Manu Blázquez gana el premio DKV Seguros / MAKMA

D759 in B minor de Manu Blázquez
Premio DKV Seguros/MAKMA 2018

Concluyó la resolución del Premio de Dibujo DKV Seguros – MAKMA reconociendo como ganadora la obra D759 in B minor de Manu Blázquez. El objetivo de esta convocatoria es premiar a un proyecto expositivo inédito inspirado en un relato para todos los públicos, utilizando el dibujo contemporáneo, además de fomentar la producción y difusión de artistas emergentes.

D759 in B minor toma como referencia la Sinfonía Inacabada de Schubert, una obra romanticista que, como su nombre indica, no fue terminada debido a la muerte del compositor. La suposición de que no estuviera acabada se debe a que solo se compone de dos movimientos, cuando lo normal era que las sinfonías constaran de cuatro, aunque en este caso no se encuentra evidencia de que Schubert tuviera en mente otros dos movimientos.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros Makma

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros MAKMA.

Blázquez, a partir de este proyecto, da un estado físico a la sinfonía austriaca. Las notas musicales y pentagramas quedan transformados en rectángulos negros que le dan a la obra un aire minimalista, pero sobre todo abstracto. La sucesión de estos rectángulos, a primera vista, podría parecer que no guardan un sentido, pero si se observa con detenimiento puede vislumbrarse un procedimiento a la hora de posicionarnos. El artista parte de la propia definición de la palabra “nota”, en concreto a partir de estas acepciones: Acción y efecto de notar, escritura musical y sistema de signos convencionales que adopta para expresar conceptos matemáticos, físicos, químicos, etc.

La notación es la clave que da forma y sentido a esta obra, en este caso, una notación científica que se une con la música. Las notas son traducidas como números y los números van siendo colocados en orden, quedando en ocasiones separados entre sí dando una forma final que podría recordar a la notación que encontramos en un organillo o una pianola, aunque no se busque ese fin. En la obra de Blázquez se recogen un total de 14 grupos de instrumentos. Este tipo de notación tiene como fin romper visual y estéticamente con el lenguaje gráfico establecido.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

El proyecto nació producto de una Beca de producción y estancia concedida por Kulturkontakt Austria en Viena, y será presentado en el MUVIM tras serle concedido el  premio DKV Seguros – MAKMA entre los meses de diciembre (2018) y febrero (2019).

Manu Blázquez (Valencia, España-1978) que desde sus inicios se ha interesado por el dibujo técnico y el grafiti, cursó estudios en la Universitat Jaume I de Castellón. Más tarde se trasladará a Italia donde estudiará en la Academia de Bellas Artes de Bolonia donde se diploma con la tesis Comunicazione e riproducibilità . Actualmente reside en Valencia.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA.

José Antonio López

La imaginería estelar y terrestre de Roberto López

Principia, de Roberto López
Casa Bardin
C / San Fernando, 44. Alicante
Hasta el 17 de abril de 2018

“Se suele sostener que el arte y la ciencia constituyen dos esferas de la cultura claramente diferenciadas, determinadas por motivaciones y por objetivos que no tienen nada que ver entre sí. […] La sentencia de Leonardo da Vinci “l’arte é cosa mentale” (“el arte es cosa mental”), que acentúa el carácter intelectual de la actividad artística, en desmedro del factor de trabajo manual que implica (sobre todo en el caso de las artes plásticas), no se limita a ser el síntoma orgulloso de una gran individualidad, sino que se cierne sobre todo al programa renacentista, subrayando esa relación entre Ciencia y Arte”. (Pablo Oyarzún, Indicio histórico sobre la relación de Arte y Ciencia)

Es inevitable acordarnos del gran Leonardo Da Vinci, como cita el filósofo Pablo Oyarzún Robles en sus reflexiones sobre la relación entre arte y ciencia. Afortunadamente, y en el siglo XXI, admitimos los grandes beneficios que para la cultura contemporánea significa la creatividad artística, claro ejemplo con Principia I y Principia II, que a través de su lectura y discurso, en definitiva su filosofía y proyección dialogando como lunas gravitantes entre sí, son explícitos conceptos científicos con reminiscencias basadas en las fuerzas gravitatorias, la astronomía, la geometría, las leyes del movimiento, los principios matemáticos…

Conceptos estudiados por Isaac Newton y aplicados por el artista Roberto López (Villena, Alicante, 1974) al momento social, cultural, político y económico, junto a los procesos de estudio basados en la NASA y la ESA, generando con ello una recopilación y documentación imaginario-científico-artística con muestras de nuestra propia superficie terrestre. Actividades o acciones cotidianas de carácter social y cultural son clasificadas, archivadas… y dignas de ser mostradas como lo harían en cualquier museo dedicado a la ciencia.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Obra de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Pero busquemos vínculos y puntos de encuentro entre estos dos fenómenos opuestos. En el Barroco tenemos géneros pictóricos donde los cuadros interpretan naturalezas muertas y del Nuevo Mundo, tanto en clave emblemática como religiosa. Roberto López es un artista con la misma idea del orden del Barroco. Sus estudios e investigaciones pictóricas son aplicados a través de patrones similares sobre elementos más terrenales y cotidianos, creando paralelamente sinergias entre el universo y lo terrenal, el movimiento y la gravedad, el hombre frente a lo espiritual, o el mar con la tierra.

Una apuesta científico-plástica a través de un estudio pictórico donde la Ley de Gravitación Universal, el Movimiento de los Cuerpos y el Sistema Estelar, nos enseña a concebir al estilo más puro y barroco, una exposición donde el espectador tendrá la sensación de ser transportado en el tiempo y de regresar al pasado con guiños al futuro o a la inversa.

En el Dictionnaire de Trévoux (1771) encontramos la siguiente definición: “En pintura, un cuadro o una figura de gusto barroco, donde las reglas y las proporciones no son respetadas y todo está representado siguiendo el capricho del artista”. Pero esta exposición ni es recargada, ni caprichosa, ni generosa en excesos. Roberto López, con materiales como el óleo, el acrílico, el pastel o la simulación digital, sobre soportes como la madera, la tela, la fotografía, el vídeo o la escultura, ha reinterpretado a modo personal, una visión muy particular y visionaria sobre acontecimientos contemporáneos como manifestaciones reivindicativas de carácter social, simulaciones de movimientos terrestres con distintos continentes del planeta tierra, y nos convierte en los auténticos astronautas de su nave, preparados emocionalmente para contemplar una serie de fenómenos astronómicos del espacio como eclipses, cometas, estrellas o agujeros negros, entre otros.

Presentación de la muestra 'Principia', de Roberto López. Imagen cortesía de Casa Bardín.

Presentación de la muestra ‘Principia’, de Roberto López. Imagen cortesía del autor.

La música, en este caso contemporánea, también adquiere un protagonismo importante para el artista Roberto López. Como si de una banda sonora se tratara, la música, mejor dicho, el arte sonoro, es creado por él mismo, con la misma fascinación e influencia que ejerce sobre nosotros. Esta habilidad musical muy correlativa con la habilidad científica, es de una acentuada sinosia ante la capacidad de sentir simultáneamente el sonido musical y la intuición científica. Este fenómeno de percepción neurológica demuestra notablemente un perfil de artista muy sensible al sonido y que como músico y compositor demostró en el Centro de Arte Reina Sofía, en el Museo Thyssen-Bornemisza, en el Auditorio Nacional de Madrid, en Radio Nacional de RTVE, en el Proshansky Auditorium de Nueva York, o recientemente en el Centro del Carmen de Valencia con motivo de la inauguración de la 3ª Bienal de las Artes de Valencia Ciutat Vella Oberta.

‘Principia’ es una brillante e intrigante exposición onírica de imaginería estelar y terrestre, que podríamos ubicarla atemporalmente en cualquier lugar de nuestro planeta, interrogantes y misterios que pueden despertar las ideas y creencias más arraigadas del espectador y que vigorosamente defiende su artista. Roberto López ha volcado sobre distintos soportes un derroche exquisito de gestualidad donde la suerte del choque ha salido beneficiada, proporcionando al espectador una nueva percepción de lo que creemos que ya sabemos, provocando hipótesis, teorizando y comportándonos científicamente.

Roberto López ha dejado patente en esta exposición de lo que un artista creativo del siglo XXI es capaz: confundir visualmente a nuestras mentes, nuestros pensamientos, nuestros gustos, nuestros miedos… En definitiva, reinterpretar con maestría y con las mismas herramientas básicas que los grandes maestros, un universo desconocido y familiar a la vez, secuencias de nuestra tierra y del más allá, navegar entre la realidad y la ficción, una invitación a pasear por cada obra aumentando y potenciando el interés de la siguiente. Una naturaleza, por tanto, muy viva que demuestra que el arte y la ciencia van cogidos de la mano, y un mensaje muy claro, necesario y urgente, dirigido al mundo ante la necesidad de apreciar y cuidar nuestro planeta.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso (izda) y Roberto López. Imagen cortesía del autor.

Antonio Barroso

Frankenstein. Relación umbilical entre ciencia y literatura

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros 4, València
Inauguración: miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19:00
Hasta el 23 de febrero de 2018

Coincidiendo con la celebración de los doscientos años de la publicación de la novela más famosa y conocida de Mary W. Shelley, el Palau de Cerveró de la Universitat de València acoge la exposición ‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’. La exposición, producida por el Vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universitat de València y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero, se inaugura el miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19 horas y podrá visitarse hasta el 23 de febrero de 2018.

De acuerdo con el profesor de la Universitat de València y comisario de la exposición, Pedro Ruiz Castell, la exposición “pretende mostrar la relación entre la ciencia y la literatura, que se consolidó sobre todo a lo largo del siglo XIX, momento en que se articularon una serie de discursos, en el marco del Romanticismo, que pretendían armonizar entendimiento e imaginación, al mismo tiempo que desafiar las normas de objetivación, incluso en la literatura especializada y entre la comunidad científica”.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

El título de la exposición evoca a cómo la ciencia y la literatura, lejos de poder ser consideradas como culturas independientes, han mantenido un diálogo constante a lo largo de la historia. De hecho, la manera en que la literatura ha representado históricamente la actividad científica ha sido fundamental para seducir y preparar al público lector para asumir determinadas propuestas científicas y tecnológicas, al mismo tiempo que ha sido una herramienta privilegiada a través de la que facilitar una reflexión crítica sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia. En este sentido, la obra de Mary W. Shelley se muestra como un sugerente estudio de caso a partir del que abordar todas estas cuestiones.

La exposición está estructurada en cuatro partes. En primer lugar, la introducción reflexiona acerca de la ciencia y la literatura en el Romanticismo europeo, y aborda la cuestión de la autoría de la obra, publicada en un primer momento en 1918 de forma anónima. La segunda parte está dedicada a los debates científicos que influyeron en la elaboración de la novela de Mary W. Shelley: desde la importancia de las expediciones científicas y la cuestión anatómica, hasta la consideración de la electricidad como fluido vital. En la tercera parte se puede encontrar un montaje expositivo que juega visualmente con el momento de la creación, tanto de la obra como de Victor Frankenstein. De hecho, los objetos aquí expuestos invitan a reflexionar alrededor de la última parte de la exposición, dedicada a explorar el impacto y las consecuencias de esta obra, tratando cuestiones relacionadas con la construcción de la identidad, la responsabilidad del científico y el desarrollo de áreas como la fisiología y la electromedicina.

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’ muestra más de una treintena de piezas originales, incluyendo libros de autores, entre los que se encuentran obras de Alexander von Humboldt y aparatos de gran valor histórico, como una encantadora máquina de Wimhurst y un ingenioso aparato electromédico, algunos perturbadores instrumentos de cirugía y un imponente aparato de Rayos X de principios del siglo XX. La mayor parte de las piezas proceden de los fondos de la Universitat de València, con una presencia especialmente importante de obras procedentes de la Biblioteca Historicomédica Vicent Peset Llorca y de los instrumentos científicos de la colección cientificomédica que alberga el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero.

Frankenstein. Makma

Cartel de la película ‘Frankenstein. The man who made a monster’, dirigida por James Whale en 1931 y protagonizada por Boris Karloff y Colin Clive, entre otros. Imagen cortesía de los organizadores.

 

Más raro que una escalera verde

El rayo verde, de Fermín Jiménez Landa
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia

La Gallera, que de no mediar solución a su altísimo alquiler, puede cerrar como centro del Consorcio de Museos, aloja estos días una gran escalera de caracol de color verde. Ocupa todo el recinto, de parte a parte y tumbada en diagonal, porque de pie no cabía. Las desproporcionadas medidas, tomadas a conciencia, impiden su posición vertical. De manera que El rayo verde, como ha titulado Fermín Jiménez Landa su instalación de 13 metros de altura, aparece como un tótem caído al que rendir culto hubiera supuesto contravenir los deseos del artista.

Su intención no era levantar acta de la defunción de La Gallera (“ojalá no sea la última exposición para otros artistas”), sino advertir acerca de lo efímero de ciertas experiencias, como la de percibir el fenómeno atmosférico de ese rayo verde que da título a su propuesta. Rayo que únicamente se puede ver bajo condiciones poco frecuentes durante la refracción de la luz cuando roza el horizonte. “Es la atracción por lo que no podemos tener”, subraya Jiménez Landa, que incluye, como aspectos paralelos de esa atracción, la euforia y el fracaso.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación 'El rayo verde'. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación ‘El rayo verde’. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Euforia por haber logrado sostener, sin cables ni fijaciones, la gran escalera de caracol completamente recta, sin panza, entre ambos extremos del interior del edificio. Y fracaso porque, después de todo, aparece tumbada, que es de lo que se trataba. “Me interesa la inutilidad de una escalera que no sirve para ir a otro lugar, porque el peso del público no lo resistiría”. Una escalera rara como un perro verde, a la que Jiménez Landa ha dotado de un “aire industrial” tan pesado como ligero. Esa dicotomía entre lo enhiesto y lo caído, lo duro y lo frágil, forma parte del espíritu de un artista que utiliza su obra para provocar.

Obra, pues, excesiva, al tiempo que dada al guiño humorístico. Pero con matices, ya señalados cuando presentó su exposición 300,4 litros en la galería pazYcomedias: “Odio el exceso de intelectualidad, porque expulsa al público, pero tampoco me gusta que mi obra caiga del lado del chiste o del gag”. De manera que su rayo verde, siendo excesivo a simple vista e inclinado, sin llegar a caer, remite a esa reflexión de la luz y del propio pensamiento desprovisto de falsos aditivos y colorantes, para que el espectador se sorprenda a través de la pura emoción.

Vista general de 'El rayo verde', de Fermín Jiménez Landa en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Vista general de ‘El rayo verde’, de Fermín Jiménez Landa en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

En este sentido, casa perfectamente con el primer rayo verde descrito por Julio Verne y con el posterior cinematográfico de Eric Rohmer. Porque hay ciencia y un sesgo poético en su instalación. “Me gustan las cosas empíricas de la ciencia unirlas con aspectos distintos de la realidad”. De ahí que haya intentado a su vez “hacer un falso verde en el mar, pero no lo he conseguido, lo cual encaja con este espíritu de frustración”. Acostumbrados a que la realidad quepa en la red virtual que propicia la tecnología, la propuesta de Jiménez Landa viene a cuestionarlo con su inútil escalera: “La obra no es la escalera, sino la relación inadecuada entre el objeto y el espacio”.

Esa falta de adecuación se halla igualmente en El rayo verde que atraviesa La Gallera: “La obra tiene mucha presencia física y es al mismo tiempo fugaz”. A mitad de camino entre la arquitectura y la percepción sensorial de un fenómeno atmosférico, entre lo adusto y lo volátil, la gran escalera de caracol remite a la transición permanente entre dos estados que no terminan de ligar entre sí. Una especie de manierismo (“igual por el camino me he ido haciendo manierista”, dice entre risas), al que se adhiere cierto aire surrealista: “Me ha salido muy siglo XX, muy de vanguardia”. En todo caso, como apunta César Novella, comisario de la exposición, “es una reflexión sobre lo visual”. Reflexión inacabada que, tratándose de La Gallera, puede tener su punto y final con El rayo verde de Fermín Jiménez Landa.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación 'El rayo verde'. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Fermín Jiménez Landa junto a su instalación ‘El rayo verde’. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Salva Torres

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

Ramón Llull: caballero de Dios

700 aniversario de la muerte de Ramón Llull
Eventos organizados por el Institut Europeu de la Mediterrànea

Cuando se piensa en genios polifacéticos, adelantados a su época que abrieron nuevos caminos al saber, es inevitable remitirse al Renacimiento. Pero la Edad Media también generó personajes fuera de serie que consolidaron los cimientos de la civilización. Uno de los más fascinantes es Ramón Llull. Este catalán de Mallorca, como él mismo se definía, considerado el padre de la literatura catalana, tuvo una vida intensa y provechosa, plagada de viajes y vicisitudes que podrían inspirar una gran producción cinematográfica. Con motivo del 700 aniversario de su muerte, el Institut Europeu de la Mediterrànea (IEMed) ha organizado una serie de eventos que evocan su figura a caballo de la fe y de la razón destacando especialmente su dimensión como pionero del diálogo entre religiones y culturas.

“Ramón Llull es uno de los primeros personajes interculturales cuya obra ofrece algunas pautas de pensamiento y de acción que continúan siendo vigentes en el siglo XXI”, dice Senén Florensa, presidente ejecutivo del IEMed. “Políglota autodidacta capaz de expresarse y escribir en latín y árabe, utilizó a la vez el catalán como lengua tanto de creación literaria como de transmisión científica, siendo un verdadero pionero  en la Europa medieval”.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Cubierta del libro sobre Ramón Llull.

Ramón Llull nació en Mallorca, en 1235,  en el seno de una rica familia barcelonesa. A la sazón, la isla era una encrucijada tanto militar como comercial, habitada por una gran diversidad de credos y razas. Occitanos, genoveses, catalanes y musulmanes, que integraban una tercera parte de la población.

Esta complejidad social se reflejó en la obra y pensamiento de Llull que desde niño manifestó una gran inteligencia y recibió una exquisita formación cortesana y caballeresca. Fue senescal del futuro Jaime II de Mallorca, cultivó la poesía cortesana y llevó una existencia disipada propia de su condición. Una experiencia mística, a los 30 años dio un giro radical a su vida, abandonó a su familia, los fastos mundanos y se entregó por completo al difundir el mensaje de Dios apoyado en la ciencia y la razón, a través del arte.

Pionero intercultural

Raimundus Christianus Arabicus. Ramon Llull y el encuentro entre culturas es el título de la muestra itinerante que se pudo ver en La Nau de la Universitat de València y que se trasladará a Barcelona, Lleida, Vic y Bruselas en los próximos meses. Una serie de paneles con textos en cuatro idiomas -castellano, catalán, francés y árabe-, que describen la vida de Llull en su contexto histórico. El itinerario resalta su faceta como pionero del diálogo intercultural con el mundo musulmán en una época en que el Mediterráneo era un espacio de conflicto entre religiones.

Llull se trasladó al Próximo Oriente y al Magreb, donde entró en contacto con los sabios y pensadores musulmanes de su tiempo. También se relacionó con  los poderes políticos y eclesiásticos de Roma, Francia, las repúblicas italianas y la Corona de Aragón. Uno de sus objetivos era impulsar la creación de escuelas de árabe para los misioneros.

Breviculum X. Ramón Llull.

Breviculum X. Ramón Llull.

Combinaba sus viajes y actividad misionera con la escritura, 265 títulos sobre las materias más diversas, incluida la literatura. Su obra magna, Ars llulina, es un método de métodos que integra diversas disciplinas cuyo objetivo era ser herramienta de persuasión racional. Llegar a Dios por el camino de la ciencia buscando un terreno común entre las distintas creencias.

Ramon Llull y los diálogos mediterráneos, es otra de las vertientes de esta celebración, una compilación de los trabajos de una treintena de estudiosos, historiadores medievalistas, historiadores de la ciencia, antropólogos, escritores e islamólogos conocedores de la obra lulliana.

Banda sonora

La banda sonora la aporta la formación valenciana Capella de Ministrers con un libro disco, Ramón Llull, el último peregrinaje, que se grabó en el Centro del Carmen. Carles Magraner propone un viaje musical por el Mediterráneo medieval inspirado en los itinerarios de Ramon Llull. El proyecto se presentará en los Cloister del Metropolitan de Nueva York, a finales de 2016, preámbulo al 30 aniversario de la formación valenciana.

Llull fue un gran viajero. Desde Mallorca recorrió Barcelona, Montpellier, París, Italia y el norte de África. Un misterio vela su muerte, pues no se sabe si murió en Túnez, a finales de 1315 o en su ciudad natal a principios de 1316. En todo caso fue muy longevo para su época.

700 aniversario Ramón Llull.

700 aniversario Ramón Llull.

Bel Carrasco

Nacho Diago saca la luna de su chistera

Viaje a la luna, de Nacho Diago
Teatre Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Desde el 20 de marzo al 4 de abril de 2016

Selenofília: amor y fascinación por la luna. La luna siempre ha ejercido una especial fascinación entre los hombres. El único satélite de nuestro planeta ha sido estudiado por astrónomos y alquimistas desde tiempos inmemoriales y su influencia sobre la vida en la Tierra ha generado infinidad de mitos y teorías que van de lo cientifico-histórico hasta lo fantástico y sobrenatural. Todos los calendarios de la antigüedad eran lunares. Ha sido fundamental para la medición del tiempo, para marcar los meses y las estaciones, y para predecir el futuro.

Luna y magia siempre han estado relacionadas, además de atribuírsele desde la antigüedad innumerables poderes mágicos, la luna esconde todavía indescifrables secretos que, como la magia, no pueden sernos revelados. Los cuatro cuartos de la luna, los cuatro palos de la baraja, 52 cartas de la baraja y 52 fases lunares, estar en la luna, estar hechizado, cosas que parecen lo que no son, crear ilusiones, hacernos soñar, volar, viajar a la cara oculta de la luna…

Nacho Diago, actor y mago valenciano, experimentó desde bien pequeño esa atracción que le hacía soñar con viajar a la luna. En una ocasión, en su fiesta de cumpleaños, cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas viajar a la luna. Inspiró profundamente y sopló las velas con una tremenda bocanada de aire. Recuerda que al abrir los ojos sonriente e ilusionado las velas apagadas prendieron de nuevo ante sus narices. Lejos de provocar la risa que aquellas velas de broma buscaban, Nacho creyó que nunca viajaría a la luna, que sus deseos no se verían cumplidos. Sin embargo aquellas velas prendieron su curiosidad y  le azuzaron el ingenio para desentrañar siempre cualquier misterio.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Con ‘Viaje a la luna’ Nacho Diago nos invita a viajar por el espacio, en el tiempo, por Tanzania, China o el salón de casa. Un espectáculo que nos lanza muchas preguntas y nos revela algunas respuestas con mucho humor sin artificios.

¿Sabías que… ya se ha plantado la primera lechuga espacial, o que en la luna no se ronca? ¿Sabías que el comandante Alan Shepard fue el primer hombre que jugó al golf en la luna lanzando la bola de un solo golpe al espacio por toda la eternidad? ¿Sabías que la diferencia de temperatura entre las dos caras de la luna puede oscilar de  123ºC a -153ºC? ¿Sabías que los trajes espaciales de los astronautas no fueron diseñados por ninguna empresa textil de última generación, sino que fueron hechos a mano por un equipo de ancianas costureras?

Estas y otras muchas curiosidades  se cuentan en ‘Viaje a la luna’, un espectáculo de magia en el que se podrá viajar de “aquí a allá” con parada en “asombro” y destino la Luna. Y todo con el mismo billete, el de la imaginación.

Julio Verne, Man on the moon, Apolo XIII, Dark side of the moon, documentales sobre las Teorías de la conspiración de los alunizajes del Programa Apolo y sobre todo ‘Viaje a la luna’ de Georges Méliès han sido algunos de los referentes en los que  Nacho Diago se ha sumergido para crear su nuevo montaje.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Viaje a la luna, de Nacho Diago. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Méliès fue un ilusionista y cineasta francés famoso por liderar muchos desarrollos técnicos y narrativos en los albores de la cinematografía. Prolífico innovador en el uso de efectos especiales, descubrió accidentalmente el stop trick en 1896. Gracias a su habilidad para manipular y transformar la realidad a través de la cinematografía, Méliès es recordado como un “mago del cine”. Dos de sus películas más famosas, ‘Viaje a la Luna’ (1902) y ‘El viaje imposible’ (1904), narran viajes extraños, surreales y fantásticos inspirados por Julio Verne y están consideradas entre las películas más importantes e influyentes del cine de ciencia ficción.

Nacho Diago fue Primer Premio de Magia en el XXVII congreso mágico nacional 2005.  Con sus anteriores trabajos para niños, ‘Días de nocilla y magia’ y ‘La Caja’ ha obtenido un gran reconocimiento profesional y ha recorrido la geografía española de punta  a punta, visitando Festivales y espacios de gran prestigio como FETEN, Umore Azoka,Teatros del Canal o  La Alhóndiga de Bilbao entre otros.

Sus espectáculos destacan por su cuidada dramaturgia teatral y una gran carga poética. Su especial cercanía y conexión con el público traspasan la cuarta pared y contagian la ilusión haciendo protagonista al espectador. Descubrimientos, curiosidades, magia, humor y ciencia te esperan en el Teatre Talía en un espectáculo para todas las edades que te “alunizará”.

La ingravidez de Mr. Pink

El Palacio Ingrávido, de Deva Sand
Galería Mr. Pink
C/ Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 21 de abril de 2016

Deva Sand presenta en Mr.Pink su último proyecto instalativo realizado especialmente para este espacio, en el que la artista nos invita a conocer sus estados de consciencia e invita a que nos adentremos en nosotros mismos cruzando innumerables puertas para llegar a nuestro lugar interior, al que Deva Sand llama ‘Palacio Ingrávido’. Un palacio que es el relato, a través de cuya expresión plástica, narra su experiencia meditativa.

En la práctica de la meditación, Sand observa que no existen limitaciones, que se puede llegar a dar saltos entre las distintas frecuencias de ondas cerebrales, pasando de una fase Beta (la conciencia normal de vigilia) hasta la Alfa (meditación trascendental muy profunda). En japonés la palabra “Satori” expresa este estado de profunda conexión con uno mismo, de comprensión más allá de la experiencia terrenal, en el que, atravesando las leyes de la gravedad, se fusionan el microcosmos y el macrocosmos.

El Palacio Ingrávido. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Los últimos avances de la ciencia nos llevan a la conclusión de que la realidad que percibimos es una pequeñísima parte observable de la realidad auténtica, mucho más profunda, multidimensional y megavérsica y que los espacios infinitos no lo son únicamente hacia fuera sino también hacia dentro. Así pues, quizá la forma más sencilla de acercarnos a la realidad es entrar dentro de nosotros mismos, cruzando innumerables puertas matrioskas y llegando a un lugar interior al que Deva Sand ha llamado “Palacio Ingrávido”, en el que se dan todas las posibilidades y todas las metáforas.

Desde allí, desde la intuición alcanzada en una profunda y larga meditación, surgió esta exposición; de sus ganas por compartir fuera del aula de Yoga y a través de la expresión artística, las sensaciones que le producen esos estados diferentes de consciencia, de la observación del profundo silencio interior, de la coalición de la materia con la mente, de la fusión perfecta e irrepetible que existe en cada instante.

El Palacio Ingrávido. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Con distintos soportes matéricos, jugando con las palabras y las cifras, los monocromos, la escultura y la fotografía, construye un escenario en el cual el espectador decida tal vez enfrentarse a esta pregunta: ¿Puede que existan, tanto dentro como fuera de la mente, otras dimensiones que pudieran hacer replantearse toda la realidad?

Deva Sand invita a participar desde el nivel de conciencia que se desee, pero anima a hacerlo a través de una pequeña sesión de Mindfulness: adoptando una postura recta y relajada, respirando profundamente y sitúandonos en la puerta. “Prepárate -dice la artista- a cruzar el pasillo de la galería contando 11 pasos de una manera muy consciente, con la mirada alta y a la vez ensimismada, inhalando despacio, caminando sigilosamente y sintiendo cómo se moviliza cada músculo de tu cuerpo, cómo se desplaza por el espacio tu esqueleto. Sitúate en el medio de la galería, cara al Este (la pared hieróglifeada), cierra los ojos, conéctate con tu respiración y muy suavemente, sin ruido, deja fluir todos tus sentidos hasta abrir los ojos, de nuevo”.

Obra de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

El Palacio Ingrávido, de Eva Sand. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Factoría Rambleta, el entretenimiento en serio

Factoría Rambleta
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Juanma López Iturriaga
Miércoles 30 de septiembre, a las 20.00h

Hay dos tópicos que Espai Rambleta quiere romper. Uno tiene que ver con el entretenimiento, generalmente asociado al escapismo, la banalidad o la risa tonta. Y el otro se refiere a la cultura, igualmente ligada al ocio frívolo y de dudosa rentabilidad. Con Factoría Rambleta, el contenedor cultural inaugurado el pasado mes de marzo con el modista Lorenzo Caprile, pretenden quebrar, hacer saltar por los aires, ambos tópicos. Y, por lo explicado durante su presentación en la Fnac, parecen haberlo conseguido.

“Queremos llevar a Rambleta el talento para que Valencia sea una ciudad menos áspera, más confortable y más bonita”, lanzó Mariola Cubells, directora de Relaciones Externas de Espai Rambleta. Talento pensado para que los ciudadanos “sean más sabios, más felices”, apostilló. Felicidad y sapiencia que, a su juicio, pueden estar ligados: “La divulgación y el conocimiento pueden ser entretenidos”. Así lo ha entendido el público que desde el arranque de la factoría ha recibido con entusiasmo un espacio cultural por el que ya han pasado, además de Caprile, Jordi Évole, Santiago Auserón, Antonio Muñoz Molina o Elvira Lindo.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Juanma López Iturriaga inaugura la nueva temporada de Factoría Rambleta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Ahora les toca el turno a Juanma López Iturriaga, con el que arranca la nueva temporada (30 de septiembre), y Javier Mariscal. Vicent Molins, responsable de la factoría, consideró que, tras “la serie de programas piloto” con la que se empezó “tímidamente”, el éxito de público “ha confirmado que se pueden hacer más y durante mucho tiempo”. Vamos, que el entretenimiento de Factoría Rambleta va en serio. Y el rumbo de crucero que parece tomar la iniciativa de traducir el conocimiento en felicidad se debe “al apoyo de la sociedad civil”, destacó Cubells.

Es ese apoyo de las entidades empresariales y otros organismos privados el que viene a romper el tópico de la cultura como gran ocio y triste negocio. Tanto es así, que la propia Mariola Cubells entendió ese apoyo como una “apertura, una sensibilidad nueva hacia la cultura por parte de las empresas privadas”. Empresas como La Caixa o Caixa Popular que, lejos de apoyar la iniciativa pensando en el simple retorno económico de su aportación, “reciben a cambio felicidad; suena naif, pero es así”.

Que “el entretenimiento es compatible con el conocimiento” (Molins) o que “la cultura es un vehículo para la felicidad” (Cubells) es lo que esas empresas han entendido, quizás debido al azote de la crisis, cuyo látigo aún resuena. Animados por ese apoyo y ese cambio de sensibilidad, los responsables de Espai Rambleta refuerzan su apuesta por ese conocimiento entretenido abriendo nuevos epígrafes dentro de esa factoría. Además de ‘Sabios en Rambleta’ y ‘Por los otros’, tienen pensado dedicar espacio a la ciencia o la gastronomía, con nombres todavía por concretar, al tiempo que se pondrán en marcha una serie de desayunos en los que determinados maestros dialoguen con jóvenes aprendices.

Uno de los objetivos de Factoría Rambleta es divulgar todo ese talento desparramado en diferentes áreas de la cultura, para “escuchar historias que hacen avanzar el mundo” (Cubells). Historias que repicando en Valencia evoquen esa felicidad aludida a través del conocimiento. “Hay mucha sensibilidad y talento en esta ciudad”, concluyó Mariola Cubells. La factoría ya está pensada para que funcione a pleno rendimiento.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Mariola Cubells y Vicent Molins en la presentación de Factoría Rambleta en la FNAC de Valencia. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres