Martin Parr
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Programación 2021
Museo 2, València

“Soy un cotilla”. Se lo dice Martin Parr a Gonzalo Suárez en una entrevista en El Mundo. Y añade: “La fotografía me permite convertir este defecto en una virtud”. No solo eso, sino que, para rematar su explicación, dice que es “la excusa perfecta para acercarme a la gente y husmear en sus vidas”. Si ese talante produjera una obra próxima al reality show, donde la intimidad se convierte en pasto de la telebasura, la obra de Martin Parr no habría llegado lo lejos que ha llegado. Sin embargo, su cotilleo va en la dirección por la que transita precisamente el arte.

De hecho, el arte, el buen arte, lo que hace es precisamente eso: husmear en las vidas ajenas, incluso en la vida en general, para mostrarnos las grietas del comportamiento humano, motivo de reflexión acerca de las contradicciones que nos habitan. De ahí que al arte se le haga necesario traspasar la barrera de lo políticamente correcto, para llegar al tuétano de una existencia que tan pronto muestra su faz risueña como su envés más doloroso.

Centre del Carme, Martin Parr
Martin Parr. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En el caso de Martin Parr, de cuya obra se hace eco el Centre del Carme en su programación de 2021, digamos que usa la fotografía para mostrar los hábitos y costumbres de la clase media británica, aunque sea sin duda extrapolable a la nuestra, con el fin de subrayar irónicamente las estampas grotescas a que da lugar la búsqueda del placer más ramplón en la sociedad del bienestar. Su cámara no busca el decoro, sino ese otro lado áspero, que él satura de color, para convertir el glamour en cierto realismo sucio.

Martin Parr, cuya exposición en el Centre del Carme está prevista para marzo, viene a servir de hilo conductor de la programación que José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus, y Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, presentaron en el centro cultural de la Generalitat Valenciana. Si Martin Parr cotillea con su cámara en las vidas ajenas, hurgando en lo subcutáneo para que afloren a la superficie las conductas más epidérmicas, el Centre del Carme también se dispone a acoger las propuestas más arriesgadas desde la innovación.

Mujeres artistas en España (1804-1939). Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Estamos en un centro de cultura contemporánea que no solo se centra en las artes visuales, sino que incorpora todos los lenguajes artísticos”, dijo Pérez Pont, precisamente con la finalidad de dar rienda suelta a la “agitación cultural” que constituye la base de su proyecto. “Estas nuevas propuestas servirán para avanzar en la idea de centro de arte expandido, de convivencia e hibridación de lenguajes, poniendo el foco en el proceso creativo y en la participación pública, más que solo en la exposición”, agregó.

Y al igual que a Martin Parr le interesa la vida cotidiana de la gente en su vertiente más procaz y hortera, convirtiendo lo vulgar en fuente de espectáculo visual, también el Centre del Carme pone el foco en esa cotidianeidad, para atraer al público hacia lo artístico mediante propuestas que, huyendo de la espectacularidad, no dejan de convocarla con esa agitación cultural que se preconiza.

Obra de Edel Rodríguez. Image cortesía del Centre del Carme.

La innovación anunciada viene formulada en los siguientes términos: ‘Music Lab’, proyecto que “aspira a desarrollar un sello discográfico público”, actuando “como incubadora y lanzadera de artistas musicales emergentes”, según se describe en el programa; ‘CCCC Radio’, “sin límites creativos” y a modo de vídeo-podcast de radio en directo; Espai eCOR, como espacio de acercamiento a la ecología y el mundo rural; Conversatorio, donde la periodista Mariola Cubells realizará diversos encuentros entre parejas del mundo audiovisual; ‘Connectem-Nos’, con el yoga y la meditación creando ambientes de conexión interpersonal, y la ‘Biblioteca Expandida Deslocalizada (BED)’, donde se mostrará lo que puede dar de sí una biblioteca del siglo XXI.

También lo que se ha denominado ‘El Dormitorio’, que tendrá lugar de junio a septiembre, viene a subrayar ese carácter agitador de una propuesta que navega de nuevo entre lo público, en tanto accesible, y lo innovador, balanceándose entre el riesgo y su deriva espectacular. Un espacio abierto e interactivo, en el que participarán artistas noveles en diferentes disciplinas: “música bedroom pop’, fourniture art, activismo de género, danza tiktoker, videoarte o performance”, según consta en el programa.

Carmen Alborch. Imagen cortesía del Centre del Carme.

El Centre del Carme irá ligando toda esa innovación, junto a la mirada irónica y cotilla de Martin Parr, con otra serie de propuestas igualmente caracterizadas por esa agitación cultural de unos tiempos asimismo exaltados. La crisis climática será objeto del trabajo de Avelino Sala, cuyas naturalezas muertas se presentarán entre febrero y abril. Ya en tiempo de Fallas, el artista valenciano Dulk, encargado de diseñar la Falla Municipal 2021 pospuesta para más allá de marzo, evocará el parque natural de la Albufera y su fauna en la pieza ‘Rondalla del Fang’.

El ilustrador cubano Edel Rodríguez, otro agitador, en este caso ofendiendo con su trabajo, entre otros, a Donald Trump, también tiene su espacio en la programación del Centre del Carme. Como lo tienen las mujeres artistas en España (1804-1939), con una muestra en torno a las poéticas de género; ‘El gran libro de la pintura’ de Manu Blázquez; Amalia Ullman; Pamen Pereira; las relaciones entre artistas y máquinas, y la exposición dedicada a Carmen Alborch, comisariada por Salvador Albiñana y Josevi Plaza.

Hay más, mucho más, en la programación de 2021, siempre que la pandemia vaya cediendo, para dejar que todas las propuestas presentadas sigan su curso natural. “Las condiciones sanitarias van a marcar nuestra hoja de ruta”, resaltó Pérez Pont, que cumple al frente del Centre del Carme su quinto y último año contractual. “Yo todavía no lo he valorado”, admitió con respecto a su continuidad. “Aún estamos en este partido”, respondió Amoraga, agradeciendo, en todo caso, su “forma de trabajar”. “Hemos conectado con la ciudadanía poniendo la cultura en el centro de atención” y demostrando que la cultura “sí interesa”, concluyó.

‘Niza’ (2015), de Martin Parr / Magnum Photos. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

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