“Valencia debe ser capital del mercado del mediometraje”

Entrevista a Carlos Madrid, director de La Cabina
Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

Lleva ocho años al frente del único festival de mediometrajes que hay en España y, por su carácter internacional, único en el mundo. Y durante todo este tiempo La Cabina no ha parado de crecer: en número de películas recibidas y seleccionadas para su sección oficial, en número de espectadores y hasta en presupuesto. A pesar de todo, Carlos Madrid, director del certamen, se muestra cauto porque en esto de la gestión cultural “nunca se sabe”. Pero sí, admite que las sensaciones de futuro “son buenas”. Tanto es así, que ya piensa en convertir a Valencia y La Cabina en “capital del mercado del mediometraje”.

“Queremos que vengan compradores y que La Cabina sea referente como mercado de cara a los canales de televisión”. Y para ello ya ha dado un primer paso trayendo este año a Hélène Vayssières, responsable de contenidos de Arte France. Considera injustificable que los canales españoles no hayan puesto todavía su mirada en el festival como fuente de contenidos para sus respectivas programaciones. “En Francia y Alemania sí hay canales de televisión que compran mediometrajes”. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un formato (películas de entre 30 y 60 minutos) “muy parecido al de las series de televisión que tanto éxito están alcanzando”.

Carlos Madrid, director de La Cabina. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carlos Madrid, director de La Cabina. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carlos Madrid piensa, como proyecto a más largo plazo, que el mediometraje pueda entrar incluso a “formar parte de las salas comerciales”. Aunque eso sean palabras mayores. “Queremos que La Cabina sea un semillero no sólo de producción, sino de distribución, aunque todavía no lo sea”. “Es una carrera de fondo”, apostilla. Como lo es para cuantos han decidido apostar por un formato para cuya realización se necesita “un acto de valentía”.

Aún así, ahí están los directores, muchos de ellos famosos como Woody Allen, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Andrei Tarkovski o Jean Vigo, que han realizado en alguna ocasión mediometrajes. La Cabina Inèdits se hace cargo de ello, contando este año con películas de Federico Fellini, Claire Denis o la recientemente fallecida Chantal Akerman. “Fue una casualidad fatal que tuviéramos previsto programar una de sus películas y muriera justo unas horas antes. Sirva la proyección de homenaje, no sólo por ella, sino porque se dedicó al mediometraje”, subraya Madrid.

Novedad en la edición de este año, que se celebrará del 5 al 15 de noviembre, es la sección ‘A Mal Gam A’, tomando ese título de una película homónima de Iván Zulueta y que da idea del tipo de obras que se pretenden incluir: “Videoclips, rarezas, cine experimental, documentales pero no del tipo entrevista y voz en off”. Wikipedia se refiere a esos otros más convencionales que La Cabina en esa página por actualizar dice no incluir. “Recuérdame que la actualice porque es verdad que está desfasada”, se disculpa el director. Díptico Rock es otra de las novedades. “Arrancamos con Néstor Mir (La conquista del oeste) y el documental de Carlos Aimeur de seguimiento del grupo La Muñeca de Sal, que pondrá el colofón presentando oficialmente su disco”.

El crecimiento de La Cabina está, sin embargo, lejos de equiparar esfuerzo y presupuesto destinado a cubrir costes, aunque Carlos Madrid reconozca que esa diferencia se ha aminorado. “Este año tenemos 17.000€ gracias a la subida de CulturArts y de La Nau de la Universitat de València”, que siguen apostando por el festival. Nada que ver con la nula respuesta que en su momento obtuvieron por parte de la concejala de Cultura, Mayrén Beneyto, y del secretario autonómico de Cultura, Rafael Ripoll. Del nuevo equipo de gobierno dice tener buenas sensaciones. “Hemos hablado con Carmen Amoraga [directora general de Cultura y Patrimonio] y con Glòria Tello [concejala de Cultura] y ambas han mostrado interés por La Cabina”. Un festival que en su octava edición contará, entre sus apuestas más destacadas, con la película de James Franco y Travis Mathews Interior. Leather Bar, de Mike Leigh Carrera de obstáculos y Kung Fury (David Sandberg), “un auténtico fenómeno viral”, resalta Madrid.

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Carlos Madrid, director del festival La Cabina. Fotografía: José Cuéllar.

Carlos Madrid, director del festival La Cabina. Fotografía: José Cuéllar.

Salva Torres

La Cabina arranca a lo ¿Superman?

La Cabina. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Inauguración: jueves 5 de noviembre, a las 20.00h, en Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, con la proyección de Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon
Plaza del Ayuntamiento, 14. Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La Cabina abrirá este jueves su octava edición con un Superman muy especial en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Se trata del creado por Jimmy Bemon, cuyo cómic lleva él mismo a la pantalla bajo el título de Superman no es judío (…y yo, un poco), una manera como otra cualquiera de convencer a un niño de la importancia de pertenecer a la religión judía. Porque aunque Superman no lo sea, al joven se le dice que sus creadores sí lo eran. He ahí la trama del mediometraje inaugural. Lo mismo le sucede al Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, que de momento no tiene los poderes de Superman, pero lleva camino de tenerlos.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Al menos si nos atenemos a lo vaticinado por quienes asumen de momento el mayor peso económico del presupuesto de La Cabina. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, y José Luis Moreno, director general de CulturArts, responsables de las entidades que llevan apostando fuerte por este festival “único en el mundo”, adelantaron que de cara al próximo año “habrá una implicación más contundente” por parte de las tres instituciones públicas valencianas: Ayuntamiento, Diputación y Generalitat. Lo cual supondrá la “consolidación del festival”.

Carlos Madrid, director de La Cabina, recogió el guante y dijo que, en caso de confirmarse las expectativas, el anunciado incremento presupuestario iría destinado a “dignificar el esfuerzo del equipo”, a “mejorar la comunicación hacia el público y hacia los medios”, tanto locales como nacionales e internacionales, y a “traer a directores de otras latitudes”. Todo ello en el marco de una octava edición que del 5 al 15 de noviembre mostrará una selección de 25 mediometrajes de los 334 recibidos a concurso. Cifra ésta que supera en más de 100 los presentados en 2014, al igual que el número de espectadores creció con respecto a la de 2013, rozando ya los 5.000 espectadores.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Y puestos a seguir creciendo, La Cabina estrena sección: Amalgama, aludiendo al mediometraje de Iván Zulueta A Mal Gam A, que junto a Iván Z, de Andrés Duque, se proyectarán fuera de competición. Competición en la que sí estarán los mediometrajes: Voilà l’enchainement, de Claire Denis; El gran vuelo,  de Carolina Astudillo; La parte de la sombra, de Olivier Smolders; El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido; Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur, y 10, de Marta Jurkiewicz.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

En la sección oficial, además de la mencionada Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon, sobresale Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. Como explicó Carlos Madrid, se trata de los 40 minutos no incluidos en el metraje final de A la caza (Cruising, 1980), de William Friedkin, con Al Pacino como protagonista. Película de temática homosexual que en su momento levantó cierta polvareda y que Franco y Mathews recrean, para plantear una reflexión en torno a la libertad creativa y sexual. También destacan los mediometrajes Carrera de obstáculos (A running jump), de Mike Leigh, o La isla a mediodía, de Philippe Prouff, a partir del relato homónimo de Julio Cortázar que arranca así: “La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda…”, aludiendo a un viaje en avión que desencadenará cierto misterio.

La Cabina Inèdits, con mediometrajes de Federico Fellini o la recientemente fallecida Chantal Akerman; Díptico Rock, con películas de Néstor Mir y Carlos Aimeur; Panorama Francés, en el Instituto Francés de Valencia, o CinemaScupe, son el resto de secciones que conforman la octava edición de un festival que, como subrayaron sus responsables, “no para de crecer”.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Philippe Prouff. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Jimmy Bemon. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Salva Torres

‘La buena letra’ de Chirbes, ¿al cine?

Rafael Chirbes. Literatura y cine
Debats del Mediterrani
Mostra Viva del Mediterrani
Aula Magna de La Nau
Miércoles 14 de octubre, 2015

“Me estoy planteando comprar los derechos de La buena letra”. Lo dijo como que no quiere la cosa, en medio de la conversación que el propio Fernando Bovaira mantenía con la novelista Carmen Amoraga y los periodistas Maria Josep Poquet y Carlos Aimeur en torno a Crematorio, la obra de Rafael Chirbes que el mismo Bovaira produjo para la televisión y que protagonizó Pepe Sancho. Lo dijo en el encuentro que servía de pistoletazo de salida a Mostra Viva del Mediterrani, que hasta el 18 de octubre celebra su tercera edición. Y lo dijo como advirtiendo de la necesidad de la literatura, de la buena literatura, como sustento de un cine que ha perdido proteínas.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Porque Fernando Bovaira, productor de la mayoría de las películas de Alejandro Amenábar, a quien ya apadrinó en su ópera prima Tesis, piensa que el cine actual carece de chicha. “Es un cine mimético al que le falta sustancia; antes los cineastas venían con un bagaje más literario, más denso”. Densidad y sustancia que tiene precisamente la obra de Rafael Chirbes, cuya figura literaria fue desgranada por los expertos en su obra reunidos en el Aula Magna de La Nau de la Universitat de València.

La buena letra, que la mayoría de los reunidos coincidió en calificar como la mejor novela para adentrarse en el universo de Chirbes, guarda en común con Crematorio esa manera que tenía el escritor valenciano de meter el bisturí a la realidad cotidiana para mostrar sus tripas. No ha sido finalista o premiada como lo han sido Mimoun (su primera novela), La larga marcha, En la orilla o la propia Crematorio, pero La buena letra posee todos los ingredientes del Chirbes que concibe la literatura como un ajuste de cuentas con la vida; con la mala vida.

“Estaba harto de que le dijeran que Crematorio era una novela sobre el boom inmobiliario”, señaló Bovaira. Cabreo difícil de rebajar en unos tiempos tan dados a despejar toda duda y toda reflexión a base de conceptos lapidarios envueltos en grosera ideología. Tiempos, como anunció Poquet con palabras del propio Rafael Chirbes, en que “los viejos dioses han muerto y los nuevos no han llegado”. Tiempos en los que la literatura “ya no es lo mismo desde que apareció el cine”, añadió Poquet, de nuevo con palabras del escritor fallecido hace ahora dos meses en Beniarbeig.

Y esa literatura, no la suya, ha cambiado con el cine porque las 20 páginas que se necesitan por ejemplo para describir San Petersburgo, “con la televisión y el cine se hace innecesario”. Aún así, o precisamente por eso, Rafael Chirbes no dejó de llenar páginas clamando contra ese cielo que parecía desplomarse, ya sea por la avaricia de unos cuantos, las traiciones de muchos o el silencio cómplice de una amplia mayoría. Como señaló Amoraga, Chirbes “ponía el espejo sobre lo que no le gustaba del mundo para devolvernos su reflejo”. La actriz Pilar Almeria cerró el encuentro poniéndole voz poética a uno de esos reflejos.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

Salva Torres

Lecturas con aire acondicionado

Lecturas estivales
María Dueñas, Isabel Allende y Paula Hawkins, líderes en ventas
Verano de 2015

Tres damas de distintas generaciones y latitudes, en lo más alto del podio, comparten la gloria de ser las autoras más vendidas a lo largo de este largo y tórrido verano. Si las chicas son las que más leen ficción es justo que sean ellas quienes arrasen. Dos muy nuestras y tan conocidas como María Dueñas e Isabel Allende, y una británica, Paula Hawkins que irrumpe con fuerza y viaja en el primer vagón con La chica del tren, best-seller indiscutible de la temporada. Sus derechos de publicación se han vendido a 30 países, estuvo 18 semanas en el número uno en la lista de The New York Times y Amazon, y ya se prepara una película.

Rachel, una obsesiva y observadora treintañera en paro y crisis personal, se acaba de mudar a las afueras de Londres con una amiga y coge el tren de las 8.04 horas todas las mañanas para simular que todavía trabaja, una situación que recuerda la película española La vida de nadie inspirada en un hecho real. En una de las paradas, observa la casa de su ex, Tom, que acaba de tener un hijo y a una pareja que vive cerca de la estación, un toque a lo Hitchcock de la La ventana indiscreta. Comienza a fantasear con ellos y a indagar compulsivamente en su intimidad. Un día, la mujer desaparece y Rachel inicia por su cuenta y riesgo la investigación. Una lectura adictiva, ejemplo perfecto de lo que los anglosajones llaman un libro pageturner, es decir, pasapáginas.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

En El amante japonés Isabel Allende sitúa en la ciudad de San Francisco la historia de una dama adinerada que abandona su mansión y se refugia en una residencia de ancianos que alberga unos clientes bastante peculiares. Mantiene las distancias con los demás excepto con Irina Bazili, una joven moldava a la que convierte en su colaboradora, y que descubre unas cartas en sobres amarillos que contienen misteriosas historias.

Por su parte María Dueñas da de nuevo en la diana con La Templanza su tercer título ambientado en escenarios de la joven república mexicana, la Habana y Jerez durante la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita. Historias bien contadas con un punto de intriga detectivesca, como el caso de La chica del tren, o con un despliegue de dramas humanos en lugares lejanos en el tiempo o en el espacio. Es lo que lectores más piden en todas las estaciones del año, especialmente en un tórrido verano como éste, en el que no conviene calentarse la cabeza, sino optar por lecturas que lleven incorporado un buen sistema de aire acondicionado.

A cierta distancia E.L. James exprime el jugo a un fulano llamado Christian en Grey, que en esta cuarta entrega cuenta en primera persona sus trucos de seductor. Aunque la crítica la ha puesto de vuelta y media, se vende bien en competencia con otros muchos títulos en esa línea, erotismo pseudo-duro para amas de casa.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro. Editorial Planeta.

En cuanto a los autores de la tierra, la castellonense Rosario Raro con Volver a Canfranc y el valenciano Joaquín Camps y su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, encabezan el ránking de los más vendidos.

También esto pasará, un relato íntimo en el que Milena Busquets evoca la relación con su madre, la famosa editora Esther Tusquets; La casa de las miniaturas, una intriga romántica  de Jessie Burton o el polémico libro de Michel Houellebecq, Sumisión son algunos otros títulos que se mantienen en posición destacada.

Historias de ayer

La Segunda Guerra Mundial sigue dando juego, como demuestra La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, Premio Pulitzer de este año, una emotiva historia de amor entre una francesa invidente y un alemán obsesionado por los aparatos de radio. Con Volver a Canfranc, la castellonense Rosario Raro viaja también al pasado para relatar las vicisitudes de un grupo de héroes que ayudan a los judíos a huir del desastre a través de la estación pirenaica. Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro.

La mágica ciudad de Estambul a principios del siglo XVI es el telón de fondo del último libro de Elif Shafak, El arquitecto del universo. El protagonista es Jahan, un muchacho que llega desde la India acompañado de Xota, su elefante blanco que causa gran sensación en la corte y encandila a la hija del sultán.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte,  Flor de piel de Javier Moro o La ley de los justos de Chufo Llorens son otras novelas históricas que han gozado de la estima del público.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cosecha ‘negra’

La literatura de intriga policíaca o detectivesca y los thrillers son sin duda el género más en boga con ejemplos tan sonados como la trilogía de Batzán de Dolores Redondo o el brillante  debú del valenciano Joaquín Camps, una sólida apuesta de Planeta por su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza.

En este apartado se puede citar, entre otros muchos títulos y autores, a Pierre Lamaitre con Iréne, Alex y Vestido de novia, Mikel Santiago  (El mal camino) y una de espías, Soy Pilgrim, de Terry Halles.

Como se pudo comprobar en el Festival Valencia Negra, numerosos autores valencianos se adentran por los vericuetos de la criminalidad en todas sus variadas formas. Santiago Álvarez con La ciudad de la memoria, Jordi Llobregat con El secreto de Vesalio, Carlos Aimeur con Destroy. El corazón del hombre es un abismo, Bel Carrasco con Abrir en caso de muerte, y un largo etcétera. ¿Se trata de una moda pasajera más o menos efímera o de un edificio de sólidos cimientos? El tiempo y los lectores tienen la última palabra.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Inmortales

Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello ha mantenido el pulso contra las típicas lecturas banales del verano, así como autores consagrados por premios importantes o por su fallecimiento. Es el caso del valenciano Rafael Chirbes, cuyas magníficas obras sobre la crisis, Crepúsculo y En la orilla,  no son precisamente la típica lectura playera.

Leonardo Padura, el cubano ganador del Premio Princesa de Asturias y Eduardo Galeano, también fallecido este año, destacan en la sección de los grandes maestros llamados a ser inmortales.

Ensayo

La actualidad inmediata interesa. Así lo demuestra el éxito indiscutible de dos obras de tipo periodístico: Final de la Partida, de Ana Romero sobre el declive de Don Juan Carlos, y Mañana será tarde, un análisis profundo de la realidad política y social española de José Antonio Zarzalejos. También un clásico de autoayuda, Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreú y Templarios, nazis y objetos sagrados, de Fernández Bueno. Una nota humorística la pone Laura Norton con el elocuente título, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.

Librerías consultadas: El Corte Inglés, París-Valencia y Soriano.

Bel Carrasco

Aimeur: “Es imposible que esto vaya a peor”

Destroy. El corazón del hombre es un abismo, de Carlos Aimeur
Editorial Drassana
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
Viernes 26 de junio, 2015, a las 19.30h

Carlos Aimeur en Valencia es una firma asociada a la cultura, materia que impregna sus neuronas después de trabajar como periodista especializado en Las Provincias, El Mundo y otros medios. Actualmente es jefe de CulturPlaza.com. Cinéfilo empedernido, con varios proyectos audiovisuales en su haber, ávido lector y dueño de una prodigiosa memoria, era inevitable que antes o después  revelara su faceta de escritor. Y así lo hizo.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Sorprendió con Bonaventura, un relato de crímenes ambientado en la Valencia de la Guerra de la Sucesión que mereció el Premio Ciudad de Valencia 2007. Aimeur demostraba una solvencia y madurez impropia de un primer título, aspirando  a crear una atmósfera de intriga histórica similar a la de dos grandes hitos literarios: El nombre de la rosa y El Perfume. Sólo sus íntimos sabían que Bonaventura era en realidad su segunda historia  pues con anterioridad afiló sus garras con otra muy diferente: Destroy. El corazón del hombre es un abismo que hace poco publicó la editorial bilingüe Drassana, y que se presenta el 26 de junio por la tarde en el MuVIM.

Situada en la Valencia de los noventa, evoca la extinta Ruta del Bakalao sin nostalgia a través de una serie de personajes que la viven con intensidad: un camello, una puta yonqui y el encargado de una discoteca. A partir de las declaraciones de una prostituta, una juez novata y dos policías veteranos investigan un crimen ocurrido en Aldaia.

Además de una novela negra Destroy es la crónica de una generación, la que pasó su juventud en los noventa y maduró con la llegada del nuevo siglo para convertirse en “gente sin grandes metas ni pasiones, moderadamente progresistas, tímidamente burgueses, convencionales. Gente para los que vivir, como dice Carlos Marzal, es un puro mecerse insatisfecho que se consuela en su vaivén”.

Portada de 'Destroy. El corazón del hombre es un abismo'. Editorial Drassana.

Portada de ‘Destroy. El corazón del hombre es un abismo’. Editorial Drassana.

Toda primera novela es una especie de taller literario. ¿Qué aprendió usted con Destroy?

Que los personajes y la historia mandan. Hasta que no me sometí a ellos, hasta que no hice lo que ellos debían hacer, no tuve novela. En ocasiones, al hablar con escritores, cuando me decían que los personajes tenían vida propia y todas esas cosas pensaba que me estaban vendiendo humo. Pero no. Es verdad. Ocurre.

¿Cómo  se sumergió en los bajos fondos sin acabar entre rejas? 

Iba con la Policía, unos de confianza que conozco. (Risas) Realmente he tenido problemas con la primera parte de la historia, porque tenía que ponerme en situaciones y comprender actitudes que no me eran ni remotamente próximas. Algunos amigos me han comentado que leído les resulta extraño, como si la hubiera escrito otra persona. Para mí es un elogio porque significa que he conseguido lo más difícil, o al menos a mí me lo parece, que es ponerme en la piel de personas totalmente distintas a mí.

Valencia queda algo desdibujada como telón de fondo. ¿Fue deliberado no dar mucho protagonismo a la ciudad a favor de los personajes?

Fue por no ser redundante. Valencia estaba ahí. Quien la conoce la ve y quien no la conoce se la imagina.

¿Qué circunstancias confluyeron para generar un fenómeno como la Ruta del Bakalao y por qué dejó de existir?

Ha habido gente que lo ha analizado. Creo que es más producto de las circunstancias. Confluyeron un tipo de diversión, una legislación horaria muy laxa y otras circunstancias, como la irrupción de determinadas drogas recreativas, que unidas a las ansias de libertad permitieron esa celebración del exceso. Habría sido divertido si no hubiera sido tan largo, pero lo que era una fiesta se acabó convirtiendo en algunos casos en una pesadilla. En general, la mayoría de la gente que conozco que realizó la Ruta del Bakalao se fue distanciando conforme fueron adquiriendo responsabilidades, personales, laborales, familiares… Era una etapa de su vida.

¿Cuál es su postura respecto a las drogas? 

No tengo una postura única. No puedo poner en el mismo plano drogas nocivas como la cocaína, la heroína o el alcohol, que otras drogas de perfil más bajo como la marihuana o el tabaco. Lo que sí es evidente es que la represión, la Ley Seca, ha fracasado. Eso es un hecho. No sé cuál es la solución, si hay una o varias. Lo que sí que tengo claro es que la actual ‘solución’ no soluciona nada. Y obstinarse en un error es de necios.

¿Como jefe de cultura de Valencia Plaza, qué opina del momento cultural que vive nuestra Comunidad? ¿Espera algo positivo en este aspecto del cambio político?

Cualquier cambio suele ser para bien. En este caso, es imposible que sea peor. Durante la última década la actuación en materia cultural del PP en la Comunidad Valenciana ha acumulado más sombras que luces. Los últimos cuatro años han sido desastrosos. Todo aquello que se advertía desde la prensa o señalaban algunos desde el propio seno de las instituciones, se ha cumplido. Cuando denunciábamos proyectos faraónicos sin sentido como la Bienal de las Artes, se nos criticaba por ser antivalencianos. Cuando denunciabas el comportamiento irregular de personajes, te señalaban a ti. No creo que el PP lo haya hecho todo mal, pero sí que constato que durante los últimos años han permitido toda clase de desmanes y estupideces amparados en que era ‘su gente’. Que personajes como Consuelo Císcar o Paz Olmos hayan dirigido museos como el IVAM o el San Pío V ha sido una broma de mal gusto y ha durado tanto que ha sido denigrante.

El año 2015 trae un aluvión de novedades literarias escritas por valencianos. ¿Estamos ante un fenómeno puntual o son los  frutos de una cantera de novelistas que dejarán huella?

Es una ola, coyuntural, quizás, pero con visos de permanecer. Ahí será fundamental la respuesta del público. Si la audiencia responde y esos autores se pueden profesionalizar, habrá más testarudos.

¿Alguna nueva historia entre manos?

Muchas. Demasiadas. Lo peor es que no tengo tiempo para ellas. Prefiero pasar el poco tiempo disponible con mi hijo. Espero que la posteridad me perdone (Risas) pero prefiero jugar al fútbol con mi hijo, aunque siempre me gana de un gol, qué cosas.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco