EL INFLUJO INTERNACIONAL DE EL QUIJOTE

‘Quijotes por el mundo’
Instituto Cervantes
Salas de exposiciones y red de bibliotecas
San Juan (Puerto Rico), Nueva York y Chicago (Estados Unidos), Londres (Reino Unido) y Rabat (Marruecos)
Hasta el 12 de octubre de 2016

La exposición ‘Quijotes por el mundo’, compuesta por 185 ediciones de Don Quijote de la Mancha en 56 lenguas, reúne por vez primera fondos de las 60 bibliotecas del Instituto Cervantes en todo el mundo. Con ella, se rinde homenaje a la presencia universal de la novela cervantina y a los traductores que la han convertido, a lo largo de 400 años, en uno de los libros más editados en todos los idiomas y en referente de la literatura española.

La exposición evidencia el influjo mundial el Quijote, una obra que desde 1612 se ha traducido -de manera íntegra o parcial- a más de 140 lenguas y variedades lingüísticas diferentes, y continúa traduciéndose hoy a nuevos idiomas como el coreano o el guaraní. El comisario es José Manuel Lucía Megías, vicedecano y catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense (Madrid), presidente de la Asociación de Cervantistas y coordinador académico del Centro de Estudios Cervantinos.

La muestra aborda por qué tantas lenguas y culturas se han acercado a la obra hasta el punto de convertirla en una de las más traducidas (la segunda del mundo después de la Biblia, según algunas tesis); por qué triunfó desde sus primeros años, cómo Gustavo Doré fijó el imaginario quijotesco, cómo grandes pintores han reflejado las aventuras de don Quijote y Sancho Panza o la forma en que se sigue ilustrando hoy en día.

Cartel de la Metro Goldwyn Mayer, presente en la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Cartel de la Metro Goldwyn Mayer, presente en la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Los libros expuestos proceden exclusivamente de la red de bibliotecas del Cervantes, que conservan una de las colecciones más completas del Quijote en diferentes lenguas, y que ahora por primera vez se exhibe y difunde para el gran público.

‘Quijotes por el mundo’ es un reconocimiento a la labor de los traductores, figura imprescindible de la difusión de la literatura en países que no comparten la misma lengua. Sin su mediación, el Quijote nunca habría alcanzado tal repercusión mundial, ya que el público no hispanohablante no habría podido conocerla ni disfrutar de ella.

El recorrido por la traducción a lo largo del siglo XVII hasta la actualidad es también un camino por el hispanismo y por el triunfo de éste en zonas muy alejadas, como la India, Vietnam o Corea, donde se ha traducido el Quijote directamente del español en los últimos años. En otros casos, las traducciones se efectuaron a partir de lenguas intermedias de cultura, como el francés, el inglés, el alemán o el ruso.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Además de las 185 publicaciones impresas, el visitante tiene la oportunidad de escuchar cómo suena hoy el Quijote en casi una treintena de lenguas. Para ello, el Instituto ha grabado en vídeo a otros tantos lectores de sus bibliotecas mientras recitan el fragmento ‘La definición de la poesía’, perteneciente al capítulo 16 de la segunda parte del Quijote.

La instalación audiovisual permite oírlo en idiomas como el bengalí, polaco, árabe, hindi, tagalo o turco. El español de España está representado por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, mientras que al español de Hispanoamérica le pone voz Alicia Mayer, directora del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en Madrid (México fue el primer país hispanoamericano donde se editó el Quijote). Asimismo tres lectores han grabado dicho fragmento en las lenguas cooficiales de España: catalán, euskera y gallego.

Por su parte, los ciegos podrán leer la obra a través del tacto, ya que se incluyen traducciones al braille, sistema de escritura y lectura que les permite acercarse a la obra. Para las personas invidentes se ha colocado parte de los 17 volúmenes de 120 páginas que ocupa el Quijote completo en braille, según la edición que la ONCE publicó en el 2004.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Las aventuras quijotescas también se han volcado a otros lenguajes artísticos, entre ellos el cine. La exposición dedica un espacio a las adaptaciones cinematográficas: se proyecta la película El Quijote cabalga por el cine, dirigida por Javier Rioyo, actual director del Instituto Cervantes de Lisboa, y se exhibe una veintena de carteles de películas inspiradas en la novela y realizadas en diferentes épocas y países.

Buena parte de las traducciones a otras lenguas han sido adaptaciones infantiles o juveniles: los futuros lectores del Quijote han sido un motor importante de la industria editorial y la difusión de la obra cervantina por todo el mundo. De ahí que se dedique una sección a estas múltiples adaptaciones.

 

Samson et Dalila, la tentación vive abajo

Samson et Dalila, de Camille Saint-Saëns
Dirección musical: Roberto Abbado. Escenografía: Carlus Padrissa, La Fura dels Baus
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 12, 14, 17, 20 y 23 de enero de 2016

Sansón posee la fuerza que Dios le concedió al nacer. Pero esa fuerza divina se ve comprometida por esa otra fuerza más terrenal y seductora que posee la tentadora Dalila. Esa tensión entre lo metafísico y lo telúrico, al igual que entre el orden del relato místico y el desorden pulsional está en el núcleo de la ópera de Saint-Saëns. Carlus Padrissa (La Fura dels Baus) lo dijo desde Chile, en conexión vía skype con Les Arts: “Es una relectura del Samson et Dalila que se estrenó en Roma en 2013”. Relectura de la ópera de Saint-Saëns, con hasta ocho mandalas de dos metros cada uno que sirven para ir transformando la escena, un anillo de luz “valenciana, muy clara” y, “cada vez más” (subrayó Padrissa) “con el arte de la entropía”. Y se explicó: “Lo que está arriba, está para caer”, concluyendo que “la destrucción nos mantiene fascinados”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Fue su explicación al poder que todavía hoy posee la historia mítica de Sansón y Dalila, relato bíblico contenido en el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento. Con esos mimbres, Camille Saint-Saëns compuso la ópera estrenada en Weimar en 1877, “no en Francia”, subrayó Roberto Abbado, director musical que cederá su batuta a Plácido Domingo en la representación del día 20 para celebrar el 75 cumpleaños del tenor. “Es una ópera compleja que en tiempo de Saint-Saëns no fue entendida en Francia”. No sólo por las reticencias a que un tema bíblico fuera llevado a escena, sino “por su dificultad”.

Samson et Dalila, una vez recuperado a bombo y platillo el eco de la saga Star Wars, hurga también en ese lado oscuro de la fuerza. Y lo hace con una “producción minimal de bajo presupuesto, adaptado a los tiempos de crisis, pero con mucha imaginación”, destacó Padrissa. Zamira Pasceri, que colabora con La Fura dels Baus en la escenografía, apuntó que les había interesado el tema de la guerra, pero desde un punto de vista más personal. “Es un viaje del concepto histórico a lo individual”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

De manera que el “conflicto entre pueblos [filisteos y judíos] y religiones”, que indicó Davide Livermore, intendente de Les Arts, queda absorbido por el más penetrante conflicto interior de los propios Samson (Gregory Kunde) y Dalila (Varduhi Abrahamyan). “Siempre son bienvenidas obras que nos hacen reflexionar sobre la génesis de la guerra”, que Padrissa recordó al mencionar los 18 conflictos bélicos más recientes, el medio millón de muertos y los 13 millones de refugiados. Pasceri subrayó que aunque el tema central de Samson et Dalila sea la ceguera como castigo, en realidad este castigo “es una oportunidad para que Sansón mire en su interior enfrentándose a la verdad, a nosotros mismos”.

Es la doble faz del poder de la fuerza: constructiva y destructiva a un tiempo. “Sansón es un semi dios, que tiene tentaciones que no puede evitar”, de las cuales se da cuenta en el tercer acto y por las que “pido perdón a Dios”, explicó Gregory Kunde, cuyo papel de Sansón ha tenido que ejercer incluso fuera de escena: “Tuve un cáncer hace unos años y ahora estoy de vuelta”. Ni siquiera un accidente durante los ensayos, por el que aún cojea, ha podido quitarle el protagonismo: “Hace 35 años hice de segundo filisteo en Chicago”.

La gran fuerza de Sansón contenida en su larga cabellera Kunde la resumió así: “Es la historia de un hombre con una gran responsabilidad sobre sus hombros”. Falla debido a las tentaciones y pide “que le den una segunda oportunidad”. La rima entre sus cabellos y las cuerdas que luego le atan a las columnas del templo, Pasceri la derivó hacia el bondage: “Son las ataduras o condicionamientos de nuestra propia cultura”, algo que ata y tan pronto puede ser placentero como doloroso. El mismo diálogo que Roberto Abbado explicó entre la música asociada a los judíos y a los filisteos: “La judía es más profunda, asociada a Dios mismo, y la filistea más superficial, ligada a los placeres más terrenales”. Todo ello, como recordó Livermore, “al servicio de la partitura”, del 12 al 23 de enero en Les Arts.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Samson et Dalila. Imagen cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Salva Torres

Lirio entre espinas: de la sensualidad y sus corazas

Lirio entre espinas
Guillermo Weickert compañía de danza
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Viernes 17 de octubre 2015, a las 20.30h
Tras la función, los protagonistas y el director tendrán un encuentro con el público

Guillermo Weickert cía de danza dirige Lirio entre espinas, un montaje inspirado en el libro El Cantar de los cantares. Las bailarinas Iris Heitzinger y Natalia Jiménez y el actor Sandro Pivotti comparten escenario con los cantaores El Niño de Elche y Charo Martín, quienes interpretan los versos de amor del Cantar de los cantares a ritmo de la música del portugués Vitor Joaquim.
La primera traducción de la Biblia que se realizó al castellano fue realizada en San Isidoro del Campo (Santiponce, Sevilla) por unos monjes que trabajaron en secreto para evitar la acusación de herejía por parte de la Inquisición.

Conocida como la Biblia del Oso, contiene una de las versiones más carnales y sensuales de El Cantar de los cantares, una exaltación del amor repleto de arrebatadoras imágenes y referencias sensoriales que chocan con la vida de renuncia de los placeres mundanos de aquellos que lo tradujeron.

Lirio entre espinas parte de esta anécdota histórica para rescatar algunos de sus versos y devolverles la forma de canciones y danzas de celebración que fueron su origen; se pretende construir desde la música, el canto y la danza (quizás las artes que más apelan a la emoción directa) un universo propio que hable del cuerpo, de lo sensorial, de la sensualidad, como canal de conocimiento, pero también de la coraza que cada uno se construye con él.

Como dice Bill Viola, se trata de “resistir a uno de los estados más delicados y conmovedores que existen: la rendición a un amor absoluto, devastador: desde los excitados, ingenuos latidos del primer amor adolescente hasta la comprensión expansiva de un amor más grande como principio universal fundamental, intuido más tarde a lo largo de la vida y descrito en detalle por santos y místicos de todas las culturas a lo largo de la historia”.

Venta de entradas AQUÍ

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickhart compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickert compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

“Jesús ejerció como un verdadero político”

El trono maldito
José Luis Corral y Antonio Piñero
Editorial Planeta

Jesús de Nazaret es el principal protagonista del libro más leído del mundo, la Biblia, y también la figura que inspira miles, quizá cientos de miles de relatos,  tanto en clave de ensayo como de ficción, en torno a su vida y su mensaje. Los historiadores y catedráticos españoles, José Luis Corral y Antonio Piñero, han unidos sus fuerzas y conocimientos para trazar un fresco del tiempo de Jesucristo en el contexto político de su tiempo, en el marco de Israel y el Imperio Romano en el cénit de su poder. ‘El trono maldito’ (Planeta) se presentó este mes en L’Iber con presencia de los autores, Antonio Zarza y Alejandro Noguera.

La historia comienza en el 4 a.C. tras la muerte del cruel tirano Herodes el Grande, cuando se inicia una lucha de poder entre sus hijos. Una truculenta competición de pasiones, sexo y violencia para ganarse el favor del emperador Augusto quien dirá la última palabra. En medio de la vorágine aparece Jesús, un predicador que revoluciona al pueblo judío, pues arremete contra los romanos y la casta sacerdotal judía.

Los autores se han documentado ampliamente  en obras de referencia, como ‘Guerra de los judíos’, de Favio Josefo; ‘Historia romana’, de Dión Casio; ‘Cartas’, de Plinio el Joven; ‘Vidas de los doce césares’, de Suetonio; ‘Historia de Roma desde su fundación’, de Tito Livio, y, por supuesto, los Evangelios y el Nuevo Testamento.  El libro cuenta con mapas, árboles genealógicos de sus principales protagonistas y un apéndice cronológico con los hechos más destacados de la época que retrata.

A lo largo de sus páginas desfila una rica galería de personajes históricos. Desde el difunto Herodes El Grande hasta sus hijos Arquelao, Antipas y Filipo. Desde los emperadores Augusto, Tiberio y Calígula a los sacerdotes Anás y Caifás. Mitos como Salomé y Livia, mujeres influyentes en la política de su tiempo, como Glafira, Herodías o Rut.

José Luis Corral, autor junto a Antonio Piñero de 'El trono maldito'. Editorial Planeta.

José Luis Corral, autor junto a Antonio Piñero de ‘El trono maldito’. Editorial Planeta.

¿Qué aporta su historia respecto a las escritas sobre esta encrucijada histórica?

‘El trono maldito’ es una novela, y, por tanto, contiene ficción, pero se basa en los documentos que se conservan de la época de Cristo. La principal novedad es que partimos de fundamentos históricos y literarios ausentes de prejuicios. Uno de los principales problemas al abordar la vida de Jesús ha sido precisamente el basarse en demasiados juicios previos. Nosotros los hemos evitado. Algunos lectores me han dicho que la novela les ha hecho reflexionar mucho.

¿Cómo se han organizado Piñero y usted el trabajo?

La novela surge de un guión de Antonio Piñero de unos 400 folios que yo convertí en 800. Después, durante dos años, hemos ido añadiendo o quitando cosas, tras intercambiar correcciones ambos una y otra vez. Ha sido muy fácil trabajar con Antonio porque es un gran historiador y un hombre muy sensato. La obra es 100% de los dos.

¿Cuál es su valoración personal sobre la figura de Jesús?

Es complicado emitir una valoración breve porque la figura histórica de Cristo ha sido muy manipulada y contaminada por siglos de enfoques predeterminados. Yo creo que Jesús fue menos idealista de cómo se presenta en los textos cristianos, y que ejerció como un verdadero político, actuando como tal durante los últimos años de su vida.

¿Por qué un pueblo tan beligerante y defensor de su libertad como el judío se dejó llevar siglos después al matadero?

La resignación que los judíos mostraron en la Alemania nazi es extraña, sí. Los nazis prepararon a conciencia el holocausto, y lo diseñaron con precisión. Los judíos no se esperaban semejante ataque, de modo que los pillaron desprevenidos. Los nazis supieron desarticular cualquier conato de resistencia y los judíos se resignaron a un destino terrible. Además, en los primeros años de la represión nazi nadie los ayudó, pues el ‘odio al judío’, especialmente activo en la Edad Media, estaba todavía presente en el imaginario colectivo de muchos países.

¿Se resolverá alguna vez el eterno problema judeo-palestino?

Hay una parte muy importante del pueblo judío, y todavía con mayor influencia en la política del Estado de Israel, que se considera ‘el pueblo elegido de Dios’ y que tienen ‘derecho divino’ a la Tierra Prometida. Con postulados así, donde se mezclan el más rancio nacionalismo excluyente con el más atávico sentimiento religioso exclusivista, es muy difícil llegar a una situación de paz y estabilidad permanente. La única esperanza es que las nuevas generaciones de judíos y de palestinos aprendan y entienda que el género humano es uno solo, y que deben entenderse y respetarse. Si no ponen en práctica esta idea, el enfrentamiento este estas dos comunidades seguirá durante mucho tiempo.

Portada del libro 'El trono maldito'. Editorial Planeta.

Portada del libro ‘El trono maldito’. Editorial Planeta.

Bel Carrasco

“¡Estrellas Michelín, con tanto hambre infantil!”

‘Maná’, de Daniel Ramón y Pedro Uris
Editorial Carena

Un grupo de científicos de distintos países sueña con elaborar el alimento universal que acabe con el estigma del hambre en el mundo. Veinte años después varios de ellos mueren en extrañas circunstancias. El científico español que estuvo presente en aquella reunión es el único superviviente y será el protagonista de un trepidante thriller biotecnológico, ‘Maná’ (Editorial Carena), escrito al alimón por Daniel Ramón y Pedro Uris, que se presentó en La Nau.

Un científico holandés muere al caer por un acantilado en un paraje desierto del norte de Europa. Aparentemente, es un accidente. En Helsinki, un científico chileno es asesinado por un chapero. Aparentemente, es un crimen de móvil sexual, pero esa misma noche un grupo de vándalos arrasa sus laboratorios y llena las paredes con pintadas contra los alimentos transgénicos. En Berlín, un científico alemán pierde la vida en un atentado contra sus laboratorios, que la policía atribuye a un grupo de radicales antisistema. Aparentemente, una trágica coincidencia. Antes de morir, el científico alemán ha enviado un mensaje a su hija, una activista con la que ni siquiera se hablaba, en el que pide que contacte con un colega español.  Es, en síntesis, el argumento de una historia que combina el  ritmo cinematográfico y la intriga con la divulgación científica, y que aborda temas polémicos de actualidad, como los transgénicos.

Portada de la novela 'Maná', de Daniel Ramón y Pedro Uris. Editorial Carena.

Portada de la novela ‘Maná’, de Daniel Ramón y Pedro Uris. Editorial Carena.

¿Cómo se han repartido el trabajo?

De la única manera posible para que la novela tuviera esa imprescindible condición de obra única, sin repartírselo. Participando ambos de todos los apartados del proceso de creación y de escritura, aunque a cada uno de nosotros siempre se le pidiera un poco más cuando se trataba de sus habilidades particulares.

En la hipótesis de que el maná de la Biblia existiera, qué tipo de alimento sería. ¿Tal vez paella valenciana?

El maná de nuestra novela no tiene valor gastronómico, aunque entendemos la ironía de la pregunta al asociar el término con la gastronomía. La paella es un excelente maná, pero sabemos que todos los pueblos tienen su maná particular y que siempre es exquisito, simplemente porque todo un pueblo no se puede equivocar y disfrutar de un plato nacional que carezca de valor gastronómico. Sólo hay que tener la mente lo suficientemente abierta para encontrarlo.

¿Llegará un día en que se podrá realmente elaborar ese alimento universal  y que nadie pase hambre?

Para que ese día llegue hará falta que los dirigentes de los países ricos tomen las medidas sociales y políticas oportunas para ayudar a los países donde hay hambruna. Sin eso, la ciencia, transgénica   o no transgénica, no tiene nada que hacer. Cuando esas medidas se tomen, la investigación en biotecnología será una potente herramienta de apoyo, pero no la única.

¿Son los transgénicos un camino hacia ese futuro ideal o un peligro para el equilibrio medio ambiental?

Son sin duda un camino que no se abrirá hasta que se tomen las medidas previas de las que hablamos. También pueden dar solución a muchos problemas agronómicos en países ricos, incluyendo reducción del impacto ambiental. Esto ya ocurre con alguno de los desarrollos transgénicos que ya se cultivan y que han conseguido reducir un 90% el uso de pesticidas. Pero hay que controlar su cultivo, como habría que controlar el de los cultivos orgánicos o los convencionales hasta asegurar que su uso se da en el marco de un desarrollo sostenible.

Pedro Uris, en el estrado, y Daniel Ramón, sentado de blanco en el centro de la mesa, presentando su libro 'Maná', Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

Pedro Uris, en el estrado, y Daniel Ramón, sentado de blanco en la mesa, presentando su libro ‘Maná’, Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

La acción se desarrolla en lugares muy variopintos. ¿Cómo se han  documentado para ambientar los escenarios?

Hemos estado en todas  las ciudades en las que sucede la historia: París, Wageningen, Berlín, Helsinki, etcétera, y también en los espacios concretos de la acción. Hemos estado en la habitación de hotel en la que tiene lugar uno de los clímax de la novela, o en el edificio Tacheles donde se concentran los movimientos alternativos. Hemos buscado y fotografiado los domicilios de nuestros personajes e incluso nos sentamos en el mismo banco de parque en el que muere uno de ellos.

Todo el mundo está a favor de la Ciencia y a la hora de la verdad, al menos en España, los científicos se ven obligados a emigrar. ¿Por qué esta absurda paradoja?

Por una falta de altura de miras de nuestra clase política. Hasta que la investigación científica no sea considerada una cuestión de estado, como lo debería ser también la educación o la sanidad, no tendremos nada a hacer. Parece mentira que para cuestiones tan importantes no se pueda llegar a un mínimo consenso, pero desgraciadamente es así.

¿La tecnología nos salvará del colapso o habrá que colonizar otros planetas para que la humanidad pueda sobrevivir?

No podemos sobrevalorar a la ciencia. El colapso lo debemos de evitar analizando lo que estamos haciendo mal y empezando a tomar medidas para evitar esos fallos.

¿No les parece obscena esa obsesión actual por la gastronomía cuando millones de personas en el mundo pasan hambre?

No tanto obscena como deprimente. Contrasta hablar de estrellas Michelín en nuestro país cuando somos el segundo país de la UE en hambre infantil.

Doctorado en Ciencias Biológicas, Daniel Ramón es director científico de Biópolis,  miembro asesor de la Càtedra de Divulgació de la Ciència de la Universitat de València, y fue galardonado con el Premio Europeo de Divulgación Científica Estudi General con la obra ‘Els gens que mengem’. Pedro Uris es escritor, crítico y realizador cinematográfico. Colaborador habitual de  la Cartelera Turia, es el autor de la novela ‘Cita con la eternidad’.

Pedro Uris (izquierda) y Daniel Ramón, autores de 'Maná', Editorial Cariena. Imagen cortesía de los autores.

Pedro Uris (izquierda) y Daniel Ramón, autores de ‘Maná’, Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

Obietnica, una palabra tuya bastará…

Obietnica, de Anna Kazejak
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Aquella creencia bíblica en la palabra, una sola bastará para sanar, se torna en la película Obietnica (The Word), de la directora polaca Anna Kazejak, palabra maldita. Porque será la palabra a la que alude el título del film, pronunciada por la joven Lila (Eliza Rycembel), la que desencadenará la pulsión asesina de Janek (Mateusz Weiclawek). La perversa nínfula, que recuerda en esto la retorcida representación de la infancia en La cinta blanca, de Michael Haneke, pedirá a su novio infiel que si quiere volver a tener su amor mate a quien ha osado robarle el cariño: la atractiva Angelika (Luxuria Astaroth).

Eliza Rycembel y Mateusz Wieclawek en un fotograma de 'Obietnica', de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Eliza Rycembel y Mateusz Wieclawek en un fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Esa transformación de la palabra sanadora, que hasta hace bien poco servía igualmente para sellar acuerdos sin necesidad de papeles, aparece rebajada en Obietnica a palabra deudora de muerte. Habrá otras, pero serán de rango policial, sin duda necesarias para descubrir a los autores del crimen, pero incapaces de detener el mal de amores de los jóvenes adolescentes. Como sucede en la gran mayoría de películas a concurso en Cinema Jove (lo cual daría para un análisis más profundo), las familias apenas sirven de marco impotente a tamaña crispación juvenil.

Los padres, tanto en Obietnica como en Ártico, Nagima o Violet, por citar algunas de las ya presentadas a concurso, aparecen como meros comparsas de la desnortada vida de sus hijos, los cuales vagan como almas en pena en contextos, no por diferentes, igualmente vacíos de sentido. Anna Kazejak narra la desolación de Lila, tras descubrir la infidelidad de su novio, y su posterior sed de venganza, con la cámara pegada a los rostros de sus protagonistas. Resulta claustrofóbico ese seguimiento y, al hilo de las últimas tendencias, repetitiva esa manera de colocarse a sus espaldas, pero aunque plásticamente no haya aportaciones dignas de encomio, la narración crece en intensidad a medida que se va desvelando la autoría criminal.

Fotograma de la película 'Obietnica', de la directora polaca Anna Kazejak. Cinema Jove.

Fotograma de la película ‘Obietnica’, de la directora polaca Anna Kazejak. Cinema Jove.

Lila lo fiará todo a la palabra con la que Janek ha sido abducido: jamás revelará que fue ella quien le indujo a cometer el vil asesinato. Lila se sabe fuerte, a pesar del llanto que sigue a su particular versión de los hechos, porque Janek la tiene por diosa de un amor eterno. Diosa que impone cierto sacrificio de muerte, que su novio cumplirá como fiel devoto; devoción imaginaria a la que sucumbe vía internet mostrándole Lila su desnudo cuerpo. La masturbación será el lógico desencadenante de su frustrada relación con aquella que le demanda muerte en lugar de encuentro amoroso.

Aceptado el lugar residual de los padres, patéticos adultos reflejo de la inmadurez de sus propios vástagos, sólo queda la red social como alternativa del sufrido amor esquivo o la crispación derivada de su imposible consumación. Obietnica es un ejemplo más, sin duda clarividente, del malestar juvenil en tiempos de indolencia paterna. Tachada la institución familiar de conservadora, por ese marchamo de rancio autoritarismo, el cine se llena de jóvenes perdidos que optan por la violencia o el crispado desencanto. Lo muestra la directora polaca Anna Kazejak, pero es el síntoma reflejado en otro buen puñado de películas y cortometrajes de Cinema Jove, sin duda magnífico escaparate para un posterior análisis sociológico.

Eliza Rycembel en un fotograma de 'Obietnica', de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Eliza Rycembel en un fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres

NOÉ: EL ARCA DE ARONOFSKY

La Biblia continúa siendo una fuente inagotable para la industria cinematográfica. Prueba de ello es Noé (Noah, 2014) la última cinta de Darren Aronofsky (1969), inspirada en la novela gráfica Noé: Pour la cruauté des hommes (2011) en la cual colaboró como guionista. Queda patente a lo largo de la filmografía del director una cierta predilección por narrar historias de dramas personales que inciden en temas capitales como la vida y la muerte, el bien y el mal o el destino. Réquiem por un sueño (2000), La fuente de la vida (2006), El luchador (2008), y la más reciente, Cisne negro (2010) versan en mayor o menor medida sobre ello. Son relatos vertebrados en torno al sufrimiento haciendo de este aspecto universal de la condición humana su gran baza a la hora de conectar con el espectador.

Noé (Russell Crowe) y Tubal (Ray Winstone) dos caras de una misma moneda.

Noé (Russell Crowe) y Tubal (Ray Winstone) dos caras de una misma moneda.

Noah es la historia de la lucha del hombre contra su destino y contra sí mismo. En esta epopeya, Noé (Russell Crowe), encarna al buen salvaje viviendo en comunión con la Creación junto a su mujer Naameh (Jennifer Connelly) y sus hijos Sem, Cam y el pequeño Jafet. A través de un pasaje onírico, el fin del Hombre, se le es revelado a Noé en forma de diluvio. En su periplo en busca de respuestas Noé y su familia rescatan a la pequeña Ila (Emma Watson) − futura mujer de Sem − y conocen a los Vigilantes; ángeles caídos atrapados en roca, castigados cual Prometeo al proporcionar a los hombres conocimiento sobre la Creación. Los Vigilantes, una clara alusión a la tradición judaica del golem, o la presencia de Matusalén (Anthony Hopkins), serán algunos deus ex machina de los que Aronofsky se valga para suplir lagunas del relato bíblico. En contraposición a Noé se encuentra la figura de Tubal (Ray Winstone). Éste abomina del Creador y su obra al haberle dado la espalda al hombre, destruyendo todo a su paso impelido por la propia inercia de garantizar la supervivencia de su pueblo y la sociedad industrial fagocitaria que rige.

Aronofsky representa la pugna entre el ser humano y su dualidad mediante el descenso al abismo que experimenta un Russell Crowe que no se veía desde Gladiator (Ridley Scott, 2000), interpretando a un Noé atormentado por la culpa fruto de su abnegación para con los designios del Creador. El personaje de Noé aparece naturalizado alejándose del estereotipo de personaje bíblico de integridad y moral absolutas siendo un espejo en que se reflejan las flaquezas del ser humano. El amor, el deber y la esperanza son otros grandes temas presentes en el film que dotan al mismo de buenas interpretaciones que, sin embargo, quedan empañadas por el irregular ritmo de la cinta.

Noah se trata de una visión personal del relato bíblico, no pretende ser fiel al mismo sino que sirve de escenario para la tragedia humana. Existe una crítica a la sociedad actual que se deja entrever en las diferencias entre la forma de vida de Noé y de Tubal, mientras que uno ejemplifica una forma de vida sostenible, Tubal, representa una sociedad despiadada con el entorno y consigo misma, en donde el hombre es un lobo para el hombre. En conclusión Noah es un alegato a favor de la redención del ser humano que a pesar de sus taras merece ser salvado por sus virtudes.

Diego Tur

Noé junto a su familia atravesando el yermo.

Noé junto a su familia atravesando el yermo.

“La ciencia ficción es más difícil que la fantasía”

Sindbad en el País del Sueño
Juan Miguel Aguilera
Editorial Fantascy
De venta en liberías

Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) estudió diseño industrial, pero su vocación es la de diseñar historias en mundos paralelos, tanto en el ámbito de la ciencia ficción hard como de la fantasía oriental. A esta modalidad del género fantástico pertenece su última novela, Sindbad en el País del Sueño, un magnífico relato de aventuras de corte clásico, inspirado en las leyendas de Las Mil y Una Noches. Su trayectoria lo sitúa en uno de los peldaños más altos del podio de los escritores de literatura fantástica que en Valencia cuenta con dos primeras figuras: Laura Gallego, en versión juvenil, y Pilar Pedraza, en la línea gótica.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Aguilera escribió sus primeras obras en colaboración con Javier Redal, historias enmarcadas en la ciencia ficción dura, y ambientadas en La Saga de Akasa-Puspa, una recreación de mundos y ambientes consistente y detallista. Mundos en el abismo y sus continuaciones, Hijos de la eternidad y Mundos y demonios, combinan una trama típica de Opera Space con elementos de ciencia ficción hard. El refugio muestra una gran influencia científica en biotecnología, bioquímica, comunicación entre especies o en evolución. También ha colaborado con el conocido autor Rafael Marín Trechera y participado como guionista en la película Náufragos y en el cómic Avatar. Como ilustrador ha elaborado numerosas portadas para libros de ciencia ficción.

¿Su Sindbad tiene algo que ver con el de Las Mil y Una Noches?

He jugado con la idea de que se trata del personaje real cuya leyenda dio origen a los relatos de Las Mil y Una Noches. Para ello lo he situado en esta época, en el Bagdad del califa Harún al-Rashid, en el año 800 de nuestra era. Nunca me planteé adaptar los cuentos originales, sino crear una historia nueva con este personaje legendario. El que esté interesado en las historias de Sindbad que aparecen en Las Mil y Una Noches, podrá acceder a ellas en la traducción de Vicente Blasco Ibáñez gracias a unos códigos QR contenidos en mi libro. También he usado estos códigos, que se pueden entender como notas a pie de página, para ampliar la información histórica relacionada con la época y la ambientación de la novela.

¿El País de los Sueños y los seres que lo pueblan como djinn en sus diversas variantes están inspirados en algún relato o leyenda oriental, o son fruto de su imaginación?

Los djinn son citados muchas veces en el Corán. Es más, una de las suras está dedicada íntegramente a ellos. Por lo tanto, para un musulmán devoto los djinn existen sin ninguna duda, creen en ellos como yo creo en los maoríes aunque nunca haya visto a ninguno. Según el Corán, Alá creó a los ángeles en primer lugar, pero los hizo perfectos y sin voluntad propia. Luego se le ocurrió la idea de crear a los djinn, unas criaturas menos poderosas que los ángeles pero con libre albedrío, que decidirían por sí mismos si le eran fieles o no, y les dio la Tierra para habitarla. Por fin, Alá creo al ser humano, le dio la capacidad de decidir y también le dio la Tierra, lo que hizo inevitable el enfrentamiento entre hombres y djinn. Me parece una mitología fascinante, y aún más cuando es algo real para una parte importante de la humanidad. Organizando y dándole un poco más de coherencia a estas leyendas creé la trama fantástica de mi novela, imagino que de una forma semejante a como Tolkien utilizó las antiguas leyendas centroeuropeas como base para su Tierra Media.

Portada del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Portada del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo combina la fantasía y la realidad en cuanto a la descripción de lugares reales como Bagdag o las costas de África?

He intentado ser lo más riguroso posible con el entorno histórico, no olvidando nunca que se trata de una novela de aventuras. Es divertido pensar que algún detalle histórico le parecerá increíble a más de uno. Por ejemplo, el personaje de Yahiz es real; escribió el Libro de los Animales del que se habla en la novela, un claro precedente a la teoría de la evolución de Darwin. La embajada de Carlomagno es real y sucedió en esa época. Carlomagno, al hostigar a los rebeldes de al-Ándalus desde el norte, se convirtió en un inesperado aliado del califa Harún al-Rashid. Mi objetivo de mezclar datos reales con fantasía es suspender la incredulidad del lector, facilitarle que se sumerja en la historia, que crea que está leyendo algo real y que así disfrute más con la novela. Es como hacer un truco de magia: es una ilusión pero parece verdad.

¿Cómo se inserta este libro en el conjunto de tu obra?

Suelo decir que soy aficionado a la ciencia ficción pero no tanto a la fantasía. Sin embargo hay un tipo de fantasía que siempre me ha fascinado y es la que leía de niño, la que está relacionada con el universo de Las Mil y Una Noches y con películas como El viaje fantástico de Simbad, con los maravillosos efectos de Ray Harryhausen, o El ladrón de Bagdad, la versión protagonizada por Sabú. Es decir: Bagdad, las aventuras de navegantes en océano Índico, los comerciantes que regatean en un mercado por el valor de unas perlas, los genios (o djinn) saliendo de una lámpara, los animales gigantescos y fabulosos como el ave Roc, los desiertos misteriosos, las noches árabes, las junglas impenetrables… Ese era el mundo de fantasía de las novelas con las que crecí y todo eso está en Sindbad en el País del Sueño. Descubrí a Tolkien mucho más tarde y aunque también me gusta no puede emocionarme igual.

Varias veces ha escrito a cuatro manos con otro autor. ¿Qué sistema utilizasen estos casos?

Es difícil. Para empezar necesitas trabajar con alguien con quien ya exista un respeto mutuo, una admiración por la obra del otro, sólo así es posible confiarse tanto como para ceder parte de tu autonomía como autor. Después de eso, lo mejor es seguir un esquema muy detallado, no puedes empezar sin tenerlo todo claro de antemano. Aun así he tenido varios fracasos, novelas que he empezado con algún compañero y que no he llegado a terminar. Pero cuando sale bien, te sientes arrastrado por una especie de sinergia que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

¿La ciencia ficción es en su opinión un apartado dentro del género fantástico o algo autónomo? Lo fantástico arrasa, sin embargo la ciencia ficción parece en punto muerto.  ¿Qué opina al respecto?

Creo que son géneros diferentes y tienen historias diferentes. La fantasía existe desde hace mucho, las novelas de caballería que leía don Quijote eran novelas de fantasía no muy diferentes a las actuales. La ciencia ficción es hija de la revolución industrial y la primera novela que podemos considerar como tal es el Frankenstein de Mary Shelley. Creo que la ciencia ficción es un género más difícil, mucha gente piensa en la saga de Star Wars cuando se habla de ciencia ficción, pero estas películas están más cerca de la fantasía que de la ciencia ficción. Blade Runner es un buen ejemplo de película de ciencia ficción, es más difícil, responde a los miedos de una época, muchas veces trata temas profundos y no suele ser tan divertida y escapista como la fantasía. Quizá por eso tiene menos éxito.

Es evidente que siente una fascinación por lo oriental y su rica y milenaria civilización. ¿Qué piensa cuando lee las noticias sobre los conflictos que asolan esa parte del mundo? ¿Por qué esos países se han quedado tan atrasados?

Tras publicar mi novela Rihla, palabra que significa viaje iniciático en árabe, me invitaron a un festival en Egipto, unos meses antes de la caída de Mubarak. Pasé el mes de junio de 2010 en el Cairo e hice buenos amigos allí. Gran parte de la documentación sobre los djinn, y la forma en la que los musulmanes los ven, la obtuve en ese viaje. Cuando volví a España seguí en comunicación con mis amigos y amigas egipcios, que a través de chats me informaban de todo lo que estaba pasando y cómo lo estaban viviendo. Muchos de ellos fueron muy activos durante la revolución y recuerdo que me emocioné a altas horas de la madrugada, cuando me contaron desde la plaza de Tahrir la dimisión de Mubarak. Me recordaron los sentimientos de alegría durante la Transición española, ese deseo legítimo de vivir en un país libre. Pero claro, entonces aparecieron los religiosos que habían permanecido agazapados durante toda esa lucha. ¿Por qué están atrasados? Porque el gran avance de occidente es la separación entre la religión y el Estado, y ese es un paso que ellos aún no han dado.

Las ilustraciones del libro son también suyas. ¿Aparte de escribir se dedica también a la pintura?

Soy diseñador. Tenía un estudio de diseño e ilustración con Paco Roca, el autor de Arrugas. La portada y las ilustraciones interiores de Sindbad en el País del Sueño las tuve claras desde el principio, formaban parte de mi imaginación mientras estaba escribiendo la novela. Hice muchos bocetos para decidir el aspecto de los djinn, quería diferenciar las distintas razas que los componen y a la vez ser fiel a las descripciones de los textos antiguos. Hice un modelo en 3d del dhow de Sindbad para orientarme en las descripciones, imaginaba la luz del puerto de Basora y también la de la jungla, y el aspecto físico de los personajes con mucho detalle. Tengo una imaginación visual y a veces intento plasmar estar imágenes con palabras y otras con ilustraciones.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco