“La participación ciudadana está sobrevalorada”

La política en tiempos de indignación, de Daniel Innerarity
Fòrum de Debats
La Nau de la Universitat de València

El filósofo y ensayista Daniel Innerarity vino a Valencia a presentar su libro La política en tiempos de indignación. Lo hizo en el Fòrum de Debats de La Nau de la Universitat tratando de preservar la política, que defiende como espacio de deliberación pública, de tanta agitación social. “Me gustaría que sirviera de orientación en un momento en que pasan demasiadas cosas, con mensajes cruzados antagónicos”. De manera que lo primero que hay que hacer es amortiguar tanta aceleración, arrojando cierta luz con pensamientos razonados.

La tarea es compleja porque, según Innerarity, “la indignación suele estar llena de lugares comunes”. Y sintiéndolo por Stéphane Hessel, autor del panfleto ¡Indignaos!, dice que lo que hace ahora más falta es “menos indignaos y más comprended”. Comprender, por ejemplo, que una sociedad no es democráticamente madura hasta que asimila la experiencia de que “la política es siempre decepcionante”, lo cual no impide “ser políticamente exigente”. En este sentido, afirma que la democracia oscila actualmente “entre el pelotón de los cínicos y el de los populistas que piensan que la realidad política no tiene ninguna complejidad”.

Portada del libro La política en tiempos de indignación. Galaxia Gutenberg.

Portada del libro La política en tiempos de indignación. Galaxia Gutenberg.

“Nuestros políticos abusan de las promesas”

Innerarity alerta, por tanto, de los políticos que nada saben de esa decepción: “Nuestros políticos abusan de las promesas”. Abuso que viene condicionado por la máxima de hacerse con el poder. “Nuestros sistemas están generando gente que sólo piensa en el asalto del poder y pocos que piensen en el ejercicio de ese poder”. Y lo precisa: “Hay muchos dedicados a vender un producto, en lugar de centrarse en la calidad de ese producto”. De manera que la política, de seguir por estos derroteros, “corre el peligro de convertirse en algo irrelevante”.

Tres son los momentos históricos por los que, a su juicio, ha pasado la democracia. Un primero de “desinterés de la gente, que llega hasta la crisis”. Luego con la crisis se produce “una gran agitación y politización en busca de los culpables”. Y un tercer momento, vaticina, que puede desembocar en que todo aquello “no sea más que un desahogo improductivo”. Por eso advierte: “Si no se hacen las cosas bien, se puede volver a la antigua decepción”.

La indignación insiste que no es suficiente. “Es una virtud cívica necesaria, pero insuficiente”. En La política en tiempos de indignación (Galaxia Gutenberg) lo amplía: “Puede ser que esas explosiones de airada protesta sean menos transformadoras de la realidad que el trabajo sostenido en el tiempo para formular buenos análisis y esforzarse pacientemente por introducir algunas mejoras”. Por eso no cree que la tan invocada democracia directa sea la fórmula perfecta.

Daniel Innerarity. Fotografía de Iñaki Porto.

Daniel Innerarity. Fotografía de Iñaki Porto.

Fascinación por las redes sociales: “¿Para qué necesito un profesor si tengo Google?”

“La participación ciudadana está sobrevalorada”, dice. Y lo está porque Innerarity piensa que la actual “fascinación por las redes sociales” manifiesta cierta utopía a favor de la “desintermediación”. Desconfianza hacia toda autoridad o figura mediadora, lo cual lleva “a suponer automáticamente que algo es verdadero cuando es transparente”. La “comunicación instantánea” como panacea. “¿Para qué necesito un profesor si tengo Google?”, exclama con voz interpuesta el filósofo.

Toda esta “enorme aceleración de la política”, de agitación y de instantaneidad, se sustenta “en el mundo de la moda”. De ahí la importancia de lo nuevo, igualmente “sobrevalorado en política”. Ahora es un gran valor, afirma Innerarity, “la virginidad, llegar inmaculado, presumir que no se tiene experiencia política”. Y, sin embargo, esa sobrevaloración de lo nuevo tiene su efecto colateral: “El tiempo que tarda el carisma en palidecer se ha acortado enormemente”.

También tiene palabras contra el modo en que los medios de comunicación reflejan la política en sus respectivos espacios. “Los políticos y los comentaristas preferidos para los debates suelen ser los más extremos o combativos”, quedando al margen “quienes son más proclives al compromiso”. Y añade: “Resulta informativamente más atractivo presentar a los políticos en una batalla encarnizada por la supervivencia que las complejidades de una sutil negociación”.

La política en tiempos de indignación que Daniel Innerarity propone en su libro pasa por mejorar los argumentos desacelerando tanta agitación. “Nunca vamos tan rápidos como cuando no sabemos adónde vamos”. De ahí que concluya diciendo: “Puede que en otras épocas pensar fuera una pérdida de tiempo”, pero “en la nuestra pensar es un ahorro de tiempo, un modo radical de actuar sobre la realidad”.

El filósofo Daniel Innerarity. EFE / Mikel Saiz.

El filósofo Daniel Innerarity. EFE / Mikel Saiz.

El padre: el fin del patriarcado

El padre, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama
Dirección: Juan Prado
Sala Russafa
C/ Dènia, 55. Valencia

Los conflictos entre padres y madres a la hora de educar a los hijos, el principio del fin del patriarcado, la envidia del hombre ante el vínculo visceral que se establece entre la mujer y sus hijos. Son algunas de las cuestiones esenciales que plantea ‘El Padre’. Una adaptación del clásico de August Strindberg, dirigida por Juan Prado, que se estrenó este pasado fin de semana en la Sala Russafa a cargo de la nueva compañía valenciana Atelier del Drama integrada por María Minaya, Begoña Navarro, Andrés Simarro, Vicente Soriano, Isabel Torrijo, Amparo Iserte y Carlos Bañuls.

“Es un doble estreno, el de la compañía y el de la pieza, por eso decidimos trabajar sobre un texto de Strindberg, ya que es el mejor entrenamiento”, dice Prado, protagonista de la obra. “Sus personajes ofrecen tal riqueza que son un sueño para cualquier actor”.

Hay muchos motivos para disfrutar de este gran dramaturgo capaz de trazar “un retrato profundo y clarividente de nuestras almas escindidas, incapaces de conocernos a nosotros mismos y mucho menos a la  persona con la que compartimos la  vida”, dice Prado. “Strindberg tiene la habilidad de formular tantas preguntas, que seguro que alguna va a hacer pensar al espectador”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Padre ‘versus’ madre

La trama se sitúa en 1880, en Suecia, donde un capitán de caballería y científico de prestigio se enfrenta a su mujer por un desacuerdo en la forma de educar a la hija de ambos. Una disputa que derivará en una dura y tensa batalla entre sexos. Insistiendo en la autoridad que le otorga su condición de padre, el capitán topará con la firme oposición de su esposa, convencida de la precaria salud mental de éste y dispuesta a utilizar cualquier arma para evitar que lleve a cabo sus planes.

“La obra reflexiona sobre la envidia del hombre ante el vínculo natural de una madre con un hijo, del que se siente excluido y es incapaz de comprender”, comenta Prado. “La mujer sólo por el hecho de ser madre ya es creadora, el hombre, en cambio, ha necesitado crear civilizaciones para sentirse creativo. Este cuento de Strindberg es su personal visión de cómo los cambios que empezaron en su época llegarían a transformar la sociedad occidental, la caída del patriarcado. También nos advierte de que si las mujeres se aferran al poder como los hombres, el resultado será más de lo mismo, en una constante rueda de lucha por el poder”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Según Prado, este texto marca el nacimiento del drama moderno y anuncia, hace un siglo, un colapso del patriarcado que está hoy de plena vigencia. “Nunca antes se había hablado sobre este tema de manera tan clara y profunda. Strindberg llega a plantear qué es lo que nos hace realmente hombres y mujeres, madres y padres. Además, siembra la duda de si alguna vez podremos llegar a conocer al otro y a nosotros mismos”.

Veinte años de experiencia

Prado ha desarrollado durante dos décadas su carrera en Madrid. Ha trabajado en proyectos cinematográficos, la televisión y en la Compañía de Teatro Español. Ha ejercido como ayudante de dirección en numerosos montajes del Centro Dramático Nacional y ha impartido cursos de interpretación. Además, ha dirigido ocho montajes, el último una adaptación para la compañía cántabra Suma Teatro del texto de Arthur Miller, ‘Panorama desde el puente’.  Hace unos meses por circunstancias personales, Prado regresó a Valencia y decidió mantenerse en activo, impulsando esta nueva compañía que inicia su andadura.

El estreno en Sala Russafa es el primer paso de un proceso que continúa. “Vamos a seguir trabajando, profundizando en los personajes y mensajes de ‘El Padre’ porque, mientras el montaje esté activo, el teatro no deja de evolucionar y crecer.  Esperamos llevarla a Madrid y toda España, pero vamos paso a paso”, concluye Prado.

El padre. Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Ariño, Palma Académica por el gobierno francés

Atonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas
Ministerio de Cultura de Francia
Institut Français de València
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Lunes 7 de julio de 2014

El vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, ha sido condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés, en un acto que tuvo lugar este pasado lunes (7 de julio) en la sede del Instituto Francés de Valencia (calle Moro Zeit, 6). Se trata de un reconocimiento a la colaboración de la institución académica valenciana con el Instituto Francés.

La condecoración del vicerrector Antonio Ariño, vicepresidente ejecutivo de la Fundació General de la Universitat de València, es la expresión del esfuerzo colectivo y en equipo, por parte de la Universitat, a través del Vicerrectorado de Cultura e Igualdad, para acercar lo mejor de la cultura francesa tanto a la institución académica como a la sociedad, desde el compromiso con una cultura crítica e ilustrada.

Las Palmas Académicas son una condecoración civil francesa que creó Napoleón en 1808. En su origen, solo constituían un título honorífico reservado a la universidad (a los liceos), si bien ahora son una condecoración extendida a otros sectores del mundo docente.

La condecoración de Antonio Ariño constituye un reconocimiento del gobierno de la República francesa por el trabajo desarrollado, a través del Vicerrectorado de Cultura e Igualdad, el cual ha permitido fortalecer lazos entre Francia y la Universitat de València.

El vicerrector recibió una medalla con dos olivos y una cinta de color violeta, símbolo de las Palmas Académicas. Estos árboles representan la autoridad, la fuerza, el honor y la dedicación, mientras que el color de la cinta se asocia al conocimiento y la sabiduría.

Antonio Ariño es catedrático de Sociología en la Facultat de Ciències Socials de la Universitat de València. Su investigación se centra en el ámbito de la Sociología de la Cultura, Políticas de Bienestar y Teoría Sociológica. Recibió el premio Nacional de Investigación con ‘La ciudad ritual’ (Anthropos). Actualmente, es director del Observatorio de la Participación y Condiciones de Vida de los Estudiantes Universitarios (ECoViPEU).

Fue director del Departamento de Sociología y Antropología Social (1997-2003), vicerrector de Estudios y Organización Académica (2003-1998), vicerrector de Convergencia Europea y Calidad (2006-2010), y vicerrector de Planificación e Igualdad (2010-2012). También fue vicepresidente de la Federación Española de Sociología.

 

Antonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Antonio Ariño, condecorado con la Orden de las Palmas Académicas por el Ministerio de Cultura francés. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

“Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”

Homenatge a Déu, de Gabriel Alonso y Tomàs Serra
Galería estudio de Gabriel Alonso
C / Denia, 23. Valencia
Hasta mediados de mayo

Las figuraciones plásticas de Dios han sido una constante en la historia de los textos artísticos. Hasta que llegó Nietzsche y decretó su muerte, confirmando así su existencia. Si muere es porque antes estaba vivo. En todo caso, la figura divina como tal desaparece del arte, dejando que su vacío sea llenado por abstracciones más desgarradas. Gabriel Alonso y Tomàs Serra, quién sabe si para abrir cierto debate al hilo de la reciente Semana Santa, retoman aquel halo místico para montar una exposición que pretende ser un singular Homenatge a Déu.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

Singular porque, aún volviendo a Dios, lo que hacen Alonso y Serra es aproximarse a su figura desde lugares distintos y controvertidos. Gabriel Alonso toma prestadas las imágenes de la crucifixión y de la María Magdalena para suavizar tanto dolor y sufrimiento. “Son imágenes más suaves y amables, y menos sanguinolentas de lo que hizo Mel Gibson en el cine (La pasión de Cristo)”. Es precisamente esta pasión del hijo de Dios la que seduce a Alonso: “La idea de un hombre clavado en una cruz tiene mucha fuerza, más allá de la liturgia”.

Tomàs Serra por su parte se acerca a la figura de Dios adoptando un punto de vista más humano, menos dado a mitologías y escenas metafísicas. Lo suyo es el cuerpo con toda su crudeza. “Tiene poca literatura”, explica Gabriel Alonso, en cuyo estudio de la calle Denia en Ruzafa se exhiben las diez obras que integran el Homenatge a Déu. Así, en valenciano, dice Alonso que suena mejor. Además, sin proponérselo, resulta que déu se refiere tanto a Dios como a diez, que son las piezas mostradas.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Ya hace diez años, un grupo de artistas valencianos, entre los que se encontraban los propios Alonso y Serra, expuso en la galería Rosalía Sender una serie de obras bajo el título de Plaers de butxaca. Siguiendo esa estela más lúdica y placentera, vuelven ahora a la carga ellos dos en solitario con esta propuesta nacida de cierta “tormenta de ideas”. Lo sintomático es que haya sido Dios el tema elegido. “Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”, subraya Gabriel Alonso. De manera que volver sobre sus pasos era una manera de abrir cierto debate o, cuando menos, “buscar su resonancia para ver qué pasa”.

Y lo que pasa es que Dios, como aquello que no termina de ser entendido, se halla en el centro del acto creativo. “La representación tiene mucho que ver con lo sacro: el símbolo y el mundo”. De hecho, como destaca Alonso, el origen del arte tiene una de sus explicaciones en los chamanes, “que eran intermediarios entre la gente y esa fuerza X que nos desborda”. Homenatge a Déu es una forma de plantarle cara a ese origen sacro por caminos que huyen de él.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

“El concepto de Dios ha cambiado mucho, antes era más jerárquico y autoritario, mientras que ahora nos ablandamos y eso se refleja en su figuración”. Un Cristo blando, a veces diminuto en proporción a María Magdalena, secundado en el calvario por figuras igualmente blandas, es el que Alonso representa. También juega con una lapidación a San Esteban con toques futbolísticos, en tanto los que apedrean visten camisetas de Madrid y Barça. “Es que el fútbol es una religión, con su templo del Valencia [por Mestalla] y todo”.

Tomàs Serra se ciñe al cuerpo desnudo por todo campo de operación profana. Toma como referentes ciertos cuerpos del natural para recrearlos a base de multitud de líneas que parecen diseccionarlo. “Su obra tiene mucho de análisis, de ver más allá de la apariencia”. Reconstruye anatomías como si fuera Prometeo o Frankenstein, para hurgar en la creación por vía recreativa. Su Dios tiene que ver con la materia en continua transformación. Gabriel Alonso y Tomàs Serra homenajeando a Dios cada cual a su manera.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Dios'. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Salva Torres

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. La autoridad banal

Rogelio López Cuenca / Elo Vega
Efigies y fantasmas
Museo de Huelva
Inauguración: 3 de mayo
Hasta el 26 de mayo de 2013

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al fútbol. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al fútbol. Imagen por cortesía de los artistas

Efigies y fantasmas es un proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca, realizado  con motivo de la Beca Daniel Vázquez Díaz (Diputación de Huelva) en su edición de 2011.

El proyecto, partiendo del rol del monumento como dispositivo de control social, recuerdo encubridor que opera dentro de una estrategia general de solapamiento y camuflaje de los conflictos sociales -velados por una imagen idealizada que intenta hacer pasar por beneficios colectivos y generales los intereses de los grupos dominante-, propone una cartografía alternativa, mediante la que rastrea, tras la fachada de la ciudad banal, las huellas de la ciudad inconsciente, realizando una especie de psicoanálisis colectivo de la conciencia grupal partiendo de las singulares características de la iconografía monumental de la ciudad de Huelva. 
El resultado –la edición de un libro-guía de los monumentos de la ciudad y el despliegue de un ejemplo de deriva por la misma en forma de exposición- se vertebra como un discurso poliédrico, compuesto de palabras y de imágenes, un collage de voces y de miradas sobre un territorio en el que destaca lo anacrónico del predominio de estéticas pasatistas, del heroico repertorio temático, de la vinculación a la iglesia católica de la mayoría de los personajes representados en los monumentos de la ciudad, de la descomunal desproporción, entre el número de mujeres y varones “homenajeados” y, en resumen, de la persistencia de una concepción patriarcal de la sociedad y su historia, basada en singulares hazañas y héroes que imponen y reafirman un discurso sexista, racista y clasista con la solemnidad en que se asienta su autoridad, sobre el silencio de aquello que excluyen.

Efigies y fantasmas es un poema circulatorio, un recorrido aleatorio a partir de una serie de imágenes destacadas de la iconografía pública de la ciudad de Huelva, una propuesta de relectura crítica de nuestro imaginario colectivo. 

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al Rocío. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al Rocío. Imagen por cortesía de los artistas

 
Elo Vega y Rogelio López Cuenca colaboran en proyectos de investigación y creación, -trabajos artísticos que son al mismo tiempo dispositivos de crítica de la cultura como instrumento político- mediante producciones audiovisuales, exposiciones, publicaciones, intervenciones en espacios públicos y trabajos en la red, que abordan los procesos de generación y reproducción de ideología y la construcción de las identidades.
 
Han trabajado conjuntamente en diversos proyectos como:
 

Valparaíso White NoiseValparaíso, Chile, 2012; Surviving PicassoMálaga, 2012. Saharawhy.net, CAAM. Las Palmas, 2011. Mapademexico.org. México D.F. 2011.“Historia de dos ciudades” en ATOPIA. Arte y ciudad en el siglo XXI, CCCB. Barcelona,2010 Gitanos de papel, Jerez de la Frontera, 2009, y Bienal de Arte Paiz, La Antigua, Guatemala, 2012, Walls, para Geografías del Desorden, Universidad de Valencia, Cabildo de Fuerteventura y Centro de Historia (Zaragoza). 2007. 

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento a Colón. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento a Colón. Imagen por cortesía de los artistas