«El arte no se entiende, se goza»

‘El suicidio de la pintura’, de Uiso Alemany
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 1019

Fue lo primero que hicieron todos: recordar a la que fuera ministra de Cultura socialista Carmen Alborch, fallecida el pasado martes 23 de octubre. “Es un día de dolorosa despedida”, señaló visiblemente emocionado Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja, durante la presentación de la muestra El suicidio de la pintura, de Uiso Alemany. “Fue una persona de coraje y autenticidad en muchos aspectos: cultural, intelectual, feminista. Aunque seguro que hubiera preferido, de estar aquí, no regodearse en lo funerario y melancólico”, subrayó Fernando Castro, comisario de la exposición. Exposición de un “artista visceral, singular, pequeño demonio de Tasmania que a veces la lía parda”, apuntó Castro.

Y ese pequeño demonio dio enseguida su primera dentellada: “Ahora que están aquí los medios tengo que decir que se utiliza con banalidad espantosa lo que es el arte y los artistas”. De los 8.000 millones de personas, calibró que habría un artista por cada dos o tres millones, lo que daba una cifra de apenas 4.000 “como mucho” en todo el mundo. Del arte dijo que era “un misterio” y, como tal, “muy difícil de describir”. Y del artista, que es “un bicho raro”, que trabaja “con las emociones y los sentimientos” y que las formas empleadas en sus obras vienen dadas por esa “extraña rareza”. Y fue dando pinceladas, más bien brochazos enérgicos, de esa inquietante convulsión interior que lleva a un artista a crear.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

“No se trabaja desde el intelecto”, dijo, para señalar a continuación: “Es terrible enfrentarse a una tela en blanco”. Alemany la aborda “como el músico de jazz que improvisa”. Y añadió: “Voy descubriendo lo que hago. Pinto con mi mano derecha, que hace lo que le da la gana. Y me gusta más lo que hace la mano, que lo que piensa el cerebro”. Por eso aludió a continuación al misterio de esa creación inconsciente, alejada de la mente más racional: “El arte no se entiende, al igual que no se entiende una sinfonía. El arte se goza. No sé qué es”, reconoció rodeado de las 23 pinturas de gran formato y 160 dibujos de pequeño formato que integran El suicidio de la pintura.

Del suicidio se hizo cargo Fernando Castro, refiriéndose a Joan Miró y su proclamación en 1931 a favor del asesinato de la pintura, con matices por parte del comisario: “Se suicida la concepción tradicional de la pintura, porque ésta nunca muere ya que siempre tiene detrás una pulsión de deseo”. Pulsión y deseo enfrentados en la obra de Uiso Alemany, puesto que la visceralidad se impone a la ley del deseo que debería mitigar y canalizar tan exacerbado torrente de formas y colores. “Es un canto a la pintura que incluso suicidándose sigue viva”, apostilló Castro.

Alcón citó a Picasso para referirse a Alemany, que ha producido toda la obra de la exposición durante este año en su estudio de Sao Paulo en Brasil: “Cualquiera que sea la fuente de emoción que me impulsa a crear, quiero darle una forma que tenga alguna conexión con el mundo visible, incluso si es solo para hacer la guerra en ese mundo”. De nuevo el artista valenciano caracterizado como pintor belicoso, visceral, entregado a su obra con indomable pasión. “El artista es un perro salvaje, un lobo rabioso. Un indeseable, loco que muere rabiando”, proclama del artista el comisario en su escrito sobre la muestra.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

“Si la obra no sorprende al artista tampoco sorprenderá al espectador”, afirmó Alemany. Sorpresa que se radicaliza en la instalación alegórica sobre el mundo del arte que figura en la entrada misma de la exposición. “Es una pieza sobre superficie especular, con una serie de borregos que acompañan a tipos con sombrero”, que el comisario vinculó al esperpento de Valle Inclán, y en la que “te ves tú reflejado en el aborregamiento” que alude al “mundillo del arte”. El misterio de la obra de arte en este caso diluido por tan explícita referencia, contraria a la definición que luego ofreció el propio Castro: “El arte no es la ilustración de unos conceptos asimilados”. Y volvió a la pieza especular: “Crees que eres muy racional, pero en el fondo eres un borrego más”.

El suicidio de la pintura está atravesado de formas vinculadas con ese reino animal del que procedemos (“también el animal que somos”, puntualizó Castro), con presencia del cuerpo y del erotismo, de rostros, de muros y cerramientos carcelarios, en torno a una pintura “como juego lúdico, que va más allá del cubismo y de la pintura convencional”, y que incluso “te lleva a desbordar los conceptos asimilados”. Fernando Castro también alude al carácter “indisciplinado” del artista, que “desmantela la pintura, sin dejar nunca de lado su gran preocupación por las formas”.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Albañil de día, diva de noche

La Margot. Serio de día, coqueta de noche
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 27 de enero, 2016, a las 19.30h

Día y noche, sexo y muerte, hombre y mujer, represión y escándalo. El concierto de la vida es un recital de dualidades que a veces se encarna de forma fortuita en personas que, simplemente, estaban allí en el momento oportuno, proclives a hacerse notar. Como Antonio Campos, el hombre de las dos caras, con una doble faceta vital; señor de pueblo y sofisticada diva. Durante años se transformó en una Sara Montiel tan espléndida y rumbosa como la auténtica despertando pasiones.

Fotograma de La Margot. Serio de día, coqueta de noche. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Nacido en Bétera, en 1948, Campos es paradigma de esas dualidades de la existencia. En su adolescencia y primera juventud trabajó como repartidor de barras de hielo y albañil, pero soñaba con deslumbrar al público proyectando el encanto de  su voz y su imagen. En 1977, en la vorágine política y social que trajo la Transición, hizo realidad su sueño, subió a un escenario y enamoró a los espectadores imitando a Sara Montiel con perfección gestual y una socarronería muy mediterránea. Antonio Campos Ramos, con el nombre artístico de Margot, se convirtió rápidamente en una gran estrella de la noche valenciana.

Fotograma de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía de los autores.

Cuatro décadas más tarde este entrañable personaje revive ante las cámaras en un documental de setenta minutos que cuenta su vida y milagros, La Margot. Serio de día, coqueta de noche, dirigido por un veterano de la escena, Enrique Belloch. El filme se estrena en Espai Rambleta el día 27 de enero, con la idea de animar a exhibidores y distribuidores a difundir este peculiar biopic.

En Rambleta fue precisamente donde hace un año se gestó el proyecto, a raíz de una actuación de Margot, con sus espléndidos 67 años, en un número de cabaret dirigido por Tonino Guitián.

Enrique Belloch, director de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Enrique Belloch, director de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

“La película se ha hecho a golpe de pasión, porque las subvenciones nunca han sido mi fuerte”, dice Belloch. “Un proyecto en el que intervienen mis amigos de toda la vida, el periodista Rafa Marí y el escultor Miquel Navarro. El primero ha participado en la escritura del guión y producido el documental junto a Malvados. Miquel es el director artístico, autor del cartel, y es entrevistado a fondo con otros protagonistas de la Transición valenciana como el diseñador Francis Montesinos y la senadora del PSOE Carmen Alborch”.

El rodaje de exteriores tuvo lugar en la ciudad de Valencia, la Malvarrosa, Pinedo, La Albufera, Picassent y Bétera, población natal de Antonio Campos. Los interiores, en su casa, el  estudio del escultor Miquel Navarro, la ermita del Calvario en Bétera, Espai Rambleta y casa Román.

Además del protagonista, intervienen: Tonino Guitián, Maribel Casany, Carmen Alborch, Francis Montesinos, Miquel Navarro y Rafael Marí Sancho.

“Tras su estreno esperamos que el documental circule en la programación comercial por todos los cines del mundo”, bromea Belloch. “También trataremos de comercializarla vendiéndola a algunas televisiones y explotándola en DVD”.

Fotograma de 'Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”
El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria
Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

Visitantes
El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda
El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Eva Caro

Bartomeu Marí: «¿Qué es hoy un museo público?»

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

macba_ext_770x473

Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

MACBA_3274_r_770x653

En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

El IVAM, reina por un día

Colección del IVAM. XXV aniversario
Institut Valencià d’Art Modern
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de mayo

Imagen de la Reina Doña Sofía, en un momento de su visita al IVAM.

Imagen de la Reina Doña Sofía, en un momento de su visita al IVAM.

La Reina Doña Sofía vino de rojo a Valencia para la celebración del 25 aniversario del IVAM. Entró entre aplausos al museo y, en una visita guiada que duró algo más de una hora, fue despachando curiosa las 430 obras seleccionadas por el comisario Francisco Jarauta para conmemorar la efemérides. Detrás, un sequito de periodistas, reporteros gráficos, artistas y responsables institucionales seguían atentos el avance regio. 25 años de historia museística concentrados en apenas 70 minutos. La Reina Sofía, de rojo, marcó la pausa de un recorrido expositivo integrado por lustrosas obras de la colección del IVAM. Colección a la que Jarauta dijo haber intentado darle “el valor que se merece”.

La Reina Doña Sofía, durante la inauguración de la exposición conmemorativa de los 25 años del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo

La Reina Doña Sofía, durante la inauguración de la exposición conmemorativa de los 25 años del IVAM. Foto: MAKMA.

El Institut Valencià d’Art Modern brilló con luz propia en su 25 cumpleaños y, a rebufo del intenso rastro dejado por la Reina Sofía, diríase que él también fue reina por un día. Atrás quedaban las críticas recibidas por el “deterioro agresivo en su mala gestión”, que colectivos como la Associació Valenciana de Crítics d’Art o Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló denunciaron en un comunicado firmado con título harto elocuente: “El ocaso del IVAM”. De las críticas, injustas o no, nada quiso saber el comisario Jarauta que, preguntado al respecto, respondió: “No tengo el briefing de esas críticas, pero en todo caso yo únicamente me he hecho responsable de esta exposición”.

Obra de Darío Villalba en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Obra de Darío Villalba en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Y de ella habló, no sin antes afirmar que muchas veces “los árboles no dejan ver el bosque”. Vamos, que tanta crítica impedía reconocer el hecho de que en el IVAM se partió de cero, en aquel 1989 de su inauguración, y ahora posee cerca de 11.000 piezas de indudable valor. Todas ellas a disposición de Jarauta, para el montaje de una muestra lacónicamente denominada Colección del IVAM. XXV aniversario. Exposición dividida, según explicó el comisario, en tres etapas: la que va de las vanguardias al final de la II Guerra Mundial; de los 50 a los 90, y la que culmina en la actualidad.

La Reina Sofía, junto a una veintena de artistas en la conmemoración del 25 aniversario del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

La Reina Sofía, junto a una veintena de artistas en la conmemoración del 25 aniversario del IVAM. Foto: MAKMA.

De la primera, Jarauta señaló que puesto que el IVAM “no cuenta con obra importante de ese periodo”, se había tirado de archivo, principalmente “documentos, revistas y dibujos”. La Reina, según subrayó el comisario, mostró especial interés por la sala dedicada precisamente a la guerra. El informalismo europeo y el expresionismo abstracto norteamericano, con obras de Pollock, Barnett Newman, Dubuffet, Saura, Chillida, Tàpies, Rauschenberg o Johns, entre otros, integran la segunda fase. De la tercera se ocupó el propio Jarauta en un “diálogo personal con obras que hablan de los problemas del arte en la actualidad”.

Detalle de la obra de Arnulf Rainer en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Detalle de la obra de Arnulf Rainer en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Entre esos problemas figuran, qué duda cabe, la manida crisis económica. A ella se refirió Francisco Jarauta: “El IVAM tiene que encontrar su lugar en un momento donde la financiación resulta escasa”. Para hallar ese lugar, más que las cuentas importan los criterios que el museo dirigido por Consuelo Císcar desarrolle. Y aquí, de nuevo, surgen las críticas: “Existe una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por la dirección del centro y que en un sinfín de ocasiones hemos denunciado públicamente”, señala el comunicado de los críticos de arte y artistas visuales. El nuevo consejo rector del IVAM, integrado en su mayor parte por cargos políticos, tampoco ayuda a esa mejora de los criterios que permitan devolver al museo valenciano su buen lugar en el panorama internacional.

La celebración del 25 cumpleaños es una buena ocasión para retomar el rumbo. La colección presentada, y una vez más bautizada por la Reina Sofía, como ya lo hiciera cuando el IVAM nació, sin duda merece ser puesta en valor. Pertenece a miles de artistas que entonces, al igual que ahora, esperan su oportunidad. Oportunidad que sólo profesionales como los Vicente Todolí o Carlos Pérez de turno pueden otorgar con el criterio debido. Más profesionales, pues, y menos carácter político del consejo rector. Entretanto, feliz cumpleaños IVAM, el día en que la Reina tiñó de rojo sus dependencias.

Obra de Richard Linder en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Obra de Richard Linder en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Salva Torres

Las constituyentes: mujeres haciendo historia

Las Constituyentes, de Oliva Acosta
Documental
De venta en librerías

“Yo no podía ser testigo de la historia, sino protagonista de ella” (Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977)

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

El  documental Las constituyentes, dirigido por Oliva Acosta, está impregnado de la premisa feminista “hacer visible lo invisible”. Un postulado proclamado por la Segunda Ola del Movimiento Feminista en los años sesenta del Siglo XX para nombrar, narrar y recordar los actos realizados por las mujeres a lo largo de la Historia y que la mirada patriarcal ha ocultado.

Asunción Cruañes. Imagen del documental 'Las constituyentes, de Oliva Acosta.

Asunción Cruañes. Imagen del documental ‘Las constituyentes, de Oliva Acosta.

El documental de Oliva Acosta es fiel al objetivo de la premisa: nombrar a las 27 mujeres (6 senadoras y 21 diputadas) que formaron parte de las Cortes Constituyentes de 1977, configuradas tras las primeras elecciones democráticas realizadas en España después de la dictadura de Franco; narrar la participación activa de estas senadoras y diputadas en las diferentes comisiones que se crearon  para la elaboración del texto de la Constitución Española de 1978, y, por último, recordar que el activismo político y social de las mujeres estuvo presente en el periodo de la Transición Española y en  las Cortes Constituyentes.

“Los hombres se retiran de la política y se les sigue recordando. (…) De vosotras no hay rastro. Volvemos al anonimato. Nos quitan, nos rotan y de las mujeres importantes como vosotras no hay rastro” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

La mirada feminista

El documental Las constituyentes no sólo es fiel a la premisa “hacer visible lo invisible”, sino también a la narrativa y estética del documental feminista surgido en la década de los sesenta del siglo pasado, en pleno resurgimiento del movimiento contemporáneo de mujeres. Fueron muchas las directoras, principalmente anglosajonas,  que encontraron en el género documental el modelo de expresión para mostrar  otras imágenes de lo femenino, para liberar las voces y promover las conversaciones de las mujeres más allá de la representación  del cine “oficial”. El documental feminista es un intento consciente de representar imágenes reales y positivas de las vidas, privadas o públicas, de las experiencias, de los sentimientos, de los pensamientos, … de las mujeres que contribuyen  a hacer  la Historia, con mayúscula, y la historia, con minúscula.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de ‘Las constituyentes’.

Una representación positiva y real de las mujeres que debe surgir de la palabra, la conversación, el diálogo, la discusión entre las propias mujeres. Porque a través de la palabra, las mujeres participantes, sean éstas las protagonistas del documental, como las espectadoras del mismo, pueden autoafirmarse, reconocerse, identificarse y tomar conciencia para su liberación y luchar por la igualdad.

Las mujeres, protagonistas

Los rasgos narrativos y el modelo de exhibición del documental Las Constituyentes hacen que éste se inserte en la tradición del género documental feminista. La mirada feminista de la directora Acosta se proyecta sobre la narración no sólo en el hacer visible y otorgar la palabra a las 27 políticas de las Cortes Constituyentes del 77, sino también en el encuentro entre varias diputadas y senadoras actuales con algunas de las constituyentes, para que puedan dialogar. Además, Acosta considera interesante que se exhiba el documental en lugares culturales o educativos donde se pueda establecer, después de la proyección, una discusión de grupo para hablar sobre la realidad de las mujeres en la política y en la sociedad actual.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

En el documental Las constituyentes, las mujeres son las protagonistas, sus palabras nos cuentan sus experiencias, sus opiniones, sus reflexiones sobre temas de su vida pública-política y sobre cuestiones de su vida privada- personal. Las  palabras  de las constituyentes exhalan emoción, fuerza, sentimiento y, también, serenidad. Una serenidad que procede de haber sido capaz de  comprometerse a participar en uno de los periodos más importantes de la Historia de España: la Transición democrática.

“Las 27 mujeres que estábamos allí, yo creo  que teníamos el valor de los pioneros que siempre son los que van por delante. Incluso a veces no saben lo que van a encontrar cuando terminen el camino. Pero saben que hay trabajo por hacer.” (Nona Inés Vilariño, diputada de Unión de Centro Democrático por La Coruña  en 1977)

Sentadas en círculo en el hall del Palacio del Senado, el documental nos muestra las reflexiones y las opiniones de las políticas de las cortes del 77 con las políticas actuales. Mujeres representantes de diferentes grupos políticos, pero que coinciden en un punto: todavía queda mucho camino para conseguir la igualdad en todos los ámbitos.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

“El contenido del principio de igualdad está sin hacer. Y ahí tenemos un gran reto, vamos a rellenarlo nosotras, con políticas nuevas e imaginativas.” (Ana María Ruiz-Tagle, diputada del Partido Socialista por Sevilla en 1977)

“Igual hay que ser mujer”, escribió Julia Kristeva, para cambiar la realidad. Lo que sí tuvieron claro las pioneras constituyentes es que, en el proceso democrático, “la aportación de las mujeres tenía que ser importante, tenía que sumar otra sensibilidad, otra manera de ver las cosas y preparar el futuro.” (Rosina Lajo, diputada del Partido Socialista de Catalunya por Girona en 1977)

La cámara de Acosta se mueve suave por el círculo formado por las diputadas y senadoras, para no distorsionar la conversación. Los planos de los rostros, de las manos de las políticas se yuxtaponen con un ritmo acompasado a sus voces. Voces que proclaman un cambio en la política. “Hay que transformar la política, los contenidos de la política, la manera de hacer política.” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Hay en esta declaración un acuerdo tácito entre todas las representantes, más allá de la ideología de sus partidos: “O la política se feminiza o nadie va a creer en la política.”  (Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria).

La cámara de Acosta se aleja, las senadoras y diputadas continúan debatiendo. Todavía hay que “hacer muchas guerras, hay que pelear, hay que discutir, hay que convencer.” (María Dolores Calvet, diputada del Partido Socialista Unificado de Catalunya por Barcelona 1977).

Las mujeres constituyentes del documental: Soledad Becerril, Carlota Bustelo, Dolores Calvet, Virtudes Castro, Asunción Cruañes, María Izquierdo, Rosina Lajo, Belén Landaburu, Amalia Miranzo, Mercedes Moll de Miguel, Dolores Pelayo, Ana María Ruiz-Tagle, Esther Tellado, Nona Inés Vilariño.

Junto a ellas, en el Senado: Ana Oramas, Inés Sabanes, Carmen Alborch, Bibiana Aído, Sara Dueñas, Carmen Calvo, Carmen Quintanilla, Montserrat Surroca.

El documental se puede adquirir en la siguiente dirección: http://www.lasconstituyentestiendaonline.com

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Begoña Siles

ABIERTO VALENCIA en imágenes (II)

El 26 de septiembre se celebró Abierto Valencia en el Centre del Carme, organizado por La Vac, Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana.

Tras la cena informal se procedió a la entrega de premios. El premio al mejor montaje expositivo fue a parar a Espai Tactel, por la exposición de Joan Morey. La empresa Gandía Blasco adquirió obra de Manuel Blázquez, de la galería Paz y Comedias, y de Mathieu Mercier, de la Galería Luis Adelantado.

En MAKMA puedes encontrar una información más amplia de la programación desarrollada en Abierto Valencia y de algunas de las exposiciones que continúan abiertas al público, en su horario habitual, en las galerías de arte asociadas a La VAC:

-Galería Paz y Comedias: Manuel Blázquez. Milímetro
-Galería Luis Adelantado: Mathieu Mercier. Desilusiones ópticas
-Espai Visor. Humberto Rivas. Works: 1978-2007
-Galería Punto. Ana Elena Pena / Sandra Paula Fernández / Rocío Verdejo. La inocencia
-Set Espai d’Art: Lucas Ulmi. Laberintos visuales
-Espai Tactel. Joan Morey. Espolones
-Galería Rosalía Sender. Valerio Adami
-Galería Cànem. Bernhard Lehmann. Pan y agua
-Galería Collblanc. Claudia Martínez. Iloveyou
-Galería Aural. Ferran Gisbert. Pintura como instalación
-Galería Mr. Pink. Tactelgraphics. Lost boys
-Galería Cuatro. Jorge Carla. Obra original
-Abierto Valencia calienta motores
-Abierto Valencia: la fiesta del arte
-Abierto Valencia: aforo completo
-Noche pletórica de Abierto Valencia

Os presentamos una galería de imágenes, a cargo de la fotógrafa Asun Bonilla, con algunos de los momentos que tuvieron lugar esa noche.

IMG_6287

IMG_6283

IMG_6269

IMG_6290

IMG_6291

IMG_6293

IMG_6298

IMG_6299

IMG_6302

IMG_6319

IMG_6350

IMG_6254

IMG_6267

IMG_6260

IMG_6329

IMG_6351

IMG_6338

IMG_6325

IMG_6265

IMG_6308

IMG_6247

IMG_6258

IMG_6250

IMG_6246

IMG_6262

Si quieres ver más imágenes de Abierto Valencia 2013, pincha aquí.

Noche pletórica de Abierto Valencia

Abierto Valencia. Cena celebración del día de apertura de las galerías de LaVAC
Centro del Carmen del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
C / Museo, 2. Valencia
Celebrada el jueves 26, a las 22.00 horas

El “trabajo en equipo”, que tanto ha destacado Olga Adelantado, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), ha dado sus primeros frutos. Tras el prólogo del pasado año, las 20 galerías de LaVAC han dado un gran paso adelante con la primera edición de Abierto Valencia, que se cerró con una cena celebración en el Centro del Carmen abarrotada de público, en su mayoría galeristas, artistas, comisarios, coleccionistas de arte y responsables de instituciones públicas y privadas.

Los restaurantes Kiaora, Mulandhara y Samsha pusieron las 6.000 tapas de la cena, para sellar el maridaje entre arte y gastronomía tan de moda últimamente. Después de las copas y el finísimo llantar, subieron al escenario, donde se proyectaban imágenes de las obras de los artistas de las diferentes galerías de LaVAC, Olga Adelantado, Reyes Martínez, secretaria de la asociación, Mira Bernabeu y Rosa Santos, como vocales, e Ismael Chappaz, tesosero, junto a la consellera de Cultura, María José Català, el secretario autonómico de Cultura, Rafael Ripoll, el director del Centro del Carmen, Felipe Garín, y José Gandía Blasco, encargado de otorgar el premio adquisición de obra.

Momento de la celebración en el Centro del Carmen de Abierto Valencia. Imagen cortesía de LaVAC.

Momento de la celebración en el Centro del Carmen de Abierto Valencia. Imagen cortesía de LaVAC.

El premio al mejor proyecto expositivo fue a parar a Espai Tactel, por el montaje de la obra de Joan Morey. Y Gandía Blasco adquirió obra de Manuel Blázquez, de la galería PazYComedias, y de Mathieu Mercier, de Luis Adelantado. Premios que pusieron el broche a la primera edición de Abierto Valencia. En el Centro del Carmen, arropando con su presencia esta declaración de intenciones de LaVAC en defensa de los intereses del arte y de la cultura, estuvieron, entre otros, representantes institucionales públicos y de entidades privadas, como los mencionados María José Catalá, Rafael Ripoll, Felipe Garín y José Gandía Blasco, además de Carmen Alborch, Consuelo Císcar o Juan Soto.

Ambiente de la celebración en el Centro del Carmen de Abierto Valencia. Imagen cortesía de LaVAC

Ambiente de la celebración en el Centro del Carmen de Abierto Valencia. Imagen cortesía de LaVAC

Y al calor de la noche y de los parabienes por el éxito de esta primera edición de Abierto Valencia, se hizo inevitable pensar a futuro. LaVAC quiere seguir creciendo; ampliar las expectativas generadas. Y puesto que en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, la fiesta de apertura de galerías se extiende por espacio de tres o cuatro días, ¿por qué no hacer lo propio en Valencia? Rafael Ripoll tomó buena nota de ello: “No es mala idea ampliarlo a un par de días; se puede pensar”, dijo en petit comité. Como también adelantó la intención de la Conselleria de Cultura de adquirir obra en la próxima edición de Abierto Valencia.

Tiempo habrá de reflexionar en torno a la recién estrenada iniciativa. De momento, valga apuntar esa animada confluencia de intereses en torno al arte y la cultura. Ya sólo falta que tanto ánimo se traduzca igualmente en una apuesta económica decidida por parte de las instituciones públicas y privadas, tras dejar constancia fehaciente de su voluntad. La jornada de puertas abiertas de las galerías y el colofón festivo invitan al optimismo. Que tan buenos presagios no se los lleve el viento de la simple declaración de intenciones.

Reyes Martínez, secretaria de LaVAC, leyendo el comunicado de los premios. Detrás, de izquierda a derecha, Mira Bernabeu, Rosa Santos, Felipe Garín, Ismael Chappaz, María José Català, Olga Adelantado, José Gandía Blasco y Rafel Ripoll. Imagen cortesía de LaVAC.

Reyes Martínez, secretaria de LaVAC, leyendo el comunicado de los premios. Detrás, de izquierda a derecha, Mira Bernabeu, Rosa Santos, Felipe Garín, Ismael Chappaz, María José Català, Olga Adelantado, José Gandía Blasco y Rafel Ripoll. Imagen cortesía de LaVAC.

Salva Torres

Tras la fiesta MAKMA… gracias!

Fiesta de presentación de MAKMA en el Centro del Carmen de Valencia
Sábado 22 de junio de 2013

Todos los amigos que vinieron a apoyarnos

Todos los amigos que vinieron a apoyarnos

El pasado sábado 22 de junio se presentó en el Centro del Carmen de Valencia la revista MAKMA. El acto contó con la colaboración especial de Lucía Peiró, que realizó una performance, el grupo de pop rock valenciano Lülla y los Djs Midnight, en medio de una gran asistencia de público relacionado con las artes visuales, la cultura y responsables políticos. A todos ellos queremos agradecerles que hayan arropado la presentación de MAKMA y recordarles que tienen las puertas abiertas para colaborar con este proyecto que nace, precisamente, para divulgar todo lo bueno que se viene haciendo en la Comunidad Valenciana.

Estupenda sesión a cargo de Midnight.

Estupenda sesión a cargo de Midnight.

#primaveramakma en plena ebullición

#primaveramakma en plena ebullición

La lista de agradecimientos es amplia, ya que por el Centro del Carmen llegaron a pasar esa noche 627 personas. Pedimos disculpas de antemano por los olvidos o errores que pudieran detectar cuantos estuvieron en la fiesta. Se admiten añadidos, que serán sin duda atendidos y, por supuesto, bien recibidos. Gracias, de todo corazón, a todos cuantos nos hicieron compañía esa noche. Y a los que no pudieron acudir, citarles para próximos encuentros. El proyecto MAKMA no ha hecho más que echar a rodar.

Performance de Lucía Peiró

Performance de Lucía Peiró

Concierto de Lülla

Concierto de Lülla

Un público entregado

Un público entregado

Carmen Alborch, Salvador Broseta, Pablo Noguera, Pepe Reig, Mayte Ibáñez, Áurea Ortiz (IVAC-La Filmoteca), Jorge Seguí, Felipe Garín (Consorcio de Museos), Rafa Maluenda (Festival Cinema Jove), Joan Gregori y Manuel Ventimilla (MuVIM), Ana Bonmatí (Col.legi Major Rector Peset), Laura Campos (Fundación Bancaja), Alejandro Macharowski (ESAT), Olga Adelantado (Luis Adelantado), Reyes Martínez y Joan Montagud (Set Espai d’Art), Elena Grunder (Kessler Battaglia), Amparo Agrait (Punto), Arístides Rosell (Imprevisual), Horacio Silva, Amparella Benlliure, Xavi Dèu, Ana Andriani (Palau de la Música), Juan Pedro Font de Mora (Librería Railowski) Ana Serratosa, el equipo de L’Horta Noticias, Mauricio Méndez, Antonio Gadea, Susana Vilaplana, Vicen Belenguer, Irineo Sanz, Beatriz Ausina, Álvaro de los Ángeles, Elena de las Heras, Carmen Senabre, Amparo Zacarés, José Luis Giner, Josep Merita, Irene Ballester, Ángela García, Pepe Miralles, Domingo Mestre, Teresa Marín, Jesús Villanueva, Mª José Miquel, Pilar Serrano, Roberto Miaz, Renato Miaz, Nuria Boscá, Olga Boscá, Paca Conesa, Amparo Chacón, Ana Vernia, Anja Krakowski… hasta llegar a 627 nombres del mundo del arte, la cultura, la política y la sociedad valenciana.

Aquí con más amigos.

Aquí con más amigos.

Y otros que ya citamos o que se nos olvidaron esa noche: Raúl Zamorano, Néstor Llopis, Raúl Jurado (video), Nacho López (fotos), Daniel García-Sala (fotos Cinema Jove), Juan Peiró (fotos), Lucía Peiró, Aitor Rabell y Fernando Gimeno (Midnight), Javi Lacasta, Juan Terol, Diego López, Carolina Otero y Juanjo Frontera (Lülla), Carmen Valero y todo el equipo técnico del Centro del Carmen, Anabel Cervera y su equipo de JMTrans / JoseArte, Ximo Mira, Rafael Poveda (Bodegas Salvador Poveda).

Gracias a todos!

«Las injerencias son una constante en el IVAM»

Entrevista a Carlos Pérez

Carlos Pérez, ex conservador del IVAM, Reina Sofía y MuVIM, hace una radiografía para MAKMA de los dos museos valencianos en los que él trabajó. Repasa, y da un fino repaso, al IVAM, desde sus rutilantes comienzos a la “vía muerta” actual. Al igual que hace con el MuVIM, desde su antaño proyecto “consolidado” a la presente “indefinición”. La impronta dejada en el Instituto Valenciano de Arte Moderno por Vicent Todolí fue, poco a poco, masacrada por la “discutible filosofía expositiva” de Cosme Barañano, y el “estrafalario” programa de exposiciones de Consuelo Císcar. La reciente “injerencia política” en el Consejo Rector del IVAM no sería más que la culminación del “trayecto irreversible hacia una vía muerta”. Esta radiografía vendría a ratificar la idea de Carlos Pérez de que Valencia es “la capital de la Tierra de la Modernidad Imposible”. Lo que estaba previsto como una entrevista, terminó siendo un largo monólogo revelador. Juzguen ustedes mismos.

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Cuando comencé  a interesarme por el arte, ya hace muchos años, en Valencia las posibilidades de trabajar en ese campo eran casi inexistentes. De hecho, muchos artistas y algunas personas que querían ejercer de críticos o de investigadores, se agrupaban y buscaban la relación con otros compañeros que, como los componentes de los Equipos Crónica y Realidad, intentaban dar a conocer sus propuestas fuera de este lugar.

El esfuerzo resultaba prácticamente imposible porque, además de que los funcionarios culturales del franquismo mantenían su presencia, Valencia no era una ciudad con tradición en el arte moderno. Aquí el cubismo, el dadaísmo, el futurismo, el surrealismo, al igual que otras corrientes que configuraron el arte moderno, no hicieron acto de presencia. Por eso, en más de una ocasión, me he referido a Valencia como la capital de la Tierra de la Modernidad Imposible. Aunque hay un crítico-historiador del arte empeñado en hablar de algo que nunca existió: “la vanguardia valenciana de los años treinta”.

La aparición del IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno, fue todo un acontecimiento y, después de tanto tiempo de penurias, parecía que, finalmente, la ciudad iba a tener un espacio especializado que iba a dar a conocer en directo lo que había sido el arte del siglo XX y, al mismo tiempo, las propuestas más significativas del panorama del arte internacional actual.

Durante casi doce años, el programa expositivo cumplió los objetivos que se había marcado la institución. Y cuando comenzaron a presentarse las primeras muestras, con Carmen Alborch en la dirección y Vicent Todolí de Jefe del Área Artística, hubo una gran aceptación por parte de los profesionales y del público. Por otro lado, Vicent Todolí organizó los fondos de la colección del museo, iniciados por Tomás Llorens, y con una inteligente política de compras fue equilibrando las obras correspondientes a la época de las vanguardias con otras de arte contemporáneo. Cuando Carmen Alborch tuvo que dejar la dirección para hacerse cargo del Ministerio de Cultura, le sucedió José Francisco Yvars que representó la continuidad. No se debe olvidar que Vicent Todolí seguía al frente del Área Artística y siguió contactando al IVAM con los museos europeos y americanos más prestigiosos. Nunca entendí que a José Francisco Yvars, un hombre culto, con los conocimientos necesarios, que encajaba perfectamente en la derecha europea, lo cesaran más tarde para que lo sustituyera Consuelo Ciscar.

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Evidentemente, el proyecto, tal vez por los logros conseguidos en un corto espacio de tiempo, suscitó un interés cada vez más creciente de personas más vinculadas a la política que al mundo del arte. Es decir, de gente que ignoraba que un museo es un centro de estudio e investigación, dirigido y actualizado, día a día, por profesionales, y también un auxiliar indispensable para las instituciones universitarias. Por lo visto, tales personas pensaban (y lo siguen pensando) que la dirección de un museo posibilita una rápida promoción personal, así como que lo más importante de una institución museística son las relaciones sociales y que las salas expositivas, sobre todo en las inauguraciones, se conviertan en un lugar de encuentro entre afines.

La oportunidad para los partidarios de esa manera de pensar se dio en las elecciones de 1996, cuando Consuelo Ciscar, dentro del programa cultural del PP, anunció sus aspiraciones a ocupar la dirección del IVAM. Al margen de que esa manera de acceder a la gerencia de un museo era inusual e inaceptable (no se había anunciado concurso alguno para ocupar la plaza), tal vez el estupor y la inquietud que generó la noticia hizo que el PP, partido ganador de los comicios, y el PSOE acordaran consensuar un director procedente del mundo del arte. De esa manera, llegó Juan Manuel Bonet al IVAM.

Muchos deseábamos que Juan Manuel Bonet y Vicent Todolí hubieran llegado a un acuerdo. Pero, por distintas razones, eso no pudo ser. Sin embargo, Juan Manuel Bonet, buen conocedor del IVAM, llevó una línea en las compras similar a la de Vicent Todolí (en material impreso original de las vanguardias, estos dos profesionales consiguieron articular la mejor colección que se conserva en España) y abrió el museo a exposiciones que, como la dedicada a Erik Satie o al ultraísmo, presentaban, junto a pinturas y esculturas, obras de músicos, arquitectos y escritores. De hecho, reforzó la línea de muestras dedicadas a la difusión de la obra de las vanguardias. Juan Manuel Bonet programó magníficas exposiciones que siguieron gozando del favor del público y de los profesionales del arte. Comenzó a tener problemas cuando no satisfizo las sugerencias de los políticos y, asimismo, de algunos artistas locales. Como manifestó repetidas veces, él dirigía un museo y no soportaba intromisiones de ninguna clase.

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Carlos Pérez. Fotografía: Miguel Lorenzo

Finalmente, con el pretexto de los problemas ocasionados con la instalación de una escultura realizada por un artista valenciano (con la distancia del tiempo toda aquella historia ha cobrado un aire de opereta bufa), se articuló su cese (aunque, a las pocas semanas, fue nombrado director del MNCARS, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). Y ese fue el momento en el que Cosme Barañano, conocido en Valencia por sus exposiciones para la Fundación Bancaja y por su vinculación a determinado grupo editorial, entró en la dirección del IVAM. No creo que Cosme Barañano será recordado por las exposiciones que programó, sino por su intención de modificar arquitectónicamente el museo y, también, la dinámica del mismo. Profesionales que aún trabajan en la institución subrayan que, no sólo llevó a cabo una muy discutible filosofía expositiva, sino una muy errónea política de personal. Se puede decir que rompió lo que Carmen Alborch había denominado “el equipo del IVAM”.

Afortunadamente, invitado por Juan Manuel Bonet, comencé a trabajar en el Museo Reina Sofía y me distancié de esta ciudad. Cuando, tras casi cinco años de ausencia, regresé a Valencia percibí con rapidez que el lugar ya comenzaba a perfilarse, una vez más, como la capital de la Tierra de la Modernidad Imposible. Consuelo Ciscar, por razones que se me escapan, había sustituido a Cosme Barañano en la dirección del IVAM y había comenzado con un estrafalario programa de exposiciones que presentaba muy bajo nivel científico y artístico. Como ya dije en una entrevista, el IVAM, con esta directora, había iniciado el trayecto irreversible hacia una vía muerta.

Me parece correcto que los cambios realizados hace escasos días en el Consejo Rector se consideren una injerencia política inaceptable, pero la institución, a lo largo de su relativamente corta historia, ha tenido injerencias mucho más inaceptables. Las injerencias parecen una constante. Y también es una constante el mutismo de la institución sobre las informaciones, muy documentadas, sobre los gastos del museo, en especial las compras de obra, que han ido apareciendo en los medios durante los últimos catorce años. Nadie dice nada y los políticos (perdón por el juego de palabras) parece que se dedican más a elaborar injerencias que respuestas necesarias.

Por su parte, el MuVIM, Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad,  se concibió como un centro dedicado a la Ilustración, a la influencia de dicho movimiento en la España del siglo XVIII y a la figura del historiador, lingüista y polígrafo valenciano Gregorio Mayans y Siscar. El proyecto no estaba muy bien definido y presentaba limitaciones de todo tipo. Al poco de su inauguración, el museo pasó a ser una especie de espacio polivalente. Y en el año 2004 la inactividad era manifiesta.

De acuerdo con Román de la Calle, que había sido nombrado director de la institución, planteé tres líneas expositivas que otros museos no consideraban: el arte gráfico (el cartel, la tipografía y el diseño actual), la fotografía y el libro ilustrado. Además, se estableció una vertiente de muestras, cursos y conferencias, directamente relacionada con el Siglo de las Luces. Una vez más, las injerencias de carácter político hicieron naufragar un proyecto que se había consolidado y había alcanzado un notable prestigio nacional e internacional. En la actualidad, el MuVIM parece haber regresado a la indefinición con un programa de dudosos ensayos y tentativas. Como anécdota puedo referir que el “comisario” de una exposición, celebrada recientemente en ese museo, me envió un correo en el que publicitando su propia muestra decía textualmente: “¡cuántas cosas chulas están pasando en el MuVIM!”. Sin comentarios. En cualquier institución museística seria, la utilización de ese lenguaje para referirse a una manifestación artística, hubiera sido motivo suficiente para que se hubiera rechazado al personaje, también a la muestra (independientemente del contenido de la misma) que había presentado y a esa particular concepción de un espacio expositivo que, con esos ingredientes, se aproxima más a un circo barato que a un lugar de difusión y reflexión sobre el arte.

Resulta  muy evidente que Valencia ha recuperado la capitalidad de la Tierra de la Modernidad Imposible. Esperemos que no ostente ese título durante muchos años.

Carlos Pérez. Foto: Miguel Lorenzo

Carlos Pérez. Foto: Miguel Lorenzo

Salva Torres