Obra de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Esculturas en la cicatriz del Turia

Ecos de la memoria, de Bob Verschueren
Artífice del proyecto: Ana Serratosa
Cauce del Turia, a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias
De noviembre de 2016 a febrero de 2017

“Es observador y muy meticuloso”, señala Ana Serratosa, artífice del proyecto ‘Ecos de la memoria’ del artista belga Bob Verschueren, patrocinado por Obra Social La Caixa, Olivares Consultores y Gandía Aguiló. Observador hasta el punto de empaparse acerca de lo ocurrido a finales de los 50, cuando el río Turia se desbordó anegando las calles de Valencia, y hacerse eco del suceso como si hubiera estado allí achicando el agua con sus manos. Y meticuloso porque su obra, nutriéndose de tan vasta naturaleza, no deja de transmitir la sensación de lo hecho con elementos despojados de grandiosidad.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Es así como la serie de esculturas diseminadas por un tramo del cauce del Turia, el que se halla a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, vienen a restañar una vieja herida. “Es un homenaje al río Turia”, subraya Serratosa, directora a su vez de la galería Fondo Arte-As, que amplía en el interior la exposición de piezas ubicadas al aire libre. “A Bob le interesa el proceso y dar cuenta de los aspectos de la naturaleza en los que apenas nos damos cuenta”. Aunando ese trabajo en proceso y esa sutileza a la hora de construir su obra con ramas, hojas y objetos que va encontrando en su entorno más inmediato, se hace eco de la memoria aludida en el título del proyecto.

El recorrido por esa “cicatriz” del río a la que se refiere el propio artista, en comunión con el texto poético de Dominique Sintobin, delata lo que de bello y siniestro hay en la naturaleza, ahora tan amable, destinada al juego y al esparcimiento de los valencianos, y entonces desbocada y destructora. Como apunta Serratosa, incluso en aquellos momentos se daban la mano la belleza de quienes vivían del río, y la embestida de sus aguas. Por eso ‘The Creepy Shape’, una de las piezas, sorprende por sus grandes dimensiones de animal varado junto al agua, y por el minucioso trenzado de las ramas con las que está hecho.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte, de Ana Serratosa. Imagen cortesía de la galerista.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte-As. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Lo mismo podría decirse de la espiral ‘Running’ o de ‘Water Lilies’, cuyas palas de intenso color rojo, que en su día sirvieron para escavar la tierra, ahora se ofrecen a modo de símbolo cauterizador. Bob Verschueren juega con aquello que la memoria guarda en el fondo como pesadilla, tornándola sueño de múltiples aristas. Un conjunto de esculturas a las que se suman la poesía de Sintobin y el sonido del agua del propio río. Un río ahora “enmudecido, de aguas domadas”, que deja su sitio a la “urbanidad para albergar un inmenso jardín”, como describe Pedro Medina, comisario de la exposición junto a John K. Grande.

Ana Serratosa advierte que las obras que integran estos ‘Ecos de la memoria’ no pertenecen al género de ‘Land Art’ [que en estas mismas páginas recogemos en el proyecto ‘Enclave’, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo], sino que están más próximas al movimiento ‘Natural Art’, cuya intervención en el paisaje supone la más mínima alteración. Verschueren se nutre de los materiales del entorno, para lo cual ha contado con la ayuda del personal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia y estudiantes del Máster en Arquitectura del Paisaje de la UPV, para dejar que sean los propios elementos naturales quienes dicten el proceso creativo.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

“Incluso cuando traslada la naturaleza al interior de la galería, ya sea con ramas, hojas de olivo o pinochas, lo hace de forma que no agredan su espíritu”, explica Serratosa, señalando la serie de ramas que escapan al marco del cuadro o la posición sobre el tablero de pinochas cuya forma curva se resiste a la cómoda ubicación. ‘Ecos de la memoria’, proyecto en el que además de Obra Social La Caixa, Olivares y Gandía Aguiló, han colaborado la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), Panaria, Cabify, Joyería Siete y la Embajada de Bélgica, entre otros, se sirve de la cicatriz del río Turia motivada por el desbordamiento de sus aguas, para dejar constancia de la labor terapéutica del arte.

Obra de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

‘The Creepy Shape’, de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Salva Torres

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