Casablanca abre la Filmoteca d’Estiu

Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música de Valencia
Del 28 de julio al 26 de agosto de 2018

El Institut Valencià de Cultura ha presentado la programación de la XIX edición de la Filmoteca d’Estiu que se celebra en los Jardines del Palau de la Música del 28 de julio al 26 de agosto, que viene a ser una celebración cinematográfica de los treinta años de la propia Filmoteca. Lo mejor de lo mejor de la historia del cine, con directores como Buster Keaton, Fritz Lang, Alfred Hitchcock, Billy Wilder y Michael Curtiz de la mítica ‘Casablanca’, junto a lo más premiado este año, en Oscar, los Goya y los Premios de Cine Europeo.

Fotograma de 'La librería', de Isabel Coixet. Filmoteca d'Estiu.

Fotograma de ‘La librería’, de Isabel Coixet. Filmoteca d’Estiu.

Las dos películas que se proyectarán en la Filmoteca d’Estiu en versión original con subtítulos en valenciano son ‘La librería’(2017) de Isabel Coixet y ‘M. Una ciudad busca al asesino’ (1931), uno de los grandes clásicos de la historia del cine y película fundamental en la filmografía de Fritz Lang.

En esta edición, la Filmoteca d’Estiu se inaugura el sábado 28 de julio, a las 22.30 horas, con ‘Casablanca’ (1942), el gran clásico dirigido por Michael Curtiz y protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. El resto de las películas se estructuran en dos ciclos. En el ciclo ‘Cine de hoy’ se recuperan algunas de las películas premiadas en los Goya, Oscar y los Premios del Cine Europeo.

El ciclo ‘Cine de siempre’, por su parte, ofrece la posibilidad de disfrutar de clásicos imprescindibles en excelentes copias digitales. Una ocasión única de ver estas películas en pantalla grande y como parte de una experiencia colectiva, tal como fueron concebidas por sus autores.

Fotograma de 'The Square', de Ruben Ostlund. Filmoteca d'Estiu.

Fotograma de ‘The Square’, de Ruben Ostlund. Filmoteca d’Estiu.

Entre las películas del ciclo ‘Cine de hoy’ figuran la chilena ‘Una mujer fantástica’ (2017), de Sebastián Lelio, Oscar a mejor película de habla no inglesa y Goya a mejor película hispanoamericana; ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ (2017) de Gustavo Salmerón, Goya al mejor documental; y ‘The Square’ (2017) de Ruben Östlund, Palma de Oro en el Festival de Cannes y mejor película en los Premios del Cine Europeo.

Completan la programación de este ciclo ‘La forma del agua’ (2017) del mexicano Guillermo del Toro, Oscar a mejor película y mejor dirección; ‘Estiu 1993’ (2017) de Carla Simón, Goya a la mejor dirección novel; y ‘La librería’ (2017) de Isabel Coixet, Goya a mejor película, mejor dirección y mejor guion adaptado.

El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder. Filmoteca d'Estiu.

El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder. Filmoteca d’Estiu.

Además de ‘Casablanca’ y ‘M. Una ciudad busca al asesino’ de Lang, el ciclo ‘Cine de siempre’ presenta los clásicos ‘El crepúsculo de los dioses’ (1950) de Billy Wilder; ‘Rebeca’ (1940) de Alfred Hitchcock; y un programa doble de películas mudas protagonizadas por el cómico Buster Keaton que están compuestas por ‘La cabra’ (1921) y ‘El navegante’ (1924).

La celebración de la Filmoteca d’Estiu es posible gracias a la colaboración del Ajuntament de València, que cede los Jardines del Palau de la Música como espacio de las proyecciones, al patrocinio por noveno año consecutivo de Nedgia Cegas y a la colaboración de Cerveza Turia.

La Filmoteca de Valencia mantiene su oferta cinematográfica en la ciudad durante el mes de agosto con la celebración de la Filmoteca d’Estiu y sus proyecciones al aire libre. Los criterios de programación de la Filmoteca d’Estiu son los mismos que se siguen el resto del año en la sala Berlanga: versión original, calidad en las proyecciones y un precio asequible.

Las proyecciones de la Filmoteca d’Estiu se celebran de lunes a domingo, excepto los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21.00 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y 25 euros para el abono de diez sesiones.

Fotograma de Casablanca

Fotograma de Casablanca, de Michael Curtiz. Filmoteca d’Estiu.

‘La Grande Safae’: brumosa memoria de la identidad sexual

‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi
Le Fresnoy – Studio national des arts contemporains
Ficción/Documental
15’56”, 2014. Francia

Componer un mapa de predilecciones o devocionario de insondables fetichismos permite acudir a la estocástica búsqueda de documentos y registros, traslados, encuentros y sondeos inagotables entre fuentes dispersas que, amén de trazar un camino fértilmente desnortado, concluyen configurando una bienvenida calima de dilentantismo y una inopidada cartografía de hallazgos.

A estas caracterísitcas y nómina de requisitos responde el caso que nos ocupa: ‘La Grande Safae’, un inquietante cortometraje pseudodocumental rubricado por la artista y cineasta Randa Maroufi (Casablanca, 1987), quien, a la postre, se revela en una creadora con una excelsa deriva curricular, cuyos proyectos audiovisuales, fotográficos y performativos han alimentado el discurso programático de numerosos festivales internacionales, erigida en un referente del testimonio artístico franco-marroquí del último lustro, tanto por el orden conceptual de sus propuestas como por el desarrollo metodológico de los diversos cometidos en los que se ha embarcado desde la consumación de su diplomatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes de Tetúan, a comienzos de la presente década.

Trailer “The Great Safae” by Randa MAROUFI from Randa Maroufi on Vimeo.

Maroufi, miembro residente de la Casa de Velázquez con un proyecto que pretende radiografiar alguno de los sótanos de la idiosincrasia ceutí –como es el tráfico de bienes manufacturados introducidos a pie atravesando la frontera del norte de Marruecos–, ha recalado recientemente en Madrid fruto de su participación en la edición de Estampa 2017, a través del centro de creación artística e investigación que l’Académie de France atesora en la capital. Cabe mencionar que su penúltimo ejercico en la dirección, ‘Le park’ (2015) –retrato generacional de un heteróclito grupo de jóvenes que merodean un parque de atracciones abandonado en la ciudad de Casablanca– ha recibido más de una veintena de premios internacionales y forma parte de la colección de fotografía y vídeo del Centre National des Arts Plastiques (CNAP).

‘La Grande Safae’, rodada en el invierno tangerino de 2014, en tanto que una lírica y neblinosa aproximación al frágil territorio de la memoria familiar y personal, viene a erigirse en una ineludible y singularísima opera prima que justifica el presumible y dilatado urdimiento de un proyecto alimentado sin definición por la doméstica herencia cultural, polarizada en torno de la figura de Safae, travestido empleado del hogar de la familia de Randa Maroufi hasta comienzos de la década de los ochenta, cuya identidad sexual hubo transitado como una extemporánea incógnita por el templado microcosmos del lar y del vecindario.

Un instante del cortometraje 'La Grande Safae', de Randa Maroufi'. Fotografía cortesía de la productora.

Un instante del cortometraje ‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi’. Fotografía cortesía de la productora.

Maroufi se sirve de tres actrices y un actor – entre los que destaca Ayoub Layoussifi, presente en la gala inaugural del festival internacional de mediometrajes de València La Cabina, fruto de su dirección en ‘Tikitat-a-soulima’– para encarnar el papel de La Grande Safae en diversas e inquietantes secuencias cuyos planos generales evocan simbólicamente la identidad del personaje nuclear, cuya relación con los distintos espacios registrados (salón del hogar, azotea, garita urbana, entrada de hamman y gabinete marital) permite cuestionar y sondear la conducta y condición de sus transformaciones, solidificando un ejercicio de introspectivo y enteco equilibrio entre “lo que somos y queremos ser”.

La alusiva crónica secuencial de ‘La Grande Safae’ porta consigo el relato testimonial en voice-over de diferentes familiares y vecinos, cuyas aserciones y versiones contradictorias acerca de la identidad sexual de Safae solidifican la justificación última de la película, encaminada a reflexionar, a modo de narración semiótica, en torno de la ambigüedad de los cuerpos en el espacio íntimo y público. Destacada praxis de la brumosa memoria biográfica para recomponer, mediante la calima de procesos ficticios, el discurso inductivo de Randa Maroufi, celebrado descubrimiento para quien suscribe.

Un instante del cortometraje 'La Grande Safae', de Randa Maroufi'. Fotografía cortesía de la productora.

Un instante del cortometraje ‘La Grande Safae’, de Randa Maroufi’. Fotografía cortesía de la productora.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Julio Llamazares, la pasión de escribir

Charla de Julio Llamazares
Con motivo de la Festa del Llibre de Muro

Escribir es mi manera de estar solo, mi manera de estar en el mundo. Siempre me recuerdo escribiendo, es más, no sé cómo se vive sin escribir”. Son las palabras de Julio Llamazares en la conferencia que ofreció en Muro en la Festa del Llibre. Llamazares la tituló ‘El oficio de mentir’, una reflexión sobre el género narrativo. 

Llamazares transmite la pasión serena del escritor, el encanto y la magia que puede provocar la lectura de un libro. Infunde ganas de leer, de recuperar el tiempo perdido, añadir más historias a nuestra vida a través de la ficción.

“Una forma de recuperar el tiempo y no perderlo es escribiendo, leyendo, haciendo las cosas que nos hacen pensar más, sentir más, saber más y vivir más. Porque  al fin y al cabo, las novelas son vidas que pudimos vivir pero que no vivimos- explica Julio Llamazares. Cuando lees, estás viviendo la vida de Don Quijote, de Madame Bovary, de Ulises cruzando el Mediterráneo, o de cualquiera de los personajes. Leer te hace vivir mucho más. Para eso sirve la lectura, para ver el mundo con mayor profundidad porque incorporas a tu mirada la mirada de otros escritores o de otros artistas”.

El escritor y periodista leonés ejerce una literatura comprometida, alejada del entretenimiento. ”Ahora abunda mucho lo del best-seller que son novelas para entretener. Yo no escribo para entretener a nadie, yo escribo para conmover, para hacer sentir, para hacer pensar. Yo escribo para remover la conciencia de la gente”.

Julio Llamazares en plena charla. Imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares en plena charla. Imagen de Fina Bernat.

La novela, el arte de mentir.

Cuando un escritor, según Llamazares, empieza una novela ejerce el oficio más viejo del mundo que  no es el de la prostitución, sino el de contar mentiras.

“Escribir puede que no  sea más que una manera de seguir mintiendo después de la infancia sin tener que avergonzarnos ante las demás personas. Qué es sino contar mentiras: narrar historias imaginarias y sucesos y anécdotas inventados por personajes que jamás han existido en la realidad”.

La mentira puede ser una herramienta que nos permite conocer algo más.

“Las mentiras sirven para soportar el miedo, para ahuyentar los fantasmas, para entretener las noches y, sobre todo, para tratar de entender la vida”.

Llamazares opina que una determinada novela, un cuadro, una película, una fotografía, un paisaje, influyen sobre nosotros y ya no somos exactamente los mismos.

“Una novela, como un cuadro o una película no es otra cosa al final que el poso, la sensación que nos queda de ella cuando hemos olvidado sus mentiras. Por ejemplo: ‘El Jarama’ o la película ‘Casablanca’. Lo que de verdad Rafael Sánchez Ferlosio, el autor de ‘El Jarama’, o Michel Curtiz, de ‘Casablanca’, querían contarnos con ellas es esa sensación lejana que nos queda cuando hemos olvidado su argumento. Una sensación lejana desolada en una, nostálgica en la otra, melancólica y épica en ambas que permanece en nuestro recuerdo y que ni siquiera el tiempo podrá borrar de nuestra memoria porque ya ha pasado a formar parte de nosotros”.

La fascinación por la mentira es tan hipnótica que con el paso del tiempo el autor ya no recuerda la parte verídica y la inventada de sus relatos.

“A estas alturas de mi vida y de mi obra literaria, yo no tengo ya duda alguna que ese placer de narrar, de contar, de mentir, el placer de ejercer el oficio más viejo del mundo es el único que me mueve cuando me pongo a escribir un cuento o una novela. En cualquier caso confieso que lo hago, lo mismo ahora que de niño, aunque entonces, claro está, no lo sabía,  para engañar al tiempo, mi único, invencible y verdadero enemigo”.

‘La lluvia amarilla’, su libro más vendido.

Su segundo libro ‘La lluvia amarilla’, es su novela más vendida y traducida en todo el mundo.

Julio Llamazares, tras la portada de Las Rosas de Piedra. Imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares, tras la portada de Las Rosas de Piedra. Imagen de Fina Bernat.

Llamazares explicó que pensaba no iba a tener tanta repercusión.

“En plena época de la Movida escribir una novela sobre la desaparición del mundo rural, sobre la historia del último habitante de un pueblo abandonado, era una provocación. Cuando mandé la novela a la editorial, le dije a Mario Lacruz, director de Seix Barral: ojo, que con esta novela no vamos a vender ni mil ejemplares. Era una novela sobre el mundo rural en extinción y un monólogo de 200 páginas. Y me dijo Mario Lacruz: bueno, ya veremos”.

Llamazares nació en Vegamián, un pueblo de León que fue inundado para el embalse del Porma. Su población es la base de su novela, ‘Distintas formas de mirar el agua’, la novena que escribe y la última hasta el momento.

“Yo nací allí por casualidad, mi padre era el maestro de la escuela. La primera vez que vi mi pueblo lo vi con 28 años, cuando vaciaron el embalse. Estuve en la casa donde nací, llena de algas y truchas muertas. Esto es como si tu ves a tus padres por primera vez cuando sacan los huesos de la tierra. Yo empecé a tomar conciencia a raíz de ver las ruinas de mi pueblo cuando vaciaron el pantano. Hablando con mucha gente noté lo que significa  ese desarraigo de no poder volver jamás”.

“Estaba condenado a contar esa novela y la publiqué el año pasado. Es la novela que más rápido he escrito y lo hice en un año. Y surgió sin pretenderlo. Empezó a brotar como la fuente de la memoria. Habla de la experiencia a través de la mirada de toda una familia de 17, 18 miembros que van a tirar las cenizas del abuelo. Cada capítulo es lo que piensan la viuda, los hijos, los yernos, la nuera, los nietos y cómo la memoria se va difuminando”.

Algunas de sus obras en una imagen de Fina Bernat.

Algunas de sus obras en una imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares habla de la España creciente y la menguante. La segunda es la escondida, de la que no se habla casi nunca, que coincidiría geográficamente con la zona interior del país. Recalca que ‘La lluvia amarilla’ sigue vigente porque en España hay en estos momentos más de 5 mil pueblos abandonados y se calcula que de aquí al 2020 quedarán vacíos otros dos mil o tres mil.

Considera que existe un menosprecio hacia los pueblos.

“Hay una cierta mirada despectiva en España sobre lo rural, sobre los pueblos. Vivimos en una sociedad que curiosamente desprecia todas sus raíces”.

Ahora prepara el segundo volumen de ‘Rosas de piedra’, la segunda entrega del libro de viajes por las catedrales de España. Recientemente ha visitado lo que denomina las catedrales de Levante que son las de Segorbe, Valencia, Orihuela y Murcia.

En un coloquio con los alumnos del Instituto de Muro explicó por qué no quiere recibir premios.

“El único premio para un escritor es que le lean, todo lo demás forma parte de la sociedad del espectáculo y de la corrupción literaria”.

Carles Figuerola

El Mediterráneo conflictivo en pantalla

Ciclo de películas sobre el Mediterráneo
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

La Filmoteca presenta un ciclo de cinco películas sobre el Mediterráneo con motivo de la exposición ‘Entre el Mito y el Espanto: El Mediterráneo en conflicto’ que se exhibe en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) hasta el próximo 3 de julio. Organizada en colaboración con el IVAM, esta selección de películas rodadas en diversos países mediterráneos presenta en la última semana de mayo dos películas producidas en el Magreb en épocas muy distintas.

Los balizadores de Dios.

Los balizadores del desierto, de Nacer Khemir. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

El ciclo se inició el  martes 24 de mayo, con la proyección en la sala Berlanga de la película tunecina ‘Los balizadores del desierto’ (1984) de Nacer Khemir. Ganadora de la Mostra de Cinema del Mediterrani de València en 1984,  es una fábula llena de lirismo que rinde homenaje al esplendor de la cultura árabe y que destaca por el carácter casi pictórico de sus encuadres.

Los caballos de Dios.

Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

‘Los caballos de Dios’ (2012) de Nabil Ayouch por su parte, es una producción marroquí, con participación francesa y tunecina, que cuenta cómo dos hermanos que viven en los barrios más pobre de Casablanca se convierten en terroristas islámicos. La película es una interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Calabuch, de Luis García Berlanga. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

En la primera quincena del mes de junio está prevista la proyección de dos clásicos del cine europeo de la década de los cincuenta ‘Stromboli, tierra de Dios’ (1949) de Roberto Rossellini y ‘Calabuch’ (1956) de Luis García Berlanga. También podrá verse el documental  ‘Algèria, el meu país’ (2012) de Juli Esteve.

 

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Los caballos de Dios. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Los caballos de Dios clausurará Cinema Jove

30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 19 al 27 de junio
Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch
Película de clausura
Viernes 27 de junio, 2015

La película Los caballos de Dios (Marruecos, 2012), premiada en varios festivales internacionales como el de Rotterdam, Seatle, Bélgica o Cannes, y galardonada con la Espiga de Oro a Mejor Película en la Seminci de Valladolid en 2012, es la elegida para clausurar la 30 Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts. El film, inspirado en los ataques terroristas que tuvieron lugar en mayo del 2003 en Casablanca, traza la historia de dos hermanos desde su tierna infancia hasta su madurez y aborda los mecanismos del fundamentalismo islámico.

Fotograma de 'Los caballos de Dios', de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Tres años ha tardado el film dirigido por el francés con ascendecia marroquí Nabil Ayouch en llegar a nuestras pantallas (se estrenará en cines el 3 de julio), pero los asistentes a la Gala de Clausura de Cinema Jove podrán verla una semana antes de su estreno en nuestro país en salas comerciales. Una oportunidad única para disfrutar de una de las películas más impactantes.

Yachine tiene diez años y vive con su familia en Sidi Moumen, un poblado de chabolas de Casablanca. Su madre, Yemma, hace lo que puede por sacar adelante a la familia. Su padre se encuentra en un estado depresivo y de sus tres hermanos uno está en el ejército, otro es prácticamente autista y el tercero, que tiene trece años y se llama Hamid, es el cabecilla del barrio y el protector de Yachine.

Fotograma de 'Los caballos de Dios', de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Cuando Hamid es encarcelado, Yachine se ocupa de varios trabajillos que le ayudan a escapar del marasmo provocado por la violencia, la miseria y la drogadicción que la rodean. Cuando Hamid sale de la cárcel se ha convertido en un islamista radical y convence a Yachine y a sus amigos para que se unan a sus ‘hermanos’.

El líder espiritual del grupo, el imán Abou Zoubeir, se encarga de dirigir el prolongado entrenamiento físico y mental de los muchachos, antes de anunciarles que han sido elegidos para convertirse en mártires. Interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Fotograma de 'Los caballos de Dios'.

Fotograma de ‘Los caballos de Dios’, de Nabil Ayouch. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Néstor Basterretxea fallece muy a su pesar

Fallece Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 – Hondarribia, 2014)
Escultor, pintor y cineasta vasco

Néstor Basterretxea Arzadun, escultor, pintor y director de cine, falleció el pasado sábado 12 de julio en su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), a los 90 años de edad. Basterretxea nació en Bermeo (Bizkaia) y en 1936 se exilió junto con su familia, primero a Casablanca y luego a Argentina, según recoge Europa Press tras la noticia de su fallecimiento. En 1952 regresó a España y ganó el concurso para la realización de las pinturas murales de la cripta de la basílica de Arantzazu, en Oñate. Allí entró en contacto con el escultor Jorge Oteiza.

A finales de la década de los cincuenta formó parte de los grupos de vanguardia más importantes del campo creativo español: el Equipo 57 y el grupo Gaur, con Oteiza, Chillida, Mendiburu, Ruiz Balerdi, Amable Arias o Sistiaga, entre otros. A partir de 1963, y durante diez años, desarrolló su trabajo en el campo del diseño industrial, sobre todo en la decoración de hoteles y diseño de muebles. También practicó la fotografía experimental e hizo una exposición en Bilbao en 1969.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

En 1982, una escultura suya, que representaba un árbol de siete ramas, resultó ganadora en el concurso de ideas, convocado por el Parlamento vasco, para presidir el hemiciclo. En septiembre de 1987 realizó su primera exposición individual en Madrid, en el Museo Español de Arte Contemporáneo. La antología, que constaba de 140 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos y collages, recogía distintas épocas de su actividad.

En 1988 se inauguró su obra Paloma por la Paz, de siete metros de alta por nueve de ancha, que se instaló en el paseo de Zurriola de San Sebastián, cerca del estadio de Anoeta. Otra obra suya, Monumento al pastor vasco, se encuentra instalada en la localidad de Reno, en el estado norteamericano de Atlanta. Además de la escultura y la pintura, también ha realizado cine, con cortometrajes como Operación H (1963), Pelotari (1964), y Alquézar, retablo de pasión (1965), y el largometraje Ama Lur – Tierra Madre (1966), además de varios documentales.

En Valencia, la galería Alba Cabrera fue quien se encargó de difundir su obra con dos singulares exposiciones. Su responsable, Graciela Devincenzi, lo recuerda como un artista “de una gran honestidad”, al que la muerte le incomodaba “por absurda, debido a las muchas cosas que todavía le quedaban por hacer”, según recuerda la galerista, que sentía un “profundo afecto” por el escultor vasco.

En MAKMA le dedicamos un artículo con motivo de su exposición antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el pasado año. Ésta es la reseña publicada acerca de su obra y su persona, que volvemos a editar a modo de homenaje.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924) tiene los pies en el suelo, pero la cabeza siempre en otros sitios. Siendo nacionalista vasco, proyecta sus casi 90 años tan lejos como le da su fértil imaginación cosmopolita. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, pertenecer a una tierra no es un obstáculo, sino el punto desde el que partir hacia otros lugares. De hecho, su serie sobre Cosmogonía Vasca bien pudiera ser el lugar común de los mitos que otros pueblos abrazan. Formas particulares para transmitir sentimientos universales.

De ahí lo apropiado del título de la exposición antológica que le dedica el Museo de Bellas Artes de Bilbao: Néstor Basterretxea. Forma y Universo. Se trata de la retrospectiva más completa celebrada hasta la fecha de la obra del pintor y escultor vasco. Bueno, pintor, escultor y muchas cosas más, como lo demuestra la propia antológica, que repasa 60 años de trayectoria dividida en apartados que vienen a dar testimonio de la inquietud del artista.

De su interés temprano por la arquitectura y el urbanismo, pasamos a la pintura, el diseño industrial, los fotomontajes, su Serie Cosmogónica vasca y sus correlativas esculturas policromadas sobre culturas precolombinas. Además de los carteles, obra gráfica, volumetrías e incluso el cine. No había disciplina artística en la que Basterretxea no picara, atraído por las posibilidades creativas que cada medio rendía a su fértil imaginación. Cada apartado por separado hunde sus raíces en la capacidad expresiva del artista para sembrar en terrenos dispares. Terrenos que, sin embargo, acaban unidos por la línea de puntos del mapa universal que Basterretxea crea a partir de esa línea quebrada que él descubrió investigando sobre el plano.

Más de 200 piezas dan fe de esa forma singular de tratar la línea, hasta convertirla en trasunto universal. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que Basterretxea ha donado ya un buen puñado de obras fruto de su vinculación emocional con el museo, despliega en una de sus salas ese universo del artista vasco, propiciando que se vea en un solo plano la multitud de formas que adopta su plástica imaginación.

Sorprendentes sus esculturas mitológicas, al igual que sus volumetrías, con esa Atlántida proyectada como museo de las ciencias para la central nuclear de Lemoiz. En esta línea, sorprenden igualmente sus fotomontajes: esculturas ubicadas en contextos imaginarios (ruinas románticas, jardines barrocos o selvas amazónicas). Y es que Basterretxea, con los pies siempre en tierra vasca, no ha parado de imaginarse otros mundos distantes que, siguiendo al poeta francés Paul Éluard, se hallaban en cualquier caso dentro del suyo. Un artista, pues, de las raíces al tallo.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

Salva Torres