Fallece el coleccionista Vicent Madramany

Vicent Madramany (L’Alcudia, 1946). Coleccionista y mecenas
Director de À cent mètres du centre du monde, de Perpignan (Francia)
Sábado 31 de marzo de 2018
Con motivo de su fallecimiento el 29 de marzo, reproducimos la entrevista realizada en la Fundación Chirivella Soriano como parte responsable de la exposición de Artur Heras.
Descanse en paz.

“Coleccionistas de verdad hay muy pocos”, advierte Vicent Madramany. Le faltó añadir que él es uno de ellos. Director del museo de arte contemporáneo de Perpiñán, que lleva el significativo nombre de À cent mètres du centre du monde, en alusión a Dalí, Madramany se acercó a Valencia como parte responsable de la exposición de Artur Heras en la Fundación Chirivella Soriano. De las 44 piezas exhibidas, 42 pertenecen a su colección; las otras dos son propiedad del propio artista. Piezas de gran formato que, a modo de antológica, permiten contemplar 50 años del trabajo de Heras, los que van de 1964 a 2013 (Ver: https://www.makma.net/seduccion-iconografica-elegante-protesta/).

Aunque “lo importante son los artistas”, razón por la cual Vicent Madramany prefirió mantenerse en un segundo plano durante la presentación de la antológica, lo cierto es que su trayectoria como coleccionista bien merece un aparte. Su trabajo de importación y exportación de frutas le llevó, entre otros lugares, a Perpignan, donde fue barruntando la idea de crear un museo de arte contemporáneo. Idea que dio sus frutos (nunca mejor dicho), tras la compra de un viejo almacén de frutas y verduras, que se hallaba muy cerca de la estación de tren de Perpignan, a la que Salvador Dalí dedicó una de sus obras tras delirante visión: “El universo, que es una de las cosas más limitadas que existe, sería –guardando las proporciones, similar por su estructura a la estación de Perpignan”.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Madramany, haciendo uso explícito del delirio daliniano, bautizó su museo tomando como referencia esas palabras y los aproximadamente 100 metros que lo separaran de la estación de tren: À cent mètres du centre du monde. Museo del que provienen la 42 piezas de Artur Heras y donde Madramany acumula y exhibe obras principalmente de artistas valencianos y franceses. “El coleccionista es la persona que intenta hacer un homenaje a los artistas coleccionando su obra para que perdure en el tiempo”. Nada que ver con los coleccionistas que, como champiñones, brotaron a causa del esplendor inmobiliario. “Hay quienes han comprado arte por una finalidad especulativa, como un producto financiero”.

Madramany entiende que esa “especulación del producto artístico” ha terminado por “marear mucho” el mercado del arte. “Ha habido un exceso de artistas y de obras”, lo mismo que “hay muchos museos que son almacenes de obras mediocres”, y pone como ejemplos el Hermitage de San Petersburgo o el Louvre de París. “Prefiero el Museo del Prado o la National Gallery de Londres”. Para Madramany, “la pintura, salvo milagros, no es una inversión”. Y como “el olvido” suele ser a su juicio el “destino normal de la mayor parte de la obra creativa”, la función del coleccionista es la de poder “rescatar” de ese olvido a los artistas.

Vicent Madramany, junto a la obra 'Consum nacional brut' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, junto a la obra ‘Consum nacional brut’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

“Hay mucha gente que invierte, pero coleccionistas de verdad, los que lo hacen por placer, no abundan, y no es el principal motor del mercado del arte”. Conjugar ese placer, que permite dar testimonio de la “obra bien hecha”, con la justa proporción de rentabilidad derivada del valor creativo, es lo que Vicent Madramany persigue con su colección de obras en À cent métres du centre du monde. Casi medio centenar está ahora en la Fundación Chirivella Soriano. Piezas de gran formato, porque “una obra cuando es buena tiene más fuerza a tamaño grande”. Que es lo que le suceden a las 44 piezas de Artur Heras. Madramany está de enhorabuena.

Vicent Madramany, al lado de la obra 'El sueño del capitán España' de Artur Heras. Foto: MAKMA

Vicent Madramany, al lado de la obra ‘El sueño del capitán España’ de Artur Heras. Foto: MAKMA

Salva Torres

Carmen Calvo o la metafísica de lo cotidiano

‘Peces de colores en la azotea’, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, Valencia
Inauguración: miércoles 29 de noviembre de 2017
Hasta el 28 de febrero de 2018

La galería Ana Serratosa inaugura el próximo miércoles 29 de noviembre su próxima exposición, protagonizada por la artista Carmen Calvo (Valencia, 1950).

Bajo el título ‘Peces de colores en la azotea’, la muestra reúne obra de nueva producción completamente inédita de la reconocida autora. Piezas creadas a partir de disciplinas que viajan desde la escultura, el grabado y la fotografía, hasta la video-proyección y el collage. Este último, intrínseco a la obra de la valenciana desde el inicio de su trayectoria como artista en 1969.

Comisariada por el Catedrático de Historia del Arte Rafael Gil Salinas, la exposición es un claro reflejo del particular universo personal de Carmen Calvo que, en palabras de Gil Salinas, se hace presente “tanto a partir del lenguaje que utiliza como de sus constantes fantasías, preocupaciones, sueños y desvelos”.

Imagen de la obra 'Golfos sombríos', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Golfos sombríos’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Entre los temas tratados, se encuentran metáforas hacia la educación, la familia, el sexo, la religión, el amor y la reminiscencia a la infancia. Temas que tratan de ser biografías de aquello que los elementos que componen las obras han vivido.

Por otro lado, entre los procesos artísticos empleados por la autora, destaca la búsqueda de la tridimensionalidad a través del uso de objetos “que no han sido diseñados con fines artísticos, sino que han sido redescubiertos por la artista […] trazando un diario de preocupaciones, alegrías, ilusiones, tristezas, sueños, pérdidas y encuentros”.

La obra de Carmen Calvo es una obra cargada de matices -y en el caso de esta exposición, de mucho color-, cuya complejidad radica “no tanto en hallar su correcto significado, como en dejarse seducir por el juego de sus imágenes”. Así pues, Calvo muestra las imágenes que inundan su presente para hallar respuesta a cuestiones pasadas, aspirando mostrar un arte que tiende a lo surreal.

Entre el vasto currículum de la artista destaca su presencia en la 47ª Bienal de Venecia (1997), junto a Joan Brossa; y distinciones como el Premio Nacional de las Artes Plásticas (2013) o la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Su obra figura en colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM, la Fundación Bancaja o el MACBA, entre otras.

Imagen de la obra 'Soñando con vistas al invierno', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

 

Los sugerentes collages de Esther Soto

Collage. Esther Soto
La Fábrica
C/ Alameda, 9. Madrid
Hasta 6 de noviembre de 2017

La Fábrica inauguró el pasado día 7 de septiembre la nueva exposición de la foto artista Esther Soto. Este emplazamiento fue creado en 1995 con el fin de revalorizar proyectos culturales desde una iniciativa privada.

Las disciplinas artísticas que dan sentido a este espacio son la fotografía, las artes plásticas, la literatura, el cine, la música o las artes escénicas. Su función, otorgar visibilidad tanto a las propuestas como a los artistas que las llevan a cabo, utilizando diferentes vías tanto de carácter divulgativo como expositivo además de la creación de becas y festivales, donde la programación presenta categorías variadas.

En este caso, el objetivo se centra en la difusión de una de las categorías ya mencionadas, la fotografía, y más concretamente en la foto manipulación, de mano de la artista Esther Soto, quien con gran audacia, crea collages con temáticas muy diversas, reclamando la atención del propio espectador y atrapando la capacidad sensitiva de cada uno.

Imagen: Fotografía del día de la inauguración. Cedida por la artista.

Imagen: Fotografía del día de la inauguración. Cedida por la artista.

La exposición resulta de un largo proceso creativo a lo largo de seis años, donde la artista se muestra fiel a sus inquietudes y a su manera de expresar su esencia artística. La selección cuenta con 33 collages de tamaño reducido distribuidos en el espacio destinado. Como apunta Gonzalo del Puerto, ”en ella, la fascinación por la capacidad evocativa del material mismo de la obra, los papeles viejos, los fragmentos de mapas o fotografías antiguas, se conjuga con un gusto marcado por la contención expresiva, con su propósito de buscar constructivamente los límites de lo propio y de hacer aflorar la latencia omnímoda de lo extraño”.

Si analizamos las palabras de Del Puerto, se entiende que Soto utiliza fragmentos de obras ya conformadas que aportan un gran carácter simbólico, y con una gran capacidad transmisora de sensaciones y mensajes escondidos entre miradas y formas aparentemente inconexas. Las obras, formadas a partir de retales de otras composiciones, crean un nuevo mapa con distinto significado, lo cual nos conduce hacia la reflexión de que una historia puede tener mil caras y a su vez crear diferentes lecturas sobre los mismos pasos.

Imagen: Fotografía de la inauguración en La Fábrica. Cedida por la artista

Imagen: Fotografía de la inauguración en La Fábrica. Cedida por la artista

La presencia del componente emotivo se aprecia a lo largo de toda la exposición, el humor, el dolor o el temor, están presentes desde un punto de vista surreal, respondiendo a esa tendencia mezcladora. Si la modificación del sentido de elementos se corresponde con parte de las bases de la creación del collage, la presente muestra de Esther Soto es testimonio de la enorme multiplicidad de registros que este recurso pone a disposición del creador.

 Victoria Herrera Lluch

Fuera de lo pictórico

‘Destellos’, de Juan Olivares
Set Espai D’Art
Plaza Miracle del mocadoret 4, Valencia
Hasta el 5 de noviembre de 2016

Advierte Ricardo Forriols en la hoja de sala de la nueva exposición de Juan Olivares sobre la apertura de un nuevo camino en la producción del artista valenciano. Una ventana en la que experimenta con la “objetualización de la pintura” y “su salida del cuadro”. Por supuesto, no dejaremos de observar en ‘Destellos’ esos otros caminos ya característicos del artista como son el color, la abstracción y la continúa búsqueda de representación de lo cotidiano, de lo cercano.

Esta búsqueda le ha llevado a extraer la pintura del soporte básico del lienzo o papel, compaginando los collages con piezas escultóricas que continúan con la singular línea curva del artista. Madera, plástico, y aluminio, sin olvidar el papel, componen estas esculturas. A pesar de los diferentes formatos, son la abstracción pictórica y el color los encargados de hilvanar todo el recorrido expositivo, pero el collage se convierte en protagonista cuando su función se centra en aportar el ritmo en base a componer una especie de “antiforma” en consonancia con la abstracción correspondiente. Las texturas conseguidas incitan al acercamiento y al movimiento, a descubrir nuevos patrones que Juan Olivares parece esconder entre sus piezas.

Montaje de la exposición Destellos. Imagen cortesía Set Espai d'Art.

Montaje de la exposición Destellos. Imagen cortesía Set Espai d’Art.

Por esta razón y ante todo, ‘Destellos’ es adentrarse en la experimentación y en el juego del proceso comunicativo entre vista y cerebro. La mente, probablemente sin querer, comienza a conformar imágenes reconocibles en un intento de ordenar bajo parámetros establecidos la información que le va llegando. En un punto inesperado quizá hasta nos preguntemos por el proceso de creación. Forriols vuelve a alumbrarnos sobre esto explicando que en el taller del artista “encontraremos un montón de papeles recortados donde se perfilan pinceladas, trazos, planos, que son las piezas de un puzzle con las que juega”. La manera de conformarse ese misterio nos lleva a fijarnos en cada una de las capas: la del acrílico, el papel, la lisa pared y la breve sombra proyectada sobre la misma. Una composición aparentemente alterable pero con la que remite la inherente bidimensionalidad del papel, cuestionando, con el montaje como acción imprescindible, el material usado.

‘Destellos’ surge, como el mismo artista explica, del proceso del collage, donde ese encuentro primero que permite el encaje adecuado es la clave, el destello perfecto. No deja de ser curioso como se produce esa captación del instante, estática pero fluida, que fomenta una y otra vez el dinamismo, no solo de los materiales, sino del propio visionado.

Montaje de la exposición Destellos. Imagen cortesía Set Espai d'Art.

Montaje de la exposición Destellos. Imagen cortesía Set Espai d’Art.

María Ramis

Fenómeno CALL en Luis Adelantado

CALL XVIII
Simone Bailey, Alejandro Botubol, Florencia Caiazza, Carlos Correcher, Iñaki Domingo, Ana Esteve, Sejma Ferré, Alejandro Ginés, Daniel Jordán, María León, Sali Muller, Elia Nuñez, Hilde Onis, Martín Piolatti, Manel Ros, Rosa Rubio y Jesús Eloy Sánchez
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia

“Yo es que nunca me pierdo la Call”. Cuando esta es una de las frases escuchadas en una inauguración, es un hecho que hay algo que funciona. Además, nos aporta una gran pista sobre la dimensión de la exposición. Retomando la genial nominalización cuando hablamos de “La Call” nos estamos refiriendo a la Convocatoria internacional de jóvenes artistas que dirige la galería Luis Adelantado. Esta convocatoria nace con el propósito de fomentar y apoyar la creación artística, y por supuesto, ha logrado, en su ya décimo octava edición, dar a conocer el arte emergente y joven, así como a sus autores enmarcándolos en un ámbito profesional. En esta edición nos topamos con más de una sorpresa…

Casi todas las disciplinas tiene un representación en el recorrido expositivo. Obras de diecisiete artistas componen el total de la exposición, once de ellos son españoles y cuatro de la Comunidad Valenciana. El resto se reparte entre distintas nacionalidades como la argentina, luxemburguesa, estadounidense, holandesesa o serbia. Distintas partes del mundo, incluso de España, con sus respectivas particularidades inherentes al contexto y la cultura.

Dar la bienvenida con un tipo de instalación como ‘The Fool Show XII’ de Daniel Jordán es un gran acierto. Genera curiosidad y realmente representa ese choque que suele ir implícito al arte joven contemporáneo. Esta gran caja de cartón tamaño humano en la que asoman por debajo unos pies esconde algo y fomenta la sensación de querer saber más. María León parece continuar con el juego generado a través de los vacíos creados por la materialidad de la cortina, negra, sobre fondo blanco. Iñaki Domingo con la serie fotográfica ‘Somewhere to Nowhere’ nos muestra la esencia de la disciplina reducida casi al mínimo donde la protagonista es la luz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Mientras tanto Alejandro Botubol estudia la simbología de los elementos pictóricos a través, sobre todo, de la geometría. De nuevo, un breve ápice instalativo con ‘Sweet, Backbreaking Adolescence’ de Hilde Onis donde el pasado reciente se materializa a modo de juguete y desprende roja limonada, lo que nos recuerda que no hay que dejar de observar o nos perderíamos la intervención en la ventana de Elia Nuñez así como los no-retratos de Jesús Eloy. El aporte de videoarte lo hace Ana Esteve con ‘Después de Nunca Jamás / After Nerverland’, una pieza que toma como referencia la famosa Ruta del Bakalo para construir dos vídeos, mostrados paralelamente, que reflejan el estilo de vida de dos jóvenes anónimos que entran en el bucle de la cotidianidad de la fiesta, el baile y el alcohol.

Una nueva perspectiva hacia la decoración se puede ver en el trabajo realizado por Rosa Rubio y en el hueco detrás del muro, se pueden ver alojados los paisajes de Alejandro Ginés, lo que implica que su ‘Plan de Fuga’ está funcionando, pues tiene vida propia. Los rostros naturales de los personajes de Manel Ros transmiten pura expresión, esa que también, aunque de manera distinta, quiere transmitir la instalación de Sali Muller. Las obras de Martín Piolatti ocupan gran parte de la sala donde están expuestas, el detalle del color intercambiado de los marcos y la neutralidad de los mismos, hace que las texturas sean las protagonistas.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Ya en la última sala, al ver las obras sin título de Sejma Ferré nos vienen a la mente las escenas de Richard Hamilton pero de composición aún más abigarrada. Parece que se respira mejor alrededor del video de la estadounidense Simone Bailey y cierra el recorrido un Carlos Correcher cuyas obras dialogan con las de otros artistas, obligándonos a pasear entre ellas, a acercamos, como si en el mismo estudio del artistas nos halláramos.

Sin embargo, “La Call” nos reserva otra última sorpresa. Como novedad en las bases de esta edición se incluía premiar a uno de los artistas seleccionados, con el objetivo de llevar a cabo una exposición individual para el espacio Boiler Room, última sala expositiva, en la parte más alta de galería, durante el verano de 2017. La elegida ha sido Florencia Caiazza, cuyas piezas presentadas reflexionan sobre incompatibilidad de los materiales crudos. El vaciado de cemento con un molde de papel, o el cemento y la moqueta,  supeditan todo el proceso artístico al paso del tiempo, su deterioro o transformación es clave para el interesante estudio sobre el volumen escultórico que la artista lleva a cabo. Merecida mención y enhorabuena, en general, a todos los implicados en el proyecto. Muchos estaremos esperando la siguiente “Call”.

María Ramis

“Yo sigo con mis obsesiones”

Manolo Valdés. Obra reciente: Pinturas y Esculturas
Marlborough Gallery
6 Albemarle Street. Londres
Hasta el 16 de julio

Una serie de pinturas y esculturas realizadas siguiendo esa comunión con el material y la reinterpretación de obras de artistas representativos que le caracteriza, traen hasta la capital del Reino Unido piezas nuevas que siguen la línea de trabajo elaborada durante sus más de cincuenta años de carrera, junto a ejemplares que representan nuevos retos en su investigación. Repasamos con el artista su trayectoria, sus inquietudes y sus proyectos.

Lo tenía claro ya cuando dejó la Universidad y empezó a pintar. ¿Cómo nace usted como artista y el ‘Equipo Crónica’ como grupo artístico a principios de los 60?

A los dieciséis años decidí viajar a París. Cuando llegué a París, me encontré con una realidad muy lejana de lo que me estaban enseñando en Valencia. Llegué allí y descubrí a Pierre Soulages o Rauschenberg junto con otros ejemplos de artistas rompedores. En definitiva descubrí la libertad. Me dí cuenta que la cosa era mucho más amplia que lo que yo hasta entonces había estudiado. Volví a Valencia sobreexcitado. Esto me lleva a hacer cosas que no eran ortodoxas, lo que me provoca conflictos y la expulsión de la escuela de Bellas Artes. Fue una época difícil de gran inseguridad frente a gente más preparada que yo. Me fui al estudio y empecé un camino autodidacta. Años después, satisfecho con mi trabajo, me encuentro con Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo con los que emprendo un camino juntos por la insatisfacción que cada cual tiene, frente a la situación social y artística que nos rodeaba. Era una época difícil en España que quisimos retratar y denunciar a nuestra manera.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

¿Qué camino decidió tomar cuando se disolvió el ‘Equipo Crónica’ y empezó su carrera en solitario? 

El final de este grupo que formamos sucedió muy pronto, pero yo al día siguiente me fui al estudio y pensé ¿Qué voy a hacer?, seguí con lo que estaba haciendo el día anterior. Empecé a hacer cuadros muy similares a los que estaba haciendo el ‘Equipo Crónica’, como es lógico. Además no tenía ningún rechazo ni ninguna intención de separarme, aunque luego la evolución se produjo y me separé de una manera natural.

Desapareció el collage y la digitalización. 

En parte, en principio sí, y luego introduje otras técnicas a la pintura como son la referencia a la pintura abstracta, la pintura matérica pero se mantienen algunas de las imágenes que asimilé entonces.

¿Buscaba la abstracción o bien recuperar la esencia de la imagen como elemento representativo? Me refiero al uso de los iconos que utiliza durante su carrera.

Yo siempre me he planteado la pintura, cuando parto de un cuadro a otro, como una manera de comentarla, de hablar de ella. Yo hablo de la pintura, desde la especificidad de la misma. Muchas de las imágenes se han mantenido a lo largo de mi trayectoria, porque creo, a medida que pasa el tiempo, que tengo otras ideas, otra situación que me hace hablar de ello de una manera distinta. Sigo hablando de ella y no huyo de las mismas imágenes. Así como hay artistas que les produce fastidio trabajar sobre una imagen que ya han hecho, yo no, yo sigo con mis obsesiones.

¿Usted cree que hay una evolución en su carrera?

Eso espero, es algo que yo creo y de hecho se produce muy lentamente, aunque para mí no es un objetivo que sea distinto. Yo cojo una obra de Matisse reinterpretada que ya he hecho y si creo que puedo hacerlo de una manera distinta, me pongo a hacerla, no tengo pena de volver a tomar los mismos iconos.

¿Cuál es su relación con la materia en general y su recorrido de investigación artística?

La relación con la materia es la relación con la pintura, yo parto de una obra de Velázquez y pienso “yo la voy a pintar de otra manera“, porque desde el XVII hasta ahora han pasado muchas cosas. Introduzco materia porque este elemento ha existido durante todo ese tiempo y lo hago mío. Pero también introduzco el Pop porque me ha enseñado que puede redimensionar la realidad y alcanzar las medidas que utilizo. Pinto lo que me apasiona, lo releo y esa es mi aportación, a partir de un cuadro saco otro.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Agrede, trabaja, desgarra la tela, tiene una relación intensa con las texturas y la superficie.

Trabajo la tela buscando siempre efectos plásticos. Sin embargo cuando están terminados los meto tras un cristal para que sean más tradicionales. Mi intención es que sean absolutamente tradicionales, yo no busco la modernidad como sistema, sino más bien lo contrario. Intento esculpir la tela, dándole una profundidad que luego con el cristal la vuelve a su bidimensionalidad original.

¿De la obra elige fragmentos o personajes?

Generalmente son fragmentos, yo retrato al personaje por su significado y la referencia a artistas de renombre. En Dama sin embargo, he intentado que no sea nadie. He querido pintar el cuadro completo, es como si hubiese ido al museo y lo he pintado con el marco y todo. No pretendo que se lea un personaje sino que se lea lo que es un cuadro museístico. Lo que me interesa es pintar un cuadro como objeto.

Sus esculturas se componen de una base muy sólida y que luego el dinamismo que no se encontraba en las esculturas hieráticas que hay en las calles, se encuentran en los sombreros estos que vemos aquí.

En el fondo hay como distintas maneras de hacer escultura, de trabajar el material, que se complementan. Una de las cosas que me gusta es cuando, para hablar de una cosa, lo digo la mayor cantidad de veces que pueda.. En esta exposición se puede ver un recorrido desde lo tradicional a la geometría contemporánea. Yo soy un modelador, en lugar de con el barro en este caso modelo con la escultura. Head por ejemplo es un ensamblaje de madera, con trozos que son tacos.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Cuál es su inquietud escultórica actualmente. 

Estoy haciendo más esculturas últimamente. Estoy introduciendo ahora, como por ejemplo en el caso de la obra El dibujo como pretexto II, la idea de realizar un dibujo en el aire. He cogido líneas de la misma manera que estampo los trazos del lápiz y he hecho una escultura con ella.

¿Cuál es su relación con el mercado inglés con la realidad del Reino Unido?

La relación es buena porque aprecian mi trabajo y el mercado es suficiente para lo que yo produzco, que no es tanto. La producción es larga, para realizar estos cuadros se invierten meses o años. Al estar el mundo tan globalizado y tener tanta demanda no hay un mercado específico. En Londres mi última exposición fue hace diez años en la Marlborough, aunque el año pasado creo que hubo una pieza del Equipo Crónica en The World Goes Pop, la exposición que la Tate Modern dedicó al arte pop.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Mi próxima exposición es en París, luego Finlandia, Helsinki, Alemania, Pekín, entre otras.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Miguel Mallol

“A través de la sombra impera la belleza”

‘Esta noche no dormirás’, de Luís Moscardó.
Círculo de Bellas Artes
Espai Llum
Cadirers 5, Valencia
Hasta el 30 de junio de 2016

“La música ambiente necesitaba menos emoción”. Con semejante apreciación, el artista de Benigánim Luis Moscardó recibe a Makma en la antesala del Espai Llum del Círculo de Bellas Artes de Valencia, formalmente inaugurado con la muestra que el artista valenciano ha denominado ‘Esta noche no dormirás’.

No cabe duda de que la emoción sobreviene frente al lienzo de gran formato ‘Tiempo de lluvia y fuego’, obra con la que Moscardó sugiere un impactante paisaje y pretende preconizar ese horizonte incitador a la inmersión, como preámbulo del súbito descenso por los peldaños del Espai Llum, que someten y sumergen al espectador en una calima, casi en penumbra, con el que el artista comienza su diálogo expositivo. Papel, látex, barnices y juego de luces, materia, collage y sombras se estructuran a modo de travesía, que desemboca en una instalación de quirúrgica estética.

Imagen de la obra 'La última carta', de Luis Moscardó. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de la obra ‘La última carta’, de Luis Moscardó. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Con ‘La última carta’, Moscardó sorprende con el planteamiento de una caja de luz, con morfología de mesa de operaciones, que ilumina centenares de papeles en blanco -que el propio artista fabrica artesanalmente-, esparcidos aleatoriamente o agrupados a modo de hatillo, con unos sutiles pero firmes hilos de cuerda que los envuelven cual fases del silencio. “La utilización de materiales es decisivo, (…) pienso que mi querencia inconsciente es esa mirada oriental. El papel servirá de base para una posible carta o mancha de tinta negra. La luz la expansiona, la hace mas traslúcida; son cartas inútiles que no están escritas”.

Moscardó razona que este collage, equipado con luz propia, “funciona como un espejo”, pretende dotar de voz a esas cartas nunca escritas, “visibilizar la imposibilidad de comunicarte con personas cercanas” y refrendar aquellas palabras tan necesarias para transmitir emociones, propiciar reconciliaciones y confesiones recónditas -“el blanco enfatiza esta intención”-. En uno de los extremos de la instalación, reposando sobre la superficie retroiluminada y en comunión con las cartas no escritas, cobra protagonismo una bandeja metálica erigida en el epílogo en el que “desembocan todos los silencios y una (carta) acaba flotando en el líquido rojo”, que anuncia la herida. El artista incide en la importancia visual del aspecto lumínico y traslúcido del papel para explicitar con sutileza la levedad del sinfín de misivas que, ad eternum, restarán por escribir.

Imagen de la obra 'Autorretrato mudo', de Luis Moscardó. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de la obra ‘Autorretrato mudo’, de Luis Moscardó. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Con ‘Ave Fénix’ ahonda metafóricamente en la semántica del ave mitológica que resurge de sus cenizas, como un apéndice visual dentro del estudio ‘Borrar, llorar, llenar’, una instalación vertical proveniente del nadir y las pavesas, vertebrada a modo de hojas y restos de esas cartas impregnadas de un intenso bermellón, colgadas, dirigidas hacia el cenit. “La obra evidencia ese resurgir, se sale de la pena y de la culpa. Plantea otra parte más positiva, que se refleja en la pieza enmarcada en cristal con restos de esas hojas de papel, del mismo color y forma”. Esta pieza encapsula la capacidad de transformar la realidad, desechando la caducidad y confiriéndole un estatus eterno. “El reflejo es muy importante, quería significar la transparencia más que la evidencia”, fenómeno al que suma ‘Autorretrato mudo’, una pieza que forma parte de una serie de siete, realizada con pedazos de papel que Moscardó confecciona y a los que incorpora materiales como el látex, barnices y acuarelas, entre otros. Continuando con esta estela, el autor integra una pieza cuyo corpus visual semeja un exvoto dorado y adquiere una intensa tridimensionalidad lumínica gracias al juego de luces y sombras orquestado en el espacio, que equilibra la energía entre las piezas.

Luis Moscardó, consciente de la reacción contradictoria que desencadena la luz entre lo real y lo virtual, integra la proyección de la sombra como un elemento técnico que envuelve todo el espacio (e igualmente al espectador), concebida la penumbra como un componente escueto, turbio y orgánico -generosamente oriental- que predispone a la introspección. “A través de la sombra impera la belleza”.

Luis Moscardó posa delante de su obra 'Tiempo de lluvia y fuego'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Luis Moscardó posa delante de su obra ‘Tiempo de lluvia y fuego’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

 

Punto quebrado, las huellas del éxodo

Punto quebrado, las huellas del éxodo
Museum Jorge Rando
C/Cruz del Molinillo, 12-14, Málaga
Desde el 4 de abril, hasta el 4 de junio de 2016

El Museum Jorge Rando alberga desde el 4 de abril la exposición Punto Quebrado. Los más destacados representantes en el Arte de la Fibra de España convergen en la Sala 4 del museo con el arte textil como medio de expresión artística.

La exposición organizada por la World Textile Art, la asociación de gestión cultural ID arte en un trabajo conjunto con el Museum Jorge Rando ha sido comisariada por Carmen Pallarés y María Ortega, coordinada por Amalia Campos y con la colaboración de Antonio Jurado, Publicitarios Implicados y Proactiva Open Arms.

El arte textil contemporáneo español destaca en la escena artística actual por su capacidad de aunar la tradición que reside en la elaboración artesanal y una búsqueda conceptual. En palabras de la comisaria Carmen Pallarés, « punto quebrado, sujeto y adjetivo, no designa aquí procedimiento de costura alguno. Ni una puntada de tal modalidad aparece en ninguna de estas obras, pero sí está en ellas su sentido, rastro tocado por un anhelo de cobijo, amparo, dignidad y altruismo frente a la destrucción y las desgarraduras que provocan las crisis inhumanas».

Detalle de la exposición.  “Triada” de Cristina Gaméz 167 x 130 cm 2014. Cortesía del Museum.

Detalle de la exposición. “Triada” de Cristina Gaméz 167 x 130 cm
2014. Cortesía del Museum.

El resultado es una muestra de diez artistas con gran fuerza expresiva en el que la potencia estética de las fibras y el tramado crean nuevos lenguajes y sinergias con otras técnicas artísticas coetáneas como el video-arte, fotografía, instalaciones, collage, esculto-pintura, escritura o impresión digital. En la presente exposición la poética personal nos permite recorrer el ‘grito ahogado’ de los chalecos falsos de la Isla de Lesbos como testimonios mudos de la tragedia del éxodo, de abrazos metálicos, de vidas que se tejen sobre la propia piel, de apariencias errantes, de invitaciones a perdernos entre bosques de lino y algodón.

Esta exposición de obras firmadas por creadores del arte de la fibra, artistas tan singulares como variados, experimentan una misma vivencia sustancial que puede definirse de esta forma: sus mimbres creadores, sus dones y recursos, se hermanan con la esencia del acto de tejer. En sus manos, se reúnen y encuentran, se acercan y se anudan materiales, materias y texturas que en muchos de los casos no son únicamente los de fibras y telas habituales: imbricados en el arte contemporáneo y actual. Hilos, papeles, fotos y palabras, objetos, luces, lienzos y tejidos naturales, ramas, raíces y mallas metálicas son urdimbre y son trama, son diseños, son hebras de este tiempo.

Punto quebrado es, como demandaba la Bauhaus, un retorno a la unidad perdida entre artesanía y arte, tanto desde los ámbitos teóricos como de sus implicaciones sociales. Una exposición que nos permite recorrer las emociones coetáneas, las realidades del siglo XXI, a través de una las manifestaciones artísticas mas ancestrales, el tejido. 

Detalle de la exposición. "Apariencias Errantes" de Román Iglesias. 75 x 100 cm 2016. Cortesía del Museum

Detalle de la exposición. “Apariencias Errantes” de Román Iglesias.
75 x 100 cm
2016. Cortesía del Museum

Razón visual de Eddie (J.Bermúdez)

‘re/poet.s’, exposición de collage visuales de Eddie (J.Bermúdez)
Ca la Mar
Justo Vilar 19, Valencia
Del jueves 11 de frebrero al 10 de marzo de 2016

‘collage’
(voz fr.) m. colage.
“Se designa con el término de collage a la técnica pictórica que se basa en pegar, ya sea sobre un lienzo o una tabla, fragmentos de diversos materiales, los cuales tendrán la finalidad de comunicar un mensaje artístico.”

En el principio fue el Libro.

'TODESFUGE GISÈLE', de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

‘TODESFUGE GISÈLE’, de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

De ahí parte la obra de Eddie (J.Bermúdez): desde las partes rasgadas de libros antiguos, reunidas sobre la madera para prender en un nuevo significado.

Ésta es la base, el principio, el océano donde se dispondrán las primeras voces del primitivo homo sappiens. Sonidos guturales ancestrales, cabalísticos sentidos amputados al viento para pacer en la tabla mo(n)strándonos nuevos significados.

Construcciones sonoras en las que sólo el valor estético de la letra, las sílabas, las onomatopeyas son tomadas en cuenta sobre lo horizontal, esto es, el lienzo-base impregnado de la huella de la imprenta. Sonoras porque el poeta rumano Isidore Isou, creador del Letrismo, y Raoul Haussmann (quién patentó en 1935 la máquina Optofón para realizar poemas optofonéticos ya que convertía las imágenes en sonidos) las hubiesen interpretado tanto desde lo estético como desde lo áspero, tanto desde el ojo como desde la garganta, tanto desde la quietud como desde la desgarradura.

'EL PESANERVIOS II', de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

‘EL PESANERVIOS II’, de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

La obra de Eddie (J.Bermúdez) no excluye su otra sombra textual, es por ello que donde hubo letra habrá significado, donde hubo/hay letra hay/habrá una nueva representación pictórico con valor estético. Desde las hojas marchitas de ediciones desechadas se reconstruye un nuevo gólem, unas veces acercándose a lo casi figurativo, otras no pudiendo emerger de la necesidad de ser sólo letra/palabra/razón/motivo/balbuceo/expresión del más auténtico aullido desde el arte.

Ha formado parte de colectivos de mail-art y poesía visual en las ciudades de Barcelona y Tarragona, como el Taller del Sol (dirigido por César Reglero). Su obra ha sido expuesta por estas ciudades, así como en su localidad actual, Valencia, donde combina la coordinación de distintas jams poéticas, festivales de literatura, así como ciclos críticos de poesía (Poétikas Al Margen) mientras explora nuevas experimentaciones dentro del campo de lo visual versus textual.

Sus poemas visuales han sido antologados (‘POESÍA VISUAL ESPAÑOLA [ANTOLOGÍA INCOMPLETA]‘, Ed. Calambur, 2007). en distintas publicaciones sobre poesía visiva, y utilizados como ejemplo en diferentes ponencias sobre el tema para universidades europeas, e instituciones gubernamentales, como el Instituto Cervantes.

Recientemente una obra de la serie de OPTOFONÉTIKAS ha sido seleccionada, junto con once poetas visuales en los XXIV Premios Otoño Villa de Chiva.

'OPTOFONETIKA SIN TÍTULO 32', de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

‘OPTOFONETIKA SIN TÍTULO 32′, de Eddie (J.Bermúdez). Imagen cortesía del artista.

 

¡Espectacular, maravilloso mundo del Arte!

The First Day, de Dorotea Von Totó y Tod Hunter
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: Jueves 14 de enero de 2016, a las 20.00h

¡Señoras y señores, críticos y críticas, artistos y artistas, comisarios y comisarias de todas las edades, pasen y vean! ¡Bienvenidos al más grande, peligroso, increíble, espectacular y maravilloso mundo del Arte!

Si tienen a bien asistir a la representación, podrán conocer el trabajo de dos artistas emergentes, dispares y opuestos en sus planteamientos conceptuales y formales, insolentes o ilusorios, con los pies en el fango, o aupados sobre nubes, en un juego de espejos de feria donde la verdad se presenta como ficción y viceversa. Una exposición para aquellos que quieran no sólo ver sino también mirar.

Obra de Dorotea Von Totó. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Dorotea Von Totó. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Pasen y vean, señoras y señores, la obra de Dorotea Von Totó, joven artista gallega de sangre islandesa, una meiga del flúor que transita por senderos de baldosas amarillas haciendo de la carencias (físicas y económicas, en su caso), virtud. Sus trabajos se articulan a través del lenguaje plástico del collage, realizados con materiales básicamente adquiridos en bazares chinos, en un juego ‘apropiacionista’ como base de su delirio imaginativo.

La inocencia y la puerilidad, falsamente representadas, son sus realidades, pobladas de seres inexistentes pero que en parte conservan sus raíces humanas. Es difícil despejar la incógnita de si son humanos mutados, cíborgs o sencillamente seres venidos de otros mundos: ¡su mundo! La figura humana femenina tiene una evidente presencia en la obra de DVT. Siempre representada con una sonrisa, (a veces amarga, y en ocasiones infantil y absurda), que contrasta con los miembros amputados y sustituidos por prótesis. Podría deducirse de esta fórmula que estos personajes femeninos reivindican una belleza diferente, una anatomía alejada de los cánones y una falta de pudor en mostrar el “horror” de forma casi obscena.

Obra de Tod Hunter. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Tod Hunter. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Y eso no es todo. ¡Pasen y vean! Podrán conocer al también emergente Tod Hunter, artista californiano (pero residente en España desde hace años) cuya obra, aunque sea difícil de clasificar y vaya a contracorriente de modas y teorías, no lo convierte en ‘brut’ ni en ‘primitivo’. Y el hecho de que su trabajo sea solitario y onanista no tienen por qué hacer de él un outsider.

Eso sí: arte destroyer, arte gestual, protesta naïf de mimbres furtivos, arte de grafiteros, arte de chaperos, arte visionario, taleguerismo, talento revelado o puro escapismo, y hasta pintura de puertas traseras de los servicios de grandes superficies. Todo ello, y a la vez nada de ello, es Tod Hunter, que hace de su vida una permanente performance para desmontar las evidentes formas de control de lo políticamente correcto, no eligiendo sutiles ironías, sino burdas expresiones pictóricas.

A Hunter le interesa mucho cómo la construcción del pensamiento se da (por lo general) a través delsexo. Observa el sexo a través del quehacer de la pintura y el dibujo, tomando estas acciones como procesos orgánicos e impredecibles para volver a capturar la armonía y mística que el acto sexual otorga a quien lo observa. Tod Hunter, y es evidente, asume su carácter mundano, sus temáticas más o menos banales.

Obra de Tod Hunter. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Tod Hunter. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Porque sabe que en todo momento transmite, a quienes contemplan sus dibujos, el goce de la visión, el placer de ver. Dibuja haciendo aparecer una imagen que no es la de la apariencia natural de las cosas, pero que tiene la fuerza de la realidad. Porque Tod Hunter sabe lo que es sentirse excluido, marginado. Y su cuerpo se transforma en campo de batalla. En sus dibujos se resaltaclaramente que lo personal es político, y es en el propio cuerpo donde se libran las batallas cotidianas.

¡Pasen y vean! Y todos ellos capitaneados por el abajo firmante, aprendiz de brujo, de furrier y de rapsoda, de este retablo de las maravillas en que a veces deviene el arte contemporáneo y toda su parafernalia, volcando todo mi coraje en descubrir artistas escondidos en los márgenes de las redes sociales que encuentran difícil llegar a los cauces tradicionalmente expositivos.

¡Pasen y vean, y tengan siempre presente que el Arte es un puñetero circo donde nada es verdad ni es mentira, sólo un hiperbólico trampantojo que nos deslumbra y fascina a partes iguales! ¡Es por ello por lo que aquí seguimos!

¡Pasen y vean!¡Este espectáculo artístico estará en su ciudad, en la Galería Mr Pink, a partir del jueves 14 de enero, y no se lo pueden perder!

Obra de Dorotea Von Totó. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Dorotea Von Totó. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Piguy Hellman