Esculturas en la cicatriz del Turia

Ecos de la memoria, de Bob Verschueren
Artífice del proyecto: Ana Serratosa
Cauce del Turia, a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias
De noviembre de 2016 a febrero de 2017

“Es observador y muy meticuloso”, señala Ana Serratosa, artífice del proyecto ‘Ecos de la memoria’ del artista belga Bob Verschueren, patrocinado por Obra Social La Caixa, Olivares Consultores y Gandía Aguiló. Observador hasta el punto de empaparse acerca de lo ocurrido a finales de los 50, cuando el río Turia se desbordó anegando las calles de Valencia, y hacerse eco del suceso como si hubiera estado allí achicando el agua con sus manos. Y meticuloso porque su obra, nutriéndose de tan vasta naturaleza, no deja de transmitir la sensación de lo hecho con elementos despojados de grandiosidad.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Es así como la serie de esculturas diseminadas por un tramo del cauce del Turia, el que se halla a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, vienen a restañar una vieja herida. “Es un homenaje al río Turia”, subraya Serratosa, directora a su vez de la galería Fondo Arte-As, que amplía en el interior la exposición de piezas ubicadas al aire libre. “A Bob le interesa el proceso y dar cuenta de los aspectos de la naturaleza en los que apenas nos damos cuenta”. Aunando ese trabajo en proceso y esa sutileza a la hora de construir su obra con ramas, hojas y objetos que va encontrando en su entorno más inmediato, se hace eco de la memoria aludida en el título del proyecto.

El recorrido por esa “cicatriz” del río a la que se refiere el propio artista, en comunión con el texto poético de Dominique Sintobin, delata lo que de bello y siniestro hay en la naturaleza, ahora tan amable, destinada al juego y al esparcimiento de los valencianos, y entonces desbocada y destructora. Como apunta Serratosa, incluso en aquellos momentos se daban la mano la belleza de quienes vivían del río, y la embestida de sus aguas. Por eso ‘The Creepy Shape’, una de las piezas, sorprende por sus grandes dimensiones de animal varado junto al agua, y por el minucioso trenzado de las ramas con las que está hecho.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte, de Ana Serratosa. Imagen cortesía de la galerista.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte-As. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Lo mismo podría decirse de la espiral ‘Running’ o de ‘Water Lilies’, cuyas palas de intenso color rojo, que en su día sirvieron para escavar la tierra, ahora se ofrecen a modo de símbolo cauterizador. Bob Verschueren juega con aquello que la memoria guarda en el fondo como pesadilla, tornándola sueño de múltiples aristas. Un conjunto de esculturas a las que se suman la poesía de Sintobin y el sonido del agua del propio río. Un río ahora “enmudecido, de aguas domadas”, que deja su sitio a la “urbanidad para albergar un inmenso jardín”, como describe Pedro Medina, comisario de la exposición junto a John K. Grande.

Ana Serratosa advierte que las obras que integran estos ‘Ecos de la memoria’ no pertenecen al género de ‘Land Art’ [que en estas mismas páginas recogemos en el proyecto ‘Enclave’, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo], sino que están más próximas al movimiento ‘Natural Art’, cuya intervención en el paisaje supone la más mínima alteración. Verschueren se nutre de los materiales del entorno, para lo cual ha contado con la ayuda del personal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia y estudiantes del Máster en Arquitectura del Paisaje de la UPV, para dejar que sean los propios elementos naturales quienes dicten el proceso creativo.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

“Incluso cuando traslada la naturaleza al interior de la galería, ya sea con ramas, hojas de olivo o pinochas, lo hace de forma que no agredan su espíritu”, explica Serratosa, señalando la serie de ramas que escapan al marco del cuadro o la posición sobre el tablero de pinochas cuya forma curva se resiste a la cómoda ubicación. ‘Ecos de la memoria’, proyecto en el que además de Obra Social La Caixa, Olivares y Gandía Aguiló, han colaborado la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), Panaria, Cabify, Joyería Siete y la Embajada de Bélgica, entre otros, se sirve de la cicatriz del río Turia motivada por el desbordamiento de sus aguas, para dejar constancia de la labor terapéutica del arte.

Obra de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

‘The Creepy Shape’, de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Salva Torres

Tomorrowland: El lobo de la esperanza

Tomorrowland, de Brad Bird
Con George Clooney, Britt Robertson, Hugh Laurie, Raffey Cassidy
Estados Unidos, 2015

Si hay un rasgo excepcional y admirable de la especie humana es su capacidad de crear relatos. Relatos míticos, filosóficos, científicos, artísticos con los cuales configurar y legitimar las instituciones, los pensamientos y la ética. Relatos que narran nuestro modo de moldear, pensar y crear el presente y el futuro de la humanidad.

Y sobre esta idea se asienta la película de ciencia-ficción Tomorrowland: en la fuerza del relato como espacio para orientar el futuro de la humanidad. Si esa es la premisa, hay una cuestión sobre la que pivota la historia del film de Brad Bird: ¿qué palabras compondrán el contenido del relato que dé sentido a nuestro futuro?

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de 'Tomorrowland', con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de ‘Tomorrowland’, con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Para contestar esta pregunta la película narra la fábula indígena de los dos lobos: “En el mundo hay dos lobos: uno oscuro que habla de desastres y desesperación y otro luminoso que inspira optimismo y esperanza. ¿Cuál vivirá? El que tú alimentes.”

El lobo de la esperanza

Tomorrowland es una anomalía dentro de las películas de ciencia-ficción actuales. En las últimas décadas los filmes de este género se han caracterizado por contar historias apocalípticas. Películas catastrofistas, entrópicas, desesperanzadoras, donde la humanidad se extingue o el planeta tierra desaparece, sin ninguna posibilidad de resurgimiento. Una ciencia-ficción fruto del relato posmoderno que ha configurado el sentido del presente y el futuro de finales del siglo XX y principios del XXI. Sí, un relato posmoderno que ha alimentado durante muchos años al lobo “oscuro” con palabras como descreimiento, relativismo, sospecha, corrupción, avaricia, hasta moldear unos  individuos apáticos y dirigir a la sociedad a la anomia.

Britt Robertson en un fotograma de 'Tomorrowland', de Brad Bird.

Britt Robertson en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Tomorrowland critica el pensamiento de este relato posmoderno o, si seguimos con la fabula indígena, lucha contra el lobo “oscuro”. Tomorrowland alimenta al lobo “luminoso” con palabras como ilusión, optimismo, creación, invención, educación, orientadas a la emancipación de la humanidad. Una luminosidad que se refleja no sólo en el obvio mensaje,  sino también en la puesta en escena -iluminación, vestuario…-  que construye.

Tomorrowland no es una buena película, a nivel estético-narrativo. Ahora bien,  es interesante  por ese énfasis que pone en marcar la importancia  de las palabras, de los relatos para insuflar “valor e ilusión” o “cobardía y desesperanza” para  ver la realidad presente y crear nuestro futuro.

George Clooney en un fotograma de 'Tomorrowland', de Bard Bird.

George Clooney en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Begoña Siles

Barcelona o muerte

Barcelone ba Barsakh, de Nacho Gil y Cristina Vergara
Sala SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Jueves 5 de febrero, a las 19.00 h

Conquistar el paraíso o morir ahogados en el mar.  Los senegaleses que se enfrentan a los peligros de un incierto viaje tienen un lema, Barcelona o Barsaj. Barcelona representa su ilusión de alcanzar un territorio propicio a realizar sus sueños, un triunfo similar al del famoso club de fútbol que todo el mundo admira. Barsaj significa la muerte, el más allá, un fracaso que les costará la vida. Cuando consiguen llegar a la tierra prometida muchos exclaman: ¡Barcelona, Barcelona! o ¡Barça, Barça!, expresando así su satisfacción por haber alcanzado su objetivo.

Fotograma del cortometraje 'Barcelone ba Barsakh', de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma del cortometraje ‘Barcelone ba Barsakh’, de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

‘Barcelone ba Barsakh’, en lengua wólof de El Senegal,  es el título de un cortometraje de ficción de 13 minutos, dirigido por Nacho Gil y Cristina Vergara, que se estrena en la SGAE  el 5 de febrero, a las 19 horas. Producido por Faules, fue rodado durante una semana de la pasada primavera en localizaciones de Valencia: Benimaclet, la playa de la Malvarrosa, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, los Viveros, etcétera.

Cuenta la historia de Demba, personaje interpretado Thimbo Samb, un senegalés de 27 años que posee un gran talento dramático y forma parte del grupo de teatro de CEAR.  “Thimbo es una persona carismática y alegre que demuestra un gran talento interpretativo”, dice Vergara. “En Valencia estudió interpretación pero tuvo que dejar las clases para poder ganarse la vida. Su historia personal y sus experiencias nos ayudaron a escribir la historia de Demba, que es un poco su otro yo, aunque dimos al relato un tono onírico más que realista”.

Fotograma de 'Barcelone ba Barsakh, de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘Barcelone ba Barsakh, de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

Colaboración de CEAR

Los guionistas contaron con la colaboración de representantes de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), que les ayudaron a conocer la realidad de la inmigración y los dramas que viven sus protagonistas. Además, les conectó con los dos actores que forman parte de su grupo teatral, Thimbo Samb y Abdoulaye Sy.

El proyecto nace con la intención de crear un cortometraje de ficción que aborda algunos aspectos de la realidad de la inmigración. “Tenemos noticia de cientos de muertos en el mar Mediterráneo y nadie hace nada por evitar esta tragedia”, dice Vergara. “La inestabilidad y los conflictos de algunos países, los saqueos de sus recursos naturales o la especulación con los precios de los alimentos, son algunos de los motivos que les impulsan a huir. Los países del norte tenemos una gran responsabilidad en ese aspecto”.

El cortometraje trata también el tema de las oportunidades, de la capacidad de elección de las personas en momentos claves de su vida. “Muchas deciden arriesgar sus vidas y las de sus hijos por un futuro incierto”, añade Vergara. “La suerte se torna decisiva y crucial en el viaje. Una vez superada la prueba, las dificultades continúan. Se enfrentan a los CIE, la falta de cobertura sanitaria y los problemas que les ponen las autoridades locales para poder realizar la venta ambulante”.

Fotograma de Barcelone ba Barsakh, de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de Barcelone ba Barsakh, de Nacho Gil y Cristina Vergara. Imagen cortesía de los autores.

‘Barcelone ba Barsakh’ ha sido un proyecto muy especial para Nacho Gil. “Durante la fase de guión la historia fue evolucionando y en todo momento tuvimos muy presente de qué manera queríamos transmitir las ideas que queríamos incorporar en el guión”, dice el director. “Estudiamos las posibilidades de elección, la soledad del protagonista, pero a su vez, su alegría y su energía que le llevan a hacer amistades y a iniciar vínculos con personas cercanas”.

La historia arranca cuando Demba lleva ya un par de meses viviendo en Valencia, después de un duro viaje. Es un momento de inflexión en la vida del personaje, todo ha cambiado y en el camino ha sufrido una gran pérdida. El mar y el cielo de Valencia son nexos muy importantes en la historia. “Por una parte, el mar nos acerca a las raíces de Demba, a su ciudad natal Kayar en Senegal, donde el mar alimentaba a su familia, le daba trabajo y esperanzas”, dice Gil. “Pero también le arrebató algo muy preciado, y ha sido un terrible adversario al que superar en su peligroso viaje”.

Para recrear el viaje de Demba el guion incluye un pasaje sonoro que transmite sensaciones de peligro y drama, compuesto por Miguel Gómez Ortín, autor de la banda sonora del corto. Junto a Thimbo Samb, los actores  valencianos Marta Rey y Jesús Martínez, y Abdoulaye Sy, joven inmigrante senegalés de Dakar, que encarna a Aziz, amigo de Demba.

Fotograma del cortometraje de Nacho Gil y Cristina Vergara.

Fotograma del cortometraje de Nacho Gil y Cristina Vergara.

Bel Carrasco

Rutas vivas de Luis Vives

Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives
Francesc Hernàndez

Todo el mundo ha oído hablar del filósofo y humanista valenciano Juan Luis Vives, pero pocos conocen los interesantes avatares de su vida en la Europa de siglo XV, dignos de una película o serie de televisión. Juan Luis Vives (Valencia, 1492) se exilió a París hacia 1509, debido a la persecución que sufrió su familia judía, estudió en La Sorbona y, en 1514, publicó sus primeros libros en los que ya exponía la línea maestra de su pensamiento básico, que mantiene una absoluta vigencia. El poder del rey es relativo y, por tanto, debe ser aconsejado por los hombres sabios.

Dictó cursos en las principales universidades europeas (Lovaina, Oxford, La Sorbona), fue preceptor de la princesa María de Inglaterra, hija de Enrique VIII, y de Mencía de Mendoza, marquesa de Zenete. Amigo y colaborador de los humanistas más notables de su tiempo, como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y Guillermo Budé, escribió más de sesenta obras de filología, filosofía, teoría social y política, ética y religión. Pese a este brillante currículo, el filósofo pasó épocas de penuria en las que sobrevivió económicamente comerciando con vinos. También sufrió en su propia carne la ira de la Inquisición; su padre fue condenado a la hoguera y los restos de su madre desenterrados y quemados, en 1528.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

El gran pensador revive este otoño en Valencia. Por una parte, la Universitat acaba de recuperar  la Asociación de Amigos de Luis Vives, fundada en 1927 para difundir sus ideas mediante diversas actividades. Por otra, el profesor Francesc Hernández recupera un texto que escribió poco antes de fallecer en un ejercicio de nostalgia y demostración de excelente memoria.

Vives hizo un recorrido virtual por su ciudad natal a través de diálogos de tres personajes imaginarios, en ‘Las leyes del juego’. Hernàndez sigue este itinerario histórico en un libro ilustrado publicado por Carena: ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’. Los diálogos de Vives se intercalan con media docenas de rutas por el centro, desde la plaza Nápoles y Sicilia a la de la Virgen. Pese al paso del tiempo y a la voracidad de la piqueta destructiva, el trazado de estas vías se mantiene intacto.

“Vives abandonó Valencia en 1509, cuando era un joven de unos 17 años. Treinta años después y uno antes de morir, aquejado por las enfermedades, publicó su obra más célebre, que incluye un coloquio con un sentido recuerdo de su ciudad y una defensa de la justicia.  Mi libro es una invitación a leer ese diálogo, recorriendo a la vez las mismas calles por las que Vives imaginó que deambulaban sus personajes. Todas ellas han conservado el mismo trazado. Al hacer este paseo, el lector descubre muchas cosas sobre Valencia y sobre su intelectual más universal”.

Portada del libro de Francesc Hernàndez 'Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives'.

Portada del libro de Francesc Hernàndez ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’.

Personajes nobles

Borja, Cabanilles y Centelles. Los tres personajes creados por Vives, con nombres muy valencianos, están inspirados en parte en personas reales apreciadas por él. “Borja, por ejemplo, se inspira en Juan II Borja, pero con la edad de un hijo o un sobrino, como Francisco de Borja”, señala Hernàndez. “En cierto sentido estos personajes representan la nobleza que él hubiera deseado para sí,  con un personalidad cosmopolita, defensora de la universidad, amante del saber, de la justicia y la moderación. Por cierto, el Francisco de Borja real se estableció la Universidad de Gandía, la primera que utilizó los diálogos de Vives como libro de texto”.

En su libro Vives se refiere además a sus hermanas, a discípulos como Honorato Juan, a Ángela Zapata, una dama que tenía un círculo literario, al duque de Calabria y virrey de Valencia y a Mencía de Mendoza, la marquesa del Zenete, que protegía a Vives en su palacio de Breda. “La relación entre el filósofo y la marquesa es apasionante”, dice Hernàndez. “Se admiran mutuamente. Cuando la marquesa dejó Breda y vino a vivir a Valencia, trajo consigo un retrato en miniatura de Vives, que la casa editorial Mey-Huete copió en una xilografía. Precisamente un siglo después del nacimiento de Vives, esa tipografía se trasladó junto a San Martín, a poquísimos metros de la casa natal. Es una sorprendente casualidad”.

El título de la obra original de Vives, ‘Las leyes del juego’ hace referencia a los distintos juegos de pelota que se practicaban en la Valencia de su tiempo, y las reglas que debían seguir los jugadores. “Siguiendo el itinerario propuesto por Vives se advierte la coincidencia de trinquetes y restos romanos. Parece que los valencianos comenzaron a jugar al trinquete allí donde las vías enlosadas facilitaban el rebote de la pelota”.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Intelectual universal

Hernández reclama que se reponga el busto de Vives que se instaló en la plaza de Brujas. “Tampoco estaría de más señalar el lugar donde estuvo su casa natal, en la actual plaza de Margarita Valldaura, o que tuviera un espacio propio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias”, añade.

Desde el punto de vista intelectual, Vives es sin duda el valenciano más universal, al nivel de Maquiavelo, Erasmo de Rotterdam o Tomás Moro. “Su tratado ‘Sobre las disciplinas’ se adelanta a la filosofía moderna”, afirma Hernàndez. “Se puede considerar un precursor de la antropología, de la psicología y de la pedagogía. También, un defensor de la formación de las mujeres y del trabajo social. Fue un modelo para el humanismo posterior. Su defensa apasionada de la paz, de la conciliación entre los países europeos, de la justicia, de las instituciones civiles, tienen plena vigencia”.

La interpretación de su pensamiento se beneficia además de investigaciones recientes y relevantes. Las aportaciones del profesor Calero sobre obras no latinas de Vives o las ediciones críticas que se preparan sobre su correspondencia, así como nuevas investigaciones sobre los conversos valencianos, permiten contemplar con una gran ilusión el futuro de los estudios vivistas. “Hay mucho que indagar todavía. Espero que ‘Paseo por Valencia de la mano de Luis Vives’ colabore en esta dirección”, concluye Hernàndez.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Imagen cortesía del autor.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

Bel Carrasco

Ruinas del futuro

Exposición y subasta de trencadís de Santiago Calatrava
Octubre CCC
C/ Sant Ferran, 12. Valencia
Inauguración: 24 de marzo
Subasta: viernes 28 de marzo de 2014, 18.30h.

Ruinas del futuro es una exposición y subasta benéfica, una muestra que analiza la situación cultural valenciana, para la que toma como símbolo el Palau de les Arts, de Santiago Calatrava, y la desastrosa circunstancia de la restauración de su cubierta.

En la exposición se muestran trozos de ese trencadís que sirvió como ornamento del edificio, el que hoy ha quedado, literalmente, por los suelos, una ruina, y que se ha convertido en un quebradero de cabeza para políticos y arquitectos partícipes en su levantamiento. “Se muestran trozos de la cultura que se ha creado en los últimos años en Valencia con dinero público”.

Trencadís de Santiago Calatrava (55 x 38 cm). Imagen cortesía de Octubre CCE.

Trencadís de Santiago Calatrava (55 x 38 cm). Imagen cortesía de Octubre CCC.

Trencadís de Santiago Calatrava (54 x 41 cm). Imagen cortesía de Octubre CCE.

Trencadís de Santiago Calatrava (54 x 41 cm). Imagen cortesía de Octubre CCC.

Este trencadís de Santiago Calatrava se subastará públicamente y los beneficios se donarán al Colegio 103, situado a escasas manzanas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que ha sido construido totalmente con barracones prefabricados. Debemos recordar que en los llamados “años de despilfarro” la Comunidad Valencia construyó colegios públicos de manera improvisada, obligando a miles de niños a estudiar en edificios de estas características.

Trencadís de Santiago Calatrava (53 x 42 cm). Imagen cortesía de Octubre CCE.

Trencadís de Santiago Calatrava (53 x 42 cm). Imagen cortesía de Octubre CCC.

De esta manera, Ruinas del futuro es un proyecto de participación ciudadana que tiene como objetivo convertir escombros sin uso en ruinas: “objetos de valor económico y simbólicos, que servirán en el futuro para entender la malograda «cultura valenciana»”.

Trencadís de Santiago Calatrava (53 x 39 cm). Imagen cortesía de Octubre CCE.

Trencadís de Santiago Calatrava (53 x 39 cm). Imagen cortesía de Octubre CCC.

“La bajada del IVA afecta a unas élites”

La jungla de los listos, de Miguel Ángel Revilla
Editorial Espasa
De venta en librerías

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

Miguel Ángel Revilla, ex presidente de Cantabria y ahora escritor de relumbrón, acumula pelos en su todavía abundante cabellera y en su ya característico mostacho, pero carece de ellos en la lengua, que blande cual espada dispuesta a cortar cabezas, sobre todo las corruptas que dominan a su juicio el mundo. Se sienta tan campante y, en cuestión de minutos, disecciona la escandalosa realidad sin miedo a una posible réplica en forma de denuncia. “Nadie hasta ahora lo ha hecho, porque lo que digo es la pura verdad”.

Y lo que dice en las 237 páginas de La jungla de los listos es que el mundo se halla “en manos de empresarios corruptos”. Empresarios que han dejado de serlo, para convertirse en especuladores. Todo ello, claro está, gracias a la colaboración de una clase política entregada al poder que detenta esa oligarquía financiera. El Banco de Santander de Emilio Botín forma parte de ella, aunque Revilla, repartiendo mandobles, se explica.

“A BOTÍN HAY QUE HACERLE LA OLA”

“A Botín hay que hacerle la ola”, dice en respuesta a la obra que la Fundación Botín está realizando en la bahía de Santander, donde se construye el Centro de Arte como buque insignia de la proyección cultural de Cantabria. “Aquí no le juzgo como banquero, que es de la jungla de los listos, sino como alguien que deja un legado chollo para los cántabros”. Asumiendo que Botín “es un señor inmensamente rico” que, sin embargo, “mantiene su domicilio social en Santander, pagando lo que tiene que pagar”, Revilla sostiene que, “como casi todos los ricos al final de sus días, quiere dejar, en un alarde filantrópico, huella de su riqueza construyendo una magnífica obra con su dinero, y no con dinero del gobierno y de los contribuyentes. Ojalá tuviéramos 100 como él en Cantabria”.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo.

“ME VETARON EN CANAL 9”

De la Comunidad Valenciana, a la que vino a presentar su libro, dice que desde fuera se la ve como un lugar en el que “se han cometido excesos de nuevo rico”. Y cita los casos de la vela, de la Fórmula 1, del fútbol, de Calatrava. También de Canal 9. “El año pasado vine a presentar mi primer libro [Nadie es más que nadie] y me vinieron a buscar en taxi para una entrevista. Y resulta que cuando llegamos, alguien dio la contraorden de que no se me entrevistara, por lo que tuve que coger otro taxi que, eso sí, me pagaron, y volver al hotel”. “Creo que era una televisión muy manipulada”, agrega.

A pesar de manifestarse en contra de las televisiones autonómicas, por el coste que suponen, Revilla precisa que Valencia, “por su peculiaridad lingüística”, debería haberla mantenido. “Yo no la hubiera cerrado, pero, eso sí, dejándola en su justa dimensión, porque tenía una plantilla escandalosa”. Como le parece escandaloso que se baje el IVA del arte y no se haga lo mismo con el de los libros, el cine o el teatro. “La bajada del IVA demuestra que los que gobiernan lo hacen para determinadas élites. Porque, ¿cuántos compran cuadros, el uno por mil? Y, sin embargo, el 70% de la población consume libros, teatro y cine, y el IVA no se ha rebajado. Me parece escandaloso”.

“LA ÉLITE POLÍTICA ESTÁ AL SERVICIO DE LAS FINANZAS”

Como le parece escandaloso el “ejército perfectamente organizado” que ha propiciado la crisis y que, de seguir así, impedirá salir de ella. De ese ejército enumera sus cuatro patas: las agencias de noticias, que difunden “rumores interesados”, los medios de comunicación, que “los airean”, las agencias de rating (“unas caraduras”) y los bancos de negocio internacionales, como Goldman Sachs o Lehman Brothers, a quienes pertenecieron Mario Draghi, gobernador del Banco Central Europeo, y Luis de Guindos, ministro de Economía, respectivamente.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

“EL 30% DEL DINERO MUNDIAL ESTÁ EN PARAÍSOS FISCALES”

“Una de las recientes ponencias en Davos dice claramente que las élites políticas del mundo están al servicio de las grandes finanzas”. Lo cual hace posible que “el 30% del dinero mundial esté en paraísos fiscales de 57 lugares”. Revilla asegura que todo eso se acabaría “en dos días”, si hubiera “políticos que no estuvieran a las órdenes de esos empresarios especuladores”. Y agrega: “Fíjate lo fácil que sería cargarse todos los paraísos fiscales en una reunión del G-20”. Pero como “todo esto es un tinglado”, el ex presidente de Cantabria se limita en La jungla de los listos a levantar acta del funcionamiento de tamaño chiringuito.

Y no hay nada que lo detenga. Echa mano de la idea de “puerta giratoria” para explicar el hecho de que presidentes del gobierno, ministros o presidentes autonómicos acaben su labor política para entrar en empresas públicas, semipúblicas o multinacionales. La lista es larga: José María Aznar en Endesa; Felipe González, en Gas Natural; Ángel Acebes, en Iberdrola, Elena Salgado, en Endesa; Rodrigo Rato, en Telefónica o Banco de Santander. “La puerta giratoria se detendría con una simple ley que impidiera a un ministro o presidente de gobierno trabajar en la empresa privada que haya tenido algún contrato con la administración”.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo

“AQUÍ VOTAMOS A GAVIOTAS, PUÑOS O ROSAS, PERO NO A PERSONAS”

Esa jungla descrita por Revilla en su libro es concebible por la “falta de educación” del pueblo español. “Aquí no se votan a personas, sino a gaviotas o a puños y rosas”. Del mismo modo que la gente es capaz de “asaltar el palco de un equipo de fútbol” y, sin embargo, “no hace nada cuando te quitan la sanidad pública”. Lo cual tiene su lógica, dado el asombro que suscita el que un país “con el 25% de la población en el umbral de la pobreza y seis millones de parados pague cien millones a un tío por dar patadas a un balón”.

Y una cosa curiosa más. “En los últimos veinte años, las rentas salariales han tributado un promedio de veinte mil euros al año, según las estadísticas. Las rentas empresariales declaradas alcanzan, de media, diez mil euros. ¿Alguien cree que los trabajadores ganan más que los empresarios?”. Tal respuesta, y su correspondiente incredulidad, forma parte inextricable de esa jungla de los listos por la que Miguel Ángel Revilla se mueve, abriéndose paso con el látigo de sus palabras. Sin pelos en la lengua.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Miguel Ángel Revilla. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Salva Torres

“La cultura siempre se ve como algo secundario”

Entrevista a Raquel Córcoles
Moderna de pueblo

Raquel Córcoles es ‘Moderna de pueblo’. Moderna, porque se fue a Madrid con una beca y descubrió que “todo era fascinante”. Y de pueblo, porque es de Reus. Con tan sólo 26 años y un optimismo a prueba de crisis, Raquel aprovechó esa mezcla entre ingenua y explosiva para convertir su Moderna de pueblo en un fenómeno dentro del mundo del cómic. Ahora acaba de publicar una segunda entrega “más autobiográfica” de sus andanzas en la capital, bajo el título de Los capullos no regalan flores. Raquel Córcoles supera ya los 80.000 fans en facebook. Y todo por comportarse con la naturalidad de quien se lanza a la escritura sin temores ni dudas. He aquí lo que nos contó durante su estancia en Valencia, adonde acudió para narrar su experiencia en el marco de las Quedadas de Florida Universitària. Lo hizo en el Paseo Sur de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, acompañado de otro joven emprendedor, el escritor y guionista Albert Espinosa.

- Tan joven y ya Moderna de pueblo.

Sí, la verdad es que me mudé a Madrid con una beca y me pareció que todo era fascinante. En el trabajo se reían de mí por ese intento de parecer moderna, siendo de pueblo. Y de tanto decirme que parecía una moderna de pueblo, me lo apropié para contar mi experiencia en una ciudad tan grande.

Raquel Córcoles, en el Paseo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Quedadas de Florida Universitària

Raquel Córcoles, en el Paseo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Quedadas de Florida Universitària

- ¿Cómo se lleva eso de ser moderna y de pueblo?

Es una manera de querer ser diferente y vivir en contradicción constante. Cambias de ambiente y tratas de imitar lo que ves, quizás por falta de personalidad, de manera que idolatras a gente que en principio crees que es mejor que tú. Yo lo que hago es reírme de todo eso y contarlo.

- ¿Moderna y de pueblo vienen a ser al final lo mismo?

Yo cuando llegué a Madrid iba por Malasaña y me parecía todo muy guay, con gente cool de la que quería hacerme amiga. Luego la conocí y me di cuenta que no eran tan interesantes, que era todo postureo. Vamos, que el aparentar del pueblo, era aquí postureo.

-A ti la crisis, con el carrerón que llevas, ¿qué te dice?

Yo estoy como dando gracias. Me arriesgué a dejar mi trabajo por esto. Siempre he sido optimista. Confié en mi proyecto y me lancé a por ello. Se analiza mucho todo y creo que hay que arriesgarse. Además, en primero de Publicidad ya te dicen que encontrar trabajo es muy difícil.

- ¿Quién dijo miedo?

El miedo está en todo, eso sí, hasta a la hora de colgar un twit, pero pienso que hay que arriesgar un poco. Además, nunca llegas a estar tan mal como para dormir debajo de un puente.

-Los capullos no regalan flores, ¿por qué?

A mí no me las han regalado nunca, por eso he hecho un libro más autobiográfico que hablara de las relaciones personales. En la ciudad hay tanta gente que llegas a rechazar citas, porque piensas que ya habrá otras oportunidades. Al final, nadie queda con nadie, ni apuesta por alguien. Cuando un chico me regaló flores en mi primera cita, no sabía qué hacer con ellas.

Facebook de Raquel Córcoles. Moderna de pueblo.

Facebook de Raquel Córcoles. Moderna de pueblo.

-Moderna y de pueblo, capullos y flores, ¿te gusta jugar con las palabras?

Sí, la verdad es que me han llegado a hacer parodia por el juego que hago con las palabras. Pero a mí me viene de dedicarme a la publicidad, de pedirme constantemente titulares. Al final te acostumbras a expresar mucho con pocas palabras, de ahí que tirara con juegos de palabras, frases rotundas e ingeniosas.

-¿Somos modernos o más bien de pueblo con la cultura en este país?

Yo creo que hay muchísima gente haciendo cosas interesantes, ilustradores, gente realizando cortos, montando festivales y con proyectos extraños. Y con Internet te enteras de todo. Yo veo muchísima actividad y con mucho nivel. Me llega a saturar ver tanto. No sé si habrá un lugar para mi.

- Pues el lugar parece que te lo estás ganando…

Bueno, llevo cinco años desde que abrí el blog y empecé con mi pequeña campaña de publicidad. Antes necesitabas trabajar para algún medio y ahora con Internet puedes llegar directamente a la gente.

- ¿Necesitamos más ilustración, en todos los sentidos?

Estamos en una situación económica difícil, aunque la cultura siempre se ha visto aquí como algo secundario. A veces es como una lucha, porque no hay más que problemas para la gente que estamos empezando y queremos hacer algo. Además, parece que sabemos más, pero luego tengo la sensación de que está más dictado todo, que hay poca exploración por parte de todos. Pienso que me falta todavía mucha cultura y si encima escatimamos en educación tampoco saldremos adelante.

- Y el cómic, encima, tenido como un género menor.

Bueno, ahora se le llama novela gráfica y así parece más respetado. Pero nos falta mucho para alcanzar el nivel que tiene el cómic en Francia.

- ¿Qué les dirías a los jóvenes que empiezan como tú?

Que trabajen día a día y confíen en las posibilidades de las redes sociales. Y que no crean que por subir cuatro cosas ya está todo hecho. Hay que tener constancia, currar todos los días y explotar las oportunidades que ofrecen las redes sociales.

Raquel Córcoles, tras la ilustración de su Moderna de pueblo

Raquel Córcoles, tras la ilustración de su Moderna de pueblo

Salva Torres