Serenates con luz propia

Festival Serenates
Claustro de La Nau
C/ Universitat, 2. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018 

“Perder la propia vida es una nimiedad, pero perder el sentido de la vida, ver cómo desaparece nuestra lógica, es insoportable. Es imposible vivir una vida sin sentido”. Esta frase de Albert Camus, citada de forma más resumida por Pau Lagunas, asesor de Cultura de la Diputación de València, sirvió para resumir el espíritu de Serenates, el festival organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura (IVC), que del 24 de junio al 8 de julio celebra su 31 edición en el claustro de La Nau.

Lagunas puso la nota emotiva de una presentación arropada por diversos responsables institucionales públicos y privados, entre ellos Francisco Potenciano, director general del Palau de les Arts que por primera vez colabora con el festival. “La cultura es curadora, balsámica, refrescante. Un canto a la inutilidad de las cosas, pero muy enriquecedora”, lamentablemente “menospreciada”, a pesar de su contribución al PIB y, por tanto, “industria poco reconocida y extremadamente frágil”. “Un bien de primera necesidad”, concluyó Lagunas, en su alegato a favor de esa cultura que venía a representar Serenates.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, apenas pudo adjetivar de “bonito” tan sentida presentación por parte de Lagunas, al que le faltó añadir esta otra afirmación de Camus: “Crear es vivir dos veces”. Creación que en el caso de Serenates se concentra en 13 actuaciones, todas ellas a las 22.30 horas en el claustro de La Nau al precio simbólico de tres euros. La Plaza del Patriarca acogerá los días 6, 7 y 8 julio otras serie de conciertos con entrada libre, que permiten ampliar el programa que rebosa el claustro renacentista.

Pere Fuset, concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València, se refirió a la suma de las instituciones como clave del éxito de Serenates: “Hemos pasado de la competición a la cooperación. Es una suma que multiplica”. ¿Significa que los espectadores se han igualmente multiplicado gracias a esa mutua colaboración institucional, que ha permitido dejar de contraprogramarse, al integrar el festival en la Feria de Julio? Fuset respondió a la pregunta saltándose la literalidad de su afirmación, para dejar no obstante claro que “cada vez hay más demanda”, hasta el punto de que los conciertos de la Plaza del Patriarca “están desbordados”, a pesar de la difícil cuantificación de los mismos al ser al aire libre.

Ariño sí constató que las actuaciones del claustro, éstas sí medibles, “sólo se pueden incrementar si hubiera más noches”, por eso la voluntad de crecer les llevó “a salir a la plaza”. Más allá de los datos cuantitativos, Serenates se presentó como un festival “eminentemente valenciano y juvenil”, en el que este año no había estrellas de fuera: “Seguro que de cara al año próximo tendremos alguna”, avanzó Ariño, que destacó la producción propia Reinterpretando la tradición: músicas y coreografías, con la que se presenta al público el Grup de Dansa de la Universitat de València.

Marga Landete, directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, ser refirió a Serenates como “un referente de la vida musical de la ciudad”, con una programación “eminentemente valenciana y de gran variedad estilística”. Variedad que va de la compañía Komos, que inaugura el festival con la obra Novecento, la leyenda del pianista en el Océano, interpretada por el Coro Eutherpe, a la Orquesta de València, que celebra su 75 aniversario ofreciendo un concierto con obras de Corelli y Mozart. El Centre de Perfeccionament Plácido Domingo mostrará una selección de arias de óperas de Rossini, Bizet o Matilde Salvador, mientras Capella de Ministrers, un habitual del festival, interpretará Arrels, entre la tradició i el patrimoni.

Serenates cuenta con un presupuesto de alrededor de 80.000 euros, gracias a las aportaciones de las instituciones colaboradoras, entre ellas el Banco de Sabadell. La Fundación Bancaja, habitual en el festival, no figura este año entre las entidades que contribuyen con sus ayudas a sostener el evento. Melomans, con la músicomedia 007 Llicència per a cantar, el Orfeón Universitario de València junto al grupo de danza Innovatori del moviment y el ensemble de percusión Perku-va, Milo Ke Mandarina, Efrén López Quartet, Kontakte+Mar Aranda, Teixint Terres y Rascanya, que clausurará el festival, completan la programación. La Orquesta de la Universidad de Alcalá es la única formación no valenciana. Una programación, en suma, sin estrellas pero, como apuntó Lagunas, “de nivel y cualidad incuestionable”.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

La mayor intimidad de World Press Photo

World Press Photo Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 13 de marzo de 2016

La fotografía ganadora del último World Press Photo es “poco común”. Lo dijo Paul Ruseler, representante de la organización que desde 1955 celebra el famoso concurso, explicando enseguida el por qué: “Generalmente las imágenes premiadas reflejan conflictos y esta no lo hace”. Lo que hace Mads Nissen, el fotógrafo galardonado, es recoger un momento íntimo de la vida de Jon y Alex, una pareja gay en San Petersburgo, donde la homosexualidad está discriminada legal y socialmente. Esa imagen “pura” contrasta, según Ruseler, “con la violencia contra el colectivo gay en Rusia”.

Fotografía de Liu Song. World Press Photo Valencia.

Fotografía de Liu Song. World Press Photo Valencia.

Las 140 fotografías, divididas en nueve categorías, que ocupan la Fundación Chirivella Soriano, con declinarse más hacia esa intimidad, no dejan de reflejar la violencia de la que huye la imagen ganadora. Violencia más tamizada, pero muy presente en el conjunto expositivo. El drama de los refugiados, con esa patera rebosante de inmigrantes que fotografía Massimo Sestini; los enfrentamientos en Kiev, con decenas de muertos (imagen de Jérôme Sessini), o la guerra entre palestinos e israelíes tomada por Tyler Hicks en una playa de Gaza, son expresiones elocuentes de esa violencia o crudeza que contrasta con la instantánea de Nissen.

Fotografía de Massimo Sestini. World Press Photo Valencia.

Fotografía de Massimo Sestini. World Press Photo Valencia.

Como recordó Ruseler, World Press Photo ha estrenado código ético, implantado a la edición de 2016, con el fin de poner ciertos límites a la manipulación de las fotografías, tal y como ocurrió con la ganadora de 2013 obra de Paul Hansen. Aún así, la línea roja sigue siendo cosa del jurado que, en esta ocasión, tuvo que elegir entre las casi 100.000 presentadas. “No es un muro técnico, ni una regla de exclusión”, explicó Ruseler en relación con ese código ético. De hecho, la fotografía de Mads Nissen, al reflejar la intimidad de Jon y Alex de forma tan escenográfica, ya corre el riesgo de parecer impostada. De nuevo Ruseler: “El jurado llamó al fotógrafo para preguntarle por las condiciones a la hora de hacer ese trabajo”.

Fotografía de Anand Varma. World Press Photo Valencia.

Fotografía de Anand Varma. World Press Photo Valencia.

De lo que no cabe duda es que World Press Photo, bajo la organización de Doctornopo, se consolida en Valencia al repetir por cuarto año en la Fundación Chirivella Soriano y haber cerrado un acuerdo por otros dos años. El Ayuntamiento de Valencia, más implicado, Banco Sabadell y Heineken España sostienen el proyecto. “La pasada edición recibió a más de 7.000 visitantes”, destacó Pablo Brezo, director de un evento que transmite en las visitas guiadas gran parte de su espíritu. “Queremos que el ciudadano traspase lo que hay en la imagen, que adopte una posición crítica”, señaló Brezo.

Fotografía de Tyler Hicks. World Press Photo Valencia.

Fotografía de Tyler Hicks. World Press Photo Valencia.

La intención es precisamente dar ese salto de la imagen espectacular, impactante, propia de la sociedad de consumo, a esa otra más reflexiva y analítica por la que aboga Doctornopo. Noticias de actualidad, temas o reportajes contemporáneos, proyectos, vida cotidiana, retratos, naturaleza o deportes reflejan ese amplio caleidoscopio del fotoperiodismo a nivel mundial. Fotógrafos de 131 países, ninguno español (“aunque se han presentado 181”, subrayó Ruseler), están representados en la exposición que permanecerá hasta el 13 de marzo en el Palau Joan de Valeriola. Sólo Carlos Spottorno, pero en la categoría de Corto Documental Online, ha sido galardonado con el tercer premio.

Fotografía de Kapcer Kowalski. World Press Photo Valencia.

Fotografía de Kapcer Kowalski. World Press Photo Valencia.

Ruseler, entre esas imágenes alejadas de la crudeza y más próximas al relato humano, destacó la de Messi, obra de Bao Tailiang, en la que el jugador argentino observa meditabundo la Copa del Mundo que perdió ante Alemania en 2014. También los ‘Efectos secundarios’ de Kacper Kowalski captan con sutileza la relación entre los seres humanos y la naturaleza vista desde un parapente a unos 150 metros de altura. Y, como novedad, la reproducción de la fotografía ganadora mediante la técnica Didú de Estudios Durero, para que pueda ser disfrutada por personas con discapacidad visual. Más poética, más sensible, más íntima: así aterriza la 61 edición de World Press Photo en Valencia.

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Salva Torres