros del proceso, aludiendo a la relación de la pintura con el tiempo y la memoria.

Keke Vilavelda (Valencia 1986), con un trabajo depurado, ha conseguido trasladar el lenguaje del paisaje al metapaisaje de la comunicación. Una obra con gran intensidad que deviene de la mirada fotográfica absorbida por la potencia geométrica encarnada en la descripción de sus formas ambientales. Su obra parte de imágenes apropiadas de cámaras de tráfico y nos propone un viaje imaginario a través distintos paisajes donde la ilusión y la realidad quedan superpuestas en espacios encapsulados donde la simplificación de detalles y la incorporación de mínimos elementos geométricos entre la superficie y el interior de la obra evocan al hábitat, generando, nuevas percepciones entre espacio y tiempo.