Enredos amorosos

Día de lluvia en Nueva York, de Woody Allen
Preestreno en los Cines Lys de Valencia: viernes 4 de octubre
Estreno en cines: viernes 11 de octubre de 2019

La polémica del contencioso legal entre el director Woody Allen y la productora Amazon por no estrenar su última película, ‘Día de lluvia en Nueva York’,  en EEUU, tras unas declaraciones de éste sobre el movimiento #MeToo, empaña el esperado estreno anual al que nos tiene acostumbrado el director, desde que en 1969 inició su carrera cinematográfica, 50 obras en total.

Más allá de la polémica, ‘Día de lluvia en Nueva York’ es una  comedia romántica más de Woody Allen. La sencilla historia -protagonizada por Timothée Chalamet y Elle Fanning, interpretando a dos estudiantes universitarios, Gatsby y Aslheigh, respectivamente-,  se centra en el fin de semana romántico que espera tener esta pareja en la otoñal ciudad de Nueva York. Es de imaginar, para todo conocedor del cine de Woody Allen, que la trama se confabulará para crear enredos amorosos con otros personajes malogrando el romántico fin de semana.

Fotograma de ‘Día de lluvia en Nueva York’, de Woody Allen.

Nada en principio parece sorprender. Los mismos temas (amor-sexo, fidelidad-infidelidad, la familia, el dinero, la creación artística), los mismos trazos neuróticos o melancólicos para caracterizar a ciertos protagonistas masculinos, los mismos diálogos irónicos y sarcásticos, la misma alta sociedad económica y artística de Nueva York, la  misma nostálgica ciudad de Nueva York –fotografiada por Storado con una magnifica luz otoñal y lluviosa-. Y a pesar de contener todos los típicos y tópicos elementos narrativos y estéticos de la impronta del director, ‘Día de lluvia en Nueva York’ consigue no solo esbozar sonrisas, sino también introducirnos, progresivamente, en la banal historia amorosa de estos elitistas estudiantes universitarios. 

Ahí está, en parte, el mérito creativo de Woody Allen: conseguir que los espectadores se identifiquen con los triviales problemas amorosos – sexuales de la elite económica y artística de Nueva York. En escasas ocasiones el cine de Woody Allen ha representado a la clase media u obrera de Estados Unidos, sólo recordar: ‘La rosa púrpura del Cairo’ (1985), ‘Días de Radio’ (1987) y ‘Blue Jasmine’ (2013).

Si la narración de las peripecias amorosas de estos privilegiados personajes, excéntricamente neuróticos y/o melancólicos, conmueve es porque emana una cierta realidad y una cierta verdad. 

Fotograma de ‘Día de lluvia en Nueva York’, de Woody Allen.

Los exclusivos personajes cuestionan en los trepidantes diálogos o monólogos con un tono irónico los principios y valores de la sociedad occidental. Un cuestionamiento que lleva a los personajes al relativismo y nihilismo en sus acciones y pensamientos, propias de una realidad posmoderna. Películas excepcionales, como ‘Delitos y Faltas’ (1990), ’Match Point’ (2005) y ‘El sueño de Casandra’ (2007), entre otras,  reflejan esa realidad.

Si cierta realidad posmoderna atraviesa la trama y el hacer de los protagonistas, una cierta verdad atraviesa el pathos de los personajes. 

La esencia emocional de los personajes de Woody Allen está arraigada a la posición que el personaje principal, como hijo o hija, adopta en la psicoanalítica estructura edípica. Desde su primera película reconocida por el público, ‘Coge el dinero y corre’ (1969) hasta esta última, la naturaleza de los protagonistas está condicionada por la palabra familiar.  La escucha de esa palabra y, en concreto, el repicar de la palabra materna atormenta a los protagonistas. Una figura materna que, en el relato dirigido por  Woody Allen en la película ‘Historias de Nueva York’ (1989), representó con una cabeza flotando omnipotente y omnisciente en el cielo de dicha cuidad.

Fotograma de ‘Día de lluvia en Nueva York’, de Woody Allen.

En ‘Día de lluvia en Nueva York’ las palabras de la madre conforman el alma del protagonista. Resuenan constantemente en su interior, apresándolo en un inconformismo y rebeldía hacia ella y hacia la vida. De tal modo, que será la secuencia donde ese hijo y esa madre se sienten a hablar donde el diálogo, la palabra, no suene a hueca verborrea. Ahí, en esa cámara que se aproxima para centrar en un primer plano el relato de la madre y la escucha del hijo-protagonista,  se halla cierta verdad.

La empatía del público por estas historias de enredos amorosos de estos elitistas personajes radica en esa cierta verdad y realidad que fluye en la narración. Y todo ello, a pesar de ser conscientes la mayoría de los espectadores de los impedimentos para poder acceder a tocar el picaporte del portal de unos de esos apartamentos con vista a Central Park o de la Quinta Avenida de Nueva York, donde habitan los personajes de Woody Allen.

Fotograma de ‘Día de lluvia en Nueva York’, de Woody Allen.

Begoña Siles

Nace FICIV, escaparate de la mejor animación

Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia. FICIV
Cines Lys y Ateneo Mercantil de Valencia
Del 26 al 31 de octubre de 2015

“Tenemos un mercado potente”. Marcos Campos, director del Festival Internacional de Cine de Valencia (FICIV), cuya primera edición arranca el lunes 26 de octubre, se refería al nivel de la animación en la Comunidad Valenciana. Algo que ya quedó sobradamente probado hace dos años en la exposición del MuVIM Stop Motion. Don’t Stop, que reunió trabajos de Javier Tostado, Sam y Pablo Llorens. Su comisario entonces, MacDiego, habló de Valencia como la “California de la Stop Motion en plastilina”. Y lamentó que todo ese talento brillara fuera: “Lo que molaría sería traer a toda esa gente aquí y crear una auténtica industria de la animación en Valencia”.

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Marcos Campos, recogiendo ese guante y el “nicho que nos dejó la Mostreta”, pretende a través de FICIV canalizar toda esa creatividad y mostrarla en el escaparate de un festival que arranca con seis películas, talleres, mesas redondas y exposiciones. El cineasta Daniel Monzón (Celda 211), sabedor de ese potencial, apadrina un certamen que también contará con la presencia de Javier Fesser, de quien se proyectará Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, y del que fuera director del Festival de Cine de San Sebastián, Luis Gasca, en cuyo honor se inaugurarán tres exposiciones relacionadas con Alicia en el País de las Maravillas, Robin de los Bosques y Los chicos traviesos.

Cartel del I Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia, presentado por Cuadernos Rubio.

Cartel del I Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia, presentado por Cuadernos Rubio.

La comedia infantil Clay Kids, del ya mencionado Javier Tostado y cuya primera temporada se emitió en Clan TV, es otro de los platos fuertes del festival, que proyectará algunos capítulos de su segunda temporada en los Cines Lys, junto al Ateneo Mercantil, sede del certamen. Las otras películas de la Sección Oficial son: Bella y los Bulldogs, Paddington, Astérix y Lego. Para la clausura de FICIV, que tendrá lugar el sábado 31 de octubre, se contará con la actriz Yohana Cobo, quien actuara a las órdenes de Almodóvar en Volver y asidua en muchas series de televisión.

Como señaló Silvino Puig, responsable de los Cines Lys, “habrá críos que nunca han ido a una sala de cine”. De manera que el festival será una puerta privilegiada para todos ellos: chicos de entre 3 y 11 años a los que va dirigido FICIV. “La respuesta de los colegios ha sido tremenda”, subrayó Carmen Chaves, directora de Programación del Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia. Un festival dedicado a la animación que, como apuntó Campos, no existía “ninguno ni en España ni en el mundo”. Y en cuanto al más genérico cine infantil, también recordó que los festivales eran “escasos”.

FICIV nace con la idea de que tenga “largo recorrido”, destacó su director. Y para ese largo recorrido ya cuentan con el apoyo inicial del Ayuntamiento de Valencia, El Corte Inglés, Vasauto, Hoteles Meliá o las propias sedes de los Cines Lys y Ateneo Mercantil, por citar algunos. “Pero hay muchos otros patrocinadores que por falta de tiempo no han podido estar”. Lo que demuestra, a juicio de los responsables del festival, su “buena acogida”.

Claykids, de Javier Tostado. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Claykids, de Javier Tostado. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Salva Torres

FICIV: La irrupción de un nuevo festival de cine infantil

FICIV (Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia)
Sedes: Cines Lys y Ateneo Mercantil
Del 26 al 31 de octubre de 2015

El centro de la ciudad de Valencia acogerá, del 26 al 31 de octubre, la primera edición de FICIV (Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia), bajo la dirección del promotor  cinematográfico y teatral Marcos Campos, gestado con la voluntad de convertirse en un encuentro de referencia para profesionales del sector y, a la par, como plataforma de visibilidad y promoción del celuloide de género infantil valenciano, tras un dilatado período de ausencia en la ciudad de proyecciones de estas características. El festival se perfila con la pretensión de entender el cine como herramienta educativa y vehículo de aprendizaje lúdico de conocimientos y fundamentos éticos.

Logo FICIV

FICIV rendirá homenaje y contará con la presencia del director y guionista madrileño Javier Fesser -del que se proyectará su más reciente trabajo, ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’- y del escritor y editor donostiarra, Luis Gasca, en cuyo honor se inaugurarán tres exposiciones emparentadas con ‘Alicia en el país de las maravillas’, ‘Robin de los bosques’ y ‘Los chicos traviesos’.

Así mismo, durante las seis jornadas del certamen se llevarán a cabo numerosas actividades y talleres vespertinos. FICIV, se presenta como un festival cuya idiosincrasia sin ánimo de lucro determina la donación de sus beneficios a diversas ONGs locales e internacionales, y confía en contar con el refrendo institucional, dado el cariz innovador, pedagógico y dinamizador del sector infantil de este festival internacional creado y desarrollado en la ciudad de Valencia.

Los Cines Lys albergarán las proyecciones de la programación de FICIV -que también cuenta con la colaboración de Vasauto-, cuyo cartel será escogido a través de una convocatoria, promovida por Rubio, en formato de concurso abierto y orientado a niños de 6 a 11 años, como punto de partida de un festival cuya columna vertebral y objetivo se centra en focalizar la atención sobre la cultura cinematográfica infantil.

http://ficiv.com

 

 

Cinco días bailando y aprendiendo

Five days to dance, de Rafa Molés y Pepe Andreu
Cines Lys
Paseo de Ruzafa, 3. Valencia
Hasta el 31 de diciembre
Cineteca de Madrid, hasta el 4 de enero de 2015

Una pareja de bailarines aparece una mañana en el aula de un instituto. Es lunes y anuncian al grupo de adolescentes que tienen cinco días para subirse a un escenario y bailar. Una semana para cambiar las cosas. Un pequeño plazo pero una gran reto: mover a las personas cuando el mundo nos paraliza.

Una escena de 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Una escena de ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

La danza obliga a estos jóvenes a romper sus roles sociales justo en el momento de sus vidas en el que éstos se están afianzando. El chico guapo deja de ser el más admirado, el tímido da un paso adelante… Bailar les obliga a tocarse. Se comunican, se igualan. Alguno no se liberará hasta el último instante.

Wilfried Van Poppel y Amaya Lubeigt son los coreógrafos. Él holandés, ella española. Llegan de Bremen. Dos bailarines que han trabajado con Pina Bausch, Susanne Linke o Urs Dietrich y que ahora han decidido trabajar con gente que jamás ha bailado. Lo hacen cada semana en Alemania pero también en muchas ciudades de toda Europa, entre ellas San Sebastián y Valencia.

Imagen de 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Imagen de ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

La danza es el leguaje común. No importa el lugar. Éste es su reto: cinco días, una clase de adolescentes, un microcosmos en el que sucede un pequeño big-bang.

‘Five days to dance’ es un largometraje documental de la productora valenciana SUICAfilms en coproducción con la productora donostiarra REC. SUICAfilms vive del hambre de ir más allá en el lenguaje narrativo. Sin límites en las formas y sin miedos en los argumentos. El proyecto nace de la asociación entre Pepe Andreu y Rafael Molés. Apasionados por el formato documental y por sus posibilidades expresivas y de alcance social. A la pasión añaden su larga experiencia, de más de 15 años, en el mundo audiovisual y en la producción y la realización de documentales. Desde el sector público han contribuido al desarrollo de formatos poco explotados por la televisión comercial como la investigación y la Historia.

Detalle del cartel diseñado por Paula Bonet del documental 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu.

Detalle del cartel diseñado por Paula Bonet del documental ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu.

REC Grabaketa Estudioa lleva 20 años ofreciendo servicios globales de producción audiovisual. En 2004 inicia su producción documental con ‘The Pamps’ para ETB. También ha producido ‘Prohibido recordar’ (2010) o ‘To say goodbye’ (2010), que se estrenó en el Festival de San Sebastián.

Además, ha coproducido películas como ‘Kutxidazu bidea, Ixabel’ (2005), ‘Las Olas’ (2011) y el largometraje de animación ‘Gartxot, el bardo de Itzaltzu’ (2011). El último proyecto de REC, ‘Encierro’, es un relato sobre los corredores que participan en los encierros de San Fermín y se ha grabado en 3D.

Parte la financiación de ‘Five days to dance’ se consiguió mediante una campaña de crowdfunding que logró el apoyo de 119 personas.

Escena de 'Five days to dance'. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Escena de ‘Five days to dance’. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

 

Cuando las fallas fueron un arma

IVAC-La Filmoteca

Fallas 37. El arte en guerra

Óscar Martín

Estreno: 4 de marzo

Si el pueblo ponía las fallas, el ejército se encargaría de las tracas. Con el inicio de la Guerra Civil Española en 1936, la fiesta fallera vive una situación comprometida: la ciudad se convierte en capital de la República y decide plantar monumentos reivindicativos; desde el otro bando ven las fallas como amenaza pero, bien utilizadas, también como oportunidad. Y deciden contraatacar. Este peculiar y poco conocido periodo de la historia de la fiesta ha sido analizado y recuperado por Óscar Martín (1973), documentalista y profesor de la Universitat Jaume I de Castellón. El resultado es un corto, Fallas 37. El arte en guerra, que se estrenará en la Filmoteca de Valencia el próximo cuatro de marzo y en los cines Lys el día siguiente, podrá verse después en otras salas de ámbito nacional. Martín entrevista a nombres conocidos del mundillo fallero (Gil-Manuel Hernández, Vicent Borrego, Miguel Santaeulalia…) para recuperar la historia: un grupo de artistas e intelectuales valenci anos (con Renau, delegado de Bellas Artes, a l a cabeza) impulsa la creación de cuatro fallas de contenido antifascista que nunca llegaron a plantarse tal y como estaban concebidas. Debido a los bombardeos que sufre a diario Valencia, las fallas no se plantan pero los ninots se trasladan a la Lonja, donde se presentan en una suerte de exposición abierta al público. Además, el bando encabezado por Franco decide también utilizar propagandísticamente las fallas, plantando su propio monumento junto al Alcázar de Toledo, un Miguelete ‘amenazado’ por una hidra. El documental (con la voz en off del ganador de un Goya, José Sacristán), recuerda con imágenes algunas de estas figuras y recrea de forma virtual cómo se hubieran plantado las cuatro fallas pensadas de inicio. «No había apenas información», comenta Martín, que tuvo que reunirse con antiguos artistas y bucear en la biblioteca para aproximarse a los bocetos. Incluye, además, un capítulo histórico más, cuando el régimen victorioso adapta la fiesta a sus ideales y sólo queda el exilio. En Perpiñán, un grupo de valencianos promueven la creación de la falla Quememos a Franco, un acción reivindicativa que se extendería a otros países. El director apunta que nunca antes se había interesado por la fiesta pero ahora ha descubierto «que las fallas no siempre han sido monumentalidad, que fueron otra cosa». Defiende, como los protagonistas de su corto, «las posibilidades críticas del monumento». Algún día, quizás, este espíritu vuelva.